TEMA 9: EL HORIZONTE TARDÍO EN EL ÁREA ANDINA: LOS INCAS Y EL TAHUANTINSUYU
El imperio Incaico o Tahuantinsuyo (cuatro partes en quechua) abarcó los actuales Ecuador,
Perú Bolivia, noroeste de la Argentina y norte y centro de Chile, expandiendo desde Quito en
Ecuador hasta el actual Santiago de Chile y Tucumán en la actual Argentina. Se trata de un
imperio centralizado cuy capital en los andes peruano estaba centralizado en Cuzco (el ombligo
del mundo). Tiene, al igual que el resto del mundo andino costa, totalmente privada de lluvias,
ya que la corriente de Humboldt en dirección sur norte hace el mar más frio que la tierra,
prestando a las brisas marinas la humedad, pero también por el cordón montañoso andino, que
impide que las brisas húmedas del Amazonas llegue a la costa. Esta costa es un desierto que
alterna con valles transversales atravesado por corrientes de agua o torrentes descendientes de
las cordilleras y en los que se usaba el guano como fertilizante, siendo el lugar donde se situaron
las culturas andinas más antiguas, como los moche o los nazca.
En segundo lugar, se halla la sierra, entre los 1500 y 4000 m de altitud y que constituye la zona
de surgimiento de la cultura andina, dada la localización de Cuzco. Por último, se halla la selva,
que se ubicad en la vertiente oriental de los Andes y constituía la tercera frontera natural del
ultimo estado prehispánico andino anterior a la llegada de los españoles en el siglo XVI, que
constituyeron en estas tierras el virreinato del Perú tras la llegada de Pizarro y sus tropas a esta
zona.
Las fuentes de los incas son variadas y comenzamos por el hecho de que hay que señalar que no
tuvieron escritura como tal, por lo que hay una importancia de la tradición oral, impartido en
unas escuelas donde se instruía a los jóvenes en la nemotecnia para recordar las historias
destinadas a ser recordadas: historia oficialista, mientras que el resto se sometía a una damnatio
memoriae. Hay un sistema de transmisión de datos de contabilidad a través de quipus, una pieza
hechas con lana de auquénidos de diferentes colores que transmisión diversas informaciones de
contabilidad y de los cuales se han interpretado varios de ellos. El inca era un pueblo amante de
las tradiciones y se mostraban reacios a abandonar los lugares donde habían enterado a sus
difuntos, amaban los mitos y las leyendas y tenían diferentes métodos de transmisión del
conocimiento: oral y quipus. Luego también tendrá otro sistema a través de pinturas en las telas
que se comentarán posteriormente. Los encargados de transmitir el conocimiento contenido en
estos quipus y la historia oficial eran los quipucamayoc. Se conservan muchas ilustraciones
procedentes de la obra de Guamán Poma de Ayala y estos excluían de la obra a los malos
gobernantes del Imperio incaico que vulneraban las leyes y el honor, dando lugar así a una
historia áulica del pueblo inca, que hizo lo posible para olvidar todo su pasado preincaico. Estas
historias se contaban con motivo de todas las ceremonias religiosas e incluso se representaba
ensalzando a la casta dominante. El Inca Garcilaso de la Vega heredó este sistema en sus obras.
La memoria de los incas era de unos 400 años de historia aproximadamente y dos dinastías y la
historia fue un sacerdocio que era invertido de una gran autoridad moral. De esta manera,
tenemos diferentes fuentes:
- Fuentes indígenas: quipus
- Historia oral que recogen los españoles recogen en sus primeras crónicas
En la investigación incaica se plantean dos serias preguntas: una relacionada con el mundo
andino de recordar los hechos dignos de ser recordados y el criterio de los españoles para
seleccionar la información que les interesaba en sus obras, sin saber en muchos casos lo que
estaban viendo; por lo que no es sencillo a priori profundizar en su historia. La suma de la
tradición prehispánica y la hispánica se refleja en que toda la información escrita a partir del
siglo XVI nos da un reflejo bastante nítido de cómo era esa sociedad 400 años antes de la
conquista del Imperio Inca.
