Los solicitantes de la revisión constitucional impugnan la sentencia N°
394, dictada el 17 de julio de 2007, por la Sala de Casación Penal Accidental de
este Máximo Tribunal, bajo los alegatos que a continuación esta Sala resume:
Que “[l]a Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia
mediante sentencia de fecha 17 del mes de julio de 2007, con Ponencia del
Magistrado Héctor Coronado Flores (...) declaró INADMISIBLE la solicitud de
AVOCAMIENTO interpuesta por la defensa del ciudadano DIDIER ENRIQUE
CONTRERAS CAMARGO, bajo el criterio de que la defensa no ha agotado
aún todos los medios procesales idóneos y eficaces, capaces de restablecer la
situación jurídica infringida en el presente caso”.
Que “[m]ediante la declaratoria de INADMISIBILIDAD de la solicitud de
AVOCAMIENTO interpuesta por la defensa en el caso de marras, se produce
como una afectación a derechos y garantías constitucionales previstos en los
artículos 26 y 49 ordinales (sic) 1, 2 y 3 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, toda vez que el análisis de todas las circunstancias
que conforman los hechos sometidos a investigación en el caso de nuestro
defendido DIDIER ENRIQUE CONTRERAS CAMARGO, evidencian que
efectivamente sí se ejercieron los mecanismos procesales inmediatos y
disponibles en el caso, inclusive de las actas que conforman el expediente, se
evidencia que el accionante ha agotado y reclamado en instancias diferentes, en
fechas diferentes, a los fines de que en el Estado le provea oportunamente de
justicia y restituya el orden procesal y los derechos y garantías vulnerados en
perjuicio de nuestro representado, siendo el caso que el Órgano Jurisdiccionales
en todas sus instancias ha omitido el ejercicio de sus obligaciones y deberes
como máximo garante de velar por el cumplimiento de la Constitución y de las
leyes, motivo por el cual es necesario que la (sic) máximo Tribunal de la
República, en resguardo de la seguridad jurídica y del principio de confianza
legítima que ha sido reiteradamente resguardado por esta Sala Constitucional a
través de su jurisprudencia reiterada en materia de orden público
constitucional”.
Que “[l]a sentencia dictada por la Sala de Casación Penal del Tribunal
Supremo de Justicia, contraría de manera flagrante los criterios sostenidos por
la referida Sala ante situaciones similares, circunstancia que, sin duda alguna,
violenta grotescamente el principio de confianza legítima y seguridad jurídica en
el presente caso”.
Que “[a]sí mismo, la decisión de la Sala de Casación Penal del Tribunal
Supremo de Justicia, violenta la jurisprudencia reiterada de esta Sala
Constitucional en cuanto a la primacía del resguardo al orden público
constitucional y a la salvaguarda de los derechos y garantías constitucionales
ante grotescas violaciones de orden procesal, vulnerando con ello también los
criterios reiterados de esta Sala en cuanto a la importancia del principio de
confianza legítima y seguridad jurídica, mediante el cual se pretende asegurar a
todo ciudadano que, ante los órganos jurisdiccionales, recibirá similar
tratamiento ante casos semejantes que han sido resueltos previamente”.
Que “la sentencia de la Sala de Casación Penal cuya revisión se solicita,
sostuvo un criterio contrario a la jurisprudencia de la Sala Constitucional de
este Máximo Tribunal de Justicia establezca (sic) el resguardo al orden público
constitucional, ante el desequilibrio del proceso que se sigue contra nuestro
representado DIDIER ENRIQUE CONTRERAS CAMARGO, el cual desde su
inicio ha violentado grotescamente todos sus derechos, vulnerando su garantía
al debido proceso y al acceso a una justicia idónea, transparente e imparcial, sin
dilaciones indebidas y sin formalismos que sacrifiquen la justicia”.
Que “la decisión que se recurre ha contrariado criterios fundamentales
en materia de AVOCAMIENTO, como mecanismo idóneo para garantizar el
debido proceso ante graves y grotescas violaciones, y restituir los derechos
fundamentales protegidos por el Constituyente de 1999”.
Que “en el caso de nuestro defendido, fueron denunciadas graves y
grotescas violaciones al ordenamiento jurídico, que en
forma evidente perjudican la imagen del Poder Judicial y la institucionalidad
democrática venezolana, las cuales han sido obviadas absolutamente por la
Sala Penal en su pronunciamiento de fecha 17 de julio de 2007, sorprendiendo a
esta defensa no sólo en cuanto a la vulneración del principio de confianza
legítima y seguridad jurídica, sino además porque sorprende que la
Sala Penal del Máximo Tribunal Supremo del país, pase por alto tan graves
denuncias que son inherentes al orden público, pues constituyen grotescas
afectaciones a los derechos fundamentales y garantías
constitucionales, circunstancias que se traducen en una grave inseguridad
jurídica que vulnera el principio de confianza legítima que ha sido
reiteradamente protegido por las decisiones de la Sala Constitucional”.
Que “[n]uestro representado nunca informado (sic) por la representación
fiscal acerca del proceso de investigación que se efectuaba en su contra, en
consecuencia no le permitió rendir declaración, siendo ésta una de las formas de
defensa por excelencia que corresponde al imputado durante la fase de
investigación”.
Que “nuestro representado se desempeñaba como abogado defensor
técnico de un ciudadano que se encontraba imputado en la Investigación por la
cual, posteriormente se vio sorpresivamente impuesto de una orden de
aprehensión infundada”.
Que “el Ministerio Público solicita la aprehensión de nuestro defendido,
sin fundamentos serios que acrediten la supuesta conducta punible, bajo el único
argumento de los bienes pertenecientes a su patrimonio, sin siquiera determinar
su origen, y bajo la única conexión que pretende atribuir a nuestro representado
con la Causa de origen: su condición de abogado defensor de un imputado
investigado por el delito de legitimación de capitales”.
Que “[e]n este sentido, fue vulnerado el “derecho a ser informado de las
cargos por los cuales se le investiga”, materializado con la ausencia de
notificación específica y clara acerca de la existencia de una investigación en su
contra, así como la ausencia de imputación previa, circunstancia que se traduce
en el desconocimiento de los hechos por los cuales se le sometió a una
investigación a sus espaldas y en consecuencia una grotesca situación de
indefensión”.
Que “no se le confirió la oportunidad a los efectos de ser oído respecto a
los supuestos hechos investigados, en vista que nunca fue llamado por el
Ministerio Público para rendir entrevista, sino que fue sorprendido con una
orden de aprehensión que vulneró groseramente los Derechos Fundamentales de
nuestro defendido”.
Que “[d]e las actas existe certeza incuestionable de que nuestro
representado no fue debidamente notificado de los hechos investigados, no
tuvo oportunidad de ser oído durante la investigación que se inicio a sus
espaldas, se dictó orden de aprehensión en su contra aun cuando nunca fue
informado ni llamado al proceso de investigación, todo ello como consecuencia
de las denuncias que se exponen en el presente aparte, derivadas de la ausencia
de imputación previa en la fase preparatoria, y concurrentemente se conculcó
su derecho a la defensa, consagrado en el ordinal 1° (sic) del artículo 49 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, toda vez que ante el
desconocimiento de la investigación que se efectuaba a sus espaldas y ante la
ausencia de imputación como deber del Ministerio Público, es imposible que
nuestro representado ejerciera su derecho a la defensa ante circunstancias
desconocidas absolutamente por su persona”.
Que “[e]l Ministerio Público presentó la acusación contra nuestro
representado, con fundamento en los elementos recabados durante el írrito
proceso de investigación descrito, siendo el caso los referidos elementos
probatorios no son idóneos para fundamentar ningún acto que pretenda surtir
efectos jurídicos legales; pues resulta paradójico mantener la apariencia de
legalidad de un acto que se fundamente en elementos ilícitos”.
Que “el Ministerio Público presentó su acto conclusivo sin haber
practicado las diligencias de investigación que fueran solicitadas por nuestro
representado durante la audiencia de presentación y posterior a su ilegal e
infundada aprehensión, siendo el caso que se evidencia una vez más la mala fe
de la representación fiscal en el caso que se denuncia, violando el deber que le
impone el artículo 281 del Código Orgánico Procesal Penal, de conformidad
con el cual el Ministerio Público durante el curso de la investigación debe
hacer constar no sólo los hechos y circunstancias útiles para fundar la
inculpación del imputado, sino también aquellos que sirvan para exculparle,
con la obligación de facilitar al imputado los datos que le favorezcan”.
Que “[e]n el caso que nos ocupa, el Ministerio Público efectúa un cambio
de calificación del hecho punible que pretende atribuir a nuestro representado,
modificando el precepto jurídico aplicable, siendo el caso que es impuesto en la
audiencia de presentación por delito de Legitimación de Capitales previsto en el
artículo 37 de la Ley de sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (sic) en
grado de cooperador inmediato, y posteriormente acusado por el delito de
Legitimación de Capitales previsto en el artículo 4 de la Ley Orgánica contra la
Delincuencia Organizada en grado de autoría”.
