MA003
MA003
Presentación
De los tres vectores básicos que integran el medio ambiente: agua, sólidos y aire, el agua
está relacionada con el 60% de las cuestiones ambientales que se plantean, lo que explica
su importancia para la vida en general y el desarrollo sostenible.
Las actividades humanas han acabado por alterar sus características impidiendo su retorno a
los cauces naturales de los ríos. Es por ello que se hace indispensable un tratamiento que,
en la medida de lo posible, devuelva al agua sus características originales.
Objetivos
Dar a conocer las etapas que integran la gestión del agua para su aprovechamiento
como recurso y posibilidades de reutilización.
[Link]ón
La utilización del agua como recurso provoca una disminución de su calidad y, en muchos
casos, un deterioro medioambiental al ser devuelta ésta directamente al medio receptor tras
su utilización; de ahí la importancia de depurarla para su reutilización y evitar de esta forma
impactos ambientales negativos.
Las fuentes de contaminación del agua pueden clasificarse en dos tipos principales:
Fuentes puntuales o localizadas. Son aquellas que vierten sustancias
contaminantes en el interior de un sistema de agua terrestre a través de unos puntos
concretos. Estos puntos pueden ser conducciones, acequias, colectores, etc.
Las fuentes puntuales suelen estar asociadas a un único emisor (fábricas, industrias,
EDAR, entre otras), por lo que son fácilmente identificables y controlables.
Desde el punto de vista de la reutilización y su uso posterior, resulta muy importante realizar
una planificación global del ciclo del uso del agua desde un inicio y no esperar a adoptar
decisiones en cada etapa del ciclo, lo que redundará en una reducción de los costes y evitará
la inviabilidad económica de las operaciones de reutilización (Estevan, 2005).
Para conseguir este propósito, se deben tener adecuados conocimientos de las diferentes
características físico-químicas y biológicas de las aguas residuales, ya que de acuerdo con
esta premisa y los estudios de tratabilidad y/o experiencia, se pueden preseleccionar los
posibles métodos de tratamiento y, en consecuencia, diseñar una planta de tratamiento de
aguas residuales o la optimización de procesos industriales que puedan brindar los mejores
resultados.
El ciclo integral del agua que se utiliza para consumo humano abarca todas las actividades
que tienen lugar desde la captación del recurso hídrico hasta que se devuelve al medio
natural, una vez éste ha sido utilizado. El hecho de completar el ciclo significa que el agua
devuelta al medio natural está en condiciones de volver a ser utilizada.
Al considerar la reutilización del agua desde una perspectiva global, se está adoptando un
enfoque de ciclo de vida de un producto, donde los requisitos de reutilización y reciclaje 1 se
toman en consideración desde la fase de diseño del mismo hasta el final de su vida útil,
incluyendo su etapa como residuo “de la cuna a la tumba”.
La reutilización del agua empieza desde el mismo momento en que se extrae
el recurso natural para su uso.
En efecto, pensar en la reutilización del agua desde un principio evita tener que implantar
posteriormente costosas soluciones de “fin de tubería” para hacer viable esta idea.
En este contexto debe preverse una óptima relación calidad/coste del agua regenerada
obtenida. Por un lado, la calidad viene definida por numerosos indicadores físico-químicos
que determinan su empleo para diferentes usos; por otro lado, los costes ecológicos,
económicos y sociales confieren al ciclo del agua un carácter complejo que a menudo resulta
difícil reducir a valores monetarios.
En la figura 1.1 se muestran las actividades más significativas en relación con el ciclo
integral del agua.
Es por ello que la racionalización del uso del agua y la necesidad de preservar su calidad
requieren un análisis desde muy diferentes puntos de vista: captación, potabilización,
abastecimiento, consumo, depuración y reutilización.
1.2.1. Captación
El agua necesaria para abastecer a una población puede proceder de varias fuentes de
captación: aguas de lluvia, aguas superficiales y aguas subterráneas, principalmente.
La calidad del agua captada está condicionada por las disponibilidades que rodean el
entorno de la población que se desea abastecer. En este sentido, las actividades humanas e
industriales propician que las características de los recursos hídricos se vean modificadas
hasta alcanzar grados de contaminación que los hacen no aptos para el consumo humano.
La percepción que tiene de la calidad del agua potable una persona consumidora de este
recurso viene dada por las características organolépticas (sabor, color, turbidez, etc.) de
la misma. En este contexto, las partículas en suspensión no sedimentables o coloides son los
responsables de dichas cualidades, pudiendo ser indicativas de su origen natural o bien de
una posible contaminación. Por ejemplo, en aguas naturales, la presencia de minerales
proporciona una coloración variada, el fitoplacton da lugar a tonalidades verdosas, los
detergentes propician la aparición de espumas, etc.
La potabilización consiste en dejar el agua libre de todas sus impurezas y hacerla apta para
el consumo humano. Los procedimientos utilizados para hacer que el agua sea potable
variarán en función de la calidad de los recursos hídricos disponibles.
Las etapas de potabilización son las siguientes:
•Eliminación de elementos flotantes.
•Agrupación de partículas en suspensión mediante floculación y decantación.
•Cloración para eliminar gérmenes.
Una vez el agua ha entrado en la instalación, se produce una primera eliminación de sólidos
en suspensión arrastrados por la corriente y que, debido a su tamaño y alta densidad,
precipitan hacia el fondo; suelen ser arenas y pequeños objetos que no han sido separados
en el primer filtrado (2).
A continuación, se añaden sulfato de alúmina y polielectrolitos para producir la coagulación y
posterior floculación de los coloides, es decir, de aquellas partículas en suspensión no
sedimentables cuya carga eléctrica les impide juntarse para precipitar. La formación de
partículas de mayor tamaño posibilita de esta manera la decantación o flotación de éstas,
con lo que pueden ser eliminadas por medios físicos (3 y 4).
En la siguiente etapa, el flujo pasa por una serie de filtros de arena silícea o de carbón
activado que ayudan a eliminar las características organolépticas del agua, tales como sabor,
olor, color, entre otras (5). También pueden emplearse métodos más sofisticados como la
ozonización. Posteriormente, se desinfecta el agua añadiendo cloro para eliminar cualquier
bacteria o microorganismo que pudiese permanecer en la corriente (6).
Finalmente, el agua es almacenada y, antes de ser distribuida a los consumidores, se analiza
para comprobar que cumple los requisitos definidos en la reglamentación técnico-sanitaria
(7). Asimismo, también se monitoriza el cloro residual existente en diversos puntos de la red
de distribución como medida precautoria que garantice la desinfección del agua.
1.2.3. Abastecimiento
Por lo que respecta al ciclo integral del agua, el abastecimiento y distribución de este recurso
constituye, sin duda alguna, uno de los aspectos más importantes. El desarrollo de un país y
su modernización dependen, de forma directa, de las infraestructuras de las que dispone,
entre las que se citan las relativas a la captación, abastecimiento y distribución de los
recursos hídricos que demanda la población.
A pesar de la importancia que poseen estas infraestructuras para el desarrollo, éstas ocupan
papeles muy secundarios en el contexto general de los países, salvo muy contadas
excepciones o casos de extrema necesidad. Uno de los motivos de esta falta de relevancia
radica en el hecho de que las infraestructuras subterráneas son menos vistosas que otro tipo
de infraestructuras a la vista de los ciudadanos. Este dato se traduce, finalmente, en una
menor atención política y ciudadana hacia las obras hidráulicas. En los países en vías de
desarrollo esta afirmación se puede comprobar de forma fehaciente.
A pesar de que la inmensa mayoría de la población de los países desarrollados dispone del
servicio de agua potable en sus propios domicilios, no es menos cierto que, con relativa
frecuencia, aparecen en los medios de comunicación referencias a la necesidad de
modernizar estos servicios.
Algunos ejemplos son las averías que pueden dejar sin suministro a más de 500.000
abonados durante períodos superiores a 24 horas, las fuertes reclamaciones por
insuficientes niveles de presión en las redes de distribución, especialmente en períodos
estivales y en zonas de una gran implantación turística, y las protestas por la deficiente
calidad de las aguas suministradas.
Llegados a este punto, también es conveniente mencionar el grave problema que genera la
sequía, cuyo dramatismo máximo se alcanza cuando puede llegar a afectar al suministro de
agua potable de las poblaciones.
La sequía constituye una de las principales causas por las que los servicios
de infraestructura de abastecimiento y distribución de agua potable
adquieren una gran relevancia en los países en general.
Con este panorama, las acciones emprendidas para mejorar estos servicios han ido
destinadas a “remendar” de forma inadecuada la situación que estamos viviendo. Todavía no
se ha considerado de forma correcta la cantidad de agua que se pierde en las redes de
distribución de agua potable a consecuencia de un deficiente estado de las mismas y por una
carencia de mantenimiento de éstas: por lo tanto, los rendimientos de las redes de
abastecimiento son muy bajos.
El agua es un bien escaso y valioso. Utilizarla de forma racional es una obligación de todos
los ciudadanos para asegurar a las futuras generaciones un mundo habitable.
El consumo de agua dulce en el planeta se multiplicó por seis entre 1900 y 1995, doblando el
ritmo de crecimiento demográfico. En torno al 60% de la demanda global de agua -que se
estima hoy en unos 4.000 km 3 por año- corresponde al sector agrario, en su mayor parte
para irrigación, pero la industria, las plantas generadoras de energía, el uso doméstico, etc.,
emplean también -y en forma creciente- grandes cantidades de agua (Fernández, 2005, IMU
Ingenieria Municipal, Mayo 2005).
En la tabla 1.2 se proporcionan ejemplos de un mal uso del agua y algunas acciones
tendentes a conseguir un mejor ahorro del recurso.
Tabla 1.2: Ejemplo de malos usos del agua doméstica y adopción de algunas medidas de
ahorro.
Malos usos del agua Acciones que comportan ahorro
En el cuarto de baño se Si el agua del inodoro se colorea sin hacerlo funcionar, es
utiliza un 75% del agua total. señal de que hay una fuga de agua.
Un pequeño escape de grifo Si se cierra el grifo al lavarse los dientes se ahorran 19
puede causar la pérdida de litros de agua. Sólo mojar y enjuagar el cepillo consume 1
200 litros de agua cada día. litro de agua.
Un inodoro que pierde agua Llenando el fregadero al lavar los platos, se gastan menos
echa a perder 1.700 litros en de 20 litros de agua. Se ahorran prácticamente 80 litros
6 meses. cada vez que se lavan los platos con el grifo cerrado.
Si se lavan los platos con el El túnel de lavado de coche consume de 20 a 35 litros de
grifo abierto se desperdicia agua. Si se usa un cubo y una esponja, se gastan menos
una media de 100 litros de de 50 litros. Con cualquiera de los dos métodos se ahorran
agua. más de 375 litros de agua respecto al uso de la manguera.
Las duchas consumen hasta
el 30% del agua doméstica. Un cabezal de ducha de bajo consumo reduce el gasto de
Cada ciudadano malgasta 53 agua hasta la mitad o más.
litros de agua cada día.
Hoy en día los consumos de agua vienen determinados por la suma de las siguientes
demandas a satisfacer:
•Consumos municipales o urbanos.
•Consumos agrícolas, ganaderos y de riego de parques.
•Consumos industriales.
•Caudales ecológicos.
1.2.5. Saneamiento y depuración
Las aguas residuales son, tal y como su propio nombre indica, efluentes que contienen
sustancias fecales y otros compuestos derivados de utilizaciones diversas (limpiezas,
procesos industriales, actividades lúdicas, etc.).
Por lo tanto, este tipo de aguas provienen principalmente de un uso doméstico e industrial. El
mayor porcentaje de su composición procede del consumo doméstico y raramente se
incorporan aguas residuales de origen ganadero o agrícola. Además, la presencia de
efluentes industriales en las redes de alcantarillado está limitada según su calidad y regulada
por las ordenanzas municipales.
Hasta hace pocos años, los vertidos producidos por la población y por la escasa industria
existente podían ser asimilados por los cauces receptores. El río, a través de su capacidad
de autodepuración natural, limpiaba las aguas residuales recibidas de una población,
volviendo a tener el cauce unas características lo suficientemente aceptables como para que
el agua pudiera ser utilizada por otros usuarios aguas abajo.
En la actualidad, debido al gran crecimiento industrial y de los núcleos de población, se
producen vertidos de tal magnitud que la capacidad de autodepuración de los cauces es
insuficiente para permitir la posterior reutilización del agua sin tratamiento previo.
Las operaciones de depuración del agua en una estación depuradora de aguas admiten dos
clasificaciones distintas. La primera se realiza en base al tipo de elemento utilizado en el
proceso y se distinguen:
•Tratamientos biológicos. Cuando hay actuación de elementos vivos (microorganismos).
•Tratamientos físico-químicos. Cuando lo que intervienen son reactivos químicos y/o
factores físicos.
La segunda clasificación se realiza según la ubicación del proceso dentro del esquema de la
planta de tratamiento, lo que conduce a definir:
•Tratamientos previos o pretratamientos. Para separar sólidos groseros.
•Tratamientos primarios. Se definen como los tratamientos físicos y/o químicos que
comportan la sedimentación de sólidos en suspensión, reduciéndose la DBO 5 almenos en un
20% y los sólidos en suspensión totales en, como mínimo, un 50% (artículo 2 de la Directiva
91/271/CEE).
•Tratamientos secundarios. Se definen como el tratamiento del agua residual mediante un
proceso que, en general, comporta un tratamiento biológico con sedimentación secundaria, u
otro proceso en el que se respetan los requisitos que deben cumplir los vertidos de las
instalaciones de depuración de aguas residuales (artículo 2 de la Directiva 91/271/CEE).
•Tratamientos terciarios. Encaminados a eliminar los contaminantes orgánicos no
biodegradables (compuestos sintéticos) y nutrientes minerales (especialmente nitrógeno y
sales de fósforo).
•Desinfección. Es la etapa final en los procesos de tratamiento de aguas residuales. Su
misión es eliminar bacterias enteropatógenas y virus que no fueron eliminados en las etapas
previas del tratamiento.
Después de ser tratada, el agua residual debe ser evacuada al medio acuático (vertido y
dilución en corrientes, alcantarillado, ríos, lagos, estuarios o el mar) o reutilizada, por
ejemplo, como agua de riego o como agua para refrigeración industrial, siempre cumpliendo
la normativa vigente en cada caso en particular.
En lo sucesivo nos basaremos en esta última clasificación para ir describiendo los procesos
de depuración de un agua residual.
En la tabla 1.3 se muestra la secuencia típica que sufre un agua residual urbana a lo largo
del proceso de depuración en una EDAR y algunas particularidades sobre la misma.
Tabla 1.3: Secuencia típica en una estación depuradora de aguas residuales urbanas. Datos
recogidos en la Directiva 91/271 de la CEE.
Fuente: Junta de Sanejament (Generalitat de Catalunya).
Tipo de Tipo de
proceso de proceso de Ejemplo Objetivos
tratamiento tratamiento
•Cribado y •Retención de gruesos flotantes.
tamizado. •Reducción del tamaño de los
•Dilaceración. sólidos.
•Desarenado. •Separación de arena en
Procesos
Pre-tratamiento •Desengrasado. suspensión.
físicos
•Homogeneizado. •Separación de grasas y
aceites.
•Homogeneizar la concentración
y el caudal del agua residual.
•Sedimentación. •Reducción de la DBO5 en al
Procesos
Tratamiento •Flotación. menos un 20%.
físicos y
primario •Floculación. •Reducción de los sólidos en
químicos
•Neutralización. suspensión en un 50-85%.
•Procesos •El influente del tratamiento
aerobios. secundario debe haber reducido
Tratamiento Procesos •Procesos su DBO inicial en un 70-90% y
secundario biológicos anaerobios. los sólidos totales en un 90%.
•Procesado de los
residuos sólidos.
•Eliminación de •Separación de los
contaminantes no contaminantes orgánicos no
Tratamiento Procesos
biodegradables. biodegradables y los nutrientes
terciario químicos
•Eliminación de minerales.
nutrientes.
•Desinfección •Eliminación de
Procesos
química. microorganismos patógenos.
Desinfección físicos y
•Desinfección
químicos
física.
En la figura 1.4 se ilustra una planta depuradora de aguas convencional, con digestión
aerobia del exceso de fangos y sin decantación primaria.
Figura 1.4. Vista aérea de la planta depuradora de aguas urbanas de Berga, en Barcelona
(8.300 m3/d y 41.500 h.e).
Fuente: Junta de Sanejament (Generalitat de Catalunya).
1.2.6. Reutilización
Sin embargo, también es necesario hacer constar que la reutilización del agua es
complicada, pero necesaria en la mayoría de los países. La elección de la opción de
reutilización debe hacerse conjuntamente con la selección de los procesos de tratamiento de
agua residual. En la mayoría de los casos, y después de un tratamiento secundario, incluidos
nitrificación, filtrado y desinfección, el agua municipal puede ser utilizada de nuevo en riego,
actividades recreativas y extinción de incendios, lo cual, considerado conjuntamente,
constituye en casi todas las comunidades más del 50% del consumo total del agua.
Normas a cumplir en vistas a la reutilización de las aguas (Estevan, 2005)
1. Evitar mezclar efluentes de distintas procedencias, por ejemplo, industriales y urbanos.
2. Prohibir vertidos industriales de alta salinidad.
3. Prohibir la implantación de pequeñas desaladoras (hoteles, centros públicos, entre
otros) con vertidos de salmueras a la red de alcantarillado.
4. Instalar siempre que sea posible redes de saneamiento separativas de pluviales y
residuales.
5. Realizar un buen mantenimiento del alcantarillado.
6. Evitar intrusiones de aguas freáticas o saladas en los sistemas de saneamiento.
7. Implantar balsas de tormenta.
Para la industria, la reutilización del agua regenerada significa reutilizar o hacer recircular,
con o sin tratamiento, sus propias aguas residuales.
Las zonas donde la reutilización de las aguas residuales tendrá un mayor éxito dependerán
de una serie de condicionantes básicos:
Presencia de depuradoras.
Necesidad del recurso de agua.
Existencia en la zona de una voluntad política favorable a la reutilización de este
recurso.
Condicionantes ecológicos.
Condicionantes sociales.
Condicionantes económicos.
Condicionantes legislativos o normativos.
Condicionantes tecnológicos.
Condicionantes de gestión.
