República Bolivariana De Venezuela
Ministerio Del Pode Popular Para La Educación
Misión Sucre Aldea Raúl Leoni
San Carlos Cojedes
La Comunicación Comunitaria y las experiencias normativas
Latinoamericanas
Elaborado por
Davarys Perez
26719926
Beatriz Palacios
5141888
Juan romero
22597628
San Carlos, mayo 2022
La Comunicación Comunitaria y las experiencias normativas
Latinoamericanas
La Comunicación Comunitaria
es un eje estratégico para construir y compartir la voz desde la gente,
darle la palabra a la comunidad, barrio, sector social, jóvenes, niños, ciudades,
organizaciones, comunidades, unidades educativas, universidades; enseñarles
hacer su propia comunicación y a la vez construir una comunicación
comunitaria de acorde a las necesidades, realidades y demandas de los
sectores sociales.
La comunicación comunitaria nace en pleno contexto neoliberal, con
las características comunes de los medios alternativos, pero con una condición
particular, este tipo de comunicación busca promover comunidades.
El comunicador comunitario tiene la misión de informar, educar y ser
un factor transformador. Todos los medios alternativos somos escuela de
producción e ideología política y esa es nuestra responsabilidad. Por eso
cada comunicador popular es una escuela de formación en pie”, acotó
Méndez
Las comunidades producen significados, símbolos y mensajes diversos
que son compartidos y difundidos con la comunidad, lo que permiten una
interrelación entre los individuos.
Reglamento de Radiodifusión Sonora y Televisión Abierta
Comunitaria
En Venezuela, el sector de Radio y Televisión Comunitarias
tiene más de veinte años de trabajo, tiempo durante el cual este sector
no contó con un marco legal que le brindara una base formal sobre la
cual operar.
Es en el año de 1999 que con la elaboración de la Ley
Orgánica de Telecomunicaciones se le presentó a este colectivo la
oportunidad de ser incluidos de manera formal, como parte del sector de
radio y televisión del país.
En el año 2001 se elaboró el proyecto de Reglamento de
Radiodifusión Sonora y Televisión Abierta Comunitarias de Servicio
Público sin Fines de Lucro, fue decretado por decreto 1.521 y publicado
en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nro. 37.359
de fecha 8 de enero de 2002.
En este reglamento se establece el régimen general,
requisitos, características, limitaciones y obligaciones de los servicios de
radiodifusión sonora y televisión abierta comunitarias, así como la forma
y condiciones de otorgamiento de las habitaciones administrativas y
concesiones. Sin embargo, el objetivo de este reglamento va mucho
más allá, con el se busca dar a las comunidades la posibilidad de contar
con una herramienta para impulsar el desarrollo local, alcanzar la
solución de sus problemas y necesidades, democratizar el acceso a la
información, generar información desde y para las comunidades,
garantizar la comunicación libre y plural de sus miembros y servir de
base para el desarrollo del sector de radio y televisión comunitarias en
Venezuela.
REGLAMENTOS DE LA RADIODIFUSIÓN SONORA Y
TELEVISIÓN ABIERTA Y COMUNITARIA EN PAÍSES
LATINOAMERICANOS
Una radio comunitaria es propiedad de una organización sin fines de
lucro - constituida por miembros de la comunidad - y su programación se
basa en el acceso y la participación comunitaria. Ella refleja los intereses y
necesidades especiales de los oyentes a los que debe servir. La radio
comunitaria trata a sus oyentes como sujetos y participantes y no como
objetos. Como lo establece el principio 13 de la Carta de las Radios
Comunitarias y Ciudadanas, lo que define a las radios comunitarias es su
rentabilidad sociocultural.
Las dos primeras experiencias de radio comunitaria en el mundo se
remontan a poco más de50 años atrás en Latinoamérica. La pobreza y la
injusticia social fueron los principales estímulos para la realización de estos
proyectos.