Que “[e]n tal sentido, si bien es cierto que se trata del tipo penal de
Legitimación de Capitales, el Ministerio Público efectuó un cambio de
calificación respecto al delito al modificar el grado de participación, y modifica
también los preceptos jurídicos aplicables, circunstancia que agrava la situación
de indefensión en la cual ya se encontraba nuestro representado”.
Que “[a] pesar de todas las circunstancias expuestas en el caso que
elevamos a su conocimiento, la Sala de Casación Penal en la sentencia de fecha
17 de julio 2007 obvió la gravedad de las violaciones a los derechos y garantías
constitucionales consumadas en el caso que se sigue contra nuestro defendido
DIDIER ENRIQUE CONTRERAS CAMARGO, y contrarió abiertamente el
criterio vinculante de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia
en cuanto al ‘objeto’ del avocamiento en aquellos casos donde existen grotescas
violaciones al orden público constitucional”.
Que “la Sala de Casación Penal tan sólo menciona que no están agotados
los ‘medios procesales idóneos y eficaces’ para que proceda la solicitud de
AVOCAMIENTO, siendo el caso que, por una parte, de las actas que
conforman la Causa que se sigue contra nuestro defendido DIDIER ENRIQUE
CONTRERAS CAMARGO se evidencia que se agotaron los mecanismos
inmediatos dirigidos a obtener la restitución de los derechos vulnerados, y por
otra parte, la propia Sala Penal no ha exigido tal requisito en otros casos
similares, en los cuales se ha avocado al conocimiento de la Causa por existir
‘graves violaciones a derechos fundamentales’, de tal manera que con tal
pronunciamiento ha ocasionado un agravamiento de las violaciones al Debido
Proceso en perjuicio de nuestro defendido, y ha sorprendido con un cambio de
criterio sobrevenido”.
Que “[a] tal efecto, esta parte recurrente se sirve citar como ejemplo la
decisión N° 358 de fecha 28 de junio de 2007, en la cual la Sala Penal se
AVOCÓ al conocimiento del caso (...) Así mismo, la decisión N° 447 de la
Sala de Casación Penal de fecha 16 de noviembre de 2006”.
Que “[c]omo circunstancia agravante, es relevante destacar que la
Sala Penal, en decisión N° 348 de fecha 25 de julio de 2006 declaró CON
LUGAR la solicitud de AVOCAMIENTO que fuera interpuesta por la defensa
del ciudadano Santiago Villegas, ciudadano que tiene la condición de
imputado EN EL MISMO CASO QUE SE SIGUE CONTRA NUESTRO
DEFENDIDO DIDIER ENRIQUE CONTRERAS CAMARGO, y cuyo
AVOCAMIENTO fue declarado CON LUGAR por idénticas denuncias y
violaciones a las que fueron denunciadas por esta defensa a favor del ciudadano
DIDIER ENRIQUE CONTRERAS CAMARGO; tratándose del mismo caso, y de
idénticas violaciones grotescas, tal y como la ausencia de imputación, tal sólo
por mencionar una de tantas, ¿cómo puede la Sala Penal sorprender
sobrevenidamente con un cambio de criterio, que además sólo pretende
fundamentarlo en meros trámites procesales, obviando las graves violaciones
al orden público constitucional, sacrificando la justicia, agravando la situación
de nuestro defendido, obviando el criterio vinculante de la
Sala Constitucional que establece la idoneidad del avocamiento en cualquier
etapa procesal siempre que se verifiquen grotescas violaciones
constitucionales, y más grave aún, hace todo eso en el mismo caso?”.
Que “[e]n la referida decisión N° 348 de fecha 25 de julio de
2006, correspondiente al mismo caso, la Sala Penal se AVOCÓ al
conocimiento de la Causa”.
Que “no comprende esta parte recurrente (sic) cómo la Sala Penal en el
caso del avocamiento de los primeros imputados sí consideró como innegables
violaciones constitucionales a sus derechos y garantías, y en el mismo caso, ha
cambiado el criterio en perjuicio de nuestro defendido DIDIER ENRIQUE
CONTRERAS CAMARGO”.
Que “sorprende a esta parte solicitante, la forma en la cual la
Sala Penal abruptamente modifica su criterio, en perjuicio de nuestro
defendido, más grave aún, cuando la propia Sala acreditó previamente en otra
solicitud de avocamiento por el mismo caso , la consumación de las grotescas y
graves violaciones constitucionales que han sido consumadas en la investigación
y durante el proceso, motivo por el cual resulta grave que por el mismo caso
pretenda la Sala Penal aplicar diferencias respecto a nuestro defendido,
sacrificando la justicia y vulnerando el principio de confianza de legítima (sic) y
seguridad jurídica” (destacados y subrayados de la parte accionante).
Además, sostuvieron los abogados de la parte actora que “la
fundamentación de la sentencia de fecha 17 de julio de 2007, de la Sala de
Casación Penal, a los efectos de pretender declarar inadmisible la solicitud de
avocamiento que fuera interpuesta, carece de una debida y suficiente
motivación, empleando meros argumentos procesales, sin atender a las graves
violaciones constitucional, aunado al cambio sorpresivo de criterio que ha sido
detalladamente expuesto en el punto primero”.
Que “la referida decisión es inidónea a los efectos de una inequívoca
comprensión de la misma, generando indefensión y vulnerando el derecho
fundamental de nuestro defendido a la tutela judicial efectiva, como derechos
fundamentales consagrados en los artículos 49, ordinal 1° (sic) y 26 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”.
Que “[e]llo hace procedente en buen derecho la revisión constitucional de
la decisión de fecha 17 de julio de 2007 de la Sala Penal, objeto de la presente
solicitud de revisión, ya que se trata de una sentencia firme dictada por una de
las demás Salas del Tribunal Supremo de Justicia, que de manera evidente ha
incurrido en violación del principio de confianza legítima y seguridad jurídica,
obviando de esa forma la debida interpretación de la garantía prevista en el
artículo 26 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela sobre
el derecho a la tutela judicial efectiva”.
Que “[l]a decisión, de fecha 17 de julio de 2007, de la Sala de Casación
Penal se apartó de una vinculante interpretación dada a la Constitución de la
República, por la Sala Constitucional del mismo Tribunal Supremo de Justicia,
sobre el derecho de toda persona a la tutela judicial efectiva, consagrado en el
artículo 26 de la misma Constitución y en cuanto ello impone dos exigencias: 1)
que las sentencias sean motivadas, y 2) que sean congruentes, de manera que
una sentencia inmotivada no puede considerarse fundada en derecho, siendo
lesiva del precitado artículo”.
Que “la motivación de toda sentencia, en cuanto a la necesaria
explicación de las resoluciones que contenga, que en criterio de la
Sala Constitucional debe tenerse como materia de orden público, se
corresponde con la preservación y respeto al derecho a la defensa”.
En virtud del anterior fundamento, solicitaron que se revise la decisión
dictada, el 17 de julio de 2007, por la Sala de Casación Penal Accidental, y se
deje sin efecto.
II
DE LA DECISIÓN CUYA REVISIÓN SE SOLICITA
El 17 de julio de 2007, la Sala de Casación Penal Accidental del Tribunal
Supremo de Justicia, en sentencia N° 394, declaró inadmisible la solicitud de
avocamiento presentada por los abogados José Benigno Rojas Lovera y María
Eugenia González Bastidas, en su carácter de defensores del ciudadano Didier
Enrique Contreras Camargo, fundamentando su decisión en las siguientes
consideraciones:
“El avocamiento es una institución jurídica de
carácter excepcional que le otorga al Tribunal Supremo de Justicia,
en todas sus Salas, la facultad de solicitar, en cualquier estado de la
causa, bien de oficio o a instancia de parte, el expediente de cuyo
trámite esté conociendo, a cualquier tribunal, independientemente de
su jerarquía y especialidad y, una vez recibido, resolver si asume
directamente el conocimiento del caso, o en su defecto, lo asigna a
otro tribunal.
La Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, establece que el
avocamiento procederá sólo en caso grave o de escandalosas
violaciones al ordenamiento jurídico, que perjudique
ostensiblemente, la imagen del Poder Judicial, la paz pública, la
decencia o la institucionalidad democrática venezolana y se hayan
desatendido o mal tramitado los recursos ordinarios o
extraordinarios que los interesados hubieren ejercido (artículo 18,
aparte 11vo).
En relación al avocamiento, ha señalado la Sala, que si se presentan
graves violaciones durante el proceso penal, como en efecto sucede
en la práctica, las partes no deben recurrir directamente a la vía del
avocamiento, pues se desvirtuaría la esencia principista de las
formas establecidas en la ley para la consecución de la justicia, ya
que se omitirían las formas sustanciales del proceso en todos los
casos, y de esa manera nos encontraríamos inmersos en el
desconocimiento de la ley.
