Historia de la Seguridad Pública en Argentina
Historia de la Seguridad Pública en Argentina
En cuanto a las leyes debemos considerar que este término es utilizado para expresar muchos
conceptos. Ejemplos:
Ley de gravedad
Ley de Murphy
Ley de la naturaleza
Ley penal
Ley civil
Ley religiosa
Nuestro uso del término ley se refiere a aquellas leyes (códigos de conducta) que se consideran
necesarias para la conservación de un orden social. No debemos confundir código de conducta
con moral; por ejemplo, el concepto moral NO ROBARAS está definido por la ley y se sanciona
según la gravedad del delito, depende la sanción de la cuantía del robo. En otras áreas de la
moral el concepto NO MENTIRAS se circunscribe a sanciones sociales, hasta el momento en
que se hace ante una autoridad, configurándose un delito.
Alrededor del año 2100 a.C. Hammurabi, rey de Babilonia, impuso un código legal que trató
sobre el comportamiento del individuo contra sí mismo y sus responsabilidades con la sociedad.
En éste dejó inscritos los deberes intersociales e interpersonales. Definió conductas
inaceptables, estableció penalidades y castigos para quien no observara estos deberes. Bajo
estas leyes se cree que los recaderos del rey eran designados para poner en práctica sus
mandatos.
Los castigos en la mayoría de los casos reflejan la antigua filosofía de “ojo por ojo”, ya que en
muchas ocasiones el ofensor sufría un castigo similar al daño causado a su víctima.
Alrededor del año 1400 a.C. el faraón Amenhotep, organizó una patrulla marina en las costas de
su país. Este hecho es el primer registro histórico de una unidad de patrullaje.
El Antiguo Testamento está lleno de leyes intersociales e interpersonales, por ejemplo, los 10
Mandamientos de Moisés, las leyes referentes a la propiedad y comportamiento, como: herencia,
esclavitud, criminalidad, adulterio, hurto y prostitución, entre otras.
IMPERIO ROMANO (753 a.C.-500 d.C.)
Significativos eventos relacionados con la ley, seguridad y observancia de aquélla surgieron con
el desarrollo y evolución de la humanidad. Una de las primeras legislaciones escritas del mundo
fue la Ley de las XII Tablas, en la cual se reglamentó a la vez el derecho público y el derecho
privado. Los romanos la consideraron como la fuente propia de su derecho. Es la ley por
excelencia, y todo lo que de ella deriva es calificado de legal.
El emperador Augusto (63 a.C.-14 d.C.) formó una unidad conocida como cohortes praetoriare
para proteger la ciudad, a sus miembros se les llamó praetorianos, de donde proviene la
históricamente famosa Guardia Pretoriana considerada por muchos historiadores como la
primera fuerza policiaca, aunque sus miembros fueran personal militar, la cual con el tiempo
evolucionó para convertirse en la guardia real. Más tarde, este emperador instituyó a los
Vigilantes de Roma, conocidos como vigiles, cuyos integrantes eran civiles que tenían
encomendada la tarea de controlar incendios, el crimen y las manifestaciones tumultuosas,
aunque no eran militares se armaban con garrotes así como con espadas cortas.
Los trabajos de Justiniano tienen un doble carácter: en primer lugar, es una obra de codificación,
obra completa, que incluye todas las partes del Derecho, el jus y las leges. Es también una obra
de legislación. Justiniano no se contenta solamente con codificar, da fuerza de ley, a todas sus
colecciones, a las Instituciones, al Digesto y al Código y abroga toda otra fuente del Derecho
romano. Prohíbe, además, comentar el Digesto, con objeto de evitar nuevas controversias, y
únicamente permite traducir el texto al griego, con tal de que la traducción sea literal, hacer
sumarios (índices), o en fin, completar las disposiciones sobre el mismo motivo.
La obra de Justiniano ha sido apreciada de diferentes maneras; para hacer sobre ella un juicio
imparcial, no hay que olvidar el fin que se proponía alcanzar. Que haya existido la idea de
transmitir a los siglos futuros un cuadro en conjunto del Derecho romano, tal como lo
representaban las obras de los grandes jurisconsultos, es difícil afirmarlo. Lo que es más cierto
es que ha querido extraerlo de todas la fuentes y crear, en caso de necesidad, reglas de
Derecho en relación con la civilización y costumbres de su tiempo.
