Estimación de PPA en CCAA españolas
Estimación de PPA en CCAA españolas
de 2015
Jaume García
Departament d’Economia i Empresa
Universitat Pompeu Fabra
Xavier López
Gabinet Tècnic, Departament d'Empresa i Ocupació,
Generalitat de Catalunya
Resumen: Cálculo de la Paridad de Poder adquisitivo de las CCAA a los efectos de poder
comparar de forma más adecuada magnitudes econòmicas, como el PIB regional, seguiendo las
recomendaciones de la estadística oficial europea y los estándares imternacionales de análisios
econó[Link] cáculo se realiza con método indirectos, modelización econométrica, ya que no se
dispone de la información de base para aplicar la metodología directa propia de las oficinas
estadísticas.
Palabras Clave: Paridad de Poder Adquisitivo por CCAA, PIB en PPA de CCAA, modelos
microeconométrico y macroeconométrico.
Clasificación JEL: R11 Actividad económica regional, R32 Análisis de la producción y precios
regionales.
Los contenidos y conclusiones de este trabajo son de la exclusiva responsabilidad de
los autores y no representan la opinión de las instituciones a las que pertenecen.
1. Introducción 2
4. Bibliografía 37
Anexos 40
1
1. Introducción
El vigente Reglamento de Contabilidad Nacional y Regional de la Unión Europea pone
de manifiesto que el hecho de que los países tengan diferentes precios (y monedas)
complica las comparaciones geográficas de precios y volúmenes. Este problema no se
soluciona mediante el uso de los tipos de cambio, sino a través de utilización de las
paridades de poder adquisitivo (PPA).
A nivel europeo, Eurostat es el organismo responsable de la elaboración de las PPA a
través de un programa conjunto con la OCDE que desgraciadamente no tiene
concreción a nivel regional (NUTS‐2), a pesar de que en el Reglamento del Parlamento
y el Consejo Europeo donde se establecen las obligaciones de los estados miembros en
esta temática se alienta a los países miembros a elaborar este tipo de indicadores
(PPA) a nivel regional, claves para un adecuado diseño de las políticas de cohesión,
entre otras aplicaciones.
En algunos países de la UE como Reino Unido, Italia y Alemania se han realizado
estimaciones más o menos oficiales de sus PPA regionales. En España esta experiencia
la inició hace unos años FUNCAS, a partir de las actualizaciones de unas PPA para el
año 1989 mediante la evolución del Índice de Precios al Consumo, pero quedó sin
continuidad hace pocos años. También ha habido una experiencia similar en el caso de
Catalunya con las estimaciones realizadas por Idescat, con una metodología parecida a
la de FUNCAS. Estas estimaciones también se dejaron de publicar hace unos años.
Sólo el Instituto Nacional de Estadística dispone de la información de base necesaria
para proceder al cálculo de las PPA regionales para España con una metodología
similar a la de Eurostat y la OCDE. El material básico lo constituye la información
recogida para elaborar el Índice de Precios al Consumo y para cumplir con las
demandas de información de Eurostat sobre elaboración de PPA de los países de la UE
(Encuesta de Paridades de Poder Adquisitivo).
En este sentido, y mientras el INE no produzca esta información o facilite la
información de base necesaria para elaborarlas, para estimar las PPA de las
2
comunidades autónomas españolas será necesario recurrir a métodos indirectos,
siendo este el objetivo del presente trabajo.1
Se ha procedido a la estimación de las PPA de las comunidades autónomas españolas
mediante tres métodos: el primero consiste en replicar la metodología utilizada por
FUNCAS e Idescat, y recomendado por organismos internacionales en caso de falta de
información de base (método 1); el segundo se basa en utilizar un modelo que
relaciona PPA y PIB per cápita, estimado con datos de los países de la UE y que se
utiliza para hacer predicciones con datos de las comunidades autónomas (método 2); y
el tercero calcula las PPA como los efectos regionales de una ecuación explicativa del
gasto total de los hogares españoles estimada con datos de la Encuesta de
Presupuestos Familiares (método 3). La propuesta de PPA de síntesis se ha realizado a
partir de una media ponderada de los resultados de los métodos 2 y 3, donde las
ponderaciones tienen en cuenta la variabilidad de los resultados de las diferentes
versiones de cada método. Hay que destacar que esta propuesta de PPA, como la
estimación de cualquier otra magnitud de características similares como podría ser el
IPC, tiene un cierto grado de incertidumbre que se puede expresar con unos intervalos
de confianza. En este caso no se han calculado, atendida la diferente naturaleza de los
dos métodos combinados ―uno estimado con datos de países y otro con datos
individuales.
Los resultados obtenidos por los dos métodos, así como la clasificación bastante
diferenciada de las comunidades autónomas según el valor de su PPA, son
consistentes. Además, se han obtenido diferencias sustanciales entre los precios
1
En el documento «Propuestas y recomendaciones previas a la formulación del Anteproyecto de Plan
Estadístico Nacional 2013‐2016, sobre las necesidades nacionales en materia estadística, y la
adaptación y mejora de los medios existentes» elaborado por una ponencia nombrada por el
Consejo Superior de Estadística, y aprobado por el pleno del mismo órgano en fecha 14 de diciembre
de 2010, aparecía como recomendación prioritaria R.2.1. «proporcionar información por
comunidades autónomas sobre niveles de precios , similares a las Paridades de Poder Adquisitivo
(PPA) que estima Eurostat por países». Finalmente, en el redactado de Real Decreto 1658/2012, de 7
de diciembre, por el cual se aprueba el Plan Estadístico Nacional 2013‐2016, dictaminado
favorablemente por el propio Consejo Superior de Estadística, no aparece ninguna operación
relacionada con esta recomendación prioritaria.
Los enlaces al documento de la ponencia y al real decreto son:
[Link]
[Link]
3
relativos de las comunidades autónomas con PPA más elevadas y más bajas. Este es un
hecho importante cuando se procede a comparar el PIB per cápita de las comunidades
autónomas en 2012 empleando o no las PPA. En particular, el PIB del País Vasco pasa
de casi doblar el de Extremadura (sin corrección por PPA) a ser algo más del 50%
superior (cuando se consideran los precios relativos). Por otro lado, en el caso de
Catalunya el valor de la PPA (108,5) hace que su posición en el ranking de PIB per
cápita en PPA pase de la cuarta a la séptima.
La relevancia de disponer de las PPA regionales para poder llevar a cabo
adecuadamente el diseño de políticas de cohesión a nivel europeo o estatal hace
necesario que mientras no se disponga de información oficial sobre estos indicadores
se continúe procediendo a su estimación y actualización por métodos indirectos,
garantizado su robustez y fundamentación metodológica, especialmente si el INE ―el
organismo encargado de producir la estadística oficial estatal desagregada a nivel de
comunidades autónomas― no elabora unas PPA con la información de los precios de
los productos básicos.
4
2. Las PPA regionales en la estadística europea y española
A la vista de la importancia de las políticas de desarrollo regional en la UE y del
contenido del preámbulo del Reglamento 1445/2007 podría pensarse que hay un
número significativo de trabajos relacionados con el nivel de precios regionales. No es
así, aunque por supuesto existen algunos. En particular, se han podido seleccionar tres
trabajos realizados en tres países de la UE con un territorio extenso y una estructura
territorial político‐administrativa relativamente descentralizada. Nos referimos al
Reino Unido, a Italia y a Alemania.
El Office for National Statistics (ONS) del Reino Unido presenta la aproximación
probablemente más oficial de las que consideramos como precedentes europeos. La
ONS considera los resultados como un subproducto de los spatial adjusted factors
(coeficientes de ajuste espacial, SAF) previstos en el Manual Eurostat‐OCDE y el
Reglamento 1445/2007 para generar precios del conjunto del estado a partir de la
recolección anual de precios sólo en la capital.
Estos SAF se deben calcular al menos cada seis años, y permiten trasladar el nivel de
precios de la capital al conjunto del país. El ajuste es importante en la medida que, por
ejemplo, los precios en Londres son prácticamente un 8% superiores al conjunto de
UK.
Tal como explica el ONS, la recogida de precios se hace de forma continuada en seis
encuestas programadas cada tres años, de las cuales dos son anuales. Ahora bien,
teniendo en cuenta los costes de la recogida a cada país miembro, sólo se pide
recogida de precios en la «ciudad capital». Por lo tanto la recogida se hace en Londres.