En la tabla 1.4 se muestran las opciones de reutilización del agua y los factores limitantes
para cada caso.
En los grandes núcleos urbanos, las aguas residuales tienen prácticamente un carácter
mixto: doméstico e industrial. El hecho de considerar grandes volúmenes de caudal, hace
que en conjunto se pueda hablar de una composición media determinada para las aguas
residuales urbanas, cosa que no ocurre con las aguas industriales típicas.
Si los valores obtenidos se apartan mucho de los mostrados en la tabla 1.5, hay que pensar
que existen vertidos industriales. Es igualmente importante comprobar si las aguas de
entrada a la planta tienen una proporción elevada de metales pesados u otros productos que
puedan inhibir los procesos biológicos de depuración o digestión.
Tabla 1.5: Parámetros típicos de contaminación por habitante y día de un agua residual
urbana.
Fuente: Metcalf & Eddie, 1995.
Concentración
Parámetro
(g/hab./día)
Dotación hídrica (l/hab./día) 200-300
DBO5 75
DQO 150
Sólidos en suspensión 60
Nitrógeno y derivados 12
Fósforo total 3
Aceites y grasas 30
Relación DQO/DBO5 1,7-2
Las propiedades físicas y los componentes químicos y biológicos del agua residual tienen
una gran importancia para el diseño y explotación de las instalaciones. Desde el punto de
vista de la reutilización del agua depurada, el estudio de los parámetros de la tabla 1.5 se
verá ampliado al considerar otros elementos como los metales pesados (Cd, Zn, Ni, Hg...),
patógenos, sustancias refractarias al proceso de tratamiento (fenoles, pesticidas), entre
otros.
El volumen de agua residual generada oscila entre los 150 y 350 litros por habitante y día,
dependiendo de la situación geográfica, de los hábitos de la población, etc. Asimismo, los
datos anteriormente citados pueden verse alterados por la presencia de industrias.
El agua natural se trata, no tan sólo para el consumo humano sino también para cubrir las
necesidades existentes en la industria y sus procesos, para los cuales se requerirá agua de
las más diversas calidades, así como métodos y procesos de tratamiento diversos, como por
ejemplo, los que se aplican en las instalaciones para regular la dureza de las aguas y su
calidad mediante la precipitación y floculación.
El agua utilizada en la industria y en los procesos comerciales contiene habitualmente una
concentración muy elevada de contaminantes y necesita ser tratada mediante sofisticados
procesos físico-químicos y biológicos, para conseguir una calidad que permita reutilizar el
agua para fines industriales. Mediante un severo control del círculo del agua de consumo
podemos reducir efectivamente nuestras necesidades de este recurso natural tan preciado y,
al mismo tiempo, descongestionar las depuradoras municipales.
Al mismo tiempo, la distribución geográfica de este recurso condiciona la organización del
territorio y de las actividades económicas y sociales y, por lo tanto, el desarrollo industrial y la
capacidad competitiva de las industrias.
A continuación se citan los servicios que el agua puede prestar a la sociedad, y que son
básicos para la industria: fluido térmico, generación de energía, función de transporte, agente
de limpieza y materia prima.
temperatura.
Detergentes
Materiales
Materiales
orgánicos
orgánicos
Residuos
Residuos
químicos
químicos
Cianuro
Fenoles
Sólidos
tóxicos
tóxicos
Grasas
Ácidos
Elevad
Álcalis
Color
Agricultura x x x x
Química x x x x x x
Carbón x x
Coque y gas x x x x
Tintes x x x x
Alimentació x x x x x x x
n
Hierro x x x x
Acabados x x x x x x
metálicos
Minería x x x
metálica
Refinado de x x x x
aceites
Papel x x x x x
Acero x x x x
Curtidos x x x x x
(tenería)
Textiles x x x x x x x x x x
De forma general, se pueden clasificar los vertidos industriales en las siguientes categorías:
1. Vertidos no contaminados.
2. Vertidos asimilables a las aguas residuales domésticas.
3. Vertidos de tipo doméstico (orgánicos) de alta concentración.
4. Vertidos asimilables, previo tratamiento.
5. Vertidos incompatibles con el sistema de saneamiento.
6. Vertidos térmicos
De forma sencilla, se puede tener una idea de la influencia de la contaminación por agua
residual industrial a través de la carga contaminante del agua a la entrada de la depuradora.
En función del caudal y carga contaminante de las aguas residuales de una industria, se
pueden establecer tres categorías: tipo A, tipo B y tipo C.
Tipo A: el vertido de aguas residuales es superior a los 6.000 m 3/año, siendo la carga
contaminante diferente a la doméstica. Este grupo es el más significativo, y a él
pertenecen sectores tan importantes como el industrial, textil, químico o alimentario.
Tipo B: el vertido de aguas residuales es inferior a los 6.000 m 3/año y la carga
contaminante es similar a la doméstica.
Tipo C: se trata de industrias con un código de actividad económica igual o inferior a
5.000 m3/año; sin actividad industrial, pero que pueden generar vertidos significativos.
El sistema de depuración de aguas derivadas de procesos industriales, además de ser
prácticamente específico para cada caso concreto, suele incluir procedimientos tanto físicos
como químicos que se alejan de los procedimientos convencionales de depuración, tales
como la coagulación de coloides, la floculación mediante polielectrolitos, etc.
Es frecuente en las aguas residuales industriales que se detecte la presencia de uno o varios
contaminantes que, por su relevancia, marquen las líneas iniciales a seguir para diseñar un
tratamiento de aguas residuales. En estos casos, y después de haber separado del agua
aquellos elementos eliminables por procesos físicos elementales (desbaste, flotación,
decantación, etc.), es conveniente provocar las reacciones químicas o incluso biológicas que
alteren la forma soluble del elemento a eliminar, insolubilizando el mismo o transformándolo
en un compuesto o elemento tolerado en las normativas, o bien que pueda ser transformado
en sucesivas operaciones.
Para provocar estas reacciones se deberán diseñar procesos y equipos que, a menudo,
darán a la instalación el aspecto de un reactor químico más que de una estación depuradora
de aguas residuales industriales.
La agricultura es el uso que mayor demanda de agua supone a nivel mundial. Se calcula que
el riego de tierras agrícolas consume cerca del 70% de los recursos hídricos del mundo.
El agua usada para regadío puede provenir de fuentes naturales (lluvia, escorrentía
superficial) o bien puede ser reciclada de aguas municipales. Respecto a este último punto,
deberán tenerse en cuenta los fines que se le den al agua, las características y limitaciones
del suelo, las condiciones climáticas y las prácticas agrícolas.
La caracterización del agua de regadío comprenderá aspectos tales como el pH, la salinidad,
el sodio, el carbonato y bicarbonato, los elementos traza, elementos tóxicos, los nutrientes y
el cloro libre.
Otro aspecto muy importante es el que hace referencia a las actividades agropecuarias.
Hace bastantes años, cuando la ganadería estaba integrada en la agricultura, la producción
de residuos ganaderos no era un problema grave para la calidad de las aguas. Actualmente,
el hecho de que la mayor parte de las actividades ganaderas son de carácter intensivo, con
una relación secundaria o nula con las explotaciones agrícolas, ocasiona que el impacto
provocado en diferentes medios y, en particular, sobre el hídrico, deba ser considerado de
manera específica.
Las soluciones para minimizar la contaminación del agua a partir de las actividades agrarias
deben basarse en dos pilares: por un lado, la utilización de tecnologías avanzadas y, por otro
lado, la puesta en práctica de una serie de medidas para prevenir la contaminación del agua
a partir de las actividades ganaderas, tanto en los casos de contaminación puntual (en los
que está perfectamente identificada la localización del vertido y los efectos contaminantes)
como en los casos de contaminación difusa (en la que existen múltiples focos de generación
del contaminante).
1. La reutilización se define como el uso de agua que ha sido utilizada inicialmente en una
aplicación para otra diferente, y el reciclaje como el uso de agua en la misma aplicación en
la que se usó inicialmente.
2. Desde el punto de vista de la reutilización, no resulta recomendable mezclar los
efluentes de los polígonos industriales con los efluentes urbano-residenciales. Existen
numerosos ejemplos donde la mezcla de aguas residuales de distintas procedencias para
ser sometidas a un tratamiento en una planta unificada, puede imposibilitar el
reaprovechamiento (Estevan, 2005).
3. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (2012).
Objetivo
2.1. Introducción
La caracterización de aguas residuales está sujeta a los objetivos que persigue la empresa
(exigencias de entidades reguladoras, optimización de recursos, etc.) y asociada a la
información básica que ésta posea: por ello, es preciso conocer las razones que mueven a
una industria a realizar una actividad, conocer su situación real (interna y externa), para así
determinar los límites del estudio y programar el trabajo más adecuado.
Después de que haya sido identificado el tipo de descarga y se hayan determinado los sitios
de aforo y muestreo, se deben realizar las adecuaciones necesarias para garantizar que la
toma de muestras sea fidedigna, ya que de la representatividad de éstas depende la
veracidad de los resultados; asimismo, se debe definir la frecuencia de muestreo, y de
acuerdo con los parámetros que se determinen, establecer la forma de manejo y
preservación de las muestras.
Para finalizar, es necesario analizar los resultados y hacer una interpretación, basándose en
la información suministrada (figura 2.1).
Figura 2.1. Etapas para el desarrollo de una caracterización de aguas residuales.
La toma de muestras debe hacerse de forma que los análisis permitan sacar conclusiones
válidas.
No existe un procedimiento universal de muestreo, sino que deben diseñarse para cada
ocasión: puntos de muestreo, tipo y frecuencia de la muestra a tomar. Debe anotarse
siempre:
el día y la hora;
los intervalos de tiempo de la toma; y,
el punto de toma y su descripción.
Asimismo, deberán indicarse los siguientes aspectos:
•En caso de existir, los tratamientos previos que haya seguido el agua residual antes de la
toma de muestra. Si éstas son de procedencia industrial, se detallarán los procesos en que
se han originado y su posible composición.
Si se trata de aguas urbanas exclusivamente, aguas mixtas, etc.
La temperatura del agua y aire.
El caudal o el volumen de la corriente de agua residual a analizar.
El aspecto del agua muestreada (color, olor, turbidez, etc.).
La manera de realizar el muestreo (manual o con aparatos automáticos o
semiautomáticos).
La toma de muestras puede hacerse de forma puntual, en función del caudal o del tiempo. El
muestreo puntual es discontinuo y sólo es representativo del agua que circula en ese
momento, por lo que no suele emplearse. El muestreo en función del caudal requiere, en
primer lugar, conocer el caudal de agua residual. La muestra se toma a través de una
derivación de la tubería, en un tiempo dado y a intervalos determinados, captando muestras
parciales con las que se confeccionará una muestra media proporcional al caudal. Si por
ejemplo el caudal es de 10 l/s, se tomará 0,1 litros para la muestra media; si es de 20 l/s, se
tomará 0,2 litros.
Las etapas de depuración a llevar a término dependen de las características del agua a tratar
y del grado de depuración que se quiere conseguir, el cual será función del destino del agua
tratada (consumo, vertido, etc.). Para poder determinar cuál es el proceso más adecuado y
efectivo se deben caracterizar las aguas residuales.
En la tabla 2.1 se muestran los parámetros que hay que tener en cuenta a la hora de realizar
una caracterización de las aguas residuales.
2.3.1. Parámetros físicos
[Link]. Sólidos totales
Figura 2.2. Conos Imhoff. Los sólidos sedimentables se acumulan en la parte inferior.
Fuente: Metcalf & Eddy, 1995.
Otra clasificación es aquella que los divide en “Sólidos Volátiles” y “Sólidos Fijos” según su
volatilidad a 550±50ºC. Los sólidos volátiles están constituidos por los sólidos orgánicos que
a la temperatura citada se oxidan y desaparecen como gas, mientras que los sólidos fijos los
forman los sólidos inorgánicos que a 550ºC quedan en forma de cenizas.
[Link]. Turbidez
Es una medida del grado de dispersión de la luz (claridad) debido a las impurezas insolubles
(materia en suspensión, partículas coloidales) presentes en el agua.
La tolerancia respecto a este parámetro depende de la utilización que se vaya a dar al agua.
En general, puede eliminarse la turbiedad por filtración (para la materia en suspensión) o por
floculación (para la materia coloidal).
[Link]. Color
[Link]. Temperatura
La temperatura del agua residual suele ser siempre mayor que la del agua de suministro,
debido principalmente a la incorporación de agua caliente de los hogares y de los diferentes
usos industriales.
2.3.2. Parámetros químicos
[Link]. Sólidos disueltos
Se define como el material que permanece en el agua después de eliminar los sólidos en
suspensión. Proceden de la propiedad que tiene el agua de disolver sólidos, líquidos y gases.
Pueden ser:
•Inorgánicos: minerales, metales y gases (O2 y CO2).
•Orgánicos: vegetación, productos químicos orgánicos y gases orgánicos.
No siempre los sólidos disueltos son indeseables, ya que un agua con pocos sólidos
disueltos será agresiva y disolverá más fácilmente los materiales con los que entre en
contacto.
[Link]. pH
Indica la acidez o basicidad del agua. En líneas generales, se puede definir un ácido como la
sustancia que se disocia en el agua para producir iones hidronio. Mientras que una base se
disocia en una solución acuosa formando iones hidróxido.
El agua es un compuesto que tiene la capacidad de disociarse en iones hidronio e hidróxido.
Sorensen, en 1909, con objeto de establecer un índice sencillo de la medida de la
concentración de iones hidronio, estableció la escala de pH, definiéndolo como el cologaritmo
decimal negativo de la concentración de iones hidronio:
pH= -log [H3O+]
Los principales efectos son:
•Es un parámetro de calidad importante, ya que el intervalo de pH adecuado para la
existencia de la actividad biológica es bastante estrecho y crítico.
•Tiene una gran influencia en los fenómenos de corrosión.
Las aguas residuales urbanas se encuentran entre un valor que oscila entre 7 y 7,5. La
depuración biológica es factible en valores comprendidos entre 6,5 y 8,5.
[Link]. Alcalinidad
Es la cantidad de iones presentes en el agua que reaccionan para neutralizar iones hidronio.
Es una medida de la capacidad del agua para neutralizar ácidos. Se debe fundamentalmente
a la presencia de hidróxidos, carbonatos, bicarbonatos de calcio, magnesio, sodio, potasio y
amonio.
La alcalinidad en el agua se genera por la disolución de minerales y del CO 2 atmosférico y el
producido durante la descomposición biológica de la materia orgánica de acuerdo con los
siguientes equilibrios:
Normalmente, las aguas residuales son alcalinas (es decir, tienen un pH superior a 7) debido
a la presencia en ellas de hidróxidos, carbonatos y bicarbonatos añadidos en los usos
domésticos. El grado de alcalinidad en un agua residual es importante para el desarrollo de
tratamientos químicos e influye también en la eliminación biológica de nutrientes.
[Link]. Dureza
Se define como la concentración de cationes metálicos con estados de oxidación iguales o
mayores a dos: Ca2+, Mg2+.
•Dureza no carbonatada: producida por sulfatos, cloruros, etc. Precisa de tratamientos de
desmineralización (por resinas o membranas) o por destilación.
•Dureza carbonatada: producida por carbonatos ≡ alcalinidad. Es sensible al calor.
Los principales efectos son serios problemas tanto en el consumo doméstico como industrial:
•Obstrucción de tuberías, válvulas, etc.
•Reducción de la transmisión de calor en intercambiadores.
•Aumento de la necesidad de detergentes en los procesos de lavado.
•Problemas en los procesos de fabricación.
2.3.3. Parámetros orgánicos
Debe mencionarse que 5 días no son suficientes para lograr la completa oxidación biológica,
ya que éste es un proceso lento que teóricamente necesitaría de un tiempo infinito para
completarse. Se considera que en un período de 20 días se completa en un 95-99% la
oxidación de la materia orgánica, mientras que en 5 días este valor es del 60-70% (figura
2.3).
Figura 2.3. Variación de la DBO con el tiempo.
Fuente: modificado a partir de Ronzano & Dapena, 1995.
donde:
•DBOt: DBO a t días.
•DBOu: DBO última (cuando se ha completado la oxidación de la materia orgánica).
•t: tiempo de incubación (en días).
•K: constante cinética o constante de desoxigenación, se trata de un valor empírico que
oscila entre 0,10 y 0,8 días-1 (valor medio 0,25 días-1).
A pesar de las limitaciones de este parámetro (requiere de inóculos con una alta
concentración de microorganismos aclimatados, debe reducirse el efecto de las bacterias
nitrificadoras, necesita pretratamientos cuando se trabaja con agua residual que contiene
agentes tóxicos, sólo mide la materia orgánica biodegradable, etc.) se usa habitualmente
porque:
•Determina la cantidad aproximada de oxígeno necesario para la estabilidad biológica de la
materia orgánica.
•Sirve para dimensionar las instalaciones de tratamiento de agua residual.
•Mide la eficacia de algunos procesos.
•Determina la conformidad con los valores de descarga permitidos.
Los valores de la DBO5 de un agua residual de origen doméstico oscilan entre los 200-400
mg/l, mientras que los de vertidos de industrias alimentarias suelen ser superiores a los 1000
mg/l (exceptuando algunas industrias altamente contaminantes como las que vierten
alpechines (aceiteras) y vinazas (industrias alcoholeras), donde la DBO 5 supera los 5000
mg/l).
[Link]. Demanda Química de Oxígeno (DQO)
Se emplea para medir el contenido de materia orgánica de las aguas. Es la cantidad de
oxígeno consumido por la oxidación química de sustancias orgánicas (y algunas inorgánicas)
contenidas en el agua analizada. Normalmente, se utiliza un agente químico fuertemente
oxidante, dicromato potásico (K 2Cr2O7), en medio ácido durante dos horas de digestión. Se
expresa en mg O2/l.
La reacción sin igualar, es:
En la tabla 2.3 se muestran los valores medios de los parámetros referentes al oxígeno en
aguas residuales como porcentaje de la DTO.
Tabla 2.3: Valores medios de los parámetros referentes al oxígeno en aguas residuales
como porcentaje de la DTO.
Fuente: González, 1998.
DteO 100
DTO 92
DQO 83
DBO20 (con nitrificación) 65
DBO20 (sin nitrificación) 55
DBO5 (con nitrificación) 58
DBO5 (sin nitrificación) 52
2.3.4. Gases
Los gases más frecuentes que pueden encontrarse en las aguas residuales que están en
contacto con el aire son los atmosféricos: nitrógeno, oxígeno y dióxido de carbono.