Destacan en las crónicas españolas las obras de Cieza de León, que participó en la conquista;
Juan de Betanzos y el Inca Garcilaso de la Vega, que fue hijo de una princesa inca y un
conquistador español, siendo el único que es capaz de entender mejor el universo andino ante
los anteriores que son plenamente españoles. En general, todos estos historiadores tuvieron
problemas a la hora de comprender el universo andino y hay una distorsión por la mentalidad
judeo cristiana a la hora de comprender lo que están viendo. Además, hay entremezclados unos
intereses políticos con el objetivo de justificar la conquista de la zona, centrándose en los
aspectos más negativos de los incas. Esto tiene una serie de consecuencias reseñables para el
estudio de esta cultura: imprecisión cronológica e histórica, así como una confusión entre mito y
realidad y la incomprensión de los mecanismos internos de la cultura inca (e.g. dualidad).
Dentro de los historiadores nativos vamos a destacar a Felipe Guamán Poma de AYALA (1556
– 1644), un cornista andino descendiente de dos miembros pertenecientes a la nobleza incaica y
que escribió la obra El primer coronica y buen gobierno del Perú., ilustrado con numerosas
imágenes de referencia para comprender el mundo andino. Por otro lado, hemos de destacar al
Inca Garcilaso de la Vega (1539 – 1616), conocido como el “primer mestizo bilógico y
espiritual de América”, “príncipe de los escritores del Nuevo Mundo”. Era un hijo de un
conquistador español, el capitán Sebastián Garcilaso de la Vega, de la nobleza extremeña y de la
princesa inca Isabel Chimpu Ocllo, nieta de Tupac Inca Yupanqui y sobrina del Inca Huayna
Cápac. Tiene una obra sobre la conquista de Perú y de la historia de la Inca, empelando las
mismas técnicas de la historia inca previa a la conquista sobre una historia áulica, ocultando
rasgos sobre su familia.
Dentro de la periodización inca, distinguimos varias épocas: los orígenes míticos, antecedentes
históricos, formación del Tahuantinsuyo y la consolidación, expansión y decadencia.
En los orígenes de los incas hay que decir que la llegada de los grupos humanos capitaneados
por Manco Cápac y Mama Ocllo marca el fin de un largo proceso de búsqueda de tierras
apropiadas para la agricultura y la trashumancia. Ambos salieron del lago Titicaca como una
pareja divina y se dirigieron al inca en busca del valle escogida, de acuerdo con el relato de
Garcilaso de la Vega. Al legar a un cero donde posteriormente se ubicaría Cuzco, la vara
entregado por el dios Viracocha a Manco Cápac se hundió en el suelo, una señal esperada donde
fundaron la capital del futuro estado. Con ellos vinieron el orden, la cultura y las artes y era el
sol el que alumbraba el calor y el poder a los hijos que habían iniciado esta búsqueda de un
lugar mejor.
Otra versión es la historia de los hermanos Ayar, nacidos de una cueva cercana al lago Titicaca
llamada Pacaritambo, con tres ventanas de las que saldrían las tres familias fundadoras y de esa
forma llegarían también al Cuzco.
Es importante decir, aparte del ámbito mítico, que la trashumancia de los incas no fue la de
bandas primitivas de pastores y cazadores, sino la de pueblos agrícolas que ocuparon
sobremanera las tierras donde se asentó este imperio con origen en el altiplano boliviano.
Hablaban la lengua “runa simi” (lengua del hombre), pero adoptaron el quechua como lengua
del Imperio.
