FRACTURA
CAPITULO I: GENERALIDADES
1.1 Definición
Según Campagne (2021) nos menciona que una fractura es la solución de
continuidad del tejido óseo en cualquier hueso del cuerpo. No es necesario que el hueso se
separe en dos fragmentos, sino que se quiebra una continuidad del tejido óseo.
O también es una ruptura, generalmente en un hueso. Si el hueso roto rompe la piel,
se denomina fractura abierta o compuesta.
Esta se clasifica como abierta o cerrada:
Fractura abierta (también llamada fractura compuesta): El hueso asoma por
la piel y se puede ver, o una herida profunda expone el hueso a través de la
piel.
Fractura cerrada (también denominada fractura simple): El hueso se rompe,
pero la piel permanece intacta.
Y los tipos que encontramos son:
Tallo verde: Esta es una fractura incompleta. Una porción del hueso se
rompe, provocando que el otro lado se doble.
Transversa: La ruptura se produce en línea recta a través del hueso.
Espiral: La ruptura en espiral alrededor del hueso; frecuente en las lesiones
por torsión.
Oblicua: La ruptura es diagonal a través del hueso.
Compresión: El hueso se aplasta, provocando la fractura de hueso se vuelva
más ancho o más plano.
Conminuta: La ruptura se produce en 3 o más piezas y hay fragmentos
presentes en el sitio de la fractura.
Segmentaria: El mismo hueso se fractura en dos sitios, por lo que queda un
segmento "flotante".
Los síntomas de un hueso roto o fracturado pueden incluir:
Dolor repentino
Dificultad para usar o mover el área lesionada o las articulaciones cercanas
Hinchazón
Deformidad evidente
Calor, magulladuras o enrojecimiento
Problemas al mover la extremidad
Fiebre: en algún caso que aparece hematoma o sobreinfección.
1.2 Anatomía y fisiología
1.2.1. Anatomía del hueso
Según Pérez (2018) nos refiere que el hueso se compone de:
Hueso compacto: Constituye la mayor parte de la diáfisis de los
huesos largos, así como de la parte externa de todos los huesos del
cuerpo. El hueso compacto constituye una protección y un soporte.
Tiene una estructura de láminas o anillos concéntricos alrededor de
canales centrales llamados canales de Havers que se extienden
longitudinalmente. Los canales de Havers están conectados con otros
canales llamados canales de Volkmann que perforan el periostio.
Ambos canales son utilizados por los vasos sanguíneos, linfáticos y
nervios para extenderse por el hueso. Entre las láminas concéntricas
de matriz mineralizada hay pequeños orificios donde se encuentran
los osteocitos. Para que estas células puedan intercambiar nutrientes
con el líquido intersticial, cada orificio dispone de una serie de
canalículos por donde se extienden prolongaciones de los osteocitos.
Los canalículos están conectados entre sí y, eventualmente a los
canales de Havers.
El conjunto de un canal central, las láminas concéntricas que lo
rodean y los orificios, canalículos y osteocitos en ellas incluidos recibe
el nombre de osteón o sistema de Havers. Las restantes láminas
entre osteones se llaman láminas intersticiales.
Hueso esponjoso: A diferencia del hueso compacto, el hueso
esponjoso no contiene osteones, sino que las láminas intersticiales
están dispuestas de forma irregular formando unos tabiques o placas
llamadas trabéculas. Estos tabiques forman una estructura esponjosa
dejando huecos que están llenos de la médula ósea roja. Dentro de
las trabéculas están los osteocitos que yacen en sus lacunae con
canalículos que irradian desde las mismas. En este caso, los vasos
sanguíneos penetran directamente en el hueso esponjoso y permiten
el intercambio de nutrientes con los osteocitos.
El hueso esponjoso es el principal constituyente de las epífisis de los
huesos largos y del interior de la mayor parte de los huesos.
Médula ósea: Se encuentra en el centro de la mayoría de los huesos
y tiene muchos vasos sanguíneos. Hay dos tipos de médula ósea:
roja y amarilla. La médula roja contiene células madre sanguíneas
que se pueden convertir en glóbulos rojos, glóbulos blancos o
plaquetas. La médula amarilla está compuesta, en su mayor parte, de
grasa.