Esto hace necesario y reglamentario que cada seis años se elaboren los SAF.
Para calcularlos, Eurostat financia una recogida de precios complementaria por parte
del ONS. Un subproducto de este trabajo del ONS para Eurostat es el Índice de Nivel de
Precios al Consumo Regionales Relativos (RRCPL, Relative Regional Consumer Price
Levels). Este subproducto se calcula para Londres, Inglaterra (excluido Londres), Galas,
Escocia e Irlanda del Norte con una desagregación de 10 ítems de la COICOP/HBS
5
(Classification of Individual Consumption by Purpose/Household Budget Surveys), y de
forma agregada a un sólo índice para 12 territorios del Reino Unido.
En el trabajo correspondiente a Italia, elaborado por Istat et al. (2009), se presentan
los precios relativos para veinte ciudades italianas en 2009, la mayor parte capitales
regionales. Los resultados están desagregados para ocho apartados de gasto de la
COICOP. El Istat difundió resultados anteriores, para 2006, pero en aquel caso sólo
consideró la alimentación, el vestido y calzado, y los muebles y otros artículos para el
hogar.
Las fuentes de información son diversas, como en el caso anterior, y la más importante
es nuevamente el IPC. Aproximadamente el 60% de los productos de la cesta,
mayoritariamente de alimentación, tienen unos precios que provienen de esta fuente.
Un 25% de los precios provienen de encuestas específicas, en la realización de las
cuales se ha contado con la colaboración de las oficinas municipales de estadística de
las capitales regionales o de provincias autónomas.
Finalmente, el documento de referencia de los precios de los estados alemanes es
diferente de los dos anteriores, puesto que se trata de un trabajo de carácter más
académico. Su objetivo principal es analizar la convergencia regional teniendo en
cuenta los diferentes precios de cada territorio.
El trabajo de Ross (2006) constata que hay muy poca información disponible de precios
regionales, mientras que hay indicios claros que existen diferencias importantes de
precios entre distintos puntos del territorio dentro de un mismo país. En su
investigación utiliza precios para 50 ciudades de Alemania que recogieron en
colaboración la Federal Statistical Office y las oficinas estadísticas de los estados para
1993.
En base a esta información estadística, Ross se plantea cuatro objetivos: 1) obtener un
modelo explicativo de los precios de 1993, 2) extender con el modelo identificado y
estimado los resultados de las 50 ciudades a 440 distritos territoriales de Alemania
para 1993, 3) predecir los precios para 2002 a nivel de estados y, finalmente, 4) realizar
6
una análisis de convergencia regional teniendo en cuenta las diferencias en precios de
los diferentes territorios.
Los ejemplos comentados muestran que la necesidad de disponer de PPA regionales es
evidente. Cadil y Mazouch (2011) destacan esta necesidad si se quiere aplicar de forma
apropiada una política regional. Las PPA que actualmente se utilizan no recogen la
variabilidad de precios regionales, puesto que se refieren al conjunto de un país
concreto, hecho que genera limitaciones e imperfecciones en el diseño de la política
regional.
Estos autores identifican tres áreas de trabajo muy importantes, con una literatura
muy abundante:
― análisis regional en general,
― análisis de convergencia y crecimiento regional, y
― análisis del impacto de las políticas regionales en la economía de las regiones.
Para los autores, los resultados de todos estos estudios pueden estar sesgados por
culpa de no considerar las diferencias de precios regionales. Como ilustración
examinan el caso de Praga. Según Eurostat tiene un PIB per cápita del 215% respecto al
conjunto de la República Checa y un 172% respecto a la UE 27. Estos resultados según
los autores están completamente sesgados, puesto que no tienen en cuenta el nivel de
precios en Praga, muy alto en relación al nivel de todo el país.
Para mostrar con más generalidad este problema consideran los resultados del análisis
de convergencia a la UE según tres niveles de desagregación: países, NUTS‐2 y NUTS‐3.
El ajuste lineal de la convergencia en términos de crecimiento del PIB respecto al PIB
per cápita se va degradando cuando se consideran ámbitos geográficos más pequeños,
de forma que la convergencia parece cada vez menor. En concreto, la capacidad
explicativa de los modelos pasa del 69% entre países al 38% a nivel de NUTS‐2 y al 25%
cuando se computa para NUTS‐3. A su entender, estos resultados son incorrectos
como consecuencia de la no consideración de las PPA regionales.
En España, la primera referencia conocida de unas PPAs regionales se encuentra en un
artículo de José Ramón Lorente publicado en la revista Síntesis Mensual de Indicadores
7
Económicos el mes de septiembre de 1992. Según explica el autor, las PPA de cada
comunidad autónoma no constituyen su objeto de trabajo; su problema es la
dispersión regional de los salarios. Ahora bien, queda claro que
«para valorar la incidencia de la dispersión geográfica de los salarios en el
bienestar relativo de los asalariados de las diferentes [Link]., es necesario
conocer los distintos niveles de precios existentes en las mismas.
Afortunadamente, la Encuesta Regional de Precios (ERP) realizada en el
último trimestre de 1989, en virtud de un contrato suscrito entre la
Comunidad Europea y el Instituto Nacional de Estadística, permite una
aproximación razonable a la carestía diferencial de las distintas regiones
españolas.»
A partir del trabajo de Lorente, Julio Alcaide Inchausti publicó el mes de abril de 2002
un artículo en Crónica Virtual de Economía‐Cuenta y Razón2 donde decía que:
«Una de las lagunas de la estadística oficial española, es el cálculo de los
precios relativos de consumo de las autonomías españolas, frente al índice
de la media nacional. Es evidente que los precios de multitud de productos
son diferentes en algunas provincias y regiones españolas. No sólo la
estructura de consumo es desigual [...] sino que varían considerablemente
los precios de unas poblaciones a otras. Como consecuencia de ello, los
precios de consumo, en su conjunto, acaban siendo desiguales en las
distintas regiones españolas. [...]»
A continuación la página web muestra en un cuadro los Índices relativos de precios de
consumo (IPC). Poder de compra media española = 100 para los años 1995 a 2001. Lo
esencial es que, siendo los datos originales de 1989, Alcaide los dinamiza usando el
IPC, como indica en su artículo de 2002. La idea subyacente es, naturalmente, que si
un año concreto los precios relativos son unos determinados y los artículos de la
Encuesta Regional de Precios son cercanos a los de la cesta del IPC entonces la
2
El artículo citado se localizó en Internet el 6 de noviembre de 2012, en la dirección:
[Link]
8
evolución del IPC debería replicar razonablemente los precios relativos de las
siguientes ediciones de la encuesta que, como se sabe, el INE no difundió nunca.
Posteriormente, FUNCAS fue publicando con regularidad este material en Cuadernos
de Información Económica, hasta el número 220 de enero/febrero de 2011. En la
página 57 de este número, y dentro del artículo Avance de las magnitudes económicas
españolas en 2010 y serie provisional del balance económico regional. Años 2000‐2010,
el lector encontrará la tabla 28 con la serie 2000‐2010 del Índice de precios relativos
del consumo (IPC), por comunidades autónomas. En cuanto a los años más recientes,
no nos consta que esta información se haya vuelto a publicar.
Para acabar, conviene referenciar el trabajo del Instituto de Estadística de Catalunya
(Idescat) que calculó y difundió a través de su publicación Evolució de les principals
macromagnituds de l’economía catalana 3 un índice regional de precios relativos
exclusivamente para Catalunya, no para ninguna otra comunidad, expresado en
términos España=100. La serie tiene una longitud de diez años, de 1987 a 1997.
Durante un tiempo (hasta los años 2009 o 2010) el Idescat también difundió estos
datos a través de su página web. En la actualidad, sin embargo, ya no están
disponibles.
3
Instituto de Estadística de Catalunya (Idescat). Evolució de les principals macromagnituds de
l’economia catalana. Consúltese la tabla 1.1 de los ejemplares correspondientes a 1987‐92 hasta
1992‐97.
9
3. Estimación de las PPA para las CCAA por métodos indirectos
En este punto se presentan tres métodos indirectos de estimación de las PPA para las
comunidades autónomas españolas, así como los resultados correspondientes a cada
uno de ellos.
3.1 Método 1: Estimación por extrapolación de las PPA (1989) basada en los IPC
relativos
La metodología internacionalmente aceptada de construcción de PPAs para países
contempla de forma explícita la posibilidad de la actualización de los precios relativos
mediante el recurso del IPC, si no se dispone de una encuesta. Así queda indicado en
los manuales del Programa de Comparación Internacional, en los artículos (World
Bank, 2008) y otros materiales disponibles en la página web del Programa4, y también
en el manual Eurostat‐OCDE.
