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MA003 - Tratamiento de Aguas

Presentación

De los tres vectores básicos que integran el medio ambiente: agua, sólidos y aire, el agua
está relacionada con el 60% de las cuestiones ambientales que se plantean, lo que explica
su importancia para la vida en general y el desarrollo sostenible.

El agua es un bien escaso, imprescindible para la vida y el mantenimiento de los


ecosistemas. A medida que la población y su nivel de vida se han ido incrementando,
paralelamente al proceso de concentración urbana, los problemas de abastecimiento de
agua se han agravado, propiciando confrontaciones entre la agricultura, el abastecimiento
urbano y la industria.

Las actividades humanas han acabado por alterar sus características impidiendo su retorno a
los cauces naturales de los ríos. Es por ello que se hace indispensable un tratamiento que,
en la medida de lo posible, devuelva al agua sus características originales.

En este contexto, la asignatura de Tratamiento de Aguas realiza una descripción de los


principales usos del agua (doméstico, industrial y agrícola) incidiendo en la adopción de un
conjunto de buenas prácticas y de las posibilidades de reutilización, análisis y estrategias de
depuración por medios físicos, químicos y biológicos.

Asimismo, se ha añadido un capítulo dedicado a los tratamientos avanzados de depuración,


que en muchas ocasiones constituyen el único tratamiento posible cuando se trata de
eliminar un contaminante muy específico.

Resumen del Aportación y resultado


Capítulo Objetivo particular
capítulo conseguido

Conocimiento global del


ciclo integral del agua,
 Dar a conocer las etapas El ciclo integral desde la captación a su
que integran la gestión del del agua depuración, incidiendo en
Capítulo agua para su las posibilidades de su
1 aprovechamiento como reutilización.
recurso y posibilidades de
reutilización
Aplicaciones en los ámbitos
Usos del agua doméstico, industrial y en
actividades agropecuarias.
Principales aspectos a tener
Toma de en cuenta a la hora de
muestras realizar una toma de
muestras.
Identificar el grado y tipo
Conocimiento de los
de contaminación de un
principales parámetros
agua residual y evaluar Parámetros de
Capítulo físicos, químicos y orgánicos
las diferentes alternativas caracterización
2 para la caracterización de
de tratamiento en vistas a
las aguas residuales.
cumplir la legislación
vigente Análisis de indicadores de
calidad para la
Calidad de las
determinación del grado de
aguas
contaminación de un agua
residual.

Estudio secuencial de las


operaciones tendentes a
Introducir a las eliminar aquellas materias
operaciones preliminares que transporta el agua
Capítulo Operaciones de
llevadas a cabo en una residual, y que pueden
3 pretratamiento
estación depuradora de obstruir bombas y
aguas residuales (EDAR) canalizaciones o bien
interferir en el desarrollo de
procesos posteriores.

Dar a conocer las


Conocimiento de los
operaciones más
principios básicos tendentes
habituales para la Etapas del
Capítulo a separar por medios físicos
separación por gravedad tratamiento
4 y químicos las partículas en
de las partículas primario
suspensión no retenidas en
suspendidas más pesadas
el pretratamiento.
que el agua

Identificar el tratamiento Tratamientos Fundamentos de la


Capítulo más adecuado para la biológicos de tipo depuración aerobia y
5 reducción de la materia en natural y de anaerobia de las aguas
disolución presente en el instalación residuales y su aplicación a
las diferentes tecnologías de
agua residual
depuración.

Dar a conocer las fases


más usuales en el
Secuencia de
proceso de tratamiento y Etapas implicadas en el
tratamiento y
Capítulo valorización de los fangos tratamiento del fango con
posterior
6 en función de las vistas a proporcionarle un
valorización del
disponibilidades valor como subproducto.
fango de EDAR
económicas, destino final,
etc.

Estudio de las diferentes


Introducir a los
tecnologías existentes en la
tratamientos aplicados a Tratamientos
actualidad para la
Capítulo aquellos contaminantes terciarios de
eliminación de
7 específicos que no depuración de
contaminantes específicos
pueden eliminarse por aguas residuales
poco biodegradables y
medios convencionales
nutrientes minerales.

Proporcionar una idea de


las dimensiones de una Diseño de una instalación
EDAR a partir de una de depuración de aguas
Capítulo Caso práctico de
serie de parámetros de mixtas desde la entrada del
8 dimensionamiento
entrada tales como el efluente hasta la salida del
caudal y la carga secundario.
contaminante
1. La gestión del agua como recurso

Objetivos

Dar a conocer las etapas que integran la gestión del agua para su aprovechamiento
como recurso y posibilidades de reutilización.

[Link]ón

La utilización del agua como recurso provoca una disminución de su calidad y, en muchos
casos, un deterioro medioambiental al ser devuelta ésta directamente al medio receptor tras
su utilización; de ahí la importancia de depurarla para su reutilización y evitar de esta forma
impactos ambientales negativos.

Las fuentes de contaminación del agua pueden clasificarse en dos tipos principales:
 Fuentes puntuales o localizadas. Son aquellas que vierten sustancias
contaminantes en el interior de un sistema de agua terrestre a través de unos puntos
concretos. Estos puntos pueden ser conducciones, acequias, colectores, etc.

Las fuentes puntuales suelen estar asociadas a un único emisor (fábricas, industrias,
EDAR, entre otras), por lo que son fácilmente identificables y controlables.

 Fuentes no puntuales o difusas. Son aquellas que vierten sustancias contaminantes


en el interior de un sistema de agua terrestre, de forma no conducida, a través de un
área considerable. Dentro de este grupo se engloban las aguas de escorrentía o las
que fluyen a través de filtraciones del terreno. Entre los ejemplos más comunes
encontramos granjas, cultivos, jardines, solares en construcción, vías de comunicación
terrestres, vertederos, etc.
 Estos efluentes procedentes de las aguas de lluvia y de riego, suelen contener restos
de productos fitosanitarios, fertilizantes, aceites, gomas, metales pesados, etc. La
polución que originan es de difícil control, ya que su descarga no está localizada en un
punto. Una de las mayores dificultades que entraña su identificación es el hecho de
que la polución se puede manifestar en lugares alejados de la fuente no puntual; por
otra parte, los efectos negativos se pueden manifestar al cabo de varios años de
haberse producido el vertido, ya que el suelo retiene los elementos contaminantes y
retarda su detección.

Desde el punto de vista de la reutilización y su uso posterior, resulta muy importante realizar
una planificación global del ciclo del uso del agua desde un inicio y no esperar a adoptar
decisiones en cada etapa del ciclo, lo que redundará en una reducción de los costes y evitará
la inviabilidad económica de las operaciones de reutilización (Estevan, 2005).

Para conseguir este propósito, se deben tener adecuados conocimientos de las diferentes
características físico-químicas y biológicas de las aguas residuales, ya que de acuerdo con
esta premisa y los estudios de tratabilidad y/o experiencia, se pueden preseleccionar los
posibles métodos de tratamiento y, en consecuencia, diseñar una planta de tratamiento de
aguas residuales o la optimización de procesos industriales que puedan brindar los mejores
resultados.

1.2. El ciclo integral del agua

El ciclo integral del agua que se utiliza para consumo humano abarca todas las actividades
que tienen lugar desde la captación del recurso hídrico hasta que se devuelve al medio
natural, una vez éste ha sido utilizado. El hecho de completar el ciclo significa que el agua
devuelta al medio natural está en condiciones de volver a ser utilizada.

Al considerar la reutilización del agua desde una perspectiva global, se está adoptando un
enfoque de ciclo de vida de un producto, donde los requisitos de reutilización y reciclaje 1 se
toman en consideración desde la fase de diseño del mismo hasta el final de su vida útil,
incluyendo su etapa como residuo “de la cuna a la tumba”.
La reutilización del agua empieza desde el mismo momento en que se extrae
el recurso natural para su uso.

En efecto, pensar en la reutilización del agua desde un principio evita tener que implantar
posteriormente costosas soluciones de “fin de tubería” para hacer viable esta idea.

En este contexto debe preverse una óptima relación calidad/coste del agua regenerada
obtenida. Por un lado, la calidad viene definida por numerosos indicadores físico-químicos
que determinan su empleo para diferentes usos; por otro lado, los costes ecológicos,
económicos y sociales confieren al ciclo del agua un carácter complejo que a menudo resulta
difícil reducir a valores monetarios.

En la figura 1.1 se muestran las actividades más significativas en relación con el ciclo
integral del agua.

Figura 1.1.  Ciclo integral del agua.

De estas actividades son especialmente significativas la captación de los recursos y su


potabilización, ya que dejan el agua preparada para el consumo humano. Análogamente, la
depuración es también muy importante, pues en la actualidad los ríos no son capaces por sí
mismos de autodepurar los vertidos.

Es por ello que la racionalización del uso del agua y la necesidad de preservar su calidad
requieren un análisis desde muy diferentes puntos de vista: captación, potabilización,
abastecimiento, consumo, depuración y reutilización.

1.2.1. Captación
El agua necesaria para abastecer a una población puede proceder de varias fuentes de
captación: aguas de lluvia, aguas superficiales y aguas subterráneas, principalmente.

La calidad del agua captada está condicionada por las disponibilidades que rodean el
entorno de la población que se desea abastecer. En este sentido, las actividades humanas e
industriales propician que las características de los recursos hídricos se vean modificadas
hasta alcanzar grados de contaminación que los hacen no aptos para el consumo humano.

En la tabla 1.1 se muestra una clasificación de los contaminantes presentes en el agua.

Tabla 1.1: Clasificación de los contaminantes presentes en el agua.


Contaminantes Contaminantes Contaminantes Contaminantes
físicos químicos gaseosos biológicos
•Color •Materia orgánica •Anhídrido •Bacterias
•Olor y sabor •Acidez/alcalinidad carbónico •Hongos
•Grasas y aceites •pH •Metano •Protozoos
•Espumas •Nitrógeno •Ácido sulfhídrico •Algas
•Radiactividad •Fósforo •Animales
•Temperatura •Salinidad •Plantas
•Sólidos disueltos •Metales pesados •Virus
•Sólidos en •Detergentes
suspensión •Compuestos
•Turbidez tóxicos
•Pesticidas

La percepción que tiene de la calidad del agua potable una persona consumidora de este
recurso viene dada por las características organolépticas (sabor, color, turbidez, etc.) de
la misma. En este contexto, las partículas en suspensión no sedimentables o coloides son los
responsables de dichas cualidades, pudiendo ser indicativas de su origen natural o bien de
una posible contaminación. Por ejemplo, en aguas naturales, la presencia de minerales
proporciona una coloración variada, el fitoplacton da lugar a tonalidades verdosas, los
detergentes propician la aparición de espumas, etc.

La calidad del agua de entrada puede tener una considerable influencia


sobre las posibilidades de reutilización final.
1.2.2. Potabilización

La potabilización consiste en dejar el agua libre de todas sus impurezas y hacerla apta para
el consumo humano. Los procedimientos utilizados para hacer que el agua sea potable
variarán en función de la calidad de los recursos hídricos disponibles.
Las etapas de potabilización son las siguientes:
•Eliminación de elementos flotantes.
•Agrupación de partículas en suspensión mediante floculación y decantación.
•Cloración para eliminar gérmenes.

En la figura 1.2 se ilustra el procedimiento de potabilización del agua.

Figura 1.2.  Etapas en la potabilización del agua.


Fuente: adaptado de [Link]

La eliminación de elementos flotantes se consigue gracias a la separación física por medio


de barreras, para impedir que los cuerpos de gran tamaño como ramas, plásticos y otros
elementos que pueden estar incorporados en las aguas de abastecimiento, penetren en el
interior de la planta de tratamiento (1).

Una vez el agua ha entrado en la instalación, se produce una primera eliminación de sólidos
en suspensión arrastrados por la corriente y que, debido a su tamaño y alta densidad,
precipitan hacia el fondo; suelen ser arenas y pequeños objetos que no han sido separados
en el primer filtrado (2).
A continuación, se añaden sulfato de alúmina y polielectrolitos para producir la coagulación y
posterior floculación de los coloides, es decir, de aquellas partículas en suspensión no
sedimentables cuya carga eléctrica les impide juntarse para precipitar. La formación de
partículas de mayor tamaño posibilita de esta manera la decantación o flotación de éstas,
con lo que pueden ser eliminadas por medios físicos (3 y 4).
En la siguiente etapa, el flujo pasa por una serie de filtros de arena silícea o de carbón
activado que ayudan a eliminar las características organolépticas del agua, tales como sabor,
olor, color, entre otras (5). También pueden emplearse métodos más sofisticados como la
ozonización. Posteriormente, se desinfecta el agua añadiendo cloro para eliminar cualquier
bacteria o microorganismo que pudiese permanecer en la corriente (6).
Finalmente, el agua es almacenada y, antes de ser distribuida a los consumidores, se analiza
para comprobar que cumple los requisitos definidos en la reglamentación técnico-sanitaria
(7). Asimismo, también se monitoriza el cloro residual existente en diversos puntos de la red
de distribución como medida precautoria que garantice la desinfección del agua.
1.2.3. Abastecimiento
Por lo que respecta al ciclo integral del agua, el abastecimiento y distribución de este recurso
constituye, sin duda alguna, uno de los aspectos más importantes. El desarrollo de un país y
su modernización dependen, de forma directa, de las infraestructuras de las que dispone,
entre las que se citan las relativas a la captación, abastecimiento y distribución de los
recursos hídricos que demanda la población.
A pesar de la importancia que poseen estas infraestructuras para el desarrollo, éstas ocupan
papeles muy secundarios en el contexto general de los países, salvo muy contadas
excepciones o casos de extrema necesidad. Uno de los motivos de esta falta de relevancia
radica en el hecho de que las infraestructuras subterráneas son menos vistosas que otro tipo
de infraestructuras a la vista de los ciudadanos. Este dato se traduce, finalmente, en una
menor atención política y ciudadana hacia las obras hidráulicas. En los países en vías de
desarrollo esta afirmación se puede comprobar de forma fehaciente.
A pesar de que la inmensa mayoría de la población de los países desarrollados dispone del
servicio de agua potable en sus propios domicilios, no es menos cierto que, con relativa
frecuencia, aparecen en los medios de comunicación referencias a la necesidad de
modernizar estos servicios.
Algunos ejemplos son las averías que pueden dejar sin suministro a más de 500.000
abonados durante períodos superiores a 24 horas, las fuertes reclamaciones por
insuficientes niveles de presión en las redes de distribución, especialmente en períodos
estivales y en zonas de una gran implantación turística, y las protestas por la deficiente
calidad de las aguas suministradas.
Llegados a este punto, también es conveniente mencionar el grave problema que genera la
sequía, cuyo dramatismo máximo se alcanza cuando puede llegar a afectar al suministro de
agua potable de las poblaciones.
La sequía constituye una de las principales causas por las que los servicios
de infraestructura de abastecimiento y distribución de agua potable
adquieren una gran relevancia en los países en general.

Con este panorama, las acciones emprendidas para mejorar estos servicios han ido
destinadas a “remendar” de forma inadecuada la situación que estamos viviendo. Todavía no
se ha considerado de forma correcta la cantidad de agua que se pierde en las redes de
distribución de agua potable a consecuencia de un deficiente estado de las mismas y por una
carencia de mantenimiento de éstas: por lo tanto, los rendimientos de las redes de
abastecimiento son muy bajos.

Para compensar esta situación se han llevado a cabo numerosas campañas de


sensibilización de la población destinadas a reducir el consumo de agua, aun cuando siguen
sin solucionarse de forma adecuada estas deficiencias en la red de abastecimiento y
distribución de agua potable.

El abastecimiento y distribución de agua potable tiene una importancia vital


por cuanto se trata de un servicio absolutamente imprescindible para
garantizar la calidad de vida de la sociedad.
1.2.4. Consumo

El agua es un bien escaso y valioso. Utilizarla de forma racional es una obligación de todos
los ciudadanos para asegurar a las futuras generaciones un mundo habitable.

El incremento de población y, fundamentalmente, las necesidades de consumo derivadas del


creciente nivel de vida, son factores que unidos a largos períodos de sequía que se producen
cíclicamente en determinadas áreas, hacen que el agua deba ser una materia prima con la
que hay que tener especial cuidado en su consumo.

El consumo de agua dulce en el planeta se multiplicó por seis entre 1900 y 1995, doblando el
ritmo de crecimiento demográfico. En torno al 60% de la demanda global de agua -que se
estima hoy en unos 4.000 km 3 por año- corresponde al sector agrario, en su mayor parte
para irrigación, pero la industria, las plantas generadoras de energía, el uso doméstico, etc.,
emplean también -y en forma creciente- grandes cantidades de agua (Fernández, 2005, IMU
Ingenieria Municipal, Mayo 2005).

Cubrir las necesidades primarias de abastecimiento es complejo y


económicamente muy costoso.

En la tabla 1.2 se proporcionan ejemplos de un mal uso del agua y algunas acciones
tendentes a conseguir un mejor ahorro del recurso.

Tabla 1.2: Ejemplo de malos usos del agua doméstica y adopción de algunas medidas de
ahorro.
Malos usos del agua Acciones que comportan ahorro
En el cuarto de baño se Si el agua del inodoro se colorea sin hacerlo funcionar, es
utiliza un 75% del agua total. señal de que hay una fuga de agua.
Un pequeño escape de grifo Si se cierra el grifo al lavarse los dientes se ahorran 19
puede causar la pérdida de litros de agua. Sólo mojar y enjuagar el cepillo consume 1
200 litros de agua cada día. litro de agua.
Un inodoro que pierde agua Llenando el fregadero al lavar los platos, se gastan menos
echa a perder 1.700 litros en de 20 litros de agua. Se ahorran prácticamente 80 litros
6 meses. cada vez que se lavan los platos con el grifo cerrado.
Si se lavan los platos con el El túnel de lavado de coche consume de 20 a 35 litros de
grifo abierto se desperdicia agua. Si se usa un cubo y una esponja, se gastan menos
una media de 100 litros de de 50 litros. Con cualquiera de los dos métodos se ahorran
agua. más de 375 litros de agua respecto al uso de la manguera.
Las duchas consumen hasta
el 30% del agua doméstica. Un cabezal de ducha de bajo consumo reduce el gasto de
Cada ciudadano malgasta 53 agua hasta la mitad o más.
litros de agua cada día.

Hoy en día los consumos de agua vienen determinados por la suma de las siguientes
demandas a satisfacer:
•Consumos municipales o urbanos.
•Consumos agrícolas, ganaderos y de riego de parques.
•Consumos industriales.
•Caudales ecológicos.

1.2.5. Saneamiento y depuración

Las aguas residuales son, tal y como su propio nombre indica, efluentes que contienen
sustancias fecales y otros compuestos derivados de utilizaciones diversas (limpiezas,
procesos industriales, actividades lúdicas, etc.).

Por lo tanto, este tipo de aguas provienen principalmente de un uso doméstico e industrial. El
mayor porcentaje de su composición procede del consumo doméstico y raramente se
incorporan aguas residuales de origen ganadero o agrícola. Además, la presencia de
efluentes industriales en las redes de alcantarillado está limitada según su calidad y regulada
por las ordenanzas municipales.

Hasta hace pocos años, los vertidos producidos por la población y por la escasa industria
existente podían ser asimilados por los cauces receptores. El río, a través de su capacidad
de autodepuración natural, limpiaba las aguas residuales recibidas de una población,
volviendo a tener el cauce unas características lo suficientemente aceptables como para que
el agua pudiera ser utilizada por otros usuarios aguas abajo.
En la actualidad, debido al gran crecimiento industrial y de los núcleos de población, se
producen vertidos de tal magnitud que la capacidad de autodepuración de los cauces es
insuficiente para permitir la posterior reutilización del agua sin tratamiento previo.

Es necesario devolver el agua al río al menos en unas condiciones similares


a como fue captada.

Una vez utilizada el agua, ésta se convierte en residual y se recoge en la red de


saneamiento o alcantarillado, constituida por un conjunto de canales subterráneos que
desembocan en los colectores, de mayores dimensiones, y que son la antesala de
las plantas depuradoras (EDAR).
Por lo tanto, en un sentido amplio, se puede decir que la red de alcantarillado es aquella
infraestructura urbana que recoge los drenajes pluviales, residuales, depurativos y los de
vertido. A este respecto, la red de alcantarillado puede ser de dos tipos:
•Unitaria. Además de las aguas residuales domésticas, circulan por ella las provenientes de
factores meteorológicos, predominantemente lluvias.
•Separativa. La red de alcantarillado es doble, distinguiéndose por un lado la red de
saneamiento y, por otra, la de lluvia.
A la hora de plantear la gestión de un agua residual urbana se deberán de tener en cuenta
toda una serie de factores:
•Composición y características del agua residual a gestionar.
•Volumen o caudal medio a gestionar.
•Disponibilidad urbanística y económica necesaria.
•Destino final del efluente tratado.
El saneamiento urbano de las aguas comprende un ámbito funcional extenso que cubre todo
el proceso completo de recolección, evacuación, tratamiento y control de las aguas
residuales, pluviales y subterráneas, mediante una red de alcantarillado, depuradoras y otras
instalaciones.

La red de alcantarillado debe prever la evacuación conjunta de las aguas


residuales y pluviales, con lo que sus dimensiones son muy superiores a las
requeridas para la evacuación de las aguas residuales.

En situaciones extremas de pluviosidad puede darse el caso de que las depuradoras no


puedan absorber todo este caudal de agua, por lo que es necesaria la construcción
de rebosaderos. Estos elementos son salidas de los colectores que conducen las aguas
directamente al río o al mar. Debido a que el agua pluvial es limpia y queda mezclada con las
residuales en una proporción de 4:1, se dan unos niveles de contaminación tolerables.
El objetivo de los tratamientos de depuración de un agua residual es el de separar y
concentrar o transformar los diferentes tipos de contaminantes presentes, para garantizar la
calidad que exige la legislación y así poder verter el agua depurada al cauce receptor final.
Esta depuración se lleva a cabo a través de una serie de etapas u operaciones unitarias
secuenciadas, las cuales pueden desarrollarse, todas o alguna de ellas, en el mismo lugar de
producción del agua residual o en plantas centralizadas al servicio de varios usuarios (por
ejemplo, depuradoras donde se tratan conjuntamente aguas residuales de origen urbano y
de origen industrial)2.

Las operaciones de depuración del agua en una estación depuradora de aguas admiten dos
clasificaciones distintas. La primera se realiza en base al tipo de elemento utilizado en el
proceso y se distinguen:
•Tratamientos biológicos. Cuando hay actuación de elementos vivos (microorganismos).
•Tratamientos físico-químicos. Cuando lo que intervienen son reactivos químicos y/o
factores físicos.

La segunda clasificación se realiza según la ubicación del proceso dentro del esquema de la
planta de tratamiento, lo que conduce a definir:
•Tratamientos previos o pretratamientos. Para separar sólidos groseros.
•Tratamientos primarios. Se definen como los tratamientos físicos y/o químicos que
comportan la sedimentación de sólidos en suspensión, reduciéndose la DBO 5 almenos en un
20% y los sólidos en suspensión totales en, como mínimo, un 50% (artículo 2 de la Directiva
91/271/CEE).
•Tratamientos secundarios. Se definen como el tratamiento del agua residual mediante un
proceso que, en general, comporta un tratamiento biológico con sedimentación secundaria, u
otro proceso en el que se respetan los requisitos que deben cumplir los vertidos de las
instalaciones de depuración de aguas residuales (artículo 2 de la Directiva 91/271/CEE).
•Tratamientos terciarios. Encaminados a eliminar los contaminantes orgánicos no
biodegradables (compuestos sintéticos) y nutrientes minerales (especialmente nitrógeno y
sales de fósforo).
•Desinfección. Es la etapa final en los procesos de tratamiento de aguas residuales. Su
misión es eliminar bacterias enteropatógenas y virus que no fueron eliminados en las etapas
previas del tratamiento.

Como resultado de la depuración se obtendrán unos lodos o fangos procedentes de los


decantadores que habrá que gestionar. En consecuencia, podemos distinguir en todo el
proceso dos líneas: la de aguas y la de fangos.

Después de ser tratada, el agua residual debe ser evacuada al medio acuático (vertido y
dilución en corrientes, alcantarillado, ríos, lagos, estuarios o el mar) o reutilizada, por
ejemplo, como agua de riego o como agua para refrigeración industrial, siempre cumpliendo
la normativa vigente en cada caso en particular.

En lo sucesivo nos basaremos en esta última clasificación para ir describiendo los procesos
de depuración de un agua residual.
En la tabla 1.3 se muestra la secuencia típica que sufre un agua residual urbana a lo largo
del proceso de depuración en una EDAR y algunas particularidades sobre la misma.

Tabla 1.3: Secuencia típica en una estación depuradora de aguas residuales urbanas. Datos
recogidos en la Directiva 91/271 de la CEE.
Fuente: Junta de Sanejament (Generalitat de Catalunya).
Tipo de Tipo de
proceso de proceso de Ejemplo Objetivos
tratamiento tratamiento
•Cribado y •Retención de gruesos flotantes.
tamizado. •Reducción del tamaño de los
•Dilaceración. sólidos.
•Desarenado. •Separación de arena en
Procesos
Pre-tratamiento •Desengrasado. suspensión.
físicos
•Homogeneizado. •Separación de grasas y
aceites.
•Homogeneizar la concentración
y el caudal del agua residual.
•Sedimentación. •Reducción de la DBO5 en al
Procesos
Tratamiento •Flotación. menos un 20%.
físicos y
primario •Floculación. •Reducción de los sólidos en
químicos
•Neutralización. suspensión en un 50-85%.
•Procesos •El influente del tratamiento
aerobios. secundario debe haber reducido
Tratamiento Procesos •Procesos su DBO inicial en un 70-90% y
secundario biológicos anaerobios. los sólidos totales en un 90%.
•Procesado de los
residuos sólidos.
•Eliminación de •Separación de los
contaminantes no contaminantes orgánicos no
Tratamiento Procesos
biodegradables. biodegradables y los nutrientes
terciario químicos
•Eliminación de minerales.
nutrientes.
•Desinfección •Eliminación de
Procesos
química. microorganismos patógenos.
Desinfección físicos y
•Desinfección
químicos
física.

En la figura 1.3 se ilustra el funcionamiento de una planta típica de depuración de aguas


residuales urbanas. Pueden distinguirse claramente los procesos que se siguen en una
EDAR convencional:
•Línea de aguas: pretratamiento, tratamiento primario, tratamiento secundario y tratamiento
terciario.
•Línea de fangos: espesamiento, digestión, acondicionamiento, secado y eliminación.
•Línea de gas: producción de metano.

Figura 1.3.  Esquema del funcionamiento de la EDAR de la ciudad de Lérida.


Fuente: COMSA.
El saneamiento y la depuración de las aguas residuales son fundamentales para evitar
posibles contaminaciones de origen microbiológico o de origen químico. En este sentido, es
muy importante realizar una correcta gestión, entendiendo como tal el conjunto de
actividades encaminadas a dar a este agua el destino final más adecuado de acuerdo con
sus características.

En la figura 1.4 se ilustra una planta depuradora de aguas convencional, con digestión
aerobia del exceso de fangos y sin decantación primaria.

Figura 1.4.  Vista aérea de la planta depuradora de aguas urbanas de Berga, en Barcelona
(8.300 m3/d y 41.500 h.e).
Fuente: Junta de Sanejament (Generalitat de Catalunya).

1.2.6. Reutilización

La reutilización de las aguas residuales regeneradas debe tener un papel preponderante, no


sólo como recurso alternativo, sino también como nuevo producto dentro del mercado del
abastecimiento y saneamiento de las aguas.

Sin embargo, también es necesario hacer constar que la reutilización del agua es
complicada, pero necesaria en la mayoría de los países. La elección de la opción de
reutilización debe hacerse conjuntamente con la selección de los procesos de tratamiento de
agua residual. En la mayoría de los casos, y después de un tratamiento secundario, incluidos
nitrificación, filtrado y desinfección, el agua municipal puede ser utilizada de nuevo en riego,
actividades recreativas y extinción de incendios, lo cual, considerado conjuntamente,
constituye en casi todas las comunidades más del 50% del consumo total del agua.
Normas a cumplir en vistas a la reutilización de las aguas (Estevan, 2005)
1. Evitar mezclar efluentes de distintas procedencias, por ejemplo, industriales y urbanos.
2. Prohibir vertidos industriales de alta salinidad.
3. Prohibir la implantación de pequeñas desaladoras (hoteles, centros públicos, entre
otros) con vertidos de salmueras a la red de alcantarillado.
4. Instalar siempre que sea posible redes de saneamiento separativas de pluviales y
residuales.
5. Realizar un buen mantenimiento del alcantarillado.
6. Evitar intrusiones de aguas freáticas o saladas en los sistemas de saneamiento.
7. Implantar balsas de tormenta.

Para la industria, la reutilización del agua regenerada significa reutilizar o hacer recircular,
con o sin tratamiento, sus propias aguas residuales.

La reutilización del agua residual dentro de la industria debe evaluarse en


cada caso, porque cada una tiene sus propias y específicas demandas.

Las zonas donde la reutilización de las aguas residuales tendrá un mayor éxito dependerán
de una serie de condicionantes básicos:
 Presencia de depuradoras.
 Necesidad del recurso de agua.
 Existencia en la zona de una voluntad política favorable a la reutilización de este
recurso.
 Condicionantes ecológicos.
 Condicionantes sociales.
 Condicionantes económicos.
 Condicionantes legislativos o normativos.
 Condicionantes tecnológicos.
 Condicionantes de gestión.

En la tabla 1.4 se muestran las opciones de reutilización del agua y los factores limitantes
para cada caso.

Tabla 1.4: Opciones de reutilización del agua y factores limitantes.


Consumo de agua Criterios de calidad del agua
Metales pesados,
Industria no alimentaria
Cl-, SO42-, Mg2+, Ca2+, DBO, DQO
Industria alimentaria Compuestos orgánicos e inorgánicos, bacterias, virus,
Agua potable compuestos mutagénicos
Compuestos orgánicos e inorgánicos, bacterias, virus,
Recarga de agua subterránea
compuestos mutagénicos
Metales pesados, Cl-, NH4+, NO3-, SO42-, bacterias,
Regadío en agricultura
virus, compuestos mutagénicos
Metales pesados, Cl-, NH4+, NO3-, SO42-, bacterias,
Acuacultivo
virus, compuestos mutagénicos
Actividades recreativas,
paisajismo, regadío, lagos, Cl-, virus, bacterias, DQO, DBO, sólidos en suspensión
cursos de agua
Extinción de incendios Sólidos en suspensión
[Link] urbano del agua
Independientemente de las industrias y procesos comerciales, también los hogares producen
grandes cantidades de aguas residuales.
Las aguas de consumo urbano se utilizan básicamente para uso doméstico, es decir, para
atender las necesidades personales de higiene, lavado, alimentación y riego de jardines.
También se incluye el uso comercial e industrial de aquellos establecimientos situados en el
medio urbano y servicios de equipamiento público (escuelas, hospitales, limpieza de calles y
alcantarillado, protección contra incendios, etc.).
Por otro lado, la estacionalidad espacial y temporal debida al posible desarrollo turístico de la
zona obliga a sobredimensionar las infraestructuras de saneamiento.
De hecho, por porner un ejemplo, en España el consumo medio de agua se situa en 193
litros por persona y día 3 procedente de los retretes, baños, lavabos y lavadoras, que van a
parar al sistema de alcantarillado. A este dato se debe añadir la gran cantidad de agua de
lluvia que arrastra la suciedad de tejados, caminos, carreteras y plazas.
1.3.1. Aguas residuales urbanas
Las aguas residuales urbanas son el resultado de la actividad normal de los habitantes de un
núcleo urbano y provienen básicamente de cocinas y baños. Se incluye también el agua
residual procedente de los equipamientos de uso público, los servicios a la vía pública y las
actividades industriales conectadas a la red de saneamiento urbano.

En los grandes núcleos urbanos, las aguas residuales tienen prácticamente un carácter
mixto: doméstico e industrial. El hecho de considerar grandes volúmenes de caudal, hace
que en conjunto se pueda hablar de una composición media determinada para las aguas
residuales urbanas, cosa que no ocurre con las aguas industriales típicas.

Si los valores obtenidos se apartan mucho de los mostrados en la tabla 1.5, hay que pensar
que existen vertidos industriales. Es igualmente importante comprobar si las aguas de
entrada a la planta tienen una proporción elevada de metales pesados u otros productos que
puedan inhibir los procesos biológicos de depuración o digestión.
Tabla 1.5: Parámetros típicos de contaminación por habitante y día de un agua residual
urbana.
Fuente: Metcalf & Eddie, 1995.
Concentración
Parámetro
(g/hab./día)
Dotación hídrica (l/hab./día) 200-300
DBO5 75
DQO 150
Sólidos en suspensión 60
Nitrógeno y derivados 12
Fósforo total 3
Aceites y grasas 30
Relación DQO/DBO5 1,7-2

Las propiedades físicas y los componentes químicos y biológicos del agua residual tienen
una gran importancia para el diseño y explotación de las instalaciones. Desde el punto de
vista de la reutilización del agua depurada, el estudio de los parámetros de la  tabla 1.5 se
verá ampliado al considerar otros elementos como los metales pesados (Cd, Zn, Ni, Hg...),
patógenos, sustancias refractarias al proceso de tratamiento (fenoles, pesticidas), entre
otros.

El volumen de agua residual generada oscila entre los 150 y 350 litros por habitante y día,
dependiendo de la situación geográfica, de los hábitos de la población, etc. Asimismo, los
datos anteriormente citados pueden verse alterados por la presencia de industrias.

1.4. Uso industrial del agua

El agua natural se trata, no tan sólo para el consumo humano sino también para cubrir las
necesidades existentes en la industria y sus procesos, para los cuales se requerirá agua de
las más diversas calidades, así como métodos y procesos de tratamiento diversos, como por
ejemplo, los que se aplican en las instalaciones para regular la dureza de las aguas y su
calidad mediante la precipitación y floculación.
El agua utilizada en la industria y en los procesos comerciales contiene habitualmente una
concentración muy elevada de contaminantes y necesita ser tratada mediante sofisticados
procesos físico-químicos y biológicos, para conseguir una calidad que permita reutilizar el
agua para fines industriales. Mediante un severo control del círculo del agua de consumo
podemos reducir efectivamente nuestras necesidades de este recurso natural tan preciado y,
al mismo tiempo, descongestionar las depuradoras municipales.
Al mismo tiempo, la distribución geográfica de este recurso condiciona la organización del
territorio y de las actividades económicas y sociales y, por lo tanto, el desarrollo industrial y la
capacidad competitiva de las industrias.
A continuación se citan los servicios que el agua puede prestar a la sociedad, y que son
básicos para la industria: fluido térmico, generación de energía, función de transporte, agente
de limpieza y materia prima.

 Fluido térmico. Se trata de aprovechar, ya sea en forma de vapor o en fase líquida, la


capacidad calorífica del agua para extraer o ceder el calor que se haya podido generar
en las operaciones productivas. El consumo de agua en las operaciones de
refrigeración representa, por término medio, un 25% del total de agua consumida por
la industria, llegándose a situar este porcentaje entre el 50 y el 80% en el sector
químico.
 Generación de Energía. El vapor a alta presión generado en una caldera puede
aprovecharse para expandirse en una turbina y mover un alternador para la
generación de electricidad, o bien para proporcionar calor en procesos de secado.
 Transporte. Casi todas las industrias utilizan el agua como medio de transporte y
disolvente. La tendencia actual es hacer que el transporte se haga, en la medida de lo
posible, por vía seca, mediante la utilización del aire como fluido de transporte de
productos o de forma mecánica mediante cintas transportadoras.
 Agente de limpieza. El agua es un medio adecuado y económico para el lavado
general de equipos industriales. Aparte del punto de vista estético, lavar el equipo es
importante por razones de seguridad, calidad y producción.
 Materia prima. Son muchos los procedimientos industriales que requieren agua como
materia prima, pues constituye un vehículo muy adecuado para muchos compuestos
químicos. Un claro ejemplo lo representa la industria de las bebidas embotelladas.
1.4.1. Aguas residuales industriales
De naturaleza diferente a las aguas de suministro utilizadas por el establecimiento en sus
procesos de producción, están constituidas por desechos líquidos provenientes de una
fábrica o empresa que produce cualquier clase de material o artículo sometido a oferta y
demanda en el mercado.
El motivo fundamental que debería mover a un empresario a contemplar la depuración de las
aguas industriales derivadas de las fases productivas que se desarrollan en su industria,
tendría que ser el de servir a la sociedad y al entorno que le rodea.
Por desgracia, la realidad es diferente, ya que la dinámica económica obliga a los industriales
a minimizar los costes y las inversiones en sus procesos productivos.
La conveniencia de cumplir estas dos situaciones parece una misión imposible. El
tratamiento de las aguas residuales de las industrias deberá compaginar, al igual que el resto
de las actividades industriales, la adecuada preservación del medio ambiente junto con la
viabilidad económica del proceso.

La depuración de las aguas residuales industriales ha de plantearse desde


una perspectiva global, valorando en todo momento los efluentes que se
producen.

Por ejemplo, en aguas fundamentalmente inorgánicas, procedentes de las industrias


químicas, galvánicas o textiles, se realizan tratamientos en función del contaminante a
eliminar tales como la coagulación-floculación, decantación, flotación, neutralización,
oxidación, entre otras; en aguas básicamente orgánicas, tendrán su aplicación los fangos
activados, filtros percoladores o biodiscos.
En la tabla 1.6 se muestran los contaminantes que aparecen con más frecuencia en las
aguas residuales según los diferentes tipos de actividad.

Tabla 1.6: Contaminantes más frecuentes en diferentes tipos de industrias.


Actividad Contaminantes

temperatura.
Detergentes

Materiales

Materiales
orgánicos

orgánicos
Residuos

Residuos
químicos

químicos
Cianuro

Fenoles

Sólidos

tóxicos

tóxicos
Grasas
Ácidos

Elevad
Álcalis

Color

Agricultura x x x x
Química x x x x x x
Carbón x x
Coque y gas x x x x
Tintes x x x x
Alimentació x x x x x x x
n
Hierro x x x x
Acabados x x x x x x
metálicos
Minería x x x
metálica
Refinado de x x x x
aceites
Papel x x x x x
Acero x x x x
Curtidos x x x x x
(tenería)
Textiles x x x x x x x x x x

Dado el elevado coste de todos estos sistemas, debe minimizarse en la


medida de lo posible la contaminación y reutilizar los elementos
recuperados, entre los que se debe incluir el propia agua.
La característica más importante de las aguas residuales industriales es su variabilidad, lo
que imposibilita hacer una planificación de depuración conjunta con las aguas residuales
domésticas. Esta variabilidad no sólo se da en el tiempo, sino que también afecta a la
composición.

Por lo tanto, en el ámbito industrial, no puede hablarse de sistemas estándar de depuración


de aguas, ya que las características de los suministros y del proceso industrial determinarán,
en cada caso, las operaciones a efectuar.

De forma general, se pueden clasificar los vertidos industriales en las siguientes categorías:

1. Vertidos no contaminados.
2. Vertidos asimilables a las aguas residuales domésticas.
3. Vertidos de tipo doméstico (orgánicos) de alta concentración.
4. Vertidos asimilables, previo tratamiento.
5. Vertidos incompatibles con el sistema de saneamiento.
6. Vertidos térmicos

En el saneamiento de las aguas residuales industriales se ha de tener en cuenta dónde se


produce el vertido. Si el vertido se realiza en cauces de dominio público, la industria tendrá
que disponer de las infraestructuras necesarias para que el efluente cumpla con los
parámetros de calidad que establece la normativa vigente y, por lo tanto, tendrá que contar
con los procesos de depuración necesarios para ello.

Si se realiza en una red de saneamiento conjunto, será necesario hacer un pretratamiento de


las aguas residuales en la industria, hasta el punto de que el efluente a la salida de la
industria sea compatible con el tratamiento final aplicado al conjunto de aguas residuales del
municipio.

