Enfermería en el Manejo de la Gota
Enfermería en el Manejo de la Gota
El papel de enfermería
La enfermería cobra un papel clave en el manejo de esta enfermedad. Su
experiencia en el manejo de gota junto con sus conocimientos y habilidades sobre
educación, promoción de la salud y adherencia al tratamiento, la convierten en
una pieza clave para la adecuada adherencia y cumplimiento de las
recomendaciones pautadas249.
Las principales barreras que encuentran los pacientes y sanitarios para el manejo
adecuado de la gota son el desconocimiento sobre: las causas y consecuencias de la
gota, su tratamiento eficaz mediante el cambio de estilo de vida y el uso de la
terapia de reducción de urato y los efectos secundarios de dichos tratamientos. La
edad, el olvido, la ausencia de comorbilidades asociadas y la desconfianza en la
eficacia perci- bida del tratamiento son otras de las barreras que dificultan la
adherencia4.
Diversos estudios96, 245, 248, 249, 256, 257 muestran cómo una intervención administrada por
enfermeros formados que incluye: la educación individualizada, la participación
de los pacientes en la toma de decisiones (empoderamiento) y el acceso al apoyo
capacitado en el manejo de los efectos secundarios a través de la enfermería, pue-
den mostrar un impacto tanto en el cambio del estilo de vida, como en la adheren-
cia al tratamiento, consiguiendo una mejora en las tasas de consecución de dianas
terapéuticas (uricemia diana) y resultados clínicos: niveles de urato adecuados y
reducción de los tofos y el número de ataques.
Los pacientes que reciben atención dirigida por enfermeras254 informan de mayor
satisfacción que la obtenida con médicos de atención primaria, si bien el entorno
se circunscribe a la atención sanitaria en el Reino Unido.
El manejo de los pacientes con gota debe hacerse teniendo en cuenta las características indivi-
duales de cada paciente.
El ataque de gota es una situación clínica muy dolorosa e invalidante. Se debe promover el empleo
de los medios farmacológicos y no farmacológicos para un rápido y efectivo control del dolor y
la inflamación. La selección de estos medios dependerá en gran medida de las particularidades
clínicas de cada paciente.
Se recomienda realizar el diagnóstico definitivo mediante estudio con microscopio óptico, si bien el
clínico puede apoyarse en la sintomatología, así como en estudios analíticos y exploraciones
complementarias mediante pruebas de imagen, resultando de elección la ecografía articular.
Aunque resulta conveniente demorar unas semanas la introducción de TRU tras un brote de artri-
tis, puede considerarse la introducción del mismo durante el ataque de gota en aquellos pacientes
con respuesta completa al tratamiento antinflamatorio, pacientes hospitalizados con gota grave o
pacientes con brotes recurrentes de artritis en tratamiento con inhibidores de IL-1.
La ecografía articular puede ser una herramienta de gran ayuda para la evaluación del depósito de
urato, tanto basal como durante el seguimiento del paciente con gota, durante el tratamiento con
medicamentos reductores de uricemia.
Antes de la instauración del tratamiento debe informarse y consensuarse con los pacientes los
objetivos, los medios para alcanzarlos, los lapsos de tiempo requeridos y el balance riesgo/bene-
ficio del tratamiento.
Se debería instruir al paciente y sus familiares, allegados o cuidadores, sobre las consecuencias
articulares y extraarticulares de la enfermedad no tratada adecuadamente, las medidas de auto-
cuidado articular y la autogestión, si fuera posible, del tratamiento de los ataques inflamatorios.
El profesional sanitario debe ofrecer información y fomentará en los pacientes con gota hábitos
de vida saludables, así como su implicación en el control tanto de la gota como de otras comor-
bilidades.
Revisión de la evidencia
Se ha hecho una revisión de la evidencia científica disponible, priorizando los estu-
dios realizados con metodología cualitativa para recoger las inquietudes, preocu-
paciones y necesidades de los pacientes con gota, sus familiares y cuidadores. Los
objetivos son: explorar las percepciones, actitudes y experiencias con respecto al
impacto que ha tenido el diagnóstico de la enfermedad en las personas con gota;
evaluar sus experiencias sobre los síntomas de la enfermedad y sobre el proceso de
tratamiento (con especial atención a la adherencia al mismo); valorar la influencia
del estilo de vida en el desarrollo y transcurso de la gota; averiguar cuáles son las
necesidades de información y educación con respecto a la enfermedad, y por últi-
mo estimar la calidad de las relaciones sanitarias.
• Tofos
• Brotes de inflamación articular
Adherencia al tratamiento
• Perspectiva de los pacientes
• Visión de los clínicos
Atención clínica
• Interacción con los profesionales
• Educación de los pacientes
• Necesidades de formación de los clínicos