Evolución política del Tahuantinsuyo
Como antecedentes históricos de la evolución histórica del Tahuantinsuyo hay que tener en
cuenta el colapso de la civilización de Tiahuanaco, que en torno al año 1000 da como resultado
la aparición en la zona del altiplano y sierra de diferentes culturas concentradas en torno al lago
Titicaca y que constituyen los antecedentes históricos inmediatos del Imperio inca en torno al
1200 con el inca fundador mítico Manco Cápac. Tras su migración a la sierra, ellos reinventan y
construyen su propia historia a través de la damnatio memoriae y de la utilización de esa
historia oficial que únicamente salva para la posteridad los eventos dignos de ser contados
durante el gobierno de los distintos incas, condenado aquellos aspectos dignos de no ser
contados. También heredan y adaptan rasgos culturales de otras culturas preincaicas, motivo por
el cual afirmamos que es una cultura de síntesis.
La formación del Tahuantinsuyo abarca desde el 1200 hasta el siglo XIV y después de su
formación, llegará a su esplendor siglo XV (1440 aprox.) y las décadas centrales del siglo XVI.
El mosaico de culturas y etnias que compone el Tahuantinsuyo es inmenso, como el pueblo
chimú de sierra, que es una cultura con capital en Chan Chan (actual departamento peruano de
Trujillo) conquistada por los incas.
La tradición oral sobre la dinastía inca reinante habla de trece incas, siendo el primero de ellos
Manco Cápac en torno a 1200, pero el primer gobernante del que se tiene constancia histórica es
el octavo, Viracocha Inca, que gobernó en el siglo XV precedido de otros gobernantes que se
hallan entre la historia y la leyenda. Hasta el siglo XV estaban liderados por sinchis o guerreros
y hay una constante reelaboración de la historia donde el cuto a los antepasados domo elemento
de transformación y tradición es muy importante. En el reinado de Viracocha Inca se producen
las primeras conquistas permanentes y se abandona la figura del guerrero dirigente para pasar a
convertirse en un soberano con todas sus atribuciones y atributos y se inicia posteriormente el
culto a Inti, como dios creador, patrón nacional y fundador de la dinastía, muy venerado por su
asociación con el astro rey. Otro concepto para destacar dentro de la evolución del
Tahuantinsuyo es la diarquía o dualidad en el mando: dentro de la evolución política hay dos
elementos significativos: las panacas y el fenómeno de la dualidad en el mando, que es un
fenómeno propio del área Nadina conocido por los españoles ante su llegada al territorio inca y
a pesar de que lo describen de forma muy general, no son capaces de desentrañar este concepto.
Es necesario analizar la dualidad del gobierno en cada curacazgo (dirigentes) y mostrar las
múltiples evidencias sobre el particular. Esta información está presente en las crónicas de
manera poco explicita apero es confirmada en varios documentos de archivo, prestándoles muy
poca atención al estar diluido en varios documentos administrativos españoles.
En el Tahuantinsuyo cada curacazgo se dividía en dos mitades que se correspondían a la visión
indígena de Hanan y Hurín (arriba y abajo, izquierda y derecha). Cada una de estas mitades era
gobernada por un curaca y uno de ellos siempre se hallaban subordinado a otro, aunque esta
dependencia podía llegar a variar (más importante la mitad de arriba como en Cuzco; o puede
ser más importante la mitad inferior, como es el caso del sur del área andina).
Los problemas sucesivos con Viracocha (1380 – 1438) fueron muy severos y marcan el
comienzo dentro de la tradición del sistema de gobierno que es la sucesión conflictiva del inca
reinante, pues no le sucedía necesariamente el primogénito del Inca reinante, sino cualquier
familiar del gobernante que a ojos de la nobleza, consejeros fuera capaz de gobernar y es
habitual encontrar guerras civiles a la muerte de los Incas entre los principales aspirantes del
trono, siendo un factor de debilidad que aprovechó Pizarro para conquistar el Imperio Inca tras
el asesinato de Huayna Capa, muerto en 1525, al que sucedió una pugna entre Huáscar y
Atahualpa.
