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Historia de la Seguridad Pública en Argentina

El documento describe brevemente la historia de la seguridad pública y privada desde la antigüedad hasta el periodo normando en Inglaterra. En la antigüedad, desde la prehistoria, las comunidades primitivas se preocupaban por la protección mutua. Los imperios de Babilonia, Grecia y Roma establecieron algunas de las primeras fuerzas de seguridad y leyes escritas. En la Inglaterra anglosajona, la comunidad compartía la responsabilidad de hacer cumplir la ley y capturar ofensores. Dur

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Historia de la Seguridad Pública en Argentina

El documento describe brevemente la historia de la seguridad pública y privada desde la antigüedad hasta el periodo normando en Inglaterra. En la antigüedad, desde la prehistoria, las comunidades primitivas se preocupaban por la protección mutua. Los imperios de Babilonia, Grecia y Roma establecieron algunas de las primeras fuerzas de seguridad y leyes escritas. En la Inglaterra anglosajona, la comunidad compartía la responsabilidad de hacer cumplir la ley y capturar ofensores. Dur

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CAPITULO IV

HISTORIA DE LA SEGURIDAD PUBLICA Y PRIVADA

La seguridad es inherente al ser humano y a la vida en comunidad; debido a esto desde la


antigüedad se han buscado formas de protección, ya sean públicas o privadas. El estudio de la
historia nos demuestra que la protección de la vida y de los bienes materiales ha sido de las más
antiguas tareas del hombre.

Investigaciones arqueológicas indican que el hombre primitivo se preocupaba por la seguridad y


desarrolló técnicas rudimentarias para su protección; las pinturas rupestres muestran códigos
primitivos de protección de la comunidad. En esta etapa de la evolución la sociedad debía cuidar
a la tribu del posible ataque de los animales durante la noche.

En cuanto a las leyes debemos considerar que este término es utilizado para expresar muchos
conceptos. Ejemplos:
Ley de gravedad
Ley de Murphy
Ley de la naturaleza
Ley penal
Ley civil
Ley religiosa

Nuestro uso del término ley se refiere a aquellas leyes (códigos de conducta) que se consideran
necesarias para la conservación de un orden social. No debemos confundir código de conducta
con moral; por ejemplo, el concepto moral NO ROBARAS está definido por la ley y se sanciona
según la gravedad del delito, depende la sanción de la cuantía del robo. En otras áreas de la
moral el concepto NO MENTIRAS se circunscribe a sanciones sociales, hasta el momento en
que se hace ante una autoridad, configurándose un delito.

El establecimiento de las leyes (códigos de conducta, según se ha dicho) se formula para


obtener una sociedad más ordenada como clave y sustento de gobiernos democráticos. La más
antigua evidencia de leyes escritas aparece cerca del año 2000 a.C.

Alrededor del año 2100 a.C. Hammurabi, rey de Babilonia, impuso un código legal que trató
sobre el comportamiento del individuo contra sí mismo y sus responsabilidades con la sociedad.
En éste dejó inscritos los deberes intersociales e interpersonales. Definió conductas
inaceptables, estableció penalidades y castigos para quien no observara estos deberes. Bajo
estas leyes se cree que los recaderos del rey eran designados para poner en práctica sus
mandatos.

Los castigos en la mayoría de los casos reflejan la antigua filosofía de “ojo por ojo”, ya que en
muchas ocasiones el ofensor sufría un castigo similar al daño causado a su víctima.

Alrededor del año 1400 a.C. el faraón Amenhotep, organizó una patrulla marina en las costas de
su país. Este hecho es el primer registro histórico de una unidad de patrullaje.

En la temprana Grecia, los sistemas de patrullaje se establecieron para resguardar torres,


caminos y salvaguardar la persona de Pisístrato, tirano de Atenas.

El Antiguo Testamento está lleno de leyes intersociales e interpersonales, por ejemplo, los 10
Mandamientos de Moisés, las leyes referentes a la propiedad y comportamiento, como: herencia,
esclavitud, criminalidad, adulterio, hurto y prostitución, entre otras.
IMPERIO ROMANO (753 a.C.-500 d.C.)
Significativos eventos relacionados con la ley, seguridad y observancia de aquélla surgieron con
el desarrollo y evolución de la humanidad. Una de las primeras legislaciones escritas del mundo
fue la Ley de las XII Tablas, en la cual se reglamentó a la vez el derecho público y el derecho
privado. Los romanos la consideraron como la fuente propia de su derecho. Es la ley por
excelencia, y todo lo que de ella deriva es calificado de legal.

CONTENIDO DE LAS XII TABLAS


I y II. De la organización judicial y del procedimiento.
III. De la ejecución de los juicios contra los deudores insolventes.
IV. De la potestad paternal.
V. De las sucesiones y tutelas.
VI. De la propiedad.
VII. De las servidumbres.
VIII. De los delitos y quizá de las obligaciones en general.
IX. Del derecho público.
X. Del derecho sagrado.
XI y XII. Suplemento a las diez primeras tablas.

La Roma antigua fue testigo del establecimiento de los quaestores (investigadores y


básicamente oficiales judiciales) quienes iban a la casa del acusado y hacían sonar una fanfarria
para indicar su arresto.

El emperador Augusto (63 a.C.-14 d.C.) formó una unidad conocida como cohortes praetoriare
para proteger la ciudad, a sus miembros se les llamó praetorianos, de donde proviene la
históricamente famosa Guardia Pretoriana considerada por muchos historiadores como la
primera fuerza policiaca, aunque sus miembros fueran personal militar, la cual con el tiempo
evolucionó para convertirse en la guardia real. Más tarde, este emperador instituyó a los
Vigilantes de Roma, conocidos como vigiles, cuyos integrantes eran civiles que tenían
encomendada la tarea de controlar incendios, el crimen y las manifestaciones tumultuosas,
aunque no eran militares se armaban con garrotes así como con espadas cortas.

Probablemente la contribución más significativa de los romanos se dio bajo el emperador


bizantino Justiniano (483-565 d.C.) quien resumió la ley romana en el primer libro de leyes
conocido como Corpus Juris Civilis.

Los trabajos de Justiniano tienen un doble carácter: en primer lugar, es una obra de codificación,
obra completa, que incluye todas las partes del Derecho, el jus y las leges. Es también una obra
de legislación. Justiniano no se contenta solamente con codificar, da fuerza de ley, a todas sus
colecciones, a las Instituciones, al Digesto y al Código y abroga toda otra fuente del Derecho
romano. Prohíbe, además, comentar el Digesto, con objeto de evitar nuevas controversias, y
únicamente permite traducir el texto al griego, con tal de que la traducción sea literal, hacer
sumarios (índices), o en fin, completar las disposiciones sobre el mismo motivo.

