Realismo Literario:
Concepto:
Qué es Realismo:
Como realismo se denomina la tendencia a presentar las cosas tal cual son en
realidad, sin adornos, exageraciones o matices. La palabra, como tal, se compone
con el vocablo real y el sufijo -ismo, que indica ‘escuela’, ‘movimiento’ o
‘tendencia’.
El realismo es una corriente filosófica, artística y literaria que ha tenido
expresiones en las más diversas esferas de actividad humana, como en la pintura,
la literatura y en el derecho.
Realismo es también un concepto político que se refiere a la defensa de la
monarquía y del poder real como sistema político para la administración del
Estado. En este sentido, son realistas quienes se muestran favorables al
establecimiento, conservación o restauración del poder monárquico.
Origen del Realismo Literario:
Aparece aplicado a la literatura hacia 1825 para referirse al uso de descripciones detalladas
por parte de algunos de sus novelistas, mientras que pintores románticos tardíos llevaban a
sus lienzos sencillas escenas de la vida cotidiana; enseguida se aplicó el vocablo a las obras
literarias, animadas de un propósito análogo de recoger fieles testimonios de la sociedad de la
época.
Hacia 1827, en Francia, una serie de escritores y críticos presentan ya al realismo como una
nueva estética alejada u opuesta a la romántica. En 1856 aparece una revista titulada
precisamente Realismo, que en uno de sus números dice:
El realismo pretende la reproducción exacta, completa, sincera, del ambiente social y
de la época en que vivimos. Esta reproducción debe ser lo más sencilla posible para
que todos la comprendan.1
El Realismo surgió en la Francia de la segunda mitad del siglo XIX, tras la revolución
burguesa de 1848. Sus autores pioneros fueron Honoré de Balzac y Henri Beyle
"Stendhal", y se desarrolló plenamente con Gustave Flaubert. Pero ya hacia la mitad de
siglo publican grandes obras maestras de esta estética también escritores ingleses
como William M. Thackeray, Charles Dickens y el alemán Gustav Freytag, al que seguirá
al poco Wilhelm Raabe. En España, el inicio realista fue algo posterior y coincidió con
acontecimientos históricos capitales. Surgió hacia 1870, después de que se reprodujese la
tardía revolución burguesa de 1830 en La Gloriosa de 1868, y tuvo su apogeo en la
década de 1880 con autores como Pérez Galdós, Leopoldo Alas y Emilia Pardo Bazán.
Finalmente decayó en la década de 1900.
Caracteristicas del realismo literario:
Los rasgos fundamentales del realismo son los siguientes:
Procura mostrar en las obras una reproducción fiel y muy apegada a los detalles de la
realidad, por lo que abunda en descripciones.
Se opone al Romanticismo en su rechazo de lo sentimental y lo trascendental y en su
alejamiento de los escenarios exóticos; aspira, en cambio, a reflejar la realidad individual y
social burguesa en el marco del devenir histórico.
Debido a su afán verista o de verosimilitud, el realismo literario se opone, asimismo,
directamente a la literatura fantástica.
Hace un uso minucioso de la ejemplificación, para mostrar perfiles diversos de los temas,
personajes, situaciones e incluso lugares; lo cotidiano y lo no exótico es el tema central,
exponiendo problemas políticos, humanos y sociales según una mentalidad burguesa
materialista e individualista.
El lenguaje utilizado en los diálogos de estas obras abarca diversos registros y niveles, ya
que expresa el habla común de todas las capas de la sociedad e incluso reproduce el
habla popular, el registro coloquial y las características propias de las hablas regionales;
en los pasajes narrativos, sin embargo, el estilo es académico, de largos y complejos
periodos henchidos de subordinación.
Conforme va avanzando esta estética comienza a utilizarse cada vez más el monólogo
interior y de la mera descripción física de los ambientes y los actos de los personajes se
pasa a ahondar en su psicología. Los distintos personajes son complejos, evolucionan e
interactúan entre sí influyéndose mutuamente.
Las obras muestran una relación inmediata entre las personas y su entorno económico y
social, del cual son exponente. La historia muestra a los personajes como testimonio de
una época, una clase social, un oficio, etc., por lo cual, el autor se documenta visitando los
ambientes y lugares, conversando con sus tipos y tomando notas de los mismos, que
luego usa en sus obras para que den la sensación de realidad que busca.
El autor analiza, reproduce y denuncia los males que aquejan a su sociedad, por lo que
transmite unas ideas tradicionales o progresistas de la forma más verídica y objetiva
posible recurriendo frecuentemente al género de la novela de tesis.
