STUART MILL
Integrantes: Matias bravo, Martin Torres, Martina trillat
Curso: 4-G
Asignatura: Filosofía
INTRODUCCIÓN
John Stuart Mill es un ejemplo claro de eso que desde Lytton Strachey se llaman
“victorianos eminentes”, es decir, de ese tipo de gentes que en el siglo 19 combinaron un
individualismo acendrado con la no menos profunda convicción de que el hecho de formar
parte de una elite cultural no sólo no les otorgaba derechos, sino que era fuente de
obligaciones y de cargas sociales. El pequeño aprendió griego a los tres años y con ocho
había leído al menos fragmentos de Herodoto, Jenofonte y Platón, con el que mantuvo un
diálogo fecundo en toda su obra aunque no deja de confesar que no comprendió el Teeteto
la primera vez que su padre se lo dio a leer.
Conocía perfectamente el latín y se lo enseñó a sus hermanos, pero en la infancia de John
Stuart Mill no hubo ni juegos, ni juguetes, ni vacaciones. Como mucho, su padre le sacaba
a pasear... para que le resumiese sus lecturas del día anterior y le oyese disertar sobre
economía y política. Por las tardes recibía clases de aritmética. Con doce años estudió a
Aristóteles y a Hobbes, escribió una historia del gobierno de roma e incluso un libro en
verso que pretendía ser la continuación de la Ilíada. A los trece leyó a Ricardo y con catorce
viajó a París (donde fue recibido por el economista Jean-Baptiste Say). Permaneció en
Francia estudiando un par de años y eso le permitió conocer Avignon, la ciudad que jugará
un importante papel en su vida. En 1822 Mill funda la Utilitarian Society y comienza a
escribir artículos defendiendo la doctrina elaborada por su padre y por Bentham. En 1823
entró a trabajar en la East India Company, como “Examiner” (una especie de interventor
general) llegando a ser uno de sus principales directivos en 1856. Cuando la Compañía se
disolvió en 1858 obtuvo una confortable pensión vitalicia que le permitió establecerse cerca
de Avignon, pasando sólo una parte del año en Gran Bretaña.
Bibliografía
John Stuart Mill (1806 – 1873) fue un filósofo, economista y político escocés defensor del
utilitarismo enfocado en la calidad, la libertad, la igualdad de género y la búsqueda de la
felicidad para la mayoría de las personas. John Stuart Mill nació en Londres el 20 de mayo
de 1806. No fue a la escuela, su maestro fue su padre que le impuso una severa disciplina,
forzando su inteligencia desde muy precoz. Su padre fue el economista y filósofo James
Mill, quien le agregó el apellido Stuart, en honor a un bienhechor suyo. James Mill quien
sometió a su hijo a un riguroso y exigente método de estudio que incluía la lectura de
clásicos de la economía, política, filosofía y derecho a muy temprana edad, desde pequeño
leyó fuentes clásicas latinas y griegas que le introdujeron al estudio filosófico serio. A los
catorce años, John Stuart Mill fue a Francia para realizar estudios de filosofía, economía y
derecho, que pronto cristalizaron en obras originales. A esta edad alcanza una educación
formal completa. En 1830 conoció a Herriet Taylor, filósofa y feminista con quien se casó
21 años después, cuando ella enviudó. De acuerdo al mismo Mill, Taylor fue una
importante fuente de inspiración intelectual. Fue discípulo de Bentham, que era amigo de
su padre, y se llega a afirmar que “el principio de utilidad informó y dio unidad a todos sus
conocimientos”; se volvió defensor del sistema de su maestro, escribiendo artículos y llegó
a formar la sociedad utilitaria, al lado de otros jóvenes. Se casó con Mrs. Taylor, una
amistad suya que ya estaba casada y hasta que falleció el marido pudo contraer nupcias con
ella, viviendo siete años felices; la idealizó al grado de escribir textos sobre la
emancipación de la mujer. Muere en 1873 retirado de la política, en Avignon. Sus primeros
escritos aparecieron publicados en las páginas de los diarios The Traveller y The Morning
Chronicle, y se ocuparon fundamentalmente de la defensa de la libre expresión. En 1824, la
aparición de The Westminster Review, órgano de transmisión de las ideas filosóficas
radicales, proporcionó a Mill un atrio privilegiado desde el que difundir su ideario liberal.