La obra de Justiniano ha sido apreciada de diferentes maneras; para hacer sobre ella un juicio
imparcial, no hay que olvidar el fin que se proponía alcanzar. Que haya existido la idea de
transmitir a los siglos futuros un cuadro en conjunto del Derecho romano, tal como lo
representaban las obras de los grandes jurisconsultos, es difícil afirmarlo. Lo que es más cierto
es que ha querido extraerlo de todas la fuentes y crear, en caso de necesidad, reglas de
Derecho en relación con la civilización y costumbres de su tiempo.

PERIODO ANGLOSAJON (500-1066 d.C.)


Inglaterra, de donde emana la tradición jurídica de los Estados Unidos de Norteamérica, fue una
región habitada por pueblos bárbaros en un ambiente de inestabilidad y confusión, desde el año
500 hasta el 800. La invasión de los romanos produjo varios años de turbulencia debido a la falta
de dirección y fuerza de liderazgo.

Con el rey Alfredo (872-901) fundador del primer Estado inglés, comienza el desarrollo de la ley
en Inglaterra, que cambia los conceptos jurídicos del mundo de aquella época, al establecer el
concepto de King´s Peace que quiere decir paz real, misma que se extendió a todos los dominios
de Inglaterra y estableció un nuevo código legal que estandarizó fórmulas de castigo. Este
código reunía las reglas de vida aceptadas por los hombres ingleses, desde el Decálogo de
Moisés hasta las leyes de los reyes anglosajones.

El periodo anglosajón también observó muchas costumbres y prácticas en el manejo de la


protección de la ciudadanía, que son reconocidas hasta la fecha como prácticas vanguardistas.
Por ejemplo: la prevención del crimen y la observancia de la ley eran responsabilidad de la
comunidad; así cuando sucedía una ofensa, entre todas las personas daban aviso y ayudaban
en la captura del ofensor. Las que hasta hoy en día se valoran como evidencias primarias y
testimonios, fueron también aportación del derecho anglosajón.

Los reyes de Inglaterra empezaron a hacer subdivisiones geopolíticas para afrontar tanto los
asuntos de la ciudad como los del campo. De esa época datan las subdivisiones llamadas shires
(condados).

En esta época, en el centro del feudo se encontraban el hall (castillo del señor) rodeado por la
reserva o finca; en ausencia del señor estaba representado por un senescal o baile. A la cabeza
de los campesinos se encontraba el reeve, representante elegido por ellos y a quien colocado
entre el senescal y los lugareños tocaba una vida difícil. Muchos conflictos locales eran juzgados
por la corte del feudo, que se reunía cada tres semanas en el hall o bajo un roble tradicional,
presidida por el señor feudal o su representante (el baile).

El sheriff es un instrumento de gobierno con derecho de administrar justicia por medio de la


Corte de Justicia del shire, castiga los abusos de poder y toma nota de los signos de
descontento popular, también es el encargado de recabar los impuestos y, en general,
representa el poder central.

En esta época la declaración de inocencia o culpabilidad tenía mucho que ver con los designios
divinos; por ejemplo, a un acusado se le pedía que cargara en sus manos carbones encendidos
por una distancia determinada, si sanaba de sus heridas, era un signo de Dios de su inocencia,
si no, era signo de su culpabilidad.

Mientras que la pena capital era utilizada en pocas ocasiones como sanción al ofensor, en
cambio se mutilaba o se marcaba con un fierro candente, o bien, las multas eran los castigos
más comunes, en pequeña o gran escala, dependían de si las ofensas habían sido dirigidas a
personas de alto rango o clase social.

El período anglosajón puede, respecto a la justicia y la ley, caracterizarse porque prevalecía un


sentido de venganza, más en lo individual que en lo social; de esta forma cuando una persona
sufría una ofensa podía buscar una indemnización, pero si una persona era asesinada o se le
dejaba lisiada, se convertía en deber y derecho de su clan o comunidad la muerte merecida del
agresor.

PERIODO NORMANDO (1066-1199 d.C.)


Uno de los principales resultados de la conquista normanda fue el establecimiento del feudalismo
en Inglaterra. El feudalismo era, entre otros aspectos, una relación recíproca y contractual entre
el dueño de la tierra (Lord) y el arrendatario, ambas partes tenían derechos y responsabilidades.
Uno de los deberes del arrendatario era reportar al tribunal del dueño (Lord) y ayudarlo en la
administración de la justicia.
El Tribunal de los Lores tenía jurisdicción sobre los asuntos no eclesiásticos. Había frecuentes
pleitos para saber de quién era la jurisdicción.

La conquista normanda produjo tres importantes desarrollos en Inglaterra, como:

1. La introducción del feudalismo.


2. La centralización del gobierno.
3. La reorganización de la Iglesia.

Guillermo el Conquistador, tuvo un liderazgo que concluyó con los siguientes sistemas de
justicia:

Se dividieron las jurisdicciones legales en cortes civiles y religiosas.


Se formó la Curia Regia o los tribunales del rey.

Los bosques estaban protegidos por leyes crueles, en tiempos de Guillermo el Conquistador se
arrancaba los ojos a cualquiera que diera muerte a un ciervo. Estaba prohibido tocar a los
jabalíes y a las liebres, bajo pena de mutilación. Estas penalidades fueron en aumento hasta que
se llegó al extremo de que matar un ciervo real se castigaba con la horca.

Durante el reinado de Enrique I, que fue un gran jurista, las cortes reales evolucionaron a costa
de las cortes feudales. En lo sucesivo casi todos los crímenes fueron considerados como
atentados a la paz del rey y llevados ante sus cortes. La institución del jurado, que se encontraba
aún en su infancia y que los normandos habían tomado de los francos, era un antiquísimo
método para determinar un hecho por medio del testimonio de los que podían conocer la verdad.
Poco a poco, el rey tomó la costumbre de convocar tales jurados para decidir sobre las
cuestiones de hecho en todos los casos criminales. Más tarde, los particulares pidieron servirse
del jurado real.

Las cortes locales, presididas en un inicio por el sheriff y luego por jueces venidos de la Corte
Real y asistidos por jurados, reemplazaron poco a poco a las jurisdicciones señoriales.

Enrique II (1154-1189 d.C.)


La meta de este soberano era llegar a tener en todas las provincias del reino su propia corte de
justicia, imagen local de la Curia Regis. Tal cosa era impensable, ya que ésta se desplazaba
incesantemente, de modo que un litigante desdichado debía seguirla y se comenta el caso de
uno de ellos que durante cinco años había corrido en pos de los jueces.

A partir de 1166 todos los años, en la fecha establecida, los jueces partían de la Corte para
cubrir cierto circuito provincial. El viaje era solemne y la persona del juez respetada. El
magistrado era presidido por un writ (mandato) dirigido al sheriff ordenándole convocar para tal
día a los señores, legos y clérigos, al reeve y a cuatro hombres libres de cada aldea, amén de
los burgueses de cada distrito. Al llegar el juez presidía la asamblea y hacía que ésta designara
un jurado compuesto por caballeros o en su defecto hombres libres. A partir de aquí se engendró
el Common Law (ley común) que es la misma en todas partes. La Corte central registraba los
precedentes y de tal modo en Inglaterra se formó muy pronto la legislación nacional aplicable a
todos los casos.
Lo más significativo fue la introducción de un sistema jurídico vanguardista como parte de los
procedimientos de los tribunales del rey, de hecho, en los casos concernientes a la propiedad de
tierras, un hombre común tenía derecho a apelar en la Corte. Al mismo tiempo fue abolida la ley
de los casos bajo juramento.

