Historia de Bélgica 1
Historia de Bélgica
La historia de Bélgica se divide tradicionalmente en dos grandes episodios. El primero de ellos es aquel que
comprende la historia del conjunto de territorios que formaron en el año 1830 el Estado de Bélgica propiamente
dicho (pues nunca fue independiente de un modo estable antes de este año). El segundo retoma la sucesión de
acontecimientos a partir de esta fecha clave, que supone el nacimiento de Bélgica en tanto que nación independiente
política y territorialmente hablando.
Generalidades
La historia de Bélgica está ligada a los otros Estados del Benelux. Poco a poco, los diversos Estados situados entre
las futuras Francia y Alemania habrían de fusionarse en un solo Estado por los Duques de Borgoña. Esta unificación
comenzó en 1384 y no finalizó sino hasta en 1443. Los territorios fueron llamados Países Bajos (llamados "Bélgica"
durante la dominación romana).
En el siglo XVI y como consecuencia de la Reforma Protestante, las provincias del norte proclamaron su
independencia. Desde entonces hay que distinguir entre:
• Los Países Bajos del Norte: Estado protestante e independiente; lo que más tarde sería Holanda.
• Los Países Bajos del Sur: Estado católico gobernado por soberanos extranjeros hasta 1789 (por la casa de los
Hasburgos: primero por los españoles, después por los austríacos). Entre 1789 y 1830, estos Países Bajos del Sur
fueron ocupados por los franceses y por los neerlandeses, antes de terminar siendo independientes como Estado
belga. Finalmente, en 1839, una parte de Bélgica formaría un nuevo Estado: el Gran Ducado de Luxemburgo.
La Edad Media
Después de las grandes invasiones del siglo
V, la región se convierte en el corazón del
primer reino franco, cuya capital es Tournai.
En los alrededores del año 500, Clovis I, rey
de los Francos, recibe el bautizo y abandona
Tournai para ir a París. El cristianismo
masivo debuta en el 630 con el apoyo de los
monjes celtas.
Los merovingios tuvieron una corta
duración y fueron sustituidos por la dinastía
carolingia . Después de que Carlos Martel se
opusiera a la invasión morisca desde España
(732 - Batalla de Poitiers), el rey
Carlomagno (nacido cerca de Lieja en
Herstal o Jupille ) ejerció su dominio sobre
Europa entre 919 y 1125.
una gran parte de Europa bajo su mandato y
fue coronado el " emperador del Sacro
Imperio Romano "por el Papa León III (800 en Roma).
Bajo el impulso de Carlomagno, el valle del Mosa adquiere el estatus de centro político y económico del Imperio
carolingio. Más tarde, dicho imperio sería dividido entre sus tres hijos mediante el Tratado de Verdún.
La Lotaringia, parte que le correspondió a Lotario (Lothar) en calidad de emperador era un ente artificial que incluía
los Países Bajos, zonas de Francia como Alsacia y Lorena, la Alemania al oeste del Rhin e Italia. Sobre el futuro
Historia de Bélgica 2
territorio de Bélgica se desarrollan espacios casi independientes como los condados fruto de la debilidad de este
estado, que desapareció en 870 al morir sin herederos Lotario. Bélgica, por el Tratado de Meersen, quedó dividida
entre Francia y Alemania, siendo el río Escalda la frontera. Ejemplos son el de Brabante, el de Limburgo el de
Luxemburgo, y el de Namur. También forma parte de este grupo el Principado de Lieja, y el condado de Flandes,
que en la práctica escapa a la autoridad del rey de Francia.
A partir del siglo X, las ciudades comienzan a desarrollarse, principalmente en el condado de Flandes. La industria
de la lana conoce un éxito crucial, y el comercio marítimo llega a su punto más próspero con la Liga Hanseática. La
región se convierte en uno de los motores de la economía europea, junto con Italia. La lana es importada de
Inglaterra, con la cual se tejen relaciones que tendrán gran imporancia una vez llegados los conflictos entre los
Capetos y la Casa de Plantagenet.
Las principales ciudades son entonces, en el oeste,Brujas, Gante, Ypres y Tournai, y en el país mosano, Huy, Namur,
Dinant y Lieja. Sin embargo la tendencia a la urbanización es muy débil: solamente la ciudad de Nivelles se puede
considerar urbana. Situadas en el interior del país, las otras ciudades del Brabante como Bruselas, Lovaina y
Malinas, habrán de esperar al siglo X para desarrollarse. En esta época, los afluentes del Escalda son navegables y el
tráfico comercial entre el Mosa y el Rin aumenta considerablemente.
Hasta en el año 1300, la pujanza económica de las ciudades es alimentada por una coyuntura favorable. No obstante,
esta expansión cesa en el siglo XIV a causa de numerosas crisis y epidemias de peste. La población se estanca y en
ciertos casos, disminuye. La mayoría de ciudades no volverá a alcanzar los niveles de población hasta la llegada del
siglo XIX.