En 1947 aparecen en Bolivia la Radio de los Mineros y en Colombia,
Radio Sitatunga. La primera de ellas tuvo como principal objetivo, unir la
comunidad de mineros en la lucha por mejores y más justas condiciones de
trabajo. Por su parte, Radio Sitatunga aunque inspirada con el objetivo de
apoyar la comunidad de paisanos, no fue propiedad de éstos ni tampoco
dirigida por ellos. Ella fue creada por el padre Joaquín Salcedo quien realizó
el primer esfuerzo sistemático para educar a través de la radio, esfuerzo
que luego creó la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica
(ALER) (primera Asociación Latinoamericana para la Radio Educativa).
A pesar de que el movimiento de radios comunitarias se inicia en
América Latina, es en Europa donde éste se convierte en un fenómeno vital
y una alternativa a las grandes radios estatales y privadas. En las décadas
del ’60 y ’70, la explosión de estaciones de radio "piratas “en Europa
Occidental, motivó a los gobiernos y a los sistemas nacionales de
radiodifusión a introducir radios locales legítimas.
PROGRESOS LEGALES
En los últimos años se han aprobado o mínimamente se han
comenzado a elaborar proyectos de ley tendientes a dar un marco jurídico a
este sector de la radiodifusión. Estas acciones son el resultado de
numerosos factores de orden económico, técnico y político. Dentro de los
primeros, se encuentra el escaso costo de la radio tanto a nivel de la
producción como de la recepción. Es el medio de comunicación social más
barato y universal, más ágil e inmediato.
En cuanto a los factores técnicos podemos nombrar el nacimiento de
la radio en frecuencia modulada (FM), los receptores a transistores a bajo
precio y los transmisores baratos de bajo poder, todo ello contribuyó a
generar una explosión de radios comunitarias. Finalmente éntrelos factores
políticos podemos citar la resignación parcial del monopolio radiofónico por
parte de muchos gobiernos con la paulatina aceptación de medios
electrónicos privados, la desafección por los servicios privado-comerciales y
la expansión del sistema democrático y de la libertad de expresión en
distintas regiones del mundo. Todo ello contribuyó a abrir las puertas a las
iniciativas comunitarias y especialmente a las estaciones de radio
comunitaria.
Pero a la par del progreso del movimiento de radios comunitarias en
el mundo aparecieron ciertos problemas. Entre ellos la saturación del
espacio radio-eléctrico por la multiplicación del número de emisoras, en
muchos casos desmesurada y sin control con la consiguiente faltada
normas adecuadas para dar un cauce armónico a esta expansión. En este
nuevo contexto, devuelve urgente la preocupación por legislar sobre la
materia. Pero este punto merece una especial atención, así como lo
expresa el principio 7 de la Carta de las Radios Comunitarias y Ciudadanas,
"las radios comunitarias y ciudadanas no pueden regularse con medios
inconstitucionales, tales como el establecimiento arbitrario de mínimos de
potencia, la prohibición de vender publicidad o de hacer cadenas, la
limitación, sin causas técnicas, en el número de frecuencias asignadas por
localidad o región. Estas emisoras no buscan ningún privilegio frente a los
medios comerciales o estatales. Pero tampoco aceptan ninguna
discriminación respecto a éstos".
Entre los postulados internacionales que promueven el servicio de
radios comunitarias podemos citar entre otros, el artículo 19 de la
Declaración universal de Derechos del Hombre que garantiza la libertad de
opinión y de expresión y la libertad de recibir y de difundir informaciones e
ideas a través de los medios de comunicación sin consideración de
fronteras. Así como también, el artículo 19 de la Convención Internacional
de Derechos Civiles y Políticos que reconoce el derecho de todo individuo
de ser forjar una opinión fuera de toda interferencia así como la libertad de
expresión, derecho que incluye la libertad de buscar, recibir y difundir
informaciones e ideas sin consideración de fronteras.