Pachacútec Inca Yupanqui (1438 – 1471) fue el verdadero fundador del Tahuantinsuyo, pues
bajo su poder se reelaboran las tradiciones andinas. Se introduce y se reforma el sistema de
herencias, se establecen las tierras del Inca para abastecerle, se consolida el culto a los muertos
y las momias de los gobernantes y se lleva a cabo la extensión del Imperio hacia la franja
costera norte del actual Perú, incorporándola a su Imperio.
Esquema de división del Imperio Inca en cuatro direcciones articulados en torno a Cuzco, lugar
del que parten todas las rutas andinas y que da lugar a cuatro suyus o virreinatos: Antisuyu
(zona de la selva amazónica), Chinchaysuyu (actúa Perú y norte del Perú), Cuntisuyu (región
desértica costera que va desde el norte de Chile hasta el norte de Ecuador) y Collasuyu (actual
Bolivia y noreste de Argentina). Cada uno de los suyus estaban gobernado por un apu o virrey
que constituía el alter ego del Emperador y cada uno de estos suyus se dividan en provincias
gobernadas por los turicuc, dependientes del apu y ambos pertenecen a la burocracia imperial y
estaban unidos por lazos de parentesco a la familia del emperador, Las provincias estaban
constituidas por jefaturas como resultados de la fusión de 10 ayllus, siendo la máxima autoridad
el ayllu o curaca más importante de los diez en cada provincia, siendo el inca el que se hallaba
en la cúspide de esa pirámide social administrativa y burocrática de una sociedad
completamente estratificada.
- Cuadro cuzqueño del siglo XVII con representaciones idealizadas de los incas reinante y su
relación con las panacas o miembros de la familia imperial que estaban presentes y vivían
en la ciudad e Cuzco.
La administración imperial era un sistema de gobierno basado en el poder absoluto, en el
respeto a las tradiciones locales siempre y cuando se sometiesen de manera más o menos
voluntaria a los incas, la incorporación de elementos de la cultura chimú, la presencia de un
consejo de cuatro apus que gobernaban cuatro suyus, los curacas, turicuc y burocracia y la
importancia de los quipucamayoc
En este sentido, también es importante hablar al respecto de la administración del Imperio sobre
las panacas reales, formadas por los descendientes de ambos sexos de un inca reinante y excluía
al que asumía el poder. La panaca tenía la obligación de conservar la momia del soberano
fallecido y guardar el recuerdo de su vida y hazañas a través de quipus, pinturas, cantos …
transmitiéndose de generación en generación. A la llegada de los españoles, las panacas más
importantes fueron las de la ultimo incas que tenían más tierras, de tiempos de la expansión de
Pachacútec Inca Yupanqui. La particularidad de las panacas es que la momia a la muerte del
Inca sigue disfrutando de todos los bienes de los que disponía en vida, así como la familia a la
que se hallaba vinculada por lazos de sangre. Cada inca al morir se constituía la panaca en su
memoria junto a la tradición que se encargaría de guardar su legado y memoria y de la que se
excluía el inca reinante, que formaría su propia panaca. Esta formaba parte al igual que los
ayllus, la elite y la aristocracia cuzqueña y la presencia de paracas en Cuzco a veces se convertía
en un elemento desestabilizador, porque los incas fallecido a través de oráculos seguían
aconsejando al emperador reinante en sus acciones de gobierno, si bien contribuyeron en un
principio al desarrollo del Tahuantinsuyo. Este factor desestabilizador lo aprovecho Pizarro para
tomar el Imperio inca.
Administración del Imperio: La población del Imperio estaba muy bien organizada. Hay un
sistema numérico con objetivos fiscales y militares, Cada suyu se divide en 10000 ayllus
aproximadamente, unos más importantes que otros y hay una progresiva división decimal de
esta población siendo la unidad básica 100 tributarios.
Después hay un fuerte concepto de territorialidad y, en función de los grupos étnicos que
conforma los pueblos dominados por el Tahuantinsuyo. Y son territorios no continuos en
muchas ocasiones con ámbitos climáticos diferentes, lo que hemos denominado control vertical
de nichos ecológicos, designado por el historiador John Murra.
