3.3.
EL BOLERO EN MÉXICO Para Sánchez (2011): Según la historia, el bolero cubano llegó a México
entre los años 1908 y 1910 a través de la península de Yucatán. El primer bolero compuesto en
este país fue Presentimiento, el cual contiene versos del poeta español Pedro Mata y fue grabado
en Nueva York por el trovador Guty Cárdenas (pp. 30-31). Presentimiento fue el deleite de los
viejos en Colombia gracias a la versión de Lucho Ramírez, quien lo posicionó en los primeros
lugares de sintonía. Una de sus estrofas dice: Sin saber que existías te deseaba, Antes de
conocerte te adiviné; 31 Llegaste en el momento que te esperaba, No hubo sorpresa alguna
cuando te hallé. Y a propósito de Guty Cárdenas, la Sociedad de Autores y Compositores de
México (SACM, s.f., párr. 1-4) recuerda: Augusto Cárdenas Pinelo nació el 12 de diciembre de
1905, en Mérida, Yucatán, en el seno de una familia próspera. (…) Desde los 15 años incursionó en
la composición. Una de sus primeras obras fue Flor, un tema que expresa el cariño inocente y la
ternura de un joven y su primer amor. Tristemente, como suele ocurrir, se trató de un amor fugaz,
pues la hermosa niña a quien Flor iba dedicada, se fue a estudiar a Canadá por orden de sus
padres, y Guty nunca la volvió ver. Otro gran tema de Guty es Rayito de sol. Según algunos, esta
canción está basada en un poema de Emilio Padrón López, poeta yucateco. Pero esto no es
correcto, como tampoco lo considerarla colombiana, pues el Dueto de Antaño la popularizó en
nuestro país a un punto tal que se escuchaba en todas partes y se llegó a creer que su origen era
Colombia. La historia verdadera de Como un rayito de sol es la narra el mismo Guty Cárdenas
(Gonzaga y Armendáriz, 2006, pp. 62-64): —¿Cómo nació tu canción Un rayito de sol? Verás… Yo
estudiaba en el Colegio Williams, de Mixcoac, y cerca de allí tenía una hermosa noviecita, en la
Quinta Yolanda, de Murillo 37. No teníamos permiso de sus papás, y nuestros encuentros eran
furtivos. Éramos un par de “mocosos”. Apenas me apuntaba el bigote, que parecía una leve
sombra abajo de la nariz. Un domingo temprano me di una escapada para verla, y para decirnos
unas cuantas ternezas. Se asomó a la ventana que enmarcaba una madreselva, y me indicó a señas
que no saldría porque había moros en la costa. ¡Sus papás estaban alerta! Se quedó quieta unos
instantes; y en eso se filtró un rayito de sol por entre la enredadera, se quebró en el cristal de la
ventana, y matizó su hermosa cabellera. Me quedé extasiado. No había para qué hablar. Era el
minuto de contemplar, de adorar y se me antojó llegar a ella como aquel rayito de sol, para
besarla. Se esfumó la hermosa visión, el minuto radiante… Al tomar calle abajo rumbo al Williams
me empezó a brotar, como un murmullo, una suave melodía que se entrelazaba con aquel rayito
de sol. Sin perder tiempo y antes de que se me borrara o deformara, cogí el tranvía “Mixocac-
Valle” frente a la casa de las muchachas Bringas-Olmos y fui en busca de mi paisano el poeta
Emilio Padrón, al que narré el fantástico suceso. En el piano esbocé la melodía y le 32 pedí que
escribiera la letra de la canción. “Le daré forma literaria nada más, porque todo lo has dicho”,
respondió, y se puso en tarea. Al poco rato me mostró los versos que yo leí cantando: Un rayito de
sol por la mañana filtra sus oros en la enredadera, Se quiebra en el cristal de tu ventana y matiza
tu hermosa cabellera. Un rayito de sol por la mañana… Mi alma, que vive errante y soñadora
siguiendo en pos de una visión lejana, quiere llegar a ti, como la aurora, como un rayo de sol por
tu ventana… Como un rayo de sol por tu ventana… Por supuesto, Guty no nos recitó esos versos.
Los cantó. Estaba emocionado. Vivía aquel dulce recuerdo. Su voz, que conservaba la frescura de
la adolescencia, parecía fundirse con extrañas mieles; y la dulcedumbre de sus modulaciones era
la expresión de un sentimiento lejano —el de sus amoríos primarios— que se quedó aleteando
entre nosotros, como un vuelo azul de golondrinas. Guty escribió otras canciones conocidas por
nosotros, como A qué negar, Peregrino de amor y Quisiera; interpretó también gran parte de la
producción de Agustín Lara, fusionando su propio estilo al de Lara, ya que eran bastante similares.
Ahora, al respecto de otro gran bolerista mexicano que merece ser destacado, Agustín Lara,
Sánchez (2011, pp. 31) registra: (…) Agustín Lara, uno de los grandes compositores de bolero
latinoamericano, en principio según se describe en su biografía, fue un pianista que obtuvo su
prestigio de manera tardía y se dejó afectar de manera positiva con el ritmo del bolero
interpretado por Guty Cárdenas; esto lo llevó a escribir canciones que pronto se convirtieron en
clásicos. Entre los más destacados están Mujer, Noche de ronda, Amor de mis amores, Santa,
Rosa, Farolito, Arráncame la vida, Piensa en mí, Rival, Enamorada, Tu retrato, Palabras de mujer,
Pecadora, Cuando vuelvas, Humo en los ojos, entre otros muchos éxitos. Guty Cárdenas tuvo gran
influencia en las composiciones de Agustín Lara 33 gracias a su gran amistad, lo cual se refleja en
que Lara irrumpió en géneros7 propios de la trova Peninsular. En 1932, tras la muerte de
Cárdenas, Agustín Lara explotó su talento transformando el bolero y ubicándose en los primeros
lugares como uno de los compositores más importantes a nivel mundial. Solamente una vez es un
claro ejemplo de su nuevo estilo. Solamente una vez, amé en la vida; Solamente una vez y nada
más… una vez nada más en mi huerto brilló la esperanza, la esperanza que alumbra el camino de
mi soledad. Es famosa la anécdota de la capacidad para componer que tenía Lara. Su genialidad
llega al punto de componer canciones bellas dedicadas a España, como Granada y Madrid, solo
para citar dos ejemplos. Se cuenta que el compositor, sin haber visitado a España y conociendo de
ella solo a través de lecturas y comentarios de viajeros, fue capaz de componer estas magníficas
canciones que hicieron que el dictador, el general Francisco Franco, le condecorara e hiciera
ciudadano español. Otro protagonista de la vida de este género musical es Armando Manzanero,
quien es considerado como el sucesor de Agustín Lara. Manzanero ha impuesto su estilo y formas
propias que se reflejan en sus composiciones, lo que en la actualidad lo eleva como uno de los
compositores románticos con más trayectoria y renombre. Entre sus éxitos se destacan Pero te
extraño, Somos novios, Adoro, Esta tarde vi llover, No sé tú, entre otros.