Puesto que el nitrógeno es absolutamente básico para la síntesis de proteínas, será preciso
conocer datos sobre su contenido en las aguas residuales para valorar la posibilidad de su
tratamiento mediante procesos biológicos. Cuando su contenido sea insuficiente, será
preciso añadirlo para hacer tratable el agua residual.
Por otro lado, el cloro y el ozono son dos gases utilizados en la desinfección y control de
olores.
[Link]. Metales pesados
Se añaden frecuentemente al agua residual en el curso de ciertas actividades comerciales e
industriales. Debido a su toxicidad, la presencia de cualquiera de ellos en cantidades
excesivas interferirá con gran número de usos del agua, por lo que deberán separarse si se
pretende reutilizarla. Normalmente, no aparecen en las aguas domésticas.
En la tabla 2.4 se muestran los valores promedios de caracterización de un agua residual
doméstica.
Existe una gran dificultad para determinar qué indicadores son los mejores para evaluar
globalmente el estado del agua.
La calidad del agua se puede entender en función del uso al que sea destinada, de esta
forma, los parámetros de calidad no son los mismos para el agua potable, el agua destinada
a baño, a piscifactorías, etc., y por tanto, los tratamientos a los que debe someterse el agua
para alcanzar los parámetros de calidad requeridos serán diferentes en cada caso.
La Directiva Marco del Agua 2000/CE define la calidad del agua superficial según sus
estados ecológicos y químicos, donde se cumplan los objetivos de calidad fijados en el Plan
Hidrológico de cada cuenca.
Los índices de calidad permiten asignar un valor a la calidad del agua utilizando un número
limitado de parámetros. Entre los más utilizados se encuentran el Índice de Calidad General
(ICG), el Índice Simplificado de Calidad del Agua (ISQA) y los Índices Biológicos.
Los parámetros y ecuaciones para el cálculo del ISQA se proporcionan en la tabla 2.6.
Los índices biológicos evalúan la calidad del medio basándose en el análisis de los
organismos indicadores que viven en el mismo. Constituyen buenos instrumentos de control
de los ecosistemas acuáticos, complementando la información de los parámetros físico-
químicos clásicos y permiten optimizar los recursos disponibles.
Estos índices señalan la calidad del agua en un período extenso de tiempo, pues la
presencia de un organismo indicador asegura que se cumple una determinada calidad por lo
menos durante el ciclo vital del organismo.
2.5. Límites de vertido
No todas las aguas residuales que se producen tienen que ser obligatoriamente tratadas. Tal
y como se ha mencionado con anterioridad, la necesidad de tratamiento está en función de
los límites de vertido de cada medio receptor.
Así, los parámetros de calidad mínima para un vertido son diferentes si el medio receptor es
un colector de la red de saneamiento, un cauce público, el mar, una estación depuradora,
etc. Esto es debido tanto a la capacidad de asimilación del medio receptor, como al efecto de
dilución en función del caudal del efluente y del medio receptor.
En las tablas 2.8 y 2.9 se muestran los requisitos dictados por la Unión Europea para el
vertido de aguas residuales urbanas en zonas sensibles 1 y otras menos sensibles,
respectivamente.
3. Pretratamiento
Objetivo
3.1. Introducción
3.2. Tanque de tormentas
La misión del aliviadero o tanque de tormentas es evacuar el excedente de caudal en épocas
de lluvia hacia el cauce fluvial o, de forma alternativa, a un depósito intermedio para su
reintroducción gradual hacia la depuradora.
El aliviadero debe dimensionarse para almacenar un volumen mínimo correspondiente a un
tiempo de permanencia del agua de 20 a 30 minutos, que es cuando se supone un mayor
grado de contaminación del agua de lluvia y a la diferencia entre el caudal máximo en época
de lluvias y el caudal admisible por el reactor biológico.
3.3. Cribado
Al inicio de la línea de tratamiento de aguas de la mayoría de las estaciones depuradoras, se
sitúa un pozo de gruesos (figura 3.1) con el objetivo principal de retener en su interior una
parte de los sólidos de tamaño mayor (operación de desbastado) como cartones, botellas,
plásticos grandes, etc. Estos sólidos son periódicamente separados del fondo del pozo
mediante palas bivalvas.
Figura 3.1. Pozo de gruesos a la entrada de la depuradora de Rubí (Barcelona).
Fuente: Entrecanales y la Junta de Sanejament (Generalitat de Catalunya).
Desde el pozo de gruesos, y tras elevar el agua mediante un tornillo sin fin ( figura 3.2) si el
nivel del pozo está por debajo del de la planta depuradora, se inicia el tratamiento
propiamente dicho, siendo normalmente un cribado (método físico de separación de sólidos)
la primera etapa que se realiza en una planta de tratamiento de aguas residuales.
Figura 3.2. (A) Tornillos sin fin para la elevación de las aguas desde el pozo de gruesos al
nivel de tratamiento en la EDAR1 de Granollers (Barcelona).
Fuente: catálogo de Cubiertas y la Junta de Sanejament (Generalitat de Catalunya).
(B) Esquema de funcionamiento.
Este cribado no es más que una continuación del proceso de desbastado ya iniciado en el
pozo de gruesos y, cuando estén presentes, en los tornillos sin fin que, además de realizar
una acción de bombeo, dejan en el nivel inferior los objetos de gran tamaño.
El desbastado mediante rejas o tamices es una operación sencilla pero llamativa, ya que en
ella se retienen los sólidos de gran tamaño. Estos sólidos son una verdadera muestra de la
actividad que se ha realizado en la población unas horas antes, ya que en su mayoría
proceden de los restos que se arrojan por los inodoros y los fregaderos urbanos. Así,
encontramos desde restos de comida hasta pelos, plásticos, trozos de cristales y algunos
objetos sorprendentes (lentillas, piezas dentales, etc.).
3.3.1. Rejas
En el canal de entrada del agua a una planta depuradora lo habitual es encontrar una reja,
constituida por barras paralelas que forman un ángulo de 30 a 80º respecto a la superficie del
agua (aunque también las hay horizontales y verticales). En esta reja quedarán retenidos
todos aquellos cuerpos voluminosos, flotantes y en suspensión, arrastrados por el agua y
cuyas dimensiones superen la luz de paso de la reja.
Las rejas más simples son las de limpieza manual que suelen presentar una separación
entre barras de 5 a 10 cm (se denominan Rejas de Separación Gruesa). Otras aprovechan
la limpieza hidráulica efectuada por el mismo flujo del influente. Ambos sistemas presentan
bajos costes de instalación, pero no garantizan un alto rendimiento de separación y además
deben controlarse continuamente, especialmente en los períodos de fuerte presencia de
corpúsculos.
Frente a las citadas, encontramos las rejas de limpieza automática (figura 3.3) con
separación de sus barras de entre 1 y 5 cm (son las Rejas de Separación Media). Éstas
disponen de unos “peines” o “rastrillos” que, movidos por un sistema tractor de cadenas,
arrastran los objetos retenidos hasta el interior de un cesto o los descargan sobre una cinta
transportadora.
Figura 3.3. Reja mecánica de limpieza automática con rastrillos (izq.) Mecanismo tractor del
rastrillo.
Esquema de funcionamiento de las rejas de limpieza automática (derecha).
Fuente: Hernández, 1994.
También son muy utilizadas las rejas autolimpiables sin sistema de rastrillo (figura 3.4).
Figura 3.4. Esquema de rejas autolimpiables sin sistema de rastrillo.
El diseño más común es colocar en la entrada del colector a la estación depuradora una reja
de apertura gruesa de limpieza manual, como pretratamiento respecto a la reja de apertura
media colocada a continuación.
En cualquiera de los casos, todo lo recogido en las rejas normalmente es escurrido y
compactado, mediante prensas hidráulicas o mecánicas, para facilitar su transporte en
recipientes cerrados a una incineradora o a un vertedero.
3.3.2. Tamices
Con los tamices se busca un proceso de eliminación de residuos sólidos más afinado que el
que se logra usando rejas, ya que la separación libre entre barras de los tamices oscila entre
0,2 y 1,5 mm. Se busca, igualmente, un sistema sencillo autolimpiable, que permita la
eliminación de arenas gruesas y hasta porcentajes del 30% de grasas y sobrenadantes.
Existen dos tipos de tamices:
•Tamices Estáticos (figura 3.5). Normalmente son de limpieza hidráulica por ducha de agua
que acelera la caída del fango retenido (el cual rueda sobre la superficie del tamiz debido a la
energía cinética residual), evitándose así que se reseque y quede depositado sobre la
superficie del tamiz, obturándolo.
Figura 3.5. Izq: Tamiz Estático de la EDAR de Alcanar (Tarragona).
Fuente: Obras y Contratas Javier Guinovart y Junta de Sanejament (Generalitat de
Catalunya).
Drcha.: Esquema de funcionamiento: El agua pasa a través del tamiz y es recogida por un
colector, mientras que los sólidos son conducidos hacia la parte delantera y separados por
un tornillo sin fin.
3.4. Dilaceración
Algunas estaciones de depuración cuentan con unos mecanismos dilaceradores como
sustitutos de las rejas o tras una reja grosera; normalmente, se trata de plantas depuradoras
que reciben aguas que no contienen plásticos. El dilacerador (figuras 3.7 y 3.8) es un
aparato que tritura los sólidos gruesos, en vez de separarlos del flujo. Para realizar esta
operación cuenta con unos discos cortantes o unas cuchillas que convierten estos sólidos en
partículas de un tamaño menor y más homogéneo, de modo que no entorpecen el
funcionamiento de las instalaciones posteriores (especialmente bombas).
La ventaja de la sustitución de las rejas por un dilacerador radica en que se minimiza el
problema de acumulación de los residuos sólidos, cuyos depósitos generan malos olores y
atracción de ratas e insectos y que en zonas frías se pueden congelar dificultando el
proceso. El inconveniente es que los sólidos dilacerados continúan en el interior del influente
y sedimentan en etapas posteriores del tratamiento. La instalación del dilacerador puede
conllevar dos problemas:
•Puede representar un colapso del proceso si hay un incremento no previsto del caudal del
influente, o si hay algún problema técnico (un corte de tensión, una avería, etc.), por lo que
normalmente se instala en paralelo con rejas.
•Las unidades de tratamiento posteriores quedan recargadas de trabajo, ya que aumenta la
cantidad de residuo a separar en el resto de etapas.
Existe diferencia de opiniones sobre la conveniencia o no de instalar dilaceradores. En
general, salvo en algunas ocasiones, no se acostumbra a realizar esta trituración de
residuos, ya que su posterior concentración y retirada encarecen el proceso; resulta más
económico realizar un desbastado con rejas que sobredimensionar el resto de la instalación
para poder asumir la carga contaminante adicional de un agua no cribada.
Figura 3.7. Aspecto externo de un dilacerador.
Fuente: Hernández, 1994.
Figura 3.8. Sección transversal de una instalación de dilaceración (de FMC de Chigaco
Pump).
Fuente: Metcalf & Eddy, 1995.
3.5. Desarenado
Esta “arena” origina depósitos en canales y tuberías, abrasión y desgaste sobre los
elementos mecánicos en movimiento y dificulta la eliminación y digestión de los lodos
separados en los tanques de sedimentación (al aumentar su densidad). A pesar de estar
concebido para eliminar la arena, el desarenador es capaz de retener otros materiales, como
cáscaras de huevo, trozos de huesos, granos de café, residuos de comidas, etc. Los
sedimentos retenidos en los desarenadores son recogidos, lavados y acarreados para su
posterior incineración o transporte a vertedero.
El principal problema de los desarenadores de flujo horizontal, es que una parte de la materia
orgánica se separa junto con la arena, produciéndose, al descomponerse, olores
desagradables. Para minimizar este problema, hay que lavar las arenas que se han separado
e incluir el agua de lavado dentro del proceso de tratamiento de aguas residuales. Otras
desventajas, respecto de los desarenadores de flujo inducido, son:
•Mayor pérdida de carga (pérdida de presión).
•Mayor superficie requerida para su implantación.
•Mayor coste de instalación.
Dentro de este grupo, los más frecuentes son los desarenadores aireados (figura 3.9), con
los que se obtiene un alto rendimiento de desarenación ya que permiten trabajar a caudales
mayores. La circulación del agua a través del tanque se produce en forma de espiral, gracias
a la inyección de aire y a un diseño especial de la entrada del agua residual; este movimiento
en espiral hace que la longitud del desarenador pueda ser menor, con lo que se ahorra
espacio. El aire inyectado, además de un papel motor, favorece, por su efecto de agitación,
la separación de las materias orgánicas que pudieran quedar adheridas a las partículas de
arena, obteniéndose de esta manera una arena bien lavada.
3.6. Desengrasado
Se considera que en las aguas residuales urbanas las grasas constituyen hasta un 28% de
los sólidos en suspensión, creando numerosos problemas en el proceso de depuración, de
entre los que destacan:
•Adhesión a aparatos, conductos o depósitos, dificultando la depuración.
•Obstrucción de las rejillas finas.
•Formación de una capa en la superficie de los decantadores que dificulta la sedimentación,
al atraer hacia arriba pequeñas partículas de materia orgánica.
•Dificulta la correcta aeración en la depuración por fangos activos.
•Perturba el proceso de digestión de lodos.
La grasa residual que puede quedar tras el desengrasado, se separa en las balsas de
decantación, siendo retirada por medio de rasquetas superficiales (figura 3.10).
3.7. Homogeneización
La situación más habitual es que la entrada de agua residual a la planta depuradora sea
variable en el tiempo, tanto en lo que respecta a caudal como a carga contaminante. Estas
desviaciones suelen ser tanto mayores cuanto más pequeña es la comunidad servida,
pudiendo crear notables problemas de gestión en aquellas depuradoras no adecuadamente
protegidas de los “golpes” de volumen y/o contaminación. Estas variaciones, especialmente
las de carga, dificultan el correcto desarrollo de los tratamientos, ya sean de tipo químico-
físico o de tipo biológico.
En definitiva, se pueden resumir todas las ventajas enumeradas en una sola: optimización de
las condiciones operativas de las fases siguientes.
Objetivo
Dar a conocer las operaciones más habituales para la separación por gravedad de las
partículas suspendidas más pesadas que el agua.
4.1. Introducción
El tratamiento primario tiene como objetivo la separación por medios físicos, habitualmente
complementados con medios químicos, de los sólidos en suspensión sedimentables no
retenidos en el tratamiento previo, así como de las sustancias flotantes como grasas, fibras,
etc.
4.2. Sedimentación o decantación
4.2.1. Fundamento de la sedimentación
Ejemplo
Tomamos un puñado de arcilla y lo introducimos dentro de un vaso alargado
lleno de agua; agitamos la mezcla y esperamos unas horas. Observamos como
las partículas de arcilla se van depositando en el fondo y como la zona superior
del vaso ofrece un aspecto menos turbio que la zona intermedia. La arcilla está
sedimentando.
Durante el proceso de sedimentación y de una forma empírica, pueden observarse las
siguientes zonas en un líquido que sedimenta (figura 4.1):
[Link] de partículas discretas. En esta zona se da un proceso simple de decantación; es
decir, se trata de la sedimentación libre de partículas, sin interacción entre ellas y a una
velocidad constante de caída.
[Link] floculante. Conforme las partículas van sedimentando aumenta su concentración,
por lo que comienzan a chocar entre ellas, aglomerándose por adsorción o coalescencia y
originando flóculos.
Los flóculos así formados se van agregando en su descenso, incrementando de esta
manera su tamaño y con él su velocidad de sedimentación.
[Link] retardada. Se trata de un proceso de sedimentación de una suspensión bastante
concentrada, en la que las partículas están tan próximas, aunque sin llegar a tocarse, que el
agua que desplazan en su caída se opone al movimiento y frena su descenso. Este
fenómeno hace que se denomine sedimentación impedida o retardada.
[Link] de compresión. Formada por los sólidos depositados en el fondo del tanque de
sedimentación. En esta zona hay contacto físico entre las partículas, las cuales acaban
formando una masa compacta que se va comprimiendo con la sedimentación.
Los sedimentadores o tanques de decantación son las unidades en las que se lleva a cabo el
proceso de sedimentación. Se caracterizan por su gran tamaño, en relación al resto de
unidades de la planta depuradora, y por sus puentes móviles. Después del proceso de
sedimentación se obtienen dos productos: un agua clarificada y un decantado (lodos o
fangos primarios).
4.3. Flotación
La flotación es un proceso físico de separación sólido-líquido fundamentado, al igual que la
sedimentación, en la diferencia de densidades.
Se ha visto que la sedimentación permite separar aquellas partículas que poseen una mayor
densidad que la del fluido que las contiene, al predominar en ellas el efecto de la gravedad
debido a su peso sobre las fuerzas de rozamiento y la fuerza de empuje del líquido (Ley de
Arquímedes) que se oponen a su caída. La flotación, en cambio, permite separar las
partículas de menor densidad que la del fluido, por ascenso de éstas hasta la superficie del
fluido, ya que en este caso, las fuerzas que “tiran hacia arriba” (rozamiento y empuje del
líquido) superan a la fuerza de la gravedad.
El último de los procesos descritos es la flotación natural que, en el tratamiento de las
aguas residuales, únicamente se emplea para eliminar los glóbulos de grasa o aceite (etapa
de desengrasado). Frente a ésta, y para superar sus limitaciones, existe la flotación
acelerada por introducción de finas burbujas de gas, normalmente aire, en la fase líquida, a
las que se adhieren partículas, subiendo hasta la superficie el conjunto partícula-burbuja.
Esta adhesión es consecuencia de la aparición de una zona de presión negativa en la parte
inferior de la burbuja de aire en su ascenso a través del líquido, y es esta depresión la que
capta y arrastra las partículas.
La flotación acelerada posibilita el ascenso de partículas de densidad mayor que la del
líquido, además de favorecer el de las partículas de densidad inferior al incrementar su
velocidad ascensional.
En el proceso de depuración de las aguas residuales la flotación puede emplearse con
diferentes objetivos:
•El ya citado de separación de grasas.
•Espesar los lechos originados por las partículas floculadas químicamente y que son de baja
densidad (la floculación será el próximo proceso que se tratará en el presente capítulo).