Exponentes Principales del realismo:
Los siguientes autores son reconocidos a nivel mundial por el
impacto que generaron sus obras, cada uno conlleva un estilo
propio donde representan lo habitual de manera objetiva.
1- Gustave Flaubert – Francia
Gustave Flaubert es un reconocido escritor francés, nacido el 12
de diciembre de 1821. Es considerado uno de los mayores
novelistas en la literatura del siglo XIX.
Entre sus obras destaca Madame Bovary, por ser una novela
revolucionaria, realista y controversial.
En ella, no solo se presentan detalladamente los factores
psicológicos de los personajes, sino también una fuerte crítica a la
sociedad francesa desde la vida cotidiana del pueblo de Yonville.
Sin embargo, su obra no quedó exenta de la reacción negativa por
parte de la sociedad de la época, que lo llevó a juicio por inmoral y
poco ético. Por fortuna, la sentencia de la corte dictó a su favor.
Falleció el 8 de mayo de 1880.
2- Henrik Ibsen – Noruega
Henrik Johan Ibsen nació en Noruega el 20 de marzo de 1828 y
falleció del 23 de mayo de 1906, a los 78 años. Fue un poeta y
dramaturgo noruego.
En sus obras cuestionaba los valores, los modelos familiares, los
problemas sociales de su época y los convertía en argumento de
debate.
Algunas de sus obras que aluden al realismo socio-crítico son Casa
de muñecas (1989), Espectros (1881) y Un Enemigo del
Pueblo (1882).
3- Alexandre Dumas hijo – Francia
Nació el 27 de julio de 1824 y murió el 27 de noviembre de 1895.
Fue un reconocido escritor francés, sus experiencias de vida
determinaron su pensamiento y estos los trasladó a sus escritos.
Sus novelas y obras teatrales como La Dama de las
Camelias (1848), tuvieron muchísimo éxito por sus enseñanzas
morales y su gran escrutinio a las denuncias sociales. En especial,
abogaba por los derechos de los niños y de la mujer.
4- Henry James – Estados Unidos
Henry James (1843-1916) fue un americano cuyos relatos y
novelas estuvieron cargados por una gran tensión psicológica.
Estudió Literatura y se caracterizó por proveer a los personajes
con una nueva concepción de fuerza que giraba en torno al mundo
interior.
Su obra más importante fue El Arte de la Novela. Sin embargo, la
recepción no fue del agrado de la audiencia, hasta ahora.
5- Guy de Maupassant – Francia
El escritor francés (1850-1893) representa a principios del siglo
XIX una imagen real de la cotidianidad, con personajes llenos de
problemas y prejuicios sociales.
Con tan sólo 10 años dentro de producción literaria dejó una gran
basta colección de obras con más de seis novelas, 300 cuentos,
varios volúmenes de crónicas periodísticas, etc.
Su lenguaje optaba por uno coloquial y crítico, bajo el minucioso
concepto de la verdad donde lograba representar la objetividad de
su alrededor
Parnasianismo:
¿Qué es el parnasianismo?
El parnasianismo fue un movimiento francés exclusivo de
la poesía que surgió alrededor de 1850 y que se destacó por la
perfección de la obra literaria, en oposición al sentimentalismo del
movimiento romántico que lo precedió. Fue parte de la “época
realista” que estaba conformada, además, por otras dos escuelas o
movimientos: el realismo y el naturalismo que no eran exclusivos de la
poesía, sino que incluían la prosa.
El parnasianismo resultó una reacción en contra del subjetivismo y de la
espiritualidad, y se basó en la objetividad, el materialismo y
la ciencia. Los franceses Théophile Gautier y Leconte de Lisle fueron
los fundadores del movimiento literario.
La palabra parnasianismo es de origen griego y hace referencia al
monte Parnaso en el que se encontraban las diosas y musas
inspiradoras.
Origen del parnasianismo:
El movimiento surge a partir de una reacción contra el
romanticismo, por un lado, y contra el realismo y el naturalismo
que dominan especialmente la narrativa francesa de la segunda
mitad del siglo XIX.
El parnasianismo aparece a partir de dos obras publicadas en
1852: Esmaltes y camafeos, de Théophile Gautier, y Poemas
antiguos, de Leconte de Lisle. Pero el movimiento toma su nombre
de una publicación posterior, en la que juega un importante papel
el escritor Catulle Mendès, y la revista y antología poética Le
Parnasse Contemporain (1866-1876).
En esta publicación aparecen los escritores Théophile Gautier,
Leconte de Lisle, José María de Heredia, Théodore de Banville,
Catulle Mendès y Sully Prudhomme, entre otros. Así como otros
poetas que luego se distinguirán como simbolistas: Charles
Baudelaire, Paul Verlaine y Stéphane Mallarmé.
