4-12
PLAN ESTRATÉGICO POLÍTICO.
DEFINICIÓN DEL PROBLEMA.
Ya dijimos, a principios de este curso, que la Planificación Estratégica, como instrumento, como recurso metodológico, puede ser aplicada a los
campos más dispares, con resultados siempre positivos (asumiendo la correcta utilización del recurso).
Pero, por supuesto, en cada de los “campos” en el que intentemos aplicarlo deberemos ajustarnos a la topografía del terreno. Es decir, ajustar
cada uno de los pasos del proceso al objeto para el cual estamos trazando el Plan Estratético. Lo que implica definir muy claramente la Misión
y la Visión del proyecto. Y a partir de ellos, no hay otra forma de hacerlo, trazar unos objetivos operativos concretos y los pasos necesarios para
alcanzarlos.
¿Un “Plan Estratégico Político”? ¿No será ésta una forma de llamar a cualquier procedimiento, cualquier forma de organizar un poco nuestras
ideas en torno al tema político? No. No lo es. Se trata, en rigor, de aplicar exactamente las líneas maestras de la Planificación Estratégica
al terreno de la política.
Y eso quiere decir, después de definir a) las necesidades del público, consumidor o “pueblo” y b) el campo de juego, el “mercado”, debemos
explicar claramente cuál es el resultado final, qué es lo que queremos lograr a mediano-largo plazo (la “Visión”) y precisar lo que vamos a
hacer, muy concretamente, para ello. La “Misión”.
Como debemos convencer al público de que nos vote, necesitamos explicar muy claramente el “Reason Why”. Es decir, por qué han de creer
que nuestra propuesta política les conducirá a la “Visión” prometida.
Realizar un DAFO, para determinar las debilidades y las fortalezas de nuestro producto y nuestra Visión.
Y entonces, proceder al diseño de los planes operativos. Las acciones que nos llevarán al cumplimiento de nuestras Visión.
un Plan Estratégico Político, hay algunos problemas adicionales. Alguno de ellos, impostergables.
plo, determinar “desde qué momento” empezaremos a planificar. ¿Tenemos ya “absolutamente” definido todo el andamiaje ideológico?
Primera posibilidad: Ya hemos elaborado un diagnóstico definitivo de lo que necesita la sociedad y tenemos clara la solución a sus problemas.
A grandes rasgos, sabemos lo que tenemos que hacer.
En este caso, ―es lo más frecuente― sólo necesitamos un “Plan Estratégico de Comunicación” para nuestro proyecto, partido o
programa político (A partir de ahora, para no repetirnos, utilizaré siempre el término “proyecto político”). Ese Plan de
Comunicación será todo lo que necesitemos para determinar cómo convencer a nuestro público objetivo de que el mismo es el que
mejor responde a sus necesidades objetivas / subjetivas.
Pág. 2 de 225
Este, desde luego, es un problema muy específico. Se trata de hacer un Plan Estratégico Comunicacional para un programa o
partido político.
O quizás no necesitamos realmente un Plan Estratégico, sino un simple “Plan Operativo”: un conjunto de acciones y planes
articulados en torno a unos objetivos ya preestablecidos.
Segunda posibilidad: tenemos apenas una “idea general” de lo que queremos hacer. y necesitamos articular un “programa” (una estrategia) para
llevarla a cabo. Eventualmente, haciendo incluso algunos retoques conceptuales a nuestra visión inicial. En este caso, sí se justifica hacer un
Plan Estratégico completo.
¿A qué nos referimos exactamente cuando hablamos de “Idea general”. Hablamos de un eje, de una “premisa articuladora”. Podría ser, incluso,
la “Visión”. Pero hay que tener mucho cuidado al formularla.
Esa idea general, ¿podría ser, por ejemplo, “la justicia”. Difícilmente, porque tendríamos que tener una definición absolutamente cerrada y
operativa, es decir, manejable con criterios objetivos, de lo que implica esa palabra.
Para efectos de este seminario, asumiremos que nos encontramos en el 2do caso. Tenemos una idea general de lo que queremos hacer (por
supuesto, definiremos estrictamente los parámetros generales de esas “Ideas Generales”) y trabajaremos a partir de ahí. Precisaremos todos los
puntos que debemos estructurar en ese Plan Estratégico aunque, por supuesto, no llegaremos a trazar planes operativos de ningún tipo.