En el presente asunto, de la revisión del expediente se observa que se
trata de un caso grave, por la entidad del delito por el cual el
Ministerio Público formuló acusación en contra del
ciudadano DIDIER ENRIQUE CONTRERAS CAMARGO, como lo
es el de Legitimación de Capitales, previsto en el artículo 4 de la Ley
Orgánica Contra la Delincuencia Organizada, pero de lo planteado
en la solicitud de avocamiento no se evidencia que los solicitantes
hayan impugnado oportunamente las denuncias aquí señaladas,
presuntamente cometidas por el representante de la vindicta pública
y por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal en
Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado
Lara, mediante los recursos pertinentes.
En el escrito de la presente solicitud, entre otras consideraciones, los
ciudadanos abogados JOSÉ BENIGNO ROJAS LOVERA y MARÍA
EUGENIA GONZÁLEZ BASTIDAS, aducen que en la audiencia de
presentación denunciaron ante el Juzgado Segundo de Control, las
supuestas irregularidades cometidas por el Fiscal del Ministerio
Público encargado de la investigación, sin que dicha instancia
judicial haya emitido pronunciamiento alguno, por lo que
interpusieron recurso (sic) de amparo ante la Corte de Apelaciones,
el cual le fue declarado inadmisible por falta de cualidad del
recurrente, siendo ratificada dicha inadmisibilidad por la Sala
Constitucional. Evidenciándose que los nombrados abogados,
encargados de la defensa del ciudadano DIDIER ENRIQUE
CONTRERAS CAMARGO, no han agotado todos los medios
procesales idóneos y eficaces, capaces de restablecer la situación
jurídica presuntamente infringida, toda vez que ante la causal de
inadmisibilidad del recurso de amparo propuesto (ilegitimidad del
recurrente), los abogados defensores, nombrados por el acusado,
aún tenían la oportunidad de interponer otra acción de amparo, en
busca de restituir el debido proceso supuestamente vulnerado. Por lo
tanto, al no haberse agotado los recursos existentes, no puede
proceder la solicitud de un avocamiento planteada, siendo sólo
admisible cuando una vez ejercidos, no se hayan atendido o fueren
mal tramitados los recursos ordinarios y extraordinarios.
En virtud de lo expuesto y por cuanto en el presente caso no
concurren las circunstancias para solicitar el expediente, la
Sala considera procedente declarar inadmisible la solicitud de
avocamiento presentada por la defensa. Así se decide”.
III
DE LA COMPETENCIA
Corresponde a esta Sala determinar previamente su competencia para
conocer de la presente solicitud de revisión y, a tal efecto, observa:
En fallos anteriores se ha determinado la facultad que detenta la Sala
Constitucional para revisar las actuaciones de las demás Salas de este Tribunal
Supremo de Justicia que contraríen las normas y principios contenidos en la
Constitución, así como las decisiones que se opongan a las interpretaciones que
sobre los mismos haya realizado esta Sala en ejercicio de las atribuciones
conferidas por el Texto Constitucional, según lo preceptuado en el artículo 335
de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela para aplicar lo
dispuesto en el numeral 10, del artículo 336 eiusdem (vid. sentencias números
1312/2000, 33/2001 y 192/2001).
Ahora bien, en la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, vigente
desde el 20 de mayo de 2004, se delimitó la competencia que tiene la Sala
Constitucional para conocer de las solicitudes de revisión constitucional
intentadas contra las sentencias de las demás Salas de este Tribunal, señalándose
en el numeral 4, conjuntamente con el primer aparte del artículo 5 de la
mencionada Ley Orgánica, lo siguiente:
“Es de la competencia del Tribunal Supremo de Justicia como más
alto Tribunal de la República:
(Omissis)
4. Revisar las sentencias dictadas por una de las Salas, cuando se
denuncie fundadamente la violación de principios jurídicos
fundamentales contenidos en la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, Tratados, Pactos o Convenios
Internacionales suscritos y ratificados válidamente por la República,
o que haya sido dictada como consecuencia de un error inexcusable,
dolo, cohecho o prevaricación (...).
(Omissis)
El Tribunal conocerá en Sala Plena lo asuntos a que se refiere este
artículo en sus numerales 1 al 2. En Sala Constitucional los asuntos
previstos en los numerales 3 al 23. En Sala Político Administrativa
los asuntos previstos en los numerales 24 al 37. En Sala de Casación
Social los asuntos previstos en los numerales 38 al 40. En Sala de
Casación Social el asunto previsto en los numerales 41 al 42. En
Sala de Casación Social los asuntos previstos en los numerales 43 y
44. En Sala Electoral los asuntos previstos en los numerales 45 y 46.
En los casos previstos en los numerales 47 al 52 su conocimiento
corresponderá a la Sala afín con la materia debatida” (destacado de
esta Sala).
Siendo ello así, esta Sala observa que la solicitud de revisión bajo examen
fue interpuesta contra la sentencia N° 394 dictada, el 17 de julio de 2007, por la
Sala de Casación Penal Accidental de este Tribunal Supremo de Justicia, respecto
de la cual la parte solicitante alegó la violación al derecho a la tutela judicial
efectiva y al principio de la confianza legítima.
En virtud de lo anterior, y en atención a la norma parcialmente transcrita,
esta Sala es competente para conocer y decidir la revisión solicitada, advirtiendo
que la misma estará supeditada al examen que de las actas procesales se realice
para verificar la existencia de un error evidente o inexcusable en la interpretación
de la Constitución, o de la sustracción absoluta en la aplicación de los criterios
interpretativos de normas y principios constitucionales adoptados por esta Sala
Constitucional, así como también de algún tipo de violación constitucional en la
que, por estar envuelto el orden público, sea necesaria la intervención de este
Máximo intérprete constitucional. Así se declara.
IV
CONSIDERACIONES PARA DECIDIR
Asumida como fue la competencia de esta Sala Constitucional para
conocer la presente solicitud de revisión, se observa:
En la sentencia N° 93, del 6 de febrero de 2001 (caso: Corpoturismo), esta
Sala Constitucional indicó cuáles son los fallos susceptibles de ser impugnados
de manera extraordinaria y excepcional, a saber: los fallos definitivamente firmes
de amparo constitucional, las sentencias definitivamente firmes de control
expreso de constitucionalidad de leyes o normas jurídicas, las sentencias
definitivamente firmes que hayan sido dictadas apartándose u obviando expresa o
tácitamente alguna interpretación de la Constitución contenida en alguna
sentencia dictada por esta Sala con anterioridad al fallo impugnado, realizando un
errado control de constitucionalidad al aplicar indebidamente la norma
constitucional, y las sentencias definitivamente firmes que hayan incurrido,
según el criterio de la Sala, en un error grotesco en cuanto a la interpretación
de la Constitución o que sencillamente hayan obviado por completo la
interpretación de la norma constitucional.
Asimismo, esta Sala Constitucional asentó, en la sentencia N° 325, del 30
de marzo de 2005 (caso: Alcido Pedro Ferreira y otros), en virtud de la entrada
en vigencia de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, que existe
la posibilidad de revisar la sentencias dictadas por las demás Salas integrantes del
Tribunal Supremo de Justicia cuando se denuncien: i) violación de principios
jurídicos fundamentales contenidos en la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, Tratados, Pactos o Convenios Internacionales
suscritos y ratificados válidamente por la República y ii) cuando estas sentencias
se hayan dictado con ocasión de: a) error inexcusable, b) dolo, c) cohecho o d)
prevaricación y, el último supuesto legal (artículo 5.16 de la Ley Orgánica del
Tribunal Supremo de Justicia), que se limitó a reproducir lo establecido en el
artículo 336.10 constitucional, el cual ha sido objeto de un desarrollo exhaustivo
por esta Sala en la referida sentencia N° 93/01, entre otras.
Cabe destacar que la restricción de procedencia que nace de los supuestos
enunciados, tiene como norte que la revisión constitucional no debe entenderse
como una nueva instancia, pues se admite sólo para preservar la uniformidad de
la interpretación de normas y principios constitucionales. Además, es necesario
aclarar que esta Sala, al momento de la ejecución de su potestad de revisión de
sentencias definitivamente firmes, está obligada, de acuerdo con una
interpretación uniforme de la Constitución y en consideración a la garantía de la
cosa juzgada, a guardar la máxima prudencia en cuanto a la admisión y
procedencia de solicitudes que pretendan la revisión de sentencias que han
adquirido el carácter de cosa juzgada judicial; de allí que posea la facultad de
desestimar cualquier solicitud de revisión, sin ningún tipo de motivación, cuando
en su criterio se compruebe que la decisión cuya revisión se solicita en nada
contribuye a la uniformidad de la interpretación de normas y principios
constitucionales, en virtud del carácter excepcional que posee la revisión.
