El
perfil de riesgo bajo es el que tienen los inversionistas que están
dispuestos a esperar largo tiempo para el retorno de su inversión. Al apostar
a largo plazo, se entiende que el inversionista quiere colocar su dinero en
modelos de negocio ya probados, ergo o seguros.
El perfil de riesgo medio es para aquellos inversionistas que sin inclinarse
por modelos de negocio muy innovadores, si están dispuestos a entrar en los
mercados no tan establecidos. Suelen sentirse cómodos con movimientos
arriesgados que puedan generar rentabilidad a mediano plazo.
El perfil de riesgo alto es el de los inversionistas más atrevidos, quienes
están dispuestos a apostar por acciones de startups, participaciones en
empresas con modelos de negocio innovadores,
criptomonedas, trading diario en la bolsa, etc.
Este tipo de inversiones suelen ser las menos seguras, pero el premio de ello
es un gran índice de rentabilidad y aumentos de valor, en caso de funcionar.
3. Seleccionar los Instrumentos Financieros o
Proyectos de Inversión
Con lo anterior en mente debes hacer la selección inicial de los
instrumentos financieros que conformarán tu portafolio de inversiones.
Los inversionistas con un perfil de riesgo alto, por ejemplo, tienden a invertir
en empresas que desarrollan innovaciones tecnológicas de punta, comprando
parte de sus acciones. Es así como muchas startups obtienen sus
inversiones iniciales.
4. Elegir Sectores Económicos y/o Empresas que
Conformarán tu Portafolio de Inversiones
Así como es recomendable elegir un tipo de instrumentos de acuerdo a las
preferencias y características de tu perfil, seleccionar un sector económico
específico también es un buen consejo para invertir mejor.
El perfil de riesgo permite vislumbrar el sector donde se pueden comprar los
instrumentos deseados. La tecnología y la innovación suelen ser para los
perfiles altos; y los bienes raíces para perfiles menos arriesgados.
Por ejemplo, los inversionistas con perfil de riesgo bajo pueden
adquirir propiedades raíz, porque se trata de un tipo de inversión que ya ha
sido probado y que está sustentado en un bien físico real.
Los proyectos inmobiliarios son una de las formas más seguras para invertir
tu dinero; ya que, incluso cuando hay caídas en el mercado, la existencia de
la propiedad permite retener ese bien y esperar a que pase el bajón de
precios.
Si ya decidiste que tu portafolio de inversiones tiene un perfil bajo o
medio, la finca raíz es un buen nicho en el que concentrarse.
5. Medir la Rentabilidad de los Activos