Enrique II es considerado fundador de la legislación del sistema moderno de juicio por jurado,
para así controlar el crimen y asegurar la pacífica posesión de la tierra al establecer cortes para
aplicar la ley.
PERIODO POST-NORMANDO (1200-1500 d.C.)
El año de 1215 fue quizás el apogeo de la Edad Media en el desarrollo de los conceptos legales
modernos:

a) El Consejo Latern abolió el juicio por mandato o juicio divino.


b) El rey Juan estatuyó la Carta Magna.

Eduardo I (1272-1307 d.C.)


Prolífico legislador recordado en la historia como el Justiniano inglés. Dentro de las
normatividades creadas por él destaca el Estatuto de Winchester (también conocido como
Westminster) que definió como ilegal el amparo en un crimen.

La Edad Media terminó con el reinado de Ricardo III (1452-1485 d.C.) y el ascenso al trono de
Enrique VII (1485-1509 d.C.), primer miembro de la casa Tudor. Es importante concluir que la
Edad Media aportó un número considerable de avances para el desarrollo de conceptos legales,
mismos que han sobrevivido hasta la época actual.

ORIGENES DE LA GUARDIA SUIZA DEL VATICANO


El origen de la guardia suiza, que actualmente constituye la seguridad de los papas, se remonta
a los años comprendidos entre 1500 y 1600 con el papa Julio II, un Papa de vigor excepcional,
de espíritu apasionado y combatiente, más apto para las actividades bélicas que para el ejercicio
de la diplomacia, pues luchó por conservar las tierras pontificias; cuando necesitaba refuerzos
los pedía a Suiza (que en esa época era potencia militar), que le proporcionaba sus mejores
soldados; en esa época, la guardia papal era de 500 elementos. En la actualidad el Vaticano
cuenta con 100 guardias suizos cuyas características son las siguientes: medir 1.75 metros de
altura como mínimo, haber hecho su servicio militar en Suiza y provenir de familias católicas.

La guardia del Vaticano conserva el uniforme de la época del papa Julio II, para preservar la
tradición, está asignada para defender y vigilar las diversas entradas de la Basílica de San
Pedro. En la actualidad, los guardias civiles suizos que acompañan al Papa tienen un
entrenamiento especial en seguridad y resguardo, diseñado para este funcionario.

PERIODO MODERNO (1500-1800 d.C.)


El reinado de Enrique VII (1485-1509 d.C.) fue marcado por la revolución social que propició el
surgimiento de la clase media en Inglaterra, la cual se estableció entre los siervos y la nobleza, el
rey Enrique VII nombró a la Gran Policía para restaurar el orden que se veía amenazado por la
insurrección.

Durante el reinado de Carlos I (1600-1649 d.C.) su constante enemistad con el Parlamento, por
rehusarle los fondos adecuados, lo llevó a sublevarse y convertir a la Corte (Court of Star-
Chamber) en un instrumento de abuso real y sinónimo de tiranía. La Star-Chamber se hizo
famosa por los métodos que aplicaba, ya que ser señalado como culpable, era equivalente a ser
condenado.

El castigo era frecuentemente corporal y al considerar cruel a Carlos I, el Parlamento lo forzó en


1628 a formular la petición de los derechos, muchos de los cuales son herencia de la Carta
Magna. En 1641, Carlos I fue obligado a firmar la abolición de la Star-Chamber, su regla tiránica
degeneró en una guerra civil en la que este monarca fue decapitado (1649). Se suprimían en
particular las cortes eclesiásticas de alta comisión, de las que se había servido contra los
puritanos.

Durante los dos siglos siguientes, los cambios en la administración de justicia se hicieron más
lentos. El año 1660 fue testigo del desarrollo de la policía privada para proteger las propiedades
de los comerciantes. La policía parroquial se formó para proteger a las distintas parroquias de
una ciudad; ésta consistía en organizar patrullas nocturnas para prevenir el crimen y detectar
incendios.

Mientras tanto, en los Estados Unidos se creaba en 1636 la patrulla nocturna de Boston y en
1658 en Nueva York se hizo lo mismo, comunicándose además entre sí con ruidos de matraca,
con lo que se lograba determinar la distancia o proximidad entre un policía y otro, dentro de la
misma zona; en 1700 en Philadelphia se formó la primera patrulla encargada de vigilar esa
ciudad.

El sistema de vigilancia y patrullaje en los Estados Unidos de Norteamérica, se basó desde un


inicio, principalmente en los mismos sistemas que se implantaron en Inglaterra, adoptando su
forma de organización, así como su normatividad. Los cargos, tales como el de sheriff, al paso
del tiempo adaptaron sus funciones a la evolución social sin abandonar las bases de las que
surgieron.

Sheriff o alguacil de esa época, se encuentra uno en cada condado o municipio. El puesto es de
elección popular y generalmente se renueva cada dos años.

El año de 1700 se consideró como un siglo de incremento en la protección a los derechos


humanos; no se obligaba a hacer servicio de guardias nocturnos, sino que los impuestos se
usaban para pagar personal de vigilancia nocturna. El crimen era considerado como ofensa
contra la Corona, contra el Estado o la sociedad entera, más que una falta contra un individuo.

En 1748 el abogado y novelista Henry Fielding fue nombrado magistrado por el segundo distrito
de Londres (el área de Westminster), en 1750 Fielding publicó “Encuesta sobre las causas del
incremento de los robos”, probablemente el primer tratado sobre vigilancia en la seguridad.

Fielding fue magistrado en la estación de policía Bowstreet e hizo importantes mejoras en la


fuerza policial londinense, incluyendo un cuerpo de detectives cuyos miembros hasta nuestros
días, investigan las escenas del crimen para tener pruebas que sirvan para la aprehensión de los
culpables.

1800 - PRIMERA GUERRA MUNDIAL


El año de 1829 se conoce como el año del sistema policiaco actual. Sir Robert Peel, Secretario
de Estado inglés, amplió la justicia e implantó prácticas reformistas, su policía exterior fue amplia
y pacificadora, autorizó una nueva fuerza uniformada, de salario completo; esta fuerza tenía que
cumplir con ideas renovadoras: como rigurosas pruebas de preempleo, adiestramiento cuasi
militar y principios de disciplina.

Una nota histórica es que los cuarteles de esta nueva fuerza se establecieron en una pequeña
calle de Londres llamada Scotland Yard; esta calle tiene ese nombre pues ahí se ubica el palacio
que solían utilizar los reyes escoceses y sus embajadores cuando iban de visita a Londres.