Sin embargo, cuando se extrapolan las PPA de un año base y se comparan con las PPA
de la siguiente ronda aparecen importantes diferencias. Estas diferencias han
generado un importante debate sobre la consistencia de los datos PPA y los datos IPC.
A pesar de estos problemas, resulta claro que se puede obtener una primera
aproximación a los precios relativos de las comunidades autónomas españolas por la
vía de recuperar los datos de José Ramón Lorente del año 1989 ―las únicas que se han
difundido nunca de la Encuesta Regional de Precios que elabora regularmente la INE―
y actualizarlas con el IPC.
El procedimiento del método 1 ha sido el siguiente:
a) Hemos aproximado el Índice municipal publicado por Lorente (1989) a un
índice del conjunto de la comunidad autónoma correspondiente. La operación
ha consistido en afectar el índice publicado por el cociente entre el IPC de la
comunidad y el IPC de la capital de provincia ―una información que está
disponible en la base 1983 publicada por la INE.
4
El material referido está disponible en el Programa de Comparación Internacional, dentro del apartado
«Data&Research» del web del Banco Mundial, [Link]
10
b) Estos índices de precios relativos de las diversas comunidades han sido
ponderados por la población de la comunidad en 1989, y sumados. Esto ha
generado un índice estatal.
c) Se han reescalado los índices de las comunidades de acuerdo con el índice
estatal del punto anterior.
d) El Índice regional de precios relativos de cada comunidad en el año t (o sea, su
PPA el año t) se obtiene multiplicando la PPA en t‐1 por el incremento de
precios en el territorio relativo al incremento de precios observado al conjunto
del estado, empezando en 1990 y operando de forma iterativa.
La tabla 1 resume las PPA de las comunidades autónomas, referidas a España=100 y
expresadas en media 2009‐2012, para que sean comparables con los cálculos de los
dos procedimientos usados más adelante.
La tabla indica que Catalunya, Navarra, el País Vasco y Baleares tienen niveles de
precios claramente superiores a la media estatal, mientras que Extremadura, Canarias,
Castilla‐La Mancha, Andalucía y Castilla y León están claramente por debajo. El resto
de comunidades autónomas se sitúan en una posición intermedia, más cercana a la
media estatal.
En la tabla destaca enseguida el caso de Madrid, que se sitúa sólo a tres décimas por
encima de la media. Por método de construcción, esto refleja el hecho que la inflación
diferencial de Madrid respecto a la del conjunto del Estado es casi nula año tras año.
En cambio, la inflación diferencial de Catalunya suele ser positiva de forma sistemática,
de forma que a medida que pasa el tiempo sus precios relativos se separan más y más
de la media estatal. De ahí los resultados.
11
Tabla 1. Paridades de poder adquisitivo para las Comunidades Autónomas. 2009‐
2012. Método 1
Comunidad Autónoma
Andalucía 95,6
Aragón 97,4
Asturias 101,3
Baleares 105,1
Canarias 92,3
Cantabria 98,5
Castilla – La Mancha 92,6
Castilla y León 95,6
Catalunya 110,2
Comunidad Valenciana 98,9
Extremadura 85,0
Galicia 99,0
Madrid 100,3
Murcia 99,8
Navarra 107,5
País Vasco 106,9
La Rioja 103,9
Máximo 110,2
Mínimo 85,0
Ratio Máximo/Mínimo 1,29
3.2 Método 2: Estimación macroeconométrica de las PPA basada en modelos de PIB
(datos UE)
Es un hecho observado que los países que tienen un nivel de PIB per cápita más
elevado suelen tener niveles de precios también más elevados. Una justificación de
esta relación puede provenir de la denominada hipótesis de Balassa‐Samuelson
(Balassa, 1964 y Samuelson, 1964). En esencia, los países (o los espacios geográficos,
en general) más ricos muestran niveles de productividad más elevados en la
producción de bienes comercializables. No obstante, los salarios tienen tendencia a
igualarse entre los sectores productores de bienes comercializables y no
comercializables. Esto se traduce en que los precios de los bienes no comercializables
(los servicios, en general) serán más elevados en los países o espacios geográficos ricos
que en los países o espacios geográficos pobres y, por lo tanto, que el nivel general de
precios sea también más elevado en los espacios geográficos ricos. Concretamente,
12
denominando el PIB per cápita en paridades de poder de compra y P el nivel
de precios, podemos establecer una relación en las dos variables del tipo:
1
que se puede reescribir cómo
2
1
De aquí se desprende que siempre que sea inferior a la unidad, la ordenación de
países atendiendo al PIB per cápita será la misma que la ordenación de países
atendiendo al PIB per cápita en paridades de poder de compra.
Por otro lado, las desviaciones estándar relativas se relacionan de la forma siguiente:
1
Es decir, la dispersión del PIB per cápita en paridad de poder de compra será menor o
igual que la dispersión del PIB per cápita.
El método indirecto que se propone para estimar las paridades de poder adquisitivo de
las comunidades autónomas se estructura en dos fases:
a) Estimar la ecuación (2) que define la relación entre P y con datos de un
conjunto de países de la OCDE 5 para el periodo 2004‐2012 y obtener
estimaciones de α y β.
b) Utilizar las estimaciones de α y β y obtener los índices de las paridades de
poder de compra a partir de una adaptación de la ecuación (2) para las
comunidades autónomas.
5
El listado de países es el siguiente: Austria, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Dinamarca, Alemania,
Estonia, Irlanda, Grecia, España, Francia, Croacia, Italia, Chipre, Letonia, Lituania, Hungría, Malta,
Holanda, Polonia, Portugal, Rumanía, Eslovenia, Eslovaquia, Finlandia, Suecia, Reino Unido, Islandia,
Noruega, Suiza, Montenegro, Serbia, Turquía, Estados Unidos y Japón.
13
En la segunda fase se parte de la siguiente relación a nivel de comunidad autónoma:
dónde representan los precios y el PIB per cápita de la comunidad
autónoma , y son las medias de los precios y del PIB per cápita de las
comunidades autónomas.
Por lo tanto, la estimación de se puede obtener a partir de:
donde adicionalmente se debe verificar que ∑ 1, donde es el peso
del PIB de la comunidad autónoma en el PIB de España y donde el valor de μ se
obtiene de forma que verifique la identidad contable de .
El gráfico 1 presenta la nube de puntos correspondiente al conjunto de observaciones
utilizadas para estimar el modelo. Destaca la elevada correlación (el buen ajuste lineal)
entre las dos variables y ln .
0.4
0.2
0.0
logaritmo precios
-0.2
-0.4
-0.6
-0.8
Coef. correlación: 0.983
-1.0
-1.2
-3 -2 -1 0 1 2
logaritmo PIBpc
14
Esta fuerte relación lineal se traduce en los resultados de las diferentes estimaciones
del modelo que se presentan en la tabla 2. Dada la estructura de panel de datos (datos
para países en diferentes periodos de tiempos) se ha estimado el modelo haciendo uso
de diferentes estimadores:
― Dos que no utilizan la estructura de panel de los datos —Mínimos Cuadrados
Ordinarios sin ponderar (MCO) y ponderados (MCO‐p) para cada país según la
varianza de los errores
― El estimador de efectos fijos (EF) individuales de país
― El estimador de efectos fijos individuales y temporales (EFi ,t)
― Finalmente, el estimador de efectos aleatorios (EA)
Cómo se puede comprobar, el coeficiente estimado (la elasticidad de los precios de
cada país respecto del PIB per cápita) no difiere mucho entre los diferentes métodos
de estimación, y es significativamente diferente de 0 y también de 1. El ajuste del
modelo es elevado y el error estándar es inferior, casi la mitad, para aquellos modelos
que tienen en cuenta la presencia de efectos individuales, aproximadamente un 3,5%.