Para controlar y comunicar un territorio tan vasto, se necesitaba un sistema de caminería tan
perfecto como el que crearon los incas, que atravesaron todas las partes del Imperio,
destacándose una que discurre de forma paralela a la costa y otra que en el interior de la selva
con sus respectivos ramales. Una noticia podía recorrer en una sola semana 2000 km,
adaptándose sus caminantes al terreno, lo cual entrañaba una gran dificultad. Cada cierto
número de km existían tambos o lugares de descanso que existían a modo de casas de postas o
paraderos en los que había chasquis, los individuos que transmitían de forma oral las noticias,
algo para lo que se necesitaba una gran capacidad auditiva y memorística, pues las noticias
discurrían de forma oral. Una buena parte de estos caminos se conservan en la actualidad y
también se construían puentes de cuerda para salvar obstáculos infranqueables.
- Sociedad del Imperio Inca
A lo largo de la historia del Imperio Inca existieron 10 panacas o familias reales, de las cuales
se excluía obviamente al nuevo inca reinante, que pasaría a formar su propia panaca.
La economía incaica era circular, pues desde el ayllu se tributaba al curaca y desde el curaca se
tributaba al inca, que distribuía los bienes necesarios para la supervivencia del Tahuantinsuyo,
basado todo ellos en un sistema no monetizado, sino mediante el trueque a partir de objetos con
un valor tasado de materias primas y objetos manufacturados. Se trata además de una encomia
centralizada en el Estado, que redistribuye los productos y beneficios de esta economía circular.
Estos se almacenaban en tambos o almacenes de grano pensados para abastecer a la población
en época de carestía. Las bases económicas eran la agricultura y el tributo al inca; y tienen como
elementos claves la verticalidad o la capacidad de disponer de diferentes terrenos en costas,
tierras y selvas para disponer de todo tipo de productos sin depender de otras entidades estatales
en todas las épocas del año, algo que se mantuvo hasta las primeras décadas posteriores a la
conquista española; junto a la reciprocidad y redistribución de los bienes.
La economía incaica se basa en la agricultura, al igual que en las civilizaciones preincaicas, que
se practicaba principalmente en las zonas centrales de los valles, al estar conformados por
tierras mucho mejores, mediante sistemas de andenes o terrazas (e.g. Ollantaytambo y Machu
Picchu), que se hallan diseminados por toda la zona de la tierra para poner bajo explotación
hasta la última brizna de tierra que pudiera ser útil por muy escarpado que fuera el terreno. En la
obra de Poma de Ayala vemos ilustraciones de personas trabajando la tierra, empleando la coa o
palo cavador para introducir las semillas sembradas. Las terrazas eran irrigadas por canales que
discurrían de forma paralela a las terrazas, en las que se cultivaba maíz de todo tipo, diferentes
tipos de papas, hoja de coca …, con un valor muy importante en la dieta, pero también
simbólico y ritual muy destacado.
En todo el ámbito del Imperio inca han quedado santuarios, palacios, tambos, andenes, recintos
urbanos … y su creciente expansión requirió para cuestiones administrativas, defensivas y
bélicas toda una red de infraestructuras, de caminos y depósitos escalonados en las diferentes
partes de estos cuatro virreinatos o suyus para abastecer al ejército, a la administración y a los
mitimae o población desplazada a otras zonas a modo de castigo o como parte de un proceso de
aculturación. Todas las construcciones diseñadas para una función en específico que se
conservan en la actualidad se remontan como máximo a 1440, casi en los últimos cien años del
Tahuantinsuyo. Todo este imperio tenía la capital en el denominado ombligo del mundo o
Cuzco, cuya reconstrucción procede de a la época de Inca Yupanqui tras derrotar a los shancas
y se procedía a la reconstrucción de esa ciudad que se convirtió en lo que conocieron los
españoles, digna de ser capital de un Imperio, en contraste con sus humildes orígenes rurales. La
planimetría del cuzco para los habitantes para los habitantes de la zona representaba a un puma
en cuya cabeza se ubicaría la fortaleza de Sacsayhuamán y estaba conformada por una traza
muy compleja con plazas para desarrollar en ellas labores religiosos y sociales, como la Plaza
Principal, donde se hacía n las ceremonias de las panacas imperiales. Pero también destaca el
Coricancha o centro espiritual, que conformaba el eje espiritual del Imperio.