Con el rey Alfredo (872-901) fundador del primer Estado inglés, comienza el desarrollo de la ley
en Inglaterra, que cambia los conceptos jurídicos del mundo de aquella época, al establecer el
concepto de King´s Peace que quiere decir paz real, misma que se extendió a todos los dominios
de Inglaterra y estableció un nuevo código legal que estandarizó fórmulas de castigo. Este
código reunía las reglas de vida aceptadas por los hombres ingleses, desde el Decálogo de
Moisés hasta las leyes de los reyes anglosajones.
Los reyes de Inglaterra empezaron a hacer subdivisiones geopolíticas para afrontar tanto los
asuntos de la ciudad como los del campo. De esa época datan las subdivisiones llamadas shires
(condados).
En esta época, en el centro del feudo se encontraban el hall (castillo del señor) rodeado por la
reserva o finca; en ausencia del señor estaba representado por un senescal o baile. A la cabeza
de los campesinos se encontraba el reeve, representante elegido por ellos y a quien colocado
entre el senescal y los lugareños tocaba una vida difícil. Muchos conflictos locales eran juzgados
por la corte del feudo, que se reunía cada tres semanas en el hall o bajo un roble tradicional,
presidida por el señor feudal o su representante (el baile).
En esta época la declaración de inocencia o culpabilidad tenía mucho que ver con los designios
divinos; por ejemplo, a un acusado se le pedía que cargara en sus manos carbones encendidos
por una distancia determinada, si sanaba de sus heridas, era un signo de Dios de su inocencia,
si no, era signo de su culpabilidad.
Mientras que la pena capital era utilizada en pocas ocasiones como sanción al ofensor, en
cambio se mutilaba o se marcaba con un fierro candente, o bien, las multas eran los castigos
más comunes, en pequeña o gran escala, dependían de si las ofensas habían sido dirigidas a
personas de alto rango o clase social.
Guillermo el Conquistador, tuvo un liderazgo que concluyó con los siguientes sistemas de
justicia:
Los bosques estaban protegidos por leyes crueles, en tiempos de Guillermo el Conquistador se
arrancaba los ojos a cualquiera que diera muerte a un ciervo. Estaba prohibido tocar a los
jabalíes y a las liebres, bajo pena de mutilación. Estas penalidades fueron en aumento hasta que
se llegó al extremo de que matar un ciervo real se castigaba con la horca.
Durante el reinado de Enrique I, que fue un gran jurista, las cortes reales evolucionaron a costa
de las cortes feudales. En lo sucesivo casi todos los crímenes fueron considerados como
atentados a la paz del rey y llevados ante sus cortes. La institución del jurado, que se encontraba
aún en su infancia y que los normandos habían tomado de los francos, era un antiquísimo
método para determinar un hecho por medio del testimonio de los que podían conocer la verdad.
Poco a poco, el rey tomó la costumbre de convocar tales jurados para decidir sobre las
cuestiones de hecho en todos los casos criminales. Más tarde, los particulares pidieron servirse
del jurado real.
Las cortes locales, presididas en un inicio por el sheriff y luego por jueces venidos de la Corte
Real y asistidos por jurados, reemplazaron poco a poco a las jurisdicciones señoriales.
A partir de 1166 todos los años, en la fecha establecida, los jueces partían de la Corte para
cubrir cierto circuito provincial. El viaje era solemne y la persona del juez respetada. El
magistrado era presidido por un writ (mandato) dirigido al sheriff ordenándole convocar para tal
día a los señores, legos y clérigos, al reeve y a cuatro hombres libres de cada aldea, amén de
los burgueses de cada distrito. Al llegar el juez presidía la asamblea y hacía que ésta designara
un jurado compuesto por caballeros o en su defecto hombres libres. A partir de aquí se engendró
el Common Law (ley común) que es la misma en todas partes. La Corte central registraba los
precedentes y de tal modo en Inglaterra se formó muy pronto la legislación nacional aplicable a
todos los casos.