A partir del final del siglo XIII, varias batallas tienen lugar entre el rey de Francia y las comunas de Flandes, estando
los condes en uno u otro lado según les convenía. El 18 de mayo de 1302, la guarnición francesa de Brujas es
masacrada durante la revuelta de los Maitines de Brujas y la hueste real es aniquilada el 11 de julio del mismo año
por las milicias comunales en la batalla de Courtrai, conocida también como La Batalla de las Espuelas de Oro. Esta
batalla es hoy considerada como el nacimiento de la nación flamenca, aunque la Región flamenca actual y el
condado de Flandes de la época no se correspondan más que parcialmente. Felipe IV de Francia obtendrá su
revancha en la batalla de Mons-en-Pévèle el 18 de agosto de 1304.
Historia de Bélgica 3
Los Países Bajos : 1384 - 1795
Los Países Bajos borgoñones
Después de la Guerra de los Cien Años, los
territorios de la futura Bélgica (con la
excepción del principado de Lieja) y los
Países Bajos actuales pasan a las manos de
los duques de Borgoña. Borgoña es
desmembrada después de la muerte de
Carlos el Temerario en 1477 y los Países
Bajos borgoñones son controlados por los
Habsburgo. Carlos V nace en el 1500 en
Gante, heredero al mismo tiempo de los
Habsburgo y del trono español. Él mismo se
considera como flamenco y borgoñés.
Cuando reparte sus dominios entre su
hermano y su hijo, las Diecisiete Provincias
de los Países Bajos pasan a ser dominio de
la España de Felipe II, y son desde entonces
llamadas Países Bajos españoles.
En el siglo XV,luego del enarenamiento del
Zwin, pero también por razones económicas
y políticas, Amberes sustituye a Brujas Mapa de los Países Bajos borgoñeses en 1477.
como principal puerto de tránsito de la
Europa occidental. Amberes se convierte entonces en una capital económica y financiera del noroeste europeo.
Los Países Bajos españoles
Bajo el mandato de Felipe II, los Países Bajos del Norte, convertidos al calvinismo, se rebelan y obtienen finalmente
su independencia con el nombre de Provincias Unidas. Los territorios que formarán más tarde Bélgica y algunas
provincias del Sur de los Países Bajos siguen siendo posesiones españolas tras numerosos disturbios y el exterminio
de los anabaptistas. (ver David Joris)
Estos disturbios privan a Amberes de su pujanza económica. La ciudad es abandonada por la mayoría de su
población, que huye hacia las Provincias Unidas o el Sacro Imperio Romano Germánico. Será algo más tarde cuando
Ámsterdam pase a ocupar su lugar.
A lo largo del siglo XVII las guerras entre Francia de un lado y España y las Provincias Unidas de otro, dibujan la
frontera actual entre Francia y Bélgica. Tras una serie de operaciones militares como la tercera batalla de Cassel en
Noordpeene en el año 1677, el tratado de Nimega otorga a los franceses la posesión de Cassel, de Bailleul e Ypres.
Esta última será devuelta al igual que Veurne y Tournai a través del tratado de Utrecht en 1713
Por este mismo tratado, la corona de España pasa a los Borbones con Felipe V de España, nieto de Luis XIV. Los
Países Bajos del Sur, en este momento bajo el control de la armada neerlandesa, vuelven al poder de los Habsburgo
de Austria y se convierten en los Países Bajos austriacos.
Historia de Bélgica 4
Los Países Bajos austriacos
Lode Wils en su "Histoire des nations
belges" (Historia de las naciones belgas)
presenta los Países bajos
españoles/austriacos como un estado federal
católico gobernado por monarcas
extranjeros. Este sentimiento de pertenencia
a un estado-nación conducirá a la
emergencia de una "Historiografía nacional
de los Países Bajos meridionales" y por lo
tanto a la Historia de los Belgas (Des
Roches en 1782, después Dewez en 1805 y
De Smet en 1822).
Este sentimiento "belga" se confirma en
1757 en Viena, cuando el Consejo supremo
de los Países Bajos es suprimido (aunque
por motivos no nacionales), y es sustituido Los Países Bajos austriacos en 1786.
por una "Oficina Belga" dentro de la
cancillería austriaca.
A menudo se recuerda que el término "belga" hace referencia a los Países Bajos del sur, excluyendo el Principado de
Lieja. Por lo tanto, en 1792, los patriotas de ese principado y los belgas refugiados en París se reúnen en un "Comité
de los Belgas y Liejenses Unidos" (bajo la dirección de Walckiers). Pero pronto los ciudadanos de Lieja terminarán
considerándose como belgas durante las sucesivas revoluciones.
El principado de Lieja : 985 - 1795
El territorio actual de Bélgica comprendía dos países: los Países Bajos del Sur y el principado de Lieja.