Precisado lo anterior, esta Sala observa que los abogados del ciudadano
Didier Enrique Contreras Camargo pretenden se revise la decisión N° 394,
dictada el 17 de julio de 2007, por la Sala de Casación Penal Accidental de este
Alto Tribunal, que declaró inadmisible el avocamiento solicitado por su defensa
técnica en la causa penal que se le sigue, conjuntamente con otros imputados, por
su presunta participación, en grado de cooperadores inmediatos, en el delito de
legitimación de capitales.
En efecto, como base de su pretensión los abogados solicitantes señalan
que en el proceso penal seguido contra su defendido se han cometido una serie de
violaciones graves, siendo una de ella y la que configuró principalmente la
solicitud de avocamiento ante la Sala de Casación Penal, la referida a que el
Ministerio Público no había practicado en la fase preparatoria el acto de
imputación formal del ciudadano Didier Enrique Contreras Camargo, y que por
tal razón se le vulneró el derecho a ser informado de los cargos por los cuales se
le investiga así como el acceso a las actas del expediente, previstos en el numeral
1 del artículo 49 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
La parte actora, basada en el hecho de la omisión de la imputación solicitó
a la Sala de Casación Penal que se avocara en la causa penal en referencia, pero,
a su decir, dicha Sala declaró inadmisible la solicitud bajo el criterio que la
defensa no había agotado los medios procesales idóneos y eficaces, capaces de
restablecer la situación jurídica infringida, lo que configuró, a juicio de lo
solicitantes, por parte de la Sala de Casación Penal Accidental la vulneración de
los principios de la confianza legítima y a la seguridad jurídica, toda vez que en
anteriores oportunidades, esa Sala había declarado con lugar tres avocamientos
fundamentada en que no se había practicado el acto de imputación formal a las
personas sometidas a investigación, uno de esos fallos está referido a la misma
causa penal donde el ciudadano Didier Enrique Contreras Camargo aparece
investigado.
Señalaron que la decisión sometida a revisión adolece del vicio de
inmotivación y, sin razonamiento alguno, se apartó de la interpretación
vinculante realizada por esta Sala Constitucional sobre el derecho de toda
persona a la tutela judicial efectiva. En consecuencia, solicitaron que se revisara
la sentencia N° 394/2007 del 15 de julio, dictada por la Sala de Casación Penal
Accidental.
Por su parte, la Sala de Casación Penal Accidental de este Alto Tribunal, al
declarar inadmisible la solicitud de avocamiento realizada por la defensa técnica
del ciudadano Didier Enrique Contreras Camargo, señaló la falta de agotamiento
de todos los medios procesales idóneos y eficaces capaces de restablecer la
situación jurídica infringida, referida a la falta de imputación, por tanto, en la
causa penal que motivó el avocamiento no se habían desatendidos o mal
tramitados algunos recursos ordinarios o extraordinarios.
Ahora bien, esta Sala, en ejercicio de su potestad de revisión, pasa a
analizar la primera denuncia, referida a la posible vulneración de los principios a
la confianza legítima y a la seguridad jurídica del peticionante y, a tal efecto,
observa lo siguiente:
De conformidad con el artículo 18 de la Ley Orgánica del Tribunal
Supremo de Justicia, cualquiera de las Salas del Máximo Tribunal puede en la
materia de su respectiva competencia, de oficio o instancia de parte, avocar
cualquier causa de un tribunal con el objeto de resolver si asume directamente el
asunto o bien, en su defecto, asigna a otro juzgado su conocimiento. Esta
atribución de avocamiento –dice la ley- deberá ser ejercida con suma prudencia,
en caso grave o de escandalosas violaciones al ordenamiento jurídico que
perjudique ostensiblemente la imagen del Poder Judicial, la paz pública, la
decencia o la institucionalidad democrática venezolana, y se hayan desatendido o
mal tramitado los recursos ordinarios o extraordinarios que los interesados
hubieren ejercido.
De ello se infiere que la Sala de Casación Penal se encuentra facultada
para conocer y resolver cualquier avocamiento, en la materia de su competencia,
bien de oficio o a instancia de parte (ver sentencia N° 1747, del 10 de agosto de
2007, caso: Mónica Andrea Rodríguez).
Dentro de esa facultad de avocamiento que tienen cada una de las Salas de
este Alto Tribunal, se constata que la Sala de Casación Penal ha hecho uso de la
misma en varias oportunidades y por distintos motivos, con base en las causales
establecidas en la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia. Así pues, uno
de los supuestos de procedencia del avocamiento, de acuerdo con la doctrina
de la Sala de Casación Penal, viene dado porque el Ministerio Público no haya
realizado el acto de imputación formal contra un ciudadano que es investigado
por la presunta comisión de un hecho punible y ello lo ha plasmado en las
siguientes decisiones, que fueron citadas por la parte solicitante y que esta Sala
trae a colación en uso de la notoriedad judicial:
Así tenemos que, el 25 de julio de 2006, en la misma causa penal que
motivó la presente solicitud de revisión constitucional, la referida Sala de
Casación Penal señaló, en su decisión N° 348, con relación a los ciudadanos
Santiago Adolfo Villegas Delgado, Iván Leal Suárez, Luis Armando Márquez
Delgado y Jesús Manuel García Fuentes, lo siguiente:
“Es otro señalamiento de los peticionantes, el aspecto relativo a la
falta de imputación de un hecho punible, de la notificación
correspondiente de la investigación penal, llevada en contra de los
ciudadanos Santiago Adolfo Villegas Delgado, Iván Leal Suárez,
Luis Armando Márquez Delgado y Jesús Manuel García Fuentes.
La Sala advierte, que efectivamente los fiscales del Ministerio
Público, omitieron informarles a los señalados ciudadanos del
origen de la presente investigación, la cual se inició con la
incautación de siete (7) kilos de cocaína, lo que provocó diferentes
actuaciones, en donde se recababan diversos elementos de
convicción, que presuntamente los involucraban en la supuesta
comisión del delito de legitimación de capitales.
Con las referidas omisiones, se vulneraron los derechos de los
ciudadanos Santiago Adolfo Villegas Delgado, Iván Leal Suárez,
Luis Armando Márquez Delgado y Jesús Manuel García Fuentes, a
la instructiva de cargos o acto imputatorio, que no es otra cosa, que
el acto procesal por el cual se informa al imputado de manera clara
y precisa de los hechos que se le atribuyen, con todas las
circunstancias de tiempo, lugar y modo, así como las disposiciones
legales aplicables al caso.
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela consagra el
debido proceso, en el artículo 49 de la manera siguiente:
(...)
En el presente caso, son innegables las violaciones de orden
constitucional y legal, ya que los solicitantes, no tuvieron acceso a la
investigación, en principio porque no fueron imputados y
posteriormente porque se les negó su derecho de acceder a las actas
del expediente, en razón de una indebida reserva fiscal, ya
anteriormente señalada. Por todo esto, al momento de la audiencia
para ser oído, los imputados no disponían de los medios adecuados
para defenderse, vulnerándose así flagrantemente el debido proceso,
el derecho a la defensa y la tutela judicial efectiva.
En atención a todo lo expresado anteriormente y en razón de que la
Sala de Casación Penal se avocó a la presente causa el 20 de abril
de 2006, se declara con lugar la solicitud de avocamiento interpuesto
por los abogados defensores de los ciudadanos Santiago Adolfo
Villegas Delgado, Iván Leal Suárez, Luis Armando Márquez Delgado
y Jesús Manuel García Fuentes. En consecuencia de conformidad
con los artículos 190, 191 y 195 del Código Orgánico Procesal
Penal, se decreta la nulidad de las audiencias de presentación del 25
y 29 de septiembre de 2005, del 20 y 27 de octubre de 2005. Así
mismo, se anula la audiencia preliminar realizada el 6 de abril de
2006.
Por consiguiente, se ordena la reposición de la causa al estado en
que se realice el acto de imputación formal y se celebre la audiencia
de presentación de los imputados, permitiéndoseles el acceso a las
actas del expediente, todo esto, con el debido aseguramiento de los
derechos y garantías que comprenden el debido proceso y el derecho
a la defensa”.
Asimismo y con relación a solicitud de avocamiento formulada, en esa
oportunidad, por los apoderados judiciales de los ciudadanos Didier Contreras
Camargo y Consuelo Barrios Trejo, el fallo comentado expresó:
Con respecto a la solicitud de los ciudadanos abogados Jesús
Alfonso Vivas Terán y Consuelo Barrios Trejo, apoderados de los
ciudadanos Didier Enrique Contreras Camargo y Oscar Duarte
Ramírez, se nota que los referidos imputados, no se han puesto a
derecho y se encuentran solicitados por el Tribunal Octavo de
Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial
Penal del Estado Táchira, por sus presuntas participaciones en
grado de cooperadores, inmediatos, en el delito de legitimación de
capitales, motivo por el cual no se ha materializado una imputación
efectiva.
En este orden de ideas, el proceso penal encierra una serie de actos
que necesariamente requieren la presencia del imputado, por lo que
no puede ser delegable en mandatarios tal facultad, en virtud de la
garantía efectiva del derecho a ser oído y a la defensa.
