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Sentencia sobre Liquidación Soc. Conyugal

Este documento describe una sentencia judicial sobre una disputa de liquidación de sociedad conyugal. La sentencia de primera instancia declaró que un automóvil y los bienes muebles en una propiedad eran bienes gananciales, mientras que la demandada apeló alegando que también un terreno lo era. La Cámara analizó los argumentos de apelación y confirmó la sentencia original.

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Sentencia sobre Liquidación Soc. Conyugal

Este documento describe una sentencia judicial sobre una disputa de liquidación de sociedad conyugal. La sentencia de primera instancia declaró que un automóvil y los bienes muebles en una propiedad eran bienes gananciales, mientras que la demandada apeló alegando que también un terreno lo era. La Cámara analizó los argumentos de apelación y confirmó la sentencia original.

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En la ciudad de Rosario, a los 31 días del mes de julio del año dos mil

diecinueve, reuniéronse en Acuerdo los Jueces de la Sala Cuarta de la Cámara


de Apelación en lo Civil y Comercial de Rosario, Edgar J. Baracat, Juan J.
Bentolila y Avelino Rodil, para dictar sentencia en los autos caratulados: «R. A.
P. c/ A. S. B. s/ LIQUIDACIÓN SOC. CONYUGAL», Expte Nro 85/2018,
venidos del Juzgado de Primera Instancia de Distrito Familia de San Lorenzo,
con recursos de apelación y conjunta nulidad articulados por la parte
demandada (Ver fs. 169/170), contra sentencia Nro 1712 del 18 de agosto de
2017 dictada por el Sr. Juez A Quo (Ver fs. 163/167). Realizado el estudio de la
causa, se resolvió plantear las siguientes cuestiones:

1. ¿ES NULA LA SENTENCIA IMPUGNADA?

2. EN SU CASO, ES JUSTA?

3. ¿QUÉ RESOLUCIÓN CORRESPONDE DICTAR?

A la primera cuestión dijo el Juez Doctor Baracat: Contra la sentencia dictada


por el Sr. Juez A Quo (Ver fs. 163/167) que resolviera: «. 1) No hacer lugar a la
tacha de la testigo.2) Declarar que el inmueble ubicado en calle Gurel 1064 de
esta ciudad, inscripto al Tomo: 170 Folio: 364 Nro 186665 del Departamento
San Lorenzo.3) Que el vehículo marca Renault 9 GTL, dominio SDH 789 sea
puesto a la venta y lo obtenido por la misma se reparta en partes iguales entre
el Sr. P. A. R. y la Sra S. B. A.4) Costas a la Sra. S. B. A. (artículo 251 del
CPCC).», se alza con recurso de nulidad y apelación la parte demandada
derrotada en el pleito (Ver fs.169/170).

El recurso de nulidad interpuesto ha sido mantenido en esta Alzada toda vez


que la accionada impugnante objeta la valoración probatoria efectuada por el
tribunal en la sentencia, pero en todo caso pudiendo los agravios que le
servirían de basamento a la invalidez ser tratados al ponderarse los agravios
fundantes de la apelación (absorción de la nulidad por la apelación), y por otro
costado no existiendo vicios, defectos y/u omisiones en el procedimiento
seguido que habiliten una declaración oficiosa de nulidad, la invalidez debe ser
rechazada. Así voto.

A la misma cuestión dijo el Juez Doctor Bentolila: De acuerdo con lo expuesto


por el Juez preopinante, voto por la negativa.

A la segunda cuestión continuó diciendo el Juez Doctor Baracat:

En la presente causa judicial, la actora inicia demanda de «liquidación de


sociedad conyugal», denunciando como bienes de la sociedad conyugal, los
cuales deben liquidarse, un automóvil marca Renault 9 GTL y la totalidad de los
bienes muebles que se encuentre en el domicilio de calle Gurel Nro 1064.

La demandada al responder la demandada alega la existencia de un terreno al


que atribuye también el carácter de ganancial. La sentencia pronunciada por el
Sr. Juez A Quo, tiene un resumen de los hechos y el derecho que las partes
suministraron al tribunal, al que cabe remitir para evitar repeticiones superfluas.
Como se lleva dicho el Sr. Juez de Primera Instancia hizo lugar a la demanda
según se extrae de la parte resolutiva transcripta ut-supra.

