0% encontró este documento útil (0 votos)
2 vistas14 páginas

Un Hecho Social - Ramonet

Cargado por

Jonell Sanchez
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
2 vistas14 páginas

Un Hecho Social - Ramonet

Cargado por

Jonell Sanchez
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CURSO: FORMACIÓN PERSONAL HUMANÍSTICA LECTURA 1

Estimados alumn@s:

​Para preparar vuestra participación en la videoconferencia virtual de la primera


sesión del curso, en la que dialogaremos sobre el contexto actual que vive el
mundo y el país, es recomendable que obtengan previamente información sobre
la pandemia COVID 19 su origen, sus características, sus implicancias.

En internet encontrarán abundante literatura científica y periodística sobre el


tema. Cuiden de revisar la de fuentes serias. Por nuestra parte hemos
seleccionado uno de los artículos más leídos, escrito por Ignacio Ramonet que
brinda una mirada panorámica sobre este evento cuyo impacto cambiará
profundamente la sociedad. Ha sido originalmente publicado en el acreditado “​Le
monde diplomatique en español” a cuya página digital pueden acudir quienes
se interesen en conocer la versión completa del artículo. Los invitamos a leerlo

ANTE​ ​LO​ ​DESCONOCIDO​…

La pandemia y el sistema-mundo

​Un hecho social total I ​Ramonet

​Todo está yendo muy rápido. Ninguna pandemia fue nunca tan fulminante y de tal
magnitud. Surgido hace apenas cien días en una lejana ciudad desconocida, un
virus ha recorrido ya todo el planeta, y ha obligado a encerrarse en sus hogares a
miles de millones de personas. …Nadie ignora que no es sólo una crisis sanitaria.
​ , que convulsa el conjunto de las relaciones sociales, y
Es un « ​hecho social total »
conmociona a la totalidad de los actores, de las instituciones y de los
valores…​…​Nos hallamos ante una situación enigmática. Sin precedentes… Un
mundo se derrumba. Cuando todo termine la vida ya no será igual.

1
…….Estamos padeciendo en nuestra propia existencia el famoso ‘efecto
mariposa’: alguien, al otro lado del planeta, se come un extraño animal y tres
meses después, media humanidad se encuentra en cuarentena… Prueba de que
el mundo es un ​sistema en el que todo elemento que lo compone, por
insignificante que parezca, interactúa con otros y acaba por influenciar el conjunto.

Angustiados, los ciudadanos vuelven sus ojos hacia la ciencia y los científicos
-como antaño hacia la religión- implorando el descubrimiento de una vacuna
salvadora cuyo proceso requerirá largos meses…La gente busca también refugio
y protección en el Estado que, tras la pandemia, podría regresar con fuerza en
detrimento del Mercado. En general, el miedo colectivo cuanto más traumático
más aviva el deseo de Estado, de Autoridad, de Orientación.

Lo que parecía distópico y propio de dictaduras de ciencia ficción se ha vuelto


‘normal’.. Como ha dicho Yuval Noah Harari : « ​Los Gobiernos que ahorraron
gastos en los últimos años recortando los servicios de salud, ahora gastarán
mucho más a causa de la epidemia » Los gritos de agonía de los miles de
enfermos muertos por no disponer de camas en las Unidades de Cuidados
Intensivos (UCI) condenan para largo tiempo a los fanáticos de las privatizaciones,
de los recortes y de las políticas austeritarias. Se habla ahora abiertamente de
nacionalizar, de relocalizar, de reindustrializar, de soberanía farmacéutica y
sanitaria. Se vuelve a usar una palabra que los neoliberales estigmatizaron,
acorralaron y desterraron: solidaridad.