Así lo ha expresado la Sala Constitucional de este máximo Tribunal,
cuando decidió:
‘…Otra circunstancia que evidencia esta Sala es que en el proceso
penal existen una serie de actos que necesariamente requieren la
presencia del imputado, no siendo delegable en mandatarios tal
facultad, cuyo origen es precisamente garantizar el derecho a ser
oído y a la defensa del imputado…’ (Sentencia de la Sala
Constitucional N° 938 del 28 de abril del 2003. Magistrado Ponente
Doctor Iván Rincón Urdaneta).
En atención a todo lo expresado anteriormente y en razón de que la
Sala de Casación Penal se avocó a la presente causa el 20 de abril
de 2006, se declara sin lugar la solicitud de avocamiento interpuesta
por los abogados defensores de los ciudadanos Didier Enrique
Contreras Camargo y Oscar Duarte Ramírez. Así se
decide” (Subrayado añadido).
Luego, en la sentencia N° 358, del 28 de junio de 2007, referida a una
solicitud de avocamiento, la misma Sala indicó:
“A juicio de la Sala, tal situación infringió por falta de aplicación
los artículos 49.1 Constitucional y 125 (numeral 1), por cuanto el
imputado no tuvo oportunidad para defenderse del cambio de
calificación jurídica que a todas luces causó un gravamen
irreparable al imputado, pues la penalidad establecida para el delito
de secuestro (20 a 30 años de prisión), impone legalmente al juez
presuponer el peligro de fuga y sus consecuencias conforme al
parágrafo primero del artículo 251 y por ende, la aplicación de una
medida privativa de libertad.
Si bien, la Sala de Casación Penal ha establecido en reiterada
jurisprudencia que el artículo 250 del Código Orgánico Procesal
Penal, no constituye un acto de imputación formal, por cuanto no es
una oportunidad procesal para debatir sobre argumentos propios de
la investigación sino para examinar y decidir sobre las
circunstancias excepcionales que justifican o no, la aprehensión
preventiva o la imposición de medidas cautelares que garanticen las
resultas del proceso, en el presente caso, se advierte que la detención
de los hoy acusados fue flagrante.
De la aprehensión flagrante surge la necesidad de la inmediata
conducción del aprehendido ante el Juez de Control, pues de acuerdo
a lo dispuesto en los artículos 249 y 373 del Código Orgánico
Procesal Penal corresponde en esta oportunidad la convalidación
de aquellas medidas coercitivas que permitan garantizar las resultas
del proceso penal.
Ante la anterior situación y debido a la inmediatez del caso, el
aprehendido obtendrá el carácter de imputado de acuerdo al artículo
124 del Código Orgánico Procesal Penal, sin embargo, en el caso
que se disponga la continuación del proceso conforme al
procedimiento ordinario, se debe cumplir con el acto formal de
imputación una vez establecidos los hechos concretos y las pruebas
que permitan fundar la acusación fiscal, pues tal requisito permite
ejercer el efectivo derecho a la defensa y de los derechos
determinados en el artículo 125 del Código Orgánico Procesal
Penal.
(...)
En efecto, lo que persigue el acto formal de imputación es preservar
el derecho a la defensa, a través de la práctica de todas las
actuaciones y diligencias necesarias que permitan crear una certera
convicción de los hechos y del derecho aplicable.
En tal sentido, el Fiscal del Ministerio Público como parte de buena
fe en el proceso debe procurar con los medios necesarios que la
defensa y el imputado obtengan una clara definición de los hechos,
del derecho y de las pruebas que como resultado de la investigación
lo inculpen o lo exculpen de la responsabilidad penal”.
De acuerdo con las anteriores decisiones, esta Sala observa que la Máxima
Instancia Penal se avocó al conocimiento de dos causas penales distintas, ante
la ausencia de imputación formal por parte del Ministerio Público a los
ciudadanos que se encuentran bajo investigación penal. Incluso en la causa
penal que motivó la presente solicitud, el avocamiento respecto del ciudadano
Didier Contreras Camargo fue declarado sin lugar por esa razón, en
consecuencia, las consideraciones dadas por esa instancia penal relativas a los
supuestos para la procedencia del avocamiento, hasta la oportunidad en que
dictó la última de ellas, son parte de su jurisprudencia pacífica y reiterada.
Pese a ello, en sentencia N° 394, del 17 de julio de 2007, adversada
mediante la presente revisión, la Sala de Casación Penal Accidental señaló
que no procedía el avocamiento invocado ante la ausencia de imputación
formal del investigado, toda vez que la defensa técnica del ciudadano Didier
Enrique Contreras Camargo no había agotado los medios procesales idóneos y
eficaces capaces de restablecer la situación jurídica infringida referida a la
falta de imputación, pronunciamiento que luce contradictorio con el fallo N°
348, dictado por esa misma Sala en 25 de julio de 2006, en el cual señaló
taxativamente que “[…] son innegables las violaciones de orden
constitucional y legal, ya que los solicitantes no tuvieron acceso a la
investigación, en principio porque no fueron imputados y posteriormente
porque se les negó su derecho de acceder a las actas del expediente, en razón
de una indebida reserva fiscal, ya anteriormente señalada. Por todo esto, el
momento de la audiencia para ser oídos, los imputados no disponían de los
medios adecuados para defenderse, vulnerándose así flagrantemente el
debido proceso, el derecho a la defensa y a la tutela judicial efectiva”.
No obstante, luego de haber dictado la sentencia objeto de revisión, la
máxima instancia penal asentó, en dos decisiones posteriores, que procedía el
avocamiento por no haberse realizado el acto formal de imputación. Estas
decisiones, que se traen igualmente a colación en uso de la notoriedad
judicial, señalan lo siguiente:
.- Sentencia N° 426 del 27 de julio de 2007:
“En la presente causa, los solicitantes alegaron la violación de los
derechos fundamentales del ciudadano Jorge Luis Filgueira
Márquez, debido a que fue privado de su libertad y acusado por el
Ministerio Público, sin haberle realizado, previamente, el acto
formal de imputación fiscal.
Ahora bien, luego de haber revisado las actas procesales del
expediente, la Sala observa, que efectivamente el Fiscal del
Ministerio Público, omitió cumplir con la obligación de la
imputación fiscal. Se evidencia en el caso de autos, que el
ciudadano Jorge Luis Filgueira Márquez, acudió voluntariamente a
la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y
Criminalísticas, siendo privado de su libertad, por orden de
aprehensión acordada por el Tribunal Cuarto de Control del
Circuito Judicial Penal del Estado Bolívar.
Posteriormente, se efectuó la audiencia de presentación del
ciudadano Jorge Luis Filgueira Márquez, decretándose la medida de
privación judicial preventiva de libertad, sin que el Ministerio
Público lo instruyera de los hechos por el cual estaba siendo
detenido, limitando su derecho a defenderse en la referida
audiencia, vulnerando flagrantemente el debido proceso, el derecho
a la defensa y la tutela judicial efectiva.
En relación a la imputación fiscal, la Sala de Casación Penal, ha
señalado lo siguiente: ‘… el derecho a la instructiva de cargos o
acto imputatorio, que no es otra cosa, que el acto procesal por el
cual se informa al imputado de manera clara y precisa de los hechos
que se le atribuyen, con todas las circunstancias de tiempo, lugar y
modo. Así como las disposiciones legales aplicables al
caso…’ (Sentencia Nº 226 del 23 de mayo de 2006).
La Sala advierte, que la imputación fiscal, es una actividad propia
del Ministerio Público, es decir, que no es delegable en los órganos
de investigación penal, además no se limita a informarle a la
persona objeto de la investigación sus derechos como imputado
establecidos en el artículo 125 del Código Orgánico Procesal Penal,
sino que es un medio por el cual, se impone a los investigados
(debidamente asistidos de sus abogados) de los hechos objeto del
proceso y de los delitos que se le imputan, cumpliendo con las
formalidades que establece la ley.
Por consiguiente, es una función motivadora, indiciaria y
garantizadora del derecho a la defensa y del debido proceso, por
cuanto le permite al ciudadano objeto de ese acto, que una vez
informado e imputado de los hechos por los cuales se le investiga,
pueda ejercer su derecho a ser oído, todo con el objeto de
garantizarle la defensa de los derechos e intereses legítimos. Lo que
quiere decir, que en el presente caso, el ciudadano Jorge Luis
Filgueira Márquez, al momento de la audiencia de presentación, no
disponía de los medios adecuados para defenderse, encontrándose en
una situación de desigualdad que vulneró flagrantemente principios
de orden constitucional y legal, supra mencionados.
(...)
Todo esto, conlleva a la Sala de Casación Penal a decidir, que la
falta de imputación fiscal del ciudadano Jorge Luis Filgueira
Márquez por parte del Ministerio Público, vulneró flagrantemente
principios constitucionales y legales, por lo que vician de nulidad
absoluta los actos procesales realizados en este caso, pues el artículo
191 del Código Orgánico Procesal Penal, es claro al establecer que:
(...)
