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Causas y Consecuencias de la Revolución Rusa

La Revolución Rusa se desarrolló en dos etapas en 1917, derribando el sistema zarista y expropiando a la aristocracia, en un contexto de descontento social y económico. A pesar de un proceso de reformas y una incipiente industrialización, la falta de una clase media independiente y el control extranjero sobre la economía dificultaron el desarrollo político. La revolución fue impulsada por un proletariado consciente de su identidad de clase y apoyado por el marxismo, que ofreció una alternativa al régimen autocrático del zar.

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Causas y Consecuencias de la Revolución Rusa

La Revolución Rusa se desarrolló en dos etapas en 1917, derribando el sistema zarista y expropiando a la aristocracia, en un contexto de descontento social y económico. A pesar de un proceso de reformas y una incipiente industrialización, la falta de una clase media independiente y el control extranjero sobre la economía dificultaron el desarrollo político. La revolución fue impulsada por un proletariado consciente de su identidad de clase y apoyado por el marxismo, que ofreció una alternativa al régimen autocrático del zar.

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Revolución Rusa

Periodo de gobierno:
1. Lenin 1917-1924
2. Stalin 1924-1953
3. Kruschev 1953-1964
4. Brezhnev 1964-1982
5. Gorbachov 1985-1991

➢ Rofé, Julia: La sociedad rusa antes de la Revolución de 1917. Mimeo, 2005.

El imperio ruso era un imperio multinacional autocrático conformado por diferentes


nacionalidades con condiciones de vida similares a la del antiguo régimen de europa
occidental.
El 80% de la población era de origen rural aunque en las ciudades había, aunque en las
ciudades comenzaba a nacer un proceso de industrialización donde se encontraba un
proletariado incipiente y muy concentrado.

Entre 1854-55 se da la Guerra de Crimea contra Francia e Inglaterra por el control naval
del Mar Negro y por mantener la influencia sobre el Imperio Otomano. Los rusos son
vencidos, y esta derrota demuestra la ineficiencia de una sociedad preindustrial y feudal. Se
inicia entonces un proceso de reformas desde el poder tales como, la creación de un
sistema judicial moderno, el servicio militar universal, la preparación de oficiales
profesionales y la liberación de millones de siervo a partir de 1861.
Hacia fines del siglo xix ingresan en una fase de crecimiento económico provocado por las
políticas oficiales de industrialización mencionadas, con ayuda de capitales extranjeros -en
especial franceses-, que modernizan las finanzas y el crédito. Se constituyen así, un
pequeño sector empresarial autónomo, y aparecen algunas ciudades industriales.

- Clase Obrera: era militante y revolucionaria, utilizaba la huelga como herramienta de


lucha. Seguía la tradición del campesinado de practicar acciones violentas de
reclamo de tierras. Los marxistas -socialdemocracia fundada en 1898 por Plejanov-
se apoyaron en esta clase obrera. Durante la revolución de 1905 formaron los
Soviets -organización espontánea de trabajadores, estudiantes, campesinos,
soldados como forma de participación a través de una democracia directa.

- Estructura agraria: los campesino poseían tierras según un régimen comunal


caracterizado por: a) una división de los campos de la Aldea en angostas parcelas
que eran trabajadas de manera independiente por los distintos hogares; b) El Mir
(Consejo de Aldea o Comuna rural) que aún distribuían las parcelas periódicamente
de modo de que cada hogar tuviera igual participación en el trabajo y en el usufructo
de la tierra.
Sus medios de trabajo eran atrasados ya que predominaban los arados de madera y
sobrevivía la familia patriarcal.
En 1861, luego de la Guerra de Crimea, se produce la liberación de la servidumbre.
Hasta ese momento los campesinos en servidumbre trabajaban las tierras del
propietario y/o pagaban en dinero el equivalente a su trabajo cuando no lo hacían.
Luego de su emancipación quedaron endeudados con el Estado Zarista ya que
había indemnizado a los terratenientes en compensación.

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En el extremo de la estructura agraria se encontraba la nobleza terrateniente con
grandes privilegios.

En 1904, estalla la guerra con Japón, en la que Rusia es vencida drásticamente. A partir
de la misma, comienza a visibilizarse una actitud crítica al zar y a su corte por parte de los
sectores liberales que solicitaron una reforma constitucional, y de los grupos revolucionarios
que desemboca en una revolución en 1905 con el domingo sangriento de San Petersburgo.

La Revolución de 1905 y la concomitante insurrección campesina llevó a modificar la


política agraria logrando imponer una agricultura de tipo capitalista. Los más ricos
expandirán sus propiedades y mejorarían las técnicas de cultivo y los pobres venderían su
parte y migraron hacia las ciudades. El resultado político de la Rev. de 1905 fue ambiguo e
insatisfactorio para todos los implicados; Rusia siguió siendo una autocracia a pesar de la
Duma -asamblea legislativa- y de los partidos políticos legalizados.
A partir de 1910 las huelgas a gran escala se hicieron más frecuentes con demandas
económicas y políticas. Comienza a producirse una pérdida de la imagen divinizada del zar.

➢ Hill C. La revolución rusa. (Barcelona. 1985).

Capítulo I. Causas de la revolución

En solo dos revoluciones, en 1917, el pueblo ruso derribó al sistema zarista, le quitó al zar
su carácter oficial y de Estado a su Iglesia y expropió a la aristocracia. Pero bien marca el
autor, eso había sucedido mucho antes en Inglaterra durante la guerra civil del siglo xvii, y
en Francia en la revolución de 1789. Rusia con su revolución puso fin a la Edad Media, igual
que lo hicieron siglos antes en Europa. La gran pregunta que se hace el autor es ¿por qué
tardó tanto en producirse en relación con los países europeos?
La razón más importante que nos dice el autor es que en Rusia no surgió una clase media
independiente. En la Europa occidental, la expansión capitalista hizo surgir a las clases
mercantiles e industriales que se apoderaron primero del poder económico y no dejaron
atrás al político. La economía rusa, en cambio, era controlada por grupos extranjeros y sus
escasas industrias eran feudo del zar o de otros señores feudales. La clase media rusa se
desarrolló muy tarde y con mucha lentitud; de ahí que el liberalismo no tuviera raíces
sociales en Rusia.

El liberalismo tuvo una primera oportunidad luego de las derrotas que sufrió Rusia en la
Guerra de Crimea (1853-1856), que puso en velo la desorganización de la máquina estatal
y el atraso industrial ruso. En 1861, con la abolición de la servidumbre, se inició un
período de reformas económicas y políticas. Desde el poder, se introdujeron técnicas de
la civilización occidental, pero los cambios no tuvieron respaldo de una clase media potente
y segura, con la capacidad de ponerlos en práctica y difundirlo a toda la estructura social.
Las reformas e innovaciones fueron solo una fachada, la aristocracia y la burocracia
seguían monopolizando el poder; no había una base social capaz de aprovechar y asimilar
las nuevas corrientes.
El desarrollo industrial de las últimas décadas del siglo xix trajo cambios sociales. Pero
señala Hill que ese desarrollo fue financiado casi en su totalidad por capitales extranjeros.
Por lo que, la burguesía rusa dependía de Occidente en cuanto a capital, la técnica y las

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ideas políticas. Esta clase no tuvo ninguna pretensión de desafiar la dominación política
zarista.

Movimiento obrero: nacido de la pequeña industrialización, aparece en escena el


proletariado. Tomó conciencia de sí mismo con rapidez, en condiciones favorables para la
unión, la solidaridad de clase, la organización y el desarrollo de un movimiento de masas
revolucionario. A diferencia de la clase media, el proletariado heredó de occidente la
ideología revolucionaria marxista; permitieron la formación de un cuerpo doctrinal socialista
y de tradiciones de una revolución específicamente de obreros.
El autor se hace otra pregunta, ¿por qué triunfó una revolución socialista, que no precisó de
capitalismo y liberalismo, en un país como Rusia de relativo atraso industrial?

Varias razones explican la supervivencia del régimen zarista en Rusia, El país había sido
demasiado grande, sus comunicaciones paupérrimas y eso hacía imposible administrarlo
eficientemente desde un centro único. Pero al mismo tiempo, la defensa militar de un país
así requería de un gobierno centralizado con la dirección de un solo líder. Pero a finales del
siglo xix, la máquina de vapor y el telégrafo habían convertido la autocracia zarista en un
anacronismo en su totalidad. La causa fundamental de la Revolución Rusa, por
consiguiente, fue la incompatibilidad del Estado zarista con las exigencias de la
civilización moderna.

