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Efectos personales y patrimoniales del matrimonio

El documento describe los efectos personales y patrimoniales del matrimonio en España. Explica los derechos y deberes de los cónyuges, como la convivencia y fidelidad mutua. También cubre temas como el domicilio conyugal, los regímenes económicos matrimoniales como la comunidad de bienes, y los capítulos matrimoniales donde los cónyuges pueden establecer acuerdos sobre sus finanzas.
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Efectos personales y patrimoniales del matrimonio

El documento describe los efectos personales y patrimoniales del matrimonio en España. Explica los derechos y deberes de los cónyuges, como la convivencia y fidelidad mutua. También cubre temas como el domicilio conyugal, los regímenes económicos matrimoniales como la comunidad de bienes, y los capítulos matrimoniales donde los cónyuges pueden establecer acuerdos sobre sus finanzas.
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Los efectos personales y

patrimoniales del
matrimonio
1. Las relaciones personales entre los cónyuges

El matrimonio crea una relación jurídica que tiene su reflejo en el ámbito personal y
patrimonial de cada uno de los cónyuges. El Código Civil describe los derechos y deberes
de los cónyuges, que tienen de la misma manera sin discriminaciones por razones de sexo.
Dichos deberes constituyen el contenido del matrimonio y no admiten ningún pacto.
Cualquier acuerdo de los cónyuges que altere alguno de los deberes establecidos en el
Código Civil es nulo.

2. Los derechos y deberes de los cónyuges

El efecto del matrimonio es el nacimiento de una serie de derechos y deberes que se


desarrollan en el marco de una comunidad. Los deberes son los de la convivencia, ayuda y
socorro mutuo, el deber de respeto, el deber de guardarse fidelidad mutuamente, el deber
de compartir las responsabilidades domésticas y el deber de cuidado y atención de
ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a cargo de los cónyuges (arts.
67 y 68 CC).

Los deberes son incoercibles (su incumplimiento no comporta sanciones económicas). Sin
embargo, algunas sentencias han reconocido con fundamento en el artículo 1902 CC que es
justo indemnizar a uno de los cónyuges o excónyuges cuando en la creencia errónea de que
un hijo era suyo, ha contribuido a su sustento, educación y formación integral. De acuerdo
con esta línea jurisprudencial, si bien la infidelidad conyugal no es indemnizable, sí lo es la
procreación de un hijo extramatrimonial con ocultamiento al cónyuge.

Ahora bien, el que los deberes conyugales sean incoercibles no significa que su
incumplimiento no lleve aparejada consecuencia alguna. Así el incumplimiento puede
provocar la desheredación, la revocación de donaciones o la pérdida del derecho de
alimentos.

Álex Matas Gutiérrez


3. El domicilio conyugal

El domicilio conyugal constituye el lugar de residencia habitual de los cónyuges, donde se


ejercitan los deberes y se cumplen las obligaciones. El domicilio se determina:

a) De común acuerdo (art. 70 CC): es el consentimiento concorde de los cónyuges


sobre el lugar de convivencia. Este acuerdo podrá ser expreso o tácito y está libre
de forma. El domicilio conjugal debe ser único aunque ello no implica que cada
cónyuge, individualmente, posea un domicilio por razones laborales o profesionales.
b) Judicialmente (art. 70 CC): la falta de acuerdo o discrepancia se resuelve por medio
de la intervención judicial. El juez resolverá teniendo en cuenta el interés de la
familia.

4. Relaciones patrimoniales entre cónyuges

4.1 El régimen económico matrimonial

Existen muchos regímenes matrimoniales, aunque su tipología puede resumirse en los tres
tipos siguientes:

a) Comunidad de bienes o sociedad de gananciales: hay una masa de bienes comunes


que se deberá liquidar en el momento de la disolución. Es el régimen legal previsto
en el Código Civil si no hay pacto entre los cónyuges.
b) Separación de bienes: los patrimonios de los cónyuges no se intercomunican y
tienen plena autonomía durante el matrimonio y una vez disuelto. Es el régimen
previsto si no hay pacto entre los cónyuges en Cataluña y Baleares.
c) Participación: es una combinación de los dos tipos descritos.

Para el establecimiento del régimen económico matrimonial rige el principio de libertad de


pacto puesto que el art. 1315 CC establece que el régimen será el que establezcan los
cónyuges en sus capítulos matrimoniales. Conforme al art. 1316 CC, cuando no existan las
capitulaciones o sean ineficaces, el régimen de los cónyuges en el Código Civil será el de
separación de bienes.

