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Pautes Parentals i Optimització del Desenvolupament.

Ramon Ternero Laborda


Doctorat de Psicología i Qualitat de Vida

LA ENTREVISTA DE APEGO PARA ADULTOS


PESPECTIVAS HISTÓRICAS Y ACTUALES.
ERIK HESSE.

La publicación en 1985 del monográfico titulado “Puntos principales sobre la teoría e


investigación del apego” (Bretherton & Waters, 1985) marco un hito dentro de este
campo. En él, Main, Kaplan y Cassidy (1985) describieron un método basado en las
entrevistas hechas a uno de los dos progenitores para clasificar su estado anímico con
respecto al apego, fuertemente relacionado con la conducta del niño hacia ese padre/madre
durante el desarrollo de la situación extraña que Ainsworth había experimentado 5 años
antes (Ainsworth, Blehar, Waters & Wall, 1978). Al mismo tiempo, se descubrió, gracias
a las lecturas de las respuestas literales que los niños de 6 años dieron en la prueba de la
Ansiedad por la separación de Kaplan (1987), que la clasificación del apego entre madre e
hijo era predecible. Por otra parte, ambos modelos de relación, las del niño tanto con el
padre como con la madre, resultaron estar muy condicionadas por la conducta de aquel
hacia uno de éstos en la infancia (véase Strage1 & Main 1985 y Main 1995). Todos los
descubrimientos descritos anteriormente, permitieron que los autores de los mismos
dijesen acertadamente que esta publicación suponía “un paso adelante hacia el Nivel de
Representación” de la investigación del apego.
Hasta entonces, las investigaciones acerca del apego se habían centrado
exclusivamente en la conducta no verbal relacionada con la situación extraña de
Ainsworth. Este nuevo nivel de estudio estructural permite conocer tres categorías
tradicionales del vínculo afectivo de un niño con respecto a un progenitor en particular
(Seguro, evitativo y resistente o ambivalente; al que se ha añadido una cuarta categoría:
desorganizado / desorientado2). Los estudios acerca de la conducta no verbal relacionada
con estas categorías, se centraron primeramente en interacciones observadas entre madre e
hijo dentro de casa (véase Belsky, capítulo 12 de este volumen) y más tarde en las
investigaciones que examinaban las diferencias correspondientes entre la conducta en la
guardería y la de preescolar. En éste último contexto, los niños que obtuvieron mejores
resultados fueron aquellos que tenían una mejor relación con sus madres durante la
infancia (ver Weinfield, Sroufe Egeland & Carlson; Capítulo 4 de este volumen). No fue
hasta la aparición de la Entrevista de apego para Adultos (EAA; George, Kaplan & Main
1984, 1985, 1996) cuando se pudieron comprender las diferencias en los cuidados
paternos.
El protocolo de la EAA se desarrolló al comienzo de los 80, acompañado de un sistema
para clasificar y puntuar (Main & Goldwyn, 1984, 1988). El análisis inicial de Main y
Goldwyn demostró que varias escalas de evaluación continua que parecían reflejar el
estado mental actual de un progenitor con respecto a sus propias experiencias de apego,
estaban en relación sustancial con -aspectos de la conducta del niño hacia ese padre/madre
en la situación extraña de 5 años antes. Por ejemplo, las puntuaciones sobre el hecho de
que una madre evitase a su hijo estaban relacionadas con la insistencia de ésta en la falta

1
A Berkeley, Amy Strage i Mary Main (1985), sorprenentment, de la transcripció de les observacions de la diada fill-mare i fill-pare
en la situació extranya observades cinc anys abans amb el mateix progenitor. El nen segur amb la mare però evitatiu amb el pare, cinc
anys després, es mostrà obert en la relació amb la mare però inhibit en el discurs amb el pare.
2
Una quarta anomenada desorganitzada/ desorientada, va ser desenvolupada, posteriorment, per Judith Solomon i Mary Main.
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Ramon Ternero Laborda
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de memoria sobre su propia niñez dentro de la EAA y con la idealización de su propia


madre. Finalmente se descubrió una fuerte relación entre las cuatro categorías de
respuestas de los padres en la EAA (Seguro - autónomo, rechazante, preocupado e
irresoluto/desorganizado, ver más abajo) y la respuesta del niño a la situación extraña
dada al padre/madre (seguro, evitativo, resistente – ambivalente y desorganizado /
desorganizado); véase Main, 1985, 1995, 1996; Main et al., 1985; Main & Goldwyn,
1998; Main & Hesse, 1990; Main & Solomon, 1990).
Desde estas publicaciones iniciales que primero informaban acerca de la marcada
asociación entre la clasificación del padre/ madre en la EAA y la respuesta de la extraña
situación del niño, la relación entre las categorías de la EAA y de la situación extraña del
niño se ha reproducido con exactitud en más de 18 muestras. Además, el experimento se
ha probado con asiduidad gracias a sus propiedades psicométricas; se ha descubierto que
los padres seguros y autónomos son más sensibles a las señales del niño que otros padres;
y se han encontrado muy pocos sujetos pertenecientes a poblaciones clínicas con estas
características seguro/ autónomo. Finalmente, cuando el sistema de análisis de entrevistas
descrito aquí, ha sido utilizado (opuesto a otros sistemas de acercamiento; ver más abajo),
en tres de cada cuatro muestras de bajo riesgo, un niño parece seguro, al contrario que en
la respuesta insegura dada a la madre en la situación extraña, prediciendo la coherencia de
la vida narrativa de ese individuo 16 o 20 años después.
Este capítulo comienza con un pequeño comentario y un resumen de las categorías del
apego adulto. Aquí se anotarán las relaciones específicas entre las respuestas de los padres
en la EAA y las del niño en la situación extraña. Seguidamente se considerarán tanto el
desarrollo de la EAA como el sistema de clasificación y evaluación desde una perspectiva
histórica, culminando con una discusión acerca del mayor énfasis puesto estos días en el
análisis de las propiedades del discurso de la entrevista.
Se ha descubierto más tarde que estas propiedades estaban en consonancia con los
principios del discurso cooperativo y racional descrito por el filósofo lingüístico P. Grice3
(1975, 1989). En tercer lugar se mencionarán brevemente los institutos que ensayan con la
EAA y sus efectos. Seguidamente se proporcionará una revisión de los descubrimientos
empíricos que han surgido recientemente. Finalmente, se dará respuesta a varias preguntas
comunes y a varios puntos confusos con respecto a la EAA.
LA ENTREVISTA DEL APEGO PARA ADULTOS: PROTOCOLO Y
COMENTARIO GLOBAL DE CATEGORÍAS:
Protocolo
La EAA (entrevista de apego para adultos) es un protocolo semi estructurado de una
hora de duración que consiste en 18 preguntas (ver tabla 19.1). La información obtenida
durante toda la entrevista se transcribe literalmente (lo que se refiere al diálogo verbal
entre entrevistador y entrevistado), aunque se dejan fuera todas aquellas circunstancias
referidas a la entonación o a la conducta no verbal. La entrevista comienza con una
pregunta consistente en que la persona entrevistada describa de forma general las
relaciones con sus padres durante la infancia, seguida de la petición por parte del
entrevistador de cinco adjetivos que mejor idea darían de lo que fue la relación con cada
padre. Una vez que el entrevistado ha dado esos cinco adjetivos (en primer lugar para la

3
En l’actualitat, les transcripcions de les entrevistes EAA s’analitzen en funció de la capacitat de qui parla per adherir-se a les
màximes de Grice sobre el discurs racional cooperatiu, cosa que ha permès identificar tres categories en l’Entrevista del Apego del
Adulto de tipus organitzat, o estats mentals respecte al vincle, (autónomo-seguro, desentendido y preocupado).
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madre), se les pide que recuerden momentos específicos que puedan ilustrar o apoyar el
hecho de que se hayan elegido esos cinco adjetivos y no otros. Luego se repite este
proceso con respecto a la relación del encuestado con su padre y con cualquier otra figura
que sea significativa por su relación con el entrevistado (ejemplo: Padrastro, abuelos...).
El protocolo continúa con preguntas destinadas a conocer que es lo que pasaba al
encuestado si este estaba disgustado, herido o enfermo y como actuaban entonces sus
padres. Se les interroga acerca de las separaciones más notables, sobre posibles
experiencias de rechazo, amenazas referidas a la disciplina y cualquier experiencia de
abuso. Entonces se cuestiona al entrevistado en relación a los efectos de estas experiencias
en su personalidad adulta y si esos efectos constituyeron un retroceso en su desarrollo.
También se intenta saber por qué creen que sus padres se comportaron tal y como lo
hicieron.
Una parte especialmente del protocolo de la EAA es la sección referida a experiencias
de personas importantes a causa de la muerte. Cada informe de una experiencia tan
importante como estas se analizan sistemáticamente con relación a las reacciones a causa
de esa pérdida, tales como cambios en cuanto a los sentimientos a lo largo del tiempo o
consecuencias para la personalidad adulta. Finalmente, se pregunta al entrevistado, que
ahora mismo es padre/madre, como podrían haber afectado sus acciones en relación a la
futura personalidad de sus hijos.
Resumen de categorías de la EAA
Hesse (1996) ha sugerido que la tarea central del sujeto entrevistado, es que por medio
de esta entrevista: (1) Recree y reflexione acerca de los recuerdos relacionados con su
vínculo familiar mientras que (2) mantiene un discurso coherente (según Grice, más bien
consistente / colaborador) con el entrevistador. Esto no es algo tan fácil como podría
parecernos, y George, junto con Kaplan y Main (1984, 1985, 1996) han defendido la
capacidad del protocolo para “Despertar / sorprender al inconsciente”). La entrevista se
desarrolla a un paso relativamente rápido, pidiendo al entrevistado que reflexione y
conteste acerca de una gran cantidad de cuestiones complejas que se relacionan con la
historia de su vida. Por ello se le proporcionan muchas oportunidades para que se
contradigan aquellos que son incapaces de contestar claramente y/o se les estimula para
que divaguen extensamente acerca de algunos temas en particular. Para que sean capaces
de mantener un discurso consistente y colaborador, los entrevistados deben recordar (y si
pueden, reflejar) lo que han dicho, para que así se pueda integrar el comentario global
mientras este se realiza.
En el sistema de análisis actual de la EAA (ver más abajo para tener una perspectiva
histórica), se considera que los entrevistados son “seguro/autónomo” cuando éstos son
capaces de producir un diálogo coherente y colaborador ya sean entendidas sus
experiencias como favorables o no. En resumen, estos entrevistados parecen responder
con suficiente (aunque no excesiva) elaboración, y devuelven tras esto el turno de palabra
al entrevistador. Esto, asimismo, puede lograrse cualquiera que sea la naturaleza de las
experiencias descritas, y así por ejemplo, un individuo que produzca un diálogo coherente
incluyendo descripciones de abuso físico o psíquico por parte de sus padres, será juzgado
(considerando esta regla del sistema) “seguro / autónomo”. Los hijos de entrevistados
coherentes son consecuentemente clasificados como “seguros”
Las entrevistas se consideran como “nulas/inválidas” cuando el discurso del
entrevistado parece intentar minimizar el debate de experiencias relacionadas con el
apego. Normalmente, estas transcripciones no son coherentes si son internamente
inconsistentes y /o las respuestas excesivamente concisas (ejemplo “no me acuerdo”). En
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general las respuestas de los padres van desde “favorables” a “muy favorables”. Al
contrario que los individuos “seguros” que utilizan descripciones similares entre sí,
aquellos considerados como “nulos” no son capaces de proporcionar ninguna prueba que
apoye esas descripciones/ representaciones globalmente positivas que suelen estar incluso
en contradicción. Por ejemplo, no es raro que los entrevistados “nulos/ no válidos”
respondan a preguntas posteriores de la entrevista de manera claramente distinta a la
impresión positiva que relataron anteriormente (ejemplo: describiendo situaciones de
miedo si uno de los dos padres resultaba malherido). Se ha descubierto que los hijos de los
encuestados incluidos en esta categoría fueron clasificados como evitativos.

Tabla 19.1 Resumen breve del protocolo de la EAA. Extraído de George, Kaplan y Main

1- Para empezar me gustaría que me ayudase a orientarme un poquito dentro de su


familia – por ejemplo, ¿quién se incluye dentro de su familia inmediata y dónde vivían
ustedes?
2- Ahora me gustaría que tratase de describir la relación con sus padres durante su
niñez, comenzando tan atrás como sea capaz de recordar.
3-4 ¿Me podría decir cinco adjetivos o frases que sirvan para describir la relación con su
madre/padre durante su infancia? Las anotaré y cuando tengamos los cinco le pediré que
me cuente que experiencias o recuerdos ha propiciado su elección.
5- ¿A cual de los dos progenitores se siente más cercano? Por qué?
6- Cuando usted se enfadaba de pequeño, que hacía y qué pasaba entonces? ¿Me puede
dar algunos ejemplos de situaciones en las que usted estuvo disgustado, herido
físicamente o enfermo?
7- Puede describir la primera vez que se separó de sus padres.
8- ¿Se sintió alguna vez rechazado cuando era niño? ¿Qué hizo entonces? ¿Cree que sus
padres se dieron cuenta de que le estaban rechazando?
9- ¿Le amenazaron sus padres alguna vez? ¿Fue en serio siempre o también en broma?
10- ¿Cómo cree que sus primeras experiencias han afectado a su personalidad adulta?
¿Considera que haya habido algún aspecto que usted considere un retroceso para su
desarrollo?
11- ¿Por qué cree que sus padres se comportaron como lo hicieron durante su infancia?
12- ¿Hubo algunos otros adultos tan cercanos para usted como unos padres cuando usted
era pequeño?
13- ¿Experimentó usted la pérdida de algún ser querido durante la niñez? ¿Y ya en su
edad adulta?
14- ¿Ha cambiado mucho la relación con sus padres ahora con respecto a su infancia?
15- ¿Qué le parece la relación actual con sus padres?
Nota: La EAA no puede realizarse basándose en este resumen breve del protocolo, ya que se han omitido varias
cuestiones así como pruebas críticas posteriores. El protocolo completo, junto a otras pautas para la administración del
mismo pueden obtenerse escribiendo a: Profesora Mary Main, Department of Psychology, University of California.
Berkeley, CA 947. (Adaptación tomada de los textos de George Kaplan y Main-1996) Copyright 1996 de los autores.
Adaptado con permiso.

Los individuos clasificados como “preocupados”, aunque necesariamente no son


“internamente incoherentes”, producen a veces discursos que sin embargo sí violan el
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principio de colaboración (descrito más abajo). Así pues, las preguntas de la entrevista
parecen estimular recuerdos, pero el encuestado es incapaz de centrarse o mantener sus
respuestas en relación con la pregunta realizada. En muchos casos, por tanto, los
recuerdos despertados, más que la pregunta por si misma, parecen centrar la atención del
hablante y guiar su discurso (Hesse, 1996).
Entre algunos entrevistados “preocupados” esto se ve por las discusiones largas y
malhumoradas acerca de las interacciones durante la niñez con el padre (padres), que
podría dar lugar a que el discurso se ejecutara erróneamente en presente y/o se refiriese a
la relación actual.
Los entrevistados “preocupados”podrían incluso divagar sobre temas remotos, usar un
lenguaje poco especificativo o muy poco conceptual, y en ocasiones podrían variar varias
veces su opinión con respecto a un/a padre/madre dentro de la misma frase.
Los hijos de estos sujetos se suelen clasificar como “resistentes/ ambivalentes”
Lo anteriormente expuesto da una ligera idea de lo que Main (1995) ha calificado como
las tres categorías centrales u “organizadas” de la EAA. Estas categorías, comparan y
predicen de nuevo los tres modelos originales de la respuesta del niño a la situación
extraña descrita por Ainsworth y sus compañeros en 1978. Aunque tanto los entrevistados
“nulos” como los “preocupados” se describieron como incoherentes, son sin embargo
clasificados como “organizados” debido a que se manifiesta una singular estrategia o
proximidad hacia el objetivo del diálogo. Más concretamente, los encuestados “nulos” son
más propensos a proporcionar una impresión positiva sobre las experiencias de la niñez
pero al mismo tiempo evitan discutir situaciones concretas. Los clasificados como
“preocupados”, por su parte, prestan más atención a experiencias relacionadas con el
apego y a sus efectos a costa de retener una colaboración correcta para la conversación.
Dos categorías más de la EAA implican, por una parte la desorganización local que rodea
al debate sobre situaciones potencialmente /especialmente traumáticas, y por otra, la
imposibilidad de mantener una estrategia de dialogo estructurada a lo largo de toda la
entrevista. La primera, que se denomina “Irresoluto/ desorganizado”, se aplica cuando se
observan lapsos sustanciales durante la supervisión del discurso o del razonamiento acerca
de hechos potencialmente /especialmente traumáticos (pérdidas significativas, sufrimiento
de maltratos de cualquier tipo...). Se sabe que el “apego irresoluto” predice la conducta
“desorganizada/desorientada” del niño durante la situación extraña, que se trata de una
categoría añadida por Main y Solomon al sistema de clasificación (dividido en tres partes)
del original de Ainsworth.
En la tabla 19.2 se muestra un pequeño resumen de las primeras cuatro categorías del
apego adulto según la relación a la conducta del niño de la situación extraña. Esta tabla
incluye varias referencias a las máximas de Grice, explicadas extensamente más abajo.
Finalmente, la categoría recientemente descrita como “imposible de clasificar” (Hesse,
1996) se aplica cuando la entrevista muestra una combinación de expresión lingüística
contradictoria e incompatible. Esta categoría se ha sometido hace muy poco a examen
psicométrico y aún no se ha podido asociar a ninguna de las respuestas del niño ante la
situación extraña. Sin embargo, la categoría “imposible de clasificar” ha podido asociarse
con historias de adultos con desorden psiquiátrico, que han sufrido violencia de género o
criminal y/o abuso sexual.
Hasta este punto se han resumido las características lingüísticas globales de las cinco
categorías de la EAA, y se ha dicho que cuatro de esas cinco categorías son capaces de
predecir modelos concretos de respuestas del niño ante la situación extraña. Lo más
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asombroso de esta relación es que sugiere que la forma en que un individuo presente la
narración de su vida (sin tener en cuenta su extensión) predice el grado en que este será
una persona cuidadosa (en todos los sentidos, incluidos por supuesto sus hijos) de formas
muy sistemáticas y concretas. Así pues, la combinación entre la consistencia interna del
discurso y la colaboración del hablante en relación al apego, predicen la capacidad de ese
entrevistado para dar seguridad a su hijo. La exactitud de estos nexos entre lenguaje y
conducta no verbal no tiene precedentes.

DESARROLLO DE LA ENTREVISTA DEL APEGO PARA LOS ADULTOS: UNA


HISTORIA BREVE.
Evolución del protocolo
La EAA y los sistemas de clasificación y puntuación que la acompañan evolucionó dentro
del contexto de un estudio posterior (que duró 6 años) de madres, padres e hijos que
habían sido observados en la situación extraña cuando éstos tenían 12 (madres) y 18
(padres) meses de edad. La recopilación de datos comenzó en enero de 1982, con familias
que participaron en varios programas como: Fee play (Main y sus compañeros, 1985), el
juego de la caja de arena o “sandbox play” (Weston & Richardson, 1985) o reuniones
entre padre/ madre e hijo (Main & Cassidy, 1988). Las primeras pruebas de la eficacia del
protocolo de entrevista fueron dirigidas por Carol George y Nancy Kaplan. La tesis
doctoral de George (1984) se centró en la grabación de las respuestas de una familia
mientras esta veía extractos de un documental sobre un niño de dos años que estaba
sometido a cuidados en un centro de acogida. (“Thomas”; ver Robertson & Robertson,
1967-1972). La tesis doctoral de Kaplan trató sobre la investigación de respuestas durante
seis años al Test de la ansiedad por la separación usando imágenes de separaciones entre
padre-madre e hijo (Kaplan, 1984). Nancy Kaplan y un estudiante de antropología que
visitaba Londres, Ruth Goldwyn, actuaron como entrevistadores de la EAA, y durante el
verano de 1982 Main y Goldwyn ya habían empezado a idear un sistema de clasificación
su evaluación para analizar los resultados de la entrevista.

TABLA 19.2. Clasificaciones y modelos correspondientes, en el EEA, de la conducta del


niño en la situación extraña.

Estado anímico del adulto respecto al La conducta del niño en la situación


apego extraña

Autónomo - seguro (F) Seguro (B)


Discurso colaborador y coherente. Explora el cuarto y los juguetes con
Considera el apego, pero parece objetivo interés antes de la separación. Muestra
con relación a cualquier evento/relación signos de extrañar a los padres durante la
particular. La descripción y evaluación separación y a menudo llora en la segunda
de experiencias relacionadas con el apego separación. Obviamente prefiere antes al
es consistente. Ya sean éstas favorables o padre/madre que al extraño. Saluda al
desfavorables. El diálogo no contradice, padre/madre de forma activa,

4
El filòsof i lingüista britànic H. Paul Grice (1975, 1989), havia identificat quatre màximes del discurs coherent: “(1) cualitat: ésser
sincers y evidència del que es diu; (2) quantitat: ser succint i alhora complert; (3) rellevància: que la conversa presenti temes
rellevants; y (4) forma: l’exposició ha de ser clara i endreçada”.
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de forma notable ninguna de las máximas normalmente mediante contacto físico.


de Grice4. Normalmente mantiene ese contacto físico
durante el segundo encuentro, pero luego
para y sigue jugando.

Que descarta (Nulo) (Ds) Evitativo (A)


No es coherente y suele eliminar Rompe a llorar durante la separación del
cualquier experiencia o relación que padre/madre. Evita activamente e ignora
tenga que ver con el apego. Suele al padre/madre durante la reunión
normalizar con representaciones de (apartándose, girándose, o deshaciéndose
históricas no apoyadas o activamente de los brazos cuando alguien lo coge…).
contradichas por episodios ya contados, Poca o nula proximidad o contacto visual.
violando así, la máxima de calidad de No muestra ninguna pena ni enfado. La
Grice. Las transcripciones suelen ser respuesta ante padre/madre parece carente
excesivamente breves, violando la de emoción. Durante el proceso se centra
máxima de cantidad. en los juguetes o en el ambiente que le
rodea.

Preocupado (E) Resistente o ambivalente (C)


No es coherente. Se preocupa de o por Puede ser cauto o puede mostrar pena o
relaciones/experiencias pasadas de enfado ante la separación, preocupándose
apego, el entrevistado se muestra de no perder de vista a sus padres.
molesto, pasivo o asustado. Las frases Preocupado por el padre/madre a lo largo
son, a menudo, largas, complicadas del procedimiento; podría parecer
gramaticalmente y llenas de “coletillas”. enfadado o pasivo. Inestable, inquieto y
(osea, pues, luego, por consiguiente) manifiesta bienestar durante el encuentro
violando las máximas de Grice que con el padre/madre y normalmente
tienen que ver con el modo y la continúa centrándose en el padre/madre y
relevancia. Las transcripciones son, con llora. Suele volver a preocuparse por sus
frecuencia, excesivamente largas, padres (que desaparezcan) tras el
violando la máxima de cantidad. encuentro.

