Combatiente de incendios forestales
Módulo 3. Comportamiento del fuego
Curso básico
Combatientes de
incendios forestales
Combatiente de incendios forestales
Módulo 3. Comportamiento del fuego
Módulo 3.
Comportamiento del fuego
Objetivos:
• Que el Combatiente comprenda las relaciones entre los elementos que determinan
el comportamiento del fuego y adquiera la terminología.
• Que el Combatiente desarrolle criterios de seguridad vinculados al comportamiento
del fuego.
En términos sencillos podemos definir al comportamiento del fuego como lo que hace el fuego
cuando se propaga en la vegetación. Es decir, a qué velocidad se propaga, en qué dirección, con
que intensidad, etc. Los factores que condicionan el comportamiento son el combustible (tipo,
cantidad, tamaño, etc.), topografía (pendiente, exposición, altura del terreno y relieve) y la
meteorología (temperatura, humedad relativa, viento y precipitaciones).
El estudio de cada uno de los factores nos permitirá relacionarlos y predecir el comportamiento
del incendio, tomando decisiones respecto a la estrategia para el control, y a establecer las
medidas de seguridad. Las relaciones entre estos factores se pueden graficar en el triángulo
de comportamiento del fuego.
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Módulo 3. Comportamiento del fuego
COMBUSTIBLE
TOPOGRAFÍA
METEOROLOGÍA
3.1 Combustibles
3.1.1 Continuidad
Hace referencia a la disposición espacial, tanto en el plano horizontal como vertical, a
continuación, se desarrollan ambos:
Continuidad horizontal: Se refiere a la proximidad o cercanía de los combustibles sobre el terreno
en el plano horizontal, la cual influye en la propagación, velocidad y al desarrollo que tendrá el
fuego a través de la vegetación. Está determinada por el grado de cobertura o densidad de los
vegetales sobre el terreno.
En áreas abiertas, poco densas, con combustibles muy espaciados, no existe contacto físico
entre los vegetales, el fuego necesitará de fuertes vientos y de la ocurrencia de focos secundarios
para propagarse de una isla de vegetación a otra. Por el contrario, cuando ocurren incendios con
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muy alta velocidad de propagación motivada por la presencia de fuertes vientos o pendientes
abruptas el espaciamiento de los combustibles puede no influir sobre el avance del fuego.
Los combustibles continuos, coberturas densas, facilitan la propagación de los fuegos, ya que
existe contacto físico o alta proximidad entre los vegetales. Es frecuente encontrar esta
disposición en pastizales, arbustales o monte.
Teniendo en cuenta las formas de transmisión del calor, observamos que la continuidad
horizontal favorece fundamentalmente la transmisión por conducción y radiación.
Situaciones particulares se pueden observar por ejemplo dentro del bosque donde el aire es más
húmedo y fresco, y la velocidad del viento es menor respecto del exterior. En estas condiciones,
existiendo continuidad horizontal en el sotobosque, siendo más lenta la velocidad de avance del
fuego y teniendo éste determinada intensidad puede generar por convección y radiación, la
ignición de copas de los árboles produciéndose lo que se conoce como “coronamiento”.
Continuidad vertical: Las consideraciones son las mismas que las de continuidad horizontal pero
referidas al plano vertical o en altura. La continuidad vertical está determinada justamente por el
contacto o la cercanía de vegetación en altura. Esto puede darse por la presencia de distintos
estratos de vegetación, por ejemplo, un bosque con sotobosque de pastizales y arbustales o
herbáceas como enredaderas o un bosque donde las copas de los árboles tienen contacto con
el suelo o el sotobosque de pastizales como pueden ser las forestaciones de pinos sin podas.
En situaciones de continuidad vertical, obviamente se ve favorecida la transmisión por
conducción del calor, pero además la convección y la radiación tienen mayor incidencia en ésta
que en la continuidad horizontal.
