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Deneb y el Amor Humano

El universo está aburrido y decide enviar estrellas a la Tierra en forma humana para investigar por qué los humanos son tan especiales. Envía a cuatro estrellas - Deneb, Enif, Kaus y Eridani - para que exploren diferentes aspectos de la humanidad mientras viven como humanos. Cada estrella termina enamorándose de un humano durante su misión.

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Deneb y el Amor Humano

El universo está aburrido y decide enviar estrellas a la Tierra en forma humana para investigar por qué los humanos son tan especiales. Envía a cuatro estrellas - Deneb, Enif, Kaus y Eridani - para que exploren diferentes aspectos de la humanidad mientras viven como humanos. Cada estrella termina enamorándose de un humano durante su misión.

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20/05/2021 a

El universo esta aburrido y debate con otros universos por qué el planeta Tierra parece ser tan
especial. Para averiguarlo, decide enviar a un grupo de estrellas, (de las del firmamento) a
averiguar tan importante información. Lo que el universo no espera, es que sus estrellas caigan
bajo el hechizo de los humanos.

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2021/05/13 18:13:49 serie estrellas, saga d novelas mias

2021/05/13 18:14:42
El universo no entiende porque el planeta Tierra es tan especial y la especie
humana tan única en el universo.
Por eso envía a una serie de estrellas convertidas en humanos a investigar qué
ocurre con ese extraño planeta.
Cada una de estas estrellas convertida en hombre o mujer, tiene su propia aventura
atravez de una época concreta.
Desde la prehistoria hasta el presente. O incluso el futuro.
Cada estrella termina enamorandose de un humano o humana y al final el propio
universo convertido en humano terminará encontrando su amor.

Enlazar la con la saga segundas vidas, haciendo que Deneb sea el novio d la 2 hija d
Daniel y seguir a partir d ahi

Centrar toda la serie en el presente, en distintas ciudades y países, con distinta


temática sexual, parejas, gays, poliamor, BDSM, etc. En cada libro se encuentra una
virtud humana
Verdad, solidaridad, libre albedrío etc

Historia coral que va enredando las historias d unos y otros, incluyendo personajes
d 2 vidas como x ejemplo, Estela, el hindú o las lesbianas

protagonistas

Universo, Antares, Orion, Vega, Sirio, Pleyades, Betelgeuse, Rigel, Deneb, Ursa
Mayor (Ursula), Ursa Minor, (Ursulina), Mirzan, Bellatrix, Casiopea, Mizar, Altair,
Sirrah, Eridani, Hamal, Beta Arar, Capella, Arcturus, Alpha Caelli, Aldebaran, Gienah
Alpha, Arneb, Enif, Kaus, Alhena, Sol, Becrux, Altair

en vez De que sea la acción en diferentes épocas puede ser también En distintas
ciudades de España en la época actual.

nombre d una posible prota, Cayetana, diminutivo, Cai

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PROLOGO

-¡De verdad que no lo entiendo! -saltó el ente dimensional, sin salir


de su pasmo. -otros entes de su misma magnitud lo miraron
aburridos, ante lo cual, trató de imitar su mismo aburrimiento, para
no delatarse. -No entiendo que tiene de especial ese planeta, de
verdad…

-¿Por qué no envías un mensajero a ver qué pasa? -sugirió el ente


sentado a su derecha, con una chispa de diversión. -Igual así nos
ilumina a todos…

El primer ente quedó pensativo unos instantes, que en realidad


fueron varios cientos de millones de años, dentro de su reloj interno.
Era un universo joven e impaciente, tal como hizo notar el ente
antiguo que había hecho la sugerencia, con un simple gesto, que no
pasó inadvertido al pequeño y pueril universo. Lo rechazó con una
mueca, pero no pudo quitarse la sugerencia de la cabeza. No era
una mala idea, en realidad…

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-¿Y a quién quieres que envíe? Yo no me relaciono con
personalidades pequeñas. No voy a usar a uno de esos… humanos,
que lo habitan. Sería caer demasiado bajo, hasta para mí. -se calló
justo a tiempo, al darse cuenta de lo que acababa de decir. El
universo sentado a su izquierda, trato de reprimir, sin éxito, una
sonrisa. El pequeño universo, se removió en su asiento, tratando de
aplacar su disconformidad.

-¿Por qué no? Al fin y al cabo forman parte de ti. -le picó el sonriente
universo. -Quiero decir que, aunque en comparación contigo, ellos
sean menos que una célula en uno de sus cuerpecillos enclenques,
forman tan parte de ti, como una de tus queridas estrellas…

-¡Eso es!¡Eres un genio, universo! -saltó el joven universo, a punto


de prorrumpir en histéricos aplausos. -¡Tengo a mis estrellas!¡No hay
mejores mensajeros que ellas!¡Y los humanos se sentirán
complacidos!