La economía mundial se encuentra paralizada ….una peor tragedia económica


que la Gran Recesión de 1929. Millones de empresarios y de trabajadores se
preguntan si morirán del virus o de la quiebra y del paro. David Beasley, Director
ejecutivo del Programa Alimentario Mundial (PAM), ha alertado sobre la situación
catastrófica que se avecina : ​« Estamos al borde de una ‘pandemia de
desnutrición’. El número de personas que sufren de hambre severa podría

2
duplicarse de aquí a final de año, superando la cifra de 250 millones de
personas…​……La única lucecita de esperanza es que, con el planeta en modo
pausa, el medio ambiente ha tenido un respiro. El aire es más transparente, la
vegetación más expansiva, la vida animal más libre. Ha retrocedido la
contaminación atmosférica que cada año mata a millones de personas.

​El Coronavirus

Hay controversia, al más alto nivel sobre el origen de este virus aparecido en
Wuhan (Hubei, China). Como no se ha identificado todavía al ‘paciente cero, o sea
el primer contagio de animal a humano, varias especulaciones circulan. Pero
estudios científicos solventes descartan que el nuevo coronavirus sea un arma
biológica de diseño liberada intencionadamente o por accidente : « ​Nuestros
análisis demuestran claramente que el SARS-CoV-2 no es una construcción de
laboratorio ni un virus deliberadamente manipulado​. » afirmó tajantemente el
profesor de la Universidad de Sydney (Australia) Edward C. Holmes, el mejor
experto mundial del nuevo patógeno.

Ignoramos aún muchas cosas de este agente infeccioso : no sabemos, por


ejemplo, si ya ha mutado o si va a mutar… Ni por qué infecta más a los hombres
que a las mujeres. Ni cuáles son los determinantes que hacen que dos personas
de características semejantes -jóvenes, sanas, sin patologías asociadas-
desarrollan formas opuestas de la enfermedad, leve una, grave o mortal la otra. Ni
por qué los niños casi nunca tiene formas graves de la infección. Ni si los
enfermos curados siguen transmitiendo la plaga, ni si quedan realmente
inmunizados…Pero existe un amplio acuerdo entre los investigadores
internacionales para reconocer que este nuevo germen ha surgido del mismo
modo que otros anteriormente : ​saltando de un animal a los seres humanos…
Murciélagos, pájaros y varios mamíferos (en particular los cerdos) albergan
naturalmente múltiples coronavirus. En los humanos, ​hay siete tipos de

3
coronavirus conocidos que pueden infectarnos. Cuatro de ellos causan
diversas variedades del resfriado común. Y otros tres, ​de aparición reciente​,
producen trastornos mucho más letales como el síndrome respiratorio agudo y
grave (SARS), emergido en 2002 ; el síndrome respiratorio de Oriente Medio
(MERS), surgido en 2012 ; y por último esta nueva enfermedad, la covid-19,
causada por el SARS-CoV-2, cuyo primer brote se detectó, como ya dijimos, en el
mercado de ​mariscos ​de Wuhan en diciembre de 2019. Este nuevo germen
tendría al murciélago como ‘huesped original’ y a otro animal aún no formalmente
identificado -¿el pangolín ?-, como ‘huésped intermedio’ desde el cual, después de
volverse particularmente peligroso, habría ​saltado​ a los humanos.

Lo que no se acaba de entender es ¿por qué, si ya convivimos con otros seis


coronavirus y los tenemos globalmente controlados, este nuevo patógeno ha
provocado tal colosal pandemia ?¿Qué tiene de particular este germen? ¿Por qué
su rapidez de infectación ha desbordado las previsiones de las mejores
autoridades sanitarias del mundo?

Sin duda, como se ha repetido mucho, condiciones ajenas al virus como la


velocidad actual de las comunicaciones, la hipermovilidad y la intensidad de los
intercambios en la era de la globalización han favorecido su propagación. Obvio.
Pero entonces ¿ por qué el SARS en 2002 o el MERS en 2012, también causados
por nuevos coronavirus, no se ‘globalizaron’ de igual manera en todo el planeta?