Un caso particular de continuidad son las formaciones vegetales en “escalera” ya que en estas
se combinan ambos tipos de continuidad, horizontal y vertical y está determinadas por
formaciones vegetales donde espacialmente conviven especies de distintas alturas o distintos
estratos. Básicamente conviven árboles, arbustos y herbáceas de distinto tamaño que favorecen
la propagación tanto horizontal como vertical del fuego.
3.1.2 Carga
La carga de combustibles es el peso que tienen los combustibles existentes en un área,
cuando han perdido su contenido de humedad (peso seco). La carga se mide generalmente
en toneladas por hectárea o en kilogramos por metro cuadrado. Es un dato de importancia a
la hora de analizar el posible comportamiento del fuego y su resistencia al control. Tiene que
ver con la productividad vegetal y con la acumulación de combustibles a través del tiempo
(combustibles vivos y muertos).
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La carga de combustibles varía mucho según el grupo de combustibles del que se trate,
pudiendo variar de 3 toneladas por hectárea en pastizales a 400 o más toneladas por hectárea
en bosques.
La carga de combustibles superficiales, en particular los combustibles muertos con diámetros
menores a 7,5 centímetros, y los vivos menores a 0,5 centímetros, resulta muy importante
para el inicio y propagación del fuego.
La carga “disponible” (también llamada efectiva) de combustibles en un sitio dado, se refiere
a toda la vegetación en condiciones de arder y colaborar en la propagación del fuego.
Esta carga disponible puede ser inferior a la carga total; por ejemplo, porque todo o parte del
combustible presente en un área, está húmedo o demasiado espaciado y no contribuye al
inicio y propagación del fuego. Podemos diferenciar entre carga de combustible vivo y carga
de combustible muerto, carga de combustible subterráneo, superficial o aéreo y carga de
combustible fino, mediano, regular o grueso.
El conocimiento de la ubicación y distribución de los combustibles existentes en el área del
incendio es muy importante, ya que está directamente relacionado con el tipo de fuego que
se desarrollará (subterráneo, superficial, coronamientos, fuegos de copas, etc.).
3.1.3 Compactación
La compactación hace referencia al espaciamiento entre las unidades de combustible. La
disposición de los combustibles afecta la provisión de aire para la combustión.
Cuando se trata de troncos, estos arderán mejor si se encuentran próximos. Por el contrario,
los pastos o la hojarasca arderán mejor cuando se encuentren más espaciados, es decir con
menos compactación.
La velocidad de propagación del fuego se ve afectada por la compactación, haciéndose más
lenta en aquellos combustibles muy compactados.
Finalmente, la compactación está dada por la proporción de aire existente entre partículas de
combustible y está en relación al tamaño de los mismos o tipos de combustible.
Respecto de la clasificación por tamaño, es importante destacar que, en términos generales,
cuanto más finos son los combustibles, mayor velocidad de intercambio de humedad tiene
con el medio, es decir se secan y humedecen muy rápidamente, con lo que las etapas de
combustión estudiadas se desarrollan con mayor velocidad en combustibles finos que en
gruesos. Es decir, los combustibles finos, se secan, se calientan y se encienden más
rápidamente. Por otro lado, los combustibles gruesos, si bien son más difíciles de encender,
una vez prendidos ofrecen mayor resistencia a la extinción.
Finalmente, estos criterios en que se fundamenta la clasificación tienen directa relación con
el grado de disponibilidad de los combustibles, entendiendo como tal a la susceptibilidad o
predisposición de los combustibles a encenderse.
En síntesis, estarán más disponibles los combustibles, finos, muertos, secos y aireados
siendo estas condiciones las más aptas para el inicio y propagación de un incendio.
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A baja compactación, alta circulación de aire, alta desecación del combustible, alta velocidad de
propagación del fuego e inversamente para la alta compactación.
3.1.4 Densidad
Esta es una propiedad intrínseca o propia de cada vegetal. Los combustibles vegetales están
compuestos básicamente por celulosa, sustancias químicas, agua y aire que se aloja en los
espacios libres (poros).
La densidad expresa la cantidad de celulosa por unidad de volumen (gr/cm3) y su valor varía
con la especie vegetal en cuestión.
