Hesse
Hesse
1
A Berkeley, Amy Strage i Mary Main (1985), sorprenentment, de la transcripció de les observacions de la diada fill-mare i fill-pare
en la situació extranya observades cinc anys abans amb el mateix progenitor. El nen segur amb la mare però evitatiu amb el pare, cinc
anys després, es mostrà obert en la relació amb la mare però inhibit en el discurs amb el pare.
2
Una quarta anomenada desorganitzada/ desorientada, va ser desenvolupada, posteriorment, per Judith Solomon i Mary Main.
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3
En l’actualitat, les transcripcions de les entrevistes EAA s’analitzen en funció de la capacitat de qui parla per adherir-se a les
màximes de Grice sobre el discurs racional cooperatiu, cosa que ha permès identificar tres categories en l’Entrevista del Apego del
Adulto de tipus organitzat, o estats mentals respecte al vincle, (autónomo-seguro, desentendido y preocupado).
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madre), se les pide que recuerden momentos específicos que puedan ilustrar o apoyar el
hecho de que se hayan elegido esos cinco adjetivos y no otros. Luego se repite este
proceso con respecto a la relación del encuestado con su padre y con cualquier otra figura
que sea significativa por su relación con el entrevistado (ejemplo: Padrastro, abuelos...).
El protocolo continúa con preguntas destinadas a conocer que es lo que pasaba al
encuestado si este estaba disgustado, herido o enfermo y como actuaban entonces sus
padres. Se les interroga acerca de las separaciones más notables, sobre posibles
experiencias de rechazo, amenazas referidas a la disciplina y cualquier experiencia de
abuso. Entonces se cuestiona al entrevistado en relación a los efectos de estas experiencias
en su personalidad adulta y si esos efectos constituyeron un retroceso en su desarrollo.
También se intenta saber por qué creen que sus padres se comportaron tal y como lo
hicieron.
Una parte especialmente del protocolo de la EAA es la sección referida a experiencias
de personas importantes a causa de la muerte. Cada informe de una experiencia tan
importante como estas se analizan sistemáticamente con relación a las reacciones a causa
de esa pérdida, tales como cambios en cuanto a los sentimientos a lo largo del tiempo o
consecuencias para la personalidad adulta. Finalmente, se pregunta al entrevistado, que
ahora mismo es padre/madre, como podrían haber afectado sus acciones en relación a la
futura personalidad de sus hijos.
Resumen de categorías de la EAA
Hesse (1996) ha sugerido que la tarea central del sujeto entrevistado, es que por medio
de esta entrevista: (1) Recree y reflexione acerca de los recuerdos relacionados con su
vínculo familiar mientras que (2) mantiene un discurso coherente (según Grice, más bien
consistente / colaborador) con el entrevistador. Esto no es algo tan fácil como podría
parecernos, y George, junto con Kaplan y Main (1984, 1985, 1996) han defendido la
capacidad del protocolo para “Despertar / sorprender al inconsciente”). La entrevista se
desarrolla a un paso relativamente rápido, pidiendo al entrevistado que reflexione y
conteste acerca de una gran cantidad de cuestiones complejas que se relacionan con la
historia de su vida. Por ello se le proporcionan muchas oportunidades para que se
contradigan aquellos que son incapaces de contestar claramente y/o se les estimula para
que divaguen extensamente acerca de algunos temas en particular. Para que sean capaces
de mantener un discurso consistente y colaborador, los entrevistados deben recordar (y si
pueden, reflejar) lo que han dicho, para que así se pueda integrar el comentario global
mientras este se realiza.
En el sistema de análisis actual de la EAA (ver más abajo para tener una perspectiva
histórica), se considera que los entrevistados son “seguro/autónomo” cuando éstos son
capaces de producir un diálogo coherente y colaborador ya sean entendidas sus
experiencias como favorables o no. En resumen, estos entrevistados parecen responder
con suficiente (aunque no excesiva) elaboración, y devuelven tras esto el turno de palabra
al entrevistador. Esto, asimismo, puede lograrse cualquiera que sea la naturaleza de las
experiencias descritas, y así por ejemplo, un individuo que produzca un diálogo coherente
incluyendo descripciones de abuso físico o psíquico por parte de sus padres, será juzgado
(considerando esta regla del sistema) “seguro / autónomo”. Los hijos de entrevistados
coherentes son consecuentemente clasificados como “seguros”
Las entrevistas se consideran como “nulas/inválidas” cuando el discurso del
entrevistado parece intentar minimizar el debate de experiencias relacionadas con el
apego. Normalmente, estas transcripciones no son coherentes si son internamente
inconsistentes y /o las respuestas excesivamente concisas (ejemplo “no me acuerdo”). En
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general las respuestas de los padres van desde “favorables” a “muy favorables”. Al
contrario que los individuos “seguros” que utilizan descripciones similares entre sí,
aquellos considerados como “nulos” no son capaces de proporcionar ninguna prueba que
apoye esas descripciones/ representaciones globalmente positivas que suelen estar incluso
en contradicción. Por ejemplo, no es raro que los entrevistados “nulos/ no válidos”
respondan a preguntas posteriores de la entrevista de manera claramente distinta a la
impresión positiva que relataron anteriormente (ejemplo: describiendo situaciones de
miedo si uno de los dos padres resultaba malherido). Se ha descubierto que los hijos de los
encuestados incluidos en esta categoría fueron clasificados como evitativos.
Tabla 19.1 Resumen breve del protocolo de la EAA. Extraído de George, Kaplan y Main
principio de colaboración (descrito más abajo). Así pues, las preguntas de la entrevista
parecen estimular recuerdos, pero el encuestado es incapaz de centrarse o mantener sus
respuestas en relación con la pregunta realizada. En muchos casos, por tanto, los
recuerdos despertados, más que la pregunta por si misma, parecen centrar la atención del
hablante y guiar su discurso (Hesse, 1996).
Entre algunos entrevistados “preocupados” esto se ve por las discusiones largas y
malhumoradas acerca de las interacciones durante la niñez con el padre (padres), que
podría dar lugar a que el discurso se ejecutara erróneamente en presente y/o se refiriese a
la relación actual.
Los entrevistados “preocupados”podrían incluso divagar sobre temas remotos, usar un
lenguaje poco especificativo o muy poco conceptual, y en ocasiones podrían variar varias
veces su opinión con respecto a un/a padre/madre dentro de la misma frase.
Los hijos de estos sujetos se suelen clasificar como “resistentes/ ambivalentes”
Lo anteriormente expuesto da una ligera idea de lo que Main (1995) ha calificado como
las tres categorías centrales u “organizadas” de la EAA. Estas categorías, comparan y
predicen de nuevo los tres modelos originales de la respuesta del niño a la situación
extraña descrita por Ainsworth y sus compañeros en 1978. Aunque tanto los entrevistados
“nulos” como los “preocupados” se describieron como incoherentes, son sin embargo
clasificados como “organizados” debido a que se manifiesta una singular estrategia o
proximidad hacia el objetivo del diálogo. Más concretamente, los encuestados “nulos” son
más propensos a proporcionar una impresión positiva sobre las experiencias de la niñez
pero al mismo tiempo evitan discutir situaciones concretas. Los clasificados como
“preocupados”, por su parte, prestan más atención a experiencias relacionadas con el
apego y a sus efectos a costa de retener una colaboración correcta para la conversación.
Dos categorías más de la EAA implican, por una parte la desorganización local que rodea
al debate sobre situaciones potencialmente /especialmente traumáticas, y por otra, la
imposibilidad de mantener una estrategia de dialogo estructurada a lo largo de toda la
entrevista. La primera, que se denomina “Irresoluto/ desorganizado”, se aplica cuando se
observan lapsos sustanciales durante la supervisión del discurso o del razonamiento acerca
de hechos potencialmente /especialmente traumáticos (pérdidas significativas, sufrimiento
de maltratos de cualquier tipo...). Se sabe que el “apego irresoluto” predice la conducta
“desorganizada/desorientada” del niño durante la situación extraña, que se trata de una
categoría añadida por Main y Solomon al sistema de clasificación (dividido en tres partes)
del original de Ainsworth.
En la tabla 19.2 se muestra un pequeño resumen de las primeras cuatro categorías del
apego adulto según la relación a la conducta del niño de la situación extraña. Esta tabla
incluye varias referencias a las máximas de Grice, explicadas extensamente más abajo.
Finalmente, la categoría recientemente descrita como “imposible de clasificar” (Hesse,
1996) se aplica cuando la entrevista muestra una combinación de expresión lingüística
contradictoria e incompatible. Esta categoría se ha sometido hace muy poco a examen
psicométrico y aún no se ha podido asociar a ninguna de las respuestas del niño ante la
situación extraña. Sin embargo, la categoría “imposible de clasificar” ha podido asociarse
con historias de adultos con desorden psiquiátrico, que han sufrido violencia de género o
criminal y/o abuso sexual.
Hasta este punto se han resumido las características lingüísticas globales de las cinco
categorías de la EAA, y se ha dicho que cuatro de esas cinco categorías son capaces de
predecir modelos concretos de respuestas del niño ante la situación extraña. Lo más
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asombroso de esta relación es que sugiere que la forma en que un individuo presente la
narración de su vida (sin tener en cuenta su extensión) predice el grado en que este será
una persona cuidadosa (en todos los sentidos, incluidos por supuesto sus hijos) de formas
muy sistemáticas y concretas. Así pues, la combinación entre la consistencia interna del
discurso y la colaboración del hablante en relación al apego, predicen la capacidad de ese
entrevistado para dar seguridad a su hijo. La exactitud de estos nexos entre lenguaje y
conducta no verbal no tiene precedentes.
4
El filòsof i lingüista britànic H. Paul Grice (1975, 1989), havia identificat quatre màximes del discurs coherent: “(1) cualitat: ésser
sincers y evidència del que es diu; (2) quantitat: ser succint i alhora complert; (3) rellevància: que la conversa presenti temes
rellevants; y (4) forma: l’exposició ha de ser clara i endreçada”.
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Nota. Las descripciones del sistema de clasificación de apego adulto se resumen de Main, Kaplan,
y Cassidy (1985) y de Main y Goldwyn (1984a, 1998a). Las Descripciones de niño A, B y C, se
resumen de los textos de Ainsworth, Blehar, Waters, y Wall (1978), y la descripción de la
categoría del niño D, se resume de Main y Solomon (1990). Datos de Main (1996).
Reconocimiento de las uniones entre las respuestas a las preguntas del protocolo y la
Calidad del apego del Niño con respecto al entrevistado
La Entrevista del apego Adulto evolucionó hacia otros objetivos de investigación. Durante
su desarrollo original, sin embargo, las maneras en las cuales seria empleado finalmente
en la investigación estaban algo inciertas. Durante una revisión de los primeros
protocolos, Main se interesó por un entrevistado en particular que, por razones aún sin
especificar, pareció tener un discurso (diálogo), parecido por un padre/madre cuyo hijo
podría clasificarse como B4 en la situación extraña. B4 es una subclasificación de
seguridad en la cual las expresiones emocionales tanto de pena como de deseo por el
contacto tras la separación se exageran, tal y como se comparan en niños del prototipo
seguros (B3). Aunque Main no había hecho aún todas las operaciones que tenían que ver
con las razones relacionadas con la conclusión inicial de que el entrevistado sometido a
estudio habría tenido un niño que le mostrara una respuesta B4 5 años antes, éste, de
hecho, resultó ser el caso.
¿Cómo es que cuándo se leyó esta trascripción, se supo que el entrevistado seria un
padre/madre cuyo hijo pertenecería a la categoría B4? Aunque no hay ninguna respuesta
definitiva a esta pregunta, se pueden dar varias explicaciones. La primera es que quizás el
entrevistador imaginó cómo el entrevistado, actuando como padre/madre, estimularía le
respuesta del niño, que (aunque esencialmente segura) sin embargo requeriría, la
exageración del afecto para mantener la atención del entrevistado. En cambio, como un
niño B4 el entrevistado podría haber tenido la impresión de que estaba intentando de
forma casi exagerada llamar la atención del receptor y quizás incluso de estar evocando
una respuesta cuidada o empática. Una tercera posibilidad es, que por supuesto, ambos
factores influyeran.