Para responder a estas preguntas, lo primero que hay que recordar es que « ​los
virus son inquietantes porque no están vivos ni muertos. No están vivos porque no
pueden reproducirse por sí mismos. No están muertos porque pueden entrar en
nuestras células, secuestrar su maquinaria y replicarse. Y en eso son eficaces y
sofisticados porque llevan millones de años desarrollando nuevas maneras de
burlar nuestro sistema inmune[​ 22]​. » Pero lo que distingue ​específicamente al
SARS-CoV-2 de otros virus asesinos es precisamente su ​estrategia de irradiación
silenciosa​. O sea, su capacidad de propagarse sin levantar sospechas, ni siquiera

4
en su propia víctima. Por lo menos durante los primeros días del contagio en los
que la persona infectada no presenta ​ningún síntoma​ de la enfermedad.

Ignoramos con certeza por qué el virus viaja tan rápidamente, pero lo que
sabemos es que, desde el momento en que penetra -por los ojos, la nariz o la
boca- en el cuerpo de su víctima ya comienzan a replicarse de modo
exponencial… Según la investigadora Isabel Sola, del Centro Nacional de
Biotecnología de España: « ​Una vez dentro de la primera célula humana, cada
coronavirus genera hasta 100.000 copias de sí mismo en menos de 24
horas​…​[23] » Pero además, otro rasgo singular y astuto de este patógeno es que,
al invadir un cuerpo humano, concentra su primer ataque, ​cuando aún es
indetectable​, en el tracto respiratorio superior de la persona infectada, desde la
nariz a la garganta, donde se replica con frenética intensidad. Desde ese
momento, ya esa persona -​que no siente nada-​ se convierte en una potente
bomba bacteriológica y empieza a diseminar masivamente en su entorno
-simplemente al hablar o al respirar- el virus letal…

Esta es la característica principal, la fatal singularidad de este nuevo coronavirus.


En China, hasta el 86% de los contagios se debieron a personas asintomáticas,
sin signos detectables de la infección. En la Universidad de Oxford, un grupo de
investigadores demostró que hasta ​la mitad de los contagios por el SARS-CoV-2
se debe a individuos ​no diagnosticados​ y ​sin síntomas aparentes​.

Sólo una minoría de contagiados padece el segundo ataque del germen,


concentrado esta vez en los pulmones, de manera similar al SARS de 2002
(aunque la carga viral del nuevo coronavirus es mil veces superior a la del SARS),
provocando neumonías que pueden llegar a ser letales, sobre todo en personas
mayores de 65 años con enfermedades crónicas.

Como el número de contagiados es masivo y simultáneo, esta ​minoría -que


representa un 15% de todos los infectados -y que es la que acudirá a los

5
hospitales-, puede alcanzar con celeridad cifras muy elevadas según el volumen
de población… Como lo hemos visto en China, Irán, Italia, España, Francia, Reino
Unido o Estados Unidos, basta con que varios miles de personas acudan ​al mismo
tiempo a las urgencias de los hospitales para colapsar todo el sistema sanitario de
cualquier país por muy desarrollado que sea…

En Wuhan, Teherán, Milán, Madrid, París, Londres o Nueva York, médicos y


enfermeros se vieron pronto totalmente sobrepasados. Faltaron mascarillas, gel
desinfectante, material de protección para el personal sanitario, camas en las UCI,
respiradores, etc. En varias ciudades (Wuhan, Madrid, Nueva York), las
autoridades, desbordadas, tuvieron que echar mano de las fuerzas armadas o de
voluntarios civiles para construir a toda velocidad hospitales improvisados de miles
de camas. En casi todas partes, las autoridades confesaron que no habían
previsto semejante avalancha de enfermos, « ​un continuo tsunami de pacientes en
estado grave​…

