Revista de Historia N.
0 75 • ISSN 1012-9790
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Enero-Junio 2017 • pp.77-122
LAS LUCHAS CONTRA LA EMPRESA ALCOA. UN
INTENTO DE SÍNTESIS INTERPRETATIVA (1969-1970)
José Manuel Cerdas Albertazzi ∗
Resumen: El artículo aborda un acontecimiento histórico poco estudiado,
pero muchas veces aludido. Para ello se intenta ofrecer, de manera preliminar,
una síntesis interpretativa y una caracterización de la movilización opuesta
al contrato-ley entre el Estado costarricense y la Aluminium Company
of America (ALCOA), cuyo protagonista principal fue el componente
estudiantil universitario. Tal investigación se hace mediante la descripción
y el análisis del movimiento, indagando causas, composición, formas de
acción, discursividades y consecuencias. Además, se analizan las principales
respuestas dadas −mediante acciones y discursividades− por parte de
contendientes nacionales del movimiento: los entes gubernamentales y los
medios de comunicación.
Palabras clave: movimiento de protesta, movimiento juvenil, movimiento
estudiantil, ALCOA, historia, Costa Rica.
Abstract: This article addresses a historical event that has been slightly
studied, but often mentioned. In order to do so, this paper presents an
interpretative synthesis and a characterization of the mobilization that oppose
the contract between the Costa Rican State and the Aluminum Company of
America (ALCOA), whose leading character was the student movement.
Fecha de recepción: 06/03/2017 - Fecha de aceptación: 07/04/2017
* Costarricense. Magister Scientiae en Historia por la Universidad de Costa Rica. Catedrático y pro-
fesor jubilado de la Escuela de Historia, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional (UNA),
Heredia, Costa Rica. Miembro del Consejo Editorial del Museo Histórico Cultural Juan Santamaría
(MHCJS), Alajuela. Correo electrónico: jmcerdasa@[Link]
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José Manuel Cerdas Albertazzi
The research was accomplished by the description and examination of the
movement, investigating its causes, composition, discourses, forms of action
and consequences. In addition, this paper analyzes the main responses given
−through discourses and actions− by the national contenders of the movement:
the government agencies and the media.
Keywords: protest movements, youth movements, student movements,
ALCOA, history, Costa Rica.
Sin embargo, un hecho queda claro:
a partir de esta fecha -24 de abril de 1970-
algo ha comenzado a cambiar en Costa Rica.1
Introducción2
En términos de su trascendencia se puede afirmar que, el movimiento que
adversó el contrato-ley entre el Estado costarricense y la corporación minera
norteamericana Aluminium Company of America −en adelante, ALCOA−,
marcó, entre otras cosas, un hito en la historia de la movilización social
costarricense, luego de una casi total ausencia de este tipo de acción colectiva
en el centro geográfico y político del país. Si bien se centró fundamentalmente
en la capital, tuvo repercusión nacional debido a las dimensiones, a lo
planteado y a algunas de sus consecuencias. Hasta cierto punto, la Guerra
Civil, la reacción a la Revolución Cubana y la Guerra Fría marcaron su huella
desmovilizadora y represiva sobre la sociedad civil que pretendiera protestar
y sobre las fuerzas sociales disidentes; pero a partir de estos acontecimientos,
tales condicionantes comenzaron a ceder.3
1 Comisión Costarricense Pro-democracia y Libertad, Una jornada patriótica. 24 de abril de
1970 (San José, Costa Rica: Artes Gráficas, 1970), 2.
2 Este estudio forma parte de un producto de investigación: José M. Cerdas Albertazzi y Carlos
Hernández Rodríguez, “Movilización social y negociación política: Panorámica de los mo-
vimientos sociales costarricenses en el siglo XX”, inédito, Escuela de Historia, Universidad
Nacional, 2016. Agradezco a Carlos Hernández sus observaciones y apoyo, así como a quie-
nes anónimamente hicieron sus sugerencias en calidad de evaluadores para su publicación.
3 Se utiliza el término “movimiento” de manera descriptiva y flexible −en este caso, como si-
nónimo de “movilización” por un objetivo específico− sin las connotaciones más complejas
y permanentes que le asigna, por ejemplo, Charles Tilly: Charles Tilly y Lesley J. Wood, Los
movimientos sociales (1768-2008) (Barcelona, España: Crítica Editorial, 2009): 20-36. La
importante movilización ocurrida en Cartago, en 1962, fue más bien de tipo local o regional:
Patricia Alvarenga Venutolo, “Cartago 1962: regionalismo y movilización ciudadana”, en:
De vecinos a ciudadanos: Movimientos comunales y luchas cívicas en la historia de Costa
Rica (San José, Costa Rica: EUCR, 2005), 167-216.
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Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
Por lo tanto, esta protesta reviste relevancia por varias razones; aquí
mencionamos cinco. En primer lugar, porque a partir de aquellos sucesos,
y en buena medida gracias a ellos, se inició una etapa de crecimiento y de
diversificación de la movilización social; en particular la izquierda adquirió,
renovada y pluralizada, un protagonismo como no ocurría desde los años 1940,
se amplió, así, el panorama político-ideológico en el país. Por los resultados
de la Guerra Civil de 1948 y por influencia de la Guerra Fría, se había
abierto una fase de represión e ilegalización del Partido Comunista −desde
1943 denominado Partido Vanguardia Popular (PVP)− y sus organizaciones
sindicales y, por lo tanto, de regresión de la movilización social en general, pero
particularmente en el centro del país. Hasta ese entonces, y desde 1931, había
sido el Partido Comunista de Costa Rica-Vanguardia Popular la organización
que principalmente generó la protesta social. Luego de 1970, buena parte de
la movilización se orientó desde diversidad de posiciones y organizaciones
político-ideológicas de izquierda, las cuales surgieron o se fortalecieron como
consecuencia de condiciones nacionales más favorables, pero gracias también
al movimiento de lucha contra ALCOA y a su particular desenlace.4
En segundo término, a partir de entonces, la movilización y la protesta
social se legitimaron en mayor grado, hasta nuestros días, como fenómeno
socio-político consustancial a la vida democrática del país, pese a frecuentes
reacciones represivas por parte del Estado, así como a flujos y reflujos propios
de los ciclos de movilización. Es decir, para la sociedad civil esta herramienta
de presión y lucha se fue reconociendo en el acontecer social costarricense,
una vez más, como un recurso legítimo, aceptable y necesario para contender
por intereses que consideraba legítimos, si bien hasta la fecha genera reacción
y conflicto. El cambio fue notorio en el centro del país, pues distinta fue la
situación y evolución histórica de las zonas bananeras del Caribe y el Pacífico
Central y Sur, con luchas y huelgas de trabajadores bananeros, periódica e
ininterrumpidamente, aún después de la Guerra Civil y hasta 1984.
Un tercer aspecto que hace relevante aquel movimiento es el de
representar, como fenómeno socio-político, un desmarque respecto del
alineamiento político-ideológico resultante de la Guerra Civil, aspecto
4 Sobre los movimientos sociales, entre las décadas de 1950-1980, la bibliografía es amplia,
particularmente para el período 1970-1990; algunos títulos: Manuel Rojas Bolaños, “El
desarrollo del movimiento obrero en Costa Rica: Un intento de periodización”, Revista de
Ciencias Sociales (Costa Rica) 15-16 (marzo-octubre 1978): 13-31; Carlos Abarca Vásquez,
“Luchas populares y organización obrera en Costa Rica: 1950-1960”, Revista de Ciencias
Sociales (Costa Rica) 15-16 (marzo-octubre 1978); José M. Valverde Rojas, Carlos Castro
Valverde e Isabel Román, “Movimientos sociales en Costa Rica (1980-1988)”, Cuadernos de
Investigación [CSUCA] (Costa Rica) 53 (1990); Elisa Donato Monge y Manuel Rojas Bola-
ños, Sindicatos política y economía (1972-1986) (San José, Costa Rica: Alma Mater, 1987);
Marielos Aguilar H., Clase trabajadora y organización sindical en Costa Rica (1943-1971)
(San José, Costa Rica: Editorial Porvenir; ICES; FLACSO, 1989). Alvarenga, capítulos 1-4.
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José Manuel Cerdas Albertazzi
que había gravitado con gran fuerza en el ámbito nacional, durante las dos
décadas anteriores. Fue un síntoma temprano de que la sociedad costarricense
comenzaba una paulatina y larga superación de dicho encuadre, si bien este
continuó siendo influyente en la política hasta concluir el siglo XX, con,
por ejemplo, la elección de los hijos de los antiguos caudillos: Calderón y
Figueres. La lucha contra ALCOA la impulsó, decisivamente, una emergente
generación y una nueva intelectualidad crítica, influidas por acontecimientos
y procesos que estaban ocurriendo en los ámbitos nacional, regional e
internacional, distintos a los que el conflicto de la década de 1940 implicaba y
simbolizaba. Estos elementos nuevos planteaban para la juventud, por cierto,
no solo radicalización político-ideológica, sino también nuevas sensibilidades
y visiones de mundo; estas últimas, por ejemplo, expresadas en una cultura
juvenil distinta de la de sus predecesores, lo que particularmente ocurrió en
las áreas urbanas.
En cuarto lugar, gracias en buena parte al desprestigio originado por
el movimiento hacia los contratos ley, pocos años después de este se sepultó
legislativamente esta figura jurídica, la cual se practicaba desde la época de
los contratos ferroviarios y bananeros de finales del siglo XIX y primera
mitad del XX, y que habían tenido un gran peso en la historia económica y
social del país.5
Por último, estos acontecimientos han sido relevantes por haber estado
de alguna manera presentes en la memoria histórica de una parte de aquella
juventud estudiantil y como uno de sus referentes identitarios, tanto desde
lo político-ideológico como desde algunos aspectos culturales. Pero ha
trascendido a esa generación, dado que, por ejemplo, de tanto en tanto ha sido
rememorada en algunos medios de comunicación, si bien centrándose con
frecuencia en la violencia del último día, y presentándola como una especie
de efeméride contestaria, pero dejando por fuera un análisis más exhaustivo
y complejo. Actualmente hay una gran nebulosa de conocimiento, para
contemporáneos o no, de aquella protesta. En las percepciones y la memoria
de muchos lo que ha quedado es una serie de sensaciones e imágenes de la
violencia desatada por la frustración de los manifestantes y por la represión
policial. Se ha obviado, olvidado o ignorado que el movimiento, a lo largo
de aproximadamente un año, si bien fue beligerante y activo, también fue
moderado en sus objetivos, discursividades y en su acción.
5 El contrato-ley no se puso en ejecución por motivos no bien dilucidados. Jorge E. Romero
Pérez, Las jornadas de ALCOA. Testimonio y memorias en sus 40 años (1970-2010) (San
José, Costa Rica: Universidad de Costa Rica, Vicerrectoría de Investigación, 2010), 78. Ver
ley N.o 4.562 de 24 de abril de 1970. En 1976 se aprobó una reforma constitucional para
eliminar esta figura jurídico-comercial: ley N.o 5.990 de 15 de noviembre de 1976.
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Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
Pese a su relevancia, es llamativo que como objeto de estudio estos
acontecimientos no han sido tratados de manera sistemática en la academia.
Uno de los propósitos principales del artículo es contribuir a llenar este relativo
vacío e incentivar a generar más producción historiográfica sobre aquellos
sucesos y sobre la época que la enmarcó. Al menos se ha generado material
testimonial que ha venido a llenar parte de ese vacío y a ofrecer vivencias
de quienes fueron protagonistas, sea desde la dirigencia o desde la base del
movimiento, y del cual se ha obtenido provecho como fuente informativa.6
En este esfuerzo preliminar y delimitado, como artículo que es, no es posible
responder a todas las interrogantes que pueden plantearse alrededor de la
movilización y la coyuntura en la cual transcurrió, ni agotar los distintos
aspectos abordados o los que apenas se aluden, pero al menos se espera que
arroje conocimiento y motivación para producir sucesivos abordajes desde
múltiples ángulos y con diversidad de metodologías.
El segundo propósito del estudio, más específico que el de ofrecer una
contribución historiográfica sobre los acontecimientos, es la de bosquejar una
caracterización de los principales protagonistas: por un lado, el movimiento
de lucha y, por el otro, el Gobierno y la prensa escrita. Estos último se han
elegido por el protagonismo de ambos y porque las fuentes disponibles lo
6 Presentamos algunas publicaciones testimoniales. Poco después de los sucesos circuló un fo-
lleto con material fotográfico de los últimos días de la movilización: Comisión Costarricense
Pro-democracia y Libertad, Una jornada patriótica. 24 de abril de 1970 (San José, Costa
Rica: Artes Gráficas, 1970). Sin ficha bibliográfica, este folleto en su página 24 da este dato
de imprenta: “Artes Gráficas 5/70”; es decir, que habría sido impreso en la imprenta Artes
Gráficas, en mayo de 1970. La publicación no parece haber sido realizada por el Partido
Vanguardia Popular −en adelante, PVP−, tal como se registra en el fichero bibliográfico de
la Biblioteca Carlos Monge Alfaro de la Universidad de Costa Rica, pues al menos no fue
impresa en la Imprenta Elena, la imprenta del PVP; pero, además, porque algunas de las fo-
tografías del folleto aparecieron en La Prensa Libre del 25 de abril, tomadas por “Córdoba”,
Carlos Rogelio Córdoba Piedra. No se descarta que el PVP de alguna manera ayudara a su
publicación. Existen varios testimonios cortos publicados en la revista Herencia −Univer-
sidad de Costa Rica, Vicerrectoría de Acción Social−, en números sucesivos, entre 1998 y
2001, en conmemoración del 30º aniversario de los acontecimientos. Una obra testimonial
más extensa es la referenciada de Jorge E. Romero Pérez, Las jornadas de ALCOA... De
Rodrigo Carazo Odio, protagonista destacado de aquellos sucesos como diputado, se refiere
a esos hechos en un pasaje de su obra: Carazo. Tiempo y marcha (San José, Costa Rica:
EUNED, 1989), 156-160. Un documental reconstruye históricamente estos eventos y recu-
pera varios testimonios: Mercedes Ramírez Avilés, La memoria rota (Documental en video,
SINART, 2010). En literatura existe al menos una novela autobiográfica de Alicia Miranda,
basada parcialmente en el movimiento: La huella de abril (San José, Costa Rica: Editorial
Montemira, 2007). Información fragmentaria ofrece el artículo de un protagonista e historia-
dor: Paulino González Villalobos, “Las luchas estudiantiles en Centroamérica: 1970-1983”,
en: Movimientos populares en Centroamérica, Daniel Camacho, Rafael Menjívar et al. (San
José, Costa Rica: EDUCA, 1985), 238-292.
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permiten sin mayor dificultad. Queda pendiente la incorporación de otros
actores sociales para futuros estudios, como las cámaras de empresarios, la
Iglesia, el parlamento, los partidos existentes, la intelectualidad, entre otros,
los cuales aquí solo vamos a poder aludir.
Generalmente, al movimiento de lucha contra ALCOA se le conoce e
identifica, como ya se dijo, por los acontecimientos ocurridos en la tarde-
noche del viernes 24 de abril de 1970. Ese día, como consecuencia de la
aprobación legislativa en tercer debate, se produce un brote de violencia por
parte de un nutrido grupo de manifestantes, que frustrado y encolerizado,
apedrea y agrede el edificio parlamentario. La policía reacciona reprimiendo
con garrotes, gases lacrimógenos y detenciones, por lo que el choque violento
se agudiza y se extiende por el centro de la ciudad durante algunas horas.
Las consecuencias del choque fueron personas heridas y lesionadas en ambos
bandos, gran cantidad de manifestantes y ciudadanos afectados por los gases
lacrimógenos, algunos edificios apedreados −particularmente los de la prensa,
dado el rol representado por dichas entidades de apoyo irrestricto al contrato
en todo el proceso− y un buen número de detenidos. Estos acontecimientos
generaron imágenes y discursos identitarios que habrían de recrear símbolos
para la memoria colectiva de buena parte de aquellos jóvenes manifestantes,
y se convirtieron en un referente de la lucha social y en particular de la lucha
juvenil y estudiantil por muchos años, ya que no ha sido usual que este tipo
de confrontaciones masivas y violentas se produjeran en el país.7 A raíz de lo
sucedido, en dicha fecha se conmemora el Día del Movimiento Estudiantil
Costarricense, por acuerdo tomado por la Federación de Estudiantes de la
Universidad de Costa Rica −en adelante, FEUCR−, pocas semanas después
de los acontecimientos.
A la vez, esas imágenes de los disturbios de aquel día generaron, y
continúan generando, estereotipos, percepciones distorsionadas y limitadas de
lo que realmente fue el movimiento, en un sentido o en otro. Sin embargo,
debe enfatizarse que la cuasi-mítica fecha que creó íconos y simbologías
estuvo precedida de una paciente y sostenida organización estudiantil por algo
más de un año, lo cual es poco conocido: primero, durante una fase de meses
de estudio y de información sobre el proyecto de ley; luego hubo una segunda
etapa de denuncia, que se imbricó con la primera y con la tercera; y esta última
estuvo caracterizada por acciones de movilización durante aproximadamente
un mes. Pero, además, si bien fue un movimiento predominantemente
estudiantil universitario, dentro de él estuvieron los diputados contrarios al
7 Una especie de reedición fue la “lucha contra el ‘Combo del ICE’”, en el año 2000, en la que
el movimiento estudiantil fue protagonista de primer orden y donde se aplicó fuerte represión
policial; esta vez, ante las cámaras de televisión.
