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Responsabilidad Social en Universidades

1) El documento analiza el concepto de responsabilidad social empresarial y universitaria, definiéndola como un conjunto de prácticas que benefician a todas las partes interesadas y la sociedad. 2) Propone que la universidad asuma la responsabilidad social más allá de la extensión, promoviendo la investigación aplicada y el aprendizaje basado en proyectos sociales. 3) Sugiere un nuevo contrato social entre la universidad y sociedad centrado en la responsabilidad social de la ciencia, la formación ciudadana y el desarrollo

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Responsabilidad Social en Universidades

1) El documento analiza el concepto de responsabilidad social empresarial y universitaria, definiéndola como un conjunto de prácticas que benefician a todas las partes interesadas y la sociedad. 2) Propone que la universidad asuma la responsabilidad social más allá de la extensión, promoviendo la investigación aplicada y el aprendizaje basado en proyectos sociales. 3) Sugiere un nuevo contrato social entre la universidad y sociedad centrado en la responsabilidad social de la ciencia, la formación ciudadana y el desarrollo

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“responsabilidad social” como de una dimensión ética que toda organización o

institución debería tener como visión y promover en su actividad diaria.

1. La Responsabilidad Social Empresarial

analizar primero brevemente el concepto de Responsabilidad Social Empresarial

la Responsabilidad Social Empresarial es un conjunto de prácticas de la organización


que forman parte de su estrategia corporativa, y que tienen como fin evitar daños y/o
producir beneficios para todas las partes interesadas en la actividad de la empresa
(clientes, empleados, accionistas, comunidad, entorno, etc.), siguiendo fines
racionales y que deben redondear en un beneficio tanto para la organización como
para la sociedad.

El Libro Verde de la Unión Europea la define cómo: “concepto por el cual las
empresas deciden contribuir voluntariamente a mejorar la sociedad y a preservar el
medio ambiente.

A través suyo, las empresas se conciencian del impacto de su acción


sobre todos y expresan su compromiso de contribuir al desarrollo económico, a la vez
que a la mejora de la calidad de vida de los trabajadores y sus familias, de la
comunidad local donde actúan y de la sociedad en su conjunto”

Concientización en el plano social (de ayuda a los más desfavorecidos y de respeto a


los consumidores), ambiental (de sostenibilidad y responsabilidad con el medio
ambiente) y económico (de prácticas leales, transparentes en el manejo de sus
finanzas y de inversiones socialmente responsables). Es decir, la Empresa Buena"

2. La Responsabilidad Social en general

La Responsabilidad Social se desarrolla cuando una organización toma


conciencia de sí misma, de su entorno, y de su papel en su entorno.

3. La Responsabilidad Social Universitaria

la Universidad debe tratar de superar el enfoque de la


"proyección social y extensión universitaria" como “apéndices” bien intencionados a
su función central de formación estudiantil y producción de conocimientos, para
poder
asumir la verdadera exigencia de la Responsabilidad Social Universitaria.

En lo que concierne la docencia: La meta es de capacitar a los docentes en el


enfoque de la Responsabilidad Social Universitaria y promover en las
especialidades el Aprendizaje Basado en Proyectos de carácter social, abriendo el
salón de clase hacia la comunidad social como fuente de enseñanza significativa y
práctica aplicada a la solución de problemas reales.

Aquí se trata de ser creativos, y


de imaginar (no sólo a través de prácticas profesionales sociales, sino también en los
cursos teóricos de cada carrera) cómo el estudiante puede aprender lo que tiene
aprender haciendo cosas socialmente útiles y formándose como ciudadano
informado y responsable.

En lo que concierne la investigación: La meta es de promover la investigación


para el desarrollo, bajo todas las formas posibles. Por ejemplo, una estrategia
posible es que la Universidad firme convenios de hermanamiento con distritos
urbanomarginales o rurales e invite a los departamentos de las diversas carreras a
desarrollar investigaciones interdisciplinarias aplicadas con dichas localidades.