A valores altos de densidad, mayor cantidad de celulosa, menor porosidad, por unidad de
volumen, lo que explica que las maderas densas necesitaran mayor cantidad de aire y calor
para arder, que las maderas menos densas.
Cuando hablamos de maderas densas nos referimos a las maderas duras, mientras que las
menos densas son las llamadas maderas blandas.
Esto explica por qué una madera blanda (Ej.: madera seca de álamo, pinos, cedro, etc.) llegará
antes al punto de ignición que una madera dura (Ej.: quebracho, algarrobo, lapacho, etc.)
3.1.5 Sustancias químicas
Es otra de las características propia de cada especie vegetal. En mayor o menor medida todos
los combustibles vegetales poseen sustancias químicas o minerales que pueden incrementar
o retardar la combustión
El contenido de compuestos químicos incluye la presencia de sustancias volátiles, tales como
aceites, resinas, gomas, que hacen que el combustible sea muy inflamable. Un claro ejemplo
son los pinos que poseen resinas al igual que las araucarias, o la vegetación típica de zonas
secas que poseen aceites esenciales altamente inflamables.
Otros combustibles presentan cantidades importantes de sustancias minerales o de agua,
que retardan la combustión. Como ejemplo se pueden citar los álamos que tienen altos
contenidos de agua al punto que pueden ser utilizados como barreras ignífugas o retardantes
en forestaciones comerciales.
La liberación de sustancias volátiles por calentamiento, produce muchas veces explosiones
de fuego.
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3.1.6 Sustancias químicas
El contenido de humedad es la cantidad de agua presente en el combustible. En combustibles
vivos varía entre 30% y 500% (es decir, hasta 5 veces su peso seco), mientras que en los
muertos lo hacen entre el 2% y el 250%. Los combustibles muertos intercambian
constantemente humedad con el ambiente en el que se encuentran (hasta que se alcanza un
equilibrio entre ambos).
Este intercambio está regulado por factores como el tamaño de los combustibles, su
compactación, la presencia o ausencia de viento y la proximidad de los combustibles al suelo.
La ganancia o pérdida de humedad en los combustibles muertos está regulada
exclusivamente por variables meteorológicas, presentando por ello cambios constantes, en
tanto que en los combustibles vivos está regulada también por procesos fisiológicos como la
absorción de agua, transpiración, etapa de desarrollo, etc.
De acuerdo con su diámetro, los combustibles muertos pierden o ganan humedad con mayor
o menor rapidez, respondiendo a cambios en el medio que los rodea (precipitación, humedad
relativa, etc.). Básicamente, más allá de la humedad estructural o propia por la fisiología de
los combustibles vivos, la absorción o perdida de humedad por parte de los combustibles
vegetales tiende a establecer un equilibrio entre su propia humedad y la del medio que los
rodea.
Los combustibles finos establecen rápidamente este equilibrio con el medio, en períodos de
tiempo que pueden ser inferiores a una hora, los combustibles medios lo hacen en algunas
horas, y los combustibles pesados pueden tardar días, semanas o hasta meses en estar en
equilibrio con el medio.
Las principales variables meteorológicas que afectan directamente el contenido de humedad
de los combustibles, especialmente los muertos, son:
• el viento
• la temperatura
• la humedad relativa
• la precipitación
En cuanto a los combustibles vivos, las condiciones que pueden afectar su contenido de
humedad y/o generar combustibles muertos adicionales son:
• períodos prolongados de sequía
• enfermedades naturales e insectos
• secado temprano de los combustibles
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Todos estos factores mencionados, tanto para combustibles vivos como para muertos,
determinaran la disponibilidad del combustible a poder encenderse, frente a una determina
fuente de calor.
3.1.7 Tamaño y forma
De acuerdo con su forma y tamaño cambia la rapidez con que cada partícula de combustible
se seca o absorbe humedad, y por lo tanto cambia también la facilidad con que está disponible
para la ignición.
Como ya vimos en el capítulo anterior los combustibles de acuerdo con su diámetro, se
clasifican en finos, medianos, regulares o gruesos.