Tabla 2. Resultados de las estimaciones de los modelos de PPA. Ecuación (2)
Error
Método de Elasticidad Estadístico «t» 2
R estándar del
estimación Precios‐PIB elasticidad
modelo
MQO 0,453 93,42 0,966 0,0672
MQO‐p 0,453 137,70 0,966 0,0672
EF 0,536 30,83 0,992 0,0344
EFi ,t 0,531 26,96 0,992 0,0348
EA 0,480 46,57 0,962 0,0352
Haciendo uso de los coeficientes estimados y de la relación (3) ajustada con datos de
las comunidades autónomas españolas para 2012, los índices de las paridades de
poder de compra para las mismas son los que se presentan en la tabla 3 para dos de
las estimaciones realizadas: MQO (elasticidad = 0,453) y modelo de efectos fijos (EF)
de país (elasticidad = 0,536). Cómo se puede apreciar los resultados son muy
similares en los dos casos, puesto que se respeta la ordenación y la división entre
comunidades autónomas con paridades de poder de compra por encima y por debajo
15
de la media española, aunque el rango entre el valor máximo y mínimo, como medida
de dispersión, es más elevado en el caso del segundo modelo.
Tabla 3. Paridades de poder adquisitivo para las Comunidades Autónomas. 2012.
Método 2
Comunidad Autónoma = 0,453 = 0,536
Andalucía 86,8 84,5
Aragón 103,7 104,2
Asturias 95,9 95,0
Baleares 100,7 100,8
Canarias 91,7 90,2
Cantabria 97,4 96,8
Castilla – La Mancha 97,8 97,3
Castilla y León 89,1 87,2
Catalunya 106,0 107,0
Comunidad Valenciana 92,9 91,5
Extremadura 83,4 80,6
Galicia 94,2 93,0
Madrid 111,2 113,3
Murcia 89,9 88,0
Navarra 110,5 112,4
País Vasco 112,7 115,1
La Rioja 104,1 104,7
Máximo 112,7 115,1
Mínimo 83,4 80,6
Ratio Máximo/Mínimo 1,35 1,43
Los anteriores resultados están fundamentados en un modelo sencillo donde el efecto
de los diferentes componentes del PIB sobre la paridad del poder adquisitivo es el
mismo. No obstante, si descomponemos el PIB en tres elementos (agricultura,
industria y servicios), el PIB de los servicios es el menos comercializable, mientras que
los bienes agrícolas y los industriales se pueden equiparar en su grado de
comercialización.
La idea es que, ceteris paribus, cuánto más elevado sea el peso de los servicios en el
PIB más pueden diferir los precios del espacio económico considerado frente al resto.
Esto nos lleva a definir un PIB como suma ponderada de, por un lado, agricultura e
industria, y por otro, de servicios. La ecuación a estimar viene dada por:
1 4
16
dónde es la parte del PIB per cápita que procede de la agricultura, es la
parte del PIB per cápita que procede de la industria, es la parte del PIB per
cápita que procede de los servicios y w es el factor de ponderación que se puede
interpretar como un indicador de no comercialización. A priori hay que esperar que
sea inferior a 0,5, cosa que permite una mayor diferenciación de precios cuanto más
elevado sea el peso de los servicios en el PIB total.
Esto último es así en la medida que la varianza de los precios, en términos de la
varianza del logaritmo de los precios, se puede escribir a partir de la expresión (4)
cómo:
1 5
Y si denotamos por el peso del sector comercializable (agricultura y industria) en el
PIB total, 1 denotará el peso del sector no comercializable. Entonces podemos
escribir:
1
1 1 6
Esto permite comprobar que cuando 0,5, para un mismo grado de dispersión
de , el grado de dispersión de la paridad de poder de compra aumentará cuando
aumente el peso de los bienes no comercializables en el PIB, 1 , dado que
aumenta la varianza del PIB ponderado 1 y, por lo
tanto, también la de su logaritmo.
La ecuación (4) se ha estimado por Mínimos Cuadrados no Lineales, puesto que los
parámetros a estimar no son sólo y β, sino también . Los resultados se presentan
en la tabla 4.
Tabla 4. Resultados de la estimación del modelo de componentes del PIB. Ecuación 4
Coeficiente Estadístico t
0,176 10,0
0,461 112,9
0,209 4,3
R2 0,979
Error estándar 0,051
17
Los resultados nos indican, tal y cómo se ha comentado anteriormente, que la
diferenciación de precios entre espacios económicos puede ser más elevada cuanto
más elevado sea el peso de los servicios en el PIB total y menos elevada cuanto más
elevado sea el peso de la industria o de la agricultura en el PIB total, debido al papel
derivado de la competencia entre los diferentes espacios económicos.
Por otro lado, en el modelo (4) la elasticidad de P respecto al variará según cuál
sea el componente del PIB que impulsa el crecimiento. En concreto, las expresiones
para las elasticidades respecto al PIB comercializable (agricultura e industria, ) y
respecto al no comercializable (servicios, ) serian las siguientes:
1
1 1
1
Fijados y w, el valor concreto de cada elasticidad dependerá de la composición ( )
del PIB.
Finalmente, haciendo uso de los coeficientes estimados de la tabla 5 y a partir de la
relación (4) ajustada con datos de las comunidades autónomas españolas para 2012,
los índices de las paridades de poder de compra para las mismas, suponiendo efectos
diferenciados de los componentes del PIB, son los que se presentan en la tercera
columna de la tabla 5, donde se comparan con los índices obtenidos en base al modelo
de la expresión (3), sin efectos diferenciados de los componentes del PIB.
Tabla 5. Paridades de poder adquisitivo para les Comunidades Autónomas. 2012.
Método 2
Comunidad Autónoma PIB (3) PIB (3) PIB (4)
= 0,453 = 0,536 componentes
Andalucía 86,8 84,5 87,4
Aragón 103,7 104,2 101,3
Asturias 95,9 95,0 94,8
Baleares 100,7 100,8 104,5
Canarias 91,7 90,2 94,8
Cantabria 97,4 96,8 95,9
Castilla – La Mancha 89,1 87,2 85,8
Castilla y León 97,8 97,3 94,9
18
Catalunya 106,0 107,0 105,4
Comunidad Valenciana 92,9 91,5 92,6
Extremadura 83,4 80,6 83,2
Galicia 94,2 93,0 92,4
Madrid 111,2 113,3 115,0
Murcia 89,9 88,0 88,9
Navarra 110,5 112,4 105,1
País Vasco 112,7 115,1 109,7
La Rioja 104,1 104,7 98,5
Máximo 112,7 115,1 115,0
Mínimo 83,4 80,6 83,2
Ratio Máximo/Mínimo 1,35 1,43 1,38
Cómo se puede apreciar en la tabla 5, ni el patrón de los índice de paridad de poder de
compra ni la magnitud de los mismos difiere de manera sustancial según se contemple
un efecto diferenciado de los componentes del PIB o no, con la excepción riojana: en el
caso de utilizar el modelo de los componentes del PIB su índice pasaría a estar por
debajo de la media española.
Finalmente, se ha escogido el modelo con efectos diferenciados de los componentes
del PIB como modelo representativo de este segundo método indirecto de medir los
índices de paridad del poder de compra.
3.3 Método 3: Estimación microeconométrica de las PPA basada en un modelo de
gasto total de los hogares
El uso de las comparaciones multilaterales de niveles de precios para un conjunto de
regiones (países, grupos de población) para obtener las paridades de poder adquisitivo
requiere disponer de información de precios y cantidades a nivel de región para un
conjunto de ítems relevantes de calidad similar. La dificultad de obtener este tipo de
datos de calidad similar, así como problemas de carencia de información para algunos
bienes, popularizó en su momento el método CPD (Country Product Dummy)
propuesto por Summers (1973), que puede ser interpretado como un modelo de
precios hedónicos donde la variabilidad en los precios se explica por diferencias en la
19
calidad de los bienes y por las diferencias derivadas del componente regional, que
finalmente son las que se interpretan como paridades de poder adquisitivo.
En su versión más sencilla el método consiste en la estimación de un modelo de
regresión lineal donde la variable dependiente, , es el logaritmo del precio
observado para el producto en la región , y las variables explicativas son dos
conjuntos de variables ficticias. Uno de estos conjuntos contiene las variables
correspondientes a cada una de las regiones ( , ,..., ) y el otro las
correspondientes a cada uno de los bienes considerados ( , ,..., ). En concreto,
el modelo a estimar es:
7
Rao (2005) demuestra que los resultados de la estimación de (7) por mínimos
cuadrados ponderados ( , ), donde las ponderaciones ( ) son las proporciones
sobre el gasto total de cada región r del gasto en el producto b, son equivalentes a los
del sistema de Rao (1972) para comparaciones multilaterales de niveles de precios.