4. Diagnóstico institucional: El currículo oculto de la


Universidad
En ese sentido, un diagnóstico institucional para la
Responsabilidad Social Universitaria es una de las primeras tareas que se tiene que
realizar, pensando (1) que ninguna organización, de por su misma existencia y modo
de
funcionar, es éticamente neutral sino que invita sus usuarios a legitimar una serie de
comportamiento y hábitos de vida, y (2) que buena parte de estos valores promovidos
espontáneamente no lo son de modo consciente sino "oculto", sin relación necesaria
con
el discurso público que las autoridades de la organización declaran como
autodefinición
del conjunto.

5. la Responsabilidad Social Universitaria como nuevo


contrato social para la Universidad
Finalmente, para dibujar la visión a largo plazo que se quiere instituir con la
Responsabilidad Social Universitaria, queremos indicar algunas ideas que podrían
servir
de modelo para diseñar un nuevo "contrato social" entre la Universidad y la
sociedad.

Queremos proponer 3 grandes ejes para este nuevo contrato social universitario: (1) la
responsabilidad social de la ciencia, (2) la formación a la ciudadanía democrática, (3)
la
formación para el desarrollo.

5.1. Garantizar la Responsabilidad Social de las Ciencias

Es por lo tanto necesario someter la actividad científica a un


control moral, social y político. La sociedad democrática debe recuperar poder sobre
la
producción y el uso del saber tecnocientífico, controlar el destino de la ciencia que
está
ahora íntimamente ligado al destino de la humanidad15. Y, desde un punto de vista
ético,
no es justo que los afectados por el avance científico (es decir todos nosotros) no
puedan opinar acerca de las decisiones fundamentales que comprometen su vida y
futuro. Un lugar estratégico para instituir y promover la responsabilidad social de la
ciencia es justamente la Universidad, porque es el lugar de convergencia entre la
producción del saber científico (la investigación), la reproducción de este saber
(transmisión de los conocimientos y formación de los ciudadanos profesionales que
socializan las ciencias y tecnologías) y la información del gran público sobre el
quehacer científico (la Universidad es un espacio social abierto al debate público).

Implica reconocer que no hay ninguna disyunción entre ciencia, ética y política, que
nunca la hubo, y que por lo tanto, la actividad científica es una actividad social como
cualquiera (ni neutral, ni inocente) que, más que cualquier otra, necesita hoy ser
cuidadosamente pensada y decidida, porque afecta a todos los ciudadanos del mundo
ya
la misma biosfera. Para eso, se necesita el gigantesco esfuerzo de información
ciudadana acerca de los cambios, potencialidades y riesgos de los inventos
tecnocientíficos, para que la vigilancia ciudadana de la ciencia pueda ser real y
racional. No es el Estado él que puede realizar esta tarea directamente, ni los medios
de
comunicación privados solos, sino la Universidad (tanto privada como pública), en su
doble papel de productora de ciencia y educadora del individuo social científico,
articulando sus esfuerzos con la sociedad civil, las empresas y el sector público.

5.2. Promover la formación a la ciudadanía democrática

El otro gran fracaso de la democracia moderna fue también su incapacidad en


entregarles a las personas el uso racional de sus derechos ciudadanos.

5.3. Educar al estudiante como un agente de desarrollo

El tercer gran fracaso de la democracia moderna es de no haber podido todavía


suprimir
los privilegios sociales, reducir las grandes iniquidades y asegurar una calidad de vida
decente y autónomamente decidida para la mayoría de la población mundial, dentro
del
respeto de las diferencias culturales.

nuevo perfil del egresado universitario:

 Un estudiante preocupado por las injusticias a su alrededor y con voluntad de


comprometerse en acciones concretas. Un estudiante que haya podido desarrollar su
propia capacidad solidaria en acciones de voluntariado conducidas desde la
Universidad.
 Un estudiante informado, capaz de contextualizar su saber especializado en vista
a
la solución de los problemas cruciales de su sociedad.

