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PARACETAMOL

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PARACETAMOL

INDICACIONES TERAPÉUTICAS:

PARACETAMOL es un analgésico y antipirético eficaz para el control del dolor leve o


moderado causado por afecciones articulares, otalgias, cefaleas, dolor odontogénico,
neuralgias, procedimientos quirúrgicos menores etc. También es eficaz para el tratamiento de la
fiebre, como la originada por infecciones virales, la fiebre posvacunación, etcétera.

CONTRAINDICACIONES:

Hipersensibilidad.

Debido a que se metaboliza en el hígado, se debe administrar con precaución en pacientes con
daño hepático, al igual que en aquellos que están recibiendo medicamentos hepatotóxicos o que
tienen nefropatía.

PARACETAMOL tampoco se debe administrar por periodos prolongados ni en mujeres


embarazadas.

La ingestión de 3 o más bebidas alcohólicas por periodos prolongados, puede aumentar el riesgo
de daño hepático o sangrado del tubo digestivo asociado al uso de PARACETAMOL, por lo
que se deben considerar estas condiciones al prescribir el medicamento.

PRECAUCIONES GENERALES:

Si ocurre una rara reacción de sensibilidad, descontinuar el medicamento de inmediato. No se


use conjuntamente con alcohol ni con otros medicamentos que contengan PARACETAMOL.

Si el tratamiento por 10 días es insuficiente para controlar el dolor y reducir la fiebre o aparecen
nuevos síntomas, se presenta enrojecimiento o sudación, ardor de garganta por más de dos días
seguido de fiebre, dolor de cabeza, erupción, náusea o vómito, será necesario reevaluar el
diagnóstico y cambiar de agente para el control de los síntomas.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:

Categoría de riesgo B: A pesar de que a dosis terapéuticas se considera que PARACETAMOL


es un medicamento seguro durante el embarazo, y de que los estudios en animales no han
mostrado efectos negativos ni se han reportado efectos adversos durante el embarazo, no hay
estudios clínicos bien controlados que demuestren que el producto es seguro para la madre y el
feto, por lo que su uso en esta situación depende del criterio del médico.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS:

PARACETAMOL ha sido asociado al desarrollo de neutropenia, agranulocitopenia, panci-


topenia y leucopenia.

De manera ocasional, también se han reportado náusea, vómito, dolor epigástrico, somnolencia,
ictericia, anemia hemolítica, daño renal y hepático, neumonitis, erupciones cutáneas y
metahemoglobinemia.
El uso prolongado de dosis elevadas de PARACETAMOL puede ocasionar daño renal y se han
reportado casos de daño hepático y renal en alcohólicos que estaban tomando dosis terapéuticas
de PARACETAMOL.

La administración de dosis elevadas puede causar daño hepático e incluso necrosis hepática.

Reacciones Adversas

El paracetamol es hepatotóxico aunque en la mayor parte de las ocasiones esta toxicidad es el


resultado de una sobredosis o de dosis excesivas administradas crónicamente. La
hepatotoxicidad inducida por el paracetamol se manifiesta como necrosis hepática, ictericia,
hemorragias, y encefalopatía. Después de una sobredosis, las lesiones hepáticas se manifiestan a
los 2 o 3 días.

En las 2-3 horas después de la sobredosis se observan náuseas/vómitos, anorexia, y dolor


abdominal con elevación de las enzimas hepáticas e hipoprotrombinemia. Pueden producirse
hemorragias gastrointestinales secundarias a los bajos niveles de protrombina. La recuperación
tiene lugar en cinco a diez días. Los niños tienen menor riesgo de desarrollar hepatotoxicidad,
posiblemente debido a su diferente metabolismo.

Los fármacos y agentes que afectan a la función del citocromo P 450 y el alcohol pueden
agravar la intoxicación por paracetamol. También se ha sugerido que la administración de dosis
elevadas en ayunas puede ser potencialmente hepatotóxica. En caso de sobredosis, el
tratamiento de elección es la N-acetilcisteína, que actúa como donador de -SH en sustitución del
glutatión.

El paracetamol puede producir necrosis tubular renal y nefropatía analgésica crónica,


caracterizada por nefritis intersticial y necrosis papilar, sobre todo en pacientes tratados con
dosis elevadas (> 4 g/día) de forma crónica, o después de una sobredosis. Es muy infrecuente
que el fallo renal tenga lugar sin una hepatotoxicidad. El riesgo de complicaciones renales es
mayor en pacientes alcohólicos, y en pacientes con enfermedad renal subyacente incluyendo
nefropatía diabética.