Lo más significativo fue la introducción de un sistema jurídico vanguardista como parte de los
procedimientos de los tribunales del rey, de hecho, en los casos concernientes a la propiedad de
tierras, un hombre común tenía derecho a apelar en la Corte. Al mismo tiempo fue abolida la ley
de los casos bajo juramento.
Enrique II es considerado fundador de la legislación del sistema moderno de juicio por jurado,
para así controlar el crimen y asegurar la pacífica posesión de la tierra al establecer cortes para
aplicar la ley.
PERIODO POST-NORMANDO (1200-1500 d.C.)
El año de 1215 fue quizás el apogeo de la Edad Media en el desarrollo de los conceptos legales
modernos:
La Edad Media terminó con el reinado de Ricardo III (1452-1485 d.C.) y el ascenso al trono de
Enrique VII (1485-1509 d.C.), primer miembro de la casa Tudor. Es importante concluir que la
Edad Media aportó un número considerable de avances para el desarrollo de conceptos legales,
mismos que han sobrevivido hasta la época actual.
La guardia del Vaticano conserva el uniforme de la época del papa Julio II, para preservar la
tradición, está asignada para defender y vigilar las diversas entradas de la Basílica de San
Pedro. En la actualidad, los guardias civiles suizos que acompañan al Papa tienen un
entrenamiento especial en seguridad y resguardo, diseñado para este funcionario.
Durante el reinado de Carlos I (1600-1649 d.C.) su constante enemistad con el Parlamento, por
rehusarle los fondos adecuados, lo llevó a sublevarse y convertir a la Corte (Court of Star-
Chamber) en un instrumento de abuso real y sinónimo de tiranía. La Star-Chamber se hizo
famosa por los métodos que aplicaba, ya que ser señalado como culpable, era equivalente a ser
condenado.
Durante los dos siglos siguientes, los cambios en la administración de justicia se hicieron más
lentos. El año 1660 fue testigo del desarrollo de la policía privada para proteger las propiedades
de los comerciantes. La policía parroquial se formó para proteger a las distintas parroquias de
una ciudad; ésta consistía en organizar patrullas nocturnas para prevenir el crimen y detectar
incendios.
Mientras tanto, en los Estados Unidos se creaba en 1636 la patrulla nocturna de Boston y en
1658 en Nueva York se hizo lo mismo, comunicándose además entre sí con ruidos de matraca,
con lo que se lograba determinar la distancia o proximidad entre un policía y otro, dentro de la
misma zona; en 1700 en Philadelphia se formó la primera patrulla encargada de vigilar esa
ciudad.
Sheriff o alguacil de esa época, se encuentra uno en cada condado o municipio. El puesto es de
elección popular y generalmente se renueva cada dos años.
En 1748 el abogado y novelista Henry Fielding fue nombrado magistrado por el segundo distrito
de Londres (el área de Westminster), en 1750 Fielding publicó “Encuesta sobre las causas del
incremento de los robos”, probablemente el primer tratado sobre vigilancia en la seguridad.
Una nota histórica es que los cuarteles de esta nueva fuerza se establecieron en una pequeña
calle de Londres llamada Scotland Yard; esta calle tiene ese nombre pues ahí se ubica el palacio
que solían utilizar los reyes escoceses y sus embajadores cuando iban de visita a Londres.
El término bobbie fue el apodo que se le dio a la policía en Londres, deriva del diminutivo del
nombre de Sir Robert Peel, como homenaje en su memoria.
Como en cada Congreso las leyes cambiaban, el trabajo de la FBI (Oficina Federal de
Investigaciones) se vio incrementado. Bajo la dirección del general Harland F. Stone, más
adelante jefe de justicia de los Estados Unidos, la agencia fue reorganizada y sus principios
básicos de operación fueron adoptados, lo que propició el crecimiento y desarrollo de esta
institución para ser como se le conoce en nuestros días.