Las revoluciones: 1789 - 1830
La revolución de Lieja
Historia de Bélgica 5
La Revolución de Lieja es el periodo
comprendido entre los años 1789 y 1795, y
que conllevará la desaparición del
principado de Lieja tras ocho siglos de
existencia.
Según algunos historiadores, la revolución
se desarrolló cuando el príncipe-obispo
estaba ausente, desde su partida durante la
noche del 26 al 27 de agosto del 1789 hasta
su vuelta el 12 de febrero de 1791. De
acuerdo con esta interpretación, la
revolucíón liejense era la contrapartida de la
Revolución Brabanzona en los Países Bajos
austriacos, que fracasó.
Según otros, la Revolución de Lieja era el
Destrucción de la Catedral Notre-Dame-et-Saint-Lambert de Lieja
reflejo de la Revolución Francesa o incluso
una parte de ella. La Revolución en Francia
comenzó simultáneamente en 1789 y bajo este punto de vista la revolución en Lieja continuó después del regreso
temporal del príncipe; experimentó una segunda fase con la llegada de las tropas revolucionarias en 1792, y una
tercera en 1794 con el segundo retorno de los franceses. La revolución llegó a su fin en 1795 como consecuencia
directa de la desaparición del principado y de su incorporación a la República Francesa.
Durante esta fase, la revolución mostró episodios extremos, como por ejemplo el de la demolición de la catedral
Saint-Lambert; pero también prometedores: los diputados de la Convención liejense, que decidirán más tarde la
integración del Principado dentro de Francia, fueron elegidos en 1792 por sufragio universal [1]
Ver también : François-Charles de Velbruck & César-Constantin-François de Hoensbroeck
La revolución brabanzona
En 1789, las reformas políticas y religiosas que quiso imponer el emperador José II provocaron una insurrección.
Los Estados generales no reconocieron su autoridad. Este levantamiento fue acompañado por la desintegración del
ejército imperial tras la derrota en Turnhout el 24 octubre de 1789. Esta revolución brabranzona provocó el
nacimiento de ideas independentistas en diferentes « Estados », y la creación de la Confederación de los Estados
Belgas Unidos el 11 de enero de 1790. La discordia entre los partidos católico y liberal creó un clima inestable que
favoreció el retorno de las autoridades austriacas. Éstas restablecieron su autoridad en octubre del año siguiente.
En esta época, Louis de Potter, un periodista belga del Correo de los Países Bajos, estaba encarcelado en Lille como
consecuencia de sus escritos considerados anticlericales y republicanos. Durante varios años escribió desde su celda
numerosos escritos divulgados secretamente en las provincias belgas. El profesor Harsin, partícipe de la Revolución
brabanzona y profesor en la Universidad de Lieja, tuvo conciencia del advenimiento de la revolución flamenca e hizo
posible la puesta en libertad de Louis de Potter, delante de las narices de los austriacos.
Presionado por las poblaciones de Courtrai, Roubaix y de sus alrededores, Louis de Potter fue llevado entonces en
carruaje a Bruselas. Allí, cuenta Harsin que la población misma desató a los caballos y tiró desde Gante el carruaje.
Mientras era llevado a hombros por los revolucionarios y ovacionado como el verdadero jefe de la revolución belga,
Louis de Potter pronunció aquella fase que se convertiría en el emblema de los belgas: "La Unión hace la fuerza".
Louis de Potter no dejó de criticar el poder impuesto por terceros en las provincias belgas unidas. Fue en cierto modo
el inventor del "Movimiento liberal social" y fue nombrado a la cabeza de un gobierno provisional en calidad de
"primer ministro/presidente" belga. Cuando las naciones decidieron nombrar, con el apoyo de las "grandes familias",
Historia de Bélgica 6
una familia real reinante, Louis de Potter cayó en desgracia y partió al exilio en Italia, desprovisto de todo su poder
popular. Allí permaneció el resto de su vida.
[2]
Los Estados Unidos de Bélgica
Enlace externo: Tratado de unión de las Provincias belgas [3] (11 enero 1790) (en francés)
Después de esta primera revolución belga, un primer estado independiente sale a la luz. Su bandera consistía en tres
franjas horizontales roja, negra y amarilla. Esta bandera volverá a ser utilizada durante la revolución 1830.
El periodo francés
Ver también : la Guerra de los Campesinos
Enlace externo : Fusión de Bélgica y del
país de Lieja con Francia [4] (en francés)
En 1792, el principado de Lieja pide, a
través de sus patriotas refugiados en París y
en los Países Bajos del Sur, la liberación de
sus tropas luego de la Batalla de Jemmapes.
Los franceses organizan Bélgica bajo la
dirección de Louis-Ghislain de Bouteville
du Metz, que comienza un pillaje
sistemático del país, sobre todo para
conseguir financiación para la joven
república. Las provincias belgas son
reconquistadas temporalmente por Austria
en 1793 con la aprobación del pueblo belga,
exaltado por los excesos franceses.[5]
En 1794, los Estados belgas vuelven a
formar parte de la República francesa el 1 de
octubre de 1795 y el Principado de Lieja se El Primer Imperio Francés (1811).
convierte definitivamente en «belga» a
través de su incorporación en tres departamentos: (Ourthe, Meuse-Inférieure y Sambre-et-Meuse). Esta desaparición
será confirmada en 1801 por el Concordato entre Bonaparte y el Papa Pío VII.