El régimen económico que se ostente estará en función de la sujeción de los cónyuges a un


ordenamiento civil u otro. La sujeción de las personas se produce por la vecindad civil. Si
ambos contrayentes tienen la misma vecindad civil, quedará determinado, sin más, el
régimen económico legal (por serles común). En cambio, si los contrayentes poseen distinta
regionalidad, la ley debe dar solución.

En este caso, el Código Civil señala que en defecto de ley personal común en el momento
de contraer matrimonio, los efectos del mismo se regirán por la ley personal o la de
residencia habitual de cualquiera de ellos, elegida por ambos en documento auténtico
otorgado antes de la celebración del matrimonio; a falta de esta elección, por la ley de la

Álex Matas Gutiérrez


residencia habitual común inmediatamente posterior a la celebración, y a falta de dicha
residencia, por la del lugar de celebración del matrimonio.

Una vez fijado el régimen económico, no se alterará por modificaciones posteriores de


regionalidad. Para su cambio, la ley sólo admite la realización de capítulos matrimoniales.

4.2 Régimen primario

Es el conjunto de normas referidas a la economía básica del matrimonio que se aplican con
independencia del régimen económico matrimonial concreto.

4.2.1 La contribución a los gastos familiares

Los cónyuges deben hacer frente con sus bienes a los gastos o cargas familiares (art. 1318
CC). Para que un gasto sea considerado como familiar debe estar destinado al sostén de la
familia (art. 1319 CC).

Un gasto tendrá carácter familiar cuando: a) se dirija a atender a las necesidades ordinarias;
y b) se ajuste al nivel económico de la familia. Son gastos familiares los alimentos que se
originan por las necesidades personales de cada cónyuge, la crianza y educación de los hijos
comunes o de los de un solo cónyuge que convivan con la pareja.

4.2.2 La gestión doméstica y la responsabilidad por deudas familiares

Cualquiera de los cónyuges puede llevar a cabo actos dirigidos a atender las necesidades
de la familia. Si se trata de cónyuges sometidos a un régimen de comunidad de bienes,
frente a terceros responden los bienes comunes y, si estos últimos no existieran, o cuando
fueran insuficientes, responden de forma solidaria los bienes propios del cónyuge que
contrajo la deuda y subsidiariamente los del otro cónyuge. Si un cónyuge ha pagado
exclusivamente una deuda familiar sobre la que existe la obligación de contribución
conjunta, tendrá derecho a que se le reembolse aquella parte que pagó de más. Si el gasto
no tiene carácter de familiar sólo responde del mismo el cónyuge que ha contraído la deuda.

4.2.3 La vivienda familiar

Se considera vivienda familiar aquel local donde los cónyuges tienen establecido el
domicilio a que se refiere el art. 70 CC (domicilio conyugal). Por tanto, deben excluirse los
locales que no sirvan de residencia habitual, como las segundas residencias y los locales
usados por un cónyuge en el ejercicio de su profesión o actividad empresarial.

La vivienda familiar goza de una protección especial. El art. 1320 CC exige el


consentimiento de ambos cónyuges (el titular y el no titular) para poder disponer
válidamente del derecho sobre la vivienda familiar, con independencia de cuál sea el
régimen de bienes del matrimonio. La protección del cónyuge no titular se obtiene por
medio de la exigencia de que concurra su consentimiento en el acto de disposición. El acto
de disposición a título oneroso llevado a cabo sin el consentimiento del otro cónyuge es
Álex Matas Gutiérrez
anulable. El acto de disposición a título gratuito llevado a cabo sin el consentimiento del
otro cónyuge es nulo.
4.2.4 Los derechos de predetracción en caso de disolución del matrimonio por
muerte de uno de los cónyuges

La ley atribuye al cónyuge sobreviviente algunos bienes que formaban parte del patrimonio
común, con independencia de cuál sea el destino de la sucesión. La ropa, los muebles y los
utensilios domésticos, que constituyen el menaje del hogar, se entregan siempre al cónyuge
sobreviviente, según establece el art. 1321 CC. Se excluyen las joyas, los objetos artísticos
y los que tengan un valor extraordinario. Se exige que los cónyuges no estén separados
judicialmente o de hecho.

5. Los capítulos matrimoniales

Es el contrato por medio del cual los cónyuges pueden llevar a cabo los pactos que
consideren convenientes en relación con los efectos básicamente patrimoniales de su
matrimonio. En las capitulaciones, los cónyuges pueden establecer el régimen económico o
cualquier otra disposición por razón de matrimonio. Pueden otorgarse antes o durante el
matrimonio (art. 1326 CC). Los capítulos no serán eficaces si no se contrae matrimonio en
el plazo de un año.

