MA002
MA002
Presentación
Aunque es difícil establecer una definición, la ecología -también denominada biología de los
ecosistemas- es una ciencia interesada en explicar las interacciones entre un organismo y su
ambiente y entre los organismos entre sí.
Por último, no podía faltar un apartado dedicado a la acción antrópica sobre los ecosistemas. Los
efectos negativos de la explotación humana sobre los ecosistemas terrestres reflejada en la
agricultura intensiva, la pérdida de suelo fértil, el uso de plaguicidas, incendios, etc., y las
repercusiones sobre los ecosistemas acuáticos en forma de eutrofización, por poner un ejemplo,
representan episodios de insostenibilidad propios de la época en que vivimos. En este sentido,
deben establecerse políticas tecnológicas, económicas y sociales tendentes a evitar las causas
de la degradación, pues una vez ésta se ha producido, resulta muy complicado restablecer las
condiciones naturales que el ecosistema tenía anteriormente.
Resumen del
Capítulo Objetivo particular Aportación y resultado conseguido
capítulo
La energía en
Análisis del flujo de energía asociado a
los
los ciclos de nutrientes.
Dar a conocer la ecosistemas
relación íntima que
establecen los Conocimiento del proceso de energía y
Producción
Capítulo 5 organismos con el materias primas de los organismos
primaria
medio y la autótrofos.
dependencia
funcional entre ellos. Conocimiento del proceso de energía y
Producción
materias primas de los organismos
secundaria
heterótrofos.
Importancia del ciclo hidrológico como
Ciclo del agua un sistema dinámico regido por un flujo
Dar a conocer la constante.
importancia que
Capítulo 6 tienen los ciclos de
materia y energía en Estudio de la transferencia de
Ciclos de
los seres vivos. elementos químicos entre el mundo
nutrientes
inorgánico y orgánico.
Objetivo
Dar a conocer algunos aspectos básicos sobre la ciencia de la ecología.
Los primeros hombres que poblaron la Tierra ya se preocupaban por cuestiones estrechamente
relacionadas con la ecología. Su supervivencia dependía de la recolección de alimentos, de la
caza y de la pesca y, en consecuencia, debían saber bien dónde y cuándo podían encontrar a
sus presas. Más tarde, cuando se hicieron agricultores y ganaderos, tuvieron que aprender qué
época del año era la más apropiada para la siembra y cuáles eran las necesidades nutritivas de
sus animales. Su perduración como especie parece indicar que los conocimientos que poseían
acerca de su entorno no eran ni mucho menos superficiales.
Una manera de alcanzar los conocimientos precisos para desentrañar los mecanismos que
operan en la naturaleza es la enumeración sencilla y directa de los fenómenos biológicos. Los
inicios de la ecología fueron puramente descriptivos y los primeros ecólogos dedicaron sus
esfuerzos a concretar y a clasificar los distintos elementos que componían la realidad que
querían llegar a comprender.
Basándose en estos datos, la ecología moderna se ha dedicado a elaborar teorías que permitan
explicar el origen y los mecanismos de las interacciones de los organismos vivos entre sí y de
éstos con el mundo inanimado. Pretende elaborar modelos que se puedan confrontar con la
realidad y que proporcionen predicciones comprobables. A menudo, estos modelos son tan
biológicos como matemáticos.
1.2. Definición y objetivos
La ecología es
•El conjunto de las relaciones del animal con su medio ambiente orgánico e inorgánico (Haeckl,
1869).
•La historia natural científica (Elton, 1927).
La mayoría de estas definiciones son demasiado vagas y no ayudan a concretar cuál es el objeto
de estudio de la ecología. Probablemente la mejor definición, al menos la más completa, sea la
de Krebs que se podría reescribir como sigue:
1.3. Niveles de organizació
1.3. Niveles de organización
Los científicos suelen “estructurar” o “dividir” la realidad que estudian para así comprenderla
mejor. Por ejemplo, algunos químicos se preocupan de desentrañar la estructura atómica de los
elementos, mientras que otros centran sus esfuerzos en averiguar cómo estos elementos, al
combinarse unos con otros, dan lugar a moléculas más complejas.
De igual manera los biólogos han “compartimentado” la naturaleza y la materia viva que la
compone en niveles de organización. Cada uno de ellos representa un grado de complejidad y de
organización biológica diferente, de manera que los niveles superiores “incluyen” o “están
constituidos” por los niveles inferiores ( figura 1.1).
La ecología se interesa principalmente por los organismos, las poblaciones, las comunidades, los
ecosistemas y la biosfera.
Figura 1.1. La materia viva se puede estructurar en niveles de integración. Los niveles superiores incluyen a
los niveles inferiores.
Un organismo es un sistema biológico funcional que puede estar formado por una sola célula
(organismos unicelulares) o por millones de células especializadas y organizadas en tejidos y en
órganos.
Una población es un grupo temporal y espacial (esto es, que vive en un lugar determinado y en un
momento determinado) de individuos de una misma especie que se reproducen por
intracruzamiento (que se aparean entre sí).
Figura 1.2. Ecosistemas presentes en los Cerros Orientales colombianos, un ejemplo claro de los socio-
ecosistemas al evidenciarse el poder transformador del hombre.
Los niveles de integración no están aislados unos de otros. Por ejemplo, un organismo forma
parte a la vez de una población, de una comunidad, de un ecosistema y de la biosfera. Puesto
que los niveles de integración están relacionados entre sí, cada uno de ellos influye directa o
indirectamente sobre los demás. Una comunidad está formada por numerosas poblaciones y son
éstas las que determinan algunas de sus características y de sus propiedades, aunque no todas.
De ese modo, en cada nivel surgen nuevas propiedades que no se encuentran en los niveles
inferiores. Podemos hablar de la densidad de una población, pero no de la diversidad de especies,
atributo éste propio de las comunidades. Sin embargo, la diversidad de una comunidad vendrá
condicionada en gran parte por la densidad de las poblaciones que la componen.
A pesar de las evidentes interrelaciones que existen entre los distintos niveles de integración, los
ecólogos abordan el estudio de la ecología dividiéndola en partes. Así, es posible hablar
de autoecología (la ecología de los organismos), de ecología de poblaciones (sinecología), de ecología
de comunidades y de ecología de ecosistemas.
Figura 1.3. Páramo de Sumapaz (Colombia), el páramo más grande del mundo.
Cada nivel de organización tiene tres atributos principales que permiten hacer una evaluación y
seguimiento a lo largo del tiempo ( tabla 1.1):
•Composición: corresponde a la identidad y variedad de elementos, por lo cual incluye lista de especies y
medidas de diversidad de especies y diversidad genética.
•Estructura: es la organización o patrones físicos de un sistema, desde la complejidad de hábitat como una
medida entre las comunidades hasta los patrones de parches a nivel de paisaje.
•Función: involucra procesos ecológicos y evolutivos, incluyendo el flujo de genes, disturbios y ciclaje de
nutrientes.
Procesos de disturbio,
Identidad, distribución,
Heterogeneidad, tasas de ciclaje de
riqueza y proporción
conectividad, unión nutrientes, tasas de flujo
de parches; patrones
Paisaje especial, porosidad, de energía, tasas de
colectivos de
(regional) fragmentación, erosión y procesos
distribución de
frecuencia y distribución geomorfológicos e
especies (riqueza y
de tipo de parche. hidrológicos, patrones de
endemismos).
uso por parte del hombre.
Identidad, abundancia
relativa, frecuencia, Sustrato y variables del
Biomasa y recursos de
riqueza, dominancia, suelo, biomasa de la
productividad, tasas de
diversidad de vegetación y fisionomía,
herbivoria, parasitismo y
Comunidad - especies, proporción abundancia, densidad y
depredación, tasas de
ecosistema de especies distribución de rasgos
colonización y extinción
endémicas, exóticas y físicos claves,
local, tasas de uso
amenazadas, disponibilidad de agua y
humano e intensidad.
proporción de formas recursos.
de vida.
Dispersión
(microdistribución y Procesos demográficos
macrodistribución), (fertilidad, sobrevivencia,
Abundancia absoluta y
Población - estructura de la mortalidad), fluctuaciones
relativa, frecuencia,
especie población (sexo, edad), poblacionales, historia de
biomasa y densidad.
variables del hábitat, vida, fenología, tasas de
variabilidad morfológica crecimiento, adaptación.
entre los individuos.
2. Autoecología
Objetivo
Proporcionar algunas nociones sobre la adaptación al medio ambiente de las especies.
Los individuos son sistemas biológicos funcionales que viven en un ambiente cambiante y
heterogéneo. La evolución ha hecho que los individuos de cada especie sólo sean capaces de
sobrevivir en unas condiciones ambientales determinadas y no en otras, de modo que a lo largo
del tiempo evolutivo se ha establecido una correspondencia entre las condiciones ambientales y
las características de las especies.
Las relaciones que establece un organismo con su medio ambiente son ineludibles e inevitables.
De él obtiene alimento, agua y energía y no es posible concebir a un organismo sin su medio.
Un organismo ocupa un determinado lugar porque las condiciones ambientales de ese lugar le
son favorables. Se produce un “acoplamiento” entre el organismo y su medio. Pero los ambientes
naturales cambian, entonces los organismos se ven obligados a adaptarse a las nuevas
condiciones ambientales.
El concepto de adaptación ayuda a explicar la capacidad que tiene un organismo para vivir en el
ambiente en el que vive y para “hacer” las cosas que hace.
La adaptación es cualquier cambio de los organismos que se produce como resultado de una
experiencia ambiental. Supone una mejora de la capacidad del organismo para continuar
creciendo y reproduciéndose en relación a otros organismos que se han visto expuestos a la
misma situación ambiental y que no han experimentado tal mejoría.
En ecología, el uso más común que se da a este concepto está íntimamente relacionado con la
selección natural. Se considera que la adaptación es cualquier aspecto de la forma o del
comportamiento de los organismos que “razonablemente se ve” que es el resultado de la
selección natural. No obstante, más adelante se tratará este punto con más amplitud.
•La luz.
•La estructura del suelo.
Factores físico-químicos •La salinidad del agua.
•El pH.
•El fuego.
•La depredación.
•El parasitismo.
Factores biológicos •La competencia.
•Las enfermedades.
•Las pautas de comportamiento.
Otro aspecto a considerar es el uso que hace un organismo de los recursos que tiene a su
disposición.
Cada organismo dispone de una cierta cantidad de recursos (por ejemplo, nutrientes) que son
transformados en energía. El organismo emplea esta energía para mantenerse, crecer y
reproducirse.
El hábitat de una especie es la gama de entornos donde aparecen los individuos que la forman.
Dicho de otra forma, es el lugar donde los organismos viven.
Según el tiempo:
Constante: no varía en el tiempo. Siempre es favorable o desfavorable.
Estacional: los organismos perciben el paso de las estaciones.
Según el espacio:
Si el hábitat es la “dirección” del organismo (el lugar donde vive), el nicho es su “profesión” (lo
que el organismo hace).
El nicho fundamental se define como el conjunto de condiciones ambientales óptimas bajo las
cuales un organismo puede vivir.
Si el nicho fundamental es el espacio ideal donde una especie puede vivir, el nicho realizado se
define como el espacio real donde una especie vive. El nicho realizado es el conjunto real de
condiciones en las que un organismo vive.
Figura 2.3. El nicho realizado es igual al nicho fundamental más las interacciones que establecen los
organismos con el medio ambiente y con otros organismos.
Así, si definimos el espacio del nicho como todo el conjunto de valores ambientales que ofrece el
nicho, el nicho fundamental y el nicho realizado se pueden representar según la figura 2.4.
Figura 2.4. El nicho realizado es una parte de las condiciones que ofrece el nicho fundamental.
Cuando dos organismos utilizan uno o más recursos iguales o comparten algún factor ambiental,
los nichos de estos organismos se solapan y entre ellos se establecen relaciones de
competencia.
La amplitud del nicho de los organismos de una especie determinada coincide con los límites de
tolerancia que presentan esos organismos con respecto a todos los factores limitantes con los
que interaccionan.
Los organismos que tienen una amplitud de nicho grande pertenecen a especies
generalistas y los que tienen una amplitud de nicho pequeña pertenecen a especies
especialistas.
Figura 2.5. Macroinvertebrados acuáticos u organismos indicadores de buena calidad del agua y especialistas.
La selección es un concepto sencillo, pero expresiones tales como “la lucha por la existencia” o
“la supervivencia del más apto” hacen que con frecuencia la teoría de la selección natural se
interprete de una manera errónea. A veces se confunde con la evolución. En realidad, la
evolución trata de cambios en el tiempo mientras que la selección natural sólo es uno de los
mecanismos que explican como han tenido lugar estos cambios. También se cree que la
selección natural opera mediante la mortalidad diferencial entre los organismos, cuando en
realidad opera sólo mediante el éxito reproductivo diferencial entre organismos que pertenecen a
una misma población.
Así, el numero de descendientes de los individuos que posean un determinado carácter que
cumpla las condiciones anteriores, dejaran más o menos descendientes en función de las
relaciones que establezcan con el ambiente. Los individuos de mayor éxito reproductivo
aportarán más descendientes a la siguiente generación que, a su vez, tendrán mayores
posibilidades de sobrevivir y de dejar nuevamente más descendientes.
La selección natural actúa cuando existe un excedente de individuos de una misma especie en
un lugar y en un momento concreto y cuando la supervivencia de estos individuos depende de un
carácter que es genéticamente heredable.
3. Ecología de poblaciones
3. Ecología de poblaciones
Objetivo
Sentar las bases de la dinámica poblacional y de los ecosistemas.
Las poblaciones naturales no están aisladas las unas de las otras. En muchas ocasiones una
especie no se ve afectada por la presencia o ausencia de otra especie. Sin embargo, en algunos
casos, las poblaciones interactúan con poblaciones de especies diferentes estableciendo
interacciones de competencia o de depredación que afectan a la densidad de las poblaciones de
una manera decisiva.
Figura 3.1. Dinámica poblacional. La natalidad y la inmigración hacen que la densidad de una población
aumente, mientras que la mortalidad y la emigración hacen que la densidad disminuya.
Las variaciones de la densidad de una población de una generación a otra son debidas a
cambios en uno de estos parámetros.
Se puede hablar de densidad absoluta de una población (número de individuos por km2 o por m2)
o de densidad relativa (determinar si en un área hay más individuos que en otra).
La manera más directa de saber cuántos individuos componen una población es contarlos uno a
uno. Pero por lo general esto sólo es posible para organismos de un determinado tamaño
(mamíferos, plantas grandes, aves...) o para organismos pequeños (invertebrados) de movilidad
reducida como, por ejemplo, los cirrípedos (percebes, balanos...).
[Link]. Métodos de muestreo
Generalmente sólo es posible contar una muestra de la población. Entonces se utilizan estos
datos para estimar mediante pruebas estadísticas el número total de individuos que componen la
población.
Figura 3.2. Mediante un muestreo correcto es posible estimar cuál es el tamaño real de la población.
Para que una muestra sea estadísticamente significativa (esto es, que permita obtener
conclusiones estadísticas no erróneas) debe ser aleatoria (cada individuo de la población debe
tener las mismas probabilidades de estar incluido en la muestra) y representativa (la muestra
debe contener todos los tipos diferentes que aparecen en la población). Que una muestra sea
aleatoria depende del método de muestreo empleado. Que sea representativa depende, además
del método de muestreo, del tamaño de la muestra.
El método de muestreo adecuado para medir, por ejemplo, la densidad de una población de
cabras montesas no permite evaluar la densidad de protozoos de un lago. La elección de un
método de muestreo o de otro dependerá de la movilidad y del tamaño del organismo con
respecto al hombre, del tipo de estudio que se desee realizar y de los métodos de análisis
estadístico que se vayan a utilizar una vez reunidos los datos. Así, en ecología, sólo mediante
una meticulosa planificación previa del trabajo se pueden obtener los resultados esperados.