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contrato, un sector importante y connotado del profesorado universitario,
agrupaciones político-estudiantiles universitarias, algunas organizaciones
gremiales, sindicales, políticas e independientes, los normalistas, varios
colegios profesionales, organizaciones comunales, gobiernos estudiantiles de
segunda enseñanza y algunos miembros renovadores de la Iglesia Católica, si
bien la incorporación de cada uno de estos sectores ocurrió, mayoritariamente,
en las últimas dos fases del movimiento.
De tal manera que fue una acción colectiva que se incubó poco a poco,
y que, pese a su beligerancia y constancia, fue moderada en sus objetivos,
formas de acción y discursividad; conforme avanzó fue más amplia, compleja
y diversa en su organización y composición; culminó con las manifestaciones
masivas, durante tres días, ante la Asamblea Legislativa y la Casa Presidencial;
y concluyó, una semana después, con el levantamiento de la huelga y la
liberación de la amplia mayoría de personas detenidas.
Las actividades previas de la transnacional del
aluminio en Costa Rica8
La corporación ALCOA inició gestiones y exploraciones, de manera
indirecta, desde la década de 1950. Como bien lo señala un documental al
efecto, coincidentemente fue el 24 de abril de 1956 −en la administración
Figueres Ferrer (1953-1958)− cuando se le otorgaron los primeros permisos
a agentes particulares nacionales con tales propósitos, catorce años exactos
antes de la firma final del contrato. Estas concesiones se confirieron para
iniciar exploraciones de bauxita en el Valle del General, en el cantón de Pérez
Zeledón, al sur de la provincia de San José. El mismo permiso indicaba con
claridad que la autorización de exploración se traspasaría posteriormente a
la ALCOA, con domicilio en Pensilvania, Estados Unidos. Luego de dos
supuestos intentos infructuosos de exploración, uno de los concesionarios
declara formal renuncia a todos los derechos otorgados, en 1958.9
Sin embargo, al menos desde marzo de 1963, la Compañía había
vuelto a tomar interés en invertir en el país durante la administración
de Francisco J. Orlich (1962-1966). El entonces ministro de Industria y
Comercio, Hernán Garrón, viajó a Texas y Jamaica para informarse y conocer
8 En este artículo no se aborda el contrato y su proceso legal, ni tampoco las implicaciones
económicas y ambientales que acarreaba. Hay una tesis sobre aspectos jurídicos del con-
trato-ley: Fernando Cruz Castro, El contrato de ALCOA (Tesis de Licenciatura en Derecho,
Universidad de Costa Rica, 1976).
9 Ramírez Avilés, La memoria rota. Uno de los concesionarios fue Claudio Phillips.
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José Manuel Cerdas Albertazzi
de cerca, respectivamente, las instalaciones para el procesamiento de aluminio
y los yacimientos que se estaban explotando por parte de la transnacional.
En ambos casos el ministro quedó “positivamente impresionado”, según sus
declaraciones a la prensa.10
El 17 de enero de 1964, en nota periodística se indica que el gerente
de la Compañía en Costa Rica y su abogado, Fabio Fournier Jiménez, se
presentaron en audiencia a la Asamblea Legislativa para reunirse con los
diputados que formaban parte de la comisión que analizaba el proyecto de ley
correspondiente. Además de evacuar dudas de los diputados, sus intenciones
fueron las de convencerles de cambiar la legislación vigente, ya que, según
ambos personeros, esta misma estaba adaptada para los “minerales fuertes”
y no para minerales como la “laterita”, de la cual se extraería el aluminio.
Este último mineral tiene porcentajes de aluminio con menos del 50%, pero
la “bauxita” es de mayores porcentajes. Según la Compañía, en la zona en
cuestión el porcentaje de aluminio apenas alcanzaba al 33%; es por eso que
sus personeros seguirían refiriéndose a los yacimientos como de “laterita”,
a diferencia de los opositores al contrato que, desconfiando de la verdadera
riqueza del mineral, le llamarán “bauxita”. Las confrontaciones ocurrirían
hasta en el frente de la terminología: para la Compañía, una concentración
relativamente baja de aluminio implicaría que el país anfitrión le debía
reconocer ciertas condiciones más favorables que incentivaran la inversión.
Se añade en la nota periodística que ya en Panamá había fracasado
un contrato similar y además se indicaba que, en Costa Rica, la Compañía
construiría una carretera, o un ferrocarril, para enlazar el área de explotación
con un eventual puerto en Punta Uvita, en la provincia de Puntarenas. Los
diputados de ese entonces se preocuparon por varias cosas, principalmente
por el impacto en los suelos una vez extraído el mineral, el canon que pagaría
la Compañía por derechos de explotación y exportación, la posibilidad de que
alguna parte del procesamiento se hiciera en el país y el estado real de las
reservas existentes. La Municipalidad de Pérez Zeledón, aunque favorable hacia
el proyecto por las fuentes de trabajo que supuestamente generaría, también
se preocupó por un canon “justo” y porque una parte del procesamiento se
hiciera en la zona. Si bien en esta nota la Compañía se pronuncia por construir
la vía de comunicación entre los yacimientos y el puerto, sobre este último no
se indica quién lo construiría.11
10 La Nación, “Se iniciará en breve la explotación de bauxita”, 10 de marzo de 1963, 15.
11 La Nación, “Carretera, ferrocarril y puerto construirá la Alcoa de emitirse la reforma legal
que permita la explotación de las riquezas lateríticas que posee nuestro país”, 17 de enero de
1964, 24. Como era y siguió siendo dado en ese diario y los demás, la línea periodística era
acrítica y absolutamente proclive a este contrato, como seguiremos viendo. Por ejemplo, el
título dice que la Compañía construirá el puerto, pero en la nota no se dice eso.
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Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
Estos temas y preocupaciones serían parte del centro de la controversia
en la opinión pública nacional, entre 1969 y 1970. A mediados de ese mismo
año de 1964, algunos diputados intentaron obtener de la Compañía mayor
información sobre el potencial alumínico de los yacimientos explorados, pero
además ALCOA se rehusó a dar la información, amenazó con retirarse de las
negociaciones.12
Fue el 4 de diciembre de 1964 cuando ALCOA firmaría, esta vez
de manera directa y sin testaferros, un “contrato administrativo” para la
explotación y exportación de la bauxita. Cómo fue que de exploraciones
calificadas de “infructuosas”, según los testaferros de la década anterior,
se pasó en pocos años a la intención de proponer un contrato-ley, es algo
que llama mucho la atención.13 Finalmente, el 19 de diciembre de 1968,
en la administración de José J. Trejos Fernández (1966-1970), el ministro
de Industria y Comercio, Manuel Jiménez de la Guardia y el gerente de la
Compañía, Robert S. Overbeck, firmaron el proyecto de contrato-ley, el cual
fue enviado a la Asamblea Legislativa para su ratificación.14 De ahí en adelante
se inició el proceso legislativo definitivo, el que culminaría aproximadamente
un año y medio más tarde con la aprobación el 24 de abril de 1970. Sin
embargo, como ya se adelantó, el contrato nunca sería puesto en ejecución por
parte de la Compañía, y finalmente fue derogado en noviembre de 1976, por
iniciativa del entonces diputado, José Manuel Salazar Navarrete, durante la
administración de Daniel Oduber Quirós (1974-1978).15
12 La Nación, “ALCOA se retira de Costa Rica si se mantiene la decisión de la Asamblea”, 18
de julio de 1964, 28. La moción que molestó a la Compañía fue presentada por José Manuel
Salazar Navarrete, del Partido Liberación Nacional, quien en 1969 y 1970 fungiría como
decano de la Facultad de Economía y actuaría en franca oposición al proyecto. Años después,
de nuevo como diputado, como se apunta más adelante, impulsó la derogatoria de este mismo
en el período legislativo 1974-1978.
13 Contrato con ALCOA. Expediente 4.562, Archivo de la Asamblea Legislativa, Costa Rica.
Tomado de Ramírez Avilés.
14 Ibid.
15 Archivo de la Asamblea Legislativa, Costa Rica, Ley No. 5.990, 15 de noviembre de 1976
−sin título y conocida como: “Derogatoria de la ley que aprueba el contrato con ALCOA de
Costa Rica S.A”−. La ley del contrato-ley fue la N.o 4.562 del 24 de abril de 1970 −sin título
y conocida como: “Contrato con ALCOA”−, emitida, recibida y sancionada el mismo día 24
de abril, publicada al día siguiente.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 85
José Manuel Cerdas Albertazzi
Orígenes del movimiento de lucha contra ALCOA
Luego de que el contrato llegara al parlamento para su aprobación, a
finales de 1968, la Comisión de Asuntos Nacionales de la FEUCR se interesó
y encargó a dos de sus miembros para que efectuaran un estudio sobre
dicho asunto. Después de entrevistarse con especialistas, ambos estudiantes
presentaron su trabajo en el XI Congreso de Estudiantes Universitarios. El
Congreso acordó integrar una comisión para pulir el documento antes de
ser publicado y realizar un encuentro que denominaron “Seminario sobre la
contratación ALCOA de Costa Rica y el Estado de Costa Rica”, el cual sería
organizado por la misma Comisión.16
El Seminario se efectuó entre el 9 y 11 de mayo de 1969. Se cursó
invitación al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo de la República, a la
Contraloría General de la República, al Sistema Bancario Nacional, a la
Municipalidad de Pérez Zeledón, entre otros organismos públicos; además,
a entidades privadas como la Asociación Nacional de Fomento Económico
(ANFE), la Asociación Costarricense de Gerentes y Empresarios (ACOGE) y
varios colegios profesionales, lo cual muestra la amplitud que se buscó para
analizar el contrato. De igual manera se cursó invitación a ALCOA y a otras
personalidades interesadas; pero tanto los personero de la Compañía, como el
Ministro de Industria y Comercio, se excusaron, ya que, según ellos, no había
nada nuevo que debatir.17 Esto es importante y significativo como reacción
del Gobierno, porque esta será la actitud constante hasta la aprobación, en la
tarde-noche del 24 de abril; es decir, no hubo aceptación de discusión con el
sector universitario, ni con el movimiento en general, pese a que se invitaba a
un foro amplio.
Algunos de los elementos que levantaron la controversia y la
animadversión de importantes sectores de la sociedad costarricense,
comenzando por el movimiento estudiantil, fueron recogidas desde el inicio
16 Federación de Estudiantes Universitarios −en adelante, FEUCR−, Comisión de Asuntos
Nacionales, “Seminario sobre la contratación ALCOA de Costa Rica y el estado de Costa
Rica” (San José, Costa Rica: Mimeografiado, Universidad de Costa Rica, 1969), 1. El rol
que representó la Comisión de Asuntos Nacionales de la FEUCR, así como la de Asuntos
Campesinos, en esta primera etapa preparatoria del movimiento, muestra ser clave: Entrevis-
ta a Raúl Alvarado Sibaja, 8 de enero de 2014. Entrevista a Franklin Carvajal Bejarano, 9 de
enero de 2014. Raúl Alvarado Sibaja, “Las jornadas de ALCOA”, Herencia (Costa Rica) 13,
n. 1 (2001): 118-120. González Villalobos, 281-282.
17 FEUCR, Seminario, 1 y ss. Por esta respuesta de la Compañía y el Gobierno, se podría pre-
sumir que ya se había dado algún tipo de debate con los universitarios recientemente. Pero
también, sabiendo los impulsores del proyecto la oposición que recibiría en el seminario, tal
vez, prefirieron no asistir. Por otro lado, como se verá, en 1965 se había producido una acti-
vidad similar en la universidad, pero ese fue otro texto, otro gobierno y otras circunstancias.
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Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
en las conclusiones a las que se llegó en el Seminario, según se puntualiza de
manera resumida a continuación: 1) La contratación no debe ser aprobada por
la Asamblea Legislativa por la cantidad de defectos señalados en las distintas
comisiones. 2) Dada la gran riqueza de bauxita en la zona de Pérez Zeledón,
solo se debe contratar salvaguardando reservas para una posible explotación
nacional del recurso. Si hay varios oferentes, que compitan en condiciones de
igualdad, incluso para nacionales. 3) Una parte minoritaria de los participantes
considera que solo debe ser explotada por cuenta nacional, en beneficio de los
costarricenses. 4) Se considera inconveniente para los intereses nacionales
utilizar la figura de contrato-ley para negociar con la empresa privada. 5) Se
debe asegurar que al concluir la explotación se restauren los suelos; de no ser
posible, que se haga indemnización respectiva a los afectados. 6) Es necesaria
la promulgación de un nuevo Código de Minería para la más conveniente
explotación de la riqueza minera del país.18
Estos serían los principales señalamientos que el movimiento estudiantil
haría al contrato-ley en adelante. Con posterioridad, estas argumentaciones
circularon en las publicaciones, declaraciones y en la propaganda difusiva
con un discurso moderado, con contenido patriótico, nacionalista-económico
y anticorporativista, si bien beligerante y movilizador.
Por su parte, Fernando Chaves Molina, químico y miembro destacado
del PVP, había venido alertando sobre las pretensiones de la transnacional
del aluminio, desde años atrás, con argumentos técnicos y científicos, pero
también económicos y políticos, y quien para ese entonces compareció ante
la comisión legislativa que estudiaba el contrato, a mediados de 1969. El PVP
publicó su intervención en un folleto en el que se recogen los diversos aspectos
argumentados por Chaves: la geopolítica del aluminio; la riqueza real del
mineral generaleño y la subvaloración que interesadamente estaría haciendo
la Compañía; la táctica de esta de llevar adelante la contratación de forma
cambiante, como fue el uso inicial de testaferros, presentarlo luego como
“contrato ejecutivo” y el intento último de ampliar el área de explotación;
advirtió que luego podría venir también la solicitud de una concesión
hidroeléctrica para el procesamiento del mineral. Además, argumentaba con
una serie de críticas, desde lo tecnológico y económico, sobre las limitaciones
de empleo que se proyecta y sobre cómo el contrato era fiscalmente negativo
para el país. En dicha comparecencia Chaves llamó la atención sobre la posición
crítica que estaba teniendo el estudiantado universitario en esos momentos,
aludiendo al movimiento que nos ocupa, el cual ya era evidentemente visible
para la opinión pública nacional.19
18 Ibid, 34.
19 Chaves Molina, La ALCOA, un matapalo (San José, Costa Rica: Editorial Principios, Im-
prenta Elena, julio de 1969). Esta imprenta era propiedad del PVP.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 87
José Manuel Cerdas Albertazzi
Como dato interesante, que muestra la participación temprana, tanto
de la Universidad de Costa Rica, como de algunos de sus académicos, y
posiblemente de él mismo, el autor informó en su comparecencia, que en
1965, luego de que en La Gaceta Oficial se publicara el contrato de ese
entonces, en la Universidad se organizó una mesa redonda en la que participó
el gerente de ALCOA, señor Colgrove; el abogado de la Compañía, Lic.
Fabio Fournier; el Dr. César Dóndoli, jefe del Departamento de Geología
del Ministerio de Industrias, y el Ing. E. Malavassi, entre otra cantidad de
profesionales de diversas ramas. Al contrato se le habrían hecho importantes
críticas en esa ocasión y se le consideró “redactado con descuido” por los
errores que se le imputaron. Este antecedente muestra cómo, desde cuatro
años antes, hubo interés por parte de algunos universitarios −y evidentemente
del PVP, a través de Chaves− respecto de las pretensiones de la transnacional;
interés que se mantendría en relación con la última versión del contrato-ley, a
partir de finales de 1968.20 Buena parte de las argumentaciones utilizadas por
la dirigencia estudiantil están en el folleto en cuestión.
Características del movimiento: composición social, organización,
tipo de acción movilizadora y objetivos
Para una mejor comprensión del surgimiento y desarrollo del
movimiento contra ALCOA, se requeriría profundizar en el contexto
estructural y coyuntural del país, en las características generacionales de la
población universitaria y en el entorno socio-cultural en que le correspondió
desarrollarse, lo que implicaría introducirse en ámbitos nacionales, regionales
e internacionales, desde lo socio-económico, lo político y lo cultural.
Sin embargo, por razones de espacio, reducimos el foco de atención a lo
apenas imprescindible para caracterizar al movimiento en lo interno y en su
funcionamiento, no sin antes, al menos, mencionar procesos y acontecimientos
concretos que ilustran tal entorno.
