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Poesía Absurda y Amorosa

Este documento contiene varios poemas cortos sobre temas como el amor, la pérdida, la muerte y la naturaleza. Los poemas exploran sentimientos como el anhelo, la pasión, la soledad y la fragilidad de la vida a través de imágenes y descripciones evocadoras.
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Poesía Absurda y Amorosa

Este documento contiene varios poemas cortos sobre temas como el amor, la pérdida, la muerte y la naturaleza. Los poemas exploran sentimientos como el anhelo, la pasión, la soledad y la fragilidad de la vida a través de imágenes y descripciones evocadoras.
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VERSOS A LO ABSURDO

ABSURDO DE CONCIENCIA
El amor se me complica
en estas líneas;
quizá sea un absurdo de conciencia,
al aceptar que me enamoro poco a poco
de los fragmentos de misterio
encerrados en tus ojos.

La pasión se desdibuja
entre mis brazos sin tu cuerpo;
yo te extraño en los suspiros,
en los estúpidos quereres tan ufanos
que no alcanzan para tenerte junto a mí.

Y conozco
ochenta formas para perderte,
una tiene mi nombre.
Entonces es triste darme cuenta
de esta realidad tirana
que me obliga
a olvidarte los domingos
y el lunes recordarte.

AMOR DE UNO
Mira, amor, la luna roja
que llora mucho y sin consuelo.
Es mi luna, pilar de noche
resquebrajado en tiempo efímero.

Oye, amor, el llanto rojo


de mi alma estancada en el cielo.
Es mi alma, ser carmín
que va a morir si tú no vuelves.

Siente, amor, la espina


dentro de tu vientre,
miel y oro de princesa.
Es tu vientre sublimado,
nunca profanado
por mis vagos intentos homicidas.

Huele, amor, la primavera huidiza


de las manos mías tan asesinas.
Esas manos ensangrentadas
que arrancan rosas para tu lecho.

Prueba, amor, mi aliento opaco


y apagado por recuerdos oxidados.
Es recuerdo lo que tengo,
tú lo vuelves un olvido.
Luna roja, amor, es mi alma
que se muere alejada de tu piel.
Muere lentamente al compás
de las gotas tocando tierra.

Vivo, amor, un absurdo de ti,


amor de uno lejos de ti.

ARENA
La luna incitó al pecado
y la ola, su sirviente,
se estrelló en la arena;
la amó hasta el éxtasis,
quedó la espuma.

El viento incitó al perdón


y el mar, hermoso reflejo,
se besó con la arena;
se abrazaron en un baile azul,
quedaron estrellas.

La luna no ve al viento,
no te puedo alcanzar.
El viento no siente a la luna,
no me sabes soñar.
Somos huellas nada más.

Y quisiera ser la ola


que te ame como el mar
ama los destellos de la luna;
quisiera poder estrellarme en ti,
arena de cristal,
resbalar en tus edades
de sirena aguamar.

CALAVERA
Voy a morir un día
y tú ni en cuenta.
Te llegará una invitación
para mi entierro
y fingirás llorar
que yo he partido.

Vas a hacer drama falso


por mi muerte
y para nada va a servirte
la actuación.
Engañarás a los que viven
pero a mí ya no podrás,
pues muerto sí distingo
las mentiras de tu amor.
Voy a matarte un día
y tú ni en cuenta.
Llegaré como un fantasma
y de un soplido
le quitaré el alma
a la presencia de tu cuerpo.

Vas a preguntar por mí


cuando llegues con los muertos
y nadie te podrá decir
a dónde me han mandado.
Me quedaré escondido
entre las llamas
para fastidiar
a tu sombra eternamente.

Voy a morirme un día


y tú ni en cuenta
de que morirás conmigo.

CAMPOSANTO
Se ha extraviado
y he tenido que llorarle,
la dejé sentada
cerca de tu tumba
y se me ha perdido.

No sirve preguntar
a los muertos por tu sombra,
son eco sus respuestas.
Muda la luna me mira
y con perversa sonrisa
ilumina los abismos
que rodean mi andar.

Mi llanto no le conmueve,
mis grises no la confunden;
se goza en mi derrota
por haber perdido tu sombra.

La noche se sabe oscura


y por ello se mofa,
ha devorado tu blanca sombra
y con ello mi amor.

Los altares están listos,


polvo asciende en derredor
y cenizas muerde el jaguar
en melancólica prisión.