El muestreo estratificado también se basa en muestreos aleatorios parciales, sólo que esta vez el
territorio en estudio se divide en estratos siguiendo criterios ecológicos y no patrones repetitivos.
Este tipo de muestreo pretende comprobar hipótesis planteadas previamente o dar respuestas a
preguntas concretas.
En la práctica, los dos métodos de muestreo más utilizados son el uso de cuadrados y el método de
captura-recaptura.
[Link] de cuadrados: consiste en contar el número de individuos que hay en varios cuadrados que tengan una
superficie conocida y extrapolar el promedio al área total de estudio. En realidad, no es necesario trabajar con
cuadrados, por lo que se puede utilizar la figura geométrica que se adecue más a las características del terreno o
del organismo en estudio. Para que los resultados obtenidos mediante este método sean fiables, se deben cumplir
tres requisitos:
a)Es preciso conocer exactamente la población de cada cuadrado.
b)Es preciso conocer el área de cada cuadrado.
c)Los cuadrados deben ser representativos del área total por lo que los muestreos deben hacerse al azar.
EJEMPLO
El uso de parcelas es el método más común para muestrear plantas y se emplean frecuentemente para
muestrear las poblaciones de muchos invertebrados. Cuando se utilizan adecuadamente, proporcionan una
buena estimación, no sólo de la densidad de la población sino también de su variabilidad.
Figura 3.3. Ejemplos de parcelas empleadas para medir poblaciones de vegetación a) terrestre y b) acuática.
Fuente: modificado de Ramírez, 1998.
Se obtuvieron 32 individuos.
Puesto que tenía 0,08 m2 de superficie, la densidad estimada fue de 10,8 ciempiés por m 2.
2.Métodos de captura-recaptura: la técnica de captura, marcaje, suelta y recaptura se emplea en estudios de
animales. Generalmente, este método se utiliza para estudiar las variaciones que sufre el tamaño de una
población, por lo que es necesario hacer sucesivas capturas y recapturas separadas por intervalos de tiempo
determinados. Así, además de proporcionar una estimación de la densidad, esta técnica aporta datos acerca de los
nacimientos y de las muertes que tienen lugar en la población.
Este método presenta algunos inconvenientes:
·Algunos animales marcados pueden aprender a esquivar las trampas, por lo que el muestreo deja de ser al azar.
·El marcaje puede debilitar al animal y aumentar la posibilidad de que muera (por ejemplo, cuando los peces son
sacados del agua).
·Las marcas a veces se pierden.
Aplicando este método sucesivamente a intervalos de tiempo determinados, es posible elaborar censos
múltiples de una población y estudiar la evolución de su tamaño.
La manera de marcar a los animales depende del organismo (medidas, costumbres, etc.) y del tipo de
estudio. Las más utilizadas son:
·El anillado para estudios de aves.
·Lacas para estudios de insectos.
·Rascado de alas para estudios de mariposas.
·Cortes de pelo para estudios de mamíferos.
·Muescas en las aletas para estudios de peces.
·Chips, amputaciones, hilos con bolas de colores, colorantes cutáneos y subcutáneos.
Figura 3.5. El uso de anillos para el seguimiento de poblaciones de aves, tal es el caso de la candelita
(Myioborus ornatus) en la cordillera de los Andes.
EJEMPLO
Dahl (1919) marcó truchas (Salmo fario) en Noruega para determinar el número de individuos disponibles
para la pesca. Capturó y marcó 109 truchas y, posteriormente, recapturó 177 truchas 57 de las cuales
estaban marcadas. Según estos datos, se obtuvo:
Los métodos de medida de la densidad relativa se basan en alguna característica del organismo
que está relacionada con el tamaño de la población. En realidad, no proporcionan ninguna
estimación de la densidad absoluta, sino que dan una medida más o menos precisa de la
abundancia de los individuos de la población.
[Link] de alimentación: la cantidad de cebo comido, por ejemplo, por ratas y ratones, permite
verificar variaciones en la densidad de la población.
[Link]: cuestionarios repartidos entre cazadores o deportistas pueden servir para obtener
una estimación subjetiva de los cambios de población de animales que sean lo suficientemente
voluminosos como para ser advertidos a simple vista.
[Link] de vocalización: el número de llamadas de faisán oídas durante un intervalo de tiempo
(por ejemplo, quince minutos) a primera hora de la mañana se ha utilizado como un índice del tamaño
de la población de faisanes.
4.Número de artefactos: algunos organismos dejan algún tipo de evidencia (nidos, envolturas de
pupas de insectos) que puede ayudar a determinar su abundancia.
5.Número de bolas fecales: conociendo la tasa promedio de defecación se puede estimar el número de
individuos que componen la población.
6.Número de capturas por unidad de tiempo en pesca: el número de peces capturados por unidad de
tiempo, empleando la pesca de arrastre, se puede utilizar como un índice de abundancia.
[Link] de pieles: el número de presas capturadas por los tramperos ayuda a determinar los
cambios de población en algunos mamíferos. Algunos de estos registros datan del siglo pasado.
[Link]: la superficie que ocupa una planta también puede proporcionar un índice de densidad
relativa.
[Link]: incluyen ratoneras, agujeros cavados en el suelo, trampas de luz para insectos nocturnos,
etc. El número de organismos capturados depende de la densidad de individuos, de su actividad, de
su capacidad de movimiento, y de la habilidad del investigador para colocar las trampas y del
individuo para esquivarlas.
3.3. Natalidad
Las poblaciones aumentan de número debido a la natalidad. Este concepto incluye la producción
de nuevos individuos por parto, incubación, germinación o escisión.
Hay que distinguir entre fertilidad y fecundidad. La fertilidad de una población es el número real
de nacimientos que ocurren en una población. Por ejemplo, en las poblaciones humanas, la tasa
de fertilidad es de un nacimiento por cada ocho años y por hembra en edad fértil.
La fecundidad es el número potencial de nacimientos que puede haber en una población. Así, en
las poblaciones humanas, la tasa de fecundidad es de un nacimiento cada once meses a un año y
medio por hembra en edad fértil.
La tasa de natalidad puede expresarse como el número de organismos nacidos por unidad de
tiempo.
3.4. Mortalidad
La mortalidad de una población está estrechamente relacionada con la longevidad que alcanzan
los organismos que la forman.
A los ecólogos no sólo les interesa cuánto tiempo pueden vivir los organismos. También
se preocupan por determinar los patrones de mortandad de una población.
Una tabla de vida indica las tasas de mortalidad de una población en función de la edad. También
puede contener más información, como la proporción de supervivientes o la esperanza de vida
media.
Las tablas de vida fueron desarrolladas por las compañías de seguros que tenían mucho interés
en averiguar cuántos años podía vivir la gente, en qué intervalo de edades se producía una
mayor mortandad y si la esperanza de vida de las mujeres era mayor que la esperanza de vida
de los hombres.
Este apartado se ilustrará con el caso de un círripedo comúnmente denominado bellota de mar
(Balanus glandula).
ex: esperanza de vida media al comienzo del intervalo de edad x. Se expresa en unidad de tiempo:
ex=Tx/nx.
A partir de estos datos se pueden obtener las distribuciones de los parámetros más importantes
que caracterizan la dinámica de mortandad de una población.
Figura 3.8. Número de supervivientes por intervalo de edad.
Figura 3.9. Proporción de supervivientes y edad.
Figura 3.10. Evolución de la tasa de mortalidad en función de la edad.
3.5. Inmigración y emigración
Cuando se estudia una población, raras veces se tienen en cuenta los factores de inmigración y
emigración. Se presupone que ambos son iguales o que su incidencia en el tamaño de la
población es poco importante.
En cualquier caso, es posible obtener una idea de inmigración y de la emigración observando los
movimientos de animales marcados en dos áreas adyacentes.
Figura 3.12. Reinita gorginaranja (Dendroica fusca), ejemplo de poblaciones de aves migratorias. Esta ave
anida en Canadá y el noreste de los Estados Unidos, y pasa el invierno desde Guatemala hasta el norte de
Bolívia. Un estudio de sus poblaciones debe considerar estos movimientos de inmigración y emigración durante
el año.
La tasa intrínseca de crecimiento natural (r) es una medida instantánea del cambio del tamaño de
una población por individuo.
r=b-d
donde:
r: tasa intrínseca de crecimiento natural.
b: tasa de nacimientos por individuo.
d: tasa de muertes por individuo.
El crecimiento de una población se describe mediante una ecuación diferencial sencilla:
donde:
N: tamaño de la población.
t: tiempo.
integrando se obtiene:
Nt = N0 ert
donde:
t: intervalo de tiempo.
e: base de los logaritmos naturales (2,71828).
N0: tamaño de la población en el momento de tiempo 0.
Nt: tamaño de la población después de t.
Pero en la naturaleza los recursos son limitados y ninguna población puede aumentar de tamaño
indefinidamente. En realidad, la densidad de la población aumenta hasta que alcanza un valor
máximo y estable y deja de crecer. Este punto se denomina capacidad de carga de una
población.
La capacidad de carga (K) se define como la densidad de organismos en la que la tasa intrínseca
de crecimiento (r) es cero.
K también se puede considerar como una estimación de los recursos renovables de los que
dispone una población, medida en unidades de organismos. La capacidad de carga es constante
para cada población. Teniendo en cuenta este parámetro, las ecuaciones anteriores quedarían
así:
Las poblaciones naturales están formadas por una serie de individuos que se distinguen por su
edad y sexo.
En muchas ocasiones, los individuos de más edad son también los de mayor tamaño.
Hay otros rasgos que diferencian a los individuos de una misma población. Estos caracteres
empiezan a ser relevantes cuando afectan de una forma diferencial a la probabilidad de
supervivencia, de reproducción o de crecimiento de los individuos.
Población
Tipo de
Naturaleza de la interacción
interacción
A B
Neutralismo 0 0 A y B no se afectan.
En las relaciones de competencia resultan perjudicadas las dos poblaciones que interaccionan.
Los organismos compiten por los recursos. Las plantas no sólo compiten por la luz, el agua y los
nutrientes. También lo hacen por los polinizadores o por el espacio físico. Los animales pueden
competir por el alimento, el agua, la pareja sexual, el refugio o el lugar donde anidar. Los
recursos son, por tanto, variados y complejos.
La competencia intraespecífica se establece entre individuos de una misma especie. Los individuos
de una misma especie tienen los mismos requerimientos y las mismas necesidades, por lo que
compiten exactamente por los mismos recursos. Cuando un recurso es abundante, no existe
competencia. Pero cuanto más escaso sea el recurso, mayor será la competencia. De igual
forma, los efectos de la competencia serán más acusados cuanto mayor sea la densidad de la
población. Mientras que el recurso es abundante, la mortalidad y la densidad son parámetros
independientes. Pero cuando el recurso es limitado, la mortalidad depende, en parte, de la
densidad.
En el caso de la competencia intraespecífica, los individuos que compiten son, en esencia,
equivalentes. Pero no son exactamente iguales por lo que la competencia no afecta a todos ellos
por igual. Como resultado, unos individuos dejan menos descendientes que otros.
donde a y b son los factores de transformación necesarios para “convertir” los individuos de una
especie en equivalentes a individuos de la otra. El valor de estos dos parámetros sólo se puede
conocer resolviendo un sistema de ecuaciones compuesto por las fórmulas de crecimiento de
ambas especies. La mejor forma de resolver este sistema, biológicamente hablando, es suponer
que ambas poblaciones están originalmente en equilibrio, es decir:
En estas condiciones, cuando dos especies entran en competencia cabe esperar tres posibles
resultados:
•Que la especie 1 se extinga.
•Que la especie 2 se extinga.
•Que ambas especies coexistan en una situación de equilibrio.
3.8.2. Depredación
donde:
N1: densidad de población de la presa.
N2: densidad de población del depredador.
r1: tasa instantánea de crecimiento de la población de la presa.
d2: tasa de mortalidad de la población del depredador.
p1: constante de depredación que determina la habilidad de la presa para huir del depredador.
p2: constante de depredación que determina la habilidad del depredador para capturar a su presa.
Puede tener lugar una respuesta funcional tanto por parte de los depredadores como por parte
de las presas. Así, la eficacia del depredador no se mantiene siempre constante. No obstante, los
sistemas depredador-presa pueden llegar a estados de equilibrio cuando son varias las especies
que están implicadas, cuando las presas pueden alcanzar refugios seguros o cuando los
depredadores capturan preferentemente a individuos viejos con poca capacidad de reproducirse.
Figura 3.13. Representación gráfica del modelo Lotka-Volterra. En el caso A, el depredador es ineficaz, pues
sólo puede explotar a su presa cuando ésta es muy abundante. En el caso B, el depredador es muy eficaz y
puede explotar a su presa incluso cuando ésta es escasa. El caso C es un depredador moderadamente eficaz
que explota a su presa cuando ésta tiene una densidad intermedia.
Las micorrizas son una simbiosis entre un hongo y las raíces de una planta, en la cual ambos tienen
beneficios. La planta recibe del hongo principalmente nutrientes minerales y agua. El hongo
obtiene vitaminas de la planta que por sí mismo no podría sintetizar. Entre el 90 y el 95% de las
familias de plantas terrestres presentan y dependen de las micorrizas para su desarrollo.
Figura 3.14. Las micorrizas son un ejemplo de mutualismo.
Fuente: [Link]
El comensalismo, que se produce cuando una población se beneficia mientras que la otra no
resulta afectada, también es difícil de encontrar en la naturaleza. Las plantas epífitas pequeñas,
como las bromeliáceas y las orquídeas, que crecen sobre los grandes árboles sin perjudicarlos
podrían ser un ejemplo. Otro caso de comensalismo es el de las garcillas bueyeras, que se
alimentan de las presas (grillos, saltamontes, ranas, lagartijas, escarabajos) que levantan las
vacas cuando andan por el prado.
En las relaciones de amensalismo, una población se ve afectada por otra población, pero ésta no
sale perjudicada ni beneficiada.
4. Ecología de comunidades
Objetivo
Dar a conocer las características propias de una comunidad, como el conjunto de todas las poblaciones que
comparten un espacio en un momento determinado.
En la naturaleza, las poblaciones no existen de una manera aislada, sino que están rodeadas por
poblaciones de otras especies. El enfoque poblacional presupone que es posible separar una
población determinada del resto de las poblaciones con las que convive y con las que
interacciona. En realidad, las poblaciones naturales forman parte de un nivel de integración
superior y más complejo: el de las comunidades biológicas.
Una comunidad es el conjunto de todas las poblaciones de organismos vivos de todas las
especies que se encuentran en un área y en un momento determinados, y que interactúan
entre ellas y con el medio.
Para estudiar una comunidad se emplean los mismos métodos de muestreo que se utilizan para
elaborar los censos de las poblaciones. Sin embargo, las relaciones que se establecen entre las
poblaciones de especies diferentes permiten el empleo de métodos de trabajo más sofisticados.
La teledetección permite obtener información sin entrar en contacto directo con los objetos de
estudio, utilizando sensores que captan una determinada señal (radiación luminosa o infrarroja,
señales sonoras...). La teledetección tiene múltiples aplicaciones en ecología:
•Estudio de factores ambientales concretos: temperaturas, el relieve del terreno, la profundidad de una capa de
hielo...
•Estudios estructurales de una comunidad: contenido hídrico en plantas, área foliar, observación nocturna del
comportamiento de animales...
