mayor de cadáveres, tanto masculinos como femeninos, muertos dentro de las veinticuatro
horas (His, 1895). El usó ag~jas con mango que tenían un pequei'io disco de goma. La aguja se
aceitaba e introducía en el tejid·o en un sitio específico, perpendicular a la superficie; el disco
registraba el grosor. Después de retirarlo, la parte bajo el disco se podía medir con regla
rnilimetrada. Esta es la técnica que se ha usado hasta hoy con pequei'ias variaciones. Hoy día se
hacen experimentos tanto en la Unión Soviética como en los Estados Unidos de Norteamérica
en individuos vivos con la técnica de ultrasonido.
En la medida que se iban coleccionando las mediciones, se observaba que otras
diferencias, además del sexo, iban apareciendo en los datos. En 1898 Kollmann y Büchly
pusieron especial atención a las condiciones del cuerpo y a la nutrición (ya fuera pobre,
normalmente alimentado, u obeso); del mismo modo se aumentó el número de puntos de
medición y de población observada . En cuanto a las mediciones raciales, Birkner, en 1903-1905,
midió cuidadosamente las cabezas de seis chinos decapitados y encontró que en anatomía racial
las partes blandas varían más que los huesos y que las diferencias raciales en el grosor de los
tejidos blandos son considerables. Las mediciones hechas en papúas por Fischer en 1905 y en
hereros por Von Eggeling, en 1909, reforzaron este enfoque. Más recientemente, se han
tabulado datos extensivos para los tres principales grupos raciales, negroide americano, caucasoi-
de americano (Rhine, 1980 , 1982) y mongoloide japonés (Susuki, 1948). Las tablas 1 y ll y las
figuras 1 y ll resumen estos datos .
La única constatación científica reciente de la técnica de modelado del rostro sobre sus
huesos la hicieron Snow y Gatliff en 1970, cuando se mostraron las fotografías de dos
reconstrucciones a civiles y policías (Snow, Gatliff y Williams, 1970). Se les pidió a ambos
grupos que identificaran las fotos de los sujetos que se incluían entre las de otros de igual sexo,
raza y edad general. En ambos casos el sujeto reconstruido fue elegido con una frecuencia
significativamente mayor que la de los controles.
TABLA 1
Grosores del tejido facial
Mediciones Caucasoide Americano Negroide Americano
Masculino Femenino Masculino Femenino
l. Supraglabela 4.25 3.50 4.75 4.50
2. Glabela 5.25 4.75 6.25 6.25
3. Nasion 6.50 5.50 6.00 5.75
4. Ex tremo de nasales 3.00 2.75 3.75 3.75
5. Philtrum medio 10.00 8.50 12.25 11.25
6. Margen labial superior 9.75 8.50 14.00 13.00
7. Margen labial inferior 11.00 10.00 15.00 15.50
8. Surco mentolabial 10.75 9.50 12.00 12.00
9. Eminencia mentoniana 11.25 10.00 12.25 12.25
10. Borde mentoniano 7.25 5. 75 8.00 7.75
11. Eminencia frontal 4.25 3.50 8.50 8.00
12. Supraorbitario 8.25 6.75 4.75 4.50
13. Suborbitario 5. 75 5. 75 7.75 8.50
14. Malar inferior 13.50 12.50 16.75 17.50
15. Orbita lateral 9.50 10.50 13.25 13.50
16. Punto medio de arco zigomático 7.00 7.00 8. 75 9.25
17. Supraglenoídeo 8.25 7.75 11.75 12.25
18. Gonion 11.00 9.75 14.50 14.25
19. Supra M2 18.50 17.75 22.00 21.00
20. Línea oclusal 17.75 17.00 19.25 18.75
21. Sub M2 15.25 15.25 16.25 17.00
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Con el fm de demostrar la técnica, me gustaría presentar el caso de un joven negro de
Cleveland, Ohio, Estados Unidos de Norteamérica. El abandonó su casa a los catorce años y
vivió en las calles, involucrado en el tráfico de estupefacientes . Su esqueleto lo encontró un
perro de la vecindad que diariamente traía a casa un hueso o dos. Sus dueflos pensaban que eran
huesos de animal, hasta que un día trajo la calavera, que obviamente era humana. Para encontrar el
resto del esqueleto, la policía de homicidios de Cleveland decidió seguir al perro; sin embargo,
teniendo gran experiencia del mundo humano, éste decidió dormir esa vez, mientras la policía
todo el día observaba y esperaba que el perro saliera. El esqueleto se descubrió finalmente en
una casa abandonada cuando la policía pidió a los niflos de la vecindad que siguieran al perro en
su lugar. La ropa y los papeles de identificación se encontraron junto a los restos.
TABLA 2
Grosores del tejido facial en japoneses (en mm)
Mediciones Masculino Femenino
l. Triquion 2.3 2.2
2. Supraglabela 2.6 2.0
3. Glabela 3.4 3.2
4. Nasion 3.7 3.4
5. Subnasal 3.7 3.4
6. Rhiiüon 2.0 1.6
7. Nasoespinal 9 .9 9.4
8. Surco mentolabial 9.2 8.5
9. Eminencia mentoniana 6.4 5.3
10. Borde mentoniano 3.5 2.8
11. Supraorbital 4.1 3.6
12. Nasoorbital 4.5 4 .1
13. Alar 8 .5 8.0
14. Frontotemporal 2.8 2.0
15. Ectoconquio 2.7 2.9
16. Suborbital 3.7 3.0
17. Zigomaxilar 4.4 4.7
18. Supra M1 11.9 12.3
19. Sub M 1 8 .8 9.7
20. Eurion 4.7 3.6
21 . Punto a 3 cm sobre el zygion 7.4 5.4
22. Zygion 3.3 2.9
23. Punto medio entre el zygion y el gonion 12.2 10.4
24. Gonion 6.0 4.9
25. Opistocranion 3.9 3.5
No se encontraron anormalidades dentarias o del esqueleto en el individuo para hacer
una identificación positiva, de modo que se procedió a la reproducción facial. Esta situación se
da en dos circunstancias cruciales para el trabajo forense, es decir, cuando todos los datos
subjetivos indican que los restos pertenecen a un determinado individuo, pero no existen
evidencias objetivas para ligarlos en términos de información a las que se puedan obtener
directamente de los huesos o los dientes. La segunda circunstancia es cuando no hay
absolutamente ninguna indicación de quién sea el individuo y la reproducción se hace para
fotografiarla y difundirla por los medios de comunicación (diarios y televisión) con la esperanza
de que alguien identifique la reproducción y se acerque con la información .
175
FIG. la
FIG . 1 DIAGRAMA ESQUEMATICO DE UBICACION DE PUNTOS SEÑA_
LADOS· EN TABLA 1
176
FIG . 2 DIAGRAMA ESQUEMATICO DE
UBICACION DE PUNTOS SEÑALADOS
EN TABLA 2 .
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