Los capítulos deben otorgarse en escritura pública. Deben mencionarse su existencia junto
a la inscripción del matrimonio en el Registro Civil y cuando resulten afectados bienes
inmuebles, deberá hacerse constar también en el Registro de la Propiedad o Registro
Mercantil si fuera el caso.

6. El régimen económico matrimonial

6.1 El régimen de sociedad de gananciales

6.1.1 El régimen de gananciales: concepto y naturaleza

Es el régimen aplicable de forma supletoria en los territorios sometidos al Código Civil. Así,
el art. 1316 del Código dice que "si no existen capitulaciones o cuando estas últimas sean
ineficaces, el régimen será el de la sociedad de gananciales".

Conforme al art. 1344 CC: "por medio de la sociedad de gananciales se hacen comunes para el
marido y la mujer las ganancias o beneficios obtenidos indistintamente por cualquiera de ellos, y
que les serán atribuidos a partes iguales al disolverse aquella sociedad". Estamos ante una masa
patrimonial común que se asimila a la llamada comunidad germánica.

La particularidad de este régimen reside en que los bienes de los cónyuges se distribuyen
en tres masas patrimoniales: las dos masas de bienes privativos y la masa de bienes
gananciales. Hasta el momento de la liquidación del régimen, los bienes gananciales
pertenecen a los cónyuges en su conjunto, sin atribución de cuotas concretes. Al disolverse
Álex Matas Gutiérrez
el régimen, los beneficios se comparten por mitades entre los cónyuges. Si se han utilizado
fondos privativos para adquirir un bien ganancial, habrá de reembolsarse las cantidades. Si
se han utilizado fondos gananciales para adquirir un bien privativo de un cónyuge, éste
estará obligado a reintegrar el valor utilizado al patrimonio común.

6.1.2 Patrimonios concurrentes

Bienes privativos: el art. 1346 CC establece una lista y señala cuáles son los bienes privativos
de cada uno de los cónyuges:

a. Los bienes que se hubieran podido adquirir con anterioridad a la constitución del
régimen.
b. Los que adquiera después por título gratuito a partir del nacimiento del régimen sea
por actos inter vivos o mortis causa.
c. Los adquiridos a costa o en sustitución de bienes privativos aunque la sustitución se
realice a partir del matrimonio.
d. Los adquiridos por derecho de retracto que pertenecen a uno solo de los cónyuges.
e. Los bienes y derechos patrimoniales inherentes a la persona y los no transmisibles
inter vivos (derechos personalísimos).
f. La ropa y los objetos de uso personal que no sean de un valor extraordinario aunque
se hayan adquirido a partir del nacimiento del régimen y por medio del caudal común.
g. Los instrumentos necesarios para el ejercicio de una actividad profesional u oficio
aunque se hayan adquirido a partir del nacimiento del régimen y por medio del caudal
común.

El art. 1349 CC considera privativo el derecho de usufructo o de pensión perteneciente a


uno de los cónyuges, atribuyendo carácter ganancial a los frutos, pensiones o intereses
devengados durante el matrimonio. El art. 1352 CC establece que son privativos las
acciones, títulos o participaciones sociales suscritos como consecuencia de la titularidad de
derechos privativos. El art. 1359 CC establece que son privativos las edificaciones,
plantaciones y cualesquiera otras mejoras que se realicen en los bienes privativos. El art.
1361 CC establece una presunción de pertenencia a la sociedad de bienes gananciales,
aunque, como tal presunción, puede ser destruida por medio de la oportuna prueba en
contra (es suficiente la confesión del otro cónyuge).

Bienes gananciales: el art. 1347 CC elabora un listado de bienes gananciales:

a. Todos los ingresos obtenidos en virtud de una actividad laboral, profesional o


comercial se considerarán bienes gananciales.
b. Los frutos, las rentas o los intereses que produzcan tanto los bienes privativos como
los gananciales. Todo lo que produzca cualquiera de los bienes de los cónyuges se
convierte automáticamente en ganancial.
c. Los adquiridos a título oneroso por medio del caudal común, tanto si se hace la
adquisición para la comunidad, como si se lleva a cabo para uno de los esposos.
d. Los adquiridos por derecho de retracto de bienes gananciales.