•Dinámica de comunidades: variaciones estacionales, cambios en los límites de las comunidades, efectos de la
dispersión de contaminantes, recuperación de las comunidades tras los incendios...
Árboles Plantas leñosas que pueden superar los tres metros de altura.
Lianas Plantas trepadoras y las enredaderas.
Matorrales Plantas leñosas menores que raras veces superan los tres metros de altura.
Epífitas Plantas que crecen sobre otras plantas por encima de la superficie del suelo.
Las formas de crecimiento reflejan las condiciones del medio. Bajo condiciones
ambientales similares se producen formas de plantas similares.
Puesto que las formaciones vegetales reflejan las condiciones del medio ambiente, es posible
predecir qué tipo de bioma se desarrollará bajo unas determinadas condiciones ambientales.
La figura 4.1 relaciona algunos biomas con la temperatura y las precipitaciones. Existen otros
factores ambientales, como los efectos del fuego y del suelo, que en el área delimitada por la
línea discontinua, pueden alterar el equilibrio entre las formaciones leñosas (el bosque) y las
formaciones herbáceas (pradera y matorral).
Figura 4.1. Representación gráfica de la correlación existente entre el clima y los biomas.
Es evidente que existe una importante correlación entre los tipos de biomas y las condiciones
ambientales. Los biomas dominantes cambian cuando las condiciones ambientales cambian.
Estas variaciones ambientales son graduales. Del mismo modo que se establece un gradiente de
precipitaciones y de temperaturas, se establece también un gradiente de biomas
denominado ecoclina (figura 4.2).
Figura 4.2. Ejemplo de ecoclinas. Conforme aumenta el grado de aridez, las comunidades van desde el
bosque tropical lluvioso hasta el desierto. Del mismo modo, conforme disminuye la temperatura, las
comunidades dominantes van desde el bosque tropical hasta la tundra.
4.4. Los cambios en una comunidad: la sucesión
Una de las características de las comunidades es el cambio. Con el paso del tiempo, éstas sufren
cambios producto de disturbios que se presentan y alteran su composición. Por ejemplo, una
superficie de suelo que haya perdido toda su vegetación a causa de un incendio no permanece
yerma. Con el tiempo se asientan en ella nuevas especies que interaccionan con su medio
ambiente y provocan cambios en uno o en más factores ambientales. Las modificaciones de las
condiciones ambientales permiten que se establezcan nuevas especies. Estos cambios
temporales se denominan sucesión ecológica.
Los disturbios se consideran como eventos que alteran la función y estructura de los
sistemas biológicos. Pueden originarse por eventos naturales (huracanes, terremotos,
inundaciones...) o provocados por el hombre (minería, actividades agropecuarias mal
desarrolladas, tala indiscriminada, quemas descontroladas, invasiones biológicas, entre
otras).
La sucesión primaria se inicia en zonas que no han estado ocupadas previamente por otras
comunidades. Son terrenos vírgenes (después de la erupción de un volcán, tras la formación de
una isla) en los que el ambiente es totalmente hostil. En el medio terrestre, esta etapa puede
durar miles de años, pues a menudo implica la construcción del suelo.
4.4.2. Modelos de sucesión
Se han elaborado diferentes modelos que pretenden explicar qué mecanismos operan en una
sucesión y cómo unas especies son sustituidas por otras.
En el modelo de inhibición, cualquier especie puede desplazar a otra. El resultado final, esto es, el
tipo de comunidad clímax, dependerá de cual sea la especie que aparezca en las primeras fases
de la sucesión.
Figura 4.4. Modelos teóricos de sucesión: de facilitación, de tolerancia y de inhibición.
Tras una perturbación, las fases de una sucesión se suceden como se ilustra en la figura 4.5.
Figura 4.5. En la figura se muestra cómo se suceden fases de una sucesión tras una perturbación.
En cada etapa de la sucesión, la complejidad de las relaciones entre las distintas especies que
forman la comunidad aumenta y, generalmente, también aumenta la diversidad biológica hasta
que, finalmente, se alcanza un equilibrio estable.
Algunas comunidades complejas, como el bosque tropical lluvioso, están formadas por varios
miles de especies diferentes de animales y plantas mientras que en otras comunidades, como en
la tundra, sólo hay unos pocos centenares. No todas las comunidades biológicas tienen el mismo
número de especies ni todas las especies están igualmente representadas en una determinada
comunidad.
La riqueza de especies es la medida más sencilla de la diversidad y se determina
contando el número de especies diferentes que componen la comunidad.
Figura 4.6. Según la ley de Raunkiaer, en una comunidad abundan las especies poco frecuentes mientras que
las especies más frecuentes son menos abundantes.
Sin embargo, esta expresión plantea un problema: cada vez que aumenta el tamaño de la
muestra N, el valor numérico de este índice disminuye. Por ese motivo es aconsejable utilizar la
siguiente expresión:
donde
d: índice de diversidad de Shannon & Weiner.
S: número de especies.
N: número de individuos.
Pero estas medidas de la diversidad conceden la misma importancia a las especies raras que a
las especies más comunes y no tiene en cuenta el número de individuos de cada una de ellas.
Para superar este problema, se utiliza el concepto de heterogeneidad, que combina el número de
especies y la abundancia relativa de cada una de ellas. La heterogeneidad de una comunidad es
mayor cuanto mayor es el número de especies y cuando cada especie está igualmente
representada.
Para determinar la heterogeneidad de una comunidad, los ecólogos han recurrido a la teoría de
la información, que se basa en el hecho de que no todos los signos que conforman un mensaje,
las letras por ejemplo, tienen la misma probabilidad de aparecer. Del mismo modo, la diversidad
de una comunidad será alta cuando resulte difícil predecir a qué especie pertenecerá un individuo
elegido al azar y baja cuando la probabilidad de acertar sea alta.
Hay seis factores que explican por qué unas comunidades tienen más diversidad y, en
consecuencia, un mayor número de especies diferentes, que otras:
•El tiempo disponible para la formación de especies.
•La heterogeneidad espacial.
•La competencia.
•La depredación.
•La estabilidad del medio.
•La productividad del hábitat.
4.6. Diversidad funcional
Considerando que las especies y los individuos no son idénticos, ni que sus efectos son iguales
sobre el funcionamiento de los ecosistemas, actualmente, se incluye un nuevo abordaje: el
análisis de la diversidad funcional.
Diversidad funcional
Se define como el valor, rango y abundancia de los atributos funcionales en una
comunidad o ecosistema, los cuales influencian el funcionamiento de las comunidades y
sus procesos ecológicos, como la dispersión de semillas, la polinización y el control
biológico, entre otros. En otras palabras, es la variedad de funciones que desempeñan las
especies en los ecosistemas.
Una elevada diversidad funcional representa una alta diversidad de estrategias para el uso de los
recursos presentes en un área. De igual forma, considerando la composición de atributos
funcionales, se espera que las especies dominantes determinarán la mayor parte de los procesos
ecosistémicos.
La transferencia de energía en forma de alimentos desde el origen en las plantas pasando por los
herbívoros hasta los carnívoros se denomina cadena alimentaria. Las cadenas alimentarias no
suelen tener más de cuatro o cinco eslabones (por ejemplo, pino-áfido-araña-curruca-halcón).
Las cadenas alimentarias no están aisladas unas de otras sino que están interconectadas
formando redes alimentarias. Cualquier comunidad puede estructurarse en función de las redes
alimentarias, que no son más que todas las relaciones tróficas que establecen los organismos
que forman la comunidad.
Dentro de las redes alimentarias es posible reconocer la existencia de los llamados niveles
tróficos.
Los productores son las plantas que utilizan la energía solar para producir sustancias ricas en
energía química. Constituyen una parte esencial de la comunidad ya que todos los demás
organismos dependen, directa o indirectamente, de ellos para obtener energía.
Los consumidores se alimentan de materia orgánica. Los consumidores primarios son los
herbívoros y los parásitos vegetales que se nutren directamente de los productores. Los
consumidores secundarios son los carnívoros que se alimentan de los herbívoros y los parásitos
de los organismos del nivel anterior. Los consumidores terciarios son los carnívoros que se
alimentan de otros carnívoros y los parásitos de los organismos del nivel anterior.
También son organismos consumidores aquellos que se alimentan de materia orgánica muerta
(organismos saprobios) como cadáveres (organismos necrófagos), residuos (organismos
saprófagos) y excrementos (organismos coprófagos).
Figura 4.10. Finalmente, los organismos productores, los herbívoros y los carnívoros son descompuestos por
los organismos descomponedores.
La clasificación de un organismo dentro de una red trófica se basa en la función que este
organismo tiene en la comunidad. Así, una especie puede ocupar más de un nivel trófico. Por
ejemplo, el macho del tábano se encuentra en el segundo nivel, pues se alimenta de néctar y de
jugos vegetales, mientras que la hembra, que es un parásito, se encuadra en el tercer nivel.
El concepto de nivel trófico facilita el estudio del flujo de materia y de energía dentro de una
comunidad y pone de manifiesto la diferencia de las relaciones que existen dentro de un nivel
trófico con las relaciones que existen entre dos niveles tróficos consecutivos.
5. Ecología de ecosistemas
Objetivo
Dar a conocer la relación íntima que establecen los organismos con el medio y la dependencia funcional entre
ellos.
No tiene sentido tratar en este capítulo cada uno de los componentes de un ecosistema por
separado. De hacerlo, si se divide un ecosistema en las partes que lo forman, se pierde la
característica que intrínsecamente lo define: su funcionalidad y su compleja organización.
El interés que despierta el estudio de un ecosistema se basa en la relación íntima que establecen
los organismos con su medio ambiente y en la dependencia funcional que tienen unos
componentes, ya sean “vivos”, ya sean “inanimados”, con respecto a otros.
Los nutrientes circulan en los ecosistemas unidos a la energía. Pero a diferencia de los
nutrientes, que entran en un ciclo para volver a ser reutilizados, una parte de la energía se disipa
en cada transferencia.
Figura 5.2. Los ciclos de nutrientes circulan unidos a los flujos de energía.
5.2.1. Radiación solar
De todas las fuentes que proveen de energía a los procesos biológicos, la más importante es, sin
ninguna duda, la radiación solar.
La Tierra recibe del sol 3,3 x 10 2 kcal/m2s. El 49% de la radiación solar que llega hasta la
atmósfera son rayos infrarrojos, el 42% es luz visible y el 9% rayos de onda corta (radiación
ultravioleta, rayos X y rayos γ). El espectro global recibido tiene una l (longitud de onda) de 0,2 -
4mm.
La atmósfera absorbe selectivamente parte de las distintas radiaciones que inciden sobre ella en
función de su longitud de onda y sólo la mitad de la radiación solar llega hasta la superficie
terrestre. Así, la ionosfera recoge las radiaciones de onda más corta y de más alta energía (rayos
X y γ). En la ozonosfera se absorbe gran parte de la radiación ultravioleta. Las radiaciones
infrarrojas, de menor energía y mayor longitud de onda, son absorbidas por el CO 2, vapor de
agua y otros gases atmosféricos, produciendo un aumento de la temperatura. Las ondas del
espectro visible atraviesan la atmósfera y llegan hasta la superficie terrestre.
Para mantener su propio equilibrio térmico, la Tierra y su atmósfera irradian hacia el espacio una
cantidad de calor aproximadamente igual a la que reciben. De no ser así, la superficie terrestre
se enfriaría o se calentaría.
La radiación solar incide oblicuamente sobre las latitudes altas de las áreas polares y
verticalmente sobre las latitudes bajas.
Figura 5.3. Los rayos solares inciden de manera diferente a los polos que en el Ecuador.
Así, los rayos solares reparten menos energía en los polos que en el Ecuador debido a que:
a)La energía se distribuye sobre una superficie mayor.
b)Los rayos solares deben atravesar una capa atmosférica mayor, que dispersa, absorbe y refleja la energía. La
cantidad de energía calorífica que llega hasta los polos representa aproximadamente un 40% de la que recibe el
Ecuador.
El agua y la tierra absorben el calor con distinta intensidad y este efecto produce diferencias de
temperatura incluso en la misma latitud. La tierra se calienta y se enfría más rápidamente que el
agua. Así, los climas continentales presentan grandes fluctuaciones diarias y estacionales de
temperatura.
La radiación solar que incide sobre la Tierra y que es reflejada y devuelta al espacio se denomina
albedo. El albedo equivale aproximadamente a un 35% de la radiación total. El 24% se refleja en
las nubes, un 7% se refleja en las partículas que están suspendidas en la atmósfera (reflexión
atmosférica) y el 4% restante se refleja sobre la superficie terrestre.
La radiación solar que es absorbida por la superficie terrestre provoca un calentamiento del suelo
y, en consecuencia, la emisión de radiación de onda larga desde el suelo hacia la atmósfera. Una
parte de esta radiación es absorbida por algunos gases atmosféricos, principalmente por el CO 2 y
por el vapor de agua, y a su vez, provoca el calentamiento de las atmósfera. La radiación
restante se refleja en las nubes que la devuelven a la superficie terrestre provocando de nuevo
un aumento de la temperatura del suelo. Este fenómeno es el efecto invernadero.
Los organismos vivos también reciben una parte de la radiación solar. La radiación que llega
directamente desde el sol se llama radiación directa, mientras la radiación que se refleja en las
nubes se denomina radiación difusa.
La relación radiación directa/radiación difusa varía a lo largo del día según el ángulo de
incidencia de los rayos del sol, según la nubosidad, etc.
Antes de que salga el sol o después de que se ponga, toda la radiación es difusa.
El balance de radiación o radiación neta (RN) es la diferencia entre las entradas de radiación que
recibe un cuerpo y las salidas de radiación que este cuerpo refleja ( figura 5.5):
Figura 5.5. Un organismo recibe y emite radiación solar y radiación térmica.
En un organismo, y suponiendo que las entradas de calor por la convección del aire y las
pérdidas de calor por conducción son iguales y contrarias:
si RN > 0 ® la temperatura del organismo aumenta.
si RN < 0 ® la temperatura del organismo disminuye.
si RN = 0 ® la temperatura del organismo permaneces constante.
Los organismos móviles puede modificar parte de su balance de radiación buscando lugares en
los que la exposición a los rayos solares sea menor o mayor.
5.2.2. Temperatura
La temperatura es uno de los principales factores que limitan la distribución de las especies
afectando a la supervivencia, a la reproducción o al desarrollo.
Todos los organismos presentan unos márgenes de tolerancia con respecto a la temperatura.
Algunos son más amplios que otros pero, en general, todos están comprendidos entre los 60°C,
temperatura a la que las proteínas comienzan a desnaturalizarse, y los 0°C, cuando los líquidos
intracelulares empiezan a congelarse.
Frío Calor
Con relación a las adaptaciones de los animales a la temperatura, se han observado las
siguientes reglas:
•Regla de Allen: los apéndices y las extremidades de los animales homeotermos son más largas o
presentan una superficie mayor en los climas cálidos.
•Regla de Bergmann: los animales grandes presentan menos superficie por unidad de volumen que los
animales pequeños. En climas fríos, se observa un aumento del tamaño y, en consecuencia, una
reducción de la relación S/V (superficie/volumen).
5.2.3. Luz
Muchos organismos utilizan la luz como un estímulo para la medida del tiempo en los ritmos
diarios y estacionales.
Así, las épocas de reproducción de muchos organismos están reguladas mediante las respuestas
de estos organismos a los cambios de la duración del día. Los organismos necesitan de un
estímulo seguro para desencadenar sus procesos de reproducción y la duración del día es un
excelente indicador porque proporciona un patrón de cambio perfectamente predecible a lo largo
del año.