Asimismo, la forma y tamaño de las partículas de combustible influye sobre la facilidad con
que éstas se elevan dentro de la columna de convección y la distancia hasta la que son
transportadas por el viento, pudiendo generar focos secundarios.
Los combustibles como las piñas grandes y los troncos, pueden también producir focos
secundarios; si se encuentran sobre un terreno con pendiente al rodar encendidos pendiente
abajo.
3.2 Topografía
La topografía no presenta variaciones durante un incendio, pero sí puede cambiar
bruscamente en el espacio. A continuación, describiremos los factores topográficos más
importantes que afectan el desarrollo de un incendio.
3.2.1 Altura del terreno
A medida que ascendemos, encontramos condiciones meteorológicas distintas; la
temperatura, humedad, viento y precipitación varían con la altura. Estos cambios se reflejan
en el comportamiento del fuego que sube o baja por una ladera. También los tipos de suelo
cambian con la altura.
Los cambios en las condiciones meteorológicas y en los suelos, hacen que la vegetación que
se instala en el terreno sea diferente a distintas alturas. En algunas regiones, pueden
encontrarse combustibles gruesos y más húmedos en las partes altas de una ladera, mientras
que en las áreas bajas se encuentran combustibles finos y más secos; en cambio, en otras
regiones la distribución puede ser distinta.
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suelo
Ejemplo de una posible distribución de vegetación con la altura.
En términos generales, además de los cambios de vegetación, el aumento de altura determina
menores temperaturas y aumento del contenido de humedad de aire.
3.2.2 Exposición
Con las variaciones en la exposición (punto cardinal al que “mira” la ladera), se observan
cambios en la distribución y condiciones de la vegetación. Las laderas que reciben mayor
radiación solar presentan vegetación más espaciada, en tanto que en las más sombrías la
vegetación es más abundante por mayor concentración de humedad.
En el transcurso de un día, las máximas temperaturas se producen a distinta hora de acuerdo
a la exposición de la ladera. En el hemisferio sur, las exposiciones Noreste alcanzan su
máxima temperatura generalmente en las últimas horas de la mañana o primeras horas de la
Exposición NE máximo
calentamiento por la mañana Exposición O - NO máximo
calentamientopor la tarde
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tarde, mientras que las Noroeste lo hacen a media tarde o aún un poco después. En las
exposiciones Sur, que reciben la menor cantidad de radiación, la vegetación presenta mayor
contenido de humedad.
3.2.3 Pendiente
Llamamos “pendiente” a la inclinación del terreno; esta característica influye sobre la
intensidad con que llega la radiación del sol a la superficie de la tierra. Cuando los rayos
inciden sobre la misma en forma perpendicular la intensidad es mayor, y a medida que el
ángulo con que inciden aumenta, la intensidad disminuye.
Sobre superficies planas, la radiación incide con mayor intensidad al mediodía solar, mientras
que en terreno con pendientes esto se produce a la hora en que por la altura del sol sobre el
horizonte los rayos llegan en forma perpendicular.
Donde la radiación es más intensa, la temperatura del aire es mayor y la humedad del aire es
menor. Estas diferencias de temperatura, hacen que se desarrollen vientos locales asociados
a las pendientes, que de día son ascendentes y de noche descendentes.
Cuando un fuego sube por la ladera, la pendiente acelera su velocidad de avance debido a que
acerca las llamas a los combustibles que se encuentran por encima, precalentándolos para la
ignición. Por este motivo, un cambio en la inclinación de la pendiente, puede aumentar o
disminuir la velocidad de propagación y la intensidad.
También, por ejemplo, cuando el fuego que sube una ladera cruza el filo y empieza a
descender, la velocidad y la intensidad disminuyen.
De alguna manera, la pendiente actúa como el viento, influyendo sobre la velocidad y dirección
de propagación.
Otro efecto importante es que se pueden generar focos secundarios por pavesas llevadas
hacia arriba por convección y/o hacia la base de la pendiente, o por material rodante
encendido.
Los focos secundarios crean condiciones muy peligrosas para las personas ubicadas entre
el borde inferior del fuego principal y los nuevos focos.