Álex Matas Gutiérrez


e. Las empresas y los establecimientos constituidos durante la vigencia de la sociedad
por cualquiera de los cónyuges a cargo de los bienes comunes

El art. 1351 CC prevé el supuesto de los beneficios obtenidos en el juego, que nuestro
ordenamiento jurídico considera como bienes gananciales. Los arts. 1356 y 1357 del Código
civil establecen el régimen de los bienes comprados a plazos por uno de los cónyuges. Si
los bienes se compran antes de que empiece a regir la sociedad de gananciales, tendrán el
carácter de privativo.

6.1.3 Cargas y responsabilidad de los bienes gananciales

La sociedad no tiene personalidad, por lo que, en sentido estricto, no puede contraer


deudas. Son los cónyuges los que son deudores. Ahora bien, si la deuda se ha contraído
para atender cuestiones de la sociedad, sus bienes se deberán utilizar para el pago.

Cargas o pasivo del patrimonio ganancial: son los gastos que se encuentran a cargo de la
sociedad y que constituyen su pasivo. El art. 1362 CC señala que "estarán a cargo de la
sociedad de gananciales los gastos que se originen por una de las causas siguientes" y enumera
en sus cuatro apartados: 1) Los derivados del mantenimiento de la familia; 2) Los gastos
generados por la adquisición, la tenencia o el disfrute de los bienes comunes; 3) Los
derivados de la administración ordinaria de los bienes privativos; y 4) Los derivados de la
explotación regular de los negocios o de la profesión.

Responsabilidad del patrimonio ganancial: es el patrimonio que deberá responder frente al


acreedor por el incumplimiento de las obligaciones contraídas por un cónyuge o por ambos:

De las deudas contraídas por ambos cónyuges responderán los bienes gananciales.
También responderán frente al acreedor los bienes privativos del cónyuge
contratante en virtud de la responsabilidad universal recogida en el art. 1911 CC. Los
bienes privativos del otro cónyuge, si consintió pero no fue parte de la relación
contractual, no quedaran afectados.

De las deudas contraídas por un solo cónyuge en el ámbito imputable a la sociedad


responderán solidariamente los bienes de la sociedad. ¿Cuándo una deuda es de la
sociedad conyugal? Cuando derive del ejercicio de la potestad doméstica o del
ejercicio de la profesión arte u oficio y en la administración ordinaria de los bienes
privativos. contratante.

De las deudas propias de cada cónyuge responderán sus bienes privativos. Son
deudas de juego pendientes de pago y gastos de alimentos de hijos no comunes que
no vivan en el domicilio conyugal (si viven en el domicilio conyugal se consideran
cargas familiares y por lo tanto a cargo de los bienes gananciales).

6.1.4 Disposición y administración de los bienes gananciales

Álex Matas Gutiérrez


La administración y disposición de los bienes privativos corresponde en exclusiva al
cónyuge titular de los mismos. Solo respecto de la vivienda habitual y los muebles de uso
ordinario se impone al cónyuge propietario la limitación del art. 1320 CC.

Respecto de los bienes gananciales o comunes, al carecer los cónyuges de una cuota por
mitad sobre cada bien, no es posible la disposición aislada de esa mitad, cómo se permite
en la comunidad ordinaria (art. 399 CC). Para la gestión de los bienes gananciales, el Código
civil ha establecido un régimen especial.

Gestión conjunta: los actos de gestión y de disposición sean realizados por ambos cónyuges
conjuntamente. Éste es el principio general que rige la gestión de los bienes gananciales: la
actuación conjunta. ¿Qué sucede si un cónyuge efectúa un acto de disposición respecto de
un bien ganancial sin contar con el consentimiento de su consorte o la supletoria
autorización judicial? Si el acto de disposición es a título oneroso, el acto podrá ser anulado
a instancia del cónyuge cuyo consentimiento se ha omitido, si el acto de disposición es a
título gratuito, el acto será nulo.

Gestión individual: Para el funcionamiento diario, o por razones de urgencia, la ley autoriza
a cualquiera de los cónyuges para actuar de forma indistinta y separada. El caso más
paradigmático es el del ejercicio de la potestad doméstica.

6.1.5 Disolución

El Código Civil articula dos series de causas de disolución: 1) Cuando hay un acontecimiento
que opera automáticamente la disolución; 2) La presencia de determinados acontecimientos
autoriza a uno de los cónyuges a pedir el cese de la comunidad.

