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Poemas de amor y rosas

Este poema está compuesto por varias secciones que exploran temas como la soledad, la magia del amor, las melodías del corazón, las plegarias y deseos ocultos, y la belleza encontrada en la naturaleza y en el nombre del ser amado. A través de imágenes y metáforas, el poeta expresa sentimientos de anhelo, dolor, esperanza y conexión con la persona amada.
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Poemas de amor y rosas

Este poema está compuesto por varias secciones que exploran temas como la soledad, la magia del amor, las melodías del corazón, las plegarias y deseos ocultos, y la belleza encontrada en la naturaleza y en el nombre del ser amado. A través de imágenes y metáforas, el poeta expresa sentimientos de anhelo, dolor, esperanza y conexión con la persona amada.
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VERSOS A LA ROSA

EXTRAÑOS
Estamos aquí,
juntos pero solos.
Estamos en presencia de un sueño
pero en ausencia del tiempo
y seguimos huyendo
y alejándonos.

Somos dos extraños en el mundo.


Soy una ausencia en tu necesidad
y un olvido en tu caridad.
Soy como el viento que no ves.

Podemos sentirnos
mas no tenernos
y seguimos ambos como extraños;
nos volvemos sombras
y tinta borrosa en un papel.
Somos sin existir.

En tu soledad
no gimes por ayuda
y yo soy sordo a las plegarias.
En tu caminar hay cuatro huellas,
un reflejo y caminante
que se aleja.

Extraños nos obstinamos


en volver tras las pisadas
para intentar derramar sólo una lágrima.
Negamos un conocimiento
y preferimos el anonimato.

MAGIA
Con sólo una caricia
este sentimiento crece.
Con sólo un respirar tuyo
mi vida se eleva.
Llévame a las cumbres divinas,
llévame contigo al Olimpo
y a los cielos,
llévame al amor.

Hechicera de la noche,
de las estrellas y la luna,
dueña de la plata
y dueña del sueño.
flor de primavera,
de colores y encantos miles,
de mieles y olores
fragantes y frescos.

Carmín encantador
en labios seductores.
Eres tú quien me domina
con magia y rosales.
Vuelve aquí,
musa de los bosques.
Vuelve a mí
y dame sólo una alegría.

Verano eterno
esclavo del tiempo;
tiempo de tu magia y corazón,
tiempo de tu hechizo
y de tu amor.
Tiempo en donde sueño.

MELODÍAS DE UN CORAZÓN
La luna se mece
en los cantos de la lluvia.
Cuando el viento
sopla fuerte
y susurra sus penas,
el tiempo no pasa
y nos deja vivir.

Bajo las estrellas,


la oscuridad
se cierne sobre los hombres
y sus afanes,
dejando entrever
los brillos de plata
que son sabiduría
a los amantes.

La morada de dolores,
la fría estrella del alba,
son a veces consuelo y esperanza,
son descanso al viajero;
al despuntar
los primeros rayos de sol
huyen mis temores.

Fantasmas pasajeros,
vagabundos sin tierra
en un mundo de gemas doradas,
de amor que les da la bienvenida
y a la vez los descobija
de la noche y de las sombras.

Con un murmullo
de los cantares ahogados del río,
vuelven los pensamientos del pasado,
el caudal pesado y lento
que apenas deja ver si hay futuro,
que el destino es incierto... ilusión.

Mojando las calles


con las lágrimas de Dios,
los que erramos sin fe
en el juego religión,
sin enemigos o amigos,
sólo aliados traicioneros
del Hades y el Seol;
Dragón espejo del hombre.

Quemando tal vez las penas


con el diablo a tus espaldas,
esperando en la morada desolada
que algún halcón
deje su alma a tus pies
para que tus manos moldeen
un espectro sin dolor.

DESNÚDAME
(Plegarias extranjeras)

Plegaria primera, de la desesperación

¿Hay alguien que pueda oírme?


¿Hay alguien que pueda verme?
Éstas no son sólo palabras del viento,
sino gritos desesperados del silencio.

Silueta nocturna
que mis pensamientos escucha.
Luna de lobos
que mis amores iluminas,
atiende este ruego,
exalta esta plegaria
Responde.

Petición sumisa que me humilla


al no saber si tú ya me conoces.
Desnúdame el corazón con tu mirar
y desnuda mi alma con tus cantos.

Si realmente has podido ver


la oscuridad
de mis llamas y mis luces,
te pido que desnudes
mis pensamientos con tu amor
y desnudes mis sentimientos al besar.

OLOR A MUERTE
(Plegarias extranjeras)

Plegaria segunda, del dolor


¿Quién soy yo
para hablar de amores?
Quizá pueda yo escribir
sobre los rencores
o tal vez vivificar
mil dolores y tragedias,
mas de amor poco sé
que tenga para dar.

Así que siendo yo


una fría roca y hiel,
tú vienes ante mí
con tu angelical sonrisa
y me preguntas del amor.
Yo, fantasma atado a la luna,
te hablo del sufrimiento.

¡Qué sé yo de la miel
o del sueño dorado!
Sé que es algo que no poseo
y algo que anhelo.
Mas tú no buscas mis anhelos
sino mis dulces consuelos
que son ocultos a los ojos
pero no al pensamiento.