Las pendientes abruptas inciden sobre la seguridad de los Combatientes, por las
dificultades de movilidad, la rápida propagación, el trazado de vías de escape y la caída de
material rodante.
3.2.4 Relieve o Terreno
Las diversas formaciones del terreno, como la intersección de drenajes, los cañadones, sillas
y gargantas, afectan al desarrollo de un fuego y a las tareas de supresión.
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• Intersección de drenajes: cuando el fuego tiene lugar en un área en donde se
encuentran varios arroyos, resulta difícil predecir en qué dirección avanzará. La
vegetación, la dirección e inclinación de las pendientes y el viento, son muy variables
en estos lugares.
• Cañadones: en laderas enfrentadas y próximas, el fuego puede cruzar de una a la otra
por saltos de pavesas o calentamiento por radiación. En estos lugares cerrados, el aire
se calienta mucho durante el día, generando vientos que ascienden por el eje del
cañadón; inversamente, de noche el aire desciende por el cañadón, generando vientos
descendentes. Estos fenómenos que también ocurren en los valles se conocen como
vientos de valle.
El precalentamiento de combustibles por radiación en cañadones estrechos causa muchas
veces explosiones de fuego.
• Gargantas: pueden presentarse condiciones similares que en los cañadones pero en
áreas más pequeñas.
Estas y otras características topográficas tienen efectos asociados, como por ejemplo el
efecto chimenea.
El efecto chimenea puede desarrollarse en valles angostos o gargantas cubiertas de
vegetación, en donde el fuego aumenta su actividad al estar alimentado con aire que asciende
desde la base de estas áreas confinadas.
Hay otras características del terreno que actúan como barreras para la propagación, frenando
o retardando el avance del fuego, como por ejemplo ríos, suelo rocoso o desnudo, mallines,
áreas recientemente quemadas y cambios en el tipo de vegetación, entre otras. En cambio,
otras características pueden dificultar la llegada al lugar del incendio y las tareas de supresión,
condicionando el trazado de vías de escape o de áreas de seguridad para los Combatientes.
3.3. Meteorología
La atmósfera es una “capa” gaseosa que rodea la tierra, dentro de la cual vivimos, en la que
se desarrollan muchos fenómenos que nos interesan y afectan. El estado de la atmósfera se
describe mediante elementos o variables meteorológicas, como la temperatura, la humedad,
la presión atmosférica, las nubes, la precipitación, la visibilidad y el viento, entre otras.
Estas variables tienen un efecto muy importante sobre la forma en que los incendios se
comportan. Por ejemplo, la dirección del viento determina la dirección en la que el fuego se
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propaga, o una lluvia extingue un incendio. También, y aunque es más difícil de observar, las
variables meteorológicas influyen sobre el contenido de humedad de los combustibles y, por
lo tanto, sobre la facilidad con que éstos arden.
Las variables meteorológicas que afectan más directamente a la forma en que el fuego se
comporta y que podemos observar o medir con más facilidad son: temperatura, humedad
relativa, viento, precipitación y nubes.
3.3.1 Temperatura
La temperatura es una medida del calor, que en nuestro país se expresa, en grados Celsius
(°C), comúnmente denominados centígrados. Para medir la temperatura se utiliza como
instrumental el termómetro, existiendo distintos modelos.
Esta variable influye significativamente en el contenido de humedad de los combustibles y del
ambiente (Ej. rocío), aumentando o disminuyendo su disponibilidad a encenderse ante una
fuente de calor.
La temperatura de los combustibles y la del aire que los rodea están estrechamente
relacionadas y sufren muchas veces grandes cambios en tiempos muy cortos y entre lugares
muy próximos.
Durante el transcurso del día, las temperaturas más altas, se alcanzan generalmente en horas
de la tarde, pasado el mediodía y las más bajas en la madrugada, previo a la salida del sol.