En primer lugar, a finales de la década de 1960 existían inconformismos
político-ideológicos variados y mezclados, como reacción a la situación
imperante, al menos entre una parte de los jóvenes estudiantes universitarios
de entonces, lo que los inducía a la adopción de posiciones ideológicas desde
moderadas a radicales. Entre las principales situaciones que provocaban
malestar estaban: el subdesarrollo, la pobreza, las distintas inequidades
sociales, las limitaciones de la democracia formal o delegativa, la política
intervencionista norteamericana, así como de complacencia y apoyo a las
20 Ibid, 14-15.
88 Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017
Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
dictaduras de derecha, la religiosidad y la moralidad conservadoras.21 Estas
y otras inconformidades, interpelaciones y cuestionamientos favorecían la
adopción incipiente de posiciones político-ideológicas moderadas y radicales
de tipo socialdemócrata, socialcristiano, marxistas o de la teología de la
liberación. Había también posturas académicas e intelectuales críticas, como
las que originaban la teoría de la dependencia, el marxismo y el neomarxismo
y la educación popular o pedagogía crítica. Corrientes de pensamiento y
procesos como el nacionalismo económico desarrollista, el antiimperialismo,
la religiosidad renovada reformista o revolucionaria y socialismos de distinto
tipo apoyaban tales alineamientos. Acontecimientos de aquella década, como la
Revolución Cubana, las luchas antidictatoriales centroamericanas, el proceso
político chileno, la Guerra en Vietnam, Mayo 68 en París, la Primavera de
Praga, la matanza de Tlatelolco en México, la invasión a República Dominicana
−1965−, los avances tecnológicos y materiales del socialismo soviético, la
Revolución China, el Concilio Vaticano II y la Conferencia Episcopal de
Medellín −1968−, entre otros, catalizaban de distintas maneras y grados las
21 Para Costa Rica se carece de estudios sobre aspectos culturales o político-ideológicos de
aquella juventud universitaria y colegial. Sobre los asuntos de juventud, rebeldía y contra-
cultura en la coyuntura latinoamericana en cuestión, es relativamente poco lo existente; los
siguientes trabajos los hemos revisado y pueden ser de utilidad: Juan Antonio Taguenca Bel-
monte, “El concepto de juventud”, Revista Mexicana de Sociología (México) 1 (enero-mar-
zo 2009): 159-190, URL: [Link]
Aldo E. Solari, “Los movimientos estudiantiles universitarios en América Latina”, Revista
Mexicana de Sociología (México) 29, n. 4 (octubre-diciembre 1967): 853-869; Renate Mar-
siske (coord.), Movimientos estudiantiles en la historia de América Latina (México, D.F.:
Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, Universidad Nacional Au-
tónoma de México, 2015) −especialmente los trabajos de Ellen Spielman, Álvaro Acevedo y
Jaime M. Pensado−; Alistair Hennessy, “The New Radicalism in Latin America”, Journal of
Contemporary History (Reino Unido) 7, n. 1-2 (enero-abril 1972): 1-26, URL: [Link]
[Link]/stable/259755; Kevin Lyonette, “Student Organisations in Latin America”, Inter-
national Affairs (Royal Institute of International Affairs 1944-) (Reino Unido) 42, n. 4 (oc-
tubre 1966): 655-661, DOI: [Link] Álvaro Acevedo Tarazona,
“¿Revolución cultural en Colombia?: Impresos y representaciones (1968-1972)”, Revista de
Historia Local y Regional (Colombia) 5, n. 10 (julio-diciembre 2013): 94-126, DOI: http://
[Link]/10.15446/historelo.v5n10.36505; Alberto Martín Álvarez y Eduardo Rey Tristán,
“La oleada revolucionaria latinoamericana contemporánea (1959-1996). Definición, caracte-
rización y algunas claves para su análisis”, Naveg@mérica. Revista Electrónica de la Aso-
ciación Española de Americanistas (España) 9 (julio-diciembre 2012): 1-36, URL: http://
[Link]/navegamerica/article/view/161591; Margaret Ann Goodman, “The Political
Role of the University in Latin America”, Comparative Politics (EE. UU.) 5, n. 2 (enero
1973): 279-292, URL: [Link] Malik Tahar Chaouch, “La teología
de la liberación en América Latina: Una relectura sociológica”, Revista Mexicana de Socio-
logía (México) 69, n. 3 (julio-septiembre 2007): 427-456, URL: [Link]
mx/[Link]/rms/article/view/6101.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 89
José Manuel Cerdas Albertazzi
disposiciones y voluntades transformadoras de jóvenes disconformes.22 Este
proceso de radicalidad parece haberse acelerado con el propio movimiento de
lucha contra ALCOA y por su desenlace.
A la vez, se originó en aquellos años una nueva mentalidad colectiva
expresada, por ejemplo, en cambios de sensibilidad y de visiones de mundo, y
que tiende a resumirse en lo que se ha dado en llamar “cultura juvenil”, la cual,
en buena parte, procedía de los centros culturales mundiales como proceso
autónomo, pero a la vez cooptado en parte por el mercado de consumo. El
mismo se componía de elementos como la música −rock y pop−, la vestimenta,
nuevas percepciones estéticas y morales, así como posiciones contraculturales;
como por ejemplo, el antirracismo y el pacifismo, lo cual se enmarcaba en
la lucha por los derechos civiles de la población afroamericana, contra la
“carrera armamentista” y contra la Guerra en Vietnam.23 Este inconformismo
cultural, sobre todo urbano y estudiantil −precisamente en medio de procesos
de urbanización nacional−, tendió con frecuencia a integrarse con algunas
de las posiciones políticas radicales, por lo que de manera híbrida, con
frecuencia, destacaba elementos culturales del folclore latinoamericano,
o bien, “populares” y vernáculos, dando como resultado una denominada
“cultural popular latinoamericana”, contrapuesta a las tendencias culturales
dominantes y comerciales, nacionales o provenientes de los países centrales.
A ello habría que sumar otro fenómeno social relacionado con los
anteriores, y que fundamentalmente se originaba, también, en los centros
mundiales occidentales: la denominada “revolución sexual”, consistente en
ideas relativas a la igualdad entre los sexos, el feminismo, la utilización de
métodos anticonceptivos, la aceptación más plena del cuerpo humano, la
sexualidad como parte integral de la condición humana individual y social,
y cuestionamientos a la institución tradicional del matrimonio. Finalmente,
habría que mencionar el uso de drogas, particularmente la marihuana, lo cual,
si bien fue algo marginal entre la juventud costarricense en su conjunto, fue
22 Constantino Urcuyo Fournier, “Queríamos vivir intensamente”, Herencia (Costa Rica) 10,
n. 2, 11, n. 1 (1998-1999): 3-13. Alvarado Sibaja, “Las jornadas de ALCOA”, 118. Entrevista
a Franklin Carvajal Bejarano. Entrevista a Raúl Alvarado Sibaja. A manera ilustrativa, la
prensa recoge la existencia de literatura marxista en libros que se vendían en la propia libre-
ría de la familia del presidente de la República, la Librería Trejos, con autores como Louis
Althusser: Crisipo H. P. (seudónimo), “‘Polémica entre marxismo y humanismo’, de Louis
Althusser y otros”, La Nación, 21 de marzo de 1970, 19.
23 Sobre la “población universitaria”, “cultura juvenil” y la “revolución cultural” del siglo XX,
en el ámbito mundial: Eric Hobsbawm, Historia del siglo XX (Barcelona, España: Crítica
Editoral, 1995), 297-304 y 322-345.
90 Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017
Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
un elemento sobre todo llamativo para la opinión pública y utilizado para
estigmatizar a ese grupo etario por parte de las fuerzas policiales y la prensa.24
Al igual que en lo político-ideológico, habría que estudiar cuánto y cómo se
extendió esta mezcla cultural apenas delineada.25
Composición social
El movimiento de lucha contra ALCOA estuvo constituido y liderado,
fundamentalmente, por el estudiantado universitario de la Universidad de
Costa Rica (UCR). Iniciada la lucha se incorporaron gradualmente otros
24 A manera de ejemplo, de cómo cubría la prensa el decomiso y las detenciones de los consu-
midores de marihuana: La Nación, “Capturados once ‘hippies’ en una residencia en Hatillo”,
1 enero de 1970, 10. En este caso eran jóvenes de ambos sexos, entre 15 y 19 años, en una
casa con “dibujos sicodélicos y en el patio alfombras que utilizaban los jóvenes para realizar
ritos y bailes al ritmo de una música sicodélica”, varios eran estudiantes, todos sin antece-
dentes policiales. Al margen, en marzo de ese año, las autoridades impidieron un “congreso,
magna reunión o ‘tenida’ [sesión de una logia masónica] de ‘hippies’”, de carácter interna-
cional, que habría de realizarse en Semana Santa, en sitio no determinado: La Prensa Libre,
“Desbaratado plan de hippies”, 18 de marzo de 1970, 19. Se hicieron expulsiones de los ex-
tranjeros, quienes provenían de distintos países. No aparecen implicados jóvenes nacionales.
Iván Molina destaca, para aquellos años, una estrategia de las autoridades policiales clara-
mente clasista, para lo cual utiliza un texto del filósofo y profesor universitario Constantino
Láscaris, de 1968; además, considera que los medios crearon un “pánico moral” que asociaba
“juventud, uso de drogas, radicalismo político y criminalidad”: Iván Molina Jiménez, La
educación en Costa Rica de la época colonial al presente (San José, Costa Rica: Editoriales
Universitarias Públicas Costarricenses [EDUPUC], 2016), 398 y 399.
25 Hay un testimonio que se aproxima a un retrato recuperador del ambiente de época y gene-
racional del movimiento contra ALCOA: Urcuyo Fournier, 3-13. Como ejemplo de algunos
anuncios y avisos de la prensa durante los días del movimiento, y que pueden dar pistas del
consumo cultural internacional, observamos: venta de discos de músicos rock y pop, como
The Beatles, The Rolling Stones, Carlos Santana, Tom Jones, The Supremes, Stevie Wonder,
Leonardo Favio, entre otros. Existían grupos de rock nacional, y por esos días se presentaron
Los Rockets. En el cine se proyectaban producciones dirigidas a la juventud inquieta y a la
crítica social; por ejemplo, Busco mi destino −Easy Rider, de D. Hopper y P. Fonda− y El gra-
duado −The Graduate, dirigida por Mike Nichols y protagonizada por D. Hoffman, A. Bran-
croft y K. Ross−. Escasamente algo llegaba del neorrealismo italiano, la “Nouvelle vague”
francesa, así como el “cine político” de ambos países, pero tuvieron su influencia en círculos
intelectuales y culturales, además de la escasa presencia del cine latinoamericano. Había una
ebullición literaria y artística renovadora, dentro y fuera de la universidad. Muy relevante lo
fueron la literatura latinoamericana contemporánea, el “Boom”, la poesía, el teatro, así como
la Nueva Canción Latinoamericana, con sus elementos folclóricos, populares y políticos. En
los años de 1970, estas ofertas culturales nacionales e internacionales crecerían.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 91
José Manuel Cerdas Albertazzi
sectores durante las distintas fases del movimiento, aunque la mayoría de
estos lo hicieron en la parte final y multitudinaria: profesores universitarios,26
normalistas, gremios y colegios profesionales, sindicatos, estudiantes de
educación media, algunas organizaciones políticas, ciudadanía, así como
sectores del cantón de Pérez Zeledón. Los colegiales fueron, mayoritariamente,
de la capital y sus alrededores, pero también de otras ciudades, como de San
Isidro de El General, en Pérez Zeledón −Liceo Nocturno UNESCO− y de
la ciudad de Heredia −por ejemplo, colegios Samuel Sáenz y Vocacional−,
donde también participaron estudiantes de la Normal Superior.27
La amplia mayoría de estudiantes de la universidad, de finales de la
década de 1960, provenía del Área Metropolitana de San José: “al menos
en un 70%”.28 Además, socialmente dominaban quienes tenían procedencia
de los estratos medios y altos, aunque también había hijos de empleados
y de trabajadores urbanos. La población estudiantil universitaria y colegial
estaba creciendo notablemente por dos factores interrelacionados: uno era
el demográfico y el otro era la expansión de la educación en el nivel de
enseñanza secundaria, especialmente en cabeceras provinciales y cantonales,
y un proceso de gradual expansión de la admisión universitaria.
En la década de 1950 y primera parte de la siguiente, Costa Rica
experimentó un fuerte crecimiento demográfico debido al incremento de
la fecundidad y a un apreciable retroceso en la mortalidad, particularmente
infantil. El pico de crecimiento en los años 1950 es cuando nace el grueso de
la “generación de ALCOA”. Costa Rica tuvo entonces unas de las cifras más
altas de crecimiento poblacional en el ámbito latinoamericano y mundial,
de tal forma que la población se incrementó, entre 1950 y 1963, en más de
un 60%. Como contrapartida, el descenso en los subsiguientes años de esa
26 Desde el inicio, académicos universitarios se integraron en algunas actividades de estudio e
información, como foros y mesas redondas. De igual manera, ya en la fase de movilización
publicaron campos pagados en los diarios: La Prensa Libre, “Campo pagado. Profesores
universitarios contra ALCOA”, 22 de abril de 1970, 5.
27 La Nación, “Sólo el colegio nocturno de Pérez Zeledón está en huelga”, 22 de abril de 1970,
16. Libertad, “Normal Superior y colegios heredianos”, 1 de mayo de 1970, 2. La Nación,
“Se extendió huelga estudiantil”, 24 de abril de 1970, 4 y 6.
28 Sobre la procedencia geográfica: Carlos Araya Pochet, “Crecimiento, democratización y
diversificación de la educación superior en Costa Rica (1970-1994)”, en: Historia de la edu-
cación costarricense, (ed.) Jorge M. Salazar Mora (San José, Costa Rica: EUNED, 2003),
38. Iván Molina afirma que es difícil analizar la composición social de los estudiantes univer-
sitarios antes de la década de 1970, debido a limitaciones de las fuentes disponibles: Molina
Jiménez, 404.
92 Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017
Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
década de 1960 fue de los más pronunciados en la región.29 Además, alrededor
de 1970, el país se perfilaba como una sociedad con clara tendencia urbana,
lo que evidencia e implica cambios económicos, pero también sociales,
políticos y culturales.30
En esos mismos años de explosión demográfica, el Estado costarricense
creó una importante cantidad de centros educativos de enseñanza secundaria
o media, ampliando notablemente la prestación de los servicios educativos
en el nivel cantonal y aumentando los ya existentes en las principales áreas
urbanas, en particular en el Área Metropolitana, lo que provocó presión
para el ingreso de más estudiantes a la universidad. La situación económica
estable y de crecimiento, combinada con una política de salarios crecientes
y de mayores prestaciones sociales, posibilitó que incluso hogares de la
clase trabajadora pudieran enviar a algunos de sus hijos a la universidad; lo
mismo puede suponerse que ocurrió con hijos de pequeños empresarios y
trabajadores “cuenta propia”.31 Tanto el ingreso a la educación media, como a
la universidad, fue un mecanismo de ascenso social notable de la época, que
se debilitaría notablemente, en la década de 1980, debido a la grave crisis
estructural y de deuda externa.
De la organización
Hasta aquel entonces la organización estudiantil universitaria tenía
como base fundamental las asociaciones de estudiantes por carreras o escuelas.
Estas se agrupaban en el Consejo Superior y desde aquí se elegía al directorio
de la Federación; es decir, la FEUCR. Funcionaba exactamente, como su
nombre lo indica, como una federación de asociaciones, articuladas por una
instancia llamada Consejo Superior, el cual sesionaba con un representante de
cada asociación, el respectivo presidente de cada una de ellas, el Directorio
del Consejo y la Presidencia. Esta y la Vicepresidencia no tenían entonces
29 Héctor Pérez Brignoli, La población de Costa Rica (1750-2000). Una historia experimental
(San José, Costa Rica: EUCR, 2010), 104-122 y 234-238. Mario Fernández, Anabelle Schmi-
dt y Víctor Basauri, La población de Costa Rica (San José, Costa Rica: EUCR, 1976), 16-21
y 36. Molina Jiménez, 402-406. Nicolás Sánchez-Albornoz, La población en América Latina
(Madrid, España: Alianza Editorial, 1977), 204-206.
30 Pérez Brignoli, 39-40.
31 Molina Jiménez, 352-378, 394-398, 404-405. Se muestran datos y procesos varios de la
matrícula y la composición de género, regional y social del estudiantado universitario. En
1970, la Universidad de Costa Rica tuvo una matrícula de 12.913 estudiantes: Araya Pochet,
383, cuadro 2.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 93
José Manuel Cerdas Albertazzi
la relevancia o preeminencia que empezaría a tener a partir de las reformas
estatutarias incorporadas en el XI Congreso, de inicios de 1969; precisamente
el mismo evento donde se acordó iniciar la oposición al contrato-ley.32
El movimiento estudiantil universitario tenía cierto nivel de experiencia
previa, dado que contaba con una larga trayectoria de lucha alrededor de
reivindicaciones académicas, comedor estudiantil, becas, infraestructura,
admisión, presupuesto, apertura de carreras, autonomía universitaria, pasillos
techados; así como por temas y problemáticas nacionales e internacionales.33
De igual forma, realizaba actividades culturales, recreativas y deportivas.
Todo esto le daba cierta identidad y fortaleza organizativa.
En cuanto a la lucha contra ALCOA, desde un año antes de que
culminara, el peso principal de la organización y movilización estuvo a
cargo del Consejo Superior y de las asociaciones de estudiantes, según los
testimonios escritos y las entrevistas realizadas. Si bien la estructura y la
forma de elección variaron formalmente durante los meses de desarrollo
del movimiento, el funcionamiento federativo siguió como antes, dado que
el cambio en la Presidencia y Vicepresidencia ocurrió solo pocos días antes
de los debates legislativos. Desde 1969, ambos puestos fueron electos en
elecciones universales, por lo que esas figuras directivas se fortalecieron,
aunque el resto del Directorio continuó siendo dominado por las asociaciones.
