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Proyecto Personal de Vida: Guía Integral

El documento describe lo que es un proyecto personal de vida, incluyendo sus partes y cómo se redacta. Un proyecto personal de vida ayuda a las personas a discernir su vocación mediante la consideración de las diversas dimensiones de su vida, como las espirituales, humanas, intelectuales y apostólicas. El proyecto se redacta por escrito normalmente y cubre estas áreas para ayudar a las personas a discernir los pasos a seguir en respuesta a la voluntad de Dios.

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Mauricio Tapias
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Proyecto Personal de Vida: Guía Integral

El documento describe lo que es un proyecto personal de vida, incluyendo sus partes y cómo se redacta. Un proyecto personal de vida ayuda a las personas a discernir su vocación mediante la consideración de las diversas dimensiones de su vida, como las espirituales, humanas, intelectuales y apostólicas. El proyecto se redacta por escrito normalmente y cubre estas áreas para ayudar a las personas a discernir los pasos a seguir en respuesta a la voluntad de Dios.

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¿Qué es un

proyecto per-
sonal de vi-
da?
¿Para qué
sirve?
¿Qué partes
tiene?
¿Cómo se re-
dacta?

EL PROYECTO
PERSONAL
DE VIDA
El proyecto personal de vida es un instrumento útil para el
acompañamiento y discernimiento vocacional. Su valor más
importante es que hace a la persona central verdadero sujeto de
su proceso existencial y vocacional. Ayuda a que los datos útiles
para el discernimiento sean más conocidos por la persona
acompañada y debidamente contrastados con el orientador y en
la vida fraterna. La definición del proyecto se puede hacer en
creciente especificidad:
▪ Proyecto. La palabra proyecto viene del término latino
pro-iectus (de pro-icere), estar lanzado hacia delante. Es
la decisión de perfilar un modelo para el futuro. Supone,
además de este modelo, los medios prácticos para alcan-
zarlo. Hay muy diversas clases de proyecto. Lo importan-
te es que contemple la realidad global que se quiere
trabajar. Por ejemplo, tenemos el proyecto de riego de
una parcela. No sólo ve el objetivo: considera los medios
para el abastecimiento y la distribución del agua; tiene
en cuenta las diversas estaciones del año; prevé las dife-
rentes especies que se pueden sembrar; considera las
posibilidades reales de los trabajadores; contempla en
todo ello la economía. Lo que define al proyecto es este
carácter englobante de una realidad.
▪ Proyecto personal. La acción de proyectar se refiere a
una persona. Aquí lo más importante es que se cuente
con todo lo que la persona es, y en concreto con las di-
mensiones de su personalidad. Por ejemplo, un proyecto
personal para jóvenes de secundaria debe incluir las di-
versas dimensiones: personal, comunitaria, intelectual,
de servicio, espiritual; ha de prever plazos para su elabo-
ración y revisión; debe facilitar que un adolescente
aprenda a proyectar proyectando; cuenta con un orien-
tador con quien el joven reporta el proyecto y recibe su-
gerencias; promueve una instancia grupal en la que
pueda compartirlo. No hablamos necesariamente de un
proyecto cristiano.

▪ Proyecto de vida espiritual. Se trata de proyectar la


vida cristiana. La espiritualidad no consiste en un conjun-
to de prácticas religiosas, sino en vivir de acuerdo con

#vocationalchallengeWYD
principios espirituales, y en nuestro caso, cristianos. Este
proyecto espiritual es englobante de la personalidad, tal
como el proyecto personal. Por ello incluye las dimensio-
nes de la personalidad. Pero tiene una característica pe-
culiar: da a los valores revelados y a la experiencia de
Dios un puesto central. De modo que además de señalar
un modelo para el futuro de la persona, lo hace a la luz
de la Palabra y en un dinamismo de discernimiento espi-
ritual. Las dimensiones toman nombre de este dinamis-
mo: dimensión espiritual, humana-personal, humana-
comunitaria, apostólica, intelectual. En el proyecto espiri-
tual lo más importante no es lo que la persona quiere
conseguir, sino lo que Dios quiere. Por eso es básica su
apertura a la dimensión trascendente. Es un proyecto de
autotrascendencia. Este carácter trascendente destaca a
la vez los impedimentos u obstáculos que permanecen en
su propia personalidad, de los que se hace más conscien-
te. El reporte a un orientador y a una comunidad adquie-
re el valor de mediación de la apertura ante la voluntad
de Dios.
▪ Proyecto vocacional. Incluye las notas del proyecto de
vida espiritual, pero tiene como referencia un momento
específico del proceso vocacional y los valores objetivos
de la vocación específica. Ayuda a la persona a dar los
pasos convenientes y a poner los medios necesarios para
responder a la llamada de Dios.
El proyecto personal en su esencia consiste en un discerni-
miento integral de la persona, es decir, a diversos niveles y de
forma interdisciplinar: a niveles psicológicos, existenciales, so-
ciales y espirituales. Lo importante es tener voluntad decidida
de entrar en la propia vida (voluntad de verdad y capacidad de
análisis) y querer caminar (motivaciones serias).

Contenido del proyecto vocacional.


