ANEXOS
1. KOLA REAL ( HERMANOS AÑAÑOS)
Historia
Kola Real está constituida por la Familia Añaños, siendo estos seis hermanos, quienes con
sus padres fundaron la Empresa en “el patio de su casa”, como suelen decir, para así poder
tener otro tipo de ingresos, debido a que el terrorismo que asolaba el país en esos tiempos, no
les permitía vivir de su fuente normal que era la agricultura.
Los primeros refrescos eran comercializados en botellas de cerveza, debido a que el hermano
mayor de los Añaños, Jorge Añaños, tenía experiencia en la distribución cervecera,
empezaron de esta manera, consiguiendo
una rudimentaria máquina para hacer
refresco, llamada “Atahualpa”, la cual aún se
encuentra en una de las numerosas plantas
que Kola Real tiene en Perú; el éxito de esta
se debe en mucho a la formación técnica de
los hermanos, mayormente Ingenieros,
lograron una bebida agradable al paladar de
la población, tratando en lo posible de usar lo
menos de químicos en su fabricación, la distribución empezó entre los vecinos, luego en la
localidad donde residían y así se fue extendiendo poco a poco su fama y la preferencia de la
gente por esta bebida, ayudo mucho que el flagelo del terrorismo no dejaba ingresar camiones
con productos hacia Ayacucho si no pagaban un cupo,
por lo que la competencia de otras bebidas era muy poca.
Consolidando su marca se trasladaron poco a poco a
otras zonas aledañas a Ayacucho, siempre con la visión
de dar un refresco a un precio al alcance de la gran
mayoría de la población, para quienes tomar un refresco
era un lujo, Kola Real cambio eso dando mejor precio y
mayor cantidad junto con un sabor agradable, lo cual
siempre ha caracterizado a sus productos.
Su gran aceptación hizo que la familia vaya consolidándose a lo largo y ancho del territorio
peruano, su éxito se basa no en quitarle mercado a los otros refrescos, sino en ampliar el
mercado de consumidores en Perú y en su política de no concertación para el precio de los
refrescos.
Crecimiento
Kola Real tiene ahora presencia en muchos países de América, expandiéndose a Ecuador,
Venezuela, México, Chile, Costa Rica, Guatemala, República Dominicana, y siempre
manteniendo su misma regla de oro “calidad al precio justo”, el porqué de su bajo costo, se
debe en parte a que no trabajan con el sistema normal de franquicias, sino que son los
hermanos los que en conjunto realizan los proyectos de apertura de instalaciones propias,
recortando muchos gastos generados por una tercerización del producto.
Trabajo
Kola Real internamente siempre ha tratado de trabajar como un ente organizado y altamente
funcional, teniendo solo lo indispensable para su funcionamiento, los lujos son cosas que no
se ven en sus oficinas, las personas que laboran en cada una de sus instalaciones tienen
como meta el crecimiento de la empresa.
Mayormente el personal de Kola Real está altamente identificado con la marca pues se sienten
orgullosos de ser el David que pelea contra un Goliat formado por los refrescos grandes como
Coca Cola o Pepsi, cada centro de distribución
que Kola Real apertura es una entidad
autónoma que ve por su crecimiento y fortaleza
dentro del mercado, que compite con los otros
centros de distribución, por ser el que más
vende o que más atención al cliente tiene; Kola
Real da trabajo directo a mucha gente no solo
para el proceso de sus refrescos, sino también
para los procesos de distribución, ya que uno
de sus puntos fuertes es que no posee grandes
flotas de unidades de distribución, sino que subcontrata estos servicios a terceros, siempre
dando preferencia a los más pequeños, una de sus normas es “un distribuidor, una unidad”,
para dar trabajo a la mayor cantidad de personas posibles, porque no solo de “precio justo y
calidad” se logra ganar un mercado, sino de la labor de generación de empleos que la
empresa mantiene.