Eso, tendrán que hacerlo cada uno de vosotros.
Pág. 3 de 225
ESPECIFICIDAD DEL PROBLEMA POLÍTICO. ´
LA “VISIÓN” Y LA “MISIÓN” POLÍTICAS (EN ESE ORDEN)
Sin duda alguna, un “proyecto político” es, a todos los efectos prácticos, un “producto” para fines de marketing y comunicación.
Pero no lo es a la hora de elaborar el Plan Estratégico “inicial”. Porque un programa político o un partido político “es”, antes que nada,
un Plan Estratégico para solucionar el o los “problemas políticos”.
Por eso, empezaremos delimitando el campo de ese “problema político”. Acotar el problema. Qué es lo que debe solucionar o pretende
solucionar un partido o una ideología política. “Cualquier” partido político. En cualquier circunstancia específica. Señalando todos los
parámetros pertinentes. Y procurando hacerlo sin sesgos ideológicos previos. Nada de ayudar los menos favorecidos o recompensar a
los más trabajadores. Eso, en cualquier caso, vendrá luego.
Tengamos en cuenta, en todo momento, que “bueno, bonito y barato” no suele ser posible. Así, nosotros elegimos nuestras prioridades,
pero debemos estar siempre conscientes de lo que estamos sacrificando al hacerlo. Y debemos hacerlo después de haber definido el
problema todo lo objetivamente que podamos.
Después de definir adecuada, exhaustivamente, lo que es “el problema político”, debemos definir (o “dar una primera definición de) la
“Visión” de nuestro programa o partido y su “Misión” correspondiente. En ese orden. Primero debemos saber “adónde queremos ir”. La
“Visión”. Y sólo entonces, determinaremos cuál es nuestro papel concreto en la sociedad. La “Misión”. Y a partir de aquí, definiremos
los planes operativos concretos.
Ambas cosas, Visión y Misión, tienen que ofrecer una respuesta a los puntos esenciales del “Problema político”.
Pág. 4 de 225
Entonces, empecemos entonces definiendo el problema político. “Lo político” abarca un montón de puntos, pertenecientes a diversas esferas y
toda propuesta o programa político (y, por ende, todo Plan Estratégico Político) debe ofrecer una respuesta a cada uno de esos puntos, todos los
que conforman el “cuadro político” (o como sea que llamemos al conjunto de elementos a resolver y a tener en cuenta). Y hacerlo de forma
coherente, sin dejar “vacíos”.
Tenemos que considerar:
A) La naturaleza del Poder político. “Para qué” se gobierna.
B) La “Gestión” del Poder político. “Cómo se gobierna”.
C) Una respuesta articulada a los problemas concretos de la sociedad/país. Los detalles de gobierno de cada área. Con “reason
why” incluido.
El Plan Estratégico consiste en definir la Visión y la Misión a partir de una articulación coherente de todos los elementos que debemos tener en
cuenta.
¿Y para qué sirve eso? ¿Todo el “Plan Estratégico”. Para lograr más eficiencia y eficacia. Para tener un “mapa” del proyecto político, sabiendo
qué vamos a resolver primero, cómo vamos a hacerlo, qué precio vamos a pagar por ello, cómo vamos a repartirnos el trabajo y las
responsabilidades, etc.
Pág. 5 de 225
ESTRUCTURA DE UN PLAN ESTRATÉGICO POLÍTICO.
1. Introducción.
2. Naturaleza del problema. Situación. Dónde Estamos. (Toma de postura sobre “para qué se gobierna” y sólo a partir de ahí quién gobierna
y cómo lo hace)
3. Consideraciones / sobre el aparato de poder. La Gestión, los controles, democracia vs. Autoritarismo, más allá del sistema económico
elegido, a quién debe incluir la democracia, etc. Consideraciones de “eficacia”.
4. Consideraciones / sobre las áreas funcionales.
5. Consideraciones / sobre cada uno de los “grupos funcionales”.
6. Diagnóstico.
7. Declaración de la “Visión”. “Approach” político. Reason why.
1. Implicaciones en cada área funcional.
2. Implicaciones en cada grupo funcional.
3. Implicaciones de funcionalidad-eficacia del “aparato político”.
8. Misión.
9. DAFO.
10. Planes Operativos.
Pág. 6 de 225
A: LA NATURALEZA DEL PODER POLÍTICO.