El descubrimiento de esta correspondencia era tan interesante que se leyeron
transcripciones adicionales y la respuesta del niño ante la situación extraña a menudo se
adivinaba. Este resultado preliminar permitió a Main y Goldwyn intentar el desarrollo de
un sistema formalmente reglado para capturar los procesos involucrados en el hecho de
hacer estas distinciones. El acercamiento conseguido en esta tarea empezó con la
selección aleatoria de una serie de 44 trascripciones de "desarrollo" que se categorizaron
después, con información relacionada con el status del hijo de cada entrevistado ante la
situación extraña, que se obtenía después de que cada diálogo era analizado. Cuando se
encontraba una relación/unión apropiada, las “reglas” que se habían generado para
clasificar la trascripción eran conservadas y a veces elaboradas (vea Main & Cassidy,
1988, para una descripción de un procedimiento de desarrollo similar). Al avanzar éste
proceso y se encontraron más uniones y desuniones, las reglas que ya existían se
confirmaron, desconformaron y mejoraron (Main, 1993, 1995). Gradualmente, se
desarrolló un sistema preliminar para clasificar las transcripciones dentro de una de las
tres categorías predecibles de los modelos de respuesta originales de Ainsworth en su
respuesta del niño ante la situación extraña. Después, se generaron reglas para identificar
las transcripciones predecibles de la categoría de Main y Solomon (1986, 1990) en la
cuarta situación extraña.
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5
Estudi realitzat a la Badia de San Francísco consistent en un seguiment durant 6 anys de 186 famílies en les quals les díades fill i
mare (i, independientement, del fill i el pare) havien estat observades en la situació extranya quan els nens tenien tenien entre 12 i 18
meses d’edat (Main, Kaplan y Cassidy 1985)
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TABLA 19.3. Escalas del "Estado anímico" usadas en la EAA, relacionadas con las tres
categorías principales.
Incorporando las propiedades del discurso como conceptualizadas por Grice en el Análisis
de la Entrevista
Desde el principio, se descubrió que las puntuaciones para la coherencia global de la
trascripción de la EAA estaban en fuerte correlación con la seguridad infantil en el apego
(por ejemplo, r [31] = .48 para las madres, r [34] = .53 para los padres; Main, 1985; Main
& Goldwyn, 1998). El diccionario de Webster (1959, pág. 520) establece que el término
coherencia se deriva del latín y significa, aproximadamente, “relación o unión de todas las
partes”. A través de la elaboración de ésta definición, Main y Goldwyn (1998a) ha
establecido que la "coherencia" podría identificarse como "una conexión o congruencia
que surge de algún principio o relación común, consistencia o conexión de pensamiento
tal, que las partes del discurso están claramente relacionadas, formando un conjunto
lógico, o son encajables / encajadas y adaptadas al contexto" (pág. 44). Desde este punto
de vista, la coherencia involucra algo más que la consistencia interna simplemente. Esto
se ve claro en la frase "formando un conjunto lógico, o son encajables en… y adaptadas al
contexto (énfasis añadido). En otras palabras, incluso si un individuo habla de un modo
plausible e internamente consistente, adhiriendo por lo tanto la primera característica del
criterio, el o ella podría aún presentar un tema largo o haciendo analogías confusas, y por
tanto fallando al adaptar el discurso de un modo adaptable al intercambio de diálogo. Así
pues la cooperación conversacional así como la consistencia interna fue un componente
muy importante en la conceptualización original de coherencia de Goldwyn y Main
(Main, extraído de la prensa).
Los principios de Grice para el discurso racional y cooperativo parecían por lo tanto, estar
relacionados con el sistema de evaluación y clasificación ya construido para la EAA.
Grice (1975, 1989) identificó el discurso racional o coherente como la continuación de un
“Principio cooperativo” ya abordado, que normalmente1 requiere la adhesión a cuatro
máximas y que puede resumirse como sigue:
Calidad – ser sincero y tener pruebas de lo que dices.
Cantidad - ser sucinto, y a la vez completo.
Relación - ser preciso en el tema pertinente.
Modo - ser claro y ordenado.
Por lo tanto, para participar más eficazmente en la entrevista, el entrevistado debe
responder a cada pregunta de forma adecuada, y abandonar después su turno de palabra.
Se juzga un discurso como coherente cuando un sujeto parece capaz de acceder a
recuerdos y evaluarlos mientras estos permanezcan simultáneamente plausibles
(consistente, o implícitamente sincero) y colaborador (Hesse, 1996). En presentaciones de
este tipo, el debate y la evaluación de las experiencias relacionadas con el apego son
razonablemente consistentes, claros, relevantes y sucintos y llevan a lugares y
puntuaciones de la EAA sobre la coherencia, relativamente altos, en la categoría
autónomo - seguro.
Como hemos dicho antes, en las entrevistas rechazantes uno o ambos padres son descritos
normalmente en términos positivos que no están apoyados o que se contradicen. Resulta
interesante que en el sistema de Main y Goldwyn estos entrevistados ya hubieran sido
identificados por medio de altas puntuaciones a causa de la idealización del padre/madre
(o de ambos). Lo cual apuntaba a la violación de la máxima de calidad de Grice ("tener
pruebas de los que se dice”). Muchos entrevistados rechazantes han sido descritos también
como excesivamente sucintos, y incumplidores de la máxima de cantidad al cortar
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repentinamente su turno de palabra usando frases tales como “no me acuerdo”. Estos
hábitos de discurso ya se habían cuantificado como la insistencia en la falta de memoria.
Los entrevistados preocupados tienden al principio a violar las máximas de Grice de
relevancia, cantidad, y modo lo cual puede relacionarse con las máximas de colaboración.
Con respecto a la relevancia, algunos entrevistados preocupados van de tema en tema o se
apartan del objetivo de la pregunta (la eluden) (por ejemplo, describiendo las actuales
relaciones con sus padres cuando lo que se les ha preguntado tiene que ver con sus
experiencias en la niñez), mientras que otros se embrollan en descripciones excesivamente
largas problemas pasados o actuales con sus padres. Las violaciones de modo también
representan a ciertos entrevistados preocupados, como se ve en discursos vagos (uso de
coletillas) y el uso excesivo de jerga psicológica ("mi madre ya tenía mucho material
sobre ese tema"), y uso de palabras sin sentido ("dididididi"). Los fenómenos que
conforman estas violaciones y que apuntan a la clasificación de “preocupado” ya se han
cuantificado en escalas continuas que identifican la pasividad o vaguedad del discurso
(modo) y que suponen enfado (relevancia, cantidad y modo).
El desarrollo de la categoría irresoluto/desorganizado del apego
Main y Goldwyn ya habían notado en 1984 que los padres de niños
desorganizados/desorientados hablaban a menudo de forma inusual respecto a temas de
experiencias de pérdida. En ese momento, sin embargo, los rasgos específicamente
lingüísticos que llevaban a considerar a tales individuos como "irresolutos" aún no se
habían desarrollado. El lamento o la pena del individuo irresoluto o desordenado ya se
había dividido comúnmente en dos categorías generales: (1) lamento "crónico”, una
reacción de pesar continuo intenso que no cesa durante un período largo de tiempo (véase
Fraley & Shaver, Capítulo 32, de este volumen); o (2) "lamento fallido" en el cual el pesar
que cabía esperar se minimiza sustancialmente o simplemente no hay pesar (ver Bowlby,
1980). Mientras proseguía el análisis de los debates de experiencia de pérdidas dentro de
la muestra en desarrollo de la EAA, sin embargo, se hizo evidente que los indicadores
lingüísticos de la categoría de apego “irresoluto" en adultos que predijeron el apego
desorganizado en los niños no apareció como manifestaciones explícitas de lamento o
pesar crónico o inexistente.
Con el tiempo, se aclararía el hecho de que los padres de hijos desorganizados tuvieran en
común varios indicadores de lo que se denominó finalmente “lapsos en la clasificación
metacognitiva” durante los diálogos de experiencias potencialmente traumáticas (Hesse &
Main, extraído de la prensa). Más específicamente, las transcripciones de EAA sobre estos
individuos se distinguían por la aparición de breves errores en la clasificación aparente del
pensamiento o del contexto del discurso durante la descripción de pérdidas u otros hechos
potencialmente traumáticos. Estos errores en el discurso/razonamiento parecen sugerir
alteraciones temporales de la conciencia o de la memoria activa, y se cree que representan
tanto una interferencia de memoria normalmente disociada o de los sistemas de creencia,
como absorciones raras que involucran recuerdos activados por la diálogo de eventos
traumáticos (Hesse & Main, 1999; Hesse & van IJzendoorn 1998; Hesse & van
IJzendoorn, extraído de la prensa).
Los lapsos en la clasificación del razonamiento se manifiestan en frases que sugieren que
el entrevistado expresa temporalmente ideas que incumplen nuestra compresión normal de
la causalidad física o de las relaciones de tiempo-espacio. Se observan marcados ejemplos
de lapsos en el razonamiento cuando los entrevistados hacen referencia a una persona
difunta como si ésta estuviese muerta y viva a la vez en sentido físico. Por ejemplo, "era
casi mejor la situación cuando murió porque entonces ella podía seguir muerta y yo podría
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seguir criando a mi familia" (Main & Goldwyn, 1998a, la pág. 118 énfasis añadido). Esta
frase implica una creencia, operativa al menos en ese momento, de que el difunto
permanece vivo en sentido físico (aunque quizás en un mundo paralelo). Las frases de este
tipo, por lo tanto, podrían indicar la existencia de sistemas incompatibles de creencia y de
memoria, que, normalmente disociados, han estorbado simultáneamente la conciencia
como resultado de preguntas con respecto a la naturaleza de la experiencia y sus efectos.
Los lapsos en la clasificación del discurso, al contrario, a veces sugieren que el tema ha
provocado un “cambio de estado" que indica una absorción considerable, que parece
implicar frecuentemente la entrada a estados anímicos peculiares (clasificados) (Hesse,
1996; Hesse & van IJzendoorn, extraído de la prensa). Así, por ejemplo, una alteración
repentina o un cambio en el registro del discurso inapropiado a su contexto, ocurre cuando
un sujeto va des de su estilo conversacional ordinario a un modo de hablar eufemístico o
proporciona excesiva atención a los detalles.
Ambos dos, los cambios de carácter y la repentina aparición de ideas incompatibles
sugieren cambio o variaciones momentáneas pero cualitativas de la conciencia2. Los
lapsos de discurso/razonamiento de este tipo, suceden a menudo en un tipo de individuo
polivalente y no son, normalmente representativos del estilo conversacional ordinario del
entrevistado. Por esta razón, entre otras, se da a las transcripciones asignadas a la
categoría irresoluto/desorganizado (de ahora en adelante, irresoluto; una clasificación
alternativa más adecuada (ejemplo, U/Ds o irresoluto/rechazante).
Aparición de la categoría de apego adulto “inclasificable”
Como se ha mencionado antes, una quinta categoría de la entrevista, la “inclasificable”,
apareció cuando los especialistas empezaron a notar un pequeño porcentaje de
trascripciones que no reunía los criterios necesarios para clasificarse en una de las tres
categorías principales de apego. Esto se observó primero en transcripciones dónde, por
ejemplo, una descripción positiva sin apoyo de uno de los padres llevaba a una puntuación
por idealización relativamente alta, mientras que en directa contradicción con el modelo
global esperado, este mismo padre/madre fue descrito más tarde de modo preocupado y
enojado. Así pues la puntuación por idealización exigía la colocación en la categoría
rechazante Main y Hesse (vea a Hesse, 1996) por consiguiente concluyeron que estas
transcripciones eran inclasificables y debían ser clasificadas en un grupo separado.
En 1989, la primera investigación realizada con sujetos no ingleses fue organizada por
Massimo Ammaniti y Nino Dazzi en la Universidad de Roma. Esta investigación fue
supervisada por Mary Main y Erik Hesse, y en ella se llegó a la conclusión que a causa de
las complicaciones potenciales creadas al trabajar contextos inglese, los participantes
emprenderían el análisis de sólo un caso (como opuesto a dos o tres casos) por día. El
resultado sorprendente de este "experimento" fue que los aprendices parecían asimilar más
rápidamente el sistema y aplicarlo con más exactitud. Por lo tanto las siguientes
investigaciones se basaron en este mismo patrón y en 1991 se introdujo un cambio más
importante al darse mayor énfasis al acercamiento hacia a las puntuaciones y
clasificaciones de las transcripciones.
De 1989 a 1997, sólo Mary Main y Erik Hesse fueron los únicos supervisores cualificados
de la EAA. En 1997, una investigación que duró 2 semanas "entrenando para entrenar"
fue organizada en Berkeley que certificaba a cuatro nuevos expertos (Nino Dazzi,
Deborah Jacobvitz, David Pederson, y June Sroufe) para enseñar el sistema de
clasificación y evaluación. Como en el caso de la dos investigaciones de 2 semanas en
desarrollo sobre la situación extraña que tuvieron lugar en Minnesota (vea A. Sroufe,
1990), todos los estudios sobre la EAA se siguen ahora a partir de los resultados de
fiabilidad de 30 casos.