1, … ,
∑
1, … ,
20
dónde es la paridad de poder adquisitivo de la región y es la media del
precio del producto entre las diferentes regiones. De hecho, demuestra que:
exp
Las extensiones del modelo básico del método CPD propuestas entre otros por Kokoski
et al. (1999) y Aten(2005) suponen añadir al modelo (1) nuevas variables ( ) que
permitan ajustar por diferenciales de calidad entre regiones.
8
De hecho, estos estudios plantean el uso de la información de base recogida para la
elaboración de Índice de Precios al Consumo (IPC), es decir, los precios individuales
recogidos para los diferentes bienes. Esta información no está disponible para los
usuarios en el caso de España.
Como alternativa más fácil de implementar a nivel práctico, Coondoo et al. (2004)
proponen una adaptación del modelo (2) para los datos individuales que se pueden
obtener de las encuestas de gasto de los hogares. Estas encuestas proporcionan datos
de gasto y cantidad para ciertas categorías de bienes, y por lo tanto, de sus valores
unitarios.
Dado que la muestra consiste en hogares que pertenecen a diversas regiones, en la
ecuación a estimar tanto la variable dependiente —el valor unitario (precio)— como
los ingresos o el gasto total per cápita deben estar expresados en términos reales para
captar adecuadamente el posible efecto de los diferenciales de precios entre regiones.
La inclusión de esta última variable como variable explicativa se justifica por el hecho
que al tratarse de un modelo que pretende controlar por el efecto de la calidad, los
ingresos per cápita actúan como aproximación de la calidad. Para concretar, tal y cómo
indican Coondoo et al. (2004), pensemos en un bien como el arroz. Dado que en los
mercados existe una amplia gama de arroz, los hogares con unos ingresos más altos
preferirán comprar un arroz de calidad superior y, por lo tanto, estarán dispuestos a
21
pagar un precio unitario superior. De hecho, la aproximación que proponen se
fundamenta en el concepto de ecuación de calidad introducido por Prais y Houthakker
(1955), de manera que el valor unitario (precio) es una función creciente del nivel de
vida del hogar, aproximado a través de los ingresos reales per cápita y también de
ciertas variables socio‐demográficas.
La especificación que proponen es:
, 1, … , 9
dónde es el logaritmo del valor unitario del bien pagado por el hogar de la
región , es el logaritmo de los ingresos nominales per cápita del hogar de la
región y es el número de miembros del hogar de la categoría sexo‐edad . Por
otro lado, es el parámetro que mide la elasticidad‐calidad del bien para los
hogares de la región , siendo la parte común y φ el diferencial regional de esta
elasticidad. Los parámetros son las paridades de poder adquisitivo, los logaritmos
de los índices de precios de las diferentes regiones, expresados con relación a una
región (o media), ∗ , de referencia.
Para estimar los coeficientes se propone un método en dos etapas. En la primera se
estima el siguiente sistema de B ecuaciones (una para cada bien), resultado de
reescribir el modelo (9) cómo:
∗
10
Este modelo se estima con datos individuales de los hogares, no siendo necesario
disponer de información de valores unitarios de todos los bienes para todos los
hogares. En una segunda etapa, a partir de los valores estimados para , se pueden
obtener estimaciones de las paridades de poder adquisitivo , dada la
sobreidentificación de estos coeficientes en la primera etapa.6
6
Véase Coondoo et al. (2004) para los detalles de las relaciones del coeficientes de la ecuación (9) y la
ecuación (10), así como la ecuación específica estimar en esta segunda etapa.
22
Es importante destacar que en el caso particular (igualdad para todos los
bienes), y μ y φ nulas, el modelo corresponde a una versión del modelo CPD básico.
Por otro lado, hay que destacar también que en la especificación de la ecuación (9)
todo el efecto diferencial regional queda recogido por los coeficientes que aproximan
la paridad del poder adquisitivo y φ la parte con variabilidad regional de la
elasticidad renta (calidad). Es decir, en la ecuación (9) no hay un efecto regional
propio, puesto que no se podrían identificar los coeficientes de la paridad de poder
adquisitivo.
El método propuesto por Coondoo et al. (2004) se puede extender a los casos en los
cuales no se dispone de información de valores unitarios (es decir, sólo se conoce el
gasto, pero no la cantidad), o cuando las unidades de medida no son homogéneas para
todos los bienes. Basta una ligera adaptación del modo como se obtienen las paridades
de poder adquisitivo en la segunda etapa.7
De hecho, este método no requeriría estimar un sistema completo de B ecuaciones,
puesto que sólo con una de ellas se podrían identificar los coeficientes asociados a
las paridades de poder adquisitivo.
En este sentido, el método finalmente utilizado en este estudio es una adaptación del
expuesto en Coondoo et al. (2004), en la medida que a partir de la estimación de una
ecuación de gasto total de los hogares en términos reales se pretenden identificar los
coeficientes asociados a las paridades de poder adquisitivo, al mismo tiempo que se
mantienen controles (a) del efecto de la calidad mediante la inclusión de los ingresos
reales y (b) de un conjunto amplio de características socio‐demográficas como
variables explicativas. La menor fiabilidad a nivel de comunidad autónoma de las cifras
de gasto a nivel de cuatro dígitos de la COICOP/HBS (Classification of Individual
Consumption by Purpose/Household Budget Surveys), tal y cómo se indica en el
documento metodológico de INE (2011), Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF),
así como la menor incidencia de los errores de medida en la variable gasto al trabajar
con el gasto total agregado, nos han decidido por esta alternativa.
7
Véase el apéndice de Coondoo et al. (2004).
23
En concreto, el modelo a estimar es:
11
∑ ∑
que una vez reescrito queda cómo:
12
dónde
1 13
Es evidente que con la estimación de μ como coeficiente de ln se puede identificar
. A su vez, queda claro que si en la ecuación (11) hubiéramos incluido efectos
regionales propios añadiendo un término ∑ , entonces
1 13′
y no sería posible la identificación de β , salvo que impusiéramos restricciones sobre
―como, por ejemplo, 0 ∀ , tal y como se ha hecho en la ecuación (13).
El modelo se ha estimado con los datos individuales (de los hogares) de la Encuesta de
Presupuestos Familiares (EPF) para los años 2009 a 2012. La elección de estos cuatro
años se explica por el hecho que son los más recientes para los cuales está disponible
la EPF, y que con este tamaño muestral se garantiza la representatividad de los
resultados para las comunidades autónomas más pequeñas8, con menor presencia de
hogares en la muestra de la EPF. Esta estrategia mantiene el objetivo de estimar las
paridades de poder adquisitivo entre las comunidades autónomas en España
representativa de la situación actual y más reciente. En cualquier caso, en el vector de
variables se han incluido tres variables ficticias correspondientes a 2010, 2011 y
2012 para garantizar la variación en el tiempo del gasto total no captada por la
evolución temporal de la renta y, en menor medida, de las otras variables explicativas.
8
Se han excluido las observaciones correspondientes en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla,
debido a su reducido número.
24
Para garantizar que el efecto de la no identificación de los efectos regionales propios
( no afecta de manera significativa la estimación de las paridades de poder
adquisitivo ( , hay que destacar que se ha realizado una especificación exhaustiva de
características socio‐demográficas del hogar y del sustentador principal. Estas
variables, junto con la variable relativa a los ingresos del hogar, deben eliminar
prácticamente el efecto propio del componiendo regional. En concreto, las variables
que se han incluido en relación al hogar, además de los ingresos totales y las variables
ficticias temporales, son:
― Número de personas al hogar por grupos de edad
― Número de habitantes del municipio de residencia
― Municipio de residencia capital de provincia
y en relación al sustentador principal:
― Edad (forma cuadrática)
― Sexo
― Estado civil
― Nacionalidad
― Nivel educativo
― Situación en relación a la actividad económica
Por otro lado, se ha tenido en consideración el diseño del muestreo de la EPF y se han
ponderado las observaciones utilizadas en la estimación haciendo uso del factor de
elevación asociado a cada hogar (cuántos hogares representa cada observación).
3.3.1 Modelos de valor unitario
Del total de bienes de la clasificación COICOP/HBS a cuatro dígitos, hay un total de 80
para los cuales se pueden calcular valores unitarios. De estos, 61 pertenecen al grupo 1
(Alimentos y bebidas no alcohólicas), 6 al grupo 2 (Bebidas alcohólicas, tabaco y
narcóticos), 12 al grupo 4 (Vivienda, agua, gas, electricidad y otros combustibles) y 1 al
grupo 7 (Transportes). El cálculo de los valores unitarios de cada código para cada
comunidad autónoma se ha realizado siguiendo el mismo procedimiento empleado
25
por el Instituto Nacional de Estadística, es decir, el valor unitario para un bien concreto
es el cociente entre la suma de los gastos de aquellos hogares que reportan gasto
diferente de cero para ese bien y la suma de las cantidades del bien para los hogares
que reportan cantidad diferente de cero9.
Se puede llevar a cabo una primera aproximación a las paridades de poder adquisitivo
basada en el análisis comparativo de los valores unitarios calculando la diferencia
relativa entre el valor unitario de cada bien ( ) en una comunidad autónoma ( ) ( )
en relación al correspondiente para toda España ( ) y calculando la media
geométrica de estas diferencias relativas. Este cálculo permite obtener un primer
índice de paridad de poder adquisitivo basado en los bienes con valor unitario
( ), es decir, mayoritariamente los bienes de los grupo 1 de la COICOP/HBS
(Alimentos y bebidas no alcohólicas).
100 ∗
Los índices correspondientes aparecen en la primera columna de la tabla 7.
Por otro lado, con los datos por bienes y comunidades autónomas se puede estimar un
ecuación basada en el método CPD como la planteada en (7), ponderando o no las
observaciones por la raíz cuadrada de la proporción del gasto del bien sobre el total de
gasto en la correspondiente comunidad autónoma. El caso que utiliza ponderaciones
se puede considerar una aplicación del sistema de Rao para comparaciones
multilaterales. Los coeficientes estimados, expresados en desviaciones respecto de
una media ponderada de los mismos con ponderaciones dadas por el peso del PIB de
cada comunidad autónoma en el total de España, se transforman en paridades de
,
poder adquisitivo ( y , según se utilicen ponderaciones o no,
respectivamente) a partir de exp , que se presentan en las columnas
segunda y tercera de la tabla 6.
9
El número de hogares en el numerador y el denominador no es coincidente, aunque los resultados
son prácticamente idénticos cuando se hace el cálculo del valor unitario sólo con los hogares que
reportan cantidades positivas.
26
Tabla 6. Paridades de poder adquisitivo para las Comunidades Autónomas. Método
de valores unitarios
Comunidad Autónoma ,
Andalucía 97,1 95,2 95,9
Aragón 103,2 101,2 100,2
Asturias 100,3 98,3 100,8
Baleares 109,3 107,1 101,7
Canarias 106,9 105,3 91,6
Cantabria 105,8 103,8 103,9
Castilla – La Mancha 89,5 87,9 92,4
Castilla y León 97,2 95,4 97,4
Catalunya 106,3 104,3 105,1
Comunidad Valenciana 101,7 99,8 100,3
Extremadura 89,1 87,5 91,2
Galicia 94,7 92,9 95,0
Madrid 103,0 101,2 99,6
Murcia 103,2 101,4 101,1
Navarra 110,2 108,6 108,3
País Vasco 108,9 106,9 109,4
La Rioja 101,1 99,1 101,5
Máximo 110,2 108,6 109,4
Mínimo 89,1 87,5 91,2
Ratio Máximo/Mínimo 1,24 1,24 1,20
Hay que destacar que los resultados, tanto a nivel cualitativo como cuantitativo, son
bastante similares en las tres aproximaciones, con sólo dos excepciones: Canarias y
Madrid. En el caso de Canarias, las ponderaciones de los valores unitarios teniendo en
cuenta el peso sobre el gasto total de cada bien resultan determinantes para situar su
paridad de poder adquisitivo claramente por debajo de la media de España. En el caso
de Madrid, el índice en cualquiera de los tres casos no se sitúa entre los más elevados
e, incluso en el tercer escenario, está justo por debajo de la media.
Por otro lado, en los tres escenarios la diferencia entre los valores máximo y mínimo
de la paridad del poder adquisitivo está alrededor de los 20 puntos porcentuales: los
precios de los productos con valor unitario son entre un 20% y un 24% más altos en la
comunidad autónoma con los valores más altos del índice respecto a la comunidad con
27
valores más bajos. Catalunya presenta unos índices que se sitúan siempre por encima
de la media española, entre un 4% y 6% más altos.
3.3.2 Modelos de gasto total
En el Anexo 1 se presentan los resultados de la estimación de la ecuación de gasto
total (12) por mínimos cuadrados ponderados, utilizando como factor de ponderación
la raíz cuadrada del número de observaciones que representa el hogar. De los
resultados hay que destacar:
― La elevada capacidad explicativa del modelo (R2=0,55), dado que trabajamos
con datos individuales.10
― La elasticidad renta del gasto total es 0,46 y está estimada con mucha precisión
(error estándar 0,004), en cualquier caso estadísticamente diferente de los
valores 0 y de 1. Este último valor no permitiría identificar las paridades de
poder adquisitivo, puesto que si miramos la ecuación (13), estas no aparecerían
formando parte del coeficiente estimado para cada variable ficticia regional.
― Las otras variables explicativas tienen los signos de los coeficientes esperados y
contribuyen significativamente a explicar la variabilidad del gasto total, pues sin
las mismas el coeficiente de determinación baja hasta 0,47. En todo caso, la
variable ingresos es la que más contribuye a la explicación del gasto total: el
coeficiente de correlación entre estas dos variables es de 0,69.
― La elevada significación de los coeficientes de las variables ficticias
correspondientes a las comunidades autónomas, con un estadístico F para la
hipótesis nula de no significación conjunta de 114,78 (p=0,0000).
Dado que el gasto recogido en la EPF se refiere a todo el gasto de los residentes,
incluida la realizada fuera de la comunidad autónoma, ha parecido oportuno corregir
el gasto total eliminando dentro de lo posible este componente. Para hacerlo, se ha
utilizado la información sobre gasto de residentes fuera de la comunidad autónoma
10
El valor del coeficiente de determinación corresponde al modelo estimado por Mínimos Cuadrados
Ordinarios, puesto que el valor que corresponde a la estimación por Mínimos Cuadrados Ponderados
no es interpretable en la forma habitual, dado que al ponderar no hay término constante y el valor
del R2 no está en el intervalo 0‐1. De hecho, para el modelo del Anexo 1 el valor del R2 seria 0,99.
28
obtenida de la encuesta Familitur11, y se ha calculado qué proporción representa sobre
el gasto final de los residentes obtenida de la Contabilidad Regional de España (INE).
Con esta información se han podido corregir los coeficientes estimados de las variables
ficticias de las comunidades autónomas ( ̂ ) antes de obtener los coeficientes ( ) que
∗
permiten calcular las paridades de poder adquisitivo, , con base=100 Andalucía,
(comunidad autónoma de referencia en la estimación).12
Para el cálculo se ha empleado la expresión
∗
100 ∗
dónde ̂ es el coeficiente estimado corregido para la comunidad autónoma .
Finalmente, se han expresado las paridades de poder adquisitivo en base 100 para una
media (ponderada) para todo el Estado, a partir de las estimaciones en base 100
Andalucía ponderadas por la participación del PIB de la comunidad autónoma en el PIB
de España, según la información de la Contabilidad Regional de España para 2012. En
la tabla 8 se presentan las estimaciones obtenidas a partir de este método con la
∗ ∗,
corrección antes mencionada ( ) y sin ella ( ). Los resultados están
referidos a 2012, año al que corresponden las ponderaciones utilizadas en el cálculo de
la media ponderada para definir la base 100.
Tabla 7. Paridades de poder adquisitivo para las Comunidades Autónomas. 2012.
Método 3
∗ ∗,
Comunidad Autónoma
Andalucía 99,2 96,0
Aragón 96,1 95,3
Asturias 85,5 86,1
Baleares 98,7 98,1
Canarias 80,8 78,8
Cantabria 99,2 98,9
Castilla – La Mancha 80,7 87,4
Castilla y León 84,7 82,6
11
Familitur es la encuesta de movimientos turísticos de los españoles, operación estadística realizada
por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo.
12
En el Anexo 2 se encuentran las proporciones del gasto del residentes fuera de la comunidad sobre
el total del gasto de los residentes para el año 2010, así como el peso del PIB de cada comunidad
autónoma en el total de España, utilizados como ponderación para expresar la paridad del poder
adquisitivo en relación a la media española.