(...)
En atención a todo lo expresado anteriormente y en razón de que la
Sala de Casación Penal se avocó a la presente causa el 5 de junio de
2007, se declara con lugar la solicitud de avocamiento interpuesto
por los ciudadanos abogados Rafael Juncal Martínez y Antonio
Medardo Velásquez. Por lo tanto, de conformidad con los artículos
190, 191 y 195 del Código Orgánico Procesal Penal, se decreta la
nulidad de la audiencia de presentación del 12 de diciembre de 2006
y todos los actos procesales posteriores a éstos”.
Luego, en sentencia N° 436, del 27 del mismo mes y año, señaló:
“La Sala, revisadas las actuaciones, observó violaciones a los
derechos constitucionales de los ciudadanos Teniente Coronel (GN)
WILLIAM ALFREDO VÁSQUEZ RODRÍGUEZ, Teniente (GN)
GERARDO ANTONIO SEPÚLVEDA BETANCOURT y Sub-Teniente
(GN) FELIPE GUSTAVO PÉREZ RODRÍGUEZ consagrados en los
artículos 26, 49 (numeral 1) de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela durante la fase preparatoria del proceso
penal seguido en su contra, pues el Ministerio Público no realizó el
acto de imputación formal según los artículos 125, 130, 131 y 132
del Código Orgánico Procesal Penal.
Se observó que el Ministerio Público requirió orden de aprehensión
contra los ciudadanos antes mencionados y en la audiencia de
presentación llevada a cabo por el Tribunal Primero de Primera
Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del
Estado Delta Amacuro, el 20 de enero de 2007 los imputó sin
haberlos citado previamente ante la Fiscalía para imponerlos de los
hechos que se investigaban desde el 11 de enero de 2007,
colocándolos en una situación de total indefensión frente a una
investigación llevada a sus espaldas. Así, la audiencia de
presentación de imputados realizada por el Tribunal de Primera
Instancia no constituye un acto de imputación formal, pues está
audiencia está condicionada a ratificar o no la aprehensión en la
medida en que se configuren los supuestos previstos en el artículo
250 del Código Orgánico Procesal Penal, razón por la cual su
naturaleza no es la imposición de los hechos investigados.
La imputación consiste en atribuir a una persona determinada
participación en unos concretos hechos que presentan los caracteres
de delito o falta. Se trata pues de una doble concreción, objetiva y
subjetiva, que somete a enjuiciamiento unos hechos y no los demás; a
una persona y no al resto. Pero la obligada concreción exige sobre
todo evitar una inquisición general (inquisitio generalis) contra un
ciudadano; es decir, que se abra un procedimiento penal a sus
espaldas, y que el objeto del mismo se pueda extender a cualquier
hecho en que el sujeto hubiera tenido participación (Víctor Montero
Catena. Actos de Imputación. En: Lecciones de Derecho Procesal
Penal, 1ra. Edición, Editorial Colex, Madrid, 2001, p 163).
(...)
Así las cosas y con apoyo en los artículos 190, 191,195 y 196 del
Código Orgánico Procesal Penal, la Sala de Casación Penal, en
aras de garantizar la tutela judicial efectiva, el debido proceso, el
respeto al derecho a la defensa y la correcta administración de
justicia, en relación con los ciudadanos Teniente Coronel (GN)
WILLIAM ALFREDO VÁSQUEZ RODRÍGUEZ, Teniente (GN)
GERARDO ANTONIO SEPÚLVEDA BETANCOURT y Sub-Teniente
(GN) FELIPE GUSTAVO PÉREZ RODRÍGUEZ, anula la audiencia
de presentación de los imputados realizada por el Tribunal Primero
de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial
Penal del Estado Delta Amacuro, el 20 de enero de 2007, así como,
las actuaciones posteriores realizadas en la presente causa; en
consecuencia, se ordena la reposición del proceso al estado en que
el Ministerio Público cumpla con el respectivo acto de imputación
formal con estricto cumplimiento a lo previsto en los artículos 125,
130, 131 y 133 del Código Orgánico Procesal Penal”.
De acuerdo con las decisiones parcialmente trascritas, se observa que la
Sala de Casación Penal de este Alto Tribunal declaró, en esos casos, procedente
el avocamiento, tras considerar que las personas investigadas no habían sido
imputadas formalmente y sólo para el caso del ciudadano Didier Enrique
Contreras Camargo se apartó de su doctrina pacífica y reiterada, sin justificar las
razones que la condujeron a tal determinación, concluyendo además que “[…] al
no haberse agotado los recursos existentes, no puede proceder la solicitud de
avocamiento planteada, siendo sólo admisible cuando una vez ejercidos, no se
hayan atendido o fueren mal tramitados los recursos ordinarios y
extraordinarios”, conclusión a la que no arribó en casos anteriores.
Ello así, la Sala de Casación Penal Accidental profirió un fallo que tradujo
un trato distinto al que venía manteniendo en anteriores oportunidades en casos
análogos, sin expresar las razones que la condujeron a aplicar tal distinción,
contrariando de este modo tanto el artículo 21 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela como la doctrina emanada de esta Sala en tal sentido.
El artículo 21 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
consagra el principio de igualdad en los siguientes términos:
“Todas las personas son iguales ante la ley; en consecuencia:
1. No se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el
credo, la condición social o aquellas que, en general, tengan por
objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce
o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades
de toda persona.
2. La ley garantizará las condiciones jurídicas y administrativas
para que la igualdad ante la ley sea real y efectiva; adoptará
medidas positivas a favor de personas o grupos que puedan ser
discriminados, marginados o vulnerables; protegerá especialmente a
aquellas personas que por alguna de las condiciones antes
especificadas, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta
y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan.
3. Sólo se dará el trato oficial de ciudadano o ciudadana; salvo las
fórmulas diplomáticas.
4. No se reconocen títulos nobiliarios ni distinciones hereditarias”.
Respecto a la interpretación que debe dársele a la disposición transcrita, la
Sala ha expresado en reiteradas oportunidades que el derecho a la igualdad
implica brindar el mismo trato a todas las personas que se encuentran en
idénticas o semejantes condiciones, y aquellos que no se encuentran bajo tales
supuestos podrían ser sometidos a un trato distinto, posibilitando así que existan
diferenciaciones legítimas, sin que ello implique discriminación alguna o
vulneración del derecho a la igualdad.
La igualdad, en tanto derecho, debe ser garantizada por los Jueces de la
República y Magistrados que conforman este Tribunal Supremo de Justicia en
todo iter procesal, toda vez que el artículo 334 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela establece la obligación para los funcionarios
encargados de impartir justicia, dentro del ámbito de sus competencias y
conforme a lo previsto en la Carta Magna, de asegurar la integridad del Texto
Fundamental.
Para verificar la existencia del trato desigual en el ámbito jurisdiccional,
debe hacerse una comparación entre dos o más decisiones, que resuelvan casos
análogos, y si resulta que una de ellas es distinta, sin que se exprese, ya sea en
forma expresa o tácita, un cambio de criterio, ello permite concluir que se
encuentra en entredicho el derecho de igualdad de aquellos sujetos involucrados
en el caso resuelto por la decisión que es diferente a las demás. Se trata, pues, de
una divergencia interpretativa en una decisión cuyo sentido diferente de otras
decisiones anteriores se debe a que se han hecho menciones jurídicas distintas a
las que siempre se ha tomado en cuenta, como ocurrió en el presente caso (ver
sentencia N° 366, del 1 de marzo de 2007).
Además del trato desigual dado por la Sala de Casación Penal Accidental al
ciudadano Didier Enrique Contreras Camargo, esta Sala observa que la Máxima
Instancia Penal quebrantó el principio de confianza legítima y seguridad jurídica
del mismo ciudadano, al cambiar de criterio sólo en ese caso, pues volvió a su
criterio anterior, en dos sentencias dictadas posteriormente, a saber, las números
426 y 436, ambas del 27 de julio de 2007, referidas supra.
Esta Sala en sentencia N° 3057, del 14 de diciembre de 2004, asentó que
debe garantizarse la confianza legítima y la seguridad jurídica de los justiciables,
en los siguientes términos:
“[Omissis]
Juzga esta Sala, entonces, que el thema decidendum se circunscribe
a la determinación de si el fallo objeto de la solicitud vulneró o no
los derechos constitucionales a la igualdad y a la defensa de la
peticionaria así como los principios jurídicos fundamentales de
seguridad jurídica y confianza legítima, como consecuencia del
supuesto cambio repentino de criterio jurisprudencial de la Sala de
Casación Civil, para lo cual es indispensable: i) el esclarecimiento
de lo que debe entenderse por criterio jurisprudencial; ii) en qué
casos se está en presencia de un cambio de criterio jurisprudencial;
y iii) bajo qué condiciones puede esta Sala juzgar respecto de la
constitucionalidad de tales cambios.