(seguro/inseguro) de la conducta del niño observada en el hogar (Eiden, Teti, & Corns,
1995,; Posada, Waters, Crowell, & Lay, 1995). Para la franja entre seguro/inseguro, la
correspondencia combinada de las muestras era del 75%. El talla del efecto combinado (d)
era 1.06 (igual a la Z de Fisher de 0.51), r = .49 (el biserial r = .59), y los apegos
maternales tendían a relacionarse algo más fuertemente al apego de los niños (d = 1.14, r
= .50) de lo que lo hacían los apegos paternos (d = 0.80, r = 0.37). Cohen (1988) descubre
que un tamaño de efecto de 0.50 debe ser considerado moderado, mientras uno de 0.80
debe ser considerado fuerte, y van IJzendoorn calculó que necesitaría realizar 1,087
estudios con resultados nulos para disminuir el nivel combinado “P” a la insignificancia
(Rosenthal, 1991).
Para las tres categorías organizadas, la correspondencia tras los estudios fue del 70%
(kappa= .46). El tamaño del efecto combinado para las relaciones entre las categorías de
adultos rechazantes y niños evitativos era de 1.02, y para la relación entre las categorías de
adulto preocupado y niños ambivalentes era del 0.93.
Se habían dirigido nueve estudios utilizando un análisis de cuatro vías (548 sujetos), y la
correspondencia general para las cuatro categorías fue del 63% (Kappa = .42). Dado que
la categoría de apego irresoluto se asigna en base sólo a unas pocas frases y la categoría de
niño desorganizado se establece normalmente por medio de sólo unos segundos de
comportamiento (Main & Solomon, 1990), es sorprendente por esto que la categoría de
apego adulto irresoluto fuese específicamente previsora de la categoría desorganizada del
niño (combinada d = 0.65, r = .31) Gran cantidad de entrenamientos se asociaron con las
diferencias en tamaños de efecto relacionando la categoría de apego adulto irresoluto y el
apego desorganizado del niño: Cuanto más entrenamiento mayores efectos.
Finalmente, el meta-análisis de van IJzendoorn (1995) demostró que la correspondencia
padre/madre-hijo en las cinco muestras antes del parto (389 dyads) era equivalente a lo ya
visto en los estudios restantes. Esto enfatizó aún más la probabilidad de que las
diferencias individuales en la contribución de los niños a las interacciones con los padres
no pudieran contabilizar la relación entre la entrevista y el comportamiento de la situación
extraña.
Desde 1995, han continuado los estudios sobre la correspondencia entre la EAA y la
situación extraña. Sagi et al. (1997) descubrieron relaciones estrechas contextuales en la
transmisión intergeneracional del kibbutzim israelita, dependiendo si los niños dormían en
grupos comunales (40% relación madre-hijo) o si tenían el hábito de dormir en casa (76%
de relación). En estudios que involucraban a 20 italiano, a 28 alemán, y a 60 sujetos
canadienses, notables correspondencias madre-hijo fueron descubiertas por Ammaniti,
Speranza, y Candelori (1996, 85% de relación seguro/inseguro), por Gloger-Tibbelt y
Gomille (1999, 82% de relación), y por Pederson, Gleason, Moran, y Bento (1998, 80%
de relación), respectivamente.
Además, dos recientes investigaciones han comparado el sistema de clasificación del
apego de Main y Cassidy (1988) para niños 6 años con a la vez que las categorías
obtenidas por madres en la EAA. En un el estudio ciego" con 32 niños de clase medio de
6 años de edad y sus madres, George y Solomon (1996) descubrieron una relación de
cuatro vías del 82% (kappa = .74, p <.0001) entre las categorías de las madres en la EAA
y el apego de sus hijos de 6 años. Igualmente, Ammaniti et al. (1996) informaron de
relación de un 95% entre la categoría seguro/inseguro de las madres en la EAA y el apego
de sus hijos de 6 años. En el estudio de Pederson et al. (1998), se descubrió una relación
del 60% de tres vías (kappa = .30, p <.01) entre las EAAs de las madres y la valoración de
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apego de los niños según el sistema propio de clasificación del apego de Pederson y
Moran (1996).
De este tema deberían de surgir tres conclusiones. Primero, la correspondencia entre la
EAA y el sistema de clasificación de Main y Cassidy (1988) para niños de 6 años, el
coeficiente Q de apego de Waters (1995) y de las clasificaciones de apego de Pederson y
Moran (1996) muestra que las representaciones de apego paternales al estar relacionada
con la seguridad del apego infantil no son la consecuencia del “método prejuicio” (es
decir, no se están ligadas a una manera particular de evaluar el apego de la descendencia).
Como ilustración, los lapsos de discurso/razonamiento durante la discusión de eventos
potencialmente traumáticos puede verse alternadamente como casos de "desorganización
y desorientación" (lingüística) que, mientras el lector ha estado atento, habrá descubierto
la relación con el comportamiento desorganizado/desorientado en la situación extraña. A
los 6 años de edad, sin embargo, los niños desorganizados como tales ya no vuelven a
mostrar la conducta desorganizada cuando están reunidos, pero en cambio se muestran
agresivos o cuidadosos (denominado control-D). A esta edad, por consiguiente, las
relaciones entre la categoría irresoluto y la conducta control-D (87% correspondencia;
George & Solomon, 1996) no son fiables. Así, el "estado anímico de un padre/madre y el
apego de un niño permanece relacionado sistemáticamente, a pesar de métodos que
difieren al valorar el apego del niño y a pesar de las trasformaciones de su desarrollo.
Segundo, el meta-análisis de Van IJzendoorn (1995) ha demostrado que dentro de la
categoría inseguro de la EAA tanto la clasificación rechazante como la de preocupado y la
de irresoluto prevén las clasificaciones correspondientes del apego infantil. Esto significa
(Van IJzendoorn, 1995, pág. 396) que la validez previsora del instrumento no está
restringida a la distinción general de apego seguro-inseguro, pero que reúne uno de los
requisitos más importantes de validez al ser capaz de distinguir entre las tres categorías de
inseguro.
Finalmente, la fiabilidad del test establece un límite superior a su validez y Van
IJzendoorn (1995) sugirió que con una estandarización del instrumento más extensa,
podría descubrirse que los tamaños de efecto descubiertos con su meta-análisis habían
subestimado el "verdadero" grado de correspondencia entre las clasificaciones de adulto y
niño. Más tarde, Van IJzendoorn y Bakermans-Kranenburg (1997) estimaron un acuerdo
entre expertos del 80%, mientras un estudio informal de publicaciones disponibles
emprendidas por el presente escritor, calcula la media de ese mismo acuerdo en el 82%
tras estudios de análisis tanto para tres vías como para cuatro (lo que quiere decir kappa =
.71 para ambos), debería notarse, sin embargo, que esos cálculos podrían infravalorar o
subestimar la capacidad de los investigadores para obtener resultados válidos. Algunos
investigadores han usado dos o más codificadores para todos los casos, y han usado un
acuerdo convencional (o se han sometido a un tercer experto) en los casos discrepantes;
otros usaron expertos muy entrenados para datos publicados, pero proporcionaron
estimaciones de fiabilidad de las puntuaciones usando un experto que no estaba muy
metido en la materia.
Propiedades psicométricas de la entrevista del apego Adulto.
Van IJzendoorn y Bakermans-Kranenburg (1996) informaron de que en una muestra
combinada (meta-analítica) de 584 madres no clínicas, un 24% fueron clasificadas como
rechazantes, un 58% como seguras-autónomas, y 18% como preocupadas. Al incluirse la
categoría irresoluta, un análisis de cuatro vías con las 487 madres no clínicas disponibles
mostró la siguiente distribución: un 16% fueron rechazantes, un 55%, seguras-autónomas,
un 9% preocupadas y un 19% irresolutas. La distribución combinada de padres no clínicos
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Así, si las personas clasificadas como rechazantes sufren olvidos al tratar de recordar su
infancia, su insistencia en la falta memoria para recordar las primeras relaciones e
interacciones podría no pertenecer a un estado anímico específico de la historia de su
apego. Esta cuestión fue primeramente examinada por Bakermans - Kranenburg y Van
IJzendoorn (1993), quiénes encontraron que las categorías de EAA eran independientes de
la memoria relacionada con el desapego. Un estudio israelita (Sagi et al., 1994) usó un
rango aun más ancho de pruebas de memoria. Aquí, la exactitud de recuerdos para los
eventos de niñez fue probada ingeniosamente, y los sujetos también eran examinados por
la capacidad de su memoria en una prueba (relacionada con el desapego) de asociaciones.
No se encontró ninguna diferencia entre las categorías.
Uno de las cuestiones más críticas pertenecientes a la validez de discriminante de la EAA
proviene de su confianza en las diferencias individuales en las características del discurso.
Si encontrara que estas características generalizan los temas relacionados con el desapego,
la incapacidad de los padres de niños inseguros para predecir discursos, no podría
atribuirse inmediatamente a un estado anímico (inseguro) emergente específicamente de
una pregunta concerniente a la revisión y evaluación de sus historias de apego. Esta
cuestión fue dirigida por Crowell, Waters, y sus colegas, usando una “Entrevista de
Empleo de Experiencia” que seguía el patrón del protocolo de la EAA pero que se centró
en aspectos técnicos de la historia de las obras del entrevistado (Crowell et al., 1996).
Aunque las transcripciones de la “Entrevista de Empleo de Experiencia” podrían ser
clasificadas fiablemente como seguro-autónomo, rechazante-preocupada estas
clasificaciones eran ortogonales a las clasificaciones seguro-autónomo y rechazante-
preocupado asignadas a las mismas 53 madres dentro de la EAA. Por lo cual parece que el
contenido del protocolo de la EAA relacionado con el apego tiene una influencia directa
del patrón lingüístico manifestado en la trascripción de la entrevista.
La EAA como instrumento previsor del cuidado paterno/materno
Los estudios originales de Ainsworth sobre la interacción niño-madre descubrieron una
fuerte relación entre la “responsabilidad y sensibilidad de la madre hacia las señales y
comunicaciones del niño” y la seguridad del niño, tal y como se ve en el comportamiento
ante la situación extraña (Ainsworth et al., 1978; también vea Belsky, Capítulo 12, este
volumen). Por consiguiente, casi tan pronto como se descubrió esta relación entre la
clasificación de apego adulta y la del niño, empezaron a aparecer estudios que
relacionaban la categoría de apego adulto seguro/autónomo a una conducta positiva o
sensible hacia el niño (por ejemplo, Crowell & Feldman, 1988, 1991). Van IJzendoorn
(1995) proporcionó una visión global meta-analítica de diez estudios (n = 389) que
comparaban las categorías de apego adulto seguro/inseguro con observaciones a la
sensibilidad de los padres, a su grado de cariño, de entereza y de apoyo tal y como estas
características se observan en interacciones con sus hijos. El tamaño combinado del efecto
tras estas investigaciones fue de 0. 72, equivalente a r = .34. Sorprendentemente, mientras
que la relación entre la EAA y la conducta del niño en la situación extraña era algo baja
(aunque no en exceso: d = .80) para los padres comparada con la de las madres, la
capacidad de predicción de respuesta de cuidado paterno/materno deducida de la EAA era
mayor para los padres que para las madres.
Aunque una pequeña proporción de estudios había aplicado las escalas de sensibilidad de
Ainsworth a las observaciones de interacción padre-niño, el único objetivo del análisis de
Van IJzendoorn era, por supuesto, el de probar la hipótesis de que la sensibilidad de los
padres actuaba como mediador entre la EAA y el respuesta del niño en la situación
extraña. Para actuar como un mediador capaz de considerar la fuerte relación (r = .49,
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biserial r = .59) entre la EAA y la conducta ante la situación extraña, la sensibilidad de los
padres tenía que estar sin embargo (1) muy relacionada al estado anímico de los padres y
(2) muy relacionada con la seguridad de apego del niño. Teniendo esto en cuenta y
utilizando una selección de los estudios más apropiados de Goldsmith y Alansky (1987)
(Estimación r = .32) de la relación entre la sensibilidad maternal y la seguridad del niño en
el apego tal y como se valora en la situación extraña, Van IJzendoorn demostró que había
un marcado "hueco de transmisión" en nuestra comprensión de la naturaleza de las
interacciones que responden a la relación entre la EAA y la situación extraña. De hecho,
los cálculos de Van IJzendoorn demostraron que la mayoría de la influencia de la
representación mental adulta sobre la seguridad del niño en el apego estaba aún sin
especificar (es decir, no podría ser considerada a través de sensibilidad o respuesta de los
padres tal y como se evaluaban entonces).