1.2.2. Fisiología del hueso
Según Rodríguez (2018) Las funciones básicas de los huesos y esqueleto
son:
Soporte: los huesos proveen un cuadro rígido de soporte para los
músculos y tejidos blandos.
Protección: los huesos forman varias cavidades que protegen los
órganos internos de posibles traumatismos. Por ejemplo, el cráneo
protege el cerebro frente a los golpes, y la caja torácica, formada por
costillas y esternón protege los pulmones y el corazón.
Movimiento: gracias a los músculos que se insertan en los huesos a
través de los tendones y su contracción sincronizada, se produce el
movimiento.
Homeostasis mineral: el tejido óseo almacena una serie de minerales,
especialmente calcio y fósforo, necesarios para la contracción
muscular y otras muchas funciones. Cuando son necesarios, el hueso
libera dichos minerales en la sangre que los distribuye a otras partes
del organismo.
Producción de células sanguíneas: dentro de cavidades situadas en
ciertos huesos, un tejido conectivo denominado médula ósea roja
produce las células sanguíneas rojas o hematíes mediante el proceso
denominado hematopoyesis.
Almacén de grasas de reserva: la médula amarilla consiste
principalmente en adipocitos con unos pocos hematíes dispersos. Es
una importante reserva de energía química.
1.3 Etiología
Según García (2020) nos menciona que las siguientes son causas comunes de
fracturas óseas:
Caída desde una altura
Traumatismo
Accidentes automovilísticos
Golpe directo
Maltrato infantil
Fuerzas repetitivas, como las causadas por correr, pueden ocasionar
fracturas por sobrecarga del pie, el tobillo, la tibia o la cadera
El uso excesivo o los movimientos repetitivos pueden agotar los músculos y
poner más presión sobre el hueso. Esto causa fracturas por esfuerzo. Esto
es más común en los atletas.
Las fracturas también pueden deberse a enfermedades que debilitan los
huesos, como la osteoporosis o el cáncer de huesos.
1.4 Factores de riesgo
Según Scarone (2021) nos refiere que los factores de riesgo son:
Edad avanzada (a mayor edad mayor posibilidad de fracturarse, sobre todo
en el sexo femenino luego de la menopausia)
Baja masa ósea (que se puede detectar por medio de la Densitometría ósea)
Antecedentes personales de fracturas previas por mínimos traumatismos
Antecedentes familiares de primer grado de fracturas (sobre todo fractura de
cadera en padre y/o madre)
Pacientes que toman corticoides en forma prolongada (dosis tan pequeñas
como 2,5 mg de prednisona por día por un período de 3 o más meses ya
modifica la estructura ósea debilitándola)
Poliartritis Reumatoidea Crónica
Índice de masa corporal (IMC), menor a 20, peso menor a 57 kg
Tendencia a las caídas
Sexo femenino
Raza blanca o asiática
Baja ingesta de calcio (si se obtiene en la vida adulta un bajo pico de masa
ósea, aumentan las probabilidades de fracturas)
Deficiencia de Vitamina D (bastante frecuente, mucho más de lo que se
piensa)
Enfermedades neuromusculares
Inmovilización prolongada (considerada como aquella mayor o igual a 3
meses)
Disminución de la visión, con tendencia a las caídas
Menopausia precoz (antes de los 40 años)
Amenorreas primarias o secundarias
Tabaquismo (más de 10 cigarrillos por día), alcoholismo
Sedentarismo
Vivir solo o en un geriátrico
1.5 Criterios de diagnóstico
Según Joseph (2021) nos refiere que el diagnóstico se da a través de la atención
médica examinará sus antecedentes médicos completos (incluso le preguntará cómo se
produjo la lesión). También le harán una exploración física. Las pruebas que se usan para
el diagnóstico pueden incluir las siguientes:
Radiografía. En esta prueba de diagnóstico se usan haces invisibles de
energía electromagnética para generar imágenes de los tejidos, los huesos y
los órganos internos en placas radiográficas.
