Guillermo Cabrera Infante, Gabriel García Márquez, Ángeles Mastretta, Carlos Monsiváis, Mayra
Montero, Rosa Montero, Lisandro Otero, Luis Rafael Sánchez, Mario Vargas Llosa, Pedro Vergés,
Cecilia Vicuña o Iris M. Zavala, etc. Son muchos los autores y, por supuesto, los libros y los ensayos
que han aparecido como aportes al bolero su historia. Justo es reconocer que también muchos son
un cúmulo de anécdotas y fragmentos musicales que, a la manera de cancionero, si bien aportan,
nos llaman a profundizar más en la construcción histórica, literaria y comunicativa del bolero. Por
lo tanto, aunque tenemos en cuenta los anteriores aportes, tratamos de superarlos. Es
precisamente por lo anterior que naturalmente reconocemos, entre otros, los aportes de la
portorriqueña Iris Zavala; la propuesta del manejo del bolero en la educación sentimental de la
mexicana María del Carmen de la Peza, en lo que podríamos llamar mejor “reeducación
sentimental; los trabajos sobre música e identidad de Pablo Vila; los trabajos sobre la música
popular en Colombia de Ana María Ochoa, y las propuestas sobre música e identidad de Alejandra
Cragnolini; asimismo, reconocemos a todos los citados en el presente trabajo por su decidida
importancia. 4.2. LAS FIGURAS LITERARIAS O TROPOS LITERARIOS Y EL BOLERO Con la finalidad de
servir desde la educación y la comunicación al manejo poético y a la valoración del bolero,
mostraremos a continuación algunas de las figuras literarias más comunes en género. Cuando
tratamos de aproximarnos al origen de las lenguas, creemos con Rousseau (2014) que una de las
primeras manifestaciones tuvo que ser el lenguaje figurado, por medio de la mímica, de las grafías
primitivas, hasta posteriormente devenir en estructuras más claras pero más imaginativas, como
las diferentes figuras literarias que acompañan la capacidad imaginativa del hombre para hacer
más bella la capacidad de relación comunicación-lenguaje simbólico y contenido del discurso. En
nuestro análisis literario sobre el bolero y el impacto del mensaje en el oyente, después de
analizar 300 temas musicales encontramos que existen figuras literarias que resultan relevantes
por su presencia y frecuencia en las composiciones musicales. Sobresalen entre otras: la metáfora,
la aliteración, la hipérbole, la anáfora, el símil y el retruécano. 83 A causa de la importancia de
cada figura, se hace necesario entonces precisarlas brevemente a fin de que nuestro lector consiga
una suficiencia conceptual sensu lato. ― Metafora: una metáfora es una figura retórica o tropo en
el que se traslada el significado de un concepto a otro, estableciendo una relación de semejanza o
analogía entre ambos términos. La palabra, como tal, procede del latín metaphŏra, que deriva del
griego μεταφορά (metaphorá) que significa ‘traslación’, ‘desplazamiento’. Las metáforas son
imágenes, conceptos o ideas que guardan entre sí una relación sutil que es convocada o sugerida
cuando aparecen asociadas en un texto, y que produce relaciones impresionantes que
redimensionan el significado literal de las palabras. En las metáforas, operan tres diferentes
niveles: el tenor, que es el término que es convocado de manera literal; el vehículo, que es el
término figurado y donde yace la fuerza expresiva de la metáfora, y el fundamento, que es la
relación entre el tenor y el vehículo. Así, en la metáfora “sus cabellos son de oro”, “cabellos” sería
el tenor, “de oro” sería el vehículo, y el fundamento sería el color dorado que comparten ambos
(«Figuras literarias», s.f.). Es por ello que su presencia es tan importante en el bolero en particular
y en la música popular en general. ― Símil: también llamado comparación, es una figura retórica
que consiste en establecer una relación de semejanza o comparación entre dos imágenes, ideas,
sentimientos, cosas, etc. Una característica fundamental del símil como figura literaria (y que lo
diferencia de la metáfora), es que el símil es introducido por un elemento relacional, es decir, una
palabra que establece una relación explícita entre dos elementos como, por ejemplo: como, cual,
que, se asemeja a, semejante a, similar a, parecido a, etc («Figuras literarias», s.f.). ― Hipérbole:
es una figura retórica o literaria que consiste en aumentar o disminuir de manera excesiva un
aspecto, característica o propiedad de aquello de lo que se habla. La hipérbole es un tropo que se
emplea con el objeto de darle mayor fuerza expresiva a un mensaje, o para producir determinado
impacto o efecto en el interlocutor. En este sentido, esta figura literaria puede ser utilizada como
un recurso enfático, expresivo, irónico o humorístico («Figuras literarias», s.f.). 84 La hipérbole
exagera o trasciende lo verosímil deliberadamente para subrayar o enfatizar algo, para hacerlo
más interesante o atípico. ― Anáfora: en el sentido de la retórica, es una figura literaria que
consiste en la repetición de una palabra o conjunto de palabra al principio de un verso o una frase
(«Figuras literarias», s.f.). ― Aliteración: la aliteración consiste en la repetición de un mismo
sonido o sonidos similares, sobre todo consonánticos, en una misma frase u oración con la
finalidad de producir cierto efecto sonoro en la lectura («Figuras literarias», s.f.). ― Retruécano: el
retruécano o conmutación es una figura retórica que consiste en repetir una frase en sentido
inverso: se debe trabajar para vivir, no vivir para trabajar. El retruécano tiene la función de
producir un efecto de contraste o antítesis para enfatizar una idea e invitar a la reflexión («Figuras
Retóricas: Retruécano», 2015). ― Anadiplosis: o conduplicación es un recurso literario que
consiste en la repetición de la misma palabra o grupo de palabras al final de un verso y al
comienzo del siguiente. El uso continuado de anadiplosis se denomina concatenación (Anadiplosis,
s.f.). Se relacionan y describen a continuación los temas musicales consultados al azar. De una
muestra de 300 boleros (extraídos de la muestra total), se tuvieron en cuenta 105. Se muestra al
lector la presencia de los tropos literarios en cada uno de ellos.