Cuzco se ubica en el valle sagrado de los Incas, donde se ubicaba Machu Picchu,
Ollantaytambo, Calca, Lamay, Colla, Sacsayhuamán, Chinchero (excavado por UCM) … En un
plano del Cuzco atisbamos es planimetría de la ciudad con la cabeza del puma, animal sagrado
en el mundo andino, motivo por el cual algunos creen ver en ese plano dicho animal. La Cuzco
actual es la que construyeron los españoles sobre la indígena, y en algunos lugares de ellas
vemos el sustrato inca que constituye el basamento de las actuales construcciones indígenas. LA
arquitectura inca es masiva de grandes bloques de piedra unidas mediante el sistema
machihembrado a través del cual estas piedras se encajan a través de cortes y rebajes en sus
cantos sin ningún tipo de argamasa. Uno de los muros más conocidos es la piedra de los 12
ángulos, conocido por su complejidad de su fabricación, convertida en una de las atracciones
principales del actual Cuzco.
La fortaleza de Sacsayhuamán se sitúa en la parte noroeste de la ciudad y equivaldría en esa
planimetría a la cabeza del puma. Está constituido por paramentos compuestos de piedra
ciclópeas de gran tamaño que encajan sin necesidad de argamasa.
- Religión.
Cuando hablamos de la religión inca, tenemos que comentar algunos aspectos interesantes. En
primer lugar, tenemos que decir que la cosmovisión andina estaba impregnada de la naturaleza
en la que se implicaba el ser humano que “negociaba” con los dioses sus necesidades existiendo
en le plano de la cosmovisión andina tres niveles distintos:
- los dioses del cielo, fundamentalmente masculinas y vinculadas al culto oficial,
remitiéndose a las culturas preincaicas de Chavín y Tiahuanaco. Se constituían en torno a
una triada conformada por Viracocha, Inti, dios del Sol (el dios más venerado por los incas
e Illepas, dios del clima.
- Pachamama: diosa de la tierra y fecundidad femenina cuyo culto era muy antiguo porque
era una fuente de la vida y en las sociedades agrarias tiene un papel muy importante.
Actualmente su culto persiste de forma sincrética en países como Perú y Bolivia, ya antes
de iniciar una ceremonia importante se suele hacer el culto a esta deidad.
- Los dioses del inframundo: fundamentalmente el señor de los minerales, al que se le pide
permiso para extraer dichas materias del fondo de la tierra, que recibe el nombre de El Tío.
Actualmente se sigue venerando en las sociedades andinas, pero de forma sincrética.
Sin embargo, también existe un culto al mundo de la naturaleza en la que se encuentran las
huacas, que en el mundo andino es el dios protector de cada uno de los ayllus, pero puede ser
cualquier cosa que se considere especial y, por tanto, sagrada: un árbol, una piedra, una
montaña, una persona fuera de lo común, los enterramientos, templos …
A este respecto, hay que introducir el edificio cuzqueño de la Coricancha, que, de acuerdo con
los cronistas españoles, lo reconstruyo Pachacútec Inca Yupanqui y quien lo doto de su
complejidad ornamental de oro o plata, lo cual justifica su nombre, que en quechua significa
recinto del oro. La representación del Sol ocupa el lugar principal y desde luego el culto al sol
paso a ser una de las deidades principales del Imperio, donde se veneraba a Viracocha e Inti,
junto a otras deidades del panteón inca. Tras la conquista española, se convirtió en el convento
dominico de Santo Domingo y por ello es un lugar emblemático de lo que supone la
construcción o reconstrucción de las sociedades por parte de los españoles, al contar con un
parte inca (muros inferiores y vanos adintelados del interior del convento) y otra de época
española, dando lugar a un mestizaje arquitectónico muy habitual en el Cuzco.