Aun así en ellos recayó una responsabilidad y atribuciones importantes de
representación, administración y liderazgo, pero como se verá, las cosas se
complicaron, por la dinámica y la beligerancia del movimiento, primero al
presidente y luego al vicepresidente.
Las elecciones con voto universal, según lo acordado en el XI Congreso,
se efectuaron en octubre de 1969, y debía efectuarse el traspaso de poderes
en abril del año siguiente. Esto hizo que coincidiera el cambio de nuevas
autoridades estudiantiles con la fase de máxima movilización contra ALCOA.
Habían resultado electos en los puestos de presidente y vicepresidente,
Rodolfo González y Jorge Enrique Romero, respectivamente. Sus posiciones
político-ideológicas, según los testimonios recogidos para este estudio, eran
conservadoras o muy moderadas y carecían del suficiente compromiso con
el movimiento de lucha contra ALCOA. Esto último pareciera haber sido
acentuado en el caso del presidente, lo que creó rápidamente tensiones
importantes con buena parte de las instancias federativas de conducción en el
momento álgido del movimiento. González fue reemplazado muy rápidamente
32 Alvarado Sibaja, “Las jornadas de ALCOA”, 18. Romero Pérez, 21-22. Entrevista a Franklin
Carvajal Bejarano. Entrevista a Raúl Alvarado Sibaja.
33 González Villalobos, 260, 262, 264, 267.
94 Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017
Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
“por falta de compromiso en la lucha planteada”; e incluso, antes de asumir
su puesto ya se había desmarcado del movimiento. La responsabilidad formal
recayó en el vicepresidente Romero, aunque en la práctica la conducción fue
más bien colectiva, orientada por el Consejo Superior, por algunas de sus
comisiones, por las asociaciones de las unidades académicas y por algunas
agrupaciones estudiantiles que ya expondremos.34 Romero, que ocuparía el
lugar del presidente hasta poco después de las movilizaciones, al respecto
de su ideología ha afirmado que, “a lo largo de mi vida es, si es que de algo
sirven las palabras, la de izquierda democrática”.35 Todo parece indicar que
la medida de sustituir al presidente no fue por lo ideológico, sino por la
ausencia de compromiso de lucha y capacidad de dirección. Por eso Romero
fue aceptable para el Consejo Superior para sustituir a González y, al menos,
continuar por unas semanas hasta finalizar las movilizaciones. Pareciera que
ni su incorporación para conducir fue fácil ni fue aceptable su conducción,
pues finalmente también terminó siendo relevado de su puesto.36
En aquel entonces en la universidad había distintos tipos de agrupaciones
estudiantiles; unas que participaban políticamente con vinculaciones a partidos
políticos nacionales, otras que lo hacían en términos sociales o pastorales y
otros que actuaban para elecciones estudiantiles. Entre los primeros estaba
el Movimiento Universitario Socialdemócrata (MUSDE), que mantenía
“lazos poco formales de coordinación” con la Juventud Liberacionista (JUL).
El liberacionismo había hegemonizado a la Federación y a las asociaciones
en los años de 1960. Participó de manera limitada en el movimiento en
cuestión, pero estuvo representado en ella por varios de sus miembros que
tenían puestos dentro de la estructura de la FEUCR. Su participación limitada
posiblemente se debió al hecho de que el Partido Liberación Nacional (PLN)
estaba dividido con respecto a la contratación con ALCOA, lo que a su vez
se pudo haber reflejado a lo interno de la agrupación. De hecho, el grupo
comenzó a sufrir división interna y debilitamiento por la competencia con
34 La Nación, “Dice FEUCR: No tenemos nada que ver con esas marchas”, 2 de abril de 1970,
25. La nota la firma Rodolfo González como presidente electo, aún no en funciones, y aclara
que no se convocó a paro ni a la marcha del día anterior. Sobre su toma de posesión: La
Nación, “Presidente de la FEUCR: Los universitarios no somos comunistas y tenemos que
demostrarlo al país”, 18 de abril de 1970, 13. El Presidente saliente fue Marco Vinicio Tris-
tán, miembro juvenil del Partido Liberación Nacional de entonces, quien había favorecido
el movimiento.
35 Romero Pérez, 19 y 21-22.
36 Entrevista a Franklin Carvajal Bejarano. Entrevista a Raúl Alvarado Sibaja. Alvarado Sibaja,
“Las jornadas de ALCOA”, 118 y 122.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 95
José Manuel Cerdas Albertazzi
el resto de agrupaciones de izquierda y de centro en esos años.37 La lucha
misma contra ALCOA reforzó esta situación, por la efervescencia estudiantil
originada y por el débil papel representado por algunos de sus dirigentes. En
todo caso, a los liberacionistas no les impidió renovar cuadros y organización,
y posteriormente continuar accediendo a puestos en el directorio federativo.
La única agrupación de izquierda estructurada y con alguna trayectoria
en el ámbito estudiantil era el Frente de Acción Universitaria (FAU), creada
en 1965 como brazo universitario de la Juventud Vanguardista Costarricense
(JVC), la que a su vez era el frente juvenil del PVP. No eran muchos sus
militantes, pero estaban bien organizados y activos; además de que publicaban
un pequeño periódico o boletín −Unidad− que circulaba en el campus
universitario y continuamente repartían volantes sobre asuntos estudiantiles,
nacionales e internacionales. Aunque formalmente carecía de presencia
importante en el Consejo Superior, se le permitía a algunos de sus dirigentes
hacerse presentes e intervenir, de manera destacada, en las sesiones durante
la lucha contra ALCOA. Las mismas denuncias y argumentaciones de Chaves
Molina las transmitieron en el seno del movimiento estudiantil y colaboraron
para incorporar un componente más político en la lucha.38 El PVP disponía del
único medio de prensa alternativo a escala nacional, el semanario Libertad, el
cual se oponía sistemáticamente al proyecto minero, y su frente sindical, como
veremos, también se integró a las acciones movilizadoras de la última etapa.39
Por otro lado, había un grupo pastoral de procedencia católica, entre
otros con similares características, que habría tenido un papel crucial en
la lucha contra ALCOA: era la Juventud Universitaria Cristiana (JUC),
que tenía su sede en la Parroquia de San Pedro de Montes de Oca, en las
37 González Villalobos, 248. El autor califica de “progresista” a la dirigencia liberacionista
de 1965 y años inmediatamente posteriores: González Villalobos, 267. Paulino González
participó en esa organización en los años 60 y fue un firmante del renovador documen-
to-manifiesto “Patio de Agua”: Grupo Patio de Agua, Patio de Agua. Manifiesto Demo-
crático para una Revolución Social (Heredia, Cátedra Libre sobre Problemas Nacionales,
UCID, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional, s.f.). La primera edición del
manifiesto fue de 1968.
38 Alvarado Sibaja, “Las jornadas de ALCOA”, 118. Entrevista a Franklin Carvajal Bejarano.
Romero Pérez, 23. González Villalobos, 249, 257. Según González Villalobos el FAU fue
creado en 1965, mientras que para Alvarado fue en 1966.
39 Desde 1969, pero en particular, desde febrero de 1970, el semanario realizó una cobertura
sobre la discusión y tramitación legislativa, así como del movimiento liderado por la FEUCR.
Todavía, a pocas semanas de que se iniciaran los debates de aprobación legislativos, el PVP
organizó una charla con Chaves en su local: Libertad, “Aviso: Charla abierta, a cargo del
Lic. Fernando Chaves Molina, sobre ALCOA”, 21 de marzo de 1970, 4. También invitaba a
participar a las primeras marchas que organizaba la FEUCR: Libertad, “Desfilemos contra
ALCOA”, 21 de marzo de 1970, 5.
96 Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017
Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
inmediaciones de la UCR, guiados, entre otros, por los curas Armando
Alfaro, Walter Aguilar y Arnoldo Mora, grupo de sacerdotes imbuidos
por la renovación de la Iglesia de ese entonces. Parte de sus integrantes se
convertirían en activistas del movimiento estudiantil, tanto contra ALCOA,
como dentro de las agrupaciones de izquierda a la cuales muchos de ellos
ingresarían en los meses y años inmediatamente posteriores. Varios de sus
integrantes formaron parte de la Secretarías de Asuntos Campesinos y de
Asuntos Nacionales de la FEUCR, las que protagonizaron un papel relevante
en la lucha.40 Otro grupo que se formó entonces fue la Juventud Universitaria
Revolucionaria Demócrata Cristiana (JURDEC), el cual se había separado del
Partido Demócrata Cristiano por diferencias ante el contrato-ley. Este nuevo
partido se presentaba en el escenario político nacional de entonces como una
alternativa reformista. La agrupación estudiantil tuvo un protagonismo similar
al de MUSDE, sin destacar especialmente en conducción y fuerza de apoyo al
movimiento, salvo algunos de sus dirigentes.41
Buena parte de los “estudiantes progresistas”, sin agrupación política o
de algunas de los círculos cristianos se aglutinó para participar en las elecciones
de octubre de 1969 alrededor del Movimiento Universidad Joven (MUJ), el
cual, si bien perdió las elecciones ante la agrupación de González y Romero,
obtuvo una importante votación. Sus seguidores formaron parte activa del
movimiento de lucha contra ALCOA desde las asociaciones y las comisiones
de la Federación.42 Por último, existió una agrupación relativamente pequeña,
pero bastante beligerante y que le aportó dinamismo al movimiento, la cual
dirigía la Asociación de Estudiantes de Estudios Generales −el primer año
universitario−, denominada Movimiento Patriótico 11 de Abril.43
Más allá de quienes participaban dentro de estas y otras organizaciones,
la amplia mayoría de estudiantes universitarios no militaban en ningún partido
o agrupación, pero conformaron la base movilizada del movimiento; por
ejemplo, desde las asociaciones de estudiantes.
40 Alvarado Sibaja, “Las jornadas de ALCOA”, 117-118 y 121. Entrevista a Franklin Carvajal
Bejarano. Entrevista a Raúl Alvarado Sibaja sobre las agrupaciones cristianas: González Vi-
llalobos, 249, 257.
41 Entrevista a Franklin Carvajal Bejarano. González Villalobos denomina la JURDEC como
Universitarios Revolucionarios Social Cristianos (URDEC); y también menciona el Frente
Unidad y Cambio (UCA), que habría remozado a la Juventud Católica Universitaria (JUC):
González Villalobos, 249.
42 Aguilar H., 120.
43 Entrevista efectuada por Mercedes Ramírez a Óscar Álvarez, 21 de julio de 2009. Álvarez
fue uno de los dirigentes de este grupo y fungió como presidente. Agradezco a Mercedes
Ramírez Avilés por facilitarme material informativo recolectado para realizar su documental.
Aguilar H., 121.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 97
José Manuel Cerdas Albertazzi
Es necesario señalar que un importante porcentaje del estudiantado
universitario no se unió al movimiento, ya sea por apatía, porque priorizó
no interrumpir el estudio o porque no adversaba el contrato. Dentro del
mismo Consejo Superior parece haber existido un grupo importante, si bien
minoritario, que no aprobó las medidas de lucha adoptadas. Las agrupaciones
de derecha aquí no se abordan, pues no formaron parte del movimiento;
hasta esos años alguno de ellos tuvo alguna relevancia universitaria, pero
desapareció en muy poco tiempo.44
Otros sectores participantes
No hay duda de que fue muy importante la participación de un sector
académico de la universidad, incluso desde los primeros años de trámite del
contrato ley, en 1965, como ya fue señalado. Un ejemplo de académico opuesto
a las pretensiones de ALCOA es la figura del entonces decano de Economía,
José Manuel Salazar Navarrete, cuyo rol fue muy importante, ya que mostró
su oposición en instancias muy visibles: lo fue así desde 1965, cuando era
diputado liberacionista; luego como decano durante la movilización entre
1969 y 1970; y, por último, de nuevo como diputado liberacionista, en 1976,
impulsando la erradicación de los contratos de ley en la Constitución. El
rector Monge Alfaro mantuvo una actitud firme en defensa de la autonomía
universitaria y la libre expresión de ideas por parte del estudiantado y la
ciudadanía.45 Grupos de profesores con distintas adscripciones políticas
44 Toda esta visión panorámica −y todavía muy parcial− que hemos expuesto sobre las agru-
paciones estudiantiles existentes, la obtuvimos en las entrevistas hechas a Franklin Carvajal
Bejarano y a Raúl Alvarado Sibaja, y los testimonios ya referenciados de este último y de
Jorge E. Romero Pérez, así como del artículo de González Villalobos. Para que se aprecie la
efervescencia organizativa y diversa, parecen haber existido grupos que apenas salen a la luz,
uno de ellos es Kadima −“adelante” en hebreo−, del cual obtuvimos una hoja suelta: Centro
de Estudios del Hombre Kadima, “Por qué adversamos ALCOA”. Hoja suelta por ambos la-
dos, mimeografiado, abril 1970 (Colección de documentos sobre ALCOA, CIDCSO, Facul-
tad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional, sin clasificar). El contenido de este sigue las
consignas y orientaciones generales del movimiento y reproduce una publicación hecha en
La Nación del 1 de abril de 1970. Más adelante se hará, sobre los adversarios al movimiento
contra ALCOA, una breve alusión a un grupo universitario de miembros del Movimiento
Costa Rica Libre, pequeña organización nacional de extrema derecha y con características
paramilitares, pero que estaba bien posicionada en las páginas del diario La Nación.
45 La Nación, “Se extendió la huelga estudiantil”, 24 de abril de 1970, 4 y 6. Es interesante que
los días 22, 24 y 26 de abril de 1970, fue publicado en La Nación, en su sección de opinión
−“Página 15”−, un artículo en tres entregas, del rector Monge Alfaro, en el que académica-
mente analiza la protesta juvenil como fenómeno que proliferaba en los ámbitos internacional
y nacional. Se referencia la primera parte: Carlos Monge Alfaro, “Significado histórico de la
protesta juvenil. I parte”, La Nación, 22 de abril de 1970, 15.
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Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
o independientes, mostraron su oposición y apoyaron la movilización; por
ejemplo, en campos pagados y artículos de periódico.46
Entonces, además del movimiento estudiantil universitario, de un
sector académico con distintas posiciones políticas y del PVP −como ya
fue explicado−, también se incorporaron al movimiento −específicamente
en las concentraciones, desfiles y publicación de campos pagados en los
diarios− normalistas, estudiantes de segunda enseñanza, distintos colegios
profesionales, varias organizaciones gremiales, sindicales y comunales.
Por aparte se destacó la posición de nueve diputados del PLN y tres de la
bancada oficialista −Unificación Nacional−, quienes desde el inicio tomaron
posición ante el contrato y coordinaron algunas acciones con la dirigencia
estudiantil; así, por ejemplo, algunos de ellos participaron en los eventos de
discusión desde un año antes y en determinados aspectos de la organización
del movimiento, incluso con colegiales en la etapa final.47
En los días previos a los debates parlamentarios finales, grupos de
estudiantes universitarios se presentaron en distintos centros de educación
media del Área Metropolitana, principalmente de la ciudad de San José y
alrededores, para conversar con los respectivos miembros de los gobiernos
estudiantiles y convencerlos de que se sumaran a las concentraciones y
marchas que se estaban organizando. Pero también llegaron a arengar en las
inmediaciones de dichas instituciones y a repartir volantes con información
respecto del contrato y sus inconveniencias para el país. La respuesta en muchos
centros de educación media, públicos y privados, fue masiva.48 El material
46 La Nación, “Profesores universitarios invitan a manifestación contra ALCOA”, 24 de abril
de 1970, 66. Entre otros firman: Manuel Formoso, José M. Salazar Navarrete, Elliot Coen,
Rodrigo Gutiérrez Sáenz, José L. Vega Carballo, Lenín Garrido Llovera, Carlos Araya Po-
chet, Gil Chaverri Rodríguez, Carmen Lila Gómez, Santiago López, Carmen S. de Malavassi,
Clara Zomer R., Hilda Chen Apuy, Anabelle Q. de Garrido, Franco Fernández, Jaime Ml.
Cerdas Cruz, Víctor Buján, Luis F. Mayorga, Claudio Gutiérrez, María de Lines, Jézer Gon-
zález, Walter Antillón, Teodoro Olarte, Isaac F. Azofeifa, Benjamín Núñez, Luis F. Sibaja,
Edwin León Villalobos, Gaetano Cersósimo, Chester Zelaya Goodman, Marco A. Fallas,
William Reuben, Enrique Martínez Arias, Mireya Hernández de Jaén, Marta E. Pardo Angu-
lo, Jorge Rovira Mas, Jaime González, Jorge E. Guier, María E. Dengo de Vargas, Rodrigo
Sánchez Rupuy, Jorge A. Camacho R., María Rosa de Bonilla, Carlos H. Aguilar, Francisco J.
Ramírez, Enrique Góngora. Muchos de ellos, miembros reconocidos del Partido Liberación
Nacional.
47 Romero Pérez, 66. Votaron en contra: Armando Arauz, Jorge Luis Villanueva, José Hine
García, Cecilia González, Enrique Azofeifa, Fernando Guzmán, Uriel Arrieta, Fernando Vo-
lio, Antonio Bolaños, Fernando Gutiérrez, Rodrigo Carazo Odio y Arnulfo Carmona.