La guerra perdida contra Japón dio lugar a la Revolución de 1905, y las derrotas sufridas
en la guerra mundial llevaron por vía directa al desenlace final de 1917.
El año decisivo señala Hill, fue 1906, el primer año de vigencia de la constitución
arrancada a Nicolás II por la revolución de 1905. Había prometido "establecer como
principio intangible que ninguna ley será promulgada sin el consentimiento de la Duma
-asamblea legislativa- del Estado y, además, que a los elegidos por el pueblo se les
concederá la posibilidad de participar realmente en la supervisión a la legalidad de las
acciones de las autoridades nombradas por Nos". En abril de 1906, diversos banqueros,
principalmente franceses -relacionado con la entrada posterior de Rusia en la 1GM para el
bando de los aliados-, otorgan un crédito de 2.250 millones de francos al gobierno zarista.
Así, Nicolás II podía entrometerse en el funcionamiento de la Duma y manejarla en pos de
sus intereses. Luego de dos meses de sesiones, la Duma fue disuelta.

La inversión exterior aceleró el crecimiento del capitalismo en Rusia, y con él, el desarrollo
de un movimiento obrero que tuvo a su disposición toda la experiencia del movimiento
obrero occidente. Fue precisamente, el temor al movimiento obrero ruso, lo que indujo al
gobierno francés a ayudar al zarismo. No obstante, cuando el gobierno del zar tuvo que
pagar el precio por participar en la guerra mundial, los intereses de los capitalistas, tanto de
los rusos como de los países occidentales, coincidieron en estimular el desarrollo del
parlamentarismo liberal y el control burgués, lo que llevó finalmente a la Revolución de
Febrero de 1917.

Capítulo III. Un partido de nuevo tipo

En base a la investigación histórica y al análisis económico, Marx sostiene la tesis de que


de la misma que manera que el feudalismo había sido derrocado con violencia, así también
sería barrido el orden capitalista dar paso al socialismo. Marx suponía que para este

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proceso era inevitable, no sólo por la tendencia inherente de la economía capitalista a las
crisis, sino además porque en su expansión el capitalismo producía sus propios
“sepultureros” en forma de proletariado, la clase que iba alzarse con su herencia.
De la misma manera que la burguesía en su momento tuvo que conquistar el poder político
por medios violentos, era necesaria una revolución para hacer pasar el poder de la
burguesía al proletariado.

El primer círculo marxsita ruso, “hijuelo de los narodniki”, fue el Grupo para la Emancipación
del Trabajo, que nació en 1883, cuya representación más contundente fue la de Plejanov.
Este grupo sostenóa que el terrorismo no era un método exitoso para conseguir ningún fin.
Y trasladaron sus esperanzas del campesinado a la clase obrera. Alejándose así, de la
militancia y las formas de los narodniki.
Hasta el momento no había en Rusia ningún partido político que se identificara
expresamente con la teoría marxista.

Narodnikis y el pensamiento leninista:


El partido de la Narodnaya Volya, según el autor, había sido una alegada banda de
terroristas; pero el fracaso resultante del asesinato de Alejandro II, que sólo trajo
consecuencias negativas, demostró que el zaris no podia sobrevivir al zar.
Los socialdemócratas rusoS renunciaron al terrorismo, basándose en que era un obstáculo
al desarrollo del movimiento obrero de masas. Pero, gracias a Lenin, los bolcheviques
recogieron buena parte de la tradición, específicamente rusa, de la organización
revolucionaria.
Los narodniki afirmaban que el capitalismo ruso era una creación “artificial” importada de
occidente. Lenin no tenía la menor dificultad en admitir que el capitalista se desarrollaba en
Rusia de manera espontánea, señalando que en la Rusia feudal el capitalismo era un
fenómeno progresista. Su principal argumento contra los narodniki, era que con el desarrollo
del capitalismo y consiguientemente, de la clase obrera urbana, había aparecido en Rusia la
posibilidad de una revolución socialista.
Abogar por un “socialismo ruso” sobre la base de la comuna campesina, como hicieron los
primeros narodniki, no era más que hacer el “juego a la reacción”. Según Lenin, el
capitalismo había alcanzado en Rusia tal desarrollo, incluso en el campo, que los
campesinos ricos ya dominaban la vieja comuna rural por lo que la transición al socialismo
era posible sólo mediante una revolución contra el zarismo y contra la burguesía, influyendo
en esta a los campesinos ricos.
La idea de que el campesinado, en tanto que grupo social homogéneo, podía desempeñar
un papel independiente en la inminente revolución era irracional a vista de Lenin. El
campesinado estaba dividido en su propio seno entre ricos y pobres, y los intereses de los
campesinos ricos no se distinguían de los intereses de la clase media, mientras que el
campesinado pobre y la clase obrera tenían enemigos comunes.
Frente al argumento de los narodniki de que "el hombre del futuro" era el campesino, Lenin
afirmaba que el obrero ruso es el único y natural representante de toda la población
trabajadora y explotada de Rusia.

En 1898 se funda el Partido Socialdemócrata ruso. Existían distintas tendencias en su


seno que ascendieron a los marxista.
En esas tensiones, Lenin creía que la creación de un periódico socialdemócrata era un paso
importante, ideológicamente y organizativamente. Era necesario encontrar la unidad de las

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ideas capaz de eliminar las diferencias de opinión que fantasmean la socialdemocracia
rusa. Así es como Lenin se marcha al extranjero para cooperar con Plejanov y otros
emigrados en la fundación del periódico Iskra.
Este periódico fue creado para contrarrestar la influencia de un peiódico “revisionista”,
Rabocheye Delo; Lenin estaba decidido a que el partido ruso no encaminarse por la misma
vía que el alemán. Lenin intuía algo que no cerraba en el estado del partido alemán. Ya
observó las debilidades que mostró 1914 cuando los líderes parlamentarios del gran partido
socialdemócrata alemán votaron los créditos de guerra que había solicitado el gobierno del
Kaiser. La misma traición cometieron casi todos los dirigentes de los partidos socialistas de
las grandes potencias europeas al aceptar comprometerse en la guerra. Estos partidos,
según Lenin, se preocupaban demasiado de los detalles sindicales y de la política
parlamentaria, de obtener concesiones económicas y ganar votos, mientras relegaban sus
objetivos socialistas a un futuro siempre pospuesto.

El congreso del partido social demócrata que se celebró en 1903, mostró la gran división
dentro del partido.
Los mencheviques o minoria -representados en Martov entre otros- estaban pensando en
términos de un partido parlamentario, en razón del cual había que atraer al mayor número
de votantes posible, y para ello era preciso exigir también lo menos posible a los miembros
del [Link] 1903, en Rusia no había ni parlamento ni electores.
Los bolcheviques o mayoría -representados en Lenin entre otros - querían construir un
partido de un nuevo tipo, cuyos miembros estuviesen unidos por una identificación total en
cuanto a los objetivos fundamentales; pocos pero buenos.
Sin embargo, existía un dilema real en la combinación de socialismo y disciplina en el
partido. Lenin reconocía que "en Rusia, la teoría de la socialdemocracia surgió con entera
independencia del desarrollo espontáneo del movimiento obrero; surgió como fruto natural è
inevitable del desarrollo de las ideas entre los intelectuales socialistas y revolucionarios".
Todos los movimientos revolucionarios rusos del siglo xix habían estado dominados por
intelectuales. Lenin nunca se confió de su propia clase, señalando que los intelectuales no
podían evitar verse afectados por el desarrollo capitalista de Rusia y por las nuevas
posibilidades de trabajo confortable y lucrativo que se les ofrecían, por lo que era posible
que muchos abandonaran la lucha si así pudiesen. De acuerdo con estas ideas, Lenin
procuro siempre que una alta proporción de puestos de dirección en el partido estuviese
ocupada por obreros. Para 1917, las dos terceras partes del partido eran obreros.
La escisión formal y definitiva entre mencheviques y bolcheviques se produjo en 1912.