Por su parte, el artículo 13 de la Convención Americana de Derechos
Humanos y el artículo 10 de la Convención Europea de Derechos Humanos,
garantizan el derecho a la libertad de opinión y a su libre expresión, y
estipula que este derecho no puede sufrir ninguna restricción a causa de
métodos indirectos o de medios como un control abusivo del gobierno del
sector privado sobre las frecuencias o los equipamientos necesarios para la
difusión de la información, o por toda otra medida tendiente a restringir la
libre circulación de la información y de las ideas. Asimismo, la Declaración
de Principios sobre Libertad de Expresión de la Convención Interamericana
de Derechos Humanos establece que la libertad de expresión, en todas sus
formas y manifestaciones, es un derecho fundamental e inalienable,
inherente a todas las personas. Siendo, además, un requisito indispensable
para la existencia misma de una sociedad democrática.
Es así que la Conferencia General de la UNESCO aprobó por
unanimidad en su 25° reunión celebrada el 15 de noviembre de 1989 la
Nueva Estrategia de Comunicación que refleja yaros cambios profundos en
el panorama político de Europa y del mundo en general. Esta nueva
estrategia se propuso la misión de fomentar la libre circulación de la
información en los planos internacional y nacional, favorecer una difusión
más amplia y mejor equilibrada de la información, sin ningún obstáculo a la
libertad de expresión y crear todos los medios apropiados para fortalecer la
capacidad de comunicación en los países en desarrollo a fin duque
aumente su participación en el proceso de comunicación.
En el Encuentro Iberoamericano de la Radio Comunitaria, celebrado
en La Habana, Cuba, del 23 al 26 de noviembre de 1996, se caracterizó a la
radio comunitaria como aquella que, partiendo de los gustos e intereses de
la comunidad, amplía el ejercicio de la democracia en la sociedad. Lo
comunitario no se contrapone con la producción de calidad competitiva ni
con la condición de empresa rentable, aunque su fin no sea el lucro. Lo que
define la radio comunitaria son sus objetivos de servicio a la comunidad y
de participación activa de lakismo en el proyecto radiofónico. La radio
comunitaria busca democratizar la palabra para contribuir a democratizar la
sociedad. Entre los desafíos que el encuentro propone, se encuentra la
lucha por políticas nacionales de comunicación que legalicen las emisoras
comunitarias. En este sentido, el Encuentro se pronunció a favor de
proponer a la UIT la concesión de determinadas frecuencias para el uso
oficial de las radios comunitarias.
La Carta de las Radios Comunitarias y Ciudadanas de AMARC
cuentan entre algunos de sus 20 principios, los siguientes:
- La radiodifusión, como palabra pública, es un ejercicio de la libertad
de expresión;
- Igual que la libertad de prensa, el Estado garantizará la libertad de
antena;
- Hay consenso sobre la creciente importancia de las radios
comunitarias en el proceso democrático;
- Las radios comunitarias ofrecen una programación informativa,
educativa y entretenida de calidad;
- Las radios comunitarias representan los intereses de su comunidad
y son solidarias entre sí;
- El monopolio y el oligopolio de las frecuencias radioeléctricas
atentan contra la libertad de expresión.
La Declaración de Milán sobre la Comunicación y los Derechos
Humanos del 29 de agosto de 1998, apela a un reconocimiento
internacional del sector de la radio comunitaria como servicio público
esencial y como un elemento vital al pluralismo en los medios de
comunicación y la libertad de expresión y de información. A su vez, solicita
el apoyo de los gobiernos, empresas privadas e instituciones
internacionales al desarrollo del derecho de la comunicación, a través de los
medios siguientes:
- Una regulación del sector de las Telecomunicaciones que sea
favorable al desarrollo de una infraestructura de las comunicaciones en los
países del Sur;
- La atribución de un porcentaje de los fondos públicos para
proyectos de desarrollo que incluyan un mejoramiento de las capacidades
de comunicación;
- La evaluación del respeto, por parte del gobierno, del derecho a una
comunicación libre y sin trabas.
ARGENTINA
Hasta la actualidad, en Argentina no existe ninguna norma que
reconozca la radiodifusión comunitaria y menos aún que la regule. La ley
22.285 de radiodifusión, vigente desde 1980, no permite que entidades sin
fines de lucro e instituciones sociales puedan acceder a las licencias de
radiodifusión, en este sentido, sólo empresas comerciales pueden acceder
a las mismas. Justamente en este punto reside gran parte del problema de
las radios comunitarias argentinas ya que al tener denegado el acceso a las
ondas, quedan en una situación de ilegalidad.