Por ejemplo, es posible hacer que algunos pájaros se reproduzcan en pleno invierno mediante un
incremento artificial de la luz del día. Una “planta de día corto” florece cuando la duración del día
es menor que una duración crítica determinada. Una “planta de día largo” florece después de que
se haya sobrepasado una duración crítica del día. Sin embargo, parece ser que las plantas
florecen en respuesta a las horas de oscuridad en vez de a las horas de luz.
5.3. Producción primaria
Los organismos vivos requieren el aporte constante de energía para recuperar las energías
perdidas en su mantenimiento, en su crecimiento y en su reproducción. Por este motivo, los
individuos pueden considerarse como máquinas complejas dedicadas a procesar energía y
materias primas.
Los organismos autótrofos captan la energía del sol y la utilizan para transformar los nutrientes
inorgánicos que toman del suelo en moléculas orgánicas. Las plantas verdes no son los únicos
organismos autótrofos. Hay otros organismos microscópicos, como algunas algas y algunas
bacterias que también tienen un metabolismo autótrofo.
La fotosíntesis es el proceso fundamental del que depende todo organismo autótrofo para
mantenerse mediante la transformación de energía solar en energía química ( figura 5.6).
Casi la mitad de toda la actividad fotosintética del planeta transcurre en los océanos, ríos y lagos,
y la realizan los diferentes microorganismos que constituyen el fitoplancton.
Las moléculas de clorofila de las hojas son las encargadas de captar la luz solar. Gracias a esta
fuente de energía, los organismos autótrofos combinan el carbono del CO 2 atmosférico con el
hidrógeno del H2O que captan del suelo. De esta reacción bioquímica se obtiene materia
orgánica en forma de glúcidos, moléculas muy ricas en energía, y se libera oxígeno a la
atmósfera.
Así, se define la producción primaria bruta (PPB) como la cantidad total de materia orgánica fijada
por el sistema, mientras que la producción primaria neta (PPN) se define como la cantidad de
materia orgánica fijada por el sistema una vez que se han descontado los gastos de
mantenimiento, esto es, los gastos de respiración (RA).
PPN = PPB - RA
Las plantas verdes captan sólo un 1% de la energía solar. Los bosques son relativamente
eficientes en la captación de esta energía, mientras que los sistemas acuáticos son bastante
ineficientes.
El mar es menos productivo que los ecosistemas terrestres debido, principalmente, a las
limitaciones impuestas por la falta de luz y de nutrientes. En las comunidades de agua dulce la
luz, la temperatura y los nutrientes, sobretodo el fósforo, son los factores limitantes de la
producción primaria. En las comunidades terrestres, el clima, las temperaturas y las lluvias, y los
nutrientes controlan la producción primaria.
5.4. Producción secundaria
La producción secundaria es más heterogénea que la primaria. Hay varios tipos de productores
secundarios: herbívoros, carnívoros, descomponedores, organismos comedores de detritos, etc.
En realidad no es una producción de energía, sino una transformación de la energía producida
por los organismos autótrofos.
Pasado un tiempo, la biomasa resultante de los procesos fotosintéticos puede ser aprovechada
por los organismos heterótrofos. El camino que sigue esta biomasa y la energía que contiene se
pueden esquematizar según se ilustra en la figura 5.7.
Figura 5.7. La producción neta de un determinado nivel trófico es aprovechada por el nivel trófico siguiente.
El organismo heterótrofo de un determinado nivel trófico tomará una parte del alimento, y en
consecuencia de la energía, disponible en el nivel trófico anterior. Parte de esta energía no será
utilizada; por ejemplo, un animal herbívoro puede arrancar una planta para comerse sólo los
brotes más tiernos y abandonar el resto para que se descomponga. De toda esta energía
ingerida, una parte será asimilada por el organismo mientras que otra será excretada con las
heces. La energía asimilada se empleará para su mantenimiento. La energía que queda
constituye la producción neta de ese nivel trófico y los organismos heterótrofos la dedican al
crecimiento y a la reproducción.
En la figura 5.8 se muestran las hipotéticas variaciones de biomasa que sufre una población de
organismos en el tiempo.
donde:
C: variaciones de biomasa por crecimiento.
N: variaciones de biomasa por natalidad.
M: variaciones de biomasa por mortalidad.
P: variaciones de biomasa por otro tipo de pérdidas.
En este ejemplo:
Los niveles tróficos sucesivos toman cerca de un 10% de la producción neta del nivel anterior. La
eficiencia de esta transferencia de energía es muy baja y, en general, un 90% de la energía se
pierde en el paso de un nivel a otro. Así, en los sistemas terrestres gran parte de la energía va
directamente desde los organismos autótrofos hasta la cadena alimentaria de los
descomponedores.
6. Ciclo hidrológico y ciclos biogeoquímicos
Objetivo
Dar a conocer la importancia que tienen los ciclos de materia y energía en los seres vivos.
Los organismos vivos y el entorno físico-químico que los rodea están formados por los mismos
elementos químicos. Estos elementos químicos están presentes en porcentajes diferentes, tal
como muestra la tabla 6.1.
Tabla 6.1: Comparación de la presencia porcentual de los elementos químicos más importantes en los seres
vivos y en el conjunto del planeta.
Composición (en átomos %)
Elementos
de la Tierra de los seres vivos
Para un ser vivo, la mayoría de los elementos químicos no son más que nutrientes. Los
nutrientes pueden ser de dos tipos:
•Macronutrientes: elementos fundamentales para los organismos y que están presentes en proporciones
relativamente elevadas. Son el carbono (C), el hidrógeno (H), el oxígeno (O), el nitrógeno (N), el potasio (K), el
calcio (Ca), el magnesio (Mg), el fósforo (P) y el azufre (S).
•Micronutrientes son también elementos esenciales pero se encuentran en cantidades mucho más pequeñas.
Son, entre otros, el hierro (Fe), el manganeso (Mn), el sodio (Na) y el cobre (Cu).
Hay otros elementos, como por ejemplo el plomo (Pb), que también circulan a través del
ecosistema y que a altas concentraciones pueden ser tóxicos.
En los sistemas naturales, los nutrientes no permanecen confinados en un lugar concreto sino
que se integran en complejos ciclos biogeoquímicos.
Los ciclos de nutrientes van unidos a los ciclos de energía. A diferencia de la energía, los
nutrientes permanecen en el ecosistema. Allí se reciclan y pasan del mundo orgánico al
inorgánico, y viceversa, una y otra vez.
Los intercambios biológicos de nutrientes interactúan con los intercambios físicos y químicos y,
por esa razón, los ciclos de nutrientes se denominan también ciclos biogeoquímicos.
Los ciclos biogeoquímicos son movimientos circulares de elementos químicos del mundo abiótico
que, a través de caminos característicos (atmósfera, hidrosfera), llegan desde el entorno a los
organismos y de éstos al entorno; de los océanos a los continentes y de los continentes a los
océanos. Dichos elementos se incorporan a los tejidos de las plantas y a los animales en
crecimiento y luego, tras la muerte de estos organismos, retornan al entorno físico. Finalmente, y
después de complicadas transformaciones bioquímicas, son capturados por otros organismos. Y
el ciclo vuelve a empezar.
Los ciclos biogeoquímicos pueden dividirse en dos tipos generales: ciclos globales y ciclos
locales.
Figura 6.1. En los ciclos globales interviene la atmósfera, mientras que en los ciclos locales no.
Los ciclos globales son los ciclos gaseosos del nitrógeno (N), carbono (C), oxígeno (O) y del
agua e implican intercambios entre la atmósfera y el ecosistema. Los ciclos de nutrientes
globales relacionan a todos los organismos vivos del planeta en un ecosistema gigante, la
biosfera, que es el ecosistema global de toda la Tierra.
Los ciclos locales corresponden a los elementos con una movilidad pequeña que no disponen de
mecanismos de transporte a largas distancias. Son locales los ciclos del fósforo (P), potasio (K),
calcio (Ca), magnesio (Mg), cobre (Cu), zinc (Zn), hierro (Fe), boro (B), cloro (Cl), molibdeno (Mo)
y manganeso (Mn).
6.2.2. Métodos de estudio
Para estudiar estos ciclos se considera que una comunidad biótica es como un reactor biológico
en el que los organismos vivos mueven los nutrientes de un lado a otro dentro del ecosistema. El
sistema se define como un conjunto de compartimentos que representan un espacio definido en
la naturaleza. El siguiente esquema muestra la hipotética compartimentación de un lago para el
ciclo del fósforo.
Figura 6.2. Para el estudio de los ciclos de nutrientes, los sistemas se dividen en compartimentos sencillos.
Cada compartimento contiene una cantidad determinada de nutrientes que se denomina fondo
(que proviene de la palabra inglesa pool) de nutrientes. Así, el fósforo disuelto en el agua sería un
fondo y el contenido en los herbívoros o en las plantas otro.
Se define la velocidad de flujo como la velocidad del movimiento de los nutrientes entre
dos compartimentos, y se mide como la cantidad de nutriente que pasa de un fondo a otro
por unidad de tiempo.
En ecosistemas naturales se elige una cuenca con límites definidos y se considera como un
sistema con flujos internos y externos. Se observan las entradas y las salidas y a partir de aquí
se estudia qué es lo que sucede en el interior.
Líquida 1322
En el mar
Sólida 16,7
En la atmósfera 0,013
Total 1339,09
El ciclo hidrológico es el conjunto de procesos continuos que permiten el cambio del estado del
agua de forma cíclica (Guevara & Cartaya 1991, Cavelier & Vargas 2002, DAMA 2004).
Generalmente, su explicación comienza con la precipitación, la cual es considerada como el
proceso por el cual el agua pasa de estado gaseoso a líquido o sólido en forma de lluvia, granizo,
nieve o rocío. Parte del agua que se desplaza desde la atmósfera hacia la superficie terrestre por
precipitación es interceptada por el follaje de los árboles y se evapora antes de llegar al suelo.
Cuando la capacidad de retención de agua del dosel es excedida, esta se empieza a escurrir
hacia el suelo por dos vías: 1) por las ramas y las hojas hasta llegar al suelo, conocido como
el flujo del follaje, 2) por el tronco, conocido como el flujo caulinar.
Una vez el agua llega al suelo puede tomar dos rutas: 1) el transporte superficial, o 2) el
transporte subterráneo. Cuando el suelo está saturado, el agua se desplaza sobre la superficie,
este proceso es conocido como escorrentía superficial. Una porción de la escorrentía puede
infiltrarse dentro del suelo (transporte subterráneo) o evaporarse antes de alcanzar el cauce del
río por efectos de la energía solar. Cuando se infiltra el agua puede ser tomada por las raíces de
las plantas para luego incorporarlo en sus tejidos o evapotranspirarla, conducirse por flujo
subsuperficial y aflorar como nacimientos o manantiales, o recargar las aguas subterráneas.
Finalmente, el agua en estado líquido puede retornar a la atmósfera desde la vegetación en
forma gaseosa (evapotranspiración), o desde el suelo o el agua, proceso conocido como
evaporación.
Figura 6.3. El ciclo del agua.
La meteorización es un proceso de alteración de las rocas mediante el cual una parte del oxígeno
se “fija” a la litosfera:
Sin embargo, el flujo de oxígeno que participa en estos procesos es pequeño comparado con el
volumen de oxígeno presente en el aire.
La cantidad total de carbón y petróleo se más del doble de la cantidad total de materia
orgánica de la biosfera.
En el agua, el CO2 se halla disuelto o en forma de carbonatos y bicarbonatos. Aparte de ser una
importante reserva de carbono, estos compuestos actúan como un tampón del pH del agua.
El nitrógeno puede ser orgánico (ácidos nucleicos, urea, proteínas), inorgánico (amonio, nitritos y
nitratos) o atmosférico.
Casi un 79% del volumen de la atmósfera es nitrógeno. Para entrar en el ciclo, el nitrógeno
atmosférico debe ser transformado en nitrógeno inorgánico. Muchas de estas reacciones tienen
lugar en la atmósfera. La lluvia es la encargada de arrastrar estos compuestos hasta el suelo.
La fijación biológica del nitrógeno mediante los microorganismos fijadores del nitrógeno es mucho
más importante. Estos microorganismos utilizan directamente el nitrógeno del aire. La tabla
6.3 indica cuáles son los principales fijadores del nitrógeno y en qué hábitats viven.
Las bacterias desnitrificantes realizan el proceso contrario y devuelven el nitrógeno de los nitratos
a la atmósfera.
Las plantas absorben el nitrógeno en forma de nitratos y lo utilizan para sintetizar aminoácidos.
Desde las plantas, el nitrógeno pasa a los herbívoros y posteriormente a los productores
secundarios.
Cuando los organismos mueren, las bacterias y los hongos descomponedores devuelven el
nitrógeno al medio en forma de amonio. Las bacterias del género Nitrosomonas oxidan el amonio a
nitrito y las del género Nitrobacter transforman los nitritos en nitratos que vuelven a ser asimilados
por las plantas.
En los océanos, una parte del nitrógeno se acumula en el fondo mientras que otra parte es
asimilado por el fitoplancton, entrando así en las redes tróficas de los ecosistemas acuáticos.
El ciclo del fósforo es un buen ejemplo del ciclo local porque prácticamente no interviene la
atmósfera, solamente el agua y el suelo. Consta de pocos pasos: asimilación por parte de los
organismos, excreción y mineralización de la parte que no se reutiliza.
El movimiento del fósforo va íntimamente ligado al del oxígeno, (pues al combinarse ambos se
forman fosfatos insolubles que precipitan) y al del calcio, con el que forma compuestos
insolubles.
7. Ecosistemas acuáticos
Objetivo
Dar a conocer las principales características de los ecosistemas acuáticos (agua dulce y/o marinos) y el
impacto de las actividades humanas sobre ellos.
7.1. Introducción
Inicialmente la vida se desarrolló en el medio acuático. Las condiciones ambientales de las aguas
costeras poco profundas (temperatura, irradiación, gases disueltos, nutrientes minerales)
permitieron el desarrollo de las primeras plantas y animales.
Aunque la densidad del agua es 800 veces mayor que la densidad del aire, el agua proporciona
un soporte vital cómodo y relativamente uniforme, que amortigua las variaciones climáticas y
ambientales.
Los organismos productores son principalmente microscópicos. Existen otras plantas parecidas a
las terrestres, las algas y las plantas fanerógamas, pero su aportación a la producción primaria
del sistema es menor al 5%. En los sistemas acuáticos, la luz no pasa de los primeros 50 o 100
metros, dependiendo de la cantidad de partículas en suspensión y del plancton que, con su
presencia, hacen que el agua sea más turbia.
En efecto, el retorno de los nutrientes a las capas productoras una vez que han sedimentado en
el fondo depende de factores externos (diferencias de temperaturas, corrientes de agua,
turbulencias) que ralentizan los procesos de transferencia de materia.
7.2. El agua
La materia viva está compuesta principalmente por agua y una gran parte de las reacciones
químicas que caracterizan la vida transcurren en un medio acuoso. Las propiedades físico-
químicas del agua permiten que este líquido haya sido un excelente caldo de cultivo para el
desarrollo y el mantenimiento de la vida. Por ejemplo, gracias a su alto calor específico, que
permite un gran intercambio de calor con sólo pequeñas variaciones de temperatura, las grandes
superficies de agua ejercen un efecto regulador y termostático sobre el clima; mientras que la
gran capacidad de disolución del agua y su alta constante dieléctrica explican el alto contenido de
sustancias en forma de iones que contiene. Éstas y otras propiedades, como su densidad y su
viscosidad, explican el hecho de que la distribución de la vida siempre aparezca ligada al agua.
Casi todas las características físicas y químicas del agua dependen de la cantidad total de
sales en disolución.