La verdadera diferencia de perspectivas estuvo ligada a la disputa en torno a la


organización del partido. Esto se vio reflejado durante la revolución de 1905, en que los
mencheviques sostenían que, en una revolución burguesa, la principal fuerza conductora
debían ser los liberales, y que los socialdemócratas tenían que limitarse a ayudar a los
partidos liberales a conseguir reformas constitucionales. Los bolcheviques habían heredado
de Marx y Engels la concepción de que la burguesía no sería capaz de dar cima a su propia
revolución democrático-burguesa sin los empujones y presiones del pueblo; por lo que
Lenin y sus compañeros querían participar en esa revolución desempeñando un papel
específico e independiente, con el campo de aliado.
Después de esta revolución, los mencheviques apoyaron en principio al gobierno cadet
(liberal), y luego entraron a participar en la coalición con los cadets y los socialistas
revolucionarios, con el programa común de proseguir la guerra contra Alemania; los

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bolcheviques se opusieron a la guerra y al gobierno y desencadenaron la revolución en
octubre, la segunda en ese mismo año, por la que los mencheviques quedaron eliminados.

Capítulo IV. Hacia un Estado de obreros y campesinos

Lenin demuestra que es un error hablar del campesinado como una clase social
homogénea. El campesinado estaba dividido por intereses de clase en conflicto. Distinguió
tres grupos:
a) los agricultores ricos, los kulaks. Eran el 12 por ciento de la población rural y eran
duelos del 31 por ciento de la tierra
b) los campesinos medios, pequeños propietarios. Eran el 7 por ciento de la población
rural y poseían el 7 por ciento de la tierra
c) los campesinos pobres. Constituían el 81 por ciento de la población rural y sus
tierras eran solo el 35 por ciento del total.

La clasificación de Lenin del campesinado, fue la base de las diferentes fases porque pasó
la política de los bolcheviques para el campesinado:
1) todo el campesinado contra el feudalismo
2) los campesinos pobres contra la burguesía, con el campesinado medio al margen
3) apoyo del campesinado medio en la lucha final contra los kulaks, mediante la
presión del Estado y la experiencia convincente de las ventajas de la agricultura
colectiva en gran escala.

Capítulo V. “Todo el poder para los Soviets”

En 1905, la guerra ruso-japonesa solo generó catástrofes para los rusos. Todas las clases
de la sociedad rusa estaban disgustadas con un régimen que no ofrecía ni libertad ni
eficiencia.
En diciembre de 1904, una huelga exitosa en Baku dio una señal de lo que se aproximaba.
Hubo manifestaciones de estudiantes y de grupos de profesionales en muchas ciudades. A
continuación estalló una huelga general en San Petersburgo, los acontecimiento del 22 de
enero de 1905 tuvieron una estrecha ligazón con esa huelga general. El “domingo
sangriento” o “domingo rojo” produjo un gran cambio en la clase obrera de San
Petersburgo. Después de ese domingo, nadie podía dejar de ver que en Rusia el progreso
hacia las libertades más elementales sólo era posible por medios revolucionarios.
A su vez, estallaron huelgas en todas las grandes ciudades. Hubo revueltas campesinas
durante la primavera y el verano. En junio la tripulación del acorazado potemkin se amotinó
y se apoderó del mando de la nave. En septiembre, el gobierno, preso del pánico, firmó una
paz humillante con Japón. En octubre, estalló una huelga general que fue la base de la
formación del Soviet de delegados de los obreros de San Petersburgo. Antes, en agosto, el
zar había prometido convocar una asamblea consultiva. El 30 de octubre el zar anunciaba
en un manifiesto la concesión de una asamblea legislativa (la Duma), junto con la
inviolabilidad de la persona, la libertad de consciència, de palabra, de reunión y asociación.

El soviet de San Petersburgo se convirtió en el núcleo principal de la organización


obrera. Bajo la dirección de los mencheviques y de Trotski el Soviet actuó durante dos
meses en continua agitación de las masas. hasta que la mayoría de sus participantes fueron
detenidos, no sin antes haber proclamado la libertad de prensa, la jornada de ocho horas,

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haber efectuado una huelga de impuestos y advertido a los inversores extranjeros que las
deudas zaristas no serían pagadas después de la victoria de la revolución.
En Moscú, la lucha era también muy fuerte, se había formado un Soviet con mayoría
bolchevique; el 22 de diciembre estalló una insurrección armada que logró controlar la
ciudad durante nueve días al cabo de los cuales fue reprimida implacablemente. En otras
partes del país se produjeron también levantamientos y motines, pero la revolución había
sido vencida ya como movimiento organizado.

Lenin comenzó a contemplar a los soviets como un núcleo importante de la acción


proletaria. Habían aparecido en 1905 en una decena de ciudades. En Rusia no existía un
gobierno representativo, la Duma nunca ejerció poderes efectivos. En cambio, los soviets,
asambleas de delegados de las fábricas y de las organizaciones obreras, eran las únicas
instituciones democráticas espontáneas en el país.
Los expeditivos métodos soviéticos de votación a mano alzada en las asambleas públicas,
con derecho de remoción y de elección indirecta a los órganos superiores, suponían una
real democracia para los obreros analfabetos. Llevaron la política a las masas de una forma
que éstas entendieron perfectamente.
Los soviets podían ser utilizados tanto como plataformas de protesta y propagando como
centros organizados de la revolución. En el futuro, los soviets podrían funcionar como
órganos legislativos y ejecutivos, observaba Lenin.

En “El Estado y la Revolución”, obra escrita en los meses inmediatamente anteriores a la


Revolución de Octubre; Lenin seguía a Marx y a Engels en su definición del Estado como
"organización específica de la fuerza; la organización de la violencia para la supresión de
alguna clase social". La tarea de la clase trabajadora en su revolución consistía en destruir
el estado burgués y sustituirlo por un estado que, representando a la inmensa mayoría de la
población, emplearía la fuerza contra aquellos cuya dominación se había basado en la
explotación del hombre por el hombre. En las revoluciones burguesas, el poder del Estado
pasaba simplemente, de una clase a otra, mientras seguía igual el sistema de explotación
de los más por unos pocos.
"La revolución no ha de significar que la nueva clase gobierne a través de la vieja
maquinaria estatal, sino, por el contrario, esta clase tiene que machacar toda esa
maquinaria y dominar, gobernar, a través de una maquinaria totalmente nueva." Al decir,
que la maquinaria estatal Lenin estaba pensando sobre todo en los aspectos coercitivos del
Estado: el ejército permanente, la policía, la burocracia. Sólo exceptúa, específicamente, el
aparato está estrechamente vinculado a los bancos y a los sindicatos, un aparato que
efectúa una gran cantidad de trabajo de naturaleza contable y estadística y que debía ser
"arrancado de manos de los capitalistas”, no destruido. Lenin, preveía un amplio futuro para
los bancos una vez nacionalizados.
"En el régimen socialista... por primera vez en la historia de la sociedad civilizada, la masa
de la población ascenderá a una participación independiente, no sólo mediante votaciones y
elecciones, sino también por la administración y gestión cotidiana de sus asuntos. Bajo el
socialismo, todos tomarán parte en la obra de gobierno, cada uno a su turno, y pronto se
acostumbraran a no tener por encima de ellos. ningún gobierno en absoluto."
Ahora bien, la creación de un Estado semejante habría de suscitar una potente resistencia
que sólo pór la fuerza podía ser superada. De acuerdo con lo usual en Marx, Lenin llamaba
a esa organización estatal que debía ser creada con tal propósito, "la dictadura del

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proletariado, es decir, la organización de la vanguardia de los oprimidos como clase
dirigente para aplastar a los opresores... Durante la transición del capitalismo al comunismo,
la democracia sufrirá un cambio profundo.
Así, pues, la progresiva “desaparición del Estado" de que hablaba Marx significaba, parā
Lenin, que en una sociedad sin clases los desacuerdos podrían ser arreglados por la
discusión racional. Incluso desaparecerá, entonces, la democracia, en el sentido de
coacción de la mayoría sobre la minoría. "El socialismo reducirá la jornada de trabajo,
elevará a las masas a una nueva vida, creará unas condiciones tales para la mayoría de la
población que todos, sin excepción, estarán en condiciones de ejecutar funciones estatales
o públicas, y esto conducirá a la desaparición completa de toda forma de Estado."
Los aspectos decisivos del análisis de Lenin y aque llos a los que él mismo daba una
importancia máxima eran su insistencia (en lo cual segula, a Marx) en la necesidad de
destruir todo rastro del viejo aparato estatal, reemplazandolo por la "dictadura del
proletariado, y su nueva concepción de que los soviets eran la maquinaria, el dispositivo
político más idóneo para llevar a la práctica la dictadura del proletariado.
"El proletariado - decía Lenin, con palabras que aún son relevantes para la Europa del Este
contemporánea- tiene primero que derrocar a la burguesía y conquistar el poder político y
luego usar el poder político, el poder del Estado la dictadura del proletariado como
instrumento de su clase para ganarse la simpatía de la mayoría de los trabajadores...
satisfaciendo sus necesidades económicas de una manera revolucionaria y a expensas de
los explotadores... Los trabajadores necesitan ver esto por la experiencia práctica; para así
poder comparar la dirección de la burguesía con la dirección del proletariado."