En octubre del 2002, luego de su aprobación por la Cámara de
Diputados, el Senado argentino aprobó « en general » un proyecto de ley
que dispone la adición de tres artículos al Código Penal Argentino,
penalizando así las actividades de radiodifusión ilegal. El texto de la norma
sanciona con prisión las emisiones clandestinas de radio y televisión. Las
condenas para los responsables de emisoras no autorizadas por el Comité
Federal de Radiodifusión (COMFER) oscilan entre un mes y un año de
prisión, con un adicional de inhabilitación para ejercer tareas de
comunicación por el doble de ese período. Además, las penas de cárcel e
inhabilitación se duplican en caso de que las transmisiones clandestinas
afecten aquellas reemisoras autorizadas.
Aunque hasta principios del 2003 no había decisión firme de la
Cámara de Senadores, si ésta llega a aprobar este proyecto de ley « en
particular » pero con modificaciones, el mismo deberá volver a Diputados y
en caso de ser allí aprobado, deberá posteriormente ser promulgado por el
Poder Ejecutivo para que éste entre efectivamente en vigor como ley.
Muchas de las llamadas emisoras « ilegales » son estaciones de
radio comunitarias que, a pesarse no contar con una licencia del COMFER,
cuentan con permisos provisorios concedidos parel Poder Judicial y por
ende, deben cumplir entre otras obligaciones, con el pago desimpuestos.
Por el momento, el acceso a una licencia les está vedado debido a que en
Argentina aún no existe ningún marco legal que garantice y regule la
radiodifusión comunitaria.
Indudablemente no se puede penalizar a las radios mientras no haya
mecanismos democráticos para acceder a la titularidad de una licencia. El
proyecto de ley aprobado en el2002 por el Senado resulta violatorio de la
Convención Interamericana de Derechos Humanos (Pacto de San José de
Costa Rica) y de la política de la UNESCO respecto a que las violaciones a
las leyes de prensa o de radiodifusión deben ser juzgadas por el Código
Civil yo por el Código Penal para evitar así penas de prisión.
A pesar de que representantes de distintas organizaciones para la
defensa de la libertad de expresión solicitan desde hace años una nueva ley
de radiodifusión y de que el mismo gobierno argentino ha expresado su
intención de elaborarla, todavía no se realizaron progresasen la materia. La
ley de radiodifusión 22.285 actualmente vigente y que data de la última
dictadura militar, sólo fue modificada parcialmente por una serie de decretos
que intentaron cubrir sus falencias. Estos sucesivos decretos que
aparecieron desde 1984 regularon sobre temas que van desde la apertura
de registros de emisoras, pasando por la orden de confección de planes
técnicos de frecuencias, la adjudicación directa de frecuencias a la Iglesia
Católica, la derogación de otros decretos, hasta la orden de clausura de
estaciones de radio sin licencia.
En medio de este panorama de incertidumbre, podemos nombrar dos
ejemplos - entre muchos otros - de proyectos argentinos de radio
comunitaria que lograron mantenerse y hacer prevalecer sus derechos pero
bajo el marco legal de la radiodifusión privada. El primero de ellos, es Radio
La Califato la cual está íntegramente manejada por los internos del
HospitalNeuropsiquiátrico José Borda de Buenos Aires. El segundo es la
red de radios comunitariasHuanacache, implementada por la escuela rural
"Maestro Pablo Pizurno" de la provincia deMendoza, que en el 2001 recibió
el Premio a la Comunicación Rural otorgado por el Consejo
Intergubernamental del Programa Internacional para el Desarrollo de la
Comunicación de faunesco.
