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Análisis de Macbeth y la Brujería

Este documento resume las interpretaciones de varios críticos literarios sobre la obra Macbeth de Shakespeare. Argumentan que la obra trata del poder corruptor del mal y cómo este afecta no solo a Macbeth sino también a otros personajes. Algunos críticos ven a Macbeth como una figura trágica que sufre por su maldad aunque sea consciente de ella, mientras que otros lo ven como un monstruo. También analiza las interpretaciones de Lady Macbeth como una bruja que desafía el orden patriarcal y usa su poder para inducir a Macbeth al

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Análisis de Macbeth y la Brujería

Este documento resume las interpretaciones de varios críticos literarios sobre la obra Macbeth de Shakespeare. Argumentan que la obra trata del poder corruptor del mal y cómo este afecta no solo a Macbeth sino también a otros personajes. Algunos críticos ven a Macbeth como una figura trágica que sufre por su maldad aunque sea consciente de ella, mientras que otros lo ven como un monstruo. También analiza las interpretaciones de Lady Macbeth como una bruja que desafía el orden patriarcal y usa su poder para inducir a Macbeth al

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NOTES MACBETH

Caroline Spurgeon ilustra el modo en que las imágenes de oscuridad y maldad dominan la
obra; según Alan Dower, la obra trata del poder del mal como corruptor, y Wilson Knight nos
muestra, en detalle, cómo se desarrolla ese proceso de corrupción, que no solo afecta al
protagonista, sino también a otros personajes secundarios: a los asesinos, a los traidores, a
Cawdor y a Macdonwald; según él, incluso los demás personajes principales, que en principio
parecen contrastar con la maldad de Macbeth y su esposa, sucumben,sin embargo, también a
ella, pues Banquo no revela las profecias de las brujas y Macduff abandona a su familia.

Estos personajes no son seres malvados, sino hombres paralizados por el miedo y una
sensación de maldad que inunda el ambiente y penetra también en ellos’. Sir Arthur Quiller-
Couch analizaba el modo en que Shakespeare lograba que el público simpatizara con el
personaje de Macbeth, a través de su majestuosa retórica, de su valentía, de su sumisión a la
fuerte voluntad de su esposa y a la alucinación que le provocan las brujas - ya que la brujería
supone una inversión de los valores morales!", y la continua presencia de las brujas (bien
físicamente, bien en su subconsciente), le impone constantemente esa alucinación. Sin
embargo, Caroline Spurgeon rechaza esta interpretación heroica del usurpador, basando su
tesis en la frecuencia con que en la obra aparecen imágenes que implican la idea de que los
nuevos honores que cubren a Macbeth le vienen demasiado grandes, como si de un traje que
perteneciera a otra persona se tratase, e interpreta las metáforas como la imagen de un
hombre encumbrado y degradado por unas vestimentas que son de una talla demasiado
grande para él.

Su enorme valor, apasionamiento, su insaciable ambición, y su imaginación son tan


indiscutibles como su vanidad, su crueldad, su traición y sus ansias de trepar, caiga quien caiga,
para alcanzar una posición de poder a la que no está destinado por naturaleza. Efectivamente,
esas vestimentas - imagen del poder - no son las suyas, sino que han sido arrebatadas al
legítimo rey, y Macbeth no se encuentra cómodo en ellas pues es consciente de que no le
pertenecen. No obstante, su fuerza interior queda plasmada en su capacidad para enfrentarse
a la oscura verdad sobre sí mismo y superarla. Contempla el mal al que se han subyugado él y
su mundo.

Admite su propia inmoralidad, y no está satisfecho con el puesto que alcanza, pero, sin
embargo, lo defiende con continuos asesinatos. Es consciente de lo irracional de este
fenómeno; uno de sus rasgos más fascinantes es que sabe que se aleja del bien.

Cuando contempla por primera vez el asesinato de Duncan, dice que su "horrenda imagen le
pone los pelos de punta"!". Comprende la eterna maldad que le espera y su alucinación de la
daga confirma la fuerza de este conocimiento.