​Cambio Climático

​Aunque el origen de todo, como dice David Quammen, reside en los

comportamientos ecodepredadores que nos condenan, si no lo impedimos, a la


fatalidad del cambio climático. Lo que está realmente en causa es el modelo de
producción que lleva decenios saqueando la naturaleza y modificando el clima.
Desde hace lustros, los militantes ecologistas vienen advirtiendo que la
destrucción humana de la biodiversidad está creando las condiciones objetivas
para que nuevos virus y nuevas enfermedades aparezcan: « ​La deforestación, la
apertura de nuevas carreteras, la minería y la caza son actividades implicadas en
el desencadenamiento de diferentes epidemias -explica, por ejemplo, Alex
Richter-Boix, doctor en biología y especialista en cambio climático- ​Diversos virus
y otros patógenos se encuentran en los animales salvajes. Cuando las actividades
humanas entran en contacto con la fauna salvaje, un patógeno puede s​ altar e

6
infectar animales domésticos y de ahí s​ altar de nuevo a los humanos ; o
directamente de un animal salvaje a los humanos… Murciélagos, primates e
incluso caracoles pueden tener enfermedades que, en un momento dado, cuando
alteramos sus hábitats naturales,​ ​pueden ​saltar​ a los humanos.​

​Ciber-vigilancia Sanitaria

​El nuevo coronavirus se extiende tan rápido y hay tantas personas infectadas
asintomáticas que resulta, en efecto, imposible trazar su expansión a mano. La
mejor manera de perseguir a un microorganismo tan indetectable es usando un
sistema computarizado, gracias a los dispositivos de los teléfonos móviles, que
calcule cuánta gente estuvo cerca del infectado. Corea del Sur, Singapur y China
citados a menudo como naciones que han tenido éxito frente al coronavirus, han
aplicado en particular estrategias de macrodatos y vigilancia digital para mantener
las cifras de infección bajo control. Este « ​solucionismo tecnológico​[45] », supone
el sacrificio de una parte de la privacidad individual. Y eso, evidentemente, plantea
problemas.

En Corea del Sur, las autoridades crearon una aplicación para ​smartphones
pensada para tener un mayor control sobre la expansión del coronavirus mediante
el seguimiento digital de los ciudadanos presentes en zonas de contagio o que
padecen la enfermedad… Esa ​app se llama ​"​Self-Quarantine Safety
Protection​"​, y ha sido desarrollada por el Ministerio del Interior y Seguridad. La
app descubre si un ciudadano ha estado en zonas de riesgo. Sabe si su test es o
no positivo. Si es positivo le ordena confinarse en cuarentena. También rastrea los
movimientos de todos los infectados y localiza los contactos de cada uno de ellos.
Los lugares por los que anduvieron los contagiados se dan a conocer a los
teléfonos móviles de aquellas personas que se encontraban cerca. Y todas ellas
son enviadas en cuarentena. Cuando los ciudadanos reciben la orden de
​ bandonar su
confinamiento de su centro médico local, se les prohíbe ​legalmente a

7
zona de cuarentena -generalmente sus hogares- y se les obliga a mantener una
separación estricta de las demás personas, familiares incluidos.

La ​app también permite realizar un ​seguimiento por dispositivo vía satélite


GPS (​Global Positioning System)​ de cada persona sospechosa​. Si ésta sale
de su área de confinamiento asignada, la ​app lo sabe inmediatamente y envía una
alerta tanto al sospechoso como al oficial que controla su zona. La multa por
desobediencia puede alcanzar hasta 8 000 dólares. La ​app también envía avisos
de nuevos casos de coronavirus al vecindario o a zonas cercanas. El objetivo es
garantizar un mayor control del virus al ​saber, en todo momento, dónde se
encuentran tanto los ciudadanos infectados como los que se hallan en
cuarentena.

​El jabón y la máquina de coser.