Una investigación llevada a cabo más tarde para resolver las anomalías existentes en
algunos de los estudios incluidos en el meta-análisis de IJzendoorn sirvió para confirmar
la existencia del "hueco de transmisión" de Van IJzendoorn. En este estudio de 60
sujetos (madres e hijos) canadienses, no sólo la EAA estaba fuertemente relacionada con
la respuesta del niño a la situación extraña, sino que también se descubrió que la
sensibilidad maternal estaba muy vinculada a la seguridad infantil (r = .60; Pederson et al.,
1998). Sin embargo, la relación entre la categoría de apego de una madre y la sensibilidad
hacia su niño era menor, y la unión entre la autonomía del padre y la seguridad del niño
contabilizaron por aproximadamente cinco veces la variación explicada a través del
experimento (sensibilidad maternal).
Ambos, Van IJzendoorn (1995) y Pederson et al. (1998) notaron que las dificultades de
evaluar la sensibilidad paterna podrían responder en parte al hueco de transmisión, ya que
ni las instigaciones en proceso ni las pruebas de fiabilidad están disponibles para aquéllos
que utilizan este acercamiento observacional. Van IJzendoorn ha sugerido además que la
transmisión genética y las interacciones emocionales más sutiles de las que pueden ser
capturadas en las valoraciones normales para la sensibilidad materna (como los índices de
"adaptación de afecto" que resultaron estar relacionados con los sujetos de la EAA de un
estudio piloto llevado a cabo por Haft & Slade, (1989), podrían también contribuir a la
asociación existente entre el apego parental – filial. A estas sugerencias, Pederson y sus
colegas han añadido la posible contribución de la habilidad de uno de los padres para
hacer atribuciones exactas con respecto a la naturaleza de los procesos mentales de un
niño (Fonagy, Steele, Steele, Moran, & Higgitt, 1991,; Main, 1991), y la socialización y
regulación de las emociones infantiles (Cassidy, 1994). En este último contexto, destaca,
por ejemplo, el hecho de que se haya encontrado que las madres rechazantes son más
propensas que otras a dar una respuesta negativa al experimento en el que visualiza un
vídeo de un niño llorando. (Zeanah et al., 1993). Es más, en un primer informe de un
estudio más amplio centrado en el estrechamiento del "hueco de transmisión" a través de
la investigación de la sensibilidad paternal a las cintas de video de niños en varios estados
emocionales, Goldberg, Blokland, Cayetano, y Benoit (1998) están encontrando que las
madres rechazantes parecen menos interesadas y sensibles al afecto del niño; las madres
preocupadas impropiamente sensibles; y las madres seguras/autónomas las más proclives
a ser el empáticas, siendo las únicas madres capaces de reflejar las expresiones negativas
del niños con expresiones negativas propias. Finalmente – continuando con el énfasis
original de Bowlby (1969/1982) hacia los vínculos estrechos entre los sistemas de apego y
del miedo ("escape") y siguiendo también con el énfasis reciente de Main hacia el papel
del miedo en las diferencias individuales en la organización (o desorganización) de las
relaciones de apego (Hesse & Main, 1999; Main 1995). Se descubrió también que las
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madres seguras - autónomas tenían una capacidad superior para reconocer las expresiones
asustadas de los niños, mientras que las madres rechazantes eran menos proclives a
reconocerlos y más propensas a identificar el miedo del niño como “interés”.
Es evidente que la identificación de Van IJzendoorn del "hueco de la transmisión"
proporcionará las bases para muchas más investigaciones observacionales (y quizás
también experimentales) en el futuro. Entre otras posibilidades mencionadas por Van
IJzendoorn y Pederson et al., una en particular garantiza un examen especial. Esta, es la
probabilidad de que la influencia temprana de los padres podría dirigir de manera
suficientemente correcta al niño a un camino hacia un estado particular de la organización
del apego (o desorganización), para que, a través de un modelo de acción, el niño vaya
participando cada vez más en la formación de su propio apego, dando forma a la vez - y
en algunos casos alterando el grado y el tipo de sensibilidad parental que puede observarse
después de esto. En ese caso, entonces se podría descubrir que las observaciones
tempranas de las conductas parentales están más fuertemente relacionadas a las de la EAA
que las últimas. Interesantemente, se han encontrado que las observaciones de la
sensibilidad maternal que se dan con anterioridad al primer año de vida están más
relacionadas a las respuestas del niño con 12 meses de vida frente a la situación extraña,
que las observaciones hechas más tarde (Grossmann, Grossmann, Spangler6, Suess, &
Unzer, 1985,; Isabella, 1993,; ver también Sroufe, Egeland, & Kreutzer, 1990).
El resultado de este argumento es que una vez que ha pasado el tiempo suficiente, la
conducta de los niños podría haber sido formada suficientemente gracias a la sensibilidad
(insensibilidad) parental que los investigadores perciben, por ejemplo, la oportunidad
pequeña de comprobar la respuesta de los padres a las expresiones de dolor (Pederson et
al., 1998) siguiendo con esta hipótesis, Beckwith, Cohen, y Hamilton (en prensa) han
defendido que la sensibilidad maternal durante el primer mes de vida era un buen
predictor más fuerte de la seguridad tal y como se valora en las EAA realizadas a los 18
años de lo que era la sensibilidad evaluada a los 8 o a los 24 meses, mientras que la
sensibilidad maternal a los 12 años no mostraba ninguna relación a la categoría de la EAA
adolescente.
Una investigación que podría finalmente ayudar a aclarar esta cuestión está siendo llevada
a cabo actualmente por Dozier y sus colegas en Delaware (Stovall & Dozier, 1998),
quienes han completado un análisis a un único sujeto para observar la evolución de las
relaciones de apego en 10 sujetos, 5 madres y sus hijos adoptivos. Aquí, se descubrió que
los niños menores de 12 meses con madres adoptivas seguras – autónomas, eran seguros
tanto en la situación extraña como de acuerdo a los datos diarios recogidos por la madre.
Sin embargo, niños mayores de 12 meses con madres adoptivas seguras - autónomas eran
inseguros tanto en la situación extraña y en las observaciones recogidas en el diario de la
madre.
Clasificaciones comparadas de apego adulto en poblaciones clínicas y no clínicas
Como hemos discutido anteriormente, se desarrollaron las categorías centrales de la EAA
y refinaron con respecto a la respuesta de un niño de 1 año (seguro versus inseguro) al
entrevistado en una situación de estrés. No se había llevado a cabo ningún examen de las
contestaciones a la entrevista dentro de muestras clínicas, sin embargo, y es por
consiguiente sorprendente que – sin ningún ajuste – podría demostrarse que este sistema
6
“Els estudis d’Spangler y Grossmann (1993,1999) indicaren que durant el procediment de la situació estranya, els infants evitatius
experimenten gran malestar i angoixa a nivell fisiològic”.
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tópicos. Las proporciones globales de las experiencias de trauma y pérdida tal como son
definidas por Main y Goldwyn no difirieron entre los grupos, pero todos los 9 casos de
sujetos borderline que habían sufrido trauma se clasificaron como principalmente
irresolutos (por ejemplo, U/E3) en comparación con sólo 2 de los 10 pacientes del
distímicos que habían sufrido pérdida o trauma (Test exacto de Fisher, p = .0007).
Fonagy et al. (1996) emprendieron un estudio a gran escala con 82 jóvenes clínicamente
tristes en un centro nacional de Londres para el tratamiento de trastornos severos de la
personalidad, donde se comparaban las entrevistas de estos con las de 85 controles bien
relacionados. Las transcripciones se protegieron para las referencias al tratamiento del
hospital, y fueron analizadas usando los sistemas de puntuación continua como las cuatro
clasificaciones principales.
Sólo 9 de los 82 pacientes psiquiátricos, pero 50 de los 85 pacientes del grupo de control,
se clasificaron como seguros - autónomos con el sistema de la cuatro vías (2 78.4, p
<.001). Además, muchas de las escalas de las experiencias de la EAA y de estados
anímicos así como la escala autoreflexiva de Fonagy (Fonagy, Steele, Steele, Moran, &
Higgitt, 1991,; vea más abajo), diferenciaban muy agudamente los pacientes psiquiátricos
con los de control. La categoría que destacaba más en los grupos era la irresoluta (76%
con pacientes versus 7% de los de control), y -como en un estudio anterior de sujetos con
alteraciones de la ansiedad dirigida por Manassis, Bradley, Goldberg, y Hood (1994; 14
de cada 18 o el 78% eran irresolutos)- se descubrió que los sujetos con desórdenes de
ansiedad eran especialmente proclives a ser irresolutos (38 de cada 44 o el 86%). Entre las
subclasificaciones, se descubrió que la preocupación por el miedo a hechos traumáticos
(E3) fue inesperadamente común en el grupo psiquiátrico (28% versus el 1%).
Reproduciendo los primeros resultados (Patrick el al del et., 1994), el 47% de los
pacientes borderline se clasificó como E33.
Adán, Sheldon-Keller, y West (1996) examinaron la categoría de apego y la posibilidad
de suicidio en 133 adolescentes (edad media = 15 años y 1/2) canadienses pacientes
internos y no internos de centros de tratamiento. 53 de los 69 adolescentes incluidos en el
grupo suicida habían cometido intentos de suicidio, y 13 tenían intención de ello. Las
transcripciones fueron codificadas por expertos que no estaban al tanto de la importancia
del caso.
En este estudio, el sufrimiento de un trauma relacionado con el apego tenía un predominio
similar todos los grupos (86% grupo suicida 78% grupo comparado). Sin embargo, entre
esos adolescentes que sufrieron traumas, en el grupo suicida predominaba más que
ninguna la categoría irresoluta (73% versus 44%). La categoría “preocupado” también
estaba en relación con la posibilidad de suicidio y, asombrosamente, el 77% de los sujetos
que eran tanto “irresolutos” como “preocupados” se clasificaron en el grupo suicida. Las
conclusiones fueron (1) que la desorganización cognitiva que rodeaba a los hechos
traumáticos (tal y como se valoró en la EAA) podría mediar en la relación que hay entre
las experiencias traumáticas tempranas y la conducta suicida adolescente encontrada en
estudios posteriores.; y (2) que los individuos “preocupados” podrían ser especialmente
vulnerables a la desorganización.
En una investigación mucho más completa y diferente (Allen, Hauser, & Borman-
Spurrell, 1996), la entrevista se realizó con 66 adultos jóvenes (edad media = 26 años) que
habían sido hospitalizados psiquiátricamente 11 años antes, y así mismo se realizó la
entrevista a una muestra de control relacionada (n = 76 no hospitalizados). Ambos grupos
venían de familias de clase media alta y los que sufrían psicosis o deterioro orgánico
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hijo, entonces, se descubrió que estos dos estudios de casos "inclasificables” reflejaban la
conducta inclasificable dada a la descendencia.
Categoría de la EAA y Psicopatología en una muestra no clínica
En los estudios clínicos explicados anteriormente, los individuos diagnosticados con
desorden variable han sido examinados a causa de sus clasificaciones de apego adulto.
Recientemente, Lee, Polan y Ward (1998) completaron una investigación de una muestra
no clínica de 60 mujeres de Nueva York que fueron observadas en la Entrevista del apego
Adulto así como en la entrevista diagnóstica. Usando las categorías de apego organizadas
(seguro - autónomo, desentendido (rechazante) y preocupado) en el análisis, a la mayoría
de las mujeres clasificadas como inseguras se les diagnosticó una psicopatología. Es más,
los autores probaron que la psicopatología del eje I y el Eje II del DSM III-R (ninguna
únicamente del Eje I o del I y II combinados, sólo del Eje II) podría estar relacionada a las
tres clasificaciones organizadas. Se encontró una asociación significativa entre la
psicopatología y la categoría de la EAA, de tal modo que la asignación de la categoría
rechazante se asociaba con el eje I (o Eje I y Eje II, comórbido), mientras que asignación
de la categoría preocupado se asociaba al lugar del Eje II. Finalmente, cuando se utilizaba
la categoría irresoluta, se descubrió que los sujetos irresolutos cuya clasificación
alternativa era seguro - autónomo (irresoluto-seguro) eran mucho menos propensos a ser
diagnosticados con psicopatología que los sujetos clasificados de irresolutos/inseguros,
aunque los sujetos irresolutos/seguros experimentaron algunas dificultades con el
funcionamiento diario (por ejemplo, síntomas físicos, discordia matrimonial).
Estudios longitudinales del estado de apego.
A pesar del hecho de que la EAA se centra en la presentación y evaluación de un
individuo de sus experiencias relacionadas con el apego, hasta hace poco se la ha
conocido por su capacidad implícita para prever el comportamiento cuidadoso por medio
de la respuesta del niño en la situación extraña. Esto, por supuesto, no informa sobre el
potencial del instrumento ni para identificar la naturaleza probable de las relaciones
tempranas de apego del entrevistado, ni para ayudar trazar sistemáticamente los caminos
que implican cambios.
