Madurez
Albert Einstein en 1920.
En 1908, a la edad de veintinueve años, fue contratado en la Universidad de Berna, Suiza,
como profesor y conferenciante (privatdozent). Einstein y Mileva tuvieron un nuevo
hijo, Eduard, nacido el 28 de julio de 1910. Poco después la familia se mudó a Praga, donde
Einstein obtuvo la plaza de professor de física teórica, el equivalente a catedrático, en la
Universidad Alemana de Praga, debiendo adoptar la nacionalidad austríaca para poder
acceder al cargo.24 En esta época trabajó estrechamente con Marcel Grossmann y Otto Stern.
También comenzó a llamar al tiempo matemático «cuarta dimensión». 25En 1913, justo antes
de la Primera Guerra Mundial, fue elegido miembro de la Academia Prusiana de Ciencias.
Estableció su residencia en Berlín, donde permaneció durante diecisiete años. El emperador
Guillermo le invitó a dirigir la sección de Física del Instituto Kaiser Wilhelm de Física.26
El 14 de febrero de 1919, a la edad de treinta y nueve años, se divorció de Mileva, después
de un matrimonio de dieciséis años, y algunos meses después, el 2 de junio de 1919, se casó
con una prima suya, Elsa Loewenthal, cuyo apellido de soltera era Einstein; Loewenthal era el
apellido de su primer marido, Max Loewenthal. Elsa era tres años mayor que él y le había
estado cuidando tras sufrir un fuerte estado de agotamiento. Einstein y Elsa no tuvieron hijos.
El destino de la hija de Albert y Mileva, Lieserl, nacida antes de que sus padres se casaran o
encontraran trabajo, es desconocido. De sus dos hijos, el primero, Hans Albert, se mudó
a California, donde llegó a ser profesor universitario, aunque con poca interacción con su
padre; el segundo, Eduard, sufría esquizofrenia y fue internado en 1932 en una institución
para tratamiento de enfermedades mentales en Zúrich. Fue el primero de muchos ingresos.
Einstein quería llevar a su hijo enfermo a Princeton, pero la embajada de Estados Unidos no
lo admitió por sus malos antecedentes. Eduard falleció en el centro psiquiátrico en 1965. 27
En Berlín en los años 1920, la fama de Einstein despertaba acaloradas discusiones. En los
diarios conservadores se podían leer editoriales que atacaban su teoría. Se convocaban
conferencias-espectáculo tratando de argumentar lo disparatada que resultaba la teoría
especial de la relatividad. Incluso se le atacaba, en forma velada, no abiertamente, en su
condición de judío. Su nombre figuraba, junto al de otros intelectuales alemanes, en las listas
de personas consideradas «un peligro para el país» por el partido nazi.28 En el resto del
mundo, la teoría de la relatividad era apasionadamente debatida en conferencias populares y
textos.29
En Alemania, las expresiones de odio a los judíos alcanzaron niveles muy elevados. Varios
físicos de ideología nazi, algunos tan notables como los premios Nobel de Física Johannes
Stark y Philipp Lenard, intentaron desacreditar sus teorías.30 Otros físicos que enseñaban la
teoría de la relatividad, como Werner Heisenberg, fueron vetados en sus intentos de acceder
a puestos docentes.31
En 1923 visitó España, entablando relación con José Ortega y Gasset. Al desembarcar
en Barcelona, y dadas las ideas socialistas que profesaba,32 aceptó una invitación para dar
una conferencia en la sede de la CNT, donde entabló amistad con Ángel Pestaña. Preguntó
qué significaban las siglas CNT (Confederación Nacional del Trabajo), y cuando lo
comprendió, y dadas las ideas anarquistas del sindicato, propuso eliminar la palabra
"Nacional", que en Alemania tenía connotaciones violentas. 33 En su visita también conoció
brevemente a Santiago Ramón y Cajal y adicionalmente recibió un homenaje del rey Alfonso
XIII de España, quien lo nombra miembro de la Real Academia de Ciencias.34
Antes del ascenso del nazismo —Adolf Hitler llegó al poder como canciller el 30 de enero de
1933—, había dejado Alemania en diciembre de 1932 para zarpar inciertamente
hacia Estados Unidos, país donde enseñó en el Institute for Advanced Study, agregando a su
nacionalidad suiza la estadounidense en 1940, a la edad de sesenta y un años.35
Para la camarilla nazi los judíos no son solo un medio que desvía el resentimiento que el pueblo
experimenta contra sus opresores; ven también en los judíos un elemento inadaptable que no puede
ser llevado a aceptar un dogma sin crítica, y que en consecuencia amenaza su autoridad —por el
tiempo que tal dogma exista— con motivo de su empeño en esclarecer a las masas.