El contenido fundamental del proyecto es la vida del acom-
pañado. Se trata de que abra su vida a la voluntad de Dios se-
gún el principio evangélico: El que cumple la voluntad de Dios,
ese es mi hermano, mi hermana y mi madre (Mc 3, 35). Esto se

#vocationalchallengeWYD
hará a diversos niveles y en creciente especificidad. Pero lo que
se debe conseguir siempre es que se dé un paso en la apertura
y disponibilidad ante el proyecto de Dios.
El proyecto se refiere a la integralidad de la persona. Por ello
debe referirse lo más posible a todas las dimensiones de la per-
sonalidad. Brevemente se señalan los contenidos de cada una
de ellas:
▪ Dimensión espiritual. Es como el eje vertical de la personali-
dad cristiana. Da altura a su vida espiritual. Sobre todo pone
atención al modo de relacionarse con Dios y a la imagen que
tiene de Dios. Se trata de purificar continuamente esa ima-
gen. Se refiere al ejercicio de la oración y de la escucha de la
Palabra, al proceso dinámico de la participación en los sa-
cramentos. De un modo peculiar hay que insistir en la cali-
dad y profundidad de la oración vocacional, esto es, como el
corazón de la oración en su sentido personal, cuando el
hombre se pone ante Dios y manifiesta su disponibilidad pa-
ra realizar su designio.
▪ Dimensión humana. Es el eje horizontal o la base necesaria
del proceso vocacional y formativo. Con mucha frecuencia el
proyecto vocacional falla por esta base humana. Todo lo que
se haga por ampliar esta base da seguridad a la persona y a
su proceso. Se puede dividir, a efectos prácticos, en dos
grandes partes:
− Dimensión humana-personal. Todo lo que implica la per-
sona del acompañado. Su estructura física y el cuidado
de su salud. Su estructura psíquica y el desarrollo de su
personalidad. La imagen de sí mismo. La capacidad de
relacionarse con los demás y de amarse a sí mismo. El
modo de afrontar los conflictos y problemas en su desa-
rrollo. Su vivencia de la afectividad y de la sexualidad. La
capacidad que va consiguiendo de rescatar su propia his-
toria y de darle unidad. Su condición social y económica.
La formación de su conciencia y de sus valores morales.
La honestidad y transparencia con que vive el acompa-
ñamiento.
− Dimensión humana-comunitaria. Es lo que se refiere a la
relación con los demás. El modo de implicarse en su nú-

#vocationalchallengeWYD
cleo familiar. La actitud ante los pobres y postergados.
La capacidad de compromiso social. Las actitudes cívicas
y el trato con los demás. La disponibilidad al servicio
comunitario. La apertura ante su grupo o comunidad
cristiana. La participación en proyectos comunes y la
disponibilidad para trabajar en equipo. El cultivo de las
virtudes sociales que son tan características de la vida
cristiana.
▪ Dimensión apostólica. Se refiere al valor que concede al
apostolado en su vida de fe. Si el afán apostólico se reduce a
las tareas o llega a constituir una dimensión importante de la
personalidad. Las actitudes con que participa en el apostola-
do y el sentido de Iglesia que cultiva. La dimensión apostóli-
ca que da a las relaciones familiares y sociales.
▪ Dimensión intelectual. Se refiere a la formación académica.
En el caso de estudiantes de secundaria y preparatoria es
fundamental que se incluya en el proyecto su dedicación a
los estudios e incluso sus calificaciones. En la formación bá-
sica es una dimensión raramente evaluada y acompañada.
En la formación permanente a veces es tristemente olvidada.
▪ Dimensión del proyecto. Se puede considerar una sexta di-
mensión. Es lo que se refiere a la aplicación personal al pro-
yecto. Conviene evaluar qué tanto se empeña la persona en
su crecimiento personal y cómo va aprendiendo a elaborar el
proyecto de modo cada vez más práctico y eficaz. Es esta
dimensión del buscar y hallar que con tanta frecuencia se
subraya en la vida espiritual. No basta con que adopte un
esquema y lo rellene, es necesario que experimente real y
sensiblemente un progreso.

Formulación del proyecto.

El proyecto deberá formularse por escrito o no, dependiendo de


las características de la persona que lo elabora. Es útil ponerlo
por escrito porque ayuda a dar continuidad al proceso y a detec-
tar los puntos de crecimiento.

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El proyecto tiende a ser integral, pero cuando el sujeto es más
inmaduro, el proyecto se polarizará por una de las dimensiones,
y será más parcial. Un proyecto englobante de la persona y del
proceso supone cierto nivel de formación y de madurez perso-
nal. Lo más importante no es que se complete un esquema, sino
que se camine hacia la formación integral.

Los plazos de elaboración y revisión deberán ser lo suficiente-


mente cortos para que no se pierda el sentido actual del proyec-
to. A mayor inmadurez del sujeto, más breve deberá ser el
plazo, de modo que se vea obligado a revisarlo continuamente.

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Esquema general

Análisis de la Diagnóstico Objetivo Medios y


realidad recursos
Conclusión o Define la meta
Alguna forma diagnóstico al que deseo Medios mate-
de reportar, lo que llego des- alcanzar en el riales, espiri-
más objetiva- pués del análi- futuro. Puedo tuales,
Dimensio- mente posible, sis. Se trata de formularlo en recursos
nes cuál es mi detectar el presente, como humanos que
situación real punto crítico, lo si ya estuviera necesitaré
en esta dimen- que es más conseguido, para progre-
sión. urgente. para visualizar sar efectiva-
el resultado. mente en esta
dimensión.

Espiritual

Humana
Personal

Humana
Comunita-
ria

Apostólica

Intelectual

Del
proyecto

Mi prioridad: Establezco un reto muy determinado que constituye lo más


urgente o prioritario en este momento. En torno a este reto se unifica mi
proyecto.

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Plazo de revisión: Es el período de tiempo de validez del proyecto. Al
terminar el plazo debo volver a elaborarlo. Algunos de los retos permanece-
rán, pero otros cambiarán. Es importante que la persona pueda verificar en
la revisión que ha existido, aunque sea mínimo, un crecimiento objetivo.

#vocationalchallengeWYD
Al servicio de
las vocaciones

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