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Migración y el Extranjero en Mateo 25

Este documento analiza el tema del extranjero en Mateo 25:31-46 desde el carisma scalabriniano. En el capítulo 1 explora el significado de "extranjero" en la Sagrada Escritura y los mandatos bíblicos de hospitalidad hacia ellos. El capítulo 2 examina el discurso escatológico en Mateo y la figura del migrante en el juicio final. El capítulo 3 describe el carisma scalabriniano y sus trabajos pastorales con migrantes, como casas de migrantes y Stella Maris, concluyendo con prop

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Migración y el Extranjero en Mateo 25

Este documento analiza el tema del extranjero en Mateo 25:31-46 desde el carisma scalabriniano. En el capítulo 1 explora el significado de "extranjero" en la Sagrada Escritura y los mandatos bíblicos de hospitalidad hacia ellos. El capítulo 2 examina el discurso escatológico en Mateo y la figura del migrante en el juicio final. El capítulo 3 describe el carisma scalabriniano y sus trabajos pastorales con migrantes, como casas de migrantes y Stella Maris, concluyendo con prop

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EL EXTRANJERO EN MT 25, 31-46: UN ACERCAMIENTO AL FENÓMENO

MIGRATORIO DESDE EL CARISMA SCALABRINIANO

NGUYEN HOANG PHI LIEM

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

FACULTAD DE TEOLOGÍA

PROGRAMA DE PREGRADOS – Carrera de Teología

BOGOTÁ DC

2018
EL EXTRANJERO EN MT 25, 31-46: UN ACERCAMIENTO AL FENÓMENO
MIGRATORIO DESDE EL CARISMA SCALABRINIANO

NGUYEN HOANG PHI LIEM

Trabajo de grado presentado como requisito para obtener el título de

Carrera en Teología

Director

PAULA ANDREA GARCÍA ARENAS

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

FACULTAD DE TEOLOGÍA

PROGRAMA DE PREGRADOS – Carrera de Teología

BOGOTÁ DC

2018
AGRADECIMIENTOS

A todos mis profesores y compañeros de la Facultad de Teología de la Pontifica Universidad Javeriana, que

con sencillez me han brindado su apoyo, especialmente a la profesora Paula García Arenas, por su asesoría en

la realización de este trabajo de grado.

A la comunidad de los Misioneros de San Carlos – Scalabrinianos, por todo lo que han aportado para mi

formación humana, espiritual, religiosa, intelectual y pastoral. En la manera especial, a mi formador, P.

Edison Adolfo Osorio Agudelo, por su gran trabajo de la redacción y sugerencia.

A mis familiares y amigos que me acompañan en todo momento.


Nota de aceptación

____________________________

____________________________

____________________________

____________________________

____________________________

__________________________

Firma del presidente del jurado

_________________________

Firma del jurado

_________________________

Firma del jurado

La Universidad no se hace responsable por los conceptos emitidos por los alumnos en sus trabajos de síntesis;
sólo velará para que no se publique nada contrario al dogma y la moral católica y porque las tesis no
contengan ataques o polémicas puramente personales, antes bien, se vea en ellas el anhelo de buscar la verdad
y la justicia (Reglamento General de la Pontificia Universidad Javeriana. Artículo 23 de la Resolución No. 13
del 06 de junio de 1964).

Bogotá, D.C., 2018


ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ..................................................................................................................... 1
1. Justificación ..................................................................................................................... 3
2. Estado del arte ................................................................................................................ 3
3. Marco Teórico................................................................................................................. 4
4. Objetivos: general y específicos..................................................................................... 4
Objetivo general ................................................................................................................. 4
Objetivos específicos .......................................................................................................... 5
5. Método de la investigación............................................................................................. 5
6. Técnicas de recolección de información (metodología) .............................................. 5
CAPITULO I .............................................................................................................................. 6
EL EXTRANJERO EN LA SAGRADA ESCRITURA ........................................................ 6
1.1. ¿Qué entiende la Sagrada Escritura por extranjero? ............................................ 7
1.2. El extranjero en Ex 20,22-23,19; Lv 19,33-34 y Dt 10,29 ..................................... 10
1.3. Significado de “prójimo” en la Escritura............................................................... 16
1.4. Significado de prójimo en Lc 10,29-37 ................................................................... 17
1.5. La hospitalidad hacia los forasteros en la tercera carta de Juan ........................ 21
1.6. Conclusión ................................................................................................................. 23
CAPÍTULO II .......................................................................................................................... 25
LA ESCATOLOGÍA Y EL EXTRANJERO EN EL EVANGELIO DE MATEO ......... 25
2.1 El discurso escatológico en Mateo 24-25 ................................................................ 25
2.2 La relación de las dos parábolas, de las diez vírgenes y los talentos con el Juicio
final en Mateo 25 .................................................................................................................. 29
2.2.1 Parábola de las diez vírgenes 25,1-13.............................................................. 29
2.2.2 Parábola de los talentos 25,14-30..................................................................... 33
2.3 El juicio final 25,31-46 .............................................................................................. 37
2.4 El migrante o extranjero en Mt 25,31-46 ............................................................... 43
2.5 Conclusión ................................................................................................................. 45
CAPÍTULO III......................................................................................................................... 47
EL CARISMA SCALABRINIANO: UN MODO DE APLICAR LAS
PRESCRICIONES EVANGELICAS SOBRE EL EXTRANJERO ................................. 47
3.1. Las exigencias de Jesús con los migrantes a partir de lo visto en Mateo ............ 48
3.1.1. Una invitación al amor al prójimo .................................................................. 48
3.1.2. La hospitalidad y solidaridad de Jesús a los extranjeros.............................. 50
3.2. El carisma scalabriniano y sus trabajos con los migrantes .................................. 54
3.2.1 El carisma scalabriniano .................................................................................. 54
3.2.2 Los trabajos pastorales con los migrantes...................................................... 57
[Link] Las casas de Migrantes ................................................................................. 57
[Link] Apostolado del Mar- Stella Maris ............................................................... 59
[Link] Scalabrini International Migration Network (SIMN) .............................. 60
3.3. La Iglesia con los migrantes..................................................................................... 61
3.4. Algunas propuestas en las acciones pastorales en la parroquia .......................... 65
3.5. Conclusión ................................................................................................................. 67
CONCLUSIÓN ........................................................................................................................ 69
BIBLIOGRAFÍA ..................................................................................................................... 73
INTRODUCCIÓN