La naturaleza del Poder político.
Por un lado, está el tema del “Para qué” se gobierna.
Empecemos diciendo que el hombre es un animal gregario. Como la hormiga, valga la comparación. O las abejas. Ha sobrevivido,
medrado y se ha convertido en el animal más exitoso del planeta porque su privilegiada inteligencia la ha utilizado en un contexto
social. Uniendo fuerzas.
Y a partir de ese concepto tan elemental, podemos decir que la evolución de nuestras organizaciones políticas ha sido la evolución de
las formas de organizarnos los individuos para beneficio del conjunto de la sociedad.
Ojo, no se trata, nunca se trató, de un vago “concepto” altruista. Somos altruistas porque nos conviene a todos. La colectividad,
comunidad, mercado o “pueblo” no es otra cosa que una sumatoria de individuos y “colectivos”. Ambos, individuos y colectivos,
deben sentir que la organización social, la forma política, favorece a sus intereses. Cuando son muchos los individuos y los colectivos
satisfechos, el régimen queda de alguna forma “legitimado”.
Ahora, detengámonos un poco en esos “colectivos”. Toda sociedad, además de individuos, tiene “grupos funcionales” (en su
momento, hablamos de castas, clases, gremios y muchas subclasificaciones que enturbiaban mucho el panorama) que realizan tareas
absolutamente esenciales en ella. Los maestros, los bomberos, los policías, los obreros, los intelectuales, los empresarios (ojo: tanto
en un sistema socialista como en un sistema capitalista, son “los que hacen funcionar las empresas”, etc. Los grupos funcionales
corresponden, más o menos, al concepto de áreas funcionales del que hablaremos algo más adelante.
Así, un sistema político, para ser totalmente satisfactorio, debe ser “funcional” y cumplir las expectativas de todos esos grupos
humanos. Si dos o tres “grupos funcionales” constituyen “mayoría”, pero hay algún “grupo funcional” (uno del que no podamos,
Pág. 7 de 225
simplemente, “prescindir), que no funciona con el sistema propuesto… tenemos un serio problema. Porque ganaremos las
elecciones… pero la sociedad no podrá funcionar adecuadamente.
Señalemos aquí que, al principio, los gobernantes accedían al gobierno “para sí mismos”. Porque a cada hombre fuerte le apetecía y le convenía
mandar. Y eran aceptados por la mayoría porque no podían evitarlo… y en alguna medida porque era preferible el gobierno del más fuerte que
la anarquía.
Pero a medida que evolucionamos, también lo ha hecho la organización social. Y hoy en día todos parecemos coincidir en que necesitamos un
“gobierno” que favorezca los “intereses del país”. Pero estos intereses siguen estando sin definir con precisión. Algunos creen solucionarlo
diciendo “los intereses del pueblo”, sin aclarar ni siquiera qué cosa es “el pueblo” y mucho menos aclarar lo que el pueblo necesita y quién
puede determinarlo en nombre de ese pueblo.
Así, a lo largo de los tiempos, amén de las autocracias o monarquías absolutas se han dado o planteado –se dan o se plantean todavía, los
siguientes sistemas:
Anarquía
Socialismo libertario
Anarquismo
Autocracia y dictadura
Pág. 8 de 225
Absolutismo
Despotismo
Junta militar
Monarquía
Monarquía absoluta
Monarquía constitucional
Monarquía semiconstitucional
Monarquía popular
Monarquía hereditaria
Monarquía electiva
Monarquía auto-proclamada
Monarquía mancomunada (Commonwealth)
Cleptocracia
Oligarquía
Aristocracia
Meritocracia
Plutocracia
Tecnocracia
Teocracia
Democracia
Democracia directa
Pág. 9 de 225
Democracia deliberativa
Democracia semi-directa
Democracia representativa
Sistema Westminster
Sistema Parlamentario
Sistema presidencial
Sistema Semi-presidencial
Sistema Congresal
Hoy parecen primar las democracias, aunque todavía hace falta definirlas con cierta precisión, porque sólo queda “clara” su componente
estrictamente cuantitativa. ¿Quién es el pueblo? ¿Las minorías no son pueblo? ¿”Todos” gobiernan? ¿O gobiernan “algunos” en nombre de
todos? O incluso, ¿Gobiernan algunos “para”, “en beneficio” de todos?