Dichas disquisiciones son relevantes tanto para la decisión del
caso sub examine como para la generalidad de aquellos (análogos o
similares futuros), ya que constituyen el punto de partida para su
solución, por cuanto la determinación de la violación de normas y
principios jurídicos fundamentales como el de igualdad, confianza
legítima y seguridad jurídica, por un abrupto o irracional cambio de
criterio jurisprudencial requiere que se compruebe, con antelación,
que en realidad hubo tal cambio, lo cual amerita un cuidadoso
examen de los alegatos y probanzas del solicitante.
[Omissis]
En anteriores oportunidades esta Sala ha hecho referencia a los
criterios jurisprudenciales, sus cambios y la relación que existe entre
los mismos y los principios de confianza legítima y seguridad
jurídica en el ámbito jurisdiccional en los siguientes términos:
‘En sentencia n° 956/2001 del 1º de junio, caso: Fran Valero
González y Milena Portillo Manosalva de Valero, que aquí se
reitera, esta Sala señaló:
‘La expectativa legítima es relevante para el proceso. Ella nace de
los usos procesales a los cuales las partes se adaptan y tomándolos
en cuenta, ejercitan sus derechos y amoldan a ellos su proceder,
cuando se trata de usos que no son contrarios a derecho’.
Con la anterior afirmación, la Sala le dio valor al principio de
expectativa plausible, el cual sienta sus bases sobre la confianza que
tienen los particulares en que los órganos jurisdiccionales actúen de
la misma manera como lo ha venido haciendo, frente a
circunstancias similares.
Así, es claro que en nuestro ordenamiento jurídico, con excepción de
la doctrina de interpretación constitucional establecida por esta
Sala, la jurisprudencia no es fuente directa del Derecho. Sin
embargo, la motivación de los fallos proferidos por las Salas de
Casación que trasciendan los límites particulares del caso sub
iúdice, para ser generalizada mediante su aplicación uniforme y
constante a casos similares, tiene una importancia relevante para las
partes en litigio dada la función de corrección de la actividad
jurisdiccional de los tribunales de instancia que ejercen las Salas de
Casación de este Alto Tribunal, cuando desacaten o difieran de su
doctrina, la cual, de acuerdo con el artículo 321 del Código de
Procedimiento Civil y con el artículo 177 de la Ley
Orgánica Procesal de Trabajo, deben procurar acoger para
defender la integridad de la legislación y la uniformidad de la
jurisprudencia.
Por ello, la doctrina de casación, sin ser fuente formal del Derecho,
en virtud de que sienta principios susceptibles de generalización,
cuya desaplicación puede acarrear que la decisión proferida en
contrario sea casada, se constituye en factor fundamental para
resolver la litis y, en los casos en que dicha doctrina establezca
algún tipo de regulación del proceso judicial, sus efectos se asimilan
a los producidos por verdaderas normas generales.
De tal forma, que en la actividad jurisdiccional el principio de
expectativa plausible, en cuanto a la aplicación de los precedentes en
la conformación de reglas del proceso, obliga a la interdicción de la
aplicación retroactiva de los virajes de la jurisprudencia. En tal
sentido, el nuevo criterio no debe ser aplicado a situaciones que se
originaron o que produjeron sus efectos en el pasado, sino a las
situaciones que se originen tras su establecimiento, con la finalidad
de preservar la seguridad jurídica y evitar una grave alteración del
conjunto de situaciones, derechos y expectativas nacidas del régimen
en vigor para el momento en que se produjeron los hechos.
No se trata de que los criterios jurisprudenciales previamente
adoptados no sean revisados, ya que tal posibilidad constituye una
exigencia ineludible de la propia función jurisdiccional, por cuanto
ello forma parte de la libertad hermenéutica propia de la actividad
de juzgamiento, sino que esa revisión no sea aplicada de manera
indiscriminada, ni con efectos retroactivos, vale decir, que los
requerimientos que nazcan del nuevo criterio, sean exigidos para los
casos futuros y que se respeten, en consecuencia, las circunstancias
fácticas e incluso de derecho, que existan para el momento en el cual
se haya presentado el debate que se decida en el presente.
Conforme a lo expuesto, esta Sala ha reiterado en múltiples fallos
(Vid. sentencia nº 3702/2003 del 19 de diciembre, caso: Salvador de
Jesús González Hernández, entre otras), que la aplicación
retroactiva de un criterio jurisprudencial, iría en contra de la
seguridad jurídica que debe procurarse en todo Estado de Derecho’.
(Subrayado añadido)
Del fallo que antecede cuya doctrina aquí se ratifica se deduce que
los cambios de criterios jurisprudenciales se producen cuando el
Tribunal altera o modifica explícita o implícitamente la doctrina que
había asentado con anterioridad; sin embargo, es preciso el
señalamiento de que no todo abandono de un criterio anterior
supone indefectiblemente un cambio de criterio jurisprudencial, ya
que puede que el mismo sea aparente, fenómeno éste que ‘tiene su
origen en la inercia de entresacar frases generales de las sentencias
sin preocuparse del caso debatido o de limitarse al fallo sin conocer
las verdaderas circunstancias del caso’ o ‘cuando se invocan
sentencias anteriores como contrarias a la actual y las citas
extraídas son obiter o bien la invocación es errónea porque la
sentencia invocada o no tiene que ver con la cuestión debatida o dice
lo mismo que la sentencia actual’. (Cfr. Puig Brutau, J. Cómo ha de
ser invocada la doctrina civil del Tribunal Supremo, Medio Siglo de
Estudios jurídicos, Valencia, España 1997, p. 189).
Tampoco existe cambio de criterio jurisprudencial cuando la nueva
doctrina se deriva de un cambio en la legislación o si el Tribunal se
pronuncia, por primera vez, respecto del caso en litigio o este es
diferente al que invoca la parte como jurisprudencia aplicable.
Asimismo, se desprende de la doctrina que fue transcrita, que la Sala
Constitucional tiene potestad para la revisión del cambio de criterio
jurisprudencial de las demás Salas de este Tribunal, en tanto y en
cuanto dicho cambio vulnere derechos o principios jurídicos
fundamentales, bien sea porque carezca de una motivación suficiente
y razonable, es decir, aparezca como arbitrario o irreflexivo; o
cuando la nueva interpretación de la Ley no sea válida para la
resolución de una generalidad de casos, sino tan sólo del caso
concreto, o cuando se le dé eficacia retroactiva, es decir a
situaciones jurídicas o fácticas que surgieron con anterioridad al
cambio pero cuyo litigio se resuelve con base en dicha mutación de
criterio jurisprudencial, máxime si la norma incorpora algún
obstáculo o requisito procesal o sustantivo que no se exigía para el
momento en que se produjo la relación jurídico material o que el
mismo entrañe una limitación, desmejora o restricción significativa
de un derecho o facultad o comporte una evidente situación de
injusticia […]”.
Conforme con el fallo parcialmente trascrito, el ciudadano Didier Enrique
Contreras Camargo tenía una expectativa plausible de que su solicitud de
avocamiento, analizada detenidamente, fuera declarada con lugar, expectativa
generada por el criterio judicial reiterado a través de la jurisprudencia de la
Sala de Casación Penal del Máximo Tribunal no sólo en casos análogos sino en
la misma causa en la cual es co-imputado, criterio referido a la procedencia de los
avocamientos, una vez verificado que, en la fase preparatoria, no existe
imputación formal. Tal decisión proferida por dicha Sala, mediante la cual se
apartó de su doctrina sin justificación razonable, implica, por supuesto,
inseguridad jurídica para los justiciables, quienes no sabrían a qué atenerse frente
a un caso concreto.
La expectativa legítima originada por el uso judicial, como lo ha señalado
esta Sala en reiteradas oportunidades, incide sobre el ejercicio del derecho a la
defensa, ya que éste se minimiza o se pierde cuando la buena fe de los usuarios
del sistema judicial se ve sorprendida con estas prácticas.
De manera que la Sala de Casación Penal Accidental, al resolver sobre el
avocamiento solicitado por el ciudadano Didier Enrique Contreras Camargo y
aplicar un criterio judicial distinto al que venía aplicando respecto de otros casos
análogos por ella decididos, sin justificación alguna y sin señalar además por qué
se apartó de su doctrina pacífica, referida a la existencia previa del acto formal de
imputación, como supuesto para la procedencia del avocamiento, tradujo
desigualdad; distinción que se patentiza aún más cuando dicha Sala omitió
referirse a la sentencia N° 348/2006 del 25 de julio, mediante la cual en el punto
segundo del dispositivo declaró con lugar la solicitud de avocamiento propuesta
por los abogados defensores de los ciudadanos Santiago Adolfo Villegas
Delgado, Iván Leal Suárez, Luis Armando Márquez Delgado y Jesús Manuel
García Fuentes y, en consecuencia, decretó la nulidad de las audiencias de
presentación del 25 y 29 de septiembre de 2005 y del 20 y 27 de octubre de 2005
así como la nulidad de la audiencia preliminar realizada el 6 de abril de 2006;
causa penal respecto de la cual el ciudadano Didier Enrique Contreras Camargo
aparece como co-imputado.