48 Alvarado Sibaja, “Las jornadas de ALCOA”, 122 y Urcuyo Fournier, 8. Entrevistas a Raúl
Alvarado Sibaja y a Franklin Carvajal Bejarano. Algunos miembros eclesiásticos que tam-
bién eran educadores en centros educativos privados, posiblemente imbuidos de los aires de
renovación católica de entonces, tuvieron un papel importante sobre parte del estudiantado.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 99
José Manuel Cerdas Albertazzi
fotográfico publicado evidencia esta acogida y poder de convocatoria para las
concentraciones frente a la Asamblea Legislativa y para las marchas que se
efectuaron durante los tres días de debates: 22, 23 y 24 de abril. De hecho, la
gran magnitud de las concentraciones en esos días se debió principalmente a
la numerosa presencia de colegiales.49
Carecemos de suficiente información respecto de la participación del
movimiento sindical, pero los campos pagados en la prensa escrita consultada
evidencian que sindicatos de empleados públicos, del magisterio nacional,
así como de algunas confederaciones, dieron su apoyo público y fueron más
allá de lo declarativo, llamando a paros de protesta y denuncia, así como a
participación directa en las concentraciones, como más adelante veremos.50
De igual forma, varios colegios profesionales manifestaron su repudio al
contrato mediante campos pagados. Es de suponer también que hubo espacios
pagados en algunas de las radioemisoras nacionales.
Los objetivos y el desarrollo de la movilización
A continuación, se hará una síntesis interpretativa de la movilización,
retomando y ampliando aspectos de organización y acción que han sido
adelantados en la exposición. De igual forma, se examinará el discurso
que movilizó y articuló al movimiento, donde se destacan los objetivos de
lucha como elemento esencial. En este sentido, movilización y discursividad
contribuirán a caracterizar al movimiento en su conjunto.
En lo relativo a la organización y las acciones, se puede señalar una fase
inicial apoyada en la estructura organizativa ya existente de las asociaciones
de estudiantes y de la FEUCR en su conjunto, la cual consistió en informarse
por medio de estudios, foros y, en general, acopio de información sobre las
implicaciones del contrato, con el fin de construir criterio fundamentado.
Estas actividades fueron organizadas por el Consejo Superior y las propias
asociaciones estudiantiles, eran muy abiertas y pluralistas, tanto en el
sentido de que se invitó a participar en ellas a representantes de los distintos
49 Romero Pérez, 29. Un cierto número de los detenidos a raíz de los hechos de violencia
del último día eran colegiales, los que serían liberados algunas pocas horas después por ser
menores de edad.
50 Por ejemplo, respecto del carro de sonido utilizado por los oradores el último día de movi-
lización, aparentemente era de una organización sindical adscrita al PVP, la Confederación
General de Trabajadores Costarricenses (CGTC). Romero Pérez, 62. Alvarado Sibaja, “Las
jornadas de ALCOA”, 124. Una fotografía muestra una bandera de esa central sindical sobre
el carro de sonido: Libertad, “24 de Abril”, 1 de mayo de 1970, 5. Sin embargo, el PVP negó
tal cosa: La Prensa Libre, “Campo pagado. Declaración del Partido Vanguardia Popular.”, 25
de abril de 1970, 17.
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Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
sectores involucrados −corporación, políticos, representantes del Gobierno y
especialistas−, como en el sentido de que participaron estudiantes de diversas
posiciones ideológicas. Esta fase comenzó a inicios de 1969. La actitud
del Gobierno fue, desde el inicio, renuente a participar y dialogar, y se fue
endureciendo por la posición adversa y sostenida del movimiento estudiantil
y académico.
La segunda etapa fue la de organizar movilizaciones y concentraciones,
aproximadamente desde un mes antes de los debates finales, tanto hacia
la Asamblea Legislativa, como hacia la Casa Presidencial, con desfiles
por el centro de la ciudad capital; pero también en algunas otras ciudades,
particularmente Heredia y San Isidro de Pérez Zeledón. Como se señaló, el
peso recayó en las asociaciones estudiantiles y el Consejo Superior. Algunas
agrupaciones político-estudiantiles incrementaron su participación y fue
cuando comenzaron a recibirse apoyos de algunas centrales sindicales. Se
caracterizó esta fase, además, por establecer piquetes pacíficos y permanentes
en las inmediaciones del edificio legislativo.51 Ya en esta fase hubo fuerte
represión policial contra manifestantes en distintos momentos: particularmente
durante la marcha del 1 de abril en el centro de San José y, a los pocos días,
contra el piquete que se encontraba al lado de la Asamblea Legislativa.52 La
segunda etapa también fue de preparación, pero ya no tanto hacia lo interno
de la universidad, sino hacia la incorporación de la opinión pública y las
organizaciones sociales, como sindicatos, gremios del magisterio nacional
y de profesionales, agrupaciones campesinas y comunales, así como de los
gobiernos estudiantiles de segunda enseñanza, con los cuales se hicieron
reuniones informativas y de coordinación.
La tercera y última etapa consistió en las movilizaciones masivas, entre
el 20 y el 24 de abril, por el centro de San José, las que desembocaron en
51 Libertad, “Movilización nacional contra la ALCOA”, 21 de marzo 1970, 1 y 4. Se informa
del establecimiento de piquetes estudiantiles universitarios en las inmediaciones del edificio
de la Asamblea Legislativa. En ese mismo número del semanario se convocaba a una marcha
para el viernes 20: “Desfilemos contra ALCOA”, Ibid, 5. El aviso dice: “La Juventud Van-
guardista Costarricense y el Frente de Acción Universitaria llaman a afiliados, amigos y al
pueblo en general, a participar en la Marcha Contra el Contrato de ALCOA”. Cabe aclarar
que el semanario se fechaba como día sábado, pero circulaba desde mediados de semana.
52 La Nación, “Detenidos cien manifestantes anoche”, 2 de abril de 1970, 10. La Prensa Li-
bre, “No todos los manifestantes de anoche eran estudiantes”, 2 de abril de 1970, 11. Ese
mismo día se publican en La Nación declaraciones del presidente de la FEUCR, Rodolfo
González, en contra de los manifestantes y desautorizando la marcha del día anterior. En
los días siguientes algunas asociaciones estudiantiles se pronuncian en contra o a favor de la
marcha; las que estaban a favor además denunciaron la desproporcionada represión policial.
Este hecho va a marcar mucho la forma de percibir, entre estudiantes, la actitud intolerante y
represiva del Gobierno.
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José Manuel Cerdas Albertazzi
grandes concentraciones y discursos frente a la Asamblea Legislativa y la
Casa Presidencial, en ese entonces, a una cuadra un edificio del otro. Durante
los últimos tres días se dieron los respectivos debates para la aprobación
del contrato-ley. Los mitines se agrandan notablemente, sobre todo, con la
incorporación masiva de una buena parte del estudiantado colegial, pero
también por la presencia física de más manifestantes de los otros sectores
participantes, así como de ciudadanos independientes. El 23 de abril la
FEUCR se declara en huelga, como protesta por la aprobación del contrato
en primer debate, el día anterior; varios gobiernos estudiantiles de educación
media hicieron lo mismo y posiblemente esta fue la mayor concentración
durante los tres días de movilizaciones masivas. El 24 de abril también fue
de gran participación y correspondió con la sesión para el tercer y último
debate. Cuando la información llega a la calle sobre el resultado del debate, se
produce el estallido de violencia de parte de un amplio sector de manifestantes
y la subsiguiente represión policial, como ya fue relatado. La huelga se
extendería en la UCR por varios días más, hasta el 1 de mayo, como protesta
por el desenlace parlamentario, por la represión policial, que se consideró
desmedida, y por la detención extendida de algunos manifestantes.53
Los objetivos de todo el movimiento, desde sus inicios, fue denunciar
la contratación y presionar para impedir su aprobación legislativa, por los
perjuicios que el contrato acarrearía al país en lo económico, en lo social, en
la pérdida de soberanía y en lo ambiental. Su estrategia fue la de hacer frente a
la tramitación parlamentaria mediante la presión social de las organizaciones
sociales y la ciudadanía: primero, haciendo conciencia entre los estudiantes
y la comunidad universitaria; luego hacia sectores organizados, como el
sector sindical y las asociaciones gremiales, principalmente magisteriales y,
por último, los centros de educación media y la opinión pública en general;
siempre interpelando y haciendo presión sobre el Gobierno y los diputados.
La táctica fueron los foros −primera etapa−; las reuniones preparativas de
la coordinación con otros sectores y organizaciones, las hojas sueltas, las
movilizaciones de las últimas dos etapas; la realización de manifestaciones
para hacer presión y denuncia, durante las dos fases finales −pero sobre todo
para la última− y los campos pagados. Obviamente, los tiempos estuvieron
marcados por los ritmos del trámite legislativo del proyecto de ley.
Un campo pagado del último día de movilizaciones sintetiza buena
parte de los objetivos y motivaciones de la lucha:
53 Sobre el levantamiento de la huelga: La Prensa Libre, “La Federación de Estudiantes Uni-
versitarios de Costa Rica”, 30 de abril de 1970, 7. Entre 9 y 12 fue el número de detenidos
que estuvieron hasta por casi 15 días; varios de ellos, miembros del PVP: Libertad, “Estamos
en libertad y estamos en la lucha”, 16 de mayo de 1970, 5 y 6.
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Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
“La FEUCR en pie de huelga, manifiesta: / 1. Basados en estudios y
pronunciamientos de los colegios profesionales, y después de analizar
la contratación con ALCOA en un seminario de carácter nacional que
organizamos, nos hemos opuesto rotundamente a la contratación tal y
como se suscribió; / 2. Nuestras conclusiones les fueron enviadas a los
señores diputados, muchos de los cuales, demostrando un desinterés
vergonzoso en los asuntos de la Patria, ni siquiera las leyeron; /
3. Pretenden ahora esos señores diputados darle la aprobación al
contrato, a pesar de que en forma irresponsable, admiten que se trata
de un mal negocio para Costa Rica; / 4. Porque tenemos dignidad y
vergüenza de costarricenses, hemos colocado sobre nuestros hombros
la responsabilidad de oponernos firmemente a que por medio de un
contrato-ley se viole nuestra soberanía; / 5. Porque nos oponemos a
la humillación de someter a la Patria a la jurisdicción de tribunales de
justicia de los EE. UU.; porque defendemos los derechos laborales de
nuestros trabajadores, porque queremos para Costa Rica un progreso
digno. / A todas las asociaciones, sindicatos y ciudadanos conscientes y
responsables de sus obligaciones para con nuestro pueblo, les decimos
que nos mantendremos en pie y que nos unamos ahora. La huelga de
hoy nos evitará dolores y sacrificios innecesarios en el futuro. Todos a
la huelga! Viva Costa Rica! Federación de Estudiantes Universitarios
de Costa Rica”.54
Como se puede observar, la línea discursiva principal, la cual se reitera
en los campos pagados de las asociaciones estudiantiles universitarias en los
diarios, fue moderada y patriótica, pero también fue exigente y cuestionaba
a los políticos con cargos en el Gobierno y en el parlamento; de igual forma
se llamaba a la unidad nacional en contra del proyecto de ley. No aparece
en las principales publicaciones del movimiento un tono propiamente
antiimperialista, y menos aún más radical, por ejemplo, anti-capitalista.
Aunque sí existe un ataque permanente contra las pretensiones económicas de
la transnacional y, en general, de las grandes corporaciones hacia nuestro país.
Este fue, inclusive, el tono de Libertad, el semanario de Vanguardia Popular.
Veamos algunos ejemplos de llamamientos de las organizaciones que
formaban parte del movimiento, publicados en La Nación entre marzo y
abril: “¡A luchar costarricenses! Defiende tu Patria amenazada por ALCOA”
−Frente Nacional de Lucha contra ALCOA y Movimiento Patriótico 11 de
Abril−; “Estudiantes patriotas de San Isidro del General en defensa de Costa
Rica” −Estudiantes de San Isidro−; “Nuestra patriótica posición contra
54 La Nación, “Campo pagado FEUCR. Manifiesto”, 24 de abril de 1970, 28.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 103
José Manuel Cerdas Albertazzi
ALCOA” −Frente Nacional de Lucha contra ALCOA−; “La Asociación de
Estudiantes de Educación ante la brutal agresión de las autoridades contra
estudiantes universitarios” −Asociación de Estudiantes de Educación−; “De
pie costarricenses! Unámonos ahora. La huelga de hoy nos evitará dolores
y sacrificios innecesarios en el futuro. Todos a la huelga! Viva Costa Rica!”
−FEUCR−.55 Es cierto que estas publicaciones hechas en los principales
diarios pasaban por una revisión y censura previa de parte de esas empresas
periodísticas, pero aun así, muestran el tono principal del lenguaje discursivo.
Otros ejemplos tomados durante las semanas de movilización en el
semanario Libertad: “Contrato leonino y escandaloso que no conviene al
país”; “Basta ya de entregar nuestros recursos naturales. La juventud y todo
el pueblo deben poner fin a estos atropellos, a la soberanía y a la economía de
Costa Rica”; “39 diputados contra el país”.
Mención aparte merece un artículo de análisis publicado, luego del 24
de abril, en que Arnoldo Ferreto, dirigente del PVP, se dirige específicamente
a los lectores del semanario y ahí emplea algunos conceptos antiimperialistas
y una cita del mismo Marx: “Toda la jauría reaccionaria se ha movilizado para
echarse encima de nuestro Partido por los sucesos del viernes 24 del corriente
[…] La lucha contra el imperialismo en nuestro país ha entrado en una nueva
etapa. […] En fin, el gran combate de nuestro siglo, por liberar al país del
imperialismo y por darle un régimen de amplia democracia, está en marcha”.56
¿Podrían haber pasado desapercibidos en la investigación discursos más
radicales que circularon en escritos o que se vocearon en las calles y que podrían
haber representado posiciones de algunas de las agrupaciones más radicales?
Es posible, pero en todo caso, no habrían representado a los del movimiento
más general, ni a su dirigencia. Hemos encontrado mucha uniformidad en el
tono del lenguaje en la documentación revisada. La dirigencia del movimiento
aglutinó a la diversidad de sectores que lo componían, bajo un discurso o
ideario “patriótico”, aunque algunos en sus posiciones particulares pudieran
haber sido antiimperialistas y anti-capitalistas. Muy probablemente, parte de
la estrategia fue la moderación discursiva con el fin de mantener la amplitud
del movimiento.
Una vez concluido el movimiento, presumimos que la radicalización
ideológica y discursiva de algunos sectores estudiantiles, que hasta entonces
55 La Nación, “Campo pagado: Marcha el miércoles a las 5 de la tarde”, 31 de marzo de 1970,
24. La Nación, “Estudiantes patriotas de San Isidro del General en defensa de Costa Rica”,
1 de abril de 1970. La Nación, “Nuestra patriótica posición contra ALCOA”, 1 de abril de
1970, 17. La Nación, “Campo pagado de la Asociación de Estudiantes de Educación”, 3 de
abril de 1970, 2.
56 Arnoldo Ferreto, “La gran jornada del 24 de Abril”, La Nación, 1 de mayo de 1970, 3.
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Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
habían mantenido la moderación, surgió como reacción a las respuestas dadas
por el Estado y la prensa; o si es que existía desde antes, finalmente pudo
expresarse al desaparecer el movimiento y sus objetivos de amplitud.