Lo más usual, aunque no lo más deseable, es que se recojan simultáneamente en las


mismas conducciones de saneamiento urbano, las aguas residuales domésticas y las
procedentes de los procesos industriales. Únicamente en el caso de grandes complejos
metalúrgicos, químicos, mineros o petroquímicos, suelen existir redes de saneamiento
independientes que vierten directamente a un cauce público y pueden, por tanto, tratarse con
depuradoras específicas para ello.

En el caso de que las aguas lleguen mezcladas, es importante conocer el porcentaje de


vertido industrial/doméstico, puesto que de ello dependerá que los sistemas de depuración
existentes puedan obtener el rendimiento deseado.

De forma sencilla, se puede tener una idea de la influencia de la contaminación por agua
residual industrial a través de la carga contaminante del agua a la entrada de la depuradora.

En función del caudal y carga contaminante de las aguas residuales de una industria, se
pueden establecer tres categorías: tipo A, tipo B y tipo C.
 Tipo A: el vertido de aguas residuales es superior a los 6.000 m 3/año, siendo la carga
contaminante diferente a la doméstica. Este grupo es el más significativo, y a él
pertenecen sectores tan importantes como el industrial, textil, químico o alimentario.
 Tipo B: el vertido de aguas residuales es inferior a los 6.000 m 3/año y la carga
contaminante es similar a la doméstica.
 Tipo C: se trata de industrias con un código de actividad económica igual o inferior a
5.000 m3/año; sin actividad industrial, pero que pueden generar vertidos significativos.
El sistema de depuración de aguas derivadas de procesos industriales, además de ser
prácticamente específico para cada caso concreto, suele incluir procedimientos tanto físicos
como químicos que se alejan de los procedimientos convencionales de depuración, tales
como la coagulación de coloides, la floculación mediante polielectrolitos, etc.
Es frecuente en las aguas residuales industriales que se detecte la presencia de uno o varios
contaminantes que, por su relevancia, marquen las líneas iniciales a seguir para diseñar un
tratamiento de aguas residuales. En estos casos, y después de haber separado del agua
aquellos elementos eliminables por procesos físicos elementales (desbaste, flotación,
decantación, etc.), es conveniente provocar las reacciones químicas o incluso biológicas que
alteren la forma soluble del elemento a eliminar, insolubilizando el mismo o transformándolo
en un compuesto o elemento tolerado en las normativas, o bien que pueda ser transformado
en sucesivas operaciones.
Para provocar estas reacciones se deberán diseñar procesos y equipos que, a menudo,
darán a la instalación el aspecto de un reactor químico más que de una estación depuradora
de aguas residuales industriales.

Los sistemas de depuración de aguas residuales industriales serán diferentes para


cada tipo de industria y variarán en función de dónde se realice el vertido final.

Tal y como se ha mencionado, en el caso de que el medio receptor vaya a ser el


alcantarillado, será conveniente separar las aguas que deban ser tratadas de las puramente
domésticas o pluviales.
De esta manera, una planta de tratamiento de aguas residuales industriales que tenga que
tratar las aguas antes del vertido a la red de alcantarillado municipal o directamente al cauce
público, como mínimo ha de contar con:
1. Una línea de agua. En primer lugar, se dispondrá de un pretratamiento con desbaste,
desarenado y separador de grasas.
Se puede incluir aireación previa si el agua no viene fresca, y una decantación primaria
sólo si el efluente contiene mucha materia sedimentaria. Asimismo, conviene incluir un
tanque de homogeneización para disminuir la variación de caudales y cargas
contaminantes ya que, de lo contrario, habrá que variar continuamente la dosificación
de reactivos.
Posteriormente, se dispondrán los tanques de coagulación y floculación, con sus
respectivos dosificadores y, finalmente, el sedimentador o clarificador.
Si se quiere mejorar las condiciones de vertido puede incluirse un tratamiento con
carbón activo, para lo cual es indispensable intercalar unos filtros de lecho filtrante con
su lavado correspondiente, con el objeto de retener los pequeños flóculos no
sedimentados y evitar así la rápida colmatación de las columnas de carbón activo.
Finalmente, se puede dar una cloración.
2. Una línea de lodos. Los lodos obtenidos por este sistema no suelen ser aptos para su
digestión biológica, por lo que, normalmente, se llevan a un espesador (de gravedad o
de flotación) y, posteriormente, a una deshidratación mecánica, que casi siempre se
hace con filtros prensa (mayor sequedad, pero más caro) o filtros de banda continua.
Una vez deshidratado, se escogería la forma de valorización más adecuada.

1.5. Uso del agua en las actividades agrarias

La agricultura es el uso que mayor demanda de agua supone a nivel mundial. Se calcula que
el riego de tierras agrícolas consume cerca del 70% de los recursos hídricos del mundo.

El agua usada para regadío puede provenir de fuentes naturales (lluvia, escorrentía
superficial) o bien puede ser reciclada de aguas municipales. Respecto a este último punto,
deberán tenerse en cuenta los fines que se le den al agua, las características y limitaciones
del suelo, las condiciones climáticas y las prácticas agrícolas.

La caracterización del agua de regadío comprenderá aspectos tales como el pH, la salinidad,
el sodio, el carbonato y bicarbonato, los elementos traza, elementos tóxicos, los nutrientes y
el cloro libre.

En los países en vías de desarrollo el agua para regadío representa el 95%


del total de los usos del agua.

Otro aspecto muy importante es el que hace referencia a las actividades agropecuarias.
Hace bastantes años, cuando la ganadería estaba integrada en la agricultura, la producción
de residuos ganaderos no era un problema grave para la calidad de las aguas. Actualmente,
el hecho de que la mayor parte de las actividades ganaderas son de carácter intensivo, con
una relación secundaria o nula con las explotaciones agrícolas, ocasiona que el impacto
provocado en diferentes medios y, en particular, sobre el hídrico, deba ser considerado de
manera específica.

La producción de purines de las explotaciones ganaderas varía de acuerdo con el manejo,


alimentación y situación geográfica. En este contexto, el grado de contaminación puede
superar en varias veces el producido por la población o la industria.

El nitrógeno y el fósforo son los componentes principales de la contaminación producida en


este sector, además de algunos elementos metálicos que forman parte de la dieta de los
animales, como el cobre y el zinc.

Los purines contienen un porcentaje de agua superior al 85%.

Las soluciones para minimizar la contaminación del agua a partir de las actividades agrarias
deben basarse en dos pilares: por un lado, la utilización de tecnologías avanzadas y, por otro
lado, la puesta en práctica de una serie de medidas para prevenir la contaminación del agua
a partir de las actividades ganaderas, tanto en los casos de contaminación puntual (en los
que está perfectamente identificada la localización del vertido y los efectos contaminantes)
como en los casos de contaminación difusa (en la que existen múltiples focos de generación
del contaminante).
1. La reutilización se define como el uso de agua que ha sido utilizada inicialmente en una
aplicación para otra diferente, y el reciclaje como el uso de agua en la misma aplicación en
la que se usó inicialmente.
2. Desde el punto de vista de la reutilización, no resulta recomendable mezclar los
efluentes de los polígonos industriales con los efluentes urbano-residenciales. Existen
numerosos ejemplos donde la mezcla de aguas residuales de distintas procedencias para
ser sometidas a un tratamiento en una planta unificada, puede imposibilitar el
reaprovechamiento (Estevan, 2005).
3. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (2012).

2. Caracterización de las aguas residuales

Objetivo

Identificar el grado y tipo de contaminación de un agua residual y evaluar las


diferentes alternativas de tratamiento en vistas a cumplir la legislación vigente.

2.1. Introducción

La caracterización de aguas residuales está sujeta a los objetivos que persigue la empresa
(exigencias de entidades reguladoras, optimización de recursos, etc.) y asociada a la
información básica que ésta posea: por ello, es preciso conocer las razones que mueven a
una industria a realizar una actividad, conocer su situación real (interna y externa), para así
determinar los límites del estudio y programar el trabajo más adecuado.

La información obtenida permite determinar el sitio, tiempo de duración y clase de muestreo


que se debe realizar.

Después de que haya sido identificado el tipo de descarga y se hayan determinado los sitios
de aforo y muestreo, se deben realizar las adecuaciones necesarias para garantizar que la
toma de muestras sea fidedigna, ya que de la representatividad de éstas depende la
veracidad de los resultados; asimismo, se debe definir la frecuencia de muestreo, y de
acuerdo con los parámetros que se determinen, establecer la forma de manejo y
preservación de las muestras.

Para finalizar, es necesario analizar los resultados y hacer una interpretación, basándose en
la información suministrada (figura 2.1).
Figura 2.1.  Etapas para el desarrollo de una caracterización de aguas residuales.

2.2. La toma de muestras

La correcta toma de muestras de las aguas residuales constituye la condición más


importante para la posterior utilización de los resultados experimentales.

La toma de muestras debe hacerse de forma que los análisis permitan sacar conclusiones
válidas.

Un resultado de laboratorio no es válido ni representativo si la muestra no se ha


tomado correctamente.

No existe un procedimiento universal de muestreo, sino que deben diseñarse para cada
ocasión: puntos de muestreo, tipo y frecuencia de la muestra a tomar. Debe anotarse
siempre:
 el día y la hora;
 los intervalos de tiempo de la toma; y,
 el punto de toma y su descripción.
Asimismo, deberán indicarse los siguientes aspectos:
•En caso de existir, los tratamientos previos que haya seguido el agua residual antes de la
toma de muestra. Si éstas son de procedencia industrial, se detallarán los procesos en que
se han originado y su posible composición.
 Si se trata de aguas urbanas exclusivamente, aguas mixtas, etc.
 La temperatura del agua y aire.
 El caudal o el volumen de la corriente de agua residual a analizar.
 El aspecto del agua muestreada (color, olor, turbidez, etc.).
 La manera de realizar el muestreo (manual o con aparatos automáticos o
semiautomáticos).

La toma de muestras puede hacerse de forma puntual, en función del caudal o del tiempo. El
muestreo puntual es discontinuo y sólo es representativo del agua que circula en ese
momento, por lo que no suele emplearse. El muestreo en función del caudal requiere, en
primer lugar, conocer el caudal de agua residual. La muestra se toma a través de una
derivación de la tubería, en un tiempo dado y a intervalos determinados, captando muestras
parciales con las que se confeccionará una muestra media proporcional al caudal. Si por
ejemplo el caudal es de 10 l/s, se tomará 0,1 litros para la muestra media; si es de 20 l/s, se
tomará 0,2 litros.

Finalmente, el muestreo efectuado en función del tiempo se denomina semicontinuo y


consiste en tomar a intervalos de tiempo determinados y durante un cierto período de tiempo,
muestras de agua de igual volumen y mezclarlas. Por ejemplo, muestras de 1 litro de agua
cada 2 horas durante 24 horas, que mezcladas harán una muestra de 12 litros.

2.3. Parámetros de caracterización de las aguas residuales

Las etapas de depuración a llevar a término dependen de las características del agua a tratar
y del grado de depuración que se quiere conseguir, el cual será función del destino del agua
tratada (consumo, vertido, etc.). Para poder determinar cuál es el proceso más adecuado y
efectivo se deben caracterizar las aguas residuales.

En la tabla 2.1 se muestran los parámetros que hay que tener en cuenta a la hora de realizar
una caracterización de las aguas residuales.

Tabla 2.1: Parámetros que caracterizan la calidad del agua.


Sólidos totales
Turbidez
Parámetros Físicos
Color
Sabor y olor
Parámetros Químicos Temperatura
Sólidos disueltos
pH
Alcalinidad
Dureza
Demanda teórica de oxígeno
(DteO)
Demanda bioquímica de
oxígeno (DBO)
Parámetros Orgánicos Demanda química de oxígeno
(DQO)
Carbono orgánico total (COT)
Demanda total de oxígeno
(DTO)
Nitrógeno, oxígeno, metano,
Gases
etc.

2.3.1. Parámetros físicos
[Link]. Sólidos totales

Los sólidos totales están presentes en el agua debido a:


 La acción de la erosión del agua sobre el medio (algas, arcillas, sedimentos, etc.).
 El vertido de aguas residuales urbanas con gran cantidad de sólidos en suspensión,
generalmente de carácter orgánico.
 Los vertidos de aguas residuales industriales que contienen sólidos en suspensión,
tanto de naturaleza orgánica como inorgánica.

Sus principales efectos son:

 Proporcionan un aspecto desagradable al agua.


 Contribuyen a la contaminación orgánica e inorgánica.
 Pueden provocar el desarrollo de depósitos de fangos y de condiciones anaerobias en
el medio.
 Favorecen la formación de depósitos e incrustaciones, provocando la obstrucción de
conducciones, bombas, etc.
Analíticamente se define el contenido en sólidos totales como “la materia que se obtiene
como residuo tras someter un volumen conocido de agua a un proceso de evaporación a
103-105ºC”.

El término sólidos totales engloba la materia coloidal, la materia disuelta, la


materia sedimentable y la materia en suspensión.
Dentro de los sólidos totales se distinguen dos fracciones:
Sólidos filtrables: constituidos por las partículas de diámetro menor a 1 μm. Es el conjunto
de sólidos en disolución y partículas en dispersión coloidal. Los sólidos en disolución están
compuestos por moléculas orgánicas e inorgánicas e iones en disolución. Se miden en
equivalentes de soluto/l de disolución y se caracterizan por precipitar al ser sometidos a una
reacción química. Pueden tener un origen natural (sales disueltas y aniones) o bien artificial
(originados por la acción humana).
Las partículas en dispersión coloidal son las responsables del aspecto turbio y de la
coloración de las aguas. Son tan pequeñas (entre 0,001 y 1 μm), que las corrientes de
convección las mantienen en suspensión y, por tanto, no sedimentarán nunca por sí mismas,
por mucha calma que haya. Normalmente, los coloides llevan una carga eléctrica asociada
que les impide juntarse para sedimentar: por ello, se necesita la presencia de polielectrolitos,
que rompan dicha carga y permitan la sedimentación de los coloides.
Sólidos no filtrables o suspendidos: constituidos por las partículas de diámetro mayor a
1 μm. Se miden en kg/m3, es decir, una magnitud de densidad. Constituyen los sólidos en
suspensión sedimentables y no sedimentables. Son partículas relativamente grandes, que
tienen tendencia a sedimentar, pero no lo pueden hacer debido a las turbulencias y velocidad
del agua.
Un concepto diferente es el de “Sólidos Sedimentables” que se define como aquellos que
sedimentan en el fondo de un recipiente de forma cónica (“Cono de Imhoff”) en el transcurso
de un período de 60 minutos (figura 2.2). Se expresan en unidades de ml/l y constituyen una
medida aproximada de la cantidad de fango que se obtendrá en la decantación primaria del
agua residual y, por consiguiente, es de gran ayuda para dimensionar dicho tratamiento.

Figura 2.2.  Conos Imhoff. Los sólidos sedimentables se acumulan en la parte inferior.
Fuente: Metcalf & Eddy, 1995.

Otra clasificación es aquella que los divide en “Sólidos Volátiles” y “Sólidos Fijos” según su
volatilidad a 550±50ºC. Los sólidos volátiles están constituidos por los sólidos orgánicos que
a la temperatura citada se oxidan y desaparecen como gas, mientras que los sólidos fijos los
forman los sólidos inorgánicos que a 550ºC quedan en forma de cenizas.

[Link]. Turbidez

Es una medida del grado de dispersión de la luz (claridad) debido a las impurezas insolubles
(materia en suspensión, partículas coloidales) presentes en el agua.

Depende del diámetro y de las características de la superficie de las partículas que se


encuentran en el agua. No es una medida directa de los sólidos en suspensión.

La tolerancia respecto a este parámetro depende de la utilización que se vaya a dar al agua.
En general, puede eliminarse la turbiedad por filtración (para la materia en suspensión) o por
floculación (para la materia coloidal).

Los principales efectos son:


•Proporcionan un aspecto desagradable al agua.
•Contribuyen a la contaminación orgánica e inorgánica.
•Favorecen la formación de depósitos e incrustaciones, provocando la obstrucción de
conducciones, bombas, etc.

[Link]. Color

El agua en la naturaleza, a menudo, se encuentra coloreada debido a:


•El contacto con materiales orgánicos como hojas, hierbas, maderas. Puede adquirir un color
marrón amarillento.
•La presencia de óxidos de hierro, que le da al agua un color rojizo.
•El vertido de aguas industriales (textil, papeleras, procesado de alimentos, etc.).

El color originado por los materiales en suspensión se denomina color aparente. Mientras


que se designa como color verdadero al generado por los sólidos disueltos. La tolerancia de
color varía en función del uso del agua, pero en general es baja.

Los principales efectos son:


•Confieren un aspecto desagradable al agua.
•Impiden la utilización del agua en ciertos procesos de producción (fabricación de papel,
bebidas, plásticos,...).
Ejemplos:
•Un color amarillo-rojizo (como el de las aguas de la red de Moscú) delata un alto
contenido de hierro en el agua.
•Un agua con un ligero olor a huevos podridos es muy probable que contenga
ácido sulfhídrico (H2S) de agua industrial o urbana.
•Un agua salada suele ser consecuencia de la presencia de agua marina en un
acuífero o de una disolución de sales procedentes de una mina cercana.
•Un agua turbia (alto contenido en sólidos en suspensión) puede ser debida al
paso de este agua por un terreno arcilloso.
[Link]. Sabor y olor

Las sustancias inorgánicas suelen dar sabor al agua, pero no olor:


•Los materiales alcalinos dan un sabor amargo.
•Las sales metálicas dan sabor salado o amargo.

Los principales efectos son:


•No poder utilizar el agua para usos de boca.
•No poder utilizar el agua para la industria alimentaria.

Los olores son debidos a gases liberados durante el proceso de descomposición de la


materia orgánica y a la presencia de compuestos olorosos en sí mismos o con tendencia a
producir olores durante su tratamiento. Es una de las principales causas de rechazo a la
implantación de instalaciones de tratamiento de aguas residuales.

Las sustancias orgánicas proporcionan sabor y olor al agua:


•Productos derivados del petróleo.
•Descomposición biológica.

Los principales efectos son:


•A bajas concentraciones es más importante el efecto psicológico que el daño sobre la salud.
•A elevadas concentraciones, influyen sobre el apetito, producen desequilibrios respiratorios,
naúseas, vómitos y pueden conducir a una disminución de la calidad de vida y del
crecimiento socio económico, y afectar las relaciones sociales y a las inversiones de capital.
•Impiden la utilización del agua en ciertos procesos de producción.

[Link]. Temperatura

Es un parámetro importante, ya que:


•Regula la actividad biológica.
•Afecta a un gran número de reacciones que se producen en el agua.
•Influye en la solubilidad de las sustancias en el agua.
La temperatura del agua se debe a diferentes factores:
•Temperatura del ambiente (aguas superficiales).
•Vertido de aguas residuales (principalmente de los cambiadores de calor).

Los principales efectos son:


•Asociados al crecimiento de las algas.
•La utilización en procesos de refrigeración.
•Disminución de oxígeno disuelto por incremento de temperatura del medio

La temperatura del agua residual suele ser siempre mayor que la del agua de suministro,
debido principalmente a la incorporación de agua caliente de los hogares y de los diferentes
usos industriales.

2.3.2. Parámetros químicos
[Link]. Sólidos disueltos

Se define como el material que permanece en el agua después de eliminar los sólidos en
suspensión. Proceden de la propiedad que tiene el agua de disolver sólidos, líquidos y gases.

Pueden ser:
•Inorgánicos: minerales, metales y gases (O2 y CO2).
•Orgánicos: vegetación, productos químicos orgánicos y gases orgánicos.

Los principales efectos son:


•Pueden producir color, sabor y olores desagradables.
•Son fuentes de contaminación.

No siempre los sólidos disueltos son indeseables, ya que un agua con pocos sólidos
disueltos será agresiva y disolverá más fácilmente los materiales con los que entre en
contacto.

[Link]. pH
Indica la acidez o basicidad del agua. En líneas generales, se puede definir un ácido como la
sustancia que se disocia en el agua para producir iones hidronio. Mientras que una base se
disocia en una solución acuosa formando iones hidróxido.
El agua es un compuesto que tiene la capacidad de disociarse en iones hidronio e hidróxido.
Sorensen, en 1909, con objeto de establecer un índice sencillo de la medida de la
concentración de iones hidronio, estableció la escala de pH, definiéndolo como el cologaritmo
decimal negativo de la concentración de iones hidronio:
pH= -log [H3O+]
Los principales efectos son:
•Es un parámetro de calidad importante, ya que el intervalo de pH adecuado para la
existencia de la actividad biológica es bastante estrecho y crítico.
•Tiene una gran influencia en los fenómenos de corrosión.

Las aguas residuales urbanas se encuentran entre un valor que oscila entre 7 y 7,5. La
depuración biológica es factible en valores comprendidos entre 6,5 y 8,5.

[Link]. Alcalinidad
Es la cantidad de iones presentes en el agua que reaccionan para neutralizar iones hidronio.
Es una medida de la capacidad del agua para neutralizar ácidos. Se debe fundamentalmente
a la presencia de hidróxidos, carbonatos, bicarbonatos de calcio, magnesio, sodio, potasio y
amonio.
La alcalinidad en el agua se genera por la disolución de minerales y del CO 2 atmosférico y el
producido durante la descomposición biológica de la materia orgánica de acuerdo con los
siguientes equilibrios:

La alcalinidad P o alcalinidad total (TAC) incluye bicarbonatos, carbonatos e hidróxidos,


mientras que la alcalinidad M o alcalinidad simple (TA) contempla la mitad de los
carbonatos y los hidróxidos.

Los principales efectos son:


•Determinante del carácter corrosivo e incrustante del agua.
•Fragilidad caústica en calderas.

Normalmente, las aguas residuales son alcalinas (es decir, tienen un pH superior a 7) debido
a la presencia en ellas de hidróxidos, carbonatos y bicarbonatos añadidos en los usos
domésticos. El grado de alcalinidad en un agua residual es importante para el desarrollo de
tratamientos químicos e influye también en la eliminación biológica de nutrientes.

[Link]. Dureza
Se define como la concentración de cationes metálicos con estados de oxidación iguales o
mayores a dos: Ca2+, Mg2+.
•Dureza no carbonatada: producida por sulfatos, cloruros, etc. Precisa de tratamientos de
desmineralización (por resinas o membranas) o por destilación.
•Dureza carbonatada: producida por carbonatos ≡ alcalinidad. Es sensible al calor.

Los principales efectos son serios problemas tanto en el consumo doméstico como industrial:
•Obstrucción de tuberías, válvulas, etc.
•Reducción de la transmisión de calor en intercambiadores.
•Aumento de la necesidad de detergentes en los procesos de lavado.
•Problemas en los procesos de fabricación.

2.3.3. Parámetros orgánicos

La materia orgánica soluble en el agua es una mezcla compleja de sustancias procedentes


fundamentalmente de vertidos urbanos e industriales. Se divide en dos categorías:
biodegradables y no biodegradables. Suele cuantificarse mediante pseudo-parámetros que
no distinguen la naturaleza de los distintos compuestos presentes en el agua.

[Link]. Demanda Teórica de Oxígeno (DteO)


Corresponde a la cantidad estequiométrica de oxígeno para oxidar completamente un
determinado compuesto. Se expresa en mg O 2/l. Es un valor calculado y sólo puede
evaluarse si se conoce la composición completa de un agua residual.
Como ejemplo del cálculo de la DteO consideremos un caso simple de disolución acuosa de
una sustancia pura como es la lactosa, 1000 mg/l de lactosa. La siguiente ecuación
representa su oxidación completa:

El peso molecular de la lactosa es 30 y el del oxígeno 32.

El valor de la DteO se obtiene según el siguiente cálculo estequiométrico:


[Link]. Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO)

Es la cantidad de oxígeno consumida (a 20ºC y durante 20 días) por los microorganismos en


la oxidación bacteriana de la materia orgánica biodegradable contenida en una muestra de
agua. Se expresa en mg O2/l o ppm. Habitualmente se determina la DBO5 (DBO5 a 5 días).

El método de la DBO se efectúa mediante los siguientes pasos:


[Link] diluye un volumen de muestra de agua residual con otro volumen de agua inoculada
con un cultivo mixto de bacterias saprófitas y bacterias autótrofas. Hay que aclarar que
cuando el agua residual contiene una gran población de microorganismos la inoculación no
es necesaria.
[Link] mide el contenido de oxígeno de la disolución resultante.
[Link] dejar reposar la disolución resultante en una incubadora a 20 ºC (si se deja en reposo 5
días se obtendrá la DBO5).
[Link] mide el contenido de oxígeno de la dilución incubada.
[Link] valor de la DBO5 corresponderá a la diferencia entre el oxígeno disuelto existente en la
muestra antes y después de la incubación de cinco días.

Debe mencionarse que 5 días no son suficientes para lograr la completa oxidación biológica,
ya que éste es un proceso lento que teóricamente necesitaría de un tiempo infinito para
completarse. Se considera que en un período de 20 días se completa en un 95-99% la
oxidación de la materia orgánica, mientras que en 5 días este valor es del 60-70% (figura
2.3).
Figura 2.3.  Variación de la DBO con el tiempo.
Fuente: modificado a partir de Ronzano & Dapena, 1995.

En referencia a la figura 2.3, la curva real de la variación de la DBO es la resultante de dos


reacciones principales:
•Síntesis bacteriana: A partir de las materias orgánicas degradables. Generalmente se
completa en 1 ó 2 días (Fase A).
•Crecimiento de bacterias: Utilizando la biomasa sintetizada anteriormente como sustrato
(Fase B).
La curva teórica surge de considerar que la DBO varía con el tiempo, según una ecuación de
primer orden: DBOt = DBOu (1-e-Kt).

donde:
•DBOt: DBO a t días.
•DBOu: DBO última (cuando se ha completado la oxidación de la materia orgánica).
•t: tiempo de incubación (en días).
•K: constante cinética o constante de desoxigenación, se trata de un valor empírico que
oscila entre 0,10 y 0,8 días-1 (valor medio 0,25 días-1).
A pesar de las limitaciones de este parámetro (requiere de inóculos con una alta
concentración de microorganismos aclimatados, debe reducirse el efecto de las bacterias
nitrificadoras, necesita pretratamientos cuando se trabaja con agua residual que contiene
agentes tóxicos, sólo mide la materia orgánica biodegradable, etc.) se usa habitualmente
porque:
•Determina la cantidad aproximada de oxígeno necesario para la estabilidad biológica de la
materia orgánica.
•Sirve para dimensionar las instalaciones de tratamiento de agua residual.
•Mide la eficacia de algunos procesos.
•Determina la conformidad con los valores de descarga permitidos.
Los valores de la DBO5 de un agua residual de origen doméstico oscilan entre los 200-400
mg/l, mientras que los de vertidos de industrias alimentarias suelen ser superiores a los 1000
mg/l (exceptuando algunas industrias altamente contaminantes como las que vierten
alpechines (aceiteras) y vinazas (industrias alcoholeras), donde la DBO 5 supera los 5000
mg/l).
[Link]. Demanda Química de Oxígeno (DQO)
Se emplea para medir el contenido de materia orgánica de las aguas. Es la cantidad de
oxígeno consumido por la oxidación química de sustancias orgánicas (y algunas inorgánicas)
contenidas en el agua analizada. Normalmente, se utiliza un agente químico fuertemente
oxidante, dicromato potásico (K 2Cr2O7), en medio ácido durante dos horas de digestión. Se
expresa en mg O2/l.
La reacción sin igualar, es:

Las ventajas que presenta el método de la DQO frente al de la DBO son:


•Es más rápido que el de la DBO (dura unas 3 horas).
•Es aplicable cuando las aguas contaminadas contienen agentes tóxicos para los
microorganismos, ya que en este caso el método de la DBO daría valores de materia
orgánica mucho más bajos de los que realmente hay.
Dado que el compuesto químico oxidante es mucho menos selectivo que los
microorganismos, toda la materia oxidable presente se oxidará (incluso aquella que no sería
descompuesta por microorganismos). Por lo tanto, los valores obtenidos de DQO serán
superiores (o como mínimo iguales) a los valores correspondientes de DBO.

Normalmente, se acepta que si el valor de la relación DBO/DQO es de aproximadamente 0,5


o más, el agua es tratable biológicamente (biodegradable), mientras que si es más pequeño
de 0,5 se considera difícilmente biodegradable (tabla 2.2).

Tabla 2.2: Cociente DBO/DQO para un agua biodegradable y un agua poco biodegradable.


Agua biodegradable Agua difícilmente
biodegradable
En la figura 2.4 se ilustra un ejemplo para la determinación de la materia orgánica de una
muestra de agua residual.
Figura 2.4.  Ejemplo de cálculo de la materia orgánica.

[Link]. Carbono Orgánico Total (COT)

Este parámetro se obtiene cuantificando el dióxido de carbono generado en la oxidación


térmica de las sustancias orgánicas de una muestra de agua de la que se ha eliminado el
carbono inorgánico.

Se inyecta una cantidad conocida de muestra en un horno a alta temperatura. El carbono


orgánico se oxida a CO2, cuya cantidad es medida en un analizador de infrarrojos.

[Link]. Demanda Total de Oxígeno (DTO)

Representa la cantidad de oxígeno teóricamente necesario, para la oxidación de todas las


sustancias oxidables contenidas en el agua (orgánicas e inorgánicas). Dado que la DTO se
determina por consumo de oxígeno, este valor se compone de la cantidad de oxígeno
necesaria para la formación de CO2, H2O, óxidos de nitrógeno, de azufre y óxidos metálicos.

La DTO mide el total de oxígeno consumido basándonos en las siguientes reacciones


químicas para el proceso de combustión catalítica:

En la tabla 2.3 se muestran los valores medios de los parámetros referentes al oxígeno en
aguas residuales como porcentaje de la DTO.
Tabla 2.3: Valores medios de los parámetros referentes al oxígeno en aguas residuales
como porcentaje de la DTO.
Fuente: González, 1998.
DteO 100
DTO 92
DQO 83
DBO20 (con nitrificación) 65
DBO20 (sin nitrificación) 55
DBO5 (con nitrificación) 58
DBO5 (sin nitrificación) 52
2.3.4. Gases

Los gases más frecuentes que pueden encontrarse en las aguas residuales que están en
contacto con el aire son los atmosféricos: nitrógeno, oxígeno y dióxido de carbono.

Puesto que el nitrógeno es absolutamente básico para la síntesis de proteínas, será preciso
conocer datos sobre su contenido en las aguas residuales para valorar la posibilidad de su
tratamiento mediante procesos biológicos. Cuando su contenido sea insuficiente, será
preciso añadirlo para hacer tratable el agua residual.

El oxígeno es necesario para la respiración de los microorganismos aerobios. La cantidad de


oxígeno disuelto en el agua depende de la solubilidad del gas, de la presión y temperatura
atmosférica. La concentración de sales disueltas condiciona la cantidad de oxígeno disuelto
en el agua.

El sulfuro de hidrógeno, amoníaco y metano, proceden de la descomposición de la materia


orgánica presente en las aguas residuales. El sulfuro de hidrógeno es un gas inflamable con
un olor de huevos podridos. El ennegrecimiento de las aguas residuales se debe
principalmente a la presencia y a la formación de FeS. El metano es el principal producto de
la descomposición aunque no se encuentra en grandes cantidades en las aguas residuales.
En ocasiones, se produce metano por descomposición anaerobia en depósitos acumulados
(pozos de registro, empalmes de tuberías, etc.) y debido a sus características combustibles y
al riesgo de explosión, las zonas de posible acumulación deberán ser ventiladas antes de
que los operarios trabajen en ellas.

Por otro lado, el cloro y el ozono son dos gases utilizados en la desinfección y control de
olores.

2.3.5. Otros parámetros de caracterización de las aguas residuales


[Link]. Fósforo

El fósforo orgánico es de poca importancia en la mayor parte de los residuos domésticos,


pero puede ser un constituyente importante en los vertidos industriales y fangos de aguas
residuales domésticas.
[Link]. Grasas

La presencia de grasas y aceites en el agua residual puede provocar problemas tanto en la


red de alcantarillado como en las plantas de tratamiento. Este problema se solventa con la
introducción de sistemas de desengrasado en las plantas de tratamiento de aguas. Si no se
eliminan las grasas y aceites antes de su vertido, pueden interferir con la vida biológica en
aguas superficiales y crear películas y acumulaciones de materia flotante degradable.

[Link]. Metales pesados
Se añaden frecuentemente al agua residual en el curso de ciertas actividades comerciales e
industriales. Debido a su toxicidad, la presencia de cualquiera de ellos en cantidades
excesivas interferirá con gran número de usos del agua, por lo que deberán separarse si se
pretende reutilizarla. Normalmente, no aparecen en las aguas domésticas.
En la tabla 2.4 se muestran los valores promedios de caracterización de un agua residual
doméstica.

Tabla 2.4: Valores promedios de caracterización de un agua residual doméstica.


Fuente: Metcalf & Eddie, 1995.
Concentración
Contaminantes Unidad
Débil Media Fuerte
Disueltos
Fijos 145 300 525
totales mg/l
Volátiles 105 200 325
Sólidos (SDT)
totales (ST) Sólidos en
Fijos 20 55 75
suspensión mg/l
Volátiles 80 165 275
(SS)
Sólidos
mg/l 5 10 20
sedimentables
DBO mg/l 110 220 400
Carbono
Orgánico mg/l 80 160 290
Total (COT)
DQO mg/l 250 500 1000
Orgánico mg/l 8 15 35
Amoníaco Libre mg/l 12 25 50
Nitrógeno
Nitritos mg/l 0 0 0
Nitratos mg/l 0 0 0
Fósforo Orgánico mg/l 1 3 5
Inorgánico mg/l 3 5 10
Clorurosa mg/l 30 50 100
Sulfato mg/l 20 30 50
Alcalinidad
mg/l 50 100 200
(CaCO3)
Grasa mg/l 50 100 150
Coliformes nº/100
106-107 107-108 107-109
totales ml
Compuestos
orgánicos 100-
μg/l < 100 > 400
volátiles 400
(COVs)
Los valores se deben aumentar en la cantidad en que estos compuestos se hallen presentes
a

en las aguas de suministro.


2.4. Calidad del agua

Existe una gran dificultad para determinar qué indicadores son los mejores para evaluar
globalmente el estado del agua.

La calidad del agua se puede entender en función del uso al que sea destinada, de esta
forma, los parámetros de calidad no son los mismos para el agua potable, el agua destinada
a baño, a piscifactorías, etc., y por tanto, los tratamientos a los que debe someterse el agua
para alcanzar los parámetros de calidad requeridos serán diferentes en cada caso.

La Directiva Marco del Agua 2000/CE define la calidad del agua superficial según sus
estados ecológicos y químicos, donde se cumplan los objetivos de calidad fijados en el Plan
Hidrológico de cada cuenca.

Los índices de calidad permiten asignar un valor a la calidad del agua utilizando un número
limitado de parámetros. Entre los más utilizados se encuentran el Índice de Calidad General
(ICG), el Índice Simplificado de Calidad del Agua (ISQA) y los Índices Biológicos.

2.4.1. Índice de calidad general (ICG)

El Índice de Calidad General (ICG) se obtiene matemáticamente a partir de una fórmula de


agregación que integra 23 parámetros de calidad de las agua tales como la cantidad de
materia orgánica, materia bacteriológica presente, características físicas (color, turbiedad),
materia inorgánica, etc.

A partir de formulaciones matemáticas que valoran, a través de ecuaciones lineales, la


influencia de cada uno de estos parámetros en el total del índice, se deduce un valor final
que se sitúa necesariamente entre 0 y 100 (tabla 2.5).
Tabla 2.5: Calidad del agua en función del ICG.
Fuente: Balairón, 2000.
ICG Calidad del agua
90-100 Excelente
80-90 Buena
70-80 Intermedia
60-70 Admisible
0-60 Inadmisible
2.4.2. Índice simplificado de la calidad del agua (ISQA)

El ISQA utiliza cinco parámetros físico-químicos de carácter general: temperatura (T),


materia orgánica (A), materia en suspensión (B), oxígeno disuelto (C) y conductividad (D),
según:

Los parámetros y ecuaciones para el cálculo del ISQA se proporcionan en la tabla 2.6.

Tabla 2.6: Parámetros y ecuaciones para el cálculo del ISQA.


Parámetro físico-
Parámetro Criterios Rango
químico
Si T≤20 ⇒T=1
T Temperatura ºC Si T>20 ⇒ T=1-(T- 1-0,8
20)*0,0125
Si a≤10 ⇒A=30-a
Oxidabilidad al Si 10<a<60 ⇒ A=21-
permanganato mg/l (0,35*a)
Si a≥60  ⇒A=0
A 0-30
Si a≤5 ⇒A=30-a
Carbono orgánico Si 5<a≤12 ⇒ A=21-
total mg C/l (0,35*a)
Si a>12 ⇒A=0
Si b≤100 ⇒B=25-
(0,15*b)
Materia en Si
B 0-25
suspensión mg/l 100<b<250 ⇒ B=17-
(0,07*b)
Si b≥250 ⇒B=0
C Oxígeno disuelto Si c<10 ⇒C=2,5*c 0-25
mg/l Si c≥10  ⇒C=25
Si d≤4000 ⇒ D= (3,6-
Conductividad μS/cm
D log(c))* 15,4 0-20
a 18ºC
Si d>4000 ⇒ D=0

La clasificación de las aguas superficiales según el ISQA se muestra en la tabla 2.7.

Tabla 2.7: Clasificación de las aguas superficiales según el ISQA.


ISQA Tipo de agua Valor Color
76-100 Aguas claras sin aparente contaminación 1 Azul
Ligero color del agua, con espumas y ligera
51-75 2 Verde
turbidez del agua, no natural
Apariencia de aguas contaminadas y de
26-50 3 Amarillo
fuerte olor
Aguas negras, con procesos de
0-25 4 Rojo
fermentación y olor
2.4.3. Índices biológicos

Los índices biológicos evalúan la calidad del medio basándose en el análisis de los
organismos indicadores que viven en el mismo. Constituyen buenos instrumentos de control
de los ecosistemas acuáticos, complementando la información de los parámetros físico-
químicos clásicos y permiten optimizar los recursos disponibles.

Se fundamenta en la distribución de un número determinado de familias de


macroinvertebrados acuáticos. La suma de todos los valores de las familias identificadas
resulta en un valor final que permite su clasificación.

Una limitación de los índices biológicos es que no contemplan la


identificación de los agentes contaminantes.

Estos índices señalan la calidad del agua en un período extenso de tiempo, pues la
presencia de un organismo indicador asegura que se cumple una determinada calidad por lo
menos durante el ciclo vital del organismo.

2.5. Límites de vertido

No todas las aguas residuales que se producen tienen que ser obligatoriamente tratadas. Tal
y como se ha mencionado con anterioridad, la necesidad de tratamiento está en función de
los límites de vertido de cada medio receptor.
Así, los parámetros de calidad mínima para un vertido son diferentes si el medio receptor es
un colector de la red de saneamiento, un cauce público, el mar, una estación depuradora,
etc. Esto es debido tanto a la capacidad de asimilación del medio receptor, como al efecto de
dilución en función del caudal del efluente y del medio receptor.

En las tablas 2.8 y 2.9 se muestran los requisitos dictados por la Unión Europea para el
vertido de aguas residuales urbanas en zonas sensibles 1 y otras menos sensibles,
respectivamente.

Tabla 2.8: Requisitos que deben cumplir los vertidos de instalaciones de depuración de


aguas residuales urbanas en zonas sensibles, según la directiva 91/271/CEE.
Concentración máxima(1) a la Porcentaje mínimo de
Parámetro
salida del trat. secundario reducción(1)(2)
DBO5(3)(4) 25 mg O2/l 70-90%
DQO(3) 125 mg O2/l 75%
Sólidos Totales 35 mg SS/l(5) 90%
[Link] aplica el valor de la concentración o el porcentaje de reducción.
[Link]ón en relación a la carga del influente.
[Link] homogeneizadas no filtradas ni decantadas, excepto el caso de agua
procedente de lagunaje, cuyo análisis se hace sobre muestras filtradas (si los
sólidos suspendidos totales no son superiores a 150 mg SS/l).
[Link] análisis se realiza adicionando un inhibidor de nitrificación.
[Link] facultativo.

