Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
DOI: [Link]
La libertad como bien colectivo en El rastro
de la canela, de Liliana Bodoc
Liberty as a collective good in Liliana Bodoc s El rastro de la canela
Analía Roxana Peruzzi
Instituto de Educación Superior Nº 9- Del Atuel , Argentina
analia_peruzzi2006@[Link]
Recibido: 25/04/2021. Aceptado: 04/06/2021.
Resumen
Este trabajo tiene como propósitos indagar en las técnicas de caracterización de los
personajes de la novela El rastro de la canela de Liliana Bodoc, y analizar el impacto de
esos caracteres en la identificación o extrañamiento que promueve el texto en el lector.
La manera en la que ingresa el conjunto de rasgos del carácter del personaje resulta una
puerta de acceso para develar al autor implícito de la obra y sus intenciones en cuanto a
la relación que establecerán luego los lectores con sus personajes. Centrarse en las
categorías de personaje y perspectiva ayuda a comprender por qué el lector puede sentir
simpatía o antipatía, estar de acuerdo o en desacuerdo con los seres de ficción que el
texto despliega. El análisis de esos aspectos nos conducirá a observar cómo la novela
tematiza el problema de la libertad.
Palabras clave: Liliana Bodoc; novela histórica; revolución; libertad
Abstract
This paper studies the characterization techniques in the novel El rastro de la canela by
Liliana Bodoc; and analyzes the impact of these characters on the identification or
differentiation that the text promotes in the reader. The presentation of the set of
character features reveals the implicit author of the work and his intentions regarding
the relationship that the readers will later establish with the characters. Focusing on the
character and the perspective categories helps to understand why the reader may feel
like towards some characters or dislike towards some others. The analysis of these
aspects will show how the novel treats the subject of liberty.
Keywords: Liliana Bodoc; historical novel; revolution; liberty
Distribuido en acceso abierto: [Link]
Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObrasDerivadas 4.0 Internacional
LA LIBERTAD COMO BIEN COLECTIVO EN EL RASTRO DE LA CANELA, DE LILIANA BODOC 59
El rastro de la canela se publicó en 2010 en coincidencia con las
celebraciones del Bicentenario de la Revolución de Mayo en la República
Argentina1. Fue escrita por encargo y fue la misma Liliana Bodoc quien,
poco antes de su lamentable muerte en 2018, explicó qué fue lo que tuvo
en cuenta para dar vida a esta novela. En el marco de su relanzamiento en
2016, dijo que, más allá de su interés por rescatar situaciones y personajes
históricos, lo particular de un tiempo pasado y distante de nosotros, le
i e e a a bié l i ersales, esos que atraviesan claramente los
tiempos, claramente las épocas, claramente las revoluciones, los mares y
ig ala de al a e a e a di a ia e a í ie e e e de
(Bodoc, 2016). Además, refiriéndose a sus motivaciones fundamentales
para emplazar la acción en la agitada Buenos Aires de comienzos del siglo
XIX, declaró lo siguiente:
E e a e l ci e e a e l ci c d l e
que después le podemos y debemos poner. Pero yo creo que hay ahí una
latencia, una matriz de la que venimos, mestiza, mezclada, ambigua,
confusa, adonde están conquistadores, está la negritud, están los
afroamericanos tan tremendamente abandonados en la historia
argentina, como si no hubieran existido y por supuesto, los pueblos
originarios (Bodoc, 2016).
Creemos que en esas palabras Bodoc alude a procedimientos cuya
articulación es fundamental en la construcción de El rastro de la canela:
por una parte, la reconstrucción de un pasado histórico, la representación
de aquello que lo singulariza y lo hace distinto de nuestra época; por otra
parte, el señalamiento de algo que lo acerca a nosotros, eso que Bodoc
lla a l i e al e e e ie e ec ca e alg
personajes del pasado o nos diferenciemos de otros, facilitando así el
tercero de los movimientos puestos en juego: hacer lugar, a través de la
ficción, a personajes olvidados por la historia que ha irrigado nuestro
1 Tuve la oportunidad de conversar un par de veces con Liliana Bodoc en eventos académicos. Gracias
a Liliana Bodoc por la generosidad para abrir los entramados de su obra y de su vida. Por siempre, en
el corazón de tus lectores. En el Anexo, he querido compartir la dedicatoria que una vez me firmó.
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
60 ANALÍA ROXANA PERUZZI
e id c c ha dich la i a B d c e ii e a
los intersticios de la historia, los lugares en los que la historia se agrieta y
deja a a la ficci B d c
Este artículo se propone analizar esos procedimientos prestando
especial atención a las técnicas de caracterización de los personajes de la
novela y al impacto de esos caracteres en la identificación o la toma de
distancia que promueve el texto en sus lectores. Se pretende contribuir al
conocimiento de la obra de Bodoc a través del acercamiento a una novela
suya que ha sido poco estudiada por la crítica académica y en la que, sin
embargo, es posible encontrar rasgos parecidos a los de La saga de los
Confines, su obra más aclamada por el público y la crítica: la importancia
de la libertad como tema (Sagrillo, 2014), la presencia de un héroe
colectivo que lucha en la búsqueda y en la recuperación de ese valor
(Difabio, 2001); la caracterización de los personajes a través de oposiciones
e c lab a e la e e e aci de l
(Sagrillo, 2014), y la construcción de una propuesta discursiva en la que la
autora pretende que el lector adhiera a un mundo en el que son
escuchadas las voces de los seres marginados (Sagrillo, 2014).
La ca eg ía f da e ale a a el a áli i la de ca ác e
e ec i a c e a a de he a ie a arratológicas muy
difundidas, podemos explicarlas rápidamente. Entendemos por carácter
el c j de a ib ec i e el c e id la f a de e
del e aje c a e ede de c ibi e hacie d al i a a g e
operan en cuatro dimensiones: física, psicológica, social y moral (García
Barrientos, 2012: 196)2. El estudio de la construcción de personajes,
2 Si bien el libro de García Barrientos (2012) se titula Cómo se comenta una obra de teatro, algunas
definiciones y herramientas teóricas que propone para el personaje y el carácter son perfectamente
traspolables a la novela. Lo mismo cabe decir de la noción de perspectiva. Para estas operaciones de
traspolación o transposición teórica, que han ocurrido siempre entre la dramatología y la narratología,
hemos tenido en cuenta lo siguiente: cuando los aspectos del contenido narrativo (historia, fábula o
diégesis) se encuentran teóricamente tratados independientemente de su modo de expresión (modo
narrativo vs. modo dramático), es decir, haciendo abstracción de su modo de expresión, puede
realizarse una transposición directa. Cuando las categorías están teóricamente elaboradas teniendo en
cuenta el plano de la expresión (que en el drama es una escenificación y en la narración es un acto de
enunciación por parte de un sujeto narrador), las categorías muchas veces también pueden trasladarse,
e hacie d l aj e ad cci e e i e e E e eg i al i Ga cía Ba ie
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
LA LIBERTAD COMO BIEN COLECTIVO EN EL RASTRO DE LA CANELA, DE LILIANA BODOC 61
entendida como procedimiento artístico, entraña la necesidad de prestar
atención a la red de relaciones que se configura entre ellos, de tal manera
que cada uno se define en función de los demás. Esto equivale a decir,
como aconseja García Barrientos (2012: 188), que el analista debe prestar
atención al sistema e c f a l e aje a di á ica de
g e alab a de Bourneuf y Oullet (1983: 171). Junto con otros
procedimientos narrativos, esa dinámica que se genera entre los diversos
caracteres es uno de los aspectos que mayor incidencia tienen en la
perspectiva afectiva e ideológica que asume el autor que nos figuramos y
que promueve identificaciones o tomas de distancia de parte de los
lectores3.