Se ha descrito metahemoglobinemia después de dosis elevadas de paracetamol que puede


ocasionar hemólisis y por tanto anemia hemolítica, con la correspondiente cianosis de las
mucosas, uñas y piel. Los niños son más susceptibles que los adultos para desarrollar esta
reacción adversa

Otros efectos hematológicos comunicados con el paracetamol son neutropenias, leucopenia,


trombocitopenia, y pancitopenia.

La reacciones de hipersensibilidad puede manifestarse por urticaria, eritema, rash, y fiebre.


INDOMETACINA/ADENOSINA

ACCION Y MECANISMO:

ANTIINFLAMATORIO no esteroídico (AINE) perteneciente al grupo de los arilacéticos


derivado indolacético, que actúa impidiendo la síntesis de prostaglandinas, mediante la
inhibición competitiva y reversible de la actividad ciclooxigenasa, enzima que convierte el
ácido araquidónico en prostaglandinas.
Presenta gran actividad antiinflamatoria, antitérmica y analgésica (esta última independiente de
su acción antiinflamatoria ejerciéndose a nivel central y periférico). Es uno de los AINE con
mayor potencia inhibidora de la síntesis de prostaglandinas. No es uricosúrica y posee actividad
antiagregante plaquetaria.
Su eficacia terapéutica es muy importante aunque su uso conlleva una elevada incidencia
efectos secundarios, incluyendo molestias gastrointestinales, cefalea y vértigo, especialmente en
ancianos, por lo que su utilización es limitada.
Es eficaz para aliviar el dolor, la inflamación y la rigidez articular. Administrada a la hora de
acostarse, reduce la rigidez articular matutina.

Reacciones adversa.
Las reacciones neurológicas son: cefaleas, mareos, depresión, vértigo y fatiga; con menor
frecuencia: confusión mental, ansiedad, somnolencia, convulsiones, coma, neuropatía periférica,
debilidad muscular y rara vez parestesias y empeoramiento de la epilepsia y parkinsonismo. En
algunos casos la intensidad de esta sintomatología puede obligar a suspender el tratamiento.
Síntomas gastrointestinales: náuseas, anorexia, vómitos, molestias epigástricas, constipación y
diarrea. Pueden aparecer ulceraciones en esófago, estómago, duodeno o intestino delgado;
hemorragia gastrointestinal. Muy rara vez se observó estomatitis, flatulencias o hemorragias de
origen sigmoideo. Diversos estudios han indicado que la dosificación recomendada más elevada
de indometacina por vía oral (50mg, 4 veces por día) produce menos pérdida de sangre en las
heces que la dosis media de ácido acetilsalicílico (600mg, 4 veces por día). Hepáticas: en raras
ocasiones se observaron cuadros de hepatitis o ictericia relacionados con la administración de
indometacina. Cardiovasculares o renales: con poca frecuencia edema, elevación de la presión
arterial, taquicardia, dolor precordial, arritmia, hipotensión, insuficiencia cardíaca congestiva.
Reacciones de hipersensibilidad, con signos de erupciones cutáneas, dermatitis exfoliativas,
prurito, urticaria, trastornos respiratorios agudos, disnea. Hemáticas: puede aparecer:
leucopenia, petequias, púrpura, trombocitopenia. Otras reacciones: trastornos de la audición,
proteinuria, nefritis intersticial, hiperglucemia, glucosuria, visión borrosa y dolor orbitario o
periorbitario. Bronconstricción en asmáticos sensibles al ácido acetilsalicílico.
DORIXINA RELAX

FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA

La absorción del clonixinato de lisina es rápida obteniéndose la concentración plasmática


máxima alrededor de entre 40 y 60 minutos después de la administración. La
biodisponibilidad es en promedio de 56%, con alguna variación individual. La vida media
plasmática del clonixinato de lisina en humanos es de 1,75 + 0,10 horas (media +- E.S.).
La eliminación es bajo la forma de metabolitos, principalmente en la orina (60%). La
concentración en la leche es 7 a 10% de la concentración plasmática.

La ciclobenzaprina es bien absorbida, circula estrechamente unida a las proteínas


plasmáticas, se metaboliza primariamente en hígado y su excreción tiene predominio renal.
La eliminación es lenta y variable; su vida media oscila entre 1 y 3 días.