El término bobbie fue el apodo que se le dio a la policía en Londres, deriva del diminutivo del
nombre de Sir Robert Peel, como homenaje en su memoria.

Años más tarde, en América, el general Charles J. Bonaparte consideró la necesidad de


proporcionar a los Estados Unidos un Departamento de Justicia con una fuerza permanente de
investigación, misma que surge como una orden ejecutiva el día 26 de julio de 1908. El nombre
de la organización se convirtió en División de Investigación y en julio de 1935 se adoptó
oficialmente el nombre con el que es conocido actualmente: Federal Bureau of Investigation
(F.B.I.), para dar una descripción más apropiada de sus deberes o funciones.

Como en cada Congreso las leyes cambiaban, el trabajo de la FBI (Oficina Federal de
Investigaciones) se vio incrementado. Bajo la dirección del general Harland F. Stone, más
adelante jefe de justicia de los Estados Unidos, la agencia fue reorganizada y sus principios
básicos de operación fueron adoptados, lo que propició el crecimiento y desarrollo de esta
institución para ser como se le conoce en nuestros días.

En 1930 en los Estados Unidos son creados los llamados vigilantes o unidades municipales
protectoras auxiliares por la American Bankers Association para proteger a los bancos rurales.

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


La Segunda Guerra Mundial fue la fuente y el estímulo que impulsó el desarrollo de la moderna y
completa industria de la seguridad privada.

La seguridad privada nació con la guerra, pasó por la adolescencia con el período de la “guerra
fría” y llegó a su madurez en los años sesenta para continuar creciendo y prosperando a la par
con el desarrollo tecnológico, que trae más especialización y sofisticación a la misma.

En 1945 la proliferación de los negocios, fábricas, plantas e industrias completas, estaban


clasificadas como fabricantes de material de guerra y celebraban contratos con los gobiernos,
para proveer el material de guerra necesario de cada país que participaba en la lucha.

Cada uno de aquellos requería seguridad física, lo cual produjo una enorme cantidad de
personal entrenado, hasta un cierto grado cuando menos, en seguridad.

Después de la guerra esta gran fuente de policía militar, agentes de inteligencia, policías
auxiliares y guardias de seguridad para empresas, comenzaron su trabajo de fuerza civil y
pusieron su entrenamiento de guerra al servicio de la ciudadanía; sin embargo, ese
entrenamiento distaba mucho de satisfacer las necesidades requeridas para resolver los
exigentes problemas de una ciudad.

HISTORIA DE LA SEGURIDAD EN MEXICO

A través de los siglos, México ha evolucionado; asimismo, lo ha hecho el Oficial de Protección en


la manera de prevenir el delito, de perseguir al delincuente y aplicar la justicia. Con el propósito
de entender en forma clara la evolución histórica que se ha desarrollado en la estructura de
seguridad en México, es necesario dividirla para su estudio, conforme a las épocas que han
caracterizado la historia del país:

EPOCA PRECORTESIANA
CULTURA MAYA
Tras un largo proceso evolutivo, los mayas se convirtieron a la vida sedentaria, dejando su
régimen esencialmente comunitario, las jefaturas militares, la propiedad privada de las familias
patriarcales, así como las diferencias jerárquicas, haciendo que los principales cargos públicos
se depositaran en la nobleza al quedar integrados en una confederación o liga Itla; su
organización quedó establecida en: consejo de la ciudad.

Halach uinic (Hombre verdadero). Presidente del consejo, jefe máximo y juez supremo con
funciones administrativas, judiciales, militares, políticas y sacerdotales. Era un cargo hereditario
que pasaba de padre a hijo y a falta de descendencia directa, al varón de la familia.

Ancuchca boob. Mensajeros de la ciudad, fungían como jefes regionales.

Ahkule boob. Oficiales públicos inferiores, delegados o agentes de los bata boob, se
asemejaban a los policías actuales.

Hol pop. Heraldos encargados de hacer cumplir las disposiciones del Halach uinic, embajadores
encargados de las festividades y directores de música.
Tupiles. Fungieron como gendarmes o policías del orden público, encargados de vigilar y hacer
cumplir las órdenes superiores, mediadores y árbitros en todo tipo de controversias. Alguaciles
que formaban la categoría más baja de los funcionarios.

Kuluak o mayordomo. Encargado de atender las solicitudes y problemas del pueblo, en


representación del Halach uinic.

Nakon. Director de las operaciones bélicas y juez en delitos de orden militar.

Ahkin. Sacerdote principal, conocedor de los delitos de carácter religioso e incluso civiles como
el adulterio.

El derecho penal de los mayas fue bastante adelantado, observándose leyes rigurosas y penas
severas tales como la reparación del daño, la esclavitud, los repudios, las vejaciones, la
mutilación, las crueldades y la pena de muerte. Son notables los delitos de traición contra el
señor, las ofensas al grupo social, el homicidio, el hurto, las deudas, el incendio, la ebriedad, el
adulterio, la violación, la prostitución; clasificaron los delitos en intencionales y sin intención. Los
mayas se auxiliaban de grandes jaulas de madera destinadas al encierro de criminales, hasta su
ejecución.

CULTURA AZTECA
El pueblo precortesiano que alcanzó mayor desarrollo en la etapa de los señoríos y estados
militaristas fue el azteca. Este pueblo tuvo como asiento de su desarrollo la legendaria ciudad de
Tenochtitlan. El Estado azteca o mexica trajo consigo la multiplicación de funciones
administrativas, judiciales y políticas, surgió un servicio policial, conformado de la siguiente
manera:

1. Los achcauhtli auxiliares de los jueces, efectuaban las detenciones de los criminales, hacían
cumplir los fallos del Tribunal y ejecutaban las sentencias de muerte.

2. Los topilli eran auxiliares de los achcauhtli y llevaban a cabo la función persecutoria,
aprehendían a los delincuentes y actuaban en ocasiones como verdugos.

3. Los tlayacanqui eran tenientes que auxiliaban a los jueces en la captura de los delincuentes
y en la ejecución de las sentencias y acuerdos del tribunal.

4. Los centeclapixque realizaban funciones de policías y eran elegidos directamente por los
vecinos y permanecían un año en su cargo.

5. Los calmimilocatl estaban responsabilizados de la vigilancia de cajas y tránsito de las


canoas.

6. Los tianquizpan y los tlayaque mantenían el orden en los mercados y tianguis.

7. Los acolnahuacatl eran los responsables de los islotes y las chinampas.

Otras personas que realizaron funciones de índole policial fueron los guardianes de los templos,
las cárceles y las escuelas, protectores de los comerciantes y de las riquezas de las
contribuciones que pagaban los pueblos dominados.