Sitios muy cercanos pueden tener temperaturas muy distintas por tener distinta exposición al
sol (en las exposiciones norte -para el hemisferio sur- las temperaturas son más altas que en
las exposiciones sur), estar a distinta altura del terreno, estar cerca de grandes cuerpos de
agua (mar o lagos, donde la temperatura aumenta menos de día y disminuye menos de
noche), etc. Un caso particular, son los bosques en cuyo interior, durante el día, las
temperaturas son inferiores a los espacios abiertos circundantes (± 5 – 10 °C
aproximadamente).
En términos generales la temperatura disminuye con la altura, en un valor promedio de 1°C
cada 100 m de elevación. Sin embargo, no siempre es así, algunas veces incluso se produce
el aumento de la temperatura con la altura, lo que se conoce como inversión térmica.
Esta situación se produce frecuentemente de noche, y en las regiones montañosas da lugar
a la formación de los llamados cinturones térmicos. Los cinturones térmicos son franjas
ubicadas aproximadamente a mitad de la ladera donde la temperatura no disminuye tanto
durante la noche y los fuegos suelen mantenerse activos. Ésta es una situación de alerta, ya
que cuando se rompe el cinturón térmico se produce un comportamiento violento del
incendio.
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Vamos a ver ahora las formas en que estas temperaturas afectan al comportamiento del
fuego:
• El aumento de temperatura acelera la perdida de humedad de los combustibles
(secado), aumentando su disponibilidad.
• El aumento de la temperatura del aire causa un aumento significativo en la
temperatura de los combustibles muertos, mientras que los vivos poseen
mecanismos de regulación. Por lo tanto, la probabilidad de ignición aumenta y con
esto, aumenta la probabilidad de focos secundarios.
• El aumento de temperatura produce la liberación de sustancias volátiles por parte de
la vegetación, aumentando su inflamabilidad.
• Las diferencias de temperatura entre superficies próximas genera movimientos de
aire que afectan a la intensidad, velocidad y dirección de propagación, altura de llama,
y otros parámetros del comportamiento.
• Las altas o bajas temperaturas, también afectan al rendimiento de las personas que
trabajan en la supresión:
o Con temperaturas muy altas se puede sufrir de deshidratación.
o Temperaturas muy bajas pueden producir hipotermia, situación que se da
muchas veces durante la noche, a grandes alturas.
3.3.2 Humedad relativa
La humedad relativa indica la cantidad de vapor de agua en el aire y se expresa en porcentaje
(%). Las variaciones de humedad en el aire afectan directamente la disponibilidad de los
combustibles, es decir, cuanto más bajo sea el contenido de humedad del aire los
combustibles se secarán más rápido y en consecuencia estarán con mayor disponibilidad
para arder.
Cuanto más baja es la humedad relativa, mayor y más rápido será el secado de los
combustibles. En cambio, si la humedad relativa es alta, los combustibles no perderán tanta
humedad y el peligro de incendio será más bajo.
La humedad relativa aumenta, cuando aumenta el contenido de vapor de agua en el aire, y
disminuye cuando el aire pierde humedad. Por ejemplo, la evaporación de agua de un lago,
produce un aumento de la humedad relativa.
Por otro lado, la temperatura es un factor que hace variar la humedad del aire, ya que, al
calentarse el aire, se expande y disminuye la relación de humedad en la atmósfera, es decir,
disminuye la humedad relativa. Por este motivo, generalmente la mínima humedad relativa se
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produce a la hora de máxima temperatura y la máxima humedad relativa a la hora en que
ocurre la mínima temperatura.
Por cada 10 ºC de aumento en la temperatura, la humedad relativa se reduce a la mitad, y
por cada 10 ºC de disminución en la temperatura, la humedad relativa se duplica.
La humedad relativa cambia mucho en tiempos muy cortos y entre espacios cercanos. Igual
que en el caso de la temperatura, los cambios en la topografía y en las características de la
cobertura de vegetación producen cambios en la humedad relativa. Los combustibles finos
se secan rápidamente frente a cambios en la humedad relativa, y pueden entrar rápidamente
en disponibilidad en respuesta a cambios en esta variable.