Torpe/desorganizado (U) Desorganizado/desorientado (D)


Durante las discusiones de pérdidas El niño desarrolla una conducta
importantes o abusos, el individuo desorganizada y/o desorientada en
muestra lapsos importantes durante la presencia del padre/madre, sugiriendo un
descripción de sus recuerdos. Por colapso temporal de la estrategia de
ejemplo, el individuo podría mostrar conducta. Por ejemplo, el niño puede
brevemente la creencia de que una temblar con una expresión de “trance” con
persona que ha muerto aún vive, o está las manos en alto. Podría levantarse ante
todavía viva en sentido físico. O que a la entrada del padre/madre y luego dejarse
esa persona la mató un pensamiento de la caer boca abajo y en posición fetal; o
infancia. El individuo podría permanecer podría aferrarse a su padre/madre mientras
durante mucho tiempo en silencio o con llora con fuerza y se apoya en ellos con
un discurso de elogio. El entrevistado mirada lejana. El niño normalmente
podría, por otra parte encajar en las podría encajar, por otra parte, en las
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categorías Ds, E, o F. categorías A, B o C.

Nota. Las descripciones del sistema de clasificación de apego adulto se resumen de Main, Kaplan,
y Cassidy (1985) y de Main y Goldwyn (1984a, 1998a). Las Descripciones de niño A, B y C, se
resumen de los textos de Ainsworth, Blehar, Waters, y Wall (1978), y la descripción de la
categoría del niño D, se resume de Main y Solomon (1990). Datos de Main (1996).

Reconocimiento de las uniones entre las respuestas a las preguntas del protocolo y la
Calidad del apego del Niño con respecto al entrevistado
La Entrevista del apego Adulto evolucionó hacia otros objetivos de investigación. Durante
su desarrollo original, sin embargo, las maneras en las cuales seria empleado finalmente
en la investigación estaban algo inciertas. Durante una revisión de los primeros
protocolos, Main se interesó por un entrevistado en particular que, por razones aún sin
especificar, pareció tener un discurso (diálogo), parecido por un padre/madre cuyo hijo
podría clasificarse como B4 en la situación extraña. B4 es una subclasificación de
seguridad en la cual las expresiones emocionales tanto de pena como de deseo por el
contacto tras la separación se exageran, tal y como se comparan en niños del prototipo
seguros (B3). Aunque Main no había hecho aún todas las operaciones que tenían que ver
con las razones relacionadas con la conclusión inicial de que el entrevistado sometido a
estudio habría tenido un niño que le mostrara una respuesta B4 5 años antes, éste, de
hecho, resultó ser el caso.
¿Cómo es que cuándo se leyó esta trascripción, se supo que el entrevistado seria un
padre/madre cuyo hijo pertenecería a la categoría B4? Aunque no hay ninguna respuesta
definitiva a esta pregunta, se pueden dar varias explicaciones. La primera es que quizás el
entrevistador imaginó cómo el entrevistado, actuando como padre/madre, estimularía le
respuesta del niño, que (aunque esencialmente segura) sin embargo requeriría, la
exageración del afecto para mantener la atención del entrevistado. En cambio, como un
niño B4 el entrevistado podría haber tenido la impresión de que estaba intentando de
forma casi exagerada llamar la atención del receptor y quizás incluso de estar evocando
una respuesta cuidada o empática. Una tercera posibilidad es, que por supuesto, ambos
factores influyeran.
El descubrimiento de esta correspondencia era tan interesante que se leyeron
transcripciones adicionales y la respuesta del niño ante la situación extraña a menudo se
adivinaba. Este resultado preliminar permitió a Main y Goldwyn intentar el desarrollo de
un sistema formalmente reglado para capturar los procesos involucrados en el hecho de
hacer estas distinciones. El acercamiento conseguido en esta tarea empezó con la
selección aleatoria de una serie de 44 trascripciones de "desarrollo" que se categorizaron
después, con información relacionada con el status del hijo de cada entrevistado ante la
situación extraña, que se obtenía después de que cada diálogo era analizado. Cuando se
encontraba una relación/unión apropiada, las “reglas” que se habían generado para
clasificar la trascripción eran conservadas y a veces elaboradas (vea Main & Cassidy,
1988, para una descripción de un procedimiento de desarrollo similar). Al avanzar éste
proceso y se encontraron más uniones y desuniones, las reglas que ya existían se
confirmaron, desconformaron y mejoraron (Main, 1993, 1995). Gradualmente, se
desarrolló un sistema preliminar para clasificar las transcripciones dentro de una de las
tres categorías predecibles de los modelos de respuesta originales de Ainsworth en su
respuesta del niño ante la situación extraña. Después, se generaron reglas para identificar
las transcripciones predecibles de la categoría de Main y Solomon (1986, 1990) en la
cuarta situación extraña.
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Formalización de la relación entre EAA y la respuesta del niño en la situación Extraña


Después de que las 44 transcripciones de la muestra en desarrollo fueran descartadas, el
sistema reglado se consideró “ciego” en las 66 transcripciones restantes. Ahora ya no se
proporcionará ningún entorno relacionado con casos individuales, y no se llevaron a cabo
más ajustes en el sistema.
Este sistema reglado original se compuso, sobretodo, de un conjunto de descripciones
acerca de las características generales que hacían únicas a cada una de las tres categorías.
Estas descripciones han mantenido hasta ahora los componentes activos y críticos del
proceso de clasificación.
Las categorías de la EAA se introdujeron gracias al énfasis puesto en el mismo proceso de
discurso, es decir, en la producción coherente o incoherente de un diálogo entre dos
personas. Aunque las descripciones originales de las categorías se consideran ya dentro de
este contexto interactivo más amplio, el lector deberá familiarizarse con los parámetros
que tienen que ver con el contenido de éstas. Las categorías pueden resumirse como sigue
(Main & Goldwyn, 1998a, el pp. 148-177).
Seguro - Autónomo: Valora libremente y es ya objetivo (F)
Las transcripciones se consideran dentro de la categoría seguro/autónomo cuando el
entrevistado parece valorar las relaciones de apego y considera como influyentes las
experiencias relacionadas con el apego, aunque parecía relativamente independiente y
objetivo (autónomo) con respecto a cualquier otra relación o experiencia, y es libre para
explorar pensamientos y sentimientos durante el transcurso de la entrevista. Si uno o
ambos padres son descritos como cariñosos, hay prueba suficiente para apoyar esta
descripción. Si, en cambio, los padres son descritos negativamente, estas descripciones
aparecen llenas de olvidos, procesos de reflexión por parte del entrevistado. Los diálogos
suelen incluir "una confesión acerca de la necesidad de dependencia de otros. . . situando a
los padres en contextos relevantes cuando los critican, o mostrando sentido de proporción
y equilibrio a través de su carácter (Main & Goldwyn, 1998a, pág. 160). Finalmente, estos
entrevistados a menudo dan muestra de su capacidad metacognitiva para controlar sus
recuerdos y su lenguaje (Main, 1991), descrita como "una habilidad para examinar de
nuevo la evidencia, incluso cuando la entrevista está en proceso" (Main & Goldwyn,
1998a, p.161).
Algunos entrevistados que manifiestan las características descritas anteriormente
parecerán haber tenido experiencias muy desfavorables relacionadas con el apego, en
cuyo caso se les suele clasificar como “seguro en progreso”. Esta denominación se basa
en la noción que la naturaleza de sus experiencias tal y como estas se presentaran crearía
ordinariamente un camino hacia un estado anímico inseguro, sugiriendo que los
individuos seguro en proceso” especialmente en vista del hecho de que como padres estos
individuos no han sido considerados hasta la fecha menos sensibles o atentos hacia sus
hijos que aquellos con experiencias recientes aparentemente más favorables y que se
relacionan con el vínculo afectivo (Pearson, Cohn, Cowan, & Cowan, 1994), incluso
cuando es padre bajo mucho estrés (Phelps, Belsky, & Crnic, 1998). Más tarde, sin
embargo, algunas de las complejidades incluidas en el proceso de evaluación del estatus
de apego “seguro en proceso” se han debatido.
Rechazo de apego: Rechazo, Devaluando o aislamiento a partir de las experiencias y
relaciones de apego (Ds)
La categoría de rechazo se asigna a las transcripciones en las que el carácter/estado
anímico del entrevistado parece indicar un intento de limitar la influencia de relaciones del
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apego en el pensamiento en el modo de sentir o en la vida diaria. Existe un reclamo


implícito a la fuerza, normalidad o la independencia, y, normalmente, se describe a los
padres en términos que van de positivos a muy positivos y que o bien no tienen ningún
fundamento o bien se contradicen. Además de esto, los efectos potencialmente negativos
acerca de su ejercicio como padres u otras experiencias negativas son minimizados o se
niegan, o (raramente) se desprecian las personas importantes relacionadas con el apego o
los fenómenos relacionados con él. Lo que los adultos rechazantes suelen tener en común
es la organización de sus pensamientos, que les permite mantener relativamente inactivo
el apego (Main, 1995).
Preocupados: Preocupado a causa de o por apegos tempranos (de la infancia) o por
experiencias relacionadas con el apego (E)
Las entrevistas se sitúan en ésta categoría cuando la trascripción sugiere una preocupación
excesiva hacia relaciones de apego en particular o hacia experiencias similares, siendo
esta preocupación excesiva, confusa o subjetiva. Las discusiones o debates acerca de estas
experiencias no suelen ni fructíferas ni objetivas ni exhaustivas. Las descripciones sobre
las relaciones tempranas pueden ser vagas y poco criticas, o incluso malhumoradas,
conflictivas y analíticamente poco convincentes. Finalmente, algunos (pocos casos en
pruebas (muestras) de bajo riesgo) se sienten terriblemente preocupados y agobiados
(saturados) por experiencias traumáticas, el debate de lo que interrumpe algunas partes de
la entrevista se centró en otros temas.
Correspondencia de las tres primeras categorías y las clasificaciones de la situación
extraña
En la primera investigación formal de Main y Goldwyn, las tres clasificaciones
organizadas del niño en la situación extraña (seguro, evitativo (evitativo), y resistente /
ambivalente) fueron comparadas con las tres clasificaciones organizadas existentes en la
EAA (seguro / autónomo, rechazante y preocupado), y se descubrió una correspondencia
significativa para ambos subpruebas: madre-hijo y padre-hijo (Main, 1985; Main &
Goldwyn 1998b). La triple relación entre las 32 madres y sus hijos obtenida en la
situación extraña 5 años antes fue del 75% (se esperaba que el 37% fuera por casualidad,
kappa = .61, p <.001), mientras que la triple relación entre los 35 padres y sus hijos fue del
69% (cuando se esperaba que el 46% fuera por casualidad, kappa = .41, p <.005).
Además, apareció una correspondencia muy significativa en relación con otras
subcategorías (46% de las relaciones entre las ocho subcategorías correspondientes para
hijos y padres, con el 17% de relación prevista por casualidad).
Por esta razón lo que había empezado como una simple trascripción sospechosa de
pertenecer al padre de un niño de B4, pero que todavía tenía que ser operacionalizada con
respecto a las características que llevan a esta conclusión, se había desarrollado ahora
como un sistema global que abarcaba todas las categorías y subcategorías
correspondientes a aquellas, originariamente diseñadas para la situación extraña
(Ainsworth et al., 1978). El sistema, por tanto, se había pulido suficientemente, dentro de
la muestra de desarrollo para permitir la repetición de esta predicción original en una
muestra más grande sujeta al análisis formal “ciego”.
Valores de la escala de la EAA para las experiencias tempranas inferidas y para el estado
anímico actual
Además de los descriptores de clasificación, un conjunto preliminar de escalas continuas
(9 puntos) con relación a (1) experiencias tempranas inferidas con cada padre/madre y (2)
el estado anímico actual del entrevistado con respecto al apego había desarrollado.
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Notablemente, se descubrió que los valores de la escala de la EAA estaban


correlacionados con valores continuos para patrones de conducta de niños en particular
que participaron en el experimento de la situación extraña, es decir, por ejemplo, a lo
largo de esta prueba con 32 madres, se descubrió que las puntuaciones por idealización de
la madre del entrevistado (r = .47) y del padre (r = .43), y su insistencia en la falta de
memoria en cuanto a la niñez (r = .41) estaban asociados con puntuaciones obtenidas por
los niños en lo referente a la evitación de la madre 5 años antes, mientras que el enojo de
la madre preocupada al hablar de su propia madre (r = .56) estaba relacionada con su
anterior resistencia al enfado durante la niñez (Main & Goldwyn, 1984b, 1998b). Patrones
similares de correlaciones surgieron entre los 35 padres vistos en esta misma prueba, es
decir, por ejemplo, la evitación del niño al padre en la situación extraña 5 años antes se
asoció con la insistencia de padre en la falta de memoria durante la niñez (r = .47), con la
idealización de su propia madre (r = .53), y lo más interesante, con la idealización de su
propio padre (r = .64).
Se han desarrollado varias escalas nuevas desde entonces, y la Tabla 19.3 proporciona una
apreciación global de los sistemas continuos de puntuación seleccionados (Main &
Goldwyn, 1998a). En base a cinco pruebas de la EAA (364 sujetos, incluyendo a un
subgrupo grande de sujetos de “Area de la Bahía” (Bay Area)5 reunidos por Main, Hesse,
y IJzendoorn), Fyffe y Waters (1997) han demostrado recientemente la cercana relación
entre los valores continuos de la escala asignados a las transcripciones de la entrevista y
sus clasificaciones. Así, se han derivado dos funciones discriminantes múltiples (seguro
versus inseguro, y rechazante versus preocupado), lo cual (1) permite a los investigadores
probar relaciones esperadas entre los valores de la escala y las clasificaciones en nuevas
pruebas y (2) permite a los estados anímicos seguro, preocupado, y rechazante asemejarse
desde una perspectiva tanto categórica como continua. Las escalas continuas son así
mismo, cada vez más importantes y su uso está creciendo en los nuevos estudios. Sin
embargo, por razones de espacio, esta revisión acerca de los estudios de la EAA debe
centrarse necesariamente en resultados categóricos.
Por resolver/Desorganizado con respecto a Experiencias Potencialmente Traumáticas (U)
El siguiente descubrimiento con respecto a la EAA (Main & Hesse, 1990) fue que los
lapsos importantes en la clasificación metacognitiva del razonamiento o el diálogo durante
el debate de experiencias de pérdida (vea debajo) estaban relacionadas con el
comportamiento desorganizado del niño tal y como lo definieron Main y Solomon (1990).
Más concretamente, en una submuestra de 53 madres y sus hijos extraída del estudio de
Main y Goldwyn, se informaba que en los análisis “ciegos” sólo el 16% (3 de cada 19) de
las madres que no mostraban lapsos significativos tenían hijos desorganizados, mientras
que el 91% (11 de cada 12) con lapsos importantes de discurso/razonamiento (las madres
irresolutas) tenía niños que habían sido clasificados como desorganizados junto con ellos
en la situación extraña 5 años antes. Así pues, ahora había una categoría de la EAA
correspondiente a cada una de las categorías en uso para la situación extraña en ese
momento y predictiva de ellas.
Elaboraciones y Reconceptualizaciones en el sistema de evaluación y clasificación de la
EAA

5
Estudi realitzat a la Badia de San Francísco consistent en un seguiment durant 6 anys de 186 famílies en les quals les díades fill i
mare (i, independientement, del fill i el pare) havien estat observades en la situació extranya quan els nens tenien tenien entre 12 i 18
meses d’edat (Main, Kaplan y Cassidy 1985)
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Desde su comienzo el sistema de clasificación y evaluación de la EAA ha sufrido varios


cambios, el más significativo es el refinamiento de las escalas continuas. Esto hizo posible
cuantificar distinciones en la forma narrativa de maneras que llevaron al mismo proceso
de discurso (i.e., la interacción conversacional entre entrevistador y sujeto) hacia una
consideración más completa. Este avance permitió a su vez que la realización del
acercamiento que estaba siendo utilizado encajara bien con el trabajo del filósofo
lingüístico Grice (1975, 1989) con respecto a los principios de discurso cooperativo.

TABLA 19.3. Escalas del "Estado anímico" usadas en la EAA, relacionadas con las tres
categorías principales.

Escalas asociadas con la categoría de apego adulto seguro/autónomo.


Coherencia de trascripción. Para la valoración más alta el entrevistado exhibe un flujo de
ideas "firme y decidido con respecto al apego." La persona podría reflexionar y responder
con lentitud, con algunas pausas y vacilaciones, o bien hablar rápidamente con un flujo de
ideas vivaz; en conjunto, sin embargo, el entrevistado parece satisfecho con el tema, y su
pensamiento ofrece una calidad de frescura. Aunque literalmente las transcripciones nunca
aparecen como narraciones escritas, hay algunas violaciones significativas de las máximas
de Grice de cantidad, calidad, relación, y modo. El lector tiene la impresión que en general
este texto proporciona un modelo "singular" y "múltiple" de las experiencias del
entrevistado y sus efectos (vea Main, 1991).
Clasificación Metacognitiva. Para la puntuación más alta, la evidencia de una
clasificación activa del pensamiento y la memoria es evidente en varios puntos de la
entrevista. Así pues el entrevistado podría incurrir en contradicciones lógicas o factuales
durante el relato de su historia, posibles prejuicios erróneos, y/o la falibilidad de su
memoria personal. La clasificación metacognitiva subyacente (Forguson & Gopnik, 1988)
es el reconocimiento activo de una distinción entre apariencia y realidad (el entrevistado
reconoce que las experiencias podrían no haber sido como las ha descrito); la diversidad
representacional (por ejemplo, un hermano que podría no haber el mismo punto de vista
sobre los padres); y el cambio representacional (por ejemplo, el entrevisto remarca que lo
que se ha dicho hoy podría no haberse dicho ayer).

Escalas asociadas con la categoría de apego adulto “rechazante”


La idealización de la(s) primera(s) figura(s) de apego del entrevistado. Esta escala evalúa
la diferencia entre la visión global del padre/madre tomada del discurso del sujeto en nivel
semántico o abstracto, y evalúa así mismo las inferencias relacionadas con el
comportamiento probable del padre/madre. Puesto que el lector no tiene conocimiento de
la historia actual del entrevistado, cualquier diferencia que aparezca vendrá del interior de
la propia transcripción. Para la puntuación más alta, hay una falta extrema de unidad entre
la estimación del lector y la probable experiencia del entrevistado con la(s) primera(s)
figura(s) de apego primario y la descripción generalizada o "semántica" del entrevistado
que va de ser positiva a ser muy positiva. A pesar de experiencias inferidas de, por
ejemplo, rechazo extremo o incluso abuso, la descripción del padre/madre es
consistentemente positiva, y se puede incluso ofrecer por parte del entrevistado con
respecto a sus padres denominaciones gratuitas (por ejemplo, referencias a padres
"maravillosos" o "excelentes”).
Insistencia en la falta de memoria acerca de la niñez. Esta escala evalúa la insistencia del
entrevistado en su incapacidad para recordar su niñez, sobre todo cuando esta insistencia
pretende bloquear preguntas o cuestiones posteriores. La escala se centra en las
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referencias directas del sujeto a la falta de memoria ("no me acuerdo"). Se dan


puntuaciones altas a los entrevistados cuya primera la respuesta a numerosas preguntas de
la entrevista es "no me acuerdo", especialmente cuando esta respuesta es repetida o
permanece firmemente sin elaborar. Se asignan las puntuaciones bajas cuando los
entrevistados empiezan una respuesta con alguna referencia a la falta de memoria, pero
que luego resultan recapturar activa y exitosamente el acceso a la experiencia que se les
había pedido que describieran.
Rechazo derogado y activo de experiencias y/o relaciones relacionadas con el apego. Esta
escala trata del rechazo frío y despectivo a relaciones o experiencias de apego y su
importancia, dando la impresión de que la preocupación por experiencias relacionadas con
el apego (por ejemplo, la pérdida del padre de un amigo) o relaciones (con familiares
íntimos) es algo inútil, irrisorio, o algo en lo que no merece la pena perder el tiempo. Se
asignan las puntuaciones más altas cuándo un entrevistado no hace ningún esfuerzo para
ablandar o maquillar su aversión hacia el individuo o hacia el tema, es decir – que
mantiene su intento aparente de mantener a parte a ese individuo (o tema). Ejemplo (¿Mi
madre? Una don nadie. No tuvimos ninguna relación. ¿Siguiente pregunta?)- las frases
usadas son a menudo breves y el tema se deja caer rápidamente. Se dan puntuaciones
moderadamente bajas para el humor negro: "¡Oh, demonios!, no me importaba otra
separación creo que esa era ya la número trece". (Nota: los entrevistados que reciben altas
notas en esta escala son asignados a una subcategoría de apego adulto relativamente rara,
Ds2, en la cual las figuras de apego son más bien idealizadas que devaluadas).