El contenido salino de las aguas naturales depende de la composición del océano primitivo, del
equilibrio entre la atmósfera, el agua y el suelo establecido por el ciclo hidrológico, de las
aportaciones de materiales sólidos provenientes de la corteza terrestre y de la sedimentación de
los componentes sólidos de las aguas.
La salinidad se define como la cantidad de gramos de materia sólida disuelta que hay en un
kilogramo de agua y es una valoración global de la cantidad de sales disueltas del agua.
La tabla 7.1 muestra la composición del agua marina y los márgenes que limitan la concentración
de los iones más importantes en las aguas continentales.
Sr++ 0,05 -
Br- 0,17 -
F- 0,0 -
El componente más importante del agua marina es el cloruro sódico, mientras que el que
caracteriza a las aguas continentales es el bicarbonato cálcico.
En las aguas naturales hay una enorme cantidad de partículas inorgánicas en suspensión:
fragmentos pequeños de minerales de la arcilla, partículas de sílice o de hidróxidos de hierro.
Entre las partículas orgánicas que están en suspensión (detritos) se pueden distinguir el plancton
y los restos, y excreciones de los demás organismos vivos. Tienen una composición muy variada
y un origen muy diverso: restos de plancton, la quitina proveniente de las mudas de crustáceos,
granos de almidón procedentes de la descomposición del fitoplancton, mucosas excretadas por
las madréporas de los arrecifes de coral, cadáveres o restos de cadáveres...
En el mar, la concentración de detritos es de 0,5 a 4 miligramos por litro en las aguas costeras y
de 0,01 a 0,3 en alta mar.
Otro producto orgánico de acumulación es el petróleo extraído y vertido en las aguas por el
hombre.
En una cantidad de agua en reposo y en contacto con la atmósfera, la difusión de un gas hacia
abajo es extraordinariamente lenta. Pero cuando hay turbulencias en el agua, el transporte es
mucho más rápido pues el movimiento del agua favorece la difusión del gas. El coeficiente de
difusión de un gas en aguas turbulentas es miles de veces mayor que el coeficiente físico de
difusión, aplicable solo a aguas en reposo absoluto.
El contenido del oxígeno del agua es unas 25 veces menor que el contenido de oxígeno
del aire.
En los mares se dan importantes movimientos de agua de modo que el agua del fondo se
renueva con agua de la superficie.
En los mares y en los lagos existe un equilibrio entre el oxígeno producido por la fotosíntesis y el
oxígeno respirado por los organismos. En este sentido, los sistemas acuáticos se autorregulan en
función de este equilibrio.
El que el oxígeno actúe como un factor limitante o no depende de las necesidades metabólicas
concretas de cada especie. Así, las características de los organismos con metabolismo bajo,
como la movilidad escasa, son adaptaciones a concentraciones bajas de oxígeno.
7.4. Los lagos
La mayoría de los lagos son de origen glaciar, volcánico o fluvial, o bien se forman por disolución
de zonas calcáreas. Desde un punto de vista geológico, la mayoría de ellos son jóvenes.
En los lagos se distinguen dos estratos: el epilimnion, la capa superior, más cálida y el
hipolimnion, con temperaturas más bajas pero relativamente constantes. Los dos estratos están
separados por una zona de transición, la termoclina, que mide pocos metros y presenta un fuerte
gradiente de temperatura (figura 7.1).
En las latitudes templadas la temperatura del lago varía a lo largo del año y se pueden observar
unos cambios estacionales notables. En verano, el epilimnion, más cálido y, en consecuencia
menos denso, flota sobre el hipolimnion, más frío y también más denso. En esta situación, la
termoclina actúa como una barrera que impide el intercambio de nutrientes. A partir del otoño,
cuando la temperatura del epilimnion disminuye y se iguala con la del hipolimnion se produce la
mezcla de toda la masa de agua por acción del viento.
Figura 7.1. Estratificación de un lago.
En lo que respecta a las concentraciones de nutrientes, existen dos tipos de lagos. En los lagos
eutróficos, las concentraciones de nutrientes en el epilimnion son altas. Los organismos
vegetales se desarrollan de tal forma que impiden que la luz llegue hasta el hipolimnion y los
procesos de descomposición de los sedimentos consumen todo el oxígeno existente en las
capas inferiores del lago. En estas situaciones, los efectos de la estratificación de un lago
descritos con anterioridad son especialmente notorios.
La siguiente tabla resume las características principales de estos dos tipos de lagos:
7.5. Los ríos
La característica más importante de un río es que sus aguas fluyen sobre una pendiente en
dirección al mar. La corriente, junto a la temperatura, el caudal y el tipo de sustrato, son los
factores que condicionan toda la ecología de los ríos.
En el perfil de un río se pueden distinguir el tramo superior, el tramo medio y el tramo inferior:
•En el tramo superior el agua alcanza velocidades de 50 a 200 cm/s debido a las fuertes pendientes. El sustrato
por el que pasa está constituido básicamente por bloques de piedra. La temperatura del agua es, por lo general
baja.
•En el tramo medio la pendiente es más suave y la velocidad del agua disminuye hasta los 20 o 50 cm/s. La
temperatura del agua es algo mayor.
•El tramo inferior el río llega hasta las llanuras aluviales. La pendiente ya es solo del 1%, por lo que la velocidad
del agua rara vez supera los 20 cm/s. Las plantas dominantes son las fanerógamas (plantas superiores).
La composición del agua depende fundamentalmente del tipo de roca del lecho y de los
materiales del suelo que van a parar al río cuando llueve. La composición de los ríos que pasan
por bosques maduros está regulada por el suelo del bosque, mientras que los ríos que atraviesan
zonas degradadas tienen una composición mucho más variable.
Gran parte de los nutrientes del río provienen de los ecosistemas terrestres porque la capacidad
productiva de los productores primarios es limitada. Abundan los organismos heterótrofos, los
comedores de detritos y los organismos descomponedores.
Estudiando los organismos que habitan en cada tramo del río es posible determinar la
calidad de las aguas.
En las comunidades de los ríos poco profundos el espacio de los organismos del fondo y el de
los de las aguas libres se superpone. La composición del agua de los ríos varía a lo largo de su
cauce, conforme el aporte de nutrientes aumenta. Debido a procesos de erosión fluvial, la
composición de las rocas y del cauce influye cada vez más en la composición química del agua.
En realidad, el río forma parte de los ecosistemas terrestres por los que pasa y la influencia que
éstos ejercen sobre las comunidades de organismos de los ríos es grande.
Como productor primario, las plantas acuáticas o macrófitas son el mayor aporte de materia
orgánica, además generan una gran diversidad de hábitats para la fauna asociada. Estas pueden
ser emergentes (enraizadas al suelo con los órganos reproductivos en la superficie), de hojas
flotantes (enraizadas pero las hojas flotan en la superficie), sumergidas o flotantes libres (no
enraizadas en el fondo). La vegetación riparia, de ribera o de galería se caracteriza por estar
adaptada a altos y constantes niveles de humedad en el suelo, y a la fricción generada por los
materiales que transporta la corriente.
Los mares y los océanos comprenden las dos terceras partes de la superficie de la Tierra,
formando éstos su ecosistema más extenso.
Los biomas marinos tienen una compleja estructura. La vida en el mar depende de la luz, la
temperatura, la salinidad y la presión. Todos estos factores influyen sobre la disponibilidad de
nutrientes. Así pues, la producción primaria se sitúa dentro de la capa iluminada, que se extiende
hasta la profundidad a la cual llega el 1% de la radiación solar, es decir, hasta unos 200 metros
en mares de aguas claras.
Esta zona que recibe la luz del sol se denomina zona eufótica o fótica (foto = luz). Por el contrario
las aguas que se encuentran en la zona afótica no reciben luz.
En la zona nerítica se encuentran los productores primarios superiores mientras que los
productores primarios que pertenecen a categorías taxonómicas inferiores (fitoplancton), se
distribuyen por las áreas más próximas a la zona oceánica, ubicada mar adentro.
En los ecosistemas marinos, el ciclo de materia se desarrolla en un gran espesor de agua. Los
factores limitantes de la producción fotosintética son la luz –su disponibilidad para realizar la
fotosíntesis se encuentra en los primeros 50 o 100 metros de profundidad de la zona eufótica-, y
los nutrientes –carbono, nitrógeno, silicio y fósforo, principalmente-, originados por los restos de
animales muertos, productos de defecación, etc., que tienden a sedimentarse en los fondos
marinos hasta una profundidad media de 4.300 metros, acumulándose en la zona abisal.
Ordinariamente, el retorno de estos nutrientes a la zona eufótica para ser reutilizado es muy
lento. Por el contrario, existen áreas con gran producción, que corresponden a lugares de
afloramiento, donde los nutrientes suben del fondo transportados por corrientes ascendentes
para fertilizar las aguas superficiales.
Las temperaturas superficiales del mar varían mucho, siendo influenciadas por las corrientes
marinas. Así, la costa de Chile y la mayor parte de la costa peruana, son bañadas por aguas
frías, debido a la influencia de la Corriente Peruana o de Humboldt que es de aguas frías y varía
según las estaciones (21º C en verano y 16º C en invierno). En cambio, las costas del norte de
Perú, Ecuador, Colombia y Centroamérica, son bañadas por aguas cálidas influenciadas por la
Corriente Ecuatorial o del Niño. En general, la temperatura (aguas frías y aguas cálidas), es un
factor que determina el tipo de especies que constituyen ese hábitat.
En el mar se reconocen tres movimientos principales: las olas, las mareas y las corrientes
oceánicas. La importancia ambiental de estos movimientos recae en que favorecen la vida
marina, representan importantes fuentes de energía y son importantes modeladores del clima y
del paisaje costero.
•Las olas: son motivadas por el viento, que empuja el agua, provocando un movimiento ondulatorio. Una
característica de este movimiento marino es que las olas no transportan agua. En una ola distinguimos la altura y
la longitud de la onda. La altura es variable, pudiendo sobrepasar en la costa los 10 metros. La longitud de la
onda (distancia entre ola y ola) varía de 10 hasta 50 metros. El agua de las olas tiene un movimiento circular u
orbital (elíptico).
•Las mareas: son el subir y bajar periódico del mar hacia las orillas. Son causadas por la atracción que ejercen el
sol y la luna sobre la masa de agua. La marea alta se produce cuando el nivel de aguas sube; la marea baja,
cuando el nivel de agua desciende. El cambio se produce con una periodicidad de 12 horas y media. Las mareas
tienen gran influencia en la vida de las áreas litorales, como es el caso de los manglares y esteros que
caracterizan las costas tropicales sudamericanas, centroamericanas y de la parte suroriental de América del Norte
(Florida).
•Las corrientes marinas: son movimientos horizontales que, al contrario de las olas, sí transportan agua,
girando a un solo sentido en cada hemisferio. En el hemisferio norte, dichas corrientes fluyen en el mismo
sentido que las agujas del reloj; en el hemisferio sur, en sentido contrario, circulando regularmente y con la
misma velocidad, teniendo un ancho de 50 a 150 kilómetros. Los agentes causantes de las corrientes marinas son
el viento, la rotación de la Tierra y las diferencias de temperatura en el agua de mar. Los vientos, al empujar las
masas de agua contra las costas occidentales de América del Sur, las ponen en movimiento; el agua transportada
de sur a norte debe ser sustituída. En los polos las aguas frías, más densas, descienden al fondo dirigiéndose a las
costas de Chile y Perú donde afloran a la superfície, cargadas de sustancias nutritivas recogidas de los
sedimentos del fondo marino.
7.6.2. Comunidades marinas
La acumulación de plantas y fitoplancton en la superficie del mar, hasta unos 400 metros de
profundidad constituye el alimento de los herbívoros marinos (consumidores primarios) que a su
vez son presa de los depredadores (consumidores secundarios).
Entre los grupos de organismos existentes en las comunidades pelágicas el plancton es el más
importante, dada su abundancia y su importancia en la cadena trófica marina. Con todo, también
encontramos otros organismos pelágicos, como son los pertenecientes al grupo del necton,
caracterizados por poder desplazarse libremente por las aguas marinas dada su facultad
natatoria. A este grupo corresponden los mamíferos marinos – ballenas, focas-, peces –atunes,
tiburones-, crustáceos, etc.
Figura 7.4. Ballena franca austpuiral (Eubalaena australis) habita una amplia franja de los océanos Pacífico
sur, Atlántico sur e Índico sur.
Horizontalmente, se observan áreas de gran densidad dentro de áreas mucho mayores en que la
densidad es baja. Estas variaciones se deben en parte a que el plancton se ve desplazado por
los movimientos del agua.
Las sucesiones planctónicas presentan ciclos que, normalmente, son anuales. Las etapas
iniciales se caracterizan por la presencia de células de pequeño tamaño, flageladas o no.
Después aparecen diatomeas, finalmente, dinoflagelados de gran tamaño. Cada una de las
especies que van apareciendo es capaz de subsistir con concentraciones de nutrientes cada vez
menores.
[Link]. Comunidades bentónicas
Los primeros organismos que se establecen sobre el fondo de los ecosistemas marinos son las
bacterias y las diatomeas. La gran superficie disponible y la gran cantidad de nutrientes que hay
hacen que este proceso progrese con rapidez. Un tiempo después aparecen protozoos,
hidrozoos y las primeras algas. En las etapas siguientes se van estableciendo organismos
filtradores como las esponjas, los poliquetos y los mejillones hasta que la comunidad alcanza una
composición y un grado de complejidad relativamente estable.
En general, se observa que las plantas que se van estableciendo son de mayor tamaño a medida
que avanza la sucesión. Del mismo modo, su tasa de multiplicación disminuye. Las especies
características de las primeras etapas son esencialmente especies oportunistas, con gran
capacidad de dispersión y que crecen rápidamente.
En etapas siguientes, la superficie ocupada por los animales supera a la ocupada por los
vegetales, ya que los primeros se alimentan básicamente de plancton y no dependen de la
capacidad de producción de los productores primarios del fondo marino. Generalmente, el
número de organismos herbívoros que se alimentan de vegetales acuáticos vivos es pequeño. La
mayoría se alimentan de restos en proceso de descomposición o bien son organismos filtradores.
Los arrecifes de coral están dominados por sistemas simbióticos de algas y madréporas. Son
ecosistemas estables, maduros y complejos cuyo crecimiento depende básicamente del aporte
de luz que reciben del exterior.
En el mar se distingue verticalmente cuatro zonas principales, todas ellas de gran importancia
según el tipo de comunidad.
[Link] superior del mar (eufótica): en esta zona, también conocida, se encuentra concentrada la gran mayoría
de las especies, especialmente aquellas que pueden estar en continuo movimiento. Los animales marinos estan
adaptados a filtrar el agua en busca de alimento, siendo estos a su vez, presa de otros. Los depredadores marinos,
dada la dependencia de organismos de niveles inferiores, tuvieron que desarrollar sistemas especiales para ubicar
a sus presas. La forma hidrodinámica del cuerpo de los atunes, el increíble olfato de los tiburones, el sonido
emitido por los cachalotes y la caza en grupo de las orcas, son sólo algunos ejemplos. Por su parte, el problema
fundamental de las especies depredadas es su falta de escondites. Por eso, muchos peces se han adaptado a vivir
en enormes cardúmenes (bancos de peces), lo que acrecienta la seguridad del individuo.
[Link] media (mesopelágica): es una zona amplia del mar, con muy poca luz o totalmente oscura, que se
encuentra entre la zona superior y el fondo marino. Por la falta de luz, en esta zona no existe fitoplancton.
Además, la falta de un fondo impide la acumulación de las sustancias nutritivas que descienden desde la zona
superior. Los animales que viven aquí no tienen otra posibilidad que alimentarse de los restos que pasan hacia el
fondo. Ante semejantes condiciones, no existen comunidades grandes.