DORIXINA RELAX® por el clonixinato de lisina que contiene, es un analgésico


antiinflamatorio no esteroide, con acción analgésica predominante. Su acción se desarrolla
por inhibición de la síntesis de prostaglandinas, habiéndose demostrado recientemente que
dicha acción es predominante sobre la enzima catalizadora de la síntesis de prostaglandinas
mediadoras de la inflamación (ciclooxigenasa 2 o COX-2) con menor actividad sobre la
enzima catalizadora de la síntesis de prostaglandinas de la mucosa gastrointestinal y de los
riñones (ciclooxigenasa 1 o COX-I)], donde dichas sustancias ejercen una función
protectora.

La presencia de ciclobenzaprina le confiere acción relajante del músculo estriado


esquelético sin interferir con la función muscular. La ciclobenzaprina relaja la contractura
y disminuye el tono del músculo esquelético por acción sobre los sistemas motores
(gamma) y (alfa) a nivel del sistema nervioso centra l.
RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA
Embarazo: Si bien los estudios toxicológicos preclínicos no han evidenciado efectos
teratogénicos con el clonixinato de lisina y la ciclobenzaprina, no existe experiencia suficiente
con la administración de estas drogas a mujeres embarazadas. Por lo tanto, DORIXINA
RELAX® no debe ser administrado durante el embarazo.

Lactancia: Los estudios realizados en humanos demostraron que la excreción de clonixinato de


lisina en la leche es pequeña. No se conoce la excreción en la leche de la ciclobenzaprina. Se
evaluará la relación riesgo/beneficio cuando se deba administrar a mujeres en periodo de
lactancia.

Uso pediátrico: No se dispone de estudios clínicos con ciclobenzaprina en niños y adolescentes


menores de 15 años, por lo tanto, su uso está contraindicado en ellos.

Uso geriátrico: Como sucede con todos los antiinflamatorios, administrar con precaución a los
pacientes ancianos, ya que en los mismos puede existir alteración de la función renal, hepático
cardiovascular.
REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS
En dosis terapéuticas DORIXINA RELAX® es un medicamento bien tolerado.
Excepcionalmente, en especial cuando se le administra a individuos predispuestos, puede
presentarse náuseas, vómitos, gastritis y somnolencia.

Por la asociación con ciclobenzaprina se puede presentar somnolencia, sequedad de boca y


mareos.

VANCOMICINA

VANCOMICINA está indicada como tratamiento de segunda elección en pacientes alérgicos a


penicilinas, en infecciones causadas por microorganismos sensibles y en enfermedades en las
que han fallado otros tratamientos como: enfermedades estafilocócicas, endocarditis,
septicemia, infecciones óseas, del tracto respiratorio bajo, piel y tejidos blandos.

Se ha usado también como tratamiento preventivo en el drenaje quirúrgico de abscesos por


estafilococos, endocarditis causadas por Difteroides, Streptococcus viridans y S. bovis, asociada
a aminoglucósidos, colitis seudomembranosa por C. difficile y Staphylococcus.

Se ha empleado también en pacientes inmunocomprometidos con neutropenia febril, meningitis


y peritonitis, así también en infecciones por Corynebacterium y estreptococos anaerobios.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:

No existen estudios controlados en humanos, por lo que VANCOMICINA no se debería indicar


en el embarazo.

Existe escasa evidencia de la posible ototoxicidad y nefrotoxicidad en productos de madres que


recibieron VANCOMICINA durante el embarazo, por lo que la administración de
VANCOMICINA en cualquier etapa del embarazo debe hacerse sólo si es estrictamente
necesario.

VANCOMICINA se excreta en la leche por lo que es posible encontrar el antibiótico en el


producto.

Debido al riesgo de toxicidad de VANCOMICINA, se recomienda valorar si se descontinúa el


tratamiento con este antibiótico o se suspende la lactancia durante el mismo.

En niños pequeños se ha reportado la aparición de eritema y flujo nasal cuando se administró


VANCOMICINA y agentes anestésicos, por lo que se debe tener precaución ante esta posible
asociación farmacológica.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS:

VANCOMICINA puede causar ototoxicidad, la cual puede presentar desde zumbido de oídos,
vértigo, tinnitus y mareo, hasta sordera temporal o permanente. Esta acción potencia la de otros
compuestos ototóxicos, como los aminoglucósidos. El riesgo se incrementa en pacientes con
insuficiencia renal.
Es posible que VANCOMICINA precipite colitis seudomembranosa de intensidad variable, por
lo que se debe sospechar en todo paciente que acude por diarrea y está recibiendo tratamiento
con este medicamento.