Tabla 2.9: Requisitos que deben cumplir los vertidos de instalaciones de depuración de


aguas residuales urbanas en zonas menos sensibles, según la Directiva 91/271/CEE 2.
Tratamiento
Parámetro primario
% Reducción
DBO5 (mg/l) 20
Sólidos en suspensión 50

Según la Directiva 91/271/CEE3, considerada en la Directiva Marco del Agua Comunitaria


2000 /60, todas aquellas poblaciones superiores a los 2000 h.e 4., que viertan a estuarios o
aguas dulces, deberán disponer de un tratamiento biológico. Asimismo, para poblaciones
inferiores a los 2000 h.e., bastará con un proceso o sistema de eliminación que permita al
cauce receptor cumplir con los objetivos de calidad pertinentes después del vertido.
En cuanto a las reducciones de fósforo y nitrógeno, ésta se deberá dar en aquellas
poblaciones superiores a los 10.000 h.e. que viertan en zonas sensibles o en sus áreas de
captación.
Cada organismo responsable concederá o no un permiso de vertido a un usuario en función
que respete los límites de vertido impuestos para cada cauce e impondrá la necesidad de un
tratamiento previo al vertido en caso de que los efluentes sobrepasen los citados límites de
vertido.
Incluso cuando el vertido cumple con la normativa vigente, deben pagarse tasas por su
depuración. Por ejemplo, en Catalunya existe un “canon de vertido”, que se recauda en
función del volumen producido o en función de la carga contaminante. Las tasas tienen por
objetivo incitar al contaminador a efectuar, por si mismo y al menor coste posible, las
medidas necesarias para reducir la contaminación de la que él es autor y/o de hacerle
soportar su cuota en los gastos de las medidas colectivas.
En referencia a la gestión de los fangos de EDAR, la UE ha dictado en los últimos años una
legislación al respecto y que puede sintetizarse en:
•Directiva 1999/31/CE relativa a las restricciones de materia orgánica en el vertedero y de la
que se deriva la Orden AAA/661/2013, de 18 de abril, por la que se modifican los anexos I, II
y III del Real Decreto 1481/2001, de 27 de diciembre, por el que se regula la eliminación de
residuos mediante depósito en vertedero.
•Directiva 86/728/CEE que obliga al tratamiento de los fangos. Establece limitaciones
temporales y márgenes más estrictos en el contenido de sustancias contaminantes y metales
pesados (Cu, Ni, Pb, Zn, Hg, Cr) así como el grado de acidez del suelo.
Todo ello reduce las posibilidades de aplicación al suelo y su valorización agrícola, por
lo que las soluciones energéticas van cada día en aumento (Elías, 2005).
1. 2.
3. Posteriormente fue modificada por la Directiva 98/15/CE de la Comisión, de 27 de
febrero.
4. La Directiva entiende por habitante-equivalente la carga orgánica biodegradable con
una demanda biológica de cinco días (DBO 5) de 60 g de oxígeno por día.

3. Pretratamiento

Objetivo

Introducir a las operaciones preliminares llevadas a cabo en una estación depuradora


de aguas residuales (EDAR).

3.1. Introducción

La misión del tratamiento previo es la separación de materias y cuerpos gruesos (maderas,


plásticos, ramas, telas, etc.) y arenosos, que son arrastrados junto con las aguas y, que de
no ser apartados:
•Dañarían mecánicamente los equipos de las siguientes fases de tratamiento.
•Sedimentarían en las tuberías y conductos de la instalación, obstruyéndolos.
Los pretratamientos más frecuentes son:
[Link] (rejas y tamices).
[Link]ón.
[Link].
[Link].
[Link]ón.

Aunque consideraremos la operación de desarenado en el tratamiento previo, en algunas


obras la consideran perteneciente al tratamiento primario. Algo parecido sucede con la
separación de aceites y grasas, ya que hay quien la considera un tratamiento previo mientras
que para otros es un tratamiento primario; de cualquier forma, esta separación, que se
realiza por flotación (proceso físico), es frecuente que se efectúe simultáneamente al
desarenado en una instalación única para ambos.

3.2. Tanque de tormentas
La misión del aliviadero o tanque de tormentas es evacuar el excedente de caudal en épocas
de lluvia hacia el cauce fluvial o, de forma alternativa, a un depósito intermedio para su
reintroducción gradual hacia la depuradora.
El aliviadero debe dimensionarse para almacenar un volumen mínimo correspondiente a un
tiempo de permanencia del agua de 20 a 30 minutos, que es cuando se supone un mayor
grado de contaminación del agua de lluvia y a la diferencia entre el caudal máximo en época
de lluvias y el caudal admisible por el reactor biológico.
3.3. Cribado
Al inicio de la línea de tratamiento de aguas de la mayoría de las estaciones depuradoras, se
sitúa un pozo de gruesos (figura 3.1) con el objetivo principal de retener en su interior una
parte de los sólidos de tamaño mayor (operación de desbastado) como cartones, botellas,
plásticos grandes, etc. Estos sólidos son periódicamente separados del fondo del pozo
mediante palas bivalvas.
Figura 3.1.  Pozo de gruesos a la entrada de la depuradora de Rubí (Barcelona).
Fuente: Entrecanales y la Junta de Sanejament (Generalitat de Catalunya).

Desde el pozo de gruesos, y tras elevar el agua mediante un tornillo sin fin ( figura 3.2) si el
nivel del pozo está por debajo del de la planta depuradora, se inicia el tratamiento
propiamente dicho, siendo normalmente un cribado (método físico de separación de sólidos)
la primera etapa que se realiza en una planta de tratamiento de aguas residuales.

Figura 3.2.  (A) Tornillos sin fin para la elevación de las aguas desde el pozo de gruesos al
nivel de tratamiento en la EDAR1 de Granollers (Barcelona).
Fuente: catálogo de Cubiertas y la Junta de Sanejament (Generalitat de Catalunya).
(B) Esquema de funcionamiento.

Este cribado no es más que una continuación del proceso de desbastado ya iniciado en el
pozo de gruesos y, cuando estén presentes, en los tornillos sin fin que, además de realizar
una acción de bombeo, dejan en el nivel inferior los objetos de gran tamaño.

El cribado se efectúa mediante rejas o tamices y tiene como objetivo separar todos aquellos


materiales de tamaño excesivamente grueso que, además de representar de por sí una
forma de contaminación (sólidos en suspensión), pueden dañar u obstaculizar las fases
sucesivas de tratamiento.

El desbastado mediante rejas o tamices es una operación sencilla pero llamativa, ya que en
ella se retienen los sólidos de gran tamaño. Estos sólidos son una verdadera muestra de la
actividad que se ha realizado en la población unas horas antes, ya que en su mayoría
proceden de los restos que se arrojan por los inodoros y los fregaderos urbanos. Así,
encontramos desde restos de comida hasta pelos, plásticos, trozos de cristales y algunos
objetos sorprendentes (lentillas, piezas dentales, etc.).

3.3.1. Rejas
En el canal de entrada del agua a una planta depuradora lo habitual es encontrar una reja,
constituida por barras paralelas que forman un ángulo de 30 a 80º respecto a la superficie del
agua (aunque también las hay horizontales y verticales). En esta reja quedarán retenidos
todos aquellos cuerpos voluminosos, flotantes y en suspensión, arrastrados por el agua y
cuyas dimensiones superen la luz de paso de la reja.

Las rejas más simples son las de limpieza manual que suelen presentar una separación
entre barras de 5 a 10 cm (se denominan Rejas de Separación Gruesa). Otras aprovechan
la limpieza hidráulica efectuada por el mismo flujo del influente. Ambos sistemas presentan
bajos costes de instalación, pero no garantizan un alto rendimiento de separación y además
deben controlarse continuamente, especialmente en los períodos de fuerte presencia de
corpúsculos.

Frente a las citadas, encontramos las rejas de limpieza automática (figura 3.3) con
separación de sus barras de entre 1 y 5 cm (son las Rejas de Separación Media). Éstas
disponen de unos “peines” o “rastrillos” que, movidos por un sistema tractor de cadenas,
arrastran los objetos retenidos hasta el interior de un cesto o los descargan sobre una cinta
transportadora.

Figura 3.3.  Reja mecánica de limpieza automática con rastrillos (izq.) Mecanismo tractor del
rastrillo.
Esquema de funcionamiento de las rejas de limpieza automática (derecha).
Fuente: Hernández, 1994.

También son muy utilizadas las rejas autolimpiables sin sistema de rastrillo (figura 3.4).
Figura 3.4.  Esquema de rejas autolimpiables sin sistema de rastrillo.

El diseño más común es colocar en la entrada del colector a la estación depuradora una reja
de apertura gruesa de limpieza manual, como pretratamiento respecto a la reja de apertura
media colocada a continuación.
En cualquiera de los casos, todo lo recogido en las rejas normalmente es escurrido y
compactado, mediante prensas hidráulicas o mecánicas, para facilitar su transporte en
recipientes cerrados a una incineradora o a un vertedero.
3.3.2. Tamices
Con los tamices se busca un proceso de eliminación de residuos sólidos más afinado que el
que se logra usando rejas, ya que la separación libre entre barras de los tamices oscila entre
0,2 y 1,5 mm. Se busca, igualmente, un sistema sencillo autolimpiable, que permita la
eliminación de arenas gruesas y hasta porcentajes del 30% de grasas y sobrenadantes.
Existen dos tipos de tamices:
•Tamices Estáticos (figura 3.5). Normalmente son de limpieza hidráulica por ducha de agua
que acelera la caída del fango retenido (el cual rueda sobre la superficie del tamiz debido a la
energía cinética residual), evitándose así que se reseque y quede depositado sobre la
superficie del tamiz, obturándolo.
Figura 3.5.  Izq: Tamiz Estático de la EDAR de Alcanar (Tarragona).
Fuente: Obras y Contratas Javier Guinovart y Junta de Sanejament (Generalitat de
Catalunya).
Drcha.: Esquema de funcionamiento: El agua pasa a través del tamiz y es recogida por un
colector, mientras que los sólidos son conducidos hacia la parte delantera y separados por
un tornillo sin fin.

•Tamices Rotativos (figura 3.6). En ellos la limpieza puede ser hidráulica o mecánica


automatizada. Son muy efectivos para la eliminación de algas o en los casos en los que se
quieren aprovechar los sólidos tamizados.
Los tamices son mucho más eficaces que las rejas pero sus costes son más elevados
(especialmente los rotativos) y, aunque requieren un escaso mantenimiento, éste debe ser
realizado por personal especializado. Por estos motivos se adaptan sólo a instalaciones de
una cierta importancia.
Figura 3.6.  Tamiz Rotativo. Esquema de funcionamiento de un tamiz rotativo.

3.4. Dilaceración
Algunas estaciones de depuración cuentan con unos mecanismos dilaceradores como
sustitutos de las rejas o tras una reja grosera; normalmente, se trata de plantas depuradoras
que reciben aguas que no contienen plásticos. El dilacerador (figuras 3.7 y 3.8) es un
aparato que tritura los sólidos gruesos, en vez de separarlos del flujo. Para realizar esta
operación cuenta con unos discos cortantes o unas cuchillas que convierten estos sólidos en
partículas de un tamaño menor y más homogéneo, de modo que no entorpecen el
funcionamiento de las instalaciones posteriores (especialmente bombas).
La ventaja de la sustitución de las rejas por un dilacerador radica en que se minimiza el
problema de acumulación de los residuos sólidos, cuyos depósitos generan malos olores y
atracción de ratas e insectos y que en zonas frías se pueden congelar dificultando el
proceso. El inconveniente es que los sólidos dilacerados continúan en el interior del influente
y sedimentan en etapas posteriores del tratamiento. La instalación del dilacerador puede
conllevar dos problemas:
•Puede representar un colapso del proceso si hay un incremento no previsto del caudal del
influente, o si hay algún problema técnico (un corte de tensión, una avería, etc.), por lo que
normalmente se instala en paralelo con rejas.
•Las unidades de tratamiento posteriores quedan recargadas de trabajo, ya que aumenta la
cantidad de residuo a separar en el resto de etapas.
Existe diferencia de opiniones sobre la conveniencia o no de instalar dilaceradores. En
general, salvo en algunas ocasiones, no se acostumbra a realizar esta trituración de
residuos, ya que su posterior concentración y retirada encarecen el proceso; resulta más
económico realizar un desbastado con rejas que sobredimensionar el resto de la instalación
para poder asumir la carga contaminante adicional de un agua no cribada.
Figura 3.7.  Aspecto externo de un dilacerador.
Fuente: Hernández, 1994.
Figura 3.8.  Sección transversal de una instalación de dilaceración (de FMC de Chigaco
Pump).
Fuente: Metcalf & Eddy, 1995.

3.5. Desarenado

El desarenador se utiliza para separar la arena arrastrada en suspensión por el influente. En


el tratamiento de aguas residuales se catalogan como arena aquellas sustancias sólidas
densas (diámetro mayor o igual a 0,2 mm y peso específico mayor o igual a 1,5 g/ml), no
putrescibles y con una velocidad de sedimentación notablemente superior a la de los sólidos
orgánicos putrescibles.

Esta “arena” origina depósitos en canales y tuberías, abrasión y desgaste sobre los
elementos mecánicos en movimiento y dificulta la eliminación y digestión de los lodos
separados en los tanques de sedimentación (al aumentar su densidad). A pesar de estar
concebido para eliminar la arena, el desarenador es capaz de retener otros materiales, como
cáscaras de huevo, trozos de huesos, granos de café, residuos de comidas, etc. Los
sedimentos retenidos en los desarenadores son recogidos, lavados y acarreados para su
posterior incineración o transporte a vertedero.

Existen dos tipos generales de desarenadores según el procedimiento utilizado en la


separación:
•Separación natural por decantación: son los “Desarenadores de Flujo Horizontal”.
•Aspirador dinámico con procesos que utilizan la inyección de aire o efectos de separación
centrífuga: son los “Desarenadores de Flujo Inducido“.
3.5.1. Desarenador de flujo horizontal

Es el tipo más frecuente de desarenador. Está constituido por un tanque o un conjunto de


canales de sedimentación, diseñados de forma que favorezcan una velocidad de la corriente
de agua inferior a los 20-30 cm/s ya que, de este modo, se produce la separación por
gravedad de las partículas pesadas de un diámetro superior a 0,2 mm.

La eficacia del desarenador depende fundamentalmente de su superficie horizontal y de la


velocidad de caída de las partículas en suspensión, mientras que otros factores como la
profundidad, la sección transversal del tanque y la velocidad horizontal de circulación tienen
una importancia secundaria.

El principal problema de los desarenadores de flujo horizontal, es que una parte de la materia
orgánica se separa junto con la arena, produciéndose, al descomponerse, olores
desagradables. Para minimizar este problema, hay que lavar las arenas que se han separado
e incluir el agua de lavado dentro del proceso de tratamiento de aguas residuales. Otras
desventajas, respecto de los desarenadores de flujo inducido, son:
•Mayor pérdida de carga (pérdida de presión).
•Mayor superficie requerida para su implantación.
•Mayor coste de instalación.

Para mejorar el rendimiento de los desarenadores estáticos, se pueden introducir elementos


mecánicos de ayuda; en esta idea se basa el funcionamiento de los desarenadores
cuadrados o cubetas de desarenado. En este sistema se incorpora un agitador que
remueve suavemente el fondo y un mecanismo de elevación de la arena, la cual desliza
sobre una rampa para acabar depositándose en el fondo. El resultado es una arena más
limpia y más seca que no precisa un lavado posterior.

3.5.2. Desarenador de flujo inducido

Dentro de este grupo, los más frecuentes son los desarenadores aireados (figura 3.9), con
los que se obtiene un alto rendimiento de desarenación ya que permiten trabajar a caudales
mayores. La circulación del agua a través del tanque se produce en forma de espiral, gracias
a la inyección de aire y a un diseño especial de la entrada del agua residual; este movimiento
en espiral hace que la longitud del desarenador pueda ser menor, con lo que se ahorra
espacio. El aire inyectado, además de un papel motor, favorece, por su efecto de agitación,
la separación de las materias orgánicas que pudieran quedar adheridas a las partículas de
arena, obteniéndose de esta manera una arena bien lavada.

La extracción de la arena en un desarenador aireado se realiza mecánicamente, bien sea por


barrido hacia una fosa de recepción, de donde se bombea, o bien directamente por una
bomba aspirante.

Su gran desventaja respecto a los de flujo horizontal es su mayor consumo energético.


Figura 3.9.  Vista aérea de la EDAR de Granollers, en Barcelona. Los tanques
desarenadores aireados se encuentran en la zona central izquierda, y pueden identificarse
por su forma rectangular y por la espuma que genera la inyección de aire.
Fuente: catálogo de Cubiertas y de la Junta de Sanejament (Generalitat de Catalunya).

3.6. Desengrasado

El desengrasado consiste en la separación, en forma de espumas flotantes, de las grasas y


aceites arrastrados por el agua residual.

Se considera que en las aguas residuales urbanas las grasas constituyen hasta un 28% de
los sólidos en suspensión, creando numerosos problemas en el proceso de depuración, de
entre los que destacan:
•Adhesión a aparatos, conductos o depósitos, dificultando la depuración.
•Obstrucción de las rejillas finas.
•Formación de una capa en la superficie de los decantadores que dificulta la sedimentación,
al atraer hacia arriba pequeñas partículas de materia orgánica.
•Dificulta la correcta aeración en la depuración por fangos activos.
•Perturba el proceso de digestión de lodos.

Es muy frecuente que desarenado y desengrasado se realicen conjuntamente en una única


instalación, caracterizándose esta realización conjunta de ambos procesos por:
[Link] velocidades de sedimentación de las arenas y de flotación de las partículas de grasa
no se ven prácticamente modificadas por realizar los dos procesos en el mismo depósito,
debido a la diferencia de densidad entre ambos tipos de partículas. Esta circunstancia
permite obtener buenos resultados tanto en la sedimentación de las arenas como en la
flotación de las grasas.
[Link] aire comprimido, que suele ser añadido para facilitar la desemulsión y la flotación de las
grasas, también ayuda a impedir la sedimentación de la materia sedimentable no arenosa
(partículas de fango), por lo que la arena depositada en el fondo del desarenador es más
limpia.
[Link] partículas de arena, al sedimentar, frenan las velocidades ascensionales de las
partículas de grasa que, de esta manera, disponen de más tiempo para ponerse en contacto
entre sí durante su recorrido hacia la superficie, incrementándose el rendimiento de la
flotación.
[Link] económico, pues se reduce el espacio total necesario y las obras de construcción.

La grasa residual que puede quedar tras el desengrasado, se separa en las balsas de
decantación, siendo retirada por medio de rasquetas superficiales (figura 3.10).

Las grasas retiradas se conducen a un depósito y de ahí se transportan para su recuperación


o incineración. En plantas pequeñas se aconseja bombear periódicamente las grasas al
contenedor de recogida de las arenas, y así mezcladas se transportan al vertedero.
Figura 3.10.  Esquema de funcionamiento de un desarenador - desengrasador.
Fuente: adaptado de Metcalf & Eddy, 1995.

3.7. Homogeneización
La situación más habitual es que la entrada de agua residual a la planta depuradora sea
variable en el tiempo, tanto en lo que respecta a caudal como a carga contaminante. Estas
desviaciones suelen ser tanto mayores cuanto más pequeña es la comunidad servida,
pudiendo crear notables problemas de gestión en aquellas depuradoras no adecuadamente
protegidas de los “golpes” de volumen y/o contaminación. Estas variaciones, especialmente
las de carga, dificultan el correcto desarrollo de los tratamientos, ya sean de tipo químico-
físico o de tipo biológico.

Para solventar tales problemas se puede recurrir a la igualación de caudales y/o a la


homogeneización de la concentración de los contaminantes. Las ventajas que aportan estos
procesos son:
[Link]ón de las sobrecargas hidráulicas en los sedimentadores primarios y secundarios
que, particularmente en el segundo caso, podrían comportar la “fuga” de la biomasa activa y
una peor calidad del efluente.
[Link]ón de los golpes de carga orgánica en los procesos biológicos.
[Link] de alimentar de manera continuada los sistemas biológicos de depuración lo
que mejora el rendimiento.
[Link] de obtener mejores prestaciones de los tratamientos químico-físicos, facilitando
el control de la dosificación de reactivos y, mejorando la fiabilidad de los procesos.
5.A igualdad de rendimiento, reducción de las dimensiones de las varias secciones que
constituyen la planta.
6.A igualdad de dimensión de las secciones, mejora de las prestaciones de las plantas
infradimensionadas.
[Link]ón de los consumos energéticos debidos a la punta de carga hidráulica.

En definitiva, se pueden resumir todas las ventajas enumeradas en una sola: optimización de
las condiciones operativas de las fases siguientes.

Sin embargo, en las pequeñas instalaciones de depuración donde únicamente se tratan


influentes urbanos, la homogeneización es bastante rara ya que, en estos casos, los
tratamientos biológicos previstos suelen ser lo suficientemente robustos como para
garantizar efluentes aceptables a pesar de las fluctuaciones de carga contaminante. De
hecho, la homogeneización como fase específica de un proceso de depuración de aguas, es
sólo adecuada para plantas de grandes dimensiones y con una presencia importante de
influentes de origen industrial.

Básicamente, se aplican dos tipos de técnicas de homogeneización:


•Homogeneización en línea: todo el caudal de agua pasa por el tanque de
homogeneización. Se consigue así una buena homogeneización y se amortiguan posibles
variaciones de la composición de las aguas y del caudal entrante.
•Homogeneización en derivación o paralelo: sólo la parte que supera el caudal medio
diario pasa por el tanque de homogeneización. Este sistema es útil en los casos en los que
se esperan variaciones importantes del caudal, pero no se amortiguan los posibles cambios
de composición de las aguas.
Los tanques de homogeneización pueden ser muy variados:
•Balsas de homogeneización: se trata de una opción bastante frecuente ya que pueden
contener grandes cantidades de agua y son de construcción sencilla (pueden consistir en un
zanja en el suelo recubierta con material plástico).
•Tanques de homogeneización metálicos: se utilizan en estaciones depuradoras pequeñas
que reciben agua con variaciones mínimas de caudal; la homogeneización se realiza con
mecanismos agitadores.
•Homogeneización con aeración: el sistema de aeración es el que garantiza el mezclado;
este sistema, además, dificulta la formación de sedimentos, con lo que se evita la formación
de fango y se inhiben las mal olientes fermentaciones anaeróbicas.

En general, la homogeneización constituye el último de los pretratamientos.

El tanque de homogeneización debe inserirse en la línea de tratamiento de la forma más


económica posible, minimizando los costes de realización y la envergadura de las obras
electromecánicas instaladas. Pueden desarrollar funciones de homogeneización de los
contaminantes los tanques de aeración de fangos activos que, dimensionados sobre la base
de bajas cargas orgánicas, tienen largos tiempos de retención hidráulica (no por casualidad
se afirma que los tanques de fangos activos con aeración prolongada poseen una óptima
capacidad de resistencia frente a los golpes de carga orgánica).
1.
4. Tratamiento primario

Objetivo

Dar a conocer las operaciones más habituales para la separación por gravedad de las
partículas suspendidas más pesadas que el agua.

4.1. Introducción

El tratamiento primario tiene como objetivo la separación por medios físicos, habitualmente
complementados con medios químicos, de los sólidos en suspensión sedimentables no
retenidos en el tratamiento previo, así como de las sustancias flotantes como grasas, fibras,
etc.

Las operaciones unitarias normalmente utilizadas en el tratamiento primario son:


•Sedimentación o decantación.
•Flotación.
•Coagulación - Floculación.
También como tratamiento primario se considera la corrección del pH, ya que las aguas
residuales, especialmente aquellas de origen industrial, es frecuente que sean ácidas o
alcalinas.

4.2. Sedimentación o decantación

La mayor parte de las sustancias en suspensión y disolución en las aguas residuales no


pueden retenerse, por razón de su finura o densidad, en las rejas y desarenadores, ni
tampoco pueden separarse mediante flotación por ser más pesadas que el agua. Por ello, se
recurre a la sedimentación (también llamada decantación) que es la separación de un sólido
del seno de un líquido por efecto de la gravedad. La decantación se produce minimizando la
velocidad de circulación de las aguas residuales, con lo que el régimen de circulación se
vuelve cada vez menos turbulento y las partículas en suspensión se van depositando en el
fondo del sedimentador.

En los esquemas convencionales de tratamiento de un agua residual, la sedimentación es


aplicable en dos posiciones distintas:
•Como tratamiento primario: la “Sedimentación Primaria” se realiza inmediatamente
después de los pretratamientos con la finalidad de separar los sólidos en suspensión
sedimentables que, en un agua residual, suponen entre el 50 y el 70% de los sólidos en
suspensión totales. Esta operación también permite una rebaja de la carga de sustancias
orgánicas que llegan a la fase biológica (tratamiento secundario), rebaja cifrable en una
reducción de un 25 a un 35% de la DBO 5. Esta circunstancia limita el dimensionado y los
costes de gestión del tratamiento biológico, pero tiene la desventaja de producir un residuo
(fango) muy putrescible que requiere un tratamiento de estabilización.
•Como tratamiento secundario: la “Sedimentación Secundaria” es, por el contrario, el
necesario complemento de un tratamiento biológico. Es ésta, de hecho, la fase en la cual el
material orgánico, transformado en sedimentable por la acción de los microorganismos, se
separa del agua.

4.2.1. Fundamento de la sedimentación

La sedimentación es un proceso físico de separación por gravedad, que fundamentalmente


es función de la densidad del líquido, del tamaño, del peso específico y de la morfología de
las partículas.

Ejemplo
Tomamos un puñado de arcilla y lo introducimos dentro de un vaso alargado
lleno de agua; agitamos la mezcla y esperamos unas horas. Observamos como
las partículas de arcilla se van depositando en el fondo y como la zona superior
del vaso ofrece un aspecto menos turbio que la zona intermedia. La arcilla está
sedimentando.
Durante el proceso de sedimentación y de una forma empírica, pueden observarse las
siguientes zonas en un líquido que sedimenta (figura 4.1):
[Link] de partículas discretas. En esta zona se da un proceso simple de decantación; es
decir, se trata de la sedimentación libre de partículas, sin interacción entre ellas y a una
velocidad constante de caída.
[Link] floculante. Conforme las partículas van sedimentando aumenta su concentración,
por lo que comienzan a chocar entre ellas, aglomerándose por adsorción o coalescencia y
originando flóculos.
Los flóculos así formados se van agregando en su descenso, incrementando de esta
manera su tamaño y con él su velocidad de sedimentación.
[Link] retardada. Se trata de un proceso de sedimentación de una suspensión bastante
concentrada, en la que las partículas están tan próximas, aunque sin llegar a tocarse, que el
agua que desplazan en su caída se opone al movimiento y frena su descenso. Este
fenómeno hace que se denomine sedimentación impedida o retardada.
[Link] de compresión. Formada por los sólidos depositados en el fondo del tanque de
sedimentación. En esta zona hay contacto físico entre las partículas, las cuales acaban
formando una masa compacta que se va comprimiendo con la sedimentación.

Figura 4.1.  Esquema de las zonas de sedimentación en una probeta.


Fuente: Metcalf & Eddy, 1995.
4.2.2. Tipos de sedimentadores o tanques de decantación

Los sedimentadores o tanques de decantación son las unidades en las que se lleva a cabo el
proceso de sedimentación. Se caracterizan por su gran tamaño, en relación al resto de
unidades de la planta depuradora, y por sus puentes móviles. Después del proceso de
sedimentación se obtienen dos productos: un agua clarificada y un decantado (lodos o
fangos primarios).

En ocasiones, y si las condiciones de vertido al cauce y la legislación lo permiten, la


sedimentación primaria puede ser el único tratamiento al que se someta el agua residual,
pero lo normal es que forme parte de un proceso con otras operaciones unitarias y su función
sea reducir la carga contaminante, mejorando el rendimiento y las condiciones de
funcionamiento de los procesos posteriores.

Los dos tipos de decantadores más habituales son:


[Link] de decantación circulares. Sedimentadores de sección circular en los que el
agua fluye del centro a la periferia.
[Link] de decantación rectangulares. Sedimentadores de sección rectangular en los
que el agua fluye horizontalmente de un extremo al otro del decantador.

[Link]. Tanques de decantación circulares


Los tanques de decantación circulares son los sedimentadores más extendidos. Su diámetro
oscila entre 10 y 60 m y sus dispositivos más importantes son:
•La entrada del agua normalmente se realiza a través de una campana deflectora que la
reparte de forma uniforme en las zona inferiores del decantador y, además, produce una
importante pérdida de carga, evitándose con ello turbulencias que podrían afectar a todo el
depósito y dificultar la sedimentación.
•La salida de agua suele ser con vertederos o rebosaderos perimetrales de tipo dentado,
protegidos con una pantalla deflectora que evita la salida de la capa superficial, la cual puede
llevar espumas y sólidos sobrenadantes.
•El sistema de barrido de fangos sedimentados se efectúa, en los decantadores de pequeño
diámetro, mediante un eje de rasquetas de barrido de fondo que es accionado desde un eje
central. En los grandes decantadores suele recurrirse a un puente giratorio de rasquetas de
tracción periférica (la tracción es desde la periferia mediante un carro tractor) para descargar
de esfuerzos el eje.
•La poceta de recogida de los fangos barridos por las rasquetas puede ser o bien central o
bien longitudinal intermedia si el decantador es grande (se reduce a la mitad el trayecto del
fango en el fondo del decantador).
En la figura 4.2 se ilustra el esquema de un tanque de sedimentación circular.
Figura 4.2.  Esquema de un tanque de sedimentación circular.
Fuente: Vismara, Butelli & Comolli, 1991.
•La purga de fangos puede hacerse por una tubería de fondo que los recoge de la poceta
central y los conduce a otra adosada, o bien, aprovechando la presión hidroestática del
fondo, se extrae a un nivel superior.
•La retirada de grasas y sobrenadantes suele hacerse con una barredera superficial que
recorre periféricamente el sedimentador y los recoge y vierte sobre la poceta.

[Link]. Tanques de decantación rectangulares


En los tanques de decantación rectangulares, los dispositivos más importantes son:
•Para la entrada del agua se suele emplear el tipo de entrada por vertederos, que la reparte
uniformemente por las capas inferiores del decantador, con una mampara frontal para reducir
la energía con la que entra el agua (pérdida de carga).
•Para la salida del agua suelen usarse el mismo tipo de rebosaderos dentados ya
mencionados para los sedimentadores circulares, situados en la pared opuesta a la entrada
del influente.
•El barrido de fangos sedimentados se hace mediante rasquetas situadas sobre un puente,
este puente puede ser de barrido longitudinal, el cual conducirá los fangos hasta unas
pocetas situadas en el extremo de llegada del agua, o bien puede ser de barrido transversal,
el cual conducirá los fangos hacia una poceta corrida a lo largo del decantador. Una
alternativa al puente de rasquetas la constituyen las rasquetas arrastradas por cadena sin fin.
Las rasquetas, por tanto, o bien son varias situadas en el extremo del decantador o
bien es una longitudinal corrida.
•La purga de fangos se hace por sistemas similares a los descritos para los decantadores
circulares; es decir, existen sistemas de salida de fondo y de salida a nivel superior.
•La retirada de grasas y sobrenadantes suele llevarse a término por una barredera superficial
que los arrastra hasta un canal en la pared de entrada.
En la figura 4.3 se ilustra el esquema de un tanque rectangular de sedimentación.
Figura 4.3.  Esquema de un tanque rectangular de sedimentación.
Fuente: Vismara, Butelli & Comolli, 1991.

[Link]. Sistemas de drenaje de los sedimentos


Los sedimentos generados en los tanques de sedimentación deben ser evacuados o
drenados de la línea de depuración de aguas.
Para realizar esta operación se pueden emplear varios sistemas, ayudados o no de algún
medio mecánico (raspador, tornillo sin fin, etc.), tal como ilustra la figura 4.4.
Figura 4.4.  Sistemas de drenaje de sedimentos.

4.3. Flotación
La flotación es un proceso físico de separación sólido-líquido fundamentado, al igual que la
sedimentación, en la diferencia de densidades.
Se ha visto que la sedimentación permite separar aquellas partículas que poseen una mayor
densidad que la del fluido que las contiene, al predominar en ellas el efecto de la gravedad
debido a su peso sobre las fuerzas de rozamiento y la fuerza de empuje del líquido (Ley de
Arquímedes) que se oponen a su caída. La flotación, en cambio, permite separar las
partículas de menor densidad que la del fluido, por ascenso de éstas hasta la superficie del
fluido, ya que en este caso, las fuerzas que “tiran hacia arriba” (rozamiento y empuje del
líquido) superan a la fuerza de la gravedad.
El último de los procesos descritos es la flotación natural que, en el tratamiento de las
aguas residuales, únicamente se emplea para eliminar los glóbulos de grasa o aceite (etapa
de desengrasado). Frente a ésta, y para superar sus limitaciones, existe la flotación
acelerada por introducción de finas burbujas de gas, normalmente aire, en la fase líquida, a
las que se adhieren partículas, subiendo hasta la superficie el conjunto partícula-burbuja.
Esta adhesión es consecuencia de la aparición de una zona de presión negativa en la parte
inferior de la burbuja de aire en su ascenso a través del líquido, y es esta depresión la que
capta y arrastra las partículas.
La flotación acelerada posibilita el ascenso de partículas de densidad mayor que la del
líquido, además de favorecer el de las partículas de densidad inferior al incrementar su
velocidad ascensional.
En el proceso de depuración de las aguas residuales la flotación puede emplearse con
diferentes objetivos:
•El ya citado de separación de grasas.
•Espesar los lechos originados por las partículas floculadas químicamente y que son de baja
densidad (la floculación será el próximo proceso que se tratará en el presente capítulo).
•Espesar los fangos biológicos en aquellos casos en los que sean difíciles de separar
mediante sedimentación secundaria.

En cuanto a las ventajas que presenta la flotación frente a la sedimentación hay que
mencionar como las más importantes:

•Menor inversión de implantación, pues se trata de un sistema compacto que ocupa poca
superficie.
•Permite eliminar mejor y en menos tiempo las partículas pequeñas o ligeras cuya deposición
es lenta.

Frente a las ventajas enumeradas, la flotación presenta el inconveniente de que requiere


para su desarrollo de muchos elementos mecánicos, tal y como se verá a continuación
(motores, válvula reductora, etc.), lo que provoca unos mayores costes de explotación al
necesitar una mayor infraestructura de mantenimiento.

En la actualidad se emplean cuatro sistemas diferentes para realizar la flotación:

Diferentes tipos de separación por flotación


•Flotación por disolución de aire.
•Flotación por inyección de aire.
•Flotación por vacío.
•Flotación en cámaras de tranquilización.
4.3.1. Flotación por disolución de aire

En el sistema de flotación por disolución de aire (figura 4.5), parte del caudal a tratar (que
puede ser todo en el caso de instalaciones de pequeño tamaño), es mezclado con aire en un
depósito de retención presurizado (bajo 4-5 kg/cm 2 de presión) donde permanece durante
algunos minutos; para dar tiempo a que el aire se disuelva una vez transcurridos estos
minutos, se inyecta esta mezcla al líquido en tratamiento en el tanque de flotación a través de
una válvula reductora de presión, lo que provoca que el aire deje de estar en disolución y se
expanda en forma de pequeñas burbujas que arrastran las partículas en suspensión hacia la
superficie de la cámara de flotación.

En algunas instalaciones puede recircularse una parte del agua clarificada que se mezcla
con la corriente principal sin presurizar, lo que provoca que el aire aún disuelto en el
recirculado deje de estarlo y entre en contacto con las partículas sólidas a la entrada del
tanque. Este sistema tiene como ventajas ser menos agresivo, minimizar la formación de
emulsiones y tener que incorporar una menor cantidad de aire al influente.
Las principales aplicaciones de la flotación por disolución de aire seco están en el tratamiento
de vertidos industriales y en el espesado de fangos.
Figura 4.5.  Esquema de la operación de flotación por disolución de aire a la entrada.

4.3.2. Flotación por inyección de aire comprimido


En el sistema de flotación por inyección de aire, éste se inyecta directamente a la fase líquida
en el tanque de flotación, por medio de difusores o turbinas sumergidas.
Las burbujas de aire que se generan empleando este sistema son mucho mayores que las
obtenidas en la flotación por disolución de aire, ya que su diámetro es de algunos milímetros.
Esta característica provoca una velocidad ascensional más alta y, por tanto, un menor tiempo
de recorrido en el tanque y un menor efecto sobre la suspensión, lo que origina un bajo
rendimiento a la hora de conseguir que los sólidos floten.
La flotación por inyección de aire únicamente se emplea, por los motivos que se acaban de
exponer, para mejorar los procesos de flotación natural en la separación de aceites, grasas,
etc. y en el tratamiento de algunas aguas residuales con tendencia a generar espumas en las
que dé buenos resultados.
4.3.3. Flotación por vacío
En el sistema de flotación por vacío se satura de aire el agua residual, ya sea directamente
en el tanque de flotación o permitiendo la entrada del aire en el conducto de aspiración de la
bomba de vehiculación de la línea de alimentación. Con posterioridad, se aplica un vacío
parcial en la superficie de la masa líquida, para lo cual el tanque de flotación debe estar
cerrado. Esta operación provoca que el aire disuelto abandone la solución en forma de
microburbujas las cuales arrastran en su ascenso a las partículas sólidas que a ellas se
adhieren hasta la superficie, donde son barridas por un sistema de rascado superficial hacia
la periferia del tanque, punto desde el cual se extraen de la instalación por bombeo, también
en condiciones de vacío parcial.
Al trabajar en el sistema de flotación por vacío con burbujas de menor tamaño que en el caso
de la flotación por disolución de aire, su rendimiento es mayor.

Para facilitar el proceso de flotación es frecuente el uso de productos químicos coagulantes o


sílice activada, que se introducen en la línea de alimentación previo a la inyección de aire, y
que actúan creando, por agregación de partículas sólidas, una superficie o una estructura
que permite absorber o atrapar fácilmente las burbujas de aire.

4.3.4. Separadores o cámaras de tranquilización

Los separadores o cámaras de tranquilización se utilizan en aquellos casos en los que


interesa separar hidrocarburos o aceites del efluente. Estos equipos trabajan en ausencia de
aire y utilizan la diferencia de viscosidad entre el agua y los hidrocarburos al deslizarse sobre
una superficie. Están constituidos por un conjunto de placas paralelas e inclinadas, por
donde se hace circular el agua de arriba a abajo, de modo que los hidrocarburos quedan
separados en la parte superior de las placas y el agua queda en la parte inferior.

4.4. Coagulación - floculación

El objetivo del tratamiento primario es la eliminación de los sólidos en suspensión, incluyendo


las materias coloidales.

Los coloides presentan una gran dificultad de agregación debido a las cargas eléctricas que
poseen, generadoras de fuerzas de repulsión que evitan su unión. De esta manera, su
sedimentación por medios físicos es imposible por mucha calma que haya.

Hoy día se ha convertido en un imperativo de la gestión del agua ayudar al proceso de


decantación con la incorporación de productos químicos que permitan acelerar y optimizar
dicha operación, facilitando a su vez la reducción de los espacios necesarios para la
precipitación de las partículas suspendidas. De esta manera, se optimiza el proceso global
de tratamiento, tanto en lo que se refiere a la calidad, como al coste del producto final y el
aspecto estético.

El uso de estos aditivos químicos produce una apreciable mejora en el rendimiento del
tratamiento primario, tal y como se muestra en la tabla 4.1.

Tabla 4.1: Efecto de la adición de aditivos químicos en la sedimentación primaria.


Reducción de contaminantes Sin aditivos Con aditivos
Sólidos en suspensión 50-70% 65-85%
DBO5 25-40% 60-80%
Paralelamente, estos mismos productos químicos (coagulantes y floculantes) pueden
emplearse en otros procesos complementarios, como el espesado y la deshidratación de
fangos, la precipitación de fosfatos o la eliminación de olores por precipitación de sulfuros.