Aquí cabe echarle un vistazo a la clasificación que el jurista, politólogo y político francés Maurice Duverger hace de los grandes sistemas
políticos contemporáneos, en función de dos variables: el régimen político (democracia o dictadura) y el sistema económico (socialismo o
capitalismo).
De las combinaciones en las que estos regímenes pueden aparecer y desarrollarse dentro de un sistema se obtienen cuatro tipos de sistemas
políticos:
Pág. 10 de 225
Democracia Dictadura
Economía Capitalista Sistema liberal Dictadura capitalista
Economía Socialista Democracia socialista Sistema totalitario
Hoy por hoy, nadie propugna abiertamente la “dictadura” (aunque la “dictadura del proletariado” es un paradigma no desmentido por algunos
regímenes populistas de izquierda), Y partiendo de la actual aceptación generalizada del paradigma democrático, tenemos que aceptar que –hoy
por hoy- la totalidad de los habitantes del país no puede gobernarse directamente. Tienen que “delegar” las responsabilidades de gobierno es
unos representantes que, en nombre de sus electores, tomen las decisiones de gobierno más adecuadas.
El sentido común –y cualquier plan estratégico- exigiría que estos representantes hagan un trabajo lo más adecuado posible para las exigencias
de sus electores. Para ello, parece lógico asumir:
Que los candidatos a gobernantes expliquen claramente lo que van a hacer, por qué y cómo.
Que los candidatos a gobernantes estén muy bien calificados profesionalmente para el puesto que van a ocupar.
Pág. 11 de 225
Que los candidatos a gobernantes respondan, incluso judicialmente, en caso de no cumplimiento de sus promesas explícitas. En
principio (aunque sabemos que ocurre constantemente) no se puede ganar unas elecciones para hacer “a” y luego hacer “b” sin que
eso se considere una estafa.
Hay que definir muy claramente el “tipo de gobierno” que se pretende y justificar en función de las circunstancias objetivas.
Gobierno presidencial o parlamentario. Westminster, Semipresidencial, Congresal, etc.
Estos puntos deberían estar incluidos, de una forma más o menos explícita, en el punto “3” y en el “7C” del Plan Estratégico.
Conceptos a revisar. Destacar si “asumimos” algún punto en particular. Cualquiera de estos puntos / conceptos deben ser revisable.
Democracia. Sistema Democrático. ¿Qué es? No basta con el concepto de “mayoría”.
“Pueblo” / “Sociedad” o “Mercado. Qué es. ¿Los representantes de cualquier minoría… son “pueblo”?
Determinación, lo más precisa posible, de las “necesidades” de la Sociedad. Precisar el criterio de determinación de las
mismas. Se va a atender las necesidades de los intelectuales, de la clase empresarial, de los científicos, de los artistas, de las
clases “trabajadoras” como eufemismo de los trabajadores poco calificados, etc. Ubicar esas necesidades en un contexto de
globalización y mundialización.
Separación Iglesia-Estado.
Separación Milicia-Estado. El que tiene las armas no debe decidir cómo y cuándo usarlas.
Separación de poderes.
Pág. 12 de 225
Igualdad. Qué significa. Sus límites.
Representatividad. Los límites de poder de los representantes. Hasta dónde los “habilitamos”.
B: LA GESTIÓN DEL PODER POLÍTICO.
Aquí, una vez más, nos estamos concentrando en los puntos que debemos establecer en el punto “3” y en el “7C” del Plan Estratégico.
Es decir, estamos hablando de la “Gestión” del poder·. ¿Quiénes ejercen el poder en nombre del partido, ideología, grupo funcional, etc.?
Eficacia del control operativo de las diversas áreas de actuación del gobierno. Calificación formal de los gestores de cada área. ¿Cómo se
cambia a los gestores si lo están haciendo mal? ¿Quiénes determinan si lo están haciendo mal o bien? Fijar los parámetros previamente.
Separación de poderes. Pluralidad de poderes, al estilo jeffersoniano. Control de unos poderes sobre otros. Relaciones entre los diversos
poderes. Relaciones con la oposición.