Así pues, las reorganizaciones sistemáticas y organizadas por el Directorio se reanudan. Cuando Napoleón se
convierte en Cónsul, los « departamentos reunidos » de la futura Bélgica como también una pequeña parte de la
República Bátava son integradas en el imperio francés. Estos departamentos se correspondían aproximadamente a
los antiguos "estados" de los Países Bajos austriacos, si bien algunos de ellos fueron creados ex nihilo (al igual que
los de Limburgo y Ourthe, consecuencias del desmembramiento del ya inexistente Principado de Lieja).
Durante el periodo francés, la Valonia experimenta su propia revolución industrial y emerge como una de las
regiones más industrializadas de Europa. El resto de Bélgica, particularmente Flandes, está retrasada en este aspecto.
Bélgica adopta en este momento el conjunto de instituciones de la Revolución francesa: administración, Código
Napoleón, presión fiscal en beneficio del Estado, y justicia reformada entre otras. Sin embargo, el pueblo sufre,
sobre todo en el ámbito religioso y por culpa de la conscripción. Por lo tanto, en la actual provincia de Lieja, el 6%
de la población muere en los campos de batalla (6500 hombres). El uso de las lenguas locales como el flamenco es
reprimido y las publicaciones en dicha lengua son prohibidas por la instauración del decreto del 2 thermidor del año
II.
Historia de Bélgica 7
El periodo francés llega a su fin en 1815 con la derrota de Napoleón en Waterloo.
El periodo holandés
.
En el congreso de Viena de 1815, los tres grandes
vencedores se reparten Europa sin tener en cuenta las
ambiciones políticas locales. De este modo los
territorios de la futura Bélgica son unidos a los de los
Países Bajos para formar un país en el norte de
Francia. Al frente de este Reino Unido de los Países
Bajos estaba Guillermo I
El 18 de julio de 1815, el rey promulgó una
constitución en aras de la fusión de los dos Países
Bajos. En el norte, los Estados Generales aceptaron
por unanimidad. En el sur, dicha votación dependía de
1.603 notables belgas: 527 votaron "a favor" y 796
"en contra" (de los cuales 126 votos lo fueron por
motivos religiosos). El resultado fu, por lo tanto,
negativo con un 60% de los votos. Sin embargo, en el
escrutinio 280 abstenciones fueron consideradas "a
favor", así como los 126 votos "en contra" debidos a
cuestiones religiosas. El nuevo resultado fue entonces
de 933 "a favor" y 670 "en contra", de tal suerte que,
el 24 de agosto, el gobierno proclamó la aceptación de
la constitución con un 58% de votos.
El Reino Unido de los Países Bajos
Por lo tanto, la oposición a los "Holandeses" ya era
patente, de tal modo que, el 6 de marzo de 1814, más
de un año antes del nacimiento del Reino Unido, un agente británico ya anunciaba que en Bélgica "la casi totalidad
de las clases de la sociedad (...) rechaza de forma muy contundente Holanda y la Casa de Orange. [6]
En los hechos, la población asistió al restablecimiento de los Países Bajos anteriores a 1581, con la sola diferencia de
que ahora se trata de un Estado protestante. [7]
El primer antagonismo fue, lógicamente, religioso, y la situación fue inversa a la de 1581. Los 3,5 millones de belgas
de las provincias del sur eran católicos y se hallaban inmersos en un Estado dirigido por los 2 millones de
protestantes de las provincias del norte y por su rey. Además, se decretó la igualdad de religiones: el clérigo católico
se sentía entonces amenazado y sostenía la oposición en el campo. Dicha oposición estaba sobre todo acentuada en
Flandes, y dirigida por el obispo de Gante. De este modo, al igual que en 1581, la religión sería una causa directa de
la escisión de los Países Bajos.
El segundo antagonismo era económico: los liberales ya no tenían acceso al mercado francés, mientras que habían de
subyugarse al libre comercio con Inglaterra y su muy avanzada industria. Por otra parte, el gobierno favorecía las
inversiones en el norte y el rey llegaría incluso a frenar el desarrollo del puerto de Amberes para favorecer a los del
norte. [8] Por estas razones, en 1816 los embajadores de Austria, de Rusia y de Prusia habían perdido ya todo vestigio
de confianza en la unión de los dos Países Bajos. [9]
Paralelamente a estos dos problemas, el gobierno era cada vez más autoritario, sobre todo presionando a la libertad
de prensa (con acusaciones de alteración del orden público) y del clero católico. Éste, a su vez, conspiraba en contra
del dominio protestante. Esto provocó la radicalización de posiciones, que llevó a reclamar al Parlamento
Historia de Bélgica 8
responsabilidad ministerial y libertad de enseñanza.