Escalas asociadas con la categoría de apego adulto preocupado


Enfado expresado hacia la(s) primera(s) figura(s) de apego. Las puntuaciones exactas de
esta escala dependen de la atención o de la preocupación por la forma del discurso en la
cual el enfado hacia una figura de apego en particular está implícito o expresado. Las
descripciones directas de episodios de enfadados que involucran una conducta pasada
("me enfadé tanto que cogí el tazón de sopa y se lo tiré") o descripciones directas de
sentimientos actuales de enfado ("intentaré discutir mi relación actual con mi madre, pero
debería informarle de que ahora mismo estoy realmente muy enfadado con ella”) no
reciben ninguna puntuación en la escala. Las puntuaciones más altas se asignan al
discurso que incluye, por ejemplo, precipitación, frases gramaticalmente incorrectas que
describen situaciones que involucran al padre o madre al que se ofende; esfuerzos sutiles
por captar el beneplácito del entrevistador; discusión ilícita, extensa de ofensas (por parte
del padre/madre) recientes sorprendentemente pequeñas; uso extenso de jerga psicológica
(ejemplo, "Mi madre tenía mucho material alrededor de ese problema"); denominación en
tono enfadado hacia el padre/madre como si éste/a estuviera presente; y, en un contexto
enfadado, incursiones en citas no marcadas por parte del padre.
Pasividad o vaguedad en el discurso. Se asignan las puntuaciones altas cuando, a lo largo
de la trascripción, el entrevistado parece incapaz de encontrar palabras, incapaz de aportar
un significado, o de centrarse en un tema. El entrevistado, podría, por ejemplo, usar
repetidamente expresiones vagas o incluso palabras sin sentido; añadir un fin vago a una
frase ya completada ("me senté en su regazo, y eso"); incurre en temas irrelevantes o
confunde pronombres que se refieren a él mismo con los que se refieren a su padre/madre.
Además, aunque se sienta absorto por recuerdos o experiencias de su infancia, el sujeto
podría hablar inadvertidamente como si se tratara de un niño pequeño (“Yo corría
mucho”) o describir experiencias como si las estuviera contando a un niño pequeño ("Mi
madre me lavaba los piececitos"). Estos argumentos vagos no deben ser confundidos con
reiniciaciones, dudas o falta de fluidez en el discurso.
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Incorporando las propiedades del discurso como conceptualizadas por Grice en el Análisis
de la Entrevista
Desde el principio, se descubrió que las puntuaciones para la coherencia global de la
trascripción de la EAA estaban en fuerte correlación con la seguridad infantil en el apego
(por ejemplo, r [31] = .48 para las madres, r [34] = .53 para los padres; Main, 1985; Main
& Goldwyn, 1998). El diccionario de Webster (1959, pág. 520) establece que el término
coherencia se deriva del latín y significa, aproximadamente, “relación o unión de todas las
partes”. A través de la elaboración de ésta definición, Main y Goldwyn (1998a) ha
establecido que la "coherencia" podría identificarse como "una conexión o congruencia
que surge de algún principio o relación común, consistencia o conexión de pensamiento
tal, que las partes del discurso están claramente relacionadas, formando un conjunto
lógico, o son encajables / encajadas y adaptadas al contexto" (pág. 44). Desde este punto
de vista, la coherencia involucra algo más que la consistencia interna simplemente. Esto
se ve claro en la frase "formando un conjunto lógico, o son encajables en… y adaptadas al
contexto (énfasis añadido). En otras palabras, incluso si un individuo habla de un modo
plausible e internamente consistente, adhiriendo por lo tanto la primera característica del
criterio, el o ella podría aún presentar un tema largo o haciendo analogías confusas, y por
tanto fallando al adaptar el discurso de un modo adaptable al intercambio de diálogo. Así
pues la cooperación conversacional así como la consistencia interna fue un componente
muy importante en la conceptualización original de coherencia de Goldwyn y Main
(Main, extraído de la prensa).
Los principios de Grice para el discurso racional y cooperativo parecían por lo tanto, estar
relacionados con el sistema de evaluación y clasificación ya construido para la EAA.
Grice (1975, 1989) identificó el discurso racional o coherente como la continuación de un
“Principio cooperativo” ya abordado, que normalmente1 requiere la adhesión a cuatro
máximas y que puede resumirse como sigue:
Calidad – ser sincero y tener pruebas de lo que dices.
Cantidad - ser sucinto, y a la vez completo.
Relación - ser preciso en el tema pertinente.
Modo - ser claro y ordenado.
Por lo tanto, para participar más eficazmente en la entrevista, el entrevistado debe
responder a cada pregunta de forma adecuada, y abandonar después su turno de palabra.
Se juzga un discurso como coherente cuando un sujeto parece capaz de acceder a
recuerdos y evaluarlos mientras estos permanezcan simultáneamente plausibles
(consistente, o implícitamente sincero) y colaborador (Hesse, 1996). En presentaciones de
este tipo, el debate y la evaluación de las experiencias relacionadas con el apego son
razonablemente consistentes, claros, relevantes y sucintos y llevan a lugares y
puntuaciones de la EAA sobre la coherencia, relativamente altos, en la categoría
autónomo - seguro.
Como hemos dicho antes, en las entrevistas rechazantes uno o ambos padres son descritos
normalmente en términos positivos que no están apoyados o que se contradicen. Resulta
interesante que en el sistema de Main y Goldwyn estos entrevistados ya hubieran sido
identificados por medio de altas puntuaciones a causa de la idealización del padre/madre
(o de ambos). Lo cual apuntaba a la violación de la máxima de calidad de Grice ("tener
pruebas de los que se dice”). Muchos entrevistados rechazantes han sido descritos también
como excesivamente sucintos, y incumplidores de la máxima de cantidad al cortar
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repentinamente su turno de palabra usando frases tales como “no me acuerdo”. Estos
hábitos de discurso ya se habían cuantificado como la insistencia en la falta de memoria.
Los entrevistados preocupados tienden al principio a violar las máximas de Grice de
relevancia, cantidad, y modo lo cual puede relacionarse con las máximas de colaboración.
Con respecto a la relevancia, algunos entrevistados preocupados van de tema en tema o se
apartan del objetivo de la pregunta (la eluden) (por ejemplo, describiendo las actuales
relaciones con sus padres cuando lo que se les ha preguntado tiene que ver con sus
experiencias en la niñez), mientras que otros se embrollan en descripciones excesivamente
largas problemas pasados o actuales con sus padres. Las violaciones de modo también
representan a ciertos entrevistados preocupados, como se ve en discursos vagos (uso de
coletillas) y el uso excesivo de jerga psicológica ("mi madre ya tenía mucho material
sobre ese tema"), y uso de palabras sin sentido ("dididididi"). Los fenómenos que
conforman estas violaciones y que apuntan a la clasificación de “preocupado” ya se han
cuantificado en escalas continuas que identifican la pasividad o vaguedad del discurso
(modo) y que suponen enfado (relevancia, cantidad y modo).
El desarrollo de la categoría irresoluto/desorganizado del apego
Main y Goldwyn ya habían notado en 1984 que los padres de niños
desorganizados/desorientados hablaban a menudo de forma inusual respecto a temas de
experiencias de pérdida. En ese momento, sin embargo, los rasgos específicamente
lingüísticos que llevaban a considerar a tales individuos como "irresolutos" aún no se
habían desarrollado. El lamento o la pena del individuo irresoluto o desordenado ya se
había dividido comúnmente en dos categorías generales: (1) lamento "crónico”, una
reacción de pesar continuo intenso que no cesa durante un período largo de tiempo (véase
Fraley & Shaver, Capítulo 32, de este volumen); o (2) "lamento fallido" en el cual el pesar
que cabía esperar se minimiza sustancialmente o simplemente no hay pesar (ver Bowlby,
1980). Mientras proseguía el análisis de los debates de experiencia de pérdidas dentro de
la muestra en desarrollo de la EAA, sin embargo, se hizo evidente que los indicadores
lingüísticos de la categoría de apego “irresoluto" en adultos que predijeron el apego
desorganizado en los niños no apareció como manifestaciones explícitas de lamento o
pesar crónico o inexistente.
Con el tiempo, se aclararía el hecho de que los padres de hijos desorganizados tuvieran en
común varios indicadores de lo que se denominó finalmente “lapsos en la clasificación
metacognitiva” durante los diálogos de experiencias potencialmente traumáticas (Hesse &
Main, extraído de la prensa). Más específicamente, las transcripciones de EAA sobre estos
individuos se distinguían por la aparición de breves errores en la clasificación aparente del
pensamiento o del contexto del discurso durante la descripción de pérdidas u otros hechos
potencialmente traumáticos. Estos errores en el discurso/razonamiento parecen sugerir
alteraciones temporales de la conciencia o de la memoria activa, y se cree que representan
tanto una interferencia de memoria normalmente disociada o de los sistemas de creencia,
como absorciones raras que involucran recuerdos activados por la diálogo de eventos
traumáticos (Hesse & Main, 1999; Hesse & van IJzendoorn 1998; Hesse & van
IJzendoorn, extraído de la prensa).
Los lapsos en la clasificación del razonamiento se manifiestan en frases que sugieren que
el entrevistado expresa temporalmente ideas que incumplen nuestra compresión normal de
la causalidad física o de las relaciones de tiempo-espacio. Se observan marcados ejemplos
de lapsos en el razonamiento cuando los entrevistados hacen referencia a una persona
difunta como si ésta estuviese muerta y viva a la vez en sentido físico. Por ejemplo, "era
casi mejor la situación cuando murió porque entonces ella podía seguir muerta y yo podría
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seguir criando a mi familia" (Main & Goldwyn, 1998a, la pág. 118 énfasis añadido). Esta
frase implica una creencia, operativa al menos en ese momento, de que el difunto
permanece vivo en sentido físico (aunque quizás en un mundo paralelo). Las frases de este
tipo, por lo tanto, podrían indicar la existencia de sistemas incompatibles de creencia y de
memoria, que, normalmente disociados, han estorbado simultáneamente la conciencia
como resultado de preguntas con respecto a la naturaleza de la experiencia y sus efectos.
Los lapsos en la clasificación del discurso, al contrario, a veces sugieren que el tema ha
provocado un “cambio de estado" que indica una absorción considerable, que parece
implicar frecuentemente la entrada a estados anímicos peculiares (clasificados) (Hesse,
1996; Hesse & van IJzendoorn, extraído de la prensa). Así, por ejemplo, una alteración
repentina o un cambio en el registro del discurso inapropiado a su contexto, ocurre cuando
un sujeto va des de su estilo conversacional ordinario a un modo de hablar eufemístico o
proporciona excesiva atención a los detalles.
Ambos dos, los cambios de carácter y la repentina aparición de ideas incompatibles
sugieren cambio o variaciones momentáneas pero cualitativas de la conciencia2. Los
lapsos de discurso/razonamiento de este tipo, suceden a menudo en un tipo de individuo
polivalente y no son, normalmente representativos del estilo conversacional ordinario del
entrevistado. Por esta razón, entre otras, se da a las transcripciones asignadas a la
categoría irresoluto/desorganizado (de ahora en adelante, irresoluto; una clasificación
alternativa más adecuada (ejemplo, U/Ds o irresoluto/rechazante).
Aparición de la categoría de apego adulto “inclasificable”
Como se ha mencionado antes, una quinta categoría de la entrevista, la “inclasificable”,
apareció cuando los especialistas empezaron a notar un pequeño porcentaje de
trascripciones que no reunía los criterios necesarios para clasificarse en una de las tres
categorías principales de apego. Esto se observó primero en transcripciones dónde, por
ejemplo, una descripción positiva sin apoyo de uno de los padres llevaba a una puntuación
por idealización relativamente alta, mientras que en directa contradicción con el modelo
global esperado, este mismo padre/madre fue descrito más tarde de modo preocupado y
enojado. Así pues la puntuación por idealización exigía la colocación en la categoría
rechazante Main y Hesse (vea a Hesse, 1996) por consiguiente concluyeron que estas
transcripciones eran inclasificables y debían ser clasificadas en un grupo separado.

INVESTIGACIONES EN PROCESO Y SUS EFECTOS


Desde el principio la EAA se ha usado en muchos países y contextos de investigación
diferentes, con nuevos estudios que surgen a partir de una base continua. La metodología
es compleja sin embargo, y lograr la competencia para evaluar y clasificar las
trascripciones requiere una inversión significante de tiempo.
Las dos primeras investigaciones formales de la EAA que duraron dos semanas y que
incluían a 12 sujetos, tuvo lugar en la Universidad de Virginia en 1985, con Mary
Ainsworth como anfitriona e investigadora. Una segunda investigación fue organizada por
John Bowlby y John Byng-Hall en la Clínica de Tavistock en 1987, y en 1988 tuvieron
lugar otras dos investigaciones más en la Universidad de Virginia. Cuando se hubo fijado
la fiabilidad tras 100 trascripciones, Mary Ainsworth actuó cómo supervisora para la
primera de esas investigaciones con Mary Main. Durante las dos semanas en que se
desarrolló la investigación se enfatizó un acercamiento a los rasgos globales para asimilar
el reconocimiento de las diferentes categorías.
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En 1989, la primera investigación realizada con sujetos no ingleses fue organizada por
Massimo Ammaniti y Nino Dazzi en la Universidad de Roma. Esta investigación fue
supervisada por Mary Main y Erik Hesse, y en ella se llegó a la conclusión que a causa de
las complicaciones potenciales creadas al trabajar contextos inglese, los participantes
emprenderían el análisis de sólo un caso (como opuesto a dos o tres casos) por día. El
resultado sorprendente de este "experimento" fue que los aprendices parecían asimilar más
rápidamente el sistema y aplicarlo con más exactitud. Por lo tanto las siguientes
investigaciones se basaron en este mismo patrón y en 1991 se introdujo un cambio más
importante al darse mayor énfasis al acercamiento hacia a las puntuaciones y
clasificaciones de las transcripciones.
De 1989 a 1997, sólo Mary Main y Erik Hesse fueron los únicos supervisores cualificados
de la EAA. En 1997, una investigación que duró 2 semanas "entrenando para entrenar"
fue organizada en Berkeley que certificaba a cuatro nuevos expertos (Nino Dazzi,
Deborah Jacobvitz, David Pederson, y June Sroufe) para enseñar el sistema de
clasificación y evaluación. Como en el caso de la dos investigaciones de 2 semanas en
desarrollo sobre la situación extraña que tuvieron lugar en Minnesota (vea A. Sroufe,
1990), todos los estudios sobre la EAA se siguen ahora a partir de los resultados de
fiabilidad de 30 casos.

LOS RESULTADOS EMPÍRICOS Y LAS DIRECCIONES EMERGENTES


Los trabajos empíricos con respecto a la EAA se pueden dividir aproximadamente en seis
áreas tópicas o conceptuales. La primera es la serie de estudios que reproducen la
capacidad de la EAA para predecir la respuesta al entrevistado de un niño ante la situación
extraña. También ha sido muy importante el hecho de probar las propiedades
psicométricas del instrumento; para examinar las relaciones hacia la conducta de los
padres, particularmente la sensibilidad de éstos ante las señales del niño/a; para investigar
las poblaciones clínicas y para comparar las situaciones de la situación extraña en la
infancia y las respuestas posteriores de los mismos individuos a la EAA. En la actualidad,
la EAA se ha utilizado también para dirigir otros muchos temas e investigación,
incluyendo por ejemplo, el apego en las parejas y la posibilidad de aplicación del
instrumento a niños con retraso mental.
Predicción de la respuesta del niño en la Situación Extraña partiendo de las Entrevistas a
los padres sobre el apego
A pesar de la impresionante naturaleza de los resultados iniciales que tuvieron que ver con
la predicción de la respuesta del niño a la situación extraña a partir de las entrevistas a los
padres sobre el apego, la repetición seguía siendo una primera necesidad. Usando una
muestra de Charlottesville (n = 45) con las entrevistas codificadas por Mary Ainsworth
que tenían una duración de entre 2 y 6 meses sobre la situación extraña, Ainsworth y
Eichberg (1991) repitieron la relación entre las tres categorías principales de la EAA y la
conducta del niño en la situación extraña (80% correspondencia; por razones de limitación
de espacio, ya no se dieron más estadísticas para los primeros estudios con individuos y la
correspondencia entre la EAA y la situación extraña, pero véase van IJzendoorn, 1995,
más abajo).
Ainsworth (comunicación personal, 1988) también reprodujo la subclasificación del
vínculo entre adulto y niño defendida por Main y Goldwyn (1998b), encontrando 45% de
correspondencia (18% se esperaba por casualidad). Además, como en el estudio de Main
y Hesse (1990), la categoría de apego “irresoluta” predecía muy acertadamente la
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respuesta “desorganizada” a la situación extraña (89% correspondencia). En lo referente a


la categoría del apego adulto “irresoluta”, Ainsworth y Eichberg demostraron que la
pérdida de alguien (incluso la pérdida precoz de uno de los padres) no predecía la
desorganización del niño. En lugar de esto, la desorganización del niño se relacionaba con
los lapsos del discurso o al razonamiento que rodeaba al diálogo sobre las pérdidas.
Otro tema muy importante en relación a la correspondencia entre la EAA y la situación
extraña era la posible influencia de la descendencia en el estado anímico de los padres.
Para solventar esta posible confusión, era necesario, hacer la entrevista al sujeto antes del
nacimiento de su primer hijo. El trabajo más pionero en éste área fue dirigido por Fonagy,
Steele, y Steele (1991).
En el se entrevistó a 96 madres londinenses antes de tener el primer hijo, y las
valoraciones ante la situación extrañas a 12 meses fueron dirigidas especialistas que
desconocían la categoría de las madres en la EAA. La relación global de dos vías
(seguro/inseguro) entre las entrevistas a las madres prenatales y la seguridad de los niños
al apego fue de un 75%, y el la de tres vías, fue de un 66%.
Se han dirigido varios estudios adicionales con mujeres embarazadas y los resultados han
sido igualmente sorprendentes. Usando una muestra australiana de 44 sujetos que
pertenecían a la categoría irresoluto, Radojevic (1994) fue el primero en reproducir los
resultados de “Area de Bahía” que tenían que ver con padres de la EAA cuyos hijos
obtuvieron la valoración “ciego” (cuando la trascripción no es posible) por su conducta
ante la situación extraña. La relación seguro/inseguro entre las entrevistas a padres que
esperaban su primer hijo y las respuestas de los niños al padre a les 15 meses fue del 75 %
y un 60% de los padres irresolutos tenían hijos desorganizados. Los sujetos sin hijos de la
EAA en el estudio realizado en Londres desvelaron una correspondencia similar
seguro/inseguro entre las entrevistas a los padres (varones) y la respuesta del niño a la
situación extraña (71%; Steele, Steele, & Fonagy, 1996).
Benoit y Parker (1994) son, hasta la fecha, los únicos investigadores que han completado
un estudio a largo de tres generaciones, examinando el vínculo entre las respuestas que
dieron las madres y sus hijas adultas en la EAA. Se descubrió una correspondencia de tres
vías del 75% -directamente comparable a la relación madre-hijo resultante en estudios
previos- entre madres (abuelas) y sus hijas adultas, con abuelas seguras que tendían
abrumadoramente a tener hijas adultas seguras. Además, la categoría de la EAA de las
hijas se evaluó antes del nacimiento de su primer hijo. Dando como resultado una
correspondencia entre EAA y situación extraña del 81% con tres vías y un 77% con cuatro
vías. Se descubrió un modelo simple de transmisión padre-hijo para dar respuesta a los
resultados, y las categorías de apego adulto de las abuelas estaban muy relacionadas con
las de sus nietos.
Ward y Carlson (1995) fueron los primeros en examinar la correspondencia entre la EAA
y la respuesta a la situación extraña mediante una muestra de alto riesgo con madres
solteras adolescentes de medio urbano y sus hijos. Se hizo la entrevista a setenta y cuatro
madres antes de dar a luz su primer hijo, y sus hijos fueron sometidos a la situación
extraña a los quince meses. Las puntuaciones independientes que dieron como resultado
"ciegos" reprodujeron las asociaciones madre-hijo de tres vías (78%) y cuatro vías (68%)
estudiadas para las muestras de clase media.
En 1995, van IJzendoorn proporcionó una apreciación global metaanalítica de las
relaciones de los resultados padre-niño en los 14 estudios disponibles por aquel entonces
(18 muestras, 854 sujetos). Este análisis se basó en investigaciones dirigidas en seis
países, e incluían dos informes comparando la EAA a las clases Q de apego de Waters
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Ramon Ternero Laborda
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(seguro/inseguro) de la conducta del niño observada en el hogar (Eiden, Teti, & Corns,
1995,; Posada, Waters, Crowell, & Lay, 1995). Para la franja entre seguro/inseguro, la
correspondencia combinada de las muestras era del 75%. El talla del efecto combinado (d)
era 1.06 (igual a la Z de Fisher de 0.51), r = .49 (el biserial r = .59), y los apegos
maternales tendían a relacionarse algo más fuertemente al apego de los niños (d = 1.14, r
= .50) de lo que lo hacían los apegos paternos (d = 0.80, r = 0.37). Cohen (1988) descubre
que un tamaño de efecto de 0.50 debe ser considerado moderado, mientras uno de 0.80
debe ser considerado fuerte, y van IJzendoorn calculó que necesitaría realizar 1,087
estudios con resultados nulos para disminuir el nivel combinado “P” a la insignificancia
(Rosenthal, 1991).
Para las tres categorías organizadas, la correspondencia tras los estudios fue del 70%
(kappa= .46). El tamaño del efecto combinado para las relaciones entre las categorías de
adultos rechazantes y niños evitativos era de 1.02, y para la relación entre las categorías de
adulto preocupado y niños ambivalentes era del 0.93.
Se habían dirigido nueve estudios utilizando un análisis de cuatro vías (548 sujetos), y la
correspondencia general para las cuatro categorías fue del 63% (Kappa = .42). Dado que
la categoría de apego irresoluto se asigna en base sólo a unas pocas frases y la categoría de
niño desorganizado se establece normalmente por medio de sólo unos segundos de
comportamiento (Main & Solomon, 1990), es sorprendente por esto que la categoría de
apego adulto irresoluto fuese específicamente previsora de la categoría desorganizada del
niño (combinada d = 0.65, r = .31) Gran cantidad de entrenamientos se asociaron con las
diferencias en tamaños de efecto relacionando la categoría de apego adulto irresoluto y el
apego desorganizado del niño: Cuanto más entrenamiento mayores efectos.
Finalmente, el meta-análisis de van IJzendoorn (1995) demostró que la correspondencia
padre/madre-hijo en las cinco muestras antes del parto (389 dyads) era equivalente a lo ya
visto en los estudios restantes. Esto enfatizó aún más la probabilidad de que las
diferencias individuales en la contribución de los niños a las interacciones con los padres
no pudieran contabilizar la relación entre la entrevista y el comportamiento de la situación
extraña.
Desde 1995, han continuado los estudios sobre la correspondencia entre la EAA y la
situación extraña. Sagi et al. (1997) descubrieron relaciones estrechas contextuales en la
transmisión intergeneracional del kibbutzim israelita, dependiendo si los niños dormían en
grupos comunales (40% relación madre-hijo) o si tenían el hábito de dormir en casa (76%
de relación). En estudios que involucraban a 20 italiano, a 28 alemán, y a 60 sujetos
canadienses, notables correspondencias madre-hijo fueron descubiertas por Ammaniti,
Speranza, y Candelori (1996, 85% de relación seguro/inseguro), por Gloger-Tibbelt y
Gomille (1999, 82% de relación), y por Pederson, Gleason, Moran, y Bento (1998, 80%
de relación), respectivamente.
Además, dos recientes investigaciones han comparado el sistema de clasificación del
apego de Main y Cassidy (1988) para niños 6 años con a la vez que las categorías
obtenidas por madres en la EAA. En un el estudio ciego" con 32 niños de clase medio de
6 años de edad y sus madres, George y Solomon (1996) descubrieron una relación de
cuatro vías del 82% (kappa = .74, p <.0001) entre las categorías de las madres en la EAA
y el apego de sus hijos de 6 años. Igualmente, Ammaniti et al. (1996) informaron de
relación de un 95% entre la categoría seguro/inseguro de las madres en la EAA y el apego
de sus hijos de 6 años. En el estudio de Pederson et al. (1998), se descubrió una relación
del 60% de tres vías (kappa = .30, p <.01) entre las EAAs de las madres y la valoración de
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apego de los niños según el sistema propio de clasificación del apego de Pederson y
Moran (1996).
De este tema deberían de surgir tres conclusiones. Primero, la correspondencia entre la
EAA y el sistema de clasificación de Main y Cassidy (1988) para niños de 6 años, el
coeficiente Q de apego de Waters (1995) y de las clasificaciones de apego de Pederson y
Moran (1996) muestra que las representaciones de apego paternales al estar relacionada
con la seguridad del apego infantil no son la consecuencia del “método prejuicio” (es
decir, no se están ligadas a una manera particular de evaluar el apego de la descendencia).
Como ilustración, los lapsos de discurso/razonamiento durante la discusión de eventos
potencialmente traumáticos puede verse alternadamente como casos de "desorganización
y desorientación" (lingüística) que, mientras el lector ha estado atento, habrá descubierto
la relación con el comportamiento desorganizado/desorientado en la situación extraña. A
los 6 años de edad, sin embargo, los niños desorganizados como tales ya no vuelven a
mostrar la conducta desorganizada cuando están reunidos, pero en cambio se muestran
agresivos o cuidadosos (denominado control-D). A esta edad, por consiguiente, las
relaciones entre la categoría irresoluto y la conducta control-D (87% correspondencia;
George & Solomon, 1996) no son fiables. Así, el "estado anímico de un padre/madre y el
apego de un niño permanece relacionado sistemáticamente, a pesar de métodos que
difieren al valorar el apego del niño y a pesar de las trasformaciones de su desarrollo.
Segundo, el meta-análisis de Van IJzendoorn (1995) ha demostrado que dentro de la
categoría inseguro de la EAA tanto la clasificación rechazante como la de preocupado y la
de irresoluto prevén las clasificaciones correspondientes del apego infantil. Esto significa
(Van IJzendoorn, 1995, pág. 396) que la validez previsora del instrumento no está
restringida a la distinción general de apego seguro-inseguro, pero que reúne uno de los
requisitos más importantes de validez al ser capaz de distinguir entre las tres categorías de
inseguro.
Finalmente, la fiabilidad del test establece un límite superior a su validez y Van
IJzendoorn (1995) sugirió que con una estandarización del instrumento más extensa,
podría descubrirse que los tamaños de efecto descubiertos con su meta-análisis habían
subestimado el "verdadero" grado de correspondencia entre las clasificaciones de adulto y
niño. Más tarde, Van IJzendoorn y Bakermans-Kranenburg (1997) estimaron un acuerdo
entre expertos del 80%, mientras un estudio informal de publicaciones disponibles
emprendidas por el presente escritor, calcula la media de ese mismo acuerdo en el 82%
tras estudios de análisis tanto para tres vías como para cuatro (lo que quiere decir kappa =
.71 para ambos), debería notarse, sin embargo, que esos cálculos podrían infravalorar o
subestimar la capacidad de los investigadores para obtener resultados válidos. Algunos
investigadores han usado dos o más codificadores para todos los casos, y han usado un
acuerdo convencional (o se han sometido a un tercer experto) en los casos discrepantes;
otros usaron expertos muy entrenados para datos publicados, pero proporcionaron
estimaciones de fiabilidad de las puntuaciones usando un experto que no estaba muy
metido en la materia.
Propiedades psicométricas de la entrevista del apego Adulto.
Van IJzendoorn y Bakermans-Kranenburg (1996) informaron de que en una muestra
combinada (meta-analítica) de 584 madres no clínicas, un 24% fueron clasificadas como
rechazantes, un 58% como seguras-autónomas, y 18% como preocupadas. Al incluirse la
categoría irresoluta, un análisis de cuatro vías con las 487 madres no clínicas disponibles
mostró la siguiente distribución: un 16% fueron rechazantes, un 55%, seguras-autónomas,
un 9% preocupadas y un 19% irresolutas. La distribución combinada de padres no clínicos
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fue muy similar. Interesantemente, un meta-análisis de cinco estudios que incluyeron a