Definir / Asumimos: Principio de calificación. Discrecionalidad del aparato del partido. Calificación de los diversos gestores.
Mecanismos de control de la ejecutoria, como en todo Plan Estratégico.
Pág. 13 de 225
C: RESPUESTA ARTICULADA A LOS PROBLEMAS POLÍTICOS.
Tendremos que definir la “Visión” y la “Misión” del partido/programa/candidato a partir del análisis de estos puntos. Y es importante, sobre
todo, en un sistema democrático en el que supuestamente se elegirá al gobernante en función de la calidad percibida de sus respuestas.
Analizaremos aquí cuáles son las áreas de problemas de gestión de cualquier sistema político. Las necesidades de la Sociedad / Comunidad /
Pueblo / Mercado son múltiples. Podemos recordar aquí la famosa “Pirámide de Maslow”.
Pág. 14 de 225
Cabe señalar, antes de seguir, que Maslow no parece considerar como “necesidades” la diversión, la estética, el sexo, la música, la
comunicación y toda la dimensión lúdica. Algunos opinan que estas necesidades están “pro-rateadas” en las de afiliación, reconocimiento y
autorrealización, pero es discutible.
Por otro lado, una visión más actualizada considera el siguiente listado de necesidades:
1. alimentación y subsistencia (trabajo),
2. salud y servicios sanitarios,
3. educación,
4. servicios sociales,
5. seguridad, vivienda y, hoy por hoy,
6. sostenibilidad medioambiental.
El “Gobierno”, el sistema político, debe darles respuesta a todas estas necesidades en un contexto “social”. Es decir, con respuestas válidas o al
menos aceptables, para la mayor parte de la Sociedad.
Lo más práctico, desde un punto de vista estratégico, es organizar la satisfacción de las diversas necesidades en “áreas funcionales” (Más o
menos, esa es la idea de los ministerios, aunque hay mucha burocracia involucrada. Entre otras cosas, se pretende evitar los solapamientos
Pág. 15 de 225
existentes entre las diversas áreas funcionales). Esto, el establecimiento de las áreas funcionales es lo que vamos a hacer a continuación. Pero
esto no pretende estar escrito en piedra. Lo importante es que cada proyecto político se tome el trabajo de determinar claramente dichas áreas.
El área más grande es la de la economía. Esto incluye la organización de las actividades productivas, el reparto de los
productos producidos por la sociedad y de los beneficios generados por su producción, la satisfacción de necesidades
económicas. Vivienda, alimentación, banca y seguros estarían también dentro de esta esfera. Además, debemos tener en cuenta
que “La Economía” también tiene implicaciones en las más diversas áreas funcionales.
En este tema, hay dos posiciones radicales o extremas que todavía marcan en gran medida la discusión política.
Propiedad estatal de los Medios de Producción. Y en un caso límite, repartir todas las riquezas naturales y todos los productos
industriales de una forma idéntica entre todos sus habitantes.
Propiedad privada de los Medios de Producción. Y permitir que los propietarios de los medios se queden con todo el producto
de esos Medios. Sin intervención estatal en ninguno de los elementos del “Marketing Mix”: producto, precio, distribución y
promoción.
En la práctica, ambas alternativas son inviables en su forma “pura”. Y representan los extremos de las soluciones que nos proponen.
La extrema izquierda, con el Estado encargándose de la distribución lo más igualitaria posible de todos los recursos disponibles y la
extrema derecha, prácticamente sin intervención mediadora del estado.
La mayor parte de las propuestas políticas de hoy en día abogan por una solución intermedia. Los socialdemócratas y los sistemas
“keynesianos” abogan por un cierto grado de “intervención del gobierno” en el control de esos medios de producción.
En cualquier caso, el Plan Estratégico debe encarar el tema de quién va a invertir en las áreas productivas (en pocas palabras, el
Estado o los particulares) y cuáles van a ser los incentivos de productividad.
Pág. 16 de 225
El área de la seguridad, dentro y fuera de las fronteras. Eso sería la esfera militar y la policial, grosso modo. Pero también implicaría
temas no tan obvios, porque ahí pueden estar conductas que algunos creen que deben ser reprimidas y otro no. Y ahí entra un tema de
definición de libertades públicas, de “moralidad”, etc.