[Link] profunda (batipelágica): es la tercera zona del mar, alcanzando hasta los 3.000 metros de profundidad.
Se caracteriza principalmente por la presencia de restos orgánicos en suspensión.
[Link] marino (zona bentónica): hasta el siglo pasado se creía que debajo de los 600 metros no existía vida
animal. Hoy se sabe que existen animales hasta más de 10.000 metros de profundidad aunque los conocimientos
científicos aún están en sus comienzos. Así, unas prospecciones científicas realizadas en 1977, descubrieron
auténticos oasis de vida submarina en surgencias hidrotermales a grandes profundidades. Posteriormente se han
encontrado zonas similares en todos los océanos del mundo. En estos ecosistemas, la producción primaria no
depende de la luz. Aquí los productores primarios son bacterias quimiosintetizadoras del azufre. Los animales
son filtradores en su mayoría y muchos han desarrollado formas de simbiosis con las bacterias. Se trata de
ecosistemas de baja diversidad pero elevada producción.
El transporte de materiales en suspensión en los ríos depende en parte del grado de erosión del
suelo. Los suelos bien formados, cubiertos por una vegetación densa, dejan ir una cantidad de
nutrientes pequeña. Por ese motivo, los ríos que atraviesan las grandes selvas apenas llevan
materiales particulados o sales disueltas en el agua. En los demás, el aumento de las sustancias
disueltas lleva a un enriquecimiento de las aguas tal que no puede ser compensado con otros
mecanismos de fijación de nutrientes. Los procesos de descomposición de esta materia orgánica
“sobrante” disminuyen la concentración de oxígeno de las aguas profundas y provocan cambios
importantes e irreparables en los ecosistemas acuáticos (este fenómeno recibe el nombre
de eutrofización).
La influencia del hombre sobre los ecosistemas marinos es una consecuencia directa de la
explotación. Esta explotación favorece a las especies que tienen una tasa de multiplicación
mayor. Por ejemplo, la pesca excesiva en la costa sahariana ha llevado a un aumento importante
de los cefalópodos bentónicos, como los pulpos, que antes eran escasos. Esto se debe tanto a la
alteración de las condiciones ambientales como a la eliminación selectiva de sus depredadores.
El hombre no actúa sobre los productores primarios, el fitoplancton, sino sobre especies que
ocupan posiciones superiores en la pirámide trófica, especialmente los carnívoros. Una vez
conocidas sus costumbres y utilizando sistemas de pesca adecuados, estas especies se pueden
capturar con facilidad. Generalmente estas especies son poco prolíficas, por lo que sus
poblaciones quedan fuertemente afectadas. Sin embargo, dada la posición que ocupan, la
estructura del ecosistema queda poco alterada.
Las mayores alteraciones dentro de los ecosistemas marinos se producen cuando se ven
afectados los productores primarios o las comunidades bentónicas por el paso continuo de las
artes de pesca sobre el fondo del mar. Entonces se destruyen importantes praderas de
fanerógamas y se remueve constantemente el sedimento superficial del suelo.
Una alteración importante de las comunidades bentónicas puede hacer que el equilibrio
del sistema se desplace hacia las comunidades pelágicas y que de esa manera se altere
la estructura del ecosistema.
Las comunidades marinas más amenazadas por la acción del hombre son los arrecifes de coral.
En este caso, las consecuencias son parecidas a las ocasionadas por las pérdidas de grandes
superficies de bosque tropical. La degradación del sistema se produce de una manera rápida e
irreversible. Hay un aumento temporal de los nutrientes del medio y un aumento no sostenible del
fitoplancton.
8. Ecosistemas terrestres
Objetivo
Dar a conocer las principales características de los ecosistemas terrestres y el impacto de las actividades
humanas sobre éstos.
8.1. Introducción
Después de largos procesos de adaptación, los organismos abandonaron el medio acuático, se
instalaron en el medio terrestre y se establecieron en él dando lugar a formas de vida mucho más
variadas y productivas que aquellas de las que provenían.
Los ecosistemas terrestres ofrecen una amplia gama de condiciones ambientales diferentes, con
cambios de temperatura más bruscos y con diferentes grados de humedad.
Los productores secundarios sólo gastan una pequeña parte de la producción primaria.
Los ecosistemas terrestres, comparados con los acuáticos, son ecosistemas de poca altura con
dominio de los productores primarios en las capas altas y con dominio de productores
secundarios y descomponedores en las capas bajas. Eso permite que la transferencia de materia
sea más fluida que en los ecosistemas acuáticos.
8.2. La atmósfera
Composición de la atmósfera
(en% de presión parcial)
Nitrógeno 78,08
Oxígeno 20,95
Argón 0,93
CO2 0,035
En áreas muy pobladas se pueden encontrar concentraciones cada vez mayores de gases
producidos por la industria.
El aire no puede sostener ningún tipo de vida vegetal en suspensión comparable al plancton, por
lo que sólo lo habitan algunos organismos que ocupan las capas inferiores y que lo utilizan
temporalmente para desplazarse de un punto a otro de la superficie terrestre. Parte de la
atmósfera ocupa los agujeros, hendiduras y pequeños espacios del suelo y los gases que la
componen están en equilibrio con los gases disueltos en el agua, de manera que, en cierto modo,
la atmósfera también se extiende a través de los sistemas acuáticos.
8.3. El suelo
La atmósfera (medio gaseoso) y la hidrosfera (medio líquido) tienen como límite un sustrato
sólido, la litosfera.
La importancia de la litosfera es muy diferente según se trate de ecosistemas acuáticos o de
ecosistemas terrestres. Sobre el sustrato sólido de los ecosistemas acuáticos se acumula la
materia orgánica que no es capturada y aprovechada mientras sedimenta. Allí es descompuesta
por bacterias que, durante este proceso, consumen cantidades importantes de oxígeno. Los
restos de esta materia orgánica, los precipitados minerales y los materiales finos que están en
suspensión se depositan en el fondo de las aguas y forman el suelo. De hecho, puesto que en él
no existe una vegetación arraigada y estructurada, es más apropiado hablar de sedimento que de
suelo marino.
En los ecosistemas terrestres, el suelo tiene más importancia para los organismos, pues no sólo
es el soporte donde se apoyan sino que también contiene las reservas de agua y de elementos
nutritivos. El suelo interactúa constantemente con los organismos y, durante ese tiempo, su
estructura se va haciendo cada vez más compleja.
8.3.1. Formación de un suelo
En principio, el suelo se forma sobre una superficie rocosa gracias a la acción continua y
prolongada de las condiciones ambientales y de los organismos vivos.
La acción de los organismos vivos puede ser determinante pero en modo alguno imprescindible.
Las condiciones atmosféricas y el agua pueden fragmentar las rocas por sí solas y dar lugar a
una cierta estratificación. De hecho, antes de que apareciera la vida, la formación de los suelos
se debió exclusivamente a agentes inorgánicos.
El perfil de un suelo se puede dividir en tres niveles u horizontes que, a su vez, también pueden
ser subdivididos (figura 8.2):
Figura 8.2. En un suelo maduro es posible distinguir tres niveles diferentes.
•El horizonte A es el nivel superficial. La parte superior que contiene materiales todavía poco descompuestos,
normalmente hojarasca, se denomina nivel A 0 y la parte que se encuentra inmediatamente por debajo de este
nivel se denomina nivel A1. El horizonte A es un nivel de lavado o eluviación y en él hay una circulación vertical
de agua que arrastra materiales hacia niveles inferiores.
•El horizonte B se encuentra entre los niveles A y C. Es un horizonte de iluviación (acumulación) donde pueden
acumularse los materiales que proceden del horizonte A, principalmente arcillas. En este nivel tienen lugar los
procesos de transporte y de diferenciación de los materiales del interior del suelo. La intensidad de estos
procesos varía en función de las lluvias y del grado de retención de los materiales de los horizontes superiores.
•El horizonte C corresponde a la roca madre. En el se distinguen el nivel C 2, si la roca madre está “fresca” o
compacta, y el nivel C1, si la roca madre está “disgregada” o fragmentada.
Los suelos lavados, esto es, con circulación descendente de agua y de materiales, y con una
diferenciación clara de los tres horizontes A, B y C son típicos de ecosistemas forestales
maduros.
Si se separan las partículas que componen un suelo en función de su tamaño, se observa que
los elementos más gruesos (de más de un milímetro) están formados por cuarzo, feldespato,
piroxenos, anfíboles, calizas, micas y otros minerales pesados. Los materiales más finos
provienen de la erosión química y están formados por hidróxidos de hierro, alúmina y sílice
coloidal junto con los minerales típicos de la arcilla (caolinita, montmorillonita, diversas micas...).
El que estos materiales estén compuestos de un altísimo número de pequeñas partículas hace
que tengan una enorme superficie relativa1: las partículas de un gramo de arcilla tienen una
superficie total que va de 25 a 900 m2.
La proporción en la que aparecen cada uno de estos materiales depende de la roca madre
originaria y de los materiales que han ido interviniendo en los procesos de separación, transporte
y depósito de las partículas.
Además de estos componentes minerales, el suelo contiene una parte de materia orgánica. En
promedio, un 5% de los materiales de un suelo es materia orgánica.
La cantidad de carbono orgánico retenido en el suelo es unas 8 veces superior a la
cantidad de carbono orgánico presente en los organismos vivos.
El humus, del latín humus que significa suelo o tierra, es la parte orgánica del suelo y de los
sedimentos acuáticos. El humus deriva de los restos de los organismos, de sus excreciones y de
todos los productos que se originan con su transformación. Por ese motivo la composición del
humus es muy variada.
Los materiales que se degradan con mayor facilidad se descomponen más rápidamente, de
manera que el material orgánico que se va acumulando contiene cada vez una proporción mayor
de enlaces resistentes a la degradación biológica.
El humus se asocia con la arcilla y juntos forman un material muy absorbente que tiene una gran
capacidad para retener el agua y los elementos nutritivos.
8.4. Los microclimas
El medio terrestre es más heterogéneo y fluctuante que el medio marino. Las grandes fuerzas
climáticas se manifiestan de diferente forma en áreas locales por lo que es posible hablar de
microclimas.
La temperatura está fuertemente condicionada por la topografía. Una pendiente encarada al sol
recibe más energía solar que una pendiente que no lo esté. Este hecho afecta también al grado
de humedad. Variando la inclinación y la orientación, los organismos pueden modificar la
cantidad de energía solar que interceptan.
Las capas de vegetación atenúan algunos cambios climáticos diarios, como la temperatura, la
humedad y la incidencia del viento. Por ejemplo, el aire es más caliente un metro por encima del
suelo. La velocidad del viento también se ve reducida por la presencia de vegetación. Sin
embargo, la vegetación produce variaciones diarias de las concentraciones de oxígeno y de
dióxido de carbono.
Mediante una selección adecuada de estos microclimas, los organismos pueden paliar los
efectos de las variaciones ambientales que afectan al ecosistema en conjunto.
Todos los seres vivos necesitan agua. Las plantas se ven afectadas tanto por la cantidad de
agua del suelo como por la humedad del aire que las rodea. La humedad del aire es fundamental
para el control de la pérdida de agua a través de la piel y de los pulmones. El protoplasma celular
es un 85 o un 90% agua.
Pero la importancia del agua va más allá de las necesidades concretas de los organismos.
La humedad, junto a la temperatura y a otros factores climáticos, son los factores que
determinan la distribución de las formaciones vegetales.
8.5.1. Humedad absoluta y humedad relativa
La humedad relativa se expresa como el tanto por ciento de la humedad máxima, esto es, de la
humedad de saturación, que corresponde a una temperatura y a una presión dada. La humedad
relativa también se puede expresar en función del déficit de presión o de saturación, que no es
más que el tanto por ciento que falta para alcanzar la saturación.
La humedad del aire se mide con un higrómetro. El más utilizado es el psicrómetro, que
determina la humedad del aire valorando la diferencia entre la temperatura que marca un
termómetro seco y un termómetro que tiene el deposito rodeado por una fina capa de agua en
evaporación, ya que el descenso relativo de temperatura del termómetro “húmedo” es
proporcional al déficit de saturación.
Aunque es difícil determinar directamente cuál es la cantidad de agua que contiene una planta se
calcula que entre el 60 y el 85% del peso de una planta es agua.
Las plantas, según sea la humedad del ambiente en el que viven, se clasifican:
c)Forma y consistencia de los tallos: las plantas xerófitas presentan tallos muy lignificados y hojas coriáceas
gracias al grosor de la cutícula que cubre la epidermis. Estas adaptaciones les permiten perder mucha agua sin
llegar a marchitarse. La suculencia de los tallos y de las hojas está asociada con la capacidad de los xerófitos de
acumular agua. En las cactáceas, la suculencia del tallo va asociada a una gran reducción de la superficie de las
hojas. Por el contrario, en las plantas higrófitas abundan los tejidos herbáceos y tiernos. Algunas de ellas
presentan tallos laxos y casi huecos para permitir la llegada de oxígeno desde la atmósfera hasta las raíces
impidiendo así que éstas se ahoguen por el exceso de agua que hay en el sustrato sobre el que se apoyan.
d)Regulación de la abertura y del cierre de los estomas: los estomas son pequeños agujeros de apertura y
cierre regulable que están situados en la superficie de las hojas. En los xerófitos son a menudo abundantes y
están protegidos por pequeños pelos o confinados en el interior de pequeñas fosas: de ese modo se evita que las
turbulencias del aire erosionen la capa de vapor de agua que, como resultado de la transpiración, se crea sobre
los estomas. En los higrófitos estas estructuras destinadas a la regulación hídrica de las plantas están expuestas a
las corrientes de aire o, sencillamente, no existen.
e)Producción de sustancias aromáticas y formación de espinas: algunas plantas xerófitas tienen espinas
mientras que otras desprenden un olor muy fuerte. Estas adaptaciones son mecanismos de defensa frente a los
herbívoros, pues en condiciones de escasez de agua la pérdida de biomasa y, en consecuencia de agua, resulta
especialmente grave.
f)Raíces respiratorias: las raíces de las plantas que crecen en suelos saturados de agua tienen problemas para
respirar. Por ese motivo desarrollan ramificaciones que crecen hacia arriba para poder captar el oxígeno del aire.
g)Modificación de las adaptaciones según la época del año: hay plantas que cambian su forma en función de
las estaciones. En verano presentan características mesomorfas y en invierno, cuando las condiciones
ambientales son desfavorables, desarrollan adaptaciones xeromorfas.
h)Desarrollo de receptáculos para recoger el agua: algunas plantas tienen pequeños receptáculos en los que
recogen el agua de lluvia que luego es absorbida en parte por las hojas.
i)Adaptación del ciclo vital: algunas plantas terrestres limitan su ciclo vital a las épocas favorables mientras que
en las épocas desfavorables adoptan formas resistentes a la sequía. En ambientes secos, algunas plantas producen
sustancias volátiles que inhiben el crecimiento de plantas competidoras que, gracias a otras adaptaciones,
presentan un desarrollo más rápido.
El cuerpo de los animales terrestres tiene una proporción alta de agua que puede ir desde el 88%
de algunos gusanos oligoquetos hasta el 52% de algunos coleópteros. El hombre tiene un 64%
de agua. Estos valores no son constantes y varían, por ejemplo, con la edad.
Para que las funciones vitales de un animal no se vean afectadas, el contenido de agua de todos
sus órganos debe mantenerse dentro de unos límites próximos. Mientras que algunos insectos
admiten ciertos desequilibrios en el contenido hídrico de las diferentes partes de su organismo,
los mamíferos precisan que la cantidad de agua de sus órganos se mantenga mucho más
equilibrada.