La administración I.V. continua puede desencadenar superinfecciones, debido a la presencia de


microorganismos resistentes. El daño renal es otro aspecto importante de VANCOMICINA, en
especial en pacientes ancianos, por lo que se recomienda el monitoreo continuo de la función
renal durante el tratamiento con VANCOMICINA. Es posible el desarrollo o empeoramiento de
insuficiencia renal y nefritis intersticial. Estos efectos se revierten con la suspensión del trata-
miento.

Se ha reportado también neutropenia después de una semana de tratamiento con VANCO-


MICINA. Rara vez, se ha reportado eosinofilia, trombocitopenia y agranulocitosis. En el
tratamiento I.V. se puede presentar dolor en la vena, endurecimiento, tromboflebitis e incluso
necrosis del tejido en inyecciones I.M. o extravasación en la vía I.V.

Después de la administración I.V. son relativamente frecuentes la hipotensión arterial,


bradicardia, eritema, urticaria, reacción anafilactoide y prurito.

Estos efectos se han asociado al uso de anestésicos generales.

Se ha descrito con VANCOMICINA un evento conocido como el síndrome del hombre rojo,
cuando se administra VANCOMICINA en infusión rápida, caracterizado por rubicundez de la
porción superior del cuerpo, incluyendo el cuello, tórax y cabeza, con dolor o espasmo de los
músculos torácicos, disnea y prurito.

Éste tiende a desaparecer espontáneamente dentro de los primeros 20 minutos posteriores al


inicio de la infusión.

En la administración intraperitoneal de vancomicina en pacientes con diálisis peritoneal, se ha


observado el desarrollo de peritonitis química, que puede
variar desde turbidez en el líquido de diálisis, hasta desarrollo de dolor abdominal y fiebre.
Otros efectos reportados con el uso de VANCOMICINA son síndrome de Stevens-Johnson,
fiebre medicamentosa, choque anafiláctico, escalofríos, rash, dermatitis exfoliativa, necrólisis
epidérmica tóxica y vasculitis.

CLINDAMICINA
CLINDAMICINA es una lincosamida de origen semisintético, derivada de la lincomicina. Sólo
se encuentra disponible para administración por vía parenteral. Su actividad antibacteriana es
similar a la de eritromicina en contra de estafilococos y estreptococos; además es efectiva en
contra de anaerobios, en especial Bacteroides fragilis.

CLINDAMICINA está indicada para el tratamiento de: acné vulgar; profilaxis para
intervenciones dentales y periodontitis; infecciones por anaerobios como estreptococos y
babesia; profilaxis de endocarditis bacteriana en pacientes alérgicos a la penicilina; vaginosis
bacterianas como alternativa al metronidazol; infecciones por Bacteroides y Chlamydia;
diverticulosis y endometritis, asociada a un aminoglucósido; infecciones intraabdominales como
apendicitis y enfermedad pélvica inflamatoria; infecciones intraoculares; microsporidiosis,
Leptotrichia y malaria; profilaxis y tratamiento de neumonías asociada a primaquina Pneumo-
cystis carinii; infecciones por grampositivos como Staphylococcus aureus, S. epidermidis,
Streptococcus pyogenes, S. del grupo B, etc.; profilaxis en cirugía de cabeza, cuello y
abdominal con riesgo de contaminación; toxoplasmosis.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS:

Hematológicas: Se han reportado leucopenia, leucocitosis, anemia y trombocitopenia graves en


algunos pacientes recibiendo CLINDAMICINA.

Sistema cardiovascular: En algunos pacientes, CLINDAMICINA puede causar arritmias severas


como fibrilación ventricular, alargamiento del intervalo QT y arritmia ventricular polimórfica o
torsades de pointes. También puede desencadenar bigeminismo ventricular y bloqueo cardiaco
en diferentes grados.

Se han reportado algunos casos de vasculitis.

Sistema nervioso central: Se han reportado eventos aislados de bloqueo neuromuscular.

Gastrointestinales: El tratamiento con CLINDAMICINA puede producir diarrea, náusea, vómito


y dolor abdominal.