 Un estudiante capaz de escuchar, intercambiar y entrar en empatía con el otro, es


decir que haya podido beneficiar de experiencias sociales formativas a nivel
emocional. Un estudiante formado a la ética del diálogo.
 Un estudiante promotor de democracia y participación, que sabe ser ciudadano, es
decir que “sabe gobernar y ser gobernado” como decía Aristóteles.

Esto obliga por supuesto la Universidad a instituir la problemática del desarrollo


como tema transversal prioritario en todas las carreras y darse los medios para
formar a sus profesores en el enfoque, reintegrando los saberes en el marco de la
solución de problemas de desarrollo. También obliga a una nueva relación al saber:


Integrar la cultura humanista con la cultura científica, en cuanto es la primera la que
le da sentido, sintetiza, ubica y vigila a la segunda.

Formar equipos de docentes e investigadores en comunidades de innovación capaces
de autoaprendizaje interactivo en base a problemas complejos.

"Desfetichizar" el saber enseñando al estudiante no sólo el dato informativo, sino
cómo se llegó a este dato, es decir enseñandole a conocer el conocimiento.

Reconocer la diferencia entre informar y formar: la información ya no es el
privilegio de los expertos y profesores en la hora del "[Link]", pero Internet no
es una Universidad!

El nuevo contrato social conduce a nuevas relaciones en el aula


Incentivar una cultura docente más democrática, basada en la facilitación del
autoaprendizaje del estudiante19 .

Promover nuevas técnicas pedagógicas como el ABP (Aprendizaje Basado en
Problemas), el aprendizaje lúdico y el aprendizaje basado en proyectos.

Organizar el aula como un espacio social que puede ser en gran medida confiado a
los estudiantes para la responsabilidad de su autogestión.

Combinar el trabajo presencial con el uso de los TICs y el aula virtual, etc.

5.4. Buenas razones para firmar este contrato social

Existen muchas buenas razones que pueden convencernos de firmar este nuevo
contrato
social entre la Universidad y la sociedad.

Si la sociedad no firma este contrato social, está condenada a perder poco a poco la
democracia en beneficio del poder tecnocrático de los expertos. La especialización y
complejización de las diversas esferas de la vida pública hace que es cada vez más
difícil para la población de votantes entender cuáles son las soluciones razonables y
eficaces a los problemas sociales y políticos que se presentan. Si la política se vuelve
un
asunto de especialistas y expertos, es obvio que no podemos racionalmente
encomendar
a un pueblo "ignorante" elegir a los expertos "sabios" que velaran por el bien público.
Si
no existe una "institución puente" entre la sociedad civil y la administración de la
"cosa
pública" (República) capaz de cubrir de algún modo la brecha y educar al ciudadano,
el
mismo paradigma de la democracia representativa está en peligro.

Si la sociedad no firma este contrato social, arriesga seguir con la inestabilidad social
que, en ciertas situaciones de crisis, puede generar movimientos populares
irracionales,
oscurantistas, y muy violentos, que fácilmente derrumban a la democracia siempre
frágil. Por eso, las democracias actuales no pueden comprarse el lujo (inmoral
además)
de un pueblo "ignorante" en la era de la tecnociencia y la globalización. No sólo
existen
argumentos económicos en contra, sino también políticos y geoestratégicos. No nos
olvidemos de que en el mismo país de Kant y Humboldt, el pueblo fanatizado se puso
bajo las ordenes de un Führer; que Yugoslavia se derrumbó bajo los brotes
incontrolables del odio racista; que nuestros pueblos hambrientos de América Latina
no pocas veces han aplaudido los golpes militares que sepultaban a la democracia;
que un
movimiento terrorista tan sangriento como Sendero Luminoso nació en Perú de la
marginación y discriminación social de pequeños universitarios provincianos mal
formados. Debe de existir una institución y un lugar de formación y autoaprendizaje
al
debate público y la expresión, pacífica pero eficaz, de los problemas sociales y
políticos,
un espacio de formulación de propuestas de progreso social consensual, que pueda
jugar
un papel fundamental de regulador de las tensiones sociales mediante el
razonamiento,
la argumentación y la invención de soluciones adecuadas para el desarrollo equitativo
y
sostenible.