Esta oposición católico-liberal sería predominantemente belga: los católicos del norte no tenían mayor influencia
(desde 1581) y pocos liberales del norte se unían, prefiriendo seguir fieles al rey. Esto puede explicarse por el
favoritismo pro holandés del reino (en las funciones pública y militar),[10] pero también por el hecho de que los
belgas eran mayoritarios. Hacerles demasiadas concesiones significaría darles las riendas del país, algo que ni el rey
ni la población del norte aceptarían. La fidelidad al rey siguió muy presente en los Países Bajos: no hubo cuestión
real a la belga ni siquiera bajo el reinado de Guillermo III.
La sublevación de los belgas se exacerbó y el elemento que lo propiciaría fue la segunda ola de revoluciones en
Europa (en 1830). La burguesía obtendría el poder en agosto de 1830 y sería sostenida, frente al soberano absolutista
extranjero, por todas las capas de la sociedad (desde la nobleza hasta los campesinos).[11]
Para concluir este periodo, convendría mencionar que así como hoy en día la división lingüística constituye un serio
problema para la integridad de Bélgica, por aquel entonces también lo era. Aunque el decreto real del 15 de
septiembre de 1819 establecía el neerlandés como lengua oficial (en las provincias neerlandófonas) en lo referente a
la justicia y la administración, las lenguas vernáculas no estaban protegidas (como el alemán en Luxemburgo).
Además, los valones no se sentían amenazadas, ya que Guillermo I, a pesar de ser rey de los Países Bajos, era
francófono (como la mayoría de la burguesía europea de la época).
La puesta en marcha de una política lingüística pro neerlandesa fue tan gradual, que en verdad continuaron los lazos
culturales entre Flandes y los Países Bajos.[11] La crisis propiamente dicha no aparecería hasta en 1829, cuando se
acusó al rey de imponer el uso del neerlandés por parte de las élites y la administración (justicia, policía...). Para
comprender mejor esta "rebeldía", menester sería decir que en estas fechas ni siquiera se podía redactar el testamento
en francés.
La revolución de 1830 y la independencia
El 25 de agosto de 1830, poco después de la
Revolución de Julio en Francia, Bruselas se
sublevó. Los disturbios se propagaron por
todo el país y el 27 de septiembre las tropas
gubernamentales de los Países Bajos
evacuaron la mayor parte de las provincias
del sur (sólo las ciudadelas de Amberes,
Maastricht y de Luxemburgo permanecieron
en manos de los ejércitos lealistas.
Desde el 25 de septiembre se formó un
gobierno provisional, que elaboró una
Constitución para Bélgica, optando por una
monarquía. La corona belga fue ofrecida en
Escena de las Jornadas de septiembre de 1830, en la Plaza del Ayuntamiento de
primer lugar a Luis de Orleáns, duque de
Bruselas (1835)
Nemours, hijo del rey Luis Felipe de
Francia, que la rechazó por prudencia y para
evitar conflictos diplomáticos. Durante un tiempo incluso se barajó la posibilidad de situar a Bélgica como estado
independiente dentro de una unión personal en torno al rey de los Países Bajos, pero finalmente fue rechazada por el
gobierno belga, sobre todo ante el recrudecimiento de los conflictos (el 27 de octubre el ejército holandés
bombardeaba la ciudad de Amberes).
Historia de Bélgica 9
Bélgica : 1830 - 1914
Un estado en formación
El 4 de octubre de 1830, un gobierno provisional proclamó la
independencia de Bélgica y el 3 de noviembre fue elegido el
Congreso nacional belga entre unos 30.000 electores. El 7 de
febrero de 1831 se aprobó la constitución del nuevo estado. La
mayoría de los electores procedían de la burguesía y el francés fue
elegido como único idioma oficial. La opinión general era que los
francófonos eran mayoría en Bélgica, pues el francés era, durante
esta época, la lengua de la élite y de la clase dominante que se
había apoderado del poder político. En Flandes, así como en
Valonia y Bruselas, el pueblo usaba sus lenguas regionales.
El 4 de noviembre de 1830 se inició una conferencia en Londres
sobre el futuro de Bélgica: finalmente las grandes potencias
decidieron reconocer la independencia de Bélgica el 20 de enero
de 1831. Se estableció una monarquía y el trono fue entregado por
defecto al príncipe alemán Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Gotha
(tío de la reina Victoria de Gran Bretaña), que se convirtió en
Reivindicaciones territoriales de Bélgica (en un cartel
de 1919) Leopoldo I de Bélgica el 21 de julio de 1831. Bélgica declaró su
neutralidad en la política internacional.
Historia de las fronteras
Ver el artículo detallado en Histoire des frontières de la Belgique.