La migración no es un fenómeno nuevo en nuestro tiempo, pero llama nuestra atención


porque los migrantes de hoy son cada vez más complejos y diferenciados. "La migración es
un hecho de la historia humana. La gente siempre ha estado en movimiento desde el
principio de los tiempos, a menudo recorren grandes distancias con dificultad. La migración
es una realidad de la vida humana que tiene luces y sombras y se convierte en un tema muy
importante hoy porque estamos experimentando los mayores movimientos de la gente en
toda la historia"1. En estos últimos años, la migración en todo el mundo ha cambiado muy
rápidamente. Según la ONU, “el número de personas que viven fuera de su país de origen,
alcanzó 244 millones en 2015, lo que supone un aumento de 41% con respecto al año 2000,
reveló un informe divulgado hoy por la ONU. La cifra, cuya tasa de crecimiento supera la
de la población mundial, incluye a unos 20 millones de refugiados.”2 Este número de
alguna manera nos da una visión de la situación complicada de la migración que se debe
cuidar.

La definición de la migración podemos decir como “…un desplazamiento de la población


con un cambio de residencia”3 en que los migrantes son personas " desarraigadas ",
buscando una tierra nueva, donde colocar las raíces originales de su fe cultural, y así
encontrar nueva vida y producir frutos. Las personas se ponen en movimiento por
diferentes motivaciones y condiciones. Cada uno tiene su propia tierra natal, su propia
historia. Algunos se ven obligados a mudarse, abandonar su hogar para encontrar un lugar
seguro; otros lo han tomado como una opción. La mayoría de los migrantes salen de su
hogar y van al extranjero porque creen y esperan poder encontrar una vida mejor para ellos
y su familia en una nueva tierra. Están buscando una tierra que pueda darles su pan de cada
día, pero en realidad, no es tan fácil como lo ha soñado.

A partir de la Declaración de los Derechos Humanos de 1948, se ha entendido que el ser


humano tiene en sí mismo un derecho natural a migrar, pero este derecho natural está

1
Baggio y Agnes, Faith on the Move, 156.
2
Ver, ONU, cifra en 244 millones los migrantes que viven fuera de su país”.
3
Blázquez – Ruiz, 10 palabras clave sobre Racismo y Xenofobia, 230-231.

1
limitado por muchas razones, por ejemplo, el problema de la frontera y las diferencias entre
las leyes de cada país, como bien lo describe el artículo 13 de la Declaración de los
Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su
residencia en el territorio de un Estado. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier
país, incluso el propio, y a regresar a su país”. Además, la situación de los migrantes ha
tenido muchas dificultades, en primer lugar, con las comunidades de acogida o los países de
destino. Como parte de esta realidad, rara vez son recibidos como una persona que trae la
riqueza de su cultura, el lenguaje, para contribuir a otros como parte de todo este cuadro en
su diversidad o como una pieza del rompecabezas, los migrantes parecen ser vistos por la
gente de los países de destino como "personas extrañas " que vienen a invadir sus espacios,
sus trabajos y sus culturas.

La migración, como otros fenómenos humanos, debe ser tenida en cuenta de manera seria,
tiene que ser considerada como un signo de los tiempos. Por lo tanto, la Iglesia como
discípula de Jesús, ha estado siguiendo el ejemplo de su maestro para leer este signo. En los
últimos años, la Iglesia ha sido muy sensible con el caso de los migrantes, por su destino,
su dignidad en la sociedad a través de sus diversos documentos.4 Por medio de estos
documentos podemos comprender más sobre la enseñanza de la Iglesia, su opinión ante el
fenómeno migratorio para tener una pastoral de los migrantes desde el punto de vista del
carisma scalabriniano.