En 1930 en los Estados Unidos son creados los llamados vigilantes o unidades municipales
protectoras auxiliares por la American Bankers Association para proteger a los bancos rurales.
La seguridad privada nació con la guerra, pasó por la adolescencia con el período de la “guerra
fría” y llegó a su madurez en los años sesenta para continuar creciendo y prosperando a la par
con el desarrollo tecnológico, que trae más especialización y sofisticación a la misma.
Cada uno de aquellos requería seguridad física, lo cual produjo una enorme cantidad de
personal entrenado, hasta un cierto grado cuando menos, en seguridad.
Después de la guerra esta gran fuente de policía militar, agentes de inteligencia, policías
auxiliares y guardias de seguridad para empresas, comenzaron su trabajo de fuerza civil y
pusieron su entrenamiento de guerra al servicio de la ciudadanía; sin embargo, ese
entrenamiento distaba mucho de satisfacer las necesidades requeridas para resolver los
exigentes problemas de una ciudad.
EPOCA PRECORTESIANA
CULTURA MAYA
Tras un largo proceso evolutivo, los mayas se convirtieron a la vida sedentaria, dejando su
régimen esencialmente comunitario, las jefaturas militares, la propiedad privada de las familias
patriarcales, así como las diferencias jerárquicas, haciendo que los principales cargos públicos
se depositaran en la nobleza al quedar integrados en una confederación o liga Itla; su
organización quedó establecida en: consejo de la ciudad.
Halach uinic (Hombre verdadero). Presidente del consejo, jefe máximo y juez supremo con
funciones administrativas, judiciales, militares, políticas y sacerdotales. Era un cargo hereditario
que pasaba de padre a hijo y a falta de descendencia directa, al varón de la familia.
Ahkule boob. Oficiales públicos inferiores, delegados o agentes de los bata boob, se
asemejaban a los policías actuales.
Hol pop. Heraldos encargados de hacer cumplir las disposiciones del Halach uinic, embajadores
encargados de las festividades y directores de música.
Tupiles. Fungieron como gendarmes o policías del orden público, encargados de vigilar y hacer
cumplir las órdenes superiores, mediadores y árbitros en todo tipo de controversias. Alguaciles
que formaban la categoría más baja de los funcionarios.
Ahkin. Sacerdote principal, conocedor de los delitos de carácter religioso e incluso civiles como
el adulterio.
El derecho penal de los mayas fue bastante adelantado, observándose leyes rigurosas y penas
severas tales como la reparación del daño, la esclavitud, los repudios, las vejaciones, la
mutilación, las crueldades y la pena de muerte. Son notables los delitos de traición contra el
señor, las ofensas al grupo social, el homicidio, el hurto, las deudas, el incendio, la ebriedad, el
adulterio, la violación, la prostitución; clasificaron los delitos en intencionales y sin intención. Los
mayas se auxiliaban de grandes jaulas de madera destinadas al encierro de criminales, hasta su
ejecución.
CULTURA AZTECA
El pueblo precortesiano que alcanzó mayor desarrollo en la etapa de los señoríos y estados
militaristas fue el azteca. Este pueblo tuvo como asiento de su desarrollo la legendaria ciudad de
Tenochtitlan. El Estado azteca o mexica trajo consigo la multiplicación de funciones
administrativas, judiciales y políticas, surgió un servicio policial, conformado de la siguiente
manera:
1. Los achcauhtli auxiliares de los jueces, efectuaban las detenciones de los criminales, hacían
cumplir los fallos del Tribunal y ejecutaban las sentencias de muerte.
2. Los topilli eran auxiliares de los achcauhtli y llevaban a cabo la función persecutoria,
aprehendían a los delincuentes y actuaban en ocasiones como verdugos.
3. Los tlayacanqui eran tenientes que auxiliaban a los jueces en la captura de los delincuentes
y en la ejecución de las sentencias y acuerdos del tribunal.
4. Los centeclapixque realizaban funciones de policías y eran elegidos directamente por los
vecinos y permanecían un año en su cargo.
Otras personas que realizaron funciones de índole policial fueron los guardianes de los templos,
las cárceles y las escuelas, protectores de los comerciantes y de las riquezas de las
contribuciones que pagaban los pueblos dominados.