•Espesar los fangos biológicos en aquellos casos en los que sean difíciles de separar
mediante sedimentación secundaria.
En cuanto a las ventajas que presenta la flotación frente a la sedimentación hay que
mencionar como las más importantes:
•Menor inversión de implantación, pues se trata de un sistema compacto que ocupa poca
superficie.
•Permite eliminar mejor y en menos tiempo las partículas pequeñas o ligeras cuya deposición
es lenta.
En el sistema de flotación por disolución de aire (figura 4.5), parte del caudal a tratar (que
puede ser todo en el caso de instalaciones de pequeño tamaño), es mezclado con aire en un
depósito de retención presurizado (bajo 4-5 kg/cm 2 de presión) donde permanece durante
algunos minutos; para dar tiempo a que el aire se disuelva una vez transcurridos estos
minutos, se inyecta esta mezcla al líquido en tratamiento en el tanque de flotación a través de
una válvula reductora de presión, lo que provoca que el aire deje de estar en disolución y se
expanda en forma de pequeñas burbujas que arrastran las partículas en suspensión hacia la
superficie de la cámara de flotación.
En algunas instalaciones puede recircularse una parte del agua clarificada que se mezcla
con la corriente principal sin presurizar, lo que provoca que el aire aún disuelto en el
recirculado deje de estarlo y entre en contacto con las partículas sólidas a la entrada del
tanque. Este sistema tiene como ventajas ser menos agresivo, minimizar la formación de
emulsiones y tener que incorporar una menor cantidad de aire al influente.
Las principales aplicaciones de la flotación por disolución de aire seco están en el tratamiento
de vertidos industriales y en el espesado de fangos.
Figura 4.5. Esquema de la operación de flotación por disolución de aire a la entrada.
4.4. Coagulación - floculación
Los coloides presentan una gran dificultad de agregación debido a las cargas eléctricas que
poseen, generadoras de fuerzas de repulsión que evitan su unión. De esta manera, su
sedimentación por medios físicos es imposible por mucha calma que haya.
El uso de estos aditivos químicos produce una apreciable mejora en el rendimiento del
tratamiento primario, tal y como se muestra en la tabla 4.1.
Este proceso de clarificación del agua consiste en una separación de la fase líquida y de la
sólida, llevándose a cabo a través de dos mecanismos:
a)Coagulación. Puede entenderse como la neutralización de las cargas eléctricas y
desestabilización de los coloides, seguido de una adsorción superficial de las partículas
desestabilizadas sobre el hidróxido formado.
b)Floculación. Es un proceso a través del cual los microflóculos o coágulos primarios
formados se agregan entre sí a través de enlaces o puentes de unión, constituyendo los
flóculos secundarios con entidad suficiente para decantar por gravedad.
Como norma general, el dispositivo está formado por un tanque de hormigón rectangular y
por un agitador. La función del agitador es la de poner en contacto las partículas de modo
que se facilite su aglomeración, pero manteniendo una velocidad lo suficientemente baja
como para evitar que las partículas se vuelvan a separar por un esfuerzo de cizalladura. Otro
sistema de agitación es por inyección de aire, siendo esta opción más apropiada en los
casos en los que se persiga una agitación ligera.
Entre los diversos reactivos aplicados en los procesos de coagulación pueden distinguirse
dos grupos principales: el de las sales de aluminio y el de las sales de hierro. También
pueden incluirse las sales mixtas de hierro y aluminio (AVR) y otros productos coadyuvantes
o agentes auxiliares de coagulación.1
Tabla 4.2: Tabla resumen de las principales sales de aluminio y hierro empleadas como
coagulantes.
Productos químicos coagulantes
Sales de aluminio Sales de hierro
•Sulfato de aluminio líquido (SAL) •Cloruro férrico (FeCl3)
•Sulfato de aluminio sólido (SAS) •Cloruro ferroso (FeCl2)
•Policloruros de aluminio: •
•Estándar: 10, 14 y 18% •Sulfato férrico (Fe2(SO4)3)
•Alta basicidad •Sulfato ferroso (FeSO4)
4.4.2. Reactivos empleados en los procesos de floculación
El proceso de floculación complementa la acción del coagulante, de manera que los flóculos
primarios se forman al añadir los reactivos químicos descritos anteriormente. Tal y como
puede observarse en la figura 4.7, se unen entre si a través de puentes debido a la
actuación de productos cadena que son capaces de adsorber los coloides microagregados
para generar reticulados que originen el flóculo secundario.
Figura 4.7. (A) Mecanismo de adsorción superficial de los flóculos; (B) Mecanismo de
creación de puentes hidróxido; (C) Mecanismo de creación de puentes (floculación).
Estos productos capaces de crear los puentes de unión son los polielectrólitos.
Generalmente, son polímeros orgánicos que difieren unos de otros por su peso molecular,
por su carácter iónico y por la naturaleza de su monómero base.
Aparte de los polímeros naturales de origen biológico (derivados del almidón, alginatos, etc.),
los más frecuentes suelen ser de tipo sintético, por polimerización del monómero de base
(óxido de polietileno, acrilato-acrilamida, etc.) o la sílice activada preparada a partir de silicato
sódico y ácido sulfúrico. Según la carga eléctrica en solución acuosa, existen tres tipos de
polielectrólitos: neutros, aniónicos y catiónicos.
En la figura 4.8 se muestra un esquema ilustrativo del proceso en una instalación en línea,
como una tubería o conducto, que conecta entre si las unidades de tratamiento.
En el caso de las aguas residuales, las dosis de productos son difíciles de predecir, por lo
que debe estudiarse cada caso en concreto para establecer la secuencia idónea de
tratamiento químico. Simultáneamente, debe valorarse la flexibilidad del sistema, para dar
fiabilidad al rendimiento del proceso de depuración que se produce, muchas veces en unas
condiciones de trabajo un tanto variables.
Lo habitual es dosificar una sal de hierro en la línea de aguas (con una concentración
comprendida entre 100 y 200 ppm) para los procesos de clarificación, aumentando las dosis
y variando los productos para casos más complejos y para aguas con componentes
industriales procedentes de diversos sectores: textil, automoción, curtidos, papel, petróleo o
tratamientos de superficies.
Sulfato de
aluminio 15-90 Aniónico 0,10
líquido (SAL)
Policloruro de
aluminio al 5-50 (ver comentarios) Aniónico 0,05
10% (PAC-10)
Potable Policloruro de
aluminio al 5-40 Aniónico 0,05
18% (PAC-18)
Reducir niveles de Al
Policloruro de residual en el agua No
aluminio de 5-40 tratada y no sea siempre ---
alta basicidad factible por la vía de necesario
reducción del pH
100- Eliminación de
Residuala Aniónico 0,5-1
150 materia orgánica.
Cloruro férrico Eliminación de
FeCl3 50- fósforo en
Aniónico 0,5-1
100 tratamiento biológico
(co-precipitación)
Eliminación de
100- fósforo en
Aniónico 0,5-1
200 tratamiento
Sulfato férrico fisicoquímico único.
Fe2(SO4)3 Eliminación de
50- fósforo en
Aniónico 0,5-1
100 tratamiento terciario
(post-precipitación)
Eliminación de
75- materia orgánica, de
Aniónico 0,5-1
100 fósforo, laminaciones
de carga.
Policloruro
aluminio 18% Eliminación de
fósforo y materia
25-50 orgánica en Aniónico 0,5-1
tratamiento primario
(pre-precipitación).
Eliminación de
Sal mixta de fósforo en
150-
hierro y tratamiento Aniónico 0,5-1
250
aluminio fisicoquímico
(precipitación directa)
Las dosis establecidas aumentarán a medida que lo haga el componente industrial del
agua bruta.
Aguas potables
Aguas residuales
La presencia del ion nitrato es una fuente de oxígeno para las bacterias en medio anóxico.
Cabe indicar que las bacterias tienen más afinidad por este ion que por el sulfato, lo cual es
de gran interés si se desea bloquear la bioformación de sulfuros o evitar la presencia de
bacterias filamentosas que darían lugar a diversos problemas: bulking (esponjamiento
filamentoso) y foaming (espumamiento biológico). Su principal inconveniente es el mayor
precio de la sal férrica nitrada; también cabe indicar que su reducción genera el
desprendimiento de microburbujas de nitrógeno, fenómeno que produce interferencias
cuando tiene lugar en los decantadores.
Fangos
4.5. Corrección del pH
Este proceso se suele realizar utilizando, según sea el agua básica o ácida, ácido sulfúrico
(ácido) o lechada de cal (base), respectivamente.
En sustitución de la lechada de cal, que es una suspensión de cal apagada (Ca(OH) 2)m, en
algunas ocasiones se utiliza carbonato sódico o hidróxido sódico (NaOH), aunque su precio
es más elevado, a fin de disminuir la producción de lodos.
Por otra parte, en la reacción: Ácido + Base ® Sal + Agua, hay que tener en cuenta tres
puntos:
•Pueden desprenderse gases durante la reacción (por ejemplo, cuando se utilizan carbonatos
como bases).
•La reacción puede generar calor (reacción exotérmica).
•La sal formada puede ser insoluble, por lo que tendrá que ser retirada.
Proceso de obtención de la lechada de cal
La cal o cal viva (CaO) se obtiene tras calefacción de rocas cálcicas (CaCO 3)
según:
Objetivo
Existe otra posible subdivisión de los tratamientos biológicos del agua residual:
•Sistemas aerobios. Los microorganismos obtienen su energía (catabolismo) oxidando
sustancias, predominantemente orgánicas, en presencia de oxígeno.
•Sistemas anaerobios. Es un proceso microbiológico que se desarrolla en ausencia de
oxígeno. Consiste en una descomposición de la materia orgánica, que genera como
productos finales un gas de alto contenido energético (biogás) 1 y un lodo residual.
Los sistemas más extendidos son los aerobios porque depuran más rápidamente el agua
residual. Esto es así debido a que el rendimiento energético que obtienen los
microoganismos en el proceso bioquímico de oxidación anaeróbica es más bajo que el que
se logra por el proceso aerobio; por ello, la tasa de reproducción de las bacterias
anaeróbicas, y por extensión la masa celular originada, es inferior, lo que se traduce en una
menor velocidad de tratamiento del agua residual. Además, la puesta en marcha de los
sistemas anaerobios es muy lenta y delicada (es difícil eliminar todo el oxígeno, resulta
complicado lograr el muy bajo potencial redox requerido, etc.) y los efluentes que se obtienen
deben someterse a un post-tratamiento que acabe de degradar la materia orgánica presente
y también conseguir la denitrificación cuando sea necesaria.
El sistema aerobio presenta, sin embargo, los inconvenientes de producir una gran cantidad
de fangos no estabilizados y tener un mayor coste energético (la incorporación de oxígeno al
agua residual representa un consumo energético). El sistema anaerobio genera poco fango y
requiere de un mínimo aporte de energía (costes de operación bajos) y de él es posible
obtener un subproducto como el metano (CH 4) útil como fuente energética y que es el
principal componente del biogás.
El proceso de digestión anaerobia comprende un conjunto de reacciones sumamente
complejas, ligadas al metabolismo de los numerosos microorganismos que actúan como
intermediarios en la transformación de la materia orgánica en sustratos directamente
asimilables que acaban convirtiéndose en biogás. Estas etapas son: hidrólisis, acidogénesis,
etapa acetogénica y, finalmente, etapa metagénica.
En la figura 5.2 se ilustra el proceso de la digestión anaeróbica.
Figura 5.2. Esquema del proceso de la digestión anaeróbica.
Los tratamientos anaerobios se emplean casi exclusivamente cuando se tiene una muy alta
carga contaminante; por ejemplo, para tratar el fango de los purines o aquellos procedentes
de un sistema aerobio, como tratamiento inicial de aguas residuales industriales con una muy
elevada carga contaminante y cuya depuración se finaliza con sistemas aerobios, etc.
Los tratamientos anaerobios son adecuados en aquellos casos en que el influente
es una masa homogénea en la que no se puede distinguir entre fase líquida y fase
sólida.
En estas situaciones no son aplicables los sistemas aerobios por la inmensa cantidad de
oxígeno que se debería aportar para poder oxidar la carga orgánica. Además, el hecho de
tener que estabilizar los fangos resultantes de los tratamientos aerobios supone un
incremento del coste añadido de éstos.
•Anabolismo:
Los microorganismos que participan en el tratamiento biológico de las aguas residuales son
los siguientes:
[Link] primarios. Constituidos por las bacterias (aerobias, anaerobias y
facultativas) y las algas unicelulares. Estos microorganismos son capaces de metabolizar la
mayoría de materiales orgánicos.
[Link] fotosintéticas. Las algas fotosintéticas no consumen directamente la materia
orgánica, pero sí CO2, amoníaco y fosfatos para realizar la fotosíntesis, con lo que ayudan a
la permanencia de las condiciones aerobias (presencia de oxígeno).
[Link] y algas multicelulares no fotosintéticos. Los hongos pueden metabolizar la
mayoría de los compuestos orgánicos. Si bien en condiciones óptimas no pueden competir
con las bacterias, sí que pueden llegar a ser predominantes en los influentes que poseen un
alto contenido en carbohidratos en condiciones de pH bajo (inferior a 6) y déficit de nitrógeno
o de oxígeno.
[Link] microscópicos. Estos animales necesitan más materia orgánica que la que se
encuentra en las aguas, por lo que también se alimentan con bacterias; esta característica
hace que se utilicen para separar el exceso de bacterias, contribuyendo a la clarificación de
las aguas. Sólo se encuentran en aguas muy limpias.
Todos ellos presentan una óptima resistencia a los golpes de carga hidráulica y orgánica. Sin
embargo, tienen como inconvenientes el que requieren de mucha superficie y que, en
algunos casos, su rendimiento depurativo está influenciado por las condiciones climáticas.
Otro de los aspectos a destacar de las lagunas aireadas es su alto tiempo de retención
hidráulica (definible como el tiempo medio de permanencia del agua en la laguna), que se
sitúa entre 2 y 10 días, circunstancia que permite disponer de una elevada concentración de
bacterias, ya que se asegura que la velocidad de evacuación de microorganismos (que viene
limitada por el tiempo de retención hidráulica) es inferior a su velocidad de reproducción.
Finalmente, indicar que las lagunas aireadas pueden constituirse con o sin recirculación de
biomasa desde el sedimentador, aunque la segunda opción es la situación más común.
Otro de los problemas que presenta este sistema es la acumulación de fangos dentro del
mismo estanque, lo que reduce su volumen útil y limita su eficacia, además de poder originar
malos olores al desarrollarse en ellos procesos anaerobios.
La separación del sedimento fangoso del fondo del estanque se realiza, por término medio,
cada 10 años (en el caso de los anaerobios es a los 5-10 años) y tras su vaciado, aunque en
algunos casos se lleva a cabo mediante pequeñas dragas o con bombas y sin vaciar el
estanque. El fango obtenido puede reutilizarse en agricultura si se está en una zona rural,
proporcionando buenos resultados por las características químico-biológicas que presenta.
En este contexto se pueden establecer tres tipos de clasificación: en función del contenido en
oxígeno, según el lugar ocupado en relación a otros procesos y, finalmente, de acuerdo a la
secuencia de las unidades.
•De acuerdo con el contenido de oxígeno:
-Lagunas aeróbicas. En ellas predominan los procesos aeróbicos (presencia de oxígeno).
-Lagunas anaeróbicas. Fundamentalmente tienen lugar los procesos anaeróbicos (ausencia
de oxígeno).
-Lagunas facultativas. Predominan tanto los procesos aeróbicos como los anaeróbicos.
-Lagunas aireadas. En éstas el oxígeno es suministrado artificialmente por medio de
aeración mecánica.
•De acuerdo al lugar que ocupan en relación a otros procesos:
-Lagunas primarias. Reciben aguas residuales crudas.
-Lagunas secundarias. Reciben efluentes de otros procesos de tratamiento.
-Lagunas de maduración. Su propósito fundamental es reducir el número de
microorganismos indicadores.
•De acuerdo a la secuencia de las unidades:
-Lagunas en serie. Dependen de la topografía del terreno y del nivel de calidad requerido en
el efluente del sistema.
-Lagunas en paralelo. Dependen de las etapas de implementación de las unidades y
topografía del terreno, y las condiciones de operación y mantenimiento de la instalación.
c)Lagunas anaeróbicas. Son las de mayor profundidad (2,5-5 m) y las que también pueden
trabajar con una mayor carga de sustancia orgánica (225-600 kg DBO 5/ha.d), inhibiendo la
actividad fotosintética de las algas. Los tiempos de retención hidráulica se establecen entre
20-50 días y los rendimientos en la reducción de la DBO 5 son del 50-85%. En ellas
predomina un ambiente falto de luz y oxígeno en casi todos los niveles de la masa de agua,
por lo que los procesos depurativos que se instauran son exclusivamente anaerobios, motivo
por el cual es menor la eficacia depurativa y, en consecuencia, requieren un tratamiento
adicional, pues el efluente obtenido contiene un alto porcentaje de materia orgánica.
Su aplicación radica como primera etapa en el tratamiento de aguas residuales
domésticas industriales.
En este tipo de lagunas, la degradación de la materia orgánica se desarrolla en dos
etapas:
-La etapa de fermentación ácida, donde los organismos formadores de ácidos atacan a las
sustancias orgánicas y las transforman en compuestos orgánicos más simples y ácidos
orgánicos.
-La etapa de metanogénesis, donde los organismos anaeróbicos utilizan los productos
intermedios de la primera etapa para producir gases como el metano (CH 4), dióxido de
carbono (CO2), sulfuro de hidrógeno (H2S) y agua (H2O).
Los organismos formadores de metano son muy sensibles a las variaciones de
carga, pH y temperatura, dependiendo de ellos la eficiencia del proceso.
5.4. Tratamientos de instalación
Los sistemas biológicos que aquí se incluyen pueden clasificarse en dos grupos, en base al
modo de “cultivo” de los microorganismos que realizan la depuración:
[Link] de Biomasa Suspendida: los microorganismos se encuentran dispersos por
todo el volumen del reactor biológico.
De todos los tratamientos citados, seguramente el de fangos activos sea el de uso más
extendido por tratarse de una instalación simple, bastante compacta, fácil de dirigir por su
flexibilidad y con unos costes de funcionamiento moderados.
Los sistemas de biomasa fija son más compactos que los fangos activos. En comparación
con los sistemas de biomasa suspendida, presentan una flexibilidad frente a cargas variables
más limitada y unos costes de realización algo mayores, pero menores costes de gestión.