Elevadas las actuaciones para tramitar el procedimiento de apelación la


demandada señala sus agravios mediante instrumento que se encuentra
glosado a fs. 187/197 vta y corrido el pertinente traslado a la actora apelada los
responde por pieza que se halla agregada a fs. 199/202 vta.

Al expresar agravios contra la sentencia pronunciada por el Juez A Quo, la


demandada recurrente se queja primordialmente del veredicto:a.) Al omitir este
último de hechos o pruebas decisivas para resolver el litigio; b.-) Al atribuir la
impugnante al fallo el vicio de incongruencia y la existencia de contradicción;
c.-) Al sostener la demandada impugnante ostentar el derecho a una
compensación económica.

Luego de haber procedido a una lectura del expediente me adelanto a sostener


– conforme a mi forma de ver – la apelación no puede tener andamiento
favorable. Comenzaré recordando la máxima según la cual los jueces al
sentenciar no están compelidos a tratar todos y cada uno de los argumentos
vertidos por los contendientes, sino solo aquéllos que estimen relevantes para
la solución del pleito.

A mis ojos el memorial de agravios presentado por la demandada apelante en


el sub-examine se exhibe «ambiguo», «oscuro» y sin la claridad que le es
exigible. Cuando en la expresión de agravios el apelante incumple con la carga
de «hablar claro», puede situarse en situación desfavorable por el no
cumplimiento («oscuridad»), desde que puede corresponder en el caso la
declaración de deserción del recurso por «insuficiencia técnica». Esta carencia
de la que vengo señalando no puede ni debe declararse «in limine» y tan
pronto se presente el escrito de expresión de agravios correspondiente, por
cuanto a diferencia de lo que sucede con la deserción por falta de presentación
oportuna del escrito de expresión de agravios, que puede pronunciarse sin
mayores dilaciones, la deserción por «insuficiencia» debe ser pronunciada
luego de sustanciado el recurso de apelación. Incluso se admite que la
deserción del recurso de apelación a raíz de haberse presentado una expresión
de agravios inidónea puede ser «parcial», o sea, que el aludido escrito puede
tener aptitud para mantener abierto el recurso en todo cuanto hubiera rebatido
adecuadamente las consideraciones de la sentencia apelada ( Baracat, Edgar
J, Anotaciones al Art.365 en «Código Procesal Civil y Comercial de la Provincia
de Santa Fe», bajo la dirección de Jorge W. Peyrano, Juris, t. 2 pág.146).

La primera parte de dicho memorial (bajo el rótulo «cuestionamiento en


general» y «cuestionamiento en particular»), es una suerte de «recuento» o
«planilla» a secas, que remite a distintos elementos probatorios incorporados a
la causa, pero sin contener una crítica puntual, concreta y razonada
enderezada a refutar las argumentaciones empleadas por la sentencia
recurrida.

Por encima de lo precedente cabe remarcar que en la segunda parte de dicho


instrumento, la apelante se queja aunque confusamente: a.-) Al achacar al
veredicto la omisión de hechos, o pruebas decisivas; b.-) Al tildar el fallo
conteniendo el vicio de incongruencia; c.-) Al atribuir al pronunciamiento
«indefinición sobre los alcances del fallo».

Sin embargo la expresión de agravios de la demandada recurrente no consigue


rebatir apropiadamente las razones esgrimidas por el Juez A Quo para decidir
como en definitiva lo hizo; dicha pieza procesal no vence las motivaciones del
fallo apelado. Veamos.