Recientemente, sin embargo, cinco estudios han comparado la apego infantil tal y como se
evalúa no verbalmente en la extraña situación para discutir las experiencias relacionas con
el apego en las EAAs dirigidas con los mismos individuos durante un período de 15 a 21
años. En todas estas investigaciones, todos los expertos que codificaban las entrevistas
desconocían la clasificación de apego infantil.
Waters, Merrick, Treboux, Crowell, y Albersheim (en prensa) dirigieron EAA a 50
jóvenes de clase media – baja (de edades de 20 a 22 años) que fueron observados en la
situación extraña de Ainsworth a los 12 meses. En un primer, análisis de tres vías (n = 50),
el 64% de los sujetos se clasificó en la categoría de apego adulto correspondiente a la
respuesta original a la situación extraña (kappa = .40), mientras que para el 72% de los
sujetos (kappa = .44), la conducta segura versus insegura del niño en la situación extraña
preveía los textos de la entrevista incoherentes versus incoherentes. La categoría de apego
era, sin embargo, significativamente menos estable para los jóvenes que habían
experimentado la pérdida de un padre, el divorcio de sus padres, una enfermedad crónica
de un padre/madre o propia o abuso físico o sexual antes de los 18 años. Entre los 32
sujetos que no informaron de estos hechos o experiencias la correspondencia de tres vías
fue del 72% (kappa = .46), mientras que la correspondencia bidireccional era 78% (kappa
= .52).
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Tres estudios más extensos que tratan estos temas de previsibilidad de la categoría de
apego a largo plazo deberían mencionarse brevemente aquí. Como hemos dicho antes, una
investigación que incluía a 81 madres (abuelas) y a sus hijas adultas canadienses (Benoit
& Parker, 1994) encontró una relación de tres vías del 75% en la categoría del apego
(kappa = .51). Además, Rosenstein y Horowitz (1996) descubrieron una correspondencia
de tres vías del 81% (kappa = .62) entre 27 madres y sus adolescentes psiquiátricamente
hospitalizados. Se está determinando todavía, sin embargo, si la correspondencia
impresiva informada en estos dos estudios refleja la estabilidad a largo plazo en el apego
en la descendencia, las interacciones continuas entre la madre y la descendencia, la
similitud de las circunstancias o alguna combinación de estos factores.
En un estudio que trata más directamente esta previsibilidad a largo plazo, Beckwith et al.
(en prensa) observaron a 86 niños prematuros en situaciones naturales de su hogar (1, 8, y
24 meses), seguida de codificaciones de la EAA (autónomo - seguro, rechazante o
preocupado) a los 18 años de edad. Se ha utilizado la codificación de un hecho simple
para valorar la sensibilidad materna a través de intervalos de 15 segundos, para que, por
ejemplo, a un mes de edad la puntuación de sensibilidad comprenda la atención positiva
de la madre, el habla con el niño, el apoyo, la contingencia hay el dolor del niño y la
mirada mutua. Se descubrió que las madres de los 35 chicos rechazantes de 18 años (es
decir, aquéllos que normalizaron o presentaron un retrato idealizado de sus padres, a la
vez que insistían a menudo en la falta de memoria con respecto a la niñez) habían recibido
consistentemente las puntuaciones más bajas de sensibilidad.
Nuevas Direcciones
La EAA está extendiéndose actualmente a nuevas poblaciones y áreas de investigación.
Debido a consideraciones del espacio, sólo unas pocas de estas investigaciones pueden
resumirse aquí.
Extensión a las Muestras más Jóvenes.
Como se ha dicho antes, Ward y Carlson (1995) informaron de uniones “ciegas” entre
madres adolescentes que realizaron la EAA antes de dar a luz (edad media = 16 años) y la
idéntica respuesta del niño a la situación extraña dada por madres adultas y sus hijos.
Igualmente, los estudios clínicos "cegados" de las poblaciones adolescentes han obtenido
las relaciones esperadas entre los diferentes grupos de diagnosis por ejemplo, Adán et al.,
1996, más arriba: edad media de los sujetos: 15 años).
Actualmente, se está probando la posibilidad de aplicación de la EAA a edades aún
menores. Usando una versión de la entrevista que incluía los ajustes propios de cada
edad (Ammaniti, Candelori, Dazzi, DeCoro, Muscetta, el al del et., 1990), 31 niños de 10
años fueron observados y más tarde también a los 14 años de edad (Ammaniti, Van
IJzendoorn, Speranza, & Tambelli, 1998). Dos codificadores trabajaron con cada
entrevista (acuerdo medio entre los jueces, 82%, kappa = .64) y llegaron a un juicio
consensual, con codificadores no avisados del estado de apego del niño a estas dos edades
separadas. Las distribuciones de clasificación de cuatro vías no fueron muy diferentes de
las distribuciones de EAA en muestras comparables de más edad. Es más, los “beta-
pesos” de Fyffe y Waters (1997) para deducir las tres clasificaciones principales a partir
de las funciones de las funciones discriminantes basadas en las puntuaciones de la escala
sobre el "estado anímico" en adultos y adolescentes mayores que vivían en los [Link] se
aplicaron aquí a las puntuaciones sobre el “estado anímico” conseguidas en una muestra
similar en Roma, prediciéndose correctamente el 90% de las clasificaciones de apego a los
10 años (kappa = .80) y el 81% de clasificaciones a los 14 (kappa = .68).
Sorprendentemente, se observó una considerable estabilidad del apego entre los 10 y los
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14 años estabilidad tanto en los análisis de dos vías (75%, kappa = .48) como en los de
cuatro (71%, kappa = .48).
En la Clínica Tavistock, incluso se está entrevistando a adolescentes y a niños más
pequeños que habían sufrido abuso sexual, con resultados preliminares de “codificaciones
ciegas” que indican las diferencias esperadas (vea Trowell, 1997). Finalmente, en la
Universidad de Trinity, en Dublín, tanto madres como hijas vistas en la situación extraña
están participando en la EAA cuando las niñas han alcanzado los 11 años de edad (M.
Gaffney, comunicación personal, 1998).
El apego en las Poblaciones Sordas
Hoy en día e está usando la EAA con sordos, y varios miembros de la Universidad de
Gallaudet (Patrick Brice, Irene Leigh, y Kathryn Meadow-Orlans) están dirigiendo
proyectos con estos criterios, por ejemplo, (1) maneras en que los aspectos variantes de
respuesta a la entrevista EAA (por ejemplo, "lapsos en la clasificación metacognitiva”)
pueden ser reveladas en el lenguaje de signos americanos (ASL), y (2) la relación entre la
respuesta signada a la EAA y el comportamiento del niño ante la situación extraña. En la
Universidad de Ontario Occidental, Chovaz McKinnon (1998) ha realizado la EAA a 50
adultos sordos experimentados en ASL que, educados en una era en la cual los padres no
estaban por la labor de aprender el lenguaje de signos, habían sido enviados a escuelas
internas a la edad de cinco años. Inesperadamente, a pesar de las limitaciones impuestas
en la comunicación con los padres y las separaciones tempranas durante largo tiempo, la
mayoría de estos adultos sordos se clasificó como autónomo - seguro. Es más, a pesar de
la ausencia tanto de comunicación acústica como por signos con los padres, los adultos
sordos seguros dieron descripciones positivas del trato parental en su primera infancia.
Apego adulto con relación a la Violencia
La EAA se ha usado y continúa haciéndolo para investigar tanto a los ofensores violentos
como a las víctimas de la violencia. Sullivan-Hanson (1990), por ejemplo, informaron de
que virtualmente ningún sujeto observado en hogares o refugios para mujeres maltratadas
era seguro - autónomo, y que muchos encajaban en la subclasificación “aterradoramente
preocupado” (E3). Stalker y Davies (1995) descubrieron que sólo 5 de cada 40 que habían
sufrido abuso sexual eran seguras autónomas. Veinticuatro eran irresolutas, y alrededor de
un tercio cumplían los criterios para ser inclasificables. Tres de esas cinco mujeres seguras
no tenía ningún trastorno de personalidad según el Eje II del DSM, mientras que los
sujetos restantes eran proclives a tener más de un diagnóstico.
Levinson y Fonagy (1998) encontraron evidencias que probaban la relación entre la
categoría de apego adulto inseguro y la criminalidad, particularmente con respecto a
crímenes contra las personas en contraposición a crímenes menos violentos. Holtzworth-
Munroe, Stuart, y Hutchinson (1997) dirigieron un estudio "ciego" comparando hombres
no violentos y felizmente casados (n = 15); hombres no violentos pero casados infelices (n
= 15); y hombres violentos e infelizmente casados (n = 30). Virtualmente, no había casi
ningún hombre con estado anímico seguro de entre los hombres violentos con sus mujeres
(26 de 30 eran inseguros), y muchos fueron asignados a la categoría de inclasificables (11
de 30). Entre los ofensores delictivos violentos y con trastorno de personalidad, Van el
IJzendoorn et al. (1997) informaron que sólo 2 de cada 40 asuntos (5%) se clasificaron
como seguros – autónomos. Y el 53 % irresolutos y/o inclasificables. Siguiendo su
despliegue de estrategias de entrevistas mixtas, los sujetos del grupo inclasificable tenían
más trastornos de personalidad. Asombrosamente como en el estudio de Stalker y Davies
(1995) los sujetos seguros – autónomos del estudio holandés fueron los que mostraron
menos trastornos.
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análisis de tres vías (n = 80), los individuos seguros – autónomos eran marcadamente los
más positivos y los menos negativos en situaciones de conflicto. Mientras que los
individuos preocupados por sus propias historias de apego eran los más negativos y los
menos positivos. Además, siguiendo con los resultados de un estudio de interacción entre
madres-hijos realizado en Leiden (explicado más abajo), los sujetos irresolutos cuya
categoría de apego secundaria o alternativa era el segura - autónomo (irresoluto-seguro)
mostraron el triple de conductas positivas durante interacciones de conflicto que las que
mostraron los sujetos irresolutos-inseguros. Los sujetos irresolutos-seguros también
mostraron menos conductas negativas que los sujetos irresolutos-inseguros.
Categoría de apego irresoluta como elemento predictor de la conducta asustada/aterrante
hacia la descendencia
Hasta hace poco, la mayoría de los estudios que investigaban el comportamiento
cuidadoso de los padres tal y como se le relaciona con la categoría de apego adulto, se han
centrado en las diferencias globales de la “sensibilidad" sensible en padres
seguros/inseguros. Sin embargo, los acercamientos más acertados pueden ser
aprovechables, tal y como se ve en el estudio de los casos descritos anteriormente.
Una nueva área de investigación involucra la relación entre la categoría de apego parental
irresoluta, el comportamiento parental asustado/aterrante y el apego desorganizado del
niño. Main y Hesse (Hesse & Main, 1999, en prensa,; Main & Hesse, 1990) supusieron
que los lapsos de discurso/razonamiento que ocurrían durante las discusiones de eventos
traumáticos que marcan el apego irresoluto podrían provenir de alteraciones en la
conciencia normal ocasionada por la intrusión de ideas o recuerdos parcialmente
disociados o aterradores. Puesto que las cuestiones de la entrevista parecen suficientes
para producir estas perturbaciones en la conciencia, no es irrazonable el presumir que la
conducta asustada, aterradora y ocasionalmente disociada podría tener lugar durante
interacciones con el niño. Se espera que la conducta de éste tipo sitúe al niño en una
paradoja, en la cual ésta conducta no pueda ni desaparecer ni aproximarse a la figura de
apego, y por esto se espera que esta conducta produzca en terrenos teóricos un
comportamiento desorganizado en la situación extraña (Main & Hesse, 1990). Se ha
descubierto que el comportamiento asustado/asustante de la madre es un elemento
predictor de la categoría de apego desorganizada en la situación extraña, en varios países y
situaciones. Entre estos (países) se incluyen estudios de madres holandesas observadas en
el hogar (Schuengel, Bakermans-Kranenburg, & Van IJzendoorn, 1999); de madres de
Boston observadas en la situación extraña (Lyons-Ruth, Brontman, & Parsons, en prensa);
de madres de “Area de la Bahía” grabadas jugando con sus hijos (K. Abrams,
comunicación personal, 1998); y de lugareños del grupo étnico Doggan observados en
Mali en situaciones naturales (tanto al aire libre como dentro de casa) (True, Pasani, Ryan,
& Oumar, 1998). A causa de que la conducta parental asustado/asustante parece ser un
importante predictor de la categoría de apego desorganizada del niño –vulnerable a un
trastorno psicopatológico (ver Lyons-Ruth & Jacobvitz, Capítulo 23, de este volumen)- es
particularmente importante determinar sus asociaciones con los lapsos de razonamiento o
de discurso (es decir, de apego irresoluto) tal y como se observa en el padre/madre.