Entre los temas a tratar en el futuro, debiera preverse la elaboración
de una nueva ley de radiodifusión que incluya el servicio de radiodifusión
comunitaria, como aquel llevado a cabo por entidades sin fines de lucro, por
y para la comunidad. Asimismo debiera realizarse la reglamentación de este
servicio, incluyendo entre otros puntos, los criterios de normalización del
espectro de frecuencias con las prioridades correspondientes, así como
también los derechos y obligaciones de los prestadores del servicio,
además de las sanciones por falta de cumplimiento a las normas. Esto
constituiría un paso muy importante en materia de libertad de expresión y el
pluralismo de ideas y opiniones.
COLOMBIA
En Colombia, el trabajo de los últimos años está brindando un gran
empuje legal al sector dela radiodifusión comunitaria. Pionero en materia de
radiodifusión educativa religiosa y étnica, este país fue y continúa siendo un
gran propulsor de los derechos de las radios comunitarias.
A fines de la década del 40, un religioso salesiano fundó Radio
Sitatunga con el objetivo de brindar educación por radio, combatir el
alfabetismo entre los campesinos y pobres, ofreciendo instrucción básica y
conocimientos sobre salud y fe. A pesar de su reconocimiento de facto, las
radios comunitarias recién tuvieron su reconocimiento legal en decreto 1446
de1995.
Sin embargo, ya en 1990 el decreto-ley 1901 reconoció la
importancia de la participación comunitaria en el desarrollo y gestión de los
servicios de comunicaciones. Además brindó herramientas para que el
servicio de radiodifusión sonora tenga cobertura nacional y aproxime a la
gente del sector rural colombiano, de las distintas etnias culturales y en
general a los habitantes de territorios alejados de las grandes zonas
urbanas, a un medio de comunicación que eduque, informe y contribuya con
sus emisiones a la recreación y el desarrollo económico social, preservando
los valores autóctonos del lugar a partir de las comunidades organizadas.
Posteriormente, sucesivos decretos supieron dar un marco legal a la
radiodifusión comunitaria. Primeramente y como ya lo vimos antes,
reconociendo a las estaciones de radio comunitaria como un tercer tipo de
servicio - aparte del comercial y el público- (decreto 1446de 1995) y luego,
reglamentándolo, como es el caso del decreto 1447 de 1995. Esta última
norma fue un logro muy importante ya que contiene todo un capítulo
dedicado al servicio de radios comunitarias donde se especifica que
constituye una actividad a cargo del Estado quien la presta en gestión
indirecta a través de comunidades organizadas.
En 1998 el gobierno colombiano presentó una propuesta para
reglamentar el acceso de los grupos étnicos a los medios de comunicación
social, en vistas de lograr una diversidad étnica y cultural. Se propuso así,
favorecer que los grupos étnicos creen sus propios medios y puedan
acceder más fácilmente al espectro electromagnético. Al año siguiente,
presentó un proyecto de ley del Servicio de Radiodifusión contemplando la
radiodifusión comunitaria y reglamentando su implementación. Ambos
proyectos continúan en estudio hasta la fecha.
EL SALVADOR
A pesar de contar con una historia difícil, la radiodifusión comunitaria
salvadoreña ha sido capaz de hacer valer sus derechos constitucionales y
ganar el acceso a las ondas radiales, incluso enfrentando a los jueces de la
Corte Suprema de Justicia. Consciente de que la batalla jurídica es larga,
las emisoras comunitarias salvadoreñas optaron gracias al apoyo financiero
de la cooperación internacional - por la compra del derecho de una
frecuencia comercial de alcance nacional. Luego procedieron a fragmentarla
para multiplicar las posibilidades de instalación de radioemisoras a lo largo
del territorio salvadoreño.
En 1975, durante la guerra civil, comenzó a funcionar la primera
estación de radio comunitaria bajo el auspicio de la Iglesia Católica, no sólo
con el objeto de transmitir información sino como espacio de denuncia de
secuestros, desapariciones y asesinatos, hechos corrientes durante este
período. En los años venideros, se sumaron otras emisoras - tanto enconas
rurales como urbanas - con objetivos similares. Todas ellas funcionaban
bajo una situación jurídica de ilegalidad ya que no estaban contempladas en
ninguna norma.