El área de los comportamientos socialmente aceptables: la ley y la Ética. Esto incluye la “normativa” que rige las normas de conducta
de los ciudadanos y la articulación / coordinación de las diversas esferas. En términos estrictamente “legales” y en términos
“morales” (que actúan como mecanismo legitimador de lo jurídico/legal. Comprende, por supuesto, todo lo que tenga que ver con las
“libertades” del ciudadano. Reunión, expresión, asociación, etc. Esta área incluye también la Educación formal y las actividades
“morales” de instituciones como las eclesiásticas, escuelas filosóficas y “otros partidos” (los que, coyunturalmente, no están en el
poder).
Aquí también, como en el área económica, existen dos grandes bandos. Los que propugnan la intervención del Estado para proteger
la Moral, las Buenas Costumbres, las Tradiciones, la Soberanía, la Religión, la Ideología, la Patria o cualquier otra colección de
mayúsculas. Y los “liberales” que abogan por la intervención mínima necesaria para garantizar la convivencia. En principio, esto
corresponde al antes mencionado cuadro de Duverger. Los regímenes autoritarios, capitalistas o socialistas, intervienen en más temas
que los liberal-democráticos. El signo económico no es determinante a la hora de determinar la “liberalidad” ideológico-moral.
El área, compleja y multifacética, de las demás, diversas necesidades de la colectividad, como la Salud, los transportes, las
comunicaciones…
A la hora de calibrar las necesidades sociales y ofrecer respuestas a ellas se producen notables distorsiones por razones ideológicas. Surgidas
frecuentemente de una visión ideológica que determina como “debe ser” la sociedad.
Surgidas también de la imprecisión semántica de conceptos como “Igualdad”. De necesidades y de posibilidades. Probablemente podamos
ponernos de acuerdo en acotar el “mínimo necesario”, en materia de vivienda, alimentación, transporte, sanidad, comunicaciones… Pero no es
tan fácil establecer “el máximo permisible” y las diferentes exigencias basadas en la diferencia de gustos, de exigencias, de temperamentos,
etc.
Pág. 17 de 225
DIAGNÓSTICO.
OBJETIVOS. VISIÓN Y MISIÓN.
EL “DAFO” DE LA VISIÓN.
Diagnóstico. Pasa tal cosa deseable y tal cosa no deseable.
Nos proponemos: la “Visión”.
Lo haremos haciendo tal cosa de tal manera. La Misión.
DAFO de la Visión.
ESTRATEGIA. PLANES.
Pág. 18 de 225
Y entonces, ya definidas nuestra Visión, nuestro “punto de vista” sobre el problema (pero siempre dispuestas a reformularla si se convirtiese en
poco operativa a la hora del diseño estratégico y la planificación), nuestra “Misión” (la tarea inmediata, a grandes rasgos) y las Debilidades,
Fortalezas de la Visión Planteado, pasamos a precisar los distintos planes operativos. Punto a punto:
Las medidas concretas que nos llevarán del punto en donde estamos al punto donde queremos estar.
IRRUPCIÓN DE INTENET EN EL MEOLLO DEL TEMA POLÍTICO.
NACIMIENTO DE LA DEMOCRACIA DIRECTA.
Este tema todavía no ha sido suficientemente estudiado, aunque hay muchos grupos políticos e incluso algunos que no se consideran tales pero que
promueven la posibilidad de la “Democracia Directa” gracias a Internet.´
A grandes rasgos, la idea es la de sustituir al Poder Legislativo por la votación directa de los ciudadanos. Un foro abierto (quizás, 24x7), sobre
todos y cada uno de los temas que se debaten hoy en día en el parlamento. La posibilidad de “votar” puede o no estar limitada a algún tipo de
prueba de que se conoce el tema sujeto a debate.
El “control funcional” del foro puede estar en manos del Ejecutivo o del Judicial. No parece hacer falta crear un cuarto poder.
Pág. 19 de 225
“PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA CAMPAÑAS POLÍTICAS”.
Esto ya es otra cosa. Y no nos detendremos mucho en ello. Aquí estaríamos hablando simplemente de una “campaña publicitaria” planificada
estratégicamente. O, a lo sumo, de un “Plan de Comunicación” de un partido o una ideología, planificado estratégicamente.