Los animales que viven en ambientes con agua abundante no precisan ninguna adaptación que
les ayude a limitar sus pérdidas de agua. No ocurre igual con los animales que habitan ambientes
más secos, que deben regular su nivel de agua para poder sobrevivir.
Un balance apropiado se consigue mediante el equilibrio entre las entradas y las salidas de agua:
Entradas de agua
Salidas de agua
•Evaporación superficial.
•Pérdidas por respiración.
•Pérdidas por defecación y excreción.
Objetivo
Dar a conocer las leyes que rigen la distribución de los organismos sobre la superficie de la tierra.
9.1. Introducción
Seguidamente, las interacciones de los individuos con los otros individuos de su especie y las
relaciones de las poblaciones de una especie con las poblaciones de otras especies. Finalmente,
se ha visto como afectan las condiciones ambientales a los organismos vivos en conjunto y, de
que manera forman ecosistemas funcionales y ordenados. El enfoque adoptado hasta ahora
estaba limitado, en parte, por el espacio que ocupan los organismos dentro de la biosfera. Eran
planteamientos “microgeográficos” e intentaban responder las preguntas planteadas al principio,
dónde se encuentran los organismos, cuántos hay y por qué, abarcando únicamente áreas
espaciales limitadas.
Figura 9.1. La biogeografía aborda el estudio de la ecología tomando superficies “grandes”.
La biogeografía aborda la ecología desde un punto de vista mucho más amplío tanto en el
espacio como en el tiempo. Si los ecólogos que se preocupan, por ejemplo, de los procesos y de
las interacciones que se dan en un bosque, observan su objeto de estudio tal y como lo vería un
pájaro desde el cielo, los biogeógrafos observan la biosfera desde la perspectiva de un
astronauta que estuviese viajando en una máquina del tiempo.
En este capítulo se tratarán las distribuciones espaciales de plantas y de animales sobre las
grandes áreas biogeográficas, como los continentes y los océanos.
9.2. Definición y orígenes
La biogeografía se ocupa de estudiar las leyes que rigen la distribución de los seres vivos en la
superficie de la tierra. La biogeografía se preocupa de la geografía de todos los organismos e
intenta desarrollar modelos que expliquen la distribución de las plantas y de los animales tanto en
la actualidad como en el pasado geológico. Además de clasificar las distribuciones presentes, los
biogeógrafos pretenden explicar y comprender los movimientos pasados de los organismos.
Una de las cosas que llevaron a los biogeógrafos clásicos a intentar resolver las cuestiones
básicas de la ecología desde una perspectiva más amplía fue la observación de que bajo climas
equivalentes en distintos continentes se podían encontrar ecosistemas diferentes formados por
especies diferentes. La comparación de las diferencias y semejanzas de los ecosistemas y de las
especies que se desarrollan bajo condiciones climáticas parecidas pero en continentes distintos
les llevó a elaborar un sistema jerarquizado, basado en conceptos tales como dirección de
colonización, tiempo de aislamiento y centro de creación, que englobase todas sus
observaciones.
Un punto de vista más actual considera que las distribuciones geográficas son el resultado de un
equilibrio entre la velocidad con la que se “agrandan” las áreas geográficas y la velocidad con la
que se “forman” las especies.
El área de distribución es una representación sobre un mapa del conjunto de localidades donde
ha sido identificada una especie.
Ninguna especie ocupa un área totalmente continua. Dentro de un área existe un mosaico que se
corresponde con la heterogeneidad ambiental. Una especie vive únicamente en algunos de los
ambientes favorables dentro del mosaico que abarca su área de distribución.
Se dice que un ambiente es de “grano grueso” cuando, dentro del mosaico de un área de
distribución, se encuentra en pocas superficies, pero relativamente grandes. Se dice que es de
grano fino cuando ocupa superficies relativamente pequeñas pero numerosas.
Si una especie aparece en todos los lugares en los que potencialmente puede encontrarse, se
dice que su área de distribución es continua. Y si no, disyunta. Se supone que las áreas
disyuntas eran, en el pasado geológico, continuas.
•Segundo, la influencia entre dos biotas adyacentes muestra cierta regularidad. Existe un intercambio biótico
entre dos regiones próximas. La región que tenga un clima más constante durante más tiempo llegará antes a las
etapas finales de la sucesión. Como resultado, el flujo biológico irá desde la región de clima menos estable hacia
la región con ecosistemas más maduros.
Desde la perspectiva del tiempo geológico, el movimiento de las placas tectónicas impone
continuamente nuevas condiciones ambientales que hacen que el proceso de formación de
especies no se detenga nunca.
Las especies oportunistas propias de las primeras etapas de una sucesión poseen una enorme
facilidad para colonizar nuevos ambientes. Para ello han desarrollado la capacidad de producir
gran cantidad de unidades de dispersión o diásporas (esporas, zigotos, propágulos).
Mecanismos de dispersión
9.6. Extinción
El 99,9% de todas las especies que han existido se han extinguido. En un tiempo suficiente, la
probabilidad de que una especie se extinga es prácticamente igual a la unidad. Dentro de un
tiempo todas las especies que existen actualmente se habrán extinguido y habrán sido
reemplazadas por otras nuevas.
Las especies oportunistas tienen mayor posibilidad de supervivencia que aquellas que
están muy especializadas y que forman parte de sistemas ecológicos complejos.
La latitud de una determinada región es la que determina la riqueza del suelo, el tipo de
vegetación y, en consecuencia, las especies animales que viven en ellas.
Hay además otras correlaciones locales, la altitud, la proximidad del mar, las corrientes aéreas,
que influyen en las distribuciones de los organismos y que pueden modificar drásticamente la
estructura y composición de los suelos, la vegetación y la fauna. Lo mismo sucede en los
océanos, donde la temperatura, la profundidad o la salinidad determinan qué tipo de organismos
pueden desarrollarse en ellos.
Sin embargo, a pesar de todos estos factores locales, es posible describir un pequeño número de
grandes regiones biogeográficas con características propias.
b)Región etíope. Comprende toda África al sur del trópico de Cáncer, así como la mitad sur de Arabia y las
regiones costeras de Irán y de Pakistán. En ella se encuentran desiertos, sabanas, selvas poco tupidas, montañas
altas y lagos dulces y salados con una enorme diversidad de especies.
Figura 9.3. Situación geográfica de la región etíope.
c)Región oriental. Abarca todo el sudoeste asiático, desde la India a la China meridional, con Malasia,
Indonesia y las Islas Filipinas. El clima es cálido y húmedo y favorece el desarrollo de selvas ecuatoriales.
d)Región australiana. Incluye Australia, Tasmania, Nueva Guinea, Nueva Zelanda y un numeroso grupo de
pequeñas islas. Debido a su aislamiento geográfico, en esta región se ha desarrollado una fauna autóctona de la
que destacan los prototerios (mamíferos ovíparos como el ornitorrinco y la equidna) y los marsupiales (koalas,
canguros, dasiurios y otros).
Figura 9.5. Situación geográfica de la región australiana.
e)Región neo-tropical. América Central y América del Sur, desde México hasta la Tierra del Fuego, incluyendo
las Antillas. Destaca la inmensa cuenca del Orinoco y del Amazonas y la cordillera de los Andes.
Figura 9.6. Situación geográfica de la región neo-tropical.
f)Mares cálidos. La temperatura de las aguas superficiales oscila sobre los 25°C. En esta franja ecuatorial y
tropical suceden poderosos fenómenos atmosféricos (vientos alisios, tifones...). Abundan los arrecifes de coral.
g)Mares templados cálidos. La temperatura de las aguas superficiales varía entre los 12°C y los 25°C a causa
de las corrientes que generan los vientos alisios tropicales y por las corrientes de aguas frías procedentes del
norte o del sur. Algunas regiones presentan un régimen tropical estable que permite el desarrollo de arrecifes
como, por ejemplo, en las costas nordeste, donde la Gran Barrera de 2.400 kilómetros de longitud constituye la
formación coralina más larga del mundo. En los lugares donde confluyen las corrientes se originan grandes
zonas de remolinos como, por ejemplo, el famoso Mar de los Sargazos.
Figura 9.8. Situación geográfica de los mares templados cálidos.
h)Mares templados fríos. Estas aguas están influidas por las que proceden de las regiones polares. La
complicada geología del hemisferio norte permite que las corrientes frías lleguen hasta la península del Labrador
y que arrastren icebergs hasta las costas de Terranova. La temperatura superficial varía desde los 8°C hasta los
18°C, dependiendo de las estaciones. Algunas corrientes cálidas, como la del Golfo en el Atlántico Norte o la de
Kuro-Sivo en el Pacífico Norte vienen a equilibrar el efecto de las aguas polares. En el Hemisferio Sur, la
ausencia de superficies de tierra importantes hace que se establezca una corriente constante alrededor del
Antártico e impidan que las aguas frías suban hacia el norte.
Figura 9.9. Situación geográfica de los mares templados fríos.
i)Mares fríos. La temperatura de las aguas superficiales de los mares glaciales oscila alrededor del punto de
congelación. Los mares fríos subpolares tienen un promedio anual próximo a los 5°C, y penetran con mayor o
menor intensidad en los mares templados dependiendo de las corrientes cálidas que los neutralizan. En los mares
fríos habitan numerosas especies de cetáceos porque son ricos en plancton.
Figura 9.10. Situación geográfica de los mares fríos.
El estudio comparativo de las especies que habitan en cada una de estas regiones
biogeográficas aporta una información muy valiosa acerca de los movimientos tectónicos de la
corteza terrestre y de la formación actual de los continentes.
10. El papel del ser humano como parte de la naturaleza
10.1. Introducción
El ser humano es, sin lugar a dudas, el principal agente transformador de los ecosistemas, ya
que sus relaciones sociales, económicas, culturales y políticas ejercen una gran influencia sobre
él.
Desde una visión antrópica, se habla de servicios ecosistémicos que ofrecen los ecosistemas a la
humanidad, entendiendo por éstos las propiedades de los ecosistemas que benefician directa o
indirectamente al hombre, pero que no tienen un valor en el mercado.
Al analizar la transformación de los ecosistemas, se observa que uno de los problemas presentes
es su fragmentación, entendida como el proceso de pérdida de continuidad en los ecosistemas
debido al aislamiento de parches de bosque de diversas formas y tamaños, inmersos en una
matriz con condiciones inhóspitas.
Consecuencias de la fragmentación
a)Restricción en el tamaño poblacional: entre más pequeños sean los fragmentos, más pequeñas
serán las poblaciones de una especie dada.
b)Reducción de la emigración para colonizar fragmentos después del aislamiento, producto de las
condiciones inhóspitas de la matriz.
c)Efecto de borde: puede generar cambios en las condiciones ambientales, en la abundancia y
distribución de las especies y en las interacciones de las especies como la dispersión de semillas, la
polinización, la herbivoría, la competencia y el parasitismo, entre otras.
d)Mayor probabilidad de llegada de especies invasoras, ya que dichas especies son tolerantes a
condiciones agrestes.
e)Ruptura del flujo hídrico en los ecosistemas.
Generalmente, la transformación de los sistemas naturales inicia con la tala de bosques para
adecuar el terreno para las actividades productivas. Algunas veces sólo se hace tala, en otras se
hacen quemas o se hace tala y quema. El paso de un área boscosa a una talada genera una
mayor exposición del suelo a la radiación solar, lo cual puede provocar un aumento en la
evaporación y a su vez una menor infiltración de agua lluvia al suelo. Con la pérdida de
vegetación, se reduce en el sistema la tasa de intercepción de agua y la evapotranspiración.
•A largo plazo, pérdidas del flujo base que alimenta ríos y quebradas, y un incremento en la velocidad
de la corriente, el cual aumenta la capacidad erosiva y la carga de partículas en suspensión.
•En épocas secas puede ocurrir una reducción en el caudal producto de la pérdida del flujo base.
10.2.2. Incendios
Los incendios se pueden presentar de manera natural o provocada. En sistemas como las
sabanas africanas o los campos sulinos brasileros, el fuego hace parte de su dinámica ecológica.
No obstante, cuando son incendios o quemas provocadas y se salen de control, se pueden
considerar como disturbios.
Algunos autores consideran que el fuego es una fuerza evolutiva y que forma parte de la
dinámica de muchas comunidades naturales.
Cuando en el área talada se realiza una quema de la superficie para continuar con la “limpieza”
del terreno, se genera:
•Un aumento de la temperatura del suelo que afecta a la vegetación y fauna que lo habitan;
•una reducción de la infiltración, al alterar las características físicas del suelo, lo que a su vez puede aumentar la
escorrentía superficial;
•la contaminación del aire por aporte excesivo de CO2; y,
•un área disturbada cubierta de cenizas apta para ser restaurada.
Para estudiar los efectos que ejerce un incendio sobre una comunidad, se parte inicialmente de
una superficie ocupada por una misma comunidad que ha sufrido varios incendios a lo largo del
tiempo (figura 10.2).
Figura 10.2. Efectos de un fuego sobre una comunidad que ha sufrido varios incendios a lo largo del tiempo.
Fuente: elaboración propia.
Se observa que cuanto mayor es la cantidad de biomasa (esto es, de materia viva), mayor es el
riesgo de incendio porque hay más materia combustible susceptible de arder.
Se dice que un incendio es salvaje cuando se alcanzan temperaturas muy elevadas y el frente del
fuego es difícil de detener (figura 10.3). El fuego se extiende rápidamente y afecta a una gran
superficie de terreno con mucha intensidad. Una vez extinguido, la vegetación no puede rebrotar
porque el suelo ha sufrido alteraciones importantes.
Un sistema de gestión del suelo y de prevención de incendios son los denominados fuegos
prescritos o controlados. Un fuego controlado, a diferencia de los incendios salvajes, apenas
forma brasas por donde pasa, ya que el frente del fuego se desplaza con rapidez. De esa
manera, los efectos sobre el suelo son mínimos y las posibilidades de regeneración del sistema
máximas.
Figura 10.3. Los fuegos controlados alcanzan temperaturas más bajas durante menos tiempo que los fuegos
salvajes.
Sobre la vegetación
•Destrucción
•Pérdida de fuerza en las raíces
•Pérdida de cobertura sobre el suelo
•Pérdida de área foliar
•Pérdida de biomasa
•Pérdida de evapotranspiración
Sobre el suelo
Sobre el paisaje
•Aumento de la erosión
Sin embargo, no todos los efectos de un incendio son negativos. Algunas especies de pinos -por
ejemplo, el Pinus banksiana- tienen piñas tardías que no se abren después de su maduración, pues
sus escamas están selladas con resina. Esta resina empieza a derretirse cuando la piña alcanza
una temperatura de 60ºC. Estas mismas piñas pueden resistir temperaturas próximas a los 350°
durante un minuto antes de arder. En estos casos, las semillas todavía son viables por lo que
después de un incendio forestal se produce un establecimiento masivo de plántulas de la
especie Pinus banksiana. Así, el fuego es un factor importante dentro de la dinámica de algunas
comunidades como, por ejemplo, los bosques de coníferas o las praderas.
Las plantas pirófitas se pueden clasificar tal y como se muestra en el cuadro siguiente:
Plantas pirófitas
•Rebrotadoras obligadas
Pirófitas activas
•Rebrotadoras facultativas
Las rebrotadoras facultativas tienen la capacidad para sobrevivir al fuego más reducida que las
rebrotadoras obligadas, pero muestran mayor efectividad en la reproducción por semillas, el
crecimiento posterior de las plántulas y la rápida maduración. No obstante, son capaces de
rebrotar cuando el fuego no ha afectado excesivamente al individuo. Algunos ejemplos son el
tomillo (Thymus vulgaris) y la lavanda (Lavandula angustifolia).