Lenin obraba a favor de un decisivo rompimiento con la teoría liberal del parlamentarismo y
con la práctica política de los partidos socialdemócratas de la Europa occidental. Esto
significaba también una ruptura con los partidos socialrevolucionarios y mencheviques.
El regreso de Lenin del exilio, en abril de 1917, trajo un profundo cambio. Hizo un
llamamiento en favor de una paz inmediata, ocupación inmediata de tierras por los
campesinos e inmediata transferencia de todo el poder a los soviets. Pronto empezó
también a sugerir que un congreso de Soviets podría muy bien sustituir a la Asamblea
Constituyente. Es decir, que Lenin ponía sobre la mesa la entrega del poder político al
proletariado.
Desde abril en adelante, Lenin llamó una y otra vez la atención del partido y del pueblo
sobre un aspecto singularisimo de la Revolución rusa: la existencia de lo que él llamaba
“doble poder”. Al lado del gobierno provisional, el gobierno de la burguesía, se ha
desarrollado otro gobierno, todavía débil, pero real ascendente: los soviets de delegados
de los obreros y de los soldados." Este "segundo gobierno", que estaba dirigido por los
social-revolucionarios y por los mencheviques, estaba prestando al gobierno provisional el
inapreciable beneficio de su apoyo moral. La línea política de los bolcheviques, desde abril,
consistía en convencer a la mayoría de los trabajadores organizados en los soviets de que
debían tomar todo el poder del Estado.
El llamamiento de Lenin de “paz, pan y tierra” y el de “todo el poder para los soviets”, tuvo
un inicial oposición en el seno de su propio partido. Conforme los bolcheviques iban
explicando sus puntos de vista, se fue viendo cada vez más claro que tales llamamientos
coincidían plenamente con los sentimientos del pueblo.

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Los días 16 y 17 de julio se produjeron diversas manifestaciones espontáneas en las que
participaron medio millón de obreros y soldados. En Petrogrado, a causa de esto, el Comité
Central Ejecutivo de los soviets decidió asumir el poder supremo.
Los dirigentes de los partidos mayoritarios en los soviets no aceptaron el poder exclusivo
que así se les brindaba. El gobierno suprimió por la fuerza y desarmó a los bolcheviques y a
sus seguidores. Se formó entonces un nuevo gobierno que proclamó su independencia
absoluta de los soviets, si bien incluía representantes de sus partidos dirigentes. En opinión
de Lenin, “las jornadas de julio” marcaron el final del doble poder y la rendición
efectiva de los dirigentes del soviets.
Durante los dos meses siguientes los bolcheviques fueron un partido proscrito, clandestino.
Pero esta situación ayudó poco al gobierno provisional. La crisis económica y la inflación
continuaban. Los socialrevolucionarios y los mencheviques se declararon abiertamente
partidos favorables a la guerra y patrocinaron una ofensiva en julio, ofensiva que no fue
precisamente, un éxito. Y, mientras, los bolcheviques iban ganando en influencia.
En septiembre, el comandante en jefe del ejército, el general Kornilov, intentó dar un golpe
de estado, pero fue derrotado, no por el gobierno, sino por los soldados y los obreros dentro
y alrededor de Petrogrado, a quienes los bolcheviques, a través de los soviets movilizaron
en contra de Kornilov.
Todo el mundo fue consciente de que los bolcheviques habían salvado a Petrogrado de
Kornilov, con lo que su prestigio aumentó enormemente. Fue la primera ocasión en que los
partidos integrantes de los soviets habían colaborado; de resultas de lo cual surgieron en el
seno de los partidos menchevique y social revolucionario tendencias que deseaban romper
con los cadets y aliarse con los bolcheviques.
Esto era de nuevo el doble poder, Lenin una vez más consideraba la posibilidad del
traspaso del poder a los soviets de forma pacífica.
Lenin había ofrecido a los mencheviques y a los social-revolucionarios la benevolencia
neutralidad de los bolcheviques si aceptaban, formar un gobierno responsable única y
exclusivamente ante los soviets y si acordaban con ellos en que los soviets locales
asumieran, igualmente, todos el poder. Los dirigentes de esos partidos ignoraron la oferta, y
el gobierno provisional, continuó embotado y paralizado hasta el final.
El 7 de octubre el doble poder se vino abajo, cuando el comité militar revolucionario del
soviet de Petrogrado se hizo dueño de la situación con una facilidad asombrosa. Tras la
Revolución de Octubre, el poder fue asumido por el Segundo Congreso de los Soviets,
que inició sus sesiones el 7 de noviembre y en el cual los bolcheviques tenían una mayoría
clara.

Capítulo VI. “Pequeñas naciones y grandes potencias.”

La situación de Rusia previa a la Primera Guerra Mundial era la de un país no


industrializado mayoritariamente agrario. Esto hacía que Rusia no estuviera preparada tanto
tecnológicamente, económicamente, como políticamente para enfrentar una guerra. La
guerra ayudó a los bolcheviques a ascender al poder a través de la legitimidad popular, ya
que la mayor parte de la población estuvo en contra de unirse a la guerra desde un principio
y el partido bolchevique fue el único que exigía un armisticio con Alemania.
El desempeño de Rusia en la guerra fue malo debido a las malas decisiones militares
tomadas por el zar, como también por la incapacidad tecnológica de Rusia para competir.
Con los soviets en el poder, el ejército se encontraba en un estado de desintegración
completa. Era imposible seguir con la lucha por lo que, aunque el gobierno soviético no
deseaba firmar la paz por separado con Alemania, Lenin envió a Trotski a la ciudad de

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Brest-Litovsk para iniciar las negociaciones con los alemanes y para incitar a los súbditos de
todos los países beligerantes a derrotar a sus gobiernos y llegar a la paz general. Pero los
dirigentes bolcheviques estaban divididos, Trotski rompió las negociaciones, se declaraba
partidario de “ni paz ni guerra”. Ante esta maniobra Alemania presionó y ocupó varios
territorios de Rusia, por lo que se volvió inmediatamente a la política preconizada por Lenin
de firmar la paz de una vez por todas, pero esta vez a costos mucho mayores. Por el
tratado de Brest-Litovsk, la República soviética perdía una cuarta parte de los territorios
del Imperio Ruso y un tercio de su población, como también las tres cuartas partes de la
producción de carbón y hierro.
Sincrónicamente a esas operaciones militares, comenzaba la intervención de los aliados a
Rusia, razón por la que Lenin insistía desde el comienzo en concluir el tratado de Brest-
Litovsk. Las tropas americanas se alineaban con las francesas, británicas y japonesas en
contra de los bolcheviques. Aunque fracasaron en su objetivo principal de extirpar de raíz la
revolución, impidieron que ésta se expandiera a Europa central y más lugares.