El viejo universo se removió inquieto en su asiento, negando en


silencio. Una descarnada mirada del joven, lo sacó de su apatía. -
Perdona que te lo diga, querido jovencito, pero no creo que sea
buena idea. Los humanos no están preparados para tratar con
estrellas. ¿No te das cuenta de que son tan frágiles que pueden
achicharrarse sólo con estar demasiado cerca de una de ellas? -tras
ellos, el centelleante resplandor del Big Bang, se echó a reir,
divertido. Esperaba complacido la salida del joven universo a la
pregunta de sus mayores.

-Soy un universo joven, lo sé. -miró a sus compañeros reunidos en


torno a él. Alzó la cabeza, altanero. -Pero también tengo mis
cualidades, ¿verdad? -preguntó, a nadie en concreto. -Y mis propias
normas y reglas. -una sonrisa ladina atravesó su ser. -Y como son
mías, puedo romperlas cuando quiero. Y eso mismo es lo que voy a
hacer.

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-Explícate. -exigió airado el viejo universo. Empezaba a enfadarse
ante la atención que los demás empezaban a mostrar a aquel
testarudo jovencito, que sonreía con la desidia de un universo
mucho mayor de lo que en realidad era.

El joven universo asintió y volvió a sonreir con misteriosa ironía. -


Quiero decir que siendo yo el propio dueño de mi mismo, dicto mis
propias reglas, tanto de la física como de todo dentro de mí y
también tengo potestad para reformarlas e incluso saltármelas a mi
antojo si es que me apetece. -miró orgulloso a los demás. -Lo mismo
que hacéis vosotros cuando os apetece.

-Pero eso sólo se puede hacer por un motivo muy poderoso. -


cuestionó el universo que antes estaba sonriente, frunciendo el
ceño; haciendo que cientos de sus galaxias internas se acercasen
entre ellas. El joven se volvió hacia él emitiendo una socarrona
carcajada.

-¡Oh, vamos!¿No me digas que tú nunca te has saltado las normas? -


se encogió de hombros, disciplente. O al menos, lo que era el
equivalente en un universo sin forma definida, joven e insolente. -
Las reglas están para saltárselas, o si no, ¿Qué hacemos aquí?.
Estamos todos mortalmente aburridos y acabamos de encontrar un
tema que nos despierta una mínima curiosidad. Propongo, -miró
cínicamente divertido a los presentes. -enviar emisarios de
reconocimiento al planeta. Que cada uno investigue una cualidad
humana, a ver si tan fascinantes son en realidad. Y como no me
relaciono con entidades menores, pienso modificar
convenientemente a una pequeña parte de mis estrellas, para que
bajen a la Tierra a investigar. Que se involucren con esos diminutos
e insignificantes seres que nos atormentan con su curiosidad y que
pasado uno de los ciclos del planeta, nos informen sobre sus
descubrimientos. -volvió a dirigir una astuta mirada a sus
congéneres, con su fina sonrisa aún en sus labios de estrellas. -¿Qué
os parece?

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Un asombrado silencio recibió su propuesta, en vez de los vítores y
clamores que esperaba por su brillante idea. Todos se habían
quedado pasmados.

-¿Qué piensas hacer exactamente? -curioseó el Big Bang, picado;


poniendo en el tablero la pregunta que se hacían todos.

El universo joven asintió con lo que era su cabeza e hizo una pausa
teatral, buscando crear efecto. Todos a su alrededor hacían el
equivalente a contener la respiración. -Voy a enviar a cuatro
estrellas en principio, como avanzadilla. No a toda la estrella, pues
tiene un cometido dentro de mí, claro; sino a una parte de ella, que
configuraré convenientemente para que se haga pasar por humano…
O casi.

-Detalles, por favor. -solicitó cortante el viejo universo. -No


podemos evaluar tus planes si no los detallas correctamente,
jovencito.

Otra sonrisa autosuficiente cruzó el equivalente a los ojos del


universo que protagonizaba tan trascendental polémica cósmica. -
Bajarán al planeta que sus habitantes llaman Tierra, aunque
personalmente prefiero Gaia* como designación. -carraspeó creando
efecto. -Perdón, me estoy dispersando. Mis estrellas conservarán
algunas de sus cualidades cósmicas mientras se encuentren allí. No
me parece conveniente dejarlas desprotegidas en un sitio tan
peligroso como ese trozo de roca al que van a ir. Pero su apariencia
será todo lo humana que les sea posible, anatómicamente y en
aspecto. Tendrán las mismas cualidades de los humanos y estarán
sometidos a sus mismas leyes, lo cual implica que incluso pueden
morir como ellos. Pero, -se detuvo a mirar a su enmudecida
concurrencia. -podrán jugar con algunos “poderes” específicos,
derivados de sus características físicas estelares o de su propia
leyenda. -giró sobre si mismo como el genial generador de contenido
que era, ya que no tenía género definido y observó complacido como

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todos le observaban con los ojos como platos. -Ya que nos saltamos
las normas.¡Saltémosnoslas a lo grande!