esposas y maridos (226 parejas) demostró una correspondencia de tres vías comparable a
una correlación de r = .28, considerada o asumida por el hecho de que los hombres y
mujeres seguras se casaban con más frecuencia que por casualidad. En el análisis de
cuatro vías, la asociación entre seguro-inseguro no se encontró. Sin embargo los
indivíduos irresolutos parecían haberse casado por casualidad más de lo esperado.
Las distribuciones de la EAA en muestras juveniles no difirieron significativamente de las
distribuciones de las muestras de adulto no clínicos. Sin embargo, las muestras
combinadas con orígenes de un muy bajo nivel socioeconómico (n = 995) si que difirieron
significativamente de la muestra de madres no clínicas, siendo las categorías irresoluto y
rechazante las más obtenidas, y la categoría seguro-autónomo la menos representada. Se
descubrió que la EAA no estaba relacionada con el estatus social (Bakermans-Kranenburg
& Van IJzendoorn, 1993; Crowell et al., 1996; Sagi et al., 1994), y demostró tan sólo una
asociación modesta con el ajuste social (Crowell et al., 1996). A pesar de que la EAA
estaba débilmente relacionada con las medidas restrospectivas de estilo paterno basadas en
el contenido y parecían ser independiente de las medidas generales de personalidad (Van
IJzendoorn, 1995), se ha descubierto más recientemente que las personas clasificadas
como preocupadas poseen más síntomas en el Inventario de Personalidad Multifásica de
Minnesota que otras, mientras que los individuos rechazantes poseen menos (Pianta,
Egeland, & Adán, 1996).
La EAA ha estado sujeta a una serie de rigurosos controles psicométricos para probar su
estabilidad y validez de discriminación (Van IJzendoorn, 1995). Los estudios sobre la
estabilidad emplean, normalmente, diferentes entrevistadores que a lo largo del proceso de
control desconocen las clasificaciones de la prueba. Con entrevistas llevadas a cabo 2
meses aparte (n = 83), Bakermans-Kranenburg y Van IJzendoorn (1993) encontraron un
78% estabilidad (kappa = .63) en las tres categorías de apego principales (la categoría
irresoluto era la menos estable), mientras un estudio israelí de 59 estudiantes de la
universidad llevado a término 3 meses después se obtuvo un 90% de estabilidad en el
retest (kappa = .79; Sagi et al., 1994). El acuerdo entre expertos para este último estudio
fue del 95 %. Ambos estudios informaron de que la categoría obtenida no podría
atribuirse a la influencia de un entrevistador en particular.
También se ha probado la estabilidad durante un período de 18 meses en Nueva York
(86% de estabilidad de la tres categorías, kappa = .73; Crowell et al., 1996), y durante 4
años en Roma (95% de correspondencia seguro-inseguro, 70% de correspondencia en las
tres categorías, Ammaniti et al., 1996). En su estudio de madres canadienses, Benoit y
Parker (1994) encontraros una estabilidad del 90% en las tres categorías entre una
entrevista antes del parto y entrevistas después de 11 meses de nacer el niño (n = 84). El
resultado de esta última investigación es particularmente importante ya que el importante
cambio en la vida que supone el nacimiento del primer hijo podría haber previsto un
cambio en el estado anímico de la madre con respecto al apego.
Debido al peso dado a las puntuaciones de "coherencia” cuando las trascripciones de la
EAA están siendo asignadas a la categoría de apego seguro-inseguro, ha sido muy
importante establecer que en 5 de cada 6 estudios llevados a cabo hasta la fecha se ha
descubierto que la categoría de apego adulto seguro-inseguro no está relacionada con la
inteligencia, incluyendo valoraciones específicas a la locuacidad (Croweil, Fraiey, &
Shaver, Capítulo 20, de este volumen,; Van IJzendoorn, 1995). Es más, a causa de que la
insistencia en la falta de memoria durante la niñez se ha asociado con la categoría
rechazante ha sido necesario valorar habilidades generales que implican a la memoria.
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Así, si las personas clasificadas como rechazantes sufren olvidos al tratar de recordar su
infancia, su insistencia en la falta memoria para recordar las primeras relaciones e
interacciones podría no pertenecer a un estado anímico específico de la historia de su
apego. Esta cuestión fue primeramente examinada por Bakermans - Kranenburg y Van
IJzendoorn (1993), quiénes encontraron que las categorías de EAA eran independientes de
la memoria relacionada con el desapego. Un estudio israelita (Sagi et al., 1994) usó un
rango aun más ancho de pruebas de memoria. Aquí, la exactitud de recuerdos para los
eventos de niñez fue probada ingeniosamente, y los sujetos también eran examinados por
la capacidad de su memoria en una prueba (relacionada con el desapego) de asociaciones.
No se encontró ninguna diferencia entre las categorías.
Uno de las cuestiones más críticas pertenecientes a la validez de discriminante de la EAA
proviene de su confianza en las diferencias individuales en las características del discurso.
Si encontrara que estas características generalizan los temas relacionados con el desapego,
la incapacidad de los padres de niños inseguros para predecir discursos, no podría
atribuirse inmediatamente a un estado anímico (inseguro) emergente específicamente de
una pregunta concerniente a la revisión y evaluación de sus historias de apego. Esta
cuestión fue dirigida por Crowell, Waters, y sus colegas, usando una “Entrevista de
Empleo de Experiencia” que seguía el patrón del protocolo de la EAA pero que se centró
en aspectos técnicos de la historia de las obras del entrevistado (Crowell et al., 1996).
Aunque las transcripciones de la “Entrevista de Empleo de Experiencia” podrían ser
clasificadas fiablemente como seguro-autónomo, rechazante-preocupada estas
clasificaciones eran ortogonales a las clasificaciones seguro-autónomo y rechazante-
preocupado asignadas a las mismas 53 madres dentro de la EAA. Por lo cual parece que el
contenido del protocolo de la EAA relacionado con el apego tiene una influencia directa
del patrón lingüístico manifestado en la trascripción de la entrevista.
La EAA como instrumento previsor del cuidado paterno/materno
Los estudios originales de Ainsworth sobre la interacción niño-madre descubrieron una
fuerte relación entre la “responsabilidad y sensibilidad de la madre hacia las señales y
comunicaciones del niño” y la seguridad del niño, tal y como se ve en el comportamiento
ante la situación extraña (Ainsworth et al., 1978; también vea Belsky, Capítulo 12, este
volumen). Por consiguiente, casi tan pronto como se descubrió esta relación entre la
clasificación de apego adulta y la del niño, empezaron a aparecer estudios que
relacionaban la categoría de apego adulto seguro/autónomo a una conducta positiva o
sensible hacia el niño (por ejemplo, Crowell & Feldman, 1988, 1991). Van IJzendoorn
(1995) proporcionó una visión global meta-analítica de diez estudios (n = 389) que
comparaban las categorías de apego adulto seguro/inseguro con observaciones a la
sensibilidad de los padres, a su grado de cariño, de entereza y de apoyo tal y como estas
características se observan en interacciones con sus hijos. El tamaño combinado del efecto
tras estas investigaciones fue de 0. 72, equivalente a r = .34. Sorprendentemente, mientras
que la relación entre la EAA y la conducta del niño en la situación extraña era algo baja
(aunque no en exceso: d = .80) para los padres comparada con la de las madres, la
capacidad de predicción de respuesta de cuidado paterno/materno deducida de la EAA era
mayor para los padres que para las madres.
Aunque una pequeña proporción de estudios había aplicado las escalas de sensibilidad de
Ainsworth a las observaciones de interacción padre-niño, el único objetivo del análisis de
Van IJzendoorn era, por supuesto, el de probar la hipótesis de que la sensibilidad de los
padres actuaba como mediador entre la EAA y el respuesta del niño en la situación
extraña. Para actuar como un mediador capaz de considerar la fuerte relación (r = .49,
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biserial r = .59) entre la EAA y la conducta ante la situación extraña, la sensibilidad de los
padres tenía que estar sin embargo (1) muy relacionada al estado anímico de los padres y
(2) muy relacionada con la seguridad de apego del niño. Teniendo esto en cuenta y
utilizando una selección de los estudios más apropiados de Goldsmith y Alansky (1987)
(Estimación r = .32) de la relación entre la sensibilidad maternal y la seguridad del niño en
el apego tal y como se valora en la situación extraña, Van IJzendoorn demostró que había
un marcado "hueco de transmisión" en nuestra comprensión de la naturaleza de las
interacciones que responden a la relación entre la EAA y la situación extraña. De hecho,
los cálculos de Van IJzendoorn demostraron que la mayoría de la influencia de la
representación mental adulta sobre la seguridad del niño en el apego estaba aún sin
especificar (es decir, no podría ser considerada a través de sensibilidad o respuesta de los
padres tal y como se evaluaban entonces).
Una investigación llevada a cabo más tarde para resolver las anomalías existentes en
algunos de los estudios incluidos en el meta-análisis de IJzendoorn sirvió para confirmar
la existencia del "hueco de transmisión" de Van IJzendoorn. En este estudio de 60
sujetos (madres e hijos) canadienses, no sólo la EAA estaba fuertemente relacionada con
la respuesta del niño a la situación extraña, sino que también se descubrió que la
sensibilidad maternal estaba muy vinculada a la seguridad infantil (r = .60; Pederson et al.,
1998). Sin embargo, la relación entre la categoría de apego de una madre y la sensibilidad
hacia su niño era menor, y la unión entre la autonomía del padre y la seguridad del niño
contabilizaron por aproximadamente cinco veces la variación explicada a través del
experimento (sensibilidad maternal).
Ambos, Van IJzendoorn (1995) y Pederson et al. (1998) notaron que las dificultades de
evaluar la sensibilidad paterna podrían responder en parte al hueco de transmisión, ya que
ni las instigaciones en proceso ni las pruebas de fiabilidad están disponibles para aquéllos
que utilizan este acercamiento observacional. Van IJzendoorn ha sugerido además que la
transmisión genética y las interacciones emocionales más sutiles de las que pueden ser
capturadas en las valoraciones normales para la sensibilidad materna (como los índices de
"adaptación de afecto" que resultaron estar relacionados con los sujetos de la EAA de un
estudio piloto llevado a cabo por Haft & Slade, (1989), podrían también contribuir a la
asociación existente entre el apego parental – filial. A estas sugerencias, Pederson y sus
colegas han añadido la posible contribución de la habilidad de uno de los padres para
hacer atribuciones exactas con respecto a la naturaleza de los procesos mentales de un
niño (Fonagy, Steele, Steele, Moran, & Higgitt, 1991,; Main, 1991), y la socialización y
regulación de las emociones infantiles (Cassidy, 1994). En este último contexto, destaca,
por ejemplo, el hecho de que se haya encontrado que las madres rechazantes son más
propensas que otras a dar una respuesta negativa al experimento en el que visualiza un
vídeo de un niño llorando. (Zeanah et al., 1993). Es más, en un primer informe de un
estudio más amplio centrado en el estrechamiento del "hueco de transmisión" a través de
la investigación de la sensibilidad paternal a las cintas de video de niños en varios estados
emocionales, Goldberg, Blokland, Cayetano, y Benoit (1998) están encontrando que las
madres rechazantes parecen menos interesadas y sensibles al afecto del niño; las madres
preocupadas impropiamente sensibles; y las madres seguras/autónomas las más proclives
a ser el empáticas, siendo las únicas madres capaces de reflejar las expresiones negativas
del niños con expresiones negativas propias. Finalmente – continuando con el énfasis
original de Bowlby (1969/1982) hacia los vínculos estrechos entre los sistemas de apego y
del miedo ("escape") y siguiendo también con el énfasis reciente de Main hacia el papel
del miedo en las diferencias individuales en la organización (o desorganización) de las
relaciones de apego (Hesse & Main, 1999; Main 1995). Se descubrió también que las
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madres seguras - autónomas tenían una capacidad superior para reconocer las expresiones
asustadas de los niños, mientras que las madres rechazantes eran menos proclives a
reconocerlos y más propensas a identificar el miedo del niño como “interés”.
Es evidente que la identificación de Van IJzendoorn del "hueco de la transmisión"
proporcionará las bases para muchas más investigaciones observacionales (y quizás
también experimentales) en el futuro. Entre otras posibilidades mencionadas por Van
IJzendoorn y Pederson et al., una en particular garantiza un examen especial. Esta, es la
probabilidad de que la influencia temprana de los padres podría dirigir de manera
suficientemente correcta al niño a un camino hacia un estado particular de la organización
del apego (o desorganización), para que, a través de un modelo de acción, el niño vaya
participando cada vez más en la formación de su propio apego, dando forma a la vez - y
en algunos casos alterando el grado y el tipo de sensibilidad parental que puede observarse
después de esto. En ese caso, entonces se podría descubrir que las observaciones
tempranas de las conductas parentales están más fuertemente relacionadas a las de la EAA
que las últimas. Interesantemente, se han encontrado que las observaciones de la
sensibilidad maternal que se dan con anterioridad al primer año de vida están más
relacionadas a las respuestas del niño con 12 meses de vida frente a la situación extraña,
que las observaciones hechas más tarde (Grossmann, Grossmann, Spangler6, Suess, &
Unzer, 1985,; Isabella, 1993,; ver también Sroufe, Egeland, & Kreutzer, 1990).
El resultado de este argumento es que una vez que ha pasado el tiempo suficiente, la
conducta de los niños podría haber sido formada suficientemente gracias a la sensibilidad
(insensibilidad) parental que los investigadores perciben, por ejemplo, la oportunidad
pequeña de comprobar la respuesta de los padres a las expresiones de dolor (Pederson et
al., 1998) siguiendo con esta hipótesis, Beckwith, Cohen, y Hamilton (en prensa) han
defendido que la sensibilidad maternal durante el primer mes de vida era un buen
predictor más fuerte de la seguridad tal y como se valora en las EAA realizadas a los 18
años de lo que era la sensibilidad evaluada a los 8 o a los 24 meses, mientras que la
sensibilidad maternal a los 12 años no mostraba ninguna relación a la categoría de la EAA
adolescente.
Una investigación que podría finalmente ayudar a aclarar esta cuestión está siendo llevada
a cabo actualmente por Dozier y sus colegas en Delaware (Stovall & Dozier, 1998),
quienes han completado un análisis a un único sujeto para observar la evolución de las
relaciones de apego en 10 sujetos, 5 madres y sus hijos adoptivos. Aquí, se descubrió que
los niños menores de 12 meses con madres adoptivas seguras – autónomas, eran seguros
tanto en la situación extraña como de acuerdo a los datos diarios recogidos por la madre.
Sin embargo, niños mayores de 12 meses con madres adoptivas seguras - autónomas eran
inseguros tanto en la situación extraña y en las observaciones recogidas en el diario de la
madre.
Clasificaciones comparadas de apego adulto en poblaciones clínicas y no clínicas
Como hemos discutido anteriormente, se desarrollaron las categorías centrales de la EAA
y refinaron con respecto a la respuesta de un niño de 1 año (seguro versus inseguro) al
entrevistado en una situación de estrés. No se había llevado a cabo ningún examen de las
contestaciones a la entrevista dentro de muestras clínicas, sin embargo, y es por
consiguiente sorprendente que – sin ningún ajuste – podría demostrarse que este sistema

6
“Els estudis d’Spangler y Grossmann (1993,1999) indicaren que durant el procediment de la situació estranya, els infants evitatius
experimenten gran malestar i angoixa a nivell fisiològic”.
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discrimina entre poblaciones clínicas y no clínicas (Van el IJzendoorn & Bakermans -


Kranenburg, 1996). Se descubrió que el tamaño del efecto que discriminaba entre
poblaciones clínicas de no clínicas (d = 1.03) era casa idéntico al que discriminaba los
padres de hijos seguros y los padres de niños inseguros (d = 1.06). Finalmente, en un
análisis de cuatro vías, sólo el 8% de los miembros de muestras clínicas se clasificaron
como seguros.
Categorías de apego en las madres de niños clínicamente tristes
En el primer estudio realizado con madres de niños clínicamente tristes, Benoit, Zeanah, y
Barton (1989) informaron que sólo 1 de cada 23 madres de niños de edades comprendidas
entre los 7 y 8 meses de edad, hospitalizados por un trastorno en el crecimiento, se podía
considerar como segura – autónoma, mientras que las distribuciones en sus grupos de
comparación de madres de niños hospitalizados por enfermedades físicas crónicas y
agudas no difería de aquellas otras muestras. En otro estudio, de entre 20 madres de niños
con trastornos severos del sueño, ninguna se identificó como autónoma - segura (Benoit,
Zeanah, Boucher, & Minde, 1992).
Usando un análisis de tres vías, Crowell y Feldman (1988) encontraron que 17 de cada 20
madres de niños con problemas de comportamiento (85%) era insegura, mientras que las
20 madres de niños que padecían retraso de desarrollo y problemas clínicos (100%) eran
inseguras. Después, se encontró que las madres de niños con conductas agresivas y
trastornadas eran casi exclusivamente inseguras, aunque, además sólo 6 de cada de 10
madres de niños que padecían déficit de atención o hiperactividad, pero que no sufrían
estas conductas agresivas – disruptivas eran inseguras (Crowell & Feldman, 1991).
Resultados similares están surgiendo para los adolescentes; así, por ejemplo, Rosenstein y
Horowitz (1996) informaron que de entre 27 madres de adolescentes psiquiátricamente
hospitalizados sólo 2 eran seguras.
Es más, en análisis de cuatro vías, se está descubriendo que desorden de conducta está
relacionado a la categoría del apego de la madre irresoluta. Por ejemplo, DeKlyen (1996)
encontró que 19 de cada 25 madres de hijos con desórdenes de conducta eran inseguras;
11 de ellas eran irresolutas o no se podían clasificar (para ver resultados comparables,
véase también a Constantino, 1996,; Greenberg, Speltz, DeKlyen, & Endriga, 1991,;
Speltz, Greenberg, & DeKlyen, 1990).
Categorías de apego en adolescentes y adultos clínicamente tristes
Ahora se han dirigido muchos estudios sobre adultos y adolescentes clínicamente tristes o
están en marcha. Aunque la mayoría de estas investigaciones se centran en muestras muy
amplias, algunas han examinado con cuidado individuos vinculados entre sí que sólo de
diferencian en términos de diagnóstico.
Un estudio de éste último tipo (24 sujetos femeninos muy comparables, 12 borderline y 12
distímicas, ninguna comorbida) fue dirigido en la Clínica de Tavistock, usando un
codificador que no había sido alertado ni de los diagnósticos de los sujetos ni de los
objetivos de la investigación (Patrick, Hobson, Howard, el Castle, & Maughan, 1994). Los
pacientes borderline eran seleccionados por haber cumplido al menos siete de los ocho
criterios del Manual de Diagnóstico Estadístico de Desórdenes Mentales, tercera edición,
revisada (DSM-III-R). Los doce pacientes borderline -pero sólo 4 de los distímicos-
fueron clasificados como preocupados (Test exacto de Fisher, p = .001). Es más, 10 de los
12 pacientes borderline se clasificaron en una subcategoría de la EAA particular (muy
rara) la E3, que significa que las descripciones de hechos aterradores interrumpían
repetida e impropiamente las respuestas a las cuestiones que tenían que ver con otros
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tópicos. Las proporciones globales de las experiencias de trauma y pérdida tal como son
definidas por Main y Goldwyn no difirieron entre los grupos, pero todos los 9 casos de
sujetos borderline que habían sufrido trauma se clasificaron como principalmente
irresolutos (por ejemplo, U/E3) en comparación con sólo 2 de los 10 pacientes del
distímicos que habían sufrido pérdida o trauma (Test exacto de Fisher, p = .0007).
Fonagy et al. (1996) emprendieron un estudio a gran escala con 82 jóvenes clínicamente
tristes en un centro nacional de Londres para el tratamiento de trastornos severos de la
personalidad, donde se comparaban las entrevistas de estos con las de 85 controles bien
relacionados. Las transcripciones se protegieron para las referencias al tratamiento del
hospital, y fueron analizadas usando los sistemas de puntuación continua como las cuatro
clasificaciones principales.
Sólo 9 de los 82 pacientes psiquiátricos, pero 50 de los 85 pacientes del grupo de control,
se clasificaron como seguros - autónomos con el sistema de la cuatro vías (2 78.4, p
<.001). Además, muchas de las escalas de las experiencias de la EAA y de estados
anímicos así como la escala autoreflexiva de Fonagy (Fonagy, Steele, Steele, Moran, &
Higgitt, 1991,; vea más abajo), diferenciaban muy agudamente los pacientes psiquiátricos
con los de control. La categoría que destacaba más en los grupos era la irresoluta (76%
con pacientes versus 7% de los de control), y -como en un estudio anterior de sujetos con
alteraciones de la ansiedad dirigida por Manassis, Bradley, Goldberg, y Hood (1994; 14
de cada 18 o el 78% eran irresolutos)- se descubrió que los sujetos con desórdenes de
ansiedad eran especialmente proclives a ser irresolutos (38 de cada 44 o el 86%). Entre las
subclasificaciones, se descubrió que la preocupación por el miedo a hechos traumáticos
(E3) fue inesperadamente común en el grupo psiquiátrico (28% versus el 1%).
Reproduciendo los primeros resultados (Patrick el al del et., 1994), el 47% de los
pacientes borderline se clasificó como E33.
Adán, Sheldon-Keller, y West (1996) examinaron la categoría de apego y la posibilidad
de suicidio en 133 adolescentes (edad media = 15 años y 1/2) canadienses pacientes
internos y no internos de centros de tratamiento. 53 de los 69 adolescentes incluidos en el
grupo suicida habían cometido intentos de suicidio, y 13 tenían intención de ello. Las
transcripciones fueron codificadas por expertos que no estaban al tanto de la importancia
del caso.
En este estudio, el sufrimiento de un trauma relacionado con el apego tenía un predominio
similar todos los grupos (86% grupo suicida 78% grupo comparado). Sin embargo, entre
esos adolescentes que sufrieron traumas, en el grupo suicida predominaba más que
ninguna la categoría irresoluta (73% versus 44%). La categoría “preocupado” también
estaba en relación con la posibilidad de suicidio y, asombrosamente, el 77% de los sujetos
que eran tanto “irresolutos” como “preocupados” se clasificaron en el grupo suicida. Las
conclusiones fueron (1) que la desorganización cognitiva que rodeaba a los hechos
traumáticos (tal y como se valoró en la EAA) podría mediar en la relación que hay entre
las experiencias traumáticas tempranas y la conducta suicida adolescente encontrada en
estudios posteriores.; y (2) que los individuos “preocupados” podrían ser especialmente
vulnerables a la desorganización.
En una investigación mucho más completa y diferente (Allen, Hauser, & Borman-
Spurrell, 1996), la entrevista se realizó con 66 adultos jóvenes (edad media = 26 años) que
habían sido hospitalizados psiquiátricamente 11 años antes, y así mismo se realizó la
entrevista a una muestra de control relacionada (n = 76 no hospitalizados). Ambos grupos
venían de familias de clase media alta y los que sufrían psicosis o deterioro orgánico
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fueron excluidos de la muestra de hospitalizados. Se “cerraron” las entrevistas a cualquier