En algunas ocasiones se ha reportado esofagitis.

CLINDAMICINA puede inducir colitis seudomembranosa por superinfección debida a


Clostridium difficile.

La suspensión del tratamiento además de las medidas adecuadas de apoyo, incluyendo la


administración de vancomicina o metronidazol, revierten este efecto.

CLINDAMICINA puede elevar las cifras de aspartato-aminotransferasa y alanina-amino-


transferasa, así como las concentraciones de bilirrubina debido a daño hepático directo.

Riñón y aparato genitourinario: Se ha asociado a la CLINDAMICINA con cuadros de


moniliasis vaginal y vulvovaginitis.

Piel: Se ha observado aparición de erupción de leve a moderada intensidad.

En tratamientos tópicos se ha reportado prurito facial, dermatitis de contacto, edema facial y


erupción maculopapular.
Otros efectos indeseables observados con CLINDAMICINA incluyen: Síndrome de Stevens-
Johnson, reacciones de hipersensibilidad en pacientes HIV positivo y linfadenitis, aunque son
poco frecuentes.

GENTAMICINA

GENTAMICINA es un antibiótico aminoglucósido de amplio espectro. Actúa sobre bacterias


gramnegativas aerobias, incluyendo enterobacteriáceas, Pseudomonas y Haemophilus. Actúa
también sobre estafilococos (Staphylococcus aureus y Staphylococcus epidermidis) incluyendo
cepas productoras de penicilinasa, tiene actividad muy limitada sobre estreptococos. Carece de
actividad sobre bacterias anaerobias.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:

Categoría de riesgo C: Los antibióticos aminoglucósidos atraviesan la barrera placentaria y


pueden ocasionar daño fetal si se administran en mujeres embarazadas. Existen varios reportes
de sordera congénita total bilateral irreversible en niños cuyas madres recibieron estreptomicina
durante el embarazo.

No se han reportado efectos colaterales graves a la madre, feto o recién nacido durante el trata-
miento en mujeres embarazadas con otros aminoglucósidos.

Se desconoce hasta donde el sulfato de GENTAMICINA puede causar daño fetal cuando se
administra a una paciente embarazada, o si puede afectar la capacidad de reproducción.

Si se usa GENTAMICINA durante el embarazo, o si la paciente se embaraza durante la


administración de GENTAMICINA, se le debe informar del potencial daño al feto. En mujeres
que están amamantando, GENTAMICINA se excreta en cantidades mínimas a través de la leche
materna.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS:

Nefrotoxicidad: Los efectos renales adversos como se demuestra por la presencia de cilindros,
células, proteína en la orina, por un aumento en el nitrógeno de la urea, nitrógeno no proteico,
creatinina sérica u oliguria, han sido reportados y con mayor frecuencia ocurren en pacientes
con una historia de disfunción renal y en los tratados por largos periodos con dosis mayores a
las recomendadas.

Neurotoxicidad: Se han observado efectos adversos graves en las ramas vestibular y auditiva del
octavo par craneal, en especial, en pacientes con deterioro renal (en particular si requieren
diálisis) y en los tratados con altas dosis y/o terapia prolongada. Los síntomas incluyen mareo,
vértigo, ataxia, tinnitus, pérdida auditiva, la cual como sucede con otros aminoglucósidos puede
ser irreversible. En general, la pérdida auditiva se manifiesta en su inicio con una disminución
de la audición de altas frecuencias.

Otros factores que pueden aumentar el riesgo de toxicidad incluyen las dosis excesivas,
deshidratación y la exposición previa con otros medicamentos ototóxicos.

Se han reportado neuropatía periférica o encefalopatía, incluyendo adormecimiento, hormigueo


de la piel, fasciculaciones musculares, convulsiones y un síndrome similar a miastenia gravis.
Nota: El riesgo de reacciones tóxicas es bajo en pacientes con función renal normal que no
reciben sulfato de GENTAMICINA inyectable a altas dosis, o por periodos más largos a los
recomendados.

Otras reacciones adversas reportadas que posiblemente están relacionadas con GENTAMICINA
incluyen, depresión respiratoria, letargia, confusión, depresión, alteraciones visuales,
disminución del apetito, pérdida de peso, hipotensión e hipertensión, erupciones cutáneas,
prurito, urticaria, ardor generalizado, edema laríngeo, reacciones anafilácticas, fiebre y cefalea,
náusea, vómito, aumento de salivación y estomatitis; púrpura, seudotumor cerebral, síndrome
orgánico cerebral agudo, fibrosis pulmonar, alopecia, dolor de articulaciones, hepatomegalia
transitoria y esplenomegalia.