En el tepochcalli se criaba y educaba a los hijos de la gente del pueblo o macehuales. Se les
enseñaba a pelear, a realizar la guerra como maestros o como guardianes del orden. El llamado
achcauhtli que es equivalente a lo que ahora se conoce como alguacil tenía la función de
arrestar a los delincuentes y ponerlos en la cárcel.
EPOCA COLONIAL
Con la conquista, España trasladó a sus colonias relaciones de producción y sistemas de
dominio feudales y dentro de ellos podemos señalar que la función de la policía en esta época
tenía como objetivo cuidar el orden social existente y los intereses del Estado español. A
continuación se presenta un cuadro descriptivo de los principales cargos policiales:

Alguaciles mayores. Hacen su aparición cuando Hernán Cortés organizó el Ayuntamiento de la


Villa Rica de la Veracruz, se les otorgó función policial; estos funcionarios auxiliaban a los
alcaldes mayores en la aplicación de penas severas para acabar con ladrones, malvivientes que
plagaban las ciudades y los caminos, así como la aprehensión de delincuentes.

Teniente alguacil. Eran nombrados junto con los alguaciles mayores y auxiliaban a éstos en las
ejecuciones civiles, penales y administrativas.

Alguaciles menores. Eran nombrados por los alguaciles mayores y los ayudaban en la ronda y
el patrullaje; los alguaciles menores podían ser de ciudad y de campo, según su competencia.
Los alguaciles menores en las ciudades o villas de españoles se encargaban de rondar la ciudad
de día y de noche, aprehendían a los criminales en caso de flagrancia, decomisaban armas a
personas que las llevaran de noche, excepto si portaban linternas para alumbrarse o
madrugaban para ir al trabajo.

Los alguaciles menores en el campo vigilaban y ejecutaban los acuerdos de las autoridades
fuera de las ciudades. Evitaban en el tiempo de lluvias la formación de lagunas o
encharcamientos, aprehendían infractores, cuidaban que las personas no sembraran en tierra
ajena, perseguían y recogían esclavos fugitivos, además de que cuidaban la seguridad territorial.

Alguacil de los indios. Tenía entre otros objetivos incorporar al indio al sistema español, cuidar
de su seguridad y vigilar que llevaran maíz a los depósitos, así como cuidar el orden en general
entre los indios.

Alguaciles de doctrina. Tenían como propósito vigilar la impartición de la religión católica a los
indios.

Alcaldes del crimen. Fueron creados en la Nueva España y estaban comisionados para cuidar
que no se alteraran las buenas costumbres, terminar con el vicio del juego, rondar calles
obscuras y vigilar pulquerías.

Alguaciles de Consulado. Vigilaban embarques, recogían mercancías en caso de naufragio o


avería y detenían a comerciantes defraudadores.

Alguacil Mayor del Santo Oficio. Se ocupaba de capturar reos herejes.

Los Fieles Ejecutores. Vigilaban las pesas, medidas y el orden en los mercados, señalando los
sitios donde había que depositar la basura.

Los Diputados de Policía. Eran los responsables del cumplimiento de los bandos de policía y
buen gobierno.

Guardias de Almóndigo y Pósito. Custodiaban los almacenes públicos.

Soldados de Presidio (1659). Vigilaban las prisiones y custodiaban a los presos en los trabajos
que se les asignaban.

Ministros inferiores (1664). Inspeccionaban las pulquerías y detenían en las calles y plazuelas
a personas embriagadas.
Ministro de Vara y Ronda (1734). Estaban encargados de los seis cuarteles en que se dividió la
ciudad y realizaban funciones de índole policial, aunque no dieron resultados eficaces.

Alcaldes de Barrio o Cuartel (1782). Estaban al frente de ocho cuarteles mayores y 32


menores en que se dividió en esta época la ciudad. En 1783, con el Reglamento de los Alcaldes
de Barrio, se obligó a éstos a prestar el servicio policial en forma gratuita y la renuncia era
sancionada con el destierro de la ciudad.

Alcaldes de Corte (1778). Sentenciaban las causas penales con pena de muerte o mutilación.

Vigilancia de Plaza de Armas. Se ocupaba de la protección policial de la plaza de armas y sus


edificaciones.

Policía de Seguridad y Ornato (1790). Tenía como función garantizar la paz, la tranquilidad y
cuidar edificaciones.

Vigilantes Nocturnos (1790). También llamados guardafaroles, posteriormente fueron


conocidos como “serenos” y tenían como función la de pasarse la palabra unos a otros, desde
las once de la noche, diciendo la hora que era y la situación que se presentaba cada 15 minutos,
el silbato que llevaban solamente lo usaban en caso de peligro.

Como puede apreciarse en la descripción anterior existieron muchos antecedentes policiales en


esta época, pudiéndose observar en algunos casos ciertas especializaciones, cabe también
mencionar por último la existencia de policías privadas que fueron pagadas por sus contratantes
y se les ocupó como escolta y custodia de grandes señores de la época.

A continuación se transcribe un relato clásico de la época, en el cual podemos identificar todas


las figuras de protección y de justicia que existían en México durante el período colonial.

EL CRIMEN DE LA PROFESA

Hace cerca de dos centurias que la muy noble, insigne y muy leal Ciudad de México
amaneció presa de una gran conmoción, producida por el espantoso y horrible asesinato
cometido en la persona del padre Nicolás Segura, orador, literato, teólogo y prepósito de
la Casa Profesa.

El padre Segura había nacido en Puebla el día 20 de noviembre de 1676 e ingresado a la


Compañía de Jesús el 3 de abril de 1695; ejerció diversos cargos a lo largo de su vida,
publicó varias obras en el extranjero y regresó a México en 1743 para ejercer el cargo de
prepósito (primero y principal en una junta o comunidad) de la Profesa. Con estos
antecedentes tan honrosos como públicos, puede considerarse la profunda impresión que
causaría la noticia de su muerte, y más cuando por toda la ciudad se divulgó que había
amanecido asesinado en su propio lecho y aposento, y, según las más verídicas
versiones, “muerto a palos, a heridas y sofocado”.

El escándalo fue general e inmenso el sentimiento, como era muy natural de esperarse.

El crimen había sido perpetrado la noche del 7 de marzo de 1743 en la casa de La


Profesa, y al amanecer del día siguiente, cuando con la velocidad del relámpago se
divulgó la noticia, todos los vecinos, indignados, inquirían y se narraban el
acontecimiento los unos a los otros.

La calle de San José del Real, por donde se hallaba la portería del convento de La
Profesa, se veía llena de gente, entre la que se podían distinguir reverendos, regidores y
una infinidad de curiosos, que no pudiendo penetrar al sitio en que se había cometido el
delito (DETERMINACION Y PROTECCION DEL AREA DEL ESCENARIO DEL CRIMEN) se
contentaban con ver entrar y salir a los agentes de la justicia y en comunicarse palabras
y diálogos que oían y pescaban al vuelo.

Fue entonces que surgió el rumor de que el asesino era un miembro de la misma
compañía, y que el hermano Juan Ramos dijo: “en el monte está quien el monte quema”.