​Ni el SARS ni el MERS llegaron a Europa ni a Estados Unidos. Lo cual explica

también, en parte, por qué los Gobiernos europeos y estadounidense reaccionaron


tarde y mal ante la pandemia. Carecían de experiencia… Mientras que China,
Taiwán, Hong Kong, Singapur y Vietnam padecieron el cruel embate del SARS…
Y Corea del Sur tuvo que enfrentar además, en 2015, un brote particularmente
dañino de la epidemia del MERS…

Contra esos dos nuevos coronavirus, las naciones asiáticas no perdieron tiempo
experimentando tecnologías digitales para frenar los contagios. Echaron mano de
disposiciones de salud pública del pasado que los epidemiólogos conocían bien
porque, frente a numerosas epidemias, como ya lo dijimos, desde la Edad Media,
se habían empleado con eficacia… Perfeccionadas y afinadas desde el siglo XIV,
medidas como la cuarentena, el aislamiento social, las zonas restringidas, el cierre
de fronteras, el corte de carreteras, la distancia de seguridad y el seguimiento de
los contactos de cada infectado, se aplicaron de inmediato… exigieron la distancia

8
de seguridad y llevar mascarillas higiénicas. Y multiplicaron masivamente los tests
de despistaje.

El caso más paradigmático, en el sureste asiático, es el de Vietnam. Había sido


uno de los países que más velozmente y más decididamente actuó contra el
SARS en 2003. Y aprendió la lección. Cuando el nuevo coronavirus SARS-CoV-2
empezó a extenderse por la región, las autoridades de Hanoi aplicaron
inmediatamente -con sólo seis personas contagiadas- las medidas más estrictas
de confinamiento y aislamiento. Y en febrero de 2020, anunciaron haber contenido
la pandemia​[59]​. Fue el primer país del mundo en vencer al nuevo coronavirus​[60]​.
Todos los infectados se curaron. No murió ni un solo paciente.

Todo esto demuestra que, a pesar de su importancia, las tecnologías digitales de


localización e identificación no son suficientes para contener al coronavirus.

​Economía: baño de sangre

​En tan tenebroso contexto, lo más previsible es que, cuando pase la pandemia,
varios de estos Estados, fragilizados, arruinados, endeudados, conozcan fuertes
sacudidas sociales… Ahí también podría haber baños de sangre… También es
probable que asistamos, en ciertas regiones, a una desesperada estampida de
emigración salvaje hacia el Norte… Cuyos países estarán, en ese preciso
momento, lidiando ellos mismos con las dolorosas consecuencias de la peor crisis
de su historia. Inutil decir que los nuevos emigrantes, convertidos en chivos
expiatorios, no serán bien recibidos… Alimentarán la xenofobia y los odios de los
grupos de extrema derecha en ascenso tanto en Europa como en Estados
Unidos… La historia advierte que los desastres incentivan los chauvinismos y los
racismos…

Para evitar semejantes escenarios de pesadilla, se están alzando muchas voces


que reclaman la adopción de varias disposiciones urgentes. Entre ellas, la

9
condonación de la deuda de los países en desarrollo que, antes de la crisis, ya
tenían una deuda externa altísima. Y debían pagar, de aquí a final de 2021, según
la ONU, unos 2,7 mil millones de dólares de intereses de su deuda​[129]​… Muchas
personalidades e instituciones están exigiendo una moratoria del pago de la deuda
en favor de las naciones más afectadas. El propio Papa Francisco ha reclamado
que, « ​considerando las circunstancias, se afronten, por parte de todos los países,
las grandes necesidades del momento, reduciendo o incluso condonando, la
deuda que pesa en los presupuestos de aquellos más pobres ​»​[130]​. También, en
este contexto crítico, se está reclamando el levantamiento, por parte de Estados
Unidos, de las injustas ‘medidas unilaterales coercitivas’ contra Cuba, Venezuela,
Irán, Nicaragua, Siria, etc.

Desglobalizar?

La pandemia nos obliga también a interrogarnos sobre el modelo


económico-comercial dominante.