En el tepochcalli se criaba y educaba a los hijos de la gente del pueblo o macehuales. Se les
enseñaba a pelear, a realizar la guerra como maestros o como guardianes del orden. El llamado
achcauhtli que es equivalente a lo que ahora se conoce como alguacil tenía la función de
arrestar a los delincuentes y ponerlos en la cárcel.
EPOCA COLONIAL
Con la conquista, España trasladó a sus colonias relaciones de producción y sistemas de
dominio feudales y dentro de ellos podemos señalar que la función de la policía en esta época
tenía como objetivo cuidar el orden social existente y los intereses del Estado español. A
continuación se presenta un cuadro descriptivo de los principales cargos policiales:
Teniente alguacil. Eran nombrados junto con los alguaciles mayores y auxiliaban a éstos en las
ejecuciones civiles, penales y administrativas.
Alguaciles menores. Eran nombrados por los alguaciles mayores y los ayudaban en la ronda y
el patrullaje; los alguaciles menores podían ser de ciudad y de campo, según su competencia.
Los alguaciles menores en las ciudades o villas de españoles se encargaban de rondar la ciudad
de día y de noche, aprehendían a los criminales en caso de flagrancia, decomisaban armas a
personas que las llevaran de noche, excepto si portaban linternas para alumbrarse o
madrugaban para ir al trabajo.
Los alguaciles menores en el campo vigilaban y ejecutaban los acuerdos de las autoridades
fuera de las ciudades. Evitaban en el tiempo de lluvias la formación de lagunas o
encharcamientos, aprehendían infractores, cuidaban que las personas no sembraran en tierra
ajena, perseguían y recogían esclavos fugitivos, además de que cuidaban la seguridad territorial.
Alguacil de los indios. Tenía entre otros objetivos incorporar al indio al sistema español, cuidar
de su seguridad y vigilar que llevaran maíz a los depósitos, así como cuidar el orden en general
entre los indios.
Alguaciles de doctrina. Tenían como propósito vigilar la impartición de la religión católica a los
indios.
Alcaldes del crimen. Fueron creados en la Nueva España y estaban comisionados para cuidar
que no se alteraran las buenas costumbres, terminar con el vicio del juego, rondar calles
obscuras y vigilar pulquerías.
Los Fieles Ejecutores. Vigilaban las pesas, medidas y el orden en los mercados, señalando los
sitios donde había que depositar la basura.
Los Diputados de Policía. Eran los responsables del cumplimiento de los bandos de policía y
buen gobierno.
Soldados de Presidio (1659). Vigilaban las prisiones y custodiaban a los presos en los trabajos
que se les asignaban.
Ministros inferiores (1664). Inspeccionaban las pulquerías y detenían en las calles y plazuelas
a personas embriagadas.
Ministro de Vara y Ronda (1734). Estaban encargados de los seis cuarteles en que se dividió la
ciudad y realizaban funciones de índole policial, aunque no dieron resultados eficaces.
Alcaldes de Corte (1778). Sentenciaban las causas penales con pena de muerte o mutilación.
Policía de Seguridad y Ornato (1790). Tenía como función garantizar la paz, la tranquilidad y
cuidar edificaciones.
EL CRIMEN DE LA PROFESA
Hace cerca de dos centurias que la muy noble, insigne y muy leal Ciudad de México
amaneció presa de una gran conmoción, producida por el espantoso y horrible asesinato
cometido en la persona del padre Nicolás Segura, orador, literato, teólogo y prepósito de
la Casa Profesa.
El escándalo fue general e inmenso el sentimiento, como era muy natural de esperarse.
La calle de San José del Real, por donde se hallaba la portería del convento de La
Profesa, se veía llena de gente, entre la que se podían distinguir reverendos, regidores y
una infinidad de curiosos, que no pudiendo penetrar al sitio en que se había cometido el
delito (DETERMINACION Y PROTECCION DEL AREA DEL ESCENARIO DEL CRIMEN) se
contentaban con ver entrar y salir a los agentes de la justicia y en comunicarse palabras
y diálogos que oían y pescaban al vuelo.