La sedimentación se produce provocando la desestabilización de las cargas eléctricas


superficiales de las micelas, normalmente mediante la dosificación de sales metálicas (de
calcio, hierro, aluminio), lo que posibilita el contacto entre ellas y su consecuente
aglomeración, formando flóculos con masa suficiente para sedimentar.

Este proceso de clarificación del agua consiste en una separación de la fase líquida y de la
sólida, llevándose a cabo a través de dos mecanismos:
a)Coagulación. Puede entenderse como la neutralización de las cargas eléctricas y
desestabilización de los coloides, seguido de una adsorción superficial de las partículas
desestabilizadas sobre el hidróxido formado.
b)Floculación. Es un proceso a través del cual los microflóculos o coágulos primarios
formados se agregan entre sí a través de enlaces o puentes de unión, constituyendo los
flóculos secundarios con entidad suficiente para decantar por gravedad.

La coagulación - floculación se puede aplicar con diferentes objetivos en el tratamiento de


aguas residuales:
•Disminuir el contenido de los sólidos en suspensión y de la DBO a la salida del decantador
primario (mejora el rendimiento de la decantación).
•Acondicionar el agua residual que contenga vertidos industriales.
•Mejorar la eficacia de los decantadores secundarios, especialmente cuando se trata del
proceso de fangos activos.

En algunas estaciones de depuración de aguas residuales, la coagulación - floculación se


realiza en los mismos equipos donde se realiza la sedimentación, adicionando previamente
el coagulante en la conducción de entrada al sedimentador; de todos modos, lo más común
es disponer de un tanque de floculación específico en el que, justo antes, puede situarse
también un tanque adosado de hormigón de pequeño tamaño, en el que se efectúa el
mezclado de las sustancias coagulantes con el agua mediante una potente agitación. Así, se
consigue un alto grado de contacto con los coagulantes.

Una vez realizada la mezcla en este tanque, se adiciona en el tanque de floculación un


floculante, con una agitación menos vigorosa, de modo que el crecimiento del flóculo no se
vea afectado por el esfuerzo de cizalladura.

En la figura 4.6 se ilustra un tanque de floculación típico.


Figura 4.6.  Tanque de floculación típico.
Fuente: Metcalf & Eddy, 1995.

Como norma general, el dispositivo está formado por un tanque de hormigón rectangular y
por un agitador. La función del agitador es la de poner en contacto las partículas de modo
que se facilite su aglomeración, pero manteniendo una velocidad lo suficientemente baja
como para evitar que las partículas se vuelvan a separar por un esfuerzo de cizalladura. Otro
sistema de agitación es por inyección de aire, siendo esta opción más apropiada en los
casos en los que se persiga una agitación ligera.

4.4.1. Reactivos empleados en los procesos de coagulación

Entre los diversos reactivos aplicados en los procesos de coagulación pueden distinguirse
dos grupos principales: el de las sales de aluminio y el de las sales de hierro. También
pueden incluirse las sales mixtas de hierro y aluminio (AVR) y otros productos coadyuvantes
o agentes auxiliares de coagulación.1

En la tabla 4.2 se muestra un resumen de las principales sales de aluminio e hierro


empleadas como coagulantes.

Tabla 4.2: Tabla resumen de las principales sales de aluminio y hierro empleadas como
coagulantes.
Productos químicos coagulantes
Sales de aluminio Sales de hierro
•Sulfato de aluminio líquido (SAL) •Cloruro férrico (FeCl3)
•Sulfato de aluminio sólido (SAS) •Cloruro ferroso (FeCl2)
•Policloruros de aluminio: •
•Estándar: 10, 14 y 18% •Sulfato férrico (Fe2(SO4)3)
•Alta basicidad •Sulfato ferroso (FeSO4)
4.4.2. Reactivos empleados en los procesos de floculación

El proceso de floculación complementa la acción del coagulante, de manera que los flóculos
primarios se forman al añadir los reactivos químicos descritos anteriormente. Tal y como
puede observarse en la figura 4.7, se unen entre si a través de puentes debido a la
actuación de productos cadena que son capaces de adsorber los coloides microagregados
para generar reticulados que originen el flóculo secundario.

Figura 4.7.  (A) Mecanismo de adsorción superficial de los flóculos; (B) Mecanismo de
creación de puentes hidróxido; (C) Mecanismo de creación de puentes (floculación).
Estos productos capaces de crear los puentes de unión son los polielectrólitos.
Generalmente, son polímeros orgánicos que difieren unos de otros por su peso molecular,
por su carácter iónico y por la naturaleza de su monómero base.

Aparte de los polímeros naturales de origen biológico (derivados del almidón, alginatos, etc.),
los más frecuentes suelen ser de tipo sintético, por polimerización del monómero de base
(óxido de polietileno, acrilato-acrilamida, etc.) o la sílice activada preparada a partir de silicato
sódico y ácido sulfúrico. Según la carga eléctrica en solución acuosa, existen tres tipos de
polielectrólitos: neutros, aniónicos y catiónicos.

En la figura 4.8 se muestra un esquema ilustrativo del proceso en una instalación en línea,
como una tubería o conducto, que conecta entre si las unidades de tratamiento.

Figura 4.8.  Imagen de un floculador tubular donde se añaden coagulantes, floculantes y,


opcionalmente, inyección de aire a baja velocidad para facilitar la aglomeración.

4.4.3. Dosificación de los coagulantes y floculantes


4.4.3. Dosificación de los coagulantes y floculantes

En el caso de las aguas residuales, las dosis de productos son difíciles de predecir, por lo
que debe estudiarse cada caso en concreto para establecer la secuencia idónea de
tratamiento químico. Simultáneamente, debe valorarse la flexibilidad del sistema, para dar
fiabilidad al rendimiento del proceso de depuración que se produce, muchas veces en unas
condiciones de trabajo un tanto variables.

Lo habitual es dosificar una sal de hierro en la línea de aguas (con una concentración
comprendida entre 100 y 200 ppm) para los procesos de clarificación, aumentando las dosis
y variando los productos para casos más complejos y para aguas con componentes
industriales procedentes de diversos sectores: textil, automoción, curtidos, papel, petróleo o
tratamientos de superficies.

Generalmente, la sal de hierro se dosifica de forma conjunta con un polielectrólito aniónico


(hasta una concentración de 1 ppm) aunque para los casos de eliminación de fósforo deba
hablarse de dosis de coagulante entre 5 y 10 ppm por cada ppm de fósforo que se debe
eliminar del agua, aunque depende del punto de la planta donde precipite el nutriente (pre-
precipitación, co-precipitación o post-precipitación, si se elimina en tratamiento primario,
secundario o terciario, respectivamente). Tal y como se indica la tabla 4.3, el polímero
variará en función del tipo de coagulante y del tipo de proceso, aunque suelen ser los
aniónicos los más empleados como coadyuvantes.
Tabla 4.3: Dosificación y aplicaciones más usuales de los coagulantes y floculantes en
aguas residuales urbanas.

Tipo de Dosis Dosis


Coagulante Aplicaciones Floculante
agua (ppm) (ppm)

Sulfato de
aluminio 15-90 Aniónico 0,10
líquido (SAL)
Policloruro de
aluminio al 5-50 (ver comentarios) Aniónico 0,05
10% (PAC-10)

Potable Policloruro de
aluminio al 5-40 Aniónico 0,05
18% (PAC-18)
Reducir niveles de Al
Policloruro de residual en el agua No
aluminio de 5-40 tratada y no sea siempre ---
alta basicidad factible por la vía de necesario
reducción del pH
100- Eliminación de
Residuala Aniónico 0,5-1
150 materia orgánica.
Cloruro férrico Eliminación de
FeCl3 50- fósforo en
Aniónico 0,5-1
100 tratamiento biológico
(co-precipitación)
Eliminación de
100- fósforo en
Aniónico 0,5-1
200 tratamiento
Sulfato férrico fisicoquímico único.
Fe2(SO4)3 Eliminación de
50- fósforo en
Aniónico 0,5-1
100 tratamiento terciario
(post-precipitación)
Eliminación de
75- materia orgánica, de
Aniónico 0,5-1
100 fósforo, laminaciones
de carga.
Policloruro
aluminio 18% Eliminación de
fósforo y materia
25-50 orgánica en Aniónico 0,5-1
tratamiento primario
(pre-precipitación).
Eliminación de
Sal mixta de fósforo en
150-
hierro y tratamiento Aniónico 0,5-1
250
aluminio fisicoquímico
(precipitación directa)
Las dosis establecidas aumentarán a medida que lo haga el componente industrial del
agua bruta.

Aguas potables

•Los coagulantes suelen estar basados en el elemento aluminio, principalmente se emplean


el SAL y el PAC-10.
•Las dosificaciones oscilan mucho de una planta a otra y según las épocas del año, siendo
mayores en estaciones frías o cuando las aguas aparecen turbias debido a grandes
precipitaciones por el arrastre de sólidos y fangos. Es usual encontrar dosificaciones de
sulfato de aluminio que oscilan entre 30 y 90 ppm, determinándose siempre la dosis de
trabajo en ensayos de laboratorio de tipo Jar test.
•Los floculantes empleados conjuntamente con el sulfato o los policloruros de aluminio
suelen ser polielectrólitos de tipo aniónico, aunque en determinadas circunstancias las aguas
requieran del aporte de un producto con carga catiónica.
•En algunas plantas se emplea sílice activada como producto coadyuvante del sulfato de
aluminio.

Aguas residuales

•Al contrario de lo que ocurre en potabilización, los productos más empleados en la


coagulación de las aguas residuales, ya sean urbanas o industriales, son las sales de hierro,
especialmente las trivalentes.
•Las sales de hierro suelen utilizarse para la precipitación de sulfuros, que son los
responsables de los malos olores en las plantas depuradoras y colectores. Estos compuestos
férricos (Fe2(SO4)3, FeCl3 y FeNO3) destacan por su eficacia en la línea de bombeo.

La presencia del ion nitrato es una fuente de oxígeno para las bacterias en medio anóxico.
Cabe indicar que las bacterias tienen más afinidad por este ion que por el sulfato, lo cual es
de gran interés si se desea bloquear la bioformación de sulfuros o evitar la presencia de
bacterias filamentosas que darían lugar a diversos problemas: bulking (esponjamiento
filamentoso) y foaming (espumamiento biológico). Su principal inconveniente es el mayor
precio de la sal férrica nitrada; también cabe indicar que su reducción genera el
desprendimiento de microburbujas de nitrógeno, fenómeno que produce interferencias
cuando tiene lugar en los decantadores.

Fangos

Por lo general, en la línea de fangos, concretamente en la fase de deshidratación, se


emplean los mismos coagulantes aplicados en la etapa primaria de depuración. En cuanto a
las sales de hierro, se han mostrado muy eficaces el cloruro, el nitrato y el sulfonitrato.
En referencia a los floculantes, en los filtros prensa se emplean polímeros catiónicos o
aniónicos (aunque estos últimos son poco habituales), mientras que en los filtros banda o
centrífugas se utilizan polielectrólitos de tipo catiónico medio o fuerte, dependiendo de las
características del fango.

Según los grados de sequedad alcanzables en cada proceso de deshidratación, los


consumos de polímero serán variables, dependiendo del tipo de polielectrolito empleado
(carga y peso molecular), del equipo de deshidratación usado y de la naturaleza del fango.
Es habitual trabajar con consumos aproximados de 3 a 7 kg de polímero por tonelada de
materia seca, con sequedades del 25% en filtros banda, entre 25 y 35% en las centrífugas
(alcanzándose sequedades mayores operando en caliente) y, finalmente, entre 35 y 45% en
los filtros prensa.

4.5. Corrección del pH

Las aguas procedentes de procesos industriales suelen contener productos ácidos o


alcalinos que deben ser neutralizados en alguno de los siguientes casos:
•Antes de la descarga del agua a un medio receptor, ya que la vida acuática es muy sensible
a variaciones de pH fuera de un intervalo cercano a la neutralidad.
•Antes de la descarga de estas aguas residuales industriales al alcantarillado, ya que es más
económico esto que neutralizar los mayores volúmenes de las aguas residuales mixtas
(domésticas + industriales).
•Antes de la realización de los tratamientos químicos o biológicos, tanto para favorecer su
desarrollo (por ejemplo, en el tratamiento biológico, el pH deberá estar entre 6,5-8,5 para
asegurar una óptima actividad microbiológica) como para evitar daños a las instalaciones.

El proceso de neutralización obedece a la reacción:

Acido + Base ® Sal + Agua

Este proceso se suele realizar utilizando, según sea el agua básica o ácida, ácido sulfúrico
(ácido) o lechada de cal (base), respectivamente.

En la figura 4.9 se ilustra el funcionamiento del proceso de corrección del pH.


Figura 4.9.  Esquema de funcionamiento de dos tipos de neutralizadores. (A): Neutralizador
en lecho de carbonato cálcico. (B): Neutralizador con dosificación automatizada.

En sustitución de la lechada de cal, que es una suspensión de cal apagada (Ca(OH) 2)m, en
algunas ocasiones se utiliza carbonato sódico o hidróxido sódico (NaOH), aunque su precio
es más elevado, a fin de disminuir la producción de lodos.

Por otra parte, en la reacción: Ácido + Base ® Sal + Agua, hay que tener en cuenta tres
puntos:
•Pueden desprenderse gases durante la reacción (por ejemplo, cuando se utilizan carbonatos
como bases).
•La reacción puede generar calor (reacción exotérmica).
•La sal formada puede ser insoluble, por lo que tendrá que ser retirada.
Proceso de obtención de la lechada de cal
La cal o cal viva (CaO) se obtiene tras calefacción de rocas cálcicas (CaCO 3)
según:

CaCO3  CaO +   CO2


Como que el CO2 es arrastrado por el aire que circula en el interior del horno, el
equilibrio se desplaza hacia la derecha, formándose cal viva (CaO). Si no
controlásemos la temperatura del proceso y ésta fuese excesiva, se formaría cal
muerta (CaSiO3) como producto resultante de la descomposición de las arenas
que acompañan a las rocas cálcicas. La cal viva, al reaccionar con el agua,
produce cal apagada o hidróxido cálcico (Ca(OH) 2) según la reacción:

CaO + H2O   Ca(OH)2


La cal apagada es muy poco soluble en agua, lo que provoca que tenga un
aspecto lechoso que hace que se la conozca como lechada de cal. Si la lechada
de cal se deja sedimentar, se acaba separando la fase sólida (cal apagada) de la
fase líquida, conocida como agua de cal.

La neutralización debe realizarse de manera precisa. En el caso de sistemas automatizados


de medida y corrección del pH, no es costoso controlar el sistema de dosificación, pero se
necesita un mantenimiento cuidadoso para evitar, en el caso de un mal funcionamiento, la
generación de efectos negativos opuestos a los que se pretendían originalmente.
1.
5. Tratamiento secundario

Objetivo

Identificar el tratamiento más adecuado para la reducción de la materia en disolución


presente en el agua residual.

5.1. Tratamientos aerobios y anaerobios

El tratamiento secundario tiene como objetivo la eliminación de la materia orgánica


biodegradable no sedimentable (materia orgánica finamente dividida y disuelta en el agua
residual), junto a otros varios contaminantes. Básicamente, consiste en provocar el
crecimiento de microorganismos que asimilan la materia orgánica, los cuales se reproducen y
originan nuevos microorganismos insolubles que después son separados del flujo tratado (y
con ellos varios contaminantes) como un fango destinado a una digestión definitiva o a la
reutilización, directa o indirecta, como enmienda del terreno.

De hecho, se trata de una aplicación controlada de los sistemas naturales de autodepuración


de las aguas, por lo que a este tipo de tratamiento se le llama tratamiento biológico.

Los tratamientos secundarios pueden subdividirse en tres categorías:


•Tratamientos biológicos de tipo natural: son aquellos tratamientos secundarios de agua
cuyos requerimientos mecánicos y de instalaciones son mínimos.
•Tratamientos biológicos de instalación: son aquellos tratamientos secundarios de agua
que conllevan unos equipos de operación y que requieren de unas instalaciones adecuadas.
•Tratamientos de separación de sólidos suspendidos de naturaleza biológica: son
aquellos tratamientos que se aplican para el procesado de los residuos obtenidos en la
depuración de las aguas residuales.

Existe otra posible subdivisión de los tratamientos biológicos del agua residual:
•Sistemas aerobios. Los microorganismos obtienen su energía (catabolismo) oxidando
sustancias, predominantemente orgánicas, en presencia de oxígeno.
•Sistemas anaerobios. Es un proceso microbiológico que se desarrolla en ausencia de
oxígeno. Consiste en una descomposición de la materia orgánica, que genera como
productos finales un gas de alto contenido energético (biogás) 1 y un lodo residual.

En la figura 5.1 se ilustran ambas clasificaciones en referencia a los tratamientos


secundarios de depuración de las aguas residuales. Aquí se tratará el tema desde el punto
de vista del tipo de instalación implicada.

Figura 5.1.  Diferentes clasificaciones del tratamiento secundario, ya sea atendiendo al


empleo de oxígeno o al tipo de instalación implicado.

Los sistemas más extendidos son los aerobios porque depuran más rápidamente el agua
residual. Esto es así debido a que el rendimiento energético que obtienen los
microoganismos en el proceso bioquímico de oxidación anaeróbica es más bajo que el que
se logra por el proceso aerobio; por ello, la tasa de reproducción de las bacterias
anaeróbicas, y por extensión la masa celular originada, es inferior, lo que se traduce en una
menor velocidad de tratamiento del agua residual. Además, la puesta en marcha de los
sistemas anaerobios es muy lenta y delicada (es difícil eliminar todo el oxígeno, resulta
complicado lograr el muy bajo potencial redox requerido, etc.) y los efluentes que se obtienen
deben someterse a un post-tratamiento que acabe de degradar la materia orgánica presente
y también conseguir la denitrificación cuando sea necesaria.
El sistema aerobio presenta, sin embargo, los inconvenientes de producir una gran cantidad
de fangos no estabilizados y tener un mayor coste energético (la incorporación de oxígeno al
agua residual representa un consumo energético). El sistema anaerobio genera poco fango y
requiere de un mínimo aporte de energía (costes de operación bajos) y de él es posible
obtener un subproducto como el metano (CH 4) útil como fuente energética y que es el
principal componente del biogás.
El proceso de digestión anaerobia comprende un conjunto de reacciones sumamente
complejas, ligadas al metabolismo de los numerosos microorganismos que actúan como
intermediarios en la transformación de la materia orgánica en sustratos directamente
asimilables que acaban convirtiéndose en biogás. Estas etapas son: hidrólisis, acidogénesis,
etapa acetogénica y, finalmente, etapa metagénica.
En la figura 5.2 se ilustra el proceso de la digestión anaeróbica.
Figura 5.2.  Esquema del proceso de la digestión anaeróbica.

Los tratamientos anaerobios se emplean casi exclusivamente cuando se tiene una muy alta
carga contaminante; por ejemplo, para tratar el fango de los purines o aquellos procedentes
de un sistema aerobio, como tratamiento inicial de aguas residuales industriales con una muy
elevada carga contaminante y cuya depuración se finaliza con sistemas aerobios, etc.
Los tratamientos anaerobios son adecuados en aquellos casos en que el influente
es una masa homogénea en la que no se puede distinguir entre fase líquida y fase
sólida.

En estas situaciones no son aplicables los sistemas aerobios por la inmensa cantidad de
oxígeno que se debería aportar para poder oxidar la carga orgánica. Además, el hecho de
tener que estabilizar los fangos resultantes de los tratamientos aerobios supone un
incremento del coste añadido de éstos.

En la tabla 5.1 se muestran algunos aspectos comparativos entre el proceso aerobio y el


anaerobio.

Tabla 5.1: Comparación de los procesos aerobios y anaerobios aplicados en el tratamiento


secundario.
Proceso aerobio Proceso anaerobio
Necesario aporte de Oxígeno. Costes de operación bajos.
Capacidad para altas cargas orgánicas
Límite en la carga que puede tratar.
e hidráulicas.
Gran producción de fangos no
Pequeña producción de fangos.a
estabilizados.
Permite la nitrificación simultánea. Necesita de post-tratamientos.
Puesta en marcha muy lenta y
Mayor rendimiento de depuración.
delicada.
a
El lodo residual anaerobio es una mezcla de materia orgánica y
microorganismos vivos o muertos bien estabilizada, por lo que
normalmente, tras el secado, puede acumularse en vertederos o ser usado
para acondicionar tierras de labor. Estos tipos de lodos son un valioso
fertilizante ya que, al no degradarse los nutrientes por completo, aparecen
en formas fácilmente asimilables por las plantas; de hecho, su
composición es similar al humus; sin embargo, es necesario un control
periódico del suelo donde se use como fertilizante porque puede producir
una acumulación de fósforo y potasio.
5.2. Principios de la depuración biológica

La depuración biológica es consecuencia de un fenómeno físico-biológico (la biofloculación) y


de un fenómeno exclusivamente biológico (el metabolismo bacteriano).
•La biofloculación es el fenómeno mediante el cual se forman los flóculos de materia (que
después son separados con los fangos) en el seno del agua a tratar. El componente físico de
la biofloculación es la turbulencia que favorece el encuentro entre partículas “no vivas” o
entre colonias de bacterias, mientras que el componente biológico es un no bien conocido
efecto de floculación (adsorción de coloides) favorecido por productos del metabolismo de los
microorganismos, primordialmente polisacáridos, que pueblan los mismos flóculos, y que
actúan de forma análoga a los polielectrolitos.
•La biofloculación no origina ninguna variación química en los contaminantes sino que sólo
es un paso de la forma suspendida no sedimentable a la forma suspendida sedimentable.
•El metabolismo bacteriano es un conjunto de reacciones bioquímicas en las que se
emplean compuestos contaminantes solubles para obtener energía (catabolismo) o para
producir biomasa bacteriana (anabolismo).
•Catabolismo:

•Anabolismo:

Es decir, el metabolismo bacteriano permite separar sustancias solubles o fácilmente


solubilizables en forma de gases que salen del sistema acuoso, en el caso del
catabolismo, o en forma de nueva biomasa de bacterias que se adhieren a los flóculos,
en el caso del anabolismo (tabla 5.2).

Tabla 5.2: Balance de materia (concretamente de carbono) y de energía en los procesos de


degradación de la materia orgánica a través de vías aerobias (con presencia de oxígeno) y
anaerobias (ausencia de oxígeno).
Metabolismo bacteriano en Metabolismo bacteriano en
condiciones anaerobias condiciones aerobias

Balance de 5% del C pasa a biomasa 50% del C pasa a biomasa


Carbono 95% del C pasa a biogás 50% del C pasa a CO2
Balance de 5-7% de la energía pasa a las 60% de la energía pasa a las
Energía células células
3-5% de la energía se pierde 40% de la energía se pierde

90% se recupera en biogás                      -----


5.2.1. Microflora predominante en el tratamiento biológico

Los microorganismos que participan en el tratamiento biológico de las aguas residuales son
los siguientes:
[Link] primarios. Constituidos por las bacterias (aerobias, anaerobias y
facultativas) y las algas unicelulares. Estos microorganismos son capaces de metabolizar la
mayoría de materiales orgánicos.
[Link] fotosintéticas. Las algas fotosintéticas no consumen directamente la materia
orgánica, pero sí CO2, amoníaco y fosfatos para realizar la fotosíntesis, con lo que ayudan a
la permanencia de las condiciones aerobias (presencia de oxígeno).
[Link] y algas multicelulares no fotosintéticos. Los hongos pueden metabolizar la
mayoría de los compuestos orgánicos. Si bien en condiciones óptimas no pueden competir
con las bacterias, sí que pueden llegar a ser predominantes en los influentes que poseen un
alto contenido en carbohidratos en condiciones de pH bajo (inferior a 6) y déficit de nitrógeno
o de oxígeno.
[Link] microscópicos. Estos animales necesitan más materia orgánica que la que se
encuentra en las aguas, por lo que también se alimentan con bacterias; esta característica
hace que se utilicen para separar el exceso de bacterias, contribuyendo a la clarificación de
las aguas. Sólo se encuentran en aguas muy limpias.

Para realizar el tratamiento biológico no se precisa inocular cultivos especialmente diseñados


para estos procesos, ya que se pueden obtener estos organismos aislándolos directamente
de los fangos producidos por este mismo tratamiento.

De hecho, si los fangos no tienen en un principio la mezcla ideal o la cantidad óptima de


organismos, la selección natural hace que después de varios ciclos se vayan ajustando las
poblaciones, de modo que los microorganismos necesarios para el tratamiento biológico
acaban dominado el medio, mientras que los demás desaparecen.

El citado autoajuste se realiza en función de las características químicas de los compuestos


presentes en el influente. Así una relativamente alta concentración de proteínas favorece el
predominio de alcaligenes, flavobacterium y bacillus; mientras que un elevado contenido en
carbohidratos favorece el crecimiento de pseudomonas; además, una concentración alta de
oxígeno disuelto y baja de sustancias orgánicas favorece el crecimiento
de nitrosomonas y nitrobacter.

La presencia de algas y hongos debe considerarse como accidental, y no están


comprendidos en el ciclo tecnológico-biológico del proceso. Las algas no originan daños
relevantes pero se acumulan en la parte superficial de los reactores biológicos y deben
eliminarse. Sin embargo, los hongos pueden influir negativamente sobre la microbiología del
proceso porque originan formas filamentosas que obstaculizan la formación de flóculos y, en
general, empeoran las características de sedimentabilidad.
5.3. Tratamientos biológicos de tipo natural

Todos ellos presentan una óptima resistencia a los golpes de carga hidráulica y orgánica. Sin
embargo, tienen como inconvenientes el que requieren de mucha superficie y que, en
algunos casos, su rendimiento depurativo está influenciado por las condiciones climáticas.

Actualmente, los dos tratamientos biológicos naturales que se emplean son:


•Lagunas aireadas o de aeración.
•Lagunas o estanques de estabilización.

5.3.1. Lagunas aireadas o de aeración

Las lagunas aireadas constituyen un sistema aerobio de mezcla completa (características


homogéneas en todo el volumen de la laguna) o próximo a ella, que se lleva a cabo en un
depósito poco profundo excavado en el terreno y que hace las veces de reactor.

En la inmensa mayoría de los casos, el oxígeno se suministra mediante una serie de 2 ó


3 ventiladores repartidos por la superficie de la laguna que aseguran, gracias a una
velocidad de giro de entre 750 y 1500 rpm, un suministro de oxígeno entre 0,7 y 1,4 veces la
DBO5 que se quiera eliminar (figura 5.3).
Figura 5.3.  Detalle del ventilador de superficie en una laguna aireada. Se trata de una hélice
a motor instalada en el centro de un flotador circular.
Fuente: Sernagiotto.

El proceso de lagunas de aeración se emplea en el caso de aguas residuales (domésticas o


industriales) con un elevado contenido de sustancias biodegradables. Los factores de mayor
influencia a la hora de su implantación son:
•Disponibilidad de un área adecuada y de una fuente de energía eléctrica.
•Costes de implantación y operación.

Entre los inconvenientes, se puede mencionar un requisito de energía eléctrica relativamente


elevado (de 10 a 20 W/m3), su bajo aporte específico de oxígeno disuelto por unidad de
energía eléctrica consumida (del orden de 1 kgO 2/kW·h) y el que la alta velocidad de giro
“maltrata” los flóculos de los fangos, aunque esto último no es un problema muy serio porque
normalmente a los efluentes de lagunas aireadas no se les exige una garantía muy restrictiva
en cuanto a las materias en suspensión.

Otro de los aspectos a destacar de las lagunas aireadas es su alto tiempo de retención
hidráulica (definible como el tiempo medio de permanencia del agua en la laguna), que se
sitúa entre 2 y 10 días, circunstancia que permite disponer de una elevada concentración de
bacterias, ya que se asegura que la velocidad de evacuación de microorganismos (que viene
limitada por el tiempo de retención hidráulica) es inferior a su velocidad de reproducción.

La alta concentración de bacterias y el elevado tiempo de retención hidráulica garantiza la


eficacia de este sistema de depuración, aunque también debe destacarse que esta eficacia
está muy afectada por las variaciones estacionales de temperatura.

Finalmente, indicar que las lagunas aireadas pueden constituirse con o sin recirculación de
biomasa desde el sedimentador, aunque la segunda opción es la situación más común.

5.3.2. Lagunas o estanques de estabilización


Las lagunas de estabilización son grandes embalses donde la carga orgánica del influente es
depurada por la acción de microalgas y bacterias saprófitas, principalmente.
Este tipo de tratamiento constituye una buena solución, por su economía de realización y de
gestión, para pequeñas comunidades de clima cálido o templado (la temperatura tiene una
notable influencia sobre la cinética del proceso). De hecho, son raras las aplicaciones de
lagunas de estabilización para grandes plantas de tratamiento y/o en clima frío. También es
aplicable sobre aguas residuales industriales, a condición de que éstas posean una
significativa presencia de sustancias orgánicas y no contengan sustancias que inhiban la
actividad bacteriana.
Entre las características de las lagunas de estabilización destacan:
•Permiten un aceptable nivel depurativo.
•Presentan una cierta flexibilidad frente a las variaciones de carga contaminante.
•Permiten una fácil separación y digestión de los fangos.
•No hay incorporación artificial de oxígeno, sino que éste procede del aire atmosférico.
Pero sin duda, el aspecto que mejor define a estos estanques, y que simultáneamente es su
mayor inconveniente, es la gran superficie que ocupan, hecho que lleva a definir la carga (por
unidad de superficie y tiempo) que se puede tratar con ellos en kgDBO 5/ha.día (obsérvese
que se trabaja con hectáreas en vez de con m2).
Figura 5.4.  Medición de pH en una laguna primaria ubicada en el campus de la Universidad
de Piura (Perú). El sistema de lagunas de estabilización está constituido por una batería de
dos lagunas, una anaeróbica conectada en serie con una facultativa.
Fuente: archivo FUNIBER.

La forma constructiva más habitual es la rectangular, que permite un rendimiento depurativo


similar al de la circular y es más simple de realizar. La alimentación del influente se debe
realizar en un punto lo más lejano posible de la salida del efluente para no afectar
negativamente el nivel de depuración, además, la entrada debe hacerse a baja velocidad y
preferiblemente con largos difusores.

Uno de los principales factores negativos de un estanque de estabilización es el crecimiento


de algas por la radiación solar, que en climas cálidos es bastante intensa. La elevada
concentración de algas determina una disminución en la eficacia del tratamiento, en
particular en lo que hace referencia a la separación de sólidos suspendidos.

Otro de los problemas que presenta este sistema es la acumulación de fangos dentro del
mismo estanque, lo que reduce su volumen útil y limita su eficacia, además de poder originar
malos olores al desarrollarse en ellos procesos anaerobios.

La separación del sedimento fangoso del fondo del estanque se realiza, por término medio,
cada 10 años (en el caso de los anaerobios es a los 5-10 años) y tras su vaciado, aunque en
algunos casos se lleva a cabo mediante pequeñas dragas o con bombas y sin vaciar el
estanque. El fango obtenido puede reutilizarse en agricultura si se está en una zona rural,
proporcionando buenos resultados por las características químico-biológicas que presenta.

[Link]. Clasificación de las lagunas de estabilización

En este contexto se pueden establecer tres tipos de clasificación: en función del contenido en
oxígeno, según el lugar ocupado en relación a otros procesos y, finalmente, de acuerdo a la
secuencia de las unidades.
•De acuerdo con el contenido de oxígeno:
-Lagunas aeróbicas. En ellas predominan los procesos aeróbicos (presencia de oxígeno).
-Lagunas anaeróbicas. Fundamentalmente tienen lugar los procesos anaeróbicos (ausencia
de oxígeno).
-Lagunas facultativas. Predominan tanto los procesos aeróbicos como los anaeróbicos.
-Lagunas aireadas. En éstas el oxígeno es suministrado artificialmente por medio de
aeración mecánica.
•De acuerdo al lugar que ocupan en relación a otros procesos:
-Lagunas primarias. Reciben aguas residuales crudas.
-Lagunas secundarias. Reciben efluentes de otros procesos de tratamiento.
-Lagunas de maduración. Su propósito fundamental es reducir el número de
microorganismos indicadores.
•De acuerdo a la secuencia de las unidades:
-Lagunas en serie. Dependen de la topografía del terreno y del nivel de calidad requerido en
el efluente del sistema.
-Lagunas en paralelo. Dependen de las etapas de implementación de las unidades y
topografía del terreno, y las condiciones de operación y mantenimiento de la instalación.

[Link]. Características y aplicación de las lagunas de estabilización

Los distintos tipos de lagunas de estabilización difieren esencialmente en el proceso


biológico particular que en ellos se desarrolla y que es función de la profundidad que tengan.
Así, se distinguen:
a)Lagunas aeróbicas o de alta producción de biomasa. Se caracterizan por tener una
profundidad muy reducida (entre 0,3 y 0,5 m.), lo que permite la penetración de la radiación
solar hasta el fondo, manteniéndose las condiciones aeróbicas en casi todos los niveles de la
masa de agua. Trabajan con baja carga (85-170 kgDBO 5/ha.d), con un tiempo de retención
hidráulica de 4-6 días y permiten una reducción del 80-95% de la DBO 5. Estas condiciones
estimulan la producción de algas en períodos de retención cortos.
Tienen su aplicación en climas calientes y con buena radiación solar, y en la
producción y cosecha de algas.
b)Lagunas facultativas. Presentan una profundidad intermedia (entre 1,2-2,5 m) y pueden
aplicarse para cargas de entre 85 y 170 kg DBO 5/ha.d, siendo su rendimiento depurativo
similar al de las lagunas aeróbicas, pero con tiempos de retención hidráulica de 5 a 30 días.
Se caracterizan porque mantienen unas condiciones aerobias establecidas en la proximidad
de la superficie (degradación aerobia y fotosíntesis), que contrastan con la descomposición
anaeróbica de los sólidos sedimentados en el fondo. La interfase entre ambos niveles varía
en el curso del día en relación a la irradiación solar.
Su aplicación radica como laguna primaria única de tratamiento, o bien como una
unidad secundaria después de las lagunas anaeróbicas o aireadas (figura 5.5).

Figura 5.5.  Esquema de dos baterías de lagunas de estabilización en serie, conectadas en


paralelo.

El mecanismo que caracteriza a las lagunas facultativas se produce en el estrato


superior y corresponde a una simbiosis de algas y bacterias aeróbicas, por la que las
bacterias heterotróficas descomponen la materia orgánica (C, N y P). La cantidad de
oxígeno requerido para la descomposición de la materia orgánica, proporcionando
compuestos inorgánicos solubles (NO 3, PO4) y dióxido de carbono (CO 2), se suministra
gracias al proceso de fotosíntesis.
Figura 5.6.  Laguna secundaria ubicada en el campus de la Universidad de Piura (Perú).
Fuente: archivo FUNIBER.

c)Lagunas anaeróbicas. Son las de mayor profundidad (2,5-5 m) y las que también pueden
trabajar con una mayor carga de sustancia orgánica (225-600 kg DBO 5/ha.d), inhibiendo la
actividad fotosintética de las algas. Los tiempos de retención hidráulica se establecen entre
20-50 días y los rendimientos en la reducción de la DBO 5 son del 50-85%. En ellas
predomina un ambiente falto de luz y oxígeno en casi todos los niveles de la masa de agua,
por lo que los procesos depurativos que se instauran son exclusivamente anaerobios, motivo
por el cual es menor la eficacia depurativa y, en consecuencia, requieren un tratamiento
adicional, pues el efluente obtenido contiene un alto porcentaje de materia orgánica.
Su aplicación radica como primera etapa en el tratamiento de aguas residuales
domésticas industriales.
En este tipo de lagunas, la degradación de la materia orgánica se desarrolla en dos
etapas:
-La etapa de fermentación ácida, donde los organismos formadores de ácidos atacan a las
sustancias orgánicas y las transforman en compuestos orgánicos más simples y ácidos
orgánicos.
-La etapa de metanogénesis, donde los organismos anaeróbicos utilizan los productos
intermedios de la primera etapa para producir gases como el metano (CH 4), dióxido de
carbono (CO2), sulfuro de hidrógeno (H2S) y agua (H2O).
Los organismos formadores de metano son muy sensibles a las variaciones de
carga, pH y temperatura, dependiendo de ellos la eficiencia del proceso.

5.4. Tratamientos de instalación
Los sistemas biológicos que aquí se incluyen pueden clasificarse en dos grupos, en base al
modo de “cultivo” de los microorganismos que realizan la depuración:
[Link] de Biomasa Suspendida: los microorganismos se encuentran dispersos por
todo el volumen del reactor biológico.

Aerobios: •Fangos Activos.


•Sistemas Anaerobios de Mezcla Completa (ANIFLOW y
Anaerobios: ANCONT).
•Reactor de lecho de Lodos (UASB).
[Link] de Biomasa Fija: los microorganismos se encuentran retenidos sobre algún tipo
de soporte sólido.
•Lechos Bacterianos o Filtros Percoladores.
Aerobios:
•Biodiscos o contactor biológico rotativo.
•Filtros Anaerobios Biológicos (ANBIOF).
Anaerobios:
•Lecho Fluidificado (FANBIOF).

De todos los tratamientos citados, seguramente el de fangos activos sea el de uso más
extendido por tratarse de una instalación simple, bastante compacta, fácil de dirigir por su
flexibilidad y con unos costes de funcionamiento moderados.
Los sistemas de biomasa fija son más compactos que los fangos activos. En comparación
con los sistemas de biomasa suspendida, presentan una flexibilidad frente a cargas variables
más limitada y unos costes de realización algo mayores, pero menores costes de gestión.
5.4.1. Sistemas de biomasa suspendida
[Link]. Proceso aeróbico: fangos activos
Desde un punto de vista estrictamente técnico, el proceso de fangos o lodos activos está
constituido por un fermentador o reactor aerobio alimentado con el influente a tratar en flujo
continuo, completamente mezclado o no (existen diferentes variantes del proceso) y que
contiene una población bacteriana heterogénea.
La base de la depuración por fangos activos es la formación, mediante el proceso ya citado
de biofloculación, de agregados bacterianos denominados flóculos de fango, de aspecto
gelatinoso y de algunos milímetros de tamaño. Estos flóculos están constituidos por
sustancias en suspensión primordialmente orgánicas y con frecuencia en estado coloidal, así
como de una numerosísima población de microorganismos vivos, principalmente bacterias
seleccionadas por las características del ambiente (pH, luz, oxígeno disuelto, carga orgánica,
micronutrientes, sustancias tóxicas).
En la figura 5.7 se ilustra la imagen de una instalación de depuración biológica por fangos
activos, donde puede apreciarse el reactor aeróbico (de forma rectangular).

Figura 5.7.  Depuradora biológica de fangos activos de la EDAR de El Pla de Santa Maria
(Tarragona). El tanque rectangular contiene los fangos y el depósito circular corresponde al
sedimentador secundario.
Fuente: catálogo de Obras y Contratas Javier Guinovart, S.A. y la Junta de Sanejament.
(Generalitat de Catalunya).

Las bacterias del proceso de fangos activos suelen ser gram negativas 2 e incluyen miembros
de los géneros pseudomonas, zooglola, achromobacter, flavobacterium, nocardia,
bdellovibio, mycobacterium, y dos bacterias nitrificantes: nitrosomonas y nitrobacter.
Adicionalmente, pueden presentarse diversas formas filamentosas como sphaerotilus,
beggiatoa, thiotrix, lecicothrix y geotrichum.

Si bien son las bacterias las que realmente degradan el residuo orgánico del influente,
también es importante la actividad de otros microorganismos tales como los protozoos, que
consumen las bacterias dispersas que no han floculado o los rotíferos, que degradan
cualquier partícula biológica pequeña que no haya sedimentado.

