El matrimonio
1. El sistema matrimonial
Se conoce como sistema matrimonial el sistema por medio del cual el Estado determina las
formas de matrimonio válidas para producir sus efectos. El derecho español tiene un sistema
matrimonial único con una pluralidad de formas. Se puede elegir la forma civil y una de las
religiosas en los términos admitidos en la legislación del Estado, de acuerdo con los art. 49
y 59 CC. La unidad del sistema comporta que cualquier matrimonio celebrado en las formas
admitidas por el Estado en el art. 49 CC produzca los mismos efectos. El sistema
matrimonial español admite dos formas de matrimonio:
a) El celebrado de forma civil, previsto en el art. 49 CC.
b) El celebrado de forma religiosa, previsto en el art. 49.2 CC.
2. La promesa de contraer matrimonio
De acuerdo con el art. 45 CC, sólo existe matrimonio cuando se ha formulado el
consentimiento matrimonial correspondiente. Si, en uso de la libertad de contraer o no
matrimonio, uno de los futuros contrayentes decide incumplir la promesa, no existen más
consecuencias que el resarcimiento de los daños causados por dicho incumplimiento, que
se convierte en una indemnización por los daños y perjuicios si se han hecho gastos o
contraído obligaciones en consideración al matrimonio proyectado (art. 43 CC). Para que
la acción de indemnización proceda, es necesario:
• Que exista una promesa cierta de matrimonio y, por tanto, probada.
• Que se produzca un incumplimiento de la promesa sin causa.
• Que la prueba del incumplimiento corra a cargo de quien lo sufre y la prueba de la
causa de quien incumple.
• Que el promitente sea mayor de edad o menor emancipado.
3. La capacidad para contraer matrimonio
El art. 32.2 CE exige que el Estado determine los requisitos para contraer matrimonio. No
se pueden imponer restricciones que estén prohibidas por la Constitución, como la raza o
la religión.
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3.1 Capacidad, prohibiciones, impedimentos
El art. 46 CC se refiere a la que se puede denominar aptitud absoluta para contraer matrimonio,
de manera que los menores de dieciocho años no emancipados y quienes estén casados
previamente y su matrimonio no se haya disuelto no podrán casarse con nadie.
El art. 47 CC establece una aptitud relativa, de manera que aquellos que son plenamente
capaces de contraer matrimonio, de acuerdo con el art. 46 CC, no pueden hacerlo con otra
persona determinada, o bien por el parentesco que les une o por haber sido condenado por
la muerte del cónyuge o persona con la que hubiera estado unida por análoga relación de
afectividad a la conyugal de cualquiera de ellos.
La doctrina tradicional se refiere a los impedimentos, en el sentido de que existen
determinados obstáculos legales que impiden la validez del matrimonio.
a) La edad. Pueden contraer matrimonio los mayores de dieciocho años y los menores
de esta edad que estén emancipados.
b) Vínculo previo. El matrimonio está prohibido a quienes ya están casados, El
matrimonio anterior, que impide el nuevo, posee plenos efectos por el hecho de
haberse contraído válidamente.
c) Parentesco. Está prohibido el matrimonio a los parientes en línea recta (padres,
hijos, etc.). Asimismo, está prohibido el matrimonio entre los parientes en línea
colateral por consanguinidad hasta el tercer grado; es decir, entre tíos, hermanos y
sobrinos. No obstante, el juez puede autorizar el matrimonio de parientes en el tercer
grado de consanguinidad (dispensa).
d) Crimen. No pueden contraer matrimonio entre sí aquellos que hayan sido
condenados como autores o cómplices de la muerte intencional del cónyuge de
cualquiera de ellos o de la persona con la que hubiera estado unida por análoga
relación de afectividad a la conjugal.
e) El sexo. Hasta el año 2005, el matrimonio consistía en la unión estable de un hombre
y una mujer para constituir una plena comunidad de vida. Tras la reforma operada
en nuestro Código civil por la Ley 13/2005, de 1 de julio, es también matrimonio la
unión estable de personas del mismo sexo.
4. La celebración del matrimonio
El art. 45.1 CC proclama que el matrimonio no existe sin el consentimiento matrimonial.
Nos encontramos frente a un requisito de validez, cuya ausencia determinará la nulidad de
aquel matrimonio en que no concurra.