Las fronteras de Bélgica no fueron definitivamente fijadas hasta 1839 con la escisión de Limburgo (provincia creada
en 1795 sobre el territorio del Principado de Lieja) y la independencia de Luxemburgo como Gran Ducado (hasta el
momento todo Luxemburgo formaba parte de Bélgica, salvo la propia ciudad de Luxemburgo).
La Revolución industrial
En el siglo XIX, disponiendo de carbón y de hierro, Bélgica inició su Revolución industrial y durante un tiempo fue
la segunda potencia industrial del mundo, tras Inglaterra. El centro de poder industrial del país se encontraba en
Valonia, donde ya existía una antigua tradición de extracción y metalurgia del hierro y del carbón. El país también se
convirtió en el segundo productor mundial de acero y carbón.
Historia de Bélgica 10
El imperio colonial
El rey Leopoldo II, hijo de Leopoldo I y rey
desde 1865 dirigió a título privado la
colonización del Estado Libre del Congo
con el objetivo de obtener una colonia
prestigiosa para Bélgica. El territorio de la
actual República Democrática del Congo
(Congo-Kinshasa, antiguo Zaire), se
convirtió en su dominio personal y no la
cedió al gobierno de Bélgica hasta 1908 ante
la presión de la opinión pública
internacional por los crueles abusos
cometidos sobre la población indígena.
La explotación de las riquezas del Congo
fue confiada a los agentes y burócratas
belgas instalados en el territorio y a varias
empresas concesionarias, cuyas exacciones
y crímenes contra la población congoleña se
volvieron tristemente célebres. Para obtener
caucho, rubíes, diamantes, oro y marfil en
Estado libre del Congo, posesión personal del rey Leopoldo II.
grandes cantidades, los indígenas fueron
sometidos a trabajos forzados y a un
régimen de terror en el que se masacraron aldeas enteras. Aunque se desconoce un número objetivo de víctimas se
han hecho varias estimaciones (como en el libro "Los Fantasmas del rey Leopoldo", de Jean Stengers, y "Congo:
mitos, realidades, historia" de Duculot y Gembloux). Las estimaciones abarcan tanto las víctimas directas de las
masacres como las que fueron producidas por la desestabilización de la agricultura, la huida de la población. Las
estimaciones varían entre 6 y 10 millones de personas.
En 1908, ante la presión internacional, el gobierno de Bélgica asumió la administración del Congo. La constitución
belga prohibía al gobierno invertir dinero estatal en sus colonias. Todas las inversiones debían ser financiadas por
fondos privados o por la propia colonia. En 75 años Bélgica convirtió a la colonia del Congo en un gigante agrícola y
minero fuente de materias primas y divisas. Sin embargo, la inmensa mayoría de la población congoleña quedó
excluida del crecimiento económico. Los salarios de la población eran ínfimos, el sistema de formación tradicional
fue sustituido por escuelas primarias. La forma de organizar la coexistencia de negros y blancos de hecho confirmó
la segregación racial, aunque de forma menos rigurosa que el "apartheid" de Sudáfrica, y sin ser sostenida por una
ideología claramente vinculada al racismo. Se alzaron vivas críticas, sobre todo desde el ámbito cristiano, contra el
sistema colonial, notablemente en "La Revue nouvelle". Varias figuras blancas y negras son las que fomentan los
gestos a favor de la independencia del Congo, entre los aue convendría destacar el "Manifeste de Conscience
africaine" (Manifiesto de la Conciencia africana), dirigido por el cardenal Joseph-Albert Malula.
Por lo que se refiere a Bélgica, durante mucho tiempo se llevó a cabo una política y propaganda paternalista sobre la
colonia del Congo, reflejada en obras como "Tintín en el Congo", que glorificaba la "misión civilizadora" de
Bélgica. Esta visión paternalista estaba muy extendida por toda Europa, sobre todo en la década de 1930.
Historia de Bélgica 11
Bélgica : 1914 - 1945
La Primera Guerra Mundial
En 1914, en aplicación del plan Schlieffen,
Alemania, que se encontraba en guerra
contra Francia, invadió Bélgica para atacar a
los ejércitos franceses desde el norte. La
violación de la neutralidad belga provocó la
entrada en guerra del Reino Unido.
Contrariamente a lo que se esperaban los
militares alemanes, la resistencia del ejército
belga resultó fuerte. De hecho, en algunos
momentos de los primeros días de la
invasión, el ejército alemán se vio obligado
a retroceder, reduciendo la rapidez
establecida previamente en el plan
Schlieffen. Se necesitaron quince días y un
ejército de 100.000 hombres para reducir las
fortificaciones de Lieja. El ejército belga,
liderado por el rey Alberto I, finalmente se
vio obligado a retirarse, aunque contraatacó
en Amberes en septiembre. La imprevista
Mapa del cinturón fortificado de Lieja.
resistencia de los belgas entorpeció los
planes de los alemanes, cuyo objetivo era
atravesar en apenas unos días el territorio
belga para atacar Francia, que de esta forma
ganó un tiempo valioso para movilizar sus
tropas. En su avance entre agosto y
septiembre, los alemanes causaron
numerosos destrozos y atrocidades en
territorio belga.