Resonancia magnética. En esta prueba de diagnóstico por imágenes se usan
imanes grandes, radiofrecuencias y una computadora para generar
imágenes detalladas de las estructuras del cuerpo.
Tomografía computarizada. Es un examen en el que se utilizan radiografías y
una computadora para generar imágenes detalladas del cuerpo. En la
tomografía computarizada se observan detalles de los huesos, los músculos,
la grasa y los órganos.
1.6 Complicaciones
Según Campagne (2021) nos menciona que Las complicaciones graves de las
fracturas son inusuales, pero pueden amenazar la vida o la viabilidad de un miembro o
producir una disfunción permanente de éste. El riesgo de complicaciones es elevado con
fracturas abiertas (que predisponen a la infección) y con fracturas que interrumpen los
vasos sanguíneos, la perfusión tisular, y/o nervios. Las fracturas cerradas que no involucran
los vasos sanguíneos o los nervios, en particular aquellas que se reducen rápidamente,
tienen menos probabilidades de causar complicaciones graves.
Las complicaciones agudas (asociadas a lesiones) incluyen las siguientes:
Sangrado: el sangrado acompaña todas las fracturas (y lesiones de tejidos
blandos). En raras ocasiones, la hemorragia interna o externa es lo
suficientemente grave como para causar shock hemorrágico (p. ej., en las
fracturas de pelvis, fémur, y algunas abiertas).
Lesiones vasculares: Algunas fracturas abiertas interrumpen los vasos
sanguíneos. Algunas fracturas cerradas, particularmente las fracturas
supracondíleas del húmero con desplazamiento posterior, interrumpen el
suministro vascular suficiente como para causar isquemia de la porción distal
de la extremidad; esta alteración vascular puede permanecer clínicamente
oculta durante horas después de la lesión.
Lesiones nerviosas: los nervios pueden lesionarse cuando se estira por
piezas desplazadas de un hueso fracturado, en presencia de un hematoma
por un golpe no penetrante, cuando se comprime en una lesión por
aplastamiento grave, o cuando se desgarra por fragmentos de hueso
afilados. Cuando los nervios están dañados (llamado neurapraxia), la
conducción nerviosa se bloquea, pero el nervio no se desgarra. La
neurapraxia causa déficits motores temporales y/o sensoriales; la función
neurológica retorna completamente en aproximadamente 6 a 8 semanas.
Cuando se aplastan los nervios (llamado axonotmesis), se lesiona el axón,
pero no la vaina de mielina. Esta lesión es más grave que la neurapraxia.
Dependiendo de la magnitud de los daños, el nervio puede regenerarse
durante semanas o años. Por lo general, los nervios se desgarran (llamado
neurotmesis) en fracturas abiertas. Los nervios desgarrados no se regeneran
reespontáneamente y pueden tener que ser reparados quirúrgicamente.
Embolia pulmonar: en pacientes con fractura de cadera o pelvis, el riesgo de
embolia pulmonar es alto. La embolia pulmonar es la complicación letal más
común de las fracturas graves de cadera o pelvis.
Embolia grasa: las fracturas de huesos largos (con mayor frecuencia,
fracturas femorales) pueden liberar grasa (y otros componentes medulares),
que embolizan a través de las venas a los pulmones y producen embolia
pulmonar con sus complicaciones respiratorias.
Síndrome compartimental: la presión tisular aumenta en un espacio fascial o
aponeurótico cerrado, interrumpiendo la irrigación vascular y reduciendo la
perfusión tisular. Las lesiones por aplastamiento o las fracturas conminutas
son causas comunes, que incrementan la presión tisular a medida que se
desarrolla edema. El riesgo es alto con fracturas de antebrazo que involucran
tanto el radio y el cúbito, fracturas de la meseta tibial (fracturas de tibia
proximal que se extienden en el espacio articular), o fracturas de la diáfisis
tibial. El síndrome compartimental no tratado puede conducir a rabdomiólisis,
hiperpotasemia, e infección. A largo plazo, puede causar contracturas,
déficits sensitivos, y parálisis. El síndrome compartimental amenaza la
viabilidad de la extremidad (posiblemente requiriendo amputación) y la
supervivencia.