¡Corazón insensato!
¿Es que acaso no comprendes?
Todas estas mieles no son mías.
Las espinas y el dolor
me hacen sangrar a cada instante;
el sentimiento se huye con la razón
en súplicas eternas de descanso.

¡Huye de aquí
o comprende de una vez!
Por favor,
atiende a esta emoción pasajera,
vivifica mi plegaria y hazla eterna,
pues hoy sólo hay olor a muerte
en mis palabras.

Dime si no me engañas
y conoces la respuesta
a tan cruel martirio.
Dime que eres tú
quien sabe del amor y háblame de él,
pues así tal vez el dolor me deje
y me acompañe tu caricia celeste.

¡Oh, sí! Tu caricia celeste


que me ha dado a ver
al menos una cosa,
que me ha dicho
que el querer es como el viento
y ni así nos da a todos frescor y alegría.

Y tal vez todos sabemos del querer


mas yo tan poco sé,
que de amor no tengo idea.
Tengo que aprender a amar
porque querer ya basta entre nosotros
y el fuego se apaga.

¡Oh, este olor a muerte!


Esta muerte que en mis venas corre
y envenena la sangre.
Esta muerte del alma
que me hace un fantasma
y este dolor
que llena de vacíos las palabras.

Una sola cosa es la que ahora quiero


antes de cerrar los ojos
y es que me hables de amor
para aprender a quererte y amarte
o al menos dime quién soy yo
para hablar de amores.

LA ROSA Y TU NOMBRE
Soledad presente
en mi jardín otoñal.
Soledad que reina
en mi dorado atardecer.
Las melodías que un día
me supieron a miel
hoy son sólo un recuerdo
más sobre mi piel.

Las notas de mi canción


se han manchado de dolor,
se han tornado en grises lágrimas
sin un amor.
El gran vacío en mi interior
es la ausencia del calor
de mil abrazos y un te quiero
marchitan mi corazón.

Sólo un respirar,
un aliento más del cual asir mi espíritu.
Una pluma de ave,
un nombre de fuego y pasión.
Estrellas en los cielos míticos,
siluetas plateadas de divinidad.
Un susurro en el eco de la noche,
un susurro en mi oído.

Cierro mis ojos al venir la noche,


cierro los ojos al temor.
Dentro de las tinieblas,
el valor en la pelea frente a ellos,
mis fantasmas cautivos,
amigos fugitivos... cisnes negros.
En la oscuridad del anochecer
mis lágrimas claman por ti.

Despierto al abrigo
de un alba iluminada por tu estrella.
Sé que estuviste ahí junto a mí,
mas te has ido hoy.
¿En verdad me huyes?
¿O es sólo tu sombra quien me sigue?
Viendo una rosa dije otra vez tu nombre
y volví a vivir.

Mírate al fuego de mis ojos,


mírate cual espejo de luz,
sin temor y sin dudas,
pues la verdad
no se oculta en mis llamas.
Corté la rosa
y la puse junto a mi corazón,
pues quise sentirte otra vez,
sentir tu calor.
Tu nombre me llevó al Olimpo.

La rosa me guió por el camino


de mi existencia y mi sentir.
Tu nombre me elevó al cielo,
me dio fuerzas y alas nuevas.
Nunca se marchitará la rosa
ni yo jamás podré caer.
Tu nombre con el mío
se unen al respirar,
juntos hemos de estar.

El silencio ya no es más un vacío,


el eco ya no es un susurro.
Las campiñas siempre están de fiesta,
la floresta te sonríe.
En pastos verdes sembré la rosa
y con ella tu nombre.
Viendo la rosa dije otra vez tu nombre,
dije otra vez amistad.

SI NO FUERA POR TU SONRISA


Estas palabras son
para decir te extraño
y que te amo
o tal vez que te quiero demasiado.
Pero una cosa es verdad
y es que te necesito a mi lado
para poder dar el siguiente paso.
Aquí el sol brilla menos
si no te veo
y siento que las flores
pierden su aroma en un instante
de ausencia tuya;
la soledad se hace presente
y como sombra
se extiende en mi corazón.

Y sólo espero verte de nuevo


y sentir tus besos
y un cálido abrazo por la mañana;
sentir mil caricias en tus labios
al repetir poemas de miel
que sólo tú sabes decir
cuando estoy contigo.

Creo que si no fuera por tu sonrisa


el sol jamás saldría por mi ventana
o el viento me diera palabras de amor.

Si no fuera por ti
mi vida seria un hueco
enorme y solitario.

Aquí no sé si esperar una tragedia


o alegrarme de ser tu amigo.
Si no fuera por tu sonrisa
este poema simplemente
sería un fantasma y una pena.

TONOS GRISES
Me he mirado
otra vez al espejo
y sólo he visto
mil sombras en él.

Ya no encuentro
mi silueta ni mi alma,
sólo un eco
y un vacío
de altos tiempos.

No hay quien sostenga mi reflejo,


mis cisnes se han vuelto cuervos;
palabras del viento
me traen alivio y consuelo
en medio del tormento.

Mil estrellas
en el roto espejo
de mis días de sufrimiento.
¿Dónde estás
ave de fuego?
Rescátame de los duelos,
alíviame, poeta,
entre tus rosales frescos.

Vago una vez más sin rumbo,


sin destino.
Perdida entre la niebla
del silencio diurno,
yendo por el camino del sol,
yendo lejos de la mano
de un aliento nocturno.

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