Los cronistas españoles describen el altar principal del Coricancha, hecho en láminas de oro, y
la cosmovisión andina a través de unas explicaciones muy sumarizadas sobre lo que les incas les
han contado sobre el significado de cada uno de los elementos que conforman este altar.
- Manifestaciones artísticas incas
En todo el territorio que domino el Incario han quedado muchas muestras artísticas de la
presencia incaica en dichas zonas en establecimientos urbano, palacios, templos, caminos y
campos, depósitos, andenes de agricultura … Toda la expansión que se produce en el Imperio
Inca a partir de las conquistas de Pachacútec Inca Yupanqui, hace que este Imperio requiera
para sus fines administrativos y bélicos de toda una red de infraestructuras, caminos y depósitos
para abastecer a su ejecito y administración de todo ese engranaje que conformó el estado inca.
Los incas destacaron por la planificación del Estado, que se reflejaba en su organización social,
política y administrativa, sino también en arquitectura y infraestructuras. Casi todas las
principales manifestaciones arquitectónicas consideradas incas datan de más o menos 1440,
momento a partir del cual comenzó su expansión territorial.
Dentro del mundo inca tenemos aparte de la arquitectura, cerámica que sigue la tradición
andina, exvotos de llanas hechas en piedra jabonosa, figuras hecha en oro de llamas y
antropomorfas, figuras de piedra y orfebrería … que forman parte d la tradición andina más
arraigada que data de tiempos de Chavín y Tiahuanaco. Destacan los keros o vasos rituales
ornamentados, de cerámica o madera, que ese moldeaban a modo de vasos ritualizados o de
libación, y se siguen fabricando en tiempos de la dominación española. También los aríbalos o
cerámicas destinadas a contener líquidos o granos y servían para los almacenes en las
residencias para el uso doméstico, según sean más o menos elaborados, se emplean en lugares
más o menos importantes. Constituyen una tipología cerámica inca muy novedosa que ellos
mismos introducen como algo nuevo y en el Museo de América de Madrid se pueden
vislumbrar muy buenos ejemplos de ellas.
También las piezas de tela siguiendo la tradición prehispánica elaborados en esos talleres
tradicionales de cintura, ya descritos previamente. En esos tejidos encontramos el uncu o
poncho incaico donde vemos los tokapus o diseños geométricos o cuadrados con dibujo en su
interior, considerados por algunos meo s de transmisión nemotécnica de datos y hay tocapus
heráldicos que transmiten información sobre las panacas.
En el Museo de América se conserva también una pieza escultórica que representa la cabeza de
un personaje importante, y se denomina convencionalmente “cabeza de Viracocha”, si bien no
sabemos a quién representa de forma convencional. Es una singularidad o anomalía, pues no se
suele conservar esculturas de personajes importantes y sabemos que representa a un gobernante
o miembro de la élite porque lleva sobre la frente un emblema que llevaban los incas reinantes a
modo de corona para indicar su rango.