Dos estudios “ciegos” a gran escala han investigado la asociación entre el apego
irresoluto y comportamiento asustado/aterrante usando un sistema de códigos
desarrollado por Main y Hesse (1992, 1998b). Schuengel et al. (1999) observaron a 5
madres y sus bebés de 10-11 meses en visitas de dos horas de duración, realizando las
entrevistas dos meses después. Se descubrió que las madres clasificadas como
irresolutas/inseguras (U/Ds o U/E) mostraban conductas asustadas/asustantes en presencia
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de sus hijos. Sin embargo, las madres irresolutas cuya categoría de apego alternativa era
segura / autónoma (U/F) no exhibieron conducta asustada/aterrante. Esta intrigante
sugerencia encuentra un apoyo parcial en estudios recientes dirigidos por Lee el al. (1998)
y por Creasey (1999) mencionados antes.
En una muestra de 113 sujetos (madres e hijos), Jacobvitz, Hazen, y Riggs (1997; ver
también Lyons-Ruth & Ruth & Jacobvitz, Capítulo 23, de este volumen) compararon las
puntuaciones de las madres en la EAA antes de dar a luz con las interacciones de las
mismas madres con los recién nacidos, observadas a los 8 meses de edad de los bebés. En
este estudio, opuestamente al de Leiden, se exigió a las madres que actuaran con sus
niños en situaciones potencialmente estresantes, como alimentar y cambiar pañales. Como
se supuso, las madres clasificadas como irresolutas antes del nacimiento de su primer hijo
fueron con diferencia las más asustadas, amenazadoras y disociadas, y (en contraste con el
estudio holandés) estos resultados mantuvieron si clasificación alternativa o “subyacente”
de las madres en la EAA era segura o insegura. Sin embargo, siguiendo con los efectos
“compensadores” sugeridos por el estudio holandés, las madres irresolutas/seguras tendían
a ser algo menos amenazantes que las madres irresolutas/inseguras.
Categoría de apego adulto y Respuesta a la Terapia.
Aunque se ha descubierto que el EAA puede diferenciar entre poblaciones clínicas y
aquellas que no lo son, solo se ha utilizado desde hace poco para valorar los resultados de
intervenciones terapéuticas (ver Cortina, en prensa; Main, 1993, 1995, 1996; y Slade,
Capítulo 25, de este volumen, para las discusiones de las implicaciones prácticas y
filosóficas de este uso del EAA). Aquí también los estudios de casos están demostrando
ser instructivos. Por ejemplo, un sistema de códigos que se centró en violaciones de las
máximas de Grice “rechazante” y “preocupado” que fue desarrollado por Dazzi, DeCoro,
Ortu, y Speranza (en prensa), se aplicó a la trascripción de la EAA de un paciente
adolescente, y después a las sesiones terapéuticas (el codificador no estaba al tanto del
orden de la sesión). Se descubrió que la falta de coherencia disminuía al progresar el
número de sesiones (Muscetta, Dazzi, DeCoro, el Ortu & Speranza, en prensa; también
vea Diamond et al. en prensa, para una descripción de los cambios en la categoría de
EAA inseguro-a-seguro en dos pacientes “borderline”).
Fonagy y sus colegas estuvieron entre los primeros en estudiar la respuesta a la terapia. En
un informe preliminar de un proyecto más grande (el Fonagy et al., 1995), se estudió el
cambio de categoría de EAA en 35 pacientes internos que fueron sometidos a un año de
psicoterapia psicodinámica intensiva. Los 35 pacientes fueron clasificados como
inseguros antes de la terapia pero 14 (40%) fueron seguros tras ella.
Además, Fonagy examinó los cambios del funcionamiento general (a partir de la escala de
Valores globales del DSM) tanto de la admisión y la administración en relación con la
EAA, como de un conjunto de otros predictores potenciales (más abajo).
Sorprendentemente (y como se discute más ampliamente en el informe), entre los 82
sujetos, la proporción de individuos que mejoraron era más alta en el grupo “rechazante”
(93%) que en el “preocupado” (41%) y en el autónomo - seguro (3 de 9 sujetos o 33%),
con tamaños de efecto de 1.84, 1.09; y 0.51 respectivamente. Ninguno de los otros
predictores potenciales, ni siquiera la Lista de control de síntomas-90, Inventario de
depresión de Beck, la Ecuesta de Personalidad de Eysenck, el inventario de ansiedad, o
los diagnósticos del EjeI y/o Eje II del DSM, pudo predecir la respuesta a la terapia.
Routh, Colina, Steele, Elliott, y Dewey (1995) informaron sobre la respuesta inferida de
un curso de “entrenamiento para orientar a los padres" realizada con 37 padres de niños
que padecían trastornos de conducta. Del mismo modo que en los estudios hechos con
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padres de hijos con trastornos de conducta que se han mencionado antes, una importante
proporción de padres (43%) se clasificó en la categoría “irresoluto”. En comparación con
hijos de otras madres, los de las 16 madres irresolutas mostraron un cambio notable a lo
largo del tratamiento.
Korfmacher, Adam, Ogawa, y Egeland (1997) describieron la sensibilidad a un año de
visitas a casa y a terapia de grupo (esto se realizó en semanas alternadas) de 55 madres
primerizas que vivían en ambientes pobres. Los facilitadores guardaron las notas del caso
y respondieron a las encuestas durante todo el proceso de tratamiento, y solo se realizó la
EAA siguiendo la intervención. Las madres irresolutas pusieron las dificultades mayores,
permaneciendo en los niveles más bajos de participación y compromiso, así como
interactuando negativamente con los facilitadores (entrevistadores) y en los grupos;
Además, las madres irresolutas a causa de traumas del pasado también destacaron por el
hecho de dar una respuesta críticamente orientada para la intervención, enfatizándose esto
en compañía de una sola persona y rechazando la terapia más que las otras madres.
Ninguna de estas madres aceptaron el trabajo “crítico”-lo cual está en consonancia con la
tendencia rechazante de enfatizar la fuerza y la normalidad. Las madres autónomas -
seguras mostraron niveles altos de compromiso emocional con las intervenciones y se
distinguieron por la participación en el tratamiento dirigido hacia la resolución de
problemas (en el cual una madre acepta el consejo práctico del facilitador-entrevistador) y
en la terapia de apoyo (en que una madre comparte sus sentimientos más profundos con el
facilitador y el grupo). (Para más información sobre la diferencia de respuesta a las
intervenciones, véase Bakermans-Kranenburg, Juffer, y Van IJzendoorn, 1998, así como
Tyrell, Dozier, Teague, & Fallot, 1998).
La confusión anterior quizás ha surgido del tópico extendido según el cual la valoración
del apego en niños y adolescentes siempre involucra la calidad de su apego a un cuidador
particular (Ainsworth et al, 1978,; Main & Cassidy, 1988). En estos casos, reconocemos
que el niño o adolescente no es seguro o inseguro por sí mismo, sino que más bien está
vinculado segura o inseguramente a uno de sus padres, y podría estar vinculado segura o
inseguramente al otro. Esta manera de pensar, que subestima la incapacidad de un niño o
adolescente para ser "seguro-autónomo", se puede haber generalizado inadvertidamente
en la EAA.
Adultos evaluados por medio de la EAA no se consideran vinculados segura versus
inseguramente, sino que más bien por estar en un estado anímico con respecto al apego
seguro versus inseguro, en parte a causa de que la entrevista no se centra en otra persona,
sino que más bien pide descripciones y evaluaciones de relaciones con varios individuos
significativos. Así un primer problema con referencia al apego seguro versus inseguro en
un adulto tal y como se deriva en la EAA seria este: ¿Seguro versus inseguro con respecto
a quien? Un problema relacionado con este es que normalmente una clasificación simple
se deriva de la entrevista, a pesar de que el protocolo cubre muchas más relaciones
tempranas y actuales que podrían variar en términos de seguridad.
Subraye, además, que un entrevistado coherente (seguro-autónomo) podría, de hecho,
describir negativamente las relaciones tempranas con ambos padres, y por consiguiente
ninguno de ellos seria como fuente de seguridad. Es más, si en un principio los padres
podrían o no proporcionar seguridad, en muchos casos -sobre todo con adultos mayores-
los padres ya habrían muerto.
¿Por qué la Entrevista del apego Adulta se Analiza Exclusivamente a través de
trascripciones literales del discurso?
Una pregunta que se realiza con frecuencia es por qué el análisis de la EAA se limita a
trascripciones literales del discurso, y porqué no aventaja a tantas modalidades de
comunicación potencialmente disponible durante el proceso de entrevista que existen.
¿Por ejemplo, si las señales a expresiones emocionales, movimientos físicos, contacto
visual y otras, se añadiesen a la trascripción de la entrevista, o se derivasen directamente
del material visual, ¿podría, esta información adicional, acelerar la clasificación y
aumentar su exactitud? O ¿por qué no se usa el sistema de la clasificación simplemente
para analizar la EAA directamente con un vídeo?
La primera cuestión afecta al significado intrínseco de la metodología, y la segunda
implica los temas de practicalidad y practicabilidad. Desde que la EAA se ha utilizado
como una medida de predicción, su inclinación natural ha sido buscar medios para ampliar
su fuerza predictiva. Por ejemplo, asumamos que la evitación del contacto visual con el
entrevistador se asocia con la categoría rechazante de apego. Asumamos además que la
frecuencia en que se producen los contactos visuales aumenta la predictibilidad del
cuidado, el estado clínico o la naturaleza del apego temprano del entrevistado hacia el
padre/madre a partir de la categoría rechazante de apego. Desde el punto de vista de la
predicción, esto sería por supuesto un gran avance. Sin embargo, el sistema de
clasificación y evaluación no tiene nada que ver con la predicción; tiene que ver
específicamente con cuánto y qué puede predecirse del análisis de discurso que considera
las experiencias relacionadas con el apego. Por consiguiente, si utilizamos el instrumento
para lograr un mejor entendimiento de las relaciones entre el lenguaje y el apego, los
añadidos o modificaciones en el sistema actual inventado para aumentar su
predictabilidad, deberían limitarse lógicamente para descubrir nuevos parámetros de
lenguaje. Tanto la categoría irresoluta como la recientemente surgida categoría
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inclasificable- cada una de las cuales han aumentado nuestro poder para predecir la
categoría de apego del niño y/o el estado clínico-son dos ejemplos de la productividad de
este acercamiento.
Debemos considerar asimismo el hecho de que hay un límite superior a la previsibilidad
que, utilizando el sistema (lingüísticamente basado) tal y como se creó originalmente, se
está descubriendo ahora rápidamente. Si se añadiesen señales no verbal sistema lingüístico
utilizado actualmente, la proporción de aumento en la previsibilidad probablemente sería
pequeña; es más (ver más abajo) habría un peligro considerable de reducir la exactitud de
predicción real. En vista de todos estos factores, parece claro que cualquiera de las
correlaciones no lingüísticas de la EAA pueda y debe investigarse separadamente del
sistema existente.
Podemos ahora considerar los problemas prácticos involucrados en análisis visual versus
trascrito de la entrevista utilizando la metodología tradicional. A pesar de que los intentos
de este escritor para analizar la EAA a partir de vídeos han sido limitados, el proceso
parece ser mucho más engorroso que el proceso de analizarlo a partir de un texto impreso.
Primero, se hace inmediatamente necesario, irónicamente, tomar notas escritas sobre lo
que está diciendo el sujeto para hacer comparaciones sobre varios aspectos de futuros
extractos de la discusión de la entrevista. Segundo, es mucho más difícil verificar
diferentes secciones de la entrevista. Por ejemplo, si se afirma al principio de la cinta, que
un primo murió cuando el sujeto tenía 5 años, y luego se mantiene que el primo murió
cuando el sujeto tenia 10 años, o bien el experto tendría que haber anotado la edad en la
que se dijo que la muerte había ocurrido al principio de la cinta, o tendría que rebobinarse
la cinta hasta el principio para poder encontrar la frase relevante (o este índice "hablado"
de apego irresoluto podría bien ser desechado). Otro ejemplo podría ser, que las
valoraciones de idealización se derivan del estudio cuidadoso de las descripciones del
sujeto de sus padres – no solo como se dan al principio del procedimiento, sino también a
lo largo de toda la entrevista. Estas descripciones generalizadas tomadas desde diferentes
puntos del texto se comparan con las discusiones de “hechos actuales”. Al trabajar con un
texto impreso la verificación de éste tipo es rápida y simple. Al contrario, si un vídeo se
utiliza, el experto no se enfrenta solamente de nuevo a la necesidad de tomar notas sino
que también está sometido a la engorrosa tarea de rebobinar repetidamente y avanzar la
cinta, con un considerable riesgo de error.