Con el retorno de la paz en 1992 se fundó la Asociación de Radios y
Programas Participativos del Salvador (ARPAS) que se ha convertido en
uno de los principales actores de la sociedad civil en lo que se refiere a la
lucha por la democratización del espectro radiofónico. Su estrategia primera
fue la negociación y el diálogo con distintas instancias gubernamentales
tanto en lo atinente a la obtención de la legalización de sus afiliados como a
la promoción delejes que permitan la participación de la sociedad civil en el
reparto del espectro radiofónico.
En 1995, ante la orden de cierre de estaciones de radio comunitarias,
ARPAS presentó un recurso de amparo ante la Corte Suprema de Justicia y
obtuvo una resolución favorable a los propietarios de emisoras.
En 1996 se inició un proceso de privatización de las
telecomunicaciones que de alguna manera retrasa las negociaciones
acerca de la regulación de la radiodifusión comunitaria, a pesar de los
intensos esfuerzos de organizaciones como ARPAS. Esta asociación
presentó un recurso de inconstitucionalidad contra la aprobación de un
proyecto de ley de telecomunicaciones. Éste fue finalmente aprobado en
1997, conllevando algunos artículos que atentan contra de la libertad de
expresión de las radios comunitarias, entre ellos, los Art. 81 y82 que
establecen la subasta como único procedimiento para la resolución de
conflictos surgidos de los procesos de adjudicación de frecuencias. A pesar
de que la presencia de las estaciones de radio comunitaria es un hecho
socialmente reconocido, en El Salvador se continúa la lucha por lograr el
reconocimiento legal de éstas.
URUGUAY
En Uruguay, las normas que rigen las comunicaciones en el área de
la radiodifusión actualmente - decreto ley 14.670 del 27 de junio de 1977 y
su reglamento - brindan pautas de índole técnico y se refieren muy poco al
contenido de las informaciones transmitidas. Ellas otorgan al Poder
Ejecutivo la facultad de otorgar licencias para la instalación de radios sin
licitaciones ni concursos, es decir de manera discrecional. Además éste se
reserva el derecho de elegir el momento y la oportunidad para convocar a
los interesados en ocupar las frecuencias vacantes.
Además, el gobierno intentó en dos oportunidades sancionar las
actividades de radiodifusiónnoautorizadas. Un primer proyecto de ley de
1997 presentado por un sector parlamentario (elHerrerismo del Partido
Nacional) pretendió castigar a los operadores de radios comunitarias con
penas de hasta 10 años de prisión, 18 años de inhabilitación y de dos a
cuatro años de inhabilitación absoluta de sus derechos civiles. Mientras que
un segundo proyecto de 1998presentado por el Poder Ejecutivo al
Parlamento quiso hacer extensivas las sanciones aquienes apoyen
emisoras no autorizadas, además de penalizar a sus operadores. Por
primeravez, se previeron sanciones para quienes apoyaran a las emisoras
comunitarias.
En este contexto, los radiodifusores comunitarios tienen negado el
acceso legal a las frecuencias y están bajo una gran presión por parte del
gobierno e incluso de losrepresentantes de otros medios de comunicación
quienes, de un lado, solicitan al gobiernoaumentar las sanciones a los
responsables de transmisiones ilegales y de otro, publicaninformaciones en
detrimento del sector comunitario. En este sentido, en agosto del 2002 se
publicaron algunas noticias acusando a emisoras comunitarias de incitación
a saqueos. Tras local, las autoridades llevaron a cabo algunos
allanamientos y clausuró tres emisoras comunitarias.
El mismo año, el gobierno lanzó a consulta pública un proyecto de ley
para el servicio de radiodifusión sonora de baja potencia y el servicio
universitario de radiodifusión sonora. Si bien distintas organizaciones
manifestaron su satisfacción ante el hecho de que el gobierno uruguayo se
haya resuelto a regular la radiodifusión comunitaria, consideraron que el
proyecto no constituía ninguna solución al problema, sino que agravaba la
situación de las radios comunitarias. Hasta fines del 2002, el proyecto no
había sido todavía tratado por el Parlamento uruguayo.