evidencia de hospitalización anterior.
Sorprendentemente, la proporción de transcripciones de autónomo - seguro entre los
individuos hospitalizados 11 años antes (7.6%) no era más alta que la encontrada en
estudios que examinaban individuos que estaban experimentando dolor/tristeza en ese
momento. Es más, las transcripciones de la entrevista de un 25.8% del grupo hospitalizado
no pudo clasificarse, en comparación al 6'6% del grupo de la comparación. Lo
entrevistados que habían sido hospitalizados eran mucho menos coherentes que los de
control y más propensos a expresar desprecio o detracción hacia las experiencias y figuras
relacionadas con el apego, y recibieron puntuaciones más altas por las respuestas
inconclusas sobre las cuestiones concernientes a experiencias de abuso. También se
descubrió que las dos últimas escalas estaban relacionadas con la conducta criminal, y la
detracción al consumo de drogas duras. Además, Rosenstein y Horowitz (1996)-que
encontraron que sólo 1 de cada 60 adolescentes psiquiátricamente hospitalizados era
seguro-autónomo- también descubrieron que el abuso de estas sustancias estaba
relacionado con la categoría “rechazante”. Entre los sujetos varones, estos autores
encontraron que los desórdenes de conducta eran un elemento que preveía muy
acertadamente la categoría “rechazante” de apego (14 casos de 15 en total).
En otros estudios recientes que incluyen adolescentes, Ivarsson, Broberg, y Gillberg
(1998) juzgaron como rechazantes a 11 de un total 15 participantes vistos en clínicas
suecas con desórdenes depresivos, y sólo uno fue “seguro”. En Roma, se realizó la
entrevista a 36 pacientes que padecían trastornos alimenticios (edad media = 17 años).
Unos pocos fueron seguros, e interesantemente, la anorexia se asoció con la categoría
“rechazante”, mientras que las pacientes bulímicas tendían a clasificarse como
“preocupadas” (Candelori & Ciocca, 1998).
Estudios de casos descriptivos seguro, evitativo y ambivalente, autónomo-seguro,
desentendido y preocupado
Recientemente, los estudios de casos "ciegos" (que no se pueden incluir en ninguna de las
categorías) han examinado el dolor clínico respecto a la EAA. Centrándose en una madre
adolescente con problemas clasificada en la rara subcategoría de la EAA denominada
como "anulante de apego" (Ds2) en base a características del discurso observadas en el
EAA, Zeanan, Finley-Belgrad, y Benoit (1997) descubrieron (a) que la madre de la sujeto
había amenazado con matarla, y (b) que la misma madre había sufrido amenazas similares
de la abuela de la sujeto. Se Siguiendo con las características del discurso de éste sujeto,
se descubrió que el tratamiento dado a sus hijos por parte de la madre adolescente fue
inicialmente cruel, burlesco y despectivo.
Como recordará el lector, los entrevistados se asignan a la categoría inclasificable
cuando aparecen estrategias de discurso contradictorio dentro de la EAA. Con esta
perspectiva, resulta de particular interés el caso de una madre clasificada de inclasificable
según Hughes y MacGauley (1997) exhibiera un marcado abandono y descuido hasta el
punto de llegar a ocasionar lesiones externas, toda vez que evacuaba con urgencia a su
hijo al hospital ante la mínima sospecha de que fuera afectado por gérmenes. Otra madre
descrita como inclasificable según Minde y Hesse (1996) exigió (con éxito) tener a su hijo
por cesárea un mes antes de cumplir, luego insistió en quedarse con el niño en cuidados
intensivos durante un período de tiempo que excedía en mucho las prácticas normales del
hospital. Como la otra madre anteriormente descrita, esta después alternó también
períodos de exceso de cuidado hacia el hijo con períodos de abandono. Siguiendo con la
hipótesis que el uso del discurso en el EAA puede predecir la cantidad de cuidado hacia el
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hijo, entonces, se descubrió que estos dos estudios de casos "inclasificables” reflejaban la
conducta inclasificable dada a la descendencia.
Categoría de la EAA y Psicopatología en una muestra no clínica
En los estudios clínicos explicados anteriormente, los individuos diagnosticados con
desorden variable han sido examinados a causa de sus clasificaciones de apego adulto.
Recientemente, Lee, Polan y Ward (1998) completaron una investigación de una muestra
no clínica de 60 mujeres de Nueva York que fueron observadas en la Entrevista del apego
Adulto así como en la entrevista diagnóstica. Usando las categorías de apego organizadas
(seguro - autónomo, desentendido (rechazante) y preocupado) en el análisis, a la mayoría
de las mujeres clasificadas como inseguras se les diagnosticó una psicopatología. Es más,
los autores probaron que la psicopatología del eje I y el Eje II del DSM III-R (ninguna
únicamente del Eje I o del I y II combinados, sólo del Eje II) podría estar relacionada a las
tres clasificaciones organizadas. Se encontró una asociación significativa entre la
psicopatología y la categoría de la EAA, de tal modo que la asignación de la categoría
rechazante se asociaba con el eje I (o Eje I y Eje II, comórbido), mientras que asignación
de la categoría preocupado se asociaba al lugar del Eje II. Finalmente, cuando se utilizaba
la categoría irresoluta, se descubrió que los sujetos irresolutos cuya clasificación
alternativa era seguro - autónomo (irresoluto-seguro) eran mucho menos propensos a ser
diagnosticados con psicopatología que los sujetos clasificados de irresolutos/inseguros,
aunque los sujetos irresolutos/seguros experimentaron algunas dificultades con el
funcionamiento diario (por ejemplo, síntomas físicos, discordia matrimonial).
Estudios longitudinales del estado de apego.
A pesar del hecho de que la EAA se centra en la presentación y evaluación de un
individuo de sus experiencias relacionadas con el apego, hasta hace poco se la ha
conocido por su capacidad implícita para prever el comportamiento cuidadoso por medio
de la respuesta del niño en la situación extraña. Esto, por supuesto, no informa sobre el
potencial del instrumento ni para identificar la naturaleza probable de las relaciones
tempranas de apego del entrevistado, ni para ayudar trazar sistemáticamente los caminos
que implican cambios.
Recientemente, sin embargo, cinco estudios han comparado la apego infantil tal y como se
evalúa no verbalmente en la extraña situación para discutir las experiencias relacionas con
el apego en las EAAs dirigidas con los mismos individuos durante un período de 15 a 21
años. En todas estas investigaciones, todos los expertos que codificaban las entrevistas
desconocían la clasificación de apego infantil.
Waters, Merrick, Treboux, Crowell, y Albersheim (en prensa) dirigieron EAA a 50
jóvenes de clase media – baja (de edades de 20 a 22 años) que fueron observados en la
situación extraña de Ainsworth a los 12 meses. En un primer, análisis de tres vías (n = 50),
el 64% de los sujetos se clasificó en la categoría de apego adulto correspondiente a la
respuesta original a la situación extraña (kappa = .40), mientras que para el 72% de los
sujetos (kappa = .44), la conducta segura versus insegura del niño en la situación extraña
preveía los textos de la entrevista incoherentes versus incoherentes. La categoría de apego
era, sin embargo, significativamente menos estable para los jóvenes que habían
experimentado la pérdida de un padre, el divorcio de sus padres, una enfermedad crónica
de un padre/madre o propia o abuso físico o sexual antes de los 18 años. Entre los 32
sujetos que no informaron de estos hechos o experiencias la correspondencia de tres vías
fue del 72% (kappa = .46), mientras que la correspondencia bidireccional era 78% (kappa
= .52).
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Hamilton (en prensa) examinó la previsibilidad de las respuestas de la EAA en una


muestra de 30 adolescentes (de edades comprendidas entre los 17 y los 19 años) que
habían sido educados en estilos de vida no convencionales (por ejemplo, grupos
comunales4) En un análisis de tres vías el 63% de los sujetos se clasificó en las categorías
de apego adulto correspondientes a su respuesta ante la situación extraña dada a sus
madres durante la infancia, mientras que la correspondencia bidireccional (seguro versus
inseguro) fue del 77% (kappa = .49). Los hechos negativos de la vida se asociaron con el
mantenimiento de un patrón de apego inseguro.
Dos de los cinco estudios que usaban el sistema de Main y Goldwyn no encontraron
relación entre la respuesta a la situación extraña. Una investigación que implicaba una
muestra de bajo riesgo de jóvenes alemanes de 16 años (Zimmermann, Grossmann, &
Fremmer-Bombik, 1998,; información con respecto a este estudio es limitada, ya que
estos resultados fueron descubiertos cuando este capítulo iba a publicarse). La segunda
investigación incluyó a muchos sujetos que habían experimentado un trauma sustancial.
En este último estudio, Weinfield, Sroufe, y Egeland (en prensa) dirigieron entrevistas a
57 adolescentes que se movían en ambientes de pobreza (de 18 a 19 años) escogidos de
muestra de alto riesgo. Aunque solo el 39% de los participantes se habían clasificado
como inseguros con sus madres en la infancia, el 68% fue clasificado como inseguro en la
adolescencia (60% rechazantes). Además, mientras que el 78% de los adolescentes
inseguros con sus madres en la infancia era incoherente y no colaboraba (inseguro) en la
EAA, el 65% que habían sido seguros en la infancia fueron también incoherentes y no
colaboraron tampoco en la adolescencia. Por esto, no se descubrió ninguna asociación
entre el comportamiento ante la situación extraña y las respuestas a la EAA, a pesar de
que el maltrato infantil, la depresión materna y las puntuaciones sobre el funcionamiento
de la familia proporcionaron evidencias para determinar desunión entre ellas. Siguiendo
los primeros ensayos de Bowlby (Bowlby, 1969/1982, 1973, 1980,; Robertson & Bowlby,
1952), los descubrimientos del estudio de Minnesota son incompatibles con una hipótesis
de período crítico con respecto al apego.
La categoría del apego infantil desorganizada no se utilizó en los estudios descritos
anteriormente. Sin embargo, cuarenta y cinco sujetos de la muestra longitudinal de “Area
de la Bahía”, han sido ahora sometidos a la EAA a la edad de 19 años (Main & Hesse,
1998), y se han analizado cerca de un 90% de esas entrevistas. Con la categoría
desorganizada incluida, se está descubriendo la fuerte previsibilidad e la respuesta a la
EAA seguro versus inseguro obtenida de la respuesta de los niños a sus madres en la
situación extraña. Se ha descubierto que la mayoría de los sujetos seguros con sus madres
en la infancia son coherentes y colaboradores (autónomo - seguro) al hablar de sus
experiencias de apego durante la adolescencia. En contraste, sólo una pequeña minoría de
sujetos evitativos o resistentes con sus madres durante la infancia han sido clasificados
como seguros/autónomos. Finalmente, entre los 12 adolescentes a los que se clasificó
como desorganizados en la infancia, ninguno se ha clasificado como autónomo - seguro.
Una quinta investigación longitudinal de adolescentes en una muestra de bajo riesgo
(Lewis, 1997) usó la clase Q de la EAA de Kobak (descrita más abajo), y, como en el
estudio alemán (Zimmermann et al., 1998), informó de que la categoría de apego de clase
Q no podía preverse a partir de la conducta ante la situación extraña. No se utilizó, sin
embargo, el procedimiento de separación doble de Ainsworth, y en lugar de eso se valoró
el apego en base a una separación y una reunión única. Por esto los resultados fueron muy
difíciles de interpretar.
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Tres estudios más extensos que tratan estos temas de previsibilidad de la categoría de
apego a largo plazo deberían mencionarse brevemente aquí. Como hemos dicho antes, una
investigación que incluía a 81 madres (abuelas) y a sus hijas adultas canadienses (Benoit
& Parker, 1994) encontró una relación de tres vías del 75% en la categoría del apego
(kappa = .51). Además, Rosenstein y Horowitz (1996) descubrieron una correspondencia
de tres vías del 81% (kappa = .62) entre 27 madres y sus adolescentes psiquiátricamente
hospitalizados. Se está determinando todavía, sin embargo, si la correspondencia
impresiva informada en estos dos estudios refleja la estabilidad a largo plazo en el apego
en la descendencia, las interacciones continuas entre la madre y la descendencia, la
similitud de las circunstancias o alguna combinación de estos factores.
En un estudio que trata más directamente esta previsibilidad a largo plazo, Beckwith et al.
(en prensa) observaron a 86 niños prematuros en situaciones naturales de su hogar (1, 8, y
24 meses), seguida de codificaciones de la EAA (autónomo - seguro, rechazante o
preocupado) a los 18 años de edad. Se ha utilizado la codificación de un hecho simple
para valorar la sensibilidad materna a través de intervalos de 15 segundos, para que, por
ejemplo, a un mes de edad la puntuación de sensibilidad comprenda la atención positiva
de la madre, el habla con el niño, el apoyo, la contingencia hay el dolor del niño y la
mirada mutua. Se descubrió que las madres de los 35 chicos rechazantes de 18 años (es
decir, aquéllos que normalizaron o presentaron un retrato idealizado de sus padres, a la
vez que insistían a menudo en la falta de memoria con respecto a la niñez) habían recibido
consistentemente las puntuaciones más bajas de sensibilidad.
Nuevas Direcciones
La EAA está extendiéndose actualmente a nuevas poblaciones y áreas de investigación.
Debido a consideraciones del espacio, sólo unas pocas de estas investigaciones pueden
resumirse aquí.
Extensión a las Muestras más Jóvenes.
Como se ha dicho antes, Ward y Carlson (1995) informaron de uniones “ciegas” entre
madres adolescentes que realizaron la EAA antes de dar a luz (edad media = 16 años) y la
idéntica respuesta del niño a la situación extraña dada por madres adultas y sus hijos.
Igualmente, los estudios clínicos "cegados" de las poblaciones adolescentes han obtenido
las relaciones esperadas entre los diferentes grupos de diagnosis por ejemplo, Adán et al.,
1996, más arriba: edad media de los sujetos: 15 años).
Actualmente, se está probando la posibilidad de aplicación de la EAA a edades aún
menores. Usando una versión de la entrevista que incluía los ajustes propios de cada
edad (Ammaniti, Candelori, Dazzi, DeCoro, Muscetta, el al del et., 1990), 31 niños de 10
años fueron observados y más tarde también a los 14 años de edad (Ammaniti, Van
IJzendoorn, Speranza, & Tambelli, 1998). Dos codificadores trabajaron con cada
entrevista (acuerdo medio entre los jueces, 82%, kappa = .64) y llegaron a un juicio
consensual, con codificadores no avisados del estado de apego del niño a estas dos edades
separadas. Las distribuciones de clasificación de cuatro vías no fueron muy diferentes de
las distribuciones de EAA en muestras comparables de más edad. Es más, los “beta-
pesos” de Fyffe y Waters (1997) para deducir las tres clasificaciones principales a partir
de las funciones de las funciones discriminantes basadas en las puntuaciones de la escala
sobre el "estado anímico" en adultos y adolescentes mayores que vivían en los [Link] se
aplicaron aquí a las puntuaciones sobre el “estado anímico” conseguidas en una muestra
similar en Roma, prediciéndose correctamente el 90% de las clasificaciones de apego a los
10 años (kappa = .80) y el 81% de clasificaciones a los 14 (kappa = .68).
Sorprendentemente, se observó una considerable estabilidad del apego entre los 10 y los
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14 años estabilidad tanto en los análisis de dos vías (75%, kappa = .48) como en los de
cuatro (71%, kappa = .48).
En la Clínica Tavistock, incluso se está entrevistando a adolescentes y a niños más
pequeños que habían sufrido abuso sexual, con resultados preliminares de “codificaciones
ciegas” que indican las diferencias esperadas (vea Trowell, 1997). Finalmente, en la
Universidad de Trinity, en Dublín, tanto madres como hijas vistas en la situación extraña
están participando en la EAA cuando las niñas han alcanzado los 11 años de edad (M.
Gaffney, comunicación personal, 1998).
El apego en las Poblaciones Sordas
Hoy en día e está usando la EAA con sordos, y varios miembros de la Universidad de
Gallaudet (Patrick Brice, Irene Leigh, y Kathryn Meadow-Orlans) están dirigiendo
proyectos con estos criterios, por ejemplo, (1) maneras en que los aspectos variantes de
respuesta a la entrevista EAA (por ejemplo, "lapsos en la clasificación metacognitiva”)
pueden ser reveladas en el lenguaje de signos americanos (ASL), y (2) la relación entre la
respuesta signada a la EAA y el comportamiento del niño ante la situación extraña. En la
Universidad de Ontario Occidental, Chovaz McKinnon (1998) ha realizado la EAA a 50
adultos sordos experimentados en ASL que, educados en una era en la cual los padres no
estaban por la labor de aprender el lenguaje de signos, habían sido enviados a escuelas
internas a la edad de cinco años. Inesperadamente, a pesar de las limitaciones impuestas
en la comunicación con los padres y las separaciones tempranas durante largo tiempo, la
mayoría de estos adultos sordos se clasificó como autónomo - seguro. Es más, a pesar de
la ausencia tanto de comunicación acústica como por signos con los padres, los adultos
sordos seguros dieron descripciones positivas del trato parental en su primera infancia.
Apego adulto con relación a la Violencia
La EAA se ha usado y continúa haciéndolo para investigar tanto a los ofensores violentos
como a las víctimas de la violencia. Sullivan-Hanson (1990), por ejemplo, informaron de
que virtualmente ningún sujeto observado en hogares o refugios para mujeres maltratadas
era seguro - autónomo, y que muchos encajaban en la subclasificación “aterradoramente
preocupado” (E3). Stalker y Davies (1995) descubrieron que sólo 5 de cada 40 que habían
sufrido abuso sexual eran seguras autónomas. Veinticuatro eran irresolutas, y alrededor de
un tercio cumplían los criterios para ser inclasificables. Tres de esas cinco mujeres seguras
no tenía ningún trastorno de personalidad según el Eje II del DSM, mientras que los
sujetos restantes eran proclives a tener más de un diagnóstico.
Levinson y Fonagy (1998) encontraron evidencias que probaban la relación entre la
categoría de apego adulto inseguro y la criminalidad, particularmente con respecto a
crímenes contra las personas en contraposición a crímenes menos violentos. Holtzworth-
Munroe, Stuart, y Hutchinson (1997) dirigieron un estudio "ciego" comparando hombres
no violentos y felizmente casados (n = 15); hombres no violentos pero casados infelices (n
= 15); y hombres violentos e infelizmente casados (n = 30). Virtualmente, no había casi
ningún hombre con estado anímico seguro de entre los hombres violentos con sus mujeres
(26 de 30 eran inseguros), y muchos fueron asignados a la categoría de inclasificables (11
de 30). Entre los ofensores delictivos violentos y con trastorno de personalidad, Van el
IJzendoorn et al. (1997) informaron que sólo 2 de cada 40 asuntos (5%) se clasificaron
como seguros – autónomos. Y el 53 % irresolutos y/o inclasificables. Siguiendo su
despliegue de estrategias de entrevistas mixtas, los sujetos del grupo inclasificable tenían
más trastornos de personalidad. Asombrosamente como en el estudio de Stalker y Davies
(1995) los sujetos seguros – autónomos del estudio holandés fueron los que mostraron
menos trastornos.
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Extremismo y autoritarismo político