Caracteristicas:
Rechazo del subjetivismo
Los parnasianos tratan de hacer una poesía objetiva, impasible y
alejada de un “yo” poético. Rechazan el lirismo y la subjetividad
presentes en el romanticismo.
Poesía descriptiva
Cultivan una poesía descriptiva, visual, intentando crear una
sensación de plasticidad con las palabras, de generar una imagen
precisa, diáfana. Por eso el lenguaje toma una gran relevancia.
Temas clásicos y mitologías orientales
En sus poemas están presentes temas de la antigüedad
grecorromana y también mitos y leyendas orientales, de pueblos y
tierras exóticas. Existe un rechazo a tratar temas contemporáneos,
la poesía para ellos no es un territorio de denuncias ni sirve como
testigo histórico.
“El arte por el arte”
Los parnasianos consideran que el arte no debe ocuparse de la
actualidad, ni de temas sociales o políticos, y que su mayor
objetivo debe ser la perfección de la forma.
Evasión e imaginación
Hay una continua búsqueda de evasión, a través de la invocación
del pasado clásico, o de temas de ensueño y fantasía.
El pesimismo como filosofía
Creen que lo mejor de la historia humana ya pasó (la antigüedad
clásica) y mantienen una postura pesimista, con influencia del
pensamiento de Arthur Schopenhauer.
Es un movimiento antirreligioso
Los parnasianos son anticlericales (rechazo a personas del clero,
como los sacerdotes) y rechazan especialmente el cristianismo.
Exponentes Principales
Théophille Gautier (Tarbes, 1811-Nueuille-sur-Seine,
1872)
Su nombre completo era Pierre Jules Théophille Gautier. Poeta,
dramaturgo, periodista, novelista, crítico y fotógrafo, es
considerado fundador del parnasianismo y precursor del
simbolismo. Es autor de una extensa obra literaria, que incluye
novelas, cuentos, poesía, teatro, ballets, libros de crítica y de
viajes.
Su obra más importante como parnasiano es Esmaltes y camafeos,
publicada en 1852, y que fue ampliando con nuevos poemas en
reediciones de 1853, 1858, 1863 y 1872.
Leconte de Lisle (Isla de Reunión, 1818- Voisin-le-
Bretonneux, 1894)
Su nombre completo era Charles Marie René Leconte de Lisle.
Poeta y helenista, junto a Gautier es considerado fundador del
parnasianismo, con su obra Poemas antiguos (1852), en cuyo
prefacio asentó los principios del parnasianismo.
Es autor también de El camino de la cruz (1856), Poesías
bárbaras (1862), entre otros, y tradujo al francés textos clásicos
griegos como la Ilíada y la Odisea.
Catulle Mendès (Burdeos, 1841-Saint Germain-en-Laye,
1909)
Poeta, narrador, ensayista y dramaturgo, es una de las principales
figuras del parnasianismo, en el que promovió publicaciones y
tertulias, y del que publicó una historia.
Entre sus poemarios
destacan Philoméla (1863), Pagode (1866), Hesperus (1869) y Les
braises du cendrier (1900).
José María de Heredia (Santiago de Cuba, 1842-Houdan,
1905)
José-María de Heredia Girard fue un poeta y traductor francés
nacido en Cuba. Renovó la forma del soneto en la poesía francesa,
y a través de sus traducciones contribuyó al conocimiento de la
historia de Hispanoamérica en Francia.
Recogió sus sonetos, publicados en las principales revistas de la
época y en las antologías parnasianas, en el volumen Los
trofeos (1893).
Théodore de Banville (Moulins, 1823-París, 1891)
Poeta, dramaturgo, novelista y crítico teatral, participó como poeta
en el movimiento parnasianista. Se le recuerda especialmente por
su relación editorial y literaria con el joven y extraordinario poeta
Arthur Rimbaud, y fue autor de una extensa obra literaria.
Entre sus poemarios parnasianos destacan Les
exilés (1867), Idylles prussiennes (1871) y Petit traité de poésie
française (1872), poemario con el que rompe con el simbolismo.
Naturalismo:
Concepto:
El naturalismo fue un movimiento artístico, principalmente
literario, surgido en Francia durante la segunda mitad del siglo
XIX, que se extendió al resto de Europa y a los Estados Unidos, y
cuyo representante más destacado fue el escritor Émile Zola
(1840-1902).
El naturalismo es una profundización o radicalización del realismo
literario, con el que a veces se confunde, y es una reacción contra
el romanticismo, que dominaba la escena literaria desde el siglo
XVIII.
Además, es un movimiento que surge bajo la creciente influencia
de las ciencias y de corrientes ideológicas y filosóficas como el
cientificismo, el positivismo y el marxismo.
