TEMA: Trepanació n craneana
DESARROLLO
Existe constancia de que los paracas practicaron operaciones quirúrgicas,
llamadas trepanaciones craneanas. Para esta práctica el cirujano paracas usaba
cuchillas de obsidiana, tumis o cuchillos con filo en forma de medialuna (hechos de una
mezcla de oro y plata), bisturís y pinzas. También usaban algodón, gasas y vendas. Se
perforaba el cráneo con la cuchilla de obsidiana y se raspaba o excavaba el hueso
dañado con el cuchillo, haciendo un movimiento circular que daba forma circular a la
abertura. Realizado el tratamiento respectivo, se obturaba la abertura con planchas de
oro o de mate (calabaza). Esto permitía que la operación cicatrice sin ningún problema.
Se ha discutido mucho las razones que impulsaron a la realización de esta práctica
entre las cuales tenemos:
1. Se cree que fueron hechas con la intención de curar fracturas por hundimiento
de las paredes óseas, para el alivio de las cefaleas y el tratamiento de las
enfermedades mentales mediante procedimientos mágicos (posiblemente se
creía que al abrir el cráneo salían los espíritus causantes del mal).
2. Esta práctica tal vez debió surgir de la guerra. En ella, los gruesos turbantes de
algodón no siempre supieron amortiguar los golpes contundentes de la porra
estrellada de piedra. A la ineficacia del turbante, en estos casos, se debieron los
hundimientos y astillamientos del casquete craneal, lo que acarreo el
tullimiento parcial o total del individuo, sino la pérdida del conocimiento por un
tiempo que podía ser indefinido. Para combatir estos casos; y posiblemente los
de algunas enfermedades, estaba la trepanación.
El cirujano empezaba por descarnar la herida doblando el cuero cabelludo hacia fuera,
a continuación limpiaba la zona dejando a la vista el hueso magullado. Las anestesias
debieron cumplir un papel importante a estas alturas, la chicha macerada o el San
Pedro (potente alucinógeno), sirvieron para adormecer al paciente.
Muchos cráneos con señales de trepanación indican que las personas sobrevivían a esa
práctica, debido a la presencia de callos óseos en la zona operada, los mismos que solo
se forman al pasar los años en una persona viva. Sin duda nadie se imaginaba lo que
los Paracas podían hacer.