Claro está, el avocamiento en tanto facultad excepcional, permite a una
instancia Superior atraer para sí el examen y decisión una causa cuyo
conocimiento, conforme a las reglas ordinarias de competencia, corresponde a
una instancia inferior, muy similar a la facultad de atracción donde el superior
jerárquico puede conocer de algún caso que se encuentre en competencia de su
inferior, por tal motivo, esa facultad debe ejercerse mediante una sentencia
convincente y justificada, requisitos ineludibles de la función judicial para la
correcta aplicación del derecho, de no ser así el resultado podría ser un fallo no
ajustado, en términos de proporcionalidad racional, al caso concreto.
Lo afirmado supra en modo alguno ingiere en la potestad de avocamiento
que ostenta la Sala de Casación Penal de este Máximo Tribunal, sino que
esta Sala Constitucional, como custodio de la Constitución está llamada a revisar
cualquier fallo, así verse sobre el avocamiento, que no cumpla los requisitos
apuntados supra y con mayor énfasis, en el caso bajo análisis, donde el fallo
examinado modificó un criterio jurisprudencial, sin soportar esa modificación
con criterios razonables. Ello así, esta Sala Constitucional, ponderadas las
circunstancias del caso concreto, ha observado que se produjo una inconsistencia
de orden constitucional de tal entidad que imponen la revisión del fallo bajo
examen, toda vez la Máxima Instancia Penal dictó una sentencia que, aun cuando
fue en ejercicio de una potestad discrecional, adolece de certeza y univocidad, al
no percatarse que el ciudadano Didier Enrique Contreras Camargo,
procesalmente, se encontraba, para la oportunidad en que solicitó el avocamiento
-7 de marzo de 2007-, en la misma situación que los ciudadanos Santiago Adolfo
Villegas Delgado, Iván Leal Suárez, Luis Armando Márquez Delgado y Jesús
Manuel García Fuentes, respecto de quienes la Sala de Casación Penal, mediante
sentencia N° 348/2006 del 25.07, declaró, como se señaló, con lugar el
avocamiento solicitado por ellos; puesto que formuló los mismos alegatos
relativos a la vulneración del derecho a la defensa y al debido proceso que sus co-
imputados y se encontraba privado de su libertad, privación que, conforme a las
actas del expediente, subsiste actualmente.
Con base en las consideraciones antes expuestas, esta Sala Constitucional
declara que ha lugar a la revisión constitucional de la sentencia N° 394 dictada, el
17 de julio de 2007, por la Sala Accidental de Casación Penal del Tribunal
Supremo de Justicia, a cuyo efecto dicha decisión se anula. En consecuencia, y a
los efectos de garantizar la tutela judicial efectiva, la Máxima Instancia Penal,
una vez que reciba la copia certificada de la presente decisión, dictará, previo
estudio y análisis, un nuevo fallo que resuelva la solicitud de avocamiento
efectuada, el 7 de marzo de 2007, por la defensa técnica del ciudadano Didier
Enrique Contreras Camargo –actualmente detenido-, previo el recabamiento del
expediente de la causa penal N° KP01-P-2006-005297 y tomando en cuenta lo
dispuesto en este fallo, causa que se tramita en el Circuito Judicial Penal del
Estado Lara. Así se decide.
En virtud de que la primera denuncia causa la procedencia de la revisión,
esta Sala se abstiene de resolver la denuncia referida a la falta de motivación de
la sentencia aquí anulada. Así finalmente se declara.
Por otra parte, en el escrito, recibido por esta Sala el 28.11.07, vía
correspondencia, el ciudadano Didier Enrique Contreras Camargo, entre otras
cosas refiere, que “[…] el ciudadano Jorge Ocho (sic) Arroyave NO POSEÍA el
título de especialista en Derecho Penal y Crimiología como de manera sedicente
se abrogó en la página de internet de la DEM Y TSJ para el momento de su
inclusión en el Poder Judicial, fue tan solo después de las denuncias públicas.
que pudo obtener el mismo en la República de Colombia cuando ya había
mentido […] Que lo denuncié en reiteradas ocasiones en la DEM y en el TSJ,
en la Defensoría y hasta en la Presidencia de la Asamblea Nacional, con el
resultado de que el ciudadano Jorge Ocho (sic) Arroyave SIGUE SIENDO
JUEZ DE LA REPÚBLICA Y YO SIGO PRIVADO DE MI LIBERTAD, AUN
DESPUÉS DE HABER PROBADO EL PORQUÉ Y COMO ME
PERJUDICÓ […] Que este JUEZ me libró orden de aprehensión por el delito
de cooperador inmediato en (sic) la legitimación de capitales provenientes del
narcotráfico, con (sic) el artículo 37 de la ley derogada de drogas […] Que una
vez que el TSJ, por la violaciones tan graves a la defensa que se cometieron en
la causa RADICÓ en el expediente en el Estado Lara en el Juzgado Segundo de
Control, específicamente el 22 de noviembre del 2006, me puse a derecho y
pude constatar que tal como yo había y he denunciado en el expediente no
existían actas contra mí como investigado, por lo que en ese momento el
Ministerio Público consigna 178 folios de elementos en mi contra, los cuales en
un lapso de 15 minutos leí y al ver someramente que se trataban NO DE
DROGAS sino de mis actividades comerciales y profesionales lícitas hechas por
mí… decidí rendir declaración y exponer la verdad, siendo igualmente privado
de mi libertad, ya no por el delito que me fue librada la orden de aprehensión
sino ahora de cooperador me colocan de autor de legitimación de capitales y lo
hacen ya no por la ley de drogas sino por el art. 4 de la Ley Orgánica contra la
Delincuencia Organizada”.
Ahora bien, visto que el referido escrito contiene menciones que, de ser
ciertas, incidirían en el rol y buen desempeño que debe llevar adelante todo
administrador de justicia, esta Sala Constitucional juzga pertinente remitir a la
Inspectoría General de Tribunales, copia certificada tanto de este fallo como del
aludido escrito, a objeto de que inicie instrucción disciplinaria al ciudadano Jorge
Iván Ochoa Arroyave, en su condición de Juez Octavo de Primera Instancia de
Control del Circuito Judicial Penal del Estado Táchira y dicte el acto conclusivo
a que hubiere lugar.
V
DECISIÓN
Por las razones que antes fueron expuestas, esta Sala Constitucional,
administrando justicia en nombre de la República por autoridad de la Ley, dicta
los siguientes pronunciamientos:
1.- Declara que HA LUGAR a la solicitud de revisión interpuesta por los
abogados José Benigno Rojas Lovera y María Eugenia González Bastidas, contra
la sentencia N° 394, dictada el 17 de julio de 2007, por la Sala de Casación Penal
Accidental de este Tribunal Supremo de Justicia.
2.- ANULA la referida decisión y a los efectos de garantizar la tutela
judicial efectiva, la Máxima Instancia Penal, una vez que reciba la copia
certificada de la presente decisión, dictará, previo estudio y análisis, un nuevo
fallo que resuelva la solicitud de avocamiento efectuada el 7 de marzo de 2007,
por la defensa técnica del ciudadano Didier Enrique Contreras Camargo –
actualmente detenido-, previo el recabamiento del expediente de la causa penal
N° KP01-P-2006-005297 y tomando en cuenta lo dispuesto en el presente fallo,
causa que se tramita en el Circuito Judicial Penal del Estado Lara.
3.-ORDENA remitir a la Inspectoría General de Tribunales, copia
certificada tanto de este fallo como del escrito remitido a esta Sala
Constitucional, vía correspondencia, por el ciudadano Didier Enrique Contreras
Camargo, y recibido el 28 de noviembre de 2007, a objeto de que inicie
instrucción disciplinaria al ciudadano Jorge Iván Ochoa Arroyave, en su
condición de Juez Octavo de Primera Instancia de Control del Circuito Judicial
Penal del Estado Táchira y dicte el acto conclusivo a que hubiere lugar.
A fin de dar cumplimiento al punto segundo de este dispositivo, remítase
copia certificada de la presente decisión a la Sala de Casación Penal de este
Tribunal Supremo de Justicia.
Publíquese, regístrese y archívese el expediente. Cúmplase lo ordenado.
Dada, firmada y sellada en el Salón de Sesiones de la Sala Constitucional del
Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, a los 21 días del mes de diciembre de dos mil
siete. Años: 197º de la Independencia y 148º de la Federación.
La Presidenta,
LUISA ESTELLA MORALES LAMUÑO
El Vicepresidente,
JESÚS EDUARDO CABRERA ROMERO
Los Magistrados,
PEDRO RAFAEL RONDÓN HAAZ
FRANCISCO A. CARRASQUERO LÓPEZ
MARCOS TULIO DUGARTE PADRÓN