Otro problema con el sistema clasificatorio (y con la puntuación) tomado de las cintas es
que, en ausencia de un sistema aparte para identificar la categoría de apego adulto
solamente a partir de señales visuales, se introduce mucho ruido potencial en proceso en
curso. El experto tiene una impresión visual del sujeto -por ejemplo si el sujeto está
nervioso o bien vestido y cuanto contacto visual mantiene el sujeto con el entrevistador.
Es más en algunos casos los expertos tendrán reacciones positivas o negativas ante las
características de conducta y/o visuales del individuo, lo cual podría no tener relación no
sistemática con la forma de su categoría de discurso o de apego. Debería subrayarse que
este "ruido" podría en muchos casos convertirse en correlaciones potencialmente lícitas de
la EAA (como se ha visto anteriormente), pero mientras se centran en el análisis del texto
mismo las señales de conducta y visuales son propensas a interferir en la objetividad de
los expertos y devolverse en detrimento para el sistema de clasificación y de puntuación.
Apego adulto e inventarios del autoinforme
Las medidas del autoinforme con respecto al apego adulto han sido desarrolladas por
varios investigadores con diferentes objetivos. Algunos –por ejemplo, Main, Hesse, y Van
IJzendoorn, así como Lichtenstein y Cassidy (ver Crowell et al., Capítulo 20, de este
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volumen)- han intentado diseñar instrumentos del autoinforme que podrían predecir la
categoría de apego adulto tal y como la valora la EAA. El objetivo principal de estos
esfuerzos ha sido valorar "el estado anímico con respecto al apego" más accesible a otros
investigadores.
En lo concerniente al estudio realizado a largo plazo (y que aún continúa) en el cual el
presente escritor participó, un primer estudio de la muestra de un colega estudiante (n =
50) utilizó clasificaciones de apego sujeto-a-padre/madre inventadas por los autores y
presentadas en breves párrafos. Ninguna relación se encontró entre la categoría de la EAA
y la clasificación de apego auto identificada del sujeto (autónomo - seguro, rechazante,
preocupado). De hecho, no solo era inseguros los sujetos propensos a denominarse ellos
mismos seguros sino también los sujetos seguros que tendían a considerarse a ellos
mismos inseguros. Más tarde un conjunto de escalas Likert que contenían, tanto artículos
“directos” como “indirectos”, fue desarrollado. Estas escalas eran estables y
psicométricamente niveladas, pero hasta la fecha han alcanzado niveles de asociación
satisfactorios en una única muestra.
Asimismo, no apareció ninguna relación en la seguridad de apego de los niños hacia sus
madres en la investigación de Hamilton (1995) sobre los sentimientos auto informados de
seguridad de adolescentes con sus madres, tal y como se valora en el inventario de
Armsden y Greenberg de Parejas y Apego parental (IPPA; ver Crowell et al, Capítulo 20,
de este volumen). En contraste, la conducta de la situación extraña a la madre predijo las
contestaciones a la EAA (Hamilton, en prensa, n = 30).la seguridad con las madres auto
informada de la IPPA durante la adolescencia no predijo las EAA de los adolescentes
(Hamilton 1995, Crowell, Treboux, y Waters (en prensa) también han encontrado
recientemente que la calidad auto informada de apego con los padres (r =. 11) no se
relaciona con el EAA.
Otros investigadores han desarrollado medidas de auto informe para “estilos de apego”
románticos/amorosos. Estas, se centran en las relaciones amorosas o de pareja, usando o
bien auto clasificaciones como, por ejemplo, seguro, rechazante o preocupado, o bien
breves inventarios multi-artículo (ver Crowell et al., Capítulo 20, de este volumen). Estas
medidas están produciendo sorprendentes y coherentes resultados en muchos áreas,
incluyendo las interacciones de pareja observadas (por ejemplo, Simpson, Rholes, &
Nelligan, 1992,; Simpson, Rholes, & Phillips, 1996), la psicofisiología (por ejemplo,
Fraley, & Shaver, 1997), la organización cognoscitiva y prejuicios (por ejemplo,
Mikulincer & Orbach, 1995), y las pruebas descriptivas relacionadas con regulación de
afecto (por ejemplo, Mikulincer, Florian, & Tolmacz, 1990). Además, usando una
entrevista acerca de las relaciones de pareja modelada tras la EAA, Crowell y sus colegas
encontraron una correspondencia del entre el estado seguro versus inseguro valorados a
partir de un inventario del auto informe (n = 36, kappa = .38; vea Crowell et al, Capítulo
20, de este volumen).
Considerados a la vez, estos resultados sugieren que, al contrario que el estado anímico
con respecto a las relaciones de apego tempranas y a experiencias - qué tienen que ser
identificadas todavía satisfactoriamente a través del auto informe-los individuos podrían
tener acceso más "consciente" a su acercamiento actual en relación a su pareja (M. Main,
comunicación personal, 1998).
Crowell (Crowell et al, Capítulo 20, de este volumen, Tabla 20.1) ha revisado tres
estudios que indican la ausencia de relación entre autoinformes estilos de apego
románticos y la organización del apego tal y como la valora la EAA (r = - 12, r = .04, y r =
.21). Además de los tres estudios revisados por Crowell et al., la ausencia de relación
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entre los inventarios del autoinforme romántico y las categorías de la EAA (como y como
las codifica el presente escritor, n = 60), también fue detectada por Holtzworth-Munroe et
al. (1997). Aquí, el cuestionario sobre los tipos de relación de Griffin y Bartholmew
(RSQ, 1994,; ver también Bartholomew & Horowitz, 1991) que llega a la conclusión
categórica (seguro, rechazante, preocupado, o temeroso) basada en la valoración
predominante de las escalas continuas, se comparó directamente con la clasificación de
EAA. Sólo un 45% de hombres clasificados como seguros-autónomos en la EAA se
clasificaron igualmente como seguros en el RSQ, y sólo 24% de hombres clasificados
como seguro en el RSQ se clasificó como seguro-autónomo en la EAA. Además, no
solamente se consideró que un participante estaba siendo clasificado en base a su
puntuación de subescala más alta, sino que se consideraron también sus puntuaciones en
cada una de las cuatro escalas de RSQ. Sin embargo, el análisis del multivariado de la
variación que comparaba los puntos de la subescala de la RSQ de hombres a los que se
dieron diferentes clasificaciones de la EAA fue poco significativa, indicando que los
hombres a los que se daban diferentes clasificaciones de la EAA no difirieron mucho del
modelo general de puntuaciones de la RSQ.
Por lo tanto no es sorprendente que, con el conocimiento de este escritor, no se haya
descubierto que los inventarios de autoinforme romántico o de pareja estén relacionados
ya sea con la calidad del apego de un niño hacia el sujeto, o a la respuesta del sujeto a la
situación extraña durante la infancia. De hecho, tales resultados serían sorprendentes, dada
la ausencia de relación entre los inventarios de autoinforme de apego romántico o de
pareja y la EAA.
La Entrevista de apego Adulto, Memoria, y Experiencia
Sabemos de la introspección así como de las observaciones directas y experimentos (por
ejemplo, Bartlett, 1932,; Loftus, 1994) que las maneras en las que recuerdan hechos y
experiencias están sujetas a distorsiones e inexactitudes. Este hecho levanta una variedad
de preguntas importantes y toques en el problema de si los eventos reales son
significativamente causales en la organización de nuestros estados subjetivos. La EAA
aborda este problema, sin embargo, a causa de que no hay ninguna queja sobre que los
contenidos de cualquier entrevista realizada representan la reconstrucción exacta de una
experiencia – o, más específicamente, de que la coherencia de la respuesta de la entrevista
y la exactitud en el relato de experiencias tempranas está relacionada. El que la
construcción narrativa y la experiencia actual puedan estar relacionadas es, por supuesto,
una cuestión importante, pero este tema sólo puede ser investigado vía entrevistas que han
sido precedidas por observaciones extensas de sujetos a lo largo del período que cubre el
protocolo de la EAA (aproximadamente 4 a 14 años de edad).
Como se ha dicho antes, en estudios que usan muestras longitudinales de bajo riesgo la
categoría de apego en la infancia seguro versus inseguro ha predicho las respuestas de la
EAA seguro versus inseguro en los mismos individuos. Desgraciadamente, estos estudios
no pueden dirigir el problema de la exactitud del recuerdo, por las razones mencionadas
justo anteriormente. Es más, y algo irónicamente, los resultados de estos estudios pueden
de hecho llevar de nuevo a alguna confusión con respecto a la naturaleza de la puntuación
que involucra la EAA. Por lo tanto, se ha descubierto que a causa de que la probabilidad
de un individuo para haber tenido experiencias favorables – desfavorables con la madre
durante el primer año de vida está relacionada con la seguridad - inseguridad en la
adolescencia tardía, se podría asumir incorrectamente que la EAA está evaluando los
recuerdos del individuo a través de hechos "reales." De nuevo, lo que realmente está
evaluándose es la forma en que la historia de vida de un individuo se presenta y se
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describe. Así por ejemplo, si los recuerdos de un individuo seguro - autónomo son o no
exactos, su discurso se identifica por su coherencia.
Recíprocamente, este punto se puede ilustrar al considerar la asociación entre la respuesta
a la situación extraña de un inseguro – evitativo a la madre durante la infancia y un estado
anímico rechazante con respecto al apego descrito en tres muestras de bajo riesgo
(Hamilton, en prensa,; Main & Hesse, 1998a,; Waters et al., en prensa). Se recordará que
un individuo clasificado como rechazante da normalmente una descripción favorable de
experiencias relacionadas con el apego que normalmente no está suficientemente apoyada.
Si la metodología taxonómica del sistema del análisis del discurso de Main y Goldwyn
dependiese de las descripciones generales de las experiencias de un entrevistado, esos
entrevistados que se habían clasificado como evitativos cuando eran niños se habrían
clasificados ahora casi, como seguros – autónomos en la EAA. Si este hubiera sido el
caso, las relaciones existentes entre EAA y la respuesta a la situación extraña nunca se
habrían descubierto. Es, de nuevo, precisamente porque la EAA enfatiza la coherencia
frente al contenido de la descripción del individuo, por lo que las uniones o vínculos con
la infancia se están descubriendo.
¿Qué Papel podría jugar la Emoción en las respuestas a la EAA?
A pesar de que el análisis de la EAA se basa en trascripciones literales del discurso en
lugar de, por ejemplo, expresiones faciales, tono de voz, o indicios de emoción
psicofisiológico (vea anteriormente), se supone no obstante que la emoción juega un papel
central en el hecho de dar forma al discurso sobre el apego. Para empezar una lectura
exhaustiva de los descriptores de la categoría organizada revela la gran referencia directa a
estados emocionales tal y como se manifiestan a través del lenguaje del entrevistado. Por
ejemplo, la categoría seguro-autónomo se asocia con el perdón, la compasión, el humor, y
con referencias a otras personas a las que se echa de menos y se necesitan. La categoría
rechazante se asocia con una ausencia notable de expresiones de vulnerabilidad
emocional, y el indicador de una subcategoria rechazante es el desprecio. Finalmente, se
asocian dos de las tres subcategorías preocupadas con expresiones de enojo y de miedo,
respectivamente.
Los individuos clasificados como rechazante y preocupados se identifican, al menos en
parte, por medio de indicadores lingüísticos de estados emocionales negativos que surgen
durante las discusiones acerca del apego. Así, se deduce normalmente que (si se describen
las experiencias de apego positiva o negativamente) que estos entrevistados han tenido
más a menudo dificultades relacionadas con el apego. Como se ha dicho anteriormente,
sin embargo, los individuos seguros – autónomos también pueden describir historias de
apego tempranas desfavorables (y también favorables).
Un factor central que lleva a estos resultados variables sin duda involucra diferencias
tanto en calidad como en la capacidad para regular e integrar la emoción. Así, para
entrevistados que han tenido experiencias aparentemente favorables, las respuestas
emocionales que acompañan el proceso de la entrevista tienden a no ser desagradables,
haciendo de la tarea del discurso algo relativamente sincero. Para individuos seguros –
autónomos que describen experiencias tempranas adversas, sin embargo, la producción de
una narrativa coherente podría involucrar la capacidad para contener reacciones hacia
sentimientos incómodos o estresantes -una proposición que podría probarse a partir de
grabaciones simultáneas de reacciones psicofisiológicas y/o de expresión emocional. Los
individuos que se clasifican en las categorías de apego rechazante y preocupado, en
contraste, parecen ser incapaces de responder con fluidez durante la entrevista, quizás
debido a incomodidad potencial estimulada por los temas relacionados con el apego, con
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algunos (rechazantes) que parecen intentar evitar el tema, y otros (preocupados) que
parecen sentirse agobiados.