Resumimos ahora los efectos que tiene la humedad relativa sobre el comportamiento del
fuego:
• La disminución en la humedad relativa está asociada a la disminución de humedad de
los combustibles y por lo tanto a su mayor disponibilidad. Esto aumenta la
probabilidad de ignición.
• Con la disminución de humedad de los combustibles aumenta la intensidad del fuego,
la velocidad de propagación, y la probabilidad de comportamiento extremo del fuego.
• Como se mencionó anteriormente, con las variaciones de la temperatura con la altura,
en las regiones montañosas suele producirse durante la noche y aproximadamente a
la altura de media ladera el cinturón térmico. En el cinturón térmico la temperatura se
mantiene más elevada que a otras alturas durante la noche, y la humedad relativa baja.
Por este motivo en esta región los incendios se mantienen activos durante la noche.
Cuando el cinturón se disipa (generalmente a media mañana), la actividad del fuego aumenta. Muchas
veces, esto sucede en forma muy brusca poniendo en riesgo la seguridad de los Combatientes.
3.3.3 Viento
Llamamos “viento”, al desplazamiento de masas de aire de un lugar hacia otro. Para
caracterizarlo, tenemos que saber su “velocidad” y su “dirección”. Es importante aclarar que la
dirección del viento, es aquella desde donde sopla el viento; por ejemplo, cuando hablamos de
viento Norte, nos referimos al viento que viene del norte y va hacia el sur.
Por otro lado, cuando se hace mención al término barlovento, en una montaña, nos estamos
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refiriendo a la ladera expuesta al viento, mientras que aquella que está protegida se denomina
sotavento.
La velocidad del viento se expresa comúnmente en kilómetros por hora (Km/hr) o nudos (kt).
A continuación, se da a conocer las seis primeras clases de la Escala Beaufort, que nos
permite estimar la velocidad del viento (km/h):
Grado Velocidad
Descripción Efecto
Beaufort (Km/h)
0 Calma El humo sube verticalmente. <1
1 Ventolina El humo se desvía, las veletas no. 1-5
Se percibe el susurrar de las hojas; las veletas se
2 Suave mueven por la acción del viento; el viento se percibe 6-11
en la cara.
Las hojas, pequeñas ramas de las plantas, y
3 Leve papeles se mueven constantemente; las banderas 12-19
se extienden ligeramente.
Se levantan papeles sueltos y polvo; las ramas de
4 Moderado 20-28
árboles se mueven.
Se agita el ramaje de pequeños árboles; en lagos y
5 Regular 29-38
estanques se forman pequeñas olas con cresta.
Se mueven las ramas grandes de los árboles; se
6 Fuerte oye el silbido que el viento provoca en los cables; 39-49
es difícil usar el paraguas.
Los cambios en la velocidad y dirección del viento pueden ser muy grandes en tiempos muy
cortos y entre lugares muy cercanos, y están muy afectados por la topografía y la vegetación
del lugar donde se desarrolla el incendio. El viento que percibimos es el resultado de vientos
que afectan grandes áreas (vientos generales), sumados a otros que se desarrollan
localmente (vientos que se forman en los valles, faldeos, a orillas del mar o de grandes lagos).
Los valles cerrados y cañadones “aceleran” el viento y modifican su dirección.
Cuando el fuego asciende por una ladera, encuentra vientos de mayor intensidad, ya que
generalmente el viento aumenta con la altura.
La presencia de barreras u obstáculos produce desórdenes en el movimiento del aire, de igual
forma que una piedra produce remolinos de agua en un río. Si se trata de una barrera
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montañosa, los remolinos son grandes; en cambio, un árbol produce remolinos más chicos.
Todos alteran el comportamiento del fuego.
Cuando los incendios adquieren grandes dimensiones generan “sus propios vientos”,
cambiando las condiciones del viento reinante antes del incendio, pudiendo dar origen a
condiciones muy peligrosas.
Resumimos ahora, los efectos que tiene el viento sobre el comportamiento de los incendios:
• Acelera el proceso de secado de los combustibles, por hacer más rápida la evaporación.
• Aumenta la provisión de oxígeno,
favoreciendo así la combustión.