En marzo de 1919 se celebró en Moscú la conferencia inaugural de la Tercera


Internacional Comunista. A razón del contexto de guerra civil internacional en la que se
fundó la internacional comunista, el ingreso a la misma era complicado, en gran medida por
las indicaciones de Lenin, quien aplicó a escala mundial su principio de “pocos pero
buenos”, uno de los elementos básicos en la formación del partido bolchevique ruso.
Ya era cotidiano que los militantes de los recién creados partidos comunistas de países
occidentales procediesen de los partidos socialistas, y que su paso al comunismo se
debiera a su violenta oposición a la política parlamentaria de los partidos oficiales
socialdemócratas, razón por la cual sólo querian oir hablar de huelga general y de acción
revolucionaria. Lenin había atacado este tipo de reacción negativa frente al parlamentarismo
ya en 1907; en 1920 escribió El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo; donde
volvió a criticar esas posiciones en la III Internacional. Lenin quería explicarle a los líderes
de la izquierda en la Europa occidental, en nombre del marxismo revolucionario, que debían
trabajar dentro de los sindicatos existentes; que debían aprovechar todas las instituciones
de la democracia parlamentaria a fin de utilizandolas como "tribunas del pueblo" dar
orientaciones y dirección a las masas; y, sobre todo, que no debían limitarse a imitar sin
más las tácticas que habían triunfado en Rusia. Hasta finales de la década del veinte, Lenin
estuvo de acuerdo con Trotsky sobre la cuestión de la revolución mundial. Con el tiempo
llegó a la conclusión de que había que situarla como objetivo último. Lenin sostenía que el
desarrollo del capitalismo era muy desigual en los diferentes países, por lo que era
inevitable que el socialismo no triunfe al mismo tiempo en todos los países.

Mientras los bolcheviques consolidaban la URSS como un Estado multinacional. El 17 de


noviembre de 1917 el gobierno soviético proclamó el derecho de los pueblos del Imperio
ruso a la autodeterminación, incluido el derecho a secesión. En diciembre de 1922 fue
creada la Unión Soviética con la fusión de la República Socialista Federativa Soviética de
Rusia, la República Federal Socialista Soviética de Transcaucasia, la República Socialista
Soviética de Ucrania y la República Socialista Soviética de Bielorrusia.

Capítulo VII. “La construcción del socialismo en un solo país.”

10
Lenin, durante siete años, fue el jefe del primer Estado socialista del mundo, en sólo ese
tiempo se echaron los cimientos sobre los cuales sus sucesores crearon en menos de
veinte años una gran potencia. No había precedentes que seguir. Marx y Engels
sugirieron los principios generales de la sociedad socialista en su forma final, sin clases,
como durante su período de transición de “dictadura del proletariado”. Pero había supuesto
que la revolución socialista se produciría en un estado altamente industrializado. Lenin tuvo
que afrontar la tarea de aplicar los principios del marxismo en un solo Estado en el
cual el pequeño sector industrial, en un economía mayoritariamente agraria, había
quedado deshecho por la guerra exterior e interior. En noviembre de 1917, Lenin
afirmaba que esa tercera revolución era la que tenía que conducirlo al triunfo del socialismo.
El 8 de noviembre de 1917, el Segundo Congreso de Soviets, aprobó el programa del
gobierno soviético propuesto por Lenin: propuesta de paz inmediata a todas las
naciones; reparto de la tierra a los campesinos; control obrero de la producción y
distribución de mercancías; control nacional de la banca. En los días posteriores se
abolieron todas las desigualdades basadas en la clase, el sexo, la nacionalidad y la religión,
fueron nacionalizados los bancos, los ferrocarriles, el comercio exterior y algunas industrias.
las exigencias de los socialdemócratas.
El programa de los social-revolucionarios, partido campesino, comprendía la abolición de la
propiedad privada de la tierra y el [Link] de las grandes fincas por comités democráticos
de campesinos. Aunque desde el punto de vista maxista esto es simplemente un programa
"democrático- burgués", su realización destruiría el poder y la influencia de los latifundistas,
daría al campesinado una expectativa de interés por la revolución y, le empujaría a
constituir comités con amplios poderes, lo cual era un paso importante para la expansión de
las organizaciones democráticas en el campo. Por encima de todo, los bolcheviques
aspiraban a que el campesinado pasase a la acción directa, único medio de que
tomara confianza en su propia iniciativa.
La resolución de la asamblea campesina fue recogida letra por letra en la ley soviética
promulgada en noviembre de 1917, con el añadido de que la tierra, el ganado y la
maquinaria serían puestos bajo el control de comités agrarios elegidos en cada localidad
rural. El efecto de la ley fue devastador. El partido social-revolucionario se partió de arriba
abajo, y su ala izquierda expresó su adhesión al gobierno soviético; por su parte, el
campesinado se sintió unido a las bolcheviques por el interés propio. De esta forma,
nacía y se desarrollaba en el campo un movimiento revolucionario y constructivo, que hacía
imposible que el campesinado o el ejército, fuesen utilizados como fuerza de choque para
derrocar al gobierno soviético.

En las ciudades se aplicó la misma técnica. El 8 de noviembre casi todos los funcionarios
públicos estaban en huelga. Los bolcheviques hicieron entonces un llamamiento a los
trabajadores con el alguna experiencia administrativa pidiéndoles que se pusieran a
disposición de los diferentes departamentos gubernamentales. De esta forma personas
sencillas pasaron a ocupar puestos de confianza en el dispositivo gubernamental; el
tradicional resentimiento popular contra las demoras y la ineficiencia burocráticas, en lugar
de recaer sobre el gobierno revolucionario se volvió contra los propios huelguistas. El
gobierno así reforzó su posición.
Lo mismo sucedió en el ejército. El comandante en jefe Dujonin se negó a obedecer las
órdenes del nuevo gobierno de abrir de inmediato negociaciones con los alemanes, y
Dujonin fue “linchado” por sus propias tropas.

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En los primeros días de existencia del gobierno soviético se aprobaron numerosas leyes de
gran alcance, dentro de un proceso general de educación, pero con escasas posibilidades
de ser aplicadas de manera efectiva. Estas leyes ponían de manifiesto de todas formas,
la intención del gobierno de dar amplio margen a la iniciativa y a la actividad
autónoma de los soviets locales; aunque no fuesen aplicables tenían una enorme
importancia como propaganda política.
En diciembre de 1917, Lenin presente una ley para la nacionalización de todos los bancos
y de las sociedades anónimas, la repudiación de toda la deuda pública interior y exterior, la
introducción del servicio obligatorio del trabajo, de sociedades obligatorias de consumidores
y de libros de contabilidad y, de control de las clases poseedoras, a las que sólo se les
permitiría recibir sus raciones alimenticias. Esa ley fue aprobada.

El control del poder político podía usarse para estimular un incremento de las fuerzas
productivas de aquel país atrasado y en completa ruina, sólo de esa forma podría
construirse los cimientos estables de una sociedad socialista.
En Rusia, por consiguiente, el problema más importante a comienzos de 1918 era el de
"elevar el nivel cultural", en el cual inicia el equipo industrial y agrícola, la capacitación
técnica, la experiencia administrativa y al sentido político, hasta que en todos estos campos
se alcanzase y sobrepasase al nivel europeo occidental.

Esto tuvo que esperar a consecuencia de los tres años de guerra de intervención extranjera,
la Guerra Civil de 1918 a 1921, cuando Inglaterra, Francia, Japón y EEUU, financiaron
armamento y dieron apoyo al ejército blanco, convirtiendo a Rusia en un campo de batalla.
A finales de 1918 el territorio que prestaba adhesión al gobierno soviético se reducía a un
área pequeña, en tres años los bolcheviques recuperaron territorios que los zares habían
ido reuniendo trabajosamente a lo largo de más de cuatro siglos.
La política de comunismo de guerra comenzó en junio de 1918 como respuesta a la
amenaza de una guerra civil prolongada por el problema del abastecimiento. En la Rusia de
1918 a 1920, un país abocado al colapso económico por el zarismo y la derrota militar en la
guerra mundial, el control estatal era imperioso. Los bolcheviques, ante estas circunstancias
extremas, tuvieron que controlar mucho más y mucho antes de lo que hubieran deseado. Ya
antes de 1917 la burocracia rusa se distinguía por su rigidez e ineficiencia; después de 1917
una buena parte de los altos funcionarios de la administración del Estado habían
abandonado sus puestos o bien permanecían, pero para espiar sabotear; esas vacantes
hubo que cubrirlas con sus subordinados, presumiblemente menos capacitados, o con
intelectuales comunistas entusiastas y con obreros industriales carentes por lo general de
experiencia administrativa. Así llegamos a apreciar mejor la causa de los métodos, a veces
crudos y sin contemplaciones, que por fuerza hubieron de ser adoptados en este período de
"comunismo de guerra”. Posteriormente muchísimas empresas serían nacionalizadas y
pasarían a manos del estado y otras en las que los mismos campesinos serían los
encargados de distribuir entre ellos los excedentes de producción.
Finalmente, los bolcheviques consiguieron movilizar el patriotismo de los campesinos y de
muchos miembros profesionales de Rusia. Mientras que el ejército blanco dependía cada
vez más de invasores extranjeros, los bolcheviques terminaron aprovechándose de la
creciente ola de patriotismo campesino, de la terminación de expulsar al extranjero y de
conseguir la independencia de Rusia. De esa forma los bolcheviques ganaron la guerra.
Ya en 1921 empezó a verse con claridad que ni las fuerzas del mundo capitalista tenían
poder suficiente para liquidar la Revolución rusa, apoyada ya por aquel entonces por el