Desde las reformas impulsadas por Deng-Tsiao Ping en 1979, la potencia que
más se ha beneficiado de la globalización económica es sin duda China.
Convertida en la « fábrica del mundo », este país es hoy la única superpotencia
capaz de hacer contrapeso, en el tablero mundial, a Estados Unidos. Junto con la
Unión Europea, Japón y Corea del Sur, Pekín sigue siendo uno de los mayores
defensores de la globalización. Sobre todo desde su adhesión, en 2001, a la
Organización Mundial de Comercio (OMC). Las autoridades chinas estiman que la
antimundialización no resolverá nada y que el proteccionismo es un callejón sin
salida porque, en definitiva, nadie puede exportar y todos quedan bloqueados. Lo
que el presidente Xi-Jin Ping ha expresado con las siguientes palabras: « ​Querer
repartir el oceano de la economía mundial en una serie de pequeños lagos bien
separados unos de otros, no sólo es imposible sino que, además, va a
contracorriente de la historia​. »

10
En todo caso la hiperglobalización neoliberal parece herida de gravedad y no es
descabellado vaticinar su debilitamiento​[133]​. Incluso se cuestiona la continuidad,
bajo su forma ultraliberal, del propio capitalismo​[134]​… También se evoca la
necesidad de una suerte de colosal Plan Marshall mundial… En todo caso, esta
tragedia de la covid-19 empujará sin duda las naciones hacia un nuevo orden
económico mundial.

Liderazgos

Muchos líderes se han centrado en dar respuestas locales, nacionales,


gestionando la pandemia de manera independiente, sin verdadera coordinación
internacional. Cuando es obvio que ningún país, por poderoso que sea, puede
vencer la pandemia en un empeño exclusivamente local. Las grandes potencias
se han mostrado incapaces de coordinarse a nivel global (¡qué desastre el
Consejo de Seguridad de la ONU !) para constituir un frente común planetario y
colaborar en la búsqueda de soluciones y salidas colectivas a la crisis. Ninguna
voz –ni siquiera la del Secretario General de Naciones Unidas, el Dalai Lama, los
Premios Nobel o el propio Papa- ha conseguido hacerse audible por encima del
estruendo general del miedo y del furor de este inaudito sacudón.

Si es cierto que en los malos tiempos es cuando surgen los grandes líderes
históricos, este momento pandémico de estrés, confusión y descontrol se ha
caracterizado, al contrario, por la ausencia de grandes liderazgos a la cabeza de
las principales potencias occidentales. El zafarrancho ha puesto particularmente a
prueba el temple de algunos de ellos. En particular, ya lo hemos subrayado,
Donald Trump que se ha ganado, por su pésima gestión, la distinción de « ​peor
presidente estadounidense de todos los tiempos ​». Para él y para unos cuantos
más, el nuevo coronavirus ha actuado como una suerte de Principio de Peter,
despojándolos de sus máscaras, dejando al desnudo su impostura​[137] y su
estrepitoso nivel de incompetencia…

11
En este escenario volátil, otros líderes en cambio han mostrado visión a largo
plazo, anticipación a los hechos y decisión para actúar rápido. Dos son mujeres, y
ambas progresistas : la primera ministra de Islandia, Katrin Jakobsdottir, feminista
y ambientalista del Partido Verde ; y la primera ministra de Nueva Zelanda,
Jacinda Ardern,​ líder del Partido Laborista.

Todos los países del planeta siguen enfrentando -​al mismo tiempo y ​por primera
vez-​ la embestida de una suerte de alienígena… La pandemia va para largo. Y es
posible que el virus, después de mutar, regrese. Tal vez el próximo invierno…
Dada la enormidad de lo que está ocurriendo, se avecinan cambios. Aunque nadie
sabe cuáles serán los posibles escenarios que se impondrán. Las incertidumbres
son numerosas. Pero está claro que puede ser un momento de rotunda
transformación.

Las cosas no podrán continuar como estaban. Un gran parte de la humanidad no


puede seguir viviendo en un mundo tan injusto, tan desigual y tan ecocida. Como
dice uno de los ​memes que más han circulado durante la cuarentena : « ​No
queremos volver a la normalidad, porque la normalidad es el problema.​ » La
‘normalidad’ nos trajo la pandemia…

Esta traumática experiencia debe ser utilizada para reformular el contrato social y
avanzar hacia más altos niveles de solidaridad comunitaria y mayor integración
social. En todo el planeta, muchas voces reclaman ahora unas instituciones
económicas y políticas más redistributivas, más feministas y una mayor
preocupación por los marginados sociales, las minorías discriminadas, los pobres
y los ancianos. Cualquier respuesta post-pandémica debería apoyarse, como
sugiere Edgar Morin, en « ​los principios de una economía verdaderamente
regenerativa, basada en el cuidado y la reparación ​».