4.1 Consentimiento matrimonial
El consentimiento matrimonial es un consentimiento real y formal sobre los derechos y
obligaciones que constituyen la esencia del matrimonio. El consentimiento matrimonial se
caracteriza por ser un consentimiento típico que da lugar a un acto tipificado en el Código
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Civil. Es preciso que el consentimiento para contraer matrimonio se exprese en el momento
de la celebración. Existen circunstancias que pueden afectar al consentimiento:
4.1.1 Circunstancias personales
a) La edad. Solo pueden contraer matrimonio los mayores de dieciocho años y los
menores de esta edad que estén emancipados.
b) La enfermedad mental. La enfermedad mental no es una causa de invalidez
matrimonial por sí misma, aunque puede impedir que se entienda que el
consentimiento se presta válidamente cuando quien se casa no se encuentra en
perfecto uso de sus capacidades mentales. La capacidad natural de querer y
entender la unión es un requisito de validez del matrimonio. Si alguno de los
contrayentes estuviere afectado por deficiencias o anomalías psíquicas, se exigirá
dictamen médico sobre su aptitud para prestar el consentimiento. Por consiguiente,
el derecho español no prohíbe el matrimonio a los enfermos mentales, sino que
exige que se acredite la capacidad para prestar el consentimiento. Si la opinión
médica es favorable a la aptitud del enfermo mental para contraer matrimonio, se
autorizará y el matrimonio será válido. Si quien tramite el expediente
prematrimonial no exige el dictamen médico previsto en el art. 56 CC, el matrimonio
será válido. Con dictamen médico o sin él, en ningún caso se excluye el ejercicio de
una posterior acción judicial de nulidad.
4.1.2 Vicios del consentimiento
a) El error (art. 73.4 CC): sólo se considera vicio matrimonial si recae en la persona del
otro contrayente, ya sea sobre su identidad o sobre las cualidades personales que
dieron lugar a la prestación del consentimiento. Se incluyen las físicas y psíquicas
del otro cónyuge, y se entienden incluidas causas tales como las enfermedades, las
desviaciones sexuales que impidan el desarrollo de la vida conyugal, la impotencia
o las toxicomanías.
b) El miedo o la coacción graves (art. 73.5 CC): incluye la coacción física como la moral
y pueden provenir de causas externas provocadas por el otro cónyuge o por terceras
personas.
4.1.3 Falta de consentimiento
La falta de consentimiento matrimonial determina la nulidad del matrimonio. Hay falta de
consentimiento cuando:
a) El consentimiento no se prestó de forma consciente.
b) Revocación del poder (falta el consentimiento en el momento de celebración del
matrimonio)
c) El consentimiento carece de contenido:
- Declaración iocandi causa: declaración “hecha en broma”.
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- Declaración efectuada bajo reserva mental: cuando la verdadera intención de
uno de los contrayentes es no asumir las consecuencias que derivan del
consentimiento matrimonial prestado.
- Declaración simulada: ambos contrayentes prestan su consentimiento a un
matrimonio que realmente no desean, y que contraen con otras finalidades,
como puede ser para que uno de ellos adquiera la nacionalidad del otro
(matrimonio de complacencia).
4.2 La forma de la prestación del consentimiento
El matrimonio no es un negocio puramente consensual, puesto que el consentimiento debe
expresarse por medio de las formas admitidas en el sistema matrimonial español. La forma
se requiere ad solemnitatem.
4.2.1 Matrimonio de forma civil
El matrimonio se podrá celebrar a elección de los contrayentes ante:
a) El juez encargado del Registro Civil y los jueces de paz por delegación de aquel.
b) El alcalde del municipio donde se celebre el matrimonio o concejal en quien este
delegue.
c) El letrado de la Administración de justicia o notario libremente elegido por ambos
contrayentes que sea competente en el lugar de celebración.
d) El funcionario diplomático o consular encargado del Registro Civil en el extranjero.
El trámite para llegar a la celebración se denomina expediente matrimonial. El
expediente se inicia con la presentación de un escrito por parte de cualquiera de los futuros
cónyuges. En el escrito debe constar la identidad de los contrayentes; la de los anteriores
cónyuges de cada uno de los mismos, si los hubiera; la declaración de que no existe ningún
impedimento para el matrimonio; el funcionario o autoridad elegido para la celebración, y
el pueblo donde han vivido los últimos dos años. A continuación, se publicarán edictos y
proclamas con el fin de darlo a conocer a los interesados.
El expediente acabará con la aprobación o denegación para la celebración del matrimonio.
Resuelto favorablemente el expediente matrimonial por el encargado del Registro Civil, el
matrimonio deberá celebrarse ante el juez, alcalde o funcionario correspondiente al
domicilio de cualquiera de los contrayentes y dos testigos mayores de edad.
En la ceremonia, quien autorice el matrimonio debe leer los art. 66, 67 y 68 CC, que
contienen los derechos y deberes de los cónyuges. Seguidamente, preguntará a los
contrayentes si consienten en contraer el matrimonio y si ambos contestan afirmativamente,
declarará que quedan unidos en matrimonio.