Fue entonces que surgió el rumor de que el asesino era un miembro de la misma
compañía, y que el hermano Juan Ramos dijo: “en el monte está quien el monte quema”.
A los cinco días de haberse verificado el crimen, se supo con la mayor consternación que
un nuevo asesinato se había cometido en La Profesa la noche del primero de marzo (sic)
del mismo año, y que ahora la víctima era Juan Ramos, el hermano portero que había
dicho aquellas memorables palabras “en el monte está…”.
Las indagaciones se hicieron luego, con la mayor actividad y prontitud, y en la noche del
día siguiente (INVESTIGACION DEL DELITO) se aprehendió (APREHENSION) al
delincuente el cual fue conducido con grillos al Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo.
El reo presentó sus descargos el 12 de agosto de 1743; nombró como defensor al padre
Francisco Javier Lazcano (DEFENSOR DE OFICIO), y permaneció siempre inconfeso.
Así, pues, la autoridad tuvo que proceder y sentenciar solamente en vistas de las graves
sospechas que recayeron en Villaseñor, los primeros indicios que lo acusaron fueron las
manchas de sangre que “al parecer, se hallaron en su camisa, armador y calzones”
(EVIDENCIA FISICA).
Impulsado por no sabemos qué móvil, y teniendo de su parte, según parece, al lego
portero, Juan Ramos, con quien llevaba estrecha amistad y familiaridad, resolvió
asesinar al Padre Segura la noche del citado 7 de marzo de 1743.
Se cree que fue su cómplice Juan Ramos, por haber encontrado a éste, en su aposento, “el
mismo día de la muerte del padre, la llavecita de la esfera del reloj” y, algunos días
después, la mencionada esfera, un pomo de bálsamo del uso del prepósito y varias
alhajas. Temiendo, sin duda, que Ramos lo denunciase, Villaseñor lo ahorcó.
No fueron estos los únicos indicios que hicieron creer que Villaseñor era culpable. El
mismo día de haber matado al Padre Segura, mostró grande tranquilidad de ánimo, a tal
grado “que, estando al mediodía en la mesa todos los padres –dice la causa– hablando y
discutiendo sobre el caso, sólo dicho hermano callaba, como si no oyera lo que se decía,
ocupado únicamente en comer con algún desenfado; como porque el mismo día se hizo
dicho hermano Villaseñor arrimadizo continuo de los jueces que de oficio acudieron a la
Casa Profesa, procurando con muchos artificios inclinarlos a que discurriesen y creyesen
que un mozo llamado Mateo, que en otra ocasión había querido robar, y con efecto había
robado al mismo padre prepósito, había sido el perpetrador del homicidio; y procurando
asimismo apartar a los jueces de que hablasen con el hermano Juan Ramos
(ENTREVISTA E INTERROGATORIOS), agregándose a estos particulares las
circunstancias de que, cuando horrorizados todos los padres y hermanos de dicha casa,
dormían encerrados y acompañados unos con los otros, sólo José Villaseñor dormía sin
compañía y con la puerta sin cerradura ni afiance, como lo notaron los despertadores, que
únicamente lo hallaron encerrado la mañana que amaneció muerto el hermano Juan
Ramos…”
Uno de los pueblos indígenas que a la fecha mantiene su propio sistema de seguridad, vigilancia
y patrullaje, más o menos desde esa época y que actualmente aún se separa de las técnicas
modernas, es el chamula, que radica en San Juan Chamula, Chiapas, donde cada año se realiza
una ceremonia para elegir a quien los representará gubernamentalmente y asignan a toda la
población masculina un día del año en que fungirán como policías y al que sorprenden
cometiendo un acto contrario a sus leyes, lo sancionan con la pena de recibir golpes con palos,
dependiendo de la gravedad de su falta será el número de golpes que reciba.