La mística de Kola Real es concentrar su labor publicitaria en el “boca en boca”, más que en
la saturación comercial por los medios audiovisuales, y es que este refresco está tomando un
mercado que no era atendido o era mal atendido tanto por los grandes refrescos como por los
refrescos locales, esta labor es en gran medida hecha por sus mismos trabajadores, por los
distribuidores, personas que se sienten parte de una empresa grande que piensa en crecer y
en que ese crecimiento venga de aquellos en quienes se apoya, pues, la Familia Añaños no
olvida cómo empezaron, con una máquina rústica, como una pequeña empresa familiar, pues
si algo les sobra es la sencillez y la humildad.
2. ANYPSA (NEMECIO TORVISCO)
Conoce la historia de los vendedores de caramelos a dueños de pinturas Anypsa
Detrás de una de las compañías más posicionadas del Perú está una historia de verdadero
sacrificio de sangre de los hermanos Torvisco, que desde temprana edad aprendieron a
trabajar para llevar el pan a la mesa.
Nemecio Torvisco, en una entrevista en 2015, contó que quedó huérfano de padre cuando
apenas tenía 4 años. Así que junto a sus hermanos aprendieron a trabajar en la chacra en su
pueblo, San Juan de Chacña de Abancay, para ayudar a su madre.
A mediados de la década de los 80, la familia Torvisco emigró a Lima. Nemecio junto a sus
seis hermanos, iniciaron su camino vendiendo golosinas en la puerta del cine Riva Agüero, en
el Agustino para costear sus estudios.
El gusto por la pintura
¿Cómo inició la pintura en sus vidas? Resulta que su hermano Alejandro trabajaba en una
llantería donde aprendió a hacer pinturas. Al ver que este negocio podría ser rentable, lleva
con él a Nemecio para ayudarlo a vender.
Así inició esta idea de negocio. Ambos juntaron sus ahorros que tenían y los invirtieron en la
compra de un motor eléctrico.
“Empezamos con un local de 100 metros cuadrados y una ollita en el piso […] Compré esteras
y cerqué el lugar, luego conseguí un balde de aceite que me sirvió como escritorio y un
galoncito de pintura que era mi silla”, contó Nemecio sobre la historia de Anypsa
FUERON ESTAFADOS Y LO PERDIERON TODO
Este primer paso se convirtió en un verdadero dolor de cabeza, puesto que el hombre con
quien hicieron el trato no era el verdadero dueño, por lo que terminaron perdiendo su primera
inversión. Pero no se dejaron hundir por este hecho y decidieron buscar un nuevo espacio,
encontrando el ideal. Cuando las ventas iniciaron llegó el momento de enfrentarse a un nuevo
problema: la contabilidad de la empresa. Sin mayores conocimientos sobre el cálculo de
impuestos o el sistema correcto de facturación,
Nemecio se arriesgó y arruinó varias facturas
hasta que obtuvo una perfectamente
mecanografiada y bien calculada. Fue entonces,
cuando el nivel de ventas les sonreía, que
decidieron mudarse a otro local de 500 metros
cuadrados en Naranjal. Pero no fue alquilado,
sino que gracias al financiamiento del banco
lograron hacerse de un terreno propio.
HERMANOS QUE SIGUEN SIENDO UNIDOS
Actualmente Alejandro Torvisco es el gerente general,
Prudencio se encarga de las ventas y Nemecio, es el gerente
financiero.
Desde entonces sus ventas no han hecho más que crecer.
Hoy cuentan con una moderna planta de pintura de 65 mil
metros cuadrados, un equipo de más de 600 trabajadores y
34 camiones de reparto. Y aún quieren más: el mercado
internacional los atrae, pero antes desea que Anypsa termine
de conquistar el mercado local.
Los hermanos Torvisco comenzaron con un capital de 3.000
dólares en 1994. Ahora, Anypsa posee un patrimonio de S/35
millones.