Aunque su área de influencia es sobre todo la narrativa (novela y
cuentos), el naturalismo tuvo seguidores en el teatro y en la
pintura.
Origen del Naturalismo:
El naturalismo literario surge en Francia a partir de la narrativa
realista de autores como Stendhal, Balzac y Flaubert. Este último
en cierta forma preanuncia el naturalismo con su novela Madame
Bovary, que rompe con el proselitismo y el “mensaje social”
presente en la obra de autores como Balzac.
Por su lado, Émile Zola inaugura el naturalismo con su
novela Teresa Raquin (1868), y consolida este movimiento con su
saga de la familia Rougon-Macquart, un proyecto de veinte novelas
que en la primera lleva como subtítulo: “Historia natural y social
de una familia bajo el Segundo Imperio”.
Émile Zola
El movimiento se fortalece en Francia en 1873, cuando Zola se
reúne con Flaubert, Alphonse Daudet, los hermanos Jules y
Edmond Goncourt y Guy de Maupassant, entre otros, con quienes
publica un volumen colectivo que aparece en 1875.
El movimiento se extiende a España (con autores como Emilia
Pardo Bazán, Narcís Oller, Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas
“Clarín”), Inglaterra (Thomas Hardy), Irlanda (George Moore),
Rusia (Tolstói, en Ana Karénina, y el joven Máximo Gorki),
Portugal (Eça de Queiroz), Estados Unidos (Frank Norris),
Alemania (Theodor Fontane), etc.
El naturalismo literario pierde fuerza a principios del siglo XX con
el surgimiento de las vanguardias literarias, sin embargo parte de
sus tesis siguen vigentes en corrientes ideológico literarias como el
realismo socialista, y en la novelística hispanoamericana de la
primera mitad del siglo XX.
Caracteristicas del Naturalismo:
Objetividad
El naturalismo propone desprenderse de sentimentalismos y de
una visión subjetiva de la realidad. El texto, como documento
social, debe ser lo más “objetivo” posible, presentando las
situaciones sin expresar opiniones.
Aplicación del método científico
Intentaron aplicar a la obra de arte técnicas del modelo científico.
En palabras de Émile Zola: “Si el método experimental ha podido
ser trasladado de la química y de la física a la fisiología y a la
medicina, lo puede ser de la fisiología a la novela“.
En términos generales, se refería a que la representación de la
realidad debía ser objetiva, alejada de los valores éticos y morales
de las sociedades burguesas. En consecuencia, valores como lo
bello o lo feo no eran juzgados; era la situación, y de una forma
amoral (en el sentido de no otorgarle valores de bueno o malo).
Apego a la realidad
En las descripciones, naturales o sociales, intentan apegarse lo
más posible a lo real, incurriendo a veces en lo escabroso y en el
feísmo (sin adornar ni obviar escenas grotescas).
Interés en las clases bajas y la pequeña burguesía
A diferencia del romanticismo, y en parte del realismo, intentan
reflejar o contar la vida de las clases bajas y de la pequeña
burguesía: amas de casas, empleados, prostitutas, funcionarios y
pequeños comerciantes.
Estilo no subjetivo y libre de lirismos
Los artistas naturalistas intentan mantener a raya el lirismo y
buscan un estilo descarnado, lo más objetivo posible.
Generalmente los textos se narran en tercera persona, aunque
algunos temas se abordaron en forma de “autoficción” (en primera
persona).
Reflejo de la ideología de los autores
A pesar de su pretensión de “objetividad” los textos naturalistas
reflejaban la postura crítica de sus autores, en torno a los distintos
males que aquejaban a la sociedad.
Exponentes Principales del naturalismo:
León Tolstói (Rusia, 1828-1910)
De la obra de este extraordinario narrador ruso se ha
destacado como naturalista su novela Ana Karénina (1877).
Émile Zola (Francia, 1840-1902)
Es el principal autor de la escuela naturalista, de la que también es
considerado fundador y principal teórico. En su extensa obra
destacan Teresa Raquin (1868) y su proyecto novelístico Les
Rougon-Macquart: veinte novelas publicadas entre 1871 y 1893,
entre las que destacan títulos como Nana (1880)
y Germinal (1885).
Gustave Flaubert (Francia, 1821-1880)
Además de Madame Bovary puede considerarse como de corte
naturalista su novela La educación sentimental (1869).
Benito Pérez Galdós (España, 1843-1920)
Considerado por algunos críticos como el mayor escritor en
lengua española después de Cervantes, se consideran
naturalistas sus novelas La desheredada (1881),
y Fortunata y Jacinta (1887).
