CASO 1
PROPIEDAD Y POSESIÓN
Doña Lucrecia no podía creerlo. Su hijo Manuel, de 45 años, por fin se casaba con Amparo,
su novia de la adolescencia. Tan contenta estaba por la noticia que decidió cederle de
manera gratuita a la pareja una vivienda que tenía en el centro de Oviedo para que
iniciaran allí su nueva vida. Los dos primeros años de matrimonio transcurrieron con toda
normalidad. Amparo acometió en la vivienda una serie de reformas que consideró
importantes: cambiar el viejo suelo de mármol por un cálido parquet, ampliar el salón
aprovechando el espacio de la inútil terraza, alisar y pintar las paredes así como remodelar
por completo la obsoleta instalación eléctrica.
Todas las reformas fueron pagadas con el legado de 500,000 LPS que Amparo recibió de
su abuelo fallecido. Sin embargo, al cuarto año Amparo le comunicó a su marido que
quería divorciarse y, en tal sentido, le presentó un convenio regulador propuesto por su
abogado en el que, entre otros extremos, se prevé que ella sea la adjudicataria de la
vivienda familiar. Manuel, sumido en una enorme tristeza, firma el convenio regulador
que sanciona la extinción de su matrimonio. Doña Lucrecia recrimina a su hijo que haya
tolerado que su ex mujer se quede en su casa, y le anuncia su intención de hacer todo lo
posible por expulsar a Amparo de la vivienda.
CASO 2
Cuando Laura le vendió a Pedro una parte separada de su propiedad originaria le
reconoció el derecho a acceder en coche a través de su finca, ya que el trozo adquirido por
Pedro no tenía acceso directo a una carretera pública. Pasado un año Laura descubre que
Pedro no sólo transita por su finca, sino que incluso aparca de forma estable en su
propiedad. Laura considera que Pedro se ha extralimitado de manera clara, ya que en el
contrato de compraventa nada se decía sobre un posible derecho de aparcamiento.
CASO 3
DERECHO DEL MENOR A SER OÍDO EN LOS PROCESOS RELATIVOS A SU CUSTODIA
Modificación de medidas. Guarda y custodia. Derecho del menor a ser oído. Necesidad de acordar
esta exploración de oficio o descartarla, pero de forma motivada.
El presente recurso de casación se plantea con relación a la obligación de oír a los menores en los
procedimientos en los que se decide sobre su custodia. Los hijos menores de los litigantes, de 4 y 9
años de edad cuando se presentó la demanda que dio inicio al proceso, no fueron oídos ni en
primera ni en segunda instancia en relación con la cuestión controvertida, es decir, la modificación
de la medida relativa a su custodia, sustituyendo la custodia exclusiva atribuida en la sentencia de
divorcio a su madre, por la custodia compartida.
La audiencia o exploración del menor tiene por objeto indagar sobre el interés de este, para su
debida y mejor protección y, en su caso, debe ser acordada de oficio por el tribunal. Aunque no se
puede decir que los tribunales están obligados a oír siempre al menor, pues eso dependerá de las
circunstancias particulares de cada caso, atendiendo siempre a la edad, madurez e interés de
aquel, por lo que es posible, precisamente en atención a la falta de madurez o de ponerse en
riesgo dicho interés, que se prescinda de su audición o que se considere más adecuado que se
lleve a cabo su exploración a través de un experto o estar a la ya llevada a cabo por este medio.
Para que el tribunal pueda decidir no practicarla o llevarla a cabo del modo indicado, será
necesario que lo resuelva de forma motivada.
En el presente caso, ni se ha oído a los menores ni se ha resuelto de forma motivada sobre su
audiencia. Es cierto, que ninguna de las partes la solicitó, ni en primera ni en segunda instancia.
Pero que no lo hicieran no implicaba que no hubiera que practicarla, ya que debía haberse
acordado de oficio o, en otro caso, y a la vista de la edad de los menores, haberse descartado,
pero motivando que no procedía llevarla a cabo, bien por no resultar necesaria al carecer los
menores de la suficiente madurez, bien por no resultar conveniente, precisamente, en su propio
interés. La sentencia recurrida se ha dictado sin que nada de lo anterior se haya hecho. Por lo
tanto, se han quebrantado las normas legales contenidas en los preceptos que el recurso cita
como infringidos, desatendido la jurisprudencia establecida sobre el derecho de los menores a ser
oídos y vulnerado su derecho a la tutela judicial efectiva.