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Enfermería en el Manejo de la Gota

Este documento describe el papel clave de la enfermería en el manejo de la gota. La experiencia de las enfermeras en el manejo de la gota, junto con sus conocimientos sobre educación, promoción de la salud y adherencia al tratamiento, las convierte en piezas clave para garantizar que los pacientes sigan las recomendaciones. Estudios del Reino Unido muestran que una intervención dirigida por enfermeras especializadas puede mejorar la adherencia al tratamiento y los resultados clínicos. Se recomienda incorporar el apoyo

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Enfermería en el Manejo de la Gota

Este documento describe el papel clave de la enfermería en el manejo de la gota. La experiencia de las enfermeras en el manejo de la gota, junto con sus conocimientos sobre educación, promoción de la salud y adherencia al tratamiento, las convierte en piezas clave para garantizar que los pacientes sigan las recomendaciones. Estudios del Reino Unido muestran que una intervención dirigida por enfermeras especializadas puede mejorar la adherencia al tratamiento y los resultados clínicos. Se recomienda incorporar el apoyo

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11.

El papel de enfermería
La enfermería cobra un papel clave en el manejo de esta enfermedad. Su
experiencia en el manejo de gota junto con sus conocimientos y habilidades sobre
educación, promoción de la salud y adherencia al tratamiento, la convierten en
una pieza clave para la adecuada adherencia y cumplimiento de las
recomendaciones pautadas249.

El impacto que puede tener sobre el manejo de la gota el personal de enfermería


específicamente entrenado se evidencia mayoritariamente con los trabajos publi-
cados por el grupo de la Universidad de No-ingham del Reino Unido.

Las principales barreras que encuentran los pacientes y sanitarios para el manejo
adecuado de la gota son el desconocimiento sobre: las causas y consecuencias de la
gota, su tratamiento eficaz mediante el cambio de estilo de vida y el uso de la
terapia de reducción de urato y los efectos secundarios de dichos tratamientos. La
edad, el olvido, la ausencia de comorbilidades asociadas y la desconfianza en la
eficacia perci- bida del tratamiento son otras de las barreras que dificultan la
adherencia4.

Por parte de los profesionales, la falta de conocimientos adecuados sobre el manejo


de la gota influye en el manejo inadecuado del proceso250, 251.

Estas barreras se proyectan en una adherencia baja al tratamiento hipouricemian-


te (*" %-)& %) en pacientes con gota252-255.

Diversos estudios96, 245, 248, 249, 256, 257 muestran cómo una intervención administrada por
enfermeros formados que incluye: la educación individualizada, la participación
de los pacientes en la toma de decisiones (empoderamiento) y el acceso al apoyo
capacitado en el manejo de los efectos secundarios a través de la enfermería, pue-
den mostrar un impacto tanto en el cambio del estilo de vida, como en la adheren-
cia al tratamiento, consiguiendo una mejora en las tasas de consecución de dianas
terapéuticas (uricemia diana) y resultados clínicos: niveles de urato adecuados y
reducción de los tofos y el número de ataques.

El manejo de la hiperuricemia por parte de enfermería es coste-efectiva249 y varios


es- tudios revelan como con una intervención enfermera, entre doce y veinticuatro
meses, el '!-'+ % de los participantes disminuyeron los niveles séricos de urato <&
mg/dL249, 251.

Los pacientes que reciben atención dirigida por enfermeras254 informan de mayor
satisfacción que la obtenida con médicos de atención primaria, si bien el entorno
se circunscribe a la atención sanitaria en el Reino Unido.

Se recomienda incorporar al seguimiento habitual de los pacientes con gota el apoyo de


enfermería con formación específica siempre que el entorno asistencial los permita
(Recomendación de grado A).
12. Consejos generales para el manejo del paciente

El manejo de los pacientes con gota debe hacerse teniendo en cuenta las características indivi-
duales de cada paciente.

El ataque de gota es una situación clínica muy dolorosa e invalidante. Se debe promover el empleo
de los medios farmacológicos y no farmacológicos para un rápido y efectivo control del dolor y
la inflamación. La selección de estos medios dependerá en gran medida de las particularidades
clínicas de cada paciente.

Se debe considerar, conjuntamente con el paciente, el inicio del tratamiento hipouricemiante en


pacientes con gota confirmada, para lo que es fundamental realizar un diagnóstico de certeza
siempre que sea asistencialmente factible.

Se recomienda realizar el diagnóstico definitivo mediante estudio con microscopio óptico, si bien el
clínico puede apoyarse en la sintomatología, así como en estudios analíticos y exploraciones
complementarias mediante pruebas de imagen, resultando de elección la ecografía articular.

Aunque resulta conveniente demorar unas semanas la introducción de TRU tras un brote de artri-
tis, puede considerarse la introducción del mismo durante el ataque de gota en aquellos pacientes
con respuesta completa al tratamiento antinflamatorio, pacientes hospitalizados con gota grave o
pacientes con brotes recurrentes de artritis en tratamiento con inhibidores de IL-1.