Desde el punto de vista de la realidad de los inmigrantes hoy, el Evangelio de Mateo,


especialmente Mt 25, 31-46, nos ofrece un panorama de un banquete en el Reino de Dios,
donde todos han estado buscando y esperando poder participar en esta fiesta. Cabe
pregúntanos: ¿Por qué Jesús ha dejado un puesto muy importante en el banquete del Reino
de Dios a un extranjero? Y ¿Cómo puede ser aplicada esta parábola a la realidad de
migrante en actualidad?

4
Algunos de los documentos de la Iglesia sobre la migración antes y después del Concilio Vaticano II: Ver;
Pacem in Terris (1963) No 25. 44 Populorum Progressio (1967) No 67-86, Laborem exercens (1981) No 18-
23, Pontifical Council for the Pastoral Care of Migrants and Itinerant People. Erga Migrantes Caritas
Christi (2004).

2
1. Justificación

Los migrantes, en su diversidad personal y cultural, nos invitan a ver en ellos el amor de
Dios, ya que él quiso identificarse con uno de ellos, al expresar: lo que hicieron con uno de
ellos a mí me hicieron (Mt 25,40) pero este amor aún no ha sido reconocido en muchos
lugares. La situación de los migrantes en el mundo, de alguna manera ha reflejado la
necesidad que ellos tienen de ser aceptados y acogidos en la sociedad como seres humanos.

Como fenómeno humano, la migración ha sido objeto de reflexión teológica desde el punto
de vista de la historia del pueblo de Dios, tanto en el Antiguo como en el Nuevo
Testamento. El Evangelio de Mateo, en la ilustración del juicio final (Mt 25,31-46), nos
inspira a considerar el fenómeno de la migración como un lugar donde podemos descubrir
el rostro de Dios.

El término “extranjero” será la palabra clave que nos guiará en este trabajo; de ahí que lo
primero intentaremos resaltar es el significado de extranjero para el pueblo de Israel en la
Sagrada Escritura y después, identificar y analizar dicho concepto en el Evangelio de
Mateo. Al mismo tiempo, buscando la razón por la cual el autor ha dado al "extranjero" un
privilegio de ser parte de la inclusión en el Reino de Dios. El propósito de este trabajo es
traer de vuelta la dignidad del migrante a través de su significado de extranjero en la
historia de Israel y el plan de salvación que Dios les ha mostrado para comprender
plenamente la razón por la que Jesús se identifica como un "extranjero" en Mt 25, 31-46.
Además, es necesario identificar cómo el extraño puede ayudar a revelar el proyecto de
salvación de Dios en la historia humana y reconocer que el fenómeno migratorio también
participa del plan de salvación de Dios que se revela continuamente en la historia del ser
humano al ser humano.

2. Estado del arte

José Cervantes Gabarrón, en su artículo “Un inmigrante será entre vosotros como el nativo
(Lv 19,34): El inmigrante en las tradiciones bíblicas”, ha dado un vistazo a la situación de

3
los inmigrantes en el Antiguo Testamento. Este artículo, también muestra la hospitalidad de
Israel a los inmigrantes. Además, ayuda a identificar el cambio de uso del término
inmigrante en el Nuevo Testamento.5

Otro autor, que nos ayuda a comprender el significado de extranjero en el contexto de la


Escritura, es André Wénin, en su artículo “Israel, extranjero y emigrante. El tema de la
inmigración en la Biblia”, el cual afirma que los inmigrantes y los refugiados son ahora un
tema candente. En este tema, podemos ver la experiencia que tuvo Israel, un pueblo que fue
elegido por Dios, y vivió la misma situación de migración; emigró a Canaán, a Egipto y de
nuevo a Canaán, convivencia en una misma tierra con otros pueblos, fue en exilio a Asiria y
a Babilonia y finalmente ocupó la tierra prometida. Esta experiencia le sirvió, sin duda, de
mucho. De hecho, Israel inscribe en el corazón de su legislación el respeto al extranjero y
un principio de igualdad que proscribe toda discriminación. ¿No será porque interiormente
se siente él mismo extranjero?6

3. Marco Teórico

Desde la realidad de los inmigrantes de hoy, se quiere valorar la dignidad de los migrantes
en la reflexión del Evangelio de Mateo, el cual nos inspira y nos impulsa a identificar
quienes son realmente los que participan y ayudan a entrar al banquete del Reino de Dios.
De este modo, surge la necesidad de comprender y encontrar una forma de acompañar a los
migrantes en sus situaciones actuales.

4. Objetivos: general y específicos


Objetivo general
Determinar la manera de acercamiento al fenómeno migratorio desