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Dinámica de Ajuste en Política Monetaria

Este documento discute la influencia de los juicios de valor en la selección de fines y medios en el proceso de toma de decisiones políticas. Señala que los juicios de valor podrían influir tanto en la selección de fines como a lo largo de todo el proceso, por lo que separar fines y medios puede ser complejo. También menciona que considerar que los juicios de valor solo influyen en la selección de fines llevaría a una visión simplista en la que el rol del político se reduciría al rol técnico de dar soluc
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Dinámica de Ajuste en Política Monetaria

Este documento discute la influencia de los juicios de valor en la selección de fines y medios en el proceso de toma de decisiones políticas. Señala que los juicios de valor podrían influir tanto en la selección de fines como a lo largo de todo el proceso, por lo que separar fines y medios puede ser complejo. También menciona que considerar que los juicios de valor solo influyen en la selección de fines llevaría a una visión simplista en la que el rol del político se reduciría al rol técnico de dar soluc
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POLÍTICA MONETARIA : LA DINÁMICA DE AJUSTE

BCR determina la cantidad nominal de dinero, pero la gente determina : el valor real del dinero
(mediante sus decisiones de mantener o gastar dinero); y la velocidad de circulación del dinero
(dado el volumen de producción).
 W´(t) = W*(t) - W(t)...........................................1 siendo W velocidad real; W* velocidad
deseada;  demora en ajustar W a W*. A menor ; mayor es la rapidez de ajustar.

ß ´*(t) = (t) - *(t) ..........................................2 siendo * inflación prevista ;  inflación


corriente; ß demora en ajustar *a  ( o existe demora en ajustar la inflación prevista a la
inflación corriente o demora en ajustar las expectativas inflacionarias). Si ß = 0 ese ajuste es
instantáneo y *= .

Velocidad deseada es función lineal de inflación prevista


W*(t) = a*(t) + b ...............................................3

Dada la ecuación cuantitativa (t) + W(t) =  (t)+ (t) Si (t) =   W(t) = 0 ; (t) = 0 tenemos (t) = 

(t)   modifica la velocidad real W(t) es decir


W´(t) = (t) -  ....................................................4
ESTABILIDAD DEL SISTEMA ECONÓMICO : Trayectoria temporal de *

Reemplazar W* de 3 en 1
W´ = ( a* + b ) – W…….....................................................…i
Reemplazar  de 2 en 4
W´ = ( *´ + * ) – .………...........................................……ii

Reemplazar W´ de ii en i
 (*´ + * - ) = a* + b – W.....................................…. Derivando
*´´ + *´ = a*´ - W´………………….......................iii

Reemplazar W´ de ii en iii
*´´ + *´ = a*´ - ( *´ + * -  )
La ecuación diferencial
*´´ + (  +  – a )*´ + * =  con ecuación característica

R2 + ( +  - a)R + 1 = 0 tiene raíces


− ( +  − a )  ( +  − a ) 2 − 4
R1.2 =
2
Trayectoria temporal de W

Reemplazar  de 4 en 2
*´ = ( W´ +  ) - *………………………...…..………………………………….…..iv
Reemplazar W* de 3 en 1
W´ = ( a* + b ) – W………………………..………………………….…….v
Derivando v
W´´ = a*´ - W´ …………………………..…….……………………...................….vi

Reemplazar *´ de vi y * de v en iv

 [ ( W´´ + W´ ) / a ] = W´ +  - [ ( W´ - b + W ) / a ]
La ecuación diferencial
W´´ + (+ -a)W´ + W = a +b con ecuación característica

R2 + (+-a)R+1 = 0 tiene raíces


− ( +  − a)  ( +  − a) 2 − 4
R1.2 =
2
Trayectoria Temporal de * , w
Las 2 ecuaciones diferenciales tienen solución asintóticamente estable si  + ß > a.
Las fuerzas externas ( + ß – a )² < 4ß originan un amortiguamiento oscilante de la
trayectoria temporal al aproximarse al equilibrio, ver figura 1a y 1b.
W(t) Figura 1
π*(t)

t t
1a 1b

Las fuerzas externas (+ß-a)² > 4 ß originan un amortiguamiento exponencial de la


trayectoria temporal al aproximarse al equilibrio, ver figura 2a y 2b.
W(t)
π*(t)
Figura 2

t t
2a 2b
Ejercicios Propuestos

Halle las trayectorias temporales de *(t) y W(t)

1.  =   ß = 1/2 , a = 1/2 , b = 1 ,  = 10 ; *(0) = 1 ; *´(0) = 2

2.  =   ß = 1/10 , a = 1/20 , b = 1 ,  = 10 ; W(0) = 2 ; W´(0) = 1


Reducción gradual de la expansión monetaria
Es la reducción de  en forma proporcional a , de acuerdo a la ecuación diferencial
 ´(t) = - (t) …………….... 13 siendo  >0 demora del proceso de estabilizar precios.
Reemplazando W´ de 4 Modificado W´(t) = (t) - (t) y W* de 3 ambos en 1
 (  -  ) = ( a* + b ) – W……………………….....................i Derivando
´ - ´= a*´ - W´ .......................................,..........................ii
Reemplazar ´ de 13, *´ de 2 y W´ de 4 Modificado en ii
´ + /  = a ( - *) /  -  +  ............................................iii
Reemplazar * del i en iii
´ + /  = a/  - 1/ (  -  - b + W ) -  +  ............... Derivando
´´ + / ´ = a/ ´ - 1/ (´ - ´ + W´) - ´ + ´ ............iv
Reemplazando ´ de 13 y W´ de 4 Modificado ambos en iv
´´ + / ´ = a/ ´ - 1/ ( ´ + /  +  -  ) - ´ - / Derivando
´´´ + / ´´ = a/ ´´ - 1/ ( ´´ + / ´ + ´ - ´ ) - ´´ - ´/ 
Reemplazando ´ de 13
 ´´´ + / ´´ = a/ ´´ - 1/ (  ´´ + / ´ + ´ + /  ) - ´´ - ´/ 
 ´´´+ [  +  (  +  – a ) ] ´´ + (  +  +  ) ´+  = 0
 ´´´+ [  +  (  +  – a ) ] ´´ + (  +  +  ) ´+  = 0
 R3 + [  +  (  +  – a ) ] R2 + (  +  +  ) R+ 1 = 0

La solución de ecuación diferencial es asintóticamente estable si partes reales de las raíces


son negativas, ver figura 10 (a), (b).
π(t) π (t)
Figura 9

t
(a) (b) t
Ejercicio propuesto.
Los supuestos teóricos para resolver el problema de parar la subida de precios son la
demora en la reacción del ajuste de la velocidad actual hacia la velocidad deseada  =
1/3, de la expectativa de inflación  = 1/9, del proceso de estabilización de precios 
=1/27 y la pendiente de la velocidad deseada a = 3. Halle la trayectoria temporal de la

() = 3,  () = 9,  () = 27


· ··
inflación actual sí
Para estabilizar precios hacemos (t) = 0 en 4 modificado

W´ = -  ………………………………………………………………..14

Reemplazando W´ de 14 y W* de 3 en 1
 ( - ) = ( a* + b ) - W .............................................................................i Derivando

-  ´ = a*´ - W´ .....................................................................................ii

Reemplazando *´ de 2 y W´ de 14 en ii
-  ´ = a (-1/ß * ) - ( -  ) .............................................................................iii

Reemplazando * de i en iii
-  ´ = a { -1/ß ( -  - b + W ) / a } +  Derivando

-´´ = ( ´ - W´) / ß +  ´ ....................................................................iv

Reemplazando W´ de 14 en iv
- ´´ = (´+ ) / ß +  ´ Multiplicando por ß y ordenándolo

ß´´ + ( + ß)´ +  = 0 cuya ecuación característica


ß´´ + ( + ß)´ +  = 0 cuya ecuación característica
ßR² + ( + ß)R + 1 = 0 tiene raíces
R1 = - 1/, R2 = - 1/ß para  ≠ ß (condición necesaria)
y la solución es (t) = c1e-(1/)t + c2e-(1/ß)t...............................................................14
donde c1 ; c2 dependen : de la  antes de estabilizar las demoras en el ajuste (0) = 1,
y de la discrepancia inicial de las variables con sus valores de equilibrio inflacionario
’(0) = 2
La solución de ecuación diferencial es asintóticamente estable si partes reales de las raíces
son negativas, ver figura 10 (a), (b).
σ(t) σ (t)

t
(a) (b) t
Ejercicio Propuesto. Dado  = 1/3 ;  = 1/9 ; σ(0) = 2 ; σ´(0) = 1
Hallar σ(t). Graficarlo. Solución. Siendo ß´´ + ( + ß)´ +  = 0
1/3*1/9 ´´ + (1/3 + 1/9) ´ +  = 0 donde ß´´ + ( + ß)´ +  = 0
1/27´´ + 12/27´ +  = 0
´´ + 12 ´ + 27  = 0
λ2 + 12 λ + 27 = 0 ; λ1 = -3 ; λ2= -9 ; r =1 Así, σ(t) = c1 e-3t + c2 e-9t

σ(0) = c1 e-3(0) + c2 e-9(0) = 2 ; c1 + c2 = 2

σ´(t) = (-3)c1 e-3t + (-9)c2 e-9t

σ´(0) = (-3)c1 e-3(0) + (-9)c2 e-9(0) = 1 Así, -3c1 - 9c2 = 1


c1 = ; c2 =
La solución de ecuación diferencial es asintóticamente estable porque las raíces son reales
negativas.
σ (t)

(b) t
1.4.1. Selección de Fines

Admitida la infiltración de juicios de valor en el


planteamiento de las cuestiones normativas; interesa
concretar si esa infiltración

se produce en la fase de selección de fines o

se produce a lo largo de todo el proceso de la torna de


decisiones (fase de selección de fines + fase de
búsqueda de parámetros de acción; con lo que la
separación fines y medios sería complejo). 1
Un planteamiento simplista podría llevarnos a
considerar que los juicios de valor sólo influyen en los
fines, con lo que el rol del político quedaría reducido al
rol del técnico que da soluciones en función de las
relaciones entre variables que se dan en un modelo que
relaciona objetivos e instrumentos; toda vez que los
fines podrían ser dados.
Pero, los juicios de valor condicionan :
la determinación de los fines que tratan de alcanzarse y
los medios más adecuados; y la circunstancia
institucional en que opera la Política Económica. 2
Sin embargo, la opinión, a este respecto,
no es unánime
en la historia de la Política Económica,
pudiendo distinguirse tres posturas:

3
l. La postura neutralista, que busca separar medios y
fines ; para dejar libre de valoraciones la rama
Positiva de la Economía (la Teoría Económica) y la
rama de la Economía Normativa (la Política
Económica) mediante una estructuración
diferenciadora en términos de fines y medios :
dados extra científicamente los Fines por el político;
señalar los medios para alcanzar esos Fines ; sería la
función neutral del economista. Pertenecen a esta
postura Weber, Robbins, Friedman, Stigler.
4
2. La postura única,
resumir todo el conjunto de valoraciones
en un juicio de valor único,
concretado en un fin supremo
(donde todo el mundo estaría de acuerdo) y
lo representa por una función de bienestar social a
maximizar (mediante un procedimiento de pura
deducción matemática).
Pertenecen a esta postura los representantes de la
"Economía del Bienestar" Pigou, Pareto, Samuelson,
Scitovsky, Kaldor y Hicks.
5
3. La postura pluralista, considera que “los juicios de
valor afectan a todas las categorías en el momento: de
su elección, de su aceptación y de su determinación (o
en el momento de su cuantificación). Los fines y medios
son interdependientes, se influyen recíprocamente”.
Es imposible separar los medios y fines de la Política
Económica, ya que ambos
«aparecen enlazados, vinculados unos con otros y con
juicios de valor no estrictamente económicos; formando
parte de un tejido común de difícil separación».
Pertenecen a esta postura Myrdal, Smithies, Watson y
6
Kirschen.
La línea actual de pensamiento se manifiesta de
acuerdo con la postura pluralista.

Los fines están unidos de forma indivisible a los


medios, formando una estructura común, donde la
variación de cualquier elemento del sistema provoca
variaciones en todos los demás elementos del sistema.

7
Watson con el fin de llegar a una solución operativa,
intenta separar un conjunto de fines de Política
económica denominado fines primarios

“de” un conjunto de fines secundarios

(los que, a su vez, son medios para alcanzar esos fines


primarios); y

“de” los medios propiamente dichos

que se aplican en la consecución de


8
esos fines primarios y secundarios.
Sin perder de vista, el problema de
las mutuas relaciones y posibles incompatibilidades :
entre fines; y
entre fines con los medios,
Watson formula una estructura en la que describe
el proceso de relaciones fines-medios
en la Política Económica; siendo cada fin intermedio;
un medio para alcanzar un fin superior.
9
La clasificación de Kirschen establece una distinción
entre fines a corto plazo (coyunturales) y fines a largo
plazo (estructurales).
Esta clasificación no implica un orden de prioridad
entre los fines;
orden de prioridad que será diferente en
cada circunstancia espacio-temporal;
y de acuerdo con las preferencias de la sociedad;
que el político representa.
10
En cuanto a la distinción entre corto y largo plazo;
cada fin a corto plazo
contiene aspectos a largo plazo,
circunstancia olvidada en la aplicación práctica de
políticas económicas que buscan resultados en el corto
plazo, desconociendo los elementos estructurales de
todo problema de Política Económica,
elementos que sólo pueden ser abordados en el largo
plazo.
11
⚫ Esquema 1 .1. Clasificación de Kirschen FINES
⚫ Corto plazo (coyuntural)
⚫ 1. Pleno empleo.
⚫ 2. Estabilidad de precios.
⚫ 3. Mejora de la balanza de pagos.
⚫ Largo plazo (estructural)
⚫ Primario
⚫ 4. Expansión de la producción.
⚫ 5. Mejora en la asignación de los factores de producción
⚫ 6. Satisfacción de las necesidades colectivas.
⚫ 7. Mejora en la distribución de la renta y riqueza.
⚫ 8. Protección y prioridades a determinadas regiones o industrias.
⚫ Secundario
⚫ 9. Mejora en las normas de consumo privado.
⚫ 10. Seguridad de abastecimiento.
⚫ 11. Mejora en el tamaño o en la estructura de la población.
12
⚫ 12. Reducción de la jornada laboral
La clasificación de Jané Solá se basa en la distinción
entre tipos de políticas económicas; en función de la
naturaleza de los fines perseguidos.

Distinción entre políticas de orden, políticas


finalistas y políticas específicas, relacionadas con los
fines :

1° Las políticas económicas de orden son políticas


económicas encaminadas a establecer y mantener : el
sistema económico, las reglas de funcionamiento del
sistema económico (la constitución económica). Los
fines perseguidos son la Libertad y la Justicia. 13
2° Pero, a su vez, los fines situados en la
cúspide de la pirámide se alcanzan
indirectamente mediante otros fines situados en
la base de la pirámide, que son medios para
conseguir fines de orden superior, de acuerdo
con el esquema de Watson.

14
Estos fines (que son fines de naturaleza económica) se
consiguen mediante políticas económicas finalistas:
que persiguen fines económicos;
o que se articulan mediante formulaciones económico-
instrumentales.

Las políticas finalistas se definen en función del fin


perseguido : política de pleno empleo y política de
desarrollo económico.
15
3. Las políticas económicas específicas tienen por
objetivo un conjunto de fines intermedios que, a su
vez, son medios para alcanzar los objetivos de las
políticas finalistas.

Se subdividen (con arreglo a un cuadro de doble


entrada) en políticas económicas sectoriales (en
sentido vertical) y políticas económicas instrumentales
(en sentido horizontal).

16
Entre las políticas económicas sectoriales están
política agraria, política industrial, política de
transporte y política comercial.

Entre las políticas económicas instrumentales están la


política monetaria, política fiscal y política exterior.

17
OBJETIVOS POLÍTICAS
[ IGUALDAD, INDEPENDENCIA, LIBERTAD,
JUSTICIA ] Políticas Económicas de Orden

[ PLENO EMPLEO
DESARROLLO ECONÓMICO
EQUILIBRIO ECONÓMICO EXTERIOR
ESTABILIDAD CÍCLICA Y DEL NIVEL DE
PRECIOS ] Políticas económicas finalistas

18
Pol Sectorial/ Indu. Agra. Transp. Comer exte. Educa. Turist. Vivie. Ambie.

Pol Instrumental

⚫ Política monetaria
⚫ Política fiscal X23

⚫ Política comercio exterior


⚫ Política laboral
⚫ Política de controles directos

⚫ Esquema 2.2. Clasificación de Políticas Económicas 19


En la Tabla de Doble Entrada que forman las líneas
verticales y horizontales de las políticas económicas
específicas aparecen cuadros donde estaría representado
el efecto de cada “política instrumental” sobre la
“política sectorial” correspondiente.
Así, X23 representa “el efecto de la política fiscal”
aplicada para conseguir “objetivos de la política de
transportes”; y en todos los cuadros de sentido vertical
(dentro de la misma columna 3) se representan los
efectos de las políticas instrumentales combinadas para
el logro de los objetivos de la política de transportes.
20
Las políticas sectoriales “son desagregaciones” de los
fines de las políticas finalistas, por lo que son medios
para alcanzar los fines perseguidos directamente por
las políticas económicas. Así, se puede presentar todo
el conjunto de fines y medios y su mutua
interdependencia, englobados en un sistema de política
económica.

21
Los fines de la Política Económica y la importancia de
los fines están sujetos a modificaciones a lo largo del
tiempo.
Los fines pueden ser modificados:
1. A la luz de un mejor conocimiento de los hechos.
2. A la luz de lo que se considera ; “que puede ser o
no cambiado”. Entre “estos datos”, se encuentran los
fines de otros individuos (de terceros) y por ello los
fines se modifican de acuerdo con los programas de
esos terceros y de las fuerzas que se encuentran tras
esos terceros. 22
3. Ante otros fines que surgen en el proceso del
análisis de un grupo de fines ; y de acuerdo con los
resultados indeseables e imprevistos, que contrastan
con los fines dados y con los fines que posteriormente
se han venido delineando.
4. Dado que el sistema económico (en el que cobra
vida la política económica) puede ser contemplado
como un sistema dinámico; se considera que los fines
son diferentes o “sufren alguna transformación en
cada instante del tiempo”; lo cual, afectará a los
medios a utilizar.
23
1.4.2. Selección de medios
Las políticas instrumentales contienen los medios primarios
(parámetros de acción) de la política económica, es decir,
variables que el político puede manejar directamente para
modificarlas, en su intento por alcanzar los fines. Las políticas
instrumentales (frente a los medios primarios que pueden ser
manejados directamente) contienen otros medios que son :
auténticos fines de la política instrumental; y, a su vez, medios
para alcanzar los fines contenidos en las políticas de orden
superior.
Ejemplo. Alcanzar una tasa de interés de mercado es : un
medio de la política antiinflacionista; y, un fin de la política
monetaria que el político podría conseguir a través del manejo
de un medio primario (la variación de la tasa de redescuento
24
o la compraventa de mercado abierto).
Las posibles relaciones de medios (en el contexto de
las diferentes políticas) serían de enorme amplitud.

Sin embargo, no todos los medios son utilizables por


parte del político :

por la propia imposibilidad material de manejarlos a


causa de su complejidad; y

por existir razones que no aconsejan hacerlo en un


momento determinado.

25
Además, cualquiera que sea la clasificación que utilicemos; el auténtico
nudo de la cuestión radica en la forma en que se selecciona una
combinación de medios, para el logro de los fines perseguidos por el
político.
Psicológicamente, el Gobierno debería ser neutral en la selección de los
medios y buscar la combinación óptima de: rendimiento social máximo
y costo social mínimo.
Por lo tanto, no debería existir una cuestión de preferencia a priori en la
selección de medios ; pero, en la práctica, la situación es más
complicada:
porque el rendimiento social y el costo social son difici1es de medir en
términos nacionales; y

porque los “medios” de la política económica -sus medios- pone sobre


el tablero intereses contradictorios; mientras que los fines son
beneficiosos; los medios tienen efectos opuestos sobre los intereses de
los diferentes grupos sociales y económicos del país.
26
En la práctica pueden existir: diferentes caminos para alcanzar
un mismo fin; o diferentes combinaciones de medios (posibles
desde un punto de vista técnico) para alcanzar la combinación
de fines perseguido por el político. El problema que se plantea
es el problema de la búsqueda de un principio de selección
para elegir la «mejor» combinación de medios.

Así, al igual que habíamos llegado a la conclusión de la


inevitabilidad de la intromisión de los juicios de valor en el
momento de seleccionar los fines de la política económica;
podemos concluir, que la selección de medios y la forma en
que estos medios van a ser utilizados se encuentran infiltradas
de juicios de valor

27
1.4.3. Relación fines-medios y Toma de
decisiones
Siendo imposible separar los fines y medios, de la
política económica,
y aceptada la presencia de juicios de valor en todo el
análisis (en el proceso de selección de fines y medios
más idóneos para alcanzar los fines en cada
circunstancia)
hacemos algunas precisiones con la finalidad de no
caer en excesivas relativizaciones que conduzcan a la
creencia, errónea, de que todo el proceso de la política
económica se reduce a una valoración de carácter
subjetivo.
28
El problema que se plantea la política económica es el
problema de la toma de decisiones, que es necesario
dotar de la máxima racionalidad desde el punto de vista
científico,
(a pesar de que muchas veces revista de máxima
complejidad y deba ser realizado con información
incompleta, es decir, en condiciones de incertidumbre).
Así, el problema de la toma de decisiones afectan : a la
fase de selección de los fines y a la fase de la selección
de los medios ; a la forma de definirlos
inequívocamente;
y al grado de prioridad entre fines o entre posibles
medios susceptibles de ser utilizados. 29
La cuestión que nos planteamos es : cómo afrontar de
la mejor manera estos problemas de la toma de
decisiones en materia de política económicas; y,
cuáles son las principales dificultades a las que ha de
hacer frente esa toma de decisiones (en que consiste la
política económica).

Para obtener una perspectiva global de cómo la


política económica ha tratado de resolverlas a lo largo
del tiempo, vamos a referimos, a la teoría de la política
económica cuantitativa, así como a su revisión.

30
A la política económica se le atribuye dos
significados:
1° La política económica entendida como las medidas
y actuaciones de las autoridades en el campo
económico orientadas a conseguir determinados fines.
Es decir, la política económica contemplada como
praxis.

2° La política económica entendida como el


tratamiento y análisis científico de las acciones
llevadas a cabo por el Gobierno y las instituciones. Es
decir, la política económica contemplada desde una
perspectiva científico-analítica.
31
La teoría de la política económica está interesada en
este segundo significado de la política económica,
entendida como disciplina autónoma dentro del
«sistema de las Ciencias Económicas» que se ocupa
del tema de cómo deben actuar las autoridades
económicas para alcanzar los fines que se proponen.

32
I. teoría tradicional de la política económica

Hay interés por estudiar la política económica desde


un prisma científico; y por suministrar una base
sistemática adecuada a la política económica.
El principal punto de partida de la teoría tradicional de
la política económica se remonta a 1952 con la
publicación de la Teoría de la Política Económica. de
Jan Tinbergen.

La teoría de Tinbergen intenta establecer cómo deben


actuar y tomar sus decisiones las autoridades
económicas. Y, señala 3 pasos para la formulación de
las políticas económicas óptimas :
33
1° Las autoridades deben especificar los fines de la
política económica, en términos de una función de
bienestar social que la autoridad esta tratando de
maximizar.
2° Las autoridades deben especificar los medios de la
política económica que disponen para alcanzar los
fines.
3° Las autoridades deben tener un modelo de la
economía que conecte los medios con los fines para
escoger el valor óptimo de los medios de la política
económica.
34
En esta concepción tradicional de la teoría de la
política económica se destaca 2 puntos:

l. El rol clave que representa la relación entre fines y


medios en la política económica.

Para Tinbergen, el objetivo principal de la política


económica consiste en la manipulación deliberada de
cierto número de medios con objetivo de alcanzar
35
ciertos fines.
2. La pretensión de utilizar modelos macroeconómicos
como elemento de ayuda a la hora de tomar
decisiones de política económica.

Por lo tanto, es un enfoque cuantitativo de la política


económica y que ha llevado a la denominada

«Política Económica Cuantitativa».

36
En esta concepción tradicional de la teoría de la
política económica se supone que :

1° Las autoridades que adoptan las medidas de


política económica son un ente benévolo que no
persigue fines individuales de los propios políticos, ni
fines partidistas, o de un grupo o de una clase social,
sino la maximización del bienestar de sus ciudadanos.
37
2° Las autoridades saben en qué consiste ese bienestar
de sus ciudadanos y tienen también la información
confiable necesaria para llevar a cabo la política que
permitirá maximizar ese bienestar ; conocen :

el modelo de la economía, los valores de los


parámetros, y la naturaleza de las perturbaciones y su
cantidad.

38
3° Las autoridades disponen de los medios de política
económica suficientes para conseguir los cambios
deseados en las variables relevantes. Hay tantos
medios como fines

(y si no los hay o si se dan costos de ajuste en los


medios; habrá “un intercambio” o

“trade off ” entre los medios, que se puede introducir


en la función objetivo).
39
4° La gente reacciona pasivamente ante los cambios
en los valores de los medios, sin anticiparlos.

Y si la gente intenta esquivar los efectos de la política


económica, su respuesta es conocida y prevista por las
autoridades.

40
A partir de estos supuestos, el problema de elaborar la
política económica en su versión tradicional es : tratar
de determinar qué cambios deben introducir las
autoridades económicas en los medios a su
disposición, de modo que se consigan en las variables
fines ; aquellos valores que maximizan la función de
bienestar social.

41
ll. La revisión de la teoría tradicional de la
Política Económica
La concepción tradicional de la política económica era
muy optimista en cuanto a la capacidad que las
autoridades tienen para alcanzar los fines perseguidos.
De acuerdo con esa concepción, si las autoridades no
alcanzaban sus fines de política económica, se debía
echar la culpa :
a las limitaciones del modelo empleado, a la omisión
de variables relevantes, al insuficiente número de
instrumentos o a las lagunas existentes en el
conocimiento teórico.
42
De ahí que los economistas confiasen :

en la elaboración de modelos econométricos cada vez


más complejos,

en el avance de los conocimientos teóricos; y

en la creación de restricciones que proporcionasen


nuevos instrumentos.

43
Sin embargo, este enfoque tradicional de la política
económica, especialmente en su formulación
cuantitativa, está sujeto a muchas críticas, las que han
acabado por limitar en gran medida su potencial de
influencia.

La crisis del enfoque cuantitativo de la política
económica se produjo como consecuencia: del
desarrollo teórico del análisis económico; y de la
insatisfacción que producía la incapacidad de la
política económica para hacer frente a los graves
desajustes; iniciados al principio de los setenta.

44
Desde este segundo II punto de vista, la política
económica cuantitativa apoyada por la teoría
keynesiana, era una política de manejo de la
demanda, por lo que los modelos econométricos de
aquellos años fueron inadecuados para reflejar los
impactos procedentes de la oferta ocurridos a
principios de los setenta.

45
En lo que se refiere a los principales desafíos teóricos que
se le presentan a la política económica a partir de los ‘70

(1° la estrecha relación entre Política y Economía, 2° la


existencia de incertidumbre, 3° los retardos temporales, o
4° las expectativas racionales y 5° la creciente
interdependencia económica)

son, factores que limitan la eficacia de la política


económica y que las autoridades deben tener en cuenta a
la hora de planificar sus actuaciones.
46
En primer lugar, la interrelación Economía-Política
sugiere la necesidad de un nuevo enfoque de la teoría
de la política económica; enfoque que ponga de
manifiesto: cuál es la política económica óptima en
abstracto; y cuáles son las políticas económicas
factibles en cada momento, en el marco de un sistema
político determinado y un sistema económico
determinado.

47
Frente a la concepción del enfoque convencional (en
la que se acepta como punto de partida : que la acción
política tiende a la búsqueda del bienestar colectivo, y
que los intereses y opciones de los diversos actores no
desempeñan ningún papel) lo que se plantea hoy es la
necesidad de introducir los factores políticos e
institucionales como variables endógenas en las
estructuras y los modelos político-económicos.

48
En segundo lugar, un nuevo factor condicionante de
la política económica es la incertidumbre en las
relaciones entre medios y fines.
Según e1 enfoque cuantitativo de la política
económica; cuando las autoridades económicas
adoptan decisiones de política económica; se basan
en modelos macroeconométricos.
El problema surge cuando comprobamos que hay
múltiples modelos que dan distintas respuestas
respecto a los efectos de una misma medida de
política económica (dado que esos modelos tienen
diferentes estructuras, diferentes ecuaciones y
diferentes variables). 49
La existencia de incertidumbre sobre los efectos de las
medidas de política económica obliga, a que las
autoridades sean más prudentes a la hora de adoptar
sus decisiones de política económica.

50
Muy relacionado con el problema de la incertidumbre se
encuentra, en tercer lugar, el problema de los retardos
temporales y, su amplitud y su variabilidad. Los
estudios empíricos realizados en este ámbito han
mostrado que los retardos difieren en amplitud : entre
distintos momentos del tiempo, entre países, y entre
políticas utilizadas; y, además, muestran una enorme
variabilidad, lo cual condiciona nuevamente la eficacia
de las medidas de política económica planteadas.
51
En cuarto lugar, a la política económica se le
presenta el problema de las expectativas. Para su
adecuada modelización no basta (como se venía
haciendo en los modelos tradicionales) considerar las
expectativas exógenas o adoptar la modalidad de las
expectativas adaptativas.

52
Frente a estos planteamientos, John Muth elaboró la
hipótesis de las expectativas racionales, que supone
que los agentes económicos usan toda la información,
teórica y empírica relevante disponible a la hora de
formar y revisar sus expectativas; de forma que
aunque en estas predicciones pueden existir errores,
para que sus expectativas sean racionales ; han de ser
aleatorios, es decir, “no pueden estar correlacionados”
con algo que pudo haberse conocido a tiempo. 53
Tener en cuenta las expectativas (aunque supongamos
que no son del todo racionales) va a tener una fuerte
incidencia en la política económica. Los efectos de las
expectativas dependen: de cómo afecta a las variables
actuales; y cómo afecta a las expectativas futuras.
Cuando tenemos en cuenta las expectativas y el
comportamiento estratégico de los distintos agentes
económicos, nos encontramos, con el problema de la
«inconsistencia temporal o dinámica» de las políticas
óptimas. Este problema surge por el incentivo a
desviarse de la política anunciada; una vez que los
otros agentes económicos conocen esa política.

54
Otra critica a la política económica cuantitativa es la crítica
de Lucas.

Según Lucas, es falsa la creencia de que los modelos


macroeconométricos son estructurales; ya que, cuando la
política económica modifica un instrumento, cambian las
expectativas de los agentes económicos y, por tanto, cambian
los parámetros estimados en el modelo.

Pero; la estabilidad de esos parámetros es un prerrequisito y


una condición de viabilidad para ese núcleo de la política
económica cuantitativa. 55
Por último, la mayor integración a nivel mundial de
los países también ha supuesto un cambio importante
para la política económica nacional. La teoría
tradicional de la política económica fue elaborada bajo
los supuestos, implícitos, de una economía nacional
relativamente poco abierta al exterior, supuesto
razonablemente realista en aquella época, pero que ha
perdido gran parte de ese realismo y con tendencia del
proceso a acentuarse.
Y este proceso de globalización e interdependencia de
las actividades económicas nacionales; afecta, y
seguirá afectando, a la eficiencia de los instrumentos
de las políticas económicas nacionales. 56
2.1. POLÍTICA ECONÓMICA COYUNTURAL y
ESTRUCTURAL: PROBLEMAS DE DELIMITACIÓN

⚫ Política económica es el conjunto de acciones


económicas realizadas por el Gobierno para alcanzar
fines macroeconómicos a corto plazo (estabilidad de
precios, mayor empleo, equilibrio de balanza de
pagos) y largo plazo (cuya consecución implica
hacer reformas estructurales).

57
⚫ La Política económica se clasifica en medidas de
política coyuntural y estructural.

⚫ En la política económica se utilizan pares de


términos para clasificar medidas de política
económica:

⚫ a) Política a corto plazo-Política a largo plazo.


⚫ b) Política coyuntural-Política estructural.
⚫ c) Política de estabilización-Política de desarrollo.
58
⚫ - La 1° distinción dice poco, ya que el criterio de
comparación es la variable tiempo. A pesar de ello,
se usa este par de términos para deslindar los dos
campos, aunque el criterio temporal es subjetivo y
discutible.

59
⚫ 2° Mayor significado poseen los términos
Política coyuntural y Política estructural.

⚫ Política coyuntural se refiere a la


responsabilidad del Gobierno de regular la
economía.

⚫ Esta regulación, se lleva a cabo sobre el


Volumen y Estructura de la Demanda
Agregada, con una perspectiva a Corto Plazo.

60
⚫ La Política Coyuntural abarca la acción del
Gobierno destinada a afectar en el corto plazo
Aspectos del comportamiento de la economía:

⚫ a) Ritmo de variación del nivel general de precios.


⚫ b) Volumen de desempleo.
⚫ c) Balanza de pagos.

⚫ Sin embargo, la formulación y ejecución de tal


política; se hace a través de un proceso de
interacción, donde la Demanda Agregada es la
variable instrumental. 61
⚫ Así, una variación de la demanda agregada afecta
las variables objetivo :

⚫ Un aumento de la demanda agregada:

⚫ Acelera la inflación,
⚫ Reduce nivel de desempleo y
⚫ Provoca déficit en la balanza de pagos.

62
⚫ Política Estructural nos remite a problemas de
estructura microeconómica y de Oferta
Agregada; cuya solución requiere un período
temporal más amplio.

⚫ Reformas Estructurales es Modificar instituciones,


reglas, costumbres, normas, leyes o estándares
sociales, que definen la estructura económica del
país y condicionan las actuaciones de los agentes
económicos, sus expectativas y motivaciones; al
establecer derechos, deberes e incentivos que los
enmarcan y dirigen hacia resultados sociales que
63 se
⚫ 3° El tercer par de términos: política de
estabilización y política de desarrollo se refieren a
contenidos más complejos.

⚫ En el término política de estabilización se percibe


las relaciones con el comportamiento cíclico de la
economía y con los conceptos de equilibrio o
desequilibrio.

64
⚫ El término política de desarrollo es sugerente y
significativo por dos razones:

⚫ - Por el contenido e importancia del desarrollo


económico que implica : crecimiento económico a
corto plazo, y reformas estructurales para
mantener ese crecimiento económico a largo plazo
es un proceso dinámico y multidimensional: que
exige dedicación permanente; y que es parte
integrante y resultado de la vida económica de un
país, reflejando sus instituciones políticas, legales,
sociales y económicas; y la interacción de las
motivaciones, acciones y reacciones de sus
habitantes. 65
⚫ - Porque la política de desarrollo es una tarea
permanente que incluye actividades dispares :
reforma y adaptación de estructuras e instituciones
sociales; variación del comportamiento de los
agentes económicos en respuesta a incentivos
diversos y variables; mantenimiento y mejora de
infraestructuras; búsqueda de eficiencia en la
asignación y uso de recursos; y mejora de la
distribución de renta y riqueza nacional; el medio
ambiente y la calidad de la vida de los ciudadanos.
66
⚫ Incluye medidas de ajuste coyuntural a corto plazo que
buscan corregir desequilibrios macroeconómicos para
estabilizar o equilibrar la economía en el contexto de sus
niveles de actividad y crecimiento potencial; y medidas
dirigidas a mejorar la eficiencia y fortalecer la
competitividad de la economía, resolviendo sus graves
problemas y de raíz estructural, con el fin de aumentar su
capacidad de generar recursos (perspectiva del ajuste
estructural que tiene como fin aumentar los niveles de
actividad y crecimiento potencial de la economía, llevándola
a un proceso de desarrollo sostenible: «desde el punto de
vista de la eficacia del triángulo crecimiento-
competitividad-empleo; como en relación con el medio
ambiente y la mejora de la calidad de vida»). 67
⚫ Estamos defendiendo una «concepción integradora»
para la formulación y aplicación de la política
económica, que supone (en épocas de profundos y
duraderos desequilibrios) el uso conjunto y
coordinado de medidas de naturaleza coyuntural y
estructural: monetaria, financiera, fiscal y de rentas,
etc. Medidas que son, por tanto, partes de la política
económica, aunque las separemos artificialmente
por motivos pedagógicos.

68
⚫ El fenómeno económico en el plano real es
uno e indivisible, independientemente de
que dividamos su campo en trozos. Es en
este sentido, en que hablaremos de política
coyuntural como contraposición a la política
estructural.

69
2.2. FINES DE LA POLÍTICA ECONÓMICA
COYUNTURAL

Al esbozar el contenido de la política


coyuntural, se señalaban como fines básicos de
tal política :

la estabilidad de precios, el pleno empleo, el


equilibrio de la balanza de pagos, y el
crecimiento económico.
70
Aunque estos son los fines que definen el campo de
actuación de la política coyuntural ; se consideran otros
objetivos complementarios , sin que ello distraiga la
atención o vaya en deterioro de la auténtica naturaleza
de este tipo de política.
Así , Paul Coulbois afirma que esos fines básicos no son
los únicos que persigue la política coyuntural , ya que la
política coyuntural contribuye al desarrollo económico
del país de una manera armónica y equilibrada ,
evitando una degradación del medio ambiente y un
empeoramiento de las condiciones de la vida humana.
Se trata , de una concepción integradora de la política
coyuntural , vinculada a la política estructural.
71
Plantear el contenido de la política coyuntural
limitándonos al espacio que ocupan los 4 objetivos
señalados ;
podría parecer muy simple e incluso contradictorio ;
con cuanto hemos venido exponiendo respecto al
carácter indivisible y unitario del fenómeno
económico.
Pero tampoco procede detenernos aquí con detalle en
el análisis de objetivos ;
como la mejora en la distribución de la renta o el
desarrollo económico.

72
De lo que se trata es que
(al estudiar los problemas coyunturales derivados de :
los excesivos niveles de desempleo , altas tasas de
inflación y desequilibrios de la balanza de pagos)
se tenga en cuenta su interrelación con los fines a
largo plazo ,
así como en qué medida pueden influir sobre los fines
a largo plazo ;
las acciones encaminadas a resolver esos problemas
coyunturales.

73
Enunciado de los fines de la política coyuntural :
1. La estabilidad de los precios es el primer objetivo
de la política económica coyuntural.
La inflación se define como el proceso de alza
sostenida del nivel general de precios.
Se considera que hay inflación cuando el nivel
general de precios se eleva por encima de una
determinada tasa,
que durante varias décadas ha sido de 3% anual,
cifra que en la actualidad se continúa tomando como
referencia.
74
Este último aspecto confiere un carácter subjetivo al
concepto de inflación.

Por ello , y porque hay que contar con un crecimiento


de precios , por pequeño que sea ;

es normal que se hable de un «óptimo nivel de


inflación» ,

llegándose incluso a proponer determinadas tasas de


inflación como las más adecuadas para cada caso
75
concreto.
Cabe definir la estabilidad de precios como
aquel objetivo que consiste

en mantener dentro de un límite razonable

la tasa de aumento del índice general de precios


, que es un índice

de precios de consumo o de costo de la vida.

76
Son conocidas las consecuencias de la inflación en el
plano de la economía nacional y en el contexto :

de las relaciones internacionales y de la economía


mundial.

Sin embargo , no todos los economistas están de


acuerdo en considerar la inflación desde un mismo y
único punto de vista , ni en conceder a la política
antiinflacionista la misma relevancia y ponderación.
77
En ocasiones se ha concedido una importancia tan
relevante y excepcional a la lucha contra la inflación;
que se ha constituido en objetivo especial y preferente;
distrayendo la atención de otros aspectos y problemas
de gran importancia; y

provocando sacrificios en términos de empleo y renta.

78
En todo caso debemos destacar en este sentido,

que las autoridades económicas y monetarias de la


mayoría de países desarrollados han priorizado la
lucha contra la inflación frente al logro de los demás
objetivos de la política económica ,

una inflación que se ha vuelto más estructural y más


difícil de combatir sólo con políticas coyunturales.

79
2. El pleno empleo es el segundo objetivo de la
política económica coyuntural.

El pleno empleo es el otro concepto que


delimita el objetivo

«estabilidad económica» o

equilibrio económico interno.

80
No es fácil delimitar el concepto de desempleo,
ni proceder a su medida y cuantificación.

No obstante , el «pleno empleo» es uno de los


objetivos fundamentales de la intervención de
los gobiernos en la política coyuntural.

81
El pleno empleo se define como aquella situación en la que
esta empleado (al tipo de salario vigente)

todo el que desee trabajar.

Sin embargo , esta definición es compatible con la existencia


de subempleo o desempleo encubierto , es decir , puestos de
trabajo

“con un número limitado de horas” -en el primer caso- o “con


un producto marginal nulo ” -en el segundo caso-.

También es compatible con la existencia del desempleo


friccional. 82
Por otra parte , la noción de pleno empleo se halla
vinculada a la teoría keynesiana , según la cual ,

a corto plazo ,

el nivel de renta y , por tanto de empleo ,

“dependen” del nivel de demanda agregada ,

por lo que las fluctuaciones que se produzcan en la


demanda agregada pueden provocar

variaciones en el volumen de empleo.


83
La insuficiencia de las políticas macroeconómicas de
este tipo , ante la necesidad ineludible de abordar los
graves problemas derivados del alto y permanente
desempleo ; obligaron a contemplar el objetivo pleno
empleo con una óptica más abierta y posibilista que
incluya
( junto con la regulación de la demanda agregada ) :
el control del costo unitario real de la mano de obra
( costo salarial y no salarial ) para combatir el
desempleo clásico o neoclásico que puede coexistir con
el desempleo keynesiano ; y
el análisis y superación de los desequilibrios y
fricciones “del mercado de trabajo”.
Se plantearía el objetivo en términos de una auténtica
84
«política de empleo».
3. El equilibrio de la balanza de pagos es el tercer
objetivo de la política económica coyuntural.
A largo plazo la balanza de pagos de un país debe estar
en equilibrio , dado que , no se concibe que un país
se endeude perpetuamente con el exterior.
Sin embargo , a corto plazo , pueden producirse
“desajustes transitorios”
que den lugar a un aumento o reducción de las reservas
de divisas ; o
que den lugar a una devaluación o reva1uación de la
moneda nacional ( según el sistema de paridad vigente ).
La eliminación de esos desajustes transitorios,
“que no pueden mantenerse a largo plazo” ,
es el campo de acción del tercer objetivo. 85
2.3. LOS MEDIOS DE LA POLÍTICA
COYUNTURAL

Clasificando “los medios” de distintos puntos de


vista :

atendiendo al sector económico al que se


apliquen , “se distingue”

entre políticas : agraria, industrial, turística, de


construcción, de transportes, comercial, etc.
86
Hay medios de la política coyuntural
cuantitativos :

la política monetaria y fiscal.

Junto a los medios cuantitativos se dan los


medios de la política coyuntural cualitativa ,

como el control de precios y rentas o

la aplicación de una política activa de mano de


obra. 87
Pero los medios son los mismos :
para la política coyuntural ; como “para” el campo de
los fines de la política estructural ;
independientemente de la dosificación y
combinación que se haga ;
de esos medios en cada caso , y para cada fin o
conjunto de fines.
Además de estos 2 criterios , el criterio más
significativo es el criterio que
“atiende a la naturaleza de las medidas aplicadas” ;
que nos permite distinguir las siguientes políticas
instrumentales :
88
l. La política monetaria es uno de los dos
instrumentos de “regulación y control” de la demanda
agregada.

Consiste en el manejo de : la oferta monetaria , las


tasas de interés, el crédito y el tipo de cambio por
parte del Banco Central , con el fin de influir en
determinados resultados de la actividad económica; y ,
en el nivel de : precios , renta, empleo y saldo de la
balanza de pagos. 89
Estos objetivos últimos se alcanzan regulando alguna
variable monetaria o financiera que aparece como
objetivo intermedio de la política monetaria y que, a
su vez, se controla mediante alguna variable operativa
: la base monetaria, la liquidez bancaria o las tasas de
interés a corto plazo.
No obstante, en ocasiones se emplea una estrategia
más directa para su aplicación, utilizando los
instrumentos monetarios para influir más
directamente sobre la tasa de inflación ; con el apoyo
de indicadores que sirven para anticipar a las
autoridades monetarias los efectos de esos
indicadores sobre la tasa de inflación.
90
Así, los instrumentos de acción monetaria que se
emplean, son : instrumentos de naturaleza
cuantitativa [operaciones de mercado abierto,
variaciones en las reservas legales mínimas de
liquidez de las entidades bancarias (y de otros
intermediarios financieros no bancarios) y variaciones
en el volumen y la tasa de interés del redescuento y
otros tipos de créditos del Banco Central a las
instituciones bancarias]; e
instrumentos de naturaleza cualitativa, el control
selectivo del crédito.

91
2. La política fiscal es el conjunto de decisiones que
afectan : al nivel o la composición del gasto público; y
al peso, estructura o frecuencia de los pagos
impositivos.
Por lo tanto, la política fiscal es la política que dirige
y controla estos gastos e ingresos; y la administración
de la deuda pública; de una manera que tiene pleno
conocimiento del efecto : de estas operaciones sobre
la asignación de los recursos y la corriente de fondos
y, por lo tanto, de su influencia sobre los niveles de
renta, precios, empleo y producción.

92
La política fiscal cobra importancia debido al
progresivo aumento del peso del sector público en la
actividad económica, que, en los países más
desarrollados, supone el 50% del Producto Bruto
Interno.
Como instrumento de la política coyuntural o
estabilización; la política fiscal ofrece un conjunto de
posibilidades : por el lado de los gastos del Gobierno
con su incidencia anti cíclica; y por el lado de los
ingresos tributarios.

93
La naturaleza de la política fiscal;

el rol de los estabilizadores automáticos y el alcance


de las políticas discrecionales ;

los multiplicadores del gasto y del impuesto ;

el multiplicador del presupuesto equilibrado ;

los desfases y la eficacia de la política fiscal ; y

el contenido de la política de la deuda pública

son puntos básicos a estudiar.


94
3. La política mixta.
Aunque no debe considerarse como un instrumento
propiamente dicho y distinto de los anteriores
instrumentos;
la política mixta juega un rol en el campo de la
política coyuntural.
Superados los planteamientos extremos, keynesianos
y monetaristas;
se trata de combinar adecuadamente políticas de tipo
monetario y fiscal,
de manera que
puedan hacer frente de forma simultánea a
diversos objetivos de la política estabilizadora.

95
Estudiaremos cómo hacerlo al dedicarnos a

la política fiscal, analizando para ello

la restricción presupuestaria del Gobierno y

los problemas que plantea la financiación del


déficit fiscal;

así como las formas de relacionar

las políticas fiscal y monetaria.


96
4. La política de rentas.
Se incluye dentro de los instrumentos que
responden al término de «controles directos».
Porque la «política de precios y rentas»

implica una intervención especial del Gobierno;


al establecer limitaciones o controles más o
menos rígidos a las variaciones de precios y de
todo tipo de rentas, fundamentalmente salarios.
97
Sin embargo, la insuficiencia de la política de manejo
de la demanda agregada para combatir la inflación;
hace necesario incorporar la política de rentas como
instrumento de estabilización económica, por lo que
adquiere una importancia que la hace destacar con
entidad propia entre los instrumentos que suponen
controles directos.

98
La política de rentas se establece en el marco de una
amplia gama de modalidades, que van desde unas
simples sugerencias hasta una congelación de
precios y salarios.

El hecho de que la aplicación de una política de


precios y de rentas implique una intervención muy
acusada del Gobierno; da lugar a duras polémicas
entre los partidarios de este tipo de control y los
detractores del mismo. 99
Controles directos. La política de «controles directos»
consiste en un conjunto de políticas variadas y dispersas que
tienen como denominador común; un grado apreciable de
intervención del Gobierno.
Así, por ejemplo, puede consistir : en una variación del tipo de
cambio para afectar la situación de la balanza de pagos ; en un
control de las importaciones para incidir en los niveles de
protección ; o en un control cambiario con el fin de influir
sobre las exportaciones de capital.
También caen dentro de este conjunto de medidas; las
regulaciones de las campañas agrícolas o los controles
selectivos de las inversiones encaminados a estimular una
política de empleo o una política de desarrollo regional.

100
Los controles directos pueden concretarse: en políticas con un
período de maduración que requiere un amplio período de
tiempo; o en políticas que causan su impacto de manera
inmediata.
Aunque estas últimas medidas caigan más de lleno en el
ámbito de la política coyuntural, no hay que olvidar la
imposibilidad y/o indeseabilidad de separar los diversos
instrumentos y medidas; en función de su perspectiva o
dimensión temporal.
Por ello, una medida sobre el volumen de importaciones que
produzca efectos inmediatos (a corto plazo) sobre la balanza
de pagos ; o un conjunto de medidas para luchar contra la
dispersión del desempleo en el marco de una política de
desarrollo regional; contribuyen igualmente a la consecución
de los objetivos de una política estabilizadora. 101
Por otro lado, señalemos (respecto a los instrumentos
de la política coyuntural) que su situación ha variado
en los últimos años, lo que nos lleva a replantear sus
verdaderas, posibilidades de eficacia.

Por un lado, presentan hoy tres características :

102
a) Actualmente, variables que tradicionalmente se
consideraban exógenas se han endogeneizado en gran
medida, perdiendo estos instrumentos una cualidad :
su independencia con respecto a la realidad que
pretenden modificar.
Por ejemplo, el déficit fiscal está predeterminado en
una gran proporción; y la cantidad de dinero no
obedece satisfactoriamente a las pautas de la política
monetaria.

103
b) Los instrumentos de la política coyuntural no
presentan siempre el grado de flexibilidad deseado;
además del carácter predeterminado de alguno de
esos instrumentos, sólo son operativos dentro de
márgenes restringidos.

c) La eficacia de estos instrumentos se ve


contrarrestada por los comportamientos estratégicos
de los agentes, que mitigan o intensifican los
resultados buscados.
104
Por otro lado, deben hacer frente a dificultades
nuevas y crecientes.
La política fiscal en una situación como la situación
actual, de déficit fiscal tan elevado en proporción al
PBI en gran medida estructural, además; y con un
enorme volumen de deuda pública en circulación,
poco puede hacer como instrumento de política
coyuntural; en su manejo de los ingresos y gastos
públicos.

La política monetaria, pierde autonomía y eficacia


con una intensa movilidad internacional de capitales
y tipos de cambio fijos.
105
La política de rentas en un clima económico, social y
político de enfrentamiento entre los agentes sociales
y al que colabora la política estructural liberalizadora
de los gobiernos que impide o dificulta el pacto entre
los agentes económicos, tampoco mantiene su
eficacia de antaño.

106
Todo ello no significa que las políticas coyunturales
sean ineficaces o poco eficaces; pero sí que deben
aplicarse en un contexto más complejo y difícil y que
deben complementarse con políticas estructurales; si
desean contribuir eficazmente a resolver los
problemas graves y de raíz estructural que tienen
planteadas las economías nacionales. De nuevo, el
enfoque integrador de la política económica entran en
escena.

107
108
LA FALACIA

DE LAS

POLÍTICAS ECONÓMICAS

ANTICÍCLICAS

109
El intervencionista dice que las crisis cíclicas son
fruto del viciado funcionamiento de la economía de
mercado.
El dirigista, dice que cabe evitar las crisis cíclicas ; sí
se pide al gobierno que intervenga oportuna y
convenientemente ; e imponga la estabilidad
económica.
Nada cabría criticar al dirigista sí (para evitar las
crisis cíclicas) pidiera al gobierno eliminar la
expansión del crédito.
El intervencionista aspira a intensificar esa
expansión del crédito, pretendiendo evitar esas crisis
cíclicas mediante políticas contracíclicas. 110
El intervencionista supone
que el gobierno dispone de fondos que proviene
de esa expansión del crédito y
que puede destinar esos fondos, a cuanto
considere conveniente
(correspondiendo a los expertos de las oficinas
de planificación de los ministerios y de la
Presidencia de la República
dictaminar cuáles son las inversiones adonde
esos fondos deben dedicarse).
111
Esas 2 políticas contracíclicas son
construir obras públicas e
invertir grandes sumas de dinero en empresas
estatales.
En cuanto surgía la recesión-depresión ;
la gente reclamaba el inicio de obras públicas
que crearán puestos de trabajo,
tal reclamo, parece plausible;
pero el problema es cómo financiar esas obras.

112
Sí el gobierno sube los impuestos (o emite bonos
soberanos) no aumentará la demanda agregada, ya que
bajará el consumo y la inversión del sector privado en
igual medida en que sube el consumo y la inversión
del Estado.
Pero, sí el gobierno recurre a la expansión del crédito
empeora las cosas : quizá el gobierno consiga
postergar por algún tiempo el estallido de esa recesión-
depresión.
Pero, cuando llegue el inevitable final; esa recesión-
depresión será más violenta ; cuanto por más tiempo el
gobierno haya venido postergando esa recesión-
depresión. 113
El dirigista tiene preparado los planes de inversión
pública y articulado los proyectos que se pondrán en
marcha a la primera señal de peligro.
Pero, el problema es hallar los recursos fiscales
necesarios para su ejecución.
El dirigista dice que cabe arbitrar los factores de
producción : retener los recursos fiscales vía
retención de esas inversiones públicas durante el auge
causado por la expansión del crédito ; y lanzando
esos recursos fiscales retenidos al mercado al
sobrevenir la depresión-recesión.

114
No está mal retener los recursos fiscales. Pero, con ello, no se
proporciona al tesoro público ; los recursos fiscales que más
tarde necesitará para ejecutar esas planeadas inversiones
públicas.
Le cabe al tesoro público retener una parte de esos recursos
fiscales resultantes de ese auge causado por la expansión del
crédito.
Sí esos recursos fiscales se apartan de la circulación, se está
practicando una política deflacionaria y contracíclica que
frenará ese auge causado por la expansión del crédito.
Sí esos recursos fiscales son de nuevo lanzados al mercado se
modificará la relación monetaria, bajando el poder de compra
del dinero. En ningún caso ; esos recursos fiscales generan
los factores de producción exigidos por esas planeadas
inversiones públicas. 115
El intervencionista coincide con el dirigista en el error
de ignorar que el capital disponible es escaso ;

dice que la recesión-depresión aparece porque de


pronto se apodera de la gente una inexplicable
oposición a invertir y consumir.

No cree que aumentar el ahorro-inversión y restringir


el consumo aumentará ese capital disponible.

116
El intervencionista quisiera al mismo tiempo
aumentar la inversión-producción y el consumo;
dice que el gobierno debe emprender inversión-
producción no rentable ; donde los factores de
producción que necesitan esas producciones no
rentables estatal se sustraerán de otras producciones
que atienden necesidades que sólo los consumidores
consideran más urgentes que aquéllas necesidades que
atenderá esa inversión-producción no rentable estatal.
El intervencionista no se da cuenta que esas
inversiones públicas que recomiendan, empeorarán las
cosas, al aumentar esa escasez del capital disponible.
117
Teóricamente cabría suponer un uso distinto de esas
reservas acumuladas (durante ese período de auge) :
el gobierno podría destinar esas reservas acumuladas a
la compra de aquellos factores de producción y bienes
de consumo que más tarde (al sobrevenir la
depresión) habrá de usar :
en esas planeadas inversiones públicas ; y en atender
las necesidades de quienes trabajan en esas planeadas
inversiones públicas.
Pero, si el gobierno, actúa así, impulsaría el auge,
acelerando el estallido de la depresión y agravando la
crisis
118
Con las políticas contracíclicas se pretende impedir a
la gente darse cuenta de cuál es la causa de las crísis
cíclicas.
El gobierno, está comprometido con una política de
tasas de interés baja, alto nivel de los agregados
monetarios y el control de la inflación permanente.
Y luego, cuando aparecen los efectos de esas
manipulaciones, el gobierno provoca nuevas políticas
de tasas de interés baja, alto nivel de los agregados
monetarios y el control de la permanente y mayor
inflación.

119
120
121
122
1.4.1. Selección de Fines

Admitida la infiltración de juicios de valor en el


planteamiento de las cuestiones normativas; interesa
concretar si esa infiltración

se produce en la fase de selección de fines o

se produce a lo largo de todo el proceso de la torna de


decisiones (fase de selección de fines + fase de
búsqueda de parámetros de acción; con lo que la
separación fines y medios sería complejo). 1
Un planteamiento simplista podría llevarnos a
considerar que los juicios de valor sólo influyen en los
fines, con lo que el rol del político quedaría reducido al
rol del técnico que da soluciones en función de las
relaciones entre variables que se dan en un modelo que
relaciona objetivos e instrumentos; toda vez que los
fines podrían ser dados.
Pero, los juicios de valor condicionan :
la determinación de los fines que tratan de alcanzarse y
los medios más adecuados; y la circunstancia
institucional en que opera la Política Económica. 2
Sin embargo, la opinión, a este respecto,
no es unánime
en la historia de la Política Económica,
pudiendo distinguirse tres posturas:

3
l. La postura neutralista, que busca separar medios y
fines ; para dejar libre de valoraciones la rama
Positiva de la Economía (la Teoría Económica) y la
rama de la Economía Normativa (la Política
Económica) mediante una estructuración
diferenciadora en términos de fines y medios :
dados extra científicamente los Fines por el político;
señalar los medios para alcanzar esos Fines ; sería la
función neutral del economista. Pertenecen a esta
postura Weber, Robbins, Friedman, Stigler.
4
2. La postura única,
resumir todo el conjunto de valoraciones
en un juicio de valor único,
concretado en un fin supremo
(donde todo el mundo estaría de acuerdo) y
lo representa por una función de bienestar social a
maximizar (mediante un procedimiento de pura
deducción matemática).
Pertenecen a esta postura los representantes de la
"Economía del Bienestar" Pigou, Pareto, Samuelson,
Scitovsky, Kaldor y Hicks.
5
3. La postura pluralista, considera que “los juicios de
valor afectan a todas las categorías en el momento: de
su elección, de su aceptación y de su determinación (o
en el momento de su cuantificación). Los fines y medios
son interdependientes, se influyen recíprocamente”.
Es imposible separar los medios y fines de la Política
Económica, ya que ambos
«aparecen enlazados, vinculados unos con otros y con
juicios de valor no estrictamente económicos; formando
parte de un tejido común de difícil separación».
Pertenecen a esta postura Myrdal, Smithies, Watson y
6
Kirschen.
La línea actual de pensamiento se manifiesta de
acuerdo con la postura pluralista.

Los fines están unidos de forma indivisible a los


medios, formando una estructura común, donde la
variación de cualquier elemento del sistema provoca
variaciones en todos los demás elementos del sistema.

7
Watson con el fin de llegar a una solución operativa,
intenta separar un conjunto de fines de Política
económica denominado fines primarios

“de” un conjunto de fines secundarios

(los que, a su vez, son medios para alcanzar esos fines


primarios); y

“de” los medios propiamente dichos

que se aplican en la consecución de


8
esos fines primarios y secundarios.
Sin perder de vista, el problema de
las mutuas relaciones y posibles incompatibilidades :
entre fines; y
entre fines con los medios,
Watson formula una estructura en la que describe
el proceso de relaciones fines-medios
en la Política Económica; siendo cada fin intermedio;
un medio para alcanzar un fin superior.
9
La clasificación de Kirschen establece una distinción
entre fines a corto plazo (coyunturales) y fines a largo
plazo (estructurales).
Esta clasificación no implica un orden de prioridad
entre los fines;
orden de prioridad que será diferente en
cada circunstancia espacio-temporal;
y de acuerdo con las preferencias de la sociedad;
que el político representa.
10
En cuanto a la distinción entre corto y largo plazo;
cada fin a corto plazo
contiene aspectos a largo plazo,
circunstancia olvidada en la aplicación práctica de
políticas económicas que buscan resultados en el corto
plazo, desconociendo los elementos estructurales de
todo problema de Política Económica,
elementos que sólo pueden ser abordados en el largo
plazo.
11
⚫ Esquema 1 .1. Clasificación de Kirschen FINES
⚫ Corto plazo (coyuntural)
⚫ 1. Pleno empleo.
⚫ 2. Estabilidad de precios.
⚫ 3. Mejora de la balanza de pagos.
⚫ Largo plazo (estructural)
⚫ Primario
⚫ 4. Expansión de la producción.
⚫ 5. Mejora en la asignación de los factores de producción
⚫ 6. Satisfacción de las necesidades colectivas.
⚫ 7. Mejora en la distribución de la renta y riqueza.
⚫ 8. Protección y prioridades a determinadas regiones o industrias.
⚫ Secundario
⚫ 9. Mejora en las normas de consumo privado.
⚫ 10. Seguridad de abastecimiento.
⚫ 11. Mejora en el tamaño o en la estructura de la población.
12
⚫ 12. Reducción de la jornada laboral
La clasificación de Jané Solá se basa en la distinción
entre tipos de políticas económicas; en función de la
naturaleza de los fines perseguidos.

Distinción entre políticas de orden, políticas


finalistas y políticas específicas, relacionadas con los
fines :

1° Las políticas económicas de orden son políticas


económicas encaminadas a establecer y mantener : el
sistema económico, las reglas de funcionamiento del
sistema económico (la constitución económica). Los
fines perseguidos son la Libertad y la Justicia. 13
2° Pero, a su vez, los fines situados en la
cúspide de la pirámide se alcanzan
indirectamente mediante otros fines situados en
la base de la pirámide, que son medios para
conseguir fines de orden superior, de acuerdo
con el esquema de Watson.

14
Estos fines (que son fines de naturaleza económica) se
consiguen mediante políticas económicas finalistas:
que persiguen fines económicos;
o que se articulan mediante formulaciones económico-
instrumentales.

Las políticas finalistas se definen en función del fin


perseguido : política de pleno empleo y política de
desarrollo económico.
15
3. Las políticas económicas específicas tienen por
objetivo un conjunto de fines intermedios que, a su
vez, son medios para alcanzar los objetivos de las
políticas finalistas.

Se subdividen (con arreglo a un cuadro de doble


entrada) en políticas económicas sectoriales (en
sentido vertical) y políticas económicas instrumentales
(en sentido horizontal).

16
Entre las políticas económicas sectoriales están
política agraria, política industrial, política de
transporte y política comercial.

Entre las políticas económicas instrumentales están la


política monetaria, política fiscal y política exterior.

17
OBJETIVOS POLÍTICAS
[ IGUALDAD, INDEPENDENCIA, LIBERTAD,
JUSTICIA ] Políticas Económicas de Orden

[ PLENO EMPLEO
DESARROLLO ECONÓMICO
EQUILIBRIO ECONÓMICO EXTERIOR
ESTABILIDAD CÍCLICA Y DEL NIVEL DE
PRECIOS ] Políticas económicas finalistas

18
Pol Sectorial/ Indu. Agra. Transp. Comer exte. Educa. Turist. Vivie. Ambie.

Pol Instrumental

⚫ Política monetaria
⚫ Política fiscal X23

⚫ Política comercio exterior


⚫ Política laboral
⚫ Política de controles directos

⚫ Esquema 2.2. Clasificación de Políticas Económicas 19


En la Tabla de Doble Entrada que forman las líneas
verticales y horizontales de las políticas económicas
específicas aparecen cuadros donde estaría representado
el efecto de cada “política instrumental” sobre la
“política sectorial” correspondiente.
Así, X23 representa “el efecto de la política fiscal”
aplicada para conseguir “objetivos de la política de
transportes”; y en todos los cuadros de sentido vertical
(dentro de la misma columna 3) se representan los
efectos de las políticas instrumentales combinadas para
el logro de los objetivos de la política de transportes.
20
Las políticas sectoriales “son desagregaciones” de los
fines de las políticas finalistas, por lo que son medios
para alcanzar los fines perseguidos directamente por
las políticas económicas. Así, se puede presentar todo
el conjunto de fines y medios y su mutua
interdependencia, englobados en un sistema de política
económica.

21
Los fines de la Política Económica y la importancia de
los fines están sujetos a modificaciones a lo largo del
tiempo.
Los fines pueden ser modificados:
1. A la luz de un mejor conocimiento de los hechos.
2. A la luz de lo que se considera ; “que puede ser o
no cambiado”. Entre “estos datos”, se encuentran los
fines de otros individuos (de terceros) y por ello los
fines se modifican de acuerdo con los programas de
esos terceros y de las fuerzas que se encuentran tras
esos terceros. 22
3. Ante otros fines que surgen en el proceso del
análisis de un grupo de fines ; y de acuerdo con los
resultados indeseables e imprevistos, que contrastan
con los fines dados y con los fines que posteriormente
se han venido delineando.
4. Dado que el sistema económico (en el que cobra
vida la política económica) puede ser contemplado
como un sistema dinámico; se considera que los fines
son diferentes o “sufren alguna transformación en
cada instante del tiempo”; lo cual, afectará a los
medios a utilizar.
23
1.4.2. Selección de medios
Las políticas instrumentales contienen los medios primarios
(parámetros de acción) de la política económica, es decir,
variables que el político puede manejar directamente para
modificarlas, en su intento por alcanzar los fines. Las políticas
instrumentales (frente a los medios primarios que pueden ser
manejados directamente) contienen otros medios que son :
auténticos fines de la política instrumental; y, a su vez, medios
para alcanzar los fines contenidos en las políticas de orden
superior.
Ejemplo. Alcanzar una tasa de interés de mercado es : un
medio de la política antiinflacionista; y, un fin de la política
monetaria que el político podría conseguir a través del manejo
de un medio primario (la variación de la tasa de redescuento
24
o la compraventa de mercado abierto).
Las posibles relaciones de medios (en el contexto de
las diferentes políticas) serían de enorme amplitud.

Sin embargo, no todos los medios son utilizables por


parte del político :

por la propia imposibilidad material de manejarlos a


causa de su complejidad; y

por existir razones que no aconsejan hacerlo en un


momento determinado.

25
Además, cualquiera que sea la clasificación que utilicemos; el auténtico
nudo de la cuestión radica en la forma en que se selecciona una
combinación de medios, para el logro de los fines perseguidos por el
político.
Psicológicamente, el Gobierno debería ser neutral en la selección de los
medios y buscar la combinación óptima de: rendimiento social máximo
y costo social mínimo.
Por lo tanto, no debería existir una cuestión de preferencia a priori en la
selección de medios ; pero, en la práctica, la situación es más
complicada:
porque el rendimiento social y el costo social son difici1es de medir en
términos nacionales; y

porque los “medios” de la política económica -sus medios- pone sobre


el tablero intereses contradictorios; mientras que los fines son
beneficiosos; los medios tienen efectos opuestos sobre los intereses de
los diferentes grupos sociales y económicos del país.
26
En la práctica pueden existir: diferentes caminos para alcanzar
un mismo fin; o diferentes combinaciones de medios (posibles
desde un punto de vista técnico) para alcanzar la combinación
de fines perseguido por el político. El problema que se plantea
es el problema de la búsqueda de un principio de selección
para elegir la «mejor» combinación de medios.

Así, al igual que habíamos llegado a la conclusión de la


inevitabilidad de la intromisión de los juicios de valor en el
momento de seleccionar los fines de la política económica;
podemos concluir, que la selección de medios y la forma en
que estos medios van a ser utilizados se encuentran infiltradas
de juicios de valor

27
1.4.3. Relación fines-medios y Toma de
decisiones
Siendo imposible separar los fines y medios, de la
política económica,
y aceptada la presencia de juicios de valor en todo el
análisis (en el proceso de selección de fines y medios
más idóneos para alcanzar los fines en cada
circunstancia)
hacemos algunas precisiones con la finalidad de no
caer en excesivas relativizaciones que conduzcan a la
creencia, errónea, de que todo el proceso de la política
económica se reduce a una valoración de carácter
subjetivo.
28
El problema que se plantea la política económica es el
problema de la toma de decisiones, que es necesario
dotar de la máxima racionalidad desde el punto de vista
científico,
(a pesar de que muchas veces revista de máxima
complejidad y deba ser realizado con información
incompleta, es decir, en condiciones de incertidumbre).
Así, el problema de la toma de decisiones afectan : a la
fase de selección de los fines y a la fase de la selección
de los medios ; a la forma de definirlos
inequívocamente;
y al grado de prioridad entre fines o entre posibles
medios susceptibles de ser utilizados. 29
La cuestión que nos planteamos es : cómo afrontar de
la mejor manera estos problemas de la toma de
decisiones en materia de política económicas; y,
cuáles son las principales dificultades a las que ha de
hacer frente esa toma de decisiones (en que consiste la
política económica).

Para obtener una perspectiva global de cómo la


política económica ha tratado de resolverlas a lo largo
del tiempo, vamos a referimos, a la teoría de la política
económica cuantitativa, así como a su revisión.

30
A la política económica se le atribuye dos
significados:
1° La política económica entendida como las medidas
y actuaciones de las autoridades en el campo
económico orientadas a conseguir determinados fines.
Es decir, la política económica contemplada como
praxis.

2° La política económica entendida como el


tratamiento y análisis científico de las acciones
llevadas a cabo por el Gobierno y las instituciones. Es
decir, la política económica contemplada desde una
perspectiva científico-analítica.
31
La teoría de la política económica está interesada en
este segundo significado de la política económica,
entendida como disciplina autónoma dentro del
«sistema de las Ciencias Económicas» que se ocupa
del tema de cómo deben actuar las autoridades
económicas para alcanzar los fines que se proponen.

32
I. teoría tradicional de la política económica

Hay interés por estudiar la política económica desde


un prisma científico; y por suministrar una base
sistemática adecuada a la política económica.
El principal punto de partida de la teoría tradicional de
la política económica se remonta a 1952 con la
publicación de la Teoría de la Política Económica. de
Jan Tinbergen.

La teoría de Tinbergen intenta establecer cómo deben


actuar y tomar sus decisiones las autoridades
económicas. Y, señala 3 pasos para la formulación de
las políticas económicas óptimas :
33
1° Las autoridades deben especificar los fines de la
política económica, en términos de una función de
bienestar social que la autoridad esta tratando de
maximizar.
2° Las autoridades deben especificar los medios de la
política económica que disponen para alcanzar los
fines.
3° Las autoridades deben tener un modelo de la
economía que conecte los medios con los fines para
escoger el valor óptimo de los medios de la política
económica.
34
En esta concepción tradicional de la teoría de la
política económica se destaca 2 puntos:

l. El rol clave que representa la relación entre fines y


medios en la política económica.

Para Tinbergen, el objetivo principal de la política


económica consiste en la manipulación deliberada de
cierto número de medios con objetivo de alcanzar
35
ciertos fines.
2. La pretensión de utilizar modelos macroeconómicos
como elemento de ayuda a la hora de tomar
decisiones de política económica.

Por lo tanto, es un enfoque cuantitativo de la política


económica y que ha llevado a la denominada

«Política Económica Cuantitativa».

36
En esta concepción tradicional de la teoría de la
política económica se supone que :

1° Las autoridades que adoptan las medidas de


política económica son un ente benévolo que no
persigue fines individuales de los propios políticos, ni
fines partidistas, o de un grupo o de una clase social,
sino la maximización del bienestar de sus ciudadanos.
37
2° Las autoridades saben en qué consiste ese bienestar
de sus ciudadanos y tienen también la información
confiable necesaria para llevar a cabo la política que
permitirá maximizar ese bienestar ; conocen :

el modelo de la economía, los valores de los


parámetros, y la naturaleza de las perturbaciones y su
cantidad.

38
3° Las autoridades disponen de los medios de política
económica suficientes para conseguir los cambios
deseados en las variables relevantes. Hay tantos
medios como fines

(y si no los hay o si se dan costos de ajuste en los


medios; habrá “un intercambio” o

“trade off ” entre los medios, que se puede introducir


en la función objetivo).
39
4° La gente reacciona pasivamente ante los cambios
en los valores de los medios, sin anticiparlos.

Y si la gente intenta esquivar los efectos de la política


económica, su respuesta es conocida y prevista por las
autoridades.

40
A partir de estos supuestos, el problema de elaborar la
política económica en su versión tradicional es : tratar
de determinar qué cambios deben introducir las
autoridades económicas en los medios a su
disposición, de modo que se consigan en las variables
fines ; aquellos valores que maximizan la función de
bienestar social.

41
ll. La revisión de la teoría tradicional de la
Política Económica
La concepción tradicional de la política económica era
muy optimista en cuanto a la capacidad que las
autoridades tienen para alcanzar los fines perseguidos.
De acuerdo con esa concepción, si las autoridades no
alcanzaban sus fines de política económica, se debía
echar la culpa :
a las limitaciones del modelo empleado, a la omisión
de variables relevantes, al insuficiente número de
instrumentos o a las lagunas existentes en el
conocimiento teórico.
42
De ahí que los economistas confiasen :

en la elaboración de modelos econométricos cada vez


más complejos,

en el avance de los conocimientos teóricos; y

en la creación de restricciones que proporcionasen


nuevos instrumentos.

43
Sin embargo, este enfoque tradicional de la política
económica, especialmente en su formulación
cuantitativa, está sujeto a muchas críticas, las que han
acabado por limitar en gran medida su potencial de
influencia.

La crisis del enfoque cuantitativo de la política
económica se produjo como consecuencia: del
desarrollo teórico del análisis económico; y de la
insatisfacción que producía la incapacidad de la
política económica para hacer frente a los graves
desajustes; iniciados al principio de los setenta.

44
Desde este segundo II punto de vista, la política
económica cuantitativa apoyada por la teoría
keynesiana, era una política de manejo de la
demanda, por lo que los modelos econométricos de
aquellos años fueron inadecuados para reflejar los
impactos procedentes de la oferta ocurridos a
principios de los setenta.

45
En lo que se refiere a los principales desafíos teóricos que
se le presentan a la política económica a partir de los ‘70

(1° la estrecha relación entre Política y Economía, 2° la


existencia de incertidumbre, 3° los retardos temporales, o
4° las expectativas racionales y 5° la creciente
interdependencia económica)

son, factores que limitan la eficacia de la política


económica y que las autoridades deben tener en cuenta a
la hora de planificar sus actuaciones.
46
En primer lugar, la interrelación Economía-Política
sugiere la necesidad de un nuevo enfoque de la teoría
de la política económica; enfoque que ponga de
manifiesto: cuál es la política económica óptima en
abstracto; y cuáles son las políticas económicas
factibles en cada momento, en el marco de un sistema
político determinado y un sistema económico
determinado.

47
Frente a la concepción del enfoque convencional (en
la que se acepta como punto de partida : que la acción
política tiende a la búsqueda del bienestar colectivo, y
que los intereses y opciones de los diversos actores no
desempeñan ningún papel) lo que se plantea hoy es la
necesidad de introducir los factores políticos e
institucionales como variables endógenas en las
estructuras y los modelos político-económicos.

48
En segundo lugar, un nuevo factor condicionante de
la política económica es la incertidumbre en las
relaciones entre medios y fines.
Según e1 enfoque cuantitativo de la política
económica; cuando las autoridades económicas
adoptan decisiones de política económica; se basan
en modelos macroeconométricos.
El problema surge cuando comprobamos que hay
múltiples modelos que dan distintas respuestas
respecto a los efectos de una misma medida de
política económica (dado que esos modelos tienen
diferentes estructuras, diferentes ecuaciones y
diferentes variables). 49
La existencia de incertidumbre sobre los efectos de las
medidas de política económica obliga, a que las
autoridades sean más prudentes a la hora de adoptar
sus decisiones de política económica.

50
Muy relacionado con el problema de la incertidumbre se
encuentra, en tercer lugar, el problema de los retardos
temporales y, su amplitud y su variabilidad. Los
estudios empíricos realizados en este ámbito han
mostrado que los retardos difieren en amplitud : entre
distintos momentos del tiempo, entre países, y entre
políticas utilizadas; y, además, muestran una enorme
variabilidad, lo cual condiciona nuevamente la eficacia
de las medidas de política económica planteadas.
51
En cuarto lugar, a la política económica se le
presenta el problema de las expectativas. Para su
adecuada modelización no basta (como se venía
haciendo en los modelos tradicionales) considerar las
expectativas exógenas o adoptar la modalidad de las
expectativas adaptativas.

52
Frente a estos planteamientos, John Muth elaboró la
hipótesis de las expectativas racionales, que supone
que los agentes económicos usan toda la información,
teórica y empírica relevante disponible a la hora de
formar y revisar sus expectativas; de forma que
aunque en estas predicciones pueden existir errores,
para que sus expectativas sean racionales ; han de ser
aleatorios, es decir, “no pueden estar correlacionados”
con algo que pudo haberse conocido a tiempo. 53
Tener en cuenta las expectativas (aunque supongamos
que no son del todo racionales) va a tener una fuerte
incidencia en la política económica. Los efectos de las
expectativas dependen: de cómo afecta a las variables
actuales; y cómo afecta a las expectativas futuras.
Cuando tenemos en cuenta las expectativas y el
comportamiento estratégico de los distintos agentes
económicos, nos encontramos, con el problema de la
«inconsistencia temporal o dinámica» de las políticas
óptimas. Este problema surge por el incentivo a
desviarse de la política anunciada; una vez que los
otros agentes económicos conocen esa política.

54
Otra critica a la política económica cuantitativa es la crítica
de Lucas.

Según Lucas, es falsa la creencia de que los modelos


macroeconométricos son estructurales; ya que, cuando la
política económica modifica un instrumento, cambian las
expectativas de los agentes económicos y, por tanto, cambian
los parámetros estimados en el modelo.

Pero; la estabilidad de esos parámetros es un prerrequisito y


una condición de viabilidad para ese núcleo de la política
económica cuantitativa. 55
Por último, la mayor integración a nivel mundial de
los países también ha supuesto un cambio importante
para la política económica nacional. La teoría
tradicional de la política económica fue elaborada bajo
los supuestos, implícitos, de una economía nacional
relativamente poco abierta al exterior, supuesto
razonablemente realista en aquella época, pero que ha
perdido gran parte de ese realismo y con tendencia del
proceso a acentuarse.
Y este proceso de globalización e interdependencia de
las actividades económicas nacionales; afecta, y
seguirá afectando, a la eficiencia de los instrumentos
de las políticas económicas nacionales. 56
2.1. POLÍTICA ECONÓMICA COYUNTURAL y
ESTRUCTURAL: PROBLEMAS DE DELIMITACIÓN

⚫ Política económica es el conjunto de acciones


económicas realizadas por el Gobierno para alcanzar
fines macroeconómicos a corto plazo (estabilidad de
precios, mayor empleo, equilibrio de balanza de
pagos) y largo plazo (cuya consecución implica
hacer reformas estructurales).

57
⚫ La Política económica se clasifica en medidas de
política coyuntural y estructural.

⚫ En la política económica se utilizan pares de


términos para clasificar medidas de política
económica:

⚫ a) Política a corto plazo-Política a largo plazo.


⚫ b) Política coyuntural-Política estructural.
⚫ c) Política de estabilización-Política de desarrollo.
58
⚫ - La 1° distinción dice poco, ya que el criterio de
comparación es la variable tiempo. A pesar de ello,
se usa este par de términos para deslindar los dos
campos, aunque el criterio temporal es subjetivo y
discutible.

59
⚫ 2° Mayor significado poseen los términos
Política coyuntural y Política estructural.

⚫ Política coyuntural se refiere a la


responsabilidad del Gobierno de regular la
economía.

⚫ Esta regulación, se lleva a cabo sobre el


Volumen y Estructura de la Demanda
Agregada, con una perspectiva a Corto Plazo.

60
⚫ La Política Coyuntural abarca la acción del
Gobierno destinada a afectar en el corto plazo
Aspectos del comportamiento de la economía:

⚫ a) Ritmo de variación del nivel general de precios.


⚫ b) Volumen de desempleo.
⚫ c) Balanza de pagos.

⚫ Sin embargo, la formulación y ejecución de tal


política; se hace a través de un proceso de
interacción, donde la Demanda Agregada es la
variable instrumental. 61
⚫ Así, una variación de la demanda agregada afecta
las variables objetivo :

⚫ Un aumento de la demanda agregada:

⚫ Acelera la inflación,
⚫ Reduce nivel de desempleo y
⚫ Provoca déficit en la balanza de pagos.

62
⚫ Política Estructural nos remite a problemas de
estructura microeconómica y de Oferta
Agregada; cuya solución requiere un período
temporal más amplio.

⚫ Reformas Estructurales es Modificar instituciones,


reglas, costumbres, normas, leyes o estándares
sociales, que definen la estructura económica del
país y condicionan las actuaciones de los agentes
económicos, sus expectativas y motivaciones; al
establecer derechos, deberes e incentivos que los
enmarcan y dirigen hacia resultados sociales que
63 se
⚫ 3° El tercer par de términos: política de
estabilización y política de desarrollo se refieren a
contenidos más complejos.

⚫ En el término política de estabilización se percibe


las relaciones con el comportamiento cíclico de la
economía y con los conceptos de equilibrio o
desequilibrio.

64
⚫ El término política de desarrollo es sugerente y
significativo por dos razones:

⚫ - Por el contenido e importancia del desarrollo


económico que implica : crecimiento económico a
corto plazo, y reformas estructurales para
mantener ese crecimiento económico a largo plazo
es un proceso dinámico y multidimensional: que
exige dedicación permanente; y que es parte
integrante y resultado de la vida económica de un
país, reflejando sus instituciones políticas, legales,
sociales y económicas; y la interacción de las
motivaciones, acciones y reacciones de sus
habitantes. 65
⚫ - Porque la política de desarrollo es una tarea
permanente que incluye actividades dispares :
reforma y adaptación de estructuras e instituciones
sociales; variación del comportamiento de los
agentes económicos en respuesta a incentivos
diversos y variables; mantenimiento y mejora de
infraestructuras; búsqueda de eficiencia en la
asignación y uso de recursos; y mejora de la
distribución de renta y riqueza nacional; el medio
ambiente y la calidad de la vida de los ciudadanos.
66
⚫ Incluye medidas de ajuste coyuntural a corto plazo que
buscan corregir desequilibrios macroeconómicos para
estabilizar o equilibrar la economía en el contexto de sus
niveles de actividad y crecimiento potencial; y medidas
dirigidas a mejorar la eficiencia y fortalecer la
competitividad de la economía, resolviendo sus graves
problemas y de raíz estructural, con el fin de aumentar su
capacidad de generar recursos (perspectiva del ajuste
estructural que tiene como fin aumentar los niveles de
actividad y crecimiento potencial de la economía, llevándola
a un proceso de desarrollo sostenible: «desde el punto de
vista de la eficacia del triángulo crecimiento-
competitividad-empleo; como en relación con el medio
ambiente y la mejora de la calidad de vida»). 67
⚫ Estamos defendiendo una «concepción integradora»
para la formulación y aplicación de la política
económica, que supone (en épocas de profundos y
duraderos desequilibrios) el uso conjunto y
coordinado de medidas de naturaleza coyuntural y
estructural: monetaria, financiera, fiscal y de rentas,
etc. Medidas que son, por tanto, partes de la política
económica, aunque las separemos artificialmente
por motivos pedagógicos.

68
⚫ El fenómeno económico en el plano real es
uno e indivisible, independientemente de
que dividamos su campo en trozos. Es en
este sentido, en que hablaremos de política
coyuntural como contraposición a la política
estructural.

69
2.2. FINES DE LA POLÍTICA ECONÓMICA
COYUNTURAL

Al esbozar el contenido de la política


coyuntural, se señalaban como fines básicos de
tal política :

la estabilidad de precios, el pleno empleo, el


equilibrio de la balanza de pagos, y el
crecimiento económico.
70
Aunque estos son los fines que definen el campo de
actuación de la política coyuntural ; se consideran otros
objetivos complementarios , sin que ello distraiga la
atención o vaya en deterioro de la auténtica naturaleza
de este tipo de política.
Así , Paul Coulbois afirma que esos fines básicos no son
los únicos que persigue la política coyuntural , ya que la
política coyuntural contribuye al desarrollo económico
del país de una manera armónica y equilibrada ,
evitando una degradación del medio ambiente y un
empeoramiento de las condiciones de la vida humana.
Se trata , de una concepción integradora de la política
coyuntural , vinculada a la política estructural.
71
Plantear el contenido de la política coyuntural
limitándonos al espacio que ocupan los 4 objetivos
señalados ;
podría parecer muy simple e incluso contradictorio ;
con cuanto hemos venido exponiendo respecto al
carácter indivisible y unitario del fenómeno
económico.
Pero tampoco procede detenernos aquí con detalle en
el análisis de objetivos ;
como la mejora en la distribución de la renta o el
desarrollo económico.

72
De lo que se trata es que
(al estudiar los problemas coyunturales derivados de :
los excesivos niveles de desempleo , altas tasas de
inflación y desequilibrios de la balanza de pagos)
se tenga en cuenta su interrelación con los fines a
largo plazo ,
así como en qué medida pueden influir sobre los fines
a largo plazo ;
las acciones encaminadas a resolver esos problemas
coyunturales.

73
Enunciado de los fines de la política coyuntural :
1. La estabilidad de los precios es el primer objetivo
de la política económica coyuntural.
La inflación se define como el proceso de alza
sostenida del nivel general de precios.
Se considera que hay inflación cuando el nivel
general de precios se eleva por encima de una
determinada tasa,
que durante varias décadas ha sido de 3% anual,
cifra que en la actualidad se continúa tomando como
referencia.
74
Este último aspecto confiere un carácter subjetivo al
concepto de inflación.

Por ello , y porque hay que contar con un crecimiento


de precios , por pequeño que sea ;

es normal que se hable de un «óptimo nivel de


inflación» ,

llegándose incluso a proponer determinadas tasas de


inflación como las más adecuadas para cada caso
75
concreto.
Cabe definir la estabilidad de precios como
aquel objetivo que consiste

en mantener dentro de un límite razonable

la tasa de aumento del índice general de precios


, que es un índice

de precios de consumo o de costo de la vida.

76
Son conocidas las consecuencias de la inflación en el
plano de la economía nacional y en el contexto :

de las relaciones internacionales y de la economía


mundial.

Sin embargo , no todos los economistas están de


acuerdo en considerar la inflación desde un mismo y
único punto de vista , ni en conceder a la política
antiinflacionista la misma relevancia y ponderación.
77
En ocasiones se ha concedido una importancia tan
relevante y excepcional a la lucha contra la inflación;
que se ha constituido en objetivo especial y preferente;
distrayendo la atención de otros aspectos y problemas
de gran importancia; y

provocando sacrificios en términos de empleo y renta.

78
En todo caso debemos destacar en este sentido,

que las autoridades económicas y monetarias de la


mayoría de países desarrollados han priorizado la
lucha contra la inflación frente al logro de los demás
objetivos de la política económica ,

una inflación que se ha vuelto más estructural y más


difícil de combatir sólo con políticas coyunturales.

79
2. El pleno empleo es el segundo objetivo de la
política económica coyuntural.

El pleno empleo es el otro concepto que


delimita el objetivo

«estabilidad económica» o

equilibrio económico interno.

80
No es fácil delimitar el concepto de desempleo,
ni proceder a su medida y cuantificación.

No obstante , el «pleno empleo» es uno de los


objetivos fundamentales de la intervención de
los gobiernos en la política coyuntural.

81
El pleno empleo se define como aquella situación en la que
esta empleado (al tipo de salario vigente)

todo el que desee trabajar.

Sin embargo , esta definición es compatible con la existencia


de subempleo o desempleo encubierto , es decir , puestos de
trabajo

“con un número limitado de horas” -en el primer caso- o “con


un producto marginal nulo ” -en el segundo caso-.

También es compatible con la existencia del desempleo


friccional. 82
Por otra parte , la noción de pleno empleo se halla
vinculada a la teoría keynesiana , según la cual ,

a corto plazo ,

el nivel de renta y , por tanto de empleo ,

“dependen” del nivel de demanda agregada ,

por lo que las fluctuaciones que se produzcan en la


demanda agregada pueden provocar

variaciones en el volumen de empleo.


83
La insuficiencia de las políticas macroeconómicas de
este tipo , ante la necesidad ineludible de abordar los
graves problemas derivados del alto y permanente
desempleo ; obligaron a contemplar el objetivo pleno
empleo con una óptica más abierta y posibilista que
incluya
( junto con la regulación de la demanda agregada ) :
el control del costo unitario real de la mano de obra
( costo salarial y no salarial ) para combatir el
desempleo clásico o neoclásico que puede coexistir con
el desempleo keynesiano ; y
el análisis y superación de los desequilibrios y
fricciones “del mercado de trabajo”.
Se plantearía el objetivo en términos de una auténtica
84
«política de empleo».
3. El equilibrio de la balanza de pagos es el tercer
objetivo de la política económica coyuntural.
A largo plazo la balanza de pagos de un país debe estar
en equilibrio , dado que , no se concibe que un país
se endeude perpetuamente con el exterior.
Sin embargo , a corto plazo , pueden producirse
“desajustes transitorios”
que den lugar a un aumento o reducción de las reservas
de divisas ; o
que den lugar a una devaluación o reva1uación de la
moneda nacional ( según el sistema de paridad vigente ).
La eliminación de esos desajustes transitorios,
“que no pueden mantenerse a largo plazo” ,
es el campo de acción del tercer objetivo. 85
2.3. LOS MEDIOS DE LA POLÍTICA
COYUNTURAL

Clasificando “los medios” de distintos puntos de


vista :

atendiendo al sector económico al que se


apliquen , “se distingue”

entre políticas : agraria, industrial, turística, de


construcción, de transportes, comercial, etc.
86
Hay medios de la política coyuntural
cuantitativos :

la política monetaria y fiscal.

Junto a los medios cuantitativos se dan los


medios de la política coyuntural cualitativa ,

como el control de precios y rentas o

la aplicación de una política activa de mano de


obra. 87
Pero los medios son los mismos :
para la política coyuntural ; como “para” el campo de
los fines de la política estructural ;
independientemente de la dosificación y
combinación que se haga ;
de esos medios en cada caso , y para cada fin o
conjunto de fines.
Además de estos 2 criterios , el criterio más
significativo es el criterio que
“atiende a la naturaleza de las medidas aplicadas” ;
que nos permite distinguir las siguientes políticas
instrumentales :
88
l. La política monetaria es uno de los dos
instrumentos de “regulación y control” de la demanda
agregada.

Consiste en el manejo de : la oferta monetaria , las


tasas de interés, el crédito y el tipo de cambio por
parte del Banco Central , con el fin de influir en
determinados resultados de la actividad económica; y ,
en el nivel de : precios , renta, empleo y saldo de la
balanza de pagos. 89
Estos objetivos últimos se alcanzan regulando alguna
variable monetaria o financiera que aparece como
objetivo intermedio de la política monetaria y que, a
su vez, se controla mediante alguna variable operativa
: la base monetaria, la liquidez bancaria o las tasas de
interés a corto plazo.
No obstante, en ocasiones se emplea una estrategia
más directa para su aplicación, utilizando los
instrumentos monetarios para influir más
directamente sobre la tasa de inflación ; con el apoyo
de indicadores que sirven para anticipar a las
autoridades monetarias los efectos de esos
indicadores sobre la tasa de inflación.
90
Así, los instrumentos de acción monetaria que se
emplean, son : instrumentos de naturaleza
cuantitativa [operaciones de mercado abierto,
variaciones en las reservas legales mínimas de
liquidez de las entidades bancarias (y de otros
intermediarios financieros no bancarios) y variaciones
en el volumen y la tasa de interés del redescuento y
otros tipos de créditos del Banco Central a las
instituciones bancarias]; e
instrumentos de naturaleza cualitativa, el control
selectivo del crédito.

91
2. La política fiscal es el conjunto de decisiones que
afectan : al nivel o la composición del gasto público; y
al peso, estructura o frecuencia de los pagos
impositivos.
Por lo tanto, la política fiscal es la política que dirige
y controla estos gastos e ingresos; y la administración
de la deuda pública; de una manera que tiene pleno
conocimiento del efecto : de estas operaciones sobre
la asignación de los recursos y la corriente de fondos
y, por lo tanto, de su influencia sobre los niveles de
renta, precios, empleo y producción.

92
La política fiscal cobra importancia debido al
progresivo aumento del peso del sector público en la
actividad económica, que, en los países más
desarrollados, supone el 50% del Producto Bruto
Interno.
Como instrumento de la política coyuntural o
estabilización; la política fiscal ofrece un conjunto de
posibilidades : por el lado de los gastos del Gobierno
con su incidencia anti cíclica; y por el lado de los
ingresos tributarios.

93
La naturaleza de la política fiscal;

el rol de los estabilizadores automáticos y el alcance


de las políticas discrecionales ;

los multiplicadores del gasto y del impuesto ;

el multiplicador del presupuesto equilibrado ;

los desfases y la eficacia de la política fiscal ; y

el contenido de la política de la deuda pública

son puntos básicos a estudiar.


94
3. La política mixta.
Aunque no debe considerarse como un instrumento
propiamente dicho y distinto de los anteriores
instrumentos;
la política mixta juega un rol en el campo de la
política coyuntural.
Superados los planteamientos extremos, keynesianos
y monetaristas;
se trata de combinar adecuadamente políticas de tipo
monetario y fiscal,
de manera que
puedan hacer frente de forma simultánea a
diversos objetivos de la política estabilizadora.

95
Estudiaremos cómo hacerlo al dedicarnos a

la política fiscal, analizando para ello

la restricción presupuestaria del Gobierno y

los problemas que plantea la financiación del


déficit fiscal;

así como las formas de relacionar

las políticas fiscal y monetaria.


96
4. La política de rentas.
Se incluye dentro de los instrumentos que
responden al término de «controles directos».
Porque la «política de precios y rentas»

implica una intervención especial del Gobierno;


al establecer limitaciones o controles más o
menos rígidos a las variaciones de precios y de
todo tipo de rentas, fundamentalmente salarios.
97
Sin embargo, la insuficiencia de la política de manejo
de la demanda agregada para combatir la inflación;
hace necesario incorporar la política de rentas como
instrumento de estabilización económica, por lo que
adquiere una importancia que la hace destacar con
entidad propia entre los instrumentos que suponen
controles directos.

98
La política de rentas se establece en el marco de una
amplia gama de modalidades, que van desde unas
simples sugerencias hasta una congelación de
precios y salarios.

El hecho de que la aplicación de una política de


precios y de rentas implique una intervención muy
acusada del Gobierno; da lugar a duras polémicas
entre los partidarios de este tipo de control y los
detractores del mismo. 99
Controles directos. La política de «controles directos»
consiste en un conjunto de políticas variadas y dispersas que
tienen como denominador común; un grado apreciable de
intervención del Gobierno.
Así, por ejemplo, puede consistir : en una variación del tipo de
cambio para afectar la situación de la balanza de pagos ; en un
control de las importaciones para incidir en los niveles de
protección ; o en un control cambiario con el fin de influir
sobre las exportaciones de capital.
También caen dentro de este conjunto de medidas; las
regulaciones de las campañas agrícolas o los controles
selectivos de las inversiones encaminados a estimular una
política de empleo o una política de desarrollo regional.

100
Los controles directos pueden concretarse: en políticas con un
período de maduración que requiere un amplio período de
tiempo; o en políticas que causan su impacto de manera
inmediata.
Aunque estas últimas medidas caigan más de lleno en el
ámbito de la política coyuntural, no hay que olvidar la
imposibilidad y/o indeseabilidad de separar los diversos
instrumentos y medidas; en función de su perspectiva o
dimensión temporal.
Por ello, una medida sobre el volumen de importaciones que
produzca efectos inmediatos (a corto plazo) sobre la balanza
de pagos ; o un conjunto de medidas para luchar contra la
dispersión del desempleo en el marco de una política de
desarrollo regional; contribuyen igualmente a la consecución
de los objetivos de una política estabilizadora. 101
Por otro lado, señalemos (respecto a los instrumentos
de la política coyuntural) que su situación ha variado
en los últimos años, lo que nos lleva a replantear sus
verdaderas, posibilidades de eficacia.

Por un lado, presentan hoy tres características :

102
a) Actualmente, variables que tradicionalmente se
consideraban exógenas se han endogeneizado en gran
medida, perdiendo estos instrumentos una cualidad :
su independencia con respecto a la realidad que
pretenden modificar.
Por ejemplo, el déficit fiscal está predeterminado en
una gran proporción; y la cantidad de dinero no
obedece satisfactoriamente a las pautas de la política
monetaria.

103
b) Los instrumentos de la política coyuntural no
presentan siempre el grado de flexibilidad deseado;
además del carácter predeterminado de alguno de
esos instrumentos, sólo son operativos dentro de
márgenes restringidos.

c) La eficacia de estos instrumentos se ve


contrarrestada por los comportamientos estratégicos
de los agentes, que mitigan o intensifican los
resultados buscados.
104
Por otro lado, deben hacer frente a dificultades
nuevas y crecientes.
La política fiscal en una situación como la situación
actual, de déficit fiscal tan elevado en proporción al
PBI en gran medida estructural, además; y con un
enorme volumen de deuda pública en circulación,
poco puede hacer como instrumento de política
coyuntural; en su manejo de los ingresos y gastos
públicos.

La política monetaria, pierde autonomía y eficacia


con una intensa movilidad internacional de capitales
y tipos de cambio fijos.
105
La política de rentas en un clima económico, social y
político de enfrentamiento entre los agentes sociales
y al que colabora la política estructural liberalizadora
de los gobiernos que impide o dificulta el pacto entre
los agentes económicos, tampoco mantiene su
eficacia de antaño.

106
Todo ello no significa que las políticas coyunturales
sean ineficaces o poco eficaces; pero sí que deben
aplicarse en un contexto más complejo y difícil y que
deben complementarse con políticas estructurales; si
desean contribuir eficazmente a resolver los
problemas graves y de raíz estructural que tienen
planteadas las economías nacionales. De nuevo, el
enfoque integrador de la política económica entran en
escena.

107
108
LA FALACIA

DE LAS

POLÍTICAS ECONÓMICAS

ANTICÍCLICAS

109
El intervencionista dice que las crisis cíclicas son
fruto del viciado funcionamiento de la economía de
mercado.
El dirigista, dice que cabe evitar las crisis cíclicas ; sí
se pide al gobierno que intervenga oportuna y
convenientemente ; e imponga la estabilidad
económica.
Nada cabría criticar al dirigista sí (para evitar las
crisis cíclicas) pidiera al gobierno eliminar la
expansión del crédito.
El intervencionista aspira a intensificar esa
expansión del crédito, pretendiendo evitar esas crisis
cíclicas mediante políticas contracíclicas. 110
El intervencionista supone
que el gobierno dispone de fondos que proviene
de esa expansión del crédito y
que puede destinar esos fondos, a cuanto
considere conveniente
(correspondiendo a los expertos de las oficinas
de planificación de los ministerios y de la
Presidencia de la República
dictaminar cuáles son las inversiones adonde
esos fondos deben dedicarse).
111
Esas 2 políticas contracíclicas son
construir obras públicas e
invertir grandes sumas de dinero en empresas
estatales.
En cuanto surgía la recesión-depresión ;
la gente reclamaba el inicio de obras públicas
que crearán puestos de trabajo,
tal reclamo, parece plausible;
pero el problema es cómo financiar esas obras.

112
Sí el gobierno sube los impuestos (o emite bonos
soberanos) no aumentará la demanda agregada, ya que
bajará el consumo y la inversión del sector privado en
igual medida en que sube el consumo y la inversión
del Estado.
Pero, sí el gobierno recurre a la expansión del crédito
empeora las cosas : quizá el gobierno consiga
postergar por algún tiempo el estallido de esa recesión-
depresión.
Pero, cuando llegue el inevitable final; esa recesión-
depresión será más violenta ; cuanto por más tiempo el
gobierno haya venido postergando esa recesión-
depresión. 113
El dirigista tiene preparado los planes de inversión
pública y articulado los proyectos que se pondrán en
marcha a la primera señal de peligro.
Pero, el problema es hallar los recursos fiscales
necesarios para su ejecución.
El dirigista dice que cabe arbitrar los factores de
producción : retener los recursos fiscales vía
retención de esas inversiones públicas durante el auge
causado por la expansión del crédito ; y lanzando
esos recursos fiscales retenidos al mercado al
sobrevenir la depresión-recesión.

114
No está mal retener los recursos fiscales. Pero, con ello, no se
proporciona al tesoro público ; los recursos fiscales que más
tarde necesitará para ejecutar esas planeadas inversiones
públicas.
Le cabe al tesoro público retener una parte de esos recursos
fiscales resultantes de ese auge causado por la expansión del
crédito.
Sí esos recursos fiscales se apartan de la circulación, se está
practicando una política deflacionaria y contracíclica que
frenará ese auge causado por la expansión del crédito.
Sí esos recursos fiscales son de nuevo lanzados al mercado se
modificará la relación monetaria, bajando el poder de compra
del dinero. En ningún caso ; esos recursos fiscales generan
los factores de producción exigidos por esas planeadas
inversiones públicas. 115
El intervencionista coincide con el dirigista en el error
de ignorar que el capital disponible es escaso ;

dice que la recesión-depresión aparece porque de


pronto se apodera de la gente una inexplicable
oposición a invertir y consumir.

No cree que aumentar el ahorro-inversión y restringir


el consumo aumentará ese capital disponible.

116
El intervencionista quisiera al mismo tiempo
aumentar la inversión-producción y el consumo;
dice que el gobierno debe emprender inversión-
producción no rentable ; donde los factores de
producción que necesitan esas producciones no
rentables estatal se sustraerán de otras producciones
que atienden necesidades que sólo los consumidores
consideran más urgentes que aquéllas necesidades que
atenderá esa inversión-producción no rentable estatal.
El intervencionista no se da cuenta que esas
inversiones públicas que recomiendan, empeorarán las
cosas, al aumentar esa escasez del capital disponible.
117
Teóricamente cabría suponer un uso distinto de esas
reservas acumuladas (durante ese período de auge) :
el gobierno podría destinar esas reservas acumuladas a
la compra de aquellos factores de producción y bienes
de consumo que más tarde (al sobrevenir la
depresión) habrá de usar :
en esas planeadas inversiones públicas ; y en atender
las necesidades de quienes trabajan en esas planeadas
inversiones públicas.
Pero, si el gobierno, actúa así, impulsaría el auge,
acelerando el estallido de la depresión y agravando la
crisis
118
Con las políticas contracíclicas se pretende impedir a
la gente darse cuenta de cuál es la causa de las crísis
cíclicas.
El gobierno, está comprometido con una política de
tasas de interés baja, alto nivel de los agregados
monetarios y el control de la inflación permanente.
Y luego, cuando aparecen los efectos de esas
manipulaciones, el gobierno provoca nuevas políticas
de tasas de interés baja, alto nivel de los agregados
monetarios y el control de la permanente y mayor
inflación.

119
120
EFECTOS DE LA EXPANSIÓN MONETARIA
PARA FINANCIAR EL DÉFICIT FISCAL
Suponga que la Economía dispone de S/ 10 000 millones; y

que el BCR introduce S/ 2 000 millones sin respaldo.

Efectos.

El gobierno toma ese nuevo dinero y compra bienes.

Las empresas de Lima reciben la inyección que necesitaba.


Ese nuevo dinero se abre camino a través del sistema
económico.

Al esparcirse, eleva precios; y diluye la eficacia de


todo sol.
Pero tal dilución toma tiempo y el efecto es disparejo.
Unas personas ganan y otras pierden :
Gobierno y empresas de Lima ven aumentados sus
ingresos,
antes que suban los precios de los bienes que
compran.
Las empresas del interior del país,
que aún no recibe ese nuevo dinero,
ven que los precios que tienen que pagar han subido
antes de que suban sus ingresos.
Estas empresas sufrirán pérdidas.
Los primeros en recibir el nuevo dinero son los que
ganan,
y esto a costa de los últimos en recibir ese nuevo
dinero.
La inflación redistribuye la riqueza a favor de los que llegan
primero; y esto a costa de los que llegan último a la carrera :

la inflación es una carrera para tratar de obtener ese dinero;


antes que otro.

Los que llegan tarde son los grupos de ingresos fijos

( maestros, médicos, policías, obreros y campesinos ) que


quedan rezagados detrás de los otros grupos,

en la obtención del nuevo dinero.


Se perjudican

los que dependen de contratos

( por sumas de dinero fijas ) que se han hecho en la época


anterior al aumento de precios;

los beneficiarios de seguros de vida;

los jubilados que viven de sus pensiones;

los propietarios con contratos de alquiler prolongado,

los tenedores de bonos;

los que tienen dinero en efectivo.


La inflación distorsiona el cálculo comercial porque :

todos los precios no suben de manera uniforme y

con la misma velocidad.

Se hace difícil para las empresas

distinguir lo permanente de lo transitorio; y

apreciar con exactitud

la demanda de los consumidores o

su costo de funcionamiento.
La contabilidad registra el costo de algo como un
activo, que equivale a la suma que la empresa ha
pagado para obtenerlo.
Pero al intervenir la inflación,
el costo de reposición del capital fijo
( cuando quede desgastado )
será muy superior al costo de reposición
que estaba registrado en los libros.
Así, las ganancias registradas por la contabilidad
exageran la realidad ;

en épocas de inflación ;

hasta el punto de quedar agotado ese capital fijo,

mientras la apariencia es de que

aumenta lo invertido.
Los tenedores de activos obtienen ganancias de
capital durante la inflación,
que no son verdaderas.

Hasta podrá ocurrir que gasten parte de tales


ganancias, sin darse cuenta que de esa manera están
consumiendo su capital inicial.
La inflación

( al distorsionar el cálculo económico y crear falsas


ganancias )

suspende :

el castigo a empresas ineficientes ; y

el premio a empresas eficientes.

Casi todas las empresas prosperarán en apariencia.


La atmósfera de un mercado para vendedores

se traduce en

una baja de la calidad de los bienes que venden a los


consumidores,

ya que los consumidores no se oponen al alza de


precios

cuando esta alza se produce en forma de

una baja de la calidad de los bienes.


La calidad del trabajo cae durante la inflación;

porque la gente se inclina

por métodos de hacerse rica rápidamente,

métodos que aparentemente se encuentran a su alcance

en una época de precios que suben continuamente.


La inflación
sanciona al ahorro y
fomenta el endeudamiento,
ya que cualquier suma tomada en préstamo será
devuelta en dinero de menor poder adquisitivo del que
tenía al recibirla.

En consecuencia, la inflación baja el nivel de vida por


el hecho de crear una atmósfera de falsa prosperidad.
La inflación no puede continuar para siempre,

porque

la gente toma conciencia de esta forma de


impuesto; y

despierta para darse cuenta de cómo ve reducirse


continuamente

el poder adquisitivo de su dinero.


Al inicio, cuando suben los precios, la gente dice : esto
es anormal, resultado de alguna emergencia; postergaré
mis compras a la espera de que los precios bajen.

Esa es la actitud más común durante la primera fase de


la inflación.

Tal idea modera la subida de precios y disimula más la


inflación; ya que, de esa manera,

aumenta la demanda de dinero.


Pero, al continuar este proceso, la gente toma conciencia
de que los precios están subiendo continuamente como
resultado de la continua inflación.
Entonces la gente dirá : compraré ahora mismo, aunque
los precios estén altos, ya que si espero subirán más.
El resultado es que la demanda de dinero cae; y
los precios suben proporcionalmente más que
el aumento de la oferta monetaria.
En ese momento, el gobierno es requerido para que
alivie la escasez de dinero provocada por la acelerada
subida de precios; y
procede a emitir dinero con mayor velocidad.
Pronto el país alcanza la etapa del auge alcista en que
la gente dice :
tengo que comprar cualquier cosa ahora mismo; lo que
sea, para deshacerme del dinero que se está
depreciando en mis manos.
La oferta de dinero se va por las nubes,
la demanda de dinero se desploma y
los precios se disparan.
La producción cae violentamente, a medida que la
gente ocupa cada vez más tiempo en descubrir
maneras de desprenderse del dinero.

El sistema monetario se desmorona; y, la Economía se


vuelve hacia monedas extranjeras si se trata de
inflación en un solo país, o se volverá a las situaciones
de trueque.
Esta situación de hiperinflación es conocida
por obra del
Sol Peruano de 1985,
el Inti Peruano de 1990 y
del Bolívar en Venezuela entre 1918-2020.
Siempre que el nuevo dinero emitido empieza a
usarse en préstamos a las empresas,

la inflación causa el ciclo comercial.

Este proceso silencioso pero mortífero, funciona así :


El sistema bancario emite dinero nuevo, con apoyo
del gobierno, y se presta a las empresas.
Para los empresarios, ese dinero aparece
como una inversión auténtica.
Pero ese dinero, no sale del ahorro voluntario.

Ese dinero es invertido por las empresas y dado en pago a trabajadores

y otros factores

en forma de salarios y precios más elevados.

A medida que ese dinero se filtra en la Economía, la gente restablece su

antigua proporción entre ahorro y consumo :

Si la gente ahorra el 20% de sus ingresos y consume el 80% ;

ese dinero prestado a las empresas , en un primer momento ,

hace que una proporción de ahorro parezca mayor que ese 20%.
Cuando ese dinero prestado llega a la gente, esta
gente restablece su antigua proporción de 20 a 80, y
hay muchas inversiones cuya inutilidad queda
evidenciada.
Ese préstamo inflacionario distorsiona el mercado y
engaña a comerciantes.
La liquidación de esas inversiones inútiles efectuadas
durante el auge inflacionario, constituye la crisis del
ciclo económico.
147
148
1.4.1. Selección de Fines

Admitida la infiltración de juicios de valor en el


planteamiento de las cuestiones normativas; interesa
concretar si esa infiltración

se produce en la fase de selección de fines o

se produce a lo largo de todo el proceso de la torna de


decisiones (fase de selección de fines + fase de
búsqueda de parámetros de acción; con lo que la
separación fines y medios sería complejo). 1
Un planteamiento simplista podría llevarnos a
considerar que los juicios de valor sólo influyen en los
fines, con lo que el rol del político quedaría reducido al
rol del técnico que da soluciones en función de las
relaciones entre variables que se dan en un modelo que
relaciona objetivos e instrumentos; toda vez que los
fines podrían ser dados.
Pero, los juicios de valor condicionan :
la determinación de los fines que tratan de alcanzarse y
los medios más adecuados; y la circunstancia
institucional en que opera la Política Económica. 2
Sin embargo, la opinión, a este respecto,
no es unánime
en la historia de la Política Económica,
pudiendo distinguirse tres posturas:

3
l. La postura neutralista, que busca separar medios y
fines ; para dejar libre de valoraciones la rama
Positiva de la Economía (la Teoría Económica) y la
rama de la Economía Normativa (la Política
Económica) mediante una estructuración
diferenciadora en términos de fines y medios :
dados extra científicamente los Fines por el político;
señalar los medios para alcanzar esos Fines ; sería la
función neutral del economista. Pertenecen a esta
postura Weber, Robbins, Friedman, Stigler.
4
2. La postura única,
resumir todo el conjunto de valoraciones
en un juicio de valor único,
concretado en un fin supremo
(donde todo el mundo estaría de acuerdo) y
lo representa por una función de bienestar social a
maximizar (mediante un procedimiento de pura
deducción matemática).
Pertenecen a esta postura los representantes de la
"Economía del Bienestar" Pigou, Pareto, Samuelson,
Scitovsky, Kaldor y Hicks.
5
3. La postura pluralista, considera que “los juicios de
valor afectan a todas las categorías en el momento: de
su elección, de su aceptación y de su determinación (o
en el momento de su cuantificación). Los fines y medios
son interdependientes, se influyen recíprocamente”.
Es imposible separar los medios y fines de la Política
Económica, ya que ambos
«aparecen enlazados, vinculados unos con otros y con
juicios de valor no estrictamente económicos; formando
parte de un tejido común de difícil separación».
Pertenecen a esta postura Myrdal, Smithies, Watson y
6
Kirschen.
La línea actual de pensamiento se manifiesta de
acuerdo con la postura pluralista.

Los fines están unidos de forma indivisible a los


medios, formando una estructura común, donde la
variación de cualquier elemento del sistema provoca
variaciones en todos los demás elementos del sistema.

7
Watson con el fin de llegar a una solución operativa,
intenta separar un conjunto de fines de Política
económica denominado fines primarios

“de” un conjunto de fines secundarios

(los que, a su vez, son medios para alcanzar esos fines


primarios); y

“de” los medios propiamente dichos

que se aplican en la consecución de


8
esos fines primarios y secundarios.
Sin perder de vista, el problema de
las mutuas relaciones y posibles incompatibilidades :
entre fines; y
entre fines con los medios,
Watson formula una estructura en la que describe
el proceso de relaciones fines-medios
en la Política Económica; siendo cada fin intermedio;
un medio para alcanzar un fin superior.
9
La clasificación de Kirschen establece una distinción
entre fines a corto plazo (coyunturales) y fines a largo
plazo (estructurales).
Esta clasificación no implica un orden de prioridad
entre los fines;
orden de prioridad que será diferente en
cada circunstancia espacio-temporal;
y de acuerdo con las preferencias de la sociedad;
que el político representa.
10
En cuanto a la distinción entre corto y largo plazo;
cada fin a corto plazo
contiene aspectos a largo plazo,
circunstancia olvidada en la aplicación práctica de
políticas económicas que buscan resultados en el corto
plazo, desconociendo los elementos estructurales de
todo problema de Política Económica,
elementos que sólo pueden ser abordados en el largo
plazo.
11
⚫ Esquema 1 .1. Clasificación de Kirschen FINES
⚫ Corto plazo (coyuntural)
⚫ 1. Pleno empleo.
⚫ 2. Estabilidad de precios.
⚫ 3. Mejora de la balanza de pagos.
⚫ Largo plazo (estructural)
⚫ Primario
⚫ 4. Expansión de la producción.
⚫ 5. Mejora en la asignación de los factores de producción
⚫ 6. Satisfacción de las necesidades colectivas.
⚫ 7. Mejora en la distribución de la renta y riqueza.
⚫ 8. Protección y prioridades a determinadas regiones o industrias.
⚫ Secundario
⚫ 9. Mejora en las normas de consumo privado.
⚫ 10. Seguridad de abastecimiento.
⚫ 11. Mejora en el tamaño o en la estructura de la población.
12
⚫ 12. Reducción de la jornada laboral
La clasificación de Jané Solá se basa en la distinción
entre tipos de políticas económicas; en función de la
naturaleza de los fines perseguidos.

Distinción entre políticas de orden, políticas


finalistas y políticas específicas, relacionadas con los
fines :

1° Las políticas económicas de orden son políticas


económicas encaminadas a establecer y mantener : el
sistema económico, las reglas de funcionamiento del
sistema económico (la constitución económica). Los
fines perseguidos son la Libertad y la Justicia. 13
2° Pero, a su vez, los fines situados en la
cúspide de la pirámide se alcanzan
indirectamente mediante otros fines situados en
la base de la pirámide, que son medios para
conseguir fines de orden superior, de acuerdo
con el esquema de Watson.

14
Estos fines (que son fines de naturaleza económica) se
consiguen mediante políticas económicas finalistas:
que persiguen fines económicos;
o que se articulan mediante formulaciones económico-
instrumentales.

Las políticas finalistas se definen en función del fin


perseguido : política de pleno empleo y política de
desarrollo económico.
15
3. Las políticas económicas específicas tienen por
objetivo un conjunto de fines intermedios que, a su
vez, son medios para alcanzar los objetivos de las
políticas finalistas.

Se subdividen (con arreglo a un cuadro de doble


entrada) en políticas económicas sectoriales (en
sentido vertical) y políticas económicas instrumentales
(en sentido horizontal).

16
Entre las políticas económicas sectoriales están
política agraria, política industrial, política de
transporte y política comercial.

Entre las políticas económicas instrumentales están la


política monetaria, política fiscal y política exterior.

17
OBJETIVOS POLÍTICAS
[ IGUALDAD, INDEPENDENCIA, LIBERTAD,
JUSTICIA ] Políticas Económicas de Orden

[ PLENO EMPLEO
DESARROLLO ECONÓMICO
EQUILIBRIO ECONÓMICO EXTERIOR
ESTABILIDAD CÍCLICA Y DEL NIVEL DE
PRECIOS ] Políticas económicas finalistas

18
Pol Sectorial/ Indu. Agra. Transp. Comer exte. Educa. Turist. Vivie. Ambie.

Pol Instrumental

⚫ Política monetaria
⚫ Política fiscal X23

⚫ Política comercio exterior


⚫ Política laboral
⚫ Política de controles directos

⚫ Esquema 2.2. Clasificación de Políticas Económicas 19


En la Tabla de Doble Entrada que forman las líneas
verticales y horizontales de las políticas económicas
específicas aparecen cuadros donde estaría representado
el efecto de cada “política instrumental” sobre la
“política sectorial” correspondiente.
Así, X23 representa “el efecto de la política fiscal”
aplicada para conseguir “objetivos de la política de
transportes”; y en todos los cuadros de sentido vertical
(dentro de la misma columna 3) se representan los
efectos de las políticas instrumentales combinadas para
el logro de los objetivos de la política de transportes.
20
Las políticas sectoriales “son desagregaciones” de los
fines de las políticas finalistas, por lo que son medios
para alcanzar los fines perseguidos directamente por
las políticas económicas. Así, se puede presentar todo
el conjunto de fines y medios y su mutua
interdependencia, englobados en un sistema de política
económica.

21
Los fines de la Política Económica y la importancia de
los fines están sujetos a modificaciones a lo largo del
tiempo.
Los fines pueden ser modificados:
1. A la luz de un mejor conocimiento de los hechos.
2. A la luz de lo que se considera ; “que puede ser o
no cambiado”. Entre “estos datos”, se encuentran los
fines de otros individuos (de terceros) y por ello los
fines se modifican de acuerdo con los programas de
esos terceros y de las fuerzas que se encuentran tras
esos terceros. 22
3. Ante otros fines que surgen en el proceso del
análisis de un grupo de fines ; y de acuerdo con los
resultados indeseables e imprevistos, que contrastan
con los fines dados y con los fines que posteriormente
se han venido delineando.
4. Dado que el sistema económico (en el que cobra
vida la política económica) puede ser contemplado
como un sistema dinámico; se considera que los fines
son diferentes o “sufren alguna transformación en
cada instante del tiempo”; lo cual, afectará a los
medios a utilizar.
23
1.4.2. Selección de medios
Las políticas instrumentales contienen los medios primarios
(parámetros de acción) de la política económica, es decir,
variables que el político puede manejar directamente para
modificarlas, en su intento por alcanzar los fines. Las políticas
instrumentales (frente a los medios primarios que pueden ser
manejados directamente) contienen otros medios que son :
auténticos fines de la política instrumental; y, a su vez, medios
para alcanzar los fines contenidos en las políticas de orden
superior.
Ejemplo. Alcanzar una tasa de interés de mercado es : un
medio de la política antiinflacionista; y, un fin de la política
monetaria que el político podría conseguir a través del manejo
de un medio primario (la variación de la tasa de redescuento
24
o la compraventa de mercado abierto).
Las posibles relaciones de medios (en el contexto de
las diferentes políticas) serían de enorme amplitud.

Sin embargo, no todos los medios son utilizables por


parte del político :

por la propia imposibilidad material de manejarlos a


causa de su complejidad; y

por existir razones que no aconsejan hacerlo en un


momento determinado.

25
Además, cualquiera que sea la clasificación que utilicemos; el auténtico
nudo de la cuestión radica en la forma en que se selecciona una
combinación de medios, para el logro de los fines perseguidos por el
político.
Psicológicamente, el Gobierno debería ser neutral en la selección de los
medios y buscar la combinación óptima de: rendimiento social máximo
y costo social mínimo.
Por lo tanto, no debería existir una cuestión de preferencia a priori en la
selección de medios ; pero, en la práctica, la situación es más
complicada:
porque el rendimiento social y el costo social son difici1es de medir en
términos nacionales; y

porque los “medios” de la política económica -sus medios- pone sobre


el tablero intereses contradictorios; mientras que los fines son
beneficiosos; los medios tienen efectos opuestos sobre los intereses de
los diferentes grupos sociales y económicos del país.
26
En la práctica pueden existir: diferentes caminos para alcanzar
un mismo fin; o diferentes combinaciones de medios (posibles
desde un punto de vista técnico) para alcanzar la combinación
de fines perseguido por el político. El problema que se plantea
es el problema de la búsqueda de un principio de selección
para elegir la «mejor» combinación de medios.

Así, al igual que habíamos llegado a la conclusión de la


inevitabilidad de la intromisión de los juicios de valor en el
momento de seleccionar los fines de la política económica;
podemos concluir, que la selección de medios y la forma en
que estos medios van a ser utilizados se encuentran infiltradas
de juicios de valor

27
1.4.3. Relación fines-medios y Toma de
decisiones
Siendo imposible separar los fines y medios, de la
política económica,
y aceptada la presencia de juicios de valor en todo el
análisis (en el proceso de selección de fines y medios
más idóneos para alcanzar los fines en cada
circunstancia)
hacemos algunas precisiones con la finalidad de no
caer en excesivas relativizaciones que conduzcan a la
creencia, errónea, de que todo el proceso de la política
económica se reduce a una valoración de carácter
subjetivo.
28
El problema que se plantea la política económica es el
problema de la toma de decisiones, que es necesario
dotar de la máxima racionalidad desde el punto de vista
científico,
(a pesar de que muchas veces revista de máxima
complejidad y deba ser realizado con información
incompleta, es decir, en condiciones de incertidumbre).
Así, el problema de la toma de decisiones afectan : a la
fase de selección de los fines y a la fase de la selección
de los medios ; a la forma de definirlos
inequívocamente;
y al grado de prioridad entre fines o entre posibles
medios susceptibles de ser utilizados. 29
La cuestión que nos planteamos es : cómo afrontar de
la mejor manera estos problemas de la toma de
decisiones en materia de política económicas; y,
cuáles son las principales dificultades a las que ha de
hacer frente esa toma de decisiones (en que consiste la
política económica).

Para obtener una perspectiva global de cómo la


política económica ha tratado de resolverlas a lo largo
del tiempo, vamos a referimos, a la teoría de la política
económica cuantitativa, así como a su revisión.

30
A la política económica se le atribuye dos
significados:
1° La política económica entendida como las medidas
y actuaciones de las autoridades en el campo
económico orientadas a conseguir determinados fines.
Es decir, la política económica contemplada como
praxis.

2° La política económica entendida como el


tratamiento y análisis científico de las acciones
llevadas a cabo por el Gobierno y las instituciones. Es
decir, la política económica contemplada desde una
perspectiva científico-analítica.
31
La teoría de la política económica está interesada en
este segundo significado de la política económica,
entendida como disciplina autónoma dentro del
«sistema de las Ciencias Económicas» que se ocupa
del tema de cómo deben actuar las autoridades
económicas para alcanzar los fines que se proponen.

32
I. teoría tradicional de la política económica

Hay interés por estudiar la política económica desde


un prisma científico; y por suministrar una base
sistemática adecuada a la política económica.
El principal punto de partida de la teoría tradicional de
la política económica se remonta a 1952 con la
publicación de la Teoría de la Política Económica. de
Jan Tinbergen.

La teoría de Tinbergen intenta establecer cómo deben


actuar y tomar sus decisiones las autoridades
económicas. Y, señala 3 pasos para la formulación de
las políticas económicas óptimas :
33
1° Las autoridades deben especificar los fines de la
política económica, en términos de una función de
bienestar social que la autoridad esta tratando de
maximizar.
2° Las autoridades deben especificar los medios de la
política económica que disponen para alcanzar los
fines.
3° Las autoridades deben tener un modelo de la
economía que conecte los medios con los fines para
escoger el valor óptimo de los medios de la política
económica.
34
En esta concepción tradicional de la teoría de la
política económica se destaca 2 puntos:

l. El rol clave que representa la relación entre fines y


medios en la política económica.

Para Tinbergen, el objetivo principal de la política


económica consiste en la manipulación deliberada de
cierto número de medios con objetivo de alcanzar
35
ciertos fines.
2. La pretensión de utilizar modelos macroeconómicos
como elemento de ayuda a la hora de tomar
decisiones de política económica.

Por lo tanto, es un enfoque cuantitativo de la política


económica y que ha llevado a la denominada

«Política Económica Cuantitativa».

36
En esta concepción tradicional de la teoría de la
política económica se supone que :

1° Las autoridades que adoptan las medidas de


política económica son un ente benévolo que no
persigue fines individuales de los propios políticos, ni
fines partidistas, o de un grupo o de una clase social,
sino la maximización del bienestar de sus ciudadanos.
37
2° Las autoridades saben en qué consiste ese bienestar
de sus ciudadanos y tienen también la información
confiable necesaria para llevar a cabo la política que
permitirá maximizar ese bienestar ; conocen :

el modelo de la economía, los valores de los


parámetros, y la naturaleza de las perturbaciones y su
cantidad.

38
3° Las autoridades disponen de los medios de política
económica suficientes para conseguir los cambios
deseados en las variables relevantes. Hay tantos
medios como fines

(y si no los hay o si se dan costos de ajuste en los


medios; habrá “un intercambio” o

“trade off ” entre los medios, que se puede introducir


en la función objetivo).
39
4° La gente reacciona pasivamente ante los cambios
en los valores de los medios, sin anticiparlos.

Y si la gente intenta esquivar los efectos de la política


económica, su respuesta es conocida y prevista por las
autoridades.

40
A partir de estos supuestos, el problema de elaborar la
política económica en su versión tradicional es : tratar
de determinar qué cambios deben introducir las
autoridades económicas en los medios a su
disposición, de modo que se consigan en las variables
fines ; aquellos valores que maximizan la función de
bienestar social.

41
ll. La revisión de la teoría tradicional de la
Política Económica
La concepción tradicional de la política económica era
muy optimista en cuanto a la capacidad que las
autoridades tienen para alcanzar los fines perseguidos.
De acuerdo con esa concepción, si las autoridades no
alcanzaban sus fines de política económica, se debía
echar la culpa :
a las limitaciones del modelo empleado, a la omisión
de variables relevantes, al insuficiente número de
instrumentos o a las lagunas existentes en el
conocimiento teórico.
42
De ahí que los economistas confiasen :

en la elaboración de modelos econométricos cada vez


más complejos,

en el avance de los conocimientos teóricos; y

en la creación de restricciones que proporcionasen


nuevos instrumentos.

43
Sin embargo, este enfoque tradicional de la política
económica, especialmente en su formulación
cuantitativa, está sujeto a muchas críticas, las que han
acabado por limitar en gran medida su potencial de
influencia.

La crisis del enfoque cuantitativo de la política
económica se produjo como consecuencia: del
desarrollo teórico del análisis económico; y de la
insatisfacción que producía la incapacidad de la
política económica para hacer frente a los graves
desajustes; iniciados al principio de los setenta.

44
Desde este segundo II punto de vista, la política
económica cuantitativa apoyada por la teoría
keynesiana, era una política de manejo de la
demanda, por lo que los modelos econométricos de
aquellos años fueron inadecuados para reflejar los
impactos procedentes de la oferta ocurridos a
principios de los setenta.

45
En lo que se refiere a los principales desafíos teóricos que
se le presentan a la política económica a partir de los ‘70

(1° la estrecha relación entre Política y Economía, 2° la


existencia de incertidumbre, 3° los retardos temporales, o
4° las expectativas racionales y 5° la creciente
interdependencia económica)

son, factores que limitan la eficacia de la política


económica y que las autoridades deben tener en cuenta a
la hora de planificar sus actuaciones.
46
En primer lugar, la interrelación Economía-Política
sugiere la necesidad de un nuevo enfoque de la teoría
de la política económica; enfoque que ponga de
manifiesto: cuál es la política económica óptima en
abstracto; y cuáles son las políticas económicas
factibles en cada momento, en el marco de un sistema
político determinado y un sistema económico
determinado.

47
Frente a la concepción del enfoque convencional (en
la que se acepta como punto de partida : que la acción
política tiende a la búsqueda del bienestar colectivo, y
que los intereses y opciones de los diversos actores no
desempeñan ningún papel) lo que se plantea hoy es la
necesidad de introducir los factores políticos e
institucionales como variables endógenas en las
estructuras y los modelos político-económicos.

48
En segundo lugar, un nuevo factor condicionante de
la política económica es la incertidumbre en las
relaciones entre medios y fines.
Según e1 enfoque cuantitativo de la política
económica; cuando las autoridades económicas
adoptan decisiones de política económica; se basan
en modelos macroeconométricos.
El problema surge cuando comprobamos que hay
múltiples modelos que dan distintas respuestas
respecto a los efectos de una misma medida de
política económica (dado que esos modelos tienen
diferentes estructuras, diferentes ecuaciones y
diferentes variables). 49
La existencia de incertidumbre sobre los efectos de las
medidas de política económica obliga, a que las
autoridades sean más prudentes a la hora de adoptar
sus decisiones de política económica.

50
Muy relacionado con el problema de la incertidumbre se
encuentra, en tercer lugar, el problema de los retardos
temporales y, su amplitud y su variabilidad. Los
estudios empíricos realizados en este ámbito han
mostrado que los retardos difieren en amplitud : entre
distintos momentos del tiempo, entre países, y entre
políticas utilizadas; y, además, muestran una enorme
variabilidad, lo cual condiciona nuevamente la eficacia
de las medidas de política económica planteadas.
51
En cuarto lugar, a la política económica se le
presenta el problema de las expectativas. Para su
adecuada modelización no basta (como se venía
haciendo en los modelos tradicionales) considerar las
expectativas exógenas o adoptar la modalidad de las
expectativas adaptativas.

52
Frente a estos planteamientos, John Muth elaboró la
hipótesis de las expectativas racionales, que supone
que los agentes económicos usan toda la información,
teórica y empírica relevante disponible a la hora de
formar y revisar sus expectativas; de forma que
aunque en estas predicciones pueden existir errores,
para que sus expectativas sean racionales ; han de ser
aleatorios, es decir, “no pueden estar correlacionados”
con algo que pudo haberse conocido a tiempo. 53
Tener en cuenta las expectativas (aunque supongamos
que no son del todo racionales) va a tener una fuerte
incidencia en la política económica. Los efectos de las
expectativas dependen: de cómo afecta a las variables
actuales; y cómo afecta a las expectativas futuras.
Cuando tenemos en cuenta las expectativas y el
comportamiento estratégico de los distintos agentes
económicos, nos encontramos, con el problema de la
«inconsistencia temporal o dinámica» de las políticas
óptimas. Este problema surge por el incentivo a
desviarse de la política anunciada; una vez que los
otros agentes económicos conocen esa política.

54
Otra critica a la política económica cuantitativa es la crítica
de Lucas.

Según Lucas, es falsa la creencia de que los modelos


macroeconométricos son estructurales; ya que, cuando la
política económica modifica un instrumento, cambian las
expectativas de los agentes económicos y, por tanto, cambian
los parámetros estimados en el modelo.

Pero; la estabilidad de esos parámetros es un prerrequisito y


una condición de viabilidad para ese núcleo de la política
económica cuantitativa. 55
Por último, la mayor integración a nivel mundial de
los países también ha supuesto un cambio importante
para la política económica nacional. La teoría
tradicional de la política económica fue elaborada bajo
los supuestos, implícitos, de una economía nacional
relativamente poco abierta al exterior, supuesto
razonablemente realista en aquella época, pero que ha
perdido gran parte de ese realismo y con tendencia del
proceso a acentuarse.
Y este proceso de globalización e interdependencia de
las actividades económicas nacionales; afecta, y
seguirá afectando, a la eficiencia de los instrumentos
de las políticas económicas nacionales. 56
2.1. POLÍTICA ECONÓMICA COYUNTURAL y
ESTRUCTURAL: PROBLEMAS DE DELIMITACIÓN

⚫ Política económica es el conjunto de acciones


económicas realizadas por el Gobierno para alcanzar
fines macroeconómicos a corto plazo (estabilidad de
precios, mayor empleo, equilibrio de balanza de
pagos) y largo plazo (cuya consecución implica
hacer reformas estructurales).

57
⚫ La Política económica se clasifica en medidas de
política coyuntural y estructural.

⚫ En la política económica se utilizan pares de


términos para clasificar medidas de política
económica:

⚫ a) Política a corto plazo-Política a largo plazo.


⚫ b) Política coyuntural-Política estructural.
⚫ c) Política de estabilización-Política de desarrollo.
58
⚫ - La 1° distinción dice poco, ya que el criterio de
comparación es la variable tiempo. A pesar de ello,
se usa este par de términos para deslindar los dos
campos, aunque el criterio temporal es subjetivo y
discutible.

59
⚫ 2° Mayor significado poseen los términos
Política coyuntural y Política estructural.

⚫ Política coyuntural se refiere a la


responsabilidad del Gobierno de regular la
economía.

⚫ Esta regulación, se lleva a cabo sobre el


Volumen y Estructura de la Demanda
Agregada, con una perspectiva a Corto Plazo.

60
⚫ La Política Coyuntural abarca la acción del
Gobierno destinada a afectar en el corto plazo
Aspectos del comportamiento de la economía:

⚫ a) Ritmo de variación del nivel general de precios.


⚫ b) Volumen de desempleo.
⚫ c) Balanza de pagos.

⚫ Sin embargo, la formulación y ejecución de tal


política; se hace a través de un proceso de
interacción, donde la Demanda Agregada es la
variable instrumental. 61
⚫ Así, una variación de la demanda agregada afecta
las variables objetivo :

⚫ Un aumento de la demanda agregada:

⚫ Acelera la inflación,
⚫ Reduce nivel de desempleo y
⚫ Provoca déficit en la balanza de pagos.

62
⚫ Política Estructural nos remite a problemas de
estructura microeconómica y de Oferta
Agregada; cuya solución requiere un período
temporal más amplio.

⚫ Reformas Estructurales es Modificar instituciones,


reglas, costumbres, normas, leyes o estándares
sociales, que definen la estructura económica del
país y condicionan las actuaciones de los agentes
económicos, sus expectativas y motivaciones; al
establecer derechos, deberes e incentivos que los
enmarcan y dirigen hacia resultados sociales que
63 se
⚫ 3° El tercer par de términos: política de
estabilización y política de desarrollo se refieren a
contenidos más complejos.

⚫ En el término política de estabilización se percibe


las relaciones con el comportamiento cíclico de la
economía y con los conceptos de equilibrio o
desequilibrio.

64
⚫ El término política de desarrollo es sugerente y
significativo por dos razones:

⚫ - Por el contenido e importancia del desarrollo


económico que implica : crecimiento económico a
corto plazo, y reformas estructurales para
mantener ese crecimiento económico a largo plazo
es un proceso dinámico y multidimensional: que
exige dedicación permanente; y que es parte
integrante y resultado de la vida económica de un
país, reflejando sus instituciones políticas, legales,
sociales y económicas; y la interacción de las
motivaciones, acciones y reacciones de sus
habitantes. 65
⚫ - Porque la política de desarrollo es una tarea
permanente que incluye actividades dispares :
reforma y adaptación de estructuras e instituciones
sociales; variación del comportamiento de los
agentes económicos en respuesta a incentivos
diversos y variables; mantenimiento y mejora de
infraestructuras; búsqueda de eficiencia en la
asignación y uso de recursos; y mejora de la
distribución de renta y riqueza nacional; el medio
ambiente y la calidad de la vida de los ciudadanos.
66
⚫ Incluye medidas de ajuste coyuntural a corto plazo que
buscan corregir desequilibrios macroeconómicos para
estabilizar o equilibrar la economía en el contexto de sus
niveles de actividad y crecimiento potencial; y medidas
dirigidas a mejorar la eficiencia y fortalecer la
competitividad de la economía, resolviendo sus graves
problemas y de raíz estructural, con el fin de aumentar su
capacidad de generar recursos (perspectiva del ajuste
estructural que tiene como fin aumentar los niveles de
actividad y crecimiento potencial de la economía, llevándola
a un proceso de desarrollo sostenible: «desde el punto de
vista de la eficacia del triángulo crecimiento-
competitividad-empleo; como en relación con el medio
ambiente y la mejora de la calidad de vida»). 67
⚫ Estamos defendiendo una «concepción integradora»
para la formulación y aplicación de la política
económica, que supone (en épocas de profundos y
duraderos desequilibrios) el uso conjunto y
coordinado de medidas de naturaleza coyuntural y
estructural: monetaria, financiera, fiscal y de rentas,
etc. Medidas que son, por tanto, partes de la política
económica, aunque las separemos artificialmente
por motivos pedagógicos.

68
⚫ El fenómeno económico en el plano real es
uno e indivisible, independientemente de
que dividamos su campo en trozos. Es en
este sentido, en que hablaremos de política
coyuntural como contraposición a la política
estructural.

69
2.2. FINES DE LA POLÍTICA ECONÓMICA
COYUNTURAL

Al esbozar el contenido de la política


coyuntural, se señalaban como fines básicos de
tal política :

la estabilidad de precios, el pleno empleo, el


equilibrio de la balanza de pagos, y el
crecimiento económico.
70
Aunque estos son los fines que definen el campo de
actuación de la política coyuntural ; se consideran otros
objetivos complementarios , sin que ello distraiga la
atención o vaya en deterioro de la auténtica naturaleza
de este tipo de política.
Así , Paul Coulbois afirma que esos fines básicos no son
los únicos que persigue la política coyuntural , ya que la
política coyuntural contribuye al desarrollo económico
del país de una manera armónica y equilibrada ,
evitando una degradación del medio ambiente y un
empeoramiento de las condiciones de la vida humana.
Se trata , de una concepción integradora de la política
coyuntural , vinculada a la política estructural.
71
Plantear el contenido de la política coyuntural
limitándonos al espacio que ocupan los 4 objetivos
señalados ;
podría parecer muy simple e incluso contradictorio ;
con cuanto hemos venido exponiendo respecto al
carácter indivisible y unitario del fenómeno
económico.
Pero tampoco procede detenernos aquí con detalle en
el análisis de objetivos ;
como la mejora en la distribución de la renta o el
desarrollo económico.

72
De lo que se trata es que
(al estudiar los problemas coyunturales derivados de :
los excesivos niveles de desempleo , altas tasas de
inflación y desequilibrios de la balanza de pagos)
se tenga en cuenta su interrelación con los fines a
largo plazo ,
así como en qué medida pueden influir sobre los fines
a largo plazo ;
las acciones encaminadas a resolver esos problemas
coyunturales.

73
Enunciado de los fines de la política coyuntural :
1. La estabilidad de los precios es el primer objetivo
de la política económica coyuntural.
La inflación se define como el proceso de alza
sostenida del nivel general de precios.
Se considera que hay inflación cuando el nivel
general de precios se eleva por encima de una
determinada tasa,
que durante varias décadas ha sido de 3% anual,
cifra que en la actualidad se continúa tomando como
referencia.
74
Este último aspecto confiere un carácter subjetivo al
concepto de inflación.

Por ello , y porque hay que contar con un crecimiento


de precios , por pequeño que sea ;

es normal que se hable de un «óptimo nivel de


inflación» ,

llegándose incluso a proponer determinadas tasas de


inflación como las más adecuadas para cada caso
75
concreto.
Cabe definir la estabilidad de precios como
aquel objetivo que consiste

en mantener dentro de un límite razonable

la tasa de aumento del índice general de precios


, que es un índice

de precios de consumo o de costo de la vida.

76
Son conocidas las consecuencias de la inflación en el
plano de la economía nacional y en el contexto :

de las relaciones internacionales y de la economía


mundial.

Sin embargo , no todos los economistas están de


acuerdo en considerar la inflación desde un mismo y
único punto de vista , ni en conceder a la política
antiinflacionista la misma relevancia y ponderación.
77
En ocasiones se ha concedido una importancia tan
relevante y excepcional a la lucha contra la inflación;
que se ha constituido en objetivo especial y preferente;
distrayendo la atención de otros aspectos y problemas
de gran importancia; y

provocando sacrificios en términos de empleo y renta.

78
En todo caso debemos destacar en este sentido,

que las autoridades económicas y monetarias de la


mayoría de países desarrollados han priorizado la
lucha contra la inflación frente al logro de los demás
objetivos de la política económica ,

una inflación que se ha vuelto más estructural y más


difícil de combatir sólo con políticas coyunturales.

79
2. El pleno empleo es el segundo objetivo de la
política económica coyuntural.

El pleno empleo es el otro concepto que


delimita el objetivo

«estabilidad económica» o

equilibrio económico interno.

80
No es fácil delimitar el concepto de desempleo,
ni proceder a su medida y cuantificación.

No obstante , el «pleno empleo» es uno de los


objetivos fundamentales de la intervención de
los gobiernos en la política coyuntural.

81
El pleno empleo se define como aquella situación en la que
esta empleado (al tipo de salario vigente)

todo el que desee trabajar.

Sin embargo , esta definición es compatible con la existencia


de subempleo o desempleo encubierto , es decir , puestos de
trabajo

“con un número limitado de horas” -en el primer caso- o “con


un producto marginal nulo ” -en el segundo caso-.

También es compatible con la existencia del desempleo


friccional. 82
Por otra parte , la noción de pleno empleo se halla
vinculada a la teoría keynesiana , según la cual ,

a corto plazo ,

el nivel de renta y , por tanto de empleo ,

“dependen” del nivel de demanda agregada ,

por lo que las fluctuaciones que se produzcan en la


demanda agregada pueden provocar

variaciones en el volumen de empleo.


83
La insuficiencia de las políticas macroeconómicas de
este tipo , ante la necesidad ineludible de abordar los
graves problemas derivados del alto y permanente
desempleo ; obligaron a contemplar el objetivo pleno
empleo con una óptica más abierta y posibilista que
incluya
( junto con la regulación de la demanda agregada ) :
el control del costo unitario real de la mano de obra
( costo salarial y no salarial ) para combatir el
desempleo clásico o neoclásico que puede coexistir con
el desempleo keynesiano ; y
el análisis y superación de los desequilibrios y
fricciones “del mercado de trabajo”.
Se plantearía el objetivo en términos de una auténtica
84
«política de empleo».
3. El equilibrio de la balanza de pagos es el tercer
objetivo de la política económica coyuntural.
A largo plazo la balanza de pagos de un país debe estar
en equilibrio , dado que , no se concibe que un país
se endeude perpetuamente con el exterior.
Sin embargo , a corto plazo , pueden producirse
“desajustes transitorios”
que den lugar a un aumento o reducción de las reservas
de divisas ; o
que den lugar a una devaluación o reva1uación de la
moneda nacional ( según el sistema de paridad vigente ).
La eliminación de esos desajustes transitorios,
“que no pueden mantenerse a largo plazo” ,
es el campo de acción del tercer objetivo. 85
2.3. LOS MEDIOS DE LA POLÍTICA
COYUNTURAL

Clasificando “los medios” de distintos puntos de


vista :

atendiendo al sector económico al que se


apliquen , “se distingue”

entre políticas : agraria, industrial, turística, de


construcción, de transportes, comercial, etc.
86
Hay medios de la política coyuntural
cuantitativos :

la política monetaria y fiscal.

Junto a los medios cuantitativos se dan los


medios de la política coyuntural cualitativa ,

como el control de precios y rentas o

la aplicación de una política activa de mano de


obra. 87
Pero los medios son los mismos :
para la política coyuntural ; como “para” el campo de
los fines de la política estructural ;
independientemente de la dosificación y
combinación que se haga ;
de esos medios en cada caso , y para cada fin o
conjunto de fines.
Además de estos 2 criterios , el criterio más
significativo es el criterio que
“atiende a la naturaleza de las medidas aplicadas” ;
que nos permite distinguir las siguientes políticas
instrumentales :
88
l. La política monetaria es uno de los dos
instrumentos de “regulación y control” de la demanda
agregada.