5.4.1. Sistemas de biomasa suspendida
[Link]. Proceso aeróbico: fangos activos
Desde un punto de vista estrictamente técnico, el proceso de fangos o lodos activos está
constituido por un fermentador o reactor aerobio alimentado con el influente a tratar en flujo
continuo, completamente mezclado o no (existen diferentes variantes del proceso) y que
contiene una población bacteriana heterogénea.
La base de la depuración por fangos activos es la formación, mediante el proceso ya citado
de biofloculación, de agregados bacterianos denominados flóculos de fango, de aspecto
gelatinoso y de algunos milímetros de tamaño. Estos flóculos están constituidos por
sustancias en suspensión primordialmente orgánicas y con frecuencia en estado coloidal, así
como de una numerosísima población de microorganismos vivos, principalmente bacterias
seleccionadas por las características del ambiente (pH, luz, oxígeno disuelto, carga orgánica,
micronutrientes, sustancias tóxicas).
En la figura 5.7 se ilustra la imagen de una instalación de depuración biológica por fangos
activos, donde puede apreciarse el reactor aeróbico (de forma rectangular).
Figura 5.7. Depuradora biológica de fangos activos de la EDAR de El Pla de Santa Maria
(Tarragona). El tanque rectangular contiene los fangos y el depósito circular corresponde al
sedimentador secundario.
Fuente: catálogo de Obras y Contratas Javier Guinovart, S.A. y la Junta de Sanejament.
(Generalitat de Catalunya).
Las bacterias del proceso de fangos activos suelen ser gram negativas 2 e incluyen miembros
de los géneros pseudomonas, zooglola, achromobacter, flavobacterium, nocardia,
bdellovibio, mycobacterium, y dos bacterias nitrificantes: nitrosomonas y nitrobacter.
Adicionalmente, pueden presentarse diversas formas filamentosas como sphaerotilus,
beggiatoa, thiotrix, lecicothrix y geotrichum.
Si bien son las bacterias las que realmente degradan el residuo orgánico del influente,
también es importante la actividad de otros microorganismos tales como los protozoos, que
consumen las bacterias dispersas que no han floculado o los rotíferos, que degradan
cualquier partícula biológica pequeña que no haya sedimentado.
Otra de las características de los procesos de fangos activos es que permiten la eliminación
del nitrógeno en caso de que en el esquema del proceso se prevea una zona anóxica (zona
con déficit de oxígeno). En esta zona las bacterias anaeróbicas facultativas 3 generarían
nitrógeno gas (N2) a partir de la siguiente reacción de reducción:
2NO3- ® N2
En esta reacción, los nitratos (NO 3-) proceden de la casi completa nitrificación 4 que se
consigue en el tratamiento de fangos activos, concretamente en la zona con oxígeno y
siempre y cuando haya un tiempo suficiente de residencia del agua residual en los reactores
(en los tratamientos convencionales de fangos activos este tiempo de residencia oscila entre
4 y 8 horas).
Como dato, en los difusores de burbuja fina se utilizan 24-36 m 3 aire/kg DBO5 eliminada,
mientras que en los de burbuja gruesa se precisan del orden de 30-55 m 3 aire/kg
DBO5 eliminada.
Sin embargo, los difusores de burbuja fina fabricados con cerámica presentan problemas de
ensuciamiento y un alto coste de mantenimiento, por lo que deben alimentarse con aire
particularmente exento de impurezas; para evitar estos inconvenientes, están siendo
sustituidos por los de membrana flexible, que no tienen estas desventajas.
La mezcla completa asegura que la composición del influente en todo el volumen del reactor
sea homogénea. Esta mezcla puede realizarse mediante agitación mecánica con una hélice
situada en el interior del reactor o por un sistema neumático por recirculación de gas.
Dentro de este tipo de tratamiento anaerobio existen dos variantes (figura 5.10):
•Reactor de tanque agitado sin recirculación de biomasa (ANIFLOW).
•Reactor de tanque agitado con recirculación de biomasa o reactor de contacto (ANCONT).
En este caso, a continuación del reactor, se sitúa un decantador secundario por el que se
hace circular el efluente, previa desgasificación de éste por agitación violenta (ya que la
presencia de gas podría impedir la sedimentación).
Figura 5.10. Sistemas anaerobios de mezcla completa sin y con recirculación del fango.
Fuente: Metcalf & Eddy, 1995.
Es frecuente que estos tanques posean un intercambiador de calor como sistema para
mantener una temperatura óptima de operación establecida entre 35 y 37 ºC. Lo habitual es
que sea un sistema indirecto, por medio de una bomba que extrae el influente del reactor, lo
hace circular a contracorriente con el fluido calefactor del intercambiador y lo vuelve a
introducir en el tanque.
El líquido tratado que sale del reactor y que contiene algunos sólidos residuales y gránulos
biológicos, se conduce a una cámara de sedimentación. Los sólidos separados se
reintroducen en el reactor.
El tiempo de retención del reactor UASB es de 4-12 horas, permitiendo una reducción del 75-
85% en la DQO. La velocidad de flujo necesaria para mantener el fango en suspensión es de
0,6-0,9 m/h.
La mayor parte de los sistemas de depuración utilizan medios de soporte fijos o móviles de
una gran superficie específica y que pueden ser de origen natural (cantos rodados, escoria,
antracita, puzolana) o de plástico.
Entorno a estos soportes se forma una biopelícula (que no es más que una colección
irregular de microorganismos y de sus productos extracelulares) a través de la cual, una vez
en contacto con el agua residual, se produce un doble proceso de difusión:
[Link] paso de materia orgánica disuelta y de oxígeno desde el agua residual al biofilm, donde
se produce la depuración por metabolización microbiana de la materia orgánica.
[Link] generación de CO2 y metabolitos de los microorganismos desde el biofilm al agua.
Debido a que la migración del sustrato es de 3 a 5 veces menor que la del oxígeno, se
desarrollan dos capas:
•Una capa externa aerobia que recibe sustrato y, por lo tanto, crece.
•Otra capa más interna anaeróbica, sin sustrato ni oxígeno y en fermentación, cuyos gases
provocan el desprendimiento de trozos de biopelícula que son arrastrados por el agua y
separados en la decantación secundaria.
También habrá arrastre de bacterias si el agua residual pasa a gran velocidad, debido al
importante esfuerzo cortante que se genera. En cualquier caso, el espacio libre es ocupado
rápidamente por nuevas colonias bacterianas; este fenómeno es la esencia del mecanismo
de autolimpieza que impide el atascamiento del sistema.
Este relleno se debe repartir bien en un reactor, que normalmente es de diseño circular con
distribución rotativa del agua residual, por ser éste el sistema más sencillo y eficaz para
producir una buena equirepartición del influente y un buen contacto entre ambas fases
(figura 5.12).
Figura 5.12. Filtro percolador con cuatro brazos giratorios y relleno de plástico.
Fuente: Junta de Sanejament.
En algunos casos, los reactores son de construcción rectangular con distribuidores fijos
(aspersores) en las esquinas. La solera de estos reactores tiene un falso fondo que soporta
el material, permitiendo que salga el agua residual y que entre el aire (la casi totalidad de los
lechos bacterianos utilizan la ventilación natural ascendente).
A la salida del filtro percolador se sitúa un canal de recogida de las aguas que puede ser
interior o exterior; situado en el exterior, alrededor del lecho, es visitable y más fácil de
limpiar. Una inclinación del fondo, al menos del 2%, proporciona una buena velocidad de
circulación del agua y evita los depósitos.
A continuación del filtro percolador es conveniente instalar un sedimentador para eliminar los
sólidos que puedan desprenderse del filtro; estos sólidos, en su caída, absorben una parte de
los materiales no sedimentables, coloidales, no eliminados en la decantación primaria y que,
por tanto, entran con el agua residual en el lecho bacteriano. Normalmente, se recircula parte
del agua procedente del decantador secundario si la entrada de agua al filtro no es suficiente
como para asegurar que esté permanentemente mojado (pero no sumergido, pues no
entraría oxígeno), para evitar que se seque el biofilm. Además, con la recirculación se
consigue una siembra en la superficie y se contribuye a la homogeneidad del filtro.
Se busca que los filtros percoladores funcionen por gravedad, sin una sola bomba, con lo
que la potencia instalada será mínima, así como el mantenimiento requerido. Estas
circunstancias los hacen muy indicados para instalaciones pequeñas en zonas de baja
población.
[Link] la superficie del filtro pueden crecer todo tipo de organismos (algas, protozoos,
gusanos, insectos, etc.), lo que unido al hecho de tener el lecho bacteriano en contacto con
el aire (las bacterias están mojadas y no sumergidas), termina por originar malos olores. Para
solucionar este problema se puede recurrir a cubrir el reactor con una lona o con otro tipo de
estructura sencilla, aunque ello incrementa los costes.
[Link] al corto tiempo de residencia del agua residual en los lechos bacterianos, no es
posible realizar la nitrificación5, ya que no se puede completar la fase de amonificación, es
decir, la transformación del nitrógeno orgánico en nitrógeno amoniacal (tan sólo los
compuestos fácilmente amonificables, como por ejemplo la urea, se transforman en
amoníaco). Como solución, en los casos en que se busque eliminar el nitrógeno orgánico, se
puede realizar una primera etapa de tratamiento con lechos bacterianos o por fangos activos,
en la que se elimine entre el 80 y el 90% de la contaminación carbonatada, seguida de una
segunda etapa con lecho bacteriano para la oxidación biológica del nitrógeno amoniacal.
El sistema de biodiscos consiste en una batería de discos paralelos (en serie) que giran
sobre un eje horizontal y se sumergen, del orden de un 40%, de forma cortante en la
superficie del agua a tratar (figura 5.13).
Este sistema permite un mejor control del proceso que los filtros percoladores, ya que la
velocidad de paso del agua residual y la depuración pueden controlarse a través de la
velocidad de giro de los biodiscos y de la distancia entre éstos.
Sin embargo, al tener partes móviles, requiere un mayor consumo de energía eléctrica
(aunque menor al de los procesos tradicionales) y presenta inconvenientes mecánicos que
pueden provocar hasta la rotura del eje horizontal y de giro, en caso de estar
infradimensionado respecto a la carga aplicada, a causa del exceso de peso de la biomasa.
Figura 5.14. Sistema de Biodiscos (cubiertos por una carcasa blanca a la izquierda de la
fotografía) en la población de Montagut (Girona).
Fuente: Junta de Sanejament (Generalitat de Catalunya) e Hidrowatt S.A.
Los filtros anaerobios se emplean cada vez más por su reducido espacio, por lo que son
especialmente útiles en pequeñas industrias, actuando como miniestaciones de tratamiento
de agua móviles.
Consisten en una columna de relleno sobre la que se desarrollan y fijan las bacterias
anaeróbicas. Al encontrarse los microrganismos adheridos sobre un medio sólido se pueden
lograr tiempos de retención celular 6 muy elevados, del orden de 100 días, con bajos tiempos
de retención hidráulica7. Esta circunstancia permite que estos filtros sean recomendables en
tratamientos de aguas residuales de alta concentración contaminante.
Existen dos variantes de este tratamiento según el sentido del flujo del agua a tratar:
[Link] Anaerobio de Flujo Ascendente (figura 5.15, izqda.). En este caso, el agua a
tratar pasa de abajo a arriba por el interior de la columna, llevándose a cabo la mayor parte
de la depuración por los microorganismos adheridos sobre el soporte inmóvil. Estos
microorganismos suman, aproximadamente, el 70% de las bacterias totales presentes en el
sistema, ya que hay una parte de ellas que son arrastradas por el influente y reemplazadas
sobre el soporte, según el ya mencionado mecanismo de autolimpieza que confiere
estabilidad y resistencia a cambios de caudal. El borboteo del metano generado produce que
la fase líquida esté completamente agitada y sea homogénea la carga contaminante.
[Link] Anaerobio de Flujo Descendente (figura 5.15, dcha.). Aquí el influente entra por la
parte superior y sale por la inferior. Se diferencia del anterior, además de en el sentido de
circulación del agua residual, por una distinta distribución del soporte en el seno del reactor y
por darse una gran turbulencia en la cabeza del mismo (lugar donde la concentración de
carga contaminante es mayor) debido a la circulación en contracorriente del líquido
(descendente) y del metano (ascendente).
Figura 5.15. Procesos anaerobios de biomasa fija: flujo asdendente y flujo descendente
(ANBIOF).
Fuente: modificado a partir de Metcalf & Eddy, 1995.
Las citadas biopartículas están constituidas por un soporte inerte (granos de arena, carbón,
conglomerante expandido) entorno al cual se fija la biomasa microbiana. En muchas
ocasiones se emplea un inóculo de lodo, procedente de un reactor anaerobio, para conseguir
una película biológica bien adherida al soporte, aunque se requerirá de un elevado tiempo de
adaptación de los microorganismos al nuevo sustrato y de una temperatura adecuada.
Figura 5.16. Procesos anaerobios de biomasa fija de lecho fluidificado (FANBIOF).
Fuente: Metcalf & Eddy, 1995.
Una de las características de un sistema como el descrito es que si, una vez alcanzada la
velocidad de flujo que permite lograr el estado fluidificado ésta aumenta, se incrementa la
longitud del lecho sin que se observe una variación significativa en la caída de presión. La
diferencia de presión se mantiene, pues, sensiblemente constante e igual al peso de las
partículas por unidad de superficie (la caída de presión a través del lecho equilibra a la fuerza
de gravedad, lo que significa que la fuerza total de fricción sobre las partículas debe ser igual
al peso efectivo del lecho).
También se observa que las biopartículas no son iguales, al ser variable el espesor de la
biopelícula fijado al soporte, siendo la densidad global de la biopartícula tanto menor cuanto
mayor sea el grosor del biofilm. Esta circunstancia es la responsable de que en el lecho haya
una distribución de tamaños de biopartículas, fenómeno que recibe el nombre
de estratificación.
De hecho, si bien los lechos fluidificados son más eficientes que los filtros anaerobios y que
los reactores UASB, son los menos instalados porque, además de unos elevados costes de
explotación, en buena parte debidos al problema de corrosión física ya comentado, son
complicados de diseñar y requieren múltiples mecanismos de control. Esto último se debe al
hecho de que al arrancar el reactor, el lecho está formado por partículas de material inerte,
con características físico-químicas seleccionables por el diseñador, pero a medida que los
microorganismos se adhieren a la superficie, la densidad, tamaño y forma de la partículas
evolucionan, obligando a modificar las condiciones de operación.
Este factor toma una especial importancia cuando se consideran aguas residuales,
normalmente de origen industrial o mixtas, con una alta carga orgánica y elevada demanda
de oxígeno. En estos casos, los gastos de operación suelen ser muy importantes, con un
coste repercutido por metro cúbico tratado muy considerable.
El dimensionado permite disfrutar de las ventajas ofrecidas por el sistema de aireación. Éstas
se cifran, tanto en la reducción de los consumos de aire requeridos, como respecto a la
facilidad de mantenimiento y fiabilidad del conjunto del reactor.
Por otra parte, se ajusta el diseño del conjunto de inyección aire-agua de forma que el caudal
necesario para la incorporación de todo el aire requerido en condiciones máximas pueda ser
compatible con el de alimentación a planta.
Se trata de un sistema que proporciona una solución a la problemática del vertido de aguas
residuales procedentes de medianos y pequeños municipios y también de aquellos con
importantes estacionalidades en sus caudales.
Este proceso no es novedoso, pues se pueden encontrar referencias que datan de principios
del siglo pasado. De esta manera, entre 1915 y 1920 se pusieron en funcionamiento en
Estados Unidos diferentes reactores de flujo discontinuo, pero posteriormente fueron
reconvertidos en reactores de flujo continuo, debido a la gran necesidad de mano de obra a
causa de la carencia de sistemas de control automático.
Hacia 1980, el interés por los reactores discontinuos secuenciales resurgió de forma
importante en Estados Unidos, llevándose a cabo numerosos estudios sobre el tema. Éstos
tenían dos objetivos principales: estudiar a fondo las características operativas y los aspectos
microbiológicos del sistema y dar a conocer este tipo de reactores a sus usuarios
potenciales.
[Link]. Ciclo operativo
Las fases de este ciclo, que se produce de forma continua, quedan reflejadas en la figura
5.19.
Figura 5.19. Ciclo de funcionamiento del proceso de depuración por reactores biológicos de
flujo discontinuo.
Fuente: COMSA, S.A.
Normalmente, una instalación de tratamiento se puede dotar con dos líneas en paralelo que
permiten asumir un caudal afluente continuo operando alternativamente.
6. Tratamiento de fangos
Objetivo
6.1. Introducción
Los lodos o fangos se presentan en forma líquida o semisólida y con un contenido de entre
0,25-12% (en peso) de sólidos, según el proceso del que procedan.
El tratamiento de los fangos es complejo, tanto por el hecho de contener gran parte de las
sustancias responsables de la toxicidad del agua residual no tratada, como por llevar materia
orgánica. El fango producido en el tratamiento biológico contiene la materia orgánica
presente en el agua residual, pero en una forma diferente a la inicial y susceptible de
descomponerse y llegar a ser tóxica.
Antes de iniciar el tratamiento de los fangos es necesario, en ocasiones, realizar una serie de
operaciones preliminares para obtener un compuesto relativamente homogéneo y en
cantidad constante. Las operaciones preliminares típicas son:
•El triturado del fango.
•El desarenado (cuando la separación de la arena se haya realizado en el sedimentador
primario).
•El mezclado de los distintos fangos producidos a lo largo del proceso de depuración y
almacenado; de esta manera, se corrigen las variaciones en la producción.
•La acumulación del fango en los períodos en que las siguientes etapas del tratamiento no
estén operando (turno de noche, fin de semana, etc.).
6.3. Espesamiento
Los lodos procedentes de la purga del decantador se conducen mediante bombeo a una
unidad de espesamiento. El tipo de bomba empleada (centrífuga, peristáltica, de pistón, etc.)
depende de las características del fango a vehicular, particularmente, de su grado de
humedad.