Mientras que la tolerancia local del sulfato de GENTAMICINA inyectable es en general


excelente, existen reportes ocasionales de dolor en el sitio de la inyección. También hay
reportes ocasionales de atrofia subcutánea o necrosis lipoídica que sugieren irritación local.

Se ha reportado evidencia de disfunción del octavo par craneal, cambios en la función renal,
calambres en las piernas, erupción cutánea, fiebre, convulsiones, y un aumento en la
concentración de proteínas en el líquido cefalorraquídeo en los pacientes tratados de manera
concomitante con la inyección intratecal de sulfato de GENTAMICINA y la preparación
parenteral de GENTAMICINA.

Kanamicina

La kanamicina es un antibiótico del grupo de los aminoglucósidos, de amplio espectro,


bactericida, activo sobre bacterias Gram positivas, Gram negativas y Mycobacterium, por lo que
se indica en una amplia gama de infecciones. La kanamicina se aísla de la bacteria
Streptomyces kanamyceticus. Debido a su frecuente toxicidad, el uso de kanamicina se ha
limitado últimamente al uso oral y tópico.

Efectos adversos

Debe evitarse el uso simultáneo de otros productos potencialmente tóxicos para el oído y el
riñón, por el alto riesgo de serios efectos secundarios, incluyendo alteraciones en la audición
(sordera o tinitus), renales y alérgicas a estos [Link] provocar náuseas, vómitos y
diarrea. El uso prolongado puede provocar un «síndrome de malabsorción». No se han
reportado efectos adversos durante la lactancia materna en niños cuyas madres estén tomando
kanamicina.

No recomendado, se ha registrado ototoxicidad


HIDROCLOROTIAZIDA

La hidroclorotizada es un diurético tiazídico utilizado para el tratamiento del edema y de la


hipertensión. En la hipertensión los diuréticos tiazídicos se utilizan a menudo como tratamiento
incial bien sólos, bien asociados a muchos otros antihipertensivos. La hidroclorotiazida se
utiliza asociada a beta-bloqueantes, antagonistas del calcio, inhibidores de la enzima de
conversión, antagonistas de la ECA, etc. La hidroclorotiazida también ha sido utilizada en el
tratamiento de la diabetes insípida y de la hipercalciuria, así como en el edema asociado al
síndrome premestrual

REACCIONES ADVERSAS

Debe vigilarse el balance electrolítico en los pacientes tratados con hidroclorotioazida y los
pacientes deberán contactar inmediatamente con el médico si experimentan algún síntoma de
desequilibrio del mismo (fatiga, lasitud, confusión mental, mareos, calambres musculares,
taquicardia, parestesia, sed, anorexia, naúsea o vómitos) debido a que este fármaco puede
producir serias hipotensiones y arritmias. La hipokaliemia es uno de los efectos adversos más
comunes de las tiazidas. Este efecto debe ser tenido en cuenta, sobre todo en pacientes bajo
tratamiento con glucósidos cardíacos, dado que la hipokaliemia aumenta el riesgo de una
toxicidad cardíaca. El hiperaldosteronismo secundario a una cirrosis o nefrosis puede
predisponer a una hipokaliemia, igual que una baja ingesta de potasio o la administración de
fármacos que deplecionan el potasio ([Link]. la amfotericina B). Los pacientes tratados con
hidroclorotiazida pueden necesitar un suplemento de potasio para prevenir una hipokaliemia o
acidosis metabólica.

Los afectos adversos gastointestinales de la hidroclorotiazida incluyen anorexia, irritación


gástrica, náuseas y vómitos, calambres abdominales, diarrea, constipación, sialoadenitis y
pancreatitis. Durante un tratamiento con hidroclorotiazida puede producirse una alcalosis
hipoclorémica siendo esta más probable en pacientes con vómitos, diarrea o sudoración
excesiva u otras condiciones en las que se pierde excesivo potasio. También puede producirse
hiponatremia, pero esta suele ser por regla general poco importante y asintomática. La
discontinuación del tratamiento, la restricción de fluídos o la administración de suplementos de
potasio o magnesio, rápidamente normalizan los niveles séricos de sodio. Los ancianos son más
propensos a desarrollar un hiponatremia, por lo que se deben tomar precauciones.