Consiste en el manejo de : la oferta monetaria , las


tasas de interés, el crédito y el tipo de cambio por
parte del Banco Central , con el fin de influir en
determinados resultados de la actividad económica; y ,
en el nivel de : precios , renta, empleo y saldo de la
balanza de pagos. 89
Estos objetivos últimos se alcanzan regulando alguna
variable monetaria o financiera que aparece como
objetivo intermedio de la política monetaria y que, a
su vez, se controla mediante alguna variable operativa
: la base monetaria, la liquidez bancaria o las tasas de
interés a corto plazo.
No obstante, en ocasiones se emplea una estrategia
más directa para su aplicación, utilizando los
instrumentos monetarios para influir más
directamente sobre la tasa de inflación ; con el apoyo
de indicadores que sirven para anticipar a las
autoridades monetarias los efectos de esos
indicadores sobre la tasa de inflación.
90
Así, los instrumentos de acción monetaria que se
emplean, son : instrumentos de naturaleza
cuantitativa [operaciones de mercado abierto,
variaciones en las reservas legales mínimas de
liquidez de las entidades bancarias (y de otros
intermediarios financieros no bancarios) y variaciones
en el volumen y la tasa de interés del redescuento y
otros tipos de créditos del Banco Central a las
instituciones bancarias]; e
instrumentos de naturaleza cualitativa, el control
selectivo del crédito.

91
2. La política fiscal es el conjunto de decisiones que
afectan : al nivel o la composición del gasto público; y
al peso, estructura o frecuencia de los pagos
impositivos.
Por lo tanto, la política fiscal es la política que dirige
y controla estos gastos e ingresos; y la administración
de la deuda pública; de una manera forma que tiene
pleno conocimiento del efecto : de estas operaciones
sobre la asignación de los recursos y la corriente de
fondos y, por lo tanto, de su influencia sobre los
niveles de renta, precios, empleo y producción.

92
La política fiscal cobra importancia debido al
progresivo aumento del peso del sector público en la
actividad económica, que, en los países más
desarrollados, supone el 50% del Producto Bruto
Interno.
Corno instrumento de la política coyuntural o
estabilización; la política fiscal ofrece un conjunto de
posibilidades : por el lado de los gastos del Gobierno
con su incidencia anti cíclica; y por el lado de los
ingresos tributarios.

93
La naturaleza de la política fiscal;

el rol de los estabilizadores automáticos y el alcance


de las políticas discrecionales ;

los multiplicadores del gasto y del impuesto ;

el multiplicador del presupuesto equilibrado ;

los desfases y la eficacia de la política fiscal ; y

el contenido de la política de la deuda pública

son puntos básicos a estudiar.


94
3. La política mixta.
Aunque no debe considerarse como un instrumento
propiamente dicho y distinto de los anteriores
instrumentos;
la política mixta juega un rol en el campo de la
política coyuntural.
Superados los planteamientos extremos, keynesianos
y monetaristas;
se trata de combinar adecuadamente políticas de tipo
monetario y fiscal,
de manera que
puedan hacer frente de forma simultánea a
diversos objetivos de la política estabilizadora.

95
Estudiaremos cómo hacerlo al dedicarnos a

la política fiscal, analizando para ello

la restricción presupuestaria del Gobierno y

los problemas que plantea la financiación del


déficit fiscal;

así como las formas de relacionar

las políticas fiscal y monetaria.


96
4. La política de rentas.
Se incluye dentro de los instrumentos que
responden al término de «controles directos».
Porque la «política de precios y rentas»

implica una intervención especial del Gobierno;


al establecer limitaciones o controles más o
menos rígidos a las variaciones de precios y de
todo tipo de rentas, fundamentalmente salarios.
97
Sin embargo, la insuficiencia de la política de manejo
de la demanda agregada para combatir la inflación;
hace necesario incorporar la política de rentas como
instrumento de estabilización económica, por lo que
adquiere una importancia que la hace destacar con
entidad propia entre los instrumentos que suponen
controles directos.

98
La política de rentas se establece en el marco de una
amplia gama de modalidades, que van desde unas
simples sugerencias hasta una congelación de
precios y salarios.

El hecho de que la aplicación de una política de


precios y de rentas implique una intervención muy
acusada del Gobierno; da lugar a duras polémicas
entre los partidarios de este tipo de control y los
detractores del mismo. 99
Controles directos. La política de «controles directos»
consiste en un conjunto de políticas variadas y dispersas que
tienen como denominador común; un grado apreciable de
intervención del Gobierno.
Así, por ejemplo, puede consistir : en una variación del tipo de
cambio para afectar la situación de la balanza de pagos ; en un
control de las importaciones para incidir en los niveles de
protección ; o en un control cambiario con el fin de influir
sobre las exportaciones de capital.
También caen dentro de este conjunto de medidas; las
regulaciones de las campañas agrícolas o los controles
selectivos de las inversiones encaminados a estimular una
política de empleo o una política de desarrollo regional.

100
Los controles directos pueden concretarse: en políticas con un
período de maduración que requiere un amplio período de
tiempo; o en políticas que causan su impacto de manera
inmediata.
Aunque estas últimas medidas caigan más de lleno en el
ámbito de la política coyuntural, no hay que olvidar la
imposibilidad y/o indeseabilidad de separar los diversos
instrumentos y medidas; en función de su perspectiva o
dimensión temporal.
Por ello, una medida sobre el volumen de importaciones que
produzca efectos inmediatos (a corto plazo) sobre la balanza
de pagos ; o un conjunto de medidas para luchar contra la
dispersión del desempleo en el marco de una política de
desarrollo regional; contribuyen igualmente a la consecución
de los objetivos de una política estabilizadora. 101
Por otro lado, señalemos (respecto a los instrumentos
de la política coyuntural) que su situación ha variado
en los últimos años, lo que nos lleva a replantear sus
verdaderas, posibilidades de eficacia.

Por un lado, presentan hoy tres características :

102
a) Actualmente, variables que tradicionalmente se
consideraban exógenas se han endogeneizado en gran
medida, perdiendo estos instrumentos una cualidad :
su independencia con respecto a la realidad que
pretenden modificar.
Por ejemplo, el déficit fiscal está predeterminado en
una gran proporción; y la cantidad de dinero no
obedece satisfactoriamente a las pautas de la política
monetaria.

103
b) Los instrumentos de la política coyuntural no
presentan siempre el grado de flexibilidad deseado;
además del carácter predeterminado de alguno de
esos instrumentos, sólo son operativos dentro de
márgenes restringidos.

c) La eficacia de estos instrumentos se ve


contrarrestada por los comportamientos estratégicos
de los agentes, que mitigan o intensifican los
resultados buscados.
104
Por otro lado, deben hacer frente a dificultades
nuevas y crecientes.
La política fiscal en una situación como la situación
actual, de déficit fiscal tan elevado en proporción al
PBI en gran medida estructural, además; y con un
enorme volumen de deuda pública en circulación,
poco puede hacer como instrumento de política
coyuntural; en su manejo de los ingresos y gastos
públicos.

La política monetaria, pierde autonomía y eficacia


con una intensa movilidad internacional de capitales
y tipos de cambio fijos.
105
La política de rentas en un clima económico, social y
político de enfrentamiento entre los agentes sociales
y al que colabora la política estructural liberalizadora
de los gobiernos que impide o dificulta el pacto entre
los agentes económicos, tampoco mantiene su
eficacia de antaño.

106
Todo ello no significa que las políticas coyunturales
sean ineficaces o poco eficaces; pero sí que deben
aplicarse en un contexto más complejo y difícil y que
deben complementarse con políticas estructurales; si
desean contribuir eficazmente a resolver los
problemas graves y de raíz estructural que tienen
planteadas las economías nacionales. De nuevo, el
enfoque integrador de la política económica entran en
escena.

107
2.4. EL PROBLEMA
DE
LA INCOMPATIBILIDAD Y
LA JERARQUIZACIÓN
DE
LOS OBJETIVOS
108
Existe interdependencia entre los diferentes
objetivos de la política coyuntural.
Se trata de resaltar el problema que se
presenta al pretender alcanzar de manera
simultánea los fines de la política coyuntural.

Las incompatibilidades se producen
en función de los instrumentos utilizados
para alcanzar los objetivos.

109
Ejemplo. No hay razón para renunciar al logro
simultáneo de una estabilidad de precios y un
nivel aceptable de empleo.
Pero supongamos
que para alcanzar el primer objetivo se pone en
marcha una política monetaria restrictiva y
que el sistema económico se caracteriza por un
grado insuficiente de autofinanciación.
La dependencia respecto al crédito externo de
las empresas provocaría un impacto negativo
sobre la inversión y, por tanto, sobre el empleo.
110
Y a menos que pueda arbitrarse una política de
empleo que afecte e incida directamente sobre
el mercado de trabajo; sería difícil la consecución
de los objetivos propuestos.

Si en determinadas condiciones no es posible


alcanzar varios objetivos a la vez; entonces se trata
de encontrar : criterios que permitan establecer
una jerarquía entre esos objetivos; y
el costo de oportunidad de cada objetivo
dirigiendo la política a los objetivos más
importantes, en perjuicio de los objetivos menos
111
importantes.
Con independencia del hecho
de que argumentos de carácter político
puedan influir en la decisión última que se
tome ;
se plantean las ventajas y desventajas
de cada alternativa,
estableciéndose así bases de un trade-off o
arbitraje entre los objetivos.
Tal es el caso del ejemplo dado y
que ha sido objeto de análisis a través de las
112
curvas de Phillips.
Pero, se considera asimismo, en ocasiones, que son
muy escasas o nulas; las posibilidades de elección.
Cuando esto sucede ; establece una relación en un
sentido concreto entre los objetivos, intentándose
alcanzar, en primer lugar, aquel objetivo de esos
objetivos que se comporta como variable
independiente.
Así, y continuando con el ejemplo, en una situación
de inflación con desempleo, si se acepta que
el desempleo es un efecto de la inflación,
se plantea entonces como objetivo básico
la lucha contra la inflación, considerando que de ese
modo se contribuye a reducir el desempleo. 113
El conflicto entre objetivos no tiene solución
sencilla y que, en última instancia,

se remite :

al plano político; y

a los juicios de valor que se defienden en el


mismo.

114
La incompatibilidad entre los diferentes objetivos
dependerá de : la duración del período de tiempo
considerado; la intensidad de las medidas o la falta
de precisión cuantitativa de los objetivos.
Así, la incompatibilidad puede ser imperceptible a
corto plazo, apareciendo tan sólo si se tienen en
cuenta los efectos a largo plazo.
Ejemplo. «Un aumento de salarios quizá sea una
forma de mejorar la distribución del ingreso, pero, si
el salario es muy elevado, puede poner en peligro el
futuro empleo y, al hacerlo así, puede afectar
adversamente la distribución del ingreso en un
período posterior». 115
La mayor o menor dificultad para conciliar
los diferentes objetivos dependerá :
del grado de exigencia respecto a los niveles de
realización de esos objetivos; y
de la intensidad con que haya de utilizar o
aplicar los instrumentos.
Será más fácil si se aplica una política mixta
para la consecución simultánea de los objetivos
estabilidad de precios y pleno empleo;
que si se utiliza de manera radical cualquiera
de los instrumentos que componen tal política.
116
Los objetivos mencionados pueden a1canzarse
con mayor facilidad combinando debidamente
las políticas monetaria, fiscal, de ingresos y de
inversiones;
que con medidas drásticas que excluyan
el uso de los instrumentos restantes.

El problema de la incompatibilidad de los
objetivos se plantea : a nivel de la política
coyuntural y la política estructural.
117
2.5. EL ROL Y LA IMPORTANCIA
RELATIVA DE
LAS POLÍTICAS COYUNTURAL Y
ESTRUCTURAL

118
A consecuencia de los importantes y profundos
cambios ocurridos en el período 1990-2019 en
el funcionamiento y organización de las
economías nacionales
(el progreso tecnológico, el aumento de los
conocimientos de los agentes económicos, la
internacionalización económica, etc.)
el rol y la importancia relativa de las políticas
coyunturales y estructurales se han modificado
sensiblemente.

119
La política estructural es más importante :
por la creciente importancia de los temas de
los que se ocupa tal política y de los ámbitos a
los que afecta tal política ; y
porque las reformas estructurales han ido
ganando terreno a las políticas coyunturales en
el período 1990-2019 por varias razones
interrelacionadas.

120
Aunque en cualquier programa de política
económica
(desde que surgió la política económica;
al alcanzar niveles significativos;
la intervención económica estatal)
se han incluido políticas de ambos tipos ;
tradicionalmente las políticas coyunturales han
sido las más numerosas e importantes;
quedando las reformas estructurales como
simples intenciones de las autoridades.
121
Pero estas políticas coyunturales
(con predominio de las políticas fiscales o
monetarias, según los países y períodos
históricos considerados; y
con el apoyo, a veces, de la política de rentas),
aunque aplicada con éxito a nivel internacional
en los países más desarrollados durante 1960-
2019, comenzó, a resultar insuficiente ya en
1975 cuando surgieron problemas económicos
de raíz estructural, cuya solución requería la
aplicación de profundas reformas estructurales
122
e institucionales.
Es decir, requería políticas de ajuste positivo,
dirigida a transformar los sectores económicos
importantes para :
redimensionarlos, adaptarlos a una mano de
obra y energía; flexibilizarlos, facilitar la
incorporación del progreso técnico en esos
sectores y, modernizarlos.

123
Aún persiste esta situación
en muchos países con problemas de :
desempleo estructural, inflación estructural,
déficit fiscal estructural;
ante los problemas que las políticas
coyunturales muestran insuficiencia; y
ante los problemas que ; vuelve a surgir la
necesidad de aplicar reformas estructurales,
defendidas por los organismos económicos
internacionales y dirigidas en sentido
liberalizador.
124
Por otra parte, este «auge» de la política
estructural,
fue apoyado por la Escuela de Economía del
lado de la Oferta
que recomendaba en su programa de política
económica eliminar todos los obstáculos que
desincentivan el aumento de la oferta.

125
Por último, la mayor importancia relativa de
las políticas estructurales; se debe a las
dificultades crecientes que enfrenta las políticas
coyunturales, que reducen la eficacia de las
políticas estructurales.

¿Significa esto que las principales medidas de
política coyuntural tienen poco que hacer en el
mundo?

126
Señalamos (aludiendo al rol de las políticas
estructural y coyuntural)
que a las políticas coyunturales le corresponde el rol
de corregir los desequilibrios macroeconómicos, para
lograr un marco de estabilidad de la economía, pese a
las crecientes dificultades que enfrenta ;
pero que deben complementarse con políticas
estructurales que permitan a las economías resolver
los graves problemas de raíz estructural que les
afectan, ser más competitivas y adentrarse en un
proceso de desarrollo sostenible.

127
El acuerdo es que los gobiernos no deben
intervenir directamente
en la asignación de recursos o
en la producción y distribución de bienes que
no tengan las características de servicios
públicos.
Las responsabilidades de los gobiernos son
tres:

128
1. Establecer un entorno macroeconómico
estable; adoptar oportunamente los esfuerzo de
ajuste que sean necesarios.

2. La existencia de un marco legal, fiscal y
social apropiado; y el mantenimiento y
desarrollo de la infraestructura de la economía.

129
3. La creación de un ambiente apropiado para
el funcionamiento de los mercados, a través del
establecimiento de un sistema adecuado de
incentivos y de un clima favorable a la
competencia.

Así, en el enfoque integrador de política
económica; en el que las políticas coyuntural y
estructural van unidas; existe una fuerte
interdependencia entre esas políticas.
130
131
132
133
134
135
136
137
138
LA FALACIA

DE LAS

POLÍTICAS ECONÓMICAS

CONTRACÍCLICAS

139
El intervencionista dice que las crisis cíclicas son
fruto del viciado funcionamiento de la economía de
mercado.
El dirigista, dice que cabe evitar las crisis cíclicas ; sí
se pide al gobierno que intervenga oportuna y
convenientemente ; e imponga la estabilidad
económica.
Nada cabría criticar al dirigista sí (para evitar las
crisis cíclicas) pidiera al gobierno eliminar la
expansión del crédito.
El intervencionista aspira a intensificar esa
expansión del crédito, pretendiendo evitar esas crisis
cíclicas mediante políticas contracíclicas. 140
El intervencionista supone
que el gobierno dispone de fondos que proviene
de esa expansión del crédito y
que puede destinar esos fondos, a cuanto
considere conveniente
(correspondiendo a los expertos de las oficinas
de planificación de los ministerios y de la
Presidencia de la República
dictaminar cuáles son las inversiones adonde
esos fondos deben dedicarse).
141
Esas 2 políticas contracíclicas son
construir obras públicas e
invertir grandes sumas de dinero en empresas
estatales.
En cuanto surgía la recesión-depresión ;
la gente reclamaba el inicio de obras públicas
que crearán puestos de trabajo,
tal reclamo, parece plausible;
pero el problema es cómo financiar esas obras.

142
Sí el gobierno sube los impuestos (o emite bonos
soberanos) no aumentará la demanda agregada, ya que
bajará el consumo y la inversión del sector privado en
igual medida en que sube el consumo y la inversión
del Estado.
Pero, sí el gobierno recurre a la expansión del crédito
empeora las cosas : quizá el gobierno consiga
postergar por algún tiempo el estallido de esa recesión-
depresión.
Pero, cuando llegue el inevitable final; esa recesión-
depresión será más violenta ; cuanto por más tiempo el
gobierno haya venido postergando esa recesión-
depresión. 143
El dirigista tiene preparado los planes de inversión
pública y articulado los proyectos que se pondrán en
marcha a la primera señal de peligro.
Pero, el problema es hallar los recursos fiscales
necesarios para su ejecución.
El dirigista dice que cabe arbitrar los factores de
producción : retener los recursos fiscales vía
retención de esas inversiones públicas durante el auge
causado por la expansión del crédito ; y lanzando
esos recursos fiscales retenidos al mercado al
sobrevenir la depresión-recesión.

144
No está mal retener los recursos fiscales. Pero, con ello, no se
proporciona al tesoro público ; los recursos fiscales que más
tarde necesitará para ejecutar esas planeadas inversiones
públicas.
Le cabe al tesoro público retener una parte de esos recursos
fiscales resultantes de ese auge causado por la expansión del
crédito.
Sí esos recursos fiscales se apartan de la circulación, se está
practicando una política deflacionaria y contracíclica que
frenará ese auge causado por la expansión del crédito.
Sí esos recursos fiscales son de nuevo lanzados al mercado se
modificará la relación monetaria, bajando el poder de compra
del dinero. En ningún caso ; esos recursos fiscales generan
los factores de producción exigidos por esas planeadas
inversiones públicas. 145
El intervencionista coincide con el dirigista en el error
de ignorar que el capital disponible es escaso ;

dice que la recesión-depresión aparece porque de


pronto se apodera de la gente una inexplicable
oposición a invertir y consumir.

No cree que aumentar el ahorro-inversión y restringir


el consumo aumentará ese capital disponible.

146
El intervencionista quisiera al mismo tiempo
aumentar la inversión-producción y el consumo;
dice que el gobierno debe emprender inversión-
producción no rentable ; donde los factores de
producción que necesitan esas producciones no
rentables estatal se sustraerán de otras producciones
que atienden necesidades que sólo los consumidores
consideran más urgentes que aquéllas necesidades que
atenderá esa inversión-producción no rentable estatal.
El intervencionista no se da cuenta que esas
inversiones públicas que recomiendan, empeorarán las
cosas, al aumentar esa escasez del capital disponible.
147
Teóricamente cabría suponer un uso distinto de esas
reservas acumuladas (durante ese período de auge) :
el gobierno podría destinar esas reservas acumuladas a
la compra de aquellos factores de producción y bienes
de consumo que más tarde (al sobrevenir la
depresión) habrá de usar :
en esas planeadas inversiones públicas ; y en atender
las necesidades de quienes trabajan en esas planeadas
inversiones públicas.
Pero, si el gobierno, actúa así, impulsaría el auge,
acelerando el estallido de la depresión y agravando la
crisis
148
Con las políticas contracíclicas se pretende impedir a
la gente darse cuenta de cuál es la causa de las crísis
cíclicas.
El gobierno, está comprometido con una política de
tasas de interés baja, alto nivel de los agregados
monetarios y el control de la inflación permanente.
Y luego, cuando aparecen los efectos de esas
manipulaciones, el gobierno provoca nuevas políticas
de tasas de interés baja, alto nivel de los agregados
monetarios y el control de la permanente y mayor
inflación.

149
Gestión de la Política Tributaria : LOS IMPUESTOS
ANTITÉCNICOS RESTRINGEN LA PRODUCCION

1. INTRODUCCIÓN

Examinemos las políticas económicas que desvían la producción de


aquellos caminos por los que hubiera seguido bajo una economía de
mercado. Toda injerencia estatal en la actividad del mercado desvía la
producción del camino que hubiera seguido presionada por los consumidores
a través del mercado. Lo característico de la injerencia restrictiva es que la
desviación de recursos es el objetivo deseado por el gobierno. La injerencia
restrictiva también afecta al consumo. Pero el objetivo del gobierno es
intervenir la producción. La circunstancia de que tales decisiones afecten
también al consumo es (según el gobierno) no deseado efecto o, al menos,
desagradable repercusión que se tolera por razón de ser inevitable y por
considerarse un mal menor comparado con los efectos de la no intervención.

Restringir la producción significa que el gobierno suprime o hace más


costosa: la producción, transporte y distribución de determinados bienes.
Así, el gobierno anula algunos de los medios que dispone la gente para la
más completa satisfacción de sus necesidades que desean con urgencia. La
injerencia estatal impide a la gente utilizar: sus conocimientos y habilidades,
su capacidad de trabajo; y los factores materiales de producción; del modo
que le reportaran los máximos beneficios y las más completas satisfacciones.
Por tanto, tal injerencia empobrece a la gente cuyos deseos quedan
satisfechas en menor grado.

En el mercado prevalece la tendencia a emplear cada factor de


producción de la manera que satisfaga mejor las más urgentes necesidades
de la gente; si el gobierno interfiere el proceso, desvirtúa esa tendencia.

La injerencia estatal más importante es la barrera arancelaria


proteccionista. Mediante el arancel se desplaza la producción del país donde
la productividad por unidad de inversión es mayor; al país donde la
productividad por unidad de inversión es menor. En todos los casos, se
restringe la producción.

La gente cree que le compete al gobierno impulsar el desarrollo


económico. Sin embargo, el gobierno solo puede expandir un sector
productivo; restringiendo, al mismo tiempo, otro sector productivo. La
injerencia estatal desvía los factores de producción, de donde el mercado los
hubiera empleado mejor; hacia otros objetivos. Cabe que asigne la oportuna

1
subvención; o puede disimularla mediante protección arancelaria; sin
embargo, el consumidor es quien paga el costo. Se obliga a la gente a
prescindir de ciertas satisfacciones más apreciadas, a cambio de otras
satisfacciones menos apreciadas. La idea intervencionista: “el Estado opera
fuera y por encima del mercado; y puede gastar (en empresas propias) las
ficticias riquezas no provenientes de la gente” es la fábula que la
heterodoxia elevara a la categoría de principio económico, principio acogido
por todos aquellos que piensan obtener ventajas personales del despilfarro
estatal. El Estado no puede gastar, ni invertir un sol siquiera; que no haya
sustraído de la gente; por cada sol que gasta el Estado, la gente tiene un sol
menos.
El gobierno es incapaz de hacer más próspera a la gente; en cambio,
interfiriendo la vida del mercado; puede dejarla empobrecida mediante la
restricción de la producción.

2. El Efecto de restringir la producción

El hecho de que la examinada mecánica reduzca el nivel de vida; por


sí solo, no argumenta en contra de las políticas restrictivas de la producción.
Porque el gobernante puede pretender alcanzar un objetivo y considerar la
restricción como el mejor procedimiento para conseguirlo. Para enjuiciar la
política restrictiva es necesario resolver dos preguntas: ¿Son idóneos los
medios elegidos para alcanzar el objetivo deseado? ¿Compensa la
consecución del objetivo deseado; la privación impuesta a la gente?
Mediante estas dos preguntas abordamos la restricción con criterio análogo
al criterio que se aplica al estudiar los impuestos. El pago de impuestos
reduce el bienestar del contribuyente. Tal insatisfacción es el costo pagado
por el servicio que el Estado presta a la sociedad. En la medida en que el
Estado cumpla su función social y los impuestos no rebasen aquel límite
indispensable que facilita el fino funcionamiento del aparato estatal; los
impuestos son costos productivos, hallándose sobradamente compensados.

Lo acertado de esta manera de enjuiciar la política restrictiva; adquiere


mayor realce; cuando, mediante esa política restrictiva, se sustituye los
impuestos. Los Gastos de Defensa se incluyen en el Presupuesto de la
República. Pero, en determinadas circunstancias, se sigue un procedimiento
distinto. Puede ocurrir que la producción de armas para repeler la agresión
bélica; dependa de la existencia de determinadas industrias pesadas que la
empresa privada (en un primer momento) no se decide a instalar. La
instalación de esas industrias puede ser subsidiado, considerando el costo
correspondiente como Gasto de Defensa. También cabe amparar la
operación mediante tarifas proteccionistas. La diferencia está en que, en el
segundo caso, los consumidores soportan directamente el costo arancelario,

2
mientras que en el primer caso, lo soportan indirectamente a través de los
impuestos con que se paga ese subsidio.

El gobierno, al implantar políticas restrictivas, no se da cuenta de los


efectos que provoca su injerencia en la vida económica. Con ligereza
imagina que, mediante barreras arancelarias, cabe elevar el nivel de vida del
país y rechaza las enseñanzas de los economistas que demuestran los
inevitables efectos del proteccionismo. Cuando los economistas afirman la
nociva condición del proteccionismo; se limitan a poner de manifiesto que
tales políticas no conducen al objetivo que el gobierno se proponía alcanzar
al implantar tales medidas. Rechazan el medio utilizado, inadecuado para la
consecución del objetivo perseguido.

Las políticas restrictivas más conocidas son aquellas que integra la


legislación laboral. El público y el gobierno se rinden en este terreno ante
espejismos, hallándose convencidos de que la reducción de la jornada laboral
es una medida que grava al empresario, siendo auténtico progreso y
verdadera “conquista social”. La tesis tan sólo tiene validez en cuanto
certifica que tal medida reduce la oferta de mano de obra y, por tanto, eleva
la productividad marginal del trabajo frente a la productividad marginal del
capital. Sin embargo, tal reducción de la jornada laboral reduce la producción
y, por tanto, el consumo pér capita. La torta resulta más pequeña, pero la
porción consumida por los trabajadores es proporcionalmente mayor que la
porción que recibían de la anterior torta más grande; oportunamente, la
porción retirada por los empresarios-capitalistas se ve recortada. Dependerá
de circunstancias concurrentes en cada caso el que mejoren o empeoren los
salarios reales de los trabajadores.

Las leyes laborales consagraron los cambios que traía consigo la


rápida e imparable evolución de la actividad industrial. Sin embargo, para
los países que adoptaron tarde la economía de mercado; implantar la
legislación laboral implicó llenar de obstáculos el progreso de sus propios
sistemas de producción. Impresionados por los erróneos principios del
intervencionismo, los gobernantes de esos países suponen que, para mejorar
la condición de la gente pobre, basta con promulgar la legislación laboral de
los países desarrollados.

Es lamentable que en los países pobres: los niños sufran de hambre y


miseria; los salarios sean extremadamente bajos comparados con los salarios
de los países ricos; las jornadas laborales sean larga; y las condiciones
higiénicas de trabajo sean deplorables. Pero esas insatisfactorias
circunstancias se modifican incrementando la cuota de capital. Las políticas
restrictivas propugnadas por la demagogia son inoperantes. Y, por tales vías,

3
las condiciones actuales no mejorarán; tenderán a empeorar. Si el padre de
familia es tan pobre que no puede alimentar suficientemente a sus hijos;
impedir a este padre el acceso al trabajo es condenarles a morir de hambre.
Si la productividad marginal del trabajo es tan baja que un trabajador,
mediante una jornada de 8 horas, sólo puede ganar un salario muy inferior al
mínimo del salario de un país desarrollado, no se le favorece prohibiéndole
trabajar más de 8 horas.

Los partidarios de la legislación mal llamada «pro laboral» desenfocan


deliberadamente la cuestión, al limitarse a repetir que con jornadas más
cortas y salarios reales más altos; se eleva el bienestar del trabajador. La
discrepancia surge de las diferencias al razonar en relación a cuáles sean los
medios más adecuados para alcanzar las metas ambicionadas por todos. La
cuestión se centra en si los decretos gubernamentales, imponiendo la
reducción de la jornada laboral es o no vía adecuada para elevar el nivel de
vida de los trabajadores.

Que el nivel de vida del trabajador de un país desarrollado sea superior


al del trabajador de un país pobre; que en Japón sea más corto el horario de
trabajo y que los niños vayan a la escuela en vez de ir a trabajar; se debe a
que hay mucho más capital invertido por habitante en Japón que en Perú, lo
cual da lugar a que la utilidad marginal del trabajo en Japón sea superior a la
de Perú.

La pobreza de los países en desarrollo se debe a las mismas causas que


hicieron insatisfactorias las condiciones de los primeros tiempos de las
economías de los países desarrollados. Mientras la población aumentaba más
rápidamente, la injerencia estatal retrasaba el acomodo de los métodos de
producción a las necesidades del creciente número de bocas. Corresponde a
los economistas el mérito de haber abierto el camino a la libertad económica
que elevó el nivel de vida a niveles sin precedente.

La Economía anuncia los efectos de las políticas estatales orientadas


a restringir el trabajo y la producción. Corresponde al pueblo decidir qué
política seguir. Pero el pueblo, al adoptar sus decisiones han de atenerse a
las enseñanzas de la Economía, si desean alcanzar las metas a las que aspiran.

Hay casos en que se justifica implantar políticas restrictivas. Prevenir


incendios exige adoptar políticas restrictivas que elevan los costos. La
correspondiente menor producción constituye gasto que evita perjuicios
mayores. Cuando se trata de implantar una medida restrictiva, es necesario
ponderar el costo- beneficio.

4
3. La restricción de la producción como privilegio

El cambio de circunstancia en el mercado no afecta a todos, al mismo


tiempo y del mismo modo. Para unos tal cambio puede ser una ventaja, y
para otros una desventaja. Sólo después de cierto tiempo, cuando la
producción se reajusta a esa nueva circunstancia, se desvanece tal efecto
temporal. Así, cualquier política restrictiva, aun cuando perjudique a la
mayoría; temporalmente beneficia a cierta gente. Para esa gente, la
restricción equivale a un privilegio; la reclaman porque van a beneficiarse.

El proteccionismo es un ejemplo. El arancel que impide la


importación; daña a los consumidores. En cambio, beneficia al productor
nacional; cosa excelente es la imposición del arancel o el aumento del
arancel, desde su punto de vista personal.

Ocurre lo mismo con todas las políticas restrictivas. Si el gobierno


restringe la producción de esa cierta clase de empresas -mediante órdenes
directas o a través de discriminación fiscal- se reforzará la posición
competitiva de la otra clase de empresas. Si se pone trabas al funcionamiento
de esa cierta clase de empresas, la otra clase de empresas se beneficia.

Pero las ventajas así concedidas son sólo temporales. Con el tiempo,
el privilegio otorgado a esa otra clase de empresas va perdiendo su inicial
virtud. El sector favorecido atrae a nuevas empresas y, entonces, la
competencia desvanece las ganancias iniciales. Tal hecho pone al
descubierto la causa y origen del insaciable afán de estos empresarios
protegidos por la ley; cuando sin descanso tratan de obtener continuos y
mayores privilegios. Los exigen, cada vez con mayor energía, al comprobar
cómo los primeros privilegios van perdiendo eficacia.

Eliminar una política restrictiva a la que ya se adaptó la producción;


implica, por otra parte, nuevo desarreglo del mercado, que, a la corta,
favorece a unos y perjudica a otros. Examinemos este caso; refiriéndonos a
la política arancelaria peruana. Entre 1950-1990 Perú implantó tarifas
prohibitivas a la importación de ciertos productos manufacturados. Ello
supuso enorme ventaja para las empresas peruanas dedicadas a la producción
de esos productos manufacturados. Pero más tarde, a medida que se
establecían nuevas empresas manufactureras, las ganancias extraordinarias
que obtenían los manufactureros entre 1950-1990 fueron gradualmente
desvaneciéndose. Pronto resultó que se había desplazado una parte de la
industria mundial de esos productos manufacturados de los países donde
tenían mayor productividad por unidad de inversión hacia Perú donde los
costos de producción eran más elevados. Los consumidores peruanos

5
pagaban por esos productos manufacturados precios superiores que los
precios que pagarían si los aranceles no se hubieran implantado. Y como se
destinaba en Perú más capital y trabajo a la producción de esos productos
manufacturados de lo que hubiera ocurrido bajo un sistema de libre
comercio; otras actividades nacionales trabajaban menos o se hallaban
congeladas. Se importaba menos de esos productos manufacturados y, por
tanto, se exportaba una menor cantidad de otros productos peruanos. El
volumen del comercio exterior de Perú se había contraído. Nadie, ni dentro
ni fuera del país, obtenía ventaja con el mantenimiento del arancel; todo el
mundo se perjudicaba por el descenso de la producción mundial. Si la
política adoptada por Perú (con respecto a esos productos manufacturados)
fuera seguida por todos los países y en todas las ramas productivas, de
manera tan rigurosa que quedara suprimido el comercio internacional e
implantada la autarquía en todos las países; la gente se vería obligada a
renunciar las enormes ventajas que les proporciona la división internacional
del trabajo.

Eliminar el arancel peruano a esos productos manufacturados, a la


larga, beneficia a peruanos y extranjeros. Sin embargo, por el momento tal
vez se perjudique a los empresarios que habían invertido capital en la
producción de esos productos manufacturados peruanos. También
perjudicaría los intereses a corto plazo de los trabajadores especializados en
el trabajo de hacer esos productos manufacturados. Una parte de esos
trabajadores emigrarían o cambiarían de empleo. Estos trabajadores
perjudicados se opondrían enérgicamente a todo intento de eliminar tal
arancel.

Por eso, en política es difícil eliminar cualquier política restrictiva, una


vez que la producción se ha ajustado a ella. Aun cuando el arancel perjudica
a todos, su eliminación momentáneamente, daña a algunos. Estos son
minoría. En Perú sólo la pequeña fracción de la población dedicada a
producir esos productos manufacturados podría salir perjudicada con la
eliminación del arancel. La inmensa mayoría era compradora de esos
productos manufacturados y, por tanto, saldría beneficiada al rebajarse el
precio. Más allá de los límites de Perú sólo quedarían lesionados los
interesados en las industrias que hubieran de reducir sus negocios; como
consecuencia de la expansión de otras industrias que producen otros
productos manufacturados en Perú.

Con la eliminación de las políticas proteccionistas, aquellos sectores


industriales cuyos costos de producción fueran comparativamente más bajos
progresarían. Sus intereses, a la larga e inmediatamente, se verían
favorecidos. Los bienes capaces de hacer frente a la competencia extranjera

6
no necesitan aranceles, por cuanto, en un sistema de libre comercio, pueden
sobrevivir, e intensificar su producción. La protección otorgada a productos
manufacturados cuyos costos son más elevados en Perú que en el extranjero
les perjudica, al canalizar hacia otros sectores industriales el capital y el
trabajo del que podrían disponer, en otro caso.

Cualquier cambio de coyuntura, a corto plazo, perjudica a quienes no


acertaron en prevenirlo. La característica de la acción humana consiste en
renunciar deliberadamente a una presente comodidad por disfrutar de un
beneficio más futuro considerado mayor. El hombre no prefiere, de manera
absoluta, las cosas presentes a las cosas futuras. El factor temporal exige
ponderar los pros y contras. No siempre se prefiere cierta ventaja inmediata
a otra temporalmente más alejada; la intensidad de la satisfacción esperada
influye decisivamente.

Si se discute eliminar el sistema de protección total; en Perú los


intereses a corto plazo de los trabajadores de esas industrias manufactureras
se perjudicarían por la eliminación de una de las tarifas; pero se beneficiarían
con la reducción de precios de todos los demás sectores productivos
liberados. Los salarios de los que trabajan en esas industrias manufactureras
se reducirían, temporalmente, en relación a los salarios percibidos en los
demás sectores productivos, y sería necesario el transcurso de determinado
período temporal para que se restableciera la adecuada proporción entre los
salarios de los distintos sectores productivos peruanos. Sin embargo,
coincidiendo con la reducción temporal de sus salarios, esos trabajadores se
beneficiarían con la reducción de precios de muchos de los bienes comprados
por ellos. Y tal mejoría sería un beneficio consolidado, gracias al libre
comercio, que ubica las industrias donde los costos son menores, lo que
supone incrementar la productividad del trabajo y la disponibilidad de
bienes. Ese es la ventaja que el libre comercio provee a quienes vivan bajo
un sistema de mercado.
La resistencia a eliminar la protección arancelaria, desde el punto de
vista de los empresarios que producen esos productos manufacturados, tal
vez sería comprensible; si esas medidas tan sólo ampararan a esos productos
manufacturados. Quienes vieran que, por el momento, iban a ser
perjudicados con la eliminación del privilegio, posiblemente se opusieran a
un sistema libre, pese a que el proteccionismo ya no les reporta específica
ventaja. Pero, precisamente entonces, es cuando la resistencia de los
empresarios de esas manufactureras resultaría inútil. El país los avasallaría.
Lo que fortalece al ideario proteccionista es que el arancel a esos productos
manufacturados no constituye excepción. Son las actividades productivas
que se hallan en similar posición y que igualmente rechazan la eliminación
de las respectivas tarifas arancelarias que a ellas las amparan. No se trata de

7
un cartel basado en intereses comunes. Cuando todos se hallan protegidos en
igual medida, todos pierden como consumidores tanto como ganan como
productores. Además todos se perjudican por la disminución de la
productividad que supone la ubicación de las industrias de países más
apropiados hacia otros países menos favorables. La eliminación del sistema
arancelario reportaría beneficios generales, independientemente de que la
eliminación de determinadas tarifas pudiera perjudicar particulares intereses.
Sin embargo, tal perjuicio quedaría inmediatamente compensado, al menos
en parte, por la eliminación tarifaria sobre aquellos productos que aquella
gente adquiriera y consumiera.

Bajo un sistema de libre movilidad de capital y trabajo; aparecería, por


todas partes, la tendencia igualitaria de los salarios de una misma clase e
igual calidad. Nuestro mundo real, lleno: de obstáculos para el
desplazamiento de la mano de obra; y de instituciones que dificultan la
inversión del capital, no registra tal tendencia, de suerte que tampoco
aparecería aun cuando se implantara el libre comercio en lo que se refiere a
los bienes. La productividad marginal del trabajo es superior en Canadá que
en Perú: porque el capital por trabajador invertido es mayor; y porque los
trabajadores peruanos se les pone trabas para desplazarse a Canadá
prohibiéndoseles competir en el mercado laboral canadiense. Otras
circunstancias institucionales, contrarias al libre desplazamiento de capital y
trabajo explican la ausencia de aquella tendencia igualitaria. Y como quiera
que la eliminación del arancel canadiense no modificaría esa doble realidad,
su eliminación no podría influir, en sentido adverso, el pago del trabajador
canadiense.

En cambio, si se dificulta el libre desplazamiento de trabajadores y


capitales; la transición al libre comercio de bienes elevaría el nivel de vida
canadiense. Las industrias en las que los costos canadiense fueran más altos
(productividad canadiense menor) se contraerían, y aquéllas industrias de
costos menores (productividad mayor) se incrementarían.

Bajo un sistema de libre comercio, la relojería suiza aumentaría sus


ventas en EE UU mientras la relojería americana reduciría sus ventas. Pero
ello es sólo una de las facetas del libre comercio. Al producir y vender más,
los suizos también ganarían y comprarían más. Ninguna trascendencia
tiene: que los suizos compren a otras industrias americanas una mayor
cantidad de bienes; que incrementaran el consumo nacional o que
intensificaran sus compras en otros países. Los adicionales dólares volverían
a EEUU, incrementando las ventas de específicas industrias americanas.

8
Si los bienes circulan libremente; obstaculizándose, en cambio, los
movimientos de personas y capital; los salarios adoptarían (entre los distintos
países) especifica proporcionalidad. No podrían igualarse. Los salarios
finales guardarían entre sí esa proporcionalidad. A esos salarios finales:
cuantos desearan trabajo lo hallarían, y cuantos lo demandaran lo tendrían
en la cantidad deseada. Habría “pleno empleo”.

Imaginemos a Perú y Japón. En Japón, los salarios finales son el doble


de los salarios de Perú. En tal situación, el gobierno japonés decreta una
política “social” e impone al empresariado determinado desembolso
proporcional al número de obreros contratados. Reduce la jornada laboral sin
permitir igual rebaja de los salarios. Esta medida ocasiona una contracción
de la producción y un alza en el costo unitario de cada bien. La gente disfruta
de más descanso, pero desciende su nivel de vida.

En Japón, el resultado es un fenómeno interno. Aun sin comercio


exterior; todo hubiera ocurrido igual. Sin embargo, la circunstancia de que
Japón no sea un país autárquico; y compre y venda a Perú, no entraña
modificaciones en ese fenómeno interno. Pero, de rechazo, afecta a Perú;
como los japoneses producen y consumen menos que antes, restringirían sus
compras peruanas. En Perú no se registra una reducción general de la
producción; sin embargo, algunas de sus industrias exportadoras habrán de
renunciar al mercado japonés colocando sus productos en el propio mercado
peruano. Perú verá descender el volumen del comercio exterior; quiera o no
quiera se hará más autárquica. Para los proteccionistas esto sería una ventaja.
Pero significa que se ha reducido el nivel de vida; unos bienes fabricados a
mayor costo sustituyen a otros bienes menos costosos. A Perú le ocurre lo
que experimentarían los habitantes de un país autárquico; si un cataclismo
redujera la productividad de alguna de las industrias locales. Todo el mundo
queda afectado (bajo un sistema de división del trabajo) si se reduce las
aportaciones con que la gente contribuye abastecer al mercado.

Pero esos efectos de esa política “social” de Japón no afectan a todas


las industrias de Perú ni del mismo modo ni al mismo tiempo. Habrá de
transcurrir cierto período temporal antes de que las dos economías se ajusten
a la reducción de la producción japonesa. Los resultados a corto plazo son
distintos a los resultados de largo plazo; y, son más espectaculares. Nadie
puede dejar de percibir los resultados a corto plazo, mientras que de los
resultados a largo plazo sólo el economista se percata. No es difícil ocultar
al común de la gente las consecuencias producidas a la larga; pero, en lo que
se refiere a las consecuencias inmediatas, algo debe hacerse para impedir que
se desvanezca prematuramente el entusiasmo a favor de aquella infecunda
legislación social.

9
El incremento de costos inmediatamente debilita la capacidad
competitiva de la industria japonesa, en comparación con la capacidad
competitiva de la industria peruana. El incremento de esos costos eleva los
precios en Japón; abriendo mercados a los fabricantes peruanos. Se trata tan
sólo de efecto momentáneo; el total de las ventas peruanas se reducirá. A
pesar de la caída de las exportaciones peruanas a Japón, es posible que
algunas industrias peruanas a la larga incrementen sus ventas. (Esto
dependerá de la nueva configuración de los costos comparativos). No existe
necesaria similitud entre los efectos de corto y largo plazo. Los reajustes del
período de transición provocan situaciones que varían incesantemente y que
pueden diferir por completo del resultado final. Y, sin embargo, la escasa
visión de la gente únicamente observa recatadamente los efectos a corto
plazo: Comprueban que los empresarios japoneses se quejan de las nuevas
leyes japonesas que permiten a los peruanos hacerles la competencia tanto
en Japón como en Perú; advierten que ciertas industrias japonesas cierran sus
puertas, dejando a los trabajadores sin trabajo; y comienzan a sospechar que
algún error debe contener las doctrinas de los heterodoxos amigos de los
trabajadores.
Sin embargo, el cuadro cambia completamente sí en Japón se implanta
un arancel suficientemente elevado como para impedir a los peruanos
(incluso temporalmente) intensificar sus ventas en el mercado japonés. En
tal supuesto, los intensos y espectaculares efectos de corto plazo de esa
“política social” quedan enmascarados, impidiéndose a la gente advertirlos.
Los efectos a largo plazo son inevitables, provocados por una cadena de
eventos de corto plazo que impresionan menos al no ser tan llamativos. Las
supuestas “ventajas sociales” derivadas de la reducción de la jornada laboral
no se ven humilladas por realidades que todos, especialmente los
trabajadores desempleados, considerarían altamente perjudiciales.

Mediante La barreras arancelarias proteccionistas, se pretende ocultar


a la gente los efectos que provoca todo aquel intervencionismo que
ingenuamente aspiraba a elevar el nivel de vida de la gente. El nacionalismo
económico es corolario de esa política intervencionista, tan popular, que
asegura estar incrementando el bienestar de los trabajadores; cuando lo que
hace es dañar a los trabajadores.

En la economía bancaria peruana tenemos que el Impuesto a las


Transacciones Financieras ITF promoverá la desbancarización del sector
financiero puesto que el público ya no acudiría en masa a la banca ha realizar
Retiros y Depositos; puesto que tal impuesto antitécnico será permanente y
elevará los costos financieros en el país.

10
4. CONCLUSIONES

En ciertos casos, al implantar políticas restrictivas, se pueden alcanzar


los objetivos deseados. Cuando quienes recurren a tales métodos consideran
que el logro de su objetivo tiene mayor importancia que las desventajas que
implica la restricción –la reducción del volumen de bienes disponibles para
el consumo- la decisión se justifica, con arreglo a los correspondientes
personales juicios de valor. Se soporta el costo del caso; se paga un precio
por algo que se valora en más que aquello a lo que hay que renunciar.

Tales políticas restrictivas de la producción (sacrificio que es


necesario hacer para alcanzar el objetivo deseado): equivalen a un cuasi
consumo; suponen el uso (con el correspondiente objetivo) de bienes que
podrían haber sido producidos y consumidos en otros cometidos. Se
imposibilita que ciertos bienes lleguen a tener existencia; pero quienes
imponen aquellas restricciones prefieren ese cuasi consumo al incremento de
esos bienes que (si la política orientada a dificultar la producción) hubieran
sido, en su caso, aprovechados.

En lo que se refiere a ciertas disposiciones restrictivas; lo anterior


resulta generalmente aceptado. Cuando el gobierno decreta que una porción
de suelo debe mantenerse en estado natural, dedicado a un parque colectivo;
todo el mundo lo considera un gasto. El gobierno (con la finalidad de
proporcionar a los ciudadanos otra suerte de satisfacciones) les priva de los
bienes que en aquella porción de suelo se hubieran obtenido, prefiriendo
aquello a esto.

Por ello, las políticas restrictivas son elementos auxiliares del sistema
de producción. No cabe montar sistema económico a su amparo; no cabe
teóricamente estructurarlas ni integrarlas en un coherente sistema
económico; y no cabe construir sobre sus bases un efectivo mecanismo de
producción. Pertenecen a la esfera del consumo; quedan al margen de la
actividad productiva.

El único efecto que provoca las políticas restrictivas es reducir la


producción y bienestar. La riqueza proviene del empleo dado a los escasos
factores de producción. Cuando tal empleo se restringe; disminuye el
volumen de bienes disponibles. Aun en el supuesto de que la finalidad
perseguida (al reducir coactivamente la jornada laboral) se lograra; el
correspondiente mandato distaría mucho de favorecer la producción:
disminuiría la producción.

11
La economía de mercado es un sistema económico de producción. Los
dirigistas se limitan a decir que la producción de la economía de mercado es
notoriamente excesiva; y que lo que desean es limitar tal exceso para, por tal
vía, alcanzar otras realizaciones; implícitamente están admitiendo que
pondrán algún límite a su propia actividad restrictiva.

Los métodos restrictivos constituyen caminos de cuasi consumo. La


mayor parte de los objetivos que los intervencionistas desean lograr mediante
la implantación de normas restrictivas no pueden ser alcanzados por tal vía.
Pero incluso cuando tales normas conducen al logro de los objetivos
propuestos, son medidas restrictivas de la producción.

La gran consideración que goza la política de restringir la producción


se debe a que la gente no se da cuenta de sus inevitables efectos. Al
enfrentarse con el problema de la coactiva reducción de las horas de trabajo,
nadie percibe que ello implica forzosamente la reducción del volumen global
de bienes y que consecuentemente lo más probable es que también descienda
el nivel de vida de los trabajadores.