12
patriotismo primitivo del campesino ruso, ni el gobierno soviético, aun contando con la
fuerza de la Internacional Comunista, podía derribar el capitalismo en Ia Europa occidental.
La lucha internacional terminó, y el gobierno soviético tuvo que enfrentarse de nuevo con el
problema de la reconstrucción de su país, iniciada sólo en los primeros meses de 1918 e
interrumpida por la intervención. En 1918 el país estaba económicamente exhausto y en
total bancarrota, pero lleno de optimismo y confianza en los propios recursos; la clase
trabajadora, sobre todo, se creía capaz de superar todas las dificultades. En 1921 Rusia
sufría el hambre y la desolación completas, con su actividad económica completamente
paralizada. La tarea de los bolcheviques en 1921 no era solamente más difícil que en 1918
sino que, además, las fuerzas y apoyos con la que contaban tenían menos experiencia y no
eran tanto de confiar.

En 1921 Lenin introdujo la Nueva Política Económica, insistiendo que era la vieja política
económica iniciada en 1918. El personaje principal de la nueva política económica fue el
campesinado.
En marzo de 1921 se produjo un amotinamiento de tropas en Kronstadt; era la primera
señal del riesgo que se avecinaba: aquellas tropas ya no estaban formadas por los bravos
proletarios de 1917, sino por jóvenes campesinos. Uno de los efectos resultantes de la
división de las fincas de los grandes latifundistas había sido el de aumentar el número de
"campesinos medios", que se situaban en medio y en contra tanto de kulaks como de
campesinos pobres. Por esto, era urgente llegar a un acuerdo con los campesinos medios si
se quería tener abastecidas a las [Link] primer paso, el gobierno soviético
incentivó a los campesinos medios a producir alimentos para el mercado y combustible para
la industria.
Lenia definió los principios básicos de la NEP: 1. Son propiedad del Estado toda la tierra
los niveles de mando en la esfera de la producción; 2) Los pequeños productores tienen
derecho a ejercer el comercio libremente; 3) El capitalismo de estado tiene por objeto atraer
capital privado y supone concesiones a los inversores capitalistas extranjeros, así como la
creación de empresas de capital mixto, privado y estatal.
El motín de Kronstadt, se produjo en un momento de aguda controversia en el seno del
partido. Trotski y sus seguidores deseaban continuar, y mejor, intensificar el proceso
iniciado con el comunismo de guerra, con la militarización del trabajo como única manera de
salir de la crisis económica. Los dirigentes sindicales se oponían a esta política, ya que se
ignoraba la existencia del campesinado, que era la clase que nutría las filas del ejército. Los
sucesos de Kronstadt ayudaron a que la NEP fuese aceptada por la mayoría del partido.
Lenin afirmaba que era posible realizar la revolución socialista en un país en el que los
pequeños agricultores constituyen la inmensa mayoría de la población, pero sólo si se
aplican medidas especiales de carácter transitorio que serían totalmente innecesarias en un
país capitalista desarrollado. Había que conservar por encima de todo el poder político, el
poder estatal para lo cual era necesario mantener buenas relaciones con los campesinos, y
usarlo para desarrollar los recursos productivos de la atrasada Rusia hasta alcanzar el nivel
de desarrollo económico de la Europa occidental.

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➢ Casanova Julián. La venganza de los siervos. Rusia 1917. Crítica, Barcelona,
2017, Capítulo “Conclusión. 100 años después”.
Casanova plantea, y se sitúa, dentro de los historiógrafos que escriben ya caída la URSS,
que rechazan los estereotipos ideológicos que dominaban hasta entonces. Hubo un cambio
de rumbo del reino de lo material y político hacia lo cultural y antropológico.

La Primera Guerra Mundial desprestigió el poder del absolutismo zarista y al mismo


tiempo sacralizó la violencia. Con la revolución de febrero y la caída del zar, en un contexto
de creciente anarquía para el autor, guerra civil y quiebra económica, se abrió un período
muy inestable de búsqueda de un nuevo orden político y social. Desde la perspectiva de
Casanova, desde febrero de 1917, Rusia pasó por una etapa liberal, otra socialista
moderada, otra más radical, hasta que Lenin y los bolcheviques convirtieron lo que era una
revolución por el poder de los soviets en la dictadura del proletariado.

Durante las décadas finales del siglo xix y el comienzo del siglo xx, el imperio ruso
experimentó fuertes tensiones entre la reforma y la tradición, el atraso y la modernidad.
Eran dos Rusias. Por un lado era de los grandes poderes de Europa, pero con una
economía y sociedad atrasadas des urbanizadas y desindustrializadas de todas.
A partir de reformas legales y administrativas de Alejandro II en los años setenta del siglo
xix, una Rusia más pequeña y burguesa, se abría camino hacia un intento de capitalización
entre las grietas que la vieja estructura social permitía.
Frente a los cambios, Nicolás II se aferró al poder absoluto y autocrático, se sentía
amenazado por la modernidad. La represión, la ausencia de cauces de representación
popular y de libertades causaron la aparición y el desarrollo de una oposición radical al
sistema zarista dispuesta a derribarlo, compuesta fundamentalmente por intelectuales.
La quiebra del sistema zarista no llegó, según Castronovo, por la subversión sino por
un acontecimiento externo. La primera Guerra Mundial actuó de catalizadora,
empeoró la situación y añadió problemas insalvables. Las pérdidas en población a
causa de la guerra, según la mayoría de los especialistas, marca el autor, fueron la raíz de
las dos revoluciones de 1917.
Las derrotas y la mala gestión de las autoridades zarista generaron un profundo malestar
entre todos los sectores de la sociedad. Querían una dirección más eficaz de la guerra y
forzar cambios políticos. Los miembros de la elite liberal dieron cuenta que el zar no
entendía la gravedad de los acontecimientos, y buscaron alternativas, convencidos de que
si no se reformaba desde el poder, una gran convulsión más radical y violenta, lo haría
desde abajo.
Frente al autócrata ausente y las propuestas para reformar el sistema desde arriba, lo que
aparecieron fueron conflictos irreparables causados por la larga guerra y los serios
trastornos que ocasionó en la economía, en la producción y transporte de los recursos
necesarios y, sobre todo, en la escasez de productos. de primera necesidad para millones
de soldados en el frente y la población en general en la retaguardia. Los soldados, la
mayoría jóvenes campesinos, se negaban a combatir y rechazaban la autoridad de sus
oficiales, a quien percibían como enemigos de clase, representante de los terratenientes. La
crisis de subsistencias se combinaba con una crisis de autoridad.
La guerra agravó, así, las profundas divisiones en la sociedad rusa y, durante ella, el
ejército se transformó en un grupo ingente de revolucionarios.