Políticamente mostró siempre un gran entusiasmo por la democracia como forma de
gobierno, atemperado por el pesimismo sobre la incidencia real en el bienestar social de su
práctica. Sus trabajos sobre lógica y metodología de las ciencias revistieron gran
importancia en su tiempo, fundamentalmente mediante su búsqueda constante de un
principio válido para la inferencia de leyes generales; tras los pasos de Hume.
Principales ideas
Positivismo y empirismo: El conocimiento se deriva de la experiencia por lo que
necesariamente es limitado (no podemos observar todo, solo una parte y sacar
conclusiones).
Libertad y principio del daño: Todos los individuos deben ser libres de tomar las
acciones que consideren pertinentes siempre y cuando no impongan daño sobre
otros.
Libertad de expresión: La libertad de expresar y discutir ideas es una condición
necesaria para el progreso social. Aunque las ideas de otros no nos gusten, el debate
ayuda a las personas a reconocer los fallos de sus ideas, abrirse a otros puntos de
vista y a reforzar el adecuado razonamiento.
Democracia con respeto de las minorías: Las sociedades deben crear mecanismos
para limitar el poder de los gobernantes que solo buscan su propio beneficio.
Asimismo, se debe proteger a las minorías de la tiranía de la mayoría, en donde se
imponen ideas solo por el número, pero sin respeto a grupos minoritarios.
No a la esclavitud: Renegó de las ideas que supuestamente justificaban la esclavitud
(por asumir una inferioridad genética e intelectual).
Feminismo: El sometimiento de la mujer constituye un modelo social obsoleto
basado en prejuicios y que afecta gravemente el progreso social.
Propiedad pública de los recursos naturales: El progreso económico no debe ser a
costa de la sobrexplotación y posible extinción de los recursos naturales.
Utilitarismo: Se trata del principio de actuar con el fin de conseguir la mayor
felicidad para el mayor número de personas posible (dentro de algunos limites como
el respeto a minorías). Mill distinguió su concepto de utilidad basándose en la
calidad del sentimiento de satisfacción (intelectual y moral es superior al físico) en
vez de la cantidad como habían propuesto autores anteriores.
Principales obras de John Stuart Mill
1843: Un sistema de lógica.
1844: Ensayos sobre algunas cuestiones disputadas en economía política.
1848: Principios de economía política: con algunas de sus aplicaciones a la filosofía social.
1859: Sobre la libertad.
1860: Consideraciones sobre el gobierno representativo.
1863: El utilitarismo.
1865: Examen de la filosofía de sir William Hamilton.
1869: El sometimiento de la mujer / La esclavitud femenina.
1873: Autobiografía.
Stuart mill y su obra del utilitarismo
Utilitarismo de John Stuart Mill es una apasionada defensa de la utilidad como principio
básico de la ética. Según Mill, todas las acciones humanas buscan obtener placer y evitar el
dolor. Una acción es moralmente correcta si proporciona placer e incorrecta si ocasiona
dolor.
De qué se trata
El bienestar común como felicidad para el individuo
¿El pensamiento exclusivamente utilitario afecta el bienestar común? ¿Quien solo tiene en
mente su propia felicidad es un egoísta? ¿Una moral orientada al placer es depravada? Todo
lo contrario, afirma John Stuart Mill en su texto en defensa del utilitarismo. Todas las
personas aspiran a ser felices, este es un hecho empíricamente observable. Los utilitaristas
concluyeron entonces, a principios del siglo XIX, que lo que produce placer es moralmente
bueno y, por el contrario, lo que produce dolor, es malo. Para contrarrestar los argumentos
contra esta postura ética, Mill distingue entre el placer físico y el intelectual, al que la
asigna un mayor valor. En consecuencia, la verdadera felicidad, la que excede el instante,
solo puede lograrla quien se compromete con el bienestar social. El pensamiento de Mill no
tiene un sustento académico, sino que es una filosofía muy práctica y en el territorio
angloamericano sigue siendo una de las teorías más influyentes y controvertidas.
Ideas fundamentales
Utilitarismo de John Stuart Mill es una apasionada defensa de la utilidad como principio
básico de la ética.
Según Mill, todas las acciones humanas buscan obtener placer y evitar el dolor.
Una acción es moralmente correcta si proporciona placer e incorrecta si ocasiona dolor.
Hay un placer meramente físico y animal, y otro más elevado y espiritual.
La verdadera felicidad no se alcanza a través de las alegrías sensoriales, sino
comprometiéndose con otros.