EL SERENO
En el año 1848, la zozobra e inseguridad prevalecía en todas las regiones, las gavillas de
asaltantes ponían en constante peligro la vida de los ciudadanos, y llegó a intensificarse a tal
grado, que se concedió acción popular para perseguirlos. Para esos fines, se formaron listas de
ciudadanos para registrar el servicio de vigilancia en las ciudades, pueblos, haciendas y
caminos.
La labor que desarrollaban consistía en vigilar las fincas y caminos, aprehendían a los ladrones,
malhechores y vagos, poniéndoles a disposición de las autoridades judiciales, a quienes
auxiliaban en todas las diligencias y órdenes que dictaban.
Los servicios de los rurales los autorizaba el prefecto y solamente en casos urgentes o en su
ausencia lo hacía el subprefecto.
Por lo establecido, era notoria la importancia estatal para dar garantías a los ciudadanos y tuvo
que ser la iniciativa privada quien integrara el cuerpo de referencia, para resguardar por sí misma
su vida y haciendas; circunstancias por las cuales también ya agrupados contribuyeron
económicamente al sostén de los rurales.
Durante los años que duraron los movimientos sociales de consolidación de nuestra
independencia y los que sucedieron a la misma hasta la Reforma establecida por el entonces
presidente Benito Juárez, nuestro país sufría el desenvolvimiento de la anarquía, del bandidaje y
la formación de grupos antisociales al margen de la ley, por ello el gobierno del país decidió el 7
de febrero de 1824 crear el Bando de Policía y Buen Gobierno, que proporcionara las bases para
formar una organización, un cuerpo de policía preventiva, que posteriormente confirmó en la
misma fecha, pero un año después, el nacimiento de la “Policía Municipal de la Ciudad de
México”.
Transcurrieron algunos años sin que esta corporación tuviera ningún cambio trascendental, pero
en el año 1861, exactamente el 20 de marzo, se publicó un decreto que proporcionó las reglas
para la “organización de la policía preventiva”.
En el año de 1868, las leyes orgánicas para el gobierno y administración interior de los distritos
políticos aumentaron las atribuciones de un tipo de funcionarios: los “jefes policiacos” quienes
por estar encargados de la administración pública en un distrito, tuvieron bajo su mando las
fuerzas armadas y demás autoridades, a excepción de las judiciales; por lo cual, en ejercicio de
sus funciones, giraban órdenes de arresto, aunque debían poner a disposición del juez al
detenido, dentro de las 48 horas a partir del momento en que se ejecutaba la detención.
Una nueva organización apareció en el año de 1869, “las gendarmerías”. Estos cuerpos se
integraron con grupos de infantería y caballería, organizados en líneas al mando de un jefe, cada
uno comprendía tres o más distritos políticos a cargo de un comandante, un guía, un agente y
gendarmes dirigidos por un jefe responsable en la adopción de medidas para procurar seguridad
y orden dentro de la entidad, en la organización de la policía local y en la coordinación de los
trabajos.
Los gendarmes eran cambiados periódicamente de lugar, pretendiéndose con ello que
adquirieran un conocimiento general sobre las necesidades de la región y no crearan intereses.
Cada línea tenía un jefe con residencia en la cabecera distrital, responsabilizado del orden, por
ello cuando se cometía algún delito de robo, era irremisiblemente destituido e inhabilitado para
pertenecer al cuerpo.
El comandante visitaba la jurisdicción distrital para inspeccionar los servicios de vigilancia y
proporcionar el apoyo necesario de los jefes políticos, a las autoridades locales y a los
particulares.
PERIODO POST-INDEPENDENTISTA
El 17 de octubre de 1838 se emitió el Decreto número 26, el cual manda dividir la población en
cuarteles y, que en cada uno haya un individuo que se denominará guarda-cuartel, así como en
cada manzana un ayudante.
Ante esta situación que prevaleció durante varios años y al no existir un cuerpo capaz de
mantener el orden e impartir las garantías necesarias e indispensables para el país, se promulgó
el 31 de diciembre de 1928 la Ley Orgánica del Distrito Federal que en su capítulo VII estableció
la existencia de una Policía del Departamento Central.