Si la sociedad no firma este contrato social, arriesga perder globalmente el control


sobre
su futuro por una actividad tecnocientífica descontrolada, sin límites y que aliene
sistemáticamente el poder político, incapaz de tener la iniciativa en el diseño de
políticas públicas, sino sólo capaz de gestionar a duras penas los nuevos problemas
que
la tecnociencia acelerada le inventa a diario. Arriesga perder el control ciudadano
sobre
las medidas globales necesarias al mantenimiento de los grandes equilibrios
ecológicos.
No nos olvidemos de que el control ecológico del planeta no necesariamente tiene que
hacerse dentro del marco de la democracia. Una dictadura ecológica mundial es
perfectamente pensable a priori. Es necesario instituir una responsabilidad social de la
ciencia que pueda anticipar y controlar los riesgos a futuro de tal o cual aplicación
tecnológica.

Si la sociedad tiene interés en firmar el contrato social, es obvio que la Universidad


también, por las mismas razones. De lo que se trata en realidad es de dotar a la
organización social actual de un sistema inmunológico pensante que pueda
relacionar Ciencia con Cultura humanista y Democracia participativa, fomentando así
una cultura general de paz y de desarrollo equitativo y sostenible:

Esta nueva función social de la Universidad le permitiría además reencontrar el


significado y la legitimidad sociales perdidos desde que entró en crisis el paradigma
de
Humboldt. Así, puede escapar del peligro de volverse una mera institución mercantil
de
capacitación profesional, reencontrarse con el interés estudiantil mediante nuevos
enfoques y métodos de enseñanza, reequilibrar su papel político tendido entre la
revolución y el sometimiento, reequilibrar también su relación con su entorno social,
abriéndose ampliamente a la sociedad civil, pero no para adaptarse a ella sino para
culturizarla según sus valores y principios endógenos. Y quizás lo más importante,
reencontrar un ethos legítimo para seguir inventándose en su segundo milenio de
existencia.

Agua para Yolanda: aprendiendo desde la práctica

Cuando los estudiantes aplican todos sus conocimientos con el fin de ayudar a alguien
más, el proceso de aprendizaje que viven es emocionante.
Los alumnos de la Universidad Nacional de Río Negro, en Argentina, instalaron un
molino de agua que brinda solución al problema de abastecimiento del vital líquido
para Yolanda, una pobladora que vive cerca del lago Pellegrini en medio del campo.
La solución que implementaron, puede servir a más personas que carecen de agua en
otras regiones del país; a la vez que los alumnos aprenden desde la práctica con un fin
social.

Para la materia de Matemática de la carrera de Técnico en Mantenimiento Industrial,


los estudiantes construyeron e instalaron un molino de agua económico y de fácil
mantenimiento. El cincuenta por ciento de las piezas del molino fueron materiales
reutilizados. La planeación, el estudio de campo, la construcción e implementación
del molino se realizó en un semestre. En la clase se explicaba de manera teórica lo
que los alumnos necesitaban aprender, y fuera de clase, en la práctica, los alumnos
materializaban la solución.
Después de realizar un reconocimiento del lugar, los alumnos tomaron diversos datos,
hicieron mediciones y cálculos matemáticos. Se optó por la construcción de un
molino Savonius, aprovechando las posibilidades del recurso eólico en esa zona. Este
tipo de molino, no es un molino convencional, ya que no utiliza un sistema que lo
oriente, sino que gira en su eje vertical desde cualquier parte que venga el viento.

Invito a todos los profesores a implementar este tipo de proyectos. Los beneficios se
multiplican. Los alumnos aprenden, la universidad regresa a la comunidad a través de
la aplicación de los conocimientos con un fin social y los estudiantes se sensibilizan
ante los problemas de su comunidad.

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