Infección: cualquier fractura puede infectarse, pero el riesgo es más alto con
las que están abiertas o las tratadas quirúrgicamente. La infección aguda
puede llevar a la osteomielitis lo cual puede ser difícil de curar.
Las complicaciones a largo plazo de las fracturas incluyen las siguientes:
Inestabilidad: diversas fracturas pueden provocar inestabilidad articular. La
inestabilidad puede ser incapacitante y aumenta el riesgo de artrosis.
Rigidez y la amplitud disminuida del movimiento: las fracturas que se
extienden a los cartílagos articulares suelen afectar el cartílago articular; el
cartílago articular mal alineado suele cicatrizar y provocar artrosis y
alteraciones de la movilidad articular. La rigidez es más probable si una
articulación necesita inmovilización prolongada. La rodilla, el codo y el
hombro son particularmente propensos a la rigidez postraumática,
especialmente en los ancianos.
Falta de unión o retraso de consolidación: en ocasiones, las fracturas no
cicatrizan (llamada seudoartrosis), o la unión se retrasa. Los principales
factores que contribuyen incluyen la inmovilización incompleta, la
interrupción parcial del suministro vascular, y los factores del paciente que
deterioran la curación (p. ej., el uso de corticosteroides o la hormona
tiroidea).
Unión anómala: la consolidación o unión anómala es la curación con
deformidad residual. Es más probable si una fractura no se reduce y se
estabiliza de manera adecuada.
Osteonecrosis: parte de un fragmento de la fractura puede llegar a ser
necrótico, principalmente cuando el suministro vascular está dañado. Las
fracturas cerradas propensas a la osteonecrosis incluyen fracturas de
escafoides, fracturas desplazadas del cuello femoral y fracturas desplazadas
del cuello del astrágalo.
Artrosis: las fracturas que alteran las superficies que soportan el peso de las
articulaciones o que resultan en la mala alineación articular y la inestabilidad
predisponen a la degeneración del cartílago articular y la artrosis.
Discrepancia en la longitud del miembro: si una fractura en los niños
involucra una placa de crecimiento, el crecimiento puede verse afectado,
dando como resultado un miembro que es más corto que otra. En los
adultos, la reparación quirúrgica de una fractura, especialmente las fracturas
femorales, puede provocar una discrepancia en la longitud de las piernas, lo
que puede ocasionar dificultad para caminar y la necesidad de levantar el
zapato para la pierna más corta.
1.7 Tratamiento
Según García (2020) nos menciona que el objetivo del tratamiento es colocar las
partes del hueso de nuevo en su lugar, controlar el dolor, darle al hueso tiempo de soldar,
prevenir complicaciones y restablecer el uso normal del área fracturada.
El tratamiento puede incluir:
Férula o yeso: Esto inmoviliza el área lesionada para mantener el hueso
alineado. Protege la zona lesionada del movimiento o el uso mientras el
hueso suelda.
Medicamentos: Pueden ser necesarios para controlar el dolor.
Tracción: La tracción es el uso de una fuerza uniforme para estirar ciertas
partes del cuerpo en una determinada dirección. La tracción con frecuencia
usa poleas, cuerdas, pesas y un marco metálico unido a la cama o puesto
sobre ella. El propósito de la tracción es estirar los músculos y tendones
alrededor del hueso roto para ayudar a que los extremos del hueso se
alineen y sanen.
Cirugía: Se puede requerir cirugía para colocar ciertos tipos de huesos rotos
en su lugar. De vez en cuando, la fijación interna (varillas de metal o clavos
situados dentro del hueso) o dispositivos de fijación externa (varillas de metal
o clavos situados fuera del cuerpo) se utilizan para sujetar los fragmentos de
hueso en su lugar mientras sueldan.