El Sr. Juez A Quo consideró con pertinencia: a.-) El actor acompaño a fs. 27/8
de estas actuaciones copia certificada de la escritura Nro 267, pasada ante el
Escribano Héctor Sgrosso, titular del Registro Nro 52, de fecha 15 de
noviembre de 1971, por la cual el Sr. Juez Sánchez Sánchez, le vende al Sr. P.
A. R., soltero, «los siguientes inmuebles de su propiedad, situado en la ciudad
de San Lorenzo., en el paraje conocido como Barrio Puerto Rivadavia, a saber
Primero: un terreno el cual es la mitad Este, del lote designado con el número
Trece de la manzana Tres.y Segundo: otro terreno el cual es la mitad Oeste del
mismo lote.»; b.-) La escritura se inscribe al tomo 170, folio 364 Nro 186665,
Dto San Lorenzo, con fecha 7 de diciembre de 1971 del Registro General
Rosario; c.-) A fs. 146 obra informe consulta sobre información registral de
fecha 07/06/2017 referido al inmueble en cuestión, a nombre del Sr. P. A. R., el
que señala que no registra gravámenes, ni cautelares y la persona solicitada no
se encuentra inhibida; d.-) A fs.147/8/9, se adjunta fotocopia certificada del
extracto de dominio de fecha 26/06/2017, el cual consta a nombre del Sr.
Russo, quien compra siendo de estado civil soltero y tal escritura que se ha
referenciado.

Concluye el juez A Quo conforme a dicha prueba relevante para dirimir el litigio:
«Se desprende de lo expuesto y con la documental acompañada en autos y
que he detallado, que el inmueble de calle Gurel 1064 de esta ciudad, es un
bien propio del Sr. Alejandro P. A. R., adquirido en el año 1971, es decir antes
de casarse con al Sra. S. B. A. el día 16 de junio de 1973» (Ver fs. 166).

Y ello no resulta apropiadamente rebatido por la accionada recurrente. En


segunda instancia, lo que se encuentra en tela de juicio es el razonamiento del
a quo, y todo agravio para ser acogido, deberá atacarlo de equivocado
superando el mismo y sus conclusiones. En su defecto devendrá procedente la
aplicación del art. 365 del CPCC, quedando sellada la suerte del agraviado
(CCC, Rosario, Sala 3ª. 15/12/88, Zeus t. 50, J-91, Rep. Zeus t. 8, p. 1081); los
agravios, han de conformar una posición clara y concreta del litigante, que no
coloque al Tribunal en la necesidad de proceder a una revisión indiscriminada
de la sentencia, improcedente, con riesgo de suplir no sólo la actividad crítica
del recurrente, sino de hallar agravios donde aquél, por razones que a él
compete valorar no los hubiera señalado (Conf: CCC, Santa Fe, Sala 1ª.,
09/06/87, Zeus, t. 47, R-127 (Nro 10482), Rep. Zeus, t. 8, p. 1086).

No hallo la incongruencia achacada y fundada en la circunstancia de que el


tribunal ha antepuesto un criterio basado principalmente en los documentos
presentados por el actor. Es que ante tal bagaje probatorio (primordialmente
instrumentos públicos con mayor valor probatorio que las otras pruebas
producidas), las testimoniales rendidas (Margarita Liotta a fs. 62, Rellana Dora
Delia a fs. 62 vta, y Yannelli Norma Elena a fs.63 en esta incidencia de
liquidación a cuyo tenor me remito para no cansar con reiteraciones) no
alcanzan a formar convicción suficiente en el ánimo del tribunal, respecto al
carácter de bien ganancial del inmueble en cuestión. Igual conclusión cabe
(falta de persuasión) en vinculación a los testimonios prestados en el juicio de
divorcio por Orlando Miguel Bonis (Ver fs. 86), Magdalena Cattaneo (Ver fs.
86), Susana Mirta Rodríguez (Ver fs. 87), Amado Carlos Francia (Ver fs. 88),
Abasto Regino Dolores (Ver fs. 89), Eduardo Ojeda (Ver fs. 89) y Malvina
Steinbe ck (Ver fs. 90), a cuyo tenor cabe consignar a fin de eludir repeticiones
inútiles.

Según mi apreciación la prueba documental rendida acredita que este bien es


propio del Sr. P. A. R.

La escritura pública de la que partió el A Quo es una prueba decisiva para


dirimir el entuerto suscitado. La misma detenta el valor de un instrumento
público y la accionada no la ha redargüido de falsa. Si bien refiere a la compra
de un terreno, las mejoras que eventualmente se hubiesen incorporado al
mismo constituyen «inmueble por accesión» y sigue la suerte del bien principal
(terreno), salvo prueba en contrario de bastante convicción que no encuentro
producida. Inclusive obra en autos documental privada que no ha sido tachada
de falsa por la recurrente (ver certificados de obra de fs. 30 a 34 y contrato de
mano de obra de fs. 35 a 37 vta suscripto por el Ingeniero Carlos Alejandro
Russo y a nombre de P. A. R.), demostrando que las mejoras habrían sido
introducidas con anterioridad al matrimonio. Por otra parte (Ver fs. 91 juicio de
divorcio) el [Link] Alejandro Russo quien manifiesta ser hermano del actor,
reconoció en audiencia la firma y contenido de la documental exhibida en 9
hojas (Certificados y contrato de mano de obra).