Partimos de la hipótesis de que, en El rastro de la canela, uno de los
principales aspectos que provocan tensiones entre los personajes y
estimulan reacciones en los lectores es la forma en que aquellos se
posicionan frente al valor de la libertad. La novela promueve en el lector
sentimientos de identificación y adhesión al sistema de ideas de los
personajes que persiguen la libertad entendida como bien social, mientras
que genera relativa antipatía y desacuerdo con aquellos que la pretenden
con el propósito de obtenerla solo para sí mismos.
El argumento y el sistema de personajes
Antes de entrar en el análisis, hace falta una breve síntesis del
argumento. La novela se remonta a principios del siglo XIX, durante épocas
que explica estas cuestiones metodológicas en su transposición al drama de muchas categorías
provenientes de la narratología de Genette, así como la exposición sintética de Abraham (2017).
3 Como precisa Abraham (2017: 10-14), esas nociones de perspectiva o focalización afectiva e
ideológica están ausentes en la narratología sin dudas más canónica: la del Genette de Figuras III, quien
se limita a considerar la perspectiva atendiendo solamente a las dimensiones cognoscitiva y sensorial.
Sí están presentes, en cambio, en Bajtín, quien se refiere fundamentalmente a ese tipo de reacciones
afectivas e ideológicas cuando habla del punto de vista (puede verse Drucaroff, 1996: 85-108). También
figuran en García Barrientos (2012: 267-275), cuya sistematización transponemos al modo narrativo.
En la perspectiva afectiva, los polos de identificación versus extrañamiento (toma de distancia,
diferenciación) toman la forma de simpatía (identificación con un personaje) y antipatía
(extrañamiento respecto de un personaje). En la perspectiva ideológica, que atañe a la visión de mundo
y los sistemas de valores sostenidos por los distintos agentes del mundo narrado, la identificación se
resuelve como estar de acuerdo con, mientras que el extrañamiento consiste en estar en desacuerdo.
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
62 ANALÍA ROXANA PERUZZI
del Virreinato de las Provincias del Río de La Plata, y cuenta una historia en
la que se entrelazan la política y el amor.
Del amor de Don Hernando Encinas y su esposa Inés nace Clara y, veinte
años después, Amanda, quien ha heredado la belleza de su madre y se
convertirá en la protagonista femenina de la historia. En 1789, Clara
contrae matrimonio con un caballero español de buena posición
económica, don Eladio Torrealba. Al cabo de un tiempo, es madre de un
niño de precaria salud llamado Fausto, que se lleva poca diferencia de edad
con su tía Amanda.
Promediando 1790 don Hernando Encinas decide partir a San Sebastián
de Río de Janeiro junto a su esposa e hija menor, ya que doña Inés ha
recibido de un tío materno una importante hacienda en la región del oro.
Clara, en cambio, permanece con su esposo y su hijo en Buenos Aires. En
su partida, la familia lleva consigo a la esclava doméstica María; mientras
que a modo de obsequio le dejan a su hija mayor otra esclava más joven:
Fátima.
Un día llega a Buenos Aires una carta en la que don Hernando le anuncia
a su hija mayor el fallecimiento de su madre. Con tan solo seis años,
Amanda se aferra a su nana María y crece en libertad en la hacienda. Años
después, ante su inminente muerte, don Hernando le solicita a Clara que
cuide a su hermana.
En 1808, María y Amanda ya se encuentran viviendo en la misma casa
junto a la familia Torrealba. En este escenario, la nana de la muchacha se
entera, por boca de las demás mujeres de la cocina, de que en la estancia
vive un hijo ilegítimo de don Eladio producto de la relación con una joven
esclava ya fallecida llamada Veridiana Tatamuez.
El amor entre Amanda y Tobías Tatamuez no tarda en aparecer.
Mientras tanto Fausto, quien también pretende la atención de la
muchacha, mira con resentimiento y envidia a su hermano mulato.
La estadía en el hogar familiar del viudo don Eugenio Montesinos, rico
comerciante español a quien Clara quiere casar con Amanda, coincide con
la acusación a Tobías Tatamuez de sedición contra el virrey Baltarsar
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
LA LIBERTAD COMO BIEN COLECTIVO EN EL RASTRO DE LA CANELA, DE LILIANA BODOC 63
Cisneros. Frente a la orden de detención, el mulato es apresado, no sin
antes disparar contra las fuerzas reales, y es encarcelado. Don Eladio
mueve sus influencias para que el Juzgado de Vigilancia Política conmute
la pena de muerte por otra más leve, y finalmente logra que su hijo sea
deportado a Montevideo bajo la condición de no regresar por ningún
motivo.
Ronda 1810 y los aires de revolución se sienten en las colonias. Don
Eugenio y Amanda contraen nupcias, luego partirán a la Península. Cuando
pasan por el puerto de Montevideo, a la reciente novia la espera Tobías. El
hidalgo español prosigue su marcha y se despide de la joven pareja, feliz
de haberla ayudado.
Pasa el tiempo y el germen iniciado en 1810 va creciendo en las
Provincias del Río de la Plata, que son el escenario de las guerras de la
independencia. Tobías participa activamente mientras envía cartas a su
esposa preguntando por su hijo.