Un año después de las movilizaciones, un destacado joven poeta e
intelectual testimoniaba sobre lo que fueron la composición y los objetivos
del movimiento, reafirmando lo que de alguna manera hemos encontrado
y expuesto:
“El estudiante costarricense se organizó en células de trabajo de manera
espontánea, producidas por el entusiasmo ante la posibilidad de un
rechazo del contrato por parte de la Asamblea o de un retiro por parte
del Ejecutivo. / En un principio se llevó a cabo un proceso de mutua
concientización entre profesores y alumnos, lográndose resultados
sorprendentes hasta el punto de que profesores y alumnos, sin ningún
tipo de discriminación, desfilaron juntos, y ayudándose mutuamente,
lograron la paralización y el ausentismo total en algunos centros de
enseñanza. / […] El estudiante desfiló e hizo su protesta efectiva por
medio de afiches y pancartas, cantos patrióticos, piquetes permanentes y
movilizaciones relámpago que culminaron en la gloriosa manifestación
del 23 de abril, frente a Casa Presidencial. / Quizá la experiencia de
participación más interesante fue la combatividad de ciertos alumnos
de colegios de órdenes religiosas, cuya mística de combate, a pesar de
pertenecer a familias de extracción burguesa mostró un alto grado de
concientización en el problema. /La FEUCR, pese a sus contradicciones
internas, logró mantener una cierta unidad que fortaleció al movimiento
estudiantil. / [...] La protesta estudiantil adquirió varios matices. En un
principio fue la labor de concientización, con el fin de explicar los puntos
por los cuales se adversaba a Alcoa. Luego la protesta se concentró
también contra los medios de comunicación colectiva −prensa y radio−,
para volcarse en los últimos días contra los diputados, señalándolos
como servidores de las grandes compañías extranjeras. / Algunas
organizaciones estudiantiles y políticas se manifestaron contra todo tipo
de violencia física, pero otros sectores más radicales y concientizados
se manifestaron por una cierta presión contra intereses específicos, tales
como el diario ‘La Nación’, la Asamblea Legislativa, y algunos otros
medios defensores de la contratación. Todo ese movimiento de repudio
fue espontáneo y provocado por las actitudes de estos elementos en su
saña contra el movimiento estudiantil”. 57
57 Alfonso Chase, “La protesta contra ALCOA”, Semanario Universidad, 19 de abril de 1971, 11.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 105
José Manuel Cerdas Albertazzi
En fin, el movimiento se expresó de manera unitaria en manifiestos,
hojas sueltas, campos pagados, dado que se integró, para tal fin, una instancia
coordinadora bajo el nombre de Frente Nacional de Lucha Contra ALCOA;
en particular, convocó a la marcha y a la concentración de los días de debate
legislativo y efectuó una serie de publicaciones.58
Resumiendo lo que los testimonios parecen señalar, se puede afirmar
que la etapa inicial fue circunscrita al ámbito más estudiantil y universitario,
pero conforme el debate se hizo más generalizado, se amplió con el apoyo,
sobre todo solidario, de organizaciones sindicales, campesinas, juntas
progresistas y asociaciones de desarrollo comunal, ya que la movilización
predominantemente fue siempre estudiantil.59 El comunicado de la Federación
consigna ochenta y dos agrupaciones. Al constituirse el Frente Nacional
de Lucha Contra ALCOA, comenzó a reunirse en el local de las Juntas
Progresistas, en los altos del Mercado Central, o en el Centro de Recreación
de la FEUCR. Por ejemplo, el SEC −Sindicato de Educadores Costarricenses−
estaba recién creado y fue muy importante su participación para involucrar a
los maestros e integrar parte de los colegiales.60
Hay que indicar que, además de profesores, prominentes autoridades
universitarias actuaron en apoyo o consentimiento hacia el movimiento en los
días de mayor movilización y en los días posteriores, cuando la prensa y el
Gobierno arreciaron en contra de este. El Consejo Universitario y la Rectoría
habían estado recibiendo presiones, especialmente de la prensa y de algunos
favorecedores del contrato-ley, para que, de alguna manera, se reprimiera
o se obstaculizara al movimiento, pero se mantuvieron consecuentes en su
posición de defender la autonomía universitaria y estudiantil. Por ejemplo,
ofrecieron defensa legal a los detenidos, en particular a los doce que quedaron
encarcelados por más tiempo; la Radio Universitaria, luego de haber estado
tomada por estudiantes durante la huelga, al concluir esta les permitió
continuar dando boletines informativos. Por su parte, varios prominentes
profesores contestaron un editorial de La Nación que volvía a descalificar al
58 La Nación, “Frente Nacional de Lucha Contra ALCOA. Nuestra patriótica posición contra
ALCOA”, Campo pagado, 1 de abril de 1970, 17.
59 La Prensa Libre, “27 mil estudiantes alzados en huelga”, 23 de abril de 1970, 1 y 10. En esta
noticia se apunta que 12 mil estudiantes universitarios y 15 mil de educación media están en
huelga, incluida la Normal Superior, pero hay estimaciones de 50 mil manifestantes para la
concentración del 23 de abril, el día de mayor concurrencia.
60 Entrevistas a Raúl Alvarado Sibaja y a Franklin Carvajal Bejarano, así como las publicacio-
nes citadas de campos pagados en la prensa escrita.
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Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
movimiento; lo anterior entre otras acciones y manifestaciones de oposición
al contrato y de apoyo al movimiento, una vez concluido. En todo caso hubo
quienes apoyaron el proyecto, dentro del profesorado.61
Es importante reiterar que dentro del movimiento estuvieron, en
primera línea, los diputados opuestos a la contratación, lo que fue un factor
fundamental. En este sentido, se puede decir que una parte de los actores
políticos, principalmente de nueve diputados del PLN, algunos miembros de
su juventud y tres diputados del oficialismo, actuaron como disidentes de la
línea trazada por los principales dirigentes de ambos partidos mayoritarios,
así como de los gobiernos saliente y entrante. El mismo presidente electo,
José Figueres Ferrer, al menos en declaraciones públicas descalificó al
movimiento. De igual forma, fue importante la oposición que ejercieron,
además de estudiantes y profesores generaleños, algunos finqueros locales que
denunciaban y contradecían argumentaciones de los defensores del contrato,
pregonando una contratación más “digna”.62
Epílogo de la movilización
Si bien es cierto el movimiento no logró detener la aprobación del
contrato-ley con ALCOA en la Asamblea Legislativa, ni tampoco la sanción
hecha por el presidente de la República, sí logró crear una importante corriente
de opinión dentro de la ciudadanía contraria al contrato y, en buena medida,
desprestigiarlo e ilegitimarlo. El 26 de abril, la Federación transmitió un
comunicado a la opinión pública nacional, desde la Radio Universitaria, sobre
los hechos del día 24, aclarando y asumiendo responsabilidades:
61 La Nación, “Mantienen huelga general en la U”, 28 de abril de 1970, 4. Sobre la respuesta
al editorialista: La Nación, “Democracia no es inmovilismo, dicen seis profesores de la Uni-
versidad”, 29 de abril de 1970, 2. Estos profesores lo fueron; Isaac F. Azofeifa, Clara Zomer,
Claudio Gutiérrez, Roberto Murillo Zamora, Teodoro Olarte y Jorge E. Guier. Además, el
decano de Economía, José Ml. Salazar Navarrete, como ya se indicó. Los docentes Guillermo
Malavassi y Guillermo Chaverri criticaron y se opusieron al movimiento: Guillermo Mala-
vassi, “Fallido intento de paidocracia”, La Nación, 30 de abril de 1970, 2.
62 La Nación, “Intervención del Presidente electo en contrato con ALCOA”, 9 de abril de 1970,
30 y 73. La Nación, “Dictamen opuesto a la ALCOA”, 10 de abril de 1970, 18. El disgusto
por parte de la corporación fue evidente en relación con las actuaciones de los diputados
opuestos a la contratación, quienes trataron de retrasar la tramitación y argumentar más su
posición. El propio Figueres debió intervenir y la comisión creada al efecto votó desfavora-
blemente el contrato-ley, tal como estaba redactado y por la intransigencia de la Compañía.
Sobre opositores locales en Pérez Zeledón: La Nación, “Sólo el colegio nocturno de Pérez
Zeledón está en huelga”, 22 de abril de 1970, 16. La Nación, “Al señor Diputado Carmona
Benavides y al Comité Pro Explotación Laterítica de Pérez Zeledón”, 21 de abril de 1970, 24.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 107
José Manuel Cerdas Albertazzi
“La FEUCR en ningún momento declinará la responsabilidad histórica
que le corresponda, por su actitud de abierta oposición a la entrega del
patrimonio nacional. / Aceptamos con orgullo esa responsabilidad.
/ La Patria nos imponía el deber de alertar al pueblo. / Y el Pueblo
atendió nuestro llamado. / Y el Pueblo, pese a todas las maniobras de
los enormes intereses que nos adversaron, manifestó su repudio en las
calles, porque se le negó la posibilidad de hacerlo en otros medios. /
Existen también otras responsabilidades que señalar. / Debe sentarse
la responsabilidad del Poder Legislativo que festinó procedimientos y
reglamentos, para desoír la voz popular que traicionaban y entregar a
la Patria en un acto sin precedentes. / Debe sentarse responsabilidad en
el Presidente de la República, para quien la protesta de la juventud y
la ciudadanía, no fue obstáculo para refrendar la venta incondicionada
de nuestro futuro. / Debe sentarse la responsabilidad de aquellos
órganos de información, que se obstinaron en impedir que la ciudadanía
comprendiera la realidad, sobre la oprobiosa entrega de que se ha
hecho objeto a las generaciones que han de dar vida a la Patria en los
próximos cincuenta años. / Jamás la FEUCR ha hecho llamados a la
violencia. / Y, más bien, cuando solicitamos una cadena nacional de
radio para instruir al pueblo sobre la necesidad de calma y orden en
la manifestación, la colaboración de los que hoy pretenden hacerse
aparecer como los apóstoles de la libertad y los guardianes de las
instituciones democráticas, fue negada. / Nuestro agradecimiento para
las ochenta y dos agrupaciones estudiantiles, trabajadoras y religiosas
que acuerparon el movimiento. / Mantendremos por siempre nuestra
actitud de denuncia. Es nuestro deber de costarricenses. / Y aceptaremos
la responsabilidad que la historia señale a la FEUCR. / Como orgullosos
defensores de los verdaderos intereses del pueblo al que pertenecemos,
estamos seguros de que la historia, que no será escrita por los que hoy
detentan el Poder, sino por las generaciones futuras, será mucho más
benigna con nosotros, que con los que vendieron a la Patria”.63
Concluido el movimiento, el Consejo Superior de la FEUCR se reunió
en mayo y tomó varios acuerdos, entre los que destacan: la destitución del
presidente y del vicepresidente, González y Romero, respectivamente, “por
no responder a los intereses del estudiantado universitario”. Se consideró
que la pugna entre ellos, desde que asumieron sus cargos, fue negativa para
el movimiento estudiantil, al igual que “sus ambiguas actuaciones durante
63 FEUCR, “No declinamos nuestra responsabilidad por los sucesos del 24 de abril”, Libertad,
1 de mayo de 1970, 2.
108 Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017
Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
las jornadas de lucha”. Mientras tanto, se constituyó un Gobierno Estudiantil
Universitario integrado por miembros de cinco asociaciones; se nombraron
dos comisiones para que una redactara nuevos estatutos federativos y otra un
nuevo reglamento electoral, para que en 30 días se convocara a elecciones.64
De igual forma, varias asociaciones de estudiantes hicieron públicos
acuerdos en consonancia con esa línea, en los que, además, condenaban
a los políticos que apoyaron el contrato-ley, “por desoír al pueblo”; como
por ejemplo, al presidente electo Figueres y al presidente de la República
Trejos, quien fue declarado non grato por dos asociaciones; felicitaron a los
diputados que se opusieron al contrato y se declaró el 24 de abril, “Día de la
Juventud Costarricense”.65
La dirigencia de la FEUCR y de otras organizaciones, desde las
primeras horas y días posteriores a los disturbios del 24 de abril, debió efectuar
gestiones para liberar a compañeros suyos detenidos por la policía, que
sumaban unos doscientos, oficialmente, o trescientos cincuenta, según el PVP.
La mayoría salió libre al día siguiente; pero, como ya se adelantó, un grupo
de doce, algunos miembros de organizaciones como el PVP, estuvieron en la
cárcel varias semanas hasta que los tribunales los liberaron con absolutoria.66
Algunos de los adversarios al contrato, luego de su aprobación,
intentaron seguir oponiéndose y buscar una anulación, lo cual no prosperó.
Así por lo menos se manifestó en la convocatoria y realización del desfile del
1º de Mayo, Día de los Trabajadores.67
64 Libertad, “Limpieza en la FEUCR”, 16 de mayo de 1970, 1 y 4.
65 Libertad, “Declaración de la Asociación de Estudiantes de Historia y Geografía de la UCR”,
16 de mayo de 1970, 2. La otra asociación que declaró non grato al presidente de la Repú-
blica fue la de Físico-Matemáticas: Entrevista a Raúl Alvarado Sibaja; Romero Pérez, 59-60.
La Prensa Libre, “Campo pagado. La Asociación de Estudiantes del Departamento de Física
y Matemáticas”, 30 de abril de 1970. Según Alvarado Sibaja, el Lic. Trejos Fernández, profe-
sor de matemática de la Universidad de Costa Rica, no volvería a la institución, producto de
resentimientos y del clima adverso que generó.
66 Las estimaciones oficiales de las detenciones están tomadas de las memorias de Trejos Fer-
nández, en Romero Pérez; 58; las del PVP en: Libertad, “Estamos en libertad y estamos en la
lucha”, 16 de mayo de 1970, 5 y 6. Esta última es una nota periodística del acto que el PVP
efectuó el 11 de mayo en homenaje a seis de los que pasaron más tiempo encarcelados, algu-
nos de ellos militantes o simpatizantes del partido: Ana Hernández, Olman Chinchilla, Carlos
Blanco Cole, Víctor Julio Solís, Rigoberto Sánchez y Tito Vega. En su intervención, uno de
los detenidos afirma que recibieron apoyo y solidaridad de los estudiantes universitarios, en
cuanto a la defensa legal y en alimentación y utensilios.
67 Libertad, “Primero de mayo. Anular contrato con ALCOA”, 1 de mayo de 1970, 1.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 109
José Manuel Cerdas Albertazzi
Tabla 1
Resumen con las principales movilizaciones de las
últimas semanas del movimiento
Fecha Movilización
Marcha a la Asamblea Legislativa contra el proyecto-ley con ALCOA.
20 marzo
Presumiblemente fue la primera manifestación, al menos masiva.
Emplazamiento de piquetes estudiantiles universitarios en las
inmediaciones de la Asamblea Legislativa para presionar a diputados y
20 marzo llamar la atención de la opinión pública nacional. El piquete se reubicó a
mayor distancia del sitio original, por insistencia policial y transacción,
hasta el 24 de abril.
Marcha organizada por el Frente Nacional de Lucha Contra ALCOA. Se
1 abril convoca a marchar ese mismo día a las 5 p.m., se sale de la Asamblea
Legislativa. Esta fue duramente reprimida por la policía.
Manifestación frente a la Casa Presidencial, “para protestar por la detención
arbitraria y agresión salvaje de que habían sido víctimas cien muchachos
y muchachas, obreros y estudiantes, por parte de la Guardia Civil”, el
día anterior. Hubo paros en la UCR y se repudió la acción de la policía.
2 abril
Por varios días La Nación publica campos pagados de asociaciones de
estudiantes que denunciaban la acción represiva, a la vez que reproduce
las versiones oficiales, como “desfilar sin autorización, alterar el orden
público y agresión a la propiedad privada”.
Mesa redonda sobre el contrato en la UCR, organizada por la Asociación
de Derecho, con participación de diputados opuestos a la contratación
17 abril −Villanueva y Carazo−, representantes de ALCOA −abogados Fabio y
Alfredo Fournier− y los decanos de Economía y Derecho −José Manuel
Salazar Navarrete y Carlos José Gutiérrez, respectivamente−.
Movilizaciones masivas a la Asamblea Legislativa, el día anterior y durante
las tres sesiones de debate-votación del proyecto (22-24), convocadas
de manera abierta y pacífica por las asociaciones, el Directorio de la
FEUCR y el Frente Nacional de Lucha Contra ALCOA, hacia ciudadanos,
20, 21, 22, 23
normalistas, gremios profesionales, sindicatos y estudiantado colegial.
y 24 abril
Paros y huelgas en varias ciudades del país durante estos días, incluso
en San Isidro del General. El 24 culmina con la aprobación y el ejecútese
por parte del Legislativo y el Ejecutivo, respectivamente, así como con el
estallido de violencia en la parte manifestante y la fuerte represión policial.
La FEUCR continuó la huelga en protesta por la represión y la detención
25-30 abril
extendida de estudiantes y de otros manifestantes.
Fuente: La Nación y Libertad de marzo y abril de 1970. González Villalobos, 283.
110 Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017
Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
Actitud y acción del Estado y de la prensa68
El Gobierno, fuera de hacerse presente en un foro, en 1969, mediante
la participación de personeros de los ministerios relacionados con el proyecto
de ley, no volvió a participar ni a dialogar en instancias similares, a las que
fue invitado de manera subsiguiente por parte de la FEUCR. Al contrario,
la actitud fue reiteradamente de descalificar y señalar al movimiento como
“contrario a los intereses nacionales” y que el mismo estaba siendo utilizado
por fuerzas “comunistas” mal intencionadas, según el lenguaje peyorativo y
estigmatizador de la Guerra Fría y mediante el uso de estereotipos.69
En sus memorias, el entonces presidente de la República siguió
valorando como positiva la contratación, sobre todo con la “posibilidad”
−ya que en el texto del contrato-ley no estaba esto estipulado− de que la
bauxita se procesara para elaborar alúmina, un producto más terminado que
le proporcionaría mayor valor agregado al mineral exportado y que habría
creado más puestos de trabajo.70 Además, el expresidente culpa a una “minoría
parlamentaria” que desoyó a la mayoría, al nuevo presidente electo Figueres
y a la prensa, por alargar y retrasar la aprobación, al levantar especulaciones
“exageradas” sobre los perjuicios del contrato.
68 No se analiza en este artículo el rol de las cámaras empresariales nacionales, pero estas se
pronunciaron, en general, de acuerdo con el Gobierno y las fuerzas favorables al contrato-ley:
La Prensa Libre, “Campo pagado. Aceptamos la instancia del señor Presidente Electo don
José Figueres Ferrer”, 29 de abril de 1970, s.p. Tiene fecha de 4 de marzo de 1970. Firman:
Manuel Jiménez de la Guardia, Carlos Ml. Zecca, Rodolfo Gurdián M., Carlos Ml. Escalan-
te, Enrique Odio Herrera, del “Comité permanente de acción empresarial”, con diecisiete
cámaras y asociaciones. Jiménez de la Guardia había fungido como ministro de Industria y
Comercio en algún momento de la administración Trejos.