Emilia Pardo Bazán (España, 1851-1921)
Ensayista, dramaturga, poeta y narradora, esta polifacética
autora fue una de las principales promotoras del
naturalismo en España, con obras como La
tribuna (1883), La cuestión palpitante (1883) y Los pazos
de Ulloa (1887).
Simbolismo:
Qué es Simbolismo:
Se conoce como simbolismo a las diferentes formas de expresión que utilizan
símbolos para representar ideas y hechos. En este sentido, es sumamente
importante relacionar la realidad del símbolo, es decir, relacionar claramente un
significante y un significado determinado.
Un ejemplo para comprender la definición dada anteriormente es: la cruz forma
parte del simbolismo cristiano.
Por otro lado, el simbolismo fue el nombre dado al movimiento artístico que
nació en Francia, a finales del siglo XIX, y se caracteriza por sugerir ideas o
evocar objetos sin nombrarlos directamente, mediante símbolos e imágenes.
Origen
Origen del simbolismo
Este movimiento, como mencionamos, tiene lugar en el siglo XIX, momento en el
que además de una importante serie de cambios sociales y políticos, los
intelectuales empiezan a cuestionar el positivismo. Es así que parte de ellos se
empiezan a manifestar en contra de las costumbres relativas a la clase burguesa,
llevando al artista a inclinarse a un modo de vida más bohemio que le permite ver
el arte como una forma de libertad.
El planteamiento del movimiento literario estaría a manos del poeta Jean
Moreás, quien afirmó en un artículo que la poesía debía buscarse en su carácter
simbólico, y no en el tono decadente que esta podía tener a simple vista. Es así
que inicia una serie de producciones artísticas, especialmente difundidas en
revistas en las que se apoya la nueva forma propuesta para la elaboración de la
poesía.
Otro de los factores clave que determina el surgimiento del simbolismo está
situado en la obra Las flores del mal, de Charles Baudelaire, la cual se ha
convertido en una obra emblema del autor. Baudelaire, quien admiraba con
gran entusiasmo a Edgar Allan Poe, influye en el momento a partir de las figuras
literarias e imágenes que tomará inspirado en Poe. Esto, mientras que, de forma
simultánea, muchos jóvenes escritores se unían al movimiento agotados de las
formas de los movimientos realistas.
Características importantes del simbolismo
Pasemos a revisar los rasgos característicos más importantes de este
movimiento literario que se desarrolló principalmente en la poesía, pero que
consolidó otra serie de aspiraciones para el campo literario en general. Estas
características son:
Renovación de la poesía
Como hemos dicho, uno de los aspectos esenciales del simbolismo se relaciona
con la forma poética, dado que propone una renovación de esta en la que
además, la libertad de creación desempeña un papel fundamental en su creación.
Este será su aspecto renovador frente a una serie de normas establecidas para la
creación de la poesía a la que se sometían los poetas en momentos previos.
En este sentido, cada uno de los símbolos de las obras, cuenta con una
concreción propia de cada poeta, así como también emerge una visión subjetiva
por parte del espectador, de manera que no es posible una interpretación única en
cada una de las obras. Así, hablamos de un movimiento en el que prima el
contenido más que en la técnica misma.
Evocación de interpretación
El simbolismo se va a caracterizar, entre otras cosas, por la evocación de
impresiones, pero también por facilitar la alusión ante las interpretaciones más
cercanas a la realidad como un ejercicio no solo del propio poeta, sino al que
también hace partícipe al espectador.
Rompimiento del realismo y naturalismo
Uno de los ejes principales sobre los cuales se posa el simbolismo en su
desarrollo, tiene que ver precisamente con la ruptura que realiza o que implica
para las formas propias de otros movimientos como lo fueron el naturalismo y el
realismo, los cuales partían de un retrato fiel de la realidad y sus formas.
Uso del lenguaje
Un aspecto esencial que debemos destacar del simbolismo, tiene que ver con el
uso que se le da al lenguaje. El poeta, en su búsqueda de libertad, establece un
lenguaje poético que se toma, a la vez, como un elemento cognitivo. En este
sentido, el uso de figuras retóricas será clave para su cometido, además de
asignarle el despertar de sensaciones a través de la sinestesia y la metáfora.
Lenguaje musical
En este movimiento de la literatura, la poesía que se realiza evoca música, de
manera que la musicalidad se convierte en un elemento primario dentro de la
literalidad del lenguaje que se desarrolla.
Exponentes Principales:
Charles Baudelaire (1821-1867)
Baudelaire fue el precursor del simbolismo francés. Fue un gran
entusiasta y seguidor de la obra de Edgar Alan Poe dedicó 17 años de su
vida a traducirlo. Aunque sus orígenes fueron en el seno de una familia
acomodada, en general, tuvo una vida más bien precaria.
