1 2 3
4 5 6
Una fábula sobre la vanidad de Tomás de Iriarte: El
pato y la serpiente
‘El pato y la serpiente’, una fábula sobre la
vanidad
Un día se encontraba un pato nadando por el
estanque mientras iba diciendo en voz alta todo
vanidoso:
– ¿A qué otro animal le dio Dios estos dones? Soy
capaz de volar… de andar cuando mis alas se cansan y en cuanto me canso de andar, puedo
nadar. ¿Qué otro animal puede hacer tantas cosas como yo?
Una serpiente muy astuta que pasaba por allí no pudo evitar escuchar su monólogo
presuntuoso y le dijo:
– No se eche usted tantas flores, señor pato, que ni es capaz de volar como un águila ni de
nadar como un delfín y mucho menos hablemos de andar. Con sus torpes andares no se
parece ni de cerca a un gamo. El pato se sonrojó y siguió nadando.
Moraleja: ‘Más vale saber una cosa bien que muchas mal’
EL gusano de seda y la araña - Iriarte
Trabajaba un gusano en su capullo afanándose mucho en su tarea para
que ésta resultase perfecta, cuando cerca de él una araña se puso a tejer su
tela a toda prisa.
Pasado un rato, la araña, orgullosa, se dirigió al gusano mostrándole los avances
que había logrado en aquellas pocas horas "¿Qué dice de mi tela el señor
gusano? Fíjese que habiéndola empezado esta mañana temprano la tendré
acabada poco después del mediodía. Mire que sutil y bella me está quedando ¿no
cree? Eso si que es trabajar rápido!”
El gusano , que sabía que la araña trataba de quedar por encima de él, miró la
tela y respondió con sorna
"Tiene usted razón en que es una tela muy sutil, y que posee usted una gran
rapidez tejiéndola. Pero así es el resultado final, que cualquier golpe de aire o una
rama que se desprenda terminará por romperla.
Mientras tanto, mi capullo resistirá el viento, y me protegerá del agua o
cualquier otra cosa hasta que dentro de un tiempo regrese convertido en
mariposa"
MORALEJA
Es la calidad de la obra lo que has de valorar, y no el tiempo que en realizarla
puedes tardar
Fábula corta para niños - El
congreso de los ratones Félix
Samaniego
Había una vez una familia de ratones que vivía en la
despensa de una casa, pero temiendo siempre los
ataques de un enorme gato, los ratones no querían
salir. Ya fuera de día o de noche este terrible enemigo los tenía vigilados.
Un buen día decidieron poner fin al problema, por lo que celebraron una asamblea
a petición del jefe de los ratones, que era el más viejo de todos.
El jefe de los ratones dijo a los presentes:
- Os he mandado reunir para que entre todos encontremos una solución. ¡No
podemos vivir así!
- ¡Pido la palabra! - Dijo un ratoncillo muy atento. Atemos un cascabel al gato, y
así sabremos en todo momento por dónde anda. El sonido nos pondrá en alerta y
podremos escapar a tiempo.
Tan interesante propuesta fue aceptada por todos los roedores entre grandes
aplausos y felicidad. Con el cascabel estarían salvados, porque su campanilleo
avisaría de la llegada del enemigo con el tiempo para ponerse a salvo.
- ¡Silencio! – Gritó el ratón jefe, para luego decir: Queda pendiente una cuestión
importante: ¿Quién de todos le pondrá el cascabel al gato?
Al oír esto, los ratoncitos se quedaron repentinamente callados, muy callados,
porque no podían contestar a aquella pregunta. De pronto todos comenzaron a
sentir miedo. Y todos, absolutamente todos, corrieron de nuevo a sus cuevas,
hambrientos y tristes.
Moraleja: Es más fácil proponer ideas que llevarlas a cabo.
Fábulas más conocidas de Augusto Monterroso
La oveja negra
Resumen: En un lejano país,
nació una oveja negra que al ser
tan diferente de las demás fue sacrificada por el rebaño. Años después, las ovejas
blancas se arrepintieron del acto y esculpieron una estatua en su honor. Y así,
continuaba siendo para cada oveja negra que nacía, de modo que las ovejas
blancas y comunes, perfeccionaban su arte con cada escultura que erigían.
Moraleja: En lugar de señalar y condenar la diferencia como algo malo, hay que
aceptar para evitar el arrepentimiento que siempre genera la arrogancia y la
indiferencia.
El camaleón que finalmente no sabía de qué color ponerse
Resumen: En un país de la selva, los animales comenzaron a usar una estrategia
para contrarrestar al camaleón que se dedicaba a la política con ambigüedad e
hipocresía. Utilizaban cristales de colores para así, ver al camaleón y luego los
unos a los otros, de un color en específico conforme a la necesidad. Así toda la
ciudad quedó cegada a los colores de la realidad por todos los cristalitos de
colores que sobreponían según el parecer.
Moraleja: Las opiniones pueden variar según el tono que se le dé y la perspectiva
de cada persona. En temas políticos, se suele cambiar de colores según las
circunstancias para amortiguar los hechos, y hay que tener cuidado con ello.