En este escenario, la autora recupera la imagen de los Chisperos como
uno de los agentes necesarios en los sucesos que desembocaron en la
destitución del representante político del poder español en las tierras del
Vi ei a del Rí de la Pla a O D ell ie e e la
historiografía liberal y oligárquica reduce o niega la participación popular
en los hechos de nuestra historia. Recuperando la participación de los
negros en nuestra historia y la de los Chisperos en nuestra revolución, el
planteo realizado por Bodoc propone un contrapunto con ese discurso
histórico que relegó a un segundo plano la acción de estos grupos del
pueblo bajo. Y, en consecuencia, la dimensión social de los caracteres
desempeña en la novela una función fundamental en la construcción del
sistema de personajes.
Tanto la familia Encinas como la familia Torrealba integran la élite
porteña, ya que su origen español es el pasaporte para ocupar los lugares
privilegiados en la jerarquía heredada de la conquista en América. Se
dedican al comercio, tienen extensas propiedades que les permiten vivir
cómodamente y sus derechos son reconocidos por la justicia.
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
64 ANALÍA ROXANA PERUZZI
Por su relevancia en la acción y su figuración en los diálogos, Amanda
es la elegida dentro de la clase social alta para ocupar el lugar de
protagonista. A partir de ella es posible recuperar la historia de amor entre
sus padres, cómo fue su niñez, su vida en las tierras rioplatenses mientras
estaba en la casa de su hermana, hasta llegar a su condición de madre y
esposa.
Otro de los personajes ligados a la familia Torrealba es don Eugenio
Montesinos, comerciante que realiza transacciones con las colonias. Su
estadía en la casona de su compatriota don Eladio lo lleva a entablar una
relación paternal con Amanda Encinas. Pero como se verá en el apartado
de la caracterización de los personajes, si bien por su actividad económica
tiene conexión con la clase alta, se distancia de ellos en su forma de
interactuar con hombres libres y esclavos.
En esta última categoría se ubican María, Fátima, el Tisiquito y un grupo
de once hombres y mujeres que llevan a cabo diversas tareas domésticas y
agrícolas en las propiedades de las familias Encinas y Torrealba.
La narradora no brinda información sobre la familia de la negra María.
Además de cumplir como nana de Amanda debe responder a las órdenes
de Fátima, que es quien tiene la autoridad sobre las mujeres del servicio
doméstico. La relación entre ambas es tensa y poco cordial:
¡Cierren el pico, atrevías! ordena a sus dos ayudantes. Y enseguida
se dirige a María con brutalidad : ¡Usté presuma, que ya le voy a enseñá
que aquí el enemigo de Fátima vale meno que un perro!
María limpia el plato con un trozo de pan. Lo come sin apuro. Y cuando
acaba, mira a Fátima. Un extraño sonido comienza en su garganta. Crece y
cobra cuerpo. Primero la negra gruñe, después ladra (Bodoc, 2010: 107).
Entre María y los integrantes de la familia Torrealba prácticamente no
hay trato. No se incluye ningún diálogo entre la señora Clara Encinas de
Torrealba y María. Incluso cuando Fausto pretende golpear a la esclava que
pertenece a su prima, la actitud pasiva que asume la dueña de casa indica
el consentimiento expreso de ese tipo de maltrato al que se somete a la
servidumbre: Escúchame bien, negra. No sé cómo fuiste enseñada, pero
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
LA LIBERTAD COMO BIEN COLECTIVO EN EL RASTRO DE LA CANELA, DE LILIANA BODOC 65
aquí no interrumpes una conversación de tus amas y, mucho menos,
haciendo monerías por la ventana. ¡Aquí no!, ¿lo entiendes? Amanda va a
intervenir, pero su hermana mayor la sostiene por el brazo (Bodoc, 2010:
Fátima, la esclava más joven, mantiene una relación distinta con su amo
Fausto a quien ha criado desde pequeño. Entre ambos existe un pacto:
Fá i a e c cha c e a A ca bi Fa le da eda e ella g a da
celosamente para, algún día, comprar dos libertades: la de su hijo varón y
la a ia B d c De e a a e a Fa T ealba
garantiza la estabilidad entre el mundo de los amos y el de los
subordinados. Cualquier señal de insurrección en este sector implica un
peligro para el orden instaurado, por lo que el castigo es la forma de
sanción que sirve para encauzar a quienes se rebelan contra las rígidas
jerarquías sociales. En el ámbito privado, la mano ejecutora es la de un
negro e ie e el lá ig libertad reside en tomar una paga por sus
oficios de capataz sobre los once esclavos de la familia B d c
Otra mujer que pertenecía a la familia Torrealba es Veridiana Tatamuez,
una bella joven que adquiere don Eladio y con la que engendra a Tobías.
Este hecho desencadena la vergüenza que padece en sociedad Clara
Encinas de Torrealba y el profundo resentimiento de Fausto hacia el mulato
e aci a a e g e a de fa ilia e ala h a de ala ad e
(Bodoc, 2010: 50).
El hijo ilegítimo de don Eladio y Veridiana Tatamuez es el resultado de
la amalgama de dos mundos, el de los amos y el de los esclavos: El mulato
no suele distraerse, escucha lejos, percibe el cómo y el porqué de las
sombras. Ha crecido siendo parte de dos mundos, y aprendió de los
hombres libres tanto como de los esclavos. Eso le permite ver, oler y
escuchar de dos maneras. Y le otorga, repetido, el don de la sagacidad
(Bodoc, 2010: 63).
La condición de mestizaje de la que es producto Tobías Tatamuez no es
bien vista por la sociedad colonial, son considerados una casta inferior y
están imposibilitados de ocupar cargos públicos y grados en los ejércitos.
Su figura se recorta entre quienes viven en el sector de los esclavos, para
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
66 ANALÍA ROXANA PERUZZI
c a a el f da e al e la a a S i aci de eg lib e le
permite moverse con mayor independencia que los hombres y mujeres
atados generacionalmente a sus dueños. En el siguiente diálogo con
A a da ge la c i idad de la j e abe i l eg lib e
pueden ir a los festejos en honor de Fernando VII. Pero en este intercambio
se pone de manifiesto el sentimiento de Tobías y la forma en la que él
mismo se percibe:
¿Vendrá con nosotros a la celebración? pregunta Amanda.
No lo creo.
Supongo que podría ir. Eladio habló de la familia y de los esclavos,
pero no e ci a
A los negros libres completó Tobías.
Usted no es negro.
Claro que sí, señorita. Me gusta ser negro, como lo fue mi madre.
Sus ojos tienen un brillo que Amanda solo vio durante su infancia, en los
esclavos prófugos que traían de regreso y soportaban en silencio los
castigos (Bodoc, 2010: 78).
Contrariamente a lo que se espera de una joven de la élite, Amanda se
enamora de Tobías Tatamuez. El amor que siente por él deja de ser invisible
a los ojos de su primo Fausto y este es un motivo más para alimentar la
envidia que lo carcome contra su hermano.