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Lo que ocurrió en Petrogrado -capital del imperio-, en febrero de 1917 era la culminación
del descontento y de la crisis de autoridad que se había propagado, pero nadie
esperaba una desintegración del orden y un cambio en el curso de los acontecimientos tan
súbito. El 23 de febrero, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, miles de mujeres,
campesinas, estudiantes y trabajadoras se manifestaron en protesta contra la falta de pan y
el racionamiento de ese producto básico. Durante los dos días siguientes, masas de
trabajadores tomaron las calles y hubo enfrentamientos con la policía. Las autoridades
perdieron el control de las fuerzas militares. Soldados y trabajadores se apoderaron del
arsenal y de algunas fábricas de armas. Los disturbios de los días anteriores dieron paso a
una revolución que se iniciaba en el corazón de las fuerzas armadas del Estado zarista.
Los motines y la rebelión abierta de soldados y marinos en las regiones de Petrogrado y
Moscú hicieron inevitable, bajo la presión de los jefes militares, la renuncia del zar. Señala
aquí el autor, uno de las componentes más peculiares de la revolución de febrero de 1917
en Rusia: el papel principal de soldados y marinos armados en la quiebra del orden y en la
destrucción de las relaciones jerárquicas existentes, mucho más decisivo que el
representado por obreros y campesinos.
En medio de las movilizaciones, el Príncipe Gueorgui Lvov asumió el 2 de marzo la
presidencia de un Gobierno Provisional formado en su mayoría por diputados de la Duma
pertenecientes a la élite liberal del país. Anteriormente. El 27 de febrero, frente a la
ausencia de un liderazgo efectivo, un grupo de dirigentes socialistas se constituyeron en el
Palacio Táuride el Sóviet de Petrogrado. La inclusión de soldados cambió radicalmente a
los soviets. De esta manera, grupos armados de las ciudades quedaron vinculados al
Sóviet. Emergió desde ese momento una autoridad dual, la del Gobierno Provisional y la
del Soviet de Petrogrado. Era también un reflejo de la profunda división en la sociedad rusa
entre las clases populares y las propietarias.
La decisión del Gobierno Provisional de continuar la guerra no ayudó en la situación. Los
soldados, con el paso de los meses, comenzaron a cansarse de la guerra, querían la paz.

Los obreros tomaron el control de las fábricas, los soldados desertaban en masa y rompían
las relaciones de dependencia y jerarquía con sus jefes, los campesinos ocupaban y
distribuían entre ellos las tierras no comunales, las mujeres defendían sus derechos y las
minorías étnicas aspiraban a un mayor autogobierno. En eso reside la peculiaridad de lo
que ocurrió en Rusia a partir de febrero de 1917, subrayada por el autor y la generación de
historiadores posterior a la caída de la URSS, que no hubo solo una revolución sino,
multiplicidad de revoluciones, o como bien el autor dice “caleidoscopio de
revoluciones”, política, social, cultural, de género, conducidas por varias nacionalidades,
grupos y clases.

Los partidos socialistas, cuyos líderes principales no estaban en Petrogrado en aquellas


jornadas de febrero de conflicto y de protesta, mostraron después profundas divisiones
sobre cómo responder a la revolución en marcha y, sobre todo, cómo controlarla. Lenin
muy pronto interrumpió en el escenario político y de crisis de autoridad, en abril de 1917
llegaba a Petrogrado. Para Lenin, los bolcheviques no tenían que colaborar con el
Gobierno Provisional, debían comprometerse en una incesante propaganda antibélica,
hasta la consecución de la paz. La tierra debía ser nacionalizada y lo que tenía que
constituirse no era una República parlamentaria ... sino una república de Sóviets de
Trabajadores. Se trataba, por lo tanto, de una nueva revolución que transferir el poder al
proletariado y a los campesinos más pobres». Era una propuesta que no compartían los

15
mencheviques ni los restantes socialistas, que controlaban entonces los principales órganos
de representación popular.

El Gobierno Provisional no pudo controlar ese escenario revolucionario, ni tampoco buscó la


paz con los alemanes, un hecho decisivo para explicar su fracaso y el triunfo bolchevique.
Conforme el tiempo avanzaba y el Gobierno Provisional y los dirigentes del Sóviet
mostraban su incapacidad para solucionar los problemas, los bolcheviques se convirtieron
en la alternativa política para los desilusionados y para quienes buscaban un nuevo
liderazgo.
Bolcheviques, socialrevolucionarios de izquierda y mencheviques internacionalistas tomaron
el control de los diferentes soviets del distrito de Petrogrado, de los sindicatos y comités de
fábricas, y de comités de soldados y campesinos en algunas provincias. El 25 de
septiembre, el Soviet de Petrogrado, el principal bastión de poder desde la revolución de
febrero, eligió una nueva dirección de izquierda radical y León Trotski, que había salido de
la cárcel el 4 de septiembre y que acababa de ingresar en el Partido Bolchevique, se
convirtió en su presidente. Al mismo tiempo, los bolcheviques asumieron el control del
Soviet de Delegados Obreros de Moscú.
El control del Soviet de las distintas provincias es lo que permitió la revolución de
octubre; para el autor, sin ese proceso de conquista del poder en las semanas anteriores,
sería difícil imaginarla. La revolución de octubre comenzó como una defensa de la idea del
poder de los soviets, posibilitada por una crisis profunda del gobierno de Kérenski.
Consiguieron el poder sin mucha resistencia.
A comienzos de noviembre, los bolcheviques tenían el control de las principales ciudades
de la región industrial del centro, norte y este de Moscú, en los Urales, en las partes más
cercanas del frente y entre los marinos de la flota del Báltico. Derrotados sus adversarios
militares por el momento, asegurados los principales centros de poder, Lenin y los
bolcheviques pudieron dedicarse a temas apremiantes: conseguir la paz, atender a las
reformas radicales que había reclamado desde abajo el movimiento de los soviets y
reorganizar el poder, presionados por los socialrevolucionarios, para que ampliarın su
gobierno y convocaron la Asamblea Constituyente, algo que los anteriores gobiernos
provisionales habían aplazado una y otra vez hasta que finalizara la guerra.
Les socialtevolucianatiua fueron, sin duda, el partido ganador, con tu voto concentrado en el
mundo rural, mientras que los bolcheviques recibieron la mayoría de los votos los obreros
industriales junto con el 42% de los votos de los 5,5 millones de soldados.
La Asamblea Constituyente abrió sus sesiones el 5 de enero de 1918. Bajo la presencia
armada de marinos y de la Guardia Roja, los bolcheviques -que solo tenían unos 170
delegados de los 705- insistieron en que se aceptara el poder de los soviets. Como el resto
de los delegados votó discutir el orden del día propuesto, los bolcheviques y los
socialrevolucionarios de izquierda abandonaron la sesión mientras la Asamblea procedía a
declarar a Rusia una república, ratificar el armisticio con Alemania y una ley de distribución
de la tierra. Cuando al día siguiente la Asamblea iba a reunirse nuevamente, los
bolcheviques ordenaron su disolución y la Guardia Roja evitó que los delegados entraran en
el edificio.
Al cerrar la Asamblea Constituyente, y abandonar la democracia parlamentaria, los
bolcheviques apostaron claramente por la dictadura del proletariado.

La guerra civil comenzó a principios de 1918 cuando algunos generales zaristas, la


mayoría de ellos eran antiguos zarista convertidos en nacionalistas rusos, los denominados

16
blancos, comenzaron los enfrentamientos en contra del poder proletario, en pos de
restaurar al antiguo régimen. La guerra acabó con la derrota del ejército blanco en
noviembre de 1920.
La guerra civil ayudó a los bolcheviques a retener el poder al establecer una clara opción
entre apoyarlos a ellos y a la revolución o a los Blancos y la contrarrevolución.
El Partido-Estado y el Ejército Rojo sustituyeron a las clases trabajadores como agentes de
la revolución. Y los bolcheviques adoptaron la estrategia de llamar contrarrevolucionario a
todo lo que se les oponía.
Las tensiones con los grupos que canalizan la oposición y la resistencia, en especial con los
socialrevolucionarios de Chernov, que mantenían todavía un considerable apoyo del
campesinado, llevaron a los bolcheviques, a depender de una política de terror. Comenzó
a funcionar contra los supuestos enemigos del pueblo y se extendió muy pronto a
anarquistas, mencheviques y socialrevolucionarios. Esto expresado en la nueva política del
Estado bolchevique la Comisión Extraordinaria Panrusa para la lucha contra la
Contrarrevolución y el Sabotaje, conocido como Cheka, creada el 7 de diciembre de 1917.
Se convirtió muy pronto en uno de los órganos más poderosos del Estado. Porque la
revolución bolchevique, al rechazar la democracia y verse acosada por enemigo internos y
externos, tuvo que silenciar a sus crítica, eliminar toda forma de oposición política y cultural
y someter a una sociedad que no podía controlar por medios pacíficos o a través de la
negociación. El autor la considera la primera dictadura moderna del siglo xx.