69 La Guerra Fría en América Central, desde la posición de quienes detentaban el poder, se
tradujo entre otras cosas, en la implementación de la Doctrina de la Seguridad Nacional,
reforzando regímenes dictatoriales y autoritarios. Para esta temática, y sus derivaciones, la
bibliografía es muy amplia; aquí se referencian obras generales: Josep Fontana, Por el bien
del Imperio. Una historia del mundo desde 1945 (Barcelona, España: Ediciones Pasado y
Presente, 2011). Alan Angell, “La izquierda en América Latina desde 1920”, en: Historia de
América Latina. Política y sociedad desde 1930. Tomo 12, (ed.) Leslie Bethell (Barcelona,
España: Editorial Crítica, 1997), 73-131. Alain Rouquié y Stephen Suffern, “Los militares
en la política latinoamericana desde 1930”, Historia de América Latina. Política y sociedad
desde 1930. Tomo 12, (ed.) Leslie Bethell (Barcelona, España: Editorial Crítica, 1997), 281-
341. Manuel Rojas Bolaños, “La política”, en: Historia General de Centroamérica. De la
posguerra a la crisis (1945-1979). Tomo V, (ed.) Héctor Pérez Brignoli (Madrid, España:
Sociedad Estatal Quinto Centenario y FLACSO, 1993), 85-164.
70 Citado por Romero Pérez, 50. Las transcripciones hechas por Romero Pérez proceden de
José J. Trejos Fernández, Por esfuerzo propio. Memorias (San José, Costa Rica: Trejos S A,
1999), 50-61.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 111
José Manuel Cerdas Albertazzi
Es interesante encontrar, en esta versión de Trejos Fernández, la
constatación de lo importante que para los defensores políticos del contrato
significó el apoyo de la prensa y sus editoriales, para apurar su aprobación, cuando
faltaban pocos días para concluir el período legislativo y gubernamental de su
administración. De no haberse aprobado en su administración, esto les hubiera
implicado un gran descalabro por el mayor atraso en el trámite parlamentario,
pues la discusión se hubiera tenido que reiniciar con un parlamento renovado
y con un destino más incierto para el contrato-ley. En todo caso, “el atraso”
obtenido por los opositores, a su modo de ver, le dio tiempo “a un llamado
Frente Nacional de Lucha contra ALCOA” y a algunos grupos “extremistas
influenciados ideológicamente por Cuba” y que habían asaltado la cárcel de
Alajuela y secuestrado un avión de LACSA hacia aquella isla, aseveraciones
que no fundamentaba, ni tenían asidero en la realidad documentada.
Este tipo de argumentaciones eran muy propias del ambiente de
Guerra Fría, las cuales provenían cotidianamente de los poderes políticos y
de la prensa para desacreditar a ciertos movimientos sociales, como también
ocurrió esta vez. Es por eso que el expresidente se introduce en sus memorias,
en las sendas de la estigmatización del movimiento para defender su posición
respecto del contrato. El régimen político costarricense, o al menos aquel
Gobierno, no aceptó a un sector de la sociedad civil cuestionador, que se
opuso a los poderes políticos, económicos y mediáticos. No se hizo ninguna
denuncia o investigación formal sobre la tal supuesta relación internacional y
los propios juzgados nacionales absolvieron a los sospechosos detenidos.
Las acciones insurgentes a las que se refiere Trejos fueron realizadas
por comandos del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y si
hubo participación de costarricenses, por ejemplo, de Plutarco Hernández;
pero esto lo hicieron sin ninguna vinculación con el movimiento de lucha
contra ALCOA.71 En nuestro país existían, en ese entonces, pequeñas
agrupaciones que operaban y se organizaban bajo el esquema foquista-
71 Citado por Romero Pérez, 51. Esas acciones insurgentes las efectuó el nicaragüense Frente
Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), en lucha contra la dictadura de los Somoza. En
el caso de Alajuela, el 23 de diciembre de 1969, unos comandos del FSLN intentaron liberar
a Carlos Fonseca Amador, líder fundador del FSLN, quien había sido aprendido por auto-
ridades policiales nacionales el 1º de noviembre. En la acción fue muerto un guardia civil
costarricense; Fonseca fue recapturado y Humberto Ortega, Germán Pomares y otros parti-
cipantes fueron detenidos y juzgados. En cuanto al secuestro del avión de LACSA, fue una
acción exitosa para el FSLN, en octubre de 1970, para liberar a Fonseca y a los detenidos del
golpe anterior. La Nación, “Humberto Ortega teme caos”, 18 de marzo de 2001, URL: http://
[Link]/ln_ee/2001/marzo/18/[Link]#arriba. Sobre la segunda acción: La Na-
ción: Revista Dominical, “Del tajamar al malecón”, 22 de octubre de 2000, URL: [Link]
[Link]/dominical/2000/octubre/22/[Link]. Para estos sucesos: Lucrecia Loza-
no, De Sandino al triunfo de la revolución (México, D.F.: Siglo XXI Editores, 1989), 65-67.
112 Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017
Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
guevarista e insurreccional, las cuales no movilizaban contingentes sociales
nacionales o universitarios de importancia. Algunos de ellos apoyaron y se
integraron al movimiento contra ALCOA, pero sin destacar en su conducción
y movilización, pues carecían de “frentes de masas”, particularmente en el
movimiento estudiantil, en parte por su propia estructura clandestina.72
Trejos valora algunos actos colectivos o individuales de estudiantes de
manera paternalista o adultocéntrica, como se evidencia en la siguiente frase:
“Cuando los diputados estaban en medio de la votación, a eso de las
cinco de la tarde y unos minutos, unos muchachos, haciéndole caso a
un agitador de extrema izquierda, se subieron por las canoas del recinto
parlamentario y llegaron donde estaban las conexiones generales de la
corriente eléctrica, es decir, la central que abastecía de electricidad la
totalidad del edificio”.73
En algún momento del relato testimonial, el expresidente menciona una
reunión en la misma noche de los disturbios, con los directores de los medios
de comunicación, lo que demuestra criterios consensuados y distorsionados
con respecto al movimiento:
“Los directores de los medios de información, don Guido Fernández
Saborío [La Nación], don Rodrigo Madrigal Nieto [La República],
don Rolando Angulo [Radio Periódicos Reloj], don Enrique Benavides
Chaverri [La Nación], don Manuel Formoso Peña [La Nación], don
Joaquín Vargas Gené [periodista de varios medios y viceministro], don
Andrés Borrasé [Sanou, La Prensa Libre], don Carlos Darío Angulo
Zeledón [Radio Periódicos Reloj], y el Presidente del Colegio de Pe-
riodistas, don Julio Suñol Leal, se reunieron en la Casa Presidencial y
lamentaron los hechos de quienes pretendían, entre la confusión y la
manipulación, “instaurar una dictadura” y romper con el respeto que se
le debía a la institucionalidad de la República”.74
La explosión de ira espontánea de los jóvenes manifestantes se comenzó
a catalogar como intento de “instaurar una dictadura”, como el mismo señor
72 El Movimiento Revolucionario del Pueblo, en su inicial línea militarista, sobre todo cuando
sucesivamente se denominó PRA y MRA, pareciera haber mantenido vínculos estrechos con
el FSLN. Salom, 78 y 80-81.
73 Citado por Romero Pérez, 56. En ese momento de tumulto y enojo lo que prevaleció fue la
espontaneidad de los manifestantes; no se requerían indicaciones de “agitadores profesiona-
les”, como se tendió a señalar.
74 Romero Pérez, 58. Información nuestra entre paréntesis cuadrados.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 113
José Manuel Cerdas Albertazzi
Trejos afirma. Luego se habló hasta de un intento “bien planificado” de tomar
el poder, o complot, versión puesta a circular en los medios de comunicación
por Diego Trejos, hermano del presidente y ministro de Seguridad.75 La propia
Unión de Cámaras Agropecuarias hizo eco de estas supuestas denuncias.76
Al contrario de tales cargos, fue evidente, y así lo han expresado varios
dirigentes de entonces, que les fue imposible que la concentración de ese día
24 no terminara en violencia, ya que no pudieron detener a una buena parte de
manifestantes que se sintió defraudada, ya que consideraba que su lucha había
sido una reivindicación patriótica y justa, por lo que la frustración la llevó
a descargar su furia contra el edificio de la Asamblea Legislativa, contra la
policía cuando esta apareció y contra algunos de los locales de la prensa radial
y escrita, por su posición en el asunto. Inmadurez política de un sector de la
juventud universitaria y colegial fue lo que demostró la violencia desatada,
independientemente de si hubo provocadores infiltrados.77 Lo que para los
manifestantes no se justificó, fue la desproporcionada represión policial, que
llenó de gases lacrimógenos las calles de la ciudad e indiscriminadamente
golpeó a manifestantes y detuvo a cualquier transeúnte. Las autoridades
también aseguraron que hubo algunos conatos de saqueo contra almacenes
comerciales, pero esto es objeto de controversia; pero, si ocurrió, ha de haber
sido en grado muy limitado, pues no se muestran evidencias importantes al
respecto en las fuentes de información.78 Alfonso Chase expuso el asunto de la
violencia estudiantil del último día, de la siguiente manera:
75 La Nación, “Fuerza Pública hizo fracasar plan subversivo de agitadores: Ministro Arq. Die-
go Trejos Fonseca.”, 26 de abril de 1970, 1 y 62.
76 La Prensa Libre, “Denuncian complot de subversión roja”, 29 de abril de 1970, 1 y 4: “...se
están operando invasiones ilegales a la propiedad privada en varias partes del país”.
77 La Prensa Libre, “Sobre aparentes infiltrados. Campo pagado. Carta desde la Penitenciaría”,
28 de abril de 1970, 10. La Prensa Libre, “Campo pagado. Declaración del Partido Vanguar-
dia Popular”, 25 de abril de 1970, 17. Libertad, “Detrás del escenario del 24 de abril”, 1 de
mayo de 1970, 3.
78 La Nación, “Presidente Trejos acusa a agitadores como responsables”, 25 de abril 1970,
6. La Nación, “Editorial: Comentarios: ‘La Nación’ agredida por los comunistas”, 25 de
abril 1970, 14. La Nación, “Ministro Brenes. Estudiantes no deben permitir destrucción de
la democracia”, 25 de abril 1970, 1 y 20. La Nación, “Fuerza Pública hizo fracasar plan
subversivo de agitadores: Ministro Arq. Diego Trejos Fonseca”, 26 de abril 1970, 1 y 62. La
Nación, “Descubren conexión internacional”, 26 de abril 1970, 4. Arnoldo Ferreto negó lo
del saqueo en Libertad, 1 de mayo de 1970, 3. Las otras fuentes periodísticas no lo registran.
Alvarado Sibaja considera que en la pedrea hubo, sobre todo, espontaneísmo, pero también
provocación de infiltrados de la policía y planeamiento, pues con respecto a esto último, su-
giere que algunos cuantos manifestantes llevaran piedras desde la cercana obra constructiva
de la Biblioteca Nacional. A pocas cuadras hacia el sur, también hubo abundante cantidad de
piedras en la vía férrea, lo que fortuitamente favoreció el aprovisionamiento de proyectiles,
sin necesidad de planificación.
114 Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017
Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
“La jornada del [día] 24 de abril sólo fue la culminación de una serie
de tensiones que reafirmaron la unidad estudiantil y motivaron la
protesta por diferentes vías, una de ellas la “violencia” contra objetivos
específicos, tal vez inesperada inclusive para sus mismos protagonistas.
/ La indignación y la frustración ante la pertinacia de los diputados y las
manifestaciones del Poder Ejecutivo, además del despliegue de policías,
fue lo que produjo los disturbios que fueron la culminación de una serie
de inquietudes cívicas y políticas del estudiantado costarricense. La
protesta contra Alcoa se volcó en una protesta contra el régimen en que
vivimos, que permite, con un despliegue de matonismo intelectual, que
una contratación de ese tipo se apruebe con 41 votos a favor y 11 en
contra, siendo hecha ley por el Poder Ejecutivo unas horas después”. 79
Sobre la supuesta manipulación izquierdista, el entonces vicepresidente
de la FEUCR, Jorge Enrique Romero, afirma:
“Yo que estaba con otros líderes, a la cabeza del movimiento estudiantil,
dirigiendo las marchas de los días lunes 20 al viernes 24 de abril por
las calles de San José, con el apoyo de un jeep [vehículo de tipo rural]
con parlantes −que años después supe que era del partido comunista
[PVP]−, no tuve la imposición ni la influencia manipuladora de
ningún político a nivel nacional ni de los líderes de los jóvenes de la
izquierda que funcionaban dentro de la Universidad de Costa Rica.
Actué conforme mi decisión, que era respetada y seguida. Tampoco
los dirigentes sindicales que se sumaron a las jornadas trataron de
manipular o dominar el rumbo de las acciones de estas jornadas. Hubo
una disciplina en la acción sobresaliente. Igualmente, el cordón de
troyanos que me rodeaba cuando coordinaba el altoparlante desde el
mencionado jeep, −Julio César y otros compañeros− para dar paso a los
respectivos y sucesivos oradores, entre los cuales estuvo el sacerdote
Benjamín Nuñez (†), tenía como objetivo mantener el orden y la
disciplina en la dinámica de las protestas”.80
79 Chase.
80 Romero Pérez, 62. Como ya fue indicado, el PVP negó públicamente que dicho automóvil
les perteneciera: nota 50. Siendo colegial y testigo presencial de los hechos, pude observar
que cuando se inició la pedrea los principales dirigentes intentaron evitarla, llamando a
desfilar de manera pacífica por la Avenida Central, mediante el uso de los altoparlantes,
y de hecho se dirigieron hacia el oeste de la Avenida Central; sin embargo, buena parte
de los manifestantes no atendieron aquél llamamiento. Alvarado Sibaja, “Las jornadas de
ALCOA”, 125 y 124.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 115
José Manuel Cerdas Albertazzi
En ese ambiente de Guerra Fría y la puesta en práctica de la llamada
Doctrina de la Seguridad Nacional, a lo que era social-reformismo y
nacionalismo económico, con frecuencia se le denominaba “comunismo”, y
lo que era realmente de izquierda o comunista, se le acusaba de ser de agentes
subversivos de intereses foráneos, como Cuba, China o la URSS y, por lo
tanto, era reprimido; por ello, al movimiento se le calificó con esos términos
o de ser útil a tales intereses amenazantes. En esto, el Gobierno y los medios
de comunicación hicieron causa común, así como de parte de varios diputados
que apoyaron el contrato-ley.81
Como ejemplo del uso estigmatizador de “comunista” o de términos
similares, en la campaña electoral en que Trejos Fernández era aún candidato
por el Partido Unificación Nacional (1965-1966), entre los principales
mensajes en contra de su contrincante del PLN, Daniel Oduber, fue acusarlo
de “fidelista” y a su partido de ser “comunista solapado”, por la posición
reformista de algunos de sus partidarios.82 Pero hasta el propio presidente
electo, Figueres Ferrer, declaró ante la prensa nacional que “los estudiantes
están siendo usados”.83 En ese entonces era muy común acudir al calificativo
de “tonto útil” para referirse a aquellos que cuestionaran aspectos del régimen
establecido o del consenso hegemónico, para asociarlo al “comunismo
internacional” o al “oro de Moscú”. El maniqueísmo ideológico formaba parte
de la forma cotidiana de hacer política, de un lado y otro del espectro político.
Por su parte, la prensa escrita se movió desde ese tipo de mensajes
estereotipados, hasta otros más elaborados, si bien ideológicamente
81 Esta forma de lucha ideológica durante la Guerra Fría se utilizó en el ámbito internacional y
en particular en América Latina bajo la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional: Francisco
Leal Buitrago, “La Doctrina de Seguridad Nacional: Materialización de la Guerra Fría en Amé-
rica del Sur”, Revista de Estudios Sociales (Colombia) 15 (junio 2003): 74-87, URL: [Link]
[Link]/[Link]/476/[Link]?id=476.
82 Partido Unificación Nacional, “¡Téngales miedo!”, La Nación, 7 de enero de 1966, 19. Entre
otras cosas sentencia: “El pueblo derrotará a los comunistas solapados”, en alusión al Partido
Liberación Nacional.
83 La Nación, “‘Estudiantes están siendo usados’: Figueres”, 24 de abril de 1970, 2. La Na-
ción, “Intervención del Presidente electo en contrato con ALCOA”, 9 de abril de 1970,
30 y 73. Por otro lado, y en aparente contradicción con el ambiente ideológico bipolar, el
gobierno entrante de Figueres estaba por establecer relaciones diplomáticas y comerciales
con la URSS, algo bastante radical en el país, en ese entonces, lo mismo que en la región
centroamericana, dominada por gobiernos autoritarios y por dictaduras militares de dere-
cha, fuertemente anticomunistas. La Nación, “Misión comercial rusa se encuentra en Costa
Rica”, 9 de abril de 1970, 30.