A los cinco días de haberse verificado el crimen, se supo con la mayor consternación que
un nuevo asesinato se había cometido en La Profesa la noche del primero de marzo (sic)
del mismo año, y que ahora la víctima era Juan Ramos, el hermano portero que había
dicho aquellas memorables palabras “en el monte está…”.

A Ramos lo habían encontrado ahorcado en su mismo aposento, como al Padre Segura,


con la circunstancia de conservar en el cuello un cordel de que se había valido el asesino
para matarlo.

Las indagaciones se hicieron luego, con la mayor actividad y prontitud, y en la noche del
día siguiente (INVESTIGACION DEL DELITO) se aprehendió (APREHENSION) al
delincuente el cual fue conducido con grillos al Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo.

El homicida se llamaba José Villaseñor y era coadjutor temporal de la Compañía de Jesús


en el convento de La Profesa de México.

A continuación se relacionan algunos pormenores, extraídos del libro Leyendas de las


calles de México, de Luis González Obregón.

Encarcelado Villaseñor, comenzó el proceso, fungiendo como juez eclesiástico don


Cristóbal Escobar y Llamas (AUTORIDAD JUDICIAL DETERMINADA) prepósito provincial, y
como asesor don José Messía de la Cerda y Vargas, del Consejo de su majestad, y
alcalde decano de la Real Sala del Crimen.

Declararon como testigos quince religiosos de La Profesa, los padres confesores de la


misma y varios seculares (TESTIGOS).

El reo presentó sus descargos el 12 de agosto de 1743; nombró como defensor al padre
Francisco Javier Lazcano (DEFENSOR DE OFICIO), y permaneció siempre inconfeso.

Así, pues, la autoridad tuvo que proceder y sentenciar solamente en vistas de las graves
sospechas que recayeron en Villaseñor, los primeros indicios que lo acusaron fueron las
manchas de sangre que “al parecer, se hallaron en su camisa, armador y calzones”
(EVIDENCIA FISICA).

Se averiguó también que Villaseñor y el lego asesinado, Juan Ramos, profesaban


enemistad al Padre Segura y que muchas veces hablaban mal de él. Que Villaseñor había
observado una conducta sospechosa anteriormente; que frecuentaba mucho el trato con
seculares, que lo visitaban de noche y ya recogida la comunidad; que era “de genio
osado, ánimo doble, díscolo con los hermanos, irreverente con los sacerdotes”, y que
tomaba aguardiente con bastante frecuencia. Estaba disgustado con la Compañía, se
expresaba mal de ella, había dilapidado los fondos siendo despensero, y “de tan malas
costumbres que había dos años que no se confesaba”.

Impulsado por no sabemos qué móvil, y teniendo de su parte, según parece, al lego
portero, Juan Ramos, con quien llevaba estrecha amistad y familiaridad, resolvió
asesinar al Padre Segura la noche del citado 7 de marzo de 1743.
Se cree que fue su cómplice Juan Ramos, por haber encontrado a éste, en su aposento, “el
mismo día de la muerte del padre, la llavecita de la esfera del reloj” y, algunos días
después, la mencionada esfera, un pomo de bálsamo del uso del prepósito y varias
alhajas. Temiendo, sin duda, que Ramos lo denunciase, Villaseñor lo ahorcó.

No fueron estos los únicos indicios que hicieron creer que Villaseñor era culpable. El
mismo día de haber matado al Padre Segura, mostró grande tranquilidad de ánimo, a tal
grado “que, estando al mediodía en la mesa todos los padres –dice la causa– hablando y
discutiendo sobre el caso, sólo dicho hermano callaba, como si no oyera lo que se decía,
ocupado únicamente en comer con algún desenfado; como porque el mismo día se hizo
dicho hermano Villaseñor arrimadizo continuo de los jueces que de oficio acudieron a la
Casa Profesa, procurando con muchos artificios inclinarlos a que discurriesen y creyesen
que un mozo llamado Mateo, que en otra ocasión había querido robar, y con efecto había
robado al mismo padre prepósito, había sido el perpetrador del homicidio; y procurando
asimismo apartar a los jueces de que hablasen con el hermano Juan Ramos
(ENTREVISTA E INTERROGATORIOS), agregándose a estos particulares las
circunstancias de que, cuando horrorizados todos los padres y hermanos de dicha casa,
dormían encerrados y acompañados unos con los otros, sólo José Villaseñor dormía sin
compañía y con la puerta sin cerradura ni afiance, como lo notaron los despertadores, que
únicamente lo hallaron encerrado la mañana que amaneció muerto el hermano Juan
Ramos…”

Parte resolutiva de la sentencia (SENTENCIA) firmada el 27 de agosto de 1744: “En cuya


consecuencia lo sentencio y condeno en la pena de que sirva de galeote (persona
condenada a remar en las galeras) por espacio de diez años en las galeras de Su
Santidad y que sea apartado y separado del cuerpo de mi sagrada religión como miembro
dañado, y encerrado, para que no consagre e inficione a los demás, expeliéndose, como
en lo que es de mi parte lo expelo para siempre de la Sagrada Compañía de Jesús; de
cuya ropa, y de todos y cualesquiera privilegios, gracias, prerrogativas y exenciones le
despojo y privo. Reservando como reservo la ejecución de la actual expulsión, y lo demás,
al prudente recto juicio de nuestro reverendísimo padre prepósito general, a quien se le dé
cuenta en primera ocasión con testimonio de esta causa, remitiéndose, así mismo a dicho
hermano José Villaseñor con toda guardia y custodia, despojado materialmente de la
ropa de mi sagrada religión; para que así se practique y no haya estorbo ni embarazo, y
sea la remisión con el seguro correspondiente, se impetre el real auxilio, que se pida al
excelentísimo señor virrey de este reino; lo cual por esta mi sentencia definitiva en el
mejor modo que por derecho pueda y deba, así lo pronuncio, mando y firmo con parecer
del señor asesor don José Messía de la Cerda y Vargas.- Cristóbal de Escobar y Llamas
(sic) (Rúbrica).- José Messía (Rúbrica)”.

Uno de los pueblos indígenas que a la fecha mantiene su propio sistema de seguridad, vigilancia
y patrullaje, más o menos desde esa época y que actualmente aún se separa de las técnicas
modernas, es el chamula, que radica en San Juan Chamula, Chiapas, donde cada año se realiza
una ceremonia para elegir a quien los representará gubernamentalmente y asignan a toda la
población masculina un día del año en que fungirán como policías y al que sorprenden
cometiendo un acto contrario a sus leyes, lo sancionan con la pena de recibir golpes con palos,
dependiendo de la gravedad de su falta será el número de golpes que reciba.