Rusia había estado en guerra desde 1914, pero solo como resultado de los acontecimientos
de 1917 la violencia se convirtió en un «rasgo constitutivo de la vida política cotidiana».
Todas las formas de violencia, roja y blanca, estaban inextricablemente entrelazadas,
surgidas de la marea sucesiva de guerra mundial, revoluciones y guerras civiles.

➢ Rofe, Julia Acerca de la Nep. Mimeo.

La guerra civil, que se dio entre 1918 y 1921, entre rusos blancos apoyados por las
potencias extranjeras y los bolcheviques, tuvo 9 millones de víctimas tanto por muerte
en el campo de batalla, por hambre o por epidemias. Las ciudades quedaron despobladas,
la burguesía destruida, los profesionales muertos y los obreros debilitados.

Entre 1918 y 1919 hubo hambrunas entre la población debido a que las regiones
productoras de granos cayeron en manos del ejército blanco. Por lo que se inició una
campaña para conseguir granos para alimentar a la población urbana, y en consecuencia se
tomó la decisión de enfrentar a los Kulak, agricultores de la Rusia zarista que poseían
tierras y contrataban trabajadores. Se efectuaron requisas de granos dirigidas por los
obreros, con el apoyo de los campesinos pobres, produciéndose una fuerte violencia rural
que atacó tanto a Kulak como a los campesinos medios, de quienes los bolcheviques
querían conseguir su apoyo a la Revolución.

El origen urbano del partido bolchevique y su representación estaba en el movimiento


obrero organizado; solo el 7.6% de sus miembros eran campesinos. Los soviets rurales
fueron muy débiles. Durante la etapa de Comunismo de guerra, el Decreto de
nacionalización de las tierras quiso ganar al campesinado como sector mayoritario de la
sociedad pero la Guerra civil complicó la situación.

17
A pesar de las enormes dificultades y apelando al nacionalismo ruso por la invasión
extranjera los bolcheviques lograron el triunfo. Durante la Guerra civil se fortaleció el
Partido.

Al terminar la Guerra Civil y desaparecido el peligro de los Rusos Blancos se


debilitó nuevamente la alianza obrero-campesina. La agricultura se hallaba destrozada
con importantes hambrunas entre los pobladores rurales. La economía urbana por su parte
estaba al borde de la ruina. Finalizada la guerra en 1921, se produjeron numerosas
huelgas.

Ese mismo año se desarrolló una rebelión naval en Kronstadt por un movimiento de
corte izquierdista que criticó la línea del Partido único y que durante los últimos años había
sido guardianes de la nueva sociedad. Rebelión que presionó al gobierno soviético.
El período de la Guerra civil fue examinado por los bolcheviques como una etapa heroica
de la Revolución Rusa, en la que se generó un gran entusiasmo revolucionario, como
también proporcionó mitos que años más tarde Stalin sabría aprovechar.
En 1921, se instituye la NEP como una pausa para tomar nuevas fuerzas en la
reconstrucción económica en reemplazo del comunismo de guerra. El protagonista de
tal política era el campesinado ya que de la producción agrícola dependía el
abastecimiento alimentario de las ciudades, por lo que había que establecer nuevos
acuerdos con los campesinos.
El primer paso del gobierno soviético fue el de producir alimentos para el mercado y
combustible para la industria. Una vez que se pagaba el impuesto en especie proporcional
al producto, el campesino podía vender el resto de su cosecha a quien quisiera. Cualquier
medida que incentivara la productividad era buena, siempre que no amenazara al sistema.
Se restauró el comercio privado, se estabilizó el rublo ruso y, algunas fábricas pequeñas
antes nacionalizadas fueron transferidas a cooperativas de productores o incluso devueltas
a sus propietarios privados. Surgieron las primas de producción para estimular el aumento
de la productividad. Las requisas de granos, implementadas durante el comunismo de
guerra, fueron reemplazadas por un impuesto en especie. A su vez, el Estado conservó el
control de la industria a gran escala, la banca y el transporte.
El desarrollo económico de Rusia dependería de la búsqueda de rentabilidad y del
mercado interior, que sería libre ya que campesinos, artesanos y pequeños productores
dispondrían sin control de sus productos.

La principal meta de la NEP era tranquilizar al campesinado y recuperar su apoyo,


para continuar la Revolución Socialista dado el retroceso de dicha revolución a nivel
mundial. En esta etapa creció el poder del Partido sobre el de los trabajadores proletarios,
como proceso agudizado por la enfermedad de Lenin y su muerte en 1924. La NEP
comenzó como un reflejo del pragmatismo político de Lenin pero a partir de su muerte, en
1924, perdió ese carácter.
Lenin esperaba que el establecimiento del cooperativismo agrícola satisficiera los
intereses materiales del campesinado brindando una base para el socialismo e impulsando
una revolución cultural en el campo. En esta etapa resultaba crucial mantener la alianza
obrero-campesina con el predominio del proletariado industrial.
Para él el socialismo en Rusia, hacia 1922, debía reconstruir el capitalismo, usando el
móvil del interés particular para construir las bases previas de la sociedad sin clases. Lenín
afirmaba que los capitalistas tendrián ganancias con la NEP, formando así un proletariado

18
industrial, que como consecuencia de la guerra había dejado de existir como tal. Creía que
había que emplear el control estatal para estimular la iniciativa personal y para educar a
los rusos.

Relación con el campesinado.


El retraso de la agricultura rusa fue el principal obstáculo para el desarrollo exitoso
de la NEP. Lentamente se logró recuperar el nivel de producción anterior a la guerra pero
manteniendo su “carácter primitivo”. Durante la NEP se produjeron serias tensiones en la
comercialización del grano. Por ejemplo, los campesinos retenían el grano para especular
con el aumento de los precios agrícolas. Esta situación se produjo durante la crisis de
tijeras de 1923-24, que forzó al Partido a elevar los precios agrícolas obstaculizando el
desarrollo industrial.
Durante la década del veinte, la política de precios se convirtió en el mayor tema de
debates dentro del Partido. Se formaron dos posiciones: una posición de izquierda,
liderada por Preobrazhensku, que reclamaba que los términos de intercambio se volvieran
contra el campesinado para acelerar el desarrollo industrial, creían que la NEP descuidaba
los intereses del proletariado; y, una posición liderada por Bujarín, denominada
desviación de derechas, que sostenía que la actitud antes descrita llevaría al retiro de los
campesinos del mercado y , en consecuencia, a la ruptura de la alianza obrero-campesina.
Bujarín, creía que los Kulaks debían enriquecerse ya que la URSS debía contar con un
campesinado próspero. Durante la década del 20 se produjo una leve estratificación social
en el campo.
En 1927, se produjo un déficit de bienes manufacturados y una reducción en el
abastecimiento de granos.

Los obreros frente la NEP.


Desde la mirada de Lenin, los obreros debían ir al campo y liderar a los campesinos en el
camino al socialismo. Este padrinazgo rural tomó un carácter cultural, por ejemplo a través
de la organización de bibliotecas; pero los campesinos requerían de una ayuda más precisa
como la asistencia técnica y de instrumentos agrícolas. En las ciudades creció el desempleo
provocado por la migración rural. Así el déficit habitacional fue notorio.
La clase obrera creía que el campesinado y la burguesía urbana eran los beneficiarios de
la NEP. Los trabajadores urbanos sentían un gran resentimiento hacia los Nepmen
(comerciantes privados), en especial aquellos que comerciaban productos alimentarios.
Frente al desabastecimiento, los obreros debían pagar precios especulativos a los
Nepmen, lo que aumentaba el enfrentamiento.

Crisis de la NEP.
Entre 1927-28, el Estado ofrece precios bajos y por eso baja la oferta de granos
culpándose a los Kulaks de la retención. Por ello, se tomaron medidas extraordinarias
consistentes en una requisa obligatoria de grano frente a una fuerte resistencia de los
campesinos.
Stalin, decidió que había que avanzar con el socialismo en todos los frentes, con una
estrategia que incluía la colectivización de la agricultura soviética y la industrialización a
través de Los Planes Quinquenales.

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