La información que brinda la narradora sobre las normas sociales
permite comprender la gravedad que provoca transgredir los límites
fijados:
En el año 1808, el amor debía atenerse a ciertas normas y razones. Si
e e a í a í debe ca a e Si e a ellida de e e d e e a a ellid
se eja e Si e c bie e e a b ca a ie ga
candelabros.
Si él es un mulato, no camines a su lado ni comas con él limas dulces.
Si ella pertenece a la familia del amo, no le quites el jugo que le moja
los labios (Bodoc, 2010: 87).
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
LA LIBERTAD COMO BIEN COLECTIVO EN EL RASTRO DE LA CANELA, DE LILIANA BODOC 67
En medio de estas prohibiciones, e lle a a cab la l cha de la
a bla ca a a e a j P e e alg e aje ac a a
favor de la pareja, como es el caso de la esclava María que manifiesta su
amor maternal a la más pequeña de la hermanas Encinas; da su vida por
protegerla y sostenerla en los momentos más difíciles. En cambio Fátima
rechaza a Tobías Tatamuez por su naturaleza impura nacida de la unión
entre un blanco y una negra.
Doña Clara, Fausto y Fátima se presentan en oposición a Tobías
Tatamuez. Por el contrario Amanda, María y don Eugenio Montesinos
colaboran en la resolución favorable de las situaciones de conflicto a las
que se enfrenta el mulato que asume el papel de protagonista. La
narradora va generando estos contrastes para darnos a conocer los
caracteres de los personajes y la polarización política de la época
representada en la novela. En el marco de esas condiciones sociales, los
personajes entran en tensión alrededor de una antinomia: defender el
orden virreinal o romper con estas estructuras políticas y culturales que se
erigen como obstáculo de las libertades de los grupos desprotegidos.
Una de las principales oposiciones es la que se da entre Tobías
Tatamuez y Fausto Torrealba, que se diferencian no solo por su apariencia
sino también porque, mientras el mulato pretende la emancipación del
yugo español, el joven criollo se aferra a la idea de que la corona siga siendo
quien dirija los destinos de las colonias en América. El joven Torrealba
defiende con ahínco las ideas imperialistas de la Corona española porque
su visión de la política está teñida por los sentimientos negativos de sus
elaci e fa ilia e Pa a él g bie c i ll e idé ic a la l j ia de
una esclava revolcándose con su amo; y el partido patriota es un mulato
ilegítimo. Mientras que el orden virreinal, en cambio, es su madre
b da d ie e e la ie d del a a dece B d c
Entre ambos nunca será e leada la alab a he a
Por otro lado, en la misma jerarquía social, hay dos mujeres que actúan
y piensan muy distinto: Amana y Clara. Clara Encinas de Torrealba cumple
su papel de madre y esposa tal como la tradición lo indica. Su forma de
relacionarse con los demás personajes está determinada por lo que la
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
68 ANALÍA ROXANA PERUZZI
sociedad de la época espera y exige de una señora de buena estirpe.
Asumiendo una actitud maternal, trata de enseñarle a su hermana, recién
llegada de Brasil, comportamientos adecuados y elecciones acordes a la
categoría de una mujer civilizada. Por esas mismas razones, es capaz de
ocultar la vergüenza que le produce saber que su marido tiene un hijo
nacido de la relación con una esclava: U a fe a e ella aba
a ía e ile ci Pe e la lle aba de e c B d c 9).
Amanda, por su su parte, es muy diferente de su hermana mayor y desafía
las normas sociales con la inocencia de su juventud y la búsqueda del amor.
No siempre las diferencias entre personajes son tan explícitas y
manifiestas para el lector; a veces es preciso inferir esas relaciones de
oposición, como sucede entre Tobías y la esclava Fátima. Él aspira a
concretar su deseo de que todos los hombres sean libres, se preocupa (y
ocupa) especialmente por los que son injustamente olvidados por las leyes.
Desde Salta, escenario de la batalla que se lleva a cabo en 1813 contra las
tropas realistas, Tobías le e c ibe a A a da A í e a e de a e e la
patria aún no iguala a blancos y morenos. Lejos de eso, son mis hermanos
los primeros en caer y los que poca gloria reciben. Si eres negro o pardo o
mulato, tu valentía y tu sangre valen menos. Esto duele y de il i a
(Bodoc, 2010: 181). Fátima también tiene el objetivo de conseguir la
libertad, pero lejos de cuestionar el régimen imperante, lo hace acatando
las reglamentaciones en torno a la manumisión de los esclavos. Fátima
repudia el accionar rebelde del hijo de Veridiana Tatamuez; elige en
cambio trabajar para el amo Fausto recibiendo las monedas que
representan la posible obtención de la libertad para ella y su pequeño hijo.
El análisis realizado permite concluir que, para desentrañar la
construcción del sistema de personajes que propone la autora, es
fundamental hacer foco en la dimensión social del carácter atendiendo a
las relaciones establecidas en la época que se cuenta. Es posible identificar
dos grandes grupos de personajes: uno, formado por los sujetos de la clase
dominante y el otro, por los dominados. Dentro de cada uno de ellos, se
hallan ciertos personajes que defienden el orden social establecido y otros
que se rebelan contra las coacciones que han sido grabadas desde la
historia de sus ancestros (ver tabla en el Anexo). Los personajes reaccionan
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
LA LIBERTAD COMO BIEN COLECTIVO EN EL RASTRO DE LA CANELA, DE LILIANA BODOC 69
e interactúan en el marco de las normas que rigen el entramado social en
los tiempos del Virreinato del Río de la Plata. No obstante, mientras que la
jerarquía de los personajes por sus grupos sociales es representación
histórica; la jerarquía de los personajes según la función novelesca es
creación de la autora y constituye uno de esos resquicios por donde la
hi ia e ag ie a deja a a la ficci B d c La decisión de
otorgar el protagonismo a quienes se rebelan y actúan para romper las
barreras estamentales pone en evidencia la simpatía de Bodoc por la
transformación de la estructura social de la época.
La caracterización de los personajes
En los parágrafos anteriores se priorizó el análisis de la dimensión social
del carácter, ya que este aspecto permite sistematizar mejor las relaciones
que se entablan en el sistema de personajes. En el presente apartado se
abordarán las dimensiones física, psicológica y moral. Además, se
identificarán las técnicas de caracterización que emplea la escritora para
dar vida a los seres de la ficción.
