Barreras para el aprendizaje y la participación: una
propuesta para su clasificación
Origen.
“barreras para el aprendizaje y la participación” es un término que se nace para
remplazar el término ya utilizado “necesidades educativas especiales” esto con la
finalidad de puntualizar que son estas barreras las que se necesita erradicar para
lograr una educación inclusiva.
La primera referencia que se tiene del uso de este término es por parte de Booth,
Ainscow, Black-Hawkins, Vaughan y Shaw (citados por Booth y Ainscow, 2000),
quienes desde el año 1999 publicaron el documento titulado Índex for inclusion y
llega en su versión traducida al castellano en el año 2000.
en la última versión traducida al castellano del índice realizada por Echeita y
colaboradores, (2015) prevalece la idea de sustituir el concepto de necesidades
educativas especiales (NEE), ya que este concepto asocia la deficiencia o la
discapacidad como la causa principal de las dificultades educativas, sin considerar
aquellos aspectos que interactúan con las condiciones personales y sociales; es
decir, los contextos.
Existen puntos en común al definir las barreras para el aprendizaje y la
participación que se han reiterado en los diferentes normativos o lineamientos,
como por ejemplo que las barreras surgen de la interacción de la persona con sus
contextos y que estos pueden ser de diferente índole.
Diferentes clasificaciones de BAP
Cuando se habla de barreras para el aprendizaje y la participación existe una gran
diversidad de criterios para su clasificación. Si bien es cierto que todas estas
agrupaciones hacen alusión a los mismos aspectos, diferentes autores u
organización las han agrupado de acuerdo con diferentes criterios.
Se han realizado diversas clasificaciones de estas barreras a lo largo del tiempo,
con la finalidad de poder identificarlas de forma clara y concisa, logrando así
mismo erradicarlas o minimizarlas
La primera clasificación de la que hablaremos es la de Lopez, este autor clasifica
las barreras en tres categorías: Políticas, culturales y didácticas.
Las barreras políticas son aquellas leyes que se contradicen, por ejemplo,
el hecho de que se hable de una educación para todos y todas y al mismo
tiempo se permitan colegios de educación especial.
Las barreras culturales son aquellas que generan una segregación entre el
alumnado debido a las etiquetas tales como “el alumno especial” y “el
alumno normal”
En las barreras didácticas nos habla de los procesos de enseñanza y
aprendizaje, estos a su vez los divide en 5
Primeramente, la competitividad en las aulas escolares, que se
organizan de forma individual o competitiva en lugar de generar un
espacio de cooperación y apoyo.
En segundo lugar, nos habla del currículo estructurado en disciplinas
y el libro de texto que impide que exista una educación divergente en
la que los alumnos entiendan que es posible aprender lo mismo con
diferentes experiencias.
El tercer proceso nos habla de la organización espacio-temporal y
hace referencia a fomentar una educación basada en doble currículo
y no en grupos heterogéneos y el trabajo cooperativo.
En el cuarto nos habla de la importancia de la resprofesionalización
del profesorado, en dónde deben dejar de ser transmisores de
conocimiento para convertirse en agentes del cambio.
Por último, nos menciona la necesidad de reconocer la
corresponsabilidad entre familias y profesorado.
El segundo autor que nos menciona la lectura es Puigdellívol, este autor clasifica
las barreras en cuatro grupos: Actitudinales, Metodológicas, organizativas y
sociales
Actitudinales son aquellas barreras hacen referencia al distanciamiento que
toma el profesorado con respecto al alumno al suponer que éste es mas
bien, alumno del especialista al no estar preparado para afrontar la
educación de un alumno con discapacidad
Las barreras metodológicas son aquellas que dificultan la atención al
alumnado con discapacidad, pues fomentan una educación basada en
niveles de aprendizaje y el trabajo individualizado
Barreras organizativas hace referencia a las distintas formas de agrupación
del alumnado y de las posibilidades de intervención de la comunidad en
diferentes formas de apoyo a la escuela.
En las barreras sociales se hace especial énfasis en las familias y en como
los prejuicios que éstas pueden constituir, logran convertirse en un
impedimento para el aprendizaje de niños y niñas con y sin discapacidad.
En México, para la Dirección General de Educación Indígena (SEP, 2012, p. 31)
las barreras para el aprendizaje y la participación Se clasifican en cuatro aspectos:
Ideológicas, actitudinales, pedagógicas y de organización.
Ideológicas: prevalece la idea de que esta población con discapacidad
intelectual no es capaz de aprender o no tiene sentido que lo consiga.
Las barreras actitudinales se refieren a actitudes de rechazo, menosprecio,
discriminación o sobreprotección por parte de docentes, directivos, padres y
madres de familia o los compañeros del alumno/a con discapacidad.