La prueba de que este problema toca el fondo de la cuestión la proporciona la solemne ceremonia de la
quema de libros, ofrecida como espectáculo por el régimen nazi poco tiempo después de adueñarse del
poder.
Einstein. Nueva York. 1938.36
Antes de decidirse por el exilio estadounidense, en 1933 el gobierno de la Segunda República
española ofreció a Einstein incorporarse como investigador a la Universidad Central de
Madrid. Medió en estas gestiones el entonces embajador en el Reino Unido, Ramón Pérez de
Ayala, a iniciativa del ministro Fernando de los Ríos. Finalmente, ante la situación de
inestabilidad política en Europa y el ascenso al poder de la CEDA en España, Einstein declinó
la oferta. Ante la posibilidad de que el científico alemán aceptara el puesto, sectores de la
derecha española mostraron su malestar y hubo algunas reacciones antisemitas. El diario
católico El Debate (vinculado a la CEDA) publicó un editorial el 12 de abril (titulado Todo es
relativo) donde se refería a Einstein como "el judío"; en otro artículo del mismo periódico se
negaba que fuese una víctima de la persecución hitleriana y que su destierro fuera forzado:
«El ministro socialista se ha apresurado a ofrecerle protección. Judaísmo y marxismo se
identifican y confunden», se añadía.3738
Einstein, en 1939 decide ejercer su influencia participando en cuestiones políticas que afectan
al mundo. Redacta la célebre carta a Roosevelt, para promover el proyecto atómico e impedir
que los «enemigos de la humanidad» lo hicieran antes:
…puesto que dada la mentalidad de los nazis, habrían consumado la destrucción y la esclavitud del
resto del mundo.39
Durante sus últimos años, Einstein trabajó por integrar en una misma teoría las
cuatro interacciones fundamentales, tarea aún inconclusa.40
Muerte
El 16 de abril de 1955, Albert Einstein experimentó una hemorragia interna causada por la
ruptura de un aneurisma de la aorta abdominal, que anteriormente había sido reforzada
quirúrgicamente por el doctor Rudolph Nissen en 1948. Einstein rechazó la cirugía, diciendo:
«Quiero irme cuando quiero. Es de mal gusto prolongar artificialmente la vida. He hecho mi
parte, es hora de irse. Yo lo haré con elegancia». Murió en el Hospital de Princeton a primera
hora del 18 de abril de 1955 a la edad de setenta y seis años. 41 En la mesilla quedaba el
borrador del discurso por el séptimo aniversario de la independencia de Israel, que jamás
llegaría a pronunciar, y que empezaba así: «Hoy les hablo no como ciudadano
estadounidense, ni tampoco como judío, sino como ser humano».
Einstein no quiso tener un funeral rutilante, con la asistencia de dignatarios de todo el mundo.
De acuerdo con su deseo, su cuerpo fue incinerado en la misma tarde, antes de que la mayor
parte del mundo se enterara de la noticia. En el crematorio solo hubo doce personas, entre
las cuales estuvo su hijo mayor. Sus cenizas fueron esparcidas en el río Delaware a fin de
que el lugar de sus restos no se convirtiera en objeto de mórbida veneración. Pero hubo una
parte de su cuerpo que no se quemó.
Durante la autopsia, el patólogo del hospital Thomas Stoltz Harvey42 extrajo el cerebro de
Einstein para conservarlo, sin el permiso de su familia, con la esperanza de que la
neurociencia del futuro fuera capaz de descubrir lo que hizo a Einstein ser tan inteligente. Lo
conservó durante varias décadas, hasta que finalmente lo devolvió a los laboratorios de
Princeton cuando tenía más de ochenta años. Pensaba que el cerebro de Einstein «le
revelaría los secretos de su genialidad y que así se haría famoso». Hasta ahora, el único dato
científico medianamente interesante obtenido del estudio del cerebro es que una parte de él
—la parte que, entre otras cosas, está relacionada con la capacidad matemática— es más
grande que en otros cerebros.
Son recientes y escasos los estudios detallados del cerebro de Einstein. En 1985, por
ejemplo, la profesora Marian Diamond, de la Universidad de California en Berkeley, informó
de un número de células gliales (que nutren a las neuronas) de superior calidad en áreas del
hemisferio izquierdo, encargado del control de las habilidades matemáticas. En 1999, la
neurocientífica Sandra Witelson informaba que el lóbulo parietal inferior de Einstein, un área
relacionada con el razonamiento matemático, era un 15% más ancho de lo normal. Además,
encontró que su cisura de Silvio, un surco que normalmente se extiende desde la parte
delantera del cerebro hasta la parte posterior, no recorría todo el camino.