1.- PLANEACIÓN ESTRATÉGICA DE CAMPAÑAS POLÍTICAS
A) El concepto de Planeación Estratégica de Campaña (PECA) se concibe como un plan que tiene como finalidad:
1.- Definir los objetivos políticos de la campaña
2.- Identificar los caminos de ación viables en función del proyecto político del partido y los candidatos
3.- Articular la acción política entre el partido, los candidatos y el equipo operativo de campaña.
B) - La planeación estratégica de campaña política es un proceso que se inicia con el establecimiento de la perspectiva política, objetivo general y estrategias para
lograr objetivos y desarrolla planes para obtener los siguientes resultados:
1.- Posicionar al partido y candidatos frente al electorado.
2.- Consolidar las posiciones electorales ganadas hasta el momento
3.- Ampliar las posiciones electorales a segmentos de difícil acceso
C) La planeación estratégica de campañas políticas es amplia.
Comprende al Partido, a los candidatos y a los equipos operativos. En tal sentido establece las bases para la organización general de la campaña a través de la
definición de prioridades y medios de acción.
Pág. 20 de 225
¿Cuáles son sus BENEFICIOS?
En proncipio, es muy útil para “definir escenarios”. Una de las grandes ventajas de la planeación estratégica es que puede definir escenarios bajo la premisa "que pasaría
si...", pero fundamentados en una profunda reflexión de las fuerzas políticas y sociales interactuantes en el medio. La definición de escenarios tiene otras ventajas:
Alienta a los candidatos y les permite ver, evaluar y aceptar o descartar numerosas alternativas.
Concibe a la campaña como un todo integrado, que evita la suboptimización de parte del sistema.
Estimula el desarrollo de metas apropiadas al Partido y a los candidatos, las cuales a su vez son factores poderosos para la motivación del elector y de los equipos de
trabajo.
Proporciona una estructura para la toma de decisiones. Asimismo, permite que los equipos operativos de tomen sus decisiones de acuerdo los objetivos de la
campaña. Proporciona una base para medir el desempeño de la campaña y, en su caso, tomar las medidas correctivas para reforzar las limitaciones o potenciar las
oportunidades.
Señala al partido y a los candidatos los asuntos claves y ayuda a establecer las prioridades adecuadas para tratarlos. Establece un canal perfecto de comunicación
mediante los cuales el personal habla el mismo lenguaje al tratar los problemas substanciales.
Proporciona una oportunidad para que la gente, el equipo y los militantes contribuyan con sus talentos en el proceso de toma de decisiones, dándole al mismo tiempo
un sentido de participación y satisfacción única.
Es posible que una campaña tenga éxito sin la planeación formal, pero en la mayoría de los casos el éxito se obtiene más fácilmente con la planeación.
La planeación estratégica tiene algunas limitaciones; los pronósticos en las cuales se basan pueden estar equivocados; la resistencia interna puede reducir la eficacia, es cara
y difícil, requiere de un cierto tipo de talento que puede no existir en los equipos de trabajo. Asimismo no genera resultados al corto plazo que puedan sacar de la crisis a la
campaña política en operación.
Pág. 21 de 225
BIBLIOGRAFÍA
1. Talcott Parsons, The Social System (El sistema social), 1951.
2. Ángel Álvarez, Sistemas políticos Concepto.
3. Manuel Pastor, Fundamentos de Ciencia Política, Editorial McGraw-Hill. ISBN 84-481-1909-6
4. Jean William Lapierre, El Análisis de los Sistemas Políticos. Editorial Península, Barcelona, 1976.
5. Oran R. Young, Systems of Political Science ("Sistemas de Ciencia Política), Prentice-Hall, Englewodd Cliffsm, 1968.
6. Maurice Duverger, Institutions politiques et droit constitutionnel ("Instituciones Políticas y Derecho constitucional") París, 1990. ISBN 2-13-043597-1
7. Samuel Phillips Huntington, El orden político en las sociedades en cambio, Ediciones Paidós, 1997. ISBN: 8449302285
8. David Ernest Apter, Estudio de la modernización pág. 250, Buenos Aires, 1970. ISBN: 911970002X
9. Easton, D. "An Approach to the Analysis of Political Systems", (1957).
10. Easton, D. “A Framework for Political Analysis”, 1965.
11. Easton, D. “The Analysis of Political Structure”, 1990.
Pág. 22 de 225