Al hacer referencia a su labor en torno a la construcción de los
personajes, Bodoc manifiesta: Me interesa mucho la observación de las
acciones físicas, descubrir cómo se realiza una acción física, cómo y con qué
ritmo reaccionás ante determinado estímulo. Hago observaciones del
prójimo, esto debe venirme del teatro. Pero es muy útil para la
e i ili d de l e aje Ade á , la autora destaca la función del
nombre propio en la construcción de identidades novelescas: L
be i a e e le e al a a l e aje (cit. en
Comino, 2004).
Los primeros nombres que se dan a conocer en la historia son los de
don Hernando y doña Inés. Ella es descrita por la narradora como una joven
de buena familia y de cabello rojizo; él, en cambio, se va dando a conocer
por la forma en que se comporta como padre y esposo amoroso y solícito.
Ambos padres de las jóvenes Encinas guardan una correspondencia entre
su carácter y el significado de sus nombres: Hernando, cuya interpretación
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
70 ANALÍA ROXANA PERUZZI
etimológica remite al valor de la paz, e Inés, que se relaciona con lo sagrado
y la castidad.
El intercambio de cartas entre don Hernando y Clara da cuenta de la
preocupación que lo aqueja por el futuro de sus descendientes. Por este
motivo le encargará a su hija mayor que, luego de su muerte, cuide de
A a da C e e eá dente que la lleves contigo a Buenos Aires. Sin
mi cuidado, se transformará en un animalito salvaje, ¡ya verás que algo de
eso tiene! Sin embargo, es una hermosa muchacha, dulce y sana, a la que
e c a á ca a B d c El b e A a da proviene del
cabl la i a a d ue significa digno de ser amado, aunque hay
quien opina que podría pr cede del ge á ic ald- a hombre
ilustre. El onomástico se celebra el 25 de mayo, justamente la fecha que se
constituye como eje de la historia.
De Cla a la a ad a afi a La hija del a i i E ci a
he ed el cabell ji de ad e i ee i i B d c
5); pero aún más, no tuvo la suerte de contraer nupcias por amor. Ausencia
y negación recaen sobre la imagen de la hija mayor del matrimonio,
marcando así su contraposición respecto de la pequeña Amanda, que es
como un espejo de su madre E a eg da hija í he ed el cabell de
madre. Y fue tan semejante a ella como la imagen de un espejo que
efleja a el a ad de ie e ie a dela e B d c
A diferencia de su pequeña hermana, Clara Encinas de Torrealba se
aferra al conjunto de normas construidas sobre la base de la costumbres
de la época colonial y por eso sufre y se enoja con Amanda por su forma
al aje de c a e Amanda, en cambio, ha crecido en libertad en
las tierras de Río de Janeiro. Esta diferencia es resaltada constantemente
en el texto por la forma de nominar. Si Amanda no requiere la repetición
de su apellido como estrategia discursiva para recordar al lector la
procedencia y el estatus social al que pertenece, su hermana doña Clara
Encinas de Torrealba es designada repetidas veces de esta manera. La
repetición del nombre y los apellidos completos acentúa la caracterización
de un personaje que se aferra a todos los símbolos de distinción social. Esta
estrategia se emplea con la intención de remarcar los orígenes y el estado
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
LA LIBERTAD COMO BIEN COLECTIVO EN EL RASTRO DE LA CANELA, DE LILIANA BODOC 71
de casada del personaje; expone su sujeción a la tradición patriarcal y
clasista. Esta reafirmación de la identidad evidencia a su vez la necesidad
constante que experimenta Clara de ratificar su autoestima y su lugar en la
familia.
La segunda pareja femenina que cobra notabilidad es la formada por las
esclavas Fátima y María. El espacio doméstico en el que se mueven con
l a e la c ci a l f d del e e d de i e l e cla
(Bodoc, 2010: 66). Allí, la criada que responde a las órdenes de Fausto
Torrealba es quien tiene a su cargo la distribución de tareas a las demás
sirvientas; por lo que también la nana de Amanda está bajo su mando.
Fátima es una mujer joven que, de acuerdo a los datos bridados por la
narradora, acepta su sometimiento a Fausto Torrealba, el hijo de su ama,
pero busca su libertad y la de Tisiquito; por eso resguarda cada moneda
que recibe como parte del pacto. Pero su hijo muere y entonces pierde el
interés por su libertad y por su vida, a punto tal que solo es capaz de odiar:
Fátima se ha transformado en puro odio. No sabe ni quiere hacer otra cosa
más que odiar. Y Tobías Tatamuez es la propia imagen de su desdicha.
Fátima ha gastado en chicha todas las monedas que ahorraba para comprar
dos libertades. Fátima es un ser de odio que trastabilla a causa del alcohol
(Bodoc, 2010: 155).
De María, la narradora cuenta que resaltan sus rulos negros en
c a ici a l ji de i a A a da La al i e a
apariencia indican que es una mujer mayor; sin embargo, cuando invoca a
la diosa Oxum parece transformarse y recobrar juventud bailando con la
gracia de una moza, envuelta en un mantón amarillo y tintineando las
pulseras doradas con los bríos de una reina af ica a 99). Es así que se la
ve desplegar su poder de conexión con fuerzas de otro mundo. Por eso es
como el significado de su nombre: la elegida Di De las acciones
que realiza María, se infiere que no se doblega ante los actos injustos. La
mirada firme frente a las amenazas de Fausto es la expresión de la dignidad
del personaje porque sabe que no ha hecho nada malo para merecer el
golpe de la mano del amo; pero también sabe que está en territorio ajeno
y por lo tanto, debe controlar su rechazo hacia el joven Torrealba.
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
72 ANALÍA ROXANA PERUZZI
La pareja masculina que constituyen Fausto, hijo de doña Clara y de don
Eladio Torrealba, y Tobías, fruto de Veridiana y su amo, también se
conforma desde el contraste y la diferencia. Fausto es un ser miserable y
desdichado. Es un hombre atormentado por sus complejos físicos. Las
cicatrices en su rostro producidas por la viruela y su endeble salud
recrudecen la rivalidad que siente hacia Tobías, y la envidia hacia el mulato
se incrementa al ver la relación que tiene su padre con el hijo de la esclava:
Lo mortifica andar junto a su padre y su hermano ilegítimo porque
ambos lo sobrepasan mucho en altura. Ambos, además, caminan con pasos
largos, y eso lo obliga a doblar su marcha para no quedar rezagado.
Como un pato junto a una garza, así se siente Fausto por culpa de Tobías
Ta a e B d c 50)
Fausto manifiesta irritabilidad y rabia en su carácter, lo que sacia con su
sed de infligir dolor y sometimiento en el cuerpo ajeno, especialmente el
de los esclavos:
A Fausto, la política se le mezcla con los sentimientos. Para él, un
gobierno criollo es idéntico a la lujuria de una esclava revolcándose con su
amo; y el partido patriota es un mulato ilegítimo.