La riqueza y bienestar son efectos de la producción. La circunstancia


de que en países con economía de mercado; el trabajador disponga de mayor
cantidad de bienes, disfrute de más tiempo para el descanso y pueda
mantener a su familia; son beneficios, efecto exclusivo y directo del lucro
empresarial que, al permitir acumular e invertir mayores capitales, multiplica
por mil la productividad del trabajador.

12
LA FALACIA

DE LAS

POLÍTICAS ECONÓMICAS

CONTRACÍCLICAS

1
El intervencionista dice que las crisis cíclicas son
fruto del viciado funcionamiento de la economía de
mercado.
El dirigista, dice que cabe evitar las crisis cíclicas ; sí
se pide al gobierno que intervenga oportuna y
convenientemente ; e imponga la estabilidad
económica.
Nada cabría criticar al dirigista sí (para evitar las
crisis cíclicas) pidiera al gobierno eliminar la
expansión del crédito.
El intervencionista aspira a intensificar esa
expansión del crédito, pretendiendo evitar esas crisis
cíclicas mediante políticas contracíclicas. 2
El intervencionista supone
que el gobierno dispone de fondos que proviene
de esa expansión del crédito y
que puede destinar esos fondos, a cuanto
considere conveniente
(correspondiendo a los expertos de las oficinas
de planificación de los ministerios y de la
Presidencia de la República
dictaminar cuáles son las inversiones adonde
esos fondos deben dedicarse).
3
Esas 2 políticas contracíclicas son
construir obras públicas e
invertir grandes sumas de dinero en empresas
estatales.
En cuanto surgía la recesión-depresión ;
la gente reclamaba el inicio de obras públicas
que crearán puestos de trabajo,
tal reclamo, parece plausible;
pero el problema es cómo financiar esas obras.

4
Sí el gobierno sube los impuestos (o emite bonos
soberanos) no aumentará la demanda agregada, ya que
bajará el consumo y la inversión del sector privado en
igual medida en que sube el consumo y la inversión
del Estado.
Pero, sí el gobierno recurre a la expansión del crédito
empeora las cosas : quizá el gobierno consiga
postergar por algún tiempo el estallido de esa recesión-
depresión.
Pero, cuando llegue el inevitable final; esa recesión-
depresión será más violenta ; cuanto por más tiempo el
gobierno haya venido postergando esa recesión-
depresión. 5
El dirigista tiene preparado los planes de inversión
pública y articulado los proyectos que se pondrán en
marcha a la primera señal de peligro.
Pero, el problema es hallar los recursos fiscales
necesarios para su ejecución.
El dirigista dice que cabe arbitrar los factores de
producción : retener los recursos fiscales vía
retención de esas inversiones públicas durante el auge
causado por la expansión del crédito ; y lanzando
esos recursos fiscales retenidos al mercado al
sobrevenir la depresión-recesión.

6
No está mal retener los recursos fiscales. Pero, con ello, no se
proporciona al tesoro público ; los recursos fiscales que más
tarde necesitará para ejecutar esas planeadas inversiones
públicas.
Le cabe al tesoro público retener una parte de esos recursos
fiscales resultantes de ese auge causado por la expansión del
crédito.
Sí esos recursos fiscales se apartan de la circulación, se está
practicando una política deflacionaria y contracíclica que
frenará ese auge causado por la expansión del crédito.
Sí esos recursos fiscales son de nuevo lanzados al mercado se
modificará la relación monetaria, bajando el poder de compra
del dinero. En ningún caso ; esos recursos fiscales generan
los factores de producción exigidos por esas planeadas
inversiones públicas. 7
El intervencionista coincide con el dirigista en el error
de ignorar que el capital disponible es escaso ;

dice que la recesión-depresión aparece porque de


pronto se apodera de la gente una inexplicable
oposición a invertir y consumir.

No cree que aumentar el ahorro-inversión y restringir


el consumo aumentará ese capital disponible.

8
El intervencionista quisiera al mismo tiempo
aumentar la inversión-producción y el consumo;
dice que el gobierno debe emprender inversión-
producción no rentable ; donde los factores de
producción que necesitan esas producciones no
rentables estatal se sustraerán de otras producciones
que atienden necesidades que sólo los consumidores
consideran más urgentes que aquéllas necesidades que
atenderá esa inversión-producción no rentable estatal.
El intervencionista no se da cuenta que esas
inversiones públicas que recomiendan, empeorarán las
cosas, al aumentar esa escasez del capital disponible.
9
Teóricamente cabría suponer un uso distinto de esas
reservas acumuladas (durante ese período de auge) :
el gobierno podría destinar esas reservas acumuladas a
la compra de aquellos factores de producción y bienes
de consumo que más tarde (al sobrevenir la
depresión) habrá de usar :
en esas planeadas inversiones públicas ; y en atender
las necesidades de quienes trabajan en esas planeadas
inversiones públicas.
Pero, si el gobierno, actúa así, impulsaría el auge,
acelerando el estallido de la depresión y agravando la
crisis
10
Con las políticas contracíclicas se pretende impedir a
la gente darse cuenta de cuál es la causa de las crísis
cíclicas.
El gobierno, está comprometido con una política de
tasas de interés baja, alto nivel de los agregados
monetarios y el control de la inflación permanente.
Y luego, cuando aparecen los efectos de esas
manipulaciones, el gobierno provoca nuevas políticas
de tasas de interés baja, alto nivel de los agregados
monetarios y el control de la permanente y mayor
inflación.

11
12
GESTIÓN DE LA POLÍTICA TRIBUTARIA

LOS IMPUESTOS ANTITÉCNICOS


RESTRINGEN LA PRODUCCION

1. INTRODUCCIÓN

13
Examinemos las políticas económicas que desvían la
producción de aquellos caminos por los que hubiera seguido
bajo una economía de mercado. Toda injerencia estatal en la
actividad del mercado desvía la producción del camino que
hubiera seguido presionada por los consumidores a través del
mercado.
Lo característico de la injerencia restrictiva es que la
desviación de recursos es el objetivo deseado por el gobierno.
La injerencia restrictiva también afecta al consumo. Pero el
objetivo del gobierno es intervenir la producción. La
circunstancia de que tales decisiones afecten también al
consumo es (según el gobierno) no deseado efecto o, al menos,
desagradable repercusión que se tolera por razón de ser
inevitable y por considerarse un mal menor comparado con los
efectos de la no intervención. 14
Restringir la producción significa que el gobierno
suprime o hace más costosa: la producción, transporte
y distribución de determinados bienes.
Así, el gobierno anula algunos de los medios que
dispone la gente para la más completa satisfacción de
sus necesidades que desean con urgencia.
La injerencia estatal impide a la gente utilizar: sus
conocimientos y habilidades, su capacidad de trabajo;
y los factores materiales de producción; del modo que
le reportaran los máximos beneficios y las más
completas satisfacciones.
Por tanto, tal injerencia empobrece a la gente cuyos
deseos quedan satisfechas en menor grado. 15
En el mercado prevalece la tendencia a emplear cada
factor de producción de la manera que satisfaga mejor
las más urgentes necesidades de la gente; si el
gobierno interfiere el proceso, desvirtúa esa tendencia.

La injerencia estatal más importante es la barrera


arancelaria proteccionista. Mediante el arancel se
desplaza la producción del país donde la productividad
por unidad de inversión es mayor; hacia el país donde
la productividad por unidad de inversión es menor. En
todos los casos, se restringe la producción.

16
La gente cree que le compete al gobierno impulsar el
desarrollo económico. Sin embargo, el gobierno solo
puede expandir un sector productivo; restringiendo, al
mismo tiempo, otro sector productivo.
La injerencia estatal desvía los factores de producción,
de donde el mercado los hubiera empleado mejor;
hacia otros objetivos.
Cabe que asigne la oportuna subvención; o puede
disimularla mediante protección arancelaria; sin
embargo, el consumidor es quien paga el costo.
Se obliga a la gente a prescindir de ciertas
satisfacciones más apreciadas, a cambio de otras
satisfacciones menos apreciadas. 17
La idea intervencionista: “el Estado opera fuera y por
encima del mercado; y puede gastar (en empresas
propias) las ficticias riquezas no provenientes de la
gente” es la fábula que la heterodoxia elevara a la
categoría de principio económico, principio acogido
por todos aquellos que piensan obtener ventajas
personales del despilfarro estatal.
El Estado no puede gastar, ni invertir un sol siquiera;
que no haya sustraído de la gente; por cada sol que
gasta el Estado, la gente tiene un sol menos.

18
El gobierno es incapaz de hacer más próspera a
la gente; en cambio, interfiriendo la vida del
mercado; puede dejarla empobrecida mediante
la restricción de la producción.

19
2. El Efecto de restringir la producción
El hecho de que la examinada mecánica reduzca el nivel
de vida; por sí solo, no argumenta en contra de las
políticas restrictivas de la producción.
Porque el gobernante puede pretender alcanzar un
objetivo y considerar la restricción como el mejor
procedimiento para conseguirlo.
Para enjuiciar la política restrictiva es necesario resolver
dos preguntas:
¿Son idóneos los medios elegidos para alcanzar el
objetivo deseado?
¿Compensa la consecución del objetivo deseado; la
20
privación impuesta a la gente?
Mediante estas dos preguntas abordamos la restricción
con criterio análogo al criterio que se aplica al estudiar
los impuestos.
El pago de impuestos reduce el bienestar del
contribuyente.
Tal insatisfacción es el costo pagado por el servicio
que el Estado presta a la sociedad.
En la medida en que el Estado cumpla su función
social y los impuestos no rebasen aquel límite
indispensable que facilita el fino funcionamiento del
aparato estatal; los impuestos son costos productivos,
hallándose sobradamente compensados.
21
Lo acertado de esta manera de enjuiciar la política
restrictiva; adquiere mayor realce; cuando, mediante esa
política restrictiva, se sustituye los impuestos.
Los Gastos de Defensa se incluyen en el Presupuesto de la
República.
Pero, en determinadas circunstancias, se sigue un
procedimiento distinto.
Puede ocurrir que la producción de armas para repeler la
agresión bélica; dependa de la existencia de determinadas
industrias pesadas que la empresa privada (en un primer
momento) no se decide a instalar.
La instalación de esas industrias puede ser subsidiado,
considerando el costo correspondiente como Gasto de
22
Defensa.
También cabe amparar la operación mediante
tarifas proteccionistas.
La diferencia está en que, en el segundo caso,
los consumidores soportan directamente el costo
arancelario, mientras que en el primer caso, lo
soportan indirectamente a través de los
impuestos con que se paga ese subsidio.

23
El gobierno, al implantar políticas restrictivas, no se da
cuenta de los efectos que provoca su injerencia en la vida
económica.
Con ligereza imagina que, mediante barreras arancelarias,
cabe elevar el nivel de vida del país y rechaza las
enseñanzas de los economistas que demuestran los
inevitables efectos del proteccionismo. Cuando los
economistas afirman la nociva condición del
proteccionismo; se limitan a poner de manifiesto que tales
políticas no conducen al objetivo que el gobierno se
proponía alcanzar al implantar tales medidas.
Rechazan el medio utilizado, inadecuado para la
consecución del objetivo perseguido.
24
Las políticas restrictivas más conocidas son
aquellas que integra la legislación laboral.
El público y el gobierno se rinden en este
terreno ante espejismos, hallándose convencidos
de que la reducción de la jornada laboral es una
medida que grava al empresario, siendo
auténtico progreso y verdadera “conquista
social”.

25
La tesis tan sólo tiene validez en cuanto certifica que tal
medida reduce la oferta de mano de obra y, por tanto,
eleva la productividad marginal del trabajo frente a la
productividad marginal del capital.
Sin embargo, tal reducción de la jornada laboral reduce la
producción y, por tanto, el consumo pér capita.
La torta resulta más pequeña, pero la porción consumida
por los trabajadores es proporcionalmente mayor que la
porción que recibían de la anterior torta más grande;
oportunamente, la porción retirada por los empresarios-
capitalistas se ve recortada.
Dependerá de circunstancias concurrentes en cada caso el
que mejoren o empeoren los salarios reales de los
trabajadores. 26
Las leyes laborales consagraron los cambios que traía
consigo la rápida e imparable evolución de la
actividad industrial.
Sin embargo, para los países que adoptaron tarde la
economía de mercado; implantar la legislación laboral
implicó llenar de obstáculos el progreso de sus propios
sistemas de producción.
Impresionados por los erróneos principios del
intervencionismo, los gobernantes de esos países
suponen que, para mejorar la condición de la gente
pobre, basta con promulgar la legislación laboral de
los países desarrollados.
27
Es lamentable que en los países pobres :
los niños sufran de hambre y miseria; los
salarios sean extremadamente bajos comparados
con los salarios de los países ricos; las jornadas
laborales sean larga; y las condiciones
higiénicas de trabajo sean deplorables.
Pero esas insatisfactorias circunstancias se
modifican incrementando la cuota de capital.

28
Las políticas restrictivas propugnadas por la
demagogia son inoperantes.
Y, por tales vías, las condiciones actuales no
mejorarán; tenderán a empeorar.
Si el padre de familia es tan pobre que no puede
alimentar suficientemente a sus hijos; impedir a
este padre el acceso al trabajo es condenarles a
morir de hambre.

29
Si la productividad marginal del trabajo es tan
baja que un trabajador, mediante una jornada de
8 horas, sólo puede ganar un salario muy
inferior al mínimo del salario de un país
desarrollado, no se le favorece prohibiéndole
trabajar más de 8 horas.

30
Los partidarios de la legislación mal llamada «pro
laboral» desenfocan deliberadamente la cuestión, al
limitarse a repetir que con jornadas más cortas y
salarios reales más altos; se eleva el bienestar del
trabajador.
La discrepancia surge de las diferencias al razonar en
relación a cuáles sean los medios más adecuados para
alcanzar las metas ambicionadas por todos.
La cuestión se centra en si los decretos
gubernamentales, imponiendo la reducción de la
jornada laboral es o no vía adecuada para elevar el
nivel de vida de los trabajadores.
31
Que el nivel de vida del trabajador de un país
desarrollado sea superior al del trabajador de un
país pobre; que en Japón sea más corto el
horario de trabajo y que los niños vayan a la
escuela en vez de ir a trabajar; se debe a que hay
mucho más capital invertido por habitante en
Japón que en Perú, lo cual da lugar a que la
utilidad marginal del trabajo en Japón sea
superior a la de Perú.

32
La pobreza de los países en desarrollo se debe a
las mismas causas que hicieron insatisfactorias
las condiciones de los primeros tiempos de las
economías de los países desarrollados.
Mientras la población aumentaba más
rápidamente, la injerencia estatal retrasaba el
acomodo de los métodos de producción a las
necesidades del creciente número de bocas.
Corresponde a los economistas el mérito de
haber abierto el camino a la libertad económica
que elevó el nivel de vida a niveles sin
precedente. 33
La Economía anuncia los efectos de las políticas
estatales orientadas a restringir el trabajo y la
producción.
Corresponde al pueblo decidir qué política
seguir.
Pero el pueblo, al adoptar sus decisiones han de
atenerse a las enseñanzas de la Economía, si
desean alcanzar las metas a las que aspiran.

34
Hay casos en que se justifica implantar políticas
restrictivas.
Prevenir incendios exige adoptar políticas
restrictivas que elevan los costos.
La correspondiente menor producción
constituye gasto que evita perjuicios mayores.
Cuando se trata de implantar una medida
restrictiva, es necesario ponderar el costo-
beneficio.

35
3. La restricción de la producción
como privilegio

36
El cambio de circunstancia en el mercado no afecta
a todos, al mismo tiempo y del mismo modo.
Para unos tal cambio puede ser una ventaja, y
para otros una desventaja.
Sólo después de cierto tiempo, cuando la producción
se reajusta a esa nueva circunstancia,
se desvanece ese efecto temporal.
Así, cualquier política restrictiva,
aun cuando perjudique a la mayoría;
temporalmente beneficia a cierta gente.
Para esa gente, la restricción equivale a un privilegio;
la reclaman porque van a beneficiarse. 37
El proteccionismo es un ejemplo.
El arancel que impide la importación;
daña a los consumidores.
En cambio,
beneficia al productor nacional;
cosa excelente es
imponer
el arancel o
el aumento del arancel,
desde su punto de vista personal. 38
Ocurre lo mismo con todas las políticas
restrictivas.
Si el gobierno restringe la producción de una
clase de empresas
-mediante órdenes directas o
mediante la discriminación fiscal-
se reforzará la posición competitiva de la otra
clase de empresas.
Si se pone trabas al funcionamiento de una clase
de empresas,
la otra clase de empresas se beneficia. 39
Pero las ventajas así concedidas son sólo temporales.
Con el paso del tiempo, el privilegio otorgado a la
otra clase de empresas va perdiendo su inicial virtud.
El sector favorecido atrae a nuevas empresas y,
entonces,
la competencia desvanece las ganancias iniciales.
Tal hecho pone al descubierto la causa y el origen del
insaciable afán de estos empresarios protegidos por la
ley;
cuando sin descanso tratan de obtener continuos y
mayores privilegios.
Los exigen, cada vez con mayor energía, al comprobar
40
cómo los primeros privilegios van perdiendo eficacia.
Eliminar una política restrictiva
a la que la producción ya se adaptó;
implica, por otra parte,
nuevo desarreglo del mercado,
que, a la corta,
favorece a unos y perjudica a otros.
Examinemos este caso;
refiriéndonos a la política arancelaria peruana.
Entre 1950-1990 y entre 2001-2019 Perú implantó
tarifas arancelarias prohibitivas a
la importación de ciertos productos manufacturados.
41
Ello supuso enorme ventaja para las empresas
peruanas dedicadas a la producción de esos productos
manufacturados.
Pero más tarde, a medida que se establecían nuevas
empresas manufactureras,
las ganancias extraordinarias que obtenían los
manufactureros entre 1950-1990 fueron gradualmente
desvaneciéndose.
Pronto resultó que se había desplazado una parte de
la industria mundial de esos productos manufacturados
de los países donde tenían mayor productividad por
unidad de inversión hacia Perú donde los costos de
producción eran más elevados. 42
Los consumidores peruanos
pagaban
por esos productos manufacturados
precios superiores
que los precios que pagarían
sí los aranceles no se hubieran implantado.

43
Y como se destinaba en Perú
más capital y trabajo a la producción de esos
productos manufacturados
de lo que hubiera ocurrido bajo un sistema de
libre comercio;
otras actividades nacionales trabajaban menos o
se hallaban congeladas.

44
Se importaba menos de esos productos
manufacturados y,
por tanto,
se exportaba una menor cantidad de otros
productos peruanos.
El volumen del comercio exterior de Perú
se había contraído.
Nadie, ni dentro ni fuera del país, obtenía ventaja con
el mantenimiento del arancel;
todo el mundo se perjudicaba por
el descenso de la producción mundial.
45
Si la política adoptada por Perú
(con respecto a esos productos manufacturados)
fuera seguida por todos los países y en todas las
ramas productivas,
de manera tan rigurosa que quedara
suprimido el comercio internacional e
implantada la autarquía en todos las países;
la gente se vería obligada a renunciar las
enormes ventajas que les proporciona la división
internacional del trabajo.
46
Eliminar el arancel peruano
a esos productos manufacturados,
a la larga, beneficia
a peruanos y extranjeros.

47
Sin embargo, por el momento tal vez
se perjudique a los empresarios que habían invertido
capital en la producción de esos productos
manufacturados peruanos.
También perjudicaría los intereses a corto plazo de los
trabajadores especializados en el trabajo de hacer esos
productos manufacturados.
Una parte de esos trabajadores
emigrarían o cambiarían de empleo.
Esos trabajadores perjudicados
se opondrían enérgicamente
a todo intento de eliminar tal arancel.
48
Por eso, en política
es difícil eliminar cualquier política restrictiva,
una vez que la producción se ha ajustado a ella.
Aun cuando el arancel perjudica a todos,
su eliminación momentáneamente,
daña a algunos.
Estos son minoría.

49
En Perú sólo la pequeña fracción de la población
dedicada a producir esos productos manufacturados
podría salir perjudicada con la eliminación del arancel.
La inmensa mayoría era compradora de esos
productos manufacturados y, por tanto,
saldría beneficiada al rebajarse el precio.
Más allá de los límites de Perú
sólo quedarían lesionados
los interesados en las industrias que hubieran de
reducir sus negocios;
como consecuencia de la expansión de otras industrias
que producen otros productos manufacturados en 50Perú.
Con la eliminación de
las políticas proteccionistas,
aquellos sectores industriales
cuyos costos de producción
fueran comparativamente más bajos
progresarían.
Sus intereses, a la larga e inmediatamente, se
verían favorecidos.

51
Los bienes capaces de hacer frente a la competencia
extranjera no necesitan aranceles, por cuanto,
en un sistema de libre comercio,
pueden sobrevivir e intensificar su producción.
La protección otorgada a productos manufacturados
cuyos costos son más elevados en Perú que en el
extranjero
les perjudica,
al canalizar hacia otros sectores industriales el capital
y el trabajo del que podrían disponer, en otro caso.

52
Cualquier cambio de coyuntura, a corto plazo,
perjudica a quienes no acertaron en prevenirlo.
La característica de la acción humana consiste en
renunciar deliberadamente a una presente comodidad
por disfrutar de un beneficio más futuro considerado
mayor.
El hombre no prefiere, de manera absoluta,
las cosas presentes a las cosas futuras.
El factor temporal exige ponderar los pros y contras.
No siempre se prefiere cierta ventaja inmediata a otra
temporalmente más alejada;
la intensidad de la satisfacción esperada influye
53
decisivamente.
Si se discute eliminar el sistema de protección
total;
en Perú los intereses a corto plazo de los
trabajadores de esas industrias manufactureras
se perjudicarían
por esa eliminación de una de las tarifas;
pero se beneficiarían
con la reducción de precios
de todos los demás sectores productivos
liberados.
54
Los salarios de los que trabajan en esas industrias
manufactureras se reducirían, temporalmente,
en relación a los salarios percibidos en los demás
sectores productivos, y
sería necesario el transcurso de determinado período
temporal para que se restableciera la adecuada
proporción entre los salarios de los distintos sectores
productivos peruanos.
Sin embargo, coincidiendo con la reducción temporal
de sus salarios, esos trabajadores se beneficiarían con
la reducción de precios de muchos de los bienes
comprados por ellos.
55
Y tal mejoría sería un beneficio consolidado,
gracias al libre comercio,
que ubica las industrias donde los costos son
menores,
lo que supone aumentar la productividad del
trabajo y la disponibilidad de bienes.
Ese es la ventaja que el libre comercio provee a
quienes vivan bajo un sistema de mercado.

56
La resistencia a eliminar la protección arancelaria,
desde el punto de vista de los empresarios que
producen esos productos manufacturados, tal vez sería
comprensible; si esas medidas tan sólo ampararan a
esos productos manufacturados.
Quienes vieran que, por el momento, iban a ser
perjudicados con la eliminación del privilegio,
posiblemente se opusieran a un sistema libre, pese a
que el proteccionismo ya no les reporta específica
ventaja.
Pero, precisamente entonces, es cuando la resistencia
de los empresarios de esas manufactureras resultaría
inútil. El país los avasallaría. 57
Lo que fortalece al ideario proteccionista es que el
arancel a esos productos manufacturados no constituye
excepción.
Son las actividades productivas que se hallan en
similar posición y que igualmente rechazan la
eliminación de las respectivas tarifas arancelarias que
a ellas las amparan. No se trata de un cartel basado en
intereses comunes. Cuando todos se hallan protegidos
en igual medida, todos pierden como consumidores
tanto como ganan como productores. Además todos se
perjudican por la disminución de la productividad que
supone la ubicación de las industrias de países más
apropiados hacia otros países menos favorables. 58
La eliminación del sistema arancelario reportaría
beneficios generales, independientemente de que
la eliminación de determinadas tarifas pudiera
perjudicar particulares intereses.
Sin embargo, tal perjuicio quedaría
inmediatamente compensado, al menos en parte,
por la eliminación tarifaria sobre aquellos
productos que aquella gente adquiriera y
consumiera.

59
Bajo un sistema de libre movilidad de capital y
trabajo;
aparecería, por todas partes,
la tendencia igualitaria de los salarios de una misma
clase e igual calidad.
Nuestro mundo real, lleno :
de obstáculos para el desplazamiento de la mano de
obra; y
de instituciones que dificultan la inversión del capital,
no registra esa tendencia, de suerte que tampoco
aparecería aun cuando se implantara el libre comercio
en lo que se refiere a los bienes.
60
La productividad marginal del trabajo es superior en
Canadá que en Perú : porque el capital por trabajador
invertido es mayor; y porque los trabajadores peruanos
se les pone trabas para desplazarse a Canadá
prohibiéndoseles competir en el mercado laboral
canadiense.
Otras circunstancias institucionales, contrarias al libre
desplazamiento de capital y trabajo explican la
ausencia de aquella tendencia igualitaria.
Y como quiera que la eliminación del arancel
canadiense no modificaría esa doble realidad, su
eliminación no podría influir, en sentido adverso, el
pago del trabajador canadiense. 61
En cambio, si se dificulta el libre
desplazamiento de trabajadores y capitales;
la transición al libre comercio de bienes
elevaría el nivel de vida canadiense.
Las industrias en las que los costos canadiense
fueran mayores
(productividad canadiense menor)
se contraerían, y
las industrias de costos menores
(productividad mayor)
62
se incrementarían.
Bajo un sistema de libre comercio,
la relojería suiza aumentaría sus ventas en EEUU
mientras la relojería americana reduciría sus ventas.
Pero ello es sólo una de las facetas del libre comercio.
Al producir y vender más,
los suizos también ganarían y comprarían más.
Ninguna importancia tiene :
que los suizos compren a otras industrias americanas
una mayor cantidad de bienes;
que aumentaran el consumo nacional o
que intensificaran sus compras en otros países.
63
Los adicionales dólares volverían a EEUU,
aumentando las ventas de específicas industrias
americanas.

64
Si los bienes circulan libremente; obstaculizándose,
en cambio, los movimientos de personas y capital;
los salarios adoptarían (entre los distintos países)
especifica proporcionalidad.
No podrían igualarse.
Los salarios finales guardarían entre sí
esa proporcionalidad.
A esos salarios finales:
quienes desearan trabajo lo hallarían, y
quienes lo demandaran lo tendrían en la cantidad
deseada.
Habría “pleno empleo”. 65
Imaginemos a Perú y Japón.
En Japón, los salarios finales son el doble de los
salarios de Perú.
En tal situación, el gobierno japonés decreta una
política “social” e impone al empresariado japonés
determinado desembolso proporcional al número de
obreros contratados.
Reduce la jornada laboral sin permitir igual rebaja de
los salarios.
Esta medida ocasiona una contracción de la
producción y un alza en el costo unitario de cada bien.
La gente disfruta de más descanso, pero desciende su
nivel de vida. 66
En Japón, el resultado es un fenómeno interno.
Aun sin comercio exterior;
todo hubiera ocurrido igual.
Sin embargo, la circunstancia de que Japón
no sea un país autárquico;
y compre y venda a Perú,
no entraña modificaciones en
ese fenómeno interno.

67
Pero, afecta a Perú, de rechazo; cómo los japoneses
producen y consumen menos que antes, restringirían sus
compras peruanas.
En Perú no se registra una reducción general de la
producción; sin embargo, algunas de sus industrias
exportadoras habrán de renunciar al mercado japonés
colocando sus productos en el propio mercado peruano.
Perú verá descender el volumen del comercio exterior;
quiera o no quiera se hará más autárquica.
Para los proteccionistas esto sería una ventaja.
Pero significa que se ha reducido el nivel de vida; unos
bienes fabricados a mayor costo sustituyen a otros
bienes menos costosos. 68
A Perú le ocurre lo que experimentarían los
habitantes de un país autárquico;
si un cataclismo redujera la productividad de
alguna de las industrias locales.
Todo el mundo queda afectado
(bajo un sistema de división del trabajo)
si se reduce las aportaciones con que la gente
contribuye abastecer al mercado.

69
Pero esos efectos de esa política “social” de Japón no
afectan a todas las industrias de Perú ni del mismo
modo ni al mismo tiempo.
Habrá de transcurrir cierto período temporal antes de
que las dos economías se ajusten a la reducción de la
producción japonesa.
Los resultados a corto plazo son distintos a los
resultados de largo plazo; y, son más espectaculares.
Nadie puede dejar de percibir los resultados a corto
plazo, mientras que de los resultados a largo plazo
sólo el economista se percata.

70
No es difícil ocultar al común de la gente
las consecuencias producidas a la larga ;
pero, en lo que se refiere a
las consecuencias inmediatas ,
algo debe hacerse para impedir
que se desvanezca prematuramente
el entusiasmo a favor
de aquella infecunda legislación social.

71
El incremento de costos inmediatamente debilita la capacidad
competitiva de la industria japonesa, en comparación con la
capacidad competitiva de la industria peruana.
El incremento de esos costos eleva los precios en Japón;
abriendo mercados a los fabricantes peruanos.
Se trata tan sólo de efecto momentáneo;
el total de las ventas peruanas se reducirá.
A pesar de la caída de las exportaciones peruanas a Japón,
es posible que algunas industrias peruanas
a la larga incrementen sus ventas.
(Esto dependerá de la nueva configuración de los costos
comparativos).

72
No existe necesaria similitud
entre los efectos de corto y largo plazo.
Los reajustes del período de transición provocan
situaciones
que varían incesantemente y
que pueden diferir por completo
del resultado final.

73
Y, sin embargo, la escasa visión de la gente
únicamente observa recatadamente los efectos a corto
plazo :
comprueban que los empresarios japoneses se quejan
de las nuevas leyes japonesas que permiten a los
peruanos hacerles la competencia tanto en Japón como
en Perú;
advierten que ciertas industrias japonesas cierran sus
puertas, dejando a los trabajadores sin trabajo; y
comienzan a sospechar que algún error debe contener
las doctrinas de los heterodoxos amigos de los
trabajadores.
74
Sin embargo, el cuadro cambia completamente sí en Japón se
implanta un arancel suficientemente elevado como para
impedir a los peruanos (incluso temporalmente) intensificar
sus ventas en el mercado japonés.
En tal supuesto, los intensos y espectaculares efectos de corto
plazo de esa “política social” quedan enmascarados,
impidiéndose a la gente advertirlos.
Los efectos a largo plazo son inevitables, provocados por una
cadena de eventos de corto plazo que impresionan menos al no
ser tan llamativos.
Las supuestas “ventajas sociales” derivadas de la reducción de
la jornada laboral no se ven humilladas por realidades que
todos, especialmente los trabajadores desempleados,
considerarían altamente perjudiciales.
75
Mediante La barreras arancelarias
proteccionistas,
se pretende ocultar a la gente los efectos que
provoca todo aquel intervencionismo que
ingenuamente aspiraba a elevar el nivel de vida
de la gente.
El nacionalismo económico es corolario de esa
política intervencionista, tan popular,
que asegura estar incrementando el bienestar de
los trabajadores;
cuando lo que hace es dañar a los trabajadores.
76
En la economía bancaria peruana tenemos que el
Impuesto a las Transacciones Financieras ITF
promoverá la desbancarización del sector
financiero
puesto que el público ya no acudiría en masa a
la banca ha realizar Retiros y Depósitos;
puesto que tal impuesto antitécnico será
permanente y elevará los costos financieros en el
país.

77
4. El Restriccionismo como Sistema Económico
En ciertos casos, al implantar políticas restrictivas, se
pueden alcanzar los objetivos deseados.
Cuando quienes recurren a tales métodos consideran que
el logro de su objetivo tiene mayor importancia que
las desventajas que implica la restricción
–la reducción del volumen de bienes disponibles para el
consumo-
la decisión se justifica, con arreglo a
los correspondientes personales juicios de valor.
Se soporta el costo del caso; se paga un precio por algo
que se valora en más que aquello a lo que hay que
78
renunciar.
Tales políticas restrictivas de la producción
(sacrificio que es necesario hacer para alcanzar el
objetivo deseado) :
equivalen a un cuasi consumo; suponen el uso
(con el correspondiente objetivo)
de bienes que podrían haber sido producidos y
consumidos en otros cometidos.
Se imposibilita que ciertos bienes lleguen a tener
existencia; pero quienes imponen aquellas restricciones
prefieren ese cuasi consumo al incremento de esos
bienes que
(si la política orientada a dificultar la producción)
hubieran sido, en su caso, aprovechados. 79
En lo que se refiere a ciertas disposiciones
restrictivas; lo anterior resulta generalmente
aceptado.
Cuando el gobierno decreta que una porción de
suelo debe mantenerse en estado natural,
dedicado a un parque colectivo; todo el mundo
lo considera un gasto.
El gobierno (con la finalidad de proporcionar a
los ciudadanos otra suerte de satisfacciones) les
priva de los bienes que en aquella porción de
suelo se hubieran obtenido, prefiriendo aquello
80
a esto.
Por ello, las políticas restrictivas son
elementos auxiliares del sistema de
producción.
No cabe montar sistema económico a su
amparo;
no cabe teóricamente estructurarlas ni
integrarlas en un coherente sistema económico;
y no cabe construir sobre sus bases un efectivo
mecanismo de producción.
Pertenecen a la esfera del consumo;
quedan al margen de la actividad productiva.
81
El único efecto que provoca las políticas
restrictivas es reducir la producción y bienestar.
La riqueza proviene del empleo dado a los escasos
factores de producción.
Cuando tal empleo se restringe;
disminuye el volumen de bienes disponibles.
Aun en el supuesto de que la finalidad perseguida
(al reducir coactivamente la jornada laboral) se
lograra;
el correspondiente mandato distaría mucho de
favorecer la producción:
82
disminuiría la producción.
La economía de mercado es un sistema
económico de producción.
Los dirigistas se limitan a decir
que la producción de la economía de mercado
es notoriamente excesiva; y
que lo que desean es
limitar ese exceso para, por tal vía,
alcanzar otras realizaciones;
implícitamente están admitiendo que pondrán
algún límite a su propia actividad restrictiva.
83
Los métodos restrictivos constituyen caminos de
cuasi consumo.
La mayor parte de los objetivos que los
intervencionistas desean lograr mediante
la implantación de normas restrictivas
no pueden ser alcanzados por esa vía.
Pero incluso cuando esas normas conducen al
logro de los objetivos propuestos, son medidas
restrictivas de la producción.

84
La gran consideración que goza la política de
restringir la producción se debe a que la gente
no se da cuenta de sus inevitables efectos.
Al enfrentarse con el problema de la coactiva
reducción de las horas de trabajo, nadie percibe
que ello implica forzosamente la reducción del
volumen global de bienes y
que consecuentemente lo más probable es que
también descienda el nivel de vida de los
trabajadores.
85
La riqueza y bienestar
son efectos de la producción.
La circunstancia de que en países con economía de
mercado;
el trabajador disponga de mayor cantidad de
bienes, disfrute de más tiempo para el descanso y
pueda mantener a su familia;
son beneficios, efecto exclusivo y directo del lucro
empresarial que,
al permitir acumular e invertir mayores capitales,
multiplica por mil la productividad del trabajador.
86
87
LOS SALARIOS MÍNIMOS
Mantener un alza constante de los salarios
(por decisión del poder público o como
consecuencia de la intimidación y la fuerza
de los sindicatos)
es la esencia del intervencionismo.
Elevar los salarios más allá del límite que
señala el mercado,
se considera buena medida para la
economía. 88
Los salarios establecidos por el mercado tienden
a alcanzar un nivel tal que facilita trabajo a quienes
desean trabajar y permiten contratar trabajadores,
a quienes necesitan trabajadores, con lo que se
logra el pleno empleo.
Cuando ni el poder público ni los sindicatos no
interfieren el mercado, solo puede haber
desempleo económico.
Pero, cuando mediante métodos coactivos
externos a la mecánica del mercado (provenientes
de actos del gobierno o de la intromisión de los
sindicatos) se pretende que los salarios
sobrepasen el límite que señala el mercado ;
89
surge el desempleo institucional.
Así, como en el mercado no interferido
prevalece
la tendencia a
eliminar el desempleo económico;
por el contrario,
el desempleo institucional no se puede
eliminar en tanto
los poderes públicos o sindicales
impongan sus particulares decisiones.

90
Si el salario impuesto afecta sólo a una
parte de los sectores del mercado laboral,
quedando libres los otros sectores del
mercado laboral ;
quienes pierden su empleo
(a consecuencia de esa elevación de los
salarios)
invaden esos otros sectores libres de esa
interferencia;
aumentando la oferta de mano de obra.
91
Sólo cuando los trabajadores más calificados
están sindicalizados; los aumentos salariales
conseguidos por los sindicatos ; no provocan
desempleo institucional.
Solo bajan los salarios de los otros trabajadores
todavía no sindicalizados o cuyos sindicatos son
menos eficientes.
Corolario de esa mejora conseguida por esos
trabajadores sindicalizados era esa baja de los
salarios que soportaban esos otros
trabajadores.

92
Sin embargo, acentuada la interferencia
del poder público en la fijación de los
salarios y reforzada la organización
sindical con el apoyo del Estado,
las cosas cambian.
El desempleo institucional se ha convertido
en un fenómeno social habitual y
permanente.

93
Los defensores de la injerencia estatal y
sindical en el mercado laboral, decían que
la capacidad de «una política de salarios
altos» para provocar desempleo «no la
niega ningún investigador de autoridad
reconocida».
El desconocer esa concatenación causal
implica dudar de la existencia de las leyes
que regulan la sucesión e interconexión de
los fenómenos de mercado.

94
Sin embargo, esos economistas que
simpatizaron con los sindicatos, se dieron cuenta
que los sindicatos sólo podían alcanzar sus
objetivos mientras se preocuparan solo de
minorías de trabajadores.
La actividad sindical sólo podía beneficiar a
privilegiada clase laboral, desentendiéndose, de
las repercusiones que tenía que soportar el resto
de los trabajadores.
Mediante la actividad sindical, nadie ha podido
afirmar que fuera posible ni mejorar la condición
de vida, ni elevar el nivel de vida de todos los
trabajadores. 95
Los partidarios de la coacción sindical nunca
supusieron que la actividad sindical pudiera aumentar
los salarios en general.
“Supusieron que la tendencia normal de la producción
de la economía de mercado apunta a la baja, del nivel
medio de los salarios”.
Por lo tanto, los sindicatos, lo único que podían hacer,
con respecto a los salarios, era procurar «sacar el mejor
partido posible de ocasionales oportunidades a fin de
mejorar los salarios circunstancialmente».
Sin embargo, estos partidarios apoyaban la existencia
de los sindicatos, porque permitían arremeter contra «el
sistema de la humillación del salario y los actuales
métodos de producción».
96
Los sindicatos habrían de darse cuenta de
que «en vez de la consigna
¡Un buen salario por un buen trabajo!
deberían inscribir en su consigna
¡Abajo el sistema salarial!»
Los historiadores lógicos combatieron todo
intento de imponer salarios mínimos porque
entendían que perjudicaban el interés de
los trabajadores en su conjunto.

97
Desde que se inició el movimiento sindical no ha cesado
el antagonismo entre los sindicatos y los políticos.
Los sindicatos se dedicaban a obtener, mediante la
coacción, salarios más altos. Los políticos hicieron
suyos los principios del intervencionismo y del
sindicalismo.
En los países se aprecia (dentro de los sindicatos)
sindicalistas que consideran el sindicalismo como
medio idóneo para mejorar la situación del trabajador en
el seno de la economía de mercado ; y sindicalistas
por el contrario, que ven en los sindicatos
organizaciones al servicio del intervencionismo,
aprobando la existencia de los sindicatos sólo en tanto y
cuanto, convertidas en la vanguardia del sector laboral,
su violencia permita derrocar el sistema de mercado. 98
Un exceso de

verbalismo pseudohumanitario

ha hundido en la confusión y el
apasionamiento ;

los problemas que suscita el sindicalismo.

99
Quienes propugnan salarios mínimos coactivos
(impuestos por el poder público o por la violencia
sindical)
dicen estar combatiendo por la mejora y
bienestar de los trabajadores.
No toleran que nadie dude de su creencia :
los salarios mínimos son el método único, idóneo
e indispensable, para aumentar los salarios de
modo permanente de todos los trabajadores.
Alardean de ser :
los amigos del «trabajador», del «hombre
común» ; los partidarios del «progreso» y de los
principios de la «justicia». 100
Pero el problema consiste en determinar si el
método para elevar el nivel de vida de los
trabajadores consiste en aumentar la
productividad del trabajo mediante el aumento del
capital disponible a ritmo superior al crecimiento de
la población.
Los teóricos del sindicalismo tratan de ocultar ese
problema.
Nunca hacen referencia a la relación número de
trabajadores y cantidad de bienes de capital.
Determinadas medidas sindicales suponen
implícita admisión de los teoremas de la teoría
económica relacionados a la determinación de los
101
salarios.
Los sindicatos, poniendo obstáculos al
acceso de competidores nacionales a
aquellos sectores que los sindicatos
controlan;
procuran reducir la oferta laboral allí donde
les interesa.
¿Qué sentido tendría todo esto , sí no fuera
cierto que la cuota de capital disponible por
trabajador determina la cantidad salarial?

102
La explotación de los trabajadores es la base y
fundamento de la ideología sindicalista.
De acuerdo con la versión que ofrece el
sindicalismo de esa tesis en la producción de
bienes; sólo cuenta el trabajo; y el valor del
trabajo invertido es el único costo real.
Cuantas ganancias proporciona la producción de
bienes, deberían íntegramente llegar a manos del
trabajador; quien sólo así llegaría a cosechar el
producto íntegro de su trabajo.

103
El daño que el sistema de mercado causa a los
trabajadores radica en permitir que terratenientes,
capitalistas y empresarios retengan y hagan suya
“una parte” de esas ganancias.
La parte que retiran esos parásitos sociales son la
renta no ganada.
Es una renta sustraída a otros; un robo.
Asiste sobrada razón, a los trabajadores cuando
persiguen paulatina, pero constante ; alza de los
salarios hasta lograr que nada quede para
mantener explotadores ociosos, carentes de toda
utilidad social. 104
De ahí que la actividad sindical sea
favorable a la libertad, la igualdad y a los
inalienables derechos del hombre.
Y no cabe dudar de la victoria final; la
inevitable evolución histórica tiende a barrer
los privilegios de clase, para instaurar el
reino de la libertad y la igualdad.
De antemano se halla condenada al fracaso
la reaccionaria actitud empresarial, en su
inútil pretensión de detener el progreso.
105
Esos son los principios de la filosofía social
imperante, por todas partes.
Sin embargo, existe personas que, aun
cuando aceptan la idea expuesta, no
quieren llegar a admitir las conclusiones
lógicas preconizadas por los radicales.
Son personas más moderadas, que creen
que al empresario también le corresponde
alguna ganancia, si bien esa ganancia no
debe sobrepasar los límites de lo «justo».
106
Pero, como quiera que las reglas para fijar
(en términos de equidad)
la porción correspondiente a empresarios y
capitalistas varían en extremo ; la diferencia de
criterio entre radicales y moderados, al final, cuenta
poco y, además, los moderados en ningún caso
dejan de adoptar el principio de que los salarios
reales deben subir siempre; en ninguna
circunstancia pueden bajar. En este sentido, muy
pocos, fueron quienes, se atrevieron a discutir la
pretensión de los sindicatos según la cual (incluso
en medio de una crisis nacional)
el salario neto debía ser incrementada a ritmo
superior al costo de vida. 107
Todas estas consideraciones de carácter
emotivo dificultan el estudio del aspecto
económico del tema.
Quienes exteriorizan criterios de raíz
sentimental;
evitan el enfrentarse con el hecho de que el
desempleo institucional tiene que aparecer
; en cuanto los salarios aumentan por
encima del nivel que el mercado señalaría a
los salarios.
108
El sindicalismo afirma que la confiscación,
total o parcial, de las ganancias de
empresarios y capitalistas no provoca
ningún daño.
No se establece distinción entre la ganancia
empresarial propiamente dicha, los
intereses correspondientes al capital
aportado y la oportuna compensación por
los servicios laborales prestados por el
propio empresario.

109
Abordaremos después las consecuencias
que derivan de la confiscación de
ganancias e intereses; y veremos qué es lo
que la teoría sindical pretende sacar de las
creencias de la «capacidad de pago» y de
la «participación en las ganancias».
Hemos examinado el argumento del poder
adquisitivo que se aduce para justificar la
elevación del salario por encima de los
salarios del mercado. Resta por analizar el
efecto Ricardo.
110
David Ricardo expuso la tesis según la cual el
alza salarial impulsa a los capitalistas a
sustituir mano de obra por máquina.
Por tal vía, los sindicalistas concluyen que una
política de alza salarial beneficia a todos, al
poner en marcha avances tecnológicos que
acrecientan la productividad del trabajo. Esos
más altos salarios se pagan por sí solos.
En tal sentido, los trabajadores forzando, a
los empresarios, se constituyen en la
vanguardia que impulsan la prosperidad y el
progreso. 111
Muchos economistas, comulgan con la
tesis ricardiana; pero luego no son
consecuentes consigo mismos y rechazan
las conclusiones que deberían admitir, una
vez aceptada la tesis por ellos.
El Efecto Ricardo es un argumento que
sólo impresiona a principiantes en ciencia
económica.
Pero, por eso mismo, es una falacia
altamente peligrosa cuyo íntimo error
conviene poner de manifiesto.
112
La confusión comienza con que la máquina
sustituye al trabajador.
La máquina solo da más eficiencia y
productividad al trabajador.
Con una misma inversión de mano de obra
se obtienen bienes en mayor cantidad o de
mejor calidad.

113
El uso de la máquina no origina, por sí solo,
reducción de trabajadores “que producen el bien
A”.
Este efecto secundario reducción de trabajadores
que producen el bien A se origina porque
(en igualdad de condiciones)
una mayor producción del bien A disminuye la
utilidad marginal de las unidades del bien A en
comparación con la utilidad marginal de otros
bienes; de ahí que
(desde un punto de vista social)
convenga, entonces, extraer mano de obra de la
producción de A para dedicarla a la producción
114
de
El avance tecnológico registrado en la producción
de A hace posible que (en adelante) sea posible
concretar proyectos que antes no podían llevarse
a la práctica porque la mano de obra requerida
se hallaba dedicada a producir el bien A
demandado (entonces) más urgentemente por
los consumidores.
La reducción de trabajadores “de las empresas
que producen el bien A” deriva de la creciente
demanda que desatan (gracias al nuevo capital)
esos otros sectores como consecuencia de la
oportunidad que se les presenta de expandirse
115
Lo expuesto pone
(incidentalmente)
de relieve la inconsistencia de esas
infundiosas vaguedades que se escucha en
torno al «desempleo tecnológico».

116
Las máquinas son instrumentos que aumentan la
producción por unidad de gasto.
Las máquinas sólo economiza mano de obra
contemplado en función de particular sector
productivo.
En cambio, cuando se examina la función de las
máquinas: desde el punto de vista del
consumidor; y en relación con el interés de la
colectividad; las máquinas multiplican la
productividad del esfuerzo humano.
Aumentan la cantidad de bienes disponibles y
permiten ampliar el consumo y disponer de más
tiempo libre. 117
Qué bienes serán consumidos

en cantidad mayor; y

hasta qué punto

la gente preferirá disponer

de más descanso

depende de los personales juicios de valor.

118
No cabe disponer de más y mejores
máquinas sí previamente no se ha
acumulado capital.
Ahorrar
(provocar un excedente de producción
sobre el consumo)
es condición necesaria de todo avance
tecnológico.

119
De nada sirve el dominar las oportunas
técnicas,
si no se dispone del capital necesario.
Los trabajadores de provincias conocen
perfectamente los métodos de producción;
no es, el bajo nivel de los salarios de esos
trabajadores lo que les impide adoptar los
métodos de producción;
el mal nace de su insuficiente
capitalización.
120
El ahorro capitalista conduce a la mejora y
aumento de las máquinas. Por lo general, dentro
del sistema económico, el ahorro, es siempre
ahorro capitalista.
El excedente de la producción sobre el consumo
se invierte directamente en la propia empresa
de la persona que ahorra o
se invierte indirectamente en empresas de
terceros mediante cuentas bancarias de
depósito, suscripción de acciones, bonos y
obligaciones o hipotecas.
121
A medida que la gente mantiene el
consumo por debajo de sus ingresos, va
creándose capital adicional que, tan pronto
como es acumulado, se destina a aumentar
los bienes que integran el mecanismo de
producción.
Aquel resultado “no puede ser desvirtuado
por sincrónico afán de mayor liquidez”.