EPOCA DEL MEXICO INDEPENDIENTE


Al proclamarse la Independencia, continuó la organización indicada en las leyes españolas, pero
como era necesario resolver algunos problemas urgentes, se dictaron disposiciones en las
materias de armas, alcoholes y vagancia, entre otras.
El 7 de febrero de 1822 se organizó un grupo de policía preventiva en la Ciudad de México, que
años más tarde pasó a ser un cuerpo de “policías de seguridad”. El 20 de diciembre de 1828 se
expidió un Reglamento de Vigilantes que, entre otras cosas, indicaba como objetivo de su
creación: “para la conservación del orden, nombrará el vigilante cuatro vecinos de cada calle de
la manzana, para que ronden y cuiden diariamente aquello, alternándose entre el día y la noche,
de manera que no falten a ella, y se fijará en las esquinas cada ocho días la lista de los
individuos a quienes toque la ronda de la semana, expresándose el día que a cada uno
corresponda para el conocimiento de los vecinos, y que puedan en caso necesario, demandar el
auxilio de aquellos”.

EL SERENO

En un principio, las calles y los


callejones de la Ciudad de México,
estuvieron vigiladas por el sereno,
personaje de leyenda que al amparo del
farol de tenue luz, atento velaba.
“Ave María Purísima”

Calle abajo o calle adentro, esquina


doblada o cuadra arriba, los pasos del
sereno se dirigían a las llamadas que le
hacían, al caminar a las doce, a la una, a
las dos o a las tres de la mañana
lloviese o estuviera nublado,
brillase la luna o se hubiese ocultado,
el sereno gritaba, rezando plegaria
universal policiaca mística nacional:
“Ave María Purísima”

En el sereno estaban depositadas las


tradiciones inimaginables de
honradez y disciplina.

En las retorcidas calles coloniales,


al filo de la noche, los vecinos podían
recurrir al sereno en ayuda y éste
acudía reverentemente inclinado, y
lo mismo prestaba un servicio,
que recetaba una medicina.

Manuel Orozco y Berra


Historia Antigua y de la Conquista
1880.*

En el año 1848, la zozobra e inseguridad prevalecía en todas las regiones, las gavillas de
asaltantes ponían en constante peligro la vida de los ciudadanos, y llegó a intensificarse a tal
grado, que se concedió acción popular para perseguirlos. Para esos fines, se formaron listas de
ciudadanos para registrar el servicio de vigilancia en las ciudades, pueblos, haciendas y
caminos.

En las capitales y centros de población importantes funcionaban las fuerzas de seguridad


pública, pero como el principal problema repercutía sobre los habitantes del medio rural, debido
a la impunidad y falta de garantías, los propietarios de fincas rústicas crearon cuerpos de policías
rurales y así, con cada una de ellas, había un grupo de rurales bajo las órdenes del
administrador.

La labor que desarrollaban consistía en vigilar las fincas y caminos, aprehendían a los ladrones,
malhechores y vagos, poniéndoles a disposición de las autoridades judiciales, a quienes
auxiliaban en todas las diligencias y órdenes que dictaban.

Los servicios de los rurales los autorizaba el prefecto y solamente en casos urgentes o en su
ausencia lo hacía el subprefecto.

Por lo establecido, era notoria la importancia estatal para dar garantías a los ciudadanos y tuvo
que ser la iniciativa privada quien integrara el cuerpo de referencia, para resguardar por sí misma
su vida y haciendas; circunstancias por las cuales también ya agrupados contribuyeron
económicamente al sostén de los rurales.

Durante los años que duraron los movimientos sociales de consolidación de nuestra
independencia y los que sucedieron a la misma hasta la Reforma establecida por el entonces
presidente Benito Juárez, nuestro país sufría el desenvolvimiento de la anarquía, del bandidaje y
la formación de grupos antisociales al margen de la ley, por ello el gobierno del país decidió el 7
de febrero de 1824 crear el Bando de Policía y Buen Gobierno, que proporcionara las bases para
formar una organización, un cuerpo de policía preventiva, que posteriormente confirmó en la
misma fecha, pero un año después, el nacimiento de la “Policía Municipal de la Ciudad de
México”.

Posteriormente, al triunfo de la República, los soldados de los ejércitos liberal y conservador, ya


desmoralizados, pero motivados por la economía precaria que en aquel entonces imperaba en el
país, empezaron a realizar actos de pillaje poniendo aún más insegura y peligrosa la situación y
la vida de los ciudadanos que, preocupados, organizaron grupos armados a sueldo para
defender sus vidas y propiedades, en respuesta el Gobierno de la República decretó el 20 de
junio de 1848 la creación de la “Guardia de Policía del Distrito Federal”, que ocho años después
sufrió un cambio en su estructura con la adición del cuerpo de vigilancia del Distrito Federal el
día 28 de enero de 1856.

Transcurrieron algunos años sin que esta corporación tuviera ningún cambio trascendental, pero
en el año 1861, exactamente el 20 de marzo, se publicó un decreto que proporcionó las reglas
para la “organización de la policía preventiva”.

En el año de 1868, las leyes orgánicas para el gobierno y administración interior de los distritos
políticos aumentaron las atribuciones de un tipo de funcionarios: los “jefes policiacos” quienes
por estar encargados de la administración pública en un distrito, tuvieron bajo su mando las
fuerzas armadas y demás autoridades, a excepción de las judiciales; por lo cual, en ejercicio de
sus funciones, giraban órdenes de arresto, aunque debían poner a disposición del juez al
detenido, dentro de las 48 horas a partir del momento en que se ejecutaba la detención.

Una nueva organización apareció en el año de 1869, “las gendarmerías”. Estos cuerpos se
integraron con grupos de infantería y caballería, organizados en líneas al mando de un jefe, cada
uno comprendía tres o más distritos políticos a cargo de un comandante, un guía, un agente y
gendarmes dirigidos por un jefe responsable en la adopción de medidas para procurar seguridad
y orden dentro de la entidad, en la organización de la policía local y en la coordinación de los
trabajos.

Los gendarmes eran cambiados periódicamente de lugar, pretendiéndose con ello que
adquirieran un conocimiento general sobre las necesidades de la región y no crearan intereses.
Cada línea tenía un jefe con residencia en la cabecera distrital, responsabilizado del orden, por
ello cuando se cometía algún delito de robo, era irremisiblemente destituido e inhabilitado para
pertenecer al cuerpo.
El comandante visitaba la jurisdicción distrital para inspeccionar los servicios de vigilancia y
proporcionar el apoyo necesario de los jefes políticos, a las autoridades locales y a los
particulares.

PERIODO POST-INDEPENDENTISTA
El 17 de octubre de 1838 se emitió el Decreto número 26, el cual manda dividir la población en
cuarteles y, que en cada uno haya un individuo que se denominará guarda-cuartel, así como en
cada manzana un ayudante.

EPOCA DE LA REVOLUCION MEXICANA


Este movimiento provocó problemas más serios de inseguridad que, aunque explicables por la
miseria y rencores acumulados por años, representaban un peligro grave para la vida de los
mexicanos.