Siguiendo con el interés sobre los orígenes de autoritarismo, Hopf (1993; el Hopf & Hopf,
1997) hipotetizaron que los jóvenes extremistas de la derecha alemana (por ejemplo,
aquéllos que expresaban tolerancia por la violencia, que desviaban las críticas a Alemania
por los crímenes Nazis, y que desacreditaban a grupos minoritarios) habrían sido más
propensos a clasificarse como rechazantes. Como se ha anticipado, de entre 30 sujetos
derechistas, 23 de ellos (77%) se clasificó como rechazante, y ninguno fue seguro –
autónomo. En contraste, 10 de 19 sujetos no derechistas (53%) eran seguros.
Corroborando este resultado, en un estudio "ciego" de una muestra más amplia de
universitarios (Hesse & Van IJzendoorn, 1998b,; ver también Van IJzendoorn, 1997)
encontraron que los participantes rechazantes obtuvieron puntuaciones significativamente
más altas en una escala de autoritarismo. Hopf también había esperado que los estados
anímicos rechazantes estuvieran relacionados con la agresión hacia semejantes, y de
hecho Kobak y Sceery (1988) han informado que los universitarios rechazantes son
considerados hostiles (y ansioso) por otros estudiantes.
Apego, relaciones de pareja y sistemas familiares
La conexión entre la categoría de apego y los sistemas de familia es un área de especial
interés que está surgiendo últimamente. Byng-Hall (1995), por ejemplo, ha enfatizado la
importancia de las pérdidas tempranas en relación con la tristeza en el matrimonio, y
Bakermans-Kranenburg y Van IJzendoorn (1997) informaron de que las mujeres
clasificadas como irresolutas eran las más propensas a haber experimentado rupturas
previas de relaciones amorosas. Allen y Hauser (1996) descubrieron que varios aspectos
de las categorías de la EAA a la edad de 25 años se podrían prever gracias a las
interacciones con la familia (padre y madre juntos y vivos) a los 14 años de edad. Es más,
entre familias con hijos de 13 años en la muestra con personas pobres del test de
Minnesota, las puntuaciones de “equilibrio familiar” ideadas por June Fleeson Sroufe
(Fleeson, 1988) predijeron la categoría de la EAA seguro versus inseguro a la edad de 19
años (Weinfield et al., en prensa). Además, Crowell, Waters, y sus colegas han examinado
la conducta de “apoyo seguro” en parejas con una relación matrimonial normal. Aquí, se
descubrió que los individuos seguros - autónomos eran más capaces tanto de parecer una
apoyo seguro para sus amigos como de actuar de esa manera (vea Crowell et al., Capítulo
20, de este volumen).
Los Cowans y sus colegas (ej., Cowan, Cohn, Cowan, & Pearson, 1996) han investigado
tanto las interacciones con los padres y con la pareja como función de unión así como la
categoría de apego individual. Por ejemplo, las relaciones padre/madre-hijo eran
particularmente comprometidas cuando ambos padres eran inseguros (Cohn, Cowan,
Cowan, & Pearson, 1992). Para las mujeres inseguras casadas con hombres seguros, sin
embargo, este riesgo se minimizaba con el padre al actuar éste como “compensador” de la
actuación parental menos competente. Se obtuvieron similares resultados cuando se
examinaron las interacciones de la pareja (Cohn, Silver, Cowan, Cowan, et al, 1992).
En un análisis de la EAA con las primeras 40 parejas amorosas dentro de una muestra más
amplia de parejas adolescentes románticas, G. Creasey (comunicación personal, 1999,; ver
también Creasey, Boston, Tingley, Craft, & Kurtz, 1999) ha destapado los efectos
compensadores de tener compañero seguro. Así pues, en las interacciones en riñas de 20
minutos, las parejas en las cuales ambos o uno sólo de los compañeros era seguro,
mostraron un número medio similar de conductas negativas (64 y 73). Sin embargo, el
doble de las conductas negativas (147) se observó en parejas en las que ambos
compañeros eran inseguros con respecto a sus propias historias de apego. Usando el
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análisis de tres vías (n = 80), los individuos seguros – autónomos eran marcadamente los
más positivos y los menos negativos en situaciones de conflicto. Mientras que los
individuos preocupados por sus propias historias de apego eran los más negativos y los
menos positivos. Además, siguiendo con los resultados de un estudio de interacción entre
madres-hijos realizado en Leiden (explicado más abajo), los sujetos irresolutos cuya
categoría de apego secundaria o alternativa era el segura - autónomo (irresoluto-seguro)
mostraron el triple de conductas positivas durante interacciones de conflicto que las que
mostraron los sujetos irresolutos-inseguros. Los sujetos irresolutos-seguros también
mostraron menos conductas negativas que los sujetos irresolutos-inseguros.
Categoría de apego irresoluta como elemento predictor de la conducta asustada/aterrante
hacia la descendencia
Hasta hace poco, la mayoría de los estudios que investigaban el comportamiento
cuidadoso de los padres tal y como se le relaciona con la categoría de apego adulto, se han
centrado en las diferencias globales de la “sensibilidad" sensible en padres
seguros/inseguros. Sin embargo, los acercamientos más acertados pueden ser
aprovechables, tal y como se ve en el estudio de los casos descritos anteriormente.
Una nueva área de investigación involucra la relación entre la categoría de apego parental
irresoluta, el comportamiento parental asustado/aterrante y el apego desorganizado del
niño. Main y Hesse (Hesse & Main, 1999, en prensa,; Main & Hesse, 1990) supusieron
que los lapsos de discurso/razonamiento que ocurrían durante las discusiones de eventos
traumáticos que marcan el apego irresoluto podrían provenir de alteraciones en la
conciencia normal ocasionada por la intrusión de ideas o recuerdos parcialmente
disociados o aterradores. Puesto que las cuestiones de la entrevista parecen suficientes
para producir estas perturbaciones en la conciencia, no es irrazonable el presumir que la
conducta asustada, aterradora y ocasionalmente disociada podría tener lugar durante
interacciones con el niño. Se espera que la conducta de éste tipo sitúe al niño en una
paradoja, en la cual ésta conducta no pueda ni desaparecer ni aproximarse a la figura de
apego, y por esto se espera que esta conducta produzca en terrenos teóricos un
comportamiento desorganizado en la situación extraña (Main & Hesse, 1990). Se ha
descubierto que el comportamiento asustado/asustante de la madre es un elemento
predictor de la categoría de apego desorganizada en la situación extraña, en varios países y
situaciones. Entre estos (países) se incluyen estudios de madres holandesas observadas en
el hogar (Schuengel, Bakermans-Kranenburg, & Van IJzendoorn, 1999); de madres de
Boston observadas en la situación extraña (Lyons-Ruth, Brontman, & Parsons, en prensa);
de madres de “Area de la Bahía” grabadas jugando con sus hijos (K. Abrams,
comunicación personal, 1998); y de lugareños del grupo étnico Doggan observados en
Mali en situaciones naturales (tanto al aire libre como dentro de casa) (True, Pasani, Ryan,
& Oumar, 1998). A causa de que la conducta parental asustado/asustante parece ser un
importante predictor de la categoría de apego desorganizada del niño –vulnerable a un
trastorno psicopatológico (ver Lyons-Ruth & Jacobvitz, Capítulo 23, de este volumen)- es
particularmente importante determinar sus asociaciones con los lapsos de razonamiento o
de discurso (es decir, de apego irresoluto) tal y como se observa en el padre/madre.
Dos estudios “ciegos” a gran escala han investigado la asociación entre el apego
irresoluto y comportamiento asustado/aterrante usando un sistema de códigos
desarrollado por Main y Hesse (1992, 1998b). Schuengel et al. (1999) observaron a 5
madres y sus bebés de 10-11 meses en visitas de dos horas de duración, realizando las
entrevistas dos meses después. Se descubrió que las madres clasificadas como
irresolutas/inseguras (U/Ds o U/E) mostraban conductas asustadas/asustantes en presencia
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de sus hijos. Sin embargo, las madres irresolutas cuya categoría de apego alternativa era
segura / autónoma (U/F) no exhibieron conducta asustada/aterrante. Esta intrigante
sugerencia encuentra un apoyo parcial en estudios recientes dirigidos por Lee el al. (1998)
y por Creasey (1999) mencionados antes.
En una muestra de 113 sujetos (madres e hijos), Jacobvitz, Hazen, y Riggs (1997; ver
también Lyons-Ruth & Ruth & Jacobvitz, Capítulo 23, de este volumen) compararon las
puntuaciones de las madres en la EAA antes de dar a luz con las interacciones de las
mismas madres con los recién nacidos, observadas a los 8 meses de edad de los bebés. En
este estudio, opuestamente al de Leiden, se exigió a las madres que actuaran con sus
niños en situaciones potencialmente estresantes, como alimentar y cambiar pañales. Como
se supuso, las madres clasificadas como irresolutas antes del nacimiento de su primer hijo
fueron con diferencia las más asustadas, amenazadoras y disociadas, y (en contraste con el
estudio holandés) estos resultados mantuvieron si clasificación alternativa o “subyacente”
de las madres en la EAA era segura o insegura. Sin embargo, siguiendo con los efectos
“compensadores” sugeridos por el estudio holandés, las madres irresolutas/seguras tendían
a ser algo menos amenazantes que las madres irresolutas/inseguras.
Categoría de apego adulto y Respuesta a la Terapia.
Aunque se ha descubierto que el EAA puede diferenciar entre poblaciones clínicas y
aquellas que no lo son, solo se ha utilizado desde hace poco para valorar los resultados de
intervenciones terapéuticas (ver Cortina, en prensa; Main, 1993, 1995, 1996; y Slade,
Capítulo 25, de este volumen, para las discusiones de las implicaciones prácticas y
filosóficas de este uso del EAA). Aquí también los estudios de casos están demostrando
ser instructivos. Por ejemplo, un sistema de códigos que se centró en violaciones de las
máximas de Grice “rechazante” y “preocupado” que fue desarrollado por Dazzi, DeCoro,
Ortu, y Speranza (en prensa), se aplicó a la trascripción de la EAA de un paciente
adolescente, y después a las sesiones terapéuticas (el codificador no estaba al tanto del
orden de la sesión). Se descubrió que la falta de coherencia disminuía al progresar el
número de sesiones (Muscetta, Dazzi, DeCoro, el Ortu & Speranza, en prensa; también
vea Diamond et al. en prensa, para una descripción de los cambios en la categoría de
EAA inseguro-a-seguro en dos pacientes “borderline”).
Fonagy y sus colegas estuvieron entre los primeros en estudiar la respuesta a la terapia. En
un informe preliminar de un proyecto más grande (el Fonagy et al., 1995), se estudió el
cambio de categoría de EAA en 35 pacientes internos que fueron sometidos a un año de
psicoterapia psicodinámica intensiva. Los 35 pacientes fueron clasificados como
inseguros antes de la terapia pero 14 (40%) fueron seguros tras ella.
Además, Fonagy examinó los cambios del funcionamiento general (a partir de la escala de
Valores globales del DSM) tanto de la admisión y la administración en relación con la
EAA, como de un conjunto de otros predictores potenciales (más abajo).
Sorprendentemente (y como se discute más ampliamente en el informe), entre los 82
sujetos, la proporción de individuos que mejoraron era más alta en el grupo “rechazante”
(93%) que en el “preocupado” (41%) y en el autónomo - seguro (3 de 9 sujetos o 33%),
con tamaños de efecto de 1.84, 1.09; y 0.51 respectivamente. Ninguno de los otros
predictores potenciales, ni siquiera la Lista de control de síntomas-90, Inventario de
depresión de Beck, la Ecuesta de Personalidad de Eysenck, el inventario de ansiedad, o
los diagnósticos del EjeI y/o Eje II del DSM, pudo predecir la respuesta a la terapia.
Routh, Colina, Steele, Elliott, y Dewey (1995) informaron sobre la respuesta inferida de
un curso de “entrenamiento para orientar a los padres" realizada con 37 padres de niños
que padecían trastornos de conducta. Del mismo modo que en los estudios hechos con
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padres de hijos con trastornos de conducta que se han mencionado antes, una importante
proporción de padres (43%) se clasificó en la categoría “irresoluto”. En comparación con
hijos de otras madres, los de las 16 madres irresolutas mostraron un cambio notable a lo
largo del tratamiento.
Korfmacher, Adam, Ogawa, y Egeland (1997) describieron la sensibilidad a un año de
visitas a casa y a terapia de grupo (esto se realizó en semanas alternadas) de 55 madres
primerizas que vivían en ambientes pobres. Los facilitadores guardaron las notas del caso
y respondieron a las encuestas durante todo el proceso de tratamiento, y solo se realizó la
EAA siguiendo la intervención. Las madres irresolutas pusieron las dificultades mayores,
permaneciendo en los niveles más bajos de participación y compromiso, así como
interactuando negativamente con los facilitadores (entrevistadores) y en los grupos;
Además, las madres irresolutas a causa de traumas del pasado también destacaron por el
hecho de dar una respuesta críticamente orientada para la intervención, enfatizándose esto
en compañía de una sola persona y rechazando la terapia más que las otras madres.
Ninguna de estas madres aceptaron el trabajo “crítico”-lo cual está en consonancia con la
tendencia rechazante de enfatizar la fuerza y la normalidad. Las madres autónomas -
seguras mostraron niveles altos de compromiso emocional con las intervenciones y se
distinguieron por la participación en el tratamiento dirigido hacia la resolución de
problemas (en el cual una madre acepta el consejo práctico del facilitador-entrevistador) y
en la terapia de apoyo (en que una madre comparte sus sentimientos más profundos con el
facilitador y el grupo). (Para más información sobre la diferencia de respuesta a las
intervenciones, véase Bakermans-Kranenburg, Juffer, y Van IJzendoorn, 1998, así como
Tyrell, Dozier, Teague, & Fallot, 1998).

ACERCAMIENTOS ADICIONALES A PUNTUACIONES Y CLASIFICACIONES DE


LA ENTREVISTA DEL APEGO ADULTA
Como hemos dicho antes, durante los 17 años desde que su invención, Main y Goldwyn
han pulido sustancialmente el sistema de clasificación y puntuación de la EAA. Además,
tres grupos de investigadores completamente familiarizados con el sistema, han
desarrollado acercamientos alternativos al análisis de transcripciones de EAA.
La última de estas aproximaciones -y la única que aún sirve para predecir el
comportamiento del niño en la situación extraña en test “ciegos”- fue desarrollado por
Fremmer-Bombik en Alemania (véase Grossmann, Fremmer-Bombik, Rudolph, &
Grossmann, 1988). Este sistema siguió al de Main y Goldwyn al intentar determinar si el
entrevistado valoraba o no el apego." Cada frase de la entrevista se codificaba en
aproximadamente 20 categorías posibles, y un se desarrollaba un algoritmo que asignaba
los pesos variables a las categorías y, finalmente, se derivaban cuatro parámetros (por
ejemplo, los actos de apoyo de los padres, las características lingüísticas formales con
respecto al análisis de coherencia Main, y el número de reflexiones con respecto a los
comportamiento de los padres) que permitió clasificar cada trascripción como seguro o
inseguro. Cuando se combinaron dos muestras longitudinales alemanas, la concordancia
bidireccional de EAA y del apego del niño para 82 parejas madre-hijo era del 78% (kappa
= .56, p <.001). Para las 67 parejas padre-hijo la concordancia bidireccional fue del 64%
(kappa = .29, p <.05; Zimmermann et al., 1998).
Tomando un punto de referencia diferente, Kobak (1993) desarrolló una clase Q de 100
artículos para el análisis de la entrevista, con la mayoría de los artículos derivados del
sistema de Main y Goldwyn que identificaban las tres categorías de apego principales
(Kobak, Cole, Ferenz-Gillies, Fleming, & Gamble, 1993, pág. 235). Al igual que el
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análisis discriminante de las puntuaciones continuas en el sistema de Main y Goldwyn,


este método revela dos dimensiones (seguro vs. ansioso y rechazante vs. preocupado).se
usa una especie de criterio o de prototipo “ideal” para identificar las tres categorías adultas
principales, y dos personas leen y ordenan independientemente cada trascripción. Kobak
(comunicación personal, octubre de 1998) recomienda que por lo menos un clasificador se
entrene en el sistema de Main y Goldwyn. Un tercero (y de vez en cuando un cuarto) se
debe unir cuando los niveles de criterio no se cumplen.
Una primera aplicación “ciega” del sistema a las transcripciones de entrevistas realizadas
a adolescentes indicó una coincidencia del 79% (Kobak et al., 1993). Aplicaciones más
extensas del sistema de la clase Q a las transcripciones independientemente codificadas
usando el sistema de Main y Goldwyn mostró una coincidencia que va del 61% (Borman-
Spurrell. Allen, Hauser, Carter, & Cole-Detke, 1998; 71% de acuerdo omitiéndose los
sujetos irresolutos e inclasificables) al 74% (Allen, Moore, Kuperminc, & la Bell, en
prensa).
El sistema de la clase Q consiguió resultados impresionantes, incluyendo estudios de
interacciones adolescente/padres (por ejemplo, Kobak et al., 1993), el proceso clínico (ej.,
Dozier, Cue, & Barnett, 1994), y las poblaciones psiquiátricamente apenadas (Borman-
Spurrell et al, 1998,; Cole-Detke & Kobak, 1996). Además, se utilizó en una investigación
sin precedentes realizada por Dozier y Kobak (1992), que conectaba el apego adulto a la
psicofisiología. En ella se informaba de que, como era predecible, los sujetos que usaban
una estrategia rechazante mostraron un aumento en la conductancia superficial cuando
respondían a las preguntas sobre el rechazo y la separación. (En este contexto, deberíamos
prestar atención también a que [el sistema de Main y Goldwyn, Adán, 1998] encontraba
que la seguridad correlacionaba con el nivel de tensión fisiológica – una mayor seguridad
por ejemplo, predecía un ciclo basal de cortisol más fuerte con valores más altos por la
mañana y una caída progresiva a lo largo del día.)
Los contrastes del sistema de la clase Q con el sistema de Main y Goldwyn en lo que se
refiera a las categorías irresoluta e inclasificable no están identificados; es más, igual que
en el sistema de Fremmer-Bombik, las experiencias de relación con los padres del
individuo, así como el estado anímico actual, entran parcialmente dentro de la valoración
dimensional final. Esto significa que las categorías “tendentes a estados seguros" podrían
ser algo menos propensas a ser identificadas con puntuaciones modélicas, y sólo pueden
valorarse usando análisis de puntos ordenados. La clase Q podría ser, por lo tanto muy útil
para el estudio de adolescentes, pero menos adecuada para el estudio de muestras clínicas,
donde se supone que hay una mayor proporción de sujetos irresolutos, inclasificables y
tendentes a seguros. La clase Q no ha sido probada frente a la respuesta del niño ante la
situación extraña dada al entrevistado.
La adición más reciente al análisis de la EAA ha sido una escala para la “función auto
reflexiva" desarrollada por Fonagy y sus colegas (Fonagy, Steele, Steele, Moran, &
Higgitt, 1991,; ver también Fonagy, Steele, Steele, Higgitt, et al., 1994). Esta escala tiene
su origen en el interés emergente de la psicología en teoría acerca de la mente, y en los
intentos para valorar las trascripciones de la EAA gracias al reconocimiento del
entrevistado de la existencia y naturaleza de los procesos mentales que tienen lugar tanto
en el ego como en los demás (especialmente, claro, en los padres). La escala se asemeja
algo al sistema original de Fremmer-Bombik sobre el análisis de la entrevista, que
enfatizó las reflexiones y explicaciones del comportamiento o la influencia de los padres.
También se basa en parte en la escala de Main para la clasificación metacognitiva de los
errores en el pensamiento pasado o presente del entrevistado (Main, 1991, vea Tabla 3),
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pero finalmente pone un mayor énfasis en el reconocimiento de pensamientos,


intenciones, deseos, y un conocimiento general de los estados mentales en otros.
Como la coherencia de trascripción (por ejemplo, Allen et al., 1996; Fonagy et al., 1996),
la auto reflexiva ha servido bien hasta la fecha para discriminar o diferenciar las
poblaciones clínicas de las no clínicas, con individuos que sufrian de (1) trastornos
borderline (Fonagy et al., 1996) y (2) de trastornos depresivos (Ivarsson et al., 1998), así
como aquéllos de poblaciones delictivas (Levinson & Fonagy, 1998) siendo notablemente
bajos en la función auto reflexiva. La interpretación de Fonagy et al., del fracaso de la
función auto reflexiva para aparecer en individuos con restos de diagnósticos borderline
en la inhibición durante el desarrollo del reconocimiento de intencionalidad en otros
debido a sus experiencias tempranas de abuso extremo (Fonagy et al., 1996). Igualmente,
los actos delictivos contra otros podrían ser emprendidos más prontamente por individuos
que no son capaces de reconocer los sentimientos de sus víctimas (Levinson & Fonagy,
1998).
Un primer estudio de la función auto reflexiva puntuado por individuos que ya habían
emprendido las puntuaciones tanto para la EAA como para la situación extraña para la
misma muestra, mostró relaciones impresionantes tanto para la seguridad parental como
infantil (Fonagy et al., 1991). Los estudios "Ciegos" que relacionan la auto reflexividad ya
sea a las categorías del apego adulto o infantil tienen que surgir aún, sin embargo, al igual
que la relación entre seguridad de apego y la escala de clasificación metacognitiva de
Main, la relación entre la seguridad de apego y la función auto reflexiva de Fonagy aún
debe ser estimada. Main y Fonagy (1998) están desarrollando actualmente una breve
entrevista sobre la "teoría de mente" para seguir las preguntas finales de la EAA. Esta
entrevista debería aumentar la oportunidad de descubrir las relaciones existentes entre el
apego, la clasificación metacognitive y la función auto reflexiva. Al igual que otros
nuevos acercamientos al análisis de la EAA describió aquí, la función auto reflexiva aún
tiene que someterse a pruebas psicométricas.