122
La acumulación de capital adicional es
condición necesaria,

si se quiere disponer de más y mejores


herramientas; y

ese capital adicional se destina a la compra


de más y mejores máquinas.

123
La teoría de David Ricardo y la doctrina sindicalista
que deriva de esa teoría alteran el planteamiento.
La tendencia a elevar los salarios es el efecto del
avance tecnológico.
La actividad de mercado basada en el lucro ; se ve
obligada a utilizar los más eficientes métodos de
producción.
La insuficiencia de capital pone freno al
empresario en su constante afán por mejorar el
equipo industrial manejado.
Si se carece del capital indispensable es inútil
recurrir a aumento salarial para obtener el capital
indispensable. 124
Los salarios mínimos sólo influyen en el
empleo de la maquinaria;

desviando el capital adicional de un sector


a otro sector.

125
Supongamos que en un país, el sindicato de
estibadores obliga a los empresarios a pagar
salarios más elevados en comparación con los
salarios que pagan las restantes empresas del
país.
En ese supuesto, sucede que el más provechoso
empleo de capital adicional consista en instalar
artefactos mecánicos para la carga y descarga
de barcos.
Pero, ese capital adicional empleado sería,
sustraído de otros sectores industriales que sin la
imposición sindical lo hubieran utilizado de un
modo más beneficioso. 126
Ese aumento de salarios concedido a los
estibadores no provoca aumento en la total
producción,

sino, por el contrario,

provoca disminución en la total producción.

127
Manteniendo constante las restantes
circunstancias concurrentes,
sólo si se aumenta el capital;
aumentarán los salarios.
Cuando el poder público o los sindicatos
imponen salarios superiores a los salarios
que hubiera fijado un mercado laboral no
interferido,
la oferta de mano de obra excede la
demanda de mano de obra y surge el
desempleo institucional. 128
Los gobiernos tratan de corregir las
indeseadas consecuencias de su
Interferencia mediante “la política de pleno
empleo” e implantan :
el subsidio contra el desempleo ; el
arbitraje como medio de resolver los
conflictos laborales, la realización de obras
públicas, la expansión del crédito y la
inflación.
Esos remedios son peores que el propio
129
mal que pretenden curar.
El subsidio contra el desempleo no pone fin al
desempleo; le facilita medios para permanecer
desempleados.
Cuanto el subsidio se aproxima más al salario
que hubiera señalado el mercado ; en mayor
grado se reduce el incentivo de buscar nuevo
trabajo.
El subsidio, más que un método para eliminar el
desempleo es un medio para prolongar el
desempleo,
Las desastrosas repercusiones económicas que
provocan tales subvenciones son conocidas.
130
El arbitraje no es un adecuado sistema para
resolver las discrepancias en relación a
“determinar los salarios”.

131
Sí la decisión arbitral
coincide con el salario del mercado o
indica un salario inferior
al salario del mercado, tal decisión es
superflua.

132
En cambio, sí la decisión arbitral fija el
salario por encima del salario de mercado;
se provoca desempleo institucional.
Es irrelevante la motivación a la que recurre
el arbitro para justificar su fallo.

133
Lo que interesa es sí los salarios provocan
un exceso de oferta de mano de obra sobre
la demanda de mano de obra.
Es posible que exista gente que considere
acertado fijar los salarios por encima del
salario de mercado; que se condene a la
mayor parte de los trabajadores a
desempleo inacabable.
Nadie afirma que ello sea conveniente y
beneficioso para la sociedad.
134
Si el Presupuesto Público se financia con
impuestos o emitiendo deuda pública ;
la capacidad de gastar e invertir de los
ciudadanos se reduce en igual proporción
en que aumenta la capacidad de gastar e
invertir del tesoro público.
Por tal vía, no se crean puestos de trabajo
adicionales.

135
Cuando el Estado financia su Presupuesto Público
acudiendo a manipulaciones inflacionistas
(aumento de la circulación fiduciaria o mayor
expansión del crédito)
lo único que hace es provocar un alza general de
precios.
Si durante el proceso inflacionario ; el aumento de
los salarios nominales es superado por el
aumento de los precios nominales, cabe que se
reduzca el desempleo institucional e incluso que
desaparezca.
Pero ello es sólo por cuanto la cosa equivale a una
reducción de los salarios reales. 136
Se dice que la expansión del crédito podía acabar
con el desempleo ;
se dice que la «baja gradual y automática de los
salarios reales como consecuencia del alza de los
precios» no hallaría una resistencia tan vigorosa
en los trabajadores la tentativa de bajar los
salarios nominales.
El que tan sofisticado plan tenga efecto positivo
exige mantener a los trabajadores en un estado de
ignorancia y torpeza muy improbable.
En tanto los trabajadores consideren que los
salarios mínimos les benefician no consentirán que
se les defraude mediante simples maquinaciones.
137
Todas esas arbitrariedades de la supuesta
política de pleno empleo conducen al final a
instaurar un sistema económico intervencionista.
Como quiera que los miembros del tribunal
arbitral paritario, con representantes de
empresarios y trabajadores, nunca llegan a
ponerse de acuerdo en cuanto a los salarios que
deba presumirse justa, la decisión corresponde a
los vocales designados por el gobierno.
Así, el poder público queda adjudicado de
facultades para fijar los salarios.

138
Cuanto más abundan las obras públicas, cuanto
mayor número de obras públicas ponga en
marcha el Estado, con la finalidad de llenar el
vacío que provoca la «incapacidad de la empresa
privada para el logro del empleo total»; el ámbito
de la actividad de las personas va
progresivamente reduciéndose, con lo que el
dilema economía de mercado o intervencionismo
vuelve a surgir.
Por lo tanto, es impensable una política
permanente de salarios mínimos.

139
140
141
142
143
144
3. La Política del Pleno Empleo

El Método inflacionista
es explicada de diversas maneras,
pero su contenido esencial es el mismo.

145
Sea la versión de la supuesta
insuficiencia de la oferta de dinero.
Mi negocio anda mal, dice el tendero,
porque mis clientes o posibles clientes no tienen
dinero suficiente para hacer
compras más grandes y con mayor frecuencia.
Hasta aquí el tendero tiene razón.
Pero cuando añade que lo que se necesita para
que su negocio sea más próspero es
aumentar la cantidad de dinero en circulación,
se equivoca.
146
Lo que desea el tendero es un aumento de la
cantidad de dinero que vaya a parar a los
bolsillos
de sus clientes y de sus posibles clientes,
en tanto que la cantidad de dinero en poder de
las demás personas permanezca constante.
Pide una clase de inflación en la que el dinero
adicional creado vaya primeramente a parar en
los bolsillos de sus clientes,
lo cual le permitirá obtener los beneficios de la
inflación.

147
Todo el que defiende la inflación lo hace
porque supone que se encontrará entre los
que se beneficiarán de que
los precios de los bienes que venden suban
antes y en mayor medida
que los precios de los bienes que compran.
Nadie quiere una inflación
que le ocasione pérdidas.

148
Esta falsa filosofía del tendero ya fue
refutada.
En la actualidad se ha vuelto a proponer
bajo el nombre de política de pleno
empleo y que es una de las medidas
políticas básicas de todos los gobiernos.
Las falacias contenidas en la doctrina del
pleno empleo ya han sido refutadas.

149
Los salarios
son un fenómeno del mercado,
son los precios que se paga por cierta cantidad
de trabajo de determinada calidad.
Si una persona no puede vender su trabajo
al precio que le gustaría cobrar por él,
tendrá que bajar el precio que pide por él,
pues de otro modo se queda sin empleo.

150
Si el gobierno o los sindicatos
fijan el salario
por encima del salario que fija el mercado de
trabajo que funciona sin trabas y
obligan a los empleadores a pagar ese salario
mínimo,
entonces una parte de quienes buscan empleo
quedarán sin empleo.

151
Este desempleo institucional
es el efecto de
los métodos que aplican los gobiernos.
Es el resultado
de las medidas falsamente etiquetadas de
favorables al empleo.

152
Sólo existe un camino eficaz
para elevar los salarios reales y
para mejorar el nivel de vida de los
trabajadores :
aumentar la cantidad de capital invertido
por trabajador.
Esto es lo que consigue la economía
cuando su funcionamiento no sufre
la injerencia del gobierno y los sindicatos.

153
No necesitamos investigar si los políticos
conocen o no estos hechos.
Los políticos son sinceros cuando creen
que han obtenido «beneficios sociales»
para el «pueblo» y
que el aumento del desempleo es uno de
los males inherentes a la economía de
mercado y
que no es efecto de las políticas que ellos
siguen.
154
Sea lo que fuere, es evidente que

el prestigio de los gobernantes de los


países

se halla ligado a la doctrina «progresista»


que por necesidad tienen que permanecer
adheridos a esa doctrina.

155
Si no quieren comprometer sus ambiciones
políticas, tienen que :

negar que su propia política tiende a


convertir el desempleo masivo en un
fenómeno permanente e

intentar cargar sobre la economía de


mercado la responsabilidad de los efectos
no deseados de sus políticas. 156
La característica de la doctrina del pleno empleo
es que no proporciona información sobre
la manera en que el mercado fija los salarios.
Para los “progresistas” está prohibido discutir
sobre el nivel de los salarios.
Cuando hablan del desempleo,
no se refieren a las tasas salariales.
En su opinión, el nivel de los salarios
no tienen nada que ver con el desempleo y
nunca se debe relacionar el nivel de los salarios
con el desempleo.
157
La doctrina progresista dice :
sí hay desempleo, el gobierno tiene que
aumentar la cantidad de dinero en
circulación hasta alcanzar el pleno empleo.

Dice que es un error llamar inflación al


aumento de la cantidad de dinero en
circulación realizado en estas condiciones.

Se trata de una «política de pleno empleo».


158
Todo aumento en la cantidad de dinero en
circulación origina una tendencia al alza de
precios y salarios.
Si, a pesar del alza de precios, los salarios no
suben o suben muy por debajo del alza de los
precios, bajará el número de el número de
personas que no tienen empleo a causa de esa
subida de los salarios.
Pero bajará, porque la configuración de precios y
salarios significa una caída de los salarios reales.

159
Para lograr este resultado no era necesario
dedicarse a aumentar la cantidad de dinero
en circulación.
Una reducción de los salarios mínimos que
el gobierno o los sindicatos “obligan a
observar”, hubiese producido el mismo
efecto, sin poner en movimiento al mismo
tiempo todos los demás efectos de la
inflación.

160
Cuando los países recurren a la inflación,
este aumento de precios no es
inmediatamente seguido por un aumento de
los salarios nominales fijados por los
gobiernos o los sindicatos,
lo cual equivale a una baja de los salarios
reales,
con la consiguiente reducción del número
de desempleados.
Pero eso es un fenómeno momentáneo.
161
La afirmación de que un movimiento
empresarial para reducir los salarios
nominales encontraría una mayor
oposición que reducir gradual y
automáticamente los salarios reales
provocada por la subida de precios,
quedó desmentido y superado por la
realidad.

162
La gente empezó a darse cuenta de los
engañosos artificios de la inflación.
Los problemas del poder adquisitivo del dinero y
de los números índice son temas importantes en
la negociación salarial de los sindicatos.
El argumento a favor de la inflación que se basa
en el pleno empleo ha quedado atrás de la
realidad en el momento en que se afirma como el
principio fundamental de una política económica
progresista.

163
164
165
EL MERCADO LABORAL

1
⚫ Denominamos salario al precio pagado por el factor de producción
trabajo. Como sucede con los precios de los demás factores de
producción ; la cantidad de los salarios depende del precio que se
supone cabrá exigir por la producción del caso, al contratarse el
correspondiente trabajo. Nada importa (para los aludidos efectos)
“que” el trabajador venda su trabajo a un empresario dispuesto a
combinar ese trabajo con distintos factores materiales de producción
y servicios de terceras personas o “que” el trabajador se lance, por su
cuenta y riesgo, a efectuar esa combinación de factores de
producción. En el mercado, es único el precio final que corresponde al
trabajo de la misma condición y calidad. El salario coincide con el
“valor” del fruto del trabajo. No hay producto; fruto exclusivo del
trabajo
⚫ Estamos ante el producto generado gracias a la consciente
combinación de trabajo y específicos factores materiales de
producción.

2
⚫ En la economía cambiante, los salarios vigentes “tienden a
igualarse” con los correspondientes salarios finales. Pero, esa
acomodación, exige tiempo. La duración del período de
acomodación depende : del tiempo que requiera el adiestramiento de
los oportunos trabajadores para esos nuevos trabajos y el traslado de
los necesarios trabajadores desde otros lugares de trabajo ; y de
factores subjetivos ; la información y conocimiento que tengan los
potenciales trabajadores de las condiciones de trabajo y del porvenir
laboral en los cometidos de referencia. Esa acomodación es
empresa especulativa, ya que el adiestramiento para un trabajo distinto
y el cambiar de lugar de residencia suponen costos que la gente sólo
está dispuesta a soportar cuando creen que la futura disposición del
mercado los harán rentables.

3
⚫ Entonces, “ninguna excepcionalidad” distingue al trabajo, a los
salarios y al mercado laboral en general de los demás fenómenos
económicos. Lo único que otorga condición diferente al mercado
laboral es que el trabajador aparece como fuente del trabajo, y que el
trabajador se presenta como un ser humano, siendo imposible separar
a la persona como tal de su actuación como trabajador.

4
⚫ Tiene importancia para el trabajador : cuál es el trabajo que realiza,
entre los varios trabajos que puede realizar, el lugar geográfico donde
va a trabajar, y las condiciones y circunstancias bajo las cuales
trabajará. Al economista no presenta problema merecedor de análisis
particular; el que el trabajador, al ponderar la propia fatiga e
incomodidad, no se limite a contrastar la específica desutilidad del
trabajo en sí con el salario ofrecido, sino que además pondere toda
otra serie de circunstancias y detalles de importancia subjetiva para el
trabajador.
⚫ El que el trabajador renuncie a unos mayores ingresos por no salir del
país, prefiriendo quedarse en su país (o incluso en su pueblo) es
conducta dictada por las mismas consideraciones que inducen a la
persona adinerada sin ocupación a vivir en la capital, donde la vida es
más cara, despreciando lo barato que es vivir en provincia.
Consumidor y trabajador son una misma y única persona ; sólo para
fines del razonamiento teórico diferenciamos entre sí las distintas
funciones sociales, distinguiendo 2 facetas distintas en ese ente
unitario. Pero, el hombre al actuar, no puede dividir su personalidad
(por fuerza única) y actuar, de un modo, como ofertante de trabajo y,
de otro, como consumidor de las correspondientes ganancias.
5
⚫ El nacimiento, el idioma, la educación, la creencia religiosa, la
mentalidad, los lazos familiares y el medio social influyen en el
trabajador, de tal manera que al optar por determinado trabajo o por
específico lugar de trabajo, jamás se guía solo por la cantidad del
correspondiente salario.
⚫ Ese salario que prevalecería en el mercado (para los distintos tipos de
trabajo) sí el trabajador no discriminara por motivo del lugar de trabajo;
y, en caso de igualdad salarial, el trabajador no prefiriera unos lugares
a otros lugares ; se denomina salario standard S. Pero como los
trabajadores, por las razones antes consignadas, valoran disparmente
los diferentes lugares de trabajo; aparecen los salarios de mercado M,
no pudiendo coincidir la respectiva cantidad de los salarios de mercado
con los salarios standard. Denominamos factor de afección A a
máxima diferencia que se da entre el salario de mercado y el salario
standard (sin que el trabajador varíe su lugar). Ese factor de afección
a determinado lugar puede ser de signo positivo o de signo negativo.

6
⚫ También son dispares los costos del transporte de los
correspondientes bienes de consumo a los distintos lugares de trabajo.
El oportuno suministro de ciertos lugares supone costos de transporte
menores; en cambio, para otros lugares, los costos de transporte son
mayores. También unos puntos geográficos se diferencian de otros
puntos geográficos por la cantidad de gastos que es necesario
efectuar, para obtener un mismo resultado. El trabajador, para
conseguir idéntica satisfacción, gastará más en unos lugares que en
otros lugares (con independencia del correspondiente factor afectivo).
O existen lugares donde el trabajador puede evitar determinados
gastos sin que ello implique reducción de su bienestar material. Esos
gastos que el trabajador efectúa en determinados lugares para
alcanzar un mismo grado de satisfacción o esos otros gastos que el
trabajador puede evitar ; podemos agruparlos bajo la denominación de
factor costo C. Ese factor costo, para un determinado lugar, puede ser
de signo positivo o de signo negativo.
7
⚫ Supongamos que no existen obstáculos institucionales que impidieran
o dificultaran el desplazamiento de los bienes de capital, de los
trabajadores ni de los bienes de consumo de un lugar a otro; y
supongamos que a los trabajadores les resultara indiferente el habitar
y trabajar en unos lugares u otros lugares. Bajo esos supuestos, la
población, tendería a distribuirse sobre la tierra : según la
productividad material de los correspondientes factores de producción
primarios y con arreglo a la ubicación otrora dada a los subsistentes
factores de producción de carácter inconvertible. El salario pagado
para un mismo tipo de trabajo (descontado el factor costo) tendería a
alcanzar una cifra uniforme en todo el mundo.
⚫ Entonces, calificamos de sobrepobladas las zonas donde los salarios
de mercado son menores a los salarios standard más el factor de
afección (positivo o negativo) y el factor costo (positivo o negativo); es
decir, las zonas donde M es menor que S + A + C ; y de subpoblados
las zonas donde M es mayor a S + A + C, En ausencia de barreras
institucionales, los trabajadores emigran de las zonas sobrepobladas
hacia las zonas subpobladas hasta el momento en que M = S + A + C.

8
⚫ Todo lo anterior (cambiando lo que se debe cambiar) es aplicable a los
movimientos migratorios de quienes trabajan “por cuenta propia”
vendiendo su trabajo a través de las correspondientes productos o
servicios.
⚫ El factor de afección y el factor costo son conceptos igualmente
aplicables al movimiento migratorio de trabajadores de unos sectores
productivos hacia otros sectores productivos.
⚫ Casi innecesario parece agregar que esos desplazamientos sólo
pueden producirse en ausencia de barreras institucionales que
perturben la libre movilidad : del capital, el trabajo o los bienes. En la
realidad, cuando muy lentamente va integrándose la división
internacional del trabajo, tendiéndose lentamente por todas partes la
economía libre, esos desplazamientos se registran dentro de las
fronteras políticas de cada país.

9
10
11
12
LA FALACIA

DE LAS

POLÍTICAS ECONÓMICAS

CONTRACÍCLICAS

13
El intervencionista dice que las crisis cíclicas son
fruto del viciado funcionamiento de la economía de
mercado.
El dirigista, dice que cabe evitar las crisis cíclicas ; sí
se pide al gobierno que intervenga oportuna y
convenientemente ; e imponga la estabilidad
económica.
Nada cabría criticar al dirigista sí (para evitar las
crisis cíclicas) pidiera al gobierno eliminar la
expansión del crédito.
El intervencionista aspira a intensificar esa
expansión del crédito, pretendiendo evitar esas crisis
cíclicas mediante políticas contracíclicas. 14
El intervencionista supone
que el gobierno dispone de fondos que proviene
de esa expansión del crédito y
que puede destinar esos fondos, a cuanto
considere conveniente
(correspondiendo a los expertos de las oficinas
de planificación de los ministerios y de la
Presidencia de la República
dictaminar cuáles son las inversiones adonde
esos fondos deben dedicarse).
15
Esas 2 políticas contracíclicas son
construir obras públicas e
invertir grandes sumas de dinero en empresas
estatales.
En cuanto surgía la recesión-depresión ;
la gente reclamaba el inicio de obras públicas
que crearán puestos de trabajo,
tal reclamo, parece plausible;
pero el problema es cómo financiar esas obras.

16
Sí el gobierno sube los impuestos (o emite bonos
soberanos) no aumentará la demanda agregada, ya que
bajará el consumo y la inversión del sector privado en
igual medida en que sube el consumo y la inversión
del Estado.
Pero, sí el gobierno recurre a la expansión del crédito
empeora las cosas : quizá el gobierno consiga
postergar por algún tiempo el estallido de esa recesión-
depresión.
Pero, cuando llegue el inevitable final; esa recesión-
depresión será más violenta ; cuanto por más tiempo el
gobierno haya venido postergando esa recesión-
depresión. 17
El dirigista tiene preparado los planes de inversión
pública y articulado los proyectos que se pondrán en
marcha a la primera señal de peligro.
Pero, el problema es hallar los recursos fiscales
necesarios para su ejecución.
El dirigista dice que cabe arbitrar los factores de
producción : retener los recursos fiscales vía
retención de esas inversiones públicas durante el auge
causado por la expansión del crédito ; y lanzando
esos recursos fiscales retenidos al mercado al
sobrevenir la depresión-recesión.

18
No está mal retener los recursos fiscales. Pero, con ello, no se
proporciona al tesoro público ; los recursos fiscales que más
tarde necesitará para ejecutar esas planeadas inversiones
públicas.
Le cabe al tesoro público retener una parte de esos recursos
fiscales resultantes de ese auge causado por la expansión del
crédito.
Sí esos recursos fiscales se apartan de la circulación, se está
practicando una política deflacionaria y contracíclica que
frenará ese auge causado por la expansión del crédito.
Sí esos recursos fiscales son de nuevo lanzados al mercado se
modificará la relación monetaria, bajando el poder de compra
del dinero. En ningún caso ; esos recursos fiscales generan
los factores de producción exigidos por esas planeadas
inversiones públicas. 19
El intervencionista coincide con el dirigista en el error
de ignorar que el capital disponible es escaso ;

dice que la recesión-depresión aparece porque de


pronto se apodera de la gente una inexplicable
oposición a invertir y consumir.

No cree que aumentar el ahorro-inversión y restringir


el consumo aumentará ese capital disponible.

20
El intervencionista quisiera al mismo tiempo
aumentar la inversión-producción y el consumo;
dice que el gobierno debe emprender inversión-
producción no rentable ; donde los factores de
producción que necesitan esas producciones no
rentables estatal se sustraerán de otras producciones
que atienden necesidades que sólo los consumidores
consideran más urgentes que aquéllas necesidades que
atenderá esa inversión-producción no rentable estatal.
El intervencionista no se da cuenta que esas
inversiones públicas que recomiendan, empeorarán las
cosas, al aumentar esa escasez del capital disponible.
21
Teóricamente cabría suponer un uso distinto de esas
reservas acumuladas (durante ese período de auge) :
el gobierno podría destinar esas reservas acumuladas a
la compra de aquellos factores de producción y bienes
de consumo que más tarde (al sobrevenir la
depresión) habrá de usar :
en esas planeadas inversiones públicas ; y en atender
las necesidades de quienes trabajan en esas planeadas
inversiones públicas.
Pero, si el gobierno, actúa así, impulsaría el auge,
acelerando el estallido de la depresión y agravando la
crisis
22
Con las políticas contracíclicas se pretende impedir a
la gente darse cuenta de cuál es la causa de las crísis
cíclicas.
El gobierno, está comprometido con una política de
tasas de interés baja, alto nivel de los agregados
monetarios y el control de la inflación permanente.
Y luego, cuando aparecen los efectos de esas
manipulaciones, el gobierno provoca nuevas políticas
de tasas de interés baja, alto nivel de los agregados
monetarios y el control de la permanente y mayor
inflación.

23
24
GESTIÓN DE LA POLÍTICA TRIBUTARIA

LOS IMPUESTOS ANTITÉCNICOS


RESTRINGEN LA PRODUCCION

1. INTRODUCCIÓN

25
Examinemos las políticas económicas que desvían la
producción de aquellos caminos por los que hubiera seguido
bajo una economía de mercado. Toda injerencia estatal en la
actividad del mercado desvía la producción del camino que
hubiera seguido presionada por los consumidores a través del
mercado.
Lo característico de la injerencia restrictiva es que la
desviación de recursos es el objetivo deseado por el gobierno.
La injerencia restrictiva también afecta al consumo. Pero el
objetivo del gobierno es intervenir la producción. La
circunstancia de que tales decisiones afecten también al
consumo es (según el gobierno) no deseado efecto o, al menos,
desagradable repercusión que se tolera por razón de ser
inevitable y por considerarse un mal menor comparado con los
efectos de la no intervención. 26
Restringir la producción significa que el gobierno
suprime o hace más costosa: la producción, transporte
y distribución de determinados bienes.
Así, el gobierno anula algunos de los medios que
dispone la gente para la más completa satisfacción de
sus necesidades que desean con urgencia.
La injerencia estatal impide a la gente utilizar: sus
conocimientos y habilidades, su capacidad de trabajo;
y los factores materiales de producción; del modo que
le reportaran los máximos beneficios y las más
completas satisfacciones.
Por tanto, tal injerencia empobrece a la gente cuyos
deseos quedan satisfechas en menor grado. 27
En el mercado prevalece la tendencia a emplear cada
factor de producción de la manera que satisfaga mejor
las más urgentes necesidades de la gente; si el
gobierno interfiere el proceso, desvirtúa esa tendencia.

La injerencia estatal más importante es la barrera


arancelaria proteccionista. Mediante el arancel se
desplaza la producción del país donde la productividad
por unidad de inversión es mayor; hacia el país donde
la productividad por unidad de inversión es menor. En
todos los casos, se restringe la producción.

28
La gente cree que le compete al gobierno impulsar el
desarrollo económico. Sin embargo, el gobierno solo
puede expandir un sector productivo; restringiendo, al
mismo tiempo, otro sector productivo.
La injerencia estatal desvía los factores de producción,
de donde el mercado los hubiera empleado mejor;
hacia otros objetivos.
Cabe que asigne la oportuna subvención; o puede
disimularla mediante protección arancelaria; sin
embargo, el consumidor es quien paga el costo.
Se obliga a la gente a prescindir de ciertas
satisfacciones más apreciadas, a cambio de otras
satisfacciones menos apreciadas. 29
La idea intervencionista: “el Estado opera fuera y por
encima del mercado; y puede gastar (en empresas
propias) las ficticias riquezas no provenientes de la
gente” es la fábula que la heterodoxia elevara a la
categoría de principio económico, principio acogido
por todos aquellos que piensan obtener ventajas
personales del despilfarro estatal.
El Estado no puede gastar, ni invertir un sol siquiera;
que no haya sustraído de la gente; por cada sol que
gasta el Estado, la gente tiene un sol menos.

30
El gobierno es incapaz de hacer más próspera a
la gente; en cambio, interfiriendo la vida del
mercado; puede dejarla empobrecida mediante
la restricción de la producción.

31
2. El Efecto de restringir la producción
El hecho de que la examinada mecánica reduzca el nivel
de vida; por sí solo, no argumenta en contra de las
políticas restrictivas de la producción.
Porque el gobernante puede pretender alcanzar un
objetivo y considerar la restricción como el mejor
procedimiento para conseguirlo.
Para enjuiciar la política restrictiva es necesario resolver
dos preguntas:
¿Son idóneos los medios elegidos para alcanzar el
objetivo deseado?
¿Compensa la consecución del objetivo deseado; la
32
privación impuesta a la gente?
Mediante estas dos preguntas abordamos la restricción
con criterio análogo al criterio que se aplica al estudiar
los impuestos.
El pago de impuestos reduce el bienestar del
contribuyente.
Tal insatisfacción es el costo pagado por el servicio
que el Estado presta a la sociedad.
En la medida en que el Estado cumpla su función
social y los impuestos no rebasen aquel límite
indispensable que facilita el fino funcionamiento del
aparato estatal; los impuestos son costos productivos,
hallándose sobradamente compensados.
33
Lo acertado de esta manera de enjuiciar la política
restrictiva; adquiere mayor realce; cuando, mediante esa
política restrictiva, se sustituye los impuestos.
Los Gastos de Defensa se incluyen en el Presupuesto de la
República.
Pero, en determinadas circunstancias, se sigue un
procedimiento distinto.
Puede ocurrir que la producción de armas para repeler la
agresión bélica; dependa de la existencia de determinadas
industrias pesadas que la empresa privada (en un primer
momento) no se decide a instalar.
La instalación de esas industrias puede ser subsidiado,
considerando el costo correspondiente como Gasto de
34
Defensa.
También cabe amparar la operación mediante
tarifas proteccionistas.
La diferencia está en que, en el segundo caso,
los consumidores soportan directamente el costo
arancelario, mientras que en el primer caso, lo
soportan indirectamente a través de los
impuestos con que se paga ese subsidio.

35
El gobierno, al implantar políticas restrictivas, no se da
cuenta de los efectos que provoca su injerencia en la vida
económica.
Con ligereza imagina que, mediante barreras arancelarias,
cabe elevar el nivel de vida del país y rechaza las
enseñanzas de los economistas que demuestran los
inevitables efectos del proteccionismo. Cuando los
economistas afirman la nociva condición del
proteccionismo; se limitan a poner de manifiesto que tales
políticas no conducen al objetivo que el gobierno se
proponía alcanzar al implantar tales medidas.
Rechazan el medio utilizado, inadecuado para la
consecución del objetivo perseguido.
36
Las políticas restrictivas más conocidas son
aquellas que integra la legislación laboral.
El público y el gobierno se rinden en este
terreno ante espejismos, hallándose convencidos
de que la reducción de la jornada laboral es una
medida que grava al empresario, siendo
auténtico progreso y verdadera “conquista
social”.

37
La tesis tan sólo tiene validez en cuanto certifica que tal
medida reduce la oferta de mano de obra y, por tanto,
eleva la productividad marginal del trabajo frente a la
productividad marginal del capital.
Sin embargo, tal reducción de la jornada laboral reduce la
producción y, por tanto, el consumo pér capita.
La torta resulta más pequeña, pero la porción consumida
por los trabajadores es proporcionalmente mayor que la
porción que recibían de la anterior torta más grande;
oportunamente, la porción retirada por los empresarios-
capitalistas se ve recortada.
Dependerá de circunstancias concurrentes en cada caso el
que mejoren o empeoren los salarios reales de los
trabajadores. 38
Las leyes laborales consagraron los cambios que traía
consigo la rápida e imparable evolución de la
actividad industrial.
Sin embargo, para los países que adoptaron tarde la
economía de mercado; implantar la legislación laboral
implicó llenar de obstáculos el progreso de sus propios
sistemas de producción.
Impresionados por los erróneos principios del
intervencionismo, los gobernantes de esos países
suponen que, para mejorar la condición de la gente
pobre, basta con promulgar la legislación laboral de
los países desarrollados.
39
Es lamentable que en los países pobres :
los niños sufran de hambre y miseria; los
salarios sean extremadamente bajos comparados
con los salarios de los países ricos; las jornadas
laborales sean larga; y las condiciones
higiénicas de trabajo sean deplorables.
Pero esas insatisfactorias circunstancias se
modifican incrementando la cuota de capital.

40
Las políticas restrictivas propugnadas por la
demagogia son inoperantes.
Y, por tales vías, las condiciones actuales no
mejorarán; tenderán a empeorar.
Si el padre de familia es tan pobre que no puede
alimentar suficientemente a sus hijos; impedir a
este padre el acceso al trabajo es condenarles a
morir de hambre.

41
Si la productividad marginal del trabajo es tan
baja que un trabajador, mediante una jornada de
8 horas, sólo puede ganar un salario muy
inferior al mínimo del salario de un país
desarrollado, no se le favorece prohibiéndole
trabajar más de 8 horas.

42
Los partidarios de la legislación mal llamada «pro
laboral» desenfocan deliberadamente la cuestión, al
limitarse a repetir que con jornadas más cortas y
salarios reales más altos; se eleva el bienestar del
trabajador.
La discrepancia surge de las diferencias al razonar en
relación a cuáles sean los medios más adecuados para
alcanzar las metas ambicionadas por todos.
La cuestión se centra en si los decretos
gubernamentales, imponiendo la reducción de la
jornada laboral es o no vía adecuada para elevar el
nivel de vida de los trabajadores.
43
Que el nivel de vida del trabajador de un país
desarrollado sea superior al del trabajador de un
país pobre; que en Japón sea más corto el
horario de trabajo y que los niños vayan a la
escuela en vez de ir a trabajar; se debe a que hay
mucho más capital invertido por habitante en
Japón que en Perú, lo cual da lugar a que la
utilidad marginal del trabajo en Japón sea
superior a la de Perú.

44
La pobreza de los países en desarrollo se debe a
las mismas causas que hicieron insatisfactorias
las condiciones de los primeros tiempos de las
economías de los países desarrollados.
Mientras la población aumentaba más
rápidamente, la injerencia estatal retrasaba el
acomodo de los métodos de producción a las
necesidades del creciente número de bocas.
Corresponde a los economistas el mérito de
haber abierto el camino a la libertad económica
que elevó el nivel de vida a niveles sin
precedente. 45
La Economía anuncia los efectos de las políticas
estatales orientadas a restringir el trabajo y la
producción.
Corresponde al pueblo decidir qué política
seguir.
Pero el pueblo, al adoptar sus decisiones han de
atenerse a las enseñanzas de la Economía, si
desean alcanzar las metas a las que aspiran.

46
Hay casos en que se justifica implantar políticas
restrictivas.
Prevenir incendios exige adoptar políticas
restrictivas que elevan los costos.
La correspondiente menor producción
constituye gasto que evita perjuicios mayores.
Cuando se trata de implantar una medida
restrictiva, es necesario ponderar el costo-
beneficio.

47
3. La restricción de la producción
como privilegio

48
El cambio de circunstancia en el mercado no afecta
a todos, al mismo tiempo y del mismo modo.
Para unos tal cambio puede ser una ventaja, y
para otros una desventaja.
Sólo después de cierto tiempo, cuando la producción
se reajusta a esa nueva circunstancia,
se desvanece ese efecto temporal.
Así, cualquier política restrictiva,
aun cuando perjudique a la mayoría;
temporalmente beneficia a cierta gente.
Para esa gente, la restricción equivale a un privilegio;
la reclaman porque van a beneficiarse. 49
El proteccionismo es un ejemplo.
El arancel que impide la importación;
daña a los consumidores.
En cambio,
beneficia al productor nacional;
cosa excelente es
imponer
el arancel o
el aumento del arancel,
desde su punto de vista personal. 50
Ocurre lo mismo con todas las políticas
restrictivas.
Si el gobierno restringe la producción de una
clase de empresas
-mediante órdenes directas o
mediante la discriminación fiscal-
se reforzará la posición competitiva de la otra
clase de empresas.
Si se pone trabas al funcionamiento de una clase
de empresas,
la otra clase de empresas se beneficia. 51
Pero las ventajas así concedidas son sólo temporales.
Con el paso del tiempo, el privilegio otorgado a la
otra clase de empresas va perdiendo su inicial virtud.
El sector favorecido atrae a nuevas empresas y,
entonces,
la competencia desvanece las ganancias iniciales.
Tal hecho pone al descubierto la causa y el origen del
insaciable afán de estos empresarios protegidos por la
ley;
cuando sin descanso tratan de obtener continuos y
mayores privilegios.
Los exigen, cada vez con mayor energía, al comprobar
52
cómo los primeros privilegios van perdiendo eficacia.
Eliminar una política restrictiva
a la que la producción ya se adaptó;
implica, por otra parte,
nuevo desarreglo del mercado,
que, a la corta,
favorece a unos y perjudica a otros.
Examinemos este caso;
refiriéndonos a la política arancelaria peruana.
Entre 1950-1990 y entre 2001-2019 Perú implantó
tarifas arancelarias prohibitivas a
la importación de ciertos productos manufacturados.
53
Ello supuso enorme ventaja para las empresas
peruanas dedicadas a la producción de esos productos
manufacturados.
Pero más tarde, a medida que se establecían nuevas
empresas manufactureras,
las ganancias extraordinarias que obtenían los
manufactureros entre 1950-1990 fueron gradualmente
desvaneciéndose.
Pronto resultó que se había desplazado una parte de
la industria mundial de esos productos manufacturados
de los países donde tenían mayor productividad por
unidad de inversión hacia Perú donde los costos de
producción eran más elevados. 54
Los consumidores peruanos
pagaban
por esos productos manufacturados
precios superiores
que los precios que pagarían
sí los aranceles no se hubieran implantado.

55
Y como se destinaba en Perú
más capital y trabajo a la producción de esos
productos manufacturados
de lo que hubiera ocurrido bajo un sistema de
libre comercio;
otras actividades nacionales trabajaban menos o
se hallaban congeladas.

56
Se importaba menos de esos productos
manufacturados y,
por tanto,
se exportaba una menor cantidad de otros
productos peruanos.
El volumen del comercio exterior de Perú
se había contraído.
Nadie, ni dentro ni fuera del país, obtenía ventaja con
el mantenimiento del arancel;
todo el mundo se perjudicaba por
el descenso de la producción mundial.
57
Si la política adoptada por Perú
(con respecto a esos productos manufacturados)
fuera seguida por todos los países y en todas las
ramas productivas,
de manera tan rigurosa que quedara
suprimido el comercio internacional e
implantada la autarquía en todos las países;
la gente se vería obligada a renunciar las
enormes ventajas que les proporciona la división
internacional del trabajo.
58
Eliminar el arancel peruano
a esos productos manufacturados,
a la larga, beneficia
a peruanos y extranjeros.

59
Sin embargo, por el momento tal vez
se perjudique a los empresarios que habían invertido
capital en la producción de esos productos
manufacturados peruanos.
También perjudicaría los intereses a corto plazo de los
trabajadores especializados en el trabajo de hacer esos
productos manufacturados.
Una parte de esos trabajadores
emigrarían o cambiarían de empleo.
Esos trabajadores perjudicados
se opondrían enérgicamente
a todo intento de eliminar tal arancel.
60
Por eso, en política
es difícil eliminar cualquier política restrictiva,
una vez que la producción se ha ajustado a ella.
Aun cuando el arancel perjudica a todos,
su eliminación momentáneamente,
daña a algunos.
Estos son minoría.

61
En Perú sólo la pequeña fracción de la población
dedicada a producir esos productos manufacturados
podría salir perjudicada con la eliminación del arancel.
La inmensa mayoría era compradora de esos
productos manufacturados y, por tanto,
saldría beneficiada al rebajarse el precio.
Más allá de los límites de Perú
sólo quedarían lesionados
los interesados en las industrias que hubieran de
reducir sus negocios;
como consecuencia de la expansión de otras industrias
que producen otros productos manufacturados en 62Perú.
Con la eliminación de
las políticas proteccionistas,
aquellos sectores industriales
cuyos costos de producción
fueran comparativamente más bajos
progresarían.
Sus intereses, a la larga e inmediatamente, se
verían favorecidos.

63
Los bienes capaces de hacer frente a la competencia
extranjera no necesitan aranceles, por cuanto,
en un sistema de libre comercio,
pueden sobrevivir e intensificar su producción.
La protección otorgada a productos manufacturados
cuyos costos son más elevados en Perú que en el
extranjero
les perjudica,
al canalizar hacia otros sectores industriales el capital
y el trabajo del que podrían disponer, en otro caso.

64
Cualquier cambio de coyuntura, a corto plazo,
perjudica a quienes no acertaron en prevenirlo.
La característica de la acción humana consiste en
renunciar deliberadamente a una presente comodidad
por disfrutar de un beneficio más futuro considerado
mayor.
El hombre no prefiere, de manera absoluta,
las cosas presentes a las cosas futuras.
El factor temporal exige ponderar los pros y contras.
No siempre se prefiere cierta ventaja inmediata a otra
temporalmente más alejada;
la intensidad de la satisfacción esperada influye
65
decisivamente.
Si se discute eliminar el sistema de protección
total;
en Perú los intereses a corto plazo de los
trabajadores de esas industrias manufactureras
se perjudicarían
por esa eliminación de una de las tarifas;
pero se beneficiarían
con la reducción de precios
de todos los demás sectores productivos
liberados.
66
Los salarios de los que trabajan en esas industrias
manufactureras se reducirían, temporalmente,
en relación a los salarios percibidos en los demás
sectores productivos, y
sería necesario el transcurso de determinado período
temporal para que se restableciera la adecuada
proporción entre los salarios de los distintos sectores
productivos peruanos.
Sin embargo, coincidiendo con la reducción temporal
de sus salarios, esos trabajadores se beneficiarían con
la reducción de precios de muchos de los bienes
comprados por ellos.
67
Y tal mejoría sería un beneficio consolidado,
gracias al libre comercio,
que ubica las industrias donde los costos son
menores,
lo que supone aumentar la productividad del
trabajo y la disponibilidad de bienes.
Ese es la ventaja que el libre comercio provee a
quienes vivan bajo un sistema de mercado.

68
La resistencia a eliminar la protección arancelaria,
desde el punto de vista de los empresarios que
producen esos productos manufacturados, tal vez sería
comprensible; si esas medidas tan sólo ampararan a
esos productos manufacturados.
Quienes vieran que, por el momento, iban a ser
perjudicados con la eliminación del privilegio,
posiblemente se opusieran a un sistema libre, pese a
que el proteccionismo ya no les reporta específica
ventaja.
Pero, precisamente entonces, es cuando la resistencia
de los empresarios de esas manufactureras resultaría
inútil. El país los avasallaría. 69
Lo que fortalece al ideario proteccionista es que el
arancel a esos productos manufacturados no constituye
excepción.
Son las actividades productivas que se hallan en
similar posición y que igualmente rechazan la
eliminación de las respectivas tarifas arancelarias que
a ellas las amparan. No se trata de un cartel basado en
intereses comunes. Cuando todos se hallan protegidos
en igual medida, todos pierden como consumidores
tanto como ganan como productores. Además todos se
perjudican por la disminución de la productividad que
supone la ubicación de las industrias de países más
apropiados hacia otros países menos favorables. 70
La eliminación del sistema arancelario reportaría
beneficios generales, independientemente de que
la eliminación de determinadas tarifas pudiera
perjudicar particulares intereses.
Sin embargo, tal perjuicio quedaría
inmediatamente compensado, al menos en parte,
por la eliminación tarifaria sobre aquellos
productos que aquella gente adquiriera y
consumiera.

71
Bajo un sistema de libre movilidad de capital y
trabajo;
aparecería, por todas partes,
la tendencia igualitaria de los salarios de una misma
clase e igual calidad.
Nuestro mundo real, lleno :
de obstáculos para el desplazamiento de la mano de
obra; y
de instituciones que dificultan la inversión del capital,
no registra esa tendencia, de suerte que tampoco
aparecería aun cuando se implantara el libre comercio
en lo que se refiere a los bienes.
72
La productividad marginal del trabajo es superior en
Canadá que en Perú : porque el capital por trabajador
invertido es mayor; y porque los trabajadores peruanos
se les pone trabas para desplazarse a Canadá
prohibiéndoseles competir en el mercado laboral
canadiense.
Otras circunstancias institucionales, contrarias al libre
desplazamiento de capital y trabajo explican la
ausencia de aquella tendencia igualitaria.
Y como quiera que la eliminación del arancel
canadiense no modificaría esa doble realidad, su
eliminación no podría influir, en sentido adverso, el
pago del trabajador canadiense. 73
En cambio, si se dificulta el libre
desplazamiento de trabajadores y capitales;
la transición al libre comercio de bienes
elevaría el nivel de vida canadiense.
Las industrias en las que los costos canadiense
fueran mayores
(productividad canadiense menor)
se contraerían, y
las industrias de costos menores
(productividad mayor)
74
se incrementarían.
Bajo un sistema de libre comercio, la relojería suiza
aumentaría sus ventas en EEUU mientras la relojería
americana reduciría sus ventas.
Pero ello es sólo una de las facetas del libre comercio.
Al producir y vender más, los suizos también ganarían
y comprarían más.
Ninguna importancia tiene: que los suizos compren a
otras industrias americanas una mayor cantidad de
bienes; que aumentaran el consumo nacional o que
intensificaran sus compras en otros países.
Los adicionales dólares volverían a EEUU,
aumentando las ventas de específicas industrias
americanas. 75
Si los bienes circulan libremente;
obstaculizándose, en cambio, los movimientos
de personas y capital; los salarios adoptarían
(entre los distintos países) especifica
proporcionalidad.
No podrían igualarse. Los salarios finales
guardarían entre sí esa proporcionalidad.
A esos salarios finales: quienes desearan trabajo
lo hallarían, y quienes lo demandaran lo tendrían
en la cantidad deseada.
Habría “pleno empleo”.
76
Imaginemos a Perú y Japón.
En Japón, los salarios finales son el doble de los
salarios de Perú.
En tal situación, el gobierno japonés decreta una
política “social” e impone al empresariado japonés
determinado desembolso proporcional al número de
obreros contratados.
Reduce la jornada laboral sin permitir igual rebaja de
los salarios.
Esta medida ocasiona una contracción de la
producción y un alza en el costo unitario de cada bien.
La gente disfruta de más descanso, pero desciende su
nivel de vida. 77
En Japón, el resultado es un fenómeno interno.
Aun sin comercio exterior;
todo hubiera ocurrido igual.
Sin embargo, la circunstancia de que Japón
no sea un país autárquico;
y compre y venda a Perú,
no entraña modificaciones en
ese fenómeno interno.

78
Pero, afecta a Perú, de rechazo; como los japoneses
producen y consumen menos que antes, restringirían sus
compras peruanas.
En Perú no se registra una reducción general de la
producción; sin embargo, algunas de sus industrias
exportadoras habrán de renunciar al mercado japonés
colocando sus productos en el propio mercado peruano.
Perú verá descender el volumen del comercio exterior;
quiera o no quiera se hará más autárquica.
Para los proteccionistas esto sería una ventaja.
Pero significa que se ha reducido el nivel de vida; unos
bienes fabricados a mayor costo sustituyen a otros
bienes menos costosos. 79
A Perú le ocurre lo que experimentarían los
habitantes de un país autárquico;
si un cataclismo redujera la productividad de
alguna de las industrias locales.
Todo el mundo queda afectado
(bajo un sistema de división del trabajo)
si se reduce las aportaciones con que la gente
contribuye abastecer al mercado.

80
Pero esos efectos de esa política “social” de Japón no
afectan a todas las industrias de Perú ni del mismo
modo ni al mismo tiempo.
Habrá de transcurrir cierto período temporal antes de
que las dos economías se ajusten a la reducción de la
producción japonesa.
Los resultados a corto plazo son distintos a los
resultados de largo plazo; y, son más espectaculares.
Nadie puede dejar de percibir los resultados a corto
plazo, mientras que de los resultados a largo plazo
sólo el economista se percata.

81
No es difícil ocultar al común de la gente
las consecuencias producidas a la larga ;
pero, en lo que se refiere a
las consecuencias inmediatas ,
algo debe hacerse para impedir
que se desvanezca prematuramente
el entusiasmo a favor
de aquella infecunda legislación social.

82
El incremento de costos inmediatamente debilita la capacidad
competitiva de la industria japonesa, en comparación con la
capacidad competitiva de la industria peruana.
El incremento de esos costos eleva los precios en Japón;
abriendo mercados a los fabricantes peruanos.
Se trata tan sólo de efecto momentáneo;
el total de las ventas peruanas se reducirá.
A pesar de la caída de las exportaciones peruanas a Japón,
es posible que algunas industrias peruanas
a la larga incrementen sus ventas.
(Esto dependerá de la nueva configuración de los costos
comparativos).

83
No existe necesaria similitud
entre los efectos de corto y largo plazo.
Los reajustes del período de transición provocan
situaciones
que varían incesantemente y
que pueden diferir por completo
del resultado final.