Ante esta situación que prevaleció durante varios años y al no existir un cuerpo capaz de
mantener el orden e impartir las garantías necesarias e indispensables para el país, se promulgó
el 31 de diciembre de 1928 la Ley Orgánica del Distrito Federal que en su capítulo VII estableció
la existencia de una Policía del Departamento Central.

Es a partir de 1921, durante el gobierno del general Alvaro Obregón, cuando se inició la
reorganización profunda del servicio de seguridad, fundando en el Distrito Federal la escuela
científica de la policía, que nace como consecuencia del Primer Congreso Criminalístico. El
establecimiento de esta institución tuvo como finalidad crear una carrera en la que pudiera
ascenderse por escalafón, permitiendo con ello una profesionalización de sus miembros; para
1925 habían ingresado 600 elementos que surgirían para formar la llamada Policía Reservada
con la función de detectives, es decir, una función de carácter judicial, esta estructura perduró
hasta diciembre de 1982 cuando es eliminada por Decreto Presidencial la Dirección de
Investigaciones y Prevención de la Delincuencia. A partir de ese momento se han venido
suscitando cambios profundos en los objetivos de los cuerpos policiacos, teniendo especial
importancia su moralización, modernización y profesionalización, esto último a partir del
establecimiento de una carrera policial y de la incorporación del principio de la educación
permanente, como medio para transformar los cuerpos y dotarlos de la capacidad técnico-
operativa necesaria para cumplir los requerimientos de la sociedad.

La policía preventiva de la República Mexicana tiene sus orígenes en el Decreto del 28 de mayo
de 1826, en el que el soberano Congreso Nacional, comunicó a Sebastián Camacho, Secretario
de Relaciones Interiores y Exteriores, haber dispuesto el establecimiento de un cuerpo de policía
municipal para la Ciudad de México, que sustituiría a los serenos y celadores, que venían
cubriendo las funciones del nuevo organismo; su establecimiento trae aparejada la definición de
funciones a realizar, mismas que se amplían con respecto a las de sus antecesores, quedando
delimitado éste a partir del 7 de enero de 1830, en que se promulgó el Bando de Policía y Buen
Gobierno.

El triunfo de la revolución liberal de 1854 dio principio al período histórico de la Reforma, durante
el cual la preocupación de los gobernadores fueron los problemas de seguridad interior, la
República tenía que ganarse en todo el mundo la fama de ser estable, de gozar de seguridad
interior y de ser físicamente segura, por ello, el gobierno nacional alentó a los estados a
satisfacer sus necesidades de seguridad mediante el establecimiento de organismos policiales
eficaces que permitieran otorgar seguridad y tranquilidad a la ciudadanía; este hecho generó una
dinámica en las policías preventivas, ampliando sus funciones, hasta el establecimiento, el 17 de
marzo de 1861, de la Inspección General de Policía para la Ciudad de México, que serviría de
modelo a los estados de la Federación para la creación de organismos similares; recordemos
que la responsabilidad de los estados de conservar la seguridad pública en su territorio nació en
forma simultánea al pacto federal.
Las atribuciones de los organismos policiales cubrían una extensa gama entre las que cabe
señalar: la seguridad pública, entendiendo ésta como la actividad dirigida a asegurar la defensa
de la comunidad de los peligros internos; prestar auxilio a la población en casos de siniestros,
tales como: inundaciones, derrumbes, incendios; asimismo, la conservación de edificios públicos,
el ornato de la ciudad y conservar la moral pública.

Los problemas por los que atravesaba el Gobierno de la República, que debía de combatir a las
fuerzas conservadoras, hicieron que el ministro de Gobernación, Francisco Zarco, exhortara a
las autoridades estatales y municipales para que con el auxilio de los ciudadanos, crearan sus
propias fuerzas de seguridad pública que permitieran llevar la tranquilidad a las diferentes
comunidades; para ello, en marzo de 1861 se emite la ley que facultaba a los gobernadores y
funcionarios policiacos a tomar medidas drásticas en contra del vandalismo. El concepto de
seguridad interna, generado por el gobierno Juarista, perdura hasta los primeros años del
régimen del general Porfirio Díaz quien indicó una nueva concepción de los sistemas policiacos
dirigiéndolos a la salvaguarda de la integridad física del Estado, utilizándolos en una nueva
función represiva para impedir manifestaciones o reuniones antigubernamentales, es decir, una
actividad dirigida a la consolidación del poder público y, por tanto, al establecimiento de una
relación de fuerzas entre las clases y los grupos sociales.

La estructura establecida durante el Porfiriato perduró durante los primeros gobiernos


revolucionarios; pocos fueron los cambios que se produjeron. Durante el interinato de Francisco
León de la Barra se puso al servicio de policía un nuevo equipo, entre el que destacó el uso de
bicicletas que permitiría ampliar el radio de acción de la vigilancia; asimismo, se inauguró una
escuela para la policía.

POLICIA FEDERAL DE CAMINOS


La creación de la Policía Federal de Caminos se da por la necesidad de disponer de personal
instruido para responsabilizarse del control y vigilancia de los caminos federales. Así, el 1o. de
julio de 1928, durante la presidencia de Plutarco Elías Calles, se funda formalmente esta
corporación cuyos primeros integrantes eran conocidos como “jinetes en caballos de acero” o
“estafetas”, comisionados para recoger la correspondencia a lo largo de los caminos, así como la
vigilancia del raquítico tránsito en las carreteras de aquel entonces.

En febrero de 1931 la incipiente Policía Federal de Caminos deja de pertenecer a la Comisión


Nacional de Caminos y se forman los primeros destacamentos en las ciudades más importantes.
Para agosto del mismo año, se formaliza la primera Ley sobre Vías Generales de Comunicación
y Medios de Transporte.

El primer Reglamento de Tránsito para los Caminos Nacionales se expidió el 21 de diciembre de


1932, en él se instituían las funciones de la corporación. El 1o. de febrero de 1938 la Oficina de
Tránsito se convirtió en Departamento y por acuerdo del Subsecretario de Comunicaciones y
Obras Públicas, el 20 de noviembre del mismo año, la Oficina de la Policía Federal de Caminos
pasó a ser dependencia del mismo Departamento.

El general Lázaro Cárdenas, Presidente de la República, decreta el 30 de diciembre de 1939 la


militarización de la Policía Federal de Caminos y se considera como milicia auxiliar y reserva del
Instituto Armado. El 13 de junio de 1972 se revoca dicho decreto. El 16 de agosto de 1978 se
publica en el Diario Oficial de la Federación el tercer reglamento de la institución.

En 1970 se da inicio a la modernización de esta policía incluyendo los últimos avances


tecnológicos, se adquirieron los primeros helicópteros para la vigilancia de las carreteras y como
apoyo a las operaciones policiales. Se instituye un Estado Mayor constituido por cinco secciones
y se proporcionan nuevas patrullas —con las puertas delanteras blindadas—, se crea el Centro
de Transmisiones México en sus nuevas instalaciones propias, las que entre otros adelantos
cuentan con el stand de tiro más moderno de América Latina.

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