Mientras que el orden virreinal, en cambio, es su madre bordando, por
siempre, en la quietud del atardecer (108).
El estilo directo pone en evidencia no solo cómo actúa sino también
cómo se expresa Fausto. Sus actos de habla son en su gran mayoría
órdenes y amenazas. Habla para imponer y para sembrar cizaña en los
demás personajes con los que interactúa. Desde la perspectiva de María,
Fausto tie e j de c leb a ac a c e e idad E a a i ali aci
despliega múltiples sentidos que provienen del símbolo de la serpiente:
lengua amenazante, agresividad con sus víctimas y maldad, si se considera
la imagen mítica del animal. En sus oraciones a Oxum, María i i e Te
que el odio que vive adentro de Fausto se haga como cien serpientes en el
vientre de mi niña, y la seque, la consuma y la deje la e e e d
(98). Por suerte, esta solicitud se ve cumplida con la existencia de Tobías y
el amor que va naciendo entre Amanda y él.
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
LA LIBERTAD COMO BIEN COLECTIVO EN EL RASTRO DE LA CANELA, DE LILIANA BODOC 73
La primera referencia al aspecto físico de Tobías la realiza María, quien
l de c ibe c j e e de g a e c a sonrisa ancha
de ejada e c e al a ja de f ego, tan vivos como
la lla a 21). Pero como si su atractivo no fuera evidente ante la nana de
Amanda, dos esclavas domésticas quedan admiradas de su belleza y sus
b e a a e a Ta bié e de alla e i e a lle a a lige a
cal a a j a de c e 48), a pesar del frío de agosto de 1808; lo que
denota su situación social. Desde la perspectiva de su padre, es un hombre
de confianza, honesto y trabajador. Tal como la etimología de su nombre
lo indica: "Yahveh es bueno" o "Dios es bueno", el muchacho se caracteriza
por ser solícito con los que requieren ayuda.
Tobías se siente orgulloso de ser negro como lo fue su madre Veridiana.
La información que le brinda a Amanda acerca de los dolores que su
progenitora sufrió antes de morir da lugar a inferir que su deceso se debió
a la epidemia de viruela que azotó al Virreinato del Río de la Plata. Ahora,
la madre de Tobías forma parte de la dimensión sobrenatural, de esa en la
que viven los espíritus y solo algunos como María tienen la capacidad de
funcionar como intermediarios; es una joven vigorosa y hermosa. De ella
se había enamorado don Eladio Torrealba, hombre fuerte igual que el hijo
engendrado.
Dentro del grupo de los personajes secundarios se destaca Eugenio
Montesinos. El carácter de este comerciante español se va descubriendo a
lo largo de la intriga. La técnica de caracterización consiste, en este caso,
en ir revelando paulatinamente la complejidad del personaje. En cuanto a
la apariencia externa se hace mención a su barba, por lo que se puede
inferir que un hombre mayor. En lo referente a la dimensión moral de su
carácter, como su nombre lo indica, sus acciones lo posicionan como un
hombre noble y de buenas intenciones. Tiene una manera paternal de
tratar a Amanda. Es ecuánime y equilibrado en la expresión de sus
sentimientos. Su experiencia en la vida le ha dado la sabiduría necesaria
para observar y distinguir intenciones ocultas en las apariencias. Por esta
razón mira con recelo las actitudes de Fausto.
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
74 ANALÍA ROXANA PERUZZI
Su condición de comerciante le ha permitido viajar y conocer otros
lugares y costumbres. Su mirada desprejuiciada parte de la intención de
reflexionar acerca de la naturaleza del hombre y sus necesidades. Tanto
don Eugenio como María manifiestan una sabiduría ancestral que es
producto de la comprensión de las acciones humanas y del valor de la
libertad en las decisiones que marcan el recorrido vital; debido a esto es
fundamental su papel de ayudantes de la pareja formada por Tobías y
Amanda para el desenlace feliz de esta historia.
En el apartado IV del primer capítulo, entra en juego el Tisiquito como
parte del pacto entre su madre Fátima y el amo Fausto. En este caso, se ha
elegido un hipocorístico para designar al niño de trece años que, por su
contextura física de extrema delgadez, parece enfermo de tisis. Asimismo,
la presencia del sufijo apreciativo refuerza el matiz afectivo que todos los
esclavos de la familia Torrealba le dispensan al Tisiquito. Él es el único
pequeño del que se sabe en la historia, es el único hijo que le queda a
Fátima y es también la víctima de las luchas por la tan ansiada libertad. En
el proceso de caracterización, pasa de niño, ser vivo animado, a ser una
cosa, un camisón, en el momento de su muerte: El ca i e i e
se desmorona sin un quejido. El la ae i i e o. El Tisiquito
a e i B d c 134). De esa manera, se asiste al proceso
de degradación que sufre el personaje, que se había iniciado antes con la
animalización L h e e a ca e la e alda del Ti i i d
huesos como aletas puntiagudas y otros como una hilera de guijarros del
cuello hasta el inici de alga a í ica 68) y finalmente es seguido
por la cosificación del niño, que ya es la nada misma, solo una prenda de
vestir.
La narradora suma al repertorio un personaje nombrado con el apodo
de El Ca e E el ca í l II i lad L Chi e la a ad a
brinda la siguiente i f aci L a da el Ca e d a e
porque lo fue en un tiempo y porque, ya sin serlo, continúa cruzando la
ciudad con noticia ecad cla a 113). En este caso no se revela
el antropónimo del personaje, por lo que es el lector quien debe recuperar
de entre sus saberes previos el nombre de Domingo French, el primer
cartero de Buenos Aires, y uno de los hombres que formó parte de la causa
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
LA LIBERTAD COMO BIEN COLECTIVO EN EL RASTRO DE LA CANELA, DE LILIANA BODOC 75
c i lla A í e de c i El Ca e e de aca la e cia de
el entusiasmo de sus convicciones. Es uno de los que se atreven a soñar
más allá de Inglaterra y de Francia. Más allá de la propia España y de
Fer a d VII (113). El Cartero es un personaje que forma parte del fondo
y del contexto histórico. Es un personaje oculto, que actúa desde las
sombras. Es la incógnita por ser descubierta. No se lo ve actuar
directamente, sin embargo su poder y fuerza de convocatoria atraen no
solo al mulato sino a otros tantos que luchan unidos por las mismas ideas
de liberación del dominio de la metrópoli.
En suma, la mayoría de los caracteres se construyen a través de ese
juego de oposiciones que destacamos al exponer el sistema de personajes.