CANCIÓN DE CUNA
I
La lechuza canta esta madrugada
bajo la arcada de tu casa.
Es una canción de cuna
que arrulla tus desvelos
lo que ella entona.

Escucha que el canto


es un poco desolado,
como impregnado de mí
y del gris tristeza
que me acompaña.

La somnolencia se crece
en las notas aciagas
de la canción taciturna
que la lechuza
te revela esta mañana.

El sol se tarda en salir


pues la duermevela
le deja sin saber
que tiene que llegar
a despertarte otra vez.

Hay una música siniestra


que mece la canción.
Es el viento gélido de mayo
que acompaña los lamentos
de la lechuza en el balcón.

A lo mejor ya no despiertas
al terminar esta canción.

II
La lechuza ha callado
y su sonido moribundo
avisa que el arrullo
ha terminado,
como termina la noche.

El alba saluda a tu ventana


y el rocío moja despacio
las flores del jardín.
Los temerosos rayos
blancos y amarillos
comienzan a salir.

Tímido el sol te busca


entre las sábanas
y te dice: “Ven y anda”.
Das la vuelta y te cubres
la mirada horrorizada.

La silueta azul y negro


de la lechuza
te ha espantado
todo deseo de esperar
la noche con su luna
vestida de gala.

Repica en tu cerebro
la canción de cuna
que escuchabas en el sueño
y descubres que seguro
este día hay un entierro.

Puede ser que no llegues


a besar las estrellas.

CASUALTIES OF LOVE
Who are you?
Maybe a shadow
on the wall.
Could be my wall?

Who are you?


Maybe that forbidden dream
or the desire
that becomes a sin.

Who I am?
It was a simple question.
Maybe a poet
of old romances.

Who I am?
That was a simple question,
hoping you can answer.

FRAGANCIA DE PRINCESA
El otoño te saluda
con sus mieles esparcidas
por la fértil tierra.
Con destello de oro
se respira agradable
el regalo de amor
que ha preparado
para tu descanso.

La hoja se despide
sin tristeza de la rama
y se dirige suavemente
hacia tu fragancia
de princesa del bosque.
Sutil llegará el beso
que se esconde en ella,
que se añeja de pasión.

Y cuando al fin reposes


tu silueta en la hojarasca
de eternal alegría,
yo, el viento que es poeta,
susurraré en tu oído
mil canciones
e infinitud de versos
compuestos para ti
y escritos por tu causa,
por el anhelo inmaculado
de ser tu amante.
Luego, cuando arrulle la hoja
y cuide tu sueño,
yo, el ángel de la noche,
viviré bajo tu estrella,
por siempre de ti enamorado.

IMPOSIBLE MASOQUISTA
(Mariposa encadenada)

No quererte fue imposible


y amarte es un martirio,
es atar mi voluntad
a lo incierto del destino,
es jugar a ser soldado
en guerra de delicias.

No quererte fue imposible


y odiarte es utopía,
es volverme sádico y demente,
encadenar tus alas en suspiros
y extrañarte tontamente
cada lunes por la tarde.

No quererte fue imposible


y siempre lo será
mientras tu cuerpo
se ausente en mi pasado
y se dibuje sutilmente
en mi presente,
destrozando mi futuro.

Mariposa, no quererte quiero


y desespero de impotencia,
te idolatro y te encadeno.
Mariposa, no quererte quiero
y soy masoquista en el amarte
mientras que odiarte no puedo.

No quererte fue imposible,


mariposa, no quererte quiero
y no puedo, mariposa;
te amo y te encadeno
haciendo imposible tu vuelo,
golpeando al inocente corazón.

No quererte fue imposible,


mariposa, no quererte quiero
y dejar mi masoquismo
lleno de pasados
es utópico y falaz,
porque no quererte jamás podré.

MAL DE AMOR
Dicen que me he enfermado
y que mi mal no tiene cura.

Creen que moriré pronto


estampado en una pared
o embarrado en el asfalto
por los descuidos que ofrezco.

Dicen que me he enfermado


de algo muy poco común,
que debe ser un bicho raro
o algún tipo de infección.

Creen que no sanaré nunca


y que empeoraré al pasar los días.

Dicen que camino lento,


que parece que vuelo
en nubes invisibles,
que le canto a las flores
y hablo solo al caminar.

Creen que es algo psicológico


y que estoy medio loco,
que sueño despierto
y dormido alucino
con versitos dulces,
que a lo mejor es contagioso.