116 Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017
Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
conservadores y descalificadores hacia el movimiento.84 La mayoría de los
noticieros radiofónicos, que durante los años 1960 tenían una importante
audiencia dentro de todos los sectores de la sociedad, en particular entre los
sectores rurales y populares, muchas veces fue más virulenta que la prensa
escrita en contra del disenso. Tales ejemplos de programas noticiosos lo
fueron Radioperiódico Reloj −de la radioemisora Radio Reloj− y La Palabra
de Costa Rica −de la radioemisora Monumental−.85
En un editorial de La Nación, en el que se intentó un análisis más
argumentado, se deslindaban dos posiciones dentro del movimiento contra
ALCOA, si bien, supuestamente ambos en “procura radical del socialismo”:
unos, que son “los camaradas”, es decir, los militantes del PVP y posiblemente
de las incipientes organizaciones de izquierda, y otros, también radicales,
estudiantes y profesores, quienes consideran que se pueden aliar a los
primeros en las primeras etapas hacia el socialismo. Parecía estarse refiriendo
a la unidad, dentro del movimiento, entre izquierdistas revolucionarios y
socialdemócratas, socialcristianos o demócrata-cristianos reformistas. El
peligro, dice el editorialista, es que esto es lo que ha llevado a la aparición
de guerrillas campesinas y urbanas en la región, en contra de “nuestras
tradiciones y valores jurídicos y políticos”; además, se rehúsan al diálogo
porque “descalifican a sus eventuales interlocutores como ‘entreguistas’ y
‘vendidos’, etc.”. El editorialista continúa señalando que no se puede ver
“paternalistamente” [sic], o como actitud irreflexiva de muchachos. Podemos
terminar como países vecinos bajo los rigores del terror y la violencia, y se
intenta, reitera, introducir formas de lucha distintas a las que han existido en
nuestro país. Afirma que ha habido amenazas telefónicas a diputados y hubo
amenazas de secuestro. Y agrega:
84 Entre los más elaborados, por ejemplo, apareció en la primera plana de La Nación, del pro-
pio 24 de abril, una fotografía del día anterior, en cuyo primer plano se ven laboriosos trabaja-
dores de la construcción edificando la nueva Biblioteca Nacional, y al fondo, en la esquina de
la Casa Presidencial de entonces, se observa la marcha estudiantil; el pie de foto dice: “Dos
actitudes”, y resumimos el mensaje interpretado: unos obreros construyen la biblioteca para
los propios manifestantes y sus futuros hijos, mientras estos protestan sin ir a estudiar, −y se
puede también colegi− en contra de un proyecto que es bueno para el país. El diario vesper-
tino editorializó así, luego de los disturbios: La Prensa Libre, “Perdimos un hermoso record
continental”, 25 de abril de 1970, 6. Se refiere a la ausencia en el país, hasta el día anterior, de
“la violencia desatada por estudiantes extremistas y por agitadores rojos”.
85 Entrevista a Franklin Carvajal Bejarano.
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José Manuel Cerdas Albertazzi
“Es esto lo que separa, lo que distingue, lo que divide a la juventud
de otras épocas de la presente. Aquellas actuaban contra los abusos,
contra los vicios, contra la ilegalidad, en defensa de las instituciones
republicanas. Estas actúan contra los usos, contra el ejercicio de los
derechos, contra el funcionamiento constitucional de las instituciones”.86
Aquí compara, sin decirlo, a jóvenes de la Oposición en los años
1940, con la nueva juventud, más cercana a posiciones de izquierda. Y
luego concluye diciendo que, en esto, las autoridades universitarias están
equivocadas; son ingenuas por estar, supuestamente, a tono con los tiempos,
argumenta el editorialista.87
De esta forma, un medio tan influyente y conservador como La Nación
intentaba señalar de manera más argumentada aquel movimiento amplio
y diverso. El editorial evidencia que en esa ocasión no era tan fácil acusar
únicamente a los “camaradas”, a los “comunistas”, a los “agentes de Moscú”,
al PVP, de la protesta “subvertidora del orden”, pues fue claro que habían
liderado, participado, o al menos dado su apoyo, gran cantidad de personas
y agrupaciones que eran de muy diversa procedencia, inclusive hijos de
connotados empresarios, alumnos y exalumnos de conspicuos centros de
educación media privados. Había sido notorio que el movimiento fue dirigido
por un grupo estudiantil heterogéneo, que actuó abierta y públicamente,
a contrapelo de lo que el Gobierno de manera simplista y estereotipada
argumentaba. El intento editorialista, aparentemente más riguroso, partía
del mismo supuesto: que el movimiento fue sedicioso. Es evidente que el
movimiento siempre actuó de manera legal, abierta y transparente a lo largo
del año de su existencia e inclusive durante las manifestaciones del último
mes. La violencia que surgió en la manifestación fue específica y únicamente
en la tarde-noche del 24 de abril.
También hubo una agrupación estudiantil de extrema derecha, con
alguna presencia en la UCR durante la década de 1960, la cual adversó al
movimiento de lucha contra ALCOA. Eran miembros del Movimiento Costa
Rica Libre, agrupación anticomunista, con tendencia paramilitar, creada en
1961. Buena parte de su actividad en la universidad se limitó a boicotear,
mediante acciones violentas, las actividades que realizaba la izquierda, y
durante alguna de las movilizaciones contra el contrato-ley aparentemente
lo hicieron. El grupo prácticamente desapareció del ámbito universitario al
86 La Nación, “Editorial: En los albores del terror: 24 de abril de 1970”, 28 de abril de 1970, 14.
87 Ibid.
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Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
avanzar la década de 1970, pero en el plano nacional continuaría su actividad,
principalmente por la existencia de una página en La Nación, hasta inicios de
la década de 1990.88
Finalmente, se deben mencionar algunos otros sectores que apoyaron la
contratación, los que de una u otra forma reiteraron las argumentaciones del
bloque que más permanentemente la defendía. En primer lugar, algunos grupos
empresariales del país representados por la Cámara de Comercio, quienes, al
menos tuvieron presencia mediante varios campos pagados, manifestando su
apoyo al contrato. Además, así como localmente estudiantes y profesorado de
segunda enseñanza de Pérez Zeledón se opusieron a la contratación, la prensa y
la Compañía publicaron notas y campos pagados de sectores y organizaciones
del cantón sureño que habrían estado apoyando el contrato; particularmente
un denominado “Comité Pro-explotación Laterítica de San Isidro de Pérez
Zeledón”, que podría haber sido alguna organización financiada por la
Compañía, con el objeto de publicar abundante propaganda y así generar apoyos.
Y, por último, la Iglesia Católica, por medio de su periódico, El Eco Católico,
que al menos editorializó en una ocasión a favor del contrato-ley, reiterando las
argumentaciones del bloque defensor, aunque, contradictoriamente, también
tuvo muestras de simpatía hacia el movimiento estudiantil.89
A modo de conclusión: consecuencias sociales
y políticas del movimiento
Se puede concluir que las características principales del movimiento de
lucha contra ALCOA son las de haber sido amplio y diverso en lo ideológico y
político, liderado y construido por el movimiento estudiantil universitario. Fue
88 Sobre las actividades violentas contra el movimiento, ver la denuncia del PVP: Libertad,
“Detrás del escenario del 24 de abril”, 1 de mayo de 1970, 3. Se señala que intentaron agredir
a miembros del PVP, pero sí “golpearon a varios obreros y estudiantes”.
89 La Nación, “Campo pagado. Cámara de Comercio de Costa Rica. Nuestro criterio sobre la
contratación con ALCOA”, 15 de abril de 1970, 76. La Nación, “Campo pagado. Comité
Pro Defensa Explotación Laterítica de Pérez Zeledón”, 19 de abril de 1970, 25. La Nación,
“Reproducción pagada, por el Comité Pro Defensa Explotación Laterítica de Pérez Zeledón,
del Editorial del Eco Católico, del domingo 5 de abril”, 22 de abril de 1970, 26. Había seña-
lamientos de que este Comité era financiado por los propios representantes de ALCOA: La
Nación, “Al señor Diputado Carmona Benavides y al Comité Pro Explotación Laterítica de
Pérez Zeledón”, 21 de abril de 1970, 24. El Eco Católico, por un lado publica dicho editorial
con los puntos de vista más complacientes que se esgrimían en favor del contrato-ley, pero a
la vez hay otro editorial en favor de la protesta social, lo que estaría mostrando una dualidad
de opiniones al interior de ese medio eclesiástico o de la Iglesia costarricense en su conjunto,
sobre este tema, el cual se titula “Los jóvenes” y que fuera reproducido en el folleto Comisión
Costarricense Pro-democracia y Libertad, Una jornada patriótica.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 119
José Manuel Cerdas Albertazzi
relativamente extenso en el tiempo, pues se desarrolló a lo largo de un año,
no fue una movilización de tres días ante la Asamblea Legislativa, y menos se
reduce a los disturbios del último de esos días, como a veces se tiende a evocar.
Dada su amplitud, su línea discursiva y de protesta fue moderada, dirigida a
convocar a amplios sectores de la sociedad costarricense; pero también fue
activa y beligerante.
Todo parece indicar que las actitudes del Gobierno y de la prensa crearon
un distanciamiento importante con respecto a los movilizados, particularmente
durante el último mes, lo que trajo como consecuencia la radicalización
de un sector de ellos. Casi desde el principio no fueron adecuadamente
escuchados por las autoridades nacionales, fueron reprimidos desde inicios
de abril, se intentó estigmatizarlos mediante estereotipos político-ideológicos
propagandísticos; se intentó descalificarlos como ciudadanía joven y pensante
mediante actitudes y discursos excluyentes, adultocéntricos y paternalistas; se
les trató como agentes desestabilizadores y enemigos del país. La gran mayoría
estudiantil que protestó no era militante de izquierda, ni muy radical; pero
como reacción al desenlace y a la actitud cerrada del Gobierno y la prensa,
una buena parte de ella más bien comenzó a asumir posiciones cuestionadoras
al sistema establecido, a interesarse por idearios de izquierda marxista y,
seguidamente, ingresarían a partidos con estas orientaciones en los meses
y años venideros. La intolerancia del Gobierno y la prensa fueron un factor
importante que se sumó a un proceso de radicalización que venía dándose y
que tenía sus raíces en el contexto nacional, regional e internacional, pero que
se habría acelerado por el movimiento en sí, y por cómo concluyó.
Es por ello que, en lo inmediato, si bien el movimiento no alcanzó el
objetivo central, que fue detener la aprobación del contrato-ley, varios de
sus integrantes en sus testimonios han expresado que aquella había sido una
lucha patriótica justa, en contra de una corporación poderosa y un gobierno
que consideraban entreguista, gracias a la cual se pudieron denunciar, ante la
opinión pública nacional, los perjuicios que el país tendría y los muy escasos
beneficios que percibiría. De hecho, buena parte de sus integrantes consideraron
que aquella fue una derrota transitoria y siguieron actuando activamente en
movimientos sociales críticos, si bien, no exclusivamente de izquierda. Es
decir, que el movimiento logró aglutinar una importante fuerza social que
cuestionó la forma de gobernar y el modelo de desarrollo económico y social
del país. El mismo contrato-ley quedó muy desprestigiado: el de ALCOA y la
figura jurídica como tal.
El movimiento fue un catalizador para el resurgimiento y renovación de
la izquierda y de la movilización en Costa Rica, luego de más de dos largos
decenios de proscripción desde la Guerra Civil. Pero aquella corriente político-
ideológica se desarrolló a partir de entonces en un nuevo contexto y con
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Las luchas contra la empresa ALCOA.
Un intento de síntesis interpretativa (1969-1970)
distintas configuraciones: vendría a ser más diversa en términos de orientación
político-ideológica y partidaria, por aproximadamente un decenio y medio.90
A partir de este movimiento no solo surgieron una gama de partidos, sino que
poco a poco se fueron abriendo paso otras formas de movilización social,
los llamados “nuevos movimientos”, como el ambientalismo y el feminismo,
pero estos antecedentes tienen más que ver con los efectos mediatos.
Habría que analizar más detenidamente, en otro estudio, lo que significó
para la evolución del propio movimiento estudiantil la lucha contra ALCOA.
Es indudable que sus consecuencias se vieron reflejadas, no tanto de manera
inmediata, al menos en los resultados de las elecciones de la FEUCR, pues
posiciones ideológicas moderadas siguieron predominando, y solo a partir
de 1974 la izquierda comenzó a ganar elecciones federativas en la UCR. De
igual forma, el socialcristianismo se nutrió de contingentes de estudiantes
que movilizaron, tomando momentáneamente cierta fuerza al interior de
la universidad. En todo caso, el panorama político-electoral universitario
se vio de inmediato enriquecido con la aparición de agrupaciones político-
estudiantiles nuevas, con vínculos hacia una mayor y renovada diversidad de
partidos nacionales, al menos coyunturalmente.91 También, a partir de entonces
y por un cierto período, el movimiento estudiantil colegial tomó mayor auge,
fortaleciéndose significativamente el rol representado por la Federación de
Estudiantes de Segunda Enseñanza (FESE).
En lo mediato, como ya fue indicado, la legislación recogería pocos
años después el descontento que se había venido acumulando en distintos
ámbitos de la opinión pública hacia los contratos-ley y que el movimiento en
cuestión volvió a poner en el tapete de discusión. Este había denunciado tal
figura jurídica, lesiva a la soberanía del país, como anacronismo procedente de
las épocas del enclave ferrocarrilero y bananero, y una manera de contratación
que no llevaba al verdadero desarrollo socio-económico y ambiental.
El PLN sufrió fracturas que no pusieron en peligro su estructura, pero que
indirectamente motivaron la salida de connotados miembros que se acercaron
a posiciones o a organizaciones de izquierda. Al respecto cabe señalar los
90 Para el MRP y el PS, respectivamente: R. Salom, 77-106 y 107-139. Sobre el Frente Popular,
quien tendría su brazo estudiantil universitario en FAENA: González Villalobos, 283.
91 En la celebraciones del 1º aniversario de la lucha contra ALCOA, el ya creado Semana-
rio Universidad, publicó: “Comité Costarricense de la Juventud coordinará actos del 24 de
abril”, 8 de marzo de 1970, 13. La agrupaciones e instancias que se mencionan como partici-
pantes son: la FEUCR, la Juventud Obrera Cristiana (JOC), Movimiento Universidad Joven
(MUJ), FAENA, Juventud Vanguardista Costarricense (JVC), Movimiento Revolucionario
Auténtico (MRA), Movimiento Juvenil Cristiano y Teatro Grupo, lo cual muestra el proceso
que se menciona. Cabe recordar que a lo largo de la década siguiente la izquierda se debilitó
notablemente debido a declives, divisiones y extinciones de partidos.
Revista de Historia N.0 75 • Enero - Junio, 2017 121
José Manuel Cerdas Albertazzi
ejemplos de Carlos Monge Alfaro, Isaac Felipe Azofeifa y Rodrigo Gutiérrez
Sáenz, entre otros; los tres, precisamente firmantes del citado Documento de
Patio de Agua.92
La lucha contra ALCOA introdujo la participación de jóvenes mujeres,
que, si bien no ocuparon los principales puestos dirigentes en la última fase
del movimiento, sí representaron un papel destacado en distintos momentos
de su organización, según lo recogen los testimonios y entrevistas, así como
otras fuentes consultadas. Participaron y lideraron desde las comisiones de la
FEUCR, las asociaciones estudiantiles, la Normal Superior y los gobiernos
colegiales, así como desde otras organizaciones participantes. Intervinieron en
toda la actividad del movimiento, por lo que participaron en la organización, en
las discusiones, en la elaboración de documentos y material propagandístico,
marcharon, vocearon consignas, fueron golpeadas y también encarceladas. Es
decir, que si bien los objetivos del movimiento, por su misma naturaleza, no
conllevó reivindicaciones en favor de la condición de la mujer, sí evidenciaron
y potenciaron la capacidad femenina para integrar y liderar movilizaciones
sociales. Es cierto que los principales conductores del movimiento,
particularmente en las etapas finales de las movilizaciones, lo fueron varones;
a diferencia de lo que ocurriría, treinta años después, en el movimiento de
Lucha contra El Combo liderado por Eva Carazo, una estudiante de la UCR.93
Desde la perspectiva ambientalista, el movimiento contra ALCOA
comportó un objetivo de primer orden: la preocupación de que la actividad
minera “a cielo abierto” alterara muy perjudicialmente los terrenos sujetos
a explotación, si no se tomaban previsiones para exigir a la Compañía la
restauración de los suelos y la reforestación. En todo caso, se apostó por evitar
del todo la actividad extractiva. Esta fue una de las primeras movilizaciones
en el país con este tipo de preocupaciones y pone de relieve los inicios del
objetivo ambiental en la movilización social costarricense.94
92 Se debe mencionar, entre los firmantes, a Manuel Rojas Bolaños y a Paulino González
Villalobos, quienes luego serían destacados científicos sociales con cercanía a partidos o po-
siciones de izquierda. Monge y Azofeifa fueron miembros fundadores del Centro de Estudios
para los Problemas Nacionales, origen organizativo de lo que sería el Partido Liberación Na-
cional. Por ejemplo, Gutiérrez y Azofeifa serían luego candidatos presidenciales de partidos
de izquierda.
93 Entrevista a Raúl Alvarado Sibaja. Por ejemplo, estudiantes de algunos de los centros de
educación media para mujeres, como el Superior de Señoritas, público, y el Saint Clare,
privado, participaron en las manifestaciones durante los días de votación en el parlamento.
94 Gabriel Quesada Avendaño, “Nacimiento del movimiento ecologista y ALCOA”, Sema-
nario Universidad, 12 de mayo de 2010, URL: [Link]
nacimiento-del-movimiento-ecologista-y-alcoa/. A partir de ese año, 1970, con la incipiente
creación del Sistema de Parques Nacionales y mediante luchas sucesivas opuestas a algunas
pretensiones por parte de inversionistas extranjeros de privatizar playas del Pacífico; por
ejemplo, en Manuel Antonio, Quepos. Las reivindicaciones ambientalistas fueron creciendo
entre los sectores juveniles y estudiantiles.
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