El proceso que conduce a la eliminación de las sustancias orgánicas contenidas en el


influente por medio de los fangos activos, se puede secuenciar de la siguiente forma:
[Link] primer paso es la bioadsorción y biofloculación del sustrato en contacto con los fangos
activos.
[Link] segundo es la rotura de las sustancias poliméricas y las moléculas grandes (por acción
de enzimas hidrolíticas liberados por las bacterias al medio colindante) en moléculas más
pequeñas fácilmente bioadsorbibles y metabolizables por los microorganismos.
[Link] tercero está constituido por dos procesos que se desarrollan paralela y
simultáneamente. Por un lado, la oxidación aeróbica o respiración del material orgánico
soluble biodegradable con producción de H 2O, CO2, etc. (catabolismo celular) y, por otro, la
síntesis de nuevas células bacterianas (anabolismo celular).
[Link], cuando disminuye la disponibilidad de sustrato, existe una oxidación del
material orgánico inerte y celular de reserva para obtener la energía necesaria para mantener
el metabolismo basal. Este fenómeno de autooxidación de las células se denomina
“respiración endógena” y, como tal respiración, consume oxígeno.
Si bien, teóricamente, esta secuencia de procesos podría conducir a la completa eliminación
de las sustancias orgánicas, en la realidad es muy raro superar el 95% en su depuración,
debido básicamente a 2 razones:
•Motivos técnicos. Rendimientos muy elevados comportan notables y no justificados
incrementos en los costes operativos y de implantación de los fangos activos.
•Motivos biológicos. Existen sustancias de muy lenta biodegradación. Además, en el
efluente final siempre es posible encontrar pequeñas cantidades de metabolitos bacterianos
e, incluso, bacterias y finas partículas en suspensión que escapan del sedimentador
secundario que prosigue al tratamiento biológico.
Los tratamientos biológicos convencionales por fangos activos finalizan con la
denominada sedimentación secundaria, que tiene como objeto la separación de la fase
líquida de los flóculos de fango.
Para esta operación suelen emplearse tanques de decantación circulares o rectangulares.
Tal y como se observa en la figura 5.8, parte del fango depositado en el fondo de los
sedimentadores secundarios se recircula para mantener la concentración de
microorganismos en el reactor, mientras que el resto, que coincide con el crecimiento de
tejido celular, se purga.
Figura 5.8.  Esquema del funcionamiento del proceso de fangos activos con sedimentación
secundaria.

Otra de las características de los procesos de fangos activos es que permiten la eliminación
del nitrógeno en caso de que en el esquema del proceso se prevea una zona anóxica (zona
con déficit de oxígeno). En esta zona las bacterias anaeróbicas facultativas 3 generarían
nitrógeno gas (N2) a partir de la siguiente reacción de reducción:

2NO3- ® N2

En esta reacción, los nitratos (NO 3-) proceden de la casi completa nitrificación 4 que se
consigue en el tratamiento de fangos activos, concretamente en la zona con oxígeno y
siempre y cuando haya un tiempo suficiente de residencia del agua residual en los reactores
(en los tratamientos convencionales de fangos activos este tiempo de residencia oscila entre
4 y 8 horas).

En definitiva, el correcto funcionamiento de un sistema de fangos activos depende de un


adecuado suministro de oxígeno que permita:
•La degradación biológica de la sustancia orgánica.
•Satisfacer la respiración endógena.
•Producir la mezcla completa en el reactor.
•El desarrollo de la nitrificación, si es el caso.
•Mantener una concentración mínima de oxígeno disuelto de 1-2 mg/l para evitar condiciones
anóxicas (carencia de oxígeno disuelto).

Es muy importante un correcto dimensionado de los sistemas de aeración y un


funcionamiento regular de éstos.
En este sentido, existen dos sistemas de incorporación de aire al influente:
[Link]ón mecánica (agitadores superficiales).
[Link]ón por insuflación (difusores sumergidos).

Los aireadores mecánicos actúan generando una fuerte agitación del agua residual


mediante turbinas verticales o rotores horizontales. Ambos sistemas aseguran tanto el aporte
de oxígeno al tanque, procedente del aire atmosférico, como una buena agitación del
influente (figura 5.9). Como inconvenientes de las turbinas podría citarse que son ruidosas y
producen salpicaduras.

Figura 5.9.  Aeración mecánica con un agitador superficial.


Fuente: Metcalf & Eddy, 1995.
La instalación del sistema de aeración por insuflación y de los compresores de aire
necesarios requiere una mayor inversión, por lo que sólo se utiliza en las plantas
depuradoras de gran tamaño, en la que se consiguen importantes ahorros energéticos por la
mayor eficiencia de la aeración.

El insuflado de aire puede realizarse mediante difusores sumergidos de burbuja fina o de


burbuja gruesa. Los primeros son los de uso más frecuente porque presentan una mejor
transferencia de oxígeno al medio (proceso de absorción), dado que un menor tamaño de
burbuja de aire implica una menor velocidad de ascenso y, por consiguiente, un mayor
tiempo hasta llegar a la superficie. Este hecho permite una más alta transferencia de
oxígeno, un consumo de aire inferior y, por ende, también energético.

Como dato, en los difusores de burbuja fina se utilizan 24-36 m 3 aire/kg DBO5 eliminada,
mientras que en los de burbuja gruesa se precisan del orden de 30-55 m 3 aire/kg
DBO5 eliminada.

Sin embargo, los difusores de burbuja fina fabricados con cerámica presentan problemas de
ensuciamiento y un alto coste de mantenimiento, por lo que deben alimentarse con aire
particularmente exento de impurezas; para evitar estos inconvenientes, están siendo
sustituidos por los de membrana flexible, que no tienen estas desventajas.

Para finalizar este apartado, debe mencionarse que en ocasiones pueden


aparecer problemas de sedimentación ocasionados por anomalías en los flóculos de fango
activo.

En este contexto, en el siguiente cuadro se proporcionan algunos problemas típicos que


pueden presentarse en la depuración por fangos activos.

Problemas típicos del sistema de fangos activos


•“Bulking” o rehinchado del fango.- Fenómeno debido a una excesiva
proliferación de bacterias filamentosas como consecuencia de una serie de
factores (oxigenación defectuosa, déficit de nutrientes, presencia de productos
inhibidores), que pueden presentarse individual o simultáneamente, creando un
ambiente favorable para el crecimiento de las bacterias. La presencia de este tipo
de microorganismos reduce tanto la velocidad de sedimentación, pudiéndose
escapar fango del sistema (empeora la calidad del efluente), como la
compactación del fango, lo que origina un recirculado con una menor
concentración de fango. Para solucionar este problema resulta aconsejable
realizar un análisis microscópico, ya que el desarrollo de un determinado tipo de
microorganismo filamentoso está ligado a uno o dos factores específicos y, por
consiguiente, el conocimiento de la especie responsable del “bulking” indicará las
causas y ayudará a escoger las actuaciones a realizar.
•“Rising” o reascenso del fango.- Fenómeno típico de plantas
sobredimensionadas en las que, por este motivo, el tiempo de retención del fango
en el sedimentador supera las 5 horas. Este tiempo es suficiente para que, de
darse las condiciones anóxicasa adecuadas en el sedimentador y de ser el
influente rico en nitratos y nitritos, se desarrolle el proceso de desnitrificación con
la consiguiente liberación de burbujas de nitrógeno que refloten parte de los
fangos sedimentados, que son arrastrados por el efluente. Para solventar este
problema se puede recurrir a incrementar la recirculación de fango (se reduce el
tiempo en anoxia) o, solución más radical y sólo aconsejable cuando el rising es
muy marcado, a modificar el valor de carga de fango (con ello, normalmente,
dejará de desarrollarse la nitrificación en el reactor).
•“Desfloculación”.- Rotura de los flóculos provocada por el efecto tóxico de
metales o desinfectantes. Origina un efluente del sedimentador turbio y rico en
pequeños sólidos en suspensión. Puede controlarse con la adición de 1-2 ppm de
un polielectrolito catiónico.
•“Formación de espuma.- La espuma puede aparecer tanto en el reactor
biológico como en el sedimentador. Se pueden encontrar diferentes tipos de
espuma:
1. Espuma ligera blanca/gris. Típico de plantas en fase de arranque (la espuma
desaparece apenas el proceso se estabiliza) o con una carga excesiva de fango
(se soluciona reduciendo la carga de fango aplicada). Esta espuma parece
originada por sustancias orgánicas, con características tensoactivas, no
degradadas.
2. Espuma gris-porosa (recuerda a la piedra pómez). Típica de plantas con una
excesiva recirculación de sólidos menudos de los sobrenadantes producidos en
las diversas fases del tratamiento de los fangos (espesamiento, digestión,
deshidratación, todo ello tratado más adelante).
3. Espuma grisácea, espesa o pastosa. Típica espuma debida a la carencia de
nutrientes, circunstancia que parece producir una excesiva síntesis bacteriana de
polisacáridos extracelurares.
4. Espuma marrón, espesa, viscosa y estable. Es el caso más frecuente y severo
de formación de espuma en las instalaciones de depuración biológica de biomasa
suspendida. Se debe a una excesiva proliferación de algunos microorganismos
como Nocardia spp. (lo más habitual) y Microthrix parvicella. Las causas que
originan esta espuma no se conocen bien por lo que no existen remedios seguros
y eficaces, siendo hasta la actualidad la disminución de la edad del fango,
aumentando su purga, el sistema usado con mayor frecuencia al haberse
mostrado más eficaz que otros (como la eliminación física de la espuma, el uso
de antiespumantes, el apagado temporal del sistema de aeración, etc.).
a
En ausencia de oxígeno disuelto y presencia de nitratos las bacterias
denitrificantes pueden utilizar los nitratos, en lugar del oxígeno, como
aceptor final de electrones en los procesos catabólicos. Se habla de
anoxia y no de anaerobiosis porque las vías bioquímicas de transporte de
electrones en las bacterias denitrificantes parecen ser las mismas que las
aerobias con la excepción de una única enzima. Esto explica por qué las
bacterias pueden emplear, indistintamente, oxígeno o nitratos, con una
preferencia por el oxígeno por dar un mayor rendimiento energético.
[Link]. Proceso anaeróbico: de mezcla completa

La digestión anaeróbica se lleva a cabo en un tanque cerrado en el que se introduce, de


manera continua o discontinua, el agua residual o residuo a tratar.

La mezcla completa asegura que la composición del influente en todo el volumen del reactor
sea homogénea. Esta mezcla puede realizarse mediante agitación mecánica con una hélice
situada en el interior del reactor o por un sistema neumático por recirculación de gas.

Dentro de este tipo de tratamiento anaerobio existen dos variantes (figura 5.10):
•Reactor de tanque agitado sin recirculación de biomasa (ANIFLOW).
•Reactor de tanque agitado con recirculación de biomasa o reactor de contacto (ANCONT).
En este caso, a continuación del reactor, se sitúa un decantador secundario por el que se
hace circular el efluente, previa desgasificación de éste por agitación violenta (ya que la
presencia de gas podría impedir la sedimentación).

Los tanques de digestión anaerobia contienen grandes cantidades de materia orgánica en


suspensión (entre 20 y 100 g/l se considera adecuado). La mayor parte de ese material
suspendido es biomasa bacteriana, en concentraciones de hasta 10 9-1010 bacterias por
mililitro; los hongos y protozoos se encuentran en número muy bajo y no desempeñan un
papel significativo en la digestión anaeróbica.

Figura 5.10.  Sistemas anaerobios de mezcla completa sin y con recirculación del fango.
Fuente: Metcalf & Eddy, 1995.

Es frecuente que estos tanques posean un intercambiador de calor como sistema para
mantener una temperatura óptima de operación establecida entre 35 y 37 ºC. Lo habitual es
que sea un sistema indirecto, por medio de una bomba que extrae el influente del reactor, lo
hace circular a contracorriente con el fluido calefactor del intercambiador y lo vuelve a
introducir en el tanque.

El caso de los residuos ganaderos


El proceso anaeróbico de mezcla completa es el diseño más habitual cuando se
generan residuos con más del 3% de sólidos. En consecuencia, resulta
adecuado para tratar residuos ganaderos, debido a que los porcentajes de
sólidos en este sentido oscilan entre el 6 y el 50% (Hobson, 1990). Además,
presentan un contenido suficiente de agua y nutrientes y una alta capacidad
tampón. De esta manera, se mejora la calidad del residuo para su aplicación al
suelo o para ser sometido a otros procesos unitarios como la evaporación/secado
o stripping de amoníaco.
Sin embargo, el alto contenido de nitrógeno amoniacal (el amoníaco libre inhibe
el crecimiento de los microorganismos metanogénicos), los elevados valores de
pH, las concentraciones de compuestos azufrados (el H 2S es potencialmente
tóxico para los organismos metanogénicos), la presencia cada día mayor de Cu y
Zn en las dietas del ganado y el uso de antibióticos y desinfectantes, ocasionan
problemas en el tratamiento.
Los purines presentan un contenido en materia orgánica relativamente bajo en
comparación con otros compuestos orgánicos, como los residuos sólidos
urbanos o algunos industriales y, en algunos casos, esta materia orgánica no es
biodegradable por vía anaeróbica (materiales lignocelulósicos).
Todo ello da lugar a una baja producción de biogás a partir de este tipo de
residuos, lo que redunda en el empleo de pretratamientos para mejorar su
biodegradabilidad. Entre estos pretratamientos suelen dar buenos resultados, en
el caso de los purines, la maceración mecánica o el pretratamiento térmico a baja
temperatura (80 ºC).
[Link]. Proceso anaeróbico: reactor de lecho de lodos

Los reactores anaerobios de esta tipología de tratamiento se denominan UASB (Upflow


Anaerobic Sludge Blanket o Manto de Fango de Flujo Ascendente).

En el interior de estos reactores se favorece la formación de flóculos o agregados de


bacterias; al realizarse la alimentación del influente por la parte inferior y generarse gases
(principalmente CO2 y metano), estos flóculos pueden mantenerse en suspensión (figura
5.11). Tanto el gas libre como las partículas a las que se ha adherido el gas, ascienden hacia
la parte superior del reactor donde se produce la liberación de este gas adherido, al entrar en
contacto con unos deflectores desgasificadores. Las partículas desgasificadas suelen volver
a caer y el gas se captura en una bóveda de recogida de gases instalada en la parte superior
del reactor.

Es decir, permanentemente tenemos un flujo ascendente y otro descendente de agregados


bacterianos, aunque no hay una distribución homogénea de los mismos, ya que su
concentración es tanto mayor cuanto más próximos están a la base del reactor.
Figura 5.11.  Procesos Anaerobios de Biomasa Suspendida con y sin recirculación de
biomasa (UASB). Fuente: Metcalf & Eddy, 1995.

El líquido tratado que sale del reactor y que contiene algunos sólidos residuales y gránulos
biológicos, se conduce a una cámara de sedimentación. Los sólidos separados se
reintroducen en el reactor.

El tiempo de retención del reactor UASB es de 4-12 horas, permitiendo una reducción del 75-
85% en la DQO. La velocidad de flujo necesaria para mantener el fango en suspensión es de
0,6-0,9 m/h.

5.4.2. Sistemas de biomasa fija

La siempre mayor limitación de los espacios y la exigencia de contener dentro de unos


valores aceptables los costes de construcción y de ejercicio de los tratamientos de
depuración, están llevando a reconsiderar cada vez más las ventajas propias de los
reactores biológicos de biomasa fija (biopelículas o biofilms) respecto a los de biomasa
suspendida.

La mayor parte de los sistemas de depuración utilizan medios de soporte fijos o móviles de
una gran superficie específica y que pueden ser de origen natural (cantos rodados, escoria,
antracita, puzolana) o de plástico.

Entorno a estos soportes se forma una biopelícula (que no es más que una colección
irregular de microorganismos y de sus productos extracelulares) a través de la cual, una vez
en contacto con el agua residual, se produce un doble proceso de difusión:
[Link] paso de materia orgánica disuelta y de oxígeno desde el agua residual al biofilm, donde
se produce la depuración por metabolización microbiana de la materia orgánica.
[Link] generación de CO2 y metabolitos de los microorganismos desde el biofilm al agua.
Debido a que la migración del sustrato es de 3 a 5 veces menor que la del oxígeno, se
desarrollan dos capas:
•Una capa externa aerobia que recibe sustrato y, por lo tanto, crece.
•Otra capa más interna anaeróbica, sin sustrato ni oxígeno y en fermentación, cuyos gases
provocan el desprendimiento de trozos de biopelícula que son arrastrados por el agua y
separados en la decantación secundaria.

También habrá arrastre de bacterias si el agua residual pasa a gran velocidad, debido al
importante esfuerzo cortante que se genera. En cualquier caso, el espacio libre es ocupado
rápidamente por nuevas colonias bacterianas; este fenómeno es la esencia del mecanismo
de autolimpieza que impide el atascamiento del sistema.

En cuanto a las ventajas y otras características de estos sistemas cabe destacar:


•Facilitan la separación del líquido y de la biomasa.
•Permiten disponer de una elevada concentración de microorganismos en los reactores para
cualquier tiempo de retención hidráulico. En estos sistemas, los tiempos de permanencia son
relativamente cortos (de 5 a 15 minutos), por lo que si no estuviesen las bacterias fijadas a
un soporte, habría un lavado de éstas, por ser este tiempo inferior al tiempo de generación
de microorganismos.
•Dan elevados rendimientos depurativos.
•Puede favorecerse el crecimiento diferenciado de bacterias en diferentes zonas del reactor,
variando el tipo de superficie de soporte.
•Poseen estabilidad y resistencia ante variaciones de la carga del substrato.
•Presentan una mayor resistencia que los sistemas de biomasa suspendida frente a toxinas e
inhibidores (por ejemplo, antibióticos). La presencia de estos compuestos afectará, por
difusión, a las primeras capas de microorganismos, pero el biofilm podrá recuperarse si esta
presencia no es muy duradera.

[Link]. Proceso aeróbico: lechos bacterianos o filtros percoladores

En este sistema de depuración biológica, el agua residual, generalmente decantada para


evitar un rápido atascamiento, se derrama sobre un lecho de grava o piezas de plástico, en la
que se adhieren los microorganismos constituyendo una biopelícula. Es aquí donde se
elimina gran parte de la materia orgánica, tal y como se ha descrito en el apartado
precedente.

Este relleno se debe repartir bien en un reactor, que normalmente es de diseño circular con
distribución rotativa del agua residual, por ser éste el sistema más sencillo y eficaz para
producir una buena equirepartición del influente y un buen contacto entre ambas fases
(figura 5.12).
Figura 5.12.  Filtro percolador con cuatro brazos giratorios y relleno de plástico.
Fuente: Junta de Sanejament.

En algunos casos, los reactores son de construcción rectangular con distribuidores fijos
(aspersores) en las esquinas. La solera de estos reactores tiene un falso fondo que soporta
el material, permitiendo que salga el agua residual y que entre el aire (la casi totalidad de los
lechos bacterianos utilizan la ventilación natural ascendente).

A la salida del filtro percolador se sitúa un canal de recogida de las aguas que puede ser
interior o exterior; situado en el exterior, alrededor del lecho, es visitable y más fácil de
limpiar. Una inclinación del fondo, al menos del 2%, proporciona una buena velocidad de
circulación del agua y evita los depósitos.

A continuación del filtro percolador es conveniente instalar un sedimentador para eliminar los
sólidos que puedan desprenderse del filtro; estos sólidos, en su caída, absorben una parte de
los materiales no sedimentables, coloidales, no eliminados en la decantación primaria y que,
por tanto, entran con el agua residual en el lecho bacteriano. Normalmente, se recircula parte
del agua procedente del decantador secundario si la entrada de agua al filtro no es suficiente
como para asegurar que esté permanentemente mojado (pero no sumergido, pues no
entraría oxígeno), para evitar que se seque el biofilm. Además, con la recirculación se
consigue una siembra en la superficie y se contribuye a la homogeneidad del filtro.

Se busca que los filtros percoladores funcionen por gravedad, sin una sola bomba, con lo
que la potencia instalada será mínima, así como el mantenimiento requerido. Estas
circunstancias los hacen muy indicados para instalaciones pequeñas en zonas de baja
población.

Finalmente, deben mencionarse los dos principales inconvenientes de este sistema:

[Link] la superficie del filtro pueden crecer todo tipo de organismos (algas, protozoos,
gusanos, insectos, etc.), lo que unido al hecho de tener el lecho bacteriano en contacto con
el aire (las bacterias están mojadas y no sumergidas), termina por originar malos olores. Para
solucionar este problema se puede recurrir a cubrir el reactor con una lona o con otro tipo de
estructura sencilla, aunque ello incrementa los costes.
[Link] al corto tiempo de residencia del agua residual en los lechos bacterianos, no es
posible realizar la nitrificación5, ya que no se puede completar la fase de amonificación, es
decir, la transformación del nitrógeno orgánico en nitrógeno amoniacal (tan sólo los
compuestos fácilmente amonificables, como por ejemplo la urea, se transforman en
amoníaco). Como solución, en los casos en que se busque eliminar el nitrógeno orgánico, se
puede realizar una primera etapa de tratamiento con lechos bacterianos o por fangos activos,
en la que se elimine entre el 80 y el 90% de la contaminación carbonatada, seguida de una
segunda etapa con lecho bacteriano para la oxidación biológica del nitrógeno amoniacal.

[Link]. Proceso aeróbico: biodiscos

El sistema de biodiscos consiste en una batería de discos paralelos (en serie) que giran
sobre un eje horizontal y se sumergen, del orden de un 40%, de forma cortante en la
superficie del agua a tratar (figura 5.13).

Sobre el material de relleno de los discos se adhieren los microorganismos formando el


biofilm, de forma similar a como sucede sobre el relleno de los filtros percoladores. Al girar
los biodiscos sobre su eje, el biofilm se sumerge en las aguas residuales y contacta con el
oxígeno atmosférico de forma alternativa, por lo que puede ser considerado como un sistema
aerobio. Además, este movimiento permite que los sólidos del agua estén en suspensión y
no sedimenten.
Figura 5.13.  Sistema de Biodiscos o sistema biológico rotativo de contacto. En la fotografía
se ve la instalación no operativa ya que en funcionamiento los biodiscos quedan sumergidos
en un 40% dentro del agua a tratar.
Fuente: Sernagiotto.

Este sistema permite un mejor control del proceso que los filtros percoladores, ya que la
velocidad de paso del agua residual y la depuración pueden controlarse a través de la
velocidad de giro de los biodiscos y de la distancia entre éstos.

Sin embargo, al tener partes móviles, requiere un mayor consumo de energía eléctrica
(aunque menor al de los procesos tradicionales) y presenta inconvenientes mecánicos que
pueden provocar hasta la rotura del eje horizontal y de giro, en caso de estar
infradimensionado respecto a la carga aplicada, a causa del exceso de peso de la biomasa.
Figura 5.14.  Sistema de Biodiscos (cubiertos por una carcasa blanca a la izquierda de la
fotografía) en la población de Montagut (Girona).
Fuente: Junta de Sanejament (Generalitat de Catalunya) e Hidrowatt S.A.

Por otro lado, se ha podido demostrar teóricamente y en ensayos de laboratorio que es


posible lograr la eliminación combinada de la materia orgánica y del nitrógeno en un único
reactor, controlando las cargas y concentraciones de sustancias orgánicas, la temperatura y
la presión parcial de oxígeno en la fase gaseosa. Sin embargo, faltan todavía experiencias a
mayor escala para verificar la fiabilidad del sistema en condiciones reales de variaciones de
las cargas de ingreso.

[Link]. Proceso anaeróbico: filtro anaerobio

Los filtros anaerobios se emplean cada vez más por su reducido espacio, por lo que son
especialmente útiles en pequeñas industrias, actuando como miniestaciones de tratamiento
de agua móviles.
Consisten en una columna de relleno sobre la que se desarrollan y fijan las bacterias
anaeróbicas. Al encontrarse los microrganismos adheridos sobre un medio sólido se pueden
lograr tiempos de retención celular 6 muy elevados, del orden de 100 días, con bajos tiempos
de retención hidráulica7. Esta circunstancia permite que estos filtros sean recomendables en
tratamientos de aguas residuales de alta concentración contaminante.

Existen dos variantes de este tratamiento según el sentido del flujo del agua a tratar:
[Link] Anaerobio de Flujo Ascendente (figura 5.15, izqda.). En este caso, el agua a
tratar pasa de abajo a arriba por el interior de la columna, llevándose a cabo la mayor parte
de la depuración por los microorganismos adheridos sobre el soporte inmóvil. Estos
microorganismos suman, aproximadamente, el 70% de las bacterias totales presentes en el
sistema, ya que hay una parte de ellas que son arrastradas por el influente y reemplazadas
sobre el soporte, según el ya mencionado mecanismo de autolimpieza que confiere
estabilidad y resistencia a cambios de caudal. El borboteo del metano generado produce que
la fase líquida esté completamente agitada y sea homogénea la carga contaminante.
[Link] Anaerobio de Flujo Descendente (figura 5.15, dcha.). Aquí el influente entra por la
parte superior y sale por la inferior. Se diferencia del anterior, además de en el sentido de
circulación del agua residual, por una distinta distribución del soporte en el seno del reactor y
por darse una gran turbulencia en la cabeza del mismo (lugar donde la concentración de
carga contaminante es mayor) debido a la circulación en contracorriente del líquido
(descendente) y del metano (ascendente).

Figura 5.15.  Procesos anaerobios de biomasa fija: flujo asdendente y flujo descendente
(ANBIOF).
Fuente: modificado a partir de Metcalf & Eddy, 1995.

[Link]. Proceso anaeróbico: lecho fluidificado


Se trata de un reactor relleno parcialmente de biopartículas en estado fluidizado, es decir,
libremente suspendidas por la corriente líquida. Dicha corriente está formada por la
recirculación y por el influente a tratar, que circula en flujo ascendente a través de las
partículas (figura 5.16).

Las citadas biopartículas están constituidas por un soporte inerte (granos de arena, carbón,
conglomerante expandido) entorno al cual se fija la biomasa microbiana. En muchas
ocasiones se emplea un inóculo de lodo, procedente de un reactor anaerobio, para conseguir
una película biológica bien adherida al soporte, aunque se requerirá de un elevado tiempo de
adaptación de los microorganismos al nuevo sustrato y de una temperatura adecuada.
Figura 5.16.  Procesos anaerobios de biomasa fija de lecho fluidificado (FANBIOF).
Fuente: Metcalf & Eddy, 1995.

Una de las características de un sistema como el descrito es que si, una vez alcanzada la
velocidad de flujo que permite lograr el estado fluidificado ésta aumenta, se incrementa la
longitud del lecho sin que se observe una variación significativa en la caída de presión. La
diferencia de presión se mantiene, pues, sensiblemente constante e igual al peso de las
partículas por unidad de superficie (la caída de presión a través del lecho equilibra a la fuerza
de gravedad, lo que significa que la fuerza total de fricción sobre las partículas debe ser igual
al peso efectivo del lecho).

También se observa que las biopartículas no son iguales, al ser variable el espesor de la
biopelícula fijado al soporte, siendo la densidad global de la biopartícula tanto menor cuanto
mayor sea el grosor del biofilm. Esta circunstancia es la responsable de que en el lecho haya
una distribución de tamaños de biopartículas, fenómeno que recibe el nombre
de estratificación.

Uno de los principales inconvenientes que presenta este sistema de tratamiento es el


arrastre de biopartículas por las burbujas de metano en el recirculado, que originan serios
problemas de abrasión en conducciones (pueden llegar incluso a ser perforadas), rodetes de
bombas, etc. por donde es vehiculada la fracción que se recircula. La recirculación de
efluente se realiza para diluir el agua entrante y para mantener un caudal adecuado que
asegure que el medio se halle expandido.

De hecho, si bien los lechos fluidificados son más eficientes que los filtros anaerobios y que
los reactores UASB, son los menos instalados porque, además de unos elevados costes de
explotación, en buena parte debidos al problema de corrosión física ya comentado, son
complicados de diseñar y requieren múltiples mecanismos de control. Esto último se debe al
hecho de que al arrancar el reactor, el lecho está formado por partículas de material inerte,
con características físico-químicas seleccionables por el diseñador, pero a medida que los
microorganismos se adhieren a la superficie, la densidad, tamaño y forma de la partículas
evolucionan, obligando a modificar las condiciones de operación.

En los lechos fluidificados se pueden lograr concentraciones de masa superiores a 15.000-


40.000 mg/l. Estas concentraciones tan elevadas de biomasa permiten que el tratamiento del
agua residual se pueda realizar con tiempos de retención hidráulica muy pequeños.

5.5. Otros sistemas de tratamiento biológico


5.5.1. Sistemas de tratamiento biológico mediante biocolumna
[Link]. Fundamentos

Tradicionalmente, los sistemas de depuración biológica de aguas residuales, ya sean de


origen doméstico o industrial, se basan en tratamientos convencionales en reactores de
fangos activados con alturas de transferencia de oxígeno óptimas de 4 a 5 m de lámina de
agua.

Estas alturas de transferencia se basan en el uso de elementos convencionales de aporte de


oxígeno, de concepción ya un poco arcaica, pero que siguen siendo los más utilizados, así
como en el empleo de sistemas de aporte de oxígeno tipo soplantes o aireadores
superficiales de diseño tradicional.

Además, en las decisiones de diseño tiene gran influencia el coste de construcción en


hormigón armado, para alturas superiores a 5 m, como un factor determinante de los
sistemas a utilizar.
El bajo rendimiento de transferencia de oxígeno del aire al licor de mezcla de los fangos
activados (los sistemas convencionales sólo aprovechan un 10% del oxígeno contenido en el
aire aportado) da como resultado costes de explotación en consumos eléctricos muy
considerables: normalmente, de 0,8 a 1 kg O2 por kW consumido.

Este factor toma una especial importancia cuando se consideran aguas residuales,
normalmente de origen industrial o mixtas, con una alta carga orgánica y elevada demanda
de oxígeno. En estos casos, los gastos de operación suelen ser muy importantes, con un
coste repercutido por metro cúbico tratado muy considerable.

Los sistemas compactos se perfilan como una solución muy adecuada al


tratamiento de aguas residuales de alta carga o para proyectos donde la superficie
de implantación es limitada.

El sistema de tratamiento mediante biocolumna constituye una nueva generación de plantas


para la depuración biológica de las aguas residuales en tanques verticales cerrados (entre 10
y 30 m de altura y entre 9 y 19 m de altura de agua), en lugar de las tradicionales y grandes
balsas de tratamiento de fangos activados.

En la figura 5.17 se puede observar la instalación de un tratamiento biológico mediante


biocolumna.
Figura 5.17.  Instalaciones de un tratamiento biológico mediante biocolumna.
Fuente: COMSA.

[Link]. Descripción del proceso de biocolumna

El núcleo principal de la línea de tratamiento lo constituyen los reactores biológicos


biocolumna, que son diseñados basándose en la tecnología de aireación y construcción de
sistemas biológicos aeróbicos. La utilización de este tipo de tratamiento biológico se escoge
de acuerdo a las características de las aguas a tratar y a la minimización de los costes de
operación y producción de residuos finales que este tipo de sistema genera.

El dimensionado permite disfrutar de las ventajas ofrecidas por el sistema de aireación. Éstas
se cifran, tanto en la reducción de los consumos de aire requeridos, como respecto a la
facilidad de mantenimiento y fiabilidad del conjunto del reactor.

Por otra parte, se ajusta el diseño del conjunto de inyección aire-agua de forma que el caudal
necesario para la incorporación de todo el aire requerido en condiciones máximas pueda ser
compatible con el de alimentación a planta.

En la figura 5.18 se ilustra un esquema de funcionamiento de la biocolumna.


Figura 5.18.  Esquema ilustrativo de la biocolumna.
Fuente: COMSA, S.A.

Las ventajas de la tecnología de biocolumna se resumen en los siguientes aspectos:


•Ahorro de espacio, ocupación de baja superficie. Tanto en la industria como en las zonas
urbanas, el espacio ocupado por la depuradora de aguas residuales desempeña un papel
especialmente significativo. El sistema de biocolumna permite ahorrar un porcentaje elevado
de espacio comparado con el espacio necesario de una depuradora convencional de fangos
activados.
•Ausencia de ruido y olores. El ruido y los malos olores representan problemas muy
importantes, sobre todo en las zonas urbanas y alrededores, especialmente cuando la
depuradora sigue funcionando en horas nocturnas, en las cuales el nivel de ruido permitido
es más bajo que durante el día.
Las principales fuentes de ruido en las depuradoras convencionales son el movimiento
del agua y los motores del sistema superficial de aireación. La tecnología de
biocolumna no contiene partes móviles, lo que evita en gran parte la producción de
ruido. El mejor aprovechamiento del oxígeno disminuye la cantidad de gases que se
desprenden, reduciendo así la liberación se las sustancias de gran volatilidad, la
formación de aerosoles y los malos olores.
El hecho de que la biocolumna esté cerrada, evita la extensión de malos olores y el
ruido provocado por el movimiento del agua.
•Bajos costes de operación y mantenimiento. El sistema biocolumna permite reducir
gastos gracias a dos factores principales:
-La sencilla y robusta construcción, tanto del tanque como de los inyectores (el
mantenimiento y la limpieza no son necesarios), y la ausencia de partes móviles dentro del
tanque.
-La reducción de los costes energéticos como resultado de un rendimiento energético muy
alto (más de 3 kg O2/ kWh para alturas de agua de 15 m) y un bajo consumo de aire. Esto se
logra debido a la elevada eficacia del inyector y el nivel de agua, lo que permite largos
tiempos de residencia de las burbujas de aire a la vez que un alto grado de utilización del
oxígeno atmosférico.
•Alta flexibilidad del diseño (permite variaciones de carga). La tecnología de biocolumna
puede operar en una o dos etapas o en un proceso secuencial. Debido a su gran versatilidad,
puede adaptarse a cualquier línea de tratamiento donde se requiera el proceso biológico. De
esta manera, además de diseñarse para nuevas estaciones de depuración, puede utilizarse
en la ampliación de instalaciones en funcionamiento.
•Control total de posibles fugas (no existen partes enterradas). En los tanques
convencionales de hormigón, resulta difícil comprobar la existencia de fugas. En cambio, con
la construcción superficial metálica en altura, las fugas son visibles y fáciles de reparar.

Mediante el empleo de este sistema es posible diseñar un tratamiento efectivo de


nitrificación-desnitrificación.

Los sectores de aplicación de la tecnología de biocolumna son:


•Sector alimentario.
•Sector químico-farmacéutico.
•Sector textil (ramo del agua principalmente).
•Sector papelero.
•Depuración de aguas residuales urbanas.
•Sector petroquímico.
•Tratamiento de lixiviados de vertedero.

5.5.2. El sistema de reactor de flujo discontinuo (SBR)

El reactor secuencial de flujo discontinuo o ciclo intermitente, llamado


técnicamente Sequencing Batch Reactor (SBR), es un sistema de cultivo mixto en
suspensión, que queda incluido dentro de los sistemas de fangos activados. Todas las
operaciones se realizan en un mismo depósito, variando en el tiempo de acuerdo con una
estrategia operativa periódica predeterminada denominada ciclo operativo, que se repite
continuamente.

El sistema de depuración de flujo discontinuo ejecuta en el tiempo aquello que los


reactores convencionales realizan en el espacio.
El proceso presenta una gran flexibilidad de funcionamiento, pudiendo llevar a cabo
diferentes ciclos operativos que se ajustan a las características variables del efluente, con un
sistema de control de régimen de operación muy sencillo y con unos costes de
mantenimiento bajos.

Se trata de un sistema que proporciona una solución a la problemática del vertido de aguas
residuales procedentes de medianos y pequeños municipios y también de aquellos con
importantes estacionalidades en sus caudales.

Este proceso no es novedoso, pues se pueden encontrar referencias que datan de principios
del siglo pasado. De esta manera, entre 1915 y 1920 se pusieron en funcionamiento en
Estados Unidos diferentes reactores de flujo discontinuo, pero posteriormente fueron
reconvertidos en reactores de flujo continuo, debido a la gran necesidad de mano de obra a
causa de la carencia de sistemas de control automático.

Hacia 1980, el interés por los reactores discontinuos secuenciales resurgió de forma
importante en Estados Unidos, llevándose a cabo numerosos estudios sobre el tema. Éstos
tenían dos objetivos principales: estudiar a fondo las características operativas y los aspectos
microbiológicos del sistema y dar a conocer este tipo de reactores a sus usuarios
potenciales.

El sistema está ampliamente utilizado en el tratamiento de aguas domésticas de hasta


10.000 habitantes equivalentes, existiendo numerosos prototipos instalados en todo el
mundo. La línea de investigación actual está enfocada hacia el tratamiento de aguas
industriales y de vertidos tóxicos que tradicionalmente no se han llevado a cabo con
procesos biológicos.

[Link]. Ciclo operativo

Tras someter el agua a un pretratamiento (desbaste y desarenado), el proceso de depuración


biológica mediante reactores secuenciales de flujo discontinuo realiza el dennominado ciclo
operativo en un mismo depósito que, además, hace las funciones de reactor y decantador.

Las fases de este ciclo, que se produce de forma continua, quedan reflejadas en la  figura
5.19.
Figura 5.19.  Ciclo de funcionamiento del proceso de depuración por reactores biológicos de
flujo discontinuo.
Fuente: COMSA, S.A.

El número de ciclos y el tiempo asignado a cada fase se establecen en el diseño, en función


de las características de las aguas residuales y del tratamiento requerido. Por ejemplo, para
el tratamiento de aguas residuales urbanas suelen adoptarse entre 4 y 6 ciclos al día.

Normalmente, una instalación de tratamiento se puede dotar con dos líneas en paralelo que
permiten asumir un caudal afluente continuo operando alternativamente.

El sistema de tratamiento de tipo biológico en un reactor secuencial de flujo discontinuo


posee las siguientes ventajas:
•La eficiencia del tratamiento en este proceso es muy alta, tratándose el efluente en rango de
cargas de DBO y SS de forma estable y produciendo un fango activo con buenas
características de sedimentación.
•La gran estabilidad del proceso biológico está motivada por la influencia del control y por la
alternancia de fases sobre la microbiología asociada al sistema.
•Se puede operar según el volumen de agua afluente y su calidad, reduciendo el número de
ciclos, y acortando el tiempo de aireación cuando las cargas sean bajas. Este proceso de
depuración tiene una gran flexibilidad de operación en el control del proceso biológico sin
verse afectado por estacionalidades en los caudales afluentes.
•Permite altos rendimientos de eliminación, no tan sólo de sólidos en suspensión y DBO 5,
sino también de nitrógeno y fósforo. El sistema elimina nutrientes en el mismo tanque
mediante la alternancia de períodos aerobios y anóxicos durante las fases de llenado y
aireación.
•El requerimiento de espacio es bajo en comparación con los sistemas convencionales, al no
precisar un tanque de decantación secundaria.
•No se requiere recirculación de fangos.
•Este proceso es de una gran simplicidad en la construcción y en los mecanismos: por esta
razón, tiene una gran facilidad de operación y mantenimiento. Este hecho se traduce en unos
bajos costes de explotación en comparación con otros sistemas.
1. El biogás es una mezcla gaseosa formada básicamente por metano (CH 4), gas
carbónico (CO2) y pequeñas cantidades de otros gases como hidrógeno, nitrógeno y
sulfhídrico (SH2). Este biogás puede venderse a las distribuidoras de gas natural,
emplearse en motores o bien servir para calentar el digestor con el fin de alcanzar la
temperatura óptima de operación (35-37 ºC).
2. Gram positivo o negativo: propiedad característica de las bacterias en reacción con un
método de teñido desarrollado por Gram. Si el colorante aplicado es retenido, la bacteria
es Gram positiva (monocapa), en caso contrario, se trata de Gram negativa (multicapa).
3. Son aquellos microorganismos que pueden sustituir al oxígeno (como aceptor de
electrones), por nitratos, nitritos (NO 2-), sulfatos, cuando el oxígeno no está presente. Se
trata, pues, de microorganismos capaces de actuar con o sin presencia de oxígeno.
4. La nitrificación es la oxidación primero a nitritos (NO 2-) y luego a nitratos (NO3-) del
nitrógeno amoniacal (NH4+) producido por descomposición bacteriana del nitrógeno
orgánico contenido en proteínas, aminoácidos, etc...
5. La eliminación biológica de nutrientes es obligatoria en la UE desde el año 2000.
6. También denominado como “edad del fango”, se refiere al tiempo que permanecen los
microorganismos en el sistema antes del salir del mismo, ya sea por el efluente o por la
purga de lodos.
7. Constituye el tiempo necesario para que un reactor de volumen V se llene cuando
recibe un caudal Q de un fluido. También puede concebirse como el tiempo que tarda un
diferencial de volumen del influente en salir del tanque (en estado estacionario).