29
Catalunya 108,5 108,4
Comunidad Valenciana 93,4 92,0
Extremadura 78,7 80,8
Galicia 92,3 89,5
Madrid 113,3 119,3
Murcia 96,2 95,3
Navarra 110,9 113,6
País Vasco 107,4 109,6
La Rioja 89,9 91,4
Máximo 113,3 119,3
Mínimo 78,7 78,8
Ratio Máximo/Mínimo 1,43 1,51
Los resultados obtenidos son robustos a diferentes variaciones en la especificación del
modelo, como por ejemplo pueden ser el error de medida en la variable de ingresos, la
presencia de valores atípicos, la forma funcional del modelo o la consideración dentro
del gasto total de algunos componentes asociados a gastos realizados fuera de la
comunidad autónoma de residencia.
En cuanto a los errores de medida, es conocida la habitual infravaloración de los
ingresos por parte de los entrevistados13. En concreto, en la muestra utilizada para la
estimación del modelo explicativo del gasto total los ingresos son un 20,6% inferiores
al gasto total. Para valorar la importancia del potencial error de medida, se ha
estimado una ecuación de ingresos en función de las características del hogar y del
sustentador principal. Se han obtenido unos ingresos ajustados y, posteriormente, se
ha estimado la ecuación de gasto total en función de esta nueva variable ajustada y las
variables ficticias correspondientes a las comunidades autónomas. Los resultados
obtenidos para las paridades de poder de compra son muy similares a los presentados
anteriormente, no siendo relevando la posible infravaloración de los ingresos en este
caso.
La posible presencia de valores atípicos se ha controlado estimando el modelo una vez
eliminadas las observaciones del gasto total por debajo del primer decil y por encima
13
Un reciente estudio del INE (Vega y Méndez, 2014) cuantifica en algo menos del 10% la
infravaloración de los datos de ingresos de la Encuesta de Condicionas de Vida en comparación con
las obtenidas a partir de fuentes tributarias.
30
del noveno. La estimación de los coeficientes , y por lo tanto de las paridades de
poder adquisitivo, no cambia de manera significativa. Sí que hay cambios, sin embargo,
en la estimación de la elasticidad ingresos, que se compensan por cambios en los
coeficientes de las variables ficticias, dado que los coeficientes se obtienen a partir
de la expresión (13).
En relación a la forma funcional, se ha estimado un modelo semi‐logarítimico, es decir,
sin transformar la variable ingresos reales. En teoría, esta forma funcional debería
permitir la identificación de los efectos propios de carácter regional ( ) de aquellos
asociados a los índices de paridad de poder adquisitivo ( ). En concreto, el modelo
especificado seria:
14
∑ ∑
y la versión objeto de estimación
15
∑
dónde sería:
16
El modelo se puede estimar por mínimos cuadrados no lineales, pero problemas de
optimización impiden obtener resultados para la estimación sin restricciones de la
ecuación (15). En cambio, si los efectos propios de carácter regional se eliminan
( 0 ∀ ) entonces los resultados obtenidos para los coeficientes son muy
similares a los presentados anteriormente.
Finalmente, el efecto de los posibles gastos de los residentes realizados fuera de la
comunidad autónoma se había tratado de aproximar eliminando del gasto total
aquellos conceptos potencialmente asociados a esta situación. En concreto, se habían
eliminado algunos gastos turísticos y algunos asociados a una segunda residencia. Los
resultados obtenidos siguen siendo muy similares a los presentados en la tabla 7.
31
3.4 Método de síntesis: Estimación compuesta basada en modelos de PIB y de gasto
total
Para obtener una propuesta de síntesis sobre los valores de las PPA hemos tenido en
consideración los resultados obtenidos en la aplicación del método 2 (estimación de
PPA a partir de un modelo estimado con datos de la UE de la relación entre PPA y el
PIB per cápita) y el método 3 (obtención de las PPA como estimación de los factores
regionales en una ecuación de gasto total). Se ha descartado la utilización del método
1 (actualización de las PPA iniciales con el IPC). Es un procedimiento recomendado por
instituciones oficiales para estimar las PPA en los periodos intermedios entre
estimaciones de base, pero la distancia temporal entre el periodo base (1989) y el
actual parece poner en cuestión la consistencia del método.
En concreto, la estimación de síntesis ( ) se corresponde a una media
ponderada de la versión del método 2 basada en la estimación que desagrega el PIB
per cápita en dos componentes ( ), y la versión del método 3 correspondiente a
las estimaciones corregidas del gasto total de cada hogar por la parte que los
residentes de una comunidad autónoma realizan fuera de la misma ( ). Las PPA
de la primera aproximación están recogidas en la tercera columna de la tabla 6, y las
PPA de la segunda están en la tabla 814. Es decir:
1
La cuestión es cómo determinar estos factores de ponderación. La opción escogida
inicialmente es calcularlos de acuerdo con la variabilidad entre las diferentes opciones
consideradas por cada método en cada comunidad autónoma: tres en el caso del
método 2 y dos en el caso del método 3. En concreto, la medida de variabilidad para
cada método ( y , respectivamente) es el cuadrado de la diferencia entre el
14
Resultados muy similares se obtienen si para cada método se utiliza la media de las versiones
consideradas. El coeficiente de correlación entre las dos opciones es casi igual a 1 (0,996).
32
valor máximo y el valor mínimo de la PPA de una comunidad concreta según las
versiones de cada método. La ponderación se determina a partir de:
que se puede demostrar corresponde al valor ( ) que minimiza la varianza de
si los dos métodos son no sesgados y la covarianza entre los dos estimadores es nula.
Vistas las diferentes características de los métodos 2 y 3 en cuanto al posible sesgo y
precisión, es conveniente contemplar la posibilidad de adaptar el cálculo de las
ponderaciones a esta situación, teniendo en cuenta planteamientos de características
similares que se dan en otros contextos, como puede ser el ámbito de la estimación en
áreas pequeñas.
En la tabla 8 se presentan los resultados de las PPA definitivas que se proponen. Hay
que destacar que sólo cuatro comunidades autónomas tienen PPA por encima de la
media española (Catalunya, Madrid, Navarra y País Vasco). Además, la diferencia entre
la PPA más alta (Madrid) y la más baja (Extremadura) es de 34,3 puntos, cosa que
supondría correcciones importantes cuando se comparan magnitudes que convenga
deflactar a partir de los precios relativos regionales.
De hecho, podríamos establecer tres grupos diferenciados de comunidades autónomas
en función de los valores de las PPA: un primer grupo formado por las cuatro
comunidades mencionadas anteriormente, con PPA por encima de la media española;
un segundo grupo constituido por las ocho comunidades autónomas con PPA entre 90
y 100 (Andalucía, Aragón, Baleares, Comunidad Valenciana, Galicia, Murcia y La Rioja);
y un tercer grupo con las cinco comunidades con PPA más bajas (Asturias, Canarias,
Castilla‐La Mancha, Castilla y León y Extremadura).
Tabla 8. Paridades de poder adquisitivo para las Comunidades Autónomas. 2012.
Método de síntesis
Comunidad Autónoma
Andalucía 92,7
Aragón 96,4
Asturias 87,9
Baleares 98,9
33
Canarias 83,1
Cantabria 99,1
Castilla – La Mancha 84,8
Castilla y León 88,0
Catalunya 108,5
Comunidad Valenciana 93,0
Extremadura 80,3
Galicia 92,4
Madrid 114,5
Murcia 94,8
Navarra 110,6
País Vasco 107,7
La Rioja 90,4
Máximo 114,5
Mínimo 80,3
Ratio Máximo/Mínimo 1,43
Estos resultados son comparables a los que se pueden obtener del estudio de Rubiera
et al. (2013), donde se presentan estimaciones del coste de la vida (espacial) para las
comunidades autónomas españolas en 2006 y 2011. Es cierto que algunos resultados
son bastante coincidentes en algunos aspectos, como por ejemplo el ranking del País
Vasco (coste de la vida más alto) y Extremadura (coste de la vida más bajo), incluso en
términos relativos (1,31 veces). Ahora bien, hay otros aspectos en los que difieren de
forma marcada y se alejan de lo que cabría esperar. Por ejemplo, Catalunya tiene un
coste de la vida inferior al de Galicia, y sólo ligeramente superior al de Andalucía,
mientras que Madrid sólo tiene siete comunidades autónomas con un coste de la vida
inferior15. Evidentemente, estas estimaciones afectan los resultados del estudio, que
pretende estimar los efectos del incremento del coste de la vida en el mapa de la
pobreza en España. El hecho que el análisis se concentre únicamente en los productos
de alimentación, que estime un sistema de ecuaciones de demanda con mucha
estructura y el tratamiento que se da a las observaciones correspondientes a un gasto
nulo pueden explicar hasta cierto punto los resultados que presentan.