84
Y, sin embargo, la escasa visión de la gente
únicamente observa recatadamente los efectos a corto
plazo :
comprueban que los empresarios japoneses se quejan
de las nuevas leyes japonesas que permiten a los
peruanos hacerles la competencia tanto en Japón como
en Perú;
advierten que ciertas industrias japonesas cierran sus
puertas, dejando a los trabajadores sin trabajo; y
comienzan a sospechar que algún error debe contener
las doctrinas de los heterodoxos amigos de los
trabajadores.
85
Sin embargo, el cuadro cambia completamente sí en Japón se
implanta un arancel suficientemente elevado como para
impedir a los peruanos (incluso temporalmente) intensificar
sus ventas en el mercado japonés.
En tal supuesto, los intensos y espectaculares efectos de corto
plazo de esa “política social” quedan enmascarados,
impidiéndose a la gente advertirlos.
Los efectos a largo plazo son inevitables, provocados por una
cadena de eventos de corto plazo que impresionan menos al no
ser tan llamativos.
Las supuestas “ventajas sociales” derivadas de la reducción de
la jornada laboral no se ven humilladas por realidades que
todos, especialmente los trabajadores desempleados,
considerarían altamente perjudiciales.
86
Mediante La barreras arancelarias
proteccionistas,
se pretende ocultar a la gente los efectos que
provoca todo aquel intervencionismo que
ingenuamente aspiraba a elevar el nivel de vida
de la gente.
El nacionalismo económico es corolario de esa
política intervencionista, tan popular,
que asegura estar incrementando el bienestar de
los trabajadores;
cuando lo que hace es dañar a los trabajadores.
87
En la economía bancaria peruana tenemos que el
Impuesto a las Transacciones Financieras ITF
promoverá la desbancarización del sector
financiero
puesto que el público ya no acudiría en masa a
la banca ha realizar Retiros y Depósitos;
puesto que tal impuesto antitécnico será
permanente y elevará los costos financieros en el
país.

88
4. El Restriccionismo como Sistema Económico
En ciertos casos, al implantar políticas restrictivas, se
pueden alcanzar los objetivos deseados.
Cuando quienes recurren a tales métodos consideran que
el logro de su objetivo tiene mayor importancia que
las desventajas que implica la restricción
–la reducción del volumen de bienes disponibles para el
consumo-
la decisión se justifica, con arreglo a
los correspondientes personales juicios de valor.
Se soporta el costo del caso; se paga un precio por algo
que se valora en más que aquello a lo que hay que
89
renunciar.
Tales políticas restrictivas de la producción
(sacrificio que es necesario hacer para alcanzar el
objetivo deseado) :
equivalen a un cuasi consumo; suponen el uso
(con el correspondiente objetivo)
de bienes que podrían haber sido producidos y
consumidos en otros cometidos.
Se imposibilita que ciertos bienes lleguen a tener
existencia; pero quienes imponen aquellas restricciones
prefieren ese cuasi consumo al incremento de esos
bienes que
(si la política orientada a dificultar la producción)
hubieran sido, en su caso, aprovechados. 90
En lo que se refiere a ciertas disposiciones
restrictivas; lo anterior resulta generalmente
aceptado.
Cuando el gobierno decreta que una porción de
suelo debe mantenerse en estado natural,
dedicado a un parque colectivo; todo el mundo
lo considera un gasto.
El gobierno (con la finalidad de proporcionar a
los ciudadanos otra suerte de satisfacciones) les
priva de los bienes que en aquella porción de
suelo se hubieran obtenido, prefiriendo aquello
91
a esto.
Por ello, las políticas restrictivas son
elementos auxiliares del sistema de
producción.
No cabe montar sistema económico a su
amparo;
no cabe teóricamente estructurarlas ni
integrarlas en un coherente sistema económico;
y no cabe construir sobre sus bases un efectivo
mecanismo de producción.
Pertenecen a la esfera del consumo;
quedan al margen de la actividad productiva.
92
El único efecto que provoca las políticas
restrictivas es reducir la producción y bienestar. La
riqueza proviene del empleo dado a los escasos
factores de producción.
Cuando tal empleo se restringe;
disminuye el volumen de bienes disponibles.
Aun en el supuesto de que la finalidad perseguida
(al reducir coactivamente la jornada laboral) se
lograra;
el correspondiente mandato distaría mucho de
favorecer la producción:
disminuiría la producción. 93
La economía de mercado es un sistema
económico de producción.
Los dirigistas se limitan a decir
que la producción de la economía de mercado
es notoriamente excesiva; y
que lo que desean es
limitar ese exceso para, por tal vía,
alcanzar otras realizaciones;
implícitamente están admitiendo que pondrán
algún límite a su propia actividad restrictiva.
94
Los métodos restrictivos constituyen caminos de
cuasi consumo.
La mayor parte de los objetivos que los
intervencionistas desean lograr mediante
la implantación de normas restrictivas
no pueden ser alcanzados por esa vía.
Pero incluso cuando esas normas conducen al
logro de los objetivos propuestos, son medidas
restrictivas de la producción.

95
La gran consideración que goza la política de
restringir la producción se debe a que la gente
no se da cuenta de sus inevitables efectos.
Al enfrentarse con el problema de la coactiva
reducción de las horas de trabajo, nadie percibe
que ello implica forzosamente la reducción del
volumen global de bienes y
que consecuentemente lo más probable es que
también descienda el nivel de vida de los
trabajadores.
96
La riqueza y bienestar
son efectos de la producción.
La circunstancia de que en países con economía de
mercado;
el trabajador disponga de mayor cantidad de
bienes, disfrute de más tiempo para el descanso y
pueda mantener a su familia;
son beneficios, efecto exclusivo y directo del lucro
empresarial que,
al permitir acumular e invertir mayores capitales,
multiplica por mil la productividad del trabajador.
97
98
LOS SALARIOS MÍNIMOS
Mantener un alza constante de los salarios
(por decisión del poder público o como
consecuencia de la intimidación y la fuerza
de los sindicatos)
es la esencia del intervencionismo.
Elevar los salarios más allá del límite que
señala el mercado,
se considera buena medida para la
economía. 99
Los salarios establecidos por el mercado tienden
a alcanzar un nivel tal que facilita trabajo a quienes
desean trabajar y permiten contratar trabajadores,
a quienes necesitan trabajadores, con lo que se
logra el pleno empleo.
Cuando ni el poder público ni los sindicatos no
interfieren el mercado, solo puede haber
desempleo económico.
Pero, cuando mediante métodos coactivos
externos a la mecánica del mercado (provenientes
de actos del gobierno o de la intromisión de los
sindicatos) se pretende que los salarios
sobrepasen el límite que señala el mercado ;
100
surge el desempleo institucional.
Así, como en el mercado no interferido
prevalece
la tendencia a
eliminar el desempleo económico;
por el contrario,
el desempleo institucional no se puede
eliminar en tanto
los poderes públicos o sindicales
impongan sus particulares decisiones.

101
Si el salario impuesto afecta sólo a una
parte de los sectores del mercado laboral,
quedando libres los otros sectores del
mercado laboral ;
quienes pierden su empleo
(a consecuencia de esa elevación de los
salarios)
invaden esos otros sectores libres de esa
interferencia;
aumentando la oferta de mano de obra.
102
Sólo cuando los trabajadores más calificados
están sindicalizados; los aumentos salariales
conseguidos por los sindicatos ; no provocan
desempleo institucional.
Solo bajan los salarios de los otros trabajadores
todavía no sindicalizados o cuyos sindicatos son
menos eficientes.
Corolario de esa mejora conseguida por esos
trabajadores sindicalizados era esa baja de los
salarios que soportaban esos otros
trabajadores.

103
Sin embargo, acentuada la interferencia
del poder público en la fijación de los
salarios y reforzada la organización
sindical con el apoyo del Estado,
las cosas cambian.
El desempleo institucional se ha convertido
en un fenómeno social habitual y
permanente.

104
Los defensores de la injerencia estatal y
sindical en el mercado laboral, decían que
la capacidad de «una política de salarios
altos» para provocar desempleo «no la
niega ningún investigador de autoridad
reconocida».
El desconocer esa concatenación causal
implica dudar de la existencia de las leyes
que regulan la sucesión e interconexión de
los fenómenos de mercado.

105
Sin embargo, esos economistas que
simpatizaron con los sindicatos, se dieron cuenta
que los sindicatos sólo podían alcanzar sus
objetivos mientras se preocuparan solo de
minorías de trabajadores.
La actividad sindical sólo podía beneficiar a
privilegiada clase laboral, desentendiéndose, de
las repercusiones que tenía que soportar el resto
de los trabajadores.
Mediante la actividad sindical, nadie ha podido
afirmar que fuera posible ni mejorar la condición
de vida, ni elevar el nivel de vida de todos los
trabajadores. 106
Los partidarios de la coacción sindical nunca
supusieron que la actividad sindical pudiera aumentar
los salarios en general.
“Supusieron que la tendencia normal de la producción
de la economía de mercado apunta a la baja, del nivel
medio de los salarios”.
Por lo tanto, los sindicatos, lo único que podían hacer,
con respecto a los salarios, era procurar «sacar el mejor
partido posible de ocasionales oportunidades a fin de
mejorar los salarios circunstancialmente».
Sin embargo, estos partidarios apoyaban la existencia
de los sindicatos, porque permitían arremeter contra «el
sistema de la humillación del salario y los actuales
métodos de producción».
107
Los sindicatos habrían de darse cuenta de
que «en vez de la consigna
¡Un buen salario por un buen trabajo!
deberían inscribir en su consigna
¡Abajo el sistema salarial!»
Los historiadores lógicos combatieron todo
intento de imponer salarios mínimos porque
entendían que perjudicaban el interés de
los trabajadores en su conjunto.

108
Desde que se inició el movimiento sindical no ha cesado
el antagonismo entre los sindicatos y los políticos.
Los sindicatos se dedicaban a obtener, mediante la
coacción, salarios más altos. Los políticos hicieron
suyos los principios del intervencionismo y del
sindicalismo.
En los países se aprecia (dentro de los sindicatos)
sindicalistas que consideran el sindicalismo como
medio idóneo para mejorar la situación del trabajador en
el seno de la economía de mercado ; y sindicalistas
por el contrario, que ven en los sindicatos
organizaciones al servicio del intervencionismo,
aprobando la existencia de los sindicatos sólo en tanto y
cuanto, convertidas en la vanguardia del sector laboral,
su violencia permita derrocar el sistema de mercado. 109
Un exceso de

verbalismo pseudohumanitario

ha hundido en la confusión y el
apasionamiento ;

los problemas que suscita el sindicalismo.

110
Quienes propugnan salarios mínimos coactivos
(impuestos por el poder público o por la violencia
sindical)
dicen estar combatiendo por la mejora y
bienestar de los trabajadores.
No toleran que nadie dude de su creencia :
los salarios mínimos son el método único, idóneo
e indispensable, para aumentar los salarios de
modo permanente de todos los trabajadores.
Alardean de ser :
los amigos del «trabajador», del «hombre
común» ; los partidarios del «progreso» y de los
principios de la «justicia». 111
Pero el problema consiste en determinar si el
método para elevar el nivel de vida de los
trabajadores consiste en aumentar la
productividad del trabajo mediante el aumento del
capital disponible a ritmo superior al crecimiento de
la población.
Los teóricos del sindicalismo tratan de ocultar ese
problema.
Nunca hacen referencia a la relación número de
trabajadores y cantidad de bienes de capital.
Determinadas medidas sindicales suponen
implícita admisión de los teoremas de la teoría
económica relacionados a la determinación de los
112
salarios.
Los sindicatos, poniendo obstáculos al
acceso de competidores nacionales a
aquellos sectores que los sindicatos
controlan;
procuran reducir la oferta laboral allí donde
les interesa.
¿Qué sentido tendría todo esto , sí no fuera
cierto que la cuota de capital disponible por
trabajador determina la cantidad salarial?

113
La explotación de los trabajadores es la base y
fundamento de la ideología sindicalista.
De acuerdo con la versión que ofrece el
sindicalismo de esa tesis en la producción de
bienes; sólo cuenta el trabajo; y el valor del
trabajo invertido es el único costo real.
Cuantas ganancias proporciona la producción de
bienes, deberían íntegramente llegar a manos del
trabajador; quien sólo así llegaría a cosechar el
producto íntegro de su trabajo.

114
El daño que el sistema de mercado causa a los
trabajadores radica en permitir que terratenientes,
capitalistas y empresarios retengan y hagan suya
“una parte” de esas ganancias.
La parte que retiran esos parásitos sociales son la
renta no ganada.
Es una renta sustraída a otros; un robo.
Asiste sobrada razón, a los trabajadores cuando
persiguen paulatina, pero constante ; alza de los
salarios hasta lograr que nada quede para
mantener explotadores ociosos, carentes de toda
utilidad social. 115
De ahí que la actividad sindical sea
favorable a la libertad, la igualdad y a los
inalienables derechos del hombre.
Y no cabe dudar de la victoria final; la
inevitable evolución histórica tiende a barrer
los privilegios de clase, para instaurar el
reino de la libertad y la igualdad.
De antemano se halla condenada al fracaso
la reaccionaria actitud empresarial, en su
inútil pretensión de detener el progreso.
116
Esos son los principios de la filosofía social
imperante, por todas partes.
Sin embargo, existe personas que, aun
cuando aceptan la idea expuesta, no
quieren llegar a admitir las conclusiones
lógicas preconizadas por los radicales.
Son personas más moderadas, que creen
que al empresario también le corresponde
alguna ganancia, si bien esa ganancia no
debe sobrepasar los límites de lo «justo».
117
Pero, como quiera que las reglas para fijar
(en términos de equidad)
la porción correspondiente a empresarios y
capitalistas varían en extremo ; la diferencia de
criterio entre radicales y moderados, al final, cuenta
poco y, además, los moderados en ningún caso
dejan de adoptar el principio de que los salarios
reales deben subir siempre; en ninguna
circunstancia pueden bajar. En este sentido, muy
pocos, fueron quienes, se atrevieron a discutir la
pretensión de los sindicatos según la cual (incluso
en medio de una crisis nacional)
el salario neto debía ser incrementada a ritmo
superior al costo de vida. 118
Todas estas consideraciones de carácter
emotivo dificultan el estudio del aspecto
económico del tema.
Quienes exteriorizan criterios de raíz
sentimental;
evitan el enfrentarse con el hecho de que el
desempleo institucional tiene que aparecer
; en cuanto los salarios aumentan por
encima del nivel que el mercado señalaría a
los salarios.
119
El sindicalismo afirma que la confiscación,
total o parcial, de las ganancias de
empresarios y capitalistas no provoca
ningún daño.
No se establece distinción entre la ganancia
empresarial propiamente dicha, los
intereses correspondientes al capital
aportado y la oportuna compensación por
los servicios laborales prestados por el
propio empresario.

120
Abordaremos después las consecuencias
que derivan de la confiscación de
ganancias e intereses; y veremos qué es lo
que la teoría sindical pretende sacar de las
creencias de la «capacidad de pago» y de
la «participación en las ganancias».
Hemos examinado el argumento del poder
adquisitivo que se aduce para justificar la
elevación del salario por encima de los
salarios del mercado. Resta por analizar el
efecto Ricardo.
121
David Ricardo expuso la tesis según la cual el
alza salarial impulsa a los capitalistas a
sustituir mano de obra por máquina.
Por tal vía, los sindicalistas concluyen que una
política de alza salarial beneficia a todos, al
poner en marcha avances tecnológicos que
acrecientan la productividad del trabajo. Esos
más altos salarios se pagan por sí solos.
En tal sentido, los trabajadores forzando, a
los empresarios, se constituyen en la
vanguardia que impulsan la prosperidad y el
progreso. 122
Muchos economistas, comulgan con la
tesis ricardiana; pero luego no son
consecuentes consigo mismos y rechazan
las conclusiones que deberían admitir, una
vez aceptada la tesis por ellos.
El Efecto Ricardo es un argumento que
sólo impresiona a principiantes en ciencia
económica.
Pero, por eso mismo, es una falacia
altamente peligrosa cuyo íntimo error
conviene poner de manifiesto.
123
La confusión comienza con que la máquina
sustituye al trabajador.
La máquina solo da más eficiencia y
productividad al trabajador.
Con una misma inversión de mano de obra
se obtienen bienes en mayor cantidad o de
mejor calidad.

124
El uso de la máquina no origina, por sí solo,
reducción de trabajadores “que producen el bien
A”.
Este efecto secundario reducción de trabajadores
que producen el bien A se origina porque
(en igualdad de condiciones)
una mayor producción del bien A disminuye la
utilidad marginal de las unidades del bien A en
comparación con la utilidad marginal de otros
bienes; de ahí que
(desde un punto de vista social)
convenga, entonces, extraer mano de obra de la
producción de A para dedicarla a la producción
125
de
El avance tecnológico registrado en la producción
de A hace posible que (en adelante) sea posible
concretar proyectos que antes no podían llevarse
a la práctica porque la mano de obra requerida
se hallaba dedicada a producir el bien A
demandado (entonces) más urgentemente por
los consumidores.
La reducción de trabajadores “de las empresas
que producen el bien A” deriva de la creciente
demanda que desatan (gracias al nuevo capital)
esos otros sectores como consecuencia de la
oportunidad que se les presenta de expandirse
126
Lo expuesto pone
(incidentalmente)
de relieve la inconsistencia de esas
infundiosas vaguedades que se escucha en
torno al «desempleo tecnológico».

127
Las máquinas son instrumentos que aumentan la
producción por unidad de gasto.
Las máquinas sólo economiza mano de obra
contemplado en función de particular sector
productivo.
En cambio, cuando se examina la función de las
máquinas: desde el punto de vista del
consumidor; y en relación con el interés de la
colectividad; las máquinas multiplican la
productividad del esfuerzo humano.
Aumentan la cantidad de bienes disponibles y
permiten ampliar el consumo y disponer de más
tiempo libre. 128
Qué bienes serán consumidos

en cantidad mayor; y

hasta qué punto

la gente preferirá disponer

de más descanso

depende de los personales juicios de valor.

129
No cabe disponer de más y mejores
máquinas sí previamente no se ha
acumulado capital.
Ahorrar
(provocar un excedente de producción
sobre el consumo)
es condición necesaria de todo avance
tecnológico.

130
De nada sirve el dominar las oportunas
técnicas,
si no se dispone del capital necesario.
Los trabajadores de provincias conocen
perfectamente los métodos de producción;
no es, el bajo nivel de los salarios de esos
trabajadores lo que les impide adoptar los
métodos de producción;
el mal nace de su insuficiente
capitalización.
131
El ahorro capitalista conduce a la mejora y
aumento de las máquinas. Por lo general, dentro
del sistema económico, el ahorro, es siempre
ahorro capitalista.
El excedente de la producción sobre el consumo
se invierte directamente en la propia empresa
de la persona que ahorra o
se invierte indirectamente en empresas de
terceros mediante cuentas bancarias de
depósito, suscripción de acciones, bonos y
obligaciones o hipotecas.
132
A medida que la gente mantiene el
consumo por debajo de sus ingresos, va
creándose capital adicional que, tan pronto
como es acumulado, se destina a aumentar
los bienes que integran el mecanismo de
producción.
Aquel resultado “no puede ser desvirtuado
por sincrónico afán de mayor liquidez”.

133
La acumulación de capital adicional es
condición necesaria,

si se quiere disponer de más y mejores


herramientas; y

ese capital adicional se destina a la compra


de más y mejores máquinas.

134
La teoría de David Ricardo y la doctrina sindicalista
que deriva de esa teoría alteran el planteamiento.
La tendencia a elevar los salarios es el efecto del
avance tecnológico.
La actividad de mercado basada en el lucro ; se ve
obligada a utilizar los más eficientes métodos de
producción.
La insuficiencia de capital pone freno al
empresario en su constante afán por mejorar el
equipo industrial manejado.
Si se carece del capital indispensable es inútil
recurrir a aumento salarial para obtener el capital
indispensable. 135
Los salarios mínimos sólo influyen en el
empleo de la maquinaria;

desviando el capital adicional de un sector


a otro sector.

136
Supongamos que en un país, el sindicato de
estibadores obliga a los empresarios a pagar
salarios más elevados en comparación con los
salarios que pagan las restantes empresas del
país.
En ese supuesto, sucede que el más provechoso
empleo de capital adicional consista en instalar
artefactos mecánicos para la carga y descarga
de barcos.
Pero, ese capital adicional empleado sería,
sustraído de otros sectores industriales que sin la
imposición sindical lo hubieran utilizado de un
modo más beneficioso. 137
Ese aumento de salarios concedido a los
estibadores no provoca aumento en la total
producción,

sino, por el contrario,

provoca disminución en la total producción.

138
Manteniendo constante las restantes
circunstancias concurrentes,
sólo si se aumenta el capital;
aumentarán los salarios.
Cuando el poder público o los sindicatos
imponen salarios superiores a los salarios
que hubiera fijado un mercado laboral no
interferido,
la oferta de mano de obra excede la
demanda de mano de obra y surge el
desempleo institucional. 139
Los gobiernos tratan de corregir las
indeseadas consecuencias de su
Interferencia mediante “la política de pleno
empleo” e implantan :
el subsidio contra el desempleo ; el
arbitraje como medio de resolver los
conflictos laborales, la realización de obras
públicas, la expansión del crédito y la
inflación.
Esos remedios son peores que el propio
140
mal que pretenden curar.
El subsidio contra el desempleo no pone fin al
desempleo; le facilita medios para permanecer
desempleados.
Cuanto el subsidio se aproxima más al salario
que hubiera señalado el mercado ; en mayor
grado se reduce el incentivo de buscar nuevo
trabajo.
El subsidio, más que un método para eliminar el
desempleo es un medio para prolongar el
desempleo,
Las desastrosas repercusiones económicas que
provocan tales subvenciones son conocidas.
141
El arbitraje no es un adecuado sistema para
resolver las discrepancias en relación a
“determinar los salarios”.

142
Sí la decisión arbitral
coincide con el salario del mercado o
indica un salario inferior
al salario del mercado, tal decisión es
superflua.

143
En cambio, sí la decisión arbitral fija el
salario por encima del salario de mercado;
se provoca desempleo institucional.
Es irrelevante la motivación a la que recurre
el arbitro para justificar su fallo.

144
Lo que interesa es sí los salarios provocan
un exceso de oferta de mano de obra sobre
la demanda de mano de obra.
Es posible que exista gente que considere
acertado fijar los salarios por encima del
salario de mercado; que se condene a la
mayor parte de los trabajadores a
desempleo inacabable.
Nadie afirma que ello sea conveniente y
beneficioso para la sociedad.
145
Si el Presupuesto Público se financia con
impuestos o emitiendo deuda pública ;
la capacidad de gastar e invertir de los
ciudadanos se reduce en igual proporción
en que aumenta la capacidad de gastar e
invertir del tesoro público.
Por tal vía, no se crean puestos de trabajo
adicionales.

146
Cuando el Estado financia su Presupuesto Público
acudiendo a manipulaciones inflacionistas
(aumento de la circulación fiduciaria o mayor
expansión del crédito)
lo único que hace es provocar un alza general de
precios.
Si durante el proceso inflacionario ; el aumento de
los salarios nominales es superado por el
aumento de los precios nominales, cabe que se
reduzca el desempleo institucional e incluso que
desaparezca.
Pero ello es sólo por cuanto la cosa equivale a una
reducción de los salarios reales. 147
Se dice que la expansión del crédito podía acabar
con el desempleo ;
se dice que la «baja gradual y automática de los
salarios reales como consecuencia del alza de los
precios» no hallaría una resistencia tan vigorosa
en los trabajadores la tentativa de bajar los
salarios nominales.
El que tan sofisticado plan tenga efecto positivo
exige mantener a los trabajadores en un estado de
ignorancia y torpeza muy improbable.
En tanto los trabajadores consideren que los
salarios mínimos les benefician no consentirán que
se les defraude mediante simples maquinaciones.
148
Todas esas arbitrariedades de la supuesta
política de pleno empleo conducen al final a
instaurar un sistema económico intervencionista.
Como quiera que los miembros del tribunal
arbitral paritario, con representantes de
empresarios y trabajadores, nunca llegan a
ponerse de acuerdo en cuanto a los salarios que
deba presumirse justa, la decisión corresponde a
los vocales designados por el gobierno.
Así, el poder público queda adjudicado de
facultades para fijar los salarios.

149
Cuanto más abundan las obras públicas, cuanto
mayor número de obras públicas ponga en
marcha el Estado, con la finalidad de llenar el
vacío que provoca la «incapacidad de la empresa
privada para el logro del empleo total»; el ámbito
de la actividad de las personas va
progresivamente reduciéndose, con lo que el
dilema economía de mercado o intervencionismo
vuelve a surgir.
Por lo tanto, es impensable una política
permanente de salarios mínimos.

150
151
152
153
154
155
3. La Política del Pleno Empleo

El Método inflacionista
es explicada de diversas maneras,
pero su contenido esencial es el mismo.

156
Sea la versión de la supuesta
insuficiencia de la oferta de dinero.
Mi negocio anda mal, dice el tendero,
porque mis clientes o posibles clientes no tienen
dinero suficiente para hacer
compras más grandes y con mayor frecuencia.
Hasta aquí el tendero tiene razón.
Pero cuando añade que lo que se necesita para
que su negocio sea más próspero es
aumentar la cantidad de dinero en circulación,
se equivoca.
157
Lo que desea el tendero es un aumento de la
cantidad de dinero que vaya a parar a los
bolsillos
de sus clientes y de sus posibles clientes,
en tanto que la cantidad de dinero en poder de
las demás personas permanezca constante.
Pide una clase de inflación en la que el dinero
adicional creado vaya primeramente a parar en
los bolsillos de sus clientes,
lo cual le permitirá obtener los beneficios de la
inflación.

158
Todo el que defiende la inflación lo hace
porque supone que se encontrará entre los
que se beneficiarán de que
los precios de los bienes que venden suban
antes y en mayor medida
que los precios de los bienes que compran.
Nadie quiere una inflación
que le ocasione pérdidas.

159
Esta falsa filosofía del tendero ya fue
refutada.
En la actualidad se ha vuelto a proponer
bajo el nombre de política de pleno
empleo y que es una de las medidas
políticas básicas de todos los gobiernos.
Las falacias contenidas en la doctrina del
pleno empleo ya han sido refutadas.

160
Los salarios
son un fenómeno del mercado,
son los precios que se paga por cierta cantidad
de trabajo de determinada calidad.
Si una persona no puede vender su trabajo
al precio que le gustaría cobrar por él,
tendrá que bajar el precio que pide por él,
pues de otro modo se queda sin empleo.

161
Si el gobierno o los sindicatos
fijan el salario
por encima del salario que fija el mercado de
trabajo que funciona sin trabas y
obligan a los empleadores a pagar ese salario
mínimo,
entonces una parte de quienes buscan empleo
quedarán sin empleo.

162
Este desempleo institucional
es el efecto de
los métodos que aplican los gobiernos.
Es el resultado
de las medidas falsamente etiquetadas de
favorables al empleo.

163
Sólo existe un camino eficaz
para elevar los salarios reales y
para mejorar el nivel de vida de los
trabajadores :
aumentar la cantidad de capital invertido
por trabajador.
Esto es lo que consigue la economía
cuando su funcionamiento no sufre
la injerencia del gobierno y los sindicatos.

164
No necesitamos investigar si los políticos
conocen o no estos hechos.
Los políticos son sinceros cuando creen
que han obtenido «beneficios sociales»
para el «pueblo» y
que el aumento del desempleo es uno de
los males inherentes a la economía de
mercado y
que no es efecto de las políticas que ellos
siguen.
165
Sea lo que fuere, es evidente que

el prestigio de los gobernantes de los


países

se halla ligado a la doctrina «progresista»


que por necesidad tienen que permanecer
adheridos a esa doctrina.

166
Si no quieren comprometer sus ambiciones
políticas, tienen que :

negar que su propia política tiende a


convertir el desempleo masivo en un
fenómeno permanente e

intentar cargar sobre la economía de


mercado la responsabilidad de los efectos
no deseados de sus políticas. 167
La característica de la doctrina del pleno empleo
es que no proporciona información sobre
la manera en que el mercado fija los salarios.
Para los “progresistas” está prohibido discutir
sobre el nivel de los salarios.
Cuando hablan del desempleo,
no se refieren a las tasas salariales.
En su opinión, el nivel de los salarios
no tienen nada que ver con el desempleo y
nunca se debe relacionar el nivel de los salarios
con el desempleo.
168
La doctrina progresista dice :
sí hay desempleo, el gobierno tiene que
aumentar la cantidad de dinero en
circulación hasta alcanzar el pleno empleo.

Dice que es un error llamar inflación al


aumento de la cantidad de dinero en
circulación realizado en estas condiciones.

Se trata de una «política de pleno empleo».


169
Todo aumento en la cantidad de dinero en
circulación origina una tendencia al alza de
precios y salarios.
Si, a pesar del alza de precios, los salarios no
suben o suben muy por debajo del alza de los
precios, bajará el número de el número de
personas que no tienen empleo a causa de esa
subida de los salarios.
Pero bajará, porque la configuración de precios y
salarios significa una caída de los salarios reales.

170
Para lograr este resultado no era necesario
dedicarse a aumentar la cantidad de dinero
en circulación.
Una reducción de los salarios mínimos que
el gobierno o los sindicatos “obligan a
observar”, hubiese producido el mismo
efecto, sin poner en movimiento al mismo
tiempo todos los demás efectos de la
inflación.

171
Cuando los países recurren a la inflación,
este aumento de precios no es
inmediatamente seguido por un aumento de
los salarios nominales fijados por los
gobiernos o los sindicatos,
lo cual equivale a una baja de los salarios
reales,
con la consiguiente reducción del número
de desempleados.
Pero eso es un fenómeno momentáneo.
172
La afirmación de que un movimiento
empresarial para reducir los salarios
nominales encontraría una mayor
oposición que reducir gradual y
automáticamente los salarios reales
provocada por la subida de precios,
quedó desmentido y superado por la
realidad.

173
La gente empezó a darse cuenta de los
engañosos artificios de la inflación.
Los problemas del poder adquisitivo del dinero y
de los números índice son temas importantes en
la negociación salarial de los sindicatos.
El argumento a favor de la inflación que se basa
en el pleno empleo ha quedado atrás de la
realidad en el momento en que se afirma como el
principio fundamental de una política económica
progresista.

174
175
176
EL MERCADO LABORAL

1
Denominamos salario al precio pagado por el factor de
producción trabajo.
Como sucede con los precios de los demás factores de
producción ;
el salario depende del precio que se supone cabrá exigir por
la producción del caso,
al contratarse el correspondiente trabajo.
Nada importa (para los aludidos efectos)
“que” el trabajador venda su trabajo a un empresario
dispuesto a combinar ese trabajo con distintos factores
materiales de producción y servicios de terceras personas o
“que” el trabajador se lance, por su cuenta y riesgo, a
efectuar esa combinación de factores de producción. 2
En el mercado, es único el precio final que
corresponde al trabajo de la misma
condición y calidad.
El salario coincide con
el “valor” del fruto del trabajo.
No hay producto; fruto exclusivo del trabajo.
Estamos ante el producto generado gracias
a la consciente combinación de trabajo y
específicos factores materiales de
producción. 3
En la economía cambiante, el salario vigente “tiende a
igualarse” al
correspondiente salario final.
Pero, esa acomodación, exige tiempo.
La duración del período de acomodación depende :
del tiempo que requiera
el adiestramiento de los oportunos trabajadores para
esos nuevos trabajos y
el traslado de los necesarios trabajadores desde otros
lugares de trabajo ; y
de factores subjetivos ; la información y conocimiento
que tengan los potenciales trabajadores
de las condiciones de trabajo y
del porvenir laboral en los cometidos de referencia.
Esa acomodación
es empresa especulativa,
ya que
el adiestramiento para un trabajo distinto y
el cambiar de lugar de residencia suponen
costos que la gente sólo está dispuesta a
soportar cuando creen que la futura
disposición del mercado los harán
rentables.

5
Entonces, “ninguna excepcionalidad”
distingue al trabajo, a los salarios y al
mercado laboral en general
de los demás fenómenos económicos.
Lo único que otorga condición diferente al
mercado laboral es
que el trabajador aparece como fuente del
trabajo, y
que el trabajador se presenta como un ser
humano, siendo imposible separar a la
persona como tal de su actuación como
trabajador. 6
Tiene importancia para el trabajador :
cuál es el trabajo que realiza, entre los varios trabajos
que puede realizar,
el lugar geográfico donde va a trabajar, y
las condiciones y circunstancias bajo las cuales
trabajará.

7
Al economista no presenta problema merecedor de
análisis particular;
el que el trabajador,
al ponderar la propia fatiga e incomodidad,
no se limite a contrastar el cansancio del trabajo en sí
con el salario ofrecido,
sino que además pondere toda otra serie de
circunstancias y detalles de importancia subjetiva para
el trabajador.

8
El que el trabajador renuncie a unos mayores ingresos
por no salir del país, prefiriendo quedarse en su país
(o incluso en su pueblo)
es conducta dictada por las mismas consideraciones
que inducen a la persona adinerada sin ocupación a
vivir en la capital, donde la vida es más cara,
despreciando lo barato que es vivir en provincia.

9
Consumidor y trabajador son una misma y única persona ;
sólo para fines del razonamiento teórico diferenciamos entre
sí las distintas funciones sociales,
distinguiendo 2 facetas distintas en ese ente unitario.
Pero, el hombre al actuar,
no puede dividir su personalidad
(única , por fuerza) y
actuar, de un modo,
como ofertante de trabajo y,
de otro modo,
como consumidor de las correspondientes ganancias.
10
El nacimiento, el idioma, la educación, la
creencia religiosa, la mentalidad, los lazos
familiares y el medio social
influyen en el trabajador,
de tal manera que al optar
por determinado trabajo o
por específico lugar de trabajo,
jamás se guía solo por
la cantidad del correspondiente salario. 11
Ese salario que prevalecería en el
mercado
(para los distintos tipos de trabajo)
sí el trabajador no discriminara por motivo
del lugar de trabajo; y,
(en caso de igualdad salarial)
sí el trabajador no prefiriera unos lugares
a otros lugares ;
se denomina salario standard S.
12
Pero como los trabajadores,
por las razones antes consignadas,
valoran disparmente
los diferentes lugares de trabajo; aparecen los salarios de
mercado M,
no pudiendo coincidir
la respectiva cantidad de los salarios de mercado con
los salarios standard.

13
Denominamos factor de afección A
a la máxima diferencia que se da entre
el salario de mercado y
el salario standard (sin que el trabajador varíe su lugar).
Ese factor de afección a determinado lugar puede ser de
signo positivo o de signo negativo.

14
También son dispares los costos del transporte
de los correspondientes bienes de consumo a los
distintos lugares de trabajo.
El oportuno suministro de ciertos lugares supone
costos de transporte menores; en cambio,
para otros lugares, los costos de transporte son
mayores.
También unos puntos geográficos se diferencian
de otros puntos geográficos
por la cantidad de gastos
que es necesario efectuar,
para obtener un mismo resultado. 15
El trabajador, para conseguir idéntica satisfacción,
gastará más en unos lugares que en otros lugares
(con independencia del correspondiente factor afectivo).
O existen lugares donde el trabajador puede evitar
determinados gastos sin que ello implique reducción de
su bienestar material.
Esos gastos que el trabajador efectúa en determinados
lugares para alcanzar un mismo grado de satisfacción o
esos otros gastos que el trabajador puede evitar ;
podemos agruparlos bajo la denominación de factor
costo C.
Ese factor costo, para un determinado lugar,
puede ser de signo positivo o de signo negativo.
16
Supongamos que no existen obstáculos
institucionales que impidieran o dificultaran el
desplazamiento
de los bienes de capital,
de los trabajadores ni
de los bienes de consumo de un lugar a otro; y
supongamos que a los trabajadores les
resultara indiferente el habitar y trabajar en unos
lugares u otros lugares.

17
Bajo esos supuestos, la población, tendería a
distribuirse sobre la tierra :
según la productividad material de los
correspondientes factores de producción
primarios y
con arreglo a la ubicación otrora dada a los
subsistentes factores de producción de carácter
inconvertible.
El salario pagado para un mismo tipo de trabajo
(descontado el factor costo) tendería a alcanzar
una cifra uniforme en todo el mundo.
18
Entonces, calificamos
de sobrepobladas las zonas donde
los salarios de mercado son menores a los salarios
standard más el factor de afección (positivo o
negativo) y el factor costo (positivo o negativo); es
decir, las zonas donde
M es menor que S + A + C ; y
de subpobladas las zonas donde
M es mayor a S + A + C.
En ausencia de barreras institucionales, los
trabajadores emigran de las zonas sobrepobladas
hacia las zonas subpobladas hasta el momento en
que M = S + A + C. 19
Todo lo anterior
(cambiando lo que se debe cambiar)
es aplicable a los movimientos migratorios
de quienes trabajan
“por cuenta propia”
vendiendo su trabajo
a través de las correspondientes productos
o servicios.
20
El factor de afección y el factor costo
son conceptos igualmente aplicables
al movimiento migratorio de trabajadores
de unos sectores productivos
hacia otros sectores productivos.

21
Casi innecesario parece agregar que
esos desplazamientos sólo pueden producirse en
ausencia de barreras institucionales
que perturben la libre movilidad :
del capital, el trabajo o los bienes.
En la realidad, cuando muy lentamente va
integrándose la división internacional del trabajo,
tendiéndose lentamente por todas partes la
economía libre,
esos desplazamientos se registran
dentro de las fronteras políticas de cada país. 22
23
24
25
LA FALACIA

DE LAS

POLÍTICAS ECONÓMICAS

CONTRACÍCLICAS

26
El intervencionista dice que las crisis cíclicas son
fruto del viciado funcionamiento de la economía de
mercado.
El dirigista, dice que cabe evitar las crisis cíclicas ; sí
se pide al gobierno que intervenga oportuna y
convenientemente ; e imponga la estabilidad
económica.
Nada cabría criticar al dirigista sí (para evitar las
crisis cíclicas) pidiera al gobierno eliminar la
expansión del crédito.
El intervencionista aspira a intensificar esa
expansión del crédito, pretendiendo evitar esas crisis
cíclicas mediante políticas contracíclicas. 27
El intervencionista supone
que el gobierno dispone de fondos que proviene
de esa expansión del crédito y
que puede destinar esos fondos, a cuanto
considere conveniente
(correspondiendo a los expertos de las oficinas
de planificación de los ministerios y de la
Presidencia de la República
dictaminar cuáles son las inversiones adonde
esos fondos deben dedicarse).
28
Esas 2 políticas contracíclicas son
construir obras públicas e
invertir grandes sumas de dinero en empresas
estatales.
En cuanto surgía la recesión-depresión ;
la gente reclamaba el inicio de obras públicas
que crearán puestos de trabajo,
tal reclamo, parece plausible;
pero el problema es cómo financiar esas obras.

29
Sí el gobierno sube los impuestos (o emite bonos
soberanos) no aumentará la demanda agregada, ya que
bajará el consumo y la inversión del sector privado en
igual medida en que sube el consumo y la inversión
del Estado.
Pero, sí el gobierno recurre a la expansión del crédito
empeora las cosas : quizá el gobierno consiga
postergar por algún tiempo el estallido de esa recesión-
depresión.
Pero, cuando llegue el inevitable final; esa recesión-
depresión será más violenta ; cuanto por más tiempo el
gobierno haya venido postergando esa recesión-
depresión. 30
El dirigista tiene preparado los planes de inversión
pública y articulado los proyectos que se pondrán en
marcha a la primera señal de peligro.
Pero, el problema es hallar los recursos fiscales
necesarios para su ejecución.
El dirigista dice que cabe arbitrar los factores de
producción : retener los recursos fiscales vía
retención de esas inversiones públicas durante el auge
causado por la expansión del crédito ; y lanzando
esos recursos fiscales retenidos al mercado al
sobrevenir la depresión-recesión.

31
No está mal retener los recursos fiscales. Pero, con ello, no se
proporciona al tesoro público ; los recursos fiscales que más
tarde necesitará para ejecutar esas planeadas inversiones
públicas.
Le cabe al tesoro público retener una parte de esos recursos
fiscales resultantes de ese auge causado por la expansión del
crédito.
Sí esos recursos fiscales se apartan de la circulación, se está
practicando una política deflacionaria y contracíclica que
frenará ese auge causado por la expansión del crédito.
Sí esos recursos fiscales son de nuevo lanzados al mercado se
modificará la relación monetaria, bajando el poder de compra
del dinero. En ningún caso ; esos recursos fiscales generan
los factores de producción exigidos por esas planeadas
inversiones públicas. 32
El intervencionista coincide con el dirigista en el error
de ignorar que el capital disponible es escaso ;

dice que la recesión-depresión aparece porque de


pronto se apodera de la gente una inexplicable
oposición a invertir y consumir.

No cree que aumentar el ahorro-inversión y restringir


el consumo aumentará ese capital disponible.

33
El intervencionista quisiera al mismo tiempo
aumentar la inversión-producción y el consumo;
dice que el gobierno debe emprender inversión-
producción no rentable ; donde los factores de
producción que necesitan esas producciones no
rentables estatal se sustraerán de otras producciones
que atienden necesidades que sólo los consumidores
consideran más urgentes que aquéllas necesidades que
atenderá esa inversión-producción no rentable estatal.
El intervencionista no se da cuenta que esas
inversiones públicas que recomiendan, empeorarán las
cosas, al aumentar esa escasez del capital disponible.
34
Teóricamente cabría suponer un uso distinto de esas
reservas acumuladas (durante ese período de auge) :
el gobierno podría destinar esas reservas acumuladas a
la compra de aquellos factores de producción y bienes
de consumo que más tarde (al sobrevenir la
depresión) habrá de usar :
en esas planeadas inversiones públicas ; y en atender
las necesidades de quienes trabajan en esas planeadas
inversiones públicas.
Pero, si el gobierno, actúa así, impulsaría el auge,
acelerando el estallido de la depresión y agravando la
crisis
35
Con las políticas contracíclicas se pretende impedir a
la gente darse cuenta de cuál es la causa de las crísis
cíclicas.
El gobierno, está comprometido con una política de
tasas de interés baja, alto nivel de los agregados
monetarios y el control de la inflación permanente.
Y luego, cuando aparecen los efectos de esas
manipulaciones, el gobierno provoca nuevas políticas
de tasas de interés baja, alto nivel de los agregados
monetarios y el control de la permanente y mayor
inflación.

36
37
GESTIÓN DE LA POLÍTICA TRIBUTARIA

LOS IMPUESTOS ANTITÉCNICOS


RESTRINGEN LA PRODUCCION

1. INTRODUCCIÓN

38
Examinemos las políticas económicas que desvían la
producción de aquellos caminos por los que hubiera seguido
bajo una economía de mercado. Toda injerencia estatal en la
actividad del mercado desvía la producción del camino que
hubiera seguido presionada por los consumidores a través del
mercado.
Lo característico de la injerencia restrictiva es que la
desviación de recursos es el objetivo deseado por el gobierno.
La injerencia restrictiva también afecta al consumo. Pero el
objetivo del gobierno es intervenir la producción. La
circunstancia de que tales decisiones afecten también al
consumo es (según el gobierno) no deseado efecto o, al menos,
desagradable repercusión que se tolera por razón de ser
inevitable y por considerarse un mal menor comparado con los
efectos de la no intervención. 39
Restringir la producción significa que el gobierno
suprime o hace más costosa: la producción, transporte
y distribución de determinados bienes.
Así, el gobierno anula algunos de los medios que
dispone la gente para la más completa satisfacción de
sus necesidades que desean con urgencia.
La injerencia estatal impide a la gente utilizar: sus
conocimientos y habilidades, su capacidad de trabajo;
y los factores materiales de producción; del modo que
le reportaran los máximos beneficios y las más
completas satisfacciones.
Por tanto, tal injerencia empobrece a la gente cuyos
deseos quedan satisfechas en menor grado. 40
En el mercado prevalece la tendencia a emplear cada
factor de producción de la manera que satisfaga mejor
las más urgentes necesidades de la gente; si el
gobierno interfiere el proceso, desvirtúa esa tendencia.

La injerencia estatal más importante es la barrera


arancelaria proteccionista. Mediante el arancel se
desplaza la producción del país donde la productividad
por unidad de inversión es mayor; hacia el país donde
la productividad por unidad de inversión es menor. En
todos los casos, se restringe la producción.

41
La gente cree que le compete al gobierno impulsar el
desarrollo económico. Sin embargo, el gobierno solo
puede expandir un sector productivo; restringiendo, al
mismo tiempo, otro sector productivo.
La injerencia estatal desvía los factores de producción,
de donde el mercado los hubiera empleado mejor;
hacia otros objetivos.
Cabe que asigne la oportuna subvención; o puede
disimularla mediante protección arancelaria; sin
embargo, el consumidor es quien paga el costo.
Se obliga a la gente a prescindir de ciertas
satisfacciones más apreciadas, a cambio de otras
satisfacciones menos apreciadas. 42
La idea intervencionista: “el Estado opera fuera y por
encima del mercado; y puede gastar (en empresas
propias) las ficticias riquezas no provenientes de la
gente” es la fábula que la heterodoxia elevara a la
categoría de principio económico, principio acogido
por todos aquellos que piensan obtener ventajas
personales del despilfarro estatal.
El Estado no puede gastar, ni invertir un sol siquiera;
que no haya sustraído de la gente; por cada sol que
gasta el Estado, la gente tiene un sol menos.

43
El gobierno es incapaz de hacer más próspera a
la gente; en cambio, interfiriendo la vida del
mercado; puede dejarla empobrecida mediante
la restricción de la producción.

44
2. El Efecto de restringir la producción
El hecho de que la examinada mecánica reduzca el nivel
de vida; por sí solo, no argumenta en contra de las
políticas restrictivas de la producción.
Porque el gobernante puede pretender alcanzar un
objetivo y considerar la restricción como el mejor
procedimiento para conseguirlo.
Para enjuiciar la política restrictiva es necesario resolver
dos preguntas:
¿Son idóneos los medios elegidos para alcanzar el
objetivo deseado?
¿Compensa la consecución del objetivo deseado; la
45
privación impuesta a la gente?
Mediante estas dos preguntas abordamos la restricción
con criterio análogo al criterio que se aplica al estudiar
los impuestos.
El pago de impuestos reduce el bienestar del
contribuyente.
Tal insatisfacción es el costo pagado por el servicio
que el Estado presta a la sociedad.
En la medida en que el Estado cumpla su función
social y los impuestos no rebasen aquel límite
indispensable que facilita el fino funcionamiento del
aparato estatal; los impuestos son costos productivos,
hallándose sobradamente compensados.
46
Lo acertado de esta manera de enjuiciar la política
restrictiva; adquiere mayor realce; cuando, mediante esa
política restrictiva, se sustituye los impuestos.
Los Gastos de Defensa se incluyen en el Presupuesto de la
República.
Pero, en determinadas circunstancias, se sigue un
procedimiento distinto.
Puede ocurrir que la producción de armas para repeler la
agresión bélica; dependa de la existencia de determinadas
industrias pesadas que la empresa privada (en un primer
momento) no se decide a instalar.
La instalación de esas industrias puede ser subsidiado,
considerando el costo correspondiente como Gasto de
47
Defensa.
También cabe amparar la operación mediante
tarifas proteccionistas.
La diferencia está en que, en el segundo caso,
los consumidores soportan directamente el costo
arancelario, mientras que en el primer caso, lo
soportan indirectamente a través de los
impuestos con que se paga ese subsidio.

48
El gobierno, al implantar políticas restrictivas, no se da
cuenta de los efectos que provoca su injerencia en la vida
económica.
Con ligereza imagina que, mediante barreras arancelarias,
cabe elevar el nivel de vida del país y rechaza las
enseñanzas de los economistas que demuestran los
inevitables efectos del proteccionismo. Cuando los
economistas afirman la nociva condición del
proteccionismo; se limitan a poner de manifiesto que tales
políticas no conducen al objetivo que el gobierno se
proponía alcanzar al implantar tales medidas.
Rechazan el medio utilizado, inadecuado para la
consecución del objetivo perseguido.
49
Las políticas restrictivas más conocidas son
aquellas que integra la legislación laboral.
El público y el gobierno se rinden en este
terreno ante espejismos, hallándose convencidos
de que la reducción de la jornada laboral es una
medida que grava al empresario, siendo
auténtico progreso y verdadera “conquista
social”.