Tanto los dúos femeninos formados por Clara y Amanda, María y Fátima,
como el dúo masculino de Fausto y Tobías, se tejen de manera bastante
binaria. Frente a estas parejas de opuestos, en las cuales en general hay
un personaje moralmente positivo y otro negativo, el lector se ve
estimulado a elegir.
La perspectiva afectiva e ideológica
Tal como se desprende de lo expuesto, los personajes moralmente
positivos tienden a ser el grupo formado por Tobías, Amanda, don Eugenio
y María. Por lo tanto, es factible suponer que el lector sentirá empatía por
ellos y se hará eco de los valores que esos personajes sustentan a lo largo
de la novela. En sentido opuesto, el conjunto formado por Fausto, Clara,
Fátima y don Eladio, generarán en el lector cierta antipatía que produce el
distanciamiento emocional y el rechazo de acciones que están basadas en
antivalores como la envidia, el egoísmo, el odio y la violencia. Esos
personajes no son simples ni simplistas. La narración nos brinda datos para
que comprendamos por qué son como son o por qué actúan como actúan.
Es probable que se produzca incluso algún momento de conmiseración o
empatía hacia Clara, Fausto o Fátima. Pero, en términos generales, lo
dominante hacia esos personajes es la diferenciación y la toma de distancia
tanto afectiva como ideológica.
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
76 ANALÍA ROXANA PERUZZI
Además de la caracterización, hay otros procedimientos narrativos
destinados a producir esos efectos. Para crear la ilusión de objetividad, la
voz autoral hace uso en ocasiones del discurso directo y, con esta
estrategia narrativa, habilita a que se escuche en vivo y en directo a los
personajes. El estilo directo que elige la narradora en la escena del intento
del golpe a María por parte de Fausto, y la tortura a la que se somete al
Tisiquito, acercan la escena al modo dramático de representación y
producen ilusión de realidad, generan en el lector una suerte de efecto de
espectador. El receptor se siente compartiendo el espacio y el tiempo de
la escena, pero aunque lo deseara no puede hacer nada para impedir la
crueldad y frialdad del joven Torrealba, sensación que probablemente
reforzará sus sentimientos de rechazo hacia las acciones y el modo de ser
de Fausto. En el mismo sentido opera el hecho de que, cuando hay algún
conflicto, la voz narradora otorgue la palabra en discurso directo a quienes
se enfrentan a Fausto o Fátima.
El proceso por el cual el lector se posiciona frente a los personajes y sus
valores está vinculado con la construcción del autor implícito. En general,
nos identificamos con los caracteres que suponemos positivos para el autor
que nos representamos o, como dice Garrido Domínguez: Llámese alter
ego o segundo yo, la misión principal del autor implícito consiste en hacer
partícipe al lector implícito de su sistema de valores (morales). Así, pues,
funciona como una realidad estrechamente asociada al sentido general,
f d del e Desde esta posición, el autor implícito
l ede e a e c adicci c el i e a de al e del
narrador sino con el propio a eal 116). Pero ese no es caso de El
rastro de la canela, donde es posible detectar una dinámica armónica entre
la autora implícita y la voz narradora heterodiegética que, en este relato,
actúa muchas veces como depositaria de la voz del autor (eso que suele
lla a e e ce a e a a al ) y por eso hemos nombrado en
femenino: la narradora. Incluso hay armonía entre estos procedimientos
novelescos y las declaraciones que ha hecho la propia Bodoc por fuera de
la novela.
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
LA LIBERTAD COMO BIEN COLECTIVO EN EL RASTRO DE LA CANELA, DE LILIANA BODOC 77
Todo esto facilita para el lector el reconocimiento de un mundo de
valores compartidos. Uno de ellos es la defensa de la libertad entendida
como bien invaluable que es clave para la dignidad de los personajes. Este
aspecto queda confirmado por una declaraci de B d c a í
me interesa siempre como un gran tópico hablar de la libertad, de la
construcción de la libertad, de la complejísima construcción de la libertad
individual y colectiva, de cuánto hay que pensar en esto
Nada mejor que elegir el contexto histórico de la Revolución de Mayo
para poner en debate la concepción de la libertad como uno de los
universales que atraviesa la historia y la esencia del ser humano. Desde el
discurso de los personajes se enfrentan dos visiones de libertad: una es
absolutamente individual y la otra se presenta como una construcción
social que pone la atención (y la tensión) en la responsabilidad y el
compromiso de las generaciones presentes en pos de que los
descendientes también gocen de este derecho.
La segunda de estas modalidades de la libertad es la valorada por la
autora implícita a través de la empatía que promueve con el personaje de
Tobías, quien es una suerte de abanderado de ese y otros valores, como el
del mestizaje. Dice Bodoc (2016):
Me gusta escribir mucho sobre el mestizaje étnico no solo sobre eso, sino
también sobre el mestizaje de géneros , el mestizaje como idea de lo
impuro y me parece lo más maravilloso de la tierra, así como lo puro me
parece lo más peligroso, así que también un poco este Tobías es un mestizo
que está representando eso: la necesidad de la mezcla, necesidad de que
confluyan en el mismo caldero todas las culturas.
Tobías es la síntesis de los atributos que aportan la sangre de su madre
y la de su padre. De este modo, a través de la información que proporciona
la narradora, se identifica la particularidad del mulato: de su padre heredó
la habilidad a a d a caball de ad e af e e e i al
g ll a la libe ad B d c Ta bié de ella b la fuerza
de su cuerpo para danzar al ritmo de los tambores, para tocar la guitarra y
trepar techos: El mulato no suele distraerse, escucha lejos, percibe el
cómo y el porqué de las sombras. Ha crecido siendo parte de dos mundos,
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
78 ANALÍA ROXANA PERUZZI
y aprendió de los hombres libres tanto como de los esclavos. Eso le permite
ver, oler y escuchar de dos maneras. Y le otorga, repetido, el don de la
sagacidad (63).
Quizás es justamente por su participación de esos dos mundos que se
le confiere la posición de héroe colectivo de la Revolución de Mayo. En este
aspecto es central pensar al personaje en función de la idea de mito
fundacional de la república que se desprende de la novela. Bodoc (2017)
afi a l i ci a a e licaci de la ealidad i a a
un modelo de comportamiento, una figura heroica, modos de actuar que
e ía de eable a a a c l a La eg a e e ce é d
de actuar serían deseables? La respuesta podría ser: aquellos que
constituyan la búsqueda de derechos fundamentales como la libertad,
aquellos que representen los intereses de una comunidad antes que los
meramente individuales y aquellos que sostengan la dignidad y combatan
la injusticia. Modos de actuar que encarna principalmente el protagonista
masculino.