Es a partir de 1921, durante el gobierno del general Alvaro Obregón, cuando se inició la
reorganización profunda del servicio de seguridad, fundando en el Distrito Federal la escuela
científica de la policía, que nace como consecuencia del Primer Congreso Criminalístico. El
establecimiento de esta institución tuvo como finalidad crear una carrera en la que pudiera
ascenderse por escalafón, permitiendo con ello una profesionalización de sus miembros; para
1925 habían ingresado 600 elementos que surgirían para formar la llamada Policía Reservada
con la función de detectives, es decir, una función de carácter judicial, esta estructura perduró
hasta diciembre de 1982 cuando es eliminada por Decreto Presidencial la Dirección de
Investigaciones y Prevención de la Delincuencia. A partir de ese momento se han venido
suscitando cambios profundos en los objetivos de los cuerpos policiacos, teniendo especial
importancia su moralización, modernización y profesionalización, esto último a partir del
establecimiento de una carrera policial y de la incorporación del principio de la educación
permanente, como medio para transformar los cuerpos y dotarlos de la capacidad técnico-
operativa necesaria para cumplir los requerimientos de la sociedad.
La policía preventiva de la República Mexicana tiene sus orígenes en el Decreto del 28 de mayo
de 1826, en el que el soberano Congreso Nacional, comunicó a Sebastián Camacho, Secretario
de Relaciones Interiores y Exteriores, haber dispuesto el establecimiento de un cuerpo de policía
municipal para la Ciudad de México, que sustituiría a los serenos y celadores, que venían
cubriendo las funciones del nuevo organismo; su establecimiento trae aparejada la definición de
funciones a realizar, mismas que se amplían con respecto a las de sus antecesores, quedando
delimitado éste a partir del 7 de enero de 1830, en que se promulgó el Bando de Policía y Buen
Gobierno.
El triunfo de la revolución liberal de 1854 dio principio al período histórico de la Reforma, durante
el cual la preocupación de los gobernadores fueron los problemas de seguridad interior, la
República tenía que ganarse en todo el mundo la fama de ser estable, de gozar de seguridad
interior y de ser físicamente segura, por ello, el gobierno nacional alentó a los estados a
satisfacer sus necesidades de seguridad mediante el establecimiento de organismos policiales
eficaces que permitieran otorgar seguridad y tranquilidad a la ciudadanía; este hecho generó una
dinámica en las policías preventivas, ampliando sus funciones, hasta el establecimiento, el 17 de
marzo de 1861, de la Inspección General de Policía para la Ciudad de México, que serviría de
modelo a los estados de la Federación para la creación de organismos similares; recordemos
que la responsabilidad de los estados de conservar la seguridad pública en su territorio nació en
forma simultánea al pacto federal.
Las atribuciones de los organismos policiales cubrían una extensa gama entre las que cabe
señalar: la seguridad pública, entendiendo ésta como la actividad dirigida a asegurar la defensa
de la comunidad de los peligros internos; prestar auxilio a la población en casos de siniestros,
tales como: inundaciones, derrumbes, incendios; asimismo, la conservación de edificios públicos,
el ornato de la ciudad y conservar la moral pública.
Los problemas por los que atravesaba el Gobierno de la República, que debía de combatir a las
fuerzas conservadoras, hicieron que el ministro de Gobernación, Francisco Zarco, exhortara a
las autoridades estatales y municipales para que con el auxilio de los ciudadanos, crearan sus
propias fuerzas de seguridad pública que permitieran llevar la tranquilidad a las diferentes
comunidades; para ello, en marzo de 1861 se emite la ley que facultaba a los gobernadores y
funcionarios policiacos a tomar medidas drásticas en contra del vandalismo. El concepto de
seguridad interna, generado por el gobierno Juarista, perdura hasta los primeros años del
régimen del general Porfirio Díaz quien indicó una nueva concepción de los sistemas policiacos
dirigiéndolos a la salvaguarda de la integridad física del Estado, utilizándolos en una nueva
función represiva para impedir manifestaciones o reuniones antigubernamentales, es decir, una
actividad dirigida a la consolidación del poder público y, por tanto, al establecimiento de una
relación de fuerzas entre las clases y los grupos sociales.