La felicidad de todas las personas es, entonces, el bienestar común, no es una mera idea
abstracta. Se construye a partir de la felicidad concreta de muchos individuos.
Una educación adecuada y un progreso constante pueden eliminar los males que aquejan al
mundo, como la pobreza y las enfermedades.
Mill defiende su teoría frente a los reproches de hedonismo y egoísmo.
Mientras desarrollaba su idea de la felicidad verdadera, sufrió de una severa depresión.
El libro fue un éxito y tuvo cuatro ediciones durante la vida de Mills.
Ejerció una gran influencia en la Teoría de la justicia y de la igualdad de oportunidades de
John Rawls.
Economistas liberales como Friedrich August von Hayek, también recurrieron al principio
de la utilidad de Mill.
Weas que defendió
John Stuart Mill fue un gran defensor de la libertad, y defendía la libertad por dos motivos:
porque la sociedad como conjunto maximiza su utilidad si cada persona es libre de tomar
sus propias decisiones, y porque la libertad es necesaria para el desarrollo de cada persona
como una persona completa. En su célebre ensayo Sobre la Utilidad (1859), Mill alude a la
gran idea motora de la historia del hombre: la libertad social o civil, la naturaleza y los
límites del poder que puede ser ejercido en forma legítima por la sociedad sobre el
individuo.
La doctrina del utilitarismo que defiende John Stuart Mill acepta como fundamento de la
moral la utilidad o principio de la máxima felicidad. Sostiene que las acciones son correctas
en proporción a su tendencia a promover la felicidad. Serían incorrectas si tienden a
producir lo contrario a la felicidad.
Relevancia e importancia actual
Stuart mil fue muy relevante para la libertad e intentó convertir la ética y la moral, en
ciencia positiva como único modo de realización de las transformaciones sociales y de la
consecución de la felicidad colectiva. Sus obras más significativas fueron: Principios de
Economía Política (1848) y Sobre la Libertad y la Religión (1859).
Sobre la libertad, el breve ensayo de John Stuart Mill (1806-1873) publicado en 1859, es
aún hoy una guía indispensable para entender qué es la libertad de expresión, su origen y
sus límites.
Antes de entrar en materia conviene recordar que la teoría sobre la libertad de Stuart Mill
funciona solo con la democracia representativa, cuando desaparece la oposición entre
gobernantes y gobernados, porque en teoría los gobernantes representan los intereses de los
gobernados (véase el capítulo dedicado a John Stuart Mill en Historia de la filosofía
política, p. 749 y ss.). Esa condición posibilita la libertad del individuo, pero no la
garantiza. La ponen en peligro igualmente los grupos sociales dominantes que puedan
surgir y el pueblo.
La teoría sobre la libertad del filósofo del utilitarismo parte del valor último del individuo y
de su anhelo de felicidad, que a su vez son condición del progreso social. Para avanzar
hacia esa doble meta (felicidad y progreso social), cada individuo, grupo de individuos, el
Gobierno y el pueblo no han de inmiscuirse ni en el pensamiento ni en la expresión ni en la
acción de cada cual. Este es su principio básico de la libertad.
Al aplicarlo de forma práctica, Stuart Mill reconoce que aunque el pensamiento debe ser
absolutamente libre, se ha de limitar la libertad de acción de los individuos para impedir
daños al prójimo. Su libro Sobre la libertad es un intento de plasmar este compromiso.
El enfoque de Stuart Mill al problema de los límites –si los hay– a la libertad de expresión
pública en la sociedad presupone un público capaz de argumentar civilizadamente.
Mientras la discusión siga siendo discusión, ha de permitirse la libertad absoluta, pero
cuando se pasa de la palabra a los hechos, puede haber límites (léase el ejemplo del
comerciante en trigos que pone el mismo Stuart Mill, citado aquí en este artículo, una
especie de escrache de su época). Las circunstancias, por lo tanto, también cuentan a la hora
de imponer límites a la libertad. Pero Stuart Mill hila muy fino y ofrece razones para
impedir que esas restricciones no abran la puerta a prohibiciones generales a la libertad de
acción. Para Stuart Mill hasta el dañarse a sí mismo, si se es un individuo maduro, no da
derecho a la intervención del Gobierno.
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stuart-mill-2#:~:text=John%20Stuart%20Mill%20fue%20un,persona%20como
%20una%20persona%20completa.
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