En su obra ahonda sobre los males de la sociedad y del hombre, así
como el conflicto permanente del último entre el bien y el mal. Durante
sus años en París, el autor escribió el poemario Las Flores del mal, con
el que fue multado por “ultraje a la moral pública”
Stéphane Mallarmé (1842-1898)
Stéphane Mallarmé nació en París en una familia de funcionarios. Su
obra es escasa pero influyó en Francia a finales de siglo XIX. Su poesía
es oscura y compleja, a menudo busca la perfección y la belleza.
Destaca especialmente la influencia que tuvieron en él autores como
Baudelaire y Banville.
Una de sus creaciones más significativas fue La siesta de un
fauno (1876), la cual se mueve entre la realidad y el mundo onírico
Arthur Rimbaud (1854- 1891)
Nació en Charleville en el seno de una familia de la pequeña burguesía.
También conocido como el precursor del surrealismo, este autor, desde
muy joven, llevó una radical vida bohemia, por ello su dedicación literaria
solo formó parte de los primeros años de su vida.
Charleville reconocía que el poeta era como un “vidente”, una especie de
iluminado cuya misión es hacer comprender “la otra visión de la realidad”.
Con su obra se aproximó a Baudelaire y Mallarmé.
Entre sus obras destacan Una temporada en el infierno (1873)
e Iluminaciones (1874)
Paul Verlaine (1844-1896)
Fue otro poeta francés relativo al movimiento simbolista. Verlaine
pertenecía a la pequeña burguesía. A la edad de 20 años se entregó por
completo a la vida bohemia. Su obra se vio influenciada por Baudelaire y,
especialmente por Rimbaud.
Es común en su poesía el uso de un lenguaje coloquial que busca la
musicalidad, también hace uso de metáforas y símbolos. A menudo, es
considerado por algunos críticos como el padre del modernismo, al
menos, su influencia es significativa para algunos autores relativos a este
movimiento.
Entre sus creaciones destacan Poemas saturnianos (1866) y Fiestas
galantes (1869)
Principales características de la época clásica en la
literatura
Las características más importantes de esta época literaria son:
Contenido literario: una de las particularidades más importantes de este
momento, debido a los enfrentamientos constantes y guerras, será el
planteamiento del ideal del hombre de la época, de manera que la producción
literaria evidencia una búsqueda de la perfección y del ideal de belleza de los
hombres más importantes, digna de construir e imitar.
Por otro lado, la literatura de la época clásica también se va a distinguir por hacer
énfasis en relatos que expresan tonos personales e íntimos, donde los autores
establecen diálogos consigo mismos, poniendo en conocimiento sus emociones y
sentimientos.
Forma de composición: en cuanto a la forma de composición que llevaban estos
primeros relatos de la época clásica se desarrolla principalmente la rima, lo cual
facilitaba la memorización de estos, además de una cantidad de sílabas
determinadas, forma que será la base para la producción de otra serie de relatos
variados.
Prosa: es en esta época donde aparecen, también, los indicios de la prosa, la cual
será compuesta con el fin de ser leída y que permitirá la narración de los conflictos
constantes entre Grecia y Persia.
Forma de transmisión: otra de las características más importantes de la época
clásica de la literatura, tiene que ver con la forma en la que se transmiten los
primeros relatos, dado que se basa en una transmisión oral, la cual, similar a la
época preclásica, pasará de generación en generación para mantenerse viva con
el paso del tiempo y las regiones.
Ideal de belleza: esta búsqueda constante que inician y propician los hombres,
persigue una belleza ideal del cuerpo humano que se alcanzará a partir de la
armonía y el equilibrio.
Escritos sobre el origen: en este momento continúa la escritura de textos que
pretenden dar explicaciones acerca del origen del mundo, del ser humano y del
universo, continuación de lo que nace en la época preclásica de la literatura. Sin
embargo, cada cultura tendrá una explicación distinta en cuanto al origen de todo.
Personajes de las obras: particularmente en los mitos griegos los personajes
serán héroes y dioses. Los dioses serán inmortales y con mucho poder, pero con
una cercanía evidente a lo humano, lo cual era representado a partir de virtudes y
defectos como la ira, el rencor, la envidia, los celos, la bondad, etc. Los héroes
serán hombres que poseían cualidades extraordinarias, y podían ser hijos de
mortales o de dioses. Ambos tipos de personajes fueron sustanciales para los
poetas de la época, quienes los tomaron como inspiración para sus obras, pero
seguirán presentes en los poetas de la posteridad.