A la primera categoría corresponde el art. 1392 CC:

a. Cuando el matrimonio se disuelva.


b. Cuando el matrimonio sea declarado nulo
c. Cuando se acuerde la separación legal de los cónyuges
d. Cuando los cónyuges convengan un régimen diferente. La extinción se produce en
el mismo momento en que se produzca cualquiera de los supuestos de hecho.

A la segunda categoría corresponde el art. 1393 CC:

a. Si el otro cónyuge ha sido judicialmente incapacitado, declarado pródigo, ausente o


en concurso de acreedores, o condenado por abandono de familia, bastando para
que el juez acuerde la disolución que el cónyuge demandante presente la
correspondiente resolución judicial
b. Si el otro cónyuge ha realizado por sí solo actos dispositivos o de gestión patrimonial
que entrañen fraude, daño o peligro para los derechos del otro en la sociedad
c. Si los cónyuges llevan separados de hecho más de un año
d. Si el otro cónyuge ha incumplido grave y reiteradamente el deber de informar sobre
la marcha y rendimientos de sus actividades económicas.

Álex Matas Gutiérrez


6.1.6 Liquidación

Una vez se disuelve una comunidad, se procede a su liquidación. Las operaciones de


liquidación requieren que se conozca con exactitud los bienes patrimoniales. Por ello es
necesario llevar un inventario. La composición del activo y el pasivo se refiere únicamente
a los bienes gananciales y no a los privativos de cada cónyuge.

El activo estará formado por (art. 1397 CC):

1. Los bienes gananciales existentes en el momento de la disolución


2. El importe actualizado del valor que tenían los bienes al ser enajenados
fraudulentamente
3. El importe actualizado de las cantidades pagadas por la sociedad que estuvieran a
cargo de un cónyuge.

Por su parte, se incluirían en el pasivo (art. 1398 CC):

1. Las deudas pendientes a cargo de la sociedad.


2. El importe actualizado de los bienes privativos gastados en interés de la comunidad.
3. El importe actualizado de las cantidades que la comunidad deba a cualquiera de los
cónyuges.

Una vez elaborado el inventario, se debe proceder a la satisfacción de las deudas existentes.
Es preciso empezar por los créditos alimentarios, que siempre tendrán preferencia.
Seguidamente, se procederá al abono de los demás créditos que tienen los acreedores. Por
último se procederá a realizar los reintegros a favor de los cónyuges. La última operación
de liquidación consiste en la adjudicación de los bienes gananciales remanentes y la
adjudicación de los lotes correspondientes a partes iguales a cada uno de los cónyuges o, si
es el caso, a los herederos.

6.2 El régimen de separación de bienes

Es un sistema opcional del Código Civil que se inicia:

a) Cuando así lo hubieran convenido los cónyuges en los capítulos matrimoniales.


b) Cuando los cónyuges hubieran excluido el régimen de gananciales.
c) Cuando, constante el matrimonio, se extinga el régimen de gananciales o el de
participación.

La celebración del matrimonio no produce ningún efecto ni ninguna consecuencia


en relación con la titularidad de los bienes que pertenecían a cada
uno de los cónyuges en el momento de la celebración del matrimonio, ni en
relación con los que adquieran durante el mismo.

Coexisten dos patrimonios; el de cada uno de los cónyuges. cada uno conserva la propiedad
de sus propios bienes. Sin embargo, cuando no pueda probarse el título (no se disponga del

Álex Matas Gutiérrez


mismo o haya desaparecido), la ley, en concreto el artículo 1441 CC, establece la presunción
de que pertenecen a ambos cónyuges en comunidad pro indiviso (a ambos por mitad).

6.3 El régimen de participación

Es un sistema mixto que intenta conciliar las ventajas del régimen de sociedad de
gananciales y el régimen de separación de bienes. El régimen de participación se ha
establecido como opcional. De hecho, constituye un sistema convencional puro, puesto que
ni siquiera se impone si no hay pacto. Por tanto, sólo es posible si lo han constituido las
partes en las capitulaciones correspondientes.

Una vez constituido el régimen, funciona como uno de separación, lo que implica que cada
cónyuge administra y dispone libremente de sus propios bienes. En otras palabras, cada
cónyuge ostenta la propiedad, el disfrute, la administración y la libre disposición de sus
bienes. Esta regla tiene un límite genérico, como consecuencia de esta comunicación que
se producirá cuando se liquide el régimen, y es la imposición de un deber genérico de
información recíproca sobre la gestión del propio patrimonio. No se trata de que el otro
pueda fiscalizar lo que uno hace, pero sí que pueda preservar su derecho a participar en ello.

Álex Matas Gutiérrez

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