CAPITULO II: ACTIVIDADES DE ENFERMERÍA
2.1. Cuidados de enfermería
Según Raich (2018) nos da a conocer los siguientes cuidados de enfermería:
2.1.1. Antes
Utilizar un enfoque sereno que de confianza
Explicar claramente todos los procedimientos y sensaciones que sentirán
durante el procedimiento
Proporcionar información objetiva respecto al diagnóstico, tratamiento y
pronóstico
Ayudar a la manifestación de los temores, sentimientos y percepciones
Apoyo emocional
2.1.2. Durante
Utilizar un instrumento para valorar los riesgos (escala de Braden)
Registrar el estado de la piel durante el ingreso y a diario
Vigilar cualquier zona enrojecida
Eliminar la humedad excesiva de la piel
Aplicar barreras de protección, como cremas, compresas absorbentes…
Cambios posturales cada 2 horas
Inspeccionar la piel de las prominencias óseas y otros puntos de presión
Evitar dar masajes sobres puntos de presión enrojecidos
Mantener la ropa de la cama limpia, seca y sin arrugas
Colchón antiescaras
Buena hidratación y nutrición tanto de la piel como de la persona
Vigilar signos/síntomas de impactación
Vigilar la existencia de sonidos intestinales
Fomentar la ingesta de líquidos
Ajustar la dieta al estilo de vida del paciente
Incluir en la dieta alimentos ricos en fibra para evitar el estreñimiento
Valoración del dolor que incluye localización, características, aparición,
duración, frecuencia, intensidad, severidad y factores desencadenantes
Administración de analgesia
Proporcionarle ayuda hasta que pueda por ella misma
Proporcionarle los objetos personales (desodorante, cepillo de dientes…)
Colocarle la cuña
Proporcionarle intimidad
Facilitar la higiene después de la eliminación
Determinar la ingesta y los hábitos alimentarios del paciente
Facilitar la identificación de las conductas que se quieren cambiar
Determinar por parte del paciente los 4 grupos de alimentos básicos y la
percepción de la necesidad de modificar la dieta
Discutir el significado de comer del paciente
2.1.3. Después
Colocar en posición de alineación corporal correcta
Fomentar la realización de ejercicios activos/pasivos
Colaborar con el fisioterapeuta en el desarrollo y ejecución del programa
de ejercicios
Fomentar la sustitución de hábitos indeseables por hábitos deseables
(alimentación y tabaco)
Animar al paciente a que examine su propia conducta.
2.2. Formulación de diagnósticos de enfermería
Deterioro de la movilidad física (00085) R/C pérdida de la integridad de les
estructuras óseas E/P inestabilidad postural.
Dolor agudo (00132) R/C agentes lesivos físicos E/P informe verbal de dolor.
Riesgo de deterioro de la integridad cutánea (00047) F/R inmovilización física.
Riesgo de estreñimiento (00015) F/R cambios ambientales y actividad física
insuficiente.
Ansiedad (00146) R/C cambio en el estado de salud E/P inquietud, nerviosismo.
CAPITULO III: NIVEL DE COMPLEJIDAD
3.1. Nivel I
Se debe realizar:
Promoción de la salud: Se debe promover y sociabilizar acciones educativas y
sociales con la finalidad de fomentar prácticas y entornos saludables en salud
según etapas de vida y escenarios de intervención (familia, comunidad,
instituciones educativas y centros laborales.
Comunicación social: Es necesario implementar estrategias comunicacionales
para difundir a la población las medidas de prevención de las facturas
mediante talleres de capacitación, redes sociales, plataformas web,
movilización social, entre otros. Debe explicarse al paciente las características
y las causas de la enfermedad.
3.2. Nivel II
Si la fractura es grave por ello se puede realizar:
Lo importante es la recuperación de la forma y función del segmento fracturado: (las 3
R)
Reducción de la fractura: afrontando los extremos fracturados, debemos
mantener la reducción estable
Retención, inmovilización o contención de la fractura
Recuperación funcional del segmento afectado cuando esta es estable
Inmovilización con férula.