Para los incas la arquitectura fue muy importante, con esos muros ciclópeos machihembrados y
austeros, con diferenciación entre costa, donde se construye con adobe; y la sierra, donde se
sigue construyendo en piedra, pero lo más interesante es que los incas tenían un concepto de
arquitectura asociado al paisaje y respetuoso como el, (tal y como se ve en una maqueta de
tierra) por lo que el impacto visual que ejercen las construcciones humanas no alterara el paisaje
del entorno en el que se construía (fortalezas, santuarios, ciudades …). Esa arquitectura estaba
integrada gracias a los estudios que ellos realizaban sobre el terreno, considerado sagrado o
huaca, tal y como se ven en Machu Picchu, realizada para ser integrada en el paisaje de forma
orgánica. Algunos ejemplos eminentes de la arquitectura incaica son los siguientes:
- Machu Picchu: a una altura de 2430 metros en la zona de bajada de la sierra a la selva,
constituye un conjunto de edificaciones que en su mayoría datan de antes del sigo XV,
aunque posteriormente se construirían otras construcciones a lo largo de esa centuria. Se
empleó posiblemente como santuario, pero también de residencia, de hecho, todas las zonas
están cubiertas de andenes que en el pasado eran irrigados a través de canales; y a pesar de
que hay descripciones anteriores y tenemos constancia de que algunas personas de la zona
que recorrían y conocían este emplazamiento tan singular; y fue reconocido
internacionalmente por el norteamericano Huari Bingham en 1911. También se especuló
que pudiera ser un centro político o incluso una fortaleza, pero amabas visiones se hallan
hoy en día superadas en su mayoría. Hoy se conserva en un buen estado de conservación y
lo único que falta son las cubiertas vegetales a dos aguas que les guarecían del agua de
lluvia. Dentro del conjunto destaca la piedra del sol o Intihuatana, donde se llevaban a cabo
una serie de ceremonias relacionadas con el culto al dios Inti. Todas las construcciones del
centro poseen muros o paramentos compuestos por bloques de piedra pulimentada
machihembrados y unidos sin ningún tipo de argamasa que no disponen de ornamentación.
- Templo de Pachacamac: ubicado en la costa, es un santuario antiguo realizado en adobe que
constituyo un importante lugar de peregrinación durante el Tahuantinsuyo y durante las
primeras décadas de la dominación española del Perú, si bien su uso fue decayendo de
forma progresivo como consecuencia delo impulso a la evangelización de los nativos.
- Tambo Colorado: también estaba situada en la costa, ubicada en el actual departamento de
Pisco y fue construido en torno a 1450. Era un puesto con funciones de control
administrativo y militar, pues en los lugares principales del Imperio debía haber lugares
para que la burocracia militar y administrativa tuvieran su sede, de forma que estos lugares
cumplen esa doble función. Está situada en la guía de comunicación que articulaba el
contacto con la costa del Imperio Inca y servía también para que los chasquis llevaran
información de un lugar a otro y eran lugares de almacenamiento, en definitiva.
- En Ecuador, hemos de destacar la fortaleza de Ingapirca, ubicada en la actual provincia de
El cañar, siendo el yacimiento más destacado de la cultura incaica en dicho país. Es una
fortaleza militar encargada de defender la frontera norte del Imperio Inca, muy similar a las
fortificaciones realizadas en torno a los ríos Rin y Danubio por los romanos. Se pueden
hallar más ejemplos de estas fortificaciones en otras áreas limítrofes del Tahuantinsuyo,
como la provincia de Tucumán, al norte de Argentina. Todos ellos se construían con el
mismo sistema de construcción que hemos mencionado previamente.
Bibliografía para el Imperio Inca: los trabajos de Ella Dunbar Temple, durante las décadas de
los años 50, 60 y 70 como la descendencia de Huayna Cápac; junto a su marido Carlo Radicati
di Primeglio, que realizó importantes estudios sobre los quipus y su interpretación y llegó a
incluir una gran colección de quipus conservados en la Universidad de San Marcos de Lima.
También hemos de destacar a María Rostworowski, con su Historia del Tahuantinsuyo, que a
pesar de que ha sido superado en algunos puntos por la investigación actual, constituye
actualmente un clásico de referencia para el estudio de esta cultura. En última instancia, hemos
de destacar al doctor Franklin Pease G. Y., desaparecido hace algunos años uy fue un gran
etnohistoriador peruano de las décadas de los años 70 y 80, y 90, en cuyo libro Los Incas
sumariza todos sus conocimientos sobre el Imperio Inca y estudió mucho la obra de Pomán de
Ayala.