Pero Tobías no está solo. Amanda, como mujer de la época, asume un
papel central en la redefinición del concepto de libertad. Ella también
experimenta las consecuencias que implica combatir con representaciones
cristalizadas en torno al deber ser de una figura femenina y desafía a la
tradición patriarcal. Afortunadamente, en su camino hay personajes que
creen en la posibilidad de modificar los destinos predeterminados por
condiciones económicas y étnicas.
En su estudio acerca de la novela histórica en la Argentina, Lojo (2013:
38) señala que desde la segunda mitad del siglo XX hasta el siglo XXI se
evidencia la revalorización del papel femenino y la reinvención de las
heroínas como figuras capaces de asumir riesgos y posicionarse en una
sociedad que les coarta su albedrío. Asimismo, el lector accede a la
perspectiva de los excluidos y a los grupos étnicos silenciados (u olvidados),
como los aborígenes y los afrodescendientes. Sostiene la investigadora
e c e a b a li e a ia e b ca e ca a la i e i ridad
subjetiva de las mujeres y subalternos en general (étnicos y de clase), pero
sacándolos de la multitud, el anonimato, el espacio privado, el telón de
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
LA LIBERTAD COMO BIEN COLECTIVO EN EL RASTRO DE LA CANELA, DE LILIANA BODOC 79
fondo, para dotarlos de personalidades diferenciadas y también de relieve
e el e aci blic A í ocurre en El rastro de la canela de Liliana Bodoc.
El lector, si hace el pacto con el plan propuesto por la autora implícita,
tenderá a identificarse afectivamente con Tobías y Amanda, y esto tenderá
a producir también identificación ideológica con esos personajes que
actúan movilizados por ideales nobles que trascienden el plano individual
y que constituyen el germen de una nueva identidad personal y social. Por
el contrario, personajes como Fausto y Clara movilizarán en el lector cierta
antipatía y diferenciación respecto de sus ideas.
Conclusiones
Con la lectura de El rastro de la canela de Liliana Bodoc se accede no
solo a la época de gestación del mito de la Revolución de Mayo, sino
también a la vida de personajes que perteneciendo a diversos sectores de
la sociedad, representan posiciones diferentes en torno a la idea de
libertad.
En el sistema que propone la narración se pone en tensión a los seres
de ficción que se hallan en la búsqueda de la superación de las limitaciones
que el estamento social les impone. Este es el caso de Amanda,
protagonista femenina, que rompe con los mandatos heredados por su
condición de mujer de la clase alta.
De manera semejante, desde el mundo de los esclavos emerge la figura
de Tobías, que se entrega íntegramente a la obtención de la libertad no
solo para él sino para todos los hombres y mujeres que han sido privados
de ese valor fundamental. Deja de lado su relativa comodidad, ya que como
eg lib e g a de cie a e aja e c a aci c l e cla
para luchar por el futuro de muchos.
Publicada en conmemoración del Bicentenario de la Revolución de
Mayo, la novela viene a recuperar el lugar de la población
afrodescendiente en las luchas por la independencia del yugo monárquico.
P e di á la a ad a El mulato siente que una victoria de la patria
reparará los tormentos que Veridiana ha suf id
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
80 ANALÍA ROXANA PERUZZI
Mientras Amanda mece a su niño y sueña con el regreso de Tobías,
mientras Tobías ama desde la distancia a su mujer e hijo y combate con
hombres y prejuicios; las tierras del Virreinato del Río de la Plata van
desintegrando las viejas fronteras y co e d e a a hi ia de
amor y libertad en mayo de 1810 así reza el subtítulo de la edición elegida
para el presente trabajo e e a a del f da e al a ill ágic del
mi e alab a de Ca bell
Tobías, hijo de una esclava y de un español, es construido como el héroe
de la revolución y su lucha por la libertad individual y colectiva es el símbolo
de miles de hombres y mujeres que forjaron los caminos de la actual
República Argentina.
Referencias
Abraham, Luis Emilio (2017). Herramientas de narratología específica: el modo narrativo de
contar historias. Documento de cátedra. Mendoza: Universidad Nacional de Cuyo, inédito.
Bodoc, Liliana (2010). El rastro de la canela. Buenos Aires: Norma.
B d c Lilia a P e e aci de El rastro de la Canela Regi e ide de la
conferencia pronunciada en el Colegio San Juan El Precursor, San Isidro, Buenos Aires, 30
de junio de 2016. Youtube, 3 jul. Disponible en tres partes:
[Link]
[Link]
[Link]
Bodoc, Liliana y otros L c fi e de la alab a L ágic Programa de Canal
Encuentro. [Link],
[Link]
Bourneuf, Roland y Réal Ouellet (1990). La novela. Barcelona: Ariel.
Comino, Sandra ( E e i a a Lilia a B d c Imaginaria, n. 132. Disponible en:
[Link]
Difabio, Elbia (2001). "Lectura intercultural de Los días del venado de Liliana Bodoc". Piedra
y canto, n. 7- 8. 53-66. Disponible en: [Link]
Drucaroff, Elsa (1996). Mijail Bajtín. La guerra de las culturas. Buenos Aires: Almagesto.
García Barrientos, José Luis (2012). Cómo se comenta una obra de teatro: ensayo de
método. México: Paso de Gato.
Garrido Domínguez, Antonio (1996). El texto narrativo. Madrid: Síntesis.
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
LA LIBERTAD COMO BIEN COLECTIVO EN EL RASTRO DE LA CANELA, DE LILIANA BODOC 81
L j Ma ía R a La ela hi ica e la A ge i a del a icismo a la
de idad Cuadernos del CILHA, vol. 14, n. 19. 38-66. Disponible en:
[Link]
O D ell Pach (2015 La a ici aci la e Ma Página 12, 26 may. Disponible
en: [Link]
Sagrillo, Susana (2014). La otra voz en La saga de los confines: un estudio sobre la trilogía
de Liliana Bodoc. Mendoza: Ediunc.
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X
82 ANALÍA ROXANA PERUZZI
Anexo
Clases dominantes Clases dominadas
Libres Esclavos
Defensores del
establecido
Clara Encinas de Fátima
orden
Torrealba (antagonista)
Fausto Torrealba
(antagonista)
Don Eladio Torrealba
Amanda Encinas Tobías María
Rebeldes
(protagonista) (protagonista) (deuteragonista)
Don Eugenio
Montesinos
(deuteragonista)
Sistema de personajes atendiendo a las relaciones sociales
y a la jerarquía en la trama novelesca
Dedicatoria firmada por Liliana Bodoc
Boletín GEC (2021), enero-junio, núm.27, págs. 58-82.
ISSN 1515-6117 eISSN 2618-334X