50
La tesis tan sólo tiene validez en cuanto certifica que tal
medida reduce la oferta de mano de obra y, por tanto,
eleva la productividad marginal del trabajo frente a la
productividad marginal del capital.
Sin embargo, tal reducción de la jornada laboral reduce la
producción y, por tanto, el consumo pér capita.
La torta resulta más pequeña, pero la porción consumida
por los trabajadores es proporcionalmente mayor que la
porción que recibían de la anterior torta más grande;
oportunamente, la porción retirada por los empresarios-
capitalistas se ve recortada.
Dependerá de circunstancias concurrentes en cada caso el
que mejoren o empeoren los salarios reales de los
trabajadores. 51
Las leyes laborales consagraron los cambios que traía
consigo la rápida e imparable evolución de la
actividad industrial.
Sin embargo, para los países que adoptaron tarde la
economía de mercado; implantar la legislación laboral
implicó llenar de obstáculos el progreso de sus propios
sistemas de producción.
Impresionados por los erróneos principios del
intervencionismo, los gobernantes de esos países
suponen que, para mejorar la condición de la gente
pobre, basta con promulgar la legislación laboral de
los países desarrollados.
52
Es lamentable que en los países pobres :
los niños sufran de hambre y miseria; los
salarios sean extremadamente bajos comparados
con los salarios de los países ricos; las jornadas
laborales sean larga; y las condiciones
higiénicas de trabajo sean deplorables.
Pero esas insatisfactorias circunstancias se
modifican incrementando la cuota de capital.

53
Las políticas restrictivas propugnadas por la
demagogia son inoperantes.
Y, por tales vías, las condiciones actuales no
mejorarán; tenderán a empeorar.
Si el padre de familia es tan pobre que no puede
alimentar suficientemente a sus hijos; impedir a
este padre el acceso al trabajo es condenarles a
morir de hambre.

54
Si la productividad marginal del trabajo es tan
baja que un trabajador, mediante una jornada de
8 horas, sólo puede ganar un salario muy
inferior al mínimo del salario de un país
desarrollado, no se le favorece prohibiéndole
trabajar más de 8 horas.

55
Los partidarios de la legislación mal llamada «pro
laboral» desenfocan deliberadamente la cuestión, al
limitarse a repetir que con jornadas más cortas y
salarios reales más altos; se eleva el bienestar del
trabajador.
La discrepancia surge de las diferencias al razonar en
relación a cuáles sean los medios más adecuados para
alcanzar las metas ambicionadas por todos.
La cuestión se centra en si los decretos
gubernamentales, imponiendo la reducción de la
jornada laboral es o no vía adecuada para elevar el
nivel de vida de los trabajadores.
56
Que el nivel de vida del trabajador de un país
desarrollado sea superior al del trabajador de un
país pobre; que en Japón sea más corto el
horario de trabajo y que los niños vayan a la
escuela en vez de ir a trabajar; se debe a que hay
mucho más capital invertido por habitante en
Japón que en Perú, lo cual da lugar a que la
utilidad marginal del trabajo en Japón sea
superior a la de Perú.

57
La pobreza de los países en desarrollo se debe a
las mismas causas que hicieron insatisfactorias
las condiciones de los primeros tiempos de las
economías de los países desarrollados.
Mientras la población aumentaba más
rápidamente, la injerencia estatal retrasaba el
acomodo de los métodos de producción a las
necesidades del creciente número de bocas.
Corresponde a los economistas el mérito de
haber abierto el camino a la libertad económica
que elevó el nivel de vida a niveles sin
precedente. 58
La Economía anuncia los efectos de las políticas
estatales orientadas a restringir el trabajo y la
producción.
Corresponde al pueblo decidir qué política
seguir.
Pero el pueblo, al adoptar sus decisiones han de
atenerse a las enseñanzas de la Economía, si
desean alcanzar las metas a las que aspiran.

59
Hay casos en que se justifica implantar políticas
restrictivas.
Prevenir incendios exige adoptar políticas
restrictivas que elevan los costos.
La correspondiente menor producción
constituye gasto que evita perjuicios mayores.
Cuando se trata de implantar una medida
restrictiva, es necesario ponderar el costo-
beneficio.

60
3. La restricción de la producción
como privilegio

61
El cambio de circunstancia en el mercado no afecta
a todos, al mismo tiempo y del mismo modo.
Para unos tal cambio puede ser una ventaja, y
para otros una desventaja.
Sólo después de cierto tiempo, cuando la producción
se reajusta a esa nueva circunstancia,
se desvanece ese efecto temporal.
Así, cualquier política restrictiva,
aun cuando perjudique a la mayoría;
temporalmente beneficia a cierta gente.
Para esa gente, la restricción equivale a un privilegio;
la reclaman porque van a beneficiarse. 62
El proteccionismo es un ejemplo.
El arancel que impide la importación;
daña a los consumidores.
En cambio,
beneficia al productor nacional;
cosa excelente es
imponer
el arancel o
el aumento del arancel,
desde su punto de vista personal. 63
Ocurre lo mismo con todas las políticas
restrictivas.
Si el gobierno restringe la producción de una
clase de empresas
-mediante órdenes directas o
mediante la discriminación fiscal-
se reforzará la posición competitiva de la otra
clase de empresas.
Si se pone trabas al funcionamiento de una clase
de empresas,
la otra clase de empresas se beneficia. 64
Pero las ventajas así concedidas son sólo temporales.
Con el paso del tiempo, el privilegio otorgado a la
otra clase de empresas va perdiendo su inicial virtud.
El sector favorecido atrae a nuevas empresas y,
entonces,
la competencia desvanece las ganancias iniciales.
Tal hecho pone al descubierto la causa y el origen del
insaciable afán de estos empresarios protegidos por la
ley;
cuando sin descanso tratan de obtener continuos y
mayores privilegios.
Los exigen, cada vez con mayor energía, al comprobar
65
cómo los primeros privilegios van perdiendo eficacia.
Eliminar una política restrictiva
a la que la producción ya se adaptó;
implica, por otra parte,
nuevo desarreglo del mercado,
que, a la corta,
favorece a unos y perjudica a otros.
Examinemos este caso;
refiriéndonos a la política arancelaria peruana.
Entre 1950-1990 y entre 2001-2019 Perú implantó
tarifas arancelarias prohibitivas a
la importación de ciertos productos manufacturados.
66
Ello supuso enorme ventaja para las empresas
peruanas dedicadas a la producción de esos productos
manufacturados.
Pero más tarde, a medida que se establecían nuevas
empresas manufactureras,
las ganancias extraordinarias que obtenían los
manufactureros entre 1950-1990 fueron gradualmente
desvaneciéndose.
Pronto resultó que se había desplazado una parte de
la industria mundial de esos productos manufacturados
de los países donde tenían mayor productividad por
unidad de inversión hacia Perú donde los costos de
producción eran más elevados. 67
Los consumidores peruanos
pagaban
por esos productos manufacturados
precios superiores
que los precios que pagarían
sí los aranceles no se hubieran implantado.

68
Y como se destinaba en Perú
más capital y trabajo a la producción de esos
productos manufacturados
de lo que hubiera ocurrido bajo un sistema de
libre comercio;
otras actividades nacionales trabajaban menos o
se hallaban congeladas.

69
Se importaba menos de esos productos
manufacturados y,
por tanto,
se exportaba una menor cantidad de otros
productos peruanos.
El volumen del comercio exterior de Perú
se había contraído.
Nadie, ni dentro ni fuera del país, obtenía ventaja con
el mantenimiento del arancel;
todo el mundo se perjudicaba por
el descenso de la producción mundial.
70
Si la política adoptada por Perú
(con respecto a esos productos manufacturados)
fuera seguida por todos los países y en todas las
ramas productivas,
de manera tan rigurosa que quedara
suprimido el comercio internacional e
implantada la autarquía en todos las países;
la gente se vería obligada a renunciar las
enormes ventajas que les proporciona la división
internacional del trabajo.
71
Eliminar el arancel peruano
a esos productos manufacturados,
a la larga, beneficia
a peruanos y extranjeros.

72
Sin embargo, por el momento tal vez
se perjudique a los empresarios que habían invertido
capital en la producción de esos productos
manufacturados peruanos.
También perjudicaría los intereses a corto plazo de los
trabajadores especializados en el trabajo de hacer esos
productos manufacturados.
Una parte de esos trabajadores
emigrarían o cambiarían de empleo.
Esos trabajadores perjudicados
se opondrían enérgicamente
a todo intento de eliminar tal arancel.
73
Por eso, en política
es difícil eliminar cualquier política restrictiva,
una vez que la producción se ha ajustado a ella.
Aun cuando el arancel perjudica a todos,
su eliminación momentáneamente,
daña a algunos.
Estos son minoría.

74
En Perú sólo la pequeña fracción de la población
dedicada a producir esos productos manufacturados
podría salir perjudicada con la eliminación del arancel.
La inmensa mayoría era compradora de esos
productos manufacturados y, por tanto,
saldría beneficiada al rebajarse el precio.
Más allá de los límites de Perú
sólo quedarían lesionados
los interesados en las industrias que hubieran de
reducir sus negocios;
como consecuencia de la expansión de otras industrias
que producen otros productos manufacturados en 75Perú.
Con la eliminación de
las políticas proteccionistas,
aquellos sectores industriales
cuyos costos de producción
fueran comparativamente más bajos
progresarían.
Sus intereses, a la larga e inmediatamente, se
verían favorecidos.

76
Los bienes capaces de hacer frente a la competencia
extranjera no necesitan aranceles, por cuanto,
en un sistema de libre comercio,
pueden sobrevivir e intensificar su producción.
La protección otorgada a productos manufacturados
cuyos costos son más elevados en Perú que en el
extranjero
les perjudica,
al canalizar hacia otros sectores industriales el capital
y el trabajo del que podrían disponer, en otro caso.

77
Cualquier cambio de coyuntura, a corto plazo,
perjudica a quienes no acertaron en prevenirlo.
La característica de la acción humana consiste en
renunciar deliberadamente a una presente comodidad
por disfrutar de un beneficio más futuro considerado
mayor.
El hombre no prefiere, de manera absoluta,
las cosas presentes a las cosas futuras.
El factor temporal exige ponderar los pros y contras.
No siempre se prefiere cierta ventaja inmediata a otra
temporalmente más alejada;
la intensidad de la satisfacción esperada influye
78
decisivamente.
Si se discute eliminar el sistema de protección
total;
en Perú los intereses a corto plazo de los
trabajadores de esas industrias manufactureras
se perjudicarían
por esa eliminación de una de las tarifas;
pero se beneficiarían
con la reducción de precios
de todos los demás sectores productivos
liberados.
79
Los salarios de los que trabajan en esas industrias
manufactureras se reducirían, temporalmente,
en relación a los salarios percibidos en los demás
sectores productivos, y
sería necesario el transcurso de determinado período
temporal para que se restableciera la adecuada
proporción entre los salarios de los distintos sectores
productivos peruanos.
Sin embargo, coincidiendo con la reducción temporal
de sus salarios, esos trabajadores se beneficiarían con
la reducción de precios de muchos de los bienes
comprados por ellos.
80
Y tal mejoría sería un beneficio consolidado,
gracias al libre comercio,
que ubica las industrias donde los costos son
menores,
lo que supone aumentar la productividad del
trabajo y la disponibilidad de bienes.
Ese es la ventaja que el libre comercio provee a
quienes vivan bajo un sistema de mercado.

81
La resistencia a eliminar la protección arancelaria,
desde el punto de vista de los empresarios que
producen esos productos manufacturados, tal vez sería
comprensible; si esas medidas tan sólo ampararan a
esos productos manufacturados.
Quienes vieran que, por el momento, iban a ser
perjudicados con la eliminación del privilegio,
posiblemente se opusieran a un sistema libre, pese a
que el proteccionismo ya no les reporta específica
ventaja.
Pero, precisamente entonces, es cuando la resistencia
de los empresarios de esas manufactureras resultaría
inútil. El país los avasallaría. 82
Lo que fortalece al ideario proteccionista es que el
arancel a esos productos manufacturados no constituye
excepción.
Son las actividades productivas que se hallan en
similar posición y que igualmente rechazan la
eliminación de las respectivas tarifas arancelarias que
a ellas las amparan. No se trata de un cartel basado en
intereses comunes. Cuando todos se hallan protegidos
en igual medida, todos pierden como consumidores
tanto como ganan como productores. Además todos se
perjudican por la disminución de la productividad que
supone la ubicación de las industrias de países más
apropiados hacia otros países menos favorables. 83
La eliminación del sistema arancelario reportaría
beneficios generales, independientemente de que
la eliminación de determinadas tarifas pudiera
perjudicar particulares intereses.
Sin embargo, tal perjuicio quedaría
inmediatamente compensado, al menos en parte,
por la eliminación tarifaria sobre aquellos
productos que aquella gente adquiriera y
consumiera.

84
Bajo un sistema de libre movilidad de capital y
trabajo;
aparecería, por todas partes,
la tendencia igualitaria de los salarios de una misma
clase e igual calidad.
Nuestro mundo real, lleno :
de obstáculos para el desplazamiento de la mano de
obra; y
de instituciones que dificultan la inversión del capital,
no registra esa tendencia, de suerte que tampoco
aparecería aun cuando se implantara el libre comercio
en lo que se refiere a los bienes.
85
La productividad marginal del trabajo es superior en
Canadá que en Perú : porque el capital por trabajador
invertido es mayor; y porque los trabajadores peruanos
se les pone trabas para desplazarse a Canadá
prohibiéndoseles competir en el mercado laboral
canadiense.
Otras circunstancias institucionales, contrarias al libre
desplazamiento de capital y trabajo explican la
ausencia de aquella tendencia igualitaria.
Y como quiera que la eliminación del arancel
canadiense no modificaría esa doble realidad, su
eliminación no podría influir, en sentido adverso, el
pago del trabajador canadiense. 86
En cambio, si se dificulta el libre
desplazamiento de trabajadores y capitales;
la transición al libre comercio de bienes
elevaría el nivel de vida canadiense.
Las industrias en las que los costos canadiense
fueran mayores
(productividad canadiense menor)
se contraerían, y
las industrias de costos menores
(productividad mayor)
87
se incrementarían.
Bajo un sistema de libre comercio, la relojería suiza
aumentaría sus ventas en EEUU mientras la relojería
americana reduciría sus ventas.
Pero ello es sólo una de las facetas del libre comercio.
Al producir y vender más, los suizos también ganarían
y comprarían más.
Ninguna importancia tiene: que los suizos compren a
otras industrias americanas una mayor cantidad de
bienes; que aumentaran el consumo nacional o que
intensificaran sus compras en otros países.
Los adicionales dólares volverían a EEUU,
aumentando las ventas de específicas industrias
americanas. 88
Si los bienes circulan libremente;
obstaculizándose, en cambio, los movimientos
de personas y capital; los salarios adoptarían
(entre los distintos países) especifica
proporcionalidad.
No podrían igualarse. Los salarios finales
guardarían entre sí esa proporcionalidad.
A esos salarios finales: quienes desearan trabajo
lo hallarían, y quienes lo demandaran lo tendrían
en la cantidad deseada.
Habría “pleno empleo”.
89
Imaginemos a Perú y Japón.
En Japón, los salarios finales son el doble de los
salarios de Perú.
En tal situación, el gobierno japonés decreta una
política “social” e impone al empresariado japonés
determinado desembolso proporcional al número de
obreros contratados.
Reduce la jornada laboral sin permitir igual rebaja de
los salarios.
Esta medida ocasiona una contracción de la
producción y un alza en el costo unitario de cada bien.
La gente disfruta de más descanso, pero desciende su
nivel de vida. 90
En Japón, el resultado es un fenómeno interno.
Aun sin comercio exterior;
todo hubiera ocurrido igual.
Sin embargo, la circunstancia de que Japón
no sea un país autárquico;
y compre y venda a Perú,
no entraña modificaciones en
ese fenómeno interno.

91
Pero, afecta a Perú, de rechazo; como los japoneses
producen y consumen menos que antes, restringirían sus
compras peruanas.
En Perú no se registra una reducción general de la
producción; sin embargo, algunas de sus industrias
exportadoras habrán de renunciar al mercado japonés
colocando sus productos en el propio mercado peruano.
Perú verá descender el volumen del comercio exterior;
quiera o no quiera se hará más autárquica.
Para los proteccionistas esto sería una ventaja.
Pero significa que se ha reducido el nivel de vida; unos
bienes fabricados a mayor costo sustituyen a otros
bienes menos costosos. 92
A Perú le ocurre lo que experimentarían los
habitantes de un país autárquico;
si un cataclismo redujera la productividad de
alguna de las industrias locales.
Todo el mundo queda afectado
(bajo un sistema de división del trabajo)
si se reduce las aportaciones con que la gente
contribuye abastecer al mercado.

93
Pero esos efectos de esa política “social” de Japón no
afectan a todas las industrias de Perú ni del mismo
modo ni al mismo tiempo.
Habrá de transcurrir cierto período temporal antes de
que las dos economías se ajusten a la reducción de la
producción japonesa.
Los resultados a corto plazo son distintos a los
resultados de largo plazo; y, son más espectaculares.
Nadie puede dejar de percibir los resultados a corto
plazo, mientras que de los resultados a largo plazo
sólo el economista se percata.

94
No es difícil ocultar al común de la gente
las consecuencias producidas a la larga ;
pero, en lo que se refiere a
las consecuencias inmediatas ,
algo debe hacerse para impedir
que se desvanezca prematuramente
el entusiasmo a favor
de aquella infecunda legislación social.

95
El incremento de costos inmediatamente debilita la capacidad
competitiva de la industria japonesa, en comparación con la
capacidad competitiva de la industria peruana.
El incremento de esos costos eleva los precios en Japón;
abriendo mercados a los fabricantes peruanos.
Se trata tan sólo de efecto momentáneo;
el total de las ventas peruanas se reducirá.
A pesar de la caída de las exportaciones peruanas a Japón,
es posible que algunas industrias peruanas
a la larga incrementen sus ventas.
(Esto dependerá de la nueva configuración de los costos
comparativos).

96
No existe necesaria similitud
entre los efectos de corto y largo plazo.
Los reajustes del período de transición provocan
situaciones
que varían incesantemente y
que pueden diferir por completo
del resultado final.

97
Y, sin embargo, la escasa visión de la gente
únicamente observa recatadamente los efectos a corto
plazo :
comprueban que los empresarios japoneses se quejan
de las nuevas leyes japonesas que permiten a los
peruanos hacerles la competencia tanto en Japón como
en Perú;
advierten que ciertas industrias japonesas cierran sus
puertas, dejando a los trabajadores sin trabajo; y
comienzan a sospechar que algún error debe contener
las doctrinas de los heterodoxos amigos de los
trabajadores.
98
Sin embargo, el cuadro cambia completamente sí en Japón se
implanta un arancel suficientemente elevado como para
impedir a los peruanos (incluso temporalmente) intensificar
sus ventas en el mercado japonés.
En tal supuesto, los intensos y espectaculares efectos de corto
plazo de esa “política social” quedan enmascarados,
impidiéndose a la gente advertirlos.
Los efectos a largo plazo son inevitables, provocados por una
cadena de eventos de corto plazo que impresionan menos al no
ser tan llamativos.
Las supuestas “ventajas sociales” derivadas de la reducción de
la jornada laboral no se ven humilladas por realidades que
todos, especialmente los trabajadores desempleados,
considerarían altamente perjudiciales.
99
Mediante La barreras arancelarias
proteccionistas,
se pretende ocultar a la gente los efectos que
provoca todo aquel intervencionismo que
ingenuamente aspiraba a elevar el nivel de vida
de la gente.
El nacionalismo económico es corolario de esa
política intervencionista, tan popular,
que asegura estar incrementando el bienestar de
los trabajadores;
cuando lo que hace es dañar a los trabajadores.
100
En la economía bancaria peruana tenemos que el
Impuesto a las Transacciones Financieras ITF
promoverá la desbancarización del sector
financiero
puesto que el público ya no acudiría en masa a
la banca ha realizar Retiros y Depósitos;
puesto que tal impuesto antitécnico será
permanente y elevará los costos financieros en el
país.

101
4. El Restriccionismo como Sistema Económico
En ciertos casos, al implantar políticas restrictivas, se
pueden alcanzar los objetivos deseados.
Cuando quienes recurren a tales métodos consideran que
el logro de su objetivo tiene mayor importancia que
las desventajas que implica la restricción
–la reducción del volumen de bienes disponibles para el
consumo-
la decisión se justifica, con arreglo a
los correspondientes personales juicios de valor.
Se soporta el costo del caso; se paga un precio por algo
que se valora en más que aquello a lo que hay que
102
renunciar.
Tales políticas restrictivas de la producción
(sacrificio que es necesario hacer para alcanzar el
objetivo deseado) :
equivalen a un cuasi consumo; suponen el uso
(con el correspondiente objetivo)
de bienes que podrían haber sido producidos y
consumidos en otros cometidos.
Se imposibilita que ciertos bienes lleguen a tener
existencia; pero quienes imponen aquellas restricciones
prefieren ese cuasi consumo al incremento de esos
bienes que
(si la política orientada a dificultar la producción)
hubieran sido, en su caso, aprovechados. 103
En lo que se refiere a ciertas disposiciones
restrictivas; lo anterior resulta generalmente
aceptado.
Cuando el gobierno decreta que una porción de
suelo debe mantenerse en estado natural,
dedicado a un parque colectivo; todo el mundo
lo considera un gasto.
El gobierno (con la finalidad de proporcionar a
los ciudadanos otra suerte de satisfacciones) les
priva de los bienes que en aquella porción de
suelo se hubieran obtenido, prefiriendo aquello
104
a esto.
Por ello, las políticas restrictivas son
elementos auxiliares del sistema de
producción.
No cabe montar sistema económico a su
amparo;
no cabe teóricamente estructurarlas ni
integrarlas en un coherente sistema económico;
y no cabe construir sobre sus bases un efectivo
mecanismo de producción.
Pertenecen a la esfera del consumo;
quedan al margen de la actividad productiva.
105
El único efecto que provoca las políticas
restrictivas es reducir la producción y bienestar. La
riqueza proviene del empleo dado a los escasos
factores de producción.
Cuando tal empleo se restringe;
disminuye el volumen de bienes disponibles.
Aun en el supuesto de que la finalidad perseguida
(al reducir coactivamente la jornada laboral) se
lograra;
el correspondiente mandato distaría mucho de
favorecer la producción:
disminuiría la producción. 106
La economía de mercado es un sistema
económico de producción.
Los dirigistas se limitan a decir
que la producción de la economía de mercado
es notoriamente excesiva; y
que lo que desean es
limitar ese exceso para, por tal vía,
alcanzar otras realizaciones;
implícitamente están admitiendo que pondrán
algún límite a su propia actividad restrictiva.
107
Los métodos restrictivos constituyen caminos de
cuasi consumo.
La mayor parte de los objetivos que los
intervencionistas desean lograr mediante
la implantación de normas restrictivas
no pueden ser alcanzados por esa vía.
Pero incluso cuando esas normas conducen al
logro de los objetivos propuestos, son medidas
restrictivas de la producción.

108
La gran consideración que goza la política de
restringir la producción se debe a que la gente
no se da cuenta de sus inevitables efectos.
Al enfrentarse con el problema de la coactiva
reducción de las horas de trabajo, nadie percibe
que ello implica forzosamente la reducción del
volumen global de bienes y
que consecuentemente lo más probable es que
también descienda el nivel de vida de los
trabajadores.
109
La riqueza y bienestar
son efectos de la producción.
La circunstancia de que en países con economía de
mercado;
el trabajador disponga de mayor cantidad de
bienes, disfrute de más tiempo para el descanso y
pueda mantener a su familia;
son beneficios, efecto exclusivo y directo del lucro
empresarial que,
al permitir acumular e invertir mayores capitales,
multiplica por mil la productividad del trabajador.
110
111
LOS SALARIOS MÍNIMOS
Mantener un alza constante de los salarios
(por decisión del poder público o como
consecuencia de la intimidación y la fuerza
de los sindicatos)
es la esencia del intervencionismo.
Elevar los salarios más allá del límite que
señala el mercado,
se considera buena medida para la
economía. 112
Los salarios establecidos por el mercado tienden
a alcanzar un nivel tal que facilita trabajo a quienes
desean trabajar y permiten contratar trabajadores,
a quienes necesitan trabajadores, con lo que se
logra el pleno empleo.
Cuando ni el poder público ni los sindicatos no
interfieren el mercado, solo puede haber
desempleo económico.
Pero, cuando mediante métodos coactivos
externos a la mecánica del mercado (provenientes
de actos del gobierno o de la intromisión de los
sindicatos) se pretende que los salarios
sobrepasen el límite que señala el mercado ;
113
surge el desempleo institucional.
Así, como en el mercado no interferido
prevalece
la tendencia a
eliminar el desempleo económico;
por el contrario,
el desempleo institucional no se puede
eliminar en tanto
los poderes públicos o sindicales
impongan sus particulares decisiones.

114
Si el salario impuesto afecta sólo a una
parte de los sectores del mercado laboral,
quedando libres los otros sectores del
mercado laboral ;
quienes pierden su empleo
(a consecuencia de esa elevación de los
salarios)
invaden esos otros sectores libres de esa
interferencia;
aumentando la oferta de mano de obra.
115
Sólo cuando los trabajadores más calificados
están sindicalizados; los aumentos salariales
conseguidos por los sindicatos ; no provocan
desempleo institucional.
Solo bajan los salarios de los otros trabajadores
todavía no sindicalizados o cuyos sindicatos son
menos eficientes.
Corolario de esa mejora conseguida por esos
trabajadores sindicalizados era esa baja de los
salarios que soportaban esos otros
trabajadores.

116
Sin embargo, acentuada la interferencia
del poder público en la fijación de los
salarios y reforzada la organización
sindical con el apoyo del Estado,
las cosas cambian.
El desempleo institucional se ha convertido
en un fenómeno social habitual y
permanente.

117
Los defensores de la injerencia estatal y
sindical en el mercado laboral, decían que
la capacidad de «una política de salarios
altos» para provocar desempleo «no la
niega ningún investigador de autoridad
reconocida».
El desconocer esa concatenación causal
implica dudar de la existencia de las leyes
que regulan la sucesión e interconexión de
los fenómenos de mercado.

118
Sin embargo, esos economistas que
simpatizaron con los sindicatos, se dieron cuenta
que los sindicatos sólo podían alcanzar sus
objetivos mientras se preocuparan solo de
minorías de trabajadores.
La actividad sindical sólo podía beneficiar a
privilegiada clase laboral, desentendiéndose, de
las repercusiones que tenía que soportar el resto
de los trabajadores.
Mediante la actividad sindical, nadie ha podido
afirmar que fuera posible ni mejorar la condición
de vida, ni elevar el nivel de vida de todos los
trabajadores. 119
Los partidarios de la coacción sindical nunca
supusieron que la actividad sindical pudiera aumentar
los salarios en general.
“Supusieron que la tendencia normal de la producción
de la economía de mercado apunta a la baja, del nivel
medio de los salarios”.
Por lo tanto, los sindicatos, lo único que podían hacer,
con respecto a los salarios, era procurar «sacar el mejor
partido posible de ocasionales oportunidades a fin de
mejorar los salarios circunstancialmente».
Sin embargo, estos partidarios apoyaban la existencia
de los sindicatos, porque permitían arremeter contra «el
sistema de la humillación del salario y los actuales
métodos de producción».
120
Los sindicatos habrían de darse cuenta de
que «en vez de la consigna
¡Un buen salario por un buen trabajo!
deberían inscribir en su consigna
¡Abajo el sistema salarial!»
Los historiadores lógicos combatieron todo
intento de imponer salarios mínimos porque
entendían que perjudicaban el interés de
los trabajadores en su conjunto.

121
Desde que se inició el movimiento sindical no ha cesado
el antagonismo entre los sindicatos y los políticos.
Los sindicatos se dedicaban a obtener, mediante la
coacción, salarios más altos. Los políticos hicieron
suyos los principios del intervencionismo y del
sindicalismo.
En los países se aprecia (dentro de los sindicatos)
sindicalistas que consideran el sindicalismo como
medio idóneo para mejorar la situación del trabajador en
el seno de la economía de mercado ; y sindicalistas
por el contrario, que ven en los sindicatos
organizaciones al servicio del intervencionismo,
aprobando la existencia de los sindicatos sólo en tanto y
cuanto, convertidas en la vanguardia del sector laboral,
su violencia permita derrocar el sistema de mercado. 122
Un exceso de

verbalismo pseudohumanitario

ha hundido en la confusión y el
apasionamiento ;

los problemas que suscita el sindicalismo.

123
Quienes propugnan salarios mínimos coactivos
(impuestos por el poder público o por la violencia
sindical)
dicen estar combatiendo por la mejora y
bienestar de los trabajadores.
No toleran que nadie dude de su creencia :
los salarios mínimos son el método único, idóneo
e indispensable, para aumentar los salarios de
modo permanente de todos los trabajadores.
Alardean de ser :
los amigos del «trabajador», del «hombre
común» ; los partidarios del «progreso» y de los
principios de la «justicia». 124
Pero el problema consiste en determinar si el
método para elevar el nivel de vida de los
trabajadores consiste en aumentar la
productividad del trabajo mediante el aumento del
capital disponible a ritmo superior al crecimiento de
la población.
Los teóricos del sindicalismo tratan de ocultar ese
problema.
Nunca hacen referencia a la relación número de
trabajadores y cantidad de bienes de capital.
Determinadas medidas sindicales suponen
implícita admisión de los teoremas de la teoría
económica relacionados a la determinación de los
125
salarios.
Los sindicatos, poniendo obstáculos al
acceso de competidores nacionales a
aquellos sectores que los sindicatos
controlan;
procuran reducir la oferta laboral allí donde
les interesa.
¿Qué sentido tendría todo esto , sí no fuera
cierto que la cuota de capital disponible por
trabajador determina la cantidad salarial?

126
La explotación de los trabajadores es la base y
fundamento de la ideología sindicalista.
De acuerdo con la versión que ofrece el
sindicalismo de esa tesis en la producción de
bienes; sólo cuenta el trabajo; y el valor del
trabajo invertido es el único costo real.
Cuantas ganancias proporciona la producción de
bienes, deberían íntegramente llegar a manos del
trabajador; quien sólo así llegaría a cosechar el
producto íntegro de su trabajo.

127
El daño que el sistema de mercado causa a los
trabajadores radica en permitir que terratenientes,
capitalistas y empresarios retengan y hagan suya
“una parte” de esas ganancias.
La parte que retiran esos parásitos sociales son la
renta no ganada.
Es una renta sustraída a otros; un robo.
Asiste sobrada razón, a los trabajadores cuando
persiguen paulatina, pero constante ; alza de los
salarios hasta lograr que nada quede para
mantener explotadores ociosos, carentes de toda
utilidad social. 128
De ahí que la actividad sindical sea
favorable a la libertad, la igualdad y a los
inalienables derechos del hombre.
Y no cabe dudar de la victoria final; la
inevitable evolución histórica tiende a barrer
los privilegios de clase, para instaurar el
reino de la libertad y la igualdad.
De antemano se halla condenada al fracaso
la reaccionaria actitud empresarial, en su
inútil pretensión de detener el progreso.
129
Esos son los principios de la filosofía social
imperante, por todas partes.
Sin embargo, existe personas que, aun
cuando aceptan la idea expuesta, no
quieren llegar a admitir las conclusiones
lógicas preconizadas por los radicales.
Son personas más moderadas, que creen
que al empresario también le corresponde
alguna ganancia, si bien esa ganancia no
debe sobrepasar los límites de lo «justo».
130
Pero, como quiera que las reglas para fijar
(en términos de equidad)
la porción correspondiente a empresarios y
capitalistas varían en extremo ; la diferencia de
criterio entre radicales y moderados, al final, cuenta
poco y, además, los moderados en ningún caso
dejan de adoptar el principio de que los salarios
reales deben subir siempre; en ninguna
circunstancia pueden bajar. En este sentido, muy
pocos, fueron quienes, se atrevieron a discutir la
pretensión de los sindicatos según la cual (incluso
en medio de una crisis nacional)
el salario neto debía ser incrementada a ritmo
superior al costo de vida. 131
Todas estas consideraciones de carácter
emotivo dificultan el estudio del aspecto
económico del tema.
Quienes exteriorizan criterios de raíz
sentimental;
evitan el enfrentarse con el hecho de que el
desempleo institucional tiene que aparecer
; en cuanto los salarios aumentan por
encima del nivel que el mercado señalaría a
los salarios.
132
El sindicalismo afirma que la confiscación,
total o parcial, de las ganancias de
empresarios y capitalistas no provoca
ningún daño.
No se establece distinción entre la ganancia
empresarial propiamente dicha, los
intereses correspondientes al capital
aportado y la oportuna compensación por
los servicios laborales prestados por el
propio empresario.

133
Abordaremos después las consecuencias
que derivan de la confiscación de
ganancias e intereses; y veremos qué es lo
que la teoría sindical pretende sacar de las
creencias de la «capacidad de pago» y de
la «participación en las ganancias».
Hemos examinado el argumento del poder
adquisitivo que se aduce para justificar la
elevación del salario por encima de los
salarios del mercado. Resta por analizar el
efecto Ricardo.
134
David Ricardo expuso la tesis según la cual el
alza salarial impulsa a los capitalistas a
sustituir mano de obra por máquina.
Por tal vía, los sindicalistas concluyen que una
política de alza salarial beneficia a todos, al
poner en marcha avances tecnológicos que
acrecientan la productividad del trabajo. Esos
más altos salarios se pagan por sí solos.
En tal sentido, los trabajadores forzando, a
los empresarios, se constituyen en la
vanguardia que impulsan la prosperidad y el
progreso. 135
Muchos economistas, comulgan con la
tesis ricardiana; pero luego no son
consecuentes consigo mismos y rechazan
las conclusiones que deberían admitir, una
vez aceptada la tesis por ellos.
El Efecto Ricardo es un argumento que
sólo impresiona a principiantes en ciencia
económica.
Pero, por eso mismo, es una falacia
altamente peligrosa cuyo íntimo error
conviene poner de manifiesto.
136
La confusión comienza con que la máquina
sustituye al trabajador.
La máquina solo da más eficiencia y
productividad al trabajador.
Con una misma inversión de mano de obra
se obtienen bienes en mayor cantidad o de
mejor calidad.

137
El uso de la máquina no origina, por sí solo,
reducción de trabajadores “que producen el bien
A”.
Este efecto secundario reducción de trabajadores
que producen el bien A se origina porque
(en igualdad de condiciones)
una mayor producción del bien A disminuye la
utilidad marginal de las unidades del bien A en
comparación con la utilidad marginal de otros
bienes; de ahí que
(desde un punto de vista social)
convenga, entonces, extraer mano de obra de la
producción de A para dedicarla a la producción
138
de
El avance tecnológico registrado en la producción
de A hace posible que (en adelante) sea posible
concretar proyectos que antes no podían llevarse
a la práctica porque la mano de obra requerida
se hallaba dedicada a producir el bien A
demandado (entonces) más urgentemente por
los consumidores.
La reducción de trabajadores “de las empresas
que producen el bien A” deriva de la creciente
demanda que desatan (gracias al nuevo capital)
esos otros sectores como consecuencia de la
oportunidad que se les presenta de expandirse
139
Lo expuesto pone
(incidentalmente)
de relieve la inconsistencia de esas
infundiosas vaguedades que se escucha en
torno al «desempleo tecnológico».

140
Las máquinas son instrumentos que aumentan la
producción por unidad de gasto.
Las máquinas sólo economiza mano de obra
contemplado en función de particular sector
productivo.
En cambio, cuando se examina la función de las
máquinas: desde el punto de vista del
consumidor; y en relación con el interés de la
colectividad; las máquinas multiplican la
productividad del esfuerzo humano.
Aumentan la cantidad de bienes disponibles y
permiten ampliar el consumo y disponer de más
tiempo libre. 141
Qué bienes serán consumidos

en cantidad mayor; y

hasta qué punto

la gente preferirá disponer

de más descanso

depende de los personales juicios de valor.

142
No cabe disponer de más y mejores
máquinas sí previamente no se ha
acumulado capital.
Ahorrar
(provocar un excedente de producción
sobre el consumo)
es condición necesaria de todo avance
tecnológico.

143
De nada sirve el dominar las oportunas
técnicas,
si no se dispone del capital necesario.
Los trabajadores de provincias conocen
perfectamente los métodos de producción;
no es, el bajo nivel de los salarios de esos
trabajadores lo que les impide adoptar los
métodos de producción;
el mal nace de su insuficiente
capitalización.
144
El ahorro capitalista conduce a la mejora y
aumento de las máquinas. Por lo general, dentro
del sistema económico, el ahorro, es siempre
ahorro capitalista.
El excedente de la producción sobre el consumo
se invierte directamente en la propia empresa
de la persona que ahorra o
se invierte indirectamente en empresas de
terceros mediante cuentas bancarias de
depósito, suscripción de acciones, bonos y
obligaciones o hipotecas.
145
A medida que la gente mantiene el
consumo por debajo de sus ingresos, va
creándose capital adicional que, tan pronto
como es acumulado, se destina a aumentar
los bienes que integran el mecanismo de
producción.
Aquel resultado “no puede ser desvirtuado
por sincrónico afán de mayor liquidez”.

146
La acumulación de capital adicional es
condición necesaria,

si se quiere disponer de más y mejores


herramientas; y

ese capital adicional se destina a la compra


de más y mejores máquinas.

147
La teoría de David Ricardo y la doctrina sindicalista
que deriva de esa teoría alteran el planteamiento.
La tendencia a elevar los salarios es el efecto del
avance tecnológico.
La actividad de mercado basada en el lucro ; se ve
obligada a utilizar los más eficientes métodos de
producción.
La insuficiencia de capital pone freno al
empresario en su constante afán por mejorar el
equipo industrial manejado.
Si se carece del capital indispensable es inútil
recurrir a aumento salarial para obtener el capital
indispensable. 148
Los salarios mínimos sólo influyen en el
empleo de la maquinaria;

desviando el capital adicional de un sector


a otro sector.

149
Supongamos que en un país, el sindicato de
estibadores obliga a los empresarios a pagar
salarios más elevados en comparación con los
salarios que pagan las restantes empresas del
país.
En ese supuesto, sucede que el más provechoso
empleo de capital adicional consista en instalar
artefactos mecánicos para la carga y descarga
de barcos.
Pero, ese capital adicional empleado sería,
sustraído de otros sectores industriales que sin la
imposición sindical lo hubieran utilizado de un
modo más beneficioso. 150
Ese aumento de salarios concedido a los
estibadores no provoca aumento en la total
producción,

sino, por el contrario,

provoca disminución en la total producción.

151
Manteniendo constante las restantes
circunstancias concurrentes,
sólo si se aumenta el capital;
aumentarán los salarios.
Cuando el poder público o los sindicatos
imponen salarios superiores a los salarios
que hubiera fijado un mercado laboral no
interferido,
la oferta de mano de obra excede la
demanda de mano de obra y surge el
desempleo institucional. 152
Los gobiernos tratan de corregir las
indeseadas consecuencias de su
Interferencia mediante “la política de pleno
empleo” e implantan :
el subsidio contra el desempleo ; el
arbitraje como medio de resolver los
conflictos laborales, la realización de obras
públicas, la expansión del crédito y la
inflación.
Esos remedios son peores que el propio
153
mal que pretenden curar.
El subsidio contra el desempleo no pone fin al
desempleo; le facilita medios para permanecer
desempleados.
Cuanto el subsidio se aproxima más al salario
que hubiera señalado el mercado ; en mayor
grado se reduce el incentivo de buscar nuevo
trabajo.
El subsidio, más que un método para eliminar el
desempleo es un medio para prolongar el
desempleo,
Las desastrosas repercusiones económicas que
provocan tales subvenciones son conocidas.
154
El arbitraje no es un adecuado sistema para
resolver las discrepancias en relación a
“determinar los salarios”.

155
Sí la decisión arbitral
coincide con el salario del mercado o
indica un salario inferior
al salario del mercado, tal decisión es
superflua.

156
En cambio, sí la decisión arbitral fija el
salario por encima del salario de mercado;
se provoca desempleo institucional.
Es irrelevante la motivación a la que recurre
el arbitro para justificar su fallo.

157
Lo que interesa es sí los salarios provocan
un exceso de oferta de mano de obra sobre
la demanda de mano de obra.
Es posible que exista gente que considere
acertado fijar los salarios por encima del
salario de mercado; que se condene a la
mayor parte de los trabajadores a
desempleo inacabable.
Nadie afirma que ello sea conveniente y
beneficioso para la sociedad.
158
Si el Presupuesto Público se financia con
impuestos o emitiendo deuda pública ;
la capacidad de gastar e invertir de los
ciudadanos se reduce en igual proporción
en que aumenta la capacidad de gastar e
invertir del tesoro público.
Por tal vía, no se crean puestos de trabajo
adicionales.

159
Cuando el Estado financia su Presupuesto Público
acudiendo a manipulaciones inflacionistas
(aumento de la circulación fiduciaria o mayor
expansión del crédito)
lo único que hace es provocar un alza general de
precios.
Si durante el proceso inflacionario ; el aumento de
los salarios nominales es superado por el
aumento de los precios nominales, cabe que se
reduzca el desempleo institucional e incluso que
desaparezca.
Pero ello es sólo por cuanto la cosa equivale a una
reducción de los salarios reales. 160
Se dice que la expansión del crédito podía acabar
con el desempleo ;
se dice que la «baja gradual y automática de los
salarios reales como consecuencia del alza de los
precios» no hallaría una resistencia tan vigorosa
en los trabajadores la tentativa de bajar los
salarios nominales.
El que tan sofisticado plan tenga efecto positivo
exige mantener a los trabajadores en un estado de
ignorancia y torpeza muy improbable.
En tanto los trabajadores consideren que los
salarios mínimos les benefician no consentirán que
se les defraude mediante simples maquinaciones.
161
Todas esas arbitrariedades de la supuesta
política de pleno empleo conducen al final a
instaurar un sistema económico intervencionista.
Como quiera que los miembros del tribunal
arbitral paritario, con representantes de
empresarios y trabajadores, nunca llegan a
ponerse de acuerdo en cuanto a los salarios que
deba presumirse justa, la decisión corresponde a
los vocales designados por el gobierno.
Así, el poder público queda adjudicado de
facultades para fijar los salarios.

162
Cuanto más abundan las obras públicas, cuanto
mayor número de obras públicas ponga en
marcha el Estado, con la finalidad de llenar el
vacío que provoca la «incapacidad de la empresa
privada para el logro del empleo total»; el ámbito
de la actividad de las personas va
progresivamente reduciéndose, con lo que el
dilema economía de mercado o intervencionismo
vuelve a surgir.
Por lo tanto, es impensable una política
permanente de salarios mínimos.

163
164
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166
167
168
3. La Política del Pleno Empleo

El Método inflacionista
es explicada de diversas maneras,
pero su contenido esencial es el mismo.

169
Sea la versión de la supuesta
insuficiencia de la oferta de dinero.
Mi negocio anda mal, dice el tendero,
porque mis clientes o posibles clientes no tienen
dinero suficiente para hacer
compras más grandes y con mayor frecuencia.
Hasta aquí el tendero tiene razón.
Pero cuando añade que lo que se necesita para
que su negocio sea más próspero es
aumentar la cantidad de dinero en circulación,
se equivoca.
170
Lo que desea el tendero es un aumento de la
cantidad de dinero que vaya a parar a los
bolsillos
de sus clientes y de sus posibles clientes,
en tanto que la cantidad de dinero en poder de
las demás personas permanezca constante.
Pide una clase de inflación en la que el dinero
adicional creado vaya primeramente a parar en
los bolsillos de sus clientes,
lo cual le permitirá obtener los beneficios de la
inflación.

171
Todo el que defiende la inflación lo hace
porque supone que se encontrará entre los
que se beneficiarán de que
los precios de los bienes que venden suban
antes y en mayor medida
que los precios de los bienes que compran.
Nadie quiere una inflación
que le ocasione pérdidas.

172
Esta falsa filosofía del tendero ya fue
refutada.
En la actualidad se ha vuelto a proponer
bajo el nombre de política de pleno
empleo y que es una de las medidas
políticas básicas de todos los gobiernos.
Las falacias contenidas en la doctrina del
pleno empleo ya han sido refutadas.

173
Los salarios
son un fenómeno del mercado,
son los precios que se paga por cierta cantidad
de trabajo de determinada calidad.
Si una persona no puede vender su trabajo
al precio que le gustaría cobrar por él,
tendrá que bajar el precio que pide por él,
pues de otro modo se queda sin empleo.

174
Si el gobierno o los sindicatos
fijan el salario
por encima del salario que fija el mercado de
trabajo que funciona sin trabas y
obligan a los empleadores a pagar ese salario
mínimo,
entonces una parte de quienes buscan empleo
quedarán sin empleo.

175
Este desempleo institucional
es el efecto de
los métodos que aplican los gobiernos.
Es el resultado
de las medidas falsamente etiquetadas de
favorables al empleo.

176
Sólo existe un camino eficaz
para elevar los salarios reales y
para mejorar el nivel de vida de los
trabajadores :
aumentar la cantidad de capital invertido
por trabajador.
Esto es lo que consigue la economía
cuando su funcionamiento no sufre
la injerencia del gobierno y los sindicatos.

177
No necesitamos investigar si los políticos
conocen o no estos hechos.
Los políticos son sinceros cuando creen
que han obtenido «beneficios sociales»
para el «pueblo» y
que el aumento del desempleo es uno de
los males inherentes a la economía de
mercado y
que no es efecto de las políticas que ellos
siguen.
178
Sea lo que fuere, es evidente que

el prestigio de los gobernantes de los


países

se halla ligado a la doctrina «progresista»


que por necesidad tienen que permanecer
adheridos a esa doctrina.

179
Si no quieren comprometer sus ambiciones
políticas, tienen que :

negar que su propia política tiende a


convertir el desempleo masivo en un
fenómeno permanente e

intentar cargar sobre la economía de


mercado la responsabilidad de los efectos
no deseados de sus políticas. 180
La característica de la doctrina del pleno empleo
es que no proporciona información sobre
la manera en que el mercado fija los salarios.
Para los “progresistas” está prohibido discutir
sobre el nivel de los salarios.
Cuando hablan del desempleo,
no se refieren a las tasas salariales.
En su opinión, el nivel de los salarios
no tienen nada que ver con el desempleo y
nunca se debe relacionar el nivel de los salarios
con el desempleo.
181
La doctrina progresista dice :
sí hay desempleo, el gobierno tiene que
aumentar la cantidad de dinero en
circulación hasta alcanzar el pleno empleo.

Dice que es un error llamar inflación al


aumento de la cantidad de dinero en
circulación realizado en estas condiciones.

Se trata de una «política de pleno empleo».


182
Todo aumento en la cantidad de dinero en
circulación origina una tendencia al alza de
precios y salarios.
Si, a pesar del alza de precios, los salarios no
suben o suben muy por debajo del alza de los
precios, bajará el número de el número de
personas que no tienen empleo a causa de esa
subida de los salarios.
Pero bajará, porque la configuración de precios y
salarios significa una caída de los salarios reales.

183
Para lograr este resultado no era necesario
dedicarse a aumentar la cantidad de dinero
en circulación.
Una reducción de los salarios mínimos que
el gobierno o los sindicatos “obligan a
observar”, hubiese producido el mismo
efecto, sin poner en movimiento al mismo
tiempo todos los demás efectos de la
inflación.

184
Cuando los países recurren a la inflación,
este aumento de precios no es
inmediatamente seguido por un aumento de
los salarios nominales fijados por los
gobiernos o los sindicatos,
lo cual equivale a una baja de los salarios
reales,
con la consiguiente reducción del número
de desempleados.
Pero eso es un fenómeno momentáneo.
185
La afirmación de que un movimiento
empresarial para reducir los salarios
nominales encontraría una mayor
oposición que reducir gradual y
automáticamente los salarios reales
provocada por la subida de precios,
quedó desmentido y superado por la
realidad.

186
La gente empezó a darse cuenta de los
engañosos artificios de la inflación.
Los problemas del poder adquisitivo del dinero y
de los números índice son temas importantes en
la negociación salarial de los sindicatos.
El argumento a favor de la inflación que se basa
en el pleno empleo ha quedado atrás de la
realidad en el momento en que se afirma como el
principio fundamental de una política económica
progresista.

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