Sin embargo, a pesar de la resistencia,
Bélgica terminó completamente ocupada
durante toda la guerra. El gobierno belga se
exilió y refugió en Sainte-Adresse, en Le
Havre. A instancias del gobierno belga, el
ejército colonial del Congo declaró la guerra
a Alemania y atacó las colonias alemanas de
Camerún y África Oriental con la ayuda de
Árbol genealógico de los reyes de los belgas. los colonos franceses, británicos y
portugueses. Después de la guerra, Bélgica
obtuvo de la Sociedad de Naciones la tutela sobre Ruanda y Burundi.
Durante el período de entreguerras (1918-1939), Bélgica, como el resto de Europa, sufrió los efectos de la Gran
Depresión económica.
Historia de Bélgica 12
La Segunda Guerra Mundial
En 1940, Bélgica fue nuevamente ocupada por Alemania. Después de librar un combate, a menudo considerado
como una resistencia desesperada contra un enemigo muy superior, durante 18 días, en la batalla de Lys, donde
pereció aproximadamente la mitad del ejército belga, el rey Leopoldo III decidió capitular, contra el parecer del
gobierno belga exiliado en Londres. Muchos consideraron esta decisión del monarca belga como una traición,
mientras que otros lo vieron como un gesto de solidaridad con los soldados capturados por los invasores. El rey
permaneció en Bélgica como prisionero de guerra, negándose a ejercer funciones oficiales, incluso habiéndosele
ofrecida por Adolf Hitler una posición en el nuevo régimen a finales de 1940.
El rey Leopoldo III estuvo en contacto con los secretarios generales y burócratas del gobierno de ocupación, que
mantuvo en marcha la maquinaria administrativa del país en el ámbito del orden legal, el abastecimiento, economía,
asuntos internos. En 1941 se desposó en secreto con Lilian Baels, un matrimonio sin validez jurídica por la ley belga,
y una decisión que fue mal recibida por los belgas.
También provocó malestar en el país el hecho de que la mayoría de los prisioneros belgas valones permanecieron
encarcelados hasta el fin de la guerra, mientras que casi todos los prisioneros belgas flamencos fueron liberados tras
la capitulación del monarca. La monarquía perdió popularidad en Valonia y en Bruselas, mientras que el VNV
(nacionalistas flamencos próximos al fascismo), aumentaron su fuerza en Flandes. La colaboración belga con los
nazis estuvo marcada por la división entre valones y flamencos. La SS formó una división en Valonia, pero la mayor
parte de la colaboración política e intelectual se concentró en Flandes, mientras que en Valonia la resistencia belga
concentraba sus fuerzas, realizando varias acciones de sabotaje industrial contra objetivos estratégicos.
En Flandes varios elementos del nacionalismo flamenco vieron en la colaboración una herramienta para avanzar en
sus objetivos políticos. Por otra parte la configuración del nacionalismo conservador flamenco se encontraba más
próximo ideológicamente al nacionalsocialismo alemán. Fue por esta razón que los alemanes se atrajeron a los
nacionalistas flamencos con medidas como la liberación de los prisioneros de Flandes.
Por lo que se refiere a las colonias belgas, durante la Segunda Guerra Mundial el Congo se desligó por completo del
gobierno de ocupación y proporcionó materias primas y recursos materiales a los Aliados, y en concreto el uranio
con el que se construyeron las bombas atómicas que pondrían fin a la Segunda Guerra Mundial.
Bélgica: después de 1945
Papel europeo e internacional
Después de la Segunda Guerra Mundial, Bélgica se convirtió en uno de los miembros fundadores de la OTAN, la
Comunidad Económica Europea y la Unión Europea.
La monarquía Belga
Debido al papel impopular del rey Leopoldo III durante la Segunda Guerra Mundial y varias manifestaciones en su
contra, en 1950 se celebró un referéndum sobre la monarquía, y por un estrecho margen, el rey Leopoldo fue
aceptado como monarca. No obstante, la mayoría de los valones se pronunciaron en contra y su regreso fue mal
aceptado provocando varios disturbios en Valonia. Finalmente Leopoldo III decidió abdicar en favor de su hijo
Balduino I, lo que permitió la continuación de la monarquía belga y un regreso a la calma, pero la cuestión
monárquica marcó definitivamente una ruptura entre las fuerzas políticas belgas.
Historia de Bélgica 13
La independencia del Congo
Después de varios años de efervescencia nacionalista tras la Segunda Guerra Mundial el 4 de enero de 1959 el
gobierno belga anunció reconocer la independencia del Congo y decidió fijar la fecha del 30 de junio de 1960 para la
independencia tras una mesa de negociaciones en Bruselas. Los partidos más anticoloniales ganaron las elecciones
legislativas y presidenciales. Joseph Kasa-Vubu fue elegido presidente y Patrice Lumumba Primer Ministro. El 30 de
junio de 1960, la colonia belga accedió a la independencia tras seis meses de preparativos.