Y yo creo que es verdad,


que me he enfermado de ti
cuando te conocí;
me dio mal de amor
y no sé si tú me curarás.

MARIPOSA
(Imposible encadenado)

No quererte,
el imposible
de mi mente,
que te piensa,
aprisiona
y desbarata la silueta
de doncella inmaculada.

Perderte,
el imposible
que nos miente,
manos que te cortan
alas y vuelo,
mariposa.

Ser un ogro,
el imposible
de los cuentos
al estilo Cenicienta,
¿qué razón me queda?
Te convierto en villana,
reina malvada;
sigues siendo bella,
mariposa.

No pensarte,
el imposible
de mi muerte,
esa utopía que me supongo
e idolatro tanto,
que construyo a diario
en altares mágicos.

Amarte,
el imposible
de este triángulo
que destruye nuestros sueños,
que refleja
esos miedos que escondemos
debajo de la cama.

Imposible encadenado
es el relato de una ilusión;
es una novela
para la televisión.

Imposible un amor,
encadenado un compromiso.
¿Qué razón te queda?
Tú me dices nada,
mariposa,
nada dices y te quedas,
todo callas y no vuelas;
mariposa no te vayas.

El negarte, mariposa,
imposible encadenado
a los barrotes de la ventana,
ahí donde se estanca la luna.

Engañarme, mariposa,
lo hago diario
si te posas
suavemente en una rosa.
Engañarte,
el imposible
de una historia
que carece de estrategias
y de lógica.

No quererte,
mariposa,
no quererte
es imposible,
mariposa.

OMISIÓN INVOLUNTARIA
(Las mentiras de un poeta)

Me enamoré de ti
con la conciencia de no hacerlo,
me enamoré de ti
sabiendo que me perdería
tus besos,
que extrañaría sin motivo
tus labios,
que anhelaría masoquista
tu cuerpo.

Me enamoré de ti
porque quererte fue tan fácil
como respirar(te),
quererte fue por default.

Me enamoré de ti
mientras esquivaba tus miradas,
mientras jugaba ingenuamente
a descifrar los misterios
en tus ojos,
cuando me dejaba atrapar
en la fatalidad
de tu sonrisa.

Me enamoré de ti
porque en el fondo lo quería
y sádico imaginaba
que te perdía;
pasé tantas lunas
en esta absurda ironía
que entre más soles llegaban
más fácil te perdía.

Me enamoré de ti
un día de abril,
cuando por omisión involuntaria
te miré y eras mi luna,
habías dejado de ser mi amiga
y en mis versos ya vivías.
Ese mismo día
las mentiras de un poeta
eran canto de sirena,
dormí,
soñé.

Por un momento
me querías sin farsas,
me amabas por omisión involuntaria.
Así de fácil me querías,
así de fácil omitías
que soy extranjero,
otro loco suicida que te ama
mientras duerme,
mientras sueña...
por omisión involuntaria.

¿PODRÍA DECIR NO?


¿Qué puedo hacer
si el mar se cruza
entre nosotros?

¿Podría lamentarme
enfrente de la luna?

¿Qué puedo hacer


si me escogiste de parche
para tus heridas?

¿Podría decir no,


sólo una vez?

¿Qué puedo hacer


si espero a que termines
este juego endemoniado?

¿Podría huir y esconderme


entre trincheras?

¿Qué puedo hacer


por el amor
que no me pertenece?

¿Podría decir no
y terminar esta oración?

PORQUE TE AMO (O PORQUE TE QUIERO)


Triste realidad
de un sueño
que no es sueño.

Triste soledad
de un poeta
que te ama en lo secreto.
Triste realidad
de la tiranía
que me encierra
a morir de ti,
morir de amor enmascarado
y falto de una razón.

Poco es el consuelo
al confesar
que te idolatro
en los rincones de mi cuarto.

Poco es el consuelo
y mayor es la condena
de quererte cada día
y amarte cada noche,
amarrando estrellas a los barrotes
y enjaulando la luna
en las canciones.

No es el miedo
a tu desprecio o tu rechazo,
es el miedo
a tu negativa trágica,
que se aferra
a los recuerdos torturados
de tu amor ensangrentado.

Podría bien cantarte


cinco notas de alegría,
una de tristezas
y otra de ironía.

Podría bien besarte


y arrancarte
un bofetón a mi mejilla.