El matrimonio celebrado ante el encargado del Registro Civil, Juez de Paz, alcalde o
concejal en quien este delegue o ante el secretario judicial se hará constar en acta; el que se
celebre ante notario constará en escritura pública. Extendida el acta o autorizada la escritura
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pública, se entregará a cada uno de los contrayentes copia acreditativa de la celebración del
matrimonio y se remitirá por el autorizante, en el mismo día y por medios telemáticos,
testimonio o copia autorizada electrónica del documento al Registro Civil para su
inscripción, previa calificación del Encargado del Registro Civil.
4.2.2 Matrimonio celebrado de forma religiosa
El matrimonio se puede celebrar válidamente en España utilizando una forma religiosa (arts.
59 y 60 CC). El matrimonio celebrado en una forma religiosa legalmente prevista producirá
efectos civiles. No obstante, es preciso que dicha forma pertenezca a una confesión religiosa
que esté inscrita y reconocida por el Estado.
En este momento, están reconocidos los matrimonios celebrados de forma religiosa que
pertenecen a la religión católica, evangélica, judía e islámica. El reconocimiento de efectos
civiles del matrimonio celebrado de acuerdo con las formas previstas por estas religiones,
exige que el consentimiento matrimonial se manifieste ante el ministro de culto respectivo.
4.3 Matrimonio por poder
El consentimiento matrimonial es un consentimiento personalísimo que debe ser otorgado
por los propios contrayentes y de una forma directa. No obstante, el art. 55 CC admite la
celebración matrimonial por medio de apoderado; es decir, utilizando un poder de
representación. Los requisitos de validez son:
a) Se trata de un poder especial que se debe otorgar en forma auténtica y, por lo
general, notarial en el que se expresará la identidad de los contrayentes y los datos
de identificación personal del apoderado.
b) Se trata de un poder unilateral. Nuestra ley sólo admite que pueda ser utilizado por
uno de los contrayentes; el otro debe estar presente.
c) Es necesario que el otorgante resida en distrito o demarcación distinta a la del
funcionario autorizante.
d) Sólo cabe el apoderamiento para el acto mismo de la prestación del consentimiento
y limitado a dicho efecto. El apoderado es únicamente un nuncio o mensajero.
e) Es necesario que en el expediente matrimonial se haya autorizado la celebración del
matrimonio en dicha especialidad.
El apoderamiento es revocable. Si el poder está revocado, el matrimonio es nulo por falta
de consentimiento matrimonial.
5. Inscripción en el Registro Civil
Se requiere la inscripción del matrimonio en el Registro Civil puesto que ello constituye la
prueba del estado civil de las personas. La eficacia de la inscripción se produce
fundamentalmente ante terceros.
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Cuando se trate de un matrimonio civil, extendida el acta o autorizada la escritura pública
de la celebración del matrimonio, se remitirá por el autorizante testimonio o copia
autorizada electrónica del documento al Registro Civil para su inscripción, previa
calificación por el encargado de este.
Cuando el matrimonio se ha contraído de forma religiosa, la inscripción de este matrimonio
en el Registro Civil se efectúa con la presentación del certificado del ministro de la religión
que lo ha autorizado y que acredita que se ha celebrado el matrimonio.
6. Otras modalidades de matrimonio
El matrimonio secreto: es aquel que se celebra sin publicidad. Puede ser autorizado por el
Ministerio de Justicia cuando concurran circunstancias excepcionales. Se inscribe en un
libro especial del Registro Civil y la inscripción es secreta.
El matrimonio en peligro de muerte: es aquel que se celebra cuando uno de los contrayentes
o ambos se encuentran en peligro de muerte por encontrarse gravemente enfermos o en
una situación de peligro inminente. No requiere la formación de expediente previo,
permitiéndose su celebración, en defecto del juez, por el oficial o jefe superior inmediato
respecto de los militares en campaña o por el capitán o comandante de una nave o
aeronave.
7. Matrimonio de españoles en el extranjero y
reconocimiento de matrimonios extranjeros
El matrimonio se puede celebrar en el consulado español correspondiente si se trata de
españoles que quieren contraer matrimonio en el extranjero o cuando uno de los
contrayentes sea español.
Si los dos son extranjeros, el matrimonio puede celebrarse en España, de acuerdo con la ley
española o de acuerdo con su ley personal (art. 50 CC). esta opción sólo cabe cuando ambos
son extranjeros y no en los matrimonios mixtos (extranjero/español).
La Resolución de la DGRN de 29 de julio de 2005, sobre matrimonios civiles entre personas
del mismo sexo, ha sentado el criterio de que "el matrimonio celebrado entre español y
extranjero o entre extranjeros residentes en España del mismo sexo será válido, por
aplicación de la ley material española, aunque la legislación nacional del extranjero no
permita o no reconozca la validez de tales matrimonios”.
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