Finalmente, tal y cómo se ha mencionado repetidamente en los capítulos iniciales, el
objetivo del cálculo de las PPA se justifica para una mejor aplicación de las políticas de
15
Estos resultados son todavía más chocantes si se miran los datos correspondientes a 2006, año para
el cual Catalunya sólo tiene cuatro comunidades autónomas con un coste de la vida más bajo.
34
cohesión regional que, en muchas ocasiones, se fundamentan en la evidencia
proporcionada por la comparativa de los PIB per cápita de diferentes ámbitos
regionales. Evidentemente, esto no se aplica sólo en el ámbito de la política regional a
nivel europeo, sino también en el de las actuaciones a nivel del Estado en relación con
políticas que tienen incidencia sobre las comunidades autónomas.
En este sentido, parece oportuno un ejercicio que ilustra el uso de las PPA a nivel de
comunidad autónoma, como es la comparación de los PIB per cápita entre
comunidades según que corrijan o no por las diferencias de precios en términos de
PPA.
En la tabla 9 se presentan el resultados de este ejercicio para el PIB per cápita de las
comunidades autónomas correspondiente a 2012, según las cifras disponibles en el
web del Instituto Nacional de Estadística en relación con los datos de contabilidad
regional en el momento de elaborar este informe. Naturalmente, dada la
macromagnitud a deflactar (el PIB), las PPA a utilizar deberían tener en cuenta los
diferentes componentes del PIB y no sólo el consumo, como en el supuesto de que nos
ocupa. En cualquier caso, vista la elevada asociación de estos dos indicadores cuando
se comparan los valores a nivel de la UE, hay que esperar que a nivel cualitativo los
resultados del ejercicio presentado en la tabla 10 sean bastante representativos.
Tabla 9. PIB per cápita nominal y deflactado por las PPA de las Comunidades
Autónomas. 2012
Comunidad Autónoma PIB pc Orden PIB pc defl. Orden
Andalucía 16.744 16 18.058 17
Aragón 24.812 6 25.737 4
Asturias 20.867 10 23.750 9
Baleares 23.596 7 23.856 8
Canarias 18.940 13 22.796 10
Cantabria 21.698 9 21.904 12
Castilla – La Mancha 17.693 15 20.866 14
Castilla y León 22.000 8 24.992 6
Catalunya 26.419 4 24.353 7
Comunidad Valenciana 19.485 12 20.950 13
Extremadura 15.133 17 18.855 16
Galicia 20.336 11 22.013 11
Madrid 28.914 2 25.249 5
Murcia 18.032 14 19.016 15
Navarra 28.499 3 25.763 3
35
País Vasco 30.051 1 27.895 1
La Rioja 25.191 5 27.871 2
España 22.297 22.297
PIB pc máx./PIB pc mín. 1,99 1,54
Lo primero que destaca es la sustancial reducción del rango del PIB per cápita: sin
corrección por PPA el PIB per cápita del País Vasco es casi el doble que el de
Extremadura; con corrección el PIB per cápita más alto (también el del País Vasco) sólo
supera un 54% el más bajo (el de Andalucía).
Hay que destacar también que la ordenación de las comunidades autónomas según el
nivel de PIB per cápita no varía sustancialmente cuando corrige por las PPA. Así, el País
Vasco continúa teniendo el PIB per cápita más alto, mientras que al otro extremo
cambia la última posición ―de Extremadura a Andalucía― al considerar las PPA. En
términos de posiciones, los cambios más importantes comportan un ascenso (Canarias
y La Rioja) o descenso (Cantabria, Catalunya y Madrid) de tres posiciones en el ranking.
36
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39
Anexo 1
Tabla A.1. Estimación del modelo de gasto total (2009‐2012)
Coef. E.S. t p‐valor
Variables relativas al hogar
Comunidad autónoma (Ref.: Andalucía)
Aragón ‐0,0037 0,0082 ‐0,45 0,650
Asturias ‐0,0587 0,0088 ‐6,70 0,000
Baleares 0,0117 0,0092 1,28 0,200
Canarias ‐0,1072 0,0092 ‐11,62 0,000
Cantabria 0,0162 0,0089 1,83 0,067
Castilla – La Mancha ‐0,0812 0,0071 ‐11,35 0,000
Castilla y León ‐0,0509 0,0080 ‐6,36 0,000
Catalunya 0,0661 0,0065 10,19 0,000
Comunidad Valenciana ‐0,0228 0,0070 ‐3,24 0,001
Extremadura ‐0,0936 0,0088 ‐10,63 0,000
Galicia ‐0,0376 0,0075 ‐5,03 0,000
Madrid 0,1179 0,0069 16,99 0,000
Murcia ‐0,0037 0,0092 ‐0,40 0,688
Navarra 0,0866 0,0079 10,96 0,000
País Vasco 0,0718 0,0062 11,51 0,000
La Rioja ‐0,0263 0,0091 ‐2,89 0,004
Ingresos mensuales (log) 0,4580 0,0043 107,09 0,000
Composición del hogar
Número de miembros 0,0561 0,0070 8,03 0,000
Número de miembros>13 0,0446 0,0065 6,83 0,000
Número de miembros<16 0,0037 0,0089 0,42 0,678
Número de miembros<18 ‐0,0092 0,0068 ‐1,36 0,174
Población del municipio (Ref.: > 100.000)
50.000 – 100.000 0,0297 0,0061 4,85 0,000
20.000 – 50.000 0,0333 0,0065 5,12 0,000
10.000 – 20.000 0,0276 0,0072 3,83 0,000
< 10.000 0,0270 0,0065 4,15 0,000
Capital de provincia (Ref.: Sí)
No ‐0,0274 0,0055 ‐4,96 0,000
Variables relativas al sustentador principal
Sexo (Ref.: Hombre) ‐0,0013 0,0045 ‐0,29 0,770
Edad
Término lineal 0,0175 0,0009 19,43 0,000
Término cuadrático ‐0,0002 8,37E‐06 ‐19,91 0,000
40
Coef. E.S. t p‐valor
Nivel de estudios (Ref.: Primarios o menos)
Secundarios 1er ciclo 0,1042 0,0051 20,61 0,000
Secundarios 2donde ciclo 0,1623 0,0062 26,12 0,000
Superiores 0,2225 0,0062 35,99 0,000
País de nacimiento (Ref.: España)
Resta Unión Europea ‐0,0972 0,0120 ‐8,07 0,000
Resto de Europa ‐0,1574 0,0229 ‐6,87 0,000
Resto del mundo ‐0,2121 0,0088 ‐24,16 0,000
Situación en relación con la actividad (Ref.:
Ocupado)
Con trabajo pero ausente 0,0191 0,0105 1,82 0,069
Parado ‐0,0377 0,0074 ‐5,06 0,000
Jubilado 0,0108 0,0064 1,68 0,092
Estudiante ‐0,0139 0,0635 ‐0,22 0,827
Tareas domésticas 0,0037 0,0114 0,32 0,748
Incapacidad permanente ‐0,0179 0,0195 ‐0,92 0,359
Otra situación de inactivo 0,0537 0,0302 1,78 0,075
Estado civil (Ref.: Soltero)
Casado 0,1258 0,0057 22,06 0,000
Viudo 0,0793 0,0087 9,17 0,000
Separado 0,0514 0,0110 4,68 0,000
Divorciado 0,0686 0,0096 7,13 0,000
Año de la encuesta (Ref.: 2009)
2010 ‐0,0062 0,0046 ‐1,35 0,176
2011 ‐0,0123 0,0046 ‐2,67 0,007
2012 ‐0,0288 0,0046 ‐6,22 0,000
Constante 5,8929 0,0365 161,24 0,000
Número de observaciones 85.447
R2 0,5517
Nota: El modelo se ha estimado por Mínimos Cuadrados Ordinarios con errores estándar robustos a
heteroscedasticidad. El coeficiente de determinación (R2) corresponde al modelo sin errores estándar
robustos.
41
Anexo 2
Tabla A.2. Porcentaje del gasto de residentes realizado fuera de la comunidad
autónoma (DF) (2010) y porcentaje del PIB de cada comunidad autónoma respecto al
PIB de España (2012)
42