Tampoco ubico la autocontradicción que endilga esta apelante entre la cita


doctrinaria efectuada en el fallo y la prueba relevante de que se vale la
sentencia para resolver el litigio; más bien, encuentro que a través del
fraccionamiento del fallo y su propia valoración probatoria, la apelante intenta
imponer el pronunciamiento que más le favorece, subjetivismo este último por
cierto inaceptable para revocar el fallo.

El agravio atinente a lo que la apelante califica de «indefinición sobre los


alcances del fallo» no puede tener acogida favorable. Es que vía
reconvencional la demandada no exigió la compensación económica de la que
ahora refiere y tampoco exigió pronunciamiento en relación a la «suspensión
del plazo de caducidad», siendo ambas cuestiones ajenas a los términos en
que quedó trabado el pleito (Ver escrito de contestación de incidente obrante a
fs. 16 y sigtes).

Refuta con pertinencia la actora apelada (Ver fs. 202): «.Es que si hiciésemos
un esfuerzo mental y pensáramos hipotéticamente en que la contraparte pudo
tener derecho a una compensación económica (nótese que el divorcio se
obtuvo a fines del 2012) en algún momento del juicio debió haberlo planteado.
Jamás se hizo referencia.» En síntesis interpreto que conforme a las pruebas
relevantes rendidas en la causa, el Juez A Quo ha reconstruido
adecuadamente la cronología de los hechos insitos en el conflicto resuelto, de
tal suerte que las quejas volcadas por la demandada apelante sólo demuestran
su mero disenso sobre la valoración que el juez hizo de los hechos y de la
prueba producida, disconformidades ellas que no alcanzan para revocar el fallo
que resuelve el litigio.

Por las razones explicitadas precedentemente, concluyo que corresponde


rechazar la apelación y confirmar la sentencia Nro 1768 del 18 de agosto de
2017 dictada por el Sr. Juez A Quo. Con costas a la demandada recurrente
(art.251, CPCC). Así voto.

A la misma cuestión dijo el Juez Doctor Bentolila: Por las mismas razones
adhiero al voto del Juez preopinante.

A la tercera continuó diciendo el Juez Docto Baracat: Incumbe dictar


pronunciamiento: a.-) Rechazar el recurso de nulidad articulado por la
demandada; b.-) Desestimar la apelación deducida por esta última parte y
confirmar la sentencia Nro 1768 del 18 de agosto de 2017 dictada por el Sr.
Juez A Quo.- Con costas a la demandada recurrente (art. 251, CPCC). Así
voto.

A la misma cuestión dijo el Juez Doctor Bentolila: El pronunciamiento que


corresponde dictar en los presentes es el que formula el Juez Doctor Baracat.
En tal sentido doy mi voto.

Por tanto la Sala Cuarta de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de


Rosario, RESUELVE: a.-) Rechazar el recurso de nulidad articulado por la
demandada; b.-) Desestimar la apelación deducida por esta última parte y
confirmar la sentencia Nro 1712 del 18 de agosto de 2017 dictada por el Sr.
Juez A Quo. Con costas a la demandada recurrente (art. 251, CPCC). Los
honorarios por los trabajos desplegados en la Alzada se fijan en el 50% de los
que se regulen por las tareas cumplidas en primera instancia. El Juez Doctor
Rodil habiendo tomado conocimiento de los autos, invoca la aplicabilidad al
caso de lo dispuesto por el artículo 26, primera parte de la ley 10.160.
Insértese, repóngase y hágase saber. (AUTOS: «P. A. R. c/ S. B. A. s/
LIQUIDACIÓN SOC. CONYUGAL», Expte Nro 85/2018).

EDGAR J. BARACAT

JUAN J. BENTOLILA

AVELINO J. RODIL

(Art. 26, ley 10160)

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