El concepto de ‘seguridad nacional’ debería incluir, a partir de ahora, la


redistribución de la riqueza, una fiscalidad más justa para disminuir las obscenas

12
desigualdades, y la consolidación del Estado de bienestar. Se desea avanzar
hacia alguna forma de socialismo. Es urgente, a nivel global, la creación de una
renta básica que ofrezca protección a todos los ciudadanos en tiempos de crisis…
y en tiempos ordinarios.

Los sistemas de salud deberán ser públicos y universales. Haber gestionado los
hospitales como empresas ha conducido a tratar a los pacientes como mercancía.
Resultado: un desastre tanto humano como sanitario. En todo caso, hay
unanimidad para pedir que ​la vacuna contra la covid-19, cuando se descubra,
sea considerada un ‘bien público mundial’, y sea gratuita y accesible para toda
la humanidad. El nuevo coronavirus nos ha demostrado que, a la hora de la
verdad, médicos, enfermeras y personal sanitario son infinitamente más valiosos
que los ​brokers​ o los especuladores financieros.

Sería inteligente anticipar también la próxima crisis climática, que podría


sorprendernos pronto igual que lo hizo el SARS-CoV-2… Detener el consumismo
furioso y acabar con la idea del crecimiento infinito. Nuestro planeta no puede
más. Agoniza. Se nos está muriendo en los brazos… Es imperativo acelerar la
transición energética no contaminante y apresurarse en implementar lo que los
ecologistas reclaman desde hace tiempo, un « ​Green New Deal ​», un ambicioso
Acuerdo Verde que constituya la nueva alternativa económica mundial al
capitalismo depredador.

Por el momento, sociedades enteras siguen confinadas en sus viviendas. Dóciles,


asustadas, controladas, silenciosas. ¿Qué ocurrirá cuando se levanten los
confinamientos ? ¿Qué habrán estado rumiando los pueblos durante su inédito
‘aislamiento social’ ?¿Cuántos reproches han estado acumulando contra algunos
gobernantes ? No es improbable que asistamos, aquí o allá, a una suerte de
estampida revoltosa de ciudadanos indignados -muy indignados- contra diversos
centros de poder acusados de mala gestión de la pandemia…

13
…….Pensemos en lo que ocurrió con la pandemia de la « gripe de Kansas » (mal
llamada « española) que se extendió a todo el planeta entre enero de 1918 y
diciembre de 1920. ¿Quién la recordaba antes de la plaga actual, aparte algunos
historiadores ? Todos la habíamos olvidado… A pesar de que infectó a unos
quinientos millones de personas -la tercera parte de la humanidad de la época- y
mató a más de cincuenta millones de enfermos…

¿Y qué pasó después ? ¿Europa y Estados Unidos construyeron acaso la


‘sociedad justa’?... La respuesta es : no. Las promesas se desvanecieron. La
mayoría de los supervivientes de la mortal gripe se apresuraron en olvidar. Un
manto de amnesia recubrió el recuerdo. La gente prefirió lanzarse a vivir la vida
con un apetito desenfrenado en lo que se llamó los « felices años veinte » (​the
roaring twenties​). Fue la época del jazz, del tango, del charlestón, del triunfo de
Hollywood y de la cultura de masas. Una euforia artificial y alienante que acabaría
estrellándose, diez años después, contra el crack bursátil de 1929 y la Gran
Depresión…

En aquel mismo momento, en Italia, una doctrina nueva llegaba al poder. Estaba
destinada a tener mucho éxito. Su nombre : el fascismo…¿Se repetirá la historia ?

14

También podría gustarte