El nuevo país sufrió varios disturbios internos, y Bélgica intervino para asegurarse de que no se produjera una
nacionalización de los recursos naturales, apoyando la secesión de las dos provincias mineras de Katanga y Kasai del
Sur. Joseph-Désiré Mobutu se apoderó del poder en el Congo, y ordenó el encarcelamiento de Lumumba, que fue
asesinado en la cárcel con la complicidad de los servicios secretos belgas. A partir de 1980 la corrupción y mala
gestión del régimen de Mobutu arrojaron al Congo en la miseria y la guerra civil. Después de 2005, Bélgica se
esforzó por ayudar a la nueva República Democrática del Congo en su marcha hacia una verdadera democracia.
Evolución económica
En Bélgica las décadas de 1960 y 1970 destacaron por un cambio en el flujo económico. Flandes se desarrolló poco a
poco, convirtiéndose en la región más productiva y próspera del país, en detrimento de Valonia, afectada por
sucesivas crisis industriales. Durante este período el inglés comenzó a sustituir al francés como primera lengua
extranjera en Francia.
La crisis de Valonia, entre sus diversas causas, se debió al desinterés del sector privado por invertir en la región, el
radicalismo sindical y la debilidad de los poderes públicos para salir de la crisis.
Federalismo y tensiones comunitarias
Debido a la presión conjunta de los
nacionalistas flamencos y de los
regionalistas valones, Bélgica evolucionó
progresivamente hacia un estado cada vez
más federalista. Las reformas institucionales
convirtieron el antiguo estado unitario en
una estructura cada vez más centralizada de
carácter federal, e incluso confederal. Las
leyes lingüísticas de 1963 definieron el
ámbito y el uso de las tres lenguas oficiales
del país (francés, flamenco, alemán),
estableciendo un sistema lingüístico muy
complejo y estricto. La constitución de 1994
introdujo algunas reformas en el estado
federal y en 2004 los nacionalistas
flamencos expresaron su deseo de modificar Las 4 comunidades lingüísticas de Bélgica.
la constitución para crear un estado
confederal que permitiera la secesión de Flandes llegado el momento.
Historia de Bélgica 14
Muerte de Balduino I de Bélgica
El 31 de julio de 1993, se produjo la muerte del rey Balduino I en Motril, en el sur de España. Todo el país sufrió
ante la muerte del popular monarca y miles de personas desfilaron por el palacio de Bruselas para despedir al
monarca. A sus funerales acudieron numerosos jefes de estado y de gobierno, así como miembros de la familia
Sajonia-Coburgo-Gotha. Por primera vez la reina Isabel II de Inglaterra y el emperador Akihito de Japón acudieron a
unos funerales en el extranjero.
Tras la muerte del rey Balduino I, su hermano se convirtió en rey de los Belgas con el nombre de Alberto II. Su
esposa se convirtió en la reina Paola. Actualmente tienen tres hijos: el príncipe Felipe, la princesa Astrid y el
príncipe Lorenzo. Aunque el rey Alberto II ha conservado los mismos valores que su predecesor, ha modernizado
considerablemente la imagen de la monarquía belga, considerada muy austera durante el reinado de Balduino y
Fabiola. Asimismo, con sus hijos y nietos le ha proporcionado un toque más familiar.
Referencias
[1] Voir par exemple le site de la bibliothèque publique de Liège (http:/ / bib. chiroux-croisiers. liege. be/ Ourtel/ page/ interventionfrancaise.
htm)
[2] In "Historia de Bélgica de 1830 a nuestros días", Prof. Harsin
[3] http:/ / www. 1789-1815. com/ traite_belgique. htm
[4] http:/ / www. 1789-1815. com/ belgique_1795. htm
[5] Lode Wils, Histoire des nations belges (Historia de las naciones belgas), capítulo VI.
[6] N. Van Sas, Onze natuurlijkste bondgenoot. Nederland, Engeland en Europa, 1813-1831, p. 35-55, Groningen, 1985
[7] Lode Wils, Histoire des nations belges (Historia de las naciones belgas), p. 134, Labor, 2005
[8] J.L. Van Zanden, A. Van Riel, Nederland, 1780-1914. Staat, instituties en economische ontwikkeling, Amsterdam, 2000.
[9] Lode Wils, Histoire des nations belges (Historia de las naciones belgas), p. 141, Labor, 2005
[10] Aún después de la formación de Bélgica como Estado independiente, el 70% de los funcionarios neerlandeses eran originarios de las 2
Holandas. Van IJsselmuiden, Binnenlandse zaken en het ontstann van de moderne bureaucratie in Nederland 1813-1840, Kampen, 1988.
[11] Lode Wils, op cit.
Enlaces externos
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