La concentración de los fangos suele realizarse por métodos físicos como la flotación,
centrifugación, filtración (figura 6.1) y sedimentación, que es el sistema más extendido. La
sedimentación se realiza en un decantador de paredes muy altas y con un puente diametral
central donde suele haber un motorreductor que acciona un conjunto de elementos verticales
que remueven continuamente el fango, abriendo canales para que se escape el agua y
favorecer, de esta forma, la concentración del fango. En la parte inferior de estos
decantadores, y conectado con el eje central, existe una rasqueta de barrido que conduce los
fangos compactados a una zona central de recogida y extracción.
Es un práctica común adicionar agentes espesantes a los fangos que llegan al espesador, ya
que así se potencia el aumento de su densidad, hasta obtener un lodo espesado con un 6-
10% de sólidos.
6.5. Deshidratación
Con esta finalidad, normalmente los lodos pasan a una unidad de filtración (en algunos casos
se realiza sin espesamiento previo), a fin de conseguir mayores concentraciones. Los
sistemas utilizados son, por un lado, las centrífugas o los filtros de vacío, con los que
difícilmente se obtienen tortas con un contenido en sólidos superior al 30% y, por otro lado,
los filtros prensa o filtros continuos de banda, con los que se obtienen tortas con el 35-50%
de contenido en sólidos siendo, por tanto, sistemas más eficaces.
Los filtros de vacío son un sistema complejo con elevados costes de operación y
mantenimiento, motivos por los que se han ido sustituyendo a medida que se han mejorado
los métodos alternativos de deshidratación.
Los filtros de banda se han mostrado efectivos para casi todos los tipos de fangos, por lo que
son uno de los sistemas predominantemente empleados en el deshidratado de lodos. Se
basan en la aplicación mecánica de presión sobre el fango, que es estrujado entre dos
bandas porosas.
Los filtros banda, si bien permiten obtener tortas con una alta concentración de sólidos,
presentan el problema de ser mecánicamente complejos, presentar altos costes de operación
y una vida limitada de las placas del filtro (figura 6.2).
Figura 6.2. Disposición de un filtro de banda (derecha) y una cinta transportadora (izquierda)
para la recogida de los lodos deshidratados de la EDAR de Santa Coloma de Queralt
(Tarragona).
Fuente: Junta de Residus, Generalitat de Catalunya y Sorigue.
Otro sistema de deshidratación, distinto a los citados, lo constituyen las “Eras de Secado”.
Suelen ser tanques rectangulares contiguos, con un lecho poroso de arena y grava en su
interior por el que se filtran las aguas que contienen los lodos ya digeridos o espesados. Su
diseño permite que la eliminación de agua se realice tanto por el drenaje sobre lecho poroso
como por evaporación.
La mayoría de las legislaciones, al menos de la UE, prohiben llevar los fangos a los
vertederos si su humedad es superior al 65%. De ahí la necesidad de recurrir a una nueva
operación sobre el fango tras la deshidratación, como es el “secado térmico”, que permite
obtener tortas con menos de un 10% de humedad. Para la realización de este proceso
existen tres tipos de secadores:
[Link] directos (figura 6.3). Una fase gaseosa, normalmente aire caliente, se pone
en contacto con el material a secar evaporando y arrastrando el agua contenida en éste.
[Link] mixtos (figura 6.5). Constituyen una solución intermedia, ya que una parte del
calor, generalmente el 20-30%, es transferida por contacto con una superficie caliente y, el
resto, es cedida por un flujo de aire caliente.
Figura 6.5. Secadores térmicos mixtos.
Fuente: modificado a partir de Metcalf & Eddy, 1995.
Para los secadores indirectos, esta línea de tratamiento se simplifica porque el volumen de
aire es muy pequeño y no hay arrastre de partículas de fango, por lo que se suprimen los
ciclones.
Los fangos procedentes de las depuradoras, una vez sometidos a todos o algunos de los
tratamientos que se acaban de describir, se envían a un destino final que puede consistir en:
[Link]ón del fango. El fango seco se deposita en un vertedero y, en una minoría de los
casos, se incinera. Al margen de los elevados costes del transporte o las posibilidades de
lixiviación y contaminación de capas freáticas, en la deposición en vertedero la legislación
europea prohibe el vertido de fangos con una humedad superior al 65%, con lo que se hace
necesario un secado térmico de éstos para reducir su humedad. Dicho secado se realiza con
un combustible fósil, lo cual repercute a su vez en el efecto invernadero. En las zonas donde
está permitido, el precio de vertido húmedo es tan elevado que se ha descartado.
En cuanto a la incineración, normalmente los fangos que se destinan a este
tratamiento están deshidratados pero no estabilizados ya que, especialmente la
estabilización por digestión aeróbica o anaeróbica, origina un descenso en el
contenido en volátiles del fango lo que determina un aumento del consumo de
fuel.1 Por otro lado, aparte de la alta inversión inicial y los fuertes costes de operación,
las emisiones de los gases de la incineración deben cumplir con la legislación vigente 2.
Tal y como se observa, en ambos casos se produce una pérdida económica
importante y es inevitable un fuerte impacto medioambiental. 3
[Link] del fango. Las principales formas de proporcionar un valor al fango
pasan por:
-Valorización agrícola. El destino más frecuente de los fangos urbanos lo constituye su
esparcimiento sobre o justamente por debajo de la superficie del suelo. Una vez sobre el
terreno, la luz y los microorganismos del suelo terminan de destruir los patógenos y muchas
sustancias orgánicas tóxicas que se encuentran en el fango. Esta reutilización del fango,
para que sea de utilidad agrícola, debe tener un efecto fertilizante y/o de enmienda y
correctivo del suelo (facilitar el transporte de nutrientes e incrementar la retención de agua).
No obstante, en muchas zonas próximas a polígonos industriales, pese a la
depuración previa de las aguas industriales antes de su ingreso a la EDAR, se
mezclan ambos tipos de lodo (urbano e industrial) y el resultado es un fango no apto
para su aplicación en el suelo ni el compostaje, de ahí la necesidad de aplicar
soluciones térmicas.
Por otro lado, la Directiva 86/728/CEE establece limitaciones temporales y
márgenes más estrictos en el contenido de sustancias contaminantes y metales
pesados (Cu, Ni, Pb, Zn, Hg, Cr) así como el grado de acidez del suelo. Todo ello
reduce las posibilidades de aplicación al suelo y su valorización agrícola.
-Nuevas formas de valorización de acuerdo a la normativa básica ambiental. Se refiere
al tratamiento térmico del fango para recuperar su energía mediante un proceso de
incineración, pirolización o gasificación. Todo ello con la salvedad que la energía generada
en el proceso se emplearía para secar los fangos húmedos (no se emplea combustible fósil).
-La fracción inorgánica del fango (cenizas) conteniendo los metales pesados se vitrificaría en
forma de baldosa o fibra. El calor residual del horno de vitrificación se enviaría a una caldera
de recuperación para la producción de electricidad o vapor y, finalmente, los humos
procedentes de la caldera pasarían a través de un filtro de mangas, donde el polvo recogido
(una mínima cantidad) iría a vertedero (figura 6.7).
7. Tratamiento terciario
Objetivo
7.1. Introducción
Estos métodos biológicos tienen un coste relativamente bajo, sin embargo, son muy
sensibles a contaminantes tóxicos, como los plaguicidas, que pueden acabar con la
población microbiana del reactor biológico.
El tratamiento terciario ha sido definido tradicionalmente como cualquier práctica más allá de
los procesos secundarios, es decir, orientado a eliminar los contaminantes orgánicos no
biodegradables y nutrientes minerales, especialmente nitrógeno y sales de fósforo, que no
había sido posible retirar en etapas anteriores. Además, este tipo de tratamientos estaba muy
condicionado por el uso posterior que se iba a hacer del agua ya depurada.
Por lo que hace referencia a las aguas urbanas, la legislación cada vez más rigurosa en
materia ambiental, está ocasionando que a menudo no sea suficiente un tratamiento primario
seguido de uno biológico en la mayor parte de los casos. Por ello, se tiende a realizar un
tratamiento terciario, ya sea para cumplir la normativa vigente o bien lograr un reciclado cada
vez mayor del agua y una mejor reutilización de los fangos.
Se enmarcan como tratamientos terciarios algunos procesos como la adsorción por carbón
activo, intercambio iónico, procesos con membranas, desinfección, procesos de oxidación
avanzada, entre otros. En este capítulo repasaremos las tecnologías más importantes a este
respecto.
Por último, mencionar los procesos de oxidación avanzada (AOPs) como aquella tecnología
que en un futuro próximo será la preponderante para depurar aguas contaminadas con
productos orgánicos no tratables por métodos convencionales, dada su elevada estabilidad
química y/o baja biodegradabilidad.
Con el objeto de reducir a niveles aceptables la toxicidad de las aguas residuales efluentes,
se hace necesaria la separación de compuestos no biodegradables como clorofenoles y
otros contaminantes sintéticos, por otro lado cada vez más numerosos.
Para este fin, normalmente se emplean los adsorbentes. Los más utilizados son el gel de
sílice, la alúmina, las resinas orgánicas y, preferentemente, el carbón activo.
De los adsorbentes citados, el carbón activo es el más utilizado por su precio y su superficie
específica. Se caracteriza por su capacidad de adsorción de casi todas las sustancias
orgánicas y de componentes residuales inorgánicos como nitrógeno, sulfuros y metales
pesados.
Tabla 7.1: Principales materias primas y tecnologías con las que se fabrica carbón activo, y
valores típicos de las principales propiedades obtenidas.
Dureza o
Método de Radio medio
Materia prima resistencia a la
activación del poro (nm)
abrasión
Deshidratación
Madera de pino 30-50 10-2.000
químicaa
Carbón mineral
Térmicab 40-60 3,3
lignítico
Carbón mineral
Térmicab 70-80 1,4
bituminoso
Concha de coco Térmicab 90-99 0,8
a
Típicamente, con ácido fosfórico y, en ocasiones, con cloruro de zinc.
b
En atmósfera saturada de vapor de agua, o con gases de combustión.
En estas aplicaciones podemos encontrar el carbón activo en dos formas diferentes: granular
y en polvo.
La figura 7.1 muestra el esquema del proceso de adsorción con carbón activo granular.
Figura 7.1. Esquema del proceso de adsorción con carbón activo granular.
El carbón activo en polvo tiene una granulometría de las partículas entre 10 y 50 micras.
Éste se mezcla íntimamente con el agua residual a tratar en un reactor agitador y se espera
posteriormente a su floculación y filtración, con lo que es más difícil su manipulación y
empleo.
En la figura 7.2 se representa el esquema del proceso de adsorción con carbón activo en
polvo.
Figura 7.2. Esquema del proceso de adsorción con carbón activo en polvo.
El carbón de madera de pino tiene una dureza muy baja, que suele hacerlo inapropiado para
su uso en forma granular y, por el contrario, el de concha de coco tiene la ventaja de ser el
más resistente.
En la tabla 7.2 se muestran la principales aplicaciones de los distintos tipos de carbón activo
en el tratamiento del agua de acuerdo a su origen, y por lo tanto, al tamaño de sus poros
predominantes.
Dicho filtrado previo se suele realizar con filtros granulares, con un lecho filtrante
normalmente de arena, grava, antracita o tierra de diatomeas (figura 7.3). Este tipo de filtros
también se emplea como último tratamiento del agua, antes de ser canalizada hacia su
destino, con la finalidad de eliminar los sólidos finos en suspensión que permanecen tras el
proceso de depuración.
Figura 7.3. Esquema de funcionamiento de un filtro de arena a presión atmosférica.
Fuente: adaptado de “Técnicas de defensa del medio ambiente”.
Los filtros de carbón activo, además de emplearse para eliminar la materia orgánica residual
tras el tratamiento biológico, pueden ser usados para erradicar sabores y olores; por ejemplo,
retienen los compuestos organoclorados a resultas de la desinfección y responsables del
sabor “a cloro” tan característico de las aguas potabilizadas. También pueden utilizarse como
un tratamiento previo al biológico para eliminar toxinas, por ejemplo, en el caso de
detergentes, que podrían entorpecer la acción de los microorganismos en la etapa
secundaria.
Existen dos alternativas en el uso del carbón activo:
[Link] en discontinuo o discreto. Se emplea carbón activo en polvo fino que se
adiciona por la parte superior de la columna de tratamiento, alimentándose el influente a
contracorriente. Se deja en reposo para que vaya sedimentando el carbón, y el agua tratada
se extrae y pasa por un filtro granular para separar las finas partículas de carbón que puede
arrastrar el efluente. En otros casos se adiciona un coagulante.
Es una alternativa poco extendida pues no permite reutilizar el carbón, ya que no se
conoce bien el método de regeneración del carbón activo en polvo.
Un uso similar al descrito es la adición directa, también de carbón activo en polvo
fino, al influente del tratamiento biológico. De esta manera, la oxidación biológica y
la adsorción física se desarrollan a la vez. El carbón es eliminado posteriormente
por filtración.
[Link] en continuo. Típicamente se trabaja con varias columnas de carbón activo
granular dispuestas en serie para conseguir un tratamiento más económico, a través de las
cuales se hace circular el agua residual.
El carbón activo cuando se agota puede ser regenerado en la propia depuradora, mediante
un horno de pisos que trabaja a alta temperatura, pero con bajo contenido de oxígeno.
Se trata de un horno cilíndrico, con la parte central giratoria, y con unas rasquetas que
mueven el carbón activo piso a piso. La temperatura en la parte central es del orden de 900
ºC y las pérdidas de carbón activo son del 5 al 10% (figura 7.4).
7.3. Eliminación de nutrientes
El nitrógeno y el fósforo son los principales nutrientes a considerar en las descargas de las
aguas residuales tratadas en los ecosistemas acuáticos, ya que pueden acelerar el proceso
de eutrofización1.
El consumo teórico de oxígeno del proceso global de nitrificación se cifra en 4,3 miligramos
de oxígeno por cada miligramo de nitrógeno amoniacal oxidado. De hecho, los
microorganismos nitrificadores están presentes en casi todos procesos biológicos aerobios,
aunque normalmente en un número limitado por su baja velocidad de crecimiento, por lo que
en ellos puede acontecer, de forma simultánea, la oxidación de la materia carbonatada
(rebaja de la DBO y la DQO) junto con la nitrificación.
Si bien con la nitrificación se rebaja la toxicidad del amonio para los peces y se disminuye el
impacto en los recursos de oxígeno en arroyos y estuarios, no se resuelve el problema de la
eutrofización, ya que el nitrógeno sigue presente en el efluente. Por este motivo debe
complementarse el proceso con un sistema de desnitrificación.
De esta manera, se puede eliminar más del 90% del nitrógeno total presente en el agua
residual, frente al 10-40% de los sistemas biológicos clásicos logrado por los fenómenos de
biofloculación y síntesis bacteriana.
Frente a los proceso físicos y químicos de eliminación de nitrógeno, son los métodos
biológicos de nitrificación/desnitrificación los más adecuados porque permiten eliminar la
mayor parte del nitrógeno total y, además, son relativamente fáciles de controlar y tienen un
coste moderado.
No necesariamente se debe realizar en primer lugar la nitrificación y luego la desnitrificación.
En la práctica, lo más habitual es invertir el orden, ya que en estas condiciones existe un
cierto nivel de materia orgánica para la síntesis celular anaerobia y, por tanto, no se haría tan
necesaria la incorporación externa de una fuente de carbono, la cual encarece notablemente
el tratamiento.
No obstante, sea cual sea la secuencia, se busca el desarrollo simultáneo del tratamiento
secundario aerobio junto con la nitrificación. En este sentido, se debe asegurar una edad del
fango lo suficientemente elevada como para evitar un lavado de las bacterias nitrificadoras
motivado por su baja velocidad de crecimiento. Parte del efluente del reactor de fangos
activos se recircula a un tanque anóxico de desnitrificación donde se mezcla con agua
residual aún no tratada biológicamente y que aporta la fuente de carbono necesaria. La
fracción de efluente que no se recircula hasta el reactor anóxico abandona el proceso, tras
ser sometida a una sedimentación secundaria, con la misma concentración en nitratos con
que sale del tanque de fangos activos; por ello, la eficacia en la eliminación de nitrógeno que
se logra con esta metodología de actuación, depende del rendimiento de la desnitrificación
de la relación recirculada, siendo lo normal eliminar el 60-80% del nitrógeno total.
En el tanque anóxico se dispone de agitación mecánica para lograr que el nitrógeno
atmosférico generado pase de la fase líquida a la gaseosa y se libere. Obviamente, con esta
agitación se puede incorporar oxígeno, lo que constituye el problema más habitual de este
diseño.
Por otro lado, el estrés que provoca en los microorganismos el paso de unas condiciones
aerobias a otras anóxicas provoca que éstos capten una gran cantidad de fósforo.
Si se opta en primer lugar por nitrificar simultáneamente al tratamiento aerobio, a la salida del
biológico se procederá a la decantación de la totalidad del efluente, el cual posteriormente se
conducirá a un reactor anóxico donde, previa adición de una fuente de carbono, se
desarrollará la desnitrificación. Estos sistemas presentan como ventajas, respecto a los
anteriores, que la desnitrificación acontece más rápidamente y que permite un mayor nivel de
eliminación de nitrógeno.
7.3.2. Eliminación del fósforo
Normalmente, alrededor del 10% del fósforo total contenido en las aguas residuales está
presente en formas insolubles. Este fósforo se separa en los primeros pasos de la
depuración, mientras que la reducción del fósforo restante es mínima en los procesos
biológicos convencionales.
La eliminación del fósforo puede hacerse por vía química, biológica o física.
Cuando se requieren muy bajos niveles de fósforo (inferiores a 1 mg/l) se emplea la filtración
en combinación con procesos químicos o biológicos.
Se trabaja con precipitación química, para lo cual normalmente se adiciona al agua residual
aluminato sódico o cloruro férrico. También se emplea, aunque con menor frecuencia, sulfato
férrico, cal e, incluso, en ocasiones se han usado, con buenos resultados, polímeros
conjuntamente con cal.
El escaso uso de la cal en la precipitación del fósforo se debe a que origina un incremento
sustancial en la masa de fango en comparación con el uso de sales metálicas de hierro y de
aluminio.
Por otro lado, la cal reacciona, en primer lugar, con el bicarbonato presente en el agua
residual para formar un precipitado de CaCO 3. Únicamente el exceso de iones de calcio
reacciona con el fósforo. Por este motivo, la dosificación depende, primordialmente, de la
alcalinidad del influente y no del contenido en fósforo. Para determinar la dosificación óptima
de la cal se debe recurrir a ensayos “in situ”.