6. Tratamiento de fangos

Objetivo

Dar a conocer las fases más usuales en el proceso de tratamiento y valorización de


los fangos, en función de las disponibilidades económicas, destino final, etc.

6.1. Introducción

Las diferentes operaciones de depuración de un agua residual descritas con anterioridad,


generan una serie de residuos que pueden clasificarse en dos grupos:
•Sólidos gruesos: normalmente se obtienen en los pretratamientos y, por lo general, o bien
son incinerados o bien se depositan en vertederos controlados.
•Lodos: se generan tanto en los tratamientos primarios como en los secundarios. Los
primeros suelen tener un color gris y olor desagradable, mientras que los lodos generados en
el tratamiento secundario acostumbran a ser pardo-amarillentos y bastante inodoros.

Los lodos o fangos se presentan en forma líquida o semisólida y con un contenido de entre
0,25-12% (en peso) de sólidos, según el proceso del que procedan.

La acumulación de lodos o fangos de depuradora genera tres problemas esenciales:


[Link] de espacio. En el caso de las aguas residuales urbanas, el diseño de las EDAR
se calcula para una ratio de 90 g de materia seca en suspensión por habitante y día. Esta
cifra equivale a 0,36 kg/h·d en forma de fango al 75% de humedad. Si además se tiene en
cuenta que las aguas industriales, una vez pretratadas, también van a la EDAR y la adición
de estabilizantes, la cantidad total de fangos se acerca a 1 kg/h·d (Elías, 2005).
[Link] medioambiental. Se produce a consecuencia de:
Los fangos de procedencia industrial presentan un alto contenido en metales pesados,
por lo que su acumulación en el suelo es conflictiva.
La presencia de nitratos en los fangos puede originar problemas de contaminación en
aguas subterráneas.
Los fangos contienen todo tipo de contaminantes orgánicos (compuestos
organofosforados, hidrocarburos, fenoles, detergentes industriales, disolventes
hidrocarbono clorados, etc.).
[Link] higiénico-sanitario. En el uso o manipulación de fangos que no hayan sido
sometidos a un tratamiento térmico a alta temperatura que asegure la eliminación de los
organismos patógenos que pudieran contener.

6.2. Operaciones preliminares en el tratamiento de fangos

El tratamiento de los fangos es complejo, tanto por el hecho de contener gran parte de las
sustancias responsables de la toxicidad del agua residual no tratada, como por llevar materia
orgánica. El fango producido en el tratamiento biológico contiene la materia orgánica
presente en el agua residual, pero en una forma diferente a la inicial y susceptible de
descomponerse y llegar a ser tóxica.

Antes de iniciar el tratamiento de los fangos es necesario, en ocasiones, realizar una serie de
operaciones preliminares para obtener un compuesto relativamente homogéneo y en
cantidad constante. Las operaciones preliminares típicas son:
•El triturado del fango.
•El desarenado (cuando la separación de la arena se haya realizado en el sedimentador
primario).
•El mezclado de los distintos fangos producidos a lo largo del proceso de depuración y
almacenado; de esta manera, se corrigen las variaciones en la producción.
•La acumulación del fango en los períodos en que las siguientes etapas del tratamiento no
estén operando (turno de noche, fin de semana, etc.).

6.3. Espesamiento

Los fangos suelen someterse a un proceso de concentración para minimizar al máximo su


humedad y reducir así el volumen. Este proceso es muy beneficioso para las siguientes
operaciones del tratamiento por distintos motivos:
•Se necesitan tanques y equipamientos de menores dimensiones.
•Existe una reducción en los requerimientos químicos para el acondicionamiento de los
fangos.
•Se rebajan los consumos de fuel tanto de los secadores térmicos como de las incineradoras.

Los lodos procedentes de la purga del decantador se conducen mediante bombeo a una
unidad de espesamiento. El tipo de bomba empleada (centrífuga, peristáltica, de pistón, etc.)
depende de las características del fango a vehicular, particularmente, de su grado de
humedad.
La concentración de los fangos suele realizarse por métodos físicos como la flotación,
centrifugación, filtración (figura 6.1) y sedimentación, que es el sistema más extendido. La
sedimentación se realiza en un decantador de paredes muy altas y con un puente diametral
central donde suele haber un motorreductor que acciona un conjunto de elementos verticales
que remueven continuamente el fango, abriendo canales para que se escape el agua y
favorecer, de esta forma, la concentración del fango. En la parte inferior de estos
decantadores, y conectado con el eje central, existe una rasqueta de barrido que conduce los
fangos compactados a una zona central de recogida y extracción.

El agua separada en el espesador se conduce a la línea de tratamiento del agua residual.

Es un práctica común adicionar agentes espesantes a los fangos que llegan al espesador, ya
que así se potencia el aumento de su densidad, hasta obtener un lodo espesado con un 6-
10% de sólidos.

Figura 6.1.  Compactador de fangos dinámico giratorio (concentración de fangos por


filtración). Los fangos entran por un extremo del compactador y son conducidos por un
tornillo sin fin hasta el otro extremo, de forma que el líquido va siendo filtrado a través de la
membrana (en blanco en la figura) y se recoge por la parte frontal.
Fuente: Sernagiotto.
6.4. Estabilización

Con la estabilización el fango pierde sus características iniciales de putrescibilidad, se limitan


los inconvenientes sanitarios que podrían derivarse de su uso (presencia de patógenos) y se
eliminan los malos olores. Todos estos inconvenientes son debidos a la acción microbiana
sobre la fracción orgánica o volátil del fango. Los mecanismos para solventar estos
problemas y obtener productos estables e inertes son:
•Reducción biológica de volátiles.
•Oxidación química de la materia volátil.
•Adición al fango de compuestos químicos que impidan la supervivencia de microorganismos.
•Aplicación de calor para desinfectar o esterilizar el fango.

La estabilización del fango se realiza mediante procedimientos de digestión anaerobia o


aerobia (aeración prolongada en tanques iguales a los de lodos activos, que permite oxidar
las materias volátiles y descomponer el fango), o mediante tratamientos químicos o térmicos
como alternativa. De hecho, se considera que existen dos categorías generales en los
procesos de tratamiento de fangos:
•sistemas que incluyen digestión biológica; y,
•sistemas sin tratamiento biológico.

6.5. Deshidratación

Finalmente, se somete a los fangos a algún proceso de deshidratación a fin de seguir


reduciendo su contenido de humedad para obtener un producto de más fácil manejo y reducir
los costes de transporte a su último destino; además, la deshidratación es necesaria antes
del compostaje o la incineración.

Con esta finalidad, normalmente los lodos pasan a una unidad de filtración (en algunos casos
se realiza sin espesamiento previo), a fin de conseguir mayores concentraciones. Los
sistemas utilizados son, por un lado, las centrífugas o los filtros de vacío, con los que
difícilmente se obtienen tortas con un contenido en sólidos superior al 30% y, por otro lado,
los filtros prensa o filtros continuos de banda, con los que se obtienen tortas con el 35-50%
de contenido en sólidos siendo, por tanto, sistemas más eficaces.

Los filtros de vacío son un sistema complejo con elevados costes de operación y
mantenimiento, motivos por los que se han ido sustituyendo a medida que se han mejorado
los métodos alternativos de deshidratación.

Los filtros de banda se han mostrado efectivos para casi todos los tipos de fangos, por lo que
son uno de los sistemas predominantemente empleados en el deshidratado de lodos. Se
basan en la aplicación mecánica de presión sobre el fango, que es estrujado entre dos
bandas porosas.

Para mejorar sus características de deshidratación, en algunos se adicionan floculantes


(polielectrolitos). En estos casos, el agua de lavado del filtro y el agua filtrada deben
conducirse al tanque de espesamiento y no al inicio de la línea de tratamiento del agua
residual, pues el electrolito podría afectar negativamente al proceso biológico.

Los filtros banda, si bien permiten obtener tortas con una alta concentración de sólidos,
presentan el problema de ser mecánicamente complejos, presentar altos costes de operación
y una vida limitada de las placas del filtro (figura 6.2).

Figura 6.2.  Disposición de un filtro de banda (derecha) y una cinta transportadora (izquierda)
para la recogida de los lodos deshidratados de la EDAR de Santa Coloma de Queralt
(Tarragona).
Fuente: Junta de Residus, Generalitat de Catalunya y Sorigue.

Otro sistema de deshidratación, distinto a los citados, lo constituyen las “Eras de Secado”.
Suelen ser tanques rectangulares contiguos, con un lecho poroso de arena y grava en su
interior por el que se filtran las aguas que contienen los lodos ya digeridos o espesados. Su
diseño permite que la eliminación de agua se realice tanto por el drenaje sobre lecho poroso
como por evaporación.

La mayoría de las legislaciones, al menos de la UE, prohiben llevar los fangos a los
vertederos si su humedad es superior al 65%. De ahí la necesidad de recurrir a una nueva
operación sobre el fango tras la deshidratación, como es el “secado térmico”, que permite
obtener tortas con menos de un 10% de humedad. Para la realización de este proceso
existen tres tipos de secadores:
[Link] directos (figura 6.3). Una fase gaseosa, normalmente aire caliente, se pone
en contacto con el material a secar evaporando y arrastrando el agua contenida en éste.

Figura 6.3.  Secadores térmicos directos.


Fuente: modificado a partir de Colliignarelli, et al, 1993.

[Link] indirectos (figura 6.4). En este caso se verifica un contacto entre una


superficie caliente y los fangos a secar. El vapor que se produce es extraído por un modesto
flujo de aire.

Figura 6.4.  Secadores térmicos indirectos.


Fuente: modificado a partir de Metcalf & Eddy, 1995.

[Link] mixtos (figura 6.5). Constituyen una solución intermedia, ya que una parte del
calor, generalmente el 20-30%, es transferida por contacto con una superficie caliente y, el
resto, es cedida por un flujo de aire caliente.
Figura 6.5.  Secadores térmicos mixtos.
Fuente: modificado a partir de Metcalf & Eddy, 1995.

En el caso de emplear secadores directos o mixtos se deberá contemplar la instalación con


sistemas de tratamiento del aire a la salida de los secadores, ya que éste arrastra vapores
malolientes, partículas de fango en forma de polvo y sustancias incondensables. Para ello,
normalmente se recurre al uso de ciclones (para separar partículas sólidas), torres de lavado
(para las sustancias incondensables) y filtros biológicos que se suelen rellenar con turba o
brezo, para la desodorización.

Para los secadores indirectos, esta línea de tratamiento se simplifica porque el volumen de
aire es muy pequeño y no hay arrastre de partículas de fango, por lo que se suprimen los
ciclones.

El fango procedente de aguas residuales urbanas, resultante de este proceso térmico, es


válido para ser usado en agricultura, ya que no hay variaciones en el contenido en nutrientes
y oligoelementos. Únicamente se constata una modesta conversión de nitrógeno amoniacal a
nitrógeno nítrico.
Figura 6.6.  Aspecto de los fangos deshidratados (izquierda) y de los fangos secados y
granulados (derecha).
Fuente: Seghers Engineering nv.

6.6. Vías de gestión del fango

Los fangos procedentes de las depuradoras, una vez sometidos a todos o algunos de los
tratamientos que se acaban de describir, se envían a un destino final que puede consistir en:
[Link]ón del fango. El fango seco se deposita en un vertedero y, en una minoría de los
casos, se incinera. Al margen de los elevados costes del transporte o las posibilidades de
lixiviación y contaminación de capas freáticas, en la deposición en vertedero la legislación
europea prohibe el vertido de fangos con una humedad superior al 65%, con lo que se hace
necesario un secado térmico de éstos para reducir su humedad. Dicho secado se realiza con
un combustible fósil, lo cual repercute a su vez en el efecto invernadero. En las zonas donde
está permitido, el precio de vertido húmedo es tan elevado que se ha descartado.
En cuanto a la incineración, normalmente los fangos que se destinan a este
tratamiento están deshidratados pero no estabilizados ya que, especialmente la
estabilización por digestión aeróbica o anaeróbica, origina un descenso en el
contenido en volátiles del fango lo que determina un aumento del consumo de
fuel.1 Por otro lado, aparte de la alta inversión inicial y los fuertes costes de operación,
las emisiones de los gases de la incineración deben cumplir con la legislación vigente 2.
Tal y como se observa, en ambos casos se produce una pérdida económica
importante y es inevitable un fuerte impacto medioambiental. 3
[Link] del fango. Las principales formas de proporcionar un valor al fango
pasan por:
-Valorización agrícola. El destino más frecuente de los fangos urbanos lo constituye su
esparcimiento sobre o justamente por debajo de la superficie del suelo. Una vez sobre el
terreno, la luz y los microorganismos del suelo terminan de destruir los patógenos y muchas
sustancias orgánicas tóxicas que se encuentran en el fango. Esta reutilización del fango,
para que sea de utilidad agrícola, debe tener un efecto fertilizante y/o de enmienda y
correctivo del suelo (facilitar el transporte de nutrientes e incrementar la retención de agua).
No obstante, en muchas zonas próximas a polígonos industriales, pese a la
depuración previa de las aguas industriales antes de su ingreso a la EDAR, se
mezclan ambos tipos de lodo (urbano e industrial) y el resultado es un fango no apto
para su aplicación en el suelo ni el compostaje, de ahí la necesidad de aplicar
soluciones térmicas.
Por otro lado, la Directiva 86/728/CEE establece limitaciones temporales y
márgenes más estrictos en el contenido de sustancias contaminantes y metales
pesados (Cu, Ni, Pb, Zn, Hg, Cr) así como el grado de acidez del suelo. Todo ello
reduce las posibilidades de aplicación al suelo y su valorización agrícola.
-Nuevas formas de valorización de acuerdo a la normativa básica ambiental. Se refiere
al tratamiento térmico del fango para recuperar su energía mediante un proceso de
incineración, pirolización o gasificación. Todo ello con la salvedad que la energía generada
en el proceso se emplearía para secar los fangos húmedos (no se emplea combustible fósil).
-La fracción inorgánica del fango (cenizas) conteniendo los metales pesados se vitrificaría en
forma de baldosa o fibra. El calor residual del horno de vitrificación se enviaría a una caldera
de recuperación para la producción de electricidad o vapor y, finalmente, los humos
procedentes de la caldera pasarían a través de un filtro de mangas, donde el polvo recogido
(una mínima cantidad) iría a vertedero (figura 6.7).

Figura 6.7.  Esquema de valorización de fangos de EDAR.


Fuente: Elias, 2005.
1. Una excepción a esta circunstancia la constituye el secado térmico, que origina un
fango con muy baja humedad autocombustible.
2. En el caso de España, con el RD 653/2003 sobre incineración de residuos peligrosos.
3. Una alternativa a los dos sistemas de eliminación citados lo constituía el vertido del
fango al mar. Su aplicación requería un estudio de las corrientes marinas y la
estabilización previa de los fangos para minimizar los problemas medioambientales que
pudieran originar en el fondo marino. Sin embargo, el vertido de fango al mar fue prohibido
en la CEE en 1999.

7. Tratamiento terciario

Objetivo

Introducir a los tratamientos aplicados a aquellos contaminantes específicos que no


pueden eliminarse por medios convencionales.

7.1. Introducción

En capítulos precedentes se ha visto que los procesos de tratamiento biológicos aerobios o


anaerobios de las aguas residuales tenían como objetivo eliminar sustancias orgánicas
biodegradables y compuestos inorgánicos oxidables.

Estos métodos biológicos tienen un coste relativamente bajo, sin embargo, son muy
sensibles a contaminantes tóxicos, como los plaguicidas, que pueden acabar con la
población microbiana del reactor biológico.

El tratamiento terciario ha sido definido tradicionalmente como cualquier práctica más allá de
los procesos secundarios, es decir, orientado a eliminar los contaminantes orgánicos no
biodegradables y nutrientes minerales, especialmente nitrógeno y sales de fósforo, que no
había sido posible retirar en etapas anteriores. Además, este tipo de tratamientos estaba muy
condicionado por el uso posterior que se iba a hacer del agua ya depurada.

En la actualidad esta concepción ha cambiado. De hecho, en el caso de las aguas de


procedencia industrial, a menudo es el único que se realiza cuando se trata de eliminar un
contaminante muy específico.

Por lo que hace referencia a las aguas urbanas, la legislación cada vez más rigurosa en
materia ambiental, está ocasionando que a menudo no sea suficiente un tratamiento primario
seguido de uno biológico en la mayor parte de los casos. Por ello, se tiende a realizar un
tratamiento terciario, ya sea para cumplir la normativa vigente o bien lograr un reciclado cada
vez mayor del agua y una mejor reutilización de los fangos.

Se enmarcan como tratamientos terciarios algunos procesos como la adsorción por carbón
activo, intercambio iónico, procesos con membranas, desinfección, procesos de oxidación
avanzada, entre otros. En este capítulo repasaremos las tecnologías más importantes a este
respecto.

Por último, mencionar los procesos de oxidación avanzada (AOPs) como aquella tecnología
que en un futuro próximo será la preponderante para depurar aguas contaminadas con
productos orgánicos no tratables por métodos convencionales, dada su elevada estabilidad
química y/o baja biodegradabilidad.

7.2. Adsorción por filtros de carbón activo

Con el objeto de reducir a niveles aceptables la toxicidad de las aguas residuales efluentes,
se hace necesaria la separación de compuestos no biodegradables como clorofenoles y
otros contaminantes sintéticos, por otro lado cada vez más numerosos.

Para este fin, normalmente se emplean los adsorbentes. Los más utilizados son el gel de
sílice, la alúmina, las resinas orgánicas y, preferentemente, el carbón activo.

La adsorción es un proceso consistente en la retención sobre la superficie de un sólido


(adsorbente o sorbente) de un soluto (adsorbato o sorbato) y que, normalmente, es un
contaminante contenido en un fluido. Esta retención puede ser, como sucede en el caso del
carbón activo, por mecanismos físicos (fuerzas de Van der Waals), en cuyo caso cabe la
posibilidad de regenerar el adsorbente, o bien por mecanismos químicos mediante la
reacción entre el adsorbato y puntos específicos activos del adsorbente, denominados
puntos de adsorción (en la adsorción física la retención del soluto puede darse en cualquier
punto de la superficie del sorbente), siendo éste normalmente un proceso irreversible.

De los adsorbentes citados, el carbón activo es el más utilizado por su precio y su superficie
específica. Se caracteriza por su capacidad de adsorción de casi todas las sustancias
orgánicas y de componentes residuales inorgánicos como nitrógeno, sulfuros y metales
pesados.

Aunque el carbón activo puede fabricarse a partir de un sinnúmero de materiales


carbonosos, solamente se utilizan unos cuantos a nivel comercial, debido a su disponibilidad,
bajo costo y a que los productos obtenidos a partir de ellos tienen las propiedades que
cubren toda la gama de aplicaciones que el carbón activo puede tener.

Tanto el precio como la capacidad de adsorción y las posibilidades de


regeneración son los principales factores a considerar a la hora de seleccionar el
adsorbente a utilizar.
En la tabla 7.1 se muestran las principales materias primas y tecnologías de activación
utilizados en la producción de carbón activo, así como la dureza y el radio medio de poro de
los productos obtenidos.

Tabla 7.1: Principales materias primas y tecnologías con las que se fabrica carbón activo, y
valores típicos de las principales propiedades obtenidas.
Dureza o
Método de Radio medio
Materia prima resistencia a la
activación del poro (nm)
abrasión
Deshidratación
Madera de pino 30-50 10-2.000
químicaa
Carbón mineral
Térmicab 40-60 3,3
lignítico
Carbón mineral
Térmicab 70-80 1,4
bituminoso
Concha de coco Térmicab 90-99 0,8
a
Típicamente, con ácido fosfórico y, en ocasiones, con cloruro de zinc.
b
En atmósfera saturada de vapor de agua, o con gases de combustión.

En estas aplicaciones podemos encontrar el carbón activo en dos formas diferentes: granular
y en polvo.

El carbón activo en forma granular tiene un tamaño de partícula superior a 0,1 mm y se


emplea en una columna de lecho fijo.

La figura 7.1 muestra el esquema del proceso de adsorción con carbón activo granular.

Figura 7.1.  Esquema del proceso de adsorción con carbón activo granular.

El carbón activo en polvo tiene una granulometría de las partículas entre 10 y 50 micras.
Éste se mezcla íntimamente con el agua residual a tratar en un reactor agitador y se espera
posteriormente a su floculación y filtración, con lo que es más difícil su manipulación y
empleo.
En la figura 7.2 se representa el esquema del proceso de adsorción con carbón activo en
polvo.

Figura 7.2.  Esquema del proceso de adsorción con carbón activo en polvo.

El carbón de madera de pino tiene una dureza muy baja, que suele hacerlo inapropiado para
su uso en forma granular y, por el contrario, el de concha de coco tiene la ventaja de ser el
más resistente.

En la tabla 7.2 se muestran la principales aplicaciones de los distintos tipos de carbón activo
en el tratamiento del agua de acuerdo a su origen, y por lo tanto, al tamaño de sus poros
predominantes.

Tabla 7.2: Principales aplicaciones del carbón activo en el tratamiento de agua, de acuerdo


con su naturaleza.
Fuente: IEM.
Principal aplicación en el
Tipo de CA Observaciones
tratamiento de agua
Se requiere un CA
macroporoso, ya que los
Agua residual coloreada y/o
contaminantes mencionados
con cantidades sustanciales
tienen un tamaño molecular
de grasas, aceites y otros
Vegetal (madera relativamente grande. Típico
compuestos de p.m. alto.
de pino) en la industria textil, de
Potabilización de agua
alimentos y del petróleo. Ya
superficial con alto contenido
que este CA es poco duro,
de materia orgánica natural.
normalmente se aplica como
polvo.

Agua residual cuyos Este CA tiene poros de muy


Mineral lignítico
contaminantes sean muy diversos tamaños, por lo que
es adecuado en el caso de
que los contaminantes sean
diversos, como es el caso de de una gran gama de
las de procedencia municipal. tamaños moleculares. La
dureza de este carbón es
relativamente baja.
Agua residual donde La mayoría de los poros de
predominan contaminantes este CA están en el rango
de peso molecular bajo de la mesoporosidad. Es
Mineral intermedio. menos duro que el de coco,
bituminoso Potabilización de agua de pero más adecuado cuando
pozo, superficial o con un hay una alta proporción de
ligero color, producido por contaminantes no volátiles,
algas. como pesticidas.
Potabilización de agua de
pozo. Eliminación de olor, Es el carbón más duro y con
sabor y compuestos volátiles más proporción de
Concha de coco en agua superficial. microporos. Por lo tanto, es el
Agua residual contaminada más adecuado para retener
con solventes volátiles. moléculas pequeñas.
Decloración.

Se requiere haber sometido el agua residual a un tratamiento secundario para evitar


sobrecargar los filtros de carbón activo con materiales biodegradables, así como a
un filtrado previo para retener los sólidos en suspensión que aún pueda contener el efluente
secundario y que podrían formar depósitos sobre el carbón, provocando pérdidas de presión,
obturación del filtro y disminución de la capacidad adsorbente.

Dicho filtrado previo se suele realizar con filtros granulares, con un lecho filtrante
normalmente de arena, grava, antracita o tierra de diatomeas (figura 7.3). Este tipo de filtros
también se emplea como último tratamiento del agua, antes de ser canalizada hacia su
destino, con la finalidad de eliminar los sólidos finos en suspensión que permanecen tras el
proceso de depuración.
Figura 7.3.  Esquema de funcionamiento de un filtro de arena a presión atmosférica.
Fuente: adaptado de “Técnicas de defensa del medio ambiente”.

Los filtros de carbón activo, además de emplearse para eliminar la materia orgánica residual
tras el tratamiento biológico, pueden ser usados para erradicar sabores y olores; por ejemplo,
retienen los compuestos organoclorados a resultas de la desinfección y responsables del
sabor “a cloro” tan característico de las aguas potabilizadas. También pueden utilizarse como
un tratamiento previo al biológico para eliminar toxinas, por ejemplo, en el caso de
detergentes, que podrían entorpecer la acción de los microorganismos en la etapa
secundaria.
Existen dos alternativas en el uso del carbón activo:
[Link] en discontinuo o discreto. Se emplea carbón activo en polvo fino que se
adiciona por la parte superior de la columna de tratamiento, alimentándose el influente a
contracorriente. Se deja en reposo para que vaya sedimentando el carbón, y el agua tratada
se extrae y pasa por un filtro granular para separar las finas partículas de carbón que puede
arrastrar el efluente. En otros casos se adiciona un coagulante.
Es una alternativa poco extendida pues no permite reutilizar el carbón, ya que no se
conoce bien el método de regeneración del carbón activo en polvo.
Un uso similar al descrito es la adición directa, también de carbón activo en polvo
fino, al influente del tratamiento biológico. De esta manera, la oxidación biológica y
la adsorción física se desarrollan a la vez. El carbón es eliminado posteriormente
por filtración.
[Link] en continuo. Típicamente se trabaja con varias columnas de carbón activo
granular dispuestas en serie para conseguir un tratamiento más económico, a través de las
cuales se hace circular el agua residual.
El carbón activo cuando se agota puede ser regenerado en la propia depuradora, mediante
un horno de pisos que trabaja a alta temperatura, pero con bajo contenido de oxígeno.
Se trata de un horno cilíndrico, con la parte central giratoria, y con unas rasquetas que
mueven el carbón activo piso a piso. La temperatura en la parte central es del orden de 900
ºC y las pérdidas de carbón activo son del 5 al 10% (figura 7.4).

Figura 7.4.  Vista de un horno de regeneración de carbón activo en la planta de tratamiento


de aguas residuales de Sant Joan Despí (Barcelona).
Fuente: Aguas de Barcelona.
En dicho horno se oxida la materia orgánica, que abandona así la superficie del carbón. Con
la regeneración se consigue que se pueda reutilizar el carbón durante varios ciclos, siendo
necesario reponer únicamente las pérdidas, aunque la eliminación del adsorbato no es total
y, por consiguiente, no se recupera adsorbente puro.

Otras tecnologías de regeneración del carbón activo son:


•Hornos de lecho fluidificado. Con respecto al sistema de pisos, tienen la ventaja de un
menor consumo de combustible y requieren menos espacio, sin embargo, son más
complejos.
•Procesos de oxidación WRS. El lodo es separado del carbón activo en el decantador y se
deshidrata hasta que su contenido en sólidos es del 5 al 10%, tras lo cual se mezcla con aire
comprimido a 800 psi; esta corriente pasa por un cambiador de calor, donde se precalienta, y
de ahí a una cámara de oxidación, a 24ºC, donde el carbón activo se regenera. Las pérdidas
suelen ser del 10%.

7.3. Eliminación de nutrientes

El nitrógeno y el fósforo son los principales nutrientes a considerar en las descargas de las
aguas residuales tratadas en los ecosistemas acuáticos, ya que pueden acelerar el proceso
de eutrofización1.

Habitualmente se emplean varios tratamientos químicos, físicos y biológicos para limitar o


controlar el contenido y forma de los nutrientes descargados. Los procesos más usados son
la nitrificación biológica para oxidar y controlar el nitrógeno amoniacal,
la desnitrificación biológica para eliminar el nitrógeno y la vía química, biológica o
física para precipitar el fósforo. En los últimos años se han desarrollado algunos procesos
biológicos para separar el fósforo solo o conjuntamente con el nitrógeno.

7.3.1. Eliminación del nitrógeno

En los influentes urbanos, industriales y zootécnicos, el nitrógeno se encuentra


prevalentemente bajo forma orgánica y como urea (CO(NH 2)2); no obstante, ambas formas
sufrirán, por descomposición bacteriana e hidrólisis, una transformación a nitrógeno
amoniacal (NH3 y NH4+).
De esta manera, la mayoría del nitrógeno del influente que llega a las plantas de depuración
es nitrógeno amoniacal, que puede seguir dos caminos: por un lado, ser asimilado por los
microorganismos para incorporarlo a su masa celular, con formación de nuevo nitrógeno
orgánico que, posteriormente con la muerte de la célula, retornará al agua residual en forma
amoniacal y, por otro lado, sufrir procesos de nitrificación-desnitrificación.
El objetivo final de la nitrificación-desnitrificación es la eliminación del nitrógeno en forma
gaseosa.
La nitrificación, que se desarrolla en dos etapas, es el primer paso en la eliminación del
nitrógeno. En la primera etapa, se produce la oxidación del amoníaco en nitrito (NO 2-) y, en la
segunda, se transforma el nitrito en nitrato (NO 3-). Se trata de un proceso autótrofo en el que
las bacterias responsables del mismo -nitrosomonas y nitrobacter- obtienen la energía que
necesitan para sus funciones vitales de la oxidación de un compuesto inorgánico como el
amoníaco, mejor que de la materia orgánica. Además, estas bacterias tampoco usan materia
orgánica como fuente de carbono, sino que emplean el dióxido de carbono. Las reacciones
simplificadas de ambas etapas se dan a continuación:

El consumo teórico de oxígeno del proceso global de nitrificación se cifra en 4,3 miligramos
de oxígeno por cada miligramo de nitrógeno amoniacal oxidado. De hecho, los
microorganismos nitrificadores están presentes en casi todos procesos biológicos aerobios,
aunque normalmente en un número limitado por su baja velocidad de crecimiento, por lo que
en ellos puede acontecer, de forma simultánea, la oxidación de la materia carbonatada
(rebaja de la DBO y la DQO) junto con la nitrificación.

Si bien con la nitrificación se rebaja la toxicidad del amonio para los peces y se disminuye el
impacto en los recursos de oxígeno en arroyos y estuarios, no se resuelve el problema de la
eutrofización, ya que el nitrógeno sigue presente en el efluente. Por este motivo debe
complementarse el proceso con un sistema de desnitrificación.

La desnitrificación consiste en una serie de reacciones en condiciones anóxicas (carencia


de oxígeno) en la que el nitrógeno se va reduciendo de forma progresiva; de esta manera, el
nitrato se reducirá de nuevo a nitrito, éste a óxido nítrico (NO), el cual se reducirá, a su vez, a
óxido nitroso (N2O) para, finalmente, producir nitrógeno gas (N 2). Estos tres últimos gases se
pueden liberar a la atmósfera. Según esta secuencia de reacciones, todas las bacterias
desnitrificantes pueden emplear los nitritos, en vez de los nitratos, como aceptores finales de
electrones, obteniendo siempre nitrógeno gas como producto final.

De esta manera, se puede eliminar más del 90% del nitrógeno total presente en el agua
residual, frente al 10-40% de los sistemas biológicos clásicos logrado por los fenómenos de
biofloculación y síntesis bacteriana.

La desnitrificación se lleva a cabo por bacterias heterotróficas facultativas pertenecientes a


numerosos géneros (pseudomonas, micrococcus, archronobacter, bacillus, etc.). Estos
microorganismos, normalmente abundantes en los tratamientos biológicos convencionales en
condiciones anóxicas, pueden utilizar los nitratos en lugar del oxígeno como aceptor final de
electrones en los procesos catabólicos de obtención de energía, y producir N 2 como
catabolito gaseoso. Por otro lado, para la síntesis celular anaerobia, se hace indispensable
un cierto contenido de carbono del que carece el efluente, ya que la materia orgánica se ha
consumido en el previo proceso de nitrificación y reducción de la DBO: por ello, se necesita
adicionar una fuente externa de carbono como metanol o sacarosa.
Esquemáticamente el proceso de desnitrificación es como sigue:

Frente a los proceso físicos y químicos de eliminación de nitrógeno, son los métodos
biológicos de nitrificación/desnitrificación los más adecuados porque permiten eliminar la
mayor parte del nitrógeno total y, además, son relativamente fáciles de controlar y tienen un
coste moderado.
No necesariamente se debe realizar en primer lugar la nitrificación y luego la desnitrificación.
En la práctica, lo más habitual es invertir el orden, ya que en estas condiciones existe un
cierto nivel de materia orgánica para la síntesis celular anaerobia y, por tanto, no se haría tan
necesaria la incorporación externa de una fuente de carbono, la cual encarece notablemente
el tratamiento.
No obstante, sea cual sea la secuencia, se busca el desarrollo simultáneo del tratamiento
secundario aerobio junto con la nitrificación. En este sentido, se debe asegurar una edad del
fango lo suficientemente elevada como para evitar un lavado de las bacterias nitrificadoras
motivado por su baja velocidad de crecimiento. Parte del efluente del reactor de fangos
activos se recircula a un tanque anóxico de desnitrificación donde se mezcla con agua
residual aún no tratada biológicamente y que aporta la fuente de carbono necesaria. La
fracción de efluente que no se recircula hasta el reactor anóxico abandona el proceso, tras
ser sometida a una sedimentación secundaria, con la misma concentración en nitratos con
que sale del tanque de fangos activos; por ello, la eficacia en la eliminación de nitrógeno que
se logra con esta metodología de actuación, depende del rendimiento de la desnitrificación
de la relación recirculada, siendo lo normal eliminar el 60-80% del nitrógeno total.
En el tanque anóxico se dispone de agitación mecánica para lograr que el nitrógeno
atmosférico generado pase de la fase líquida a la gaseosa y se libere. Obviamente, con esta
agitación se puede incorporar oxígeno, lo que constituye el problema más habitual de este
diseño.
Por otro lado, el estrés que provoca en los microorganismos el paso de unas condiciones
aerobias a otras anóxicas provoca que éstos capten una gran cantidad de fósforo.
Si se opta en primer lugar por nitrificar simultáneamente al tratamiento aerobio, a la salida del
biológico se procederá a la decantación de la totalidad del efluente, el cual posteriormente se
conducirá a un reactor anóxico donde, previa adición de una fuente de carbono, se
desarrollará la desnitrificación. Estos sistemas presentan como ventajas, respecto a los
anteriores, que la desnitrificación acontece más rápidamente y que permite un mayor nivel de
eliminación de nitrógeno.
7.3.2. Eliminación del fósforo

Normalmente, alrededor del 10% del fósforo total contenido en las aguas residuales está
presente en formas insolubles. Este fósforo se separa en los primeros pasos de la
depuración, mientras que la reducción del fósforo restante es mínima en los procesos
biológicos convencionales.

La eliminación del fósforo puede hacerse por vía química, biológica o física.

Cuando se requieren muy bajos niveles de fósforo (inferiores a 1 mg/l) se emplea la filtración
en combinación con procesos químicos o biológicos.

[Link]. Eliminación del fósforo por vía química

Se trabaja con precipitación química, para lo cual normalmente se adiciona al agua residual
aluminato sódico o cloruro férrico. También se emplea, aunque con menor frecuencia, sulfato
férrico, cal e, incluso, en ocasiones se han usado, con buenos resultados, polímeros
conjuntamente con cal.

Esta precipitación puede realizarse como parte integral de la sedimentación primaria o


secundaria, o como un proceso aparte, posterior a la sedimentación secundaria, en cuyo
caso el agente precipitado puede ser reciclado.

Las reacciones de precipitación que describen estos procesos son:


•Para la cal (Ca(OH)2):

El escaso uso de la cal en la precipitación del fósforo se debe a que origina un incremento
sustancial en la masa de fango en comparación con el uso de sales metálicas de hierro y de
aluminio.

Por otro lado, la cal reacciona, en primer lugar, con el bicarbonato presente en el agua
residual para formar un precipitado de CaCO 3. Únicamente el exceso de iones de calcio
reacciona con el fósforo. Por este motivo, la dosificación depende, primordialmente, de la
alcalinidad del influente y no del contenido en fósforo. Para determinar la dosificación óptima
de la cal se debe recurrir a ensayos “in situ”.
•Para el aluminato sódico (Na2Al2O4):
•Para las sales férricas (FeCl3; Fe2(SO4)3):

La dosificación de las sales de aluminio o hierro se hace en base a ensayos a escala previos,
ya que existen múltiples reacciones secundarias que compiten con las descritas. Por este
motivo, no se puede dosificar por estimación directa, considerando, exclusivamente, las dos
reacciones enunciadas.

[Link]. Eliminación del fósforo por vía biológica

Se trabaja con métodos basados en el estresamiento de un grupo de microorganismos


(primordialmente acinetobacter, pero también pseudomonas, aeromonas, enterobacter, etc.)
capaces de acumular, en su medio interno celular, una cantidad de fósforo sensiblemente
mayor del que requieren para su crecimiento normal.

Para lograr el estresamiento de estas bacterias se las somete a unas condiciones iniciales de
anaerobiosis, en las cuales liberan fósforo al medio, seguidas de un paso a condiciones
aerobias, donde se verifica una acumulación celular de fósforo superior a la cantidad del
mismo inicial liberada y, por tanto, superior a las exigencias efectivas metabólicas.

El fenómeno descrito es consecuencia de un comportamiento metabólico característico de


estos microorganismos consistente en el hecho de que, si bien necesitan oxígeno para
respirar (todas son bacterias aerobias), prefieren, como fuente de carbono, compuestos de
bajo peso molecular (etanol, acetato, etc.) que difícilmente están presentes en una adecuada
concentración en ambiente aerobio, ya que son compuestos comúnmente producidos en
procesos de fermentación y, por consiguiente, en condiciones anaerobias. Por este motivo,
cuando se somete a estos microorganismos a condiciones cíclicas de
aerobiosis/anaerobiosis adoptan una estrategia consistente en acumular sustrato, sin
metabolizarlo, en el interior de las células cuando se encuentran en ambiente anaerobio,
mientras que el proceso de respiración celular se efectúa durante la fase aerobia. Para poder
actuar de esta manera las bacterias emplean como fuente de energía, en los períodos
anaerobios, polifosfatos acumulados en las células en la fase oxidativa gracias a una
asimilación de fósforo inorgánico del medio externo celular superior a las exigencias
metabólicas normales.

En los últimos años se han desarrollado varios procesos biológicos para


eliminar conjuntamente nitrógeno y fósforo. Muchos de ellos son distintas variantes del
sistema de fangos activos, pero empleando una combinación de zonas o reactores, por
ejemplo, una secuencia anaeróbica, anóxica y aerobia seguidas de un único sedimentador,
por lo que el mismo fango interviene en diferentes momentos en la eliminación de materia
orgánica, nitrógeno y fósforo (figura 7.5).

Figura 7.5.  Esquema del proceso de eliminación biológica del fósforo y del nitrógeno.

En estos sistemas se comienza mezclando, en condiciones anaerobias, el fango recirculado


proveniente del sedimentador (en algunas variantes el fango recirculado se incorpora a la
zona anóxica y una parte de éste se recircula a la anaerobia) y el influente a tratar. El fango
libera el exceso de fósforo que ha absorbido en la zona aerobia.

A continuación, se pasa al reactor anóxico donde se mezcla con el flujo recirculado del
reactor aerobio que será rico en nitratos. En esta etapa anóxica acontece la desnitrificación y,
simultáneamente, hay una remoción de materia orgánica.

Finalmente, se pasa al reactor aerobio donde se completa la eliminación de la materia


carbonatada y también se desarrollan los procesos de absorción del fósforo por el fango y de
nitrificación. Una parte importante del efluente aireado retorna a la zona anóxica intermedia
de desnitrificación, para lograr remover los nitratos. El resto del efluente va al sedimentador,
donde se separan fase acuosa y fango de recirculación, que es conducido al estadio
anaerobio donde se da la liberación de fósforo.
Un fango que haya efectuado una buena liberación de fósforo acumulará, de forma bastante
rápida, fosfatos durante la fase de aireación dejando en solución, en muchos casos, sólo
trazas de ellos.

Con el proceso descrito se puede obtener un efluente que contenga 0,5-2 mg/l de fósforo
total, mientras que el fango presentará un contenido de fósforo del orden del 4-5%.