• Acelera el precalentamiento por
acercar las llamas a los
combustibles, en forma similar a la
pendiente.
• Afecta la dirección y velocidad de
propagación.
• Transporta material en combustión,
pudiendo generar nuevos focos a grandes distancias.
3.3.4 Precipitación
La cantidad de precipitación y su distribución a lo largo del año, son características importantes
en la determinación del comienzo, final y severidad de la temporada de fuego.
Períodos prolongados de sequía, crean las condiciones adecuadas para el desarrollo de
incendios de gran severidad por aumentar la disponibilidad de los combustibles. Períodos con
abundante precipitación antes de la temporada de fuego, pueden producir una gran cantidad
de combustible que, con el avance de la temporada, estará disponible para quemarse. La
cantidad y distribución de la precipitación también afecta a la cantidad de agua disponible en
el suelo para ser utilizada por la vegetación.
Algunas formas de precipitación son la lluvia, la llovizna, la nieve, la aguanieve y el granizo. La
escarcha y el rocío son también formas mediante las cuales la humedad de la atmósfera se
deposita sobre la superficie del suelo y de la vegetación. Cuando se mide la precipitación para
la estimación del peligro de incendios, es importante registrar la cantidad de precipitación caída
y el período durante el cual se produjo la misma.
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3.3.5 Nubes
Las nubes están formadas por una gran cantidad de pequeñas gotas de agua, cristales de
hielo o de ambas. La interpretación de las nubes nos ayuda a comprender procesos que
ocurren en la atmósfera que deben ser considerados durante el combate de incendios.
La denominación de cada una de ellas se hace a través del género (Ej. Cirros, Altocúmulos,
etc.), dentro de los cuales encontramos nubes de diversas formas. Por convención se
clasificaron en tres categorías según la altura, bajas, medias y altas. Existe una cuarta clase
que son las nubes de desarrollo vertical donde se encuentran aquellas que pertenecen a más
de un estrato mencionado.
Nubes Altas Nubes medias Nubes bajas Nubes de desarrollo
vertical
Cirros Altocúmulos Nimbostratos Cúmulos
Cirrocúmulos Altostratos Estratocúmulos Cumulonimbos
Cirrostratus Estratos
De esta clasificación las más importantes a observar durante el incendio son los
cumulonimbos, ya que dan lugar a la ocurrencia de rayos y pueden producir chaparrones de
agua o nieve. Se caracterizan por ser nubes densas de gran desarrollo vertical. Su parte
superior generalmente presenta una parte suavizada o fibrosa y achatada. La base de estas
nubes es muchas veces oscura, y debajo de ellas se presentan otras nubes de aspecto
desgarrado.
Estas nubes generan un alto grado de peligro para el fuego por dos motivos:
1. Los rayos que las acompañan pueden dar lugar a nuevos focos de fuego.
2. Generan sus propios vientos, siendo estos muy fuertes y de direcciones cambiantes;
su efecto se siente hasta varios kilómetros alrededor de la nube.
Cuando se observan cumulonimbos cerca del incendio, el comportamiento del fuego
puede ser muy peligroso.
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Otro tipo de nubes, que nos interesa tener en cuenta, son aquellas que se denominan “nubes
orográficas” denominadas así a aquellas que se forman por el ascenso de aire a través de la
ladera de una montaña. Estas normalmente pertenecen a los géneros Altocúmulus,
Estratocúmulos y Cúmulos (Ej. Nubes lenticulares).
La presencia de nubes lenticulares durante el desarrollo de un incendio es indicadora de una
situación de peligro:
1. Estas nubes se forman cuando el viento arriba, donde se observa la nube, es muy
intenso. Por distintos motivos, este viento puede llegar rápidamente a la altura del incendio.
2. Estos fuertes vientos, generan torbellinos muy grandes a sotavento de la montaña,
que producen desórdenes en el fuego que complican al personal de tierra y a las operaciones
aéreas.
Cuando se observan nubes lenticulares, el comportamiento del fuego puede cambiar y ser muy
peligroso.