CONFUSIONES COMÚNES Y PREGUNTAS CON RESPECTO A LA ENTREVISTA


DEL APEGO ADULTO
Con el tiempo, se ha hecho aparente que hay un número de cuestiones y confusiones en
relación a la EAA que se manifiestan con regularidad suficiente para garantizar una mayor
consideración. Las confusiones más comunes se centran principalmente en (1) lo que la
EAA realmente evalúa, y (2) el papel que el temperamento puede jugar en la producción
de la respuesta en la EAA. Hay además una amplia variedad de cuestiones que se repiten y
que van desde las aplicaciones de las valoraciones de la EAA tomadas directamente de
una grabación de vídeo hasta la influencia de la emoción en el proceso de discurso.
Categoría de apego Seguro/Inseguro: ¿Qué está Evaluándose?
Uno de los conceptos erróneos más comunes con respecto a la EAA es la creencia de que
evalúa si los adultos están o no “seguramente vinculados” a una segunda persona (por
ejemplo, Eagle, 1997). Aunque las relaciones adultas íntimas indudablemente involucran
el apego (Hazan & Shaver, 1994), la organización (seguro versus inseguro) del apego de
una persona a otra persona específica no es lo que la EAA evalúa. En lugar de eso, la
EAA parece proporcionar un medio de evaluación del "estado anímico general de un
individuo con respecto al apego", junto con estados de mente específicos que surgen
durante la conversación acerca de temas en particular (tal y como se ve en las escalas
continuas).
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La confusión anterior quizás ha surgido del tópico extendido según el cual la valoración
del apego en niños y adolescentes siempre involucra la calidad de su apego a un cuidador
particular (Ainsworth et al, 1978,; Main & Cassidy, 1988). En estos casos, reconocemos
que el niño o adolescente no es seguro o inseguro por sí mismo, sino que más bien está
vinculado segura o inseguramente a uno de sus padres, y podría estar vinculado segura o
inseguramente al otro. Esta manera de pensar, que subestima la incapacidad de un niño o
adolescente para ser "seguro-autónomo", se puede haber generalizado inadvertidamente
en la EAA.
Adultos evaluados por medio de la EAA no se consideran vinculados segura versus
inseguramente, sino que más bien por estar en un estado anímico con respecto al apego
seguro versus inseguro, en parte a causa de que la entrevista no se centra en otra persona,
sino que más bien pide descripciones y evaluaciones de relaciones con varios individuos
significativos. Así un primer problema con referencia al apego seguro versus inseguro en
un adulto tal y como se deriva en la EAA seria este: ¿Seguro versus inseguro con respecto
a quien? Un problema relacionado con este es que normalmente una clasificación simple
se deriva de la entrevista, a pesar de que el protocolo cubre muchas más relaciones
tempranas y actuales que podrían variar en términos de seguridad.
Subraye, además, que un entrevistado coherente (seguro-autónomo) podría, de hecho,
describir negativamente las relaciones tempranas con ambos padres, y por consiguiente
ninguno de ellos seria como fuente de seguridad. Es más, si en un principio los padres
podrían o no proporcionar seguridad, en muchos casos -sobre todo con adultos mayores-
los padres ya habrían muerto.
¿Por qué la Entrevista del apego Adulta se Analiza Exclusivamente a través de
trascripciones literales del discurso?
Una pregunta que se realiza con frecuencia es por qué el análisis de la EAA se limita a
trascripciones literales del discurso, y porqué no aventaja a tantas modalidades de
comunicación potencialmente disponible durante el proceso de entrevista que existen.
¿Por ejemplo, si las señales a expresiones emocionales, movimientos físicos, contacto
visual y otras, se añadiesen a la trascripción de la entrevista, o se derivasen directamente
del material visual, ¿podría, esta información adicional, acelerar la clasificación y
aumentar su exactitud? O ¿por qué no se usa el sistema de la clasificación simplemente
para analizar la EAA directamente con un vídeo?
La primera cuestión afecta al significado intrínseco de la metodología, y la segunda
implica los temas de practicalidad y practicabilidad. Desde que la EAA se ha utilizado
como una medida de predicción, su inclinación natural ha sido buscar medios para ampliar
su fuerza predictiva. Por ejemplo, asumamos que la evitación del contacto visual con el
entrevistador se asocia con la categoría rechazante de apego. Asumamos además que la
frecuencia en que se producen los contactos visuales aumenta la predictibilidad del
cuidado, el estado clínico o la naturaleza del apego temprano del entrevistado hacia el
padre/madre a partir de la categoría rechazante de apego. Desde el punto de vista de la
predicción, esto sería por supuesto un gran avance. Sin embargo, el sistema de
clasificación y evaluación no tiene nada que ver con la predicción; tiene que ver
específicamente con cuánto y qué puede predecirse del análisis de discurso que considera
las experiencias relacionadas con el apego. Por consiguiente, si utilizamos el instrumento
para lograr un mejor entendimiento de las relaciones entre el lenguaje y el apego, los
añadidos o modificaciones en el sistema actual inventado para aumentar su
predictabilidad, deberían limitarse lógicamente para descubrir nuevos parámetros de
lenguaje. Tanto la categoría irresoluta como la recientemente surgida categoría
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inclasificable- cada una de las cuales han aumentado nuestro poder para predecir la
categoría de apego del niño y/o el estado clínico-son dos ejemplos de la productividad de
este acercamiento.
Debemos considerar asimismo el hecho de que hay un límite superior a la previsibilidad
que, utilizando el sistema (lingüísticamente basado) tal y como se creó originalmente, se
está descubriendo ahora rápidamente. Si se añadiesen señales no verbal sistema lingüístico
utilizado actualmente, la proporción de aumento en la previsibilidad probablemente sería
pequeña; es más (ver más abajo) habría un peligro considerable de reducir la exactitud de
predicción real. En vista de todos estos factores, parece claro que cualquiera de las
correlaciones no lingüísticas de la EAA pueda y debe investigarse separadamente del
sistema existente.
Podemos ahora considerar los problemas prácticos involucrados en análisis visual versus
trascrito de la entrevista utilizando la metodología tradicional. A pesar de que los intentos
de este escritor para analizar la EAA a partir de vídeos han sido limitados, el proceso
parece ser mucho más engorroso que el proceso de analizarlo a partir de un texto impreso.
Primero, se hace inmediatamente necesario, irónicamente, tomar notas escritas sobre lo
que está diciendo el sujeto para hacer comparaciones sobre varios aspectos de futuros
extractos de la discusión de la entrevista. Segundo, es mucho más difícil verificar
diferentes secciones de la entrevista. Por ejemplo, si se afirma al principio de la cinta, que
un primo murió cuando el sujeto tenía 5 años, y luego se mantiene que el primo murió
cuando el sujeto tenia 10 años, o bien el experto tendría que haber anotado la edad en la
que se dijo que la muerte había ocurrido al principio de la cinta, o tendría que rebobinarse
la cinta hasta el principio para poder encontrar la frase relevante (o este índice "hablado"
de apego irresoluto podría bien ser desechado). Otro ejemplo podría ser, que las
valoraciones de idealización se derivan del estudio cuidadoso de las descripciones del
sujeto de sus padres – no solo como se dan al principio del procedimiento, sino también a
lo largo de toda la entrevista. Estas descripciones generalizadas tomadas desde diferentes
puntos del texto se comparan con las discusiones de “hechos actuales”. Al trabajar con un
texto impreso la verificación de éste tipo es rápida y simple. Al contrario, si un vídeo se
utiliza, el experto no se enfrenta solamente de nuevo a la necesidad de tomar notas sino
que también está sometido a la engorrosa tarea de rebobinar repetidamente y avanzar la
cinta, con un considerable riesgo de error.
Otro problema con el sistema clasificatorio (y con la puntuación) tomado de las cintas es
que, en ausencia de un sistema aparte para identificar la categoría de apego adulto
solamente a partir de señales visuales, se introduce mucho ruido potencial en proceso en
curso. El experto tiene una impresión visual del sujeto -por ejemplo si el sujeto está
nervioso o bien vestido y cuanto contacto visual mantiene el sujeto con el entrevistador.
Es más en algunos casos los expertos tendrán reacciones positivas o negativas ante las
características de conducta y/o visuales del individuo, lo cual podría no tener relación no
sistemática con la forma de su categoría de discurso o de apego. Debería subrayarse que
este "ruido" podría en muchos casos convertirse en correlaciones potencialmente lícitas de
la EAA (como se ha visto anteriormente), pero mientras se centran en el análisis del texto
mismo las señales de conducta y visuales son propensas a interferir en la objetividad de
los expertos y devolverse en detrimento para el sistema de clasificación y de puntuación.
Apego adulto e inventarios del autoinforme
Las medidas del autoinforme con respecto al apego adulto han sido desarrolladas por
varios investigadores con diferentes objetivos. Algunos –por ejemplo, Main, Hesse, y Van
IJzendoorn, así como Lichtenstein y Cassidy (ver Crowell et al., Capítulo 20, de este
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volumen)- han intentado diseñar instrumentos del autoinforme que podrían predecir la
categoría de apego adulto tal y como la valora la EAA. El objetivo principal de estos
esfuerzos ha sido valorar "el estado anímico con respecto al apego" más accesible a otros
investigadores.
En lo concerniente al estudio realizado a largo plazo (y que aún continúa) en el cual el
presente escritor participó, un primer estudio de la muestra de un colega estudiante (n =
50) utilizó clasificaciones de apego sujeto-a-padre/madre inventadas por los autores y
presentadas en breves párrafos. Ninguna relación se encontró entre la categoría de la EAA
y la clasificación de apego auto identificada del sujeto (autónomo - seguro, rechazante,
preocupado). De hecho, no solo era inseguros los sujetos propensos a denominarse ellos
mismos seguros sino también los sujetos seguros que tendían a considerarse a ellos
mismos inseguros. Más tarde un conjunto de escalas Likert que contenían, tanto artículos
“directos” como “indirectos”, fue desarrollado. Estas escalas eran estables y
psicométricamente niveladas, pero hasta la fecha han alcanzado niveles de asociación
satisfactorios en una única muestra.
Asimismo, no apareció ninguna relación en la seguridad de apego de los niños hacia sus
madres en la investigación de Hamilton (1995) sobre los sentimientos auto informados de
seguridad de adolescentes con sus madres, tal y como se valora en el inventario de
Armsden y Greenberg de Parejas y Apego parental (IPPA; ver Crowell et al, Capítulo 20,
de este volumen). En contraste, la conducta de la situación extraña a la madre predijo las
contestaciones a la EAA (Hamilton, en prensa, n = 30).la seguridad con las madres auto
informada de la IPPA durante la adolescencia no predijo las EAA de los adolescentes
(Hamilton 1995, Crowell, Treboux, y Waters (en prensa) también han encontrado
recientemente que la calidad auto informada de apego con los padres (r =. 11) no se
relaciona con el EAA.
Otros investigadores han desarrollado medidas de auto informe para “estilos de apego”
románticos/amorosos. Estas, se centran en las relaciones amorosas o de pareja, usando o
bien auto clasificaciones como, por ejemplo, seguro, rechazante o preocupado, o bien
breves inventarios multi-artículo (ver Crowell et al., Capítulo 20, de este volumen). Estas
medidas están produciendo sorprendentes y coherentes resultados en muchos áreas,
incluyendo las interacciones de pareja observadas (por ejemplo, Simpson, Rholes, &
Nelligan, 1992,; Simpson, Rholes, & Phillips, 1996), la psicofisiología (por ejemplo,
Fraley, & Shaver, 1997), la organización cognoscitiva y prejuicios (por ejemplo,
Mikulincer & Orbach, 1995), y las pruebas descriptivas relacionadas con regulación de
afecto (por ejemplo, Mikulincer, Florian, & Tolmacz, 1990). Además, usando una
entrevista acerca de las relaciones de pareja modelada tras la EAA, Crowell y sus colegas
encontraron una correspondencia del entre el estado seguro versus inseguro valorados a
partir de un inventario del auto informe (n = 36, kappa = .38; vea Crowell et al, Capítulo
20, de este volumen).
Considerados a la vez, estos resultados sugieren que, al contrario que el estado anímico
con respecto a las relaciones de apego tempranas y a experiencias - qué tienen que ser
identificadas todavía satisfactoriamente a través del auto informe-los individuos podrían
tener acceso más "consciente" a su acercamiento actual en relación a su pareja (M. Main,
comunicación personal, 1998).
Crowell (Crowell et al, Capítulo 20, de este volumen, Tabla 20.1) ha revisado tres
estudios que indican la ausencia de relación entre autoinformes estilos de apego
románticos y la organización del apego tal y como la valora la EAA (r = - 12, r = .04, y r =
.21). Además de los tres estudios revisados por Crowell et al., la ausencia de relación
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entre los inventarios del autoinforme romántico y las categorías de la EAA (como y como
las codifica el presente escritor, n = 60), también fue detectada por Holtzworth-Munroe et
al. (1997). Aquí, el cuestionario sobre los tipos de relación de Griffin y Bartholmew
(RSQ, 1994,; ver también Bartholomew & Horowitz, 1991) que llega a la conclusión
categórica (seguro, rechazante, preocupado, o temeroso) basada en la valoración
predominante de las escalas continuas, se comparó directamente con la clasificación de
EAA. Sólo un 45% de hombres clasificados como seguros-autónomos en la EAA se
clasificaron igualmente como seguros en el RSQ, y sólo 24% de hombres clasificados
como seguro en el RSQ se clasificó como seguro-autónomo en la EAA. Además, no
solamente se consideró que un participante estaba siendo clasificado en base a su
puntuación de subescala más alta, sino que se consideraron también sus puntuaciones en
cada una de las cuatro escalas de RSQ. Sin embargo, el análisis del multivariado de la
variación que comparaba los puntos de la subescala de la RSQ de hombres a los que se
dieron diferentes clasificaciones de la EAA fue poco significativa, indicando que los
hombres a los que se daban diferentes clasificaciones de la EAA no difirieron mucho del
modelo general de puntuaciones de la RSQ.
Por lo tanto no es sorprendente que, con el conocimiento de este escritor, no se haya
descubierto que los inventarios de autoinforme romántico o de pareja estén relacionados
ya sea con la calidad del apego de un niño hacia el sujeto, o a la respuesta del sujeto a la
situación extraña durante la infancia. De hecho, tales resultados serían sorprendentes, dada
la ausencia de relación entre los inventarios de autoinforme de apego romántico o de
pareja y la EAA.
La Entrevista de apego Adulto, Memoria, y Experiencia
Sabemos de la introspección así como de las observaciones directas y experimentos (por
ejemplo, Bartlett, 1932,; Loftus, 1994) que las maneras en las que recuerdan hechos y
experiencias están sujetas a distorsiones e inexactitudes. Este hecho levanta una variedad
de preguntas importantes y toques en el problema de si los eventos reales son
significativamente causales en la organización de nuestros estados subjetivos. La EAA
aborda este problema, sin embargo, a causa de que no hay ninguna queja sobre que los
contenidos de cualquier entrevista realizada representan la reconstrucción exacta de una
experiencia – o, más específicamente, de que la coherencia de la respuesta de la entrevista
y la exactitud en el relato de experiencias tempranas está relacionada. El que la
construcción narrativa y la experiencia actual puedan estar relacionadas es, por supuesto,
una cuestión importante, pero este tema sólo puede ser investigado vía entrevistas que han
sido precedidas por observaciones extensas de sujetos a lo largo del período que cubre el
protocolo de la EAA (aproximadamente 4 a 14 años de edad).
Como se ha dicho antes, en estudios que usan muestras longitudinales de bajo riesgo la
categoría de apego en la infancia seguro versus inseguro ha predicho las respuestas de la
EAA seguro versus inseguro en los mismos individuos. Desgraciadamente, estos estudios
no pueden dirigir el problema de la exactitud del recuerdo, por las razones mencionadas
justo anteriormente. Es más, y algo irónicamente, los resultados de estos estudios pueden
de hecho llevar de nuevo a alguna confusión con respecto a la naturaleza de la puntuación
que involucra la EAA. Por lo tanto, se ha descubierto que a causa de que la probabilidad
de un individuo para haber tenido experiencias favorables – desfavorables con la madre
durante el primer año de vida está relacionada con la seguridad - inseguridad en la
adolescencia tardía, se podría asumir incorrectamente que la EAA está evaluando los
recuerdos del individuo a través de hechos "reales." De nuevo, lo que realmente está
evaluándose es la forma en que la historia de vida de un individuo se presenta y se
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describe. Así por ejemplo, si los recuerdos de un individuo seguro - autónomo son o no
exactos, su discurso se identifica por su coherencia.
Recíprocamente, este punto se puede ilustrar al considerar la asociación entre la respuesta
a la situación extraña de un inseguro – evitativo a la madre durante la infancia y un estado
anímico rechazante con respecto al apego descrito en tres muestras de bajo riesgo
(Hamilton, en prensa,; Main & Hesse, 1998a,; Waters et al., en prensa). Se recordará que
un individuo clasificado como rechazante da normalmente una descripción favorable de
experiencias relacionadas con el apego que normalmente no está suficientemente apoyada.
Si la metodología taxonómica del sistema del análisis del discurso de Main y Goldwyn
dependiese de las descripciones generales de las experiencias de un entrevistado, esos
entrevistados que se habían clasificado como evitativos cuando eran niños se habrían
clasificados ahora casi, como seguros – autónomos en la EAA. Si este hubiera sido el
caso, las relaciones existentes entre EAA y la respuesta a la situación extraña nunca se
habrían descubierto. Es, de nuevo, precisamente porque la EAA enfatiza la coherencia
frente al contenido de la descripción del individuo, por lo que las uniones o vínculos con
la infancia se están descubriendo.
¿Qué Papel podría jugar la Emoción en las respuestas a la EAA?
A pesar de que el análisis de la EAA se basa en trascripciones literales del discurso en
lugar de, por ejemplo, expresiones faciales, tono de voz, o indicios de emoción
psicofisiológico (vea anteriormente), se supone no obstante que la emoción juega un papel
central en el hecho de dar forma al discurso sobre el apego. Para empezar una lectura
exhaustiva de los descriptores de la categoría organizada revela la gran referencia directa a
estados emocionales tal y como se manifiestan a través del lenguaje del entrevistado. Por
ejemplo, la categoría seguro-autónomo se asocia con el perdón, la compasión, el humor, y
con referencias a otras personas a las que se echa de menos y se necesitan. La categoría
rechazante se asocia con una ausencia notable de expresiones de vulnerabilidad
emocional, y el indicador de una subcategoria rechazante es el desprecio. Finalmente, se
asocian dos de las tres subcategorías preocupadas con expresiones de enojo y de miedo,
respectivamente.
Los individuos clasificados como rechazante y preocupados se identifican, al menos en
parte, por medio de indicadores lingüísticos de estados emocionales negativos que surgen
durante las discusiones acerca del apego. Así, se deduce normalmente que (si se describen
las experiencias de apego positiva o negativamente) que estos entrevistados han tenido
más a menudo dificultades relacionadas con el apego. Como se ha dicho anteriormente,
sin embargo, los individuos seguros – autónomos también pueden describir historias de
apego tempranas desfavorables (y también favorables).
Un factor central que lleva a estos resultados variables sin duda involucra diferencias
tanto en calidad como en la capacidad para regular e integrar la emoción. Así, para
entrevistados que han tenido experiencias aparentemente favorables, las respuestas
emocionales que acompañan el proceso de la entrevista tienden a no ser desagradables,
haciendo de la tarea del discurso algo relativamente sincero. Para individuos seguros –
autónomos que describen experiencias tempranas adversas, sin embargo, la producción de
una narrativa coherente podría involucrar la capacidad para contener reacciones hacia
sentimientos incómodos o estresantes -una proposición que podría probarse a partir de
grabaciones simultáneas de reacciones psicofisiológicas y/o de expresión emocional. Los
individuos que se clasifican en las categorías de apego rechazante y preocupado, en
contraste, parecen ser incapaces de responder con fluidez durante la entrevista, quizás
debido a incomodidad potencial estimulada por los temas relacionados con el apego, con
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algunos (rechazantes) que parecen intentar evitar el tema, y otros (preocupados) que
parecen sentirse agobiados.
Con respecto a la categoría de apego irresoluta, las relaciones tempranas de apego por
parte del entrevistado todavía no se conocen. Sin embargo, el papel de la emoción se ha
especificado claramente a nivel teórico, pues se ha hipotetizado que en la mayoría de los
casos, el miedo subyace a esos procesos que llevan a lapsus de razonamiento/discurso
durante la discusión de experiencias potencialmente traumáticas (Hesse & Main, 1999; en
prensa; Main & Hesse, 1990).
¿Puede el Temperamento responder a los fenómenos observados en la Situación Extraña y
en la Entrevista del apego Adulta?
Debido a que hay un espacio para algunos errores con respecto al papel que podría jugar
el temperamento en los fenómenos que rodean tanto la EAA como su relación con la
situación extraña (Fox, 1995), se garantiza el debate sobre estos temas.
Temperamento, Comportamiento en la Situación Extraña, y la EAA
Dentro del campo de apego como tal, hay, hasta la fecha una pequeña evidencia de
factores hereditarios estables a la hora de dar forma a las clasificaciones de la situación
extraña en la infancia. Primero, si las características estables y hereditarias son las que se
reflejan en la conducta de la situación extraña, entonces el niño seguro, evitativo o
resistente debería comportarse igualmente con cada uno de sus padres. Las respuestas a la
situación extraña son, sin embargo, muy independientes, con muchos niños que se
clasifican como seguros con un padre en inseguros con el otro (Van IJzendoorn &
DeWolff, 1997,; véase también un meta-análisis anterior dirigido por Fox, Kimmerly, &
Schafer, 1991). Segundo, los niños que son inseguros con sus madres a los 12 meses son
significativamente más propensos a convertirse en seguros a los 18 meses si hay cambios
favorables en las circunstancias de vida de las madres (vea Sroufe, 1985). Tercero, si –
antes que suponer que la seguridad, evitación y la resistencia fueran características
estables y específicas del niño- se presumiese más generalmente que las madres están
respondiendo (sensiblemente versus insensiblemente) al temperamento del niño "fácil"
versus "difícil", entonces, no debería descubrirse que, otros niños como inválidos,
enfermos crónicos, o cualquier otra clase de niños "difíciles" tienen las mismas
posibilidades de clasificarse como seguros que los niños de una muestra de bajo riesgo,
como de hecho se ha demostrado (ver Van IJzendoorn, Goldberg, Kranenburg, & Frenkel,
1992).
Finalmente, si el temperamento infantil está formando la interacción padre-hijo de manera
adecuada para la categoría de apego de la descendencia, entonces debería ser más difícil
predecir el comportamiento ante la situación extraño a partir de la EAA antes del
nacimiento que después. Esto se debe a que en una EAA llevada a cabo antes del
nacimiento del primer hijo, el estado anímico del padre no puede estar influenciado por
las características de conducta individuales del niño. Como se ha dicho antes, sin
embargo, el meta-análisis de Van IJzendoorn (1995) demostró que la respuesta a la
situación extraña de un niño dada a la madre y al padre se predecían igualmente bien si la
EAA se administraba antes o después del nacimiento.
Se da de hecho el caso, de que en este punto los sujetos incluidos en los estudios de la
EAA/Situación Extraña han estado biológicamente relacionados. Main (1996) ha sugerido
por consiguiente que debería llevarse a cabo un nuevo conjunto de estudios en los cuales
la entrevista se realice con padres preadoptivos, y se compare, como en los estudios de
casos biológicos, con el comportamiento de los niños ante la situación extraña a los 12
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meses de edad. Si la concordancia normal no apareciese a lo largo de un conjunto de tales


estudios debería establecerse la prueba de que es necesaria una relación genética. Se está
llevando a cabo una primera investigación de este tipo (Van Londen, Juffer, & Van
IJzendoorn, 1998).
¿Qué Papeles Relativos podrían jugar los Factores del ambiente y Hereditarios en las
categorías de apego Adulto?
La discusión anterior dirige las clasificaciones de apego observadas en la infancia tal y
como se relacionan con la EAA. Sin embargo podríamos preguntarnos también si el
estado anímico de un adulto con respecto al apego es o no el producto de factores
hereditarios. Una investigación preliminar que usaba un cuestionario diseñado para
evaluar las dimensiones temperamentales de la emocionalidad, actividad y sociabilidad
(Buss & Plomin, 1984) en una muestra holandesa de 83 madres a las que se les administró
la EAA no alcanzó ninguna relación significativa (DeHass, Bakermans-Kranenburg, &
Van IJzendoorn, 1994). Main (1996), sin embargo, defiende la posición de que mientras la
relación genética parece jugar a lo sumo un papel menor en la seguridad de apego hacia
los padres durante el primer año de vida, los factores genéticamente influenciados podrían
tener asimismo una influencia no específica en el estado anímico con respecto al apego en
la madurez, particularmente con relación a la “seguridad ganada”. Así, por ejemplo, se ha
sugerido que las variaciones en niveles de rasgos meta-cognitivos genéticamente parciales
podrían jugar un papel importante en el hecho de hacer a algunos individuos, pero no a
todos, más elásticos ante una niñez difícil (Main, 1991, 1996).
Es de hecho una pregunta intrigante cómo ciertos individuos cuyas experiencias
tempranas parecen haber sido muy difíciles, producen descripciones coherentes y
colaboradoras en la EAA y tienen hijos seguros, sin haberse sometido a psicoterapia o
cualquier otra forma obvia de intervención potencialmente útil. Las experiencias
tempranas positivas con los amigos, un maestro influyente, o una relación (posterior) con
una buena pareja podría contribuir a estos resultados.
Además, debemos dejar abierta la posibilidad de que a causa de que la EAA no
proporciona necesariamente información válida sobre las experiencias actuales de un
individuo, no sabemos si aquéllos que parecen ser “seguros en proceso” han tenido de
hecho experiencias tempranas sustancialmente positivas que ahora, irónicamente, se
describen falseadas. Además, es concebible el hecho de que algunos individuos
considerados "seguros en proceso" en base a su descripción coherente de una niñez dura
podrían haber sido seguros con al menos uno de los padres durante el primer o segundo
año de vida –un hecho al que por supuesto, no tiene porque poderse acceder
conscientemente. En este caso las experiencias favorables preverbales podrían estar
ayudando algo al entrevistado en una reconstrucción coherente de las experiencias que se
recuerdan, a pesar del hecho que esas experiencias sean desfavorables. Éstos y otras
cuestiones importantes con respecto al papel de experiencias tempranas "olvidadas"
(oponiéndose a factores genéticamente hereditarios) que hacen que algunos individuos
sean más propensos que otros a situarse en una categoría “seguro en proceso” solo pueden
responderse por medio de estudios longitudinales.

