México SA
Huachicol: Trauwitz, cabeza visible // Robo creció 20 mil por ciento de Fox a
EPN // Córdova-Murayama = Viruta y Capulina
CARLOS FERNÁNDEZ-VEGA
▲ El general Trauwitz, en imagen de archivo, a quien la autoridad declaró prófugo de la justicia desde mediados de
2019, acusado de delincuencia organizada y robo de hidrocarburos propiedad del Estado mexicano. Foto Roberto
Garcia Ortiz
L
a industria del huachicol, en la que participaba una larga cadena de delincuentes de cuello
blanco (de funcionarios de Pemex a empresarios y militares) vio su cúspide con el general
León Trauwitz, designado por Enrique Peña subdirector de Salvaguardia Estratégica de
Petróleos Mexicanos (Pemex), es decir, el área dedicada a combatir el robo de combustibles
en las instalaciones de la empresa productiva del Estado, el cual creció como la espuma en
los primeros tres sexenios del presente siglo.
Según la información divulgada por el presidente López Obrador, sólo en 2017 el hua-
chicoleo provocó pérdidas cercanas a 60 mil millones de pesos, es decir, cuando el citado
general –jefe de escoltas de Peña Nieto cuando fue gobernador del estado de México–
ocupaba dicho cargo. El propio mandatario reveló que 80 por ciento del hurto de
combustibles se registraba dentro de las propias instalaciones de Pemex. Ese año se robaron
a diario más de 600 pipas de 15 mil litros cada una y en 2018 una cantidad similar.
De ese tamaño fue el atraco cometido y permitido por el general Trauwitz (sin olvidar a
otros delincuentes de cuello blanco), a quien la autoridad declaró prófugo de la justicia
desde mediados de 2019, acusado de delincuencia organizada y robo de hidrocarburos
propiedad del Estado mexicano. Desde enero de 2020, el Ministerio Público Federal
solicitó la cooperación de Interpol para ubicarlo y detenerlo.
Pues bien, más de dos años después, este delincuente fue localizado y aprehendido en
Canadá, acusado por la Fiscalía General de la República de ser líder de una red de
funcionarios públicos que, en combinación con grupos de la delincuencia organizada y
trabajadores de Pemex, sustraían ilegalmente combustible tanto de los ductos como de
instalaciones de la empresa petrolera mexicana.
De acuerdo con la información de La Jornada (Gustavo Castillo), las investigaciones
revelan que, como subdirector de Salvaguardia Estratégica, Trauwitz integró un grupo
dedicado a reparar artesanalmente las tomas clandestinas que operaban los grupos
delictivos, de manera que posibilitaba su reutilización y con ello impedía que las áreas
especializadas de Pemex corrigieran esos puntos de robo de manera definitiva. Aunque
solicitó diversos amparos ante la justicia mexicana contra la orden de captura, todas le han
sido negadas por lo que el mandamiento judicial sigue vigente, y sus cuentas bancarias
fueron congeladas. Fue detenido por las autoridades canadienses para iniciar su proceso de
extradición.
El del citado general sólo es un caso de cómo desde el mismo gobierno se asaltaba a la
nación, en connivencia con otros delincuentes de cuello blanco. En materia de huachicoleo
el proceder de León Trauwitz no fue único. Como referencia, vale mencionar que de
Vicente Fox a Enrique Peña Nieto, el número de tomas clandestinas (sin incluir el robo
dentro de las propias instalaciones de Pemex) se incrementó en más de 20 mil por ciento,
con todo y que los tres ex inquilinos de Los Pi-nos pusieron en acción sus
respectivos planes integrales para… combatir el robo de combustibles.
La información de Pemex documenta que con Fox en Los Pinos el número de tomas
clandestinas creció cerca de 200 por ciento, al pasar de 70 a 204; con Calderón aumentó
755 por ciento (cínico, Borolas presumía que mi gobierno combatió con firmeza todas las
formas de crimen organizado, incluyendo la del robo de gasolinas; las pérdidas por este
concepto y las fugas detectadas eran más de 10 veces menores de lo que hay ahora), y ya
con EPN el alza fue exponencial, para redondear un crecimiento de 20 mil por ciento en el
periodo.
En su momento, los ex inquilinos de Los Pinos aseguraron que el robo de
combustibles es un problema focalizado, en el que participaban unos cuantos
delincuentes (la mayoría de cuello blanco, sin duda), aunque lo cierto es que significó una
brutal pérdida económica para el Estado y ganancias de ensueño para quienes metieron la
mano en este colosal negocio a costillas de la nación. En breve –se supone– Trauwitz estará
de regreso y –también se supone– dormirá en una suite de cárcel mexicana. Claro, siempre
existe la posibilidad del brazalete electrónico y las cenas en el Hunan.
Las rebanadas del pastel
Pues nada, que Lorenzo Córdova y Ciro Murayama se han convertido en una suerte –peor
aún– de Viruta y Capulina: pésimos chistes, guerra de pastelazos, ridículo tras ridículo y
mucho dinero en juego.
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