Con respecto a la categoría de apego irresoluta, las relaciones tempranas de apego por
parte del entrevistado todavía no se conocen. Sin embargo, el papel de la emoción se ha
especificado claramente a nivel teórico, pues se ha hipotetizado que en la mayoría de los
casos, el miedo subyace a esos procesos que llevan a lapsus de razonamiento/discurso
durante la discusión de experiencias potencialmente traumáticas (Hesse & Main, 1999; en
prensa; Main & Hesse, 1990).
¿Puede el Temperamento responder a los fenómenos observados en la Situación Extraña y
en la Entrevista del apego Adulta?
Debido a que hay un espacio para algunos errores con respecto al papel que podría jugar
el temperamento en los fenómenos que rodean tanto la EAA como su relación con la
situación extraña (Fox, 1995), se garantiza el debate sobre estos temas.
Temperamento, Comportamiento en la Situación Extraña, y la EAA
Dentro del campo de apego como tal, hay, hasta la fecha una pequeña evidencia de
factores hereditarios estables a la hora de dar forma a las clasificaciones de la situación
extraña en la infancia. Primero, si las características estables y hereditarias son las que se
reflejan en la conducta de la situación extraña, entonces el niño seguro, evitativo o
resistente debería comportarse igualmente con cada uno de sus padres. Las respuestas a la
situación extraña son, sin embargo, muy independientes, con muchos niños que se
clasifican como seguros con un padre en inseguros con el otro (Van IJzendoorn &
DeWolff, 1997,; véase también un meta-análisis anterior dirigido por Fox, Kimmerly, &
Schafer, 1991). Segundo, los niños que son inseguros con sus madres a los 12 meses son
significativamente más propensos a convertirse en seguros a los 18 meses si hay cambios
favorables en las circunstancias de vida de las madres (vea Sroufe, 1985). Tercero, si –
antes que suponer que la seguridad, evitación y la resistencia fueran características
estables y específicas del niño- se presumiese más generalmente que las madres están
respondiendo (sensiblemente versus insensiblemente) al temperamento del niño "fácil"
versus "difícil", entonces, no debería descubrirse que, otros niños como inválidos,
enfermos crónicos, o cualquier otra clase de niños "difíciles" tienen las mismas
posibilidades de clasificarse como seguros que los niños de una muestra de bajo riesgo,
como de hecho se ha demostrado (ver Van IJzendoorn, Goldberg, Kranenburg, & Frenkel,
1992).
Finalmente, si el temperamento infantil está formando la interacción padre-hijo de manera
adecuada para la categoría de apego de la descendencia, entonces debería ser más difícil
predecir el comportamiento ante la situación extraño a partir de la EAA antes del
nacimiento que después. Esto se debe a que en una EAA llevada a cabo antes del
nacimiento del primer hijo, el estado anímico del padre no puede estar influenciado por
las características de conducta individuales del niño. Como se ha dicho antes, sin
embargo, el meta-análisis de Van IJzendoorn (1995) demostró que la respuesta a la
situación extraña de un niño dada a la madre y al padre se predecían igualmente bien si la
EAA se administraba antes o después del nacimiento.
Se da de hecho el caso, de que en este punto los sujetos incluidos en los estudios de la
EAA/Situación Extraña han estado biológicamente relacionados. Main (1996) ha sugerido
por consiguiente que debería llevarse a cabo un nuevo conjunto de estudios en los cuales
la entrevista se realice con padres preadoptivos, y se compare, como en los estudios de
casos biológicos, con el comportamiento de los niños ante la situación extraña a los 12
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Ramon Ternero Laborda
Doctorat de Psicología i Qualitat de Vida
RESUMEN Y CONCLUSIONES
La Entrevista del apego Adulto (George el al del et., 1984, 1985, 1996) es un protocolo
semiestructurado que se centra en la descripción de un individuo y en su evaluación de
experiencias tempranas de apego y de los efectos de estas experiencias en la personalidad
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respecto al apego –estado, sin duda influenciado, por una amplia variedad de relaciones
pasadas y actuales. La valoración de la EAA por medio de conductas no verbales se ha
considerado que es una clasificación derivada directamente de vídeos; se ha sugerido (1)
que la conducta no verbal debería considerarse por separado más que en conjunción con el
sistema de Main y Goldwyn, y (2) que usando este sistema actual basado en el lenguaje
para clasificar directamente a partir de videos, es posible probar lo más exacto como lo
más inexacto. Además, se ha discutido la valoración de apego a través de los inventarios
de autoinformes. Aquí se han delineado las diferentes aproximaciones, y se ha detectado
que los intentos para capturar el estado anímico adulto con respecto al apego usando
autoinformes tienen que ser probado aún con éxito. Al contrario, los autoinformes de
relaciones románticas o de parejas –aunque no estén relacionadas con la EAA- están
produciendo resultados interesantes y coherentes.
Con respecto a la "emoción", a causa de que la EAA se puntúa y se clasifica a partir de
trascripciones del discurso literales, las descripciones de su análisis podrían parecer al
principio lejanas de los componentes afectivos involucrados en el intercambio de diálogo.
Se cree que la emoción (en conjunción con consideraciones teóricas y con características
de las categorías) juega, sin embargo, un papel central en la producción de las diferentes
formas de la narrativa en la EAA. En lo referente al temperamento, la influencia de
factores hereditarios versus ambientales en las diferencias individuales en las respuestas a
la EAA permanece sin aclarar, particularmente con respecto a individuos clasificados
como “seguros en proceso”. Finalmente, con respecto a los problemas de memoria y
experiencia que afectan la coherencia versus incoherencia dentro de la EAA, no ha habido
ninguna demanda o queja de que los contenidos de cualquier descripción de un
entrevistado representen una reconstrucción exacta de la historia de su vida. Es de vital
importancia que la construcción de la narrativa y la experiencia actual puedan estar
relacionadas, pero este tema tiene que ser investigado todavía.
Levy, Blatt, y Shaver (1998) han denominado a la unión entre la EAA y la conducta ante
la situación extraña como de "asombrosa", y es de hecho notable que esta relación se haya
descubierto ahora por tantos investigadores. Desde el punto de vista de este escritor, lo
que es quizás más fascinante sobre el análisis de la EAA es que sugiere que el lenguaje
puede proporcionar una “ventana empírica” hacia los aspectos de cognición y emoción
que sistemáticamente participan en la conducta de atención (cuidado). Main (1991, 1995,
1996, en prensa) ha sugerido que las diferencias individuales en la cognición y la
expresión y/o regulación de emoción tal y como se manifiesta en la EAA podría reflejar
diferencias en las capacidades para procesos de flexibilidad o de atención que tienen que
ver con el apego. Esta línea de razonamiento puede clarificarse al considerar que el hecho
de acceder y reflejar experiencias relacionadas con el apego, mientras se está clasificando
a la vez el contexto del discurso dentro de la entrevista, debería requerir relativamente
altas capacidades para la flexibilidad de atención (Hesse, 1996). A causa de que el
mantenimiento de la flexibilidad de atención mientras se están discutiendo experiencias
relacionadas con el apego parece ser un componente central en la producción de un texto
coherente/colaborador, esta capacidad podría bien ser un requisito necesario para el
cuidadoso sensible y responsable.
Esta proposición se saca a relucir cuando se consideran las tres categorías inseguras
centrales de apego adulto. Un entrevistado clasificado como rechazante –al no integrar
descripciones de experiencia, como se ha visto por ejemplo, en la insistencia en la falta de
memoria- parece disminuir la atención hacia el nivel de representaciones semánticas. Esta
restricción lleva a la incoherencia en la narración, y, relacionadamente, predice la
respuesta evitativa de un niño ante la situación extraña. Los entrevistados clasificados
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Alguns estudis d’interès relatius a la bondat del vincle afectiu desenvolupat durant la
infància i la seva repercussió en les relacions interpersonals i la qualitat de vida de la
persona adulta.
Vínculos de apego con los padres y relaciones con los iguales durante la
adolescencia.
Resultats.
Els i les adolescents classificats amb un vincle segur, ja sigui amb el pare o bé amb la
mare o amb tots dos, manifesten més intimitat en la relació amb el seu millor amic/a i
millor vinculació amb el seu grup d’iguals.
Les dues dimensions que formen el vincle es relacionen diferencialment amb les variables
dels iguals, és la dimensió afecte versus rebuig la que aporta major pes en la relació. Els
nois i les noies que millor relació afectiva han desenvolupat tant amb el seu millor amic
com amb el grup d’iguals són també els qui més afecte manifesten haver rebut dels seus
progenitors.
Pel que fa la dimensió “sobreprotecció versus estimulació de l’autonomia”, només en els
casos en que es refereix a la mare es troba relació amb el vincle vers els iguals, de forma
que els i les adolescents les mares dels quals són més sobreprotectores informen de pitjors
relacions amb els iguals.
en mi” i a més a més ha de triar quin dels 4 paràgrafs s’adequa més a la seva forma de
relacionar-se.
Resultats.
Tal i com estava previst i amb la única excepció dels “porucs”, en general els subjectes
s’identificaren més amb la seva mare que amb el seu pare. Igualment, es van identificar
més amb els seus (parella o amics/gues) que amb els seus pares.
La conducta de vincle es forma al llarg del primer any de vida de l’individu. Durant
l’adolescència i la vida adulta, es donen diversos canvis en ella, tot i això, estem d’acord
en afirmar que la conducta de vincle es manté activa al llarg de tot el cicle vital
(Ainsworth, 1989, Bowlby, 1988).
Elisarzo Z.
Departamento del Campus Universitario Sur.
Santiago de Compostela.
Resum.
Aquest treball es va realitzar a Itàlia, a la Regió Veneto, en el context de vàries comunitats
terapèutiques que acullen residencialment mares drogoaddictes amb els seus fills.
El context educatiu facilita a les mares el suport necessari i la orientació pel que fa el
correcte exercici de les funcions parentals i del desenvolupament dels seus fills.
En un moment del desenvolupament del Programa està previst l’avaluació del tipus de
vincle afectiu assolit pels fills durant el primer any de vida. S’han estudiat 15 díades a
partir de la implementació de l’Entrevista d’Apego Adulto (EAA, Main, Kaplan
&Cassidy, 1985) i la Situació Estranya (Ainsworth, Blahar, Waters & Wall, 1987) per tal
d’avaluar el vincle de mare i fill, respectivament.
Resultats.
Els resultats obtinguts evidencien l’escassa incidència de proporció de vincle segur (Tipus
B) i la major presència d’estratègies de vincle insegures i mixtes que caracteritzen les
mares toxicòmanes. Tanmateix els infants, fills d’aquestes mares, presenten la qualitat de
vincle insegur i/o mixt, que sembla construir-se com a elements de continuïtat en l’interior
d’aquesta díada, derivats del trauma de l’experiència materna.
Resum.
La investigació valora els mètodes operatius interns del vincle entre les mares
drogoaddictes i els seus fills, i també la transmissió d’aquest model de vincle a través de
vàries generacions.
Mostra.
L’estudi s’ha centrat en 28 mares drogoaddictes residents en comunitats terapèutiques;
d’aquest grup es va extreure un subgrup de 16 díades mare-fill.
Instruments.
Pautes Parentals i Optimització del Desenvolupament.
Ramon Ternero Laborda
Doctorat de Psicología i Qualitat de Vida
Per a la valoració del vincle en les mares es va utilitzar l’Entrevista d’Apego Adulto de
George, Kaplan y Main (1985) i per als fills, la Situació Estranya (Ainsworth, Blehar,
Waters & Wall, 1987).
Resultats.
En el grup de mares drogoaddictes es dóna un predomini de vincles poc segurs (Rebuig,
39,3% o Complexos, 53,6%), en contrast amb les mares que no ho són; en els seus fills s’ha
revelat una presència de vincles poc segurs (Evitatius, 24% o Ambivalents, 31,2%) amb un
important percentatge de vincle desorganitzat (25%), un resultat que, considerem, no se diferencia
de la distribució del vincle en la població infantil general; pel que fa la correspondència entre els
models de vincle de la mare i els del fill, l’examen de tres categories de vincle no ha proporcionat
associacions estadísticament significatives i només en els resultats de l’anàlisi de la dicotomia
seguretat versus inseguretat s’han donat resultats significatius.
Aquests resultats demostren que els fills tenen una capacitat d’adaptació millor que la de les seves
mares cosa que considerem punt de partida per a reflexions sobre els factores evolutius i de
maduresa específics del nen com la possibilitat que la comunitat en la que resideixen mare i fill
adopti un rol de protecció.