RESUMEN Y CONCLUSIONES
La Entrevista del apego Adulto (George el al del et., 1984, 1985, 1996) es un protocolo
semiestructurado que se centra en la descripción de un individuo y en su evaluación de
experiencias tempranas de apego y de los efectos de estas experiencias en la personalidad
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actual. La entrevista se analiza por medio de un sistema acompañante de puntuación y de


clasificación (Main & Goldwyn, 1984a 1998a) que incluye un conjunto de descriptores de
categoría generales para identificar cinco estados anímicos diferentes (seguro, rechazante,
preocupado, irresoluto e inclasificable) con respecto al apego, así como escalas continuas
para puntuar el texto con respecto tanto al estado anímico actual del entrevistado, como a
sus experiencias de niñez inferidas.
Originalmente el análisis de la entrevista se centró principalmente en los aspectos
orientados al contenido de descriptores de categoría generales (por ejemplo, "valoración
del apego y el objetivo aparente", "rechazo del apego", "preocupación por las
experiencias" del apego pasado) y utilizaba solamente unas pocas escalas continuas (por
ejemplo, 'la coherencia de trascripción", la "idealización de padres", la "insistencia en la
falta de memoria"). A lo largo del tiempo el análisis de la entrevista fue incluyendo cada
vez más escalas que pertenecían más específicamente al proceso del discurso (por
ejemplo, los "usos de un lenguaje vago”), y empezó a incorporar más explícitamente las
formas de las que los aspectos específicos del intercambio conversacional estaban
relacionadas con las categorías de apego adulto seguro versus inseguro. Más tarde se
descubrió que este avance en el análisis del texto encajaba bien con el trabajo del filósofo
lingüista Grice (1975, 1989) tal y como era necesario para el ideal de discurso cooperativa
y racional.
En la actualidad, el análisis de la entrevista toma en consideración cada uno de los
factores anteriores, y así, las valoraciones de la escala y los descriptores de categorías
generales se están estudiando dentro de un contexto más amplio del intercambio de
discurso general. Quizás la implicación más crítica de este acercamiento al análisis de
lenguaje, es que los padres de hijos inseguros parecen incapaces de describir sus
propias experiencias de apego sin violar significativamente las máximas
conversacionales de Grice. Así se ha demostrado que el fallo notable en el
mantenimiento de la coherencia y/o colaboración durante estas discusiones predice el
apego infantil inseguro.
Desde que los estudios originales que demostraron el poder de la entrevista para predecir
la respuesta ante la situación extraña del niño de un entrevistado, los investigadores
clínicos y de desarrollo han aplicado la EAA en una creciente y amplia variedad ámbitos.
Se ha descubierto que las respuestas a la entrevista coherentes y colaboradoras (seguro -
autónomo) están asociadas con el cuidado sensible y responsable, y se han probado
rigurosamente las propiedades psicométricas del instrumento. Además, los estudios de la
EAA se han extendido a poblaciones clínicas, y se ha descubierto que muy pocos
individuos clínicamente apenados (o padres de niños y adolescentes clínicamente
apenados) son seguros / autónomos. Estudios longitudinales están apareciendo ahora y
demuestran que la conducta de un niño en la situación extraña hacia la madre (en ausencia
de hechos muy estresantes en la vida) predice las respuestas a la entrevista seguras versus
inseguras en el mismo individuo durante la adolescencia y el principio de la madurez. La
EAA se ha utilizado y aún se utiliza en otras áreas, incluyendo estudios con poblaciones
criminales, extremismo político, interacciones de pareja y la preparación y capacidad de
respuesta a intervenciones clínicas.
Además de proporcionar un resumen y una visión global de la investigación de la EAA,
este capítulo incluye varias cuestiones frecuentes y posibles fuentes de confusión que
rodean a la entrevista y su valoración. El primero implica un error común en relación a lo
que la EAA valora de hecho. La EAA no evalúa un apego adulto a otra persona seguro
versus inseguro, sino que más bien evalúa el estado anímico general de un individuo con
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respecto al apego –estado, sin duda influenciado, por una amplia variedad de relaciones
pasadas y actuales. La valoración de la EAA por medio de conductas no verbales se ha
considerado que es una clasificación derivada directamente de vídeos; se ha sugerido (1)
que la conducta no verbal debería considerarse por separado más que en conjunción con el
sistema de Main y Goldwyn, y (2) que usando este sistema actual basado en el lenguaje
para clasificar directamente a partir de videos, es posible probar lo más exacto como lo
más inexacto. Además, se ha discutido la valoración de apego a través de los inventarios
de autoinformes. Aquí se han delineado las diferentes aproximaciones, y se ha detectado
que los intentos para capturar el estado anímico adulto con respecto al apego usando
autoinformes tienen que ser probado aún con éxito. Al contrario, los autoinformes de
relaciones románticas o de parejas –aunque no estén relacionadas con la EAA- están
produciendo resultados interesantes y coherentes.
Con respecto a la "emoción", a causa de que la EAA se puntúa y se clasifica a partir de
trascripciones del discurso literales, las descripciones de su análisis podrían parecer al
principio lejanas de los componentes afectivos involucrados en el intercambio de diálogo.
Se cree que la emoción (en conjunción con consideraciones teóricas y con características
de las categorías) juega, sin embargo, un papel central en la producción de las diferentes
formas de la narrativa en la EAA. En lo referente al temperamento, la influencia de
factores hereditarios versus ambientales en las diferencias individuales en las respuestas a
la EAA permanece sin aclarar, particularmente con respecto a individuos clasificados
como “seguros en proceso”. Finalmente, con respecto a los problemas de memoria y
experiencia que afectan la coherencia versus incoherencia dentro de la EAA, no ha habido
ninguna demanda o queja de que los contenidos de cualquier descripción de un
entrevistado representen una reconstrucción exacta de la historia de su vida. Es de vital
importancia que la construcción de la narrativa y la experiencia actual puedan estar
relacionadas, pero este tema tiene que ser investigado todavía.
Levy, Blatt, y Shaver (1998) han denominado a la unión entre la EAA y la conducta ante
la situación extraña como de "asombrosa", y es de hecho notable que esta relación se haya
descubierto ahora por tantos investigadores. Desde el punto de vista de este escritor, lo
que es quizás más fascinante sobre el análisis de la EAA es que sugiere que el lenguaje
puede proporcionar una “ventana empírica” hacia los aspectos de cognición y emoción
que sistemáticamente participan en la conducta de atención (cuidado). Main (1991, 1995,
1996, en prensa) ha sugerido que las diferencias individuales en la cognición y la
expresión y/o regulación de emoción tal y como se manifiesta en la EAA podría reflejar
diferencias en las capacidades para procesos de flexibilidad o de atención que tienen que
ver con el apego. Esta línea de razonamiento puede clarificarse al considerar que el hecho
de acceder y reflejar experiencias relacionadas con el apego, mientras se está clasificando
a la vez el contexto del discurso dentro de la entrevista, debería requerir relativamente
altas capacidades para la flexibilidad de atención (Hesse, 1996). A causa de que el
mantenimiento de la flexibilidad de atención mientras se están discutiendo experiencias
relacionadas con el apego parece ser un componente central en la producción de un texto
coherente/colaborador, esta capacidad podría bien ser un requisito necesario para el
cuidadoso sensible y responsable.
Esta proposición se saca a relucir cuando se consideran las tres categorías inseguras
centrales de apego adulto. Un entrevistado clasificado como rechazante –al no integrar
descripciones de experiencia, como se ha visto por ejemplo, en la insistencia en la falta de
memoria- parece disminuir la atención hacia el nivel de representaciones semánticas. Esta
restricción lleva a la incoherencia en la narración, y, relacionadamente, predice la
respuesta evitativa de un niño ante la situación extraña. Los entrevistados clasificados
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como preocupados parecen exagerar la atención hacia las preguntas de la entrevista,


centrándose en aspectos particulares de su historia a expensas de la clasificación del
contexto del discurso. Así se compromete la flexibilidad de atención también aquí, y esos
entrevistados -excesivamente centrados en su propia historia- tienen hijos que, durante la
situación extraña, se centre excesivamente en ellos mismos. Finalmente, entre los
entrevistados irresolutos, la desorganización en el discurso y el razonamiento parece
indicar rupturas en los procesos de atención, ya sean flexibles o inflexibles. Aquí, se ha
sugerido que un colapso (temporal) en la atención se origina por el miedo o la excitación
(Hesse & Main, 1999, en prensa,; Main & Hesse. 1990). Sorprendentemente, los niños de
estos entrevistados manifiestan rupturas (desorganización / desorientación) en la atención
y la conducta durante la situación extraña.
Dentro de la EAA, la organización del lenguaje perteneciente al apego parece ser así una
manifestación de las "dinámicas" de cognición y emoción mediadas por la atención. Las
diferencias individuales en la flexibilidad de atención con respecto al apego podrían por lo
tanto influir en patrones de cuidado o de atención, y a su vez podrían dar forma a
respuestas en la descendencia que influirían la organización del desarrollo de sus propias
tendencias de atención.
La importancia de este punto puede ser inicialmente difícil de comprender. No es solo la
exposición de la noción de, que la manera en que una persona habla y actúa influirá a otra
a actuar igual. Recordemos que Crowell et al. (1996) demostró que la forma del discurso
usada por un entrevistado dado en la EAA es ortogonal a la discusión de ese entrevistado
sobre temas relacionados con el trabajo. Así la forma del lenguaje que aparece dentro de
la EAA es más probablemente una manifestación de aspectos altamente específicos de
procesos mentales que representan las capacidades potenciales del individuo para prestar
atención, quizás incluyendo aspectos sutiles de atenuación emocional (Haft & Slade,
1989), regulación de la emoción (Cassidy, 1994,; Kobak, Capítulo 2, de este volumen) y
la habilidad para conceptuar exactamente los deseos e intenciones del niño (ver Ainsworth
et al., 1978; Fonagy et al., 1991, 1996,; Main, 1991). El descubrimiento de que las
diferentes formas de discurso con relación al apego parecen poder predecir las diferencias
en este potencial, ha alterado, sin duda, de forma permanente, la forma en que se
considerará el lenguaje dentro del contexto de la investigación clínica y de desarrollo.
AGRADECIMIENTOS
Estoy muy agradecido a la Fundación Irving Brooks Harris de Chicago y a Kohler-
Stiftung de Munich por su apoyo en los diferentes aspectos de este proyecto.
NOTAS
1. De hecho, el análisis de la entrevista tiene en cuenta que, como Mura señaló (1983), los
entrevistados pueden “autorizar (permitirse)” violaciones de las máximas de Grice. Por
ejemplo, "Si usted quiere realmente que le hable de eso, permítame preguntarle sobre sus
planes para esta noche" autoriza la violación de la máxima de cantidad; "Lo siento, pero
necesito recordad y divagar" autoriza la violación de la máxima de relevancia.
2. Raramente, los entrevistados se sitúan en la categoría irresoluta por informes de
reacciones extremas de conducta hacia la pérdida u otras experiencias traumáticas.
3. Estos resultados surgieron cuando se usó la clasificación de criterios de Gunderson para
la categoría borderline.
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4. Las distribuciones de clasificación de la situación extraña de estos sujetos no


convencionales no difirió, sin embargo, de aquéllos de muestras convencionales de bajo
riesgo.
NOTA FINAL.
Les notes a peu de plana, les he elaborat a partir de la lectura de l’article: Main, M. “ Las
categorías organizadas del apego en el infante, en el niño, y en el adulto: Atención flexible
versus inflexible bajo estrés relacionado con el apego”. Traduït del seu original “The
organized categories of infant, child, and adult attachment: Flexible vs. inflexible attention
under attachment-related stress”, per Raquel Meizoso Muñoz i Publicat al Journal of the
American Psychoanalytic Association, vol. 48, no. 4, p.1055- 1127 (2000).
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Ramon Ternero Laborda
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Alguns estudis d’interès relatius a la bondat del vincle afectiu desenvolupat durant la
infància i la seva repercussió en les relacions interpersonals i la qualitat de vida de la
persona adulta.

Vínculos de apego con los padres y relaciones con los iguales durante la
adolescencia.

INMACULADA SANCHEZ-QUEIJA Y ALFREDO OLIVA


Universidad de Sevilla
Revista de Psicología Social, 2003, / S (1), pp. 71 -86
Introducció.
Els autors pretenen contribuir a una major comprensió de la relació que es dóna entre els
vincles afectius establerts amb els progenitors durant la infància i les relacions que es
donen amb el grup d’iguals durant l’adolescència.
L’estudi espera demostrar que els nois i les noies que van gaudir d’un vincle amb els seus
progenitors caracteritzat per la comunicació, l’afecte i l’autonomia, durant l’adolescència
mantindran relacions més positives amb els seus iguals.
Mostra.
Va estar formada per un total de 513 adolescents (221 nois i 292 noies) d’edats compreses
entre els 13 i els 19 anys (mitja = 15,43, i d.t = 1.19) procedents de centres educatius
públics i privats de Sevilla i província.
Instruments.
Els joves van complimentar una bateria de tres qüestionaris autoinformats.
Un referent a la relació que mantenen amb els iguals.
Altre que avalua la relació amb el seu millor amic/a.
Un tercer que avalua el vincle establert amb els progenitors.
Finalment, per avaluar el vincle que estableixen amb el pare i amb la mare, utilitzen
l’escala Parental Bonding Instrument de Parker, Tupling y Brown (1979). Aquest
instrument pregunta a l’adolescent pel record que té de les relacions amb el seu pare i la
seva mare durant la infància; pretén avaluar el tipus de vincle establert amb cadascú dels
progenitors. Està format per 25 Items referits al pare i altres 25 referits a la mare, que
s’agrupen en dues dimensions: afecto versus rebuig (alfa = .76 per a la mare i alfa = .82
per al pare) i sobreprotecció versus estimulació de la autonomia (alfa = .70 per a la mare i
alfa = .72 per al pare). Combinant aquestes dues dimensions es construeix la següent
tipologia:
• Vincle segur u òptim (baixa sobreprotecció i alt afecte).
• Mancança de vincle (baixa sobreprotecció i poc afecte).
• Vincle constrenyit (alta sobreprotecció i alt afecte).
• Control fred (alta sobreprotecció sense afecte).
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Ramon Ternero Laborda
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Resultats.
Els i les adolescents classificats amb un vincle segur, ja sigui amb el pare o bé amb la
mare o amb tots dos, manifesten més intimitat en la relació amb el seu millor amic/a i
millor vinculació amb el seu grup d’iguals.
Les dues dimensions que formen el vincle es relacionen diferencialment amb les variables
dels iguals, és la dimensió afecte versus rebuig la que aporta major pes en la relació. Els
nois i les noies que millor relació afectiva han desenvolupat tant amb el seu millor amic
com amb el grup d’iguals són també els qui més afecte manifesten haver rebut dels seus
progenitors.
Pel que fa la dimensió “sobreprotecció versus estimulació de l’autonomia”, només en els
casos en que es refereix a la mare es troba relació amb el vincle vers els iguals, de forma
que els i les adolescents les mares dels quals són més sobreprotectores informen de pitjors
relacions amb els iguals.

Apego en adultos y percepción de los otros.

SAGRARIO YÁRNOZ, ITZIAR ALONSO-ARBIOL, MIKEL PLAZAOLA Y LUIS


MARÍA SAINS DE MURIETA
Universidad del País Vasco/ Euskal Herriko Unibertsitatea
Anales de Psicología, 2001, vol. 17, nº 2 (diciembre)
Introducció.
L’estudi analitza les relacions existents entre l’estil de vincle afectiu dels individus i les
percepcions que tenen de si mateixos i dels altres.
Mostra.
La vostra està composada per 118 estudiants universitaris, alumnes de la Facultat de
Psicologia i Psicopedagogia de la Universitat del País Vasc. Les edats estaven compreses
entre els 20 i els 27 anys (Mitja = 21,87: SD = 2,03).
La distribució dels estils de vincle dels individus que formaven la mostra era la següent:
• 51 segurs (43.2%)
• 18 rebutjant (15.3%)
• 29 preocupats (24.6%)
• 20 porucs (16.9%)
Instruments.
A més de disposar de dades sòciodemogràfics (edat, sexe..), les diferències de valoració es
van mesurar a través de les distàncies entre els elements que representen al jo ideal i als
altres ideals amb la tècnica de “rejilla” de Kelly.
La categorització del tipus de vincle es va concretar a partir de l’aplicació de l’adaptació
castellana (Alonso-Arbiol, 2000) del “Qüestionari de relació” (Bartholomew i Horowitz,
1991). Els participants indiquen fins a quin punt se senten identificats amb els 4 prototips
de vinculació adulta (seguro, rechazante, preocupado, y miedoso). Segons l’escala
“Likert-7” el subjecte ha de contestar d’1 “res característic en mi” a 7 “molt característic
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en mi” i a més a més ha de triar quin dels 4 paràgrafs s’adequa més a la seva forma de
relacionar-se.
Resultats.
Tal i com estava previst i amb la única excepció dels “porucs”, en general els subjectes
s’identificaren més amb la seva mare que amb el seu pare. Igualment, es van identificar
més amb els seus (parella o amics/gues) que amb els seus pares.
La conducta de vincle es forma al llarg del primer any de vida de l’individu. Durant
l’adolescència i la vida adulta, es donen diversos canvis en ella, tot i això, estem d’acord
en afirmar que la conducta de vincle es manté activa al llarg de tot el cicle vital
(Ainsworth, 1989, Bowlby, 1988).

La sensibilidad o accesibilidad materna, factor clave para el desarrollo de un


apego seguro.

CANO DE ESCORIZA, JACOBO; GUTIÉRREZ NIETO, BEGOÑA


Universidad Complutense de Madrid.
Universidad Complutense de Zaragoza.
Interpsiques. 2002; (2002)
Resum.
Aquest article permet els seus autors aprofundir sobre la influència que té la sensibilitat
materna o de qualsevol figura substituta pel que fa l’establiment d’una vinculació afectiva
segura.
Aquesta associació entre la sensibilitat dels pares o proïsmes i el tipus de vinculació que
generaven els infants ha estat objecte de múltiples estudis. Pederson et al. (1990) i
Pederson et al (1992) trobaren correlacions moderades entre la sensibilitat materna i el
Attachment Q-Set.
D’altre banda, el model mental intern, la representació i esquemes que es desenvolupen,
que resulten de la història del vincle de la diada, pot determinar la manera com es
resolguin en un futur els conflictes emocionals. Per avaluar els models interns de treball
dels adults respecte les seves relacions de vincle, George, Kaplan y Main (1985)
desenvoluparen la “Entrevista de Apego Adulto” .
Doncs bé, també s’ha hipotetitzat que aquest model o estat de la ment respecte a les
relacions de vincle realment determini i, fins a quin punt, la sensibilitat dels pares vers el
comportament dels seus fills (Main, M. and Goldwyn, R.; 1984). Resultant que la
representació mental que els pares tenen de les experiències dels seus fills en relació al
vincle poden determinar el grau en que aquesta informació pugui ser processada de
manera més o menys lliure.
La hipòtesi de treball manté que les mares de nens del tipus B (segurs) en qualsevol
cultura són més sensibles i receptives a donar respostes adequades als senyals dels nens de
tipus A y C (Van IJzendoorn, M.H. 1997), segons la classificació de les tipologies del
vincle que es desprenen de la situació estranya (Ainsworth et al., 1978).
Pautes Parentals i Optimització del Desenvolupament.
Ramon Ternero Laborda
Doctorat de Psicología i Qualitat de Vida

Experiència clínica y de investigación con madres toxicómanas y sus hijos.

Elisarzo Z.
Departamento del Campus Universitario Sur.
Santiago de Compostela.

Resum.
Aquest treball es va realitzar a Itàlia, a la Regió Veneto, en el context de vàries comunitats
terapèutiques que acullen residencialment mares drogoaddictes amb els seus fills.
El context educatiu facilita a les mares el suport necessari i la orientació pel que fa el
correcte exercici de les funcions parentals i del desenvolupament dels seus fills.
En un moment del desenvolupament del Programa està previst l’avaluació del tipus de
vincle afectiu assolit pels fills durant el primer any de vida. S’han estudiat 15 díades a
partir de la implementació de l’Entrevista d’Apego Adulto (EAA, Main, Kaplan
&Cassidy, 1985) i la Situació Estranya (Ainsworth, Blahar, Waters & Wall, 1987) per tal
d’avaluar el vincle de mare i fill, respectivament.
Resultats.
Els resultats obtinguts evidencien l’escassa incidència de proporció de vincle segur (Tipus
B) i la major presència d’estratègies de vincle insegures i mixtes que caracteritzen les
mares toxicòmanes. Tanmateix els infants, fills d’aquestes mares, presenten la qualitat de
vincle insegur i/o mixt, que sembla construir-se com a elements de continuïtat en l’interior
d’aquesta díada, derivats del trauma de l’experiència materna.

Representaciones maternas y transmisión de los factores de riesgo y protección


en hijos de madres drogodependientes

Graziella Fava Vizziello, Profesora de Psicopatología Evolutiva. Departamento de Psicología del


Desarrollo y de la Socialización. Universidad de Padua.
Alessandra Simonelli, Doctora de Investigación. Departamento de Psicología del Desarrollo y de
la Socialización. Universidad de Padua
Ilaria Petenà, Psicóloga especialista en Psicología Clínica. Universidad de Padua

Resum.
La investigació valora els mètodes operatius interns del vincle entre les mares
drogoaddictes i els seus fills, i també la transmissió d’aquest model de vincle a través de
vàries generacions.
Mostra.
L’estudi s’ha centrat en 28 mares drogoaddictes residents en comunitats terapèutiques;
d’aquest grup es va extreure un subgrup de 16 díades mare-fill.
Instruments.
Pautes Parentals i Optimització del Desenvolupament.
Ramon Ternero Laborda
Doctorat de Psicología i Qualitat de Vida

Per a la valoració del vincle en les mares es va utilitzar l’Entrevista d’Apego Adulto de
George, Kaplan y Main (1985) i per als fills, la Situació Estranya (Ainsworth, Blehar,
Waters & Wall, 1987).
Resultats.
En el grup de mares drogoaddictes es dóna un predomini de vincles poc segurs (Rebuig,
39,3% o Complexos, 53,6%), en contrast amb les mares que no ho són; en els seus fills s’ha
revelat una presència de vincles poc segurs (Evitatius, 24% o Ambivalents, 31,2%) amb un
important percentatge de vincle desorganitzat (25%), un resultat que, considerem, no se diferencia
de la distribució del vincle en la població infantil general; pel que fa la correspondència entre els
models de vincle de la mare i els del fill, l’examen de tres categories de vincle no ha proporcionat
associacions estadísticament significatives i només en els resultats de l’anàlisi de la dicotomia
seguretat versus inseguretat s’han donat resultats significatius.
Aquests resultats demostren que els fills tenen una capacitat d’adaptació millor que la de les seves
mares cosa que considerem punt de partida per a reflexions sobre els factores evolutius i de
maduresa específics del nen com la possibilitat que la comunitat en la que resideixen mare i fill
adopti un rol de protecció.

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