Un discreto carraspeo a su derecha, hizo que se girase hacia el


universo anciano. Este alzó una sardónica ceja hecha de nubes de
gas -Creo que todos estamos bastante sorprendidos, jovencito. -la
estentórea voz del universo lo hizo recular un poco, pero se
recuperó pronto y volvió a la carga, alzando una de sus finas cejas,
creadas con polvo estelar, instando al sabio universo a que
continuase. -Nadie ha hecho lo que propones, hasta ahora y eso te
honra. ¿A quién propones como primer mensajero?¿A la estrella
local, quizás? Después de todo, es la que mejor conoce a esos seres.

-¿A Sol? -el universo interpelado negó suavemente con la cabeza. -


No, no, no. Eso sería demasiado sencillo. Demasiado previsible. Sol,
por ahora se queda en su órbita. Había pensado en enviar a viejos
conocidos del barrio, pero no vecinos tan cercanos. Para empezar,
tal vez una pequeña avanzadilla de cuatro estrellas: Déneb, Enif,
Kaus y Erídani.

-¿Déneb?¿No se pronuncia Deneb? -preguntó azorado el Big Bang.


Después de todo, era una cuestión sintáctica sin importancia. -¿Y
por qué concretamente esas estrellas y no otras?

-“Elemental, querido Watson”** -citó el universo sonriendo


taimadamente. -Primero, mi querido Bang, te diré que llamo a mis
estrellas como me apetece y aunque normalmente se la designe
como Deneb, me gusta mas el gusto en boca de la pronunciación que
yo le doy. Es mas equilibrado, ¿no crees? -Big Bang se encogió de
hombros. Francamente le daba igual, había sido una pregunta tonta.
-Y segundo, esas estrellas en concreto, son conocidas, pero no
demasiado, como el propio Sol o Ursula y Ursulina -volteó los ojos
ante el pasmo general. -La Osa Mayor (Ursa Maior) y la Osa Menor
(Ursa Minor). Panda de incultos, eran incapaces de pillar una broma
con los nombres de las dos estrellas mas populares del firmamento.
Eran unas divas, por eso el las picaba llamándolas como si de dos
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hermanas gemelas se tratasen, a lo Pili y Mili***. -ocultó en un
pequeño carraspeo la parte final de la frase, para que sus mayores
no se coscasen ante la falta de respeto que acababa de profesarles.
-Así, que si estamos todos de acuerdo, me retiro. Tengo que hablar
con mis chicos y aleccionarlos ante lo que les espera. -miró en
derredor con una sonrisa. -¿Todos de acuerdo?.

Todos empezaron a cuchichear y el universo se retiró hastiado a un


lado, para dejarlos cavilar agusto. Bien sabía que cuando
empezaban a sumirse en sus aburridas disquisiciones, la cosa iba
para rato, así que empezó a entretenerse como buenamente pudo,
creando un planeta aquí, una supernova allá, viendo una carrera de
cometas, haciendo chocar algunos asterioides… ¡Buuuuuffff que
aburrimiento!, hasta que unos cuantos eones después, fue requerido
por los demás con un suave toquecito, que desplazó algunas galaxias
sobre su hombro. Alzó sus ojos estelares hacia su sonriente universo
amigo. -¿Bueno qué?¿Todos de acuerdo o no? -requirió de mal humor.
Odiaba perder el foco de atención. Era, después de todo, un
universo joven y voluble, de tan solo cuatro mil quinientos millones
de años.

Su sonriente amigo asintió, haciéndole imitarlo y ponerse a dar


saltitos como un niño pequeño. Al punto se dio cuenta de que eso
no era nada digno si quería que lo tomasen por un universo mayor y
se recompuso con la dignidad de lo que era, todo un universo. -Bien,
si me lo permitis, voy a hablar con las estrellas que serán mi
avanzadilla. Podeis observarnos en la distancia, por supuesto.
(Cotillas) -susurró de nuevo, ocultando la palabra con un carraspeo.
-Al fin y al cabo no tengo nada que ocultar. -dicho esto, hizo una
graciosa reverencia a sus coetáneos y arrastrando polvo y galaxias,
se alejó de ellos, para empezar a concretar su operación de
comprensión del género humano, que tan importante se creía.

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*GAIA: La diosa Gaia es la de la tierra en la mitología clásica antigua.
... Gaia tomó a Urano como su marido, aunque era su hijo. Volvió a
ser madre, en esta ocasión de los Titanes, que eran seis hijos y seis
hijas, los Cíclopes y los Hecatónquiros, que fueron enviados al
Tártaro (entrañas de la Tierra). FUENTE: OkDiario. N de la A.

**“Elemental, querido Watson”: frase popularmente adjudicada a


Sherlock Holmes, detective privado detective privado de ficción
creado en 1887 por el escritor británico Sir Arthur Conan Doyle. N
de la A.

*** Pili y Mili: Las hermanas gemelas Pilar y Aurora Bayona Sarriá
(Zaragoza, 10 de febrero de 1947) desarrollaron una breve carrera
en teatro y revista en Barcelona, para luego entrar en el mundo del
cine con el nombre artístico de Pili y Mili, y obtuvieron gran éxito
desde 1963 hasta 1970 en España, México, Argentina e Italia, entre
otros países. Fuente: Wikipedia. N de la A.

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