Las barreras pedagógicas son todas aquellas referentes a las prácticas y
enseñanzas que no corresponden al ritmo y/o estilo del alumno con
discapacidad.
Barreras de organización tienen que ver con el orden y la rutina de trabajo.
Los cambios abruptos de actividades, el desorden de materiales didácticos,
la indisciplina, agudizan la condición del alumno/a con discapacidad.
Otro documento emitido por la SEP es el programa de escuelas de calidad en el
que se clasifican las barreras en tres grupos: Físicas, actitudinales o sociales y
curriculares.
Las barreras físicas son todos aquellos aspectos de la infraestructura que
pueden generar barreras para los alumnos con discapacidad.
Prejuicios, sobreprotección, ignorancia y discriminación son solo algunos de
los ejemplos de las barreras actitudinales o sociales.
Las berreras curriculares se asocian a los aspectos de metodologías y
formas de evaluar que son poco flexibles y que generan segregación o
discriminación.
Ante la llegada del modelo educativo que se implementa en México a partir del
ciclo escolar 2018-2019, se emite el documento de la estrategia de equidad e
inclusión en la educación básica (SEP, 2018) que regirá el trabajo docente y
propone agrupar las barreras en 3 grupos: Actitudinales, pedagógicas y de
organización.
Las barreras actitudinales son aquellas que se relacionan con la actitud de
rechazo o de sobreprotección por parte de las personas que interactúan
con el alumno.
Las barreras pedagógicas hacen referencia al estilo de enseñanza que no
es adecuado para todo el alumnado
Las barreras de organización hacen referencia al orden y estabilidad en las
rutinas de trabajo, la aplicación de las normas y la distribución del espacio y
mobiliario.
Podría concluirse que las diferentes categorizaciones que se han propuesto para
agrupar los tipos de barreras para el aprendizaje y la participación son
coincidentes en lo esencial; es decir, todas incluyen aquellos aspectos en donde
pueden generarse y los diferentes contextos en los cuales interactúan las y los
alumnos.
Propuesta de clasificación de las BAP
Con la finalidad de realizar una aportación al campo de la educación inclusiva y
congregar la serie de agrupaciones que se han generado en torno a las barreras
para el aprendizaje y la participación, a continuación, se presenta una propuesta
de clasificación de las mismas, así como la delimitación de los contextos y la
identificación de dos tipos de barreras. Dentro de esta clasificación se agrupan las
barreras en culturales, políticas y prácticas.
Dentro de las barreras culturales se pueden identificar aquellas que
guardan relación con las ideas, creencias, comportamientos, interacciones,
paradigmas, entre otras. Se propone también una subcategorización:
Las barreras actitudinales, que hacen alusión a una predisposición
aprendida a responder de modo consistente y se refieren a un
sentimiento a favor o en contra ante una persona.
Y las barreras ideológicas son las representaciones que se
manifiestan como puntos de vista, ideas, razonamientos o creencias
individuales o colectivas.
Las barreras políticas son aquellos aspectos que guardan relación con la
normatividad y legislación que rigen la vida educativa de las instituciones.
Las barreras prácticas se propone agruparlas en dos subcategorías:
Las barreras de accesibilidad, que hacen referencia a aquellos
aspectos físicos de la infraestructura que pueden impedir el acceso y
la participación del alumnado en condiciones vulnerables.
Las barreras didácticas son aquellas que guardan estrecha relación
con los procesos de enseñanza y de aprendizaje
Conclusiones.
Las BAP son la principal problemática cuando hablamos de una educación
inclusiva. Aunque la clasificación de las barreras parece ser adecuada, existen
parámetros que hemos visto anteriormente en clase que no se han mencionado,
por ejemplo, las políticas transversales, pues cuando se habla de barreras
políticas se habla solamente de lo que se refiere a las políticas educativas, pero no
se toca el tema de las políticas transversales que afectan no solo a personas con
discapacidades si no a una mayoría vulnerada.
La cultura de inclusión es un tema que si bien se toca de forma indirecta cuando
hablamos por ejemplo de las barreras actitudinales, no se toca ni se define como
una BAP. Considero que es precisamente la cultura de la inclusión un paso
esencial no solo para generar una educación inclusiva, sino también, primordial
para lograr que las leyes establecidas que protegen la inclusión sean respetadas
todo el tiempo.
Por último, creo que tendríamos que tocar mas el tema del diseño universal
cuando se habla de barreras infraestructurales, pues no solo se trata de entender
y atender las dificultades que las personas con discapacidad tienen, deberíamos
minimizar desde un inicio dichas dificultades para que todas las personas
dispongamos de la mayor accesibilidad posible para autorrealizarnos y tener una
vida plena.