Trayectoria científica
En 1901 apareció el primer trabajo científico de Einstein: trataba de la atracción capilar.
Publicó dos trabajos en 1902 y 1903, sobre los fundamentos estadísticos de
la termodinámica, corroborando experimentalmente que la temperatura de un cuerpo se debe
a la agitación de sus moléculas, una teoría aún discutida en esa época. 43
Los artículos de 1905
En 1905 finalizó su doctorado presentando una tesis titulada Una nueva determinación de las
dimensiones moleculares. Ese mismo año escribió cuatro artículos fundamentales sobre la
física de pequeña y gran escala. En ellos explicaba el movimiento browniano, el efecto
fotoeléctrico y desarrollaba la relatividad especial y la equivalencia masa-energía. El trabajo
de Einstein sobre el efecto fotoeléctrico le proporcionaría el Premio Nobel de física en 1921.
Estos artículos fueron enviados a la revista Annalen der Physik y son conocidos generalmente
como los artículos del annus mirabilis (del latín: «año milagroso»). La Unión Internacional de
Física Pura y Aplicada, junto con la Unesco, conmemoraron 2005 como el Año Mundial de la
Física44 celebrando el centenario de publicación de estos trabajos.
Efecto fotoeléctrico
Artículo principal: Efecto fotoeléctrico
Un diagrama ilustrando la emisión de los electrones de una placa metálica, requiriendo de la energía
que es absorbida de un fotón
El primero de sus artículos de 1905 se titulaba Un punto de vista heurístico sobre la
producción y transformación de luz. En él, Einstein proponía la idea de «quanto» de luz
(ahora llamados fotones) y mostraba cómo se podía utilizar este concepto para explicar
el efecto fotoeléctrico.
La teoría de los cuantos de luz fue un fuerte indicio de la dualidad onda-corpúsculo y de que
los sistemas físicos pueden mostrar tanto propiedades ondulatorias como corpusculares. Este
artículo constituyó uno de los pilares básicos de la mecánica cuántica. Una explicación
completa del efecto fotoeléctrico solamente pudo ser elaborada cuando la teoría cuántica
estuvo más avanzada. Por este trabajo, y por sus contribuciones a la física teórica, Einstein
recibió el Premio Nobel de Física de 1921.
Movimiento browniano
Artículo principal: Movimiento browniano
Su segundo artículo, titulado Sobre el movimiento requerido por la teoría cinética molecular
del calor de pequeñas partículas suspendidas en un líquido estacionario, cubría sus estudios
sobre el movimiento browniano.
El artículo sobre el movimiento browniano, el cuarto en grado de importancia, está
estrechamente relacionado, con el artículo sobre teoría molecular. Se trata de una pieza de
mecánica estadística muy elaborada, destacable por el hecho que Einstein no había oído
hablar de las mediciones de Robert Brown de la década de 1820 hasta finales de ese mismo
año (1905); así pues, escribió este artículo, titulándolo Sobre la teoría del movimiento
browniano.45
El artículo explicaba el fenómeno haciendo uso de las estadísticas del movimiento térmico de
los átomos individuales que forman un fluido. El movimiento browniano había desconcertado
a la comunidad científica desde su descubrimiento unas décadas atrás. La explicación de
Einstein proporcionaba una evidencia experimental incontestable sobre la existencia real de
los átomos. El artículo también aportaba un fuerte impulso a la mecánica estadística y a
la teoría cinética de los fluidos, dos campos que en aquella época permanecían
controvertidos.
Antes de este trabajo los átomos se consideraban un concepto útil en física y química, pero al
contrario de lo que cuenta la leyenda, la mayoría de los físicos contemporáneos ya creían en
la teoría atómica y en la mecánica estadística desarrollada por Boltzmann, Maxwell y Gibbs;
además ya se habían hecho estimaciones bastante buenas de los radios del núcleo y
del número de Avogadro. El artículo de Einstein sobre el movimiento atómico entregaba a los
experimentalistas un método sencillo para contar átomos mirando a través de
un microscopio ordinario.45
Wilhelm Ostwald, uno de los líderes de la escuela antiatómica, comunicó a Arnold
Sommerfeld que había sido transformado en un creyente en los átomos por la explicación de
Einstein del movimiento browniano.