LAS BARRERAS PARA EL APRENDIZAJE Y LA PARTICIPACION
En el Glosario de Términos sobre discapacidad de la Comisión Política Gubernamental en
Materia de Derechos Humanos, se asienta que:
Las Barreras para el aprendizaje y la participación, son todos aquellos factores del contexto
que dificultan o limitan el pleno acceso a la educación y a las oportunidades de aprendizaje
de niñas, niños y jóvenes. Estas aparecen en relación con su interacción en los diferentes
contextos: social, político, institucional, cultural y en las circunstancias sociales y
económicas.
Desde el enfoque de la educación inclusiva, este concepto rebasa al de necesidades
educativas especiales ya que se centra en la interacción con el contexto y no como un
problema inherente al alumno.
Tradicionalmente, las necesidades educativas especiales han estado centradas en el alumno
y se ha buscado ‘mejorías’ centrándose en el mismo (éste enfoque es derivado del modelo
clínico-terapeútico que ha permeado a la integración educativa). Desde un enfoque de la
Educación Inclusiva, implica considerar los diferentes ambientes en los cuales los niños y
jóvenes interactúan, crecen y se desarrollan.
Algunas de estas barreras se identifican al momento de observar ciertos comportamientos de
las y los actores que interactúan con el alumno (maestros, compañeros de grupo, padres y
madres de familia, entre otros). A continuación se mencionan algunos de esos
comportamientos:
Barreras Actitudinales:
Destaca la tendencia a la derivación. En efecto, la tendencia a suponer que el alumno
con discapacidad “no es nuestro alumno”, sino que más bien es el alumno del
“especialista”. El a priori de dicha suposición es que un maestro o una maestra de
primaria no tienen los conocimientos suficientes como para afrontar la educación de
un alumno con discapacidad.
Actitud negativa del maestro ante la diversidad grupal.
Exclusión de los alumnos en diversas actividades.
Distorsión de la comunicación al utilizar un tono de voz muy bajo o muy fuerte.
Expectativas bajas de los alumnos que presentan dificultades de aprendizaje.
Baja tolerancia ante acciones inapropiadas de los alumnos.
Acoso o rechazo de compañeros.
Sobreprotección hacia los alumnos que presentan discapacidad.
Falta de implementación de actividades inclusivas.
Poca disposición para llevar a cabo la educación inclusiva.
Indiferencia, poca o nula comunicación de los padres hacia los hijos.
Falta de apoyo por parte de los padres con las tareas escolares.
Poca concientización en el seguimiento de las necesidades del niño (medico,
estimulación, etc.)
Expectativas muy altas o muy bajas por parte de los padres.
Barreras Metodológicas:
Destaca la creencia de que es imprescindible en clase trabajar con niveles de
aprendizaje semejantes entre el alumnado.
De lo contrario se hace imprescindible el trabajo individualizado. Dicha forma de
pensar dificulta enormemente la atención del alumnado con discapacidad.
No se emplea una exploración de los conocimientos previos para el desarrollo de la
situación didáctica. No emplea ajustes razonables en el transcurso de las actividades.
Desconoce los ritmos y estilos de aprendizaje de los alumnos.
La planeación no está realizada en consideración de la diversidad grupal.
No maneja niveles y tipos que requieren los alumnos.
No realiza ajustes razonables en la evaluación.
Falta de diversificación de estrategias para el desarrollo de actividades.
Falta de implementación y diversificación de materias didácticos.
Exigencias poco apropiadas a las etapas de desarrollo del alumno.
Poca importancia o falta de aplicación de evaluación diagnostica.
Falta de motivación al alumno.
Material de enseñanza poco comprensible.
Poca actualización docente.
Falta de trabajo colegiado así como el intercambio de experiencias, como los es la
escasa o ninguna coordinación metodológica entre docentes.
No retroalimentación o generalización de lo enseñado.
Falta de apoyo efectivo del docente especializado.
Barreras Organizativas:
Falta considerar las diferencias del alumnado y hacer las intervenciones considerando
sus habilidades como áreas de oportunidad.
Tiempo excedido en el desarrollo de las actividades.
Falta de planeación didáctica.
Falta de preparación previa de los materiales a utilizar.
Ausencia de utilización de los espacios físicos y acomodo de mobiliario, dinámicas
grupales.
Falta de trabajo colaborativo entre el colegiado.
Repetición constante de tiempos muertos entre actividades.
Agrupación de los niños por características similares (grupos homogéneos).
Poco liderazgo directivo.
Indiferencias a las problemáticas dentro del centro escolar.
Falta de una Ruta de Mejora.
Falta de colaboración para la elaboración y seguimiento de la Ruta de Mejora.
Falta de funcionamiento del Consejo Técnico Escolar.
No existen adecuaciones arquitectónicas para acceder y desplazarse en el centro
escolar.
No existe vinculación y trabajo colaborativo entre educación especial y educación
regular.
Barreras Sociales:
Ausencia de estrategias adecuadas en especial cuando estamos trabajando con
“familias no académicas”.
Los prejuicios constituyen una de las barreras más importantes para el aprendizaje de
muchas niñas y niños con y sin discapacidad.
De privación ambiental.
Padres con dificultades emocionales para la crianza del hijo.
La pobreza que obliga al trabajo de menores que desertan de los centros escolares.
Las deficientes condiciones de vivienda.
La falta de recursos para el aprendizaje.
La carencia de estimulación en los primeros años.
Escasa o nula accesibilidad a centros o actividades extraescolares.
Ambientes comunitarios de riesgo.
Sobreprotección.
Ignorancia.
La existencia de maltrato emocional, psicológico y físico.
Discriminación.
La lejanía a centros escolares.
No fomentar la comunicación y el compañerismo de los alumnos.
Falta de actividades sociales a la NO discriminación.
Indiferencia a los conflictos entre los alumnos.
Poca comunicación con los padres de familia.
Falta de sociedad de padres de familia.
No se brinda orientación a los padres de familia.
Barreras Físicas y Arquitectónicas:
Ausencias de vías de acceso adecuadas para personas con problemas de movilidad.
Dificultad para el uso de servicios como los higiénicos, las fuentes de agua, los
teléfonos, la tienda de alimentos, etc.
Ausencia de referencias o señalizaciones para la orientación de personas con pérdida
de la visión o de la audición.
Aulas mal ventiladas, mal iluminadas, con poco espacio para el desarrollo de
actividades y la movilización segura.
Bancas inapropiadas para alumnos con problemas motores, zurdos o hiperactivos.
Cercanía de la escuela a vías muy transitadas o fuentes de ruido.