Las germinadoras obligadas no ven alterado su proceso de germinación por los incendios, pues
sus semillas son igualmente viables antes que después del shock térmico. Son ejemplos el
romero (Rosmarinus officinalis) y el pino carrasco (Pinus halepensis).
Cuando el terreno posterior a la tala y quema, está libre de vegetación, por lo general se inician
las actividades agrícolas de manera intensa y constante o se dedica el terreno a las actividades
pecuarias. En el primer caso, producto de la sobre-explotación del suelo, se puede generar una
reducción en la tasa de infiltración, ya que éste pierde su porosidad, lo cual se traducirá en
fenómenos de encharcamiento o inundaciones. De igual forma, si el suelo ha perdido su
capacidad de absorción y se emplean químicos como fertilizantes o abonos, éstos pueden llegar
por escorrentía superficial a fuentes hídricas, lo cual genera problemas de contaminación y
posible eutroficación.
Figura 10.4. Terreno en preparación para el inicio de las actividades agrícolas en la parte alta del río Bogotá
(sobre los 3.000 m.s.n.m), Bogotá, Colombia.
Si la actividad es intensiva sobre una misma área, se puede generar una reducción en las aguas
subterráneas o acuíferos por la reducción de la infiltración y aumento de la evaporación.
10.2.4. Contaminación
Otro de los posibles impactos generados por las actividades agropecuarias es la contaminación, la
cual es considerada como la introducción de sustancias o de energía en el ambiente con
resultados negativos que pueden poner en peligro a los recursos vivos, amenazar la salud
pública, disminuir o afectar la estructura y funcionamiento de los ecosistemas y reducir o limitar
las actividades recreativas y estéticas del paisaje. Aunque ocurre naturalmente, en la actualidad
predomina como un fenómeno antrópico que se da a mayor velocidad que la contaminación de
origen natural.
La minería a cielo abierto es un tipo de excavación realizada con el fin de extraer el recurso
mineral del suelo. Por lo general, para el inicio de la explotación se realiza la eliminación de la
cobertura vegetal presente en el terreno y se hace el descapote del suelo para dar lugar al área
de explotación. Posteriormente, se realiza la remoción del suelo y la extracción del mineral de
interés, lo cual se puede realizar en forma directa, mecánica o con explosivos.
•cambios en la calidad físico-química del agua producto de vertimientos de aguas residuales domésticas,
industriales y mineras;
•alteración del sistema de drenaje de los cuerpos de agua subterráneos y superficiales, lo cual se traduce en la
disminución del caudal;
•incremento de material particulado y gases generados por la maquinaria, los vehículos y el uso de explosivos,
los cuales a su vez pueden generar problemas de hundimientos; y,
•aumento en el tránsito de vehículos, lo cual puede generar la compactación del suelo, con su consecuente
reducción de infiltración, aumento de la escorrentía y del transporte de sedimentos a los cuerpos de agua.
La conversión de los sistemas naturales en áreas urbanas genera la pérdida total de los
compartimentos de los ecosistemas. La expansión urbana trae como consecuencia diferentes
actividades que alteran completamente el funcionamiento de los ecosistemas como son: la
canalización de los cauces, la pavimentación del lecho de las cuencas, la pérdida o reducción de
la cobertura vegetal, principalmente la riparia, el relleno de humedales, las descargas de residuos
sólidos en los cuerpos de agua, entre otros.
Tal y como se ilustra en la figura 10.5, dichas actividades alteran diferentes procesos hidrológicos.
Figura 10.5. Representación del ciclo hidrológico en una ciudad como Bogotá, Colombia.
Fuente: PUJ-SDA, 2010.
De igual forma, con la transformación de los ecosistemas en áreas urbanas se disminuyen los
sitios de resguardo y alimentación de la fauna. Con la urbanización se da un incremento en el
ruido, que podría afectar la dinámica natural de algunas especies de fauna.
•Por el aumento de la hojarasca, se genera una reducción en la infiltración y por ende de la recarga de acuíferos;
•se incrementa la tasa de intercepción de las precipitaciones debido a la fisionomía de las hojas de las coníferas,
lo cual trae como consecuencia mayores tasas de evapotranspiración; y,
•se disminuye la cantidad de agua que puede ser infiltrada y transportada por escorrentía superficial hacia los
cuerpos de agua producto del incremento de las tasas de intercepción y evapotranspiración.
Por otro lado, las plantaciones forestales exóticas también generan alteraciones en la estructura,
composición y dinámica del suelo. Dentro de estas alteraciones se encuentran:
•Inhibición de la llegada de radiación solar y agua directamente al suelo por las gruesas capas de hojarasca
producidas por estas especies de rápido crecimiento;
•El paso de tractores, bulldozer o labranza manual, los cuales afectan la estructura fisicoquímica y biótica del
suelo;
•la aplicación de herbicidas y fertilizantes, que contaminan a los suelos y posiblemente a los cuerpos de agua
adyacentes, a los cuales pueden llegar por escorrentía superficial si el suelo no los absorbe totalmente.
10.2.8. Invasiones biológicas
Cuando las áreas han sido disturbadas, como es el caso de los escenarios anteriormente
explicados, se facilita la colonización de algunas especies invasoras, ya que facilitan su
propagación debido al aumento de claros y la disminución de la competencia para dichas
especies. Esta invasión se vuelve un problema inmanejable, ya que estas especies se
caracterizan por tener una alta tasa reproductiva, de colonización y dispersión, alta sobrevivencia
y germinabilidad de las semillas, reproducción sexual y asexual, entre otras.
•Ulex europaeus: es un arbusto de origen europeo conocido como retamo espinoso. Se caracteriza por producir
una alta cantidad de semillas (300 semillas al día por cada individuo) con una larga viabilidad (hasta 70 años) y
capaz de dispersarlas aproximadamente hasta 12 metros de distancia. Actualmente, está incluido en la lista de las
100 especies invasoras más agresivas del mundo (ISSG 1998).
•Pennisetum clandestinum: es una hierba conocida comúnmente como pasto kikuyo, grama o capín. Es una
especie originaria de África, cultivada y naturalizada en las tierras frías. Tiene un rápido crecimiento, presenta
tallos rastreros muy extendidos, que forman extensos tapetes. Dichas características le dan un alto potencial
invasivo, adicional a presencia de rizomas y estolones que le ayudan a penetrar la tierra y conformar tapetes que
suprimen a otras especies. En el caso de los humedales, su invasión se presenta después de la colmatación del
cuerpo de agua por acumulación de materiales.
•Pteridium aquilinum: es una planta heliófila (requiere radiación solar directa para su desarrollo). En países
como Colombia es considerada como una especie invasora por su agresividad, propagación y establecimiento
producto de la alta dispersión de sus esporas con el viento, la capacidad de prosperar en sitios perturbados, en
diversos climas y tipos de suelo, la gran producción de hojarasca y sus características alelopáticas que impiden la
germinación y establecimiento de otras especies.
•Eichhornia crassipes: planta acuática flotante conocida comúnmente como buchón de agua, nativa de
Sudamérica. Puede llegar a cubrir enormes extensiones en los cursos de agua ya que presenta un crecimiento
rápido, lo cual impide la entrada de luz solar y oxígeno para la biota que se encuentra sumergida, lo que poco a
poco genera la descomposición y aumento de materia orgánica. También hace parte de las 100 especies más
invasoras del mundo.
Bibliografía
Libro de texto:
[1]Tutusaus, K. P. (2003). Ecología. Barcelona: Fundación Universitaria Iberoamericana. ISBN: 978-84-
96058-27-9.
La dinámica poblacional se utiliza para evaluar la salud de un ecosistema ya que refleja la interacción de los individuos con su entorno, influida por la natalidad, mortalidad, inmigración y emigración, factores que afectan la densidad de la población y, por ende, el equilibrio del ecosistema . Herramientas como el método de captura-recaptura y el uso de parcelas son esenciales para medir esta dinámica; estas técnicas ayudan a estimar el tamaño de la población y sus variaciones, proporcionando información sobre nacimientos, muertes y factores de crecimiento . La capacidad de carga también se estudia, ya que indica el máximo número de individuos que un ecosistema puede sostener sin sufrir degradación .
La capacidad de carga (K) influye en el crecimiento poblacional al establecer un límite máximo al tamaño de la población. Cuando una población alcanza su capacidad de carga, el crecimiento neto se detiene porque la tasa intrínseca de crecimiento (r) se iguala a cero, lo que significa que las tasas de nacimiento y muerte son equivalentes . La capacidad de carga resulta de la disponibilidad de recursos renovables y es constante para cada población .
Los flujos de nutrientes en un ecosistema son fundamentales para su sostenibilidad ya que facilitan el reciclaje de elementos químicos entre el mundo orgánico y el inorgánico, asegurando la disponibilidad continua de nutrientes esenciales para la vida . Sin embargo, alteraciones como la eutrofización, debida al exceso de nutrientes, pueden desequilibrar estos flujos y amenazar la viabilidad de los ecosistemas acuáticos . Las técnicas utilizadas para estudiar los ciclos de nutrientes incluyen la compartimentación de sistemas como lagos en secciones sencillas o "fondos" y el uso de marcadores radioactivos para seguir el movimiento de nutrientes entre compartimentos . Además, las herramientas de teledetección también permiten estudiar los ecosistemas al observar variaciones estacionales y los efectos de la contaminación .
La productividad de los ecosistemas acuáticos es menor que la de los terrestres debido a varios factores. En los ecosistemas acuáticos, la luz solo penetra hasta los primeros 50 o 100 metros, lo que limita la zona de fotosíntesis . Además, los ciclos de materia son más lentos debido a la necesidad de factores externos para el retorno de nutrientes . En cambio, los ecosistemas terrestres tienen una mayor área fotosintética por unidad de superficie y los nutrientes son más fácilmente disponibles, lo que contribuye a una mayor productividad global .
El concepto de biomas se utiliza para clasificar comunidades ecológicas en función de la forma de crecimiento de las especies vegetales dominantes, lo cual refleja la estructura visible de las plantas, como árboles, lianas, matorrales y epífitas . Esto determina el tipo de organismos y las interacciones que ocurren en un ecosistema particular. Por otro lado, las ecoclinas son gradientes ambientales que permiten analizar cómo cambian las comunidades en relación a variables ambientales como la temperatura o la humedad . La clasificación mediante biomas y ecoclinas es importante para el estudio ecológico ya que permite entender las interacciones entre las especies y cómo estas se adaptan a diferentes condiciones ambientales, ayudando a predecir cómo las comunidades pueden responder a los cambios ambientales . Utilizar estas clasificaciones ayuda a los ecólogos a estudiar la diversidad de especies y funciones dentro de una comunidad y a comprender los procesos ecológicos globales que influyen en la organización de las comunidades biológicas .
La competencia y la depredación juegan roles cruciales en la estructura de las comunidades ecológicas y tienen un impacto significativo en la evolución de las especies. La competencia, que puede ser intraespecífica o interespecífica, se basa en la utilización de recursos limitados por individuos de la misma especie o de diferentes especies, respectivamente, lo que afecta negativamente a las poblaciones involucradas . La competencia intraespecífica induce cambios evolutivos para "evitar" la competencia al permitir variaciones genéticas, mientras que la interespecífica puede llevar a la coexistencia de especies gracias a la diferenciación en la utilización de recursos . Por otro lado, la depredación, en la cual un organismo (depredador) consume otro (presa), también influye en la dinámica poblacional y evolutiva. Los modelos como el de Lotka-Volterra describen cómo las poblaciones de depredadores y presas pueden alcanzar un equilibrio, lo cual fomenta adaptaciones evolutivas tanto en depredadores como en presas para mejorar su eficacia en la captura o evasión, respectivamente . Ambas interacciones modelan la estructura trófica de las comunidades al influir en la abundancia y distribución de especies, promoviendo la diversidad funcional y la evolución de estrategias adaptativas .
La diversidad de funciones dentro de una comunidad ecológica contribuye significativamente a su estabilidad y equilibrio. Una alta diversidad funcional proporciona una amplia variedad de estrategias para el uso de recursos, influenciando los procesos ecológicos como la dispersión de semillas, la polinización y el control biológico, lo que mejora la resiliencia del ecosistema a perturbaciones . La diversidad de especies, que incluye la variación en atributos funcionales, incrementa la estabilidad al permitir que diferentes especies se adapten y respondan a cambios ambientales, manteniendo así funciones ecosistémicas clave . Las interacciones tróficas y la estructura de redes alimentarias refuerzan esta estabilidad al regular el flujo de energía y nutrientes, lo cual es crucial para el mantenimiento de la comunidad en su conjunto . La presencia de especies dominantes también puede determinar muchos de los procesos ecosistémicos, influyendo en la dinamización de las comunidades .
Los ecosistemas acuáticos están siendo impactados negativamente por las actividades humanas a través de varios mecanismos. La eutrofización es un problema crítico causado por el exceso de nutrientes, particularmente fósforo y nitrógeno, que provienen de desechos industriales, agrícolas y urbanos, lo cual conduce al crecimiento excesivo de algas y a la disminución del oxígeno disuelto, afectando la fauna y flora acuáticas . Otro impacto significativo es la sobrepesca, que altera las comunidades marinas al afectar las especies de niveles tróficos superiores, como los carnívoros, reduciendo su población y permitiendo que especies menos prolíficas como los cefalópodos prosperen . Además, la destrucción física de hábitats marinos, como los arrecifes de coral y las praderas de fanerógamas, debido a prácticas de pesca destructivas, amenaza la biodiversidad marina y altera la estructura del ecosistema . Para mitigar estos impactos, se pueden implementar varias medidas. La regulación del uso de nutrientes en la agricultura a través de técnicas más sostenibles podría reducir la eutrofización . La implementación de áreas marinas protegidas y la gestión sostenible de las pesquerías son esenciales para limitar la sobrepesca y permitir la recuperación de las poblaciones afectadas . Además, la restauración ecológica, que incluye la regeneración de hábitats marinos degradados, podría ayudar a recuperar la biodiversidad y los servicios ecosistémicos . Promover políticas tecnológicas, económicas y sociales que eviten la degradación de los ecosistemas antes de que ocurra es una estrategia crítica para su preservación .
Las desviaciones en la relación de sexos, como en el caso de los lemmings en Finlandia donde solo el 25% son machos, pueden ser causadas por la selección natural, predación diferencial, o condiciones ambientales que afectan más a un sexo que a otro . Estas desviaciones impactan la tasa reproductiva potencial de la población y pueden alterar las interacciones entre individuos, ya que un menor número de machos puede limitar las oportunidades de apareamiento, afectando la dinámica poblacional y la estructura social . En las poblaciones de muchos vertebrados, cambios en la proporción de sexos pueden influenciar también en la supervivencia y éxito reproductivo, al modificar la intensidad de la competencia por parejas .
La estructura trófica de una comunidad está organizada en niveles que se interrelacionan en cadenas y redes alimentarias, determinando el flujo de energía y materia. Los productores (plantas) capturan energía solar para convertirla en energía química, formando el primer nivel trófico. Los consumidores primarios (herbívoros) se alimentan de los productores, seguidos por los consumidores secundarios y terciarios (carnívoros), que se alimentan de otros consumidores . Los organismos descomponedores reciclan la materia orgánica devolviéndola al ambiente para ser reintegrada por los productores . Esta estructura facilita un flujo unidireccional de energía y el reciclaje de nutrientes en la comunidad . La eficiencia del flujo de energía entre niveles tróficos es limitada, ya que se pierde cierta cantidad de energía como calor en cada transferencia, conforme a la segunda ley de la termodinámica .