Literatura romana: como mencionamos, la literatura romana reside en la herencia
de la literatura griega, sin embargo surgirán cambios como por ejemplo la
invención de subgéneros como la fábula, la oratoria y la retórica. Además, tanto la
literatura, como las demás expresiones artísticas concebidas hasta este momento,
serán instrumentos ideológicos que estarán al servicio del Imperio Romano.
Lengua latina: con la adopción de la literatura, Roma empezará a transmitir la
lengua latina al mundo occidental, así como también otras áreas entre las que se
encuentra la organización del gobierno, la ingeniería, el derecho y la
administración.
PRINCIPALES DIOSES DE LA MITOLOGIA
GRIEGA:
Zeus, el dios del cielo
Zeus es el máximo dios del Olimpo, es el encargado de
controlar el orden, la justicia y el destino dentro del Universo.
Es hijo de dos titanes, Cronos y Rea y, por tanto, hermanos
de otros dioses griegos como Hades, Poseidón, Hera, Hestia
y Demetér.
Vamos a echar un momento la vista atrás para entender por
qué Zeus es el dios de los cielos. Antes de que aparecieran
los dioses griegos, el mundo estaba controlado por Titanes y,
de hecho, Zeus y sus hermanos son hijos de una pareja de
titanes.
Cronos, el padre, temía que alguno de sus hijos le quitara su
lugar y, por eso, cada vez que tenía un nuevo descendiente,
se lo comía. Rea, la madre, no podía soportar este acto y, por
eso, pudo salvar a Zeus de su padre ocultándolo en Creta
pero cuando el niño creció, le dio una planta a su padre para
que vomitara a todos sus hermanos, repletos de ganas de
venganza.
Desde entonces tuvo lugar una gran lucha que enfrentó a los
titanes contra los dioses y, al final, fueron estos últimos los
que consiguieron vencer, por este motivo, los titanes fueron
enviados a los abismos del Tártaro (en el inframundo) y Zeus
se erigió como el dios supremo. Junto a sus dos hermanos,
Poseidón y Hades, tuvo que repartirse los tres reinos del
mundo: el cielo (Zeus), el mar (Poseidón) y el inframundo
(Hades).
El elemento más le representa es el rayo con el que puede
controlar tanto las lluvias como castigar a las personas.
Hera, la diosa del Olimpo
La mujer de Zeus es Hera y, por esto, es la diosa del Olimpo
dentro de la mitología griega. Es hermana de su marido y, por
tanto, también es hija de los titanes que hemos mencionado
anteriormente. Al principio no quería casarse con su hermano
pero, al final, este dios (que era un rey en los camuflajes y
disfraces) consiguió conquistar su corazón al convertirse en
un pájaro desvalido.
Debido a su condición como esposa de Zeus, Hera es
la protectora del matrimonio y de las mujeres casadas.
Tuvo que lidiar con muchas infidelidades de Zeus y, por este
motivo, se la suele representar como una diosa con un
carácter celoso, violento y vengativo. Pese a esto, es la diosa
relacionada con todo lo que el matrimonio comporta, incluso
con la fertilidad femenina.
Sus hijos son algunos de los principales dioses griegos:
Ares, Hebe, Hefesto e Ilitia
Hefesto, el dios del fuego y de la
metalurgia
Ahora vamos a hablar de uno de los hijos de Zeus y
Hera: Hefesto. Se trata del único dios artesano que hay en
el Olimpo y, por eso, es el dios de la metalurgia ya que
trabajaba para los demás dioses creando objetos que
necesitaban para cumplir sus funciones. Pero, además de
esto, Hefesto es también el dios del fuego pero no del fuego
doméstico sino el fuego creador, el que es capaz de doblegar
los metales y, así, poder crear herramientas con su poder.
Este dios se encargaba de fabricar los rayos de Zeus pero
también las flechas de otros dioses como Artemisa y Apolo, la
coraza de Heracles, las cadenas que llevaba Prometeo o las
armas que usaba Aquiles.
En apariencia era diferente a los demás dioses porque era
cojo y desgarbado y, por este motivo, su madre lo echó del
Olimpo. Pero, al tiempo, consigue regresar al monte sagrado
e incluso casarse con Afrodita, la diosa del amor y la
belleza.
Apolo, el protector de la música y de la
medicina
Apolo es hijo de Zeus pero no de Hera sino que es fruto de
la relación que el dios tenía con otras mujeres, en este caso,
Leto que también era hija de un titán. Se le considera el
protector de la medicina y de la música, sobre todo de la lira,
instrumento con el que siempre se le ha representado.
Se trata de un dios de profecías porque conocía la voluntad
de Zeus y, por eso, podía revelar a los humanos los
acontecimientos futuros en diferentes oráculos repartidos en
Grecia (el más famoso de ellos era el de Delfos).