•Para el aluminato sódico (Na2Al2O4):
•Para las sales férricas (FeCl3; Fe2(SO4)3):
La dosificación de las sales de aluminio o hierro se hace en base a ensayos a escala previos,
ya que existen múltiples reacciones secundarias que compiten con las descritas. Por este
motivo, no se puede dosificar por estimación directa, considerando, exclusivamente, las dos
reacciones enunciadas.
Para lograr el estresamiento de estas bacterias se las somete a unas condiciones iniciales de
anaerobiosis, en las cuales liberan fósforo al medio, seguidas de un paso a condiciones
aerobias, donde se verifica una acumulación celular de fósforo superior a la cantidad del
mismo inicial liberada y, por tanto, superior a las exigencias efectivas metabólicas.
Figura 7.5. Esquema del proceso de eliminación biológica del fósforo y del nitrógeno.
A continuación, se pasa al reactor anóxico donde se mezcla con el flujo recirculado del
reactor aerobio que será rico en nitratos. En esta etapa anóxica acontece la desnitrificación y,
simultáneamente, hay una remoción de materia orgánica.
Con el proceso descrito se puede obtener un efluente que contenga 0,5-2 mg/l de fósforo
total, mientras que el fango presentará un contenido de fósforo del orden del 4-5%.
Cuando se tienen dos soluciones en reposo de distinta concentración, comunicadas por una
membrana semipermeable que permite el paso del solvente pero no del soluto, se produce
una circulación de solvente a través de la membrana desde la solución más diluida a la más
concentrada que tiende a igualar ambas concentraciones. El fenómeno descrito se
denomina ósmosis.
Como resultado del paso del solvente, el volumen de la solución más concentrada aumenta,
y en consecuencia también la presión ejercida por ésta sobre la membrana, hasta que se
llega al punto de equilibrio. El incremento de presión resultante recibe el nombre de
presión osmótica.
Si sobre la solución concentrada se aplica una presión mayor a la osmótica se consigue que
la circulación de solvente sea desde la fase más concentrada a la más diluida. Este es el
fundamento tanto de la ósmosis inversa como de la ultrafiltración, que se diferencian entre sí
en las presiones de trabajo, ya que mientras en la ultrafiltración se emplean presiones
relativamente bajas (normalmente inferiores a 1.000 kN/m 2) en la ósmosis inversa se usan
presiones que van desde la atmosférica hasta 6.900 kN/m 2.
La ultrafiltración se suele emplear para eliminar materia coloidal y moléculas de gran tamaño
(con peso molecular superior a 5.000 uma), por lo que se destina para:
•Eliminar aceites en cursos de agua.
•Eliminar la turbidez provocada por los coloides causantes del color.
•También es posible su uso como proceso unitario para la eliminación del fósforo.
En cuanto a la ósmosis inversa, es posible separar, con esta técnica, la materia orgánica
disuelta que no es posible eliminar con otras técnicas de desmineralización. Sin embargo, el
tratamiento por ósmosis inversa presenta como inconveniente su coste elevado ya que,
aparte del consumo energético que supone el bombeo a alta presión, el influente debe ser
tratado previamente a fin de eliminar los sólidos en suspensión que pudieran contaminar las
membranas, por lo que suele ser necesario hacer un pretratamiento del efluente secundario
por decantación química y filtración con medio múltiple o por filtración con medio múltiple y
ultrafiltración. Además la vida de las membranas (habitualmente son de acetato de celulosa o
de nylon) es relativamente corta y su precio alto.
Todo ello, unido a la poca experiencia en su aplicación sobre aguas residuales, hace que la
ósmosis inversa se aplique sólo cuando exista un componente contaminante de difícil
eliminación por los métodos convencionales, o cuando sea viable (técnica y
económicamente) la recuperación de las sustancias contenidas en el concentrado.
7.4. Intercambio iónico
Consiste en la sustitución de uno o varios iones presentes en el agua a tratar por otros que
forman parte de una fase sólida finamente dividida (cambiador), sin alterar su estructura
física, pudiendo regenerarlo posteriormente a su estado primitivo.
La capacidad de una resina viene definida por la cantidad de iones (aniones o cationes) que
puede retener por unidad de peso o volumen, y se expresa en meq/ml o meq/g, dependiendo
dicha capacidad de su naturaleza, cantidad y tipo de regeneración utilizado.
7.5. Tamizado
Para este fin, se instala un tamiz en una cámara, en la que el agua a tratar penetra en ésta,
saliendo posteriormente a través de la jaula del tambor, donde hay instalado un tejido
filtrante, hacia el exterior. La materia sólida es retenida por el lado interior del tejido filtrante,
fluyendo hacia el exterior a través de un canal vertedero.
Esta materia sólida, retenida en el interior del tamiz, genera una resistencia de filtración que,
a su vez, produce un aumento del nivel de agua en el interior del tambor, originándose así
una presión diferencial entre el lado interior y exterior. En función de la presión diferencial,
preseleccionable, se inicia la rotación del tambor y el chorreado de limpieza automática del
tejido desde el exterior.
Una membrana es una lámina que permite el paso selectivo de sustancias a través de ella.
La selectividad de una membrana frente al paso de una sustancia viene determinada por dos
factores:
•Tamaño de poro. Las sustancias con un tamaño superior al de los poros no pasan al
permeado.
•Afinidad química. Si una sustancia se incorpora fácilmente a la membrana, podrá
atravesarla, en caso contrario, no lo hará.
El flujo de dichas sustancias viene dado por diferentes “fuerzas impulsoras” que mantienen al
sistema apartado del equilibrio, tales como la presión, concentración y el potencial eléctrico.
Sin embargo, existe un límite marcado por la 3ª Ley de Onsager que enuncia que cuanto
mayor sea la densidad de flujo existente a través de una membrana, peor será la eficiencia
energética del proceso.
Estos procedimientos, cada vez de aplicación más extensa, utilizan las propiedades de
semipermeabilidad de ciertas membranas, permeables al agua y a ciertos sólidos, e
impermeables a otros y a toda partícula, para eliminar la materia en suspensión y disuelta en
el agua a tratar.
7.6.2. Naturaleza y tipos de membranas
Las membranas orgánicas son más fáciles de fabricar y, por tanto, más baratas. Las
inorgánicas, por contra, suelen ser más caras, pero también más resistentes al ataque de
agentes químicos agresivos.
[Link]. Membranas orgánicas
[Link]. Membranas inorgánicas
Tanto las membranas orgánicas como las membranas cerámicas tienen importantes
aplicaciones, actuando sobre todo en procesos de ultrafiltración y ósmosis inversa, tal y
como se verá a continuación.
Tanto la filtración como la ósmosis inversa son las operaciones de separación por
membranas más extendidas.
Dentro de las técnicas de separación, el 50% del mercado está cubierto por la
diálisis. El resto se lo reparten la micro, ultra, nanofiltración, ósmosis inversa y, en
menor proporción, la electrodiálisis.
Coloides, •Clarificación
Microfiltración 0,1-4 bar •Concentración de biomasa
bacterias y
•Filtración estéril
partículas de
•Separación de materia
hasta 0,1μm
coloidal
•Retención y concentración
de aceites
•Tratamiento de sueros en
la industria lechera
Macromolécula
•Concentración de gelatina
Ultrafiltración s y coloides de 0,2-10 bar
•Eliminación de pirógenos,
hasta 0,01 μm
virus, bacterias y coloides
•Separación y concentración
de macromoléculas y
sustancias biológicas
•Eliminación de dureza,
Partículas de sulfatos, compuestos
Nanofiltración 3-20 bar
hasta 0,001μm orgánicos, color y
microcontaminantes
•Agua potable a partir de
aguas salobres
•Agua ultrapura para la
industria electrónica
10-15 bar
•Agua para productos
farmacéuticos
•Desalación de aguas
residuales
•Agua potable a partir de
Ósmosis 0,001- aguas de elevada salinidad
Inversa 0,0001μm •Agua de alimentación a
20-40 bar calderas
•Industria de la leche
•Agua de proceso para la
industria
•Desalación de aguas
60-70 bar
marinas
•Desalación de salmueras
70-100 bar
de rechazo
[Link]. Microfiltración
Estos sistemas se utilizan indistintamente para aguas potables o para aguas residuales que
se pretenden reutilizar. Son modulares y funcionan con membranas de fibra hueca con una
porosidad de 0,22 μm. Su forma de funcionamiento es cíclica, es decir, tienen un sistema de
autolimpieza periódico por paso de aire a contracorriente; en función del tipo de efluente a
filtrar, se precisa proceder a una limpieza química del sistema de forma puntual y sistemática.
Tal y como se ha mencionado, es particularmente adecuada para aplicaciones en las que es
necesario separar los sólidos en suspensión y recuperar las sustancias disueltas necesarias
para el proceso. En particular, los procesos de lavado (p.e. bidones usados) pueden
beneficiarse de dicha técnica, separando los sólidos en suspensión y recuperando
detergentes, disolventes, etc.
[Link]. Ultrafiltración
Puede considerarse que la ultrafiltración y la microfiltración son una continuación de los
procesos de filtración y tamizado, pero con separaciones cada vez más finas.
Ambos procedimientos se basan en la utilización de membranas semipermeables, que tienen
la propiedad de dejar pasar sólo el agua y ciertos solutos, siendo impermeables para el resto
de solutos y partículas en suspensión.
La ultrafiltración es una técnica de filtración que se realiza siempre de forma tangencial, para
separar materias en suspensión y disueltas tomando como referencia el tamaño y la escala
molecular. En este sentido, alcanza resultados más refinados que la microfiltración,
reteniendo moléculas con tamaños de porosidad comprendidos entre 0,1 y 0,01 μm, que
corresponden a sustancias orgánicas de peso molecular superior a 1000 g/mol.
El modelo ideado para explicar el fenómeno de la ultrafiltración es el de un sistema poroso,
en el que se cumple la ley de Poiseuille: las moléculas cuyo peso molecular es superior a un
cierto valor son retenidas en la membrana. Asimismo, también influyen en la retención, la
forma y características químicas.
La figura 7.11 muestra el diagrama esquemático del proceso de ultrafiltración con
membrana.
Figura 7.11. Proceso de ultrafiltración con membrana.
Fuente: IEM.
En la tabla 7.5 se muestran una serie de sectores donde se emplea la ultra y microfiltración.
Por lo tanto, se puede afirmar que la técnica de ultrafiltración es muy cara: por ello, sólo se
usa en operaciones de producción en el sector de la alimentación o para procesos
industriales en los que interese recuperar el concentrado.
Con el fin de comprender mejor el proceso de la ósmosis inversa, resulta adecuado repasar
previamente el fenómeno de la “ósmosis natural o directa”.
[Link]. Ósmosis natural
En la práctica, ocurre que el paso del agua hacia la solución concentrada produce un
aumento de volumen en esta zona y, por tanto, un aumento en el nivel de agua. A
consecuencia de este hecho aparece una presión hidrostática que tenderá a oponerse al
incremento de volumen y dificultará el flujo de paso de agua entre ambas soluciones.
En la tabla 7.6 se indican algunas presiones osmóticas para diversas sales, necesarias para
obtener el paso de agua a través de una membrana semipermeable.
Tal y como puede observarse, la presión osmótica es una característica propia de cada
solución y, evidentemente, crece con su nivel salino.
La ósmosis inversa es el proceso por el cual se obtiene una solución diluida a partir de una
solución concentrada, invirtiendo el proceso natural de ósmosis.
Con el fin de utilizar industrialmente las membranas, de forma que puedan soportar las
presiones de trabajo, éstas se instalan en el interior de unos recipientes denominados
“módulos”.
Los factores a tener más en cuenta a la hora de escoger un módulo son la facilidad de
montaje y ensamblaje, la elevada compacidad, es decir, tratar el máximo de permeado
posible con la mínima superficie y, finalmente, permitir la modulación.
Estos objetivos, a menudo contrapuestos, posibilitan clasificar los módulos desde dos puntos
de vista diferentes:
•Según la configuración o disposición de las membranas dentro del módulo.
•Según las condiciones de funcionamiento.
Tal y como se puede deducir, el fouling interno representa un problema más grave que el
externo, ya que su eliminación es mucho más complicada y, con frecuencia, debe sustituirse
la membrana o realizar agresivos lavados químicos.
La eliminación de bacterias, algas y otros organismos vivos por medio de filtros cerámicos,
constituye una técnica bastante antigua. Ya en épocas pasadas se empleaban tubos de 20
cm de longitud y 4 cm de diámetro con un espesor de pared de 1 cm, fabricados con tierras
de diatomeas (bujías de Chamberlain), y cuyo tamaño de poro era del orden de 1 micra, para
eliminar todo tipo de bacterias.
Por la diversidad y amplia gama existente de tamaños de poro, se utilizan tanto para
microfiltración como para ultrafiltración.
Sin embargo, la mayoría de las membranas cerámicas que se pueden adquirir hoy día en el
mercado están fabricadas con óxido de aluminio sinterizado a temperaturas muy elevadas, lo
que encarece mucho el proceso. Si a esto se le añade una perspectiva de trabajo muy
limitada, como consecuencia del gran volumen ocupado en comparación con su superficie de
filtración, el resultado es un coste de fabricación desproporcionado y, en consecuencia, la
limitación de sus posibles aplicaciones.
Estas razones hacen inclinar la balanza en muchas aplicaciones hacia las membranas
fabricadas con polímeros. También hay que añadir que, en la actualidad, las cantidades de
membranas cerámicas fabricadas es muy inferior a la de polímeros, factor que juega en su
contra en términos económicos.
En este sentido, las duras condiciones de trabajo las hace útiles en el ámbito de las aguas
residuales industriales y residuos líquidos, como es el caso de la separación de aceites de
corte (taladrinas) de las emulsiones que los contienen cuando han perdido sus propiedades;
la fabricación de tintas de imprenta, donde las aguas residuales se separan y se permite la
recuperación de la tinta; la recuperación de colorantes, como el índigo; la regeneración de
baños de desengrase en las instalaciones de tratamiento de superficies; la esterilización del
mosto en la elaboración del vino y de determinados zumos de frutas o la concentración de la
grasa de la leche, son otras aplicaciones que van extendiéndose.
Una tarea muy importante en la industria de bebidas, para garantizar la pureza y caducidad
del producto final, es la eliminación de microorganismos procedentes del aire, agua y de
materias primas. En este contexto, la filtración se utiliza en varias etapas de los procesos de
la industria cervecera y de la industria de bebidas, para la eliminación de contaminantes,
partículas y microorganismos. Mediante la aplicación selectiva de membranas específicas se
pueden sustituir las tecnologías de filtración convencionales, alcanzando mejores resultados.
También, en la obtención de agua potable por ósmosis inversa se requiere un tratamiento
previo por ultrafiltración. Este es un mercado potencial de grandes dimensiones, que se
disputan actualmente las membranas cerámicas y las de polímeros, cuya elección depende
del precio.
El término MBR proviene de “membrane biological reactor” o bien “reactor biológico por
membranas”.
Este tratamiento combina un proceso de depuración biológica con una ultrafiltración por
membrana, según se ilustra en la figura 7.16 y se aplica tanto a aguas residuales urbanas
como a industriales.
También puede adoptar una disposición con la membrana sumergida en el propio reactor
biológico (figura 7.18).
Figura 7.18. Reactor MBR de aplicación sumergida de la membrana.
Fuente: Asepma.
Aquí la filtración es de fuera hacia dentro de la membrana. Esta tecnología es aplicable tanto
en instalaciones depuradoras existentes como en instalaciones nuevas. La ventaja de esta
disposición es evidente: no se necesita decantación de los lodos, por lo que se minimiza el
espacio disponible.
En la tabla 7.7 se muestra una comparativa entre la disposición con membranas externas y
sumergidas en los biorreactores.
El empleo de la tecnología MBR es especialmente adecuado para afluentes que cumplan las
siguientes caracterísiticas, por otro lado, muy frecuentes en las industrias:
•Alta o media carga orgánica, producida por altos valores de DQO y de DBO 5.
•Alto contenido en DQO y DBO5 con una relación DBO5/DQO no inferior a 0,2.
•Posibles valores altos de contenido en nitrógeno.
•Como cualquier proceso biológico, requerirá que la materia orgánica a eliminar sea
biodegradable y su límite en rendimiento estará en el límite de biodegradabilidad de las
propias aguas residuales.
7.7. Desinfección
Los desinfectantes de uso común en el tratamiento de las aguas pueden clasificarse en:
•Desinfectantes Químicos. Se emplea cloro en varias formas (cloro gas; hipoclorito, dióxido
de cloro), ozono, ácido peracético, etc.
•Desinfectantes Físicos. En la práctica dentro de este grupo se encuentran sólo los rayos
ultravioletas (UV), aunque se han realizado pruebas con otros métodos.
Si bien todos los métodos de desinfección señalados son aplicados en la desinfección de los
efluentes depurados, debe indicarse que es la cloración con hipoclorito el sistema más
difundido, con independencia de las dimensiones de las plantas de tratamiento y de las
condiciones de funcionamiento.
De hecho, se considera que las desinfecciones mediante dióxido de cloro y mediante ozono
no son adecuadas en pequeñas plantas de depuración, pues requieren de un mayor personal
especializado y de una fuerte vigilancia en su uso. Algo parecido ocurre con el cloro gaseoso
que es de manejo peligroso y exige unas instalaciones adecuadas.
Por ello, y desde un punto de vista económico, los rayos UV parecen ser la primera
alternativa a la cloración simple, esto es, sin decloración posterior para evitar efectos tóxicos
en el medio receptor de un exceso de cloro activo (operación que, en muchos casos, anula la
ventaja económica de la cloración).
En la tabla 7.8 se muestran algunos organismos presentes en las aguas residuales y las
enfermedades que pueden provocar.
Tabla 7.8: Ejemplos de organismos de interés higiénico, que pueden estar presentes en las
aguas y enfermedades que pueden provocar de estar en condiciones y concentraciones
adecuadas.
Organismo Enfermedades provocadas
Bacterias
•Salmonella (1.700 tipos aprox)
•Salmonelosis, fiebres tifoideas, etc.
•Shigella (4 especies)
•Sigelosis disentería bacilar.
•E. Coli. (tipo entero-
•Gastroenteritis.
patógenos)
Virus entéricos
•Gastroenteritis.
•Rotavirus
•Gastroenteritis: anomalías cardíacas,
•Enterovirus (67 tipos)
meningitis, etc.