Se han comunicado casos de azoemia y de nefritis intersticial en pacientes tratados con


hidroclorotiazida, en particular en pacientes con una enfermedad renal pre-existente.

La hidroclorotiazida puede producir glucosuria e hiperglucemia en los diabéticos, posiblemente


debido a una depleción de potasio. Se recomienda monitorizar los niveles de glucosa en sangre
o en orina en estos pacientes.

La hidroclorotiazida interfiere en la secreción tubular proximal de ácido úrico reduciendo su


eliminación y agravando la hiperuricemia en los enfermos con gota. Aunque sólo se producen
ataques de gota en el 20% de los pacientes con hiperuricemia, la administración de
hidroclorotiazida puede desencadenar ataques de gota en estos pacientes.

Se pueden producir hipotensión e hipotensión ortostática durante un tratamiento con


hidroclorotiazida, hipotensiòn que es exacerbada por el consumo de alcohol o por la
administración concomitante de antihipertensivos o narcóticos.

Se ha asociado el uso de la hidroclorotiazida a la ictericia colestásica, debiéndose tomar


precauciones si se administra este fármaco a niños con ictericia, debido a que aumenta el riesgo
de una hiperbilirrubidemia.
Se han comunicado algunos efectos adversos sobre el sistema nervioso central, incluyendo
cefaleas, parestesias, mareos, vértigo y xantopsía. Las reacciones adversas hematológicas son
muy raras, aunque se han descrito agranulocitosis, anemia aplásica, pancitopenia, leucopenia y
trombocitopenia. Tampoco son frecuentes las reacciones adversas dermatológicas, aunque se
han descrito casos de púrpura, fotosensibilidad, alopecia, rash, urticaria, eritema multiforme
(incluyendo el síndrome de Stevens-Johnson), dermatitis exfoliativa y poliarteritis nudosa.

CYTOTEC

INDICACIONES TERAPÉUTICAS
CYTOTEC® está indicado para el tratamiento de la úlcera duodenal y de la úlcera
gástrica, incluyendo aquellas lesiones inducidas por fármacos antiinflamatorios no
esteroidales (AINEs) en pacientes artríticos en riesgo, mientras continúan su terapia con
AINEs. Adicionalmente, CYTOTEC® puede usarse para la profilaxis de úlceras inducidas
por AINEs.
CONTRAINDICACIONES
CYTOTEC® está contraindicado en mujeres embarazadas y en mujeres que planean el
embarazo, ya que incrementa el tono uterino y las contracciones en el embarazo, lo cual puede
causar expulsión parcial o completa de los productos de la concepción.

También está contraindicado en pacientes con alergia conocida a las prostaglandinas.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA


Embarazo. Véase Contraindicaciones. Lactancia.

No se sabe si el metabolito activo de CYTOTEC® se excreta en la leche materna; por lo tanto,


CYTOTEC® no debe administrarse durante la alimentación de pecho.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS


Sistema gastrointestinal: Se ha reportado diarrea ocasionalmente severa y prolongada y puede
requerir el retiro del fármaco. Puede minimizarse utilizando dosis únicas que no excedan los
200 microgramos con alimento y evitando el uso de antiácidos que contienen
predominantemente magnesio cuando se requiere un antiácido.

Después de la terapia con misoprostol puede haber dolor abdominal con o sin dispepsia
asociada o diarrea.

Otros efectos adversos gastrointestinales reportados incluyen dispepsia, flatulencia, náusea y


vómito.

Sistema reproductor femenino: Se ha reportado menorragia, sangrado vaginal y sangrado


intermenstrual en las mujeres pre y postmenopáusicas.

Otros eventos adversos: Se ha reportado rash cutáneo. Los mareos han sido reportados poco
frecuentemente.

El patrón de eventos adversos asociados con CYTOTEC® es similar cuando se administra


concomitantemente un AINEs.

PREDNISONA

La prednisona es uno de los corticoides más utilizados en la clínica. Se trata de un fármaco


activo por vía oral que se metaboliza en el hígado a prednisolona, la forma activa. En
comparación con la cortisona, la prednisona es unas cuatro veces más potente y muestra una
duración de su acción intermedia entre la de la hidrocortisona y la dexametasona. La prednisona
se utiliza en numerosas condiciones inflamatorias y alérgicas. Al tener sólo una pequeña
actividad mineralcorticoide, no se utiliza para tratamiento de la insuficiencia adrenal a menos de
utilizar concomitantemente un mineralcorticoide.