Podría bien perderte


en el intento de abrazarte
cuando vienes a buscarme
en el consuelo de la tarde.

No quisiera atesorarte
como lo hago
tan seguido en las mañanas.

No quisiera recordarte
como lo hago
tan seguido al escribir
las fantasías.

No quisiera olvidarte
y no podría
porque te pienso
en los segundos,
te imagino en las horas.

No es el miedo
al abismo
que se abre ante tus pies.

No es el miedo
a no tener las alas
para volar,
es el miedo
a que existes en el aire.

PRÉSTAME TU MANO
Préstame tu mano
que es de noche.

Préstame tu mano
para poner la luna
entre tus dedos
y esparcir estrellas
por tu palma.

Préstame tu mano
para sembrar riquezas
de plata y oro,
cosechando soles y galaxias
con olor a tierra mojada.

Préstame tu mano
para ser feliz,
para vivir despacio,
para vivir bonito.

Préstame también tus ojos


para verte
cuando el día
ya no cante,
no se sienta aquí.

QUE TE MUERES
Que te mueres
y dilatas,
haces esperar;
se aburre el tiempo,
lo arrullas
con tu baile
ocioso,
terco e indeciso.

Que te mueres
y diviertes,
rio;
gimes falsedad
de angustia,
estorbas al verdugo
contando bromas
de los alados
y divinos.

Que te mueres
por nada,
dramatizas las letras;
entintas pincel
y manchas hojas
con infamias
y blasfemias,
estúpidos sueños
de la utopía
de tu cabeza.

Que te mueres
y me rio
de estar quieto
y esperando
ver tu muerte.

TIRADO EN LA BANQUETA
Pudo ser un domingo cualquiera
como muchos típicos de agosto.

Pudo ser una tarde cualquiera


como muchas de marzo o abril.

Pudo ser mil cosas ese instante,


esa consecución ilógica de segundos,
de minutos esclavizados.

Y lo que finalmente fue


no quiero ni contarlo,
lo malo es que lo recuerdo
a cada rato,
cuando se apagan las luces
de mi cuarto,
simulando aquella noche
que me encontré al amor
tirado en la banqueta.

Lo vi triste y solo
y me dio pena;
lo recogí pensando
en darle asilo temporal
en mi cerebro,
pero hoy es inquilino permanente
en mi corazón.

Luego me detengo
a platicarle que esta historia
pudo ser muy diferente;
aún así, no me arrepiento
de haberlo levantado
de ese charco sucio
en la banqueta.

TRES DE AMORES
Reparte la baraja, crupier,
dame buena mano
que esta vez quiero ganar.

Repárteme las cartas


y no me des la tres de amores,
porque a lo mejor salgo perdiendo.

¡Ay, que mala suerte!


me salió la del infortunio
y no tengo un as bajo la manga.

Cámbiame la carta, crupier,


quítame el tres de amores
porque esta vez quiero ganar.

UN PECADO LLAMADO AMOR


Los silencios de mi boca
guardan ganas de besar.
El mutismo de mis labios
se conjuga con los miedos de mirar
más allá del brillo que regalan
tus ojos tan opacos por llorar.

Lo que callan estos ojos,


grises por el tiempo y el destino,
son las ganas de quererte.
¿Y por qué no lo hago?
Seguro por un miedo que suicida
los deseos que se estancan
muy dentro de mi cabeza.

Puedo quererte y aún un poco más;


también puedo atarte a mi soledad.
Puedo convertirme en un tirano
o en un villano de cuento de hadas.
Lo que no puedo es salvar mi alma
de un pecado que originas con tu tacto.

No hay dios o algún ídolo


que me salve de esta falta.
Tampoco hay cura
para las heridas desveladas
que torturan cada día al corazón.
No hay salida ni siquiera opción
cuando caemos inocentes
a la ardiente seducción
de un pecado llamado amor.

LLUVIA EN MAYO
Lloró el cielo
y mojó mi alma,
naufragué en grises aguas.

Oh nube, te borraste
y te fundiste en la piel,
breve, casi etérea,
pereciste al fin.

Ya no tengo barca,
la perdí como papel,
el agua es tinta
y amarga hiel
en mis tardes al llover.

Esas gotas, llanto cruel,


sólo fustigan mi extrañarte
y mayo, fantasma púrpura,
decide callar,
sucumbir a la soledad
de una nube pasajera
que llora como yo
cuando te siento lejos.

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