Pero, además de esto, también domina a la perfección el
uso del arco, arma con la promueve que los dioses
castiguen a los mortales por sus actos. De hecho, se le
considera un buen atleta y fue el primero en ganar los juegos
olímpicos.
Afrodita, la diosa del amor y de la belleza
Afrodita es la mujer de Hefesto, el hijo cojo y deforme de
Zeus y Hera. Afrodita es la diosa del amor y de la belleza y su
aparición en el mundo es una de las historias mitológicas más
conocidas por todos ya que apareció entre las olas del mar
sobre un carro hecho con conchas de mar. Todo el mundo
que fue testigo de este momento no pudo apartar sus ojos de
esta preciosa diosa.
Pese a que está casada con Hefesto tiene otros amantes
como, por ejemplo, el dios de la guerra Ares; incluso en otras
recopilaciones mitológicas se indica que este era en realidad
su marido. De entre todas las historias en las que aparece
Afrodita, la de la guerra de Troya es la más conocida pues es
por ella por la que Paris termina escogiendo a Helena.
Hades, el dios de los muertos
Dentro de los principales dioses griegos no podemos dejar
de hablar de los dos hermanos de Zeus, Hades y Poseidón,
con los que se repartió los diferentes reinos del
mundo. Hades es el encargado de controlar el
inframundo, es decir, el mundo de los muertos.
Aquí convive con Perséfone, una reina a la que ha raptado
del mundo de arriba y que ha bautizado como la reina del
inframundo. Se le representaba con un dios feroz y
despiadado pero, sin embargo, no tenía maldad porque NO
era el diablo cristiano, simplemente era el dios encargado de
controlar esa parte del mundo.
El mundo subterráneo también se conocía con el nombre de
Hades y estaba dividido en dos zonas:
Erebo: es la zona por la que entran los muertos cuando
acaban de fallecer
Tártaro: es la zona más profunda y el lugar donde están
desterrados los titanes tras la guerra
El mundo de la tierra y el subterráneo estaba dividido por ríos
que, para cruzarlos, debías ir en la barca de Caronte, el
encargado de trasladar a las almas hacia el inframundo.
Poseidón, dios del mar
El último de los tres hermanos es Poseidón, el dios del
mar. Pese a que estaba casado, era un dios también infiel y
lleno de amantes, sobre todo, con las ninfas de los
manantiales. De estas relaciones extraconyugales salieron
algunos hijos que son conocidos en la mitología griega por su
salvajismo como el gigante Orión o el caballo Pegaso.
Es un dios que aparece en una gran cantidad de leyendas y
mitos griegos. Se le representa de pie sobre el mar o en un
carro que es un caracol gigante de oro y que es conducido
por caballos marinos. En sus esculturas siempre iba
acompañado por animales marinos como peces, delfines, etc.
El arma más representativa de este dios griego era el
tridente con el que era capaz de agitar las aguas e,
incluso, hacer naufragar embarcaciones.
Ares, dios de la guerra
Del matrimonio entre Zeus y Hera nació Ares, el dios de la
guerra. Se le suele representar con elementos típicos del
mundo bélico como cascos, escudos, espadas y una coraza.
Siempre se le tildó como un dios agresivo y sanguinario,
debido a esto era muy impopular tanto para los dioses como
para los mortales.
Aunque sea el dios de la guerra, es abatido en muchas
contiendas, algo que vuelve a dejar claro una de las
características de los dioses mitológicos griegos y es que, en
ocasiones, se asemejaban mucho a los seres humanos
mostrando tanto virtudes como defectos. No era invencible ni
siquiera cuando luchaba contra los humanos.
Atenea, la diosa de la sabiduría
Es la hija favorita de Dios y una de las importantes dentro
de la mitología griega. Se le considera la diosa de la sabiduría
y la inventora de herramientas e instrumentos como la flauta,
el carro, el barco, la olla de barro, la trompeta o el arado. Es
la encargada de enseñarle a los humanos los números y a las
mujeres les mostró tareas del hogar como la cocina o el
tejido.
Esta diosa nació adulta y, desde el primer momento, fue la
favorita de su padre; de hecho, Zeus la quiere proteger tanto
que terminó confiándole su escudo para que nadie pudiera
dañarla, también le cedió su rayo para que tuviera la misma
fuerza que él.
Las enseñanzas y herramientas que Atenea mostró a los
ciudadanos griegos hizo que la población elevara una gran
cantidad de estatuas y templos en su honor; uno de los más
famosos es el Partenón de Atenas que, actualmente,
todavía pueden verse sus ruinas.