Tras cometer el asesinato no le preocupa ser descubierto, sino su conciencia, como


demuestran sus palabras: "En lugar de saber lo que he hecho, más me valdría no conocerme a
mí misno"

Y al final dela obra se atormenta porque sabe que su vida podría haber sido muy diferente. Y
eso es precisamente lo que convierte a Macbeth en una figura trágica. Aunque Malcolm,
comprensiblemente, se refiera a él y su esposa como "este carnicero muerto y su diabólica
reina”, el verdadero mensaje de la obra consiste en descubrir que Macbeth no es simplemente
un monstruo, ya que lejos de aceptar su maldad abiertamente, el usurpador sufre por ella.

Algunos historiadores y críticos literarios argumentan que lady Macbeth no solo representa
una figura anti materna en general, sino que también encarna un tipo específico: la bruja.

Joanna Levin define bruja como una mujer que sucumbe a la fuerza satánica, a un deseo por el
demonio, y que, ya sea por esa razón o por el anhelo de obtener poderes sobrenaturales,
invoca a espíritus malvados. El médico inglés Edward Jorden publicó en 1603 Briefe Discourse
of a Disease Called the Suffocation of the Mother («Breve discurso sobre la enfermedad
llamada asfixia de la madre»), donde especula que esta fuerza deriva literalmente de los
órganos sexuales de la mujer. Puesto que nadie había publicado ningún otro estudio sobre la
inclinación de las mujeres, en especial las madres, a convertirse en brujas o en embrujadas (es
decir, de sufrir una posesión demoníaca), las conclusiones de Jorden ayudaron a crear el punto
de vista —popularizado durante el Renacimiento— sobre la relación entre mujeres y brujería.
Levin refiere al libro Lewd Women and Wicked Witches: A Study of Male Domination
(«Mujeres lascivas y brujas malvadas: Estudio de la dominación masculina»), en el que
Marianne Hester articula una interpretación feminista de la bruja como mujer empoderada.
Levin resume lo que defienden historiadores feministas como Hester: la bruja debe ser una
figura celebrada por su inconformismo, su desafío a la sociedad establecida y su sentimiento
de fuerza. Las brujas se enfrentaron a la jerarquía y la autoridad patriarcales, «amenazando los
sistemas hegemónicos sobre sexo/género». Esta opinión asocia la brujería —y por extensión, a
lady Macbeth— con el heroísmo, y no con la villanía y la maldad.

Jenijoy La Belle evalúa la sexualidad y feminidad de lady Macbeth según su relación con la
maternidad y con la brujería. El hecho de que conjure espíritus la asemeja a una bruja, y el
propio acto establece una similitud en la forma en que tanto lady Macbeth como las tres
brujas de la obra utilizan «los metafóricos poderes del lenguaje para conjurar poderes
espirituales, que a su vez influirán en sucesos físicos —la marcha del país, el funcionamiento
del cuerpo de la mujer». Como las brujas, lady Macbeth se esfuerza por convertirse en un
instrumento que traiga consigo el futuro. Se revela como una inconformista fuerte y
desafiante, una amenaza explícita al sistema patriarcal de gobierno al cuestionar la hombría de
Macbeth para inducirle a asesinar al rey Duncan. A pesar de llamarlo cobarde, Macbeth sigue
reticente hasta que su esposa le pregunta: «¿Qué clase de bestia te hizo confesarme tus
propósitos? Cuando te arriesgaste a eso, fuiste un hombre; tu hombría sería mucho mayor si
todavía hicieras más”. De esta forma, lady Macbeth impone una concepción masculina del
poder, aun después de haber expresado su deseo de dejar de tener sexo o de ser mujer. Las
tres brujas también se presentan como figuras andróginas, con barba (lo que también puede
asociarse con la amenorrea de lady Macbeth). Las brujas se percibían como un tipo anti
maternal extremo, consideradas capaces incluso de cocinar y devorar a sus propios hijos.
Aunque lady Macbeth puede no expresar violencia hacia su hijo de una forma tan grotesca, no
hay duda de que expresa brutalidad cuando habla de estrellar la cabeza del bebé.

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