Durante el tratamiento con reductores de uricemia se recomienda comprobar periódicamente la


adherencia, la función renal y los posibles efectos secundarios derivados del tratamiento, así como
de los niveles de AUS, siguiendo estrategia T2T, para conseguir y mantener valores <5-6!mg/dL.

La ecografía articular puede ser una herramienta de gran ayuda para la evaluación del depósito de
urato, tanto basal como durante el seguimiento del paciente con gota, durante el tratamiento con
medicamentos reductores de uricemia.

En función de la gravedad de la enfermedad (extensión de la distribución articular, frecuencia


de periodos sintomáticos y daño estructural asociado) y de las características de cada paciente
(comorbilidades, medicaciones concomitantes), se aconseja asociar tratamiento profiláctico de
ataques de gota durante los primeros 6-12 meses del tratamiento con TRU.

Antes de la instauración del tratamiento debe informarse y consensuarse con los pacientes los
objetivos, los medios para alcanzarlos, los lapsos de tiempo requeridos y el balance riesgo/bene-
ficio del tratamiento.

La prescripción de tratamientos debe basarse en principios de eficiencia y experiencia clínica.

En el tratamiento de la gota es fundamental incluir la evaluación y el tratamiento de las co-


morbilidades asociadas (especialmente renales y cardiovasculares), aconsejándose estimación
periódica de RCV mediante las herramientas disponibles, y manejo del mismo según las guías
nacionales, preferiblemente en consenso con el Equipo de Atención Primaria u otros especia-
listas involucrados.

Se debería instruir al paciente y sus familiares, allegados o cuidadores, sobre las consecuencias
articulares y extraarticulares de la enfermedad no tratada adecuadamente, las medidas de auto-
cuidado articular y la autogestión, si fuera posible, del tratamiento de los ataques inflamatorios.

El profesional sanitario debe ofrecer información y fomentará en los pacientes con gota hábitos
de vida saludables, así como su implicación en el control tanto de la gota como de otras comor-
bilidades.

Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Gota 103


13. Perspectiva del paciente
La obtención de información sobre cómo los pacientes con gota experimentan y
perciben su estado de salud puede ayudar a los profesionales implicados en su
cuidado a entender otros factores que influyen en el proceso de la enfermedad. En
la elaboración de esta guía se ha incorporado la visión de los pacientes con gota
mediante tres vías: *) la participación directa de dos pacientes con gota en el grupo
elaborador de la guía; !) inclusión de una revisión sistemática de los estudios cientí-
ficos existentes sobre la experiencia de los pacientes con GOTA y sus familiares y/o
cuidadores, %) inclusión de los principales resultados de un estudio cualitativo pri-
mario, llevado a cabo como parte de esta GPC, con pacientes que voluntariamente
querían contar sus experiencias y preocupaciones.

Revisión de la evidencia
Se ha hecho una revisión de la evidencia científica disponible, priorizando los estu-
dios realizados con metodología cualitativa para recoger las inquietudes, preocu-
paciones y necesidades de los pacientes con gota, sus familiares y cuidadores. Los
objetivos son: explorar las percepciones, actitudes y experiencias con respecto al
impacto que ha tenido el diagnóstico de la enfermedad en las personas con gota;
evaluar sus experiencias sobre los síntomas de la enfermedad y sobre el proceso de
tratamiento (con especial atención a la adherencia al mismo); valorar la influencia
del estilo de vida en el desarrollo y transcurso de la gota; averiguar cuáles son las
necesidades de información y educación con respecto a la enfermedad, y por últi-
mo estimar la calidad de las relaciones sanitarias.

El proceso de análisis ha identificado cinco temas principales: *) la influencia del


diagnóstico; !) los síntomas de la enfermedad; %) la importancia de la adherencia
al tratamiento; )) el impacto de la enfermedad en el día a día, y +) la interrelación
sanitaria. Cada tema contiene diferentes hallazgos, como se evidencia en el mapa
temático (figura *). A continuación, se presentan los temas identificados y las con-
clusiones obtenidas.

Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Gota 105


13. Perspectiva del paciente
Figura 1. Inquietudes, preocupaciones y necesidades de los pacientes con gota

Inquietudes, preocupaciones y necesidades de los pacientes con gota

Influencia del diagnóstico


• Percepción de la enfermedad por parte del paciente
• Visión de los clínicos frente avisón de los pacientes

Los síntomas de la enfermedad


• Dolor
Visión de las personas con gota y visión de los clínicos

• Tofos
• Brotes de inflamación articular

Adherencia al tratamiento
• Perspectiva de los pacientes
• Visión de los clínicos

Día a día con la enfermedad


• Estilo de vida
• Estados de ánimo
• Sexualidad

Entorno familiar y social


• Papel de la familia
• Estigmatización
• Trabajo

Atención clínica
• Interacción con los profesionales
• Educación de los pacientes
• Necesidades de formación de los clínicos

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106 Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Gota

13. Perspectiva del paciente

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13. Perspectiva del paciente

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