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Ojos Tristes: Poemas de Petrarca

Este documento contiene varios poemas del Renacimiento de autores como Petrarca, Ronsard, San Juan de la Cruz y Fray Luis de León. Los poemas exploran temas como el amor no correspondido, la belleza que se desvanece con el tiempo, y la naturaleza efímera de la existencia humana. Generalmente utilizan la forma del soneto y describen estados emotivos de una manera lírica.
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Ojos Tristes: Poemas de Petrarca

Este documento contiene varios poemas del Renacimiento de autores como Petrarca, Ronsard, San Juan de la Cruz y Fray Luis de León. Los poemas exploran temas como el amor no correspondido, la belleza que se desvanece con el tiempo, y la naturaleza efímera de la existencia humana. Generalmente utilizan la forma del soneto y describen estados emotivos de una manera lírica.
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1.

Ojos tristes (Francesco Petrarca 1304-1374)


Ojos tristes, en tanto que yo os lleve
al rostro de quien muerte os da y tormentos
os ruego estéis atentos
que en mal mío os desafía Amor aleve.

La muerte es sólo quien mi pensamiento


cerrar puede el camino que lo adiestra
al dulce puerto que sus males sana;
se oculta en cambio a vos la lumbre vuestra
con más pequeño y pobre impedimento,
pues sois hechos de esencia más liviana.

Y por ello, pues ya se halla cercana,


antes que del llanto halléis la hora
tomad al fin ahora
a tan largo martirio alivio breve.

2. Soneto para Helena (Pierre de Ronsard 1524-1585)


Vencida por los años, en la dulce tibieza
del hogar y la luz albos copos hilando,
dirás embelesada mis versos recordando:
Ronsard cantó los días de mi feliz belleza.

Ya no habrá quién recoja de tu voz la tristeza,


ni esclava soñolienta que el percibir el blando
rumor en que me nombras, dichosa despertando
con férvida loanza bendiga tu realeza.
Mi cuerpo bajo tierra, tan sólo ya mi alma
Yagará de tus mirtos umbrosos en la calma,
mientras tú, cerca al fuego, te acoges aterida.

Y has de llorar entonces esa altivez insana…


No te niegues, escúchame, no esperes a mañana:
cíñete desde ahora las rosas de la vida.

Muchos de los Poemas del Renacimiento tienen una preocupación especial por
el uso de las formas. Esta es la época en donde el Soneto brilla en todo su
esplendor y por eso es muy usado por los poetas de la época.
 
 
4. Llama de amor viva (San Juan de la Cruz 1542-1591)
¡O llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!

¡O cauterio süave!
¡O regalada llaga!
¡O mano blanda! ¡O toque delicado
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado

 
9. Las pinturas (Marqués de Sade 1398-1458)
Las pinturas más audaces, las descripciones más osadas, las situaciones más
extraordinarias, las máximas más espantosas, las pinceladas más enérgicas
tienen el solo objeto de obtener una de las más sublimes lecciones de moral que el
hombre haya recibido nunca.

El Marqués de Sade fue principalmente reconocido por retar los valores morales
de la época. Este peculiar escritor consideraba que el arte era la única verdadera
hacia el espíritu humano.

11. Agora con la aurora se levanta (Fray Luis de León 1527-1591)


Agora con la aurora se levanta
mi Luz; agora coge en rico nudo
el hermoso cabello; agora el crudo
pecho ciñe con oro y la garganta;

agora, vuelta al cielo, pura y santa,


las manos y ojos bellos alza, y pudo
dolerse agora de mi mal agudo;
agora incomparable tañe y canta.

Así digo y del dulce error llevado


presente ante mis ojos la imagino
y lleno de humildad y amor la adoro;

más luego vuelve en sí el engañado


ánimo y, conociendo el desatino,
la rienda suelta largamente al lloro.
Los amores imposibles suelen ser una de las razones de tristeza más comunes. El
dolor producto de este tipo de amores no es comparable con otro, pues en este
creemos que la vida pierde sentido si no podemos acceder a las pretensiones de
nuestro amor.

Como ves, los poemas del Renacimiento son odas a diferentes estados de la
existencia humana. La exploración de las emociones humanas es propia de la
poesía y por medio de esta podemos vislumbrar las preocupaciones y modos de
ver el mundo de los hombres y mujeres de una época.
 
 
"Confesión"
Una vez, una sola, mujer dulce y amable,
En mi brazo el vuestro pulido
Se apoyó ( sobre del denso fondo de mi alma
Ese recuerdo no ha palidecido);
Era tarde; al igual que una medalla nueva,
La Luna llena apareció,
Y la solemnidad nocturna, como un río,
Sobre París dormido se extendía.
Los gatos, por debajo de las puertas de coches,
Deslizábanse furtivos
El oído al acecho o, como sombras caras,
Nos seguían despacio.
Y de súbito, en medio de aquella intimidad,
Abierta en la luz pálida,
De Vos, rico y sonoro instrumento en que vibra
La más luminosa alegría,
De vos, clara y alegre igual que una fanfarria
En la mañana chispeante,
Una quejosa nota, una insólita nota
Vacilante se escapó,
Como un niño sombrío, horrible y enfermizo
Que a su familia avergonzara,
Y al que durante años, para ocultarlo al mundo,
En una cueva habría encerrado.
Vuestra discorde nota, ¡mi pobre ángel! cantaba:
«Que aquí abajo nada es firme,
Y que siempre, aunque mucho se disfrace,
El egoísmo humano se traiciona;
Que es un oficio duro el de mujer hermosa
Y que es más bien tarea banal,
De la loca y helada bailarina fijada
En maquinal sonrisa;
Que fiar en corazones es algo bien estúpido;
Que es todo trampa, belleza y amor,
Y al final el Olvido los arroja a un cesto
¡Y los torna a la Eternidad!»
Esa luna encantada evoqué con frecuencia,
Ese silencio y esa languidez,
Y aquella confidencia penosa, susurrada
Del corazón en el confesionario
 
 

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