[Link]. Eliminación del fósforo por vía física

Tanto la ultrafiltración como la ósmosis inversa son efectivas en la reducción de fósforo,


aunque estos dos procesos se emplean más para la reducción del contenido total de sólidos
inorgánicos disueltos.

Cuando se tienen dos soluciones en reposo de distinta concentración, comunicadas por una
membrana semipermeable que permite el paso del solvente pero no del soluto, se produce
una circulación de solvente a través de la membrana desde la solución más diluida a la más
concentrada que tiende a igualar ambas concentraciones. El fenómeno descrito se
denomina ósmosis.

Como resultado del paso del solvente, el volumen de la solución más concentrada aumenta,
y en consecuencia también la presión ejercida por ésta sobre la membrana, hasta que se
llega al punto de equilibrio. El incremento de presión resultante recibe el nombre de
presión osmótica.

Si sobre la solución concentrada se aplica una presión mayor a la osmótica se consigue que
la circulación de solvente sea desde la fase más concentrada a la más diluida. Este es el
fundamento tanto de la ósmosis inversa como de la ultrafiltración, que se diferencian entre sí
en las presiones de trabajo, ya que mientras en la ultrafiltración se emplean presiones
relativamente bajas (normalmente inferiores a 1.000 kN/m 2) en la ósmosis inversa se usan
presiones que van desde la atmosférica hasta 6.900 kN/m 2.

La ultrafiltración se suele emplear para eliminar materia coloidal y moléculas de gran tamaño
(con peso molecular superior a 5.000 uma), por lo que se destina para:
•Eliminar aceites en cursos de agua.
•Eliminar la turbidez provocada por los coloides causantes del color.
•También es posible su uso como proceso unitario para la eliminación del fósforo.

En cuanto a la ósmosis inversa, es posible separar, con esta técnica, la materia orgánica
disuelta que no es posible eliminar con otras técnicas de desmineralización. Sin embargo, el
tratamiento por ósmosis inversa presenta como inconveniente su coste elevado ya que,
aparte del consumo energético que supone el bombeo a alta presión, el influente debe ser
tratado previamente a fin de eliminar los sólidos en suspensión que pudieran contaminar las
membranas, por lo que suele ser necesario hacer un pretratamiento del efluente secundario
por decantación química y filtración con medio múltiple o por filtración con medio múltiple y
ultrafiltración. Además la vida de las membranas (habitualmente son de acetato de celulosa o
de nylon) es relativamente corta y su precio alto.
Todo ello, unido a la poca experiencia en su aplicación sobre aguas residuales, hace que la
ósmosis inversa se aplique sólo cuando exista un componente contaminante de difícil
eliminación por los métodos convencionales, o cuando sea viable (técnica y
económicamente) la recuperación de las sustancias contenidas en el concentrado.

7.4. Intercambio iónico

Consiste en la sustitución de uno o varios iones presentes en el agua a tratar por otros que
forman parte de una fase sólida finamente dividida (cambiador), sin alterar su estructura
física, pudiendo regenerarlo posteriormente a su estado primitivo.

Los intercambiadores, al poseer en su estructura molecular radicales ácidos o básicos,


capaces de permutar los iones positivos o negativos, que se encuentran en solución en el
líquido en contacto con ellos, pueden asimilarse a formadores HR (intercambiador de
cationes) y ROH (intercambiador de aniones). La fuerza de este ácido o esta base está en
función de la naturaleza del núcleo molecular y de los radicales unidos a él: HSO 2, HSO3,
NH3OH.

La formulación de intercambio iónico puede ser la siguiente:


a)Intercambio catiónico. Cambio de un catión monovalente por otro ión monovalente:
HR + Na ®  NaR + H+
Desplazamiento de un catión monovalente por otro divalente:
2 NaR + Ca+2   ®   CaR2 +2 Na+
b)Intercambio aniónico. Cambio de un anión monovalente por otro ión monovalente:
RCl+OH ®  ROH+Cl
Desplazamiento de un anión monovalente por otro divalente:
2 ROH + SO-2 ®  R2SO4 + 2 OH

Los primeros intercambiadores utilizados fueron naturales (sílico-aluminatos) pero, en la


actualidad, se emplean casi exclusivamente resinas orgánicas sintéticas de diferentes
composiciones.

La capacidad de una resina viene definida por la cantidad de iones (aniones o cationes) que
puede retener por unidad de peso o volumen, y se expresa en meq/ml o meq/g, dependiendo
dicha capacidad de su naturaleza, cantidad y tipo de regeneración utilizado.

Debido a su alto precio y, a pesar de su regeneración, el proceso de intercambio iónico se


utiliza únicamente en aquellos casos en los que la eliminación del contaminante venga
impuesta por su toxicidad o que se recupere un producto de alto valor. Algunas de las
aplicaciones son:
•Eliminación de isótopos radiactivos.
•Descontaminación de aguas con mercurio.
•Eliminación y recuperación de cromatos y cianuros.
•Eliminación y recuperación de antibióticos.
•Recuperación de oro.

La regeneración de los intercambiadores de iones, una vez utilizados, se realiza haciendo


pasar una disolución concentrada del ión desplazado en la operación de cambio por la
columna saturada.

7.5. Tamizado

El tamizado es otra forma de eliminación de materia en suspensión, mediante tamices que


operan en un ámbito granulométrico de 5 a 150 nanómetros.

Para este fin, se instala un tamiz en una cámara, en la que el agua a tratar penetra en ésta,
saliendo posteriormente a través de la jaula del tambor, donde hay instalado un tejido
filtrante, hacia el exterior. La materia sólida es retenida por el lado interior del tejido filtrante,
fluyendo hacia el exterior a través de un canal vertedero.

Esta materia sólida, retenida en el interior del tamiz, genera una resistencia de filtración que,
a su vez, produce un aumento del nivel de agua en el interior del tambor, originándose así
una presión diferencial entre el lado interior y exterior. En función de la presión diferencial,
preseleccionable, se inicia la rotación del tambor y el chorreado de limpieza automática del
tejido desde el exterior.

En la figura 7.6 se observa la imagen de un tamiz rotativo.

Figura 7.6.  Tamiz rotativo.


Fuente: Passavant España, S.A.
El tamizado se puede incluir dentro de un proceso más completo de afinado del agua
depurada, que haga posible la reducción de hasta el 90% de la materia en suspensión y del
fósforo. Este proceso consiste en realizar, antes del filtrado, dos procesos previos: uno de
desestabilización y precipitación, y otro de aglomeración. En el primero de ellos se añaden al
agua bruta sales ferrosas y, en el segundo, el polielectrolito. El agua tratada mediante este
proceso contiene un bajo índice en materias sólidas filtrables y, debido a la precipitación, el
contenido residual en fósforo soluble es inapreciable.

En la figura 7.7 se presenta el esquema de tratamiento avanzado de tamizado.

Figura 7.7.  Tratamiento avanzado de tamizado Microphos.


Fuente: Passavant España, S.A.

7.6. Procesos de separación por membranas


7.6.1. Generalidades

Una membrana es una lámina que permite el paso selectivo de sustancias a través de ella.

Supongamos que se introduce la alimentación en un módulo donde existe una membrana.


Tal y como se ilustra en la figura 7.8, de dicho módulo emergen dos corrientes:
el rechazado, que contiene las sustancias que no han logrado pasar a través de la
membrana y el permeado, que contiene las sustancias que sí han podido pasar a través de
la membrana.
Figura 7.8.  Diagrama básico de un proceso de separación con membranas.

La selectividad de una membrana frente al paso de una sustancia viene determinada por dos
factores:
•Tamaño de poro. Las sustancias con un tamaño superior al de los poros no pasan al
permeado.
•Afinidad química. Si una sustancia se incorpora fácilmente a la membrana, podrá
atravesarla, en caso contrario, no lo hará.

El flujo de dichas sustancias viene dado por diferentes “fuerzas impulsoras” que mantienen al
sistema apartado del equilibrio, tales como la presión, concentración y el potencial eléctrico.
Sin embargo, existe un límite marcado por la 3ª Ley de Onsager que enuncia que cuanto
mayor sea la densidad de flujo existente a través de una membrana, peor será la eficiencia
energética del proceso.

Los procesos de separación por membranas resultan más seguros, eficientes y


económicos que las técnicas convencionales de separación.

Estos procedimientos, cada vez de aplicación más extensa, utilizan las propiedades de
semipermeabilidad de ciertas membranas, permeables al agua y a ciertos sólidos, e
impermeables a otros y a toda partícula, para eliminar la materia en suspensión y disuelta en
el agua a tratar.
7.6.2. Naturaleza y tipos de membranas

Dependiendo de su naturaleza, las membranas se pueden dividir en dos grandes


grupos: orgánicas e inorgánicas.

Las membranas orgánicas son más fáciles de fabricar y, por tanto, más baratas. Las
inorgánicas, por contra, suelen ser más caras, pero también más resistentes al ataque de
agentes químicos agresivos.

Las características que debe reunir una membrana semipermeable son:


•Alta permeabilidad al agua pura.
•Alto porcentaje de rechazo de sales.
•Alta resistencia a los productos químicos.
•Estabilidad en un rango amplio de pH.
•Alta resistencia mecánica a la presión.
•Elevada duración.

[Link]. Membranas orgánicas

Se obtienen a partir de diferentes polímeros homogéneos (polietileno, polipropileno, acetato


de celulosa o poliamidas). Aunque son económicamente asequibles, presentan importantes
deficiencias en cuanto a su resistencia mecánica, térmica y química.

[Link]. Membranas inorgánicas

Pueden clasificarse en tres tipos:


•Membranas de vidrios porosos. En su fabricación se emplea vidrio con un determinado
porcentaje de sólidos ácidos (sílice) y básicos.
•Membranas metálicas. Se obtienen a partir de pequeñas partículas metálicas que son
sinterizadas, es decir, unidas entre sí por efecto de la presión o la temperatura.
•Membranas cerámicas. Son las más utilizadas. Se fabrican a partir de materiales como el
óxido de zirconio, óxido de titanio, mezclas de ambos o alúmina.

Tanto las membranas orgánicas como las membranas cerámicas tienen importantes
aplicaciones, actuando sobre todo en procesos de ultrafiltración y ósmosis inversa, tal y
como se verá a continuación.

7.6.3. Clasificación de los procesos de separación por membranas


La tecnología de separación por membranas constituye el método por excelencia para la
filtración, concentración y purificación de especies químicas presentes en una mezcla. En los
últimos años, a las técnicas de separación convencionales (destilación, cristalización,
extracción con disolventes, adsorción, etc.) se ha unido un tipo de procesos que utilizan
membranas semipermeables como barreras separadoras.

En función de la naturaleza de las fuerzas impulsoras, pueden dividirse las tecnologías de


separación por membranas según la tabla 7.3.

Tabla 7.3: Clasificación de los procesos de filtración con membranas.


Factor de
Fuerza impulsora Operación
separación
Presión Tamaño Filtración
Presión y
Difusividad o Tamaño Ósmosis inversa
Concentración
Campo eléctrico Carga Electrodiálisis
Concentración Carga o Tamaño Diálisis
Difusividad y Pervaporación y
Otras
Solubilidad Transporte activo

Tanto la filtración como la ósmosis inversa son las operaciones de separación por
membranas más extendidas.

El principio de la filtración a nivel de membranas es totalmente equivalente al de una


filtración “normal” sobre soporte, en la que solamente pasan al permeado las sustancias con
un tamaño inferior al de los poros de la membrana. Dependiendo del tamaño de las
operaciones de filtración, éstas se dividen en microfiltración, ultrafiltración y nanofiltración.
La ósmosis inversa es probablemente el proceso más popular y se aplica sobre todo a la
obtención de agua dulce a partir de agua salada. Habitualmente se lleva a cabo en
membranas no porosas y su fundamento consiste en ejercer presión por el lado del
rechazado, de modo que el agua pase a través de la membrana desde el rechazado hasta el
permeado, invirtiendo el flujo del proceso natural. El requerimiento es que la membrana sea
compatible con el agua y no deje permear a través de ella la sal.
La electrodiálisis se emplea para separar iones de un medio líquido, aplicando un potencial
eléctrico que arrastra los iones desde el permeado al concentrado. Las membranas utilizadas
son resinas de intercambio iónico y la fuerza impulsora es un campo eléctrico.
La diálisis es una operación contraria a la de la ósmosis inversa, en la que se eliminan los
solutos del rechazado poniendo en contacto éste con un permeado menos concentrado,
siendo precisamente el gradiente de concentración el promotor del proceso.
La pervaporación aprovecha la compatibilidad química de un líquido con la membrana, de
modo que éste se disuelva en ella. De esta manera, manteniendo una presión baja en el
permeado, el soluto se vaporizará en la membrana y pasará al permeado.
Otras técnicas de separación en fase de desarrollo o incipientes son las membranas líquidas,
la permeación de vapor, destilación con membranas y separación de gases.

Dentro de las técnicas de separación, el 50% del mercado está cubierto por la
diálisis. El resto se lo reparten la micro, ultra, nanofiltración, ósmosis inversa y, en
menor proporción, la electrodiálisis.

7.6.4. Tecnologías de filtración por membranas


En este contexto, se deben distinguir dos tipos de filtración: directa y tangencial. La filtración
directa es aquel proceso en el que todo el líquido a filtrar debe atravesar totalmente el medio
filtrante, mientras que en la filtración tangencial debe existir un flujo permanente que
arrastre todas las partículas que no son capaces de atravesar el medio filtrante (denominado
concentrado) y un flujo que acompañe a todas las partículas que han atravesado el medio o
membrana filtrante (denominado permeado).

En la figura 7.9 se ilustran ambas modalidades de filtrado.

Figura 7.9.  Representación esquemática de filtración directa y filtración tangencial.


La técnica de separación por membranas, aplicada a aguas residuales, permite responder a
los siguientes objetivos generales:
•Concentrar la contaminación en un pequeño volumen.
•Recuperar subproductos valiosos.
•Posibilitar la recirculación del agua.

Dentro de los procesos de separación por membranas semipermeables, se analizarán las


ténicas de microfiltración, ultrafiltración, nanofiltración, ósmosis inversa y filtración con
membranas cerámicas (figura 7.10).

Figura 7.10.  Rango de separación de las membranas.


Fuente: COMSA.

La tabla 7.4 representa una comparativa de las diferentes técnicas de separación por


microfiltración, ultrafiltración, nanofiltración y ósmosis inversa.

Tabla 7.4: Clasificación de las membranas semipermeables.


Fuente: IEM.
Tamaño de
Técnica de Presión
separación de Aplicaciones
separación transmembrana
partículas

Coloides, •Clarificación
Microfiltración 0,1-4 bar •Concentración de biomasa
bacterias y
•Filtración estéril
partículas de
•Separación de materia
hasta 0,1μm
coloidal
•Retención y concentración
de aceites
•Tratamiento de sueros en
la industria lechera
Macromolécula
•Concentración de gelatina
Ultrafiltración s y coloides de 0,2-10 bar
•Eliminación de pirógenos,
hasta 0,01 μm
virus, bacterias y coloides
•Separación y concentración
de macromoléculas y
sustancias biológicas
•Eliminación de dureza,
Partículas de sulfatos, compuestos
Nanofiltración 3-20 bar
hasta 0,001μm orgánicos, color y
microcontaminantes
•Agua potable a partir de
aguas salobres
•Agua ultrapura para la
industria electrónica
10-15 bar
•Agua para productos
farmacéuticos
•Desalación de aguas
residuales
•Agua potable a partir de
Ósmosis 0,001- aguas de elevada salinidad
Inversa 0,0001μm •Agua de alimentación a
20-40 bar calderas
•Industria de la leche
•Agua de proceso para la
industria
•Desalación de aguas
60-70 bar
marinas
•Desalación de salmueras
70-100 bar
de rechazo
[Link]. Microfiltración

La microfiltración se aplica a separaciones de sólidos o sustancias de peso molecular


elevado, mediante filtración directa o tangencial, con una porosidad comprendida entre 1 y
0,1 μm.

Estos sistemas se utilizan indistintamente para aguas potables o para aguas residuales que
se pretenden reutilizar. Son modulares y funcionan con membranas de fibra hueca con una
porosidad de 0,22 μm. Su forma de funcionamiento es cíclica, es decir, tienen un sistema de
autolimpieza periódico por paso de aire a contracorriente; en función del tipo de efluente a
filtrar, se precisa proceder a una limpieza química del sistema de forma puntual y sistemática.
Tal y como se ha mencionado, es particularmente adecuada para aplicaciones en las que es
necesario separar los sólidos en suspensión y recuperar las sustancias disueltas necesarias
para el proceso. En particular, los procesos de lavado (p.e. bidones usados) pueden
beneficiarse de dicha técnica, separando los sólidos en suspensión y recuperando
detergentes, disolventes, etc.
[Link]. Ultrafiltración
Puede considerarse que la ultrafiltración y la microfiltración son una continuación de los
procesos de filtración y tamizado, pero con separaciones cada vez más finas.
Ambos procedimientos se basan en la utilización de membranas semipermeables, que tienen
la propiedad de dejar pasar sólo el agua y ciertos solutos, siendo impermeables para el resto
de solutos y partículas en suspensión.
La ultrafiltración es una técnica de filtración que se realiza siempre de forma tangencial, para
separar materias en suspensión y disueltas tomando como referencia el tamaño y la escala
molecular. En este sentido, alcanza resultados más refinados que la microfiltración,
reteniendo moléculas con tamaños de porosidad comprendidos entre 0,1 y 0,01 μm, que
corresponden a sustancias orgánicas de peso molecular superior a 1000 g/mol.
El modelo ideado para explicar el fenómeno de la ultrafiltración es el de un sistema poroso,
en el que se cumple la ley de Poiseuille: las moléculas cuyo peso molecular es superior a un
cierto valor son retenidas en la membrana. Asimismo, también influyen en la retención, la
forma y características químicas.
La figura 7.11 muestra el diagrama esquemático del proceso de ultrafiltración con
membrana.
Figura 7.11.  Proceso de ultrafiltración con membrana.
Fuente: IEM.

Las aplicaciones de la ultrafiltración se refieren básicamente a vertidos


industriales.

En la tabla 7.5 se muestran una serie de sectores donde se emplea la ultra y microfiltración.

Tabla 7.5: Diferentes ámbitos industriales donde se emplea la ultra y microfiltración.


Ultrafiltración Microfiltración
Industria alimentaria (eliminación de
Filtración estéril
grasas)
Esterilización de bebidas y productos
Líquidos para uso oral
farmacéuticos
Productos oftalmológicos Clarificación de zumos de frutas, vinos
y cerveza
Tratamiento biológico de aguas
Filtración de disolventes
residuales
Separación de sangre y suero Tratamiento de efluentes
Separación de emulsiones de agua y
Medios para cultivos de células
aceite
Pre-tratamiento del agua para
Biotecnologías. Vacunas
nanofiltración y ósmosis inversa
Separación sólido-líquido para
Cosmética e industria farmacéutica
industrias farmacéuticas y alimentarias
Industria de productos lácteos
Industria alimentaria (proteínas,
concentración de suero)
Eliminación del color
Pinturas y pinturas usadas
Tratamiento de aguas residuales
(reducción de DBO)
Reutilización de aguas de lavado

Por lo tanto, se puede afirmar que la técnica de ultrafiltración es muy cara: por ello, sólo se
usa en operaciones de producción en el sector de la alimentación o para procesos
industriales en los que interese recuperar el concentrado.

Las membranas empleadas en la ultrafiltración son de naturaleza muy variable, ya que se


fabrican con una amplia variedad de polímeros y copolímeros de síntesis que presentan una
alta resistencia a la temperatura, ácidos, bases, alcoholes, etc.

Según los fabricantes, las membranas pueden ser del tipo:


•Plano, con soporte tipo filtro-prensa.
•Plano, con arrollamiento en espiral.
•Tubular, en el interior del soporte.
•Tubular, en forma de fibras huecas, sin soporte.
Las membranas planas son las de mejor rendimiento, pero requieren que el fluido esté
totalmente limpio, pues se colmatan fácilmente. Por su parte, las tubulares tienen menor
rendimiento superficial, pero admiten una pequeña cantidad de impurezas, por lo que son
más adecuadas para procesos industriales.
Antes de iniciar el proceso de ultrafiltración es necesario preparar el fluido para retirar los
elementos sobrenadantes y los lodos, hasta obtener un fluido totalmente limpio, pues las
membranas suelen ser sensibles a las altas temperaturas, y necesitan un pH de trabajo muy
estricto, además de resultar atacadas por ciertos disolventes.
Cada cierto tiempo es preciso efectuar un lavado de la membrana para evitar la colmatación.
El período entre lavados depende de lo bien que se haya acondicionado el líquido, y suele
variar entre uno y siete días.
[Link]. Nanofiltración
La nanofiltración es el tipo de filtración por membrana intermedia entre la ultrafiltración y la
ósmosis inversa, ya que sin conseguir una separación superior al 95% de los iones tal y
como realiza la ósmosis inversa, sí se logran separar un 40% de los iones monovalentes y un
95% de los divalentes.
En este sentido, alcanza resultados más refinados que la ultrafiltración, reteniendo moléculas
con tamaños de porosidad comprendidos entre 0,01 y 0,001 μm, que corresponden a
sustancias orgánicas de peso molecular superior a 150-300 g/mol.
La nanofiltración puede asimilarse a una ultrafiltración que consigue la separación de algunos
iones, o a una ósmosis de bajo rechazo de sales. Al existir diversos tipos de membranas,
pueden conseguirse diversas calidades de producto final.
Tiene la ventaja frente a la ósmosis inversa de que funciona a presiones bajas, lo que
permite, en aplicaciones concretas, rebajar el nivel salino, concretamente la descalcificación,
aunque con consumos energéticos bajos. Su inconveniente es que el coste de las
membranas es elevado.
7.6.5. La ósmosis inversa
La aplicación que viene siendo más difundida en los últimos años es la purificación del agua
por ósmosis inversa, para producir agua ultrapura para calderas de alta presión, pintura,
productos farmacéuticos, cosméticos, bebidas y, con importancia creciente, producción de
agua potable para consumo humano, desde 4 l/día hasta 300.000 l/día.
No solamente es posible potabilizar agua de mar o salobre, sino también separar el arsénico,
flúor, plaguicidas, fertilizantes y otros compuestos que hacen el agua peligrosa para la salud
humana.

Con las membranas de ósmosis inversa se reducen hoy día la concentración de


sales del agua del mar en unas 100 veces, es decir, se pasan de 35.000 mg/l a
unos 350 mg/l.

Con el fin de comprender mejor el proceso de la ósmosis inversa, resulta adecuado repasar
previamente el fenómeno de la “ósmosis natural o directa”.
[Link]. Ósmosis natural

El fenómeno de ósmosis natural consiste en el paso espontáneo de un fluido de una solución


diluida a una solución concentrada, cuando ambas están separadas por una membrana
semipermeable.

Si se dispone de dos soluciones de igual volumen separadas por una membrana


semipermeable, se producirá un flujo continuo de paso de líquido desde la solución diluida
hacia la concentrada y, en principio, este flujo debe producirse hasta que se equilibren las
dos concentraciones (figura 7.12).
Figura 7.12.  Proceso de ósmosis.
Fuente:  Silderberg M.S. (2002). Química General (2ª ed.). México D.F.: McGraw-Hill
Companies.

En la práctica, ocurre que el paso del agua hacia la solución concentrada produce un
aumento de volumen en esta zona y, por tanto, un aumento en el nivel de agua. A
consecuencia de este hecho aparece una presión hidrostática que tenderá a oponerse al
incremento de volumen y dificultará el flujo de paso de agua entre ambas soluciones.

Cuando se alcanza el equilibrio entre la dos tendencias, se llega al denominado equilibrio


osmótico. La presión hidrostática correspondiente al equilibrio osmótico se llama presión
osmótica. Puede indicarse que cualquier solución tiene una característica física propia que es
su presión osmótica y que vendrá determinada por las sales que tiene disueltas y su
concentración.

En la tabla 7.6 se indican algunas presiones osmóticas para diversas sales, necesarias para
obtener el paso de agua a través de una membrana semipermeable.

Tabla 7.6: Presiones osmóticas para algunas disoluciones salinas.


Concentración Presión
Sal
(mg/l) (kg/cm2)
NaCl 35.000 27,86
NaCl 1.000 0,78
NaHCO3 1.000 0,89
Na2SO4 1.000 0,42
MgSO4 1.000 0,25
MgCl2 1.000 0,69
CaCl2 1.000 0,58
Sacarosa 1.000 0,0725
Dextrosa 1.000 0,1397

Tal y como puede observarse, la presión osmótica es una característica propia de cada
solución y, evidentemente, crece con su nivel salino.

La ósmosis juega un papel fundamental en muchos procesos biológicos, tanto de organismos


animales como vegetales, puesto que las sustancias nutritivas pasan a través de las paredes
celulares, que se comportan como membranas semipermeables a diferentes solutos,
permitiendo libremente el paso de agua y de algunas moléculas e iones sencillos, pero
impidiendo que salgan las moléculas de proteínas y de otros materiales formados en el
interior de las células.
[Link]. Ósmosis inversa

La ósmosis inversa es el proceso por el cual se obtiene una solución diluida a partir de una
solución concentrada, invirtiendo el proceso natural de ósmosis.

Si se aplica a la disolución concentrada una presión mayor de la osmótica, el flujo de


disolvente tiene lugar de la solución concentrada a la diluida y el fenómeno se conoce
como ósmosis inversa o reversa. Este proceso no requiere cambios de temperatura y no
conlleva cambios de fase, con lo que energéticamente es más eficiente que un fenómeno de
destilación o de congelación. Para que el agua que pasa a través de la membrana esté libre
de sales, la membrana debe ser permeable al agua pero impermeable a los iones salinos
(figura 7.13).
Figura 7.13.  Proceso de ósmosis inversa.

La presión alrededor de la membrana se consigue alimentando el sistema a presión y


cerrando la válvula de salida; con ello se crea una pérdida de carga importante y, por tanto,
una presión elevada en la zona de alimentación. En estas condiciones, el solvente (agua en
este caso) pasará a través de la membrana, obteniéndose agua pura.

Tal y como se ha comentado, la presión que se debe ejercer en la disolución concentrada


para impedir un flujo neto de disolvente es la denominada presión osmótica, que es
aproximadamente proporcional a la concentración de sales. En el caso del agua de mar, la
presión osmótica es de aproximadamente 25 atmósferas.

Las principales ventajas de este método son:


•Ahorro de energía y coste de operación bajo comparado con el del resto de métodos.
•Diseño compacto, modular y de funcionamiento sencillo.
•Cortos plazos de construcción.

Para llevar industrialmente a la práctica el proceso de ósmosis inversa, lo expuesto


anteriormente debe conseguirse de forma dinámica y permanente, es decir, debe alcanzarse
un flujo continuo de agua. A su vez, debe hacerse llegar a la superficie de la membrana
semipermeable el agua a osmotizar a una presión elevada, cuyo valor debe ser como mínimo
superior a la presión osmótica, y simultáneamente, para que el proceso sea continuo, debe
existir un caudal de escape por donde puedan evacuarse las sales y mantener estable un
balance dinámico (figura 7.14).

Figura 7.14.  Esquema de un sistema de ósmosis industrial.


Fuente: IEM.

El flujo de agua a través de la membrana se consigue manteniendo la presión constante en


la alimentación y disponiendo de un escape regulado en la zona de presión.
La presión efectiva que produce el flujo neto es la presión de trabajo menos la
presión osmótica.

Existen dos fenómenos que reducen la eficacia del proceso: la polarización y


la compactación.

La membrana de ósmosis inversa permite el paso de agua pura y frena la difusión a su


través de las distintas sales. Debido a esta circunstancia, la concentración de sales que
existe en las proximidades de la superficie de la membrana es muy superior a la que existe
en las zonas más alejadas. Este fenómeno se denomina polarización de la membrana y
repercute en:
•Disminución de la presión efectiva (un aumento de la concentración implica un aumento de
la presión osmótica; al trabajar a presión constante la presión efectiva disminuye) con lo que
disminuye el caudal de agua que atraviesa la membrana.
•Aumento del riesgo de precipitación de sales sobre la superficie de la membrana.
•Aumento del paso de sales a través de la membrana, ya que el aumento de concentración
en los alrededores de la superfície incrementa el gradiente de concentración entre las dos
disoluciones y, por tanto, el flujo de sales.

La polarización de la membrana puede minimizarse utilizando un flujo turbulento en sus


proximidades para homogeneizar la disolución.

El fenómeno de la compactación tiene lugar cuando se reduce el tamaño de los poros de la


membrana debido a la presión. La compactación aumenta con la presión y la temperatura de
funcionamiento, este fenómeno debe tenerse en cuenta al diseñar una planta de
desalinización por ósmosis inversa (OI), ya que al cabo de un tiempo de operación el caudal
puede disminuir considerablemente.

Con el fin de utilizar industrialmente las membranas, de forma que puedan soportar las
presiones de trabajo, éstas se instalan en el interior de unos recipientes denominados
“módulos”.

De esta manera, se denomina módulo de ósmosis inversa a aquel elemento en el que se


dispone la membrana para su utilización industrial, y que está formado por la propia
membrana y su envolvente o carcasa de protección.

Los factores a tener más en cuenta a la hora de escoger un módulo son la facilidad de
montaje y ensamblaje, la elevada compacidad, es decir, tratar el máximo de permeado
posible con la mínima superficie y, finalmente, permitir la modulación.

Así pues, el objetivo que se persigue es doble:


•Obtener el máximo rendimiento de las membranas.
•Conseguir un sistema lo más compacto posible.

Estos objetivos, a menudo contrapuestos, posibilitan clasificar los módulos desde dos puntos
de vista diferentes:
•Según la configuración o disposición de las membranas dentro del módulo.
•Según las condiciones de funcionamiento.

7.6.6. Ensuciamiento de las membranas

El principal inconveniente de los procesos de membrana es el ensuciamiento o fouling. Se


basa en la deposición, ya sea sobre o en el interior de la membrana, de diferentes elementos
presentes en el agua.

Los elementos que pueden producir fouling en el caso de la depuración biológica son:


proteínas, coloides o sustancias poliméricas extracelulares (EPS). Estos últimos son
metabolitos excretados por la biomasa depuradora.

Existen dos tipos diferenciados de fouling:


•Fouling externo o reversible. Las sustancias se depositan sobre la membrana.
•Fouling interno o irreversible. Las sustancias taponan los poros del interior de la
membrana.

Tal y como se puede deducir, el fouling interno representa un problema más grave que el
externo, ya que su eliminación es mucho más complicada y, con frecuencia, debe sustituirse
la membrana o realizar agresivos lavados químicos.

La consecuencia más remarcable es un aumento de la pérdida de carga y una disminución


del permeado debido a la obstrucción de los poros, lo que conlleva un mayor gasto
energético al tener que aplicar una mayor fuerza de succión para mantener un caudal de
permeado constante.

Por otro lado, un ensuciamiento de las membranas también es responsable de incrementar la


frecuencia de las limpiezas y sustituciones de la membrana con las repercusiones
económicas y de tiempo que esto implica.

Actualmente, existen diferentes tratamientos para eliminar o minimizar el ensuciamiento de


las membranas. En general, se pueden dividir en métodos físicos y químicos.
•Métodos físicos: son únicamente útiles en el caso del fouling externo.
-Backflushing. Consiste en una inversión del flujo de permeado para eliminar las sustancias
depositadas sobre la membrana. En función de la frecuencia y la intensidad de esta
inversión, pueden darse tres tipos de backflushing: backwash, en el que se invierte el flujo de
paso por la membrana durante uno o dos segundos cada pocos minutos; el  backpulse, que
se realiza con una frecuencia e intensidad mayor que el backwash y, finalmente,
el backshock, que es la técnica más agresiva, pues se invierte el flujo cada pocos segundos
durante menos de un segundo.
-Creación de turbulencia. Contribuye a reducir el fouling, ya que dificulta la dposición de los
sólidos sobre la membrana.
•Método químico: es el único realmente eficaz para combatir el fouling interno.
-Lavado químico. Consiste en lavar la membrana con diferentes productos químicos tales
como detergentes, ácidos o bases. De esta manera, se restituye casi completamente la
membrana, pero un uso demasiado frecuente puede perjudicarla, reduciendo su vida útil y
contaminando el agua. Conviene, pues, evitar el abuso de este método y emplearlo
únicamente cuando sea estrictamente necesario.

7.6.7. Filtración con membranas cerámicas


[Link]. Introducción

La eliminación de bacterias, algas y otros organismos vivos por medio de filtros cerámicos,
constituye una técnica bastante antigua. Ya en épocas pasadas se empleaban tubos de 20
cm de longitud y 4 cm de diámetro con un espesor de pared de 1 cm, fabricados con tierras
de diatomeas (bujías de Chamberlain), y cuyo tamaño de poro era del orden de 1 micra, para
eliminar todo tipo de bacterias.

Estos dispositivos se han empleado durante mucho tiempo en plantas de embotellado de


agua y en laboratorios farmacéuticos, para garantizar la no contaminación bacteriana.

Por la diversidad y amplia gama existente de tamaños de poro, se utilizan tanto para
microfiltración como para ultrafiltración.

La enorme ventaja de este tipo de membranas es su larga vida y su extraordinaria resistencia


a los ataques físicos y químicos, lo que les permite funcionar en condiciones muy
desfavorables. En este contexto, pueden resistir el ataque de líquidos altamente agresivos,
soportan limpiezas con un inmenso abanico de productos químicos y, además, resisten
condiciones de temperaturas muy extremas.

Sin embargo, la mayoría de las membranas cerámicas que se pueden adquirir hoy día en el
mercado están fabricadas con óxido de aluminio sinterizado a temperaturas muy elevadas, lo
que encarece mucho el proceso. Si a esto se le añade una perspectiva de trabajo muy
limitada, como consecuencia del gran volumen ocupado en comparación con su superficie de
filtración, el resultado es un coste de fabricación desproporcionado y, en consecuencia, la
limitación de sus posibles aplicaciones.

Estas razones hacen inclinar la balanza en muchas aplicaciones hacia las membranas
fabricadas con polímeros. También hay que añadir que, en la actualidad, las cantidades de
membranas cerámicas fabricadas es muy inferior a la de polímeros, factor que juega en su
contra en términos económicos.

En la figura 7.15 se ilustra el aspecto final de varias membranas cerámicas.


Figura 7.15.  Membranas cerámicas sinterizadas a una temperatura comprendida entre 1200
ºC y 1400 ºC. Fuente: Policeram, S.A.

En este tipo de membranas, el funcionamiento consiste en la circulación del líquido a un


caudal elevado, manteniendo además ciertas condiciones de presión. De esta forma, se
alcanza la turbulencia adecuada alrededor de los poros para su autolimpieza y se consiguen
las condiciones más correctas para la filtración.

[Link]. Aplicaciones de las membranas cerámicas

Los campos de utilización de las membranas de micro y ultrafiltración son, en la actualidad,


bastante extensos, pero su conocimiento y aplicación están poco difundidos.

En este sentido, las duras condiciones de trabajo las hace útiles en el ámbito de las aguas
residuales industriales y residuos líquidos, como es el caso de la separación de aceites de
corte (taladrinas) de las emulsiones que los contienen cuando han perdido sus propiedades;
la fabricación de tintas de imprenta, donde las aguas residuales se separan y se permite la
recuperación de la tinta; la recuperación de colorantes, como el índigo; la regeneración de
baños de desengrase en las instalaciones de tratamiento de superficies; la esterilización del
mosto en la elaboración del vino y de determinados zumos de frutas o la concentración de la
grasa de la leche, son otras aplicaciones que van extendiéndose.

Una tarea muy importante en la industria de bebidas, para garantizar la pureza y caducidad
del producto final, es la eliminación de microorganismos procedentes del aire, agua y de
materias primas. En este contexto, la filtración se utiliza en varias etapas de los procesos de
la industria cervecera y de la industria de bebidas, para la eliminación de contaminantes,
partículas y microorganismos. Mediante la aplicación selectiva de membranas específicas se
pueden sustituir las tecnologías de filtración convencionales, alcanzando mejores resultados.
También, en la obtención de agua potable por ósmosis inversa se requiere un tratamiento
previo por ultrafiltración. Este es un mercado potencial de grandes dimensiones, que se
disputan actualmente las membranas cerámicas y las de polímeros, cuya elección depende
del precio.

Por último, cabe destacar la aplicación de las membranas cerámicas en el campo de


reactores de membrana, desarrollado rápidamente en las dos últimas décadas, y que entre
las más recientes está el uso de reactores de membrana cerámica en procesos de reducción
de contaminación ambiental, como la filtración de gases con eliminación simultánea de
óxidos de nitrógeno o COVs. En estudios de laboratorio se han desarrollado convertidores
catalíticos basados en el uso de membranas cerámicas como las de platino y alúmina

7.6.8. El biorreactor de membrana (MBR)

El término MBR proviene de “membrane biological reactor” o bien “reactor biológico por
membranas”.

Este tratamiento combina un proceso de depuración biológica con una ultrafiltración por
membrana, según se ilustra en la figura 7.16 y se aplica tanto a aguas residuales urbanas
como a industriales.

Figura 7.16.  Esquema general de la depuración de aguas residuales mediante el bioreactor


de membrana.
Fuente: COMSA.

La membrana retiene prácticamente la totalidad de los sólidos en suspensión y la biomasa,


logrando de esta manera un efluente de gran calidad. Además, se trata de un sistema muy
compacto que permite un notable ahorro de espacio respecto a las plantas de fangos
activados convencionales.
El sistema MBR es un tratamiento relativamente reciente, aunque en la década de
los 70 ya se hablaba del empleo de un sistema de membrana para la retención de
la biomasa.

En la figura 7.17 se ilustra la disposición de un reactor MBR con la membrana colocada


exteriormente al reactor biológico. En este caso, la filtración es de dentro hacia fuera de la
membrana.

Figura 7.17.  Reactor MBR de aplicación externa de la membrana.


Fuente: Asepma.

También puede adoptar una disposición con la membrana sumergida en el propio reactor
biológico (figura 7.18).
Figura 7.18.  Reactor MBR de aplicación sumergida de la membrana.
Fuente: Asepma.

Aquí la filtración es de fuera hacia dentro de la membrana. Esta tecnología es aplicable tanto
en instalaciones depuradoras existentes como en instalaciones nuevas. La ventaja de esta
disposición es evidente: no se necesita decantación de los lodos, por lo que se minimiza el
espacio disponible.

En la figura 7.19 se muestra una disposición con la membrana instalada en un


compartimento separado dentro del reactor.
Figura 7.19.  Reactor MBR de aplicación sumergida, separada de la membrana.
Fuente: Asepma.

En la tabla 7.7 se muestra una comparativa entre la disposición con membranas externas y
sumergidas en los biorreactores.

Tabla 7.7: Comparativa entre la disposición de membrana externa y sumergida en los


biorreactores.
Disposición de membrana externa Disposición de membrana sumergida
Membranas fácilmente accesibles Membranas en el reactor
(separadas del reactor)
Sistema cerrado (seguro para el Sistema abierto (personal de
personal de mantenimiento) mantenimiento expuesto a los aerosoles)
La biomasa se encuentra localizada La aireación conduce la suciedad hacia
dentro de los tubos la parte superior de los capilares de la
membrana.
Separadas del biorreactor durante la Limpieza dentro del biorreactor,
limpieza (in situ). No se necesita extrayendo las membranas del reactor
detener el proceso (labor intensiva).

El empleo de la tecnología MBR es especialmente adecuado para afluentes que cumplan las
siguientes caracterísiticas, por otro lado, muy frecuentes en las industrias:
•Alta o media carga orgánica, producida por altos valores de DQO y de DBO 5.
•Alto contenido en DQO y DBO5 con una relación DBO5/DQO no inferior a 0,2.
•Posibles valores altos de contenido en nitrógeno.
•Como cualquier proceso biológico, requerirá que la materia orgánica a eliminar sea
biodegradable y su límite en rendimiento estará en el límite de biodegradabilidad de las
propias aguas residuales.