3.3. Nivel III
Si es demasiado grave se realizará:
Reducción abierta y fijación interna. Requiere una operación quirúrgica para
reparar la fractura. Con frecuencia se utilizan varillas de metal, tornillos o placas
para reparar el hueso, los cuales se mantienen fijos, debajo de la piel, después
de la cirugía. Este procedimiento se recomienda en los casos de fracturas
complicadas que no se pueden realinear (reducir) con una férula, o cuando el
uso prolongado de una férula no es recomendable.
Reducción abierta y fijación externa. Requiere una operación quirúrgica para
reparar la fractura y la colocación de un aparato para fijación externa del
miembro fracturado. Este aparato es un marco externo que sostiene al hueso y
lo mantiene en la posición correcta mientras se consolida. Por lo general, esta
técnica se aplica a las fracturas complejas que no pueden repararse por medio
de la reducción abierta y la fijación interna.
CAPITULO IV: PREVENCIÓN
4.1. Familia
Descansa. Evita forzar la extremidad afectada según las indicaciones del médico
hasta que puedas soportar un peso normal.
Aplícate hielo. Para reducir la hinchazón y aliviar el dolor, el médico podría
recomendar aplicar compresas de hielo en el área lesionada según sea
necesario: 15 minutos cada tres horas.
Reanuda la actividad lentamente. Cuando el médico te dé el visto bueno, pasa
lentamente de las actividades sin soporte de peso, como la natación, a las
actividades habituales. Vuelve a correr o a realizar otras actividades de alto
impacto gradualmente, aumentando el tiempo y la distancia lentamente.
Descansa. Evita forzar la extremidad afectada según las indicaciones del médico
hasta que puedas soportar un peso normal.
Aplícate hielo. Para reducir la hinchazón y aliviar el dolor, el médico podría
recomendar aplicar compresas de hielo en el área lesionada según sea
necesario: 15 minutos cada tres horas.
Reanuda la actividad lentamente. Cuando el médico te dé el visto bueno, pasa
lentamente de las actividades sin soporte de peso, como la natación, a las
actividades habituales. Vuelve a correr o a realizar otras actividades de alto
impacto gradualmente, aumentando el tiempo y la distancia lentamente.
Incluir regularmente alimentos ricos en calcio y vitamina D en tu dieta. El
consumo de alcohol y tabaco pueden disminuir la densidad de nuestros huesos
Evitar la vida sedentaria ejercitándonos al menos 30 minutos diarios. Con esto
contribuimos a mejorar nuestra densidad ósea; combatimos la osteoporosis;
tenemos mayor tonicidad muscular y trabajamos nuestros reflejos y el equilibrio
Realizar ejercicio físico moderado. Se recomiendan actividades en las que
debamos desafiar la gravedad, como bailar, correr, hacer caminatas o levantar
pesas. Andar en bicicleta o nadar no se recomiendan por el bajo impacto que
tienen en el fortalecimiento de los huesos
Usa zapatos cómodos y con suela antideslizante
Evita disponer de elementos en tu casa que, al circular por ella, se conviertan en
obstáculos, con esto impedirás tropiezos y caídas
4.2. Comunidad
Brindar campañas de una alimentación saludable.
Dar folletos con información básica y necesaria sobre una buena alimentación.
Informar a través de visitas riesgos que pueden ocasionar en un futuro fracturas.
4.3. Hospitalaria
Visita a tu médico para saber el real estado de salud de tus huesos.
CAPITULO V: ANEXOS
BIBLIOGRAFÍA
Campagne, D. (2019). Introducción a las fracturas. Obtenido de
[Link]
envenenamientos/fracturas/introducci%C3%B3n-a-las-fracturas
Garcia, A. (2020). Fracturas. Obtenido de
[Link]
%2019%[Link]
Joseph, T. N. (2021). Fracturas. Obtenido de
[Link]
Pérez, L. P. (2018). Anatomia del hueso. Obtenido de
[Link]
Raich, F. P. (2018). Plan de cuidados de enfermería en paciente con fractura de fému. Revista
Electrónica de Portales [Link].
Rodríguez, S. P. (2018). Fisología del hueso. Obtenido de
[Link]
Scarone, S. (2021). Factores de riesgo para fracturas. Obtenido de
[Link]
[Link]