REACCIONES ADVERSAS

La administración prolongada de dosis fisiológicas de sustitución de los glucocorticoides en


casos de insuficiencia adrenal no suele ocasionar reacciones adversas, aunque la prednisona no
es el fármaco de elección para estos casos.

En los tratamientos farmacológicos, las reacciones adversas dependen de las dosis y de la


duración del tratamiento. Grandes dosis durante tratamientos cortos no suelen ocasionar
reacciones adversas, pero la administración crónica conduce a una atrofia corticoadrenal y a una
depleción generalizada de las proteínas, caracterizada por miopatía, osteoporosis, fracturas y
necrosis óseas y deterioro de la cicatrización. Estos estos efectos son más frecuentes en los
pacientes de más edad o debilitados. Las mujeres postmenopaúsicas han de ser vigiladas durante
un tratamiento con corticosteroides por ser mayor el riesgo de osteoporosis. En los niños, la
administración de corticoides produce un retraso del crecimiento.

Los corticosteroides pueden reactivar la tuberculosis y no deben de ser utilizados en pacientes


con tuberculosis activa a menos de que simultáneamente se mantenga un tratamiento
antituberculoso adecuado.

La administración prolongada de corticoides puede ocasionar edema e hipertensión, y en


pacientes susceptibles, puede desarrollarse una insuficiencia cardíaca congestiva.

Aunque en los corticoides se utilizan para el tratamiento de enfermedad de Graves, pueden


producir reacciones adversas oculares tales como exoftalmos, cataratas, e hipertensión ocular
que puede resultar en glaucoma o lesiones del nervio ocular, incluyendo neuritis óptica. Se han
descrito casos de alteraciones permanentes o temporales de la visión después de la
administración de corticoides.

Las infecciones fungicidas o víricas pueden ser exacerbadas por tratamiento con
corticosteroides.
El tratamiento prolongado con un corticosteroides puede afectar al sistema endocrino, producir
irregularidades menstruales, hiperglucemia y agravación de la diabetes mellitus en pacientes
susceptibles. Los efectos gastrointestinales asociados a la administración del corticoides
incluyen náusea/vómitos, anorexia y pérdida de peso. También se han comunicado casos de
diarrea, constipación, dolor abdominal, úlceras esofágicas, gastritis y pancreatitis. Por el
contrario no se ha demostrado que la incidencia de úlcera péptica sea mayor en los pacientes
tratados con corticoides en comparación con los controles en contra de lo que se pensaba
antiguamente.

Entre los efectos adversos neurológicos hay que destacar las cefaleas, insomnio, vértigo,
neuropatía isquémica periférica, convulsiones y cambios electroencefalográficos. También se
han comunicado alteraciones mentales tales como depresión, ansiedad, euforia, cambios de
personalidad y psicosis

Son varios los efectos dermatológicos asociados al tratamiento corticosteroide. Algunos de ellos
son atrofia de la piel, acné, eritema facial, estrías, petequias, hirsutismo y equimosis. La
reacciones de hipersensibilidad se manifiestan como urticaria, dermatitis alérgica y angiodema.

El tratamiento con corticoides a largo plazo ocasiona la supresión del eje hipotalámico-
pituitario-adrenal (HPA) efecto que puede reducirse administrando estos fármacos en días
alternos. La supresión HPA puede requerir aumentos de las dosis durante períodos de estrés
fisiológico y, si se discontinua tratamiento de forma abrupta, puede ocasionar una insuficiencia
adrenal aguda que se caracteriza por anorexia, letargia, náuseas, vómitos, cefaleas, fiebre alta,
mialgia, dermatitis exfoliativa, pérdida de peso e hipotensión. También se han comunicado
aumentos de la presión intracraneal con papiledema al discontinuar un tratamiento corticoide.

Se han descrito casos de trombocitopenia en algunos pacientes tratados con altas dosis de
corticosteroides

Otros efectos adversos raras veces observados son palpitaciones, taquicardia sinusal, glositis,
estomatitis e incontinencia urinaria. Ocasionalmente, los corticosteroides pueden reducir las
concentraciones plasmáticas y vitaminas C y A

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