•Parvovirus (al menos 2 tipos)
•Gastroenteritis.
•Hepatitis A
•Hepatitis infecciosa.
•Adenovirus
•Enfermedades respiratorias: conjuntivitis, etc.
Protozoos
•Balantidium Coli •Balantidiosis.
•Entamoeba hystolytica •Amebiasis o disentería amebiana.
•Giardia lamblia •Giardiasis.
Otros
•Nemátodos (10 tipos aprox.) •Ascaridiosis, trichuriasis, etc.
•Cestodes (4 tipos aprox.) •Teniasis, equinococosis, etc.
7.7.1. Desinfectantes químicos
[Link]. Cloración
El cloro (Cl2) es un gas tóxico (sofocante) de color amarillo/verdoso, fácilmente identificable
por su olor, muy irritante e insoluble en agua y que se utiliza para la desinfección de las
aguas bajo diferentes formas químicas: cloro gaseoso, hipoclorito sódico o dióxido de cloro.
El equilibrio de esta última reacción se desplaza según sea el pH del agua. Así, a pH algo
superior a 5, el cloro está todo bajo forma de ácido hipocloroso, mientras que a pH de 7,4 la
solución contiene igual cantidad de ácido hipocloroso que de iones hipoclorito.
En cualquier caso, la suma [ClO-] + [HClO] define la cantidad de “Cloro Residual Libre”.
La eficacia desinfectante del HClO es 40-80 veces mayor que la del ClO -. Si bien todavía no
está muy clara su forma de actuación, se sabe que ésta implica la inhibición de las enzimas
esenciales del metabolismo celular y la destrucción de constituyentes celulares. A pesar de
su amplio espectro de actuación, son poco efectivos frente a esporas, micobacterias y virus.
El cloro posee una elevada actividad química por lo que, más allá de las reacciones de
hidrólisis descritas, su introducción en el agua produce un complejo sistema de reacciones
que afectan tanto a la fracción orgánica como a la inorgánica.
En este caso la suma [NH 2Cl] + [NHCl2] define la cantidad de “Cloro Residual Combinado”
(a pH 8 el NCl3 está ausente) que, unido al cloro residual libre, determina el contenido de
“Cloro Residual” que es el que asegura la desinfección.
La reacción del sulfuroso (seguramente el declorante más empleado) con las cloraminas es
como sigue:
Esta reacción es muy rápida por lo que pocos minutos de mezcla y contacto son suficientes.
Dosaje y contacto
Como norma, sobre el agua ya depurada biológicamente, las concentraciones de cloro activo
usadas son inferiores a 10 mg/l, siempre que el tiempo de contacto sea superior a 30 minutos
(con un valor aconsejable de 60 minutos).
Finalmente, mencionar que el conocido sabor residual que deja en las aguas es resultado de
la formación de los compuestos organoclorados que se han ido enumerando.
[Link]. Ozonización
El ozono es un oxidante muy enérgico, incluso más que el cloro, de acción independiente del
pH por lo que se puede usar para destruir compuestos orgánicos, como por ejemplo fenoles
sin formar compuestos intermedios indeseables (el ozono no forma subproductos en sus
reacciones por lo que no deja sabores) y considerar la desinfección como un beneficio
adicional ya que su tiempo de residencia en el agua es mucho menor que el del cloro (no
deja un grado de desinfección residual) por lo que se deberá prevenir una posible
contaminación posterior de las aguas tratadas en los casos en que éstas se destinen al
consumo.
Reacción de los fenoles con el ozono (obsérvese que no hay formación de subproductos de
reacción):
7.7.2. Desinfectantes físicos
[Link]. Radiación ultravioleta
La zona del espectro electromagnético con longitudes de onda comprendidas entre los 450 y
los 15 nm corresponde a la llamada radiación ultravioleta (UV), aunque la longitud de onda
más eficaz como biocida está alrededor de los 260 nm.
Los sistemas entubados (tubos de teflón) han sido los primeros en ser utilizados, pero
recientemente han empezado a difundirse los de canales, sobre todo por la mayor
simplicidad de uso. De hecho, la limpieza periódica de las lámparas se facilita en las
instalaciones de canales ya que los “Paquetes-Lámpara” pueden extraerse en bloque y
sumergirse en la solución de limpieza (ácido cítrico o fosfórico al 5%) sin tener que
desmontar ni extraer cada lámpara simple.
7.8. Tecnologías de oxidación avanzada (AOPS)
7.8.1. Generalidades
Existen multitud de compuestos como los plaguicidas, que presentan una alta estabilidad y,
en consecuencia, una gran dificultad para su total degradación. Por esta razón, muchas
veces resulta necesario adoptar sistemas más efectivos.
7.8.2. Fotocatálisis solar
Los elementos que intervienen en el proceso son: la luz solar, un sustrato o contaminante, un
oxidante (aire, oxígeno, H 2O2, S2O8) y un fotocatalizador (TiO 2, Fe, Cu, Cr, catalizadores
orgánicos, etc.) que puede ser un sólido semiconductor (fotocatálisis heterogénea) o bien
estar disuelto en el agua a tratar (fotocatálisis homogénea).
El proceso se basa en provocar una alteración fotoquímica del contaminante como resultado
de la absorción de radiación por otra especie fotosensible (catalizador).
Objetivo
Proporcionar una idea de las dimensiones de una EDAR a partir de una serie de
parámetros de entrada tales como el caudal y la carga contaminante.
8.1. Dimensionado y cálculo de un sistema de depuración de aguas mixtas
Supondremos que el origen de las aguas residuales se puede desglosar en los siguientes
focos:
•Doméstico: se trata de la planta depuradora de una localidad de 30.000 habitantes de
población media y 40.000 habitantes de población máxima.
•Industrial: en el término municipal hay una bodega que vierte sus aguas residuales a la
misma depuradora.
8.1.1. Cálculos previos
[Link]. Caracterización de las aguas residuales
[Link] residuales de origen doméstico en situación normal: Esta caracterización se
realiza únicamente con los habitantes residentes (los valores adoptados son los típicos,
según la bibliografía, de las aguas residuales domésticas).
Población (Aprox.) 30.000 Habitantes
Dotación hídrica per càpita 200-300 l/día
DBO5 por persona 75 g/día
DQO por persona 150 g/día
Sólidos en Suspensión (SS) por 60 g/día
persona
N2 por persona 12 g/día
Fósforo total (P) 3 g/día
Aceites y grasas por persona (ac. y 30 g/día
g)
Con los valores anteriormente supuestos se realiza el cálculo del caudal total de
influente y de su carga contaminante, multiplicando los valores por el número de
habitantes en situación normal y ajustando las unidades.
Caudal total 9.000 m3/día
2.250 kg DBO5/día
4.500 kg DQO/día
1.800 kg SS/día
Carga contaminante
360 kg N2/día
90 kg P/día
900 kg ac. y g./día
[Link] residuales de origen doméstico en situación de carga máxima: En los cálculos
se incluye la población de residentes, los trabajadores temporales y los turistas:
Población (Aprox.) 40.000 Habitantes
Caudal total. 12.000 m3/día.
3.000 kg DBO5/día.
6.000 kg DQO/día.
2.400 kg SS/día.
Carga contaminante.
480 kg N2/día.
120 kg P/día.
1.200 kg ac. y g./día.
[Link] residuales de origen industrial en situación de carga máxima: se considera la
época en la que las industrias de la localidad están en plena producción. Como que se trata
de una bodega, se considera la época de vendimia porque ésta es, para este tipo de
industria, la de mayor producción de agua residual y de un agua residual con una mayor
carga contaminante:
Producción media de campaña 448.000 Hl de vino
Duración de la vendimia 40 días
Producción diaria 11.200 Hl de vino/día
Caudal de aguas residuales 1,5 l A.R./l vino
3.095 mg DBO5/l
Carga contaminante media de una
9.000 mg DQO/l
bodega
1.500 mg SS/l
Con estos datos podemos calcular el caudal y la carga contaminante del agua residual
que generará nuestra bodega.
Multiplicando este caudal por los valores de la carga contaminante media de una
bodega y ajustando las unidades, obtenemos la carga contaminante del efluente de
nuestra bodega.
Caudal de aguas residuales 1.680 m3/día
5.200 kg DBO5/día.
Carga contaminante 15.120 kg DQO/día.
2.520 kg SS/día.
[Link]. Cálculo del volumen total de influente y de su carga contaminante
Para transformar la carga contaminante a unidades adecuadas, dividimos los valores entre el
caudal y ajustamos las unidades:
600 mg DBO5/l
Contaminación media que llegará
1.544 mg DQO/l
a la instalación
360 mg SS/l
[Link]. Características que debe tener el efluente según la legislación vigente
Las características del efluente se ajustan a los niveles fijados en la Directiva del Consejo de
la CEE de 21 de mayo de 1991 (91/271 CEE):
DBO5 no superior a 25 mg/l.
SS no superior a 35 mg/l.
La carga hidráulica expresa el caudal de agua residual que puede atravesar una unidad de
superficie y el tiempo de retención expresa el tiempo que permanece el agua residual en el
desarenador-desengrasador. Para poder iniciar los cálculos adoptaremos unos valores que
son considerados como típicos para estas magnitudes:
Como solución escogemos dos depósitos de 32,7 m 2 de superficie horizontal (Sh) cada uno.
Los valores típicos para desarenadores aireados, a los cuales se puede asimilar un
desarenador-desengrasador aireado como el que estamos dimensionado, poseen una
anchura entre 2,5 y 7 m y una longitud entre 7,5 y 20 m. Escogemos una longitud del canal (l)
de 10 m, por lo que la anchura del canal (a) deberá ser de 3,3 m, ya que:
a = Sh/l; a = 32,7 m2/10m = 3,27 m, aproximadamente 3,3 m
V=ax1xh
El suministro típico de aire en los desarenadores aireados es de 0,3 m 3/m long. min. Por
tanto, el caudal de aire a aportar es:
0,3 m3/m long. min x 10 m long. = 3 m3/min
Este caudal equivale a 180 m3aire/h.
Esta aireación se llevará a término con difusores no porosos de eje longitudinal, sumergidos
dentro del desarenador y adosados a una de las paredes manteniéndose a una determinada
profundidad bajo el agua (normalmente a 0,45-0,6 m por encima del plano normal del fondo).
Su aportación de aire se fija en 15 m 3/h (según la bibliografía este tipo de difusores dan
caudales de entre 7 y 75 m3/[Link]), por lo que serán necesarios:
Para determinar la cantidad de arena extraída se acepta como valor típico 0,015 l de
arena/m3. Si la concentración de arena de la mezcla arena-agua se estima en 0,5%, el
caudal de aspiración para los distintos caudales de entrada es:
Caudal Medio de agua-arena: 570 m3/h x 0,015 l/m3 x (100/0,5) = 1.710 l/h
Caudal Punta de agua-arena: 1.568 m3/h x 0,015 l/m3 x (100/0,5) = 4.704 l/h
Por lo tanto, la carga contaminante del efluente del tratamiento primario estará caracterizada
por los siguientes valores:
DBO5: 600 mg/l x 0,7 = 420 mg/l (So).
S.S.: 360 mg/l x 0,5 = 180 mg/l.
8.1.4. Cálculo del tratamiento de fangos activos
El caudal a tratar es de 13.680 m 3/d (12.000 m3/d de aguas residuales urbanas más 1.680
m3/d de aguas residuales industriales).
Figura 8.5. Esquema de las entradas de sólidos solubles en el reactor de fangos activos. SS
son los sólidos solubles del influente, SSR son los del reactor y SSF los del fango. Las siglas
V y NV indican si son o no volátiles.
Figura 8.6. Esquema del tratamiento secundario con indicación de la DBO 5 del agua
residual a la entrada y a la salida del tratamiento.
donde:
Q = Caudal de agua residual a tratar (en m3/d).
X = Concentración de microorganismos en el interior del reactor (en mgSSVR/l).
Oc = Tiempo de retención celular (en días).
So= DBO5 del influente que entra en el tratamiento secundario (en mg/l).
S = DBO5 no consumida en el tratamiento secundario (en mg/l).
Y = Coeficiente máximo de crecimiento microbiótico en el reactor expresado como la
relación de masa de células formadas y la masa de substrato consumido.
O = Tiempo de retención hidráulica (en días).
Kd = Constante de muerte en reacciones cinéticas de primer orden (en días -1).
Q X Oc So S
13.680 3.750mg/ 10 d 420 mg/l 7 mg/l
m3/d l
Los valores típicos de los coeficientes cinéticos son:
Y = Valores entre 0,4 y 0,8 mg SSVR/mgDBO 5. Tomaremos como valor de 0,6
mgSSVR/mgDBO5.
Kd = Valores de entre 0,04 y 0,075 d-1. Tomaremos un valor de 0,06 d-1.
Por tanto:
donde:
Yobs = coeficiente observado de crecimiento microbiótico expresado como la relación
de masa de cálculos formados y la masa de substrato consumido.
Kd = constante de muerte en las reacciones cinéticas de primer orden (días -1).
Oc = tiempo de retención celular (en días).
PSSVF = Yobs. Q (So - S).
donde:
Q = caudal de agua residual a tratar (en m3/d).
So= DBO5 del influente que entra en el tratamiento secundario (en mg/l).
S = DBO5 no consumida en el tratamiento secundario (en mg/l).
PSSVF = cantidad de sólidos en suspensión volátiles a purgar diariamente (en
kgSSVF/d).
Está Yobs también se mantendrá en el fango, por lo que se puede expresar como:
Yobs = 0,375 mgSSVF/mgDBO5
donde:
V = volumen necesario del reactor (en m3).
Oc = Tiempo de retención celular (en días).
X = Concentración de microorganismos en el interior del reactor (mgSSVR/l).
Qe = caudal de agua de salida (en m3).
Q = caudal que entra en el reactor (en m3).
Xe = concentración de microorganismos en el agua de salida:
Xe = Smicroorg · Y = 13 mgDBO5/l; 0,6 mgSSV/mgDBO5 = 7,8 mgSSV/l.
Xr = contenido en sólidos en suspensión volátiles (SSVF) en fango de retorno (en
mgSSVF/l).
Figura 8.8. Esquema de los caudales que entran y salen del tratamiento secundario.
Para hacer este balance se parte de la base de que la masa que entra en el reactor en una
unidad de tiempo, tiene que ser igual a la masa que sale de este reactor en esa unidad de
tiempo. Para plantear los cálculos multiplicamos los caudales por la cantidad de
microorganismos que entran y salen del reactor:
Q · Xo + Qr · Xr = (Q + Qr)·X
La concentración de microorganismos en el caudal de entrada la hemos considerado nula
(Xo = 0), por tanto:
Es decir, recircularemos el 82% del caudal de entrada (Q). Como que Q=13.680 m 3/d, el
caudal del fango a recircular (Qr) será: Qr = 11.218 m 3/d.
La tasa específica de utilización del substrato (U) es la cantidad real de DBO 5 que se registra
en el fango por unidad de tiempo y en función de una cantidad determinada de
microorganismos:
[Link]. Cálculo de la carga aplicada por unidad de biomasa del fango
La carga aplicada por unidad de biomasa (F/M) es la cantidad teórica de DBO 5 que se
registra en el fango por unidad de tiempo y en función de una cantidad determinada de
microorganismos:
Oxígeno necesario
Este cálculo está basado en la DBO última y sin considerar el O 2 necesario para la
nitrificación:
Consideramos que el factor de conversión (f) para pasar el valor de la DBO 5 a DBO
última es 0,68 (correspondiente a un valor de K de 0,1 d -1 en la ecuación de la DBO).
Por tanto:
•El aire necesario por unidad de volumen de agua residual será:
Conclusión
Donde:
Q24 = Caudal medio (en m3/h).
IVF = Índice Volumétrico Medio. Permite estimar las características de
sedimentabilidad del fango. Se define como el volumen ocupado por un gramo de
fango tras 30 minutos de sedimentación en un cilindro graduado de 1.000 ml. Su valor
es característico y varía según la concentración de los sólidos en el líquido mezcla.
Los valores observados en una planta determinada no deben compararse con otros
valores mencionados en la bibliografía, a menos que se sepa que las condiciones de
funcionamiento son semejantes. Sin embargo, como se debe adoptar algún valor, se
considera que para fangos activos los IVF correctos son de 200-220 cm 3/g.
Tomaremos un valor de 0,225 m3/kg siguiendo con el criterio conservador adoptado.
SSVR = Concentración del líquido de mezcla. Ya se ha definido, en el cálculo del
reactor de fangos activos, que su valor es de 3.750 mg/l.
S = Superficie del Decantador Secundario.
•Calculamos el valor de S:
Para adoptar números redondos tomaremos un decantador de 700 m 2.
Carga de Sólidos Superficial (CSS) expresa la cantidad de sólidos que puede atravesar una
unidad de superficie. Según la bibliografía, para un proceso de fangos activos su valor debe
estar comprendido entre 3 y 6 kgSS/m2.h.
La altura (h) de los depósitos de sedimentación de sección circular para fangos activos se
sitúa entre 3,5-5 metros. Para este cálculo optamos por un valor de 4 m. Por tanto, el
volumen total de sedimentación secundaria es:
V = S x h = 700 m2 x 4 m = 2.800 m3
Al tratarse de un volumen realmente importante se puede optar por dos depósitos de 1.400
m3 de capacidad cada uno, por lo que la superficie de cada depósito será:
y el radio (r) y el diámetro (D) de cada depósito serán:
D = 2 · r = 2 · 10,5 m = 21 m
Volumen real de cada depósito = 1.385 m3
Por cada depósito circula la mitad del caudal medio de 570 m 3/h, es decir, 285 m3/h. Además
sabemos que el volumen real de cada depósito es de 1.385 m 3.
Con todo ello podemos calcular el tiempo de retención hidráulico (O) en el sedimentador
secundario:
Este valor se encuentra entre los aconsejados para un proceso de fangos activos, que son
entre 3 y 5 horas.
Conclusión
Número de Depósitos 2
Diámetro de los Depósitos 21 m
Superficie de los Depósitos 350 m2
Altura de los Depósitos 4m
Volumen de los Depósitos 1.385 m3
Carga Hidráulica Superficial 0,69 m3/m2.d
Carga de Sólidos
3,1 kgSS/m2.h
Superficial
Tiempo de Retención
4,9 h.
Hidráulica
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