Entre las ventajas del sistema MBR, se citan:


•Incremento del contenido de sólidos (sistema más compacto).
•Mayor edad del fango activado (mayor número de bacterias específicas).
•Menor carga de fangos (disminuye la producción de fangos: menor purga).
•Disminución de sólidos en el clarificado (mejor calidad del efluente; menor necesidad de
post tratamiento).

7.7. Desinfección

El proceso de desinfección se realiza para eliminar los microorganismos patógenos que


puedan haber en el agua que ha sido sometida a los tratamientos primarios y/o secundarios.

La desinfección se aplica en potabilización y antes del vertido de las aguas depuradas en


corrientes especialmente sensibles a la presencia de microorganismos (aguas de baño y
algunas aguas de riego).

Desde un punto de vista general, un buen proceso de desinfección debe inactivar en el


menor tiempo posible prácticamente todos los agente patógenos usando bajas dosis y sin
formar residuos o subproductos potencialmente dañinos para las aguas receptoras finales.

Los desinfectantes de uso común en el tratamiento de las aguas pueden clasificarse en:
•Desinfectantes Químicos. Se emplea cloro en varias formas (cloro gas; hipoclorito, dióxido
de cloro), ozono, ácido peracético, etc.
•Desinfectantes Físicos. En la práctica dentro de este grupo se encuentran sólo los rayos
ultravioletas (UV), aunque se han realizado pruebas con otros métodos.

Si bien todos los métodos de desinfección señalados son aplicados en la desinfección de los
efluentes depurados, debe indicarse que es la cloración con hipoclorito el sistema más
difundido, con independencia de las dimensiones de las plantas de tratamiento y de las
condiciones de funcionamiento.

De hecho, se considera que las desinfecciones mediante dióxido de cloro y mediante ozono
no son adecuadas en pequeñas plantas de depuración, pues requieren de un mayor personal
especializado y de una fuerte vigilancia en su uso. Algo parecido ocurre con el cloro gaseoso
que es de manejo peligroso y exige unas instalaciones adecuadas.
Por ello, y desde un punto de vista económico, los rayos UV parecen ser la primera
alternativa a la cloración simple, esto es, sin decloración posterior para evitar efectos tóxicos
en el medio receptor de un exceso de cloro activo (operación que, en muchos casos, anula la
ventaja económica de la cloración).

En la tabla 7.8 se muestran algunos organismos presentes en las aguas residuales y las
enfermedades que pueden provocar.

Tabla 7.8: Ejemplos de organismos de interés higiénico, que pueden estar presentes en las
aguas y enfermedades que pueden provocar de estar en condiciones y concentraciones
adecuadas.
Organismo Enfermedades provocadas
Bacterias
•Salmonella (1.700 tipos aprox)
•Salmonelosis, fiebres tifoideas, etc.
•Shigella (4 especies)
•Sigelosis disentería bacilar.
•E. Coli. (tipo entero-
•Gastroenteritis.
patógenos)
Virus entéricos
•Gastroenteritis.
•Rotavirus
•Gastroenteritis: anomalías cardíacas,
•Enterovirus (67 tipos)
meningitis, etc.
•Parvovirus (al menos 2 tipos)
•Gastroenteritis.
•Hepatitis A
•Hepatitis infecciosa.
•Adenovirus
•Enfermedades respiratorias: conjuntivitis, etc.
Protozoos
•Balantidium Coli •Balantidiosis.
•Entamoeba hystolytica •Amebiasis o disentería amebiana.
•Giardia lamblia •Giardiasis.
Otros
•Nemátodos (10 tipos aprox.) •Ascaridiosis, trichuriasis, etc.
•Cestodes (4 tipos aprox.) •Teniasis, equinococosis, etc.
7.7.1. Desinfectantes químicos

Nos centraremos en la cloración y en la ozonización. Otra posibilidad es el uso de ácido


peracético pero su utilización es, hasta ahora, marginal, por lo que no se dispone de muchos
datos.

[Link]. Cloración
El cloro (Cl2) es un gas tóxico (sofocante) de color amarillo/verdoso, fácilmente identificable
por su olor, muy irritante e insoluble en agua y que se utiliza para la desinfección de las
aguas bajo diferentes formas químicas: cloro gaseoso, hipoclorito sódico o dióxido de cloro.

Cuando el cloro (o uno de sus compuestos) se libera en agua, se hidroliza rápidamente:

El ácido hipocloroso (HClO) a su vez se ioniza, formándose iones hidrógeno e iones


hipoclorito:

El equilibrio de esta última reacción se desplaza según sea el pH del agua. Así, a pH algo
superior a 5, el cloro está todo bajo forma de ácido hipocloroso, mientras que a pH de 7,4 la
solución contiene igual cantidad de ácido hipocloroso que de iones hipoclorito.

Ya se ha mencionado que la situación más común es que el cloro se adicione como


hipoclorito, normalmente sódico, siendo en este caso la reacción de hidrólisis con formación
de ácido hipocloroso como sigue:

En cualquier caso, la suma [ClO-] + [HClO] define la cantidad de “Cloro Residual Libre”.
La eficacia desinfectante del HClO es 40-80 veces mayor que la del ClO -. Si bien todavía no
está muy clara su forma de actuación, se sabe que ésta implica la inhibición de las enzimas
esenciales del metabolismo celular y la destrucción de constituyentes celulares. A pesar de
su amplio espectro de actuación, son poco efectivos frente a esporas, micobacterias y virus.

El cloro posee una elevada actividad química por lo que, más allá de las reacciones de
hidrólisis descritas, su introducción en el agua produce un complejo sistema de reacciones
que afectan tanto a la fracción orgánica como a la inorgánica.

Inicialmente todo el cloro adicionado es rápidamente consumido por materia orgánica


(reacción no reversible), a continuación se inicia la reacción con el nitrógeno amoniacal con
formación de cloraminas según las reacciones:

En este caso la suma [NH 2Cl] + [NHCl2] define la cantidad de “Cloro Residual Combinado”
(a pH 8 el NCl3 está ausente) que, unido al cloro residual libre, determina el contenido de
“Cloro Residual” que es el que asegura la desinfección.

Si se sigue adicionando cloro, éste reacciona destruyendo las cloraminas (son


clorocompuestos inestables), según las reacciones:

Hasta llegar a un punto de mínima concentración de cloro residual (Punto de Ruptura o


“break point”) donde sólo hay compuestos de cloro estables pero no activos. Cualquier
adición posterior de cloro origina un incremento equivalente del cloro residual, como cloro
residual libre (figura 7.20).
Figura 7.20.  Evolución del cloro residual en función de la dosis.

En las instalaciones normales de depuración se suele trabajar en condiciones alejadas del


punto de ruptura. En esta situación las cloraminas formadas son luego, aunque con lentitud
(motivo por el cual los tiempos de contacto se sitúan en 40-60 minutos), parcialmente
hidrolizadas, originando de nuevo HClO, con efecto desinfectante, el cual permite mantener
la desinfección más allá de la planta de tratamiento.
Sin embargo, las cloraminas que resten pueden tener efecto tóxico en la flora y fauna del
medio receptor y sobre la salud humana, motivo por el cual se procede a la decloración, que
consiste en eliminar el cloro residual combinado.
La decloración se efectúa adicionando sustancias reductoras como anhídrido sulfuroso, el
sulfito de sodio, el biosulfito de sodio, o bien mediante adsorción sobre carbón activo.

La reacción del sulfuroso (seguramente el declorante más empleado) con las cloraminas es
como sigue:

Esta reacción es muy rápida por lo que pocos minutos de mezcla y contacto son suficientes.
Dosaje y contacto

Ya se ha hecho referencia a que el hipoclorito sódico es el producto de uso más extendido en


el proceso de cloración. Normalmente, se encuentra disponible en el mercado en forma de
solución.

Como norma, sobre el agua ya depurada biológicamente, las concentraciones de cloro activo
usadas son inferiores a 10 mg/l, siempre que el tiempo de contacto sea superior a 30 minutos
(con un valor aconsejable de 60 minutos).

Para la mezcla de agua e hipoclorito, es recomendable prever una operación específica de


mezclado rápido antes de pasar al embalse de contacto del tipo canal, con pocas inversiones
del flujo de 180º (figura 7.21) y dimensiones adecuados para no superar una velocidad de
circulación de 5 cm/s.

Figura 7.21.  Ejemplo de embalse de contacto para la cloración.


Fuente: modificado a partir de Fraja, E., Vismara, R. y Pastorelli, G., 1994.

Finalmente, mencionar que el conocido sabor residual que deja en las aguas es resultado de
la formación de los compuestos organoclorados que se han ido enumerando.

[Link]. Ozonización

La ozonización es una técnica de desinfección más reciente que la cloración. El ozono es un


gas de más complicado manejo que el cloro ya que es inestable (por ello debe producirse en
el propio lugar de utilización) y además es más caro. Su acción desinfectante es comparable
a la del cloro, siendo incluso más eficaz que éste con los virus y esporas.

El ozono es un oxidante muy enérgico, incluso más que el cloro, de acción independiente del
pH por lo que se puede usar para destruir compuestos orgánicos, como por ejemplo fenoles
sin formar compuestos intermedios indeseables (el ozono no forma subproductos en sus
reacciones por lo que no deja sabores) y considerar la desinfección como un beneficio
adicional ya que su tiempo de residencia en el agua es mucho menor que el del cloro (no
deja un grado de desinfección residual) por lo que se deberá prevenir una posible
contaminación posterior de las aguas tratadas en los casos en que éstas se destinen al
consumo.

Reacción de los fenoles con el ozono (obsérvese que no hay formación de subproductos de
reacción):

7.7.2. Desinfectantes físicos

Como desinfectante físico únicamente se comentará el uso de radiación ultravioleta, que se


presenta como una buena alternativa a la cloración en las pequeñas plantas depuradoras.

[Link]. Radiación ultravioleta

La zona del espectro electromagnético con longitudes de onda comprendidas entre los 450 y
los 15 nm corresponde a la llamada radiación ultravioleta (UV), aunque la longitud de onda
más eficaz como biocida está alrededor de los 260 nm.

Para obtener estas radiaciones se emplean habitualmente lámparas de vapor de mercurio,


ya sea de baja o media presión, que reciben el nombre de “Lámparas Germicidas”. Las de
baja presión suministran la radiación en un campo más específico de longitud de onda
(alrededor del 85% de la radiación que emiten corresponde a una λ de 254 nm) que las de
media presión; pero ambas dan resultados análogos, ya que para longitudes de onda λ=240-
280 nm y dosis de 1.000-6.000 mW/s·cm 2 los rayos UV son capaces de dañar los ácido
nucleicos celulares y matar a las bacterias, siendo las gram positivas más resistentes a los
UV que las gram negativas, aunque son mucho más resistentes las esporas (las esporas de
bacterias necesitan 10 veces más dosis de radiación), los hongos (50 veces más) y los virus
(dosis entre 10 y 100 veces mayores).

Una de las características de las radiaciones UV es su baja capacidad de penetración, por lo


que el agua a tratar debe ser trasparente, sin turbidez y en circulación laminar. Por este
motivo, la desinfección con rayos UV no es útil para grandes caudales, además que la
posible presencia de sólidos suspendidos hace perder eficacia al tratamiento porque en su
interior pueden “anidar” numerosas colonias de microorganismos, que quedan de esta
manera protegidas de la irradación.

Los sistemas entubados (tubos de teflón) han sido los primeros en ser utilizados, pero
recientemente han empezado a difundirse los de canales, sobre todo por la mayor
simplicidad de uso. De hecho, la limpieza periódica de las lámparas se facilita en las
instalaciones de canales ya que los “Paquetes-Lámpara” pueden extraerse en bloque y
sumergirse en la solución de limpieza (ácido cítrico o fosfórico al 5%) sin tener que
desmontar ni extraer cada lámpara simple.
7.8. Tecnologías de oxidación avanzada (AOPS)
7.8.1. Generalidades

Existen multitud de compuestos como los plaguicidas, que presentan una alta estabilidad y,
en consecuencia, una gran dificultad para su total degradación. Por esta razón, muchas
veces resulta necesario adoptar sistemas más efectivos.

Las tecnologías de oxidación avanzada se enmarcan dentro del tratamiento terciario y se


basan en la generación de compuestos altamente oxidantes como los radicales hidroxilo
(·OH), capaces de oxidar los compuestos orgánicos y convertirlos en inorgánicos e inocuos.

Las tecnologías de oxidación avanzadas tienen las siguientes ventajas:


•Sirven como pretratamiento para una depuración biológica posterior.
•Se emplean para tratar aguas con una baja concentración de contaminantes.
•Normalmente no se generan lodos ni subproductos de la reacción, o bien se forman a bajas
concentraciones.
•Las cualidades organolépticas del agua tratada se ven mejoradas.
•Se consigue una transformación química del contaminante orgánico y su mineralización
completa a dióxido de carbono e iones tales como cloruros, nitratos, etc.
•Tienen una reactividad no selectiva con la inmensa mayoría de compuestos orgánicos.

Sin embargo, los principales inconvenientes son:


•El elevado coste de los reactivos necesarios (agua oxigenada).
•El elevado consumo energético en aquellas situaciones en que la luz solar se vea
reemplazada por el empleo de lámparas para generar radiación UV.

Las tecnologías de oxidación avanzada no deben servir de alternativa a otros


tratamientos más económicos como la degradación biológica.

En la figura 7.22 se ilustran las tecnologías existentes en la actualidad para el tratamiento


del agua, en base a la carga orgánica y el volumen a tratar.
Figura 7.22.  Tecnologías empleadas para la depuración del agua en función de la carga
orgánica y del volumen a tratar.
Fuente:
adaptado [Link]/general/APLIMATEC/Presentaciones/APLIMATEC04_Amat.pdf

7.8.2. Fotocatálisis solar

La fotocatálisis solar es una técnica de depuración de aguas residuales que emplea la


energía lumínica del sol, concretamente la radiación UV del espectro solar 2, para conseguir la
oxidación de los contaminantes orgánicos por medio de la producción de radicales hidroxilo
(·OH).

El éxito de esta tecnología radica en que permite su aplicación a complejas mezclas de


contaminantes, donde el tratamiento biológico directo no es viable. No obstante, sus
posibilidades de aplicación pasan por caudales no muy elevados (inferiores a 500 m 3/día).

Los elementos que intervienen en el proceso son: la luz solar, un sustrato o contaminante, un
oxidante (aire, oxígeno, H 2O2, S2O8) y un fotocatalizador (TiO 2, Fe, Cu, Cr, catalizadores
orgánicos, etc.) que puede ser un sólido semiconductor (fotocatálisis heterogénea) o bien
estar disuelto en el agua a tratar (fotocatálisis homogénea).

El proceso se basa en provocar una alteración fotoquímica del contaminante como resultado
de la absorción de radiación por otra especie fotosensible (catalizador).

En el caso de la fotocatálisis heterogénea, el proceso comienza cuando el sólido


semiconductor (TiO2, ZnO, ZrO2, etc.) se ilumina con fotones de energía igual o mayor a la
separación energética entre la banda de valencia y la de conducción. De esta manera,
cuando se produce la absorción de energía de un fotón, se rompen los enlaces covalentes y
el electrón puede pasar a la banda de conducción, dejando un hueco en el lugar que
ocupaba en la banda de valencia.

De manera simultánea, se produce una adsorción de los contaminantes, generando el hueco


un radical hidroxilo (·OH) que oxida el contaminante adsorbido. El flujo neto de electrones es
nulo y el catalizador permanece inalterado.

En el caso de la fotocatálisis homogénea se emplea el reactivo de Fenton, que no es más


que una disolución de agua oxigenada e iones ferrosos. En este caso, se generan cantidad
de radicales hidroxilo según la reacción:

El proceso se mejora consiguiendo la reducción del Fe 3+ a Fe2+ por la acción de la luz UV o


luz solar.

El principal inconveniente de este proceso es el elevado consumo de agua oxigenada que se


necesita.

Las posibles aplicaciones de la fotocatálisis son:


•Tratamiento de fenoles y compuestos orgánico clorados (VOCs).
•Plaguicidas.
•Eliminación de iones metálicos.
•Eliminación de residuos procedentes de la industria farmaceútica.
•Degradación de cianuros.

El catalizador debe poder ser reutilizado después de actuar en el sistema de oxidación-


reducción sin sufrir cambios significativos.
1. 2.
8. Caso práctico de dimensionamiento

Objetivo

Proporcionar una idea de las dimensiones de una EDAR a partir de una serie de
parámetros de entrada tales como el caudal y la carga contaminante.
8.1. Dimensionado y cálculo de un sistema de depuración de aguas mixtas

A continuación se plantea el dimensionado de alguna de las operaciones más frecuentes


para una planta depuradora ficticia que trata, conjuntamente, aguas residuales de origen
doméstico y de origen industrial.
Figura 8.1.  Pasos a seguir en el dimensionado del sistema de depuración de aguas
residuales que se propone en este ejemplo.

Supondremos que el origen de las aguas residuales se puede desglosar en los siguientes
focos:
•Doméstico: se trata de la planta depuradora de una localidad de 30.000 habitantes de
población media y 40.000 habitantes de población máxima.
•Industrial: en el término municipal hay una bodega que vierte sus aguas residuales a la
misma depuradora.

8.1.1. Cálculos previos
[Link]. Caracterización de las aguas residuales
[Link] residuales de origen doméstico en situación normal: Esta caracterización se
realiza únicamente con los habitantes residentes (los valores adoptados son los típicos,
según la bibliografía, de las aguas residuales domésticas).
Población (Aprox.) 30.000 Habitantes
Dotación hídrica per càpita 200-300 l/día
DBO5 por persona 75 g/día
DQO por persona 150 g/día
Sólidos en Suspensión (SS) por 60 g/día
persona
N2 por persona 12 g/día
Fósforo total (P) 3 g/día
Aceites y grasas por persona (ac. y 30 g/día
g)
Con los valores anteriormente supuestos se realiza el cálculo del caudal total de
influente y de su carga contaminante, multiplicando los valores por el número de
habitantes en situación normal y ajustando las unidades.
Caudal total 9.000 m3/día
2.250 kg DBO5/día
4.500 kg DQO/día
1.800 kg SS/día
Carga contaminante
360 kg N2/día
90 kg P/día
900 kg ac. y g./día
[Link] residuales de origen doméstico en situación de carga máxima: En los cálculos
se incluye la población de residentes, los trabajadores temporales y los turistas:
Población (Aprox.) 40.000 Habitantes
Caudal total. 12.000 m3/día.
3.000 kg DBO5/día.
6.000 kg DQO/día.
2.400 kg SS/día.
Carga contaminante.
480 kg N2/día.
120 kg P/día.
1.200 kg ac. y g./día.
[Link] residuales de origen industrial en situación de carga máxima: se considera la
época en la que las industrias de la localidad están en plena producción. Como que se trata
de una bodega, se considera la época de vendimia porque ésta es, para este tipo de
industria, la de mayor producción de agua residual y de un agua residual con una mayor
carga contaminante:
Producción media de campaña 448.000 Hl de vino
Duración de la vendimia 40 días
Producción diaria 11.200 Hl de vino/día
Caudal de aguas residuales 1,5 l A.R./l vino
3.095 mg DBO5/l
Carga contaminante media de una
9.000 mg DQO/l
bodega
1.500 mg SS/l
Con estos datos podemos calcular el caudal y la carga contaminante del agua residual
que generará nuestra bodega.

Multiplicando este caudal por los valores de la carga contaminante media de una
bodega y ajustando las unidades, obtenemos la carga contaminante del efluente de
nuestra bodega.
Caudal de aguas residuales 1.680 m3/día
5.200 kg DBO5/día.
Carga contaminante 15.120 kg DQO/día.
2.520 kg SS/día.
[Link]. Cálculo del volumen total de influente y de su carga contaminante

Si tenemos en cuenta los datos anteriores podemos obtener el caudal de influente máximo a


tratar (sumando los caudales máximos de influente de origen doméstico e industrial) y su
carga contaminante (sumando los valores correspondientes):

Caudal total de aguas


13.680 m3/día
residuales
Caudal medio por hora (Q24)a 570 m3/h
Caudal Punta (Q24 x 2,75)b 1.568 m3/h
14.000 kg DBO20/día
8.200 kg DBO5/día
Carga contaminante
21.120 kg DQO/día
4.920 kg SS/día
a
Se supone que la planta depuradora funciona durante las 24
horas del día.
b
Para un Q24 de 570m3/h, la bibliografía consultada aconseja
tomar 2,75 como factor de punta horaria.

Para transformar la carga contaminante a unidades adecuadas, dividimos los valores entre el
caudal y ajustamos las unidades:

600 mg DBO5/l
Contaminación media que llegará
1.544 mg DQO/l
a la instalación
360 mg SS/l
[Link]. Características que debe tener el efluente según la legislación vigente

Las características del efluente se ajustan a los niveles fijados en la Directiva del Consejo de
la CEE de 21 de mayo de 1991 (91/271 CEE):
DBO5 no superior a 25 mg/l.
SS no superior a 35 mg/l.

8.1.2. Dimensionado del desarenador-desengrasador

En la depuradora supuesta, tras un inicial cribado, el influente pasa a un desarenador -


desengrasador.

[Link]. Cálculo de las dimensiones del desarenador-desengrasador

La carga hidráulica expresa el caudal de agua residual que puede atravesar una unidad de
superficie y el tiempo de retención expresa el tiempo que permanece el agua residual en el
desarenador-desengrasador. Para poder iniciar los cálculos adoptaremos unos valores que
son considerados como típicos para estas magnitudes:

A caudal medio A caudal punta


(Q24) (Qp)
Carga hidráulica 15 m3/m2h 24 m3/m2h
Tiempo de
15 min 10 min
Retención
Se inicia el cálculo determinando la superficie horizontal (S h)del desarenar-desengrasador,
considerando que es una unidad rectangular:

Figura 8.2.  Esquema del desarenador-desengrasador.

Como solución escogemos dos depósitos de 32,7 m 2 de superficie horizontal (Sh) cada uno.
Los valores típicos para desarenadores aireados, a los cuales se puede asimilar un
desarenador-desengrasador aireado como el que estamos dimensionado, poseen una
anchura entre 2,5 y 7 m y una longitud entre 7,5 y 20 m. Escogemos una longitud del canal (l)
de 10 m, por lo que la anchura del canal (a) deberá ser de 3,3 m, ya que:
a = Sh/l;    a = 32,7 m2/10m = 3,27 m, aproximadamente 3,3 m

Por tanto, las dimensiones de estos depósitos son:


Anchura del canal: a = 3,3 m
Longitud del canal: l = 10,0 m

A continuación calculamos el volumen unitario de cada uno de los desarenadores-


desengrasadores:
V= Caudal circulante punta x Tiempo de retención punta;
Siendo el volumen de cada uno de los dos depósitos:
261,3 m3/2 = 131 m3/depósito.
A partir de estos datos podemos calcular la altura (h) del depósito:

V=ax1xh

La profundidad de estas instalaciones se sitúa entre 2,5 y 5 m y la sección transversal:


St= a x h = 3,3m x 4m = 13,2 m2

Figura 8.3.  Dimensiones del desarenador-desengrasador.

[Link]. Cálculo de las necesidades de aireación del desarenador-desengrasador y del


numero de difusores

El suministro típico de aire en los desarenadores aireados es de 0,3 m 3/m long. min. Por
tanto, el caudal de aire a aportar es:
0,3 m3/m long. min x 10 m long. = 3 m3/min
Este caudal equivale a 180 m3aire/h.

Esta aireación se llevará a término con difusores no porosos de eje longitudinal, sumergidos
dentro del desarenador y adosados a una de las paredes manteniéndose a una determinada
profundidad bajo el agua (normalmente a 0,45-0,6 m por encima del plano normal del fondo).
Su aportación de aire se fija en 15 m 3/h (según la bibliografía este tipo de difusores dan
caudales de entre 7 y 75 m3/[Link]), por lo que serán necesarios:

Si la longitud del desarenador es de 10 m, la separación de los difusores será de 0,83 m.

[Link]. Cálculo del caudal de agua-arena a extraer del desarenador-desengrasador

En el puente móvil del desarenador-desengrasador se instala una bomba de succión de


agua-arena.

Para determinar la cantidad de arena extraída se acepta como valor típico 0,015 l de
arena/m3. Si la concentración de arena de la mezcla arena-agua se estima en 0,5%, el
caudal de aspiración para los distintos caudales de entrada es:
Caudal Medio de agua-arena: 570 m3/h x 0,015 l/m3 x (100/0,5) = 1.710 l/h
Caudal Punta de agua-arena: 1.568 m3/h x 0,015 l/m3 x (100/0,5) = 4.704 l/h

8.1.3. Cálculo del tratamiento de sedimentación primaria

A continuación del desarenador-desengrasador se sitúa un depósito de


acumulación/homogeneización, seguido de un sedimentador primario, para continuar con el
tratamiento biológico de fangos activos.

Consideramos que el tratamiento de sedimentación primario comprende:


•Una reducción de entre el 25-40% de la DBO 5; tomaremos como valor de cálculo un 30%,
por lo que después del tratamiento primario el agua residual tendrá un 70% de la
DBO5 inicial.
•Una reducción de un 50% (aproximadamente) del total de sólidos en suspensión.

Por lo tanto, la carga contaminante del efluente del tratamiento primario estará caracterizada
por los siguientes valores:
DBO5: 600 mg/l x 0,7 = 420 mg/l (So).
S.S.: 360 mg/l x 0,5 = 180 mg/l.
8.1.4. Cálculo del tratamiento de fangos activos

Trabajaremos con reactores aerobios de fangos activos de mezcla completa porque


presentan una digestión más rápida que los reactores de flujo de pistón, que son los otros
reactores aerobios de fangos activos típicamente utilizados.

Figura 8.4.  Reactor aerobio de fangos activos de mezcla completa.

[Link]. Cálculo de la eficacia del reactor

La concentración normal de microorganismos en el interior de estos reactores es de 3.500 a


4.000 mgSSVR/l (donde SSVR son los sólidos en suspensión volátiles en el reactor, de los
cuales aproximadamente un 65% son sustancias orgánicas y el resto son cenizas, no
biodegradables). Nosotros tomaremos como valor de cálculo 3.750 mgSSVR/l (X) y
consideramos que la concentración de sólidos en suspensión totales en el reactor (SSR) será
de 4.500 mgSSR/l, ya que estos valores se consideran como típicos de estos procesos.

El caudal a tratar es de 13.680 m 3/d (12.000 m3/d de aguas residuales urbanas más 1.680
m3/d de aguas residuales industriales).
Figura 8.5.  Esquema de las entradas de sólidos solubles en el reactor de fangos activos. SS
son los sólidos solubles del influente, SSR son los del reactor y SSF los del fango. Las siglas
V y NV indican si son o no volátiles.

Para poder efectuar los cálculos partiremos de las siguientes suposiciones:

Consideramos que el contenido en sólidos en suspensión volátiles (SSV), es decir, de


microorganismos, del influente es menospreciable (Xo=0) en comparación con el del reactor.
•En el reactor sabemos que en 4.500 mg/l de SSR hay 3.750mg/l de SSVR, es decir, un
83%, y esta misma proporción se mantendrá en los fangos de retorno.

Suponemos que la concentración en sólidos solubles del fango de retorno (SSF) es de


10.000 mgSSF/l, por lo que podemos calcular su contenido en sólidos solubles
volátiles (SSVF) que será:

•El tiempo de retención celular (Oc) es el cociente entre la masa de microorganismos del


reactor y la masa de microorganismos purgada del sistema cada día. Se sitúa entre 3 y 15
días, por tanto, se tomará para el cálculo un valor de 10 días.
•Suponemos que el contenido en nitrógeno, fósforo y otros nutrientes a nivel de trazas es
suficiente para el crecimiento biológico.
•Fijaremos la DBO5 del efluente en 20 mg/l (cumple la legislación por ser menor que
25mg/l). Esta carga de salida estará formada por:
DBO5 efluente = DBO5 soluble del influyente que escapa al tratamiento (S) +
DBO5 debida a los microorganismos del reactor arrastrados por el efluente (S microorg).
La presencia de esta carga en el efluente es debida al hecho de que ni el rendimiento
del reactor ni el del sedimentador secundario, tienen una eficacia del 100%, por lo que
en el efluente hay una parte de DBO no consumida y una parte de microrganismos o
sólidos biológicos:
- DBO5 no consumida, que escapa al tratamiento (S).
- Sólidos biológicos (Smicroorg): En un sedimentador secundario típico que funcione
correctamente es inevitable que sean arrastrados con el efluente una cierta cantidad
de sólidos biológicos (es decir, microorganismos).
Por ejemplo, si consideramos para nuestros cálculos que la DBO 5 es de 20 mg/l y,
además, tenemos en cuenta que sólo una parte de los microorganismos es
biodegradable, y que éstos suponen un 65% del total, de la DBO 5, quedará reducida
al 65% de estos 20 mg/l, es decir, será de 13 mg/l.
Por lo tanto, si consideramos que la DBO 5 del efluente tiene que ser de 20 mg/l
(cumple la legislación por ser menor que 25mg/l):
20 mg/l = S + Smicroorg; 20 mg/l = S + 13 mg/l; S = 7 mg/l

Figura 8.6.  Esquema del tratamiento secundario con indicación de la DBO 5 del agua
residual a la entrada y a la salida del tratamiento.

La eficacia (E) del reactor deberá ser:

La eficacia conjunta (Econ) de la planta de tratamiento:


[Link]. Cálculo del volumen del reactor

Se hará con las expresiones:

donde:
Q = Caudal de agua residual a tratar (en m3/d).
X = Concentración de microorganismos en el interior del reactor  (en mgSSVR/l).
Oc = Tiempo de retención celular (en días).
So= DBO5 del influente que entra en el tratamiento secundario (en mg/l).
S = DBO5 no consumida en el tratamiento secundario (en mg/l).
Y = Coeficiente máximo de crecimiento microbiótico en el reactor expresado como la
relación de masa de células formadas y la masa de substrato consumido.
O = Tiempo de retención hidráulica (en días).
Kd = Constante de muerte en reacciones cinéticas de primer orden (en días -1).
Q X Oc So S
13.680 3.750mg/ 10 d 420 mg/l 7 mg/l
m3/d l
Los valores típicos de los coeficientes cinéticos son:
Y = Valores entre 0,4 y 0,8 mg SSVR/mgDBO 5. Tomaremos como valor de 0,6
mgSSVR/mgDBO5.
Kd = Valores de entre 0,04 y 0,075 d-1. Tomaremos un valor de 0,06 d-1.
Por tanto:

Al requerirse un volumen tan grande, lo haremos en varias unidades de tratamiento. Se ha


escogido un sistema de 4 reactores de planta cuadrada de 1.450 m 3 de volumen cada uno
(capacidad total de 5.800 m3, algo superior a los 5.650 m 3 previstos, lo cual nos da un cierto
margen de seguridad) que proponemos sean de 19,04 m x 19,04 m x 4 m (superficie
horizontal de 362,5 m2).
Figura 8.7.  Tratamiento de fangos activos constituido por 4 reactores en paralelo.

[Link]. Cálculo de la cantidad de fango a purgar

Calcularemos, a continuación, la cantidad de fango a purgar diariamente (P SSF) con las


ecuaciones cinéticas:

donde:
Yobs = coeficiente observado de crecimiento microbiótico expresado como la relación
de masa de cálculos formados y la masa de substrato consumido.
Kd = constante de muerte en las reacciones cinéticas de primer orden (días -1).
Oc = tiempo de retención celular (en días).
PSSVF = Yobs. Q (So - S).
donde:
Q = caudal de agua residual a tratar (en m3/d).
So= DBO5 del influente que entra en el tratamiento secundario (en mg/l).
S = DBO5 no consumida en el tratamiento secundario (en mg/l).
PSSVF = cantidad de sólidos en suspensión volátiles a purgar diariamente (en
kgSSVF/d).
Está Yobs también se mantendrá en el fango, por lo que se puede expresar como:
Yobs = 0,375 mgSSVF/mgDBO5

Pero nosotros extraemos sólidos en suspensión totales y no sólo sólidos en


suspensión volátiles (SSV), por lo que tenemos que calcular la cantidad de sólidos en
suspensión totales a purgar diariamente (PSSF):

Calcularemos ahora el caudal de purga (Qw). En nuestra línea de tratamiento, la purga se


hace desde la línea de retorno del fango:

donde:
V = volumen necesario del reactor (en m3).
Oc = Tiempo de retención celular (en días).
X = Concentración de microorganismos en el interior del reactor (mgSSVR/l).
Qe = caudal de agua de salida (en m3).
Q = caudal que entra en el reactor (en m3).
Xe = concentración de microorganismos en el agua de salida:
Xe = Smicroorg · Y = 13 mgDBO5/l; 0,6 mgSSV/mgDBO5 = 7,8 mgSSV/l.
Xr = contenido en sólidos en suspensión volátiles (SSVF) en fango de retorno (en
mgSSVF/l).
Figura 8.8.  Esquema de los caudales que entran y salen del tratamiento secundario.

A continuación encontramos la relación de recirculación, que requiere hacer un balance de


masa respecto al reactor en estado estacionario.

Para hacer este balance se parte de la base de que la masa que entra en el reactor en una
unidad de tiempo, tiene que ser igual a la masa que sale de este reactor en esa unidad de
tiempo. Para plantear los cálculos multiplicamos los caudales por la cantidad de
microorganismos que entran y salen del reactor:
Q · Xo + Qr · Xr = (Q + Qr)·X
La concentración de microorganismos en el caudal de entrada la hemos considerado nula
(Xo = 0), por tanto:

Es decir, recircularemos el 82% del caudal de entrada (Q). Como que Q=13.680 m 3/d, el
caudal del fango a recircular (Qr) será: Qr = 11.218 m 3/d.

[Link]. Cálculo del tiempo de retención hidráulico del fango

Tiempo de retención hidráulico (O):

[Link]. Cálculo de la carga volumétrica del fango


[Link]. Cálculo de la tasa específica de utilización del substrato del fango

La tasa específica de utilización del substrato (U) es la cantidad real de DBO 5 que se registra
en el fango por unidad de tiempo y en función de una cantidad determinada de
microorganismos:
[Link]. Cálculo de la carga aplicada por unidad de biomasa del fango

La carga aplicada por unidad de biomasa (F/M) es la cantidad teórica de DBO 5 que se
registra en el fango por unidad de tiempo y en función de una cantidad determinada de
microorganismos:

[Link]. Cálculo de las necesidades de oxígeno y de aire en el reactor

Oxígeno necesario

Este cálculo está basado en la DBO última y sin considerar el O 2 necesario para la
nitrificación:

Consideramos que el factor de conversión (f) para pasar el valor de la DBO 5 a DBO
última es 0,68 (correspondiente a un valor de K de 0,1 d -1 en la ecuación de la DBO).

Cálculo del caudal de aire necesario

La eficacia en la transferencia de oxígeno de los equipos de aireación es baja (inferior al


10%). En este caso consideraremos que es de un 8%. Igualmente, se suele considerar un
factor de seguridad de 2 para determinar el caudal real de proyecto en el dimensionado de
los difusores.
Consideramos que el aire contiene un 23,2% de O 2 en peso y que la densidad del aire es de
1,201 kg/m3.
El caudal teórico de aire necesario será:

El aire realmente necesario será:

es decir, 165 m3 aire /min.

El aire necesario a efectos de proyecto será:


2 x 165 m3 aire/min = 330 m3 aire/min, es decir 475.200 m3 aire/d

Por tanto:
•El aire necesario por unidad de volumen de agua residual será:

El aire necesario por kg de DBO5 real eliminada (So - S) será:

Conclusión

La solución propuesta consistirá en cuatro reactores de fangos activos de sección cuadrada


de 1.450 m3 de volumen y 362,5 m2 de área cada una.
En los reactores se mantendrá una concentración de 4,5 kgSSR/m 3 con una carga de fango
de 0,27 kgDBO5/kgSSVR x d (carga volumétrica de 1,02 kgDBO5/m3 x d).
Las necesidades teóricas de aire (sin considerar las de la nitrificación) son de 19.022 m 3 aire/d
que, en condiciones reales se espera llegar a los 330 m 3aire/min (475.200 m3/d).
8.1.5. Cálculo del sedimentador secundario
Después de los reactores de fangos activos se sitúan los decantadores secundarios.
Para proyectar la instalación de sedimentación sin disponer de ensayos de sedimentación, se
recurre a la “Teoría del Flujo de Sólidos” que, además de muy empleada, es fiable.
[Link]. Cálculo de la carga hidráulica superficial
La Carga Hidráulica Superficial (CHS) expresa el caudal de agua residual que puede
atravesar una unidad de superficie.
Las cargas superficiales se basan normalmente en las condiciones de caudal punta (Q p) o en
las del caudal medio (Q24) si hay depósito de homogeneización, tal como sucede en el
ejemplo que estamos desarrollando (Q24= 570 m3/h).
En un proceso de fangos activos normal (sin aireación prolongada), el valor de la Carga
Hidráulica Superficial para el caudal medio no debe superar el intervalo 16-32 m 3/m2·d
(equivalente a 0,7-1,3 m3/m2.h). Como valor de cálculo tomaremos un valor conservador: 0,7
m3/m2.h:

Donde:
Q24 = Caudal medio (en m3/h).
IVF = Índice Volumétrico Medio. Permite estimar las características de
sedimentabilidad del fango. Se define como el volumen ocupado por un gramo de
fango tras 30 minutos de sedimentación en un cilindro graduado de 1.000 ml. Su valor
es característico y varía según la concentración de los sólidos en el líquido mezcla.
Los valores observados en una planta determinada no deben compararse con otros
valores mencionados en la bibliografía, a menos que se sepa que las condiciones de
funcionamiento son semejantes. Sin embargo, como se debe adoptar algún valor, se
considera que para fangos activos los IVF correctos son de 200-220 cm 3/g.
Tomaremos un valor de 0,225 m3/kg siguiendo con el criterio conservador adoptado.
SSVR = Concentración del líquido de mezcla. Ya se ha definido, en el cálculo del
reactor de fangos activos, que su valor es de 3.750 mg/l.
S = Superficie del Decantador Secundario.
•Calculamos el valor de S:
Para adoptar números redondos tomaremos un decantador de 700 m 2.

Por tanto la Carga Hidráulica Superficial (CHS):

[Link]. Cálculo de la carga de sólidos superficial

Carga de Sólidos Superficial (CSS) expresa la cantidad de sólidos que puede atravesar una
unidad de superficie. Según la bibliografía, para un proceso de fangos activos su valor debe
estar comprendido entre 3 y 6 kgSS/m2.h.

[Link]. Cálculo del volumen del sedimentador secundario

La altura (h) de los depósitos de sedimentación de sección circular para fangos activos se
sitúa entre 3,5-5 metros. Para este cálculo optamos por un valor de 4 m. Por tanto, el
volumen total de sedimentación secundaria es:
V = S x h = 700 m2 x 4 m = 2.800 m3

Al tratarse de un volumen realmente importante se puede optar por dos depósitos de 1.400
m3 de capacidad cada uno, por lo que la superficie de cada depósito será:
y el radio (r) y el diámetro (D) de cada depósito serán:

D = 2 · r = 2 · 10,5 m = 21 m
Volumen real de cada depósito = 1.385 m3

[Link]. Cálculo del tiempo de retención hidráulica

Por cada depósito circula la mitad del caudal medio de 570 m 3/h, es decir, 285 m3/h. Además
sabemos que el volumen real de cada depósito es de 1.385 m 3.

Con todo ello podemos calcular el tiempo de retención hidráulico (O) en el sedimentador
secundario:

Este valor se encuentra entre los aconsejados para un proceso de fangos activos, que son
entre 3 y 5 horas.

Conclusión

Las dimensiones y características de los depósitos de sedimentación secundaria de nuestra


línea de tratamiento son:

Número de Depósitos 2
Diámetro de los Depósitos 21 m
Superficie de los Depósitos 350 m2
Altura de los Depósitos 4m
Volumen de los Depósitos 1.385 m3
Carga Hidráulica Superficial 0,69 m3/m2.d
Carga de Sólidos
3,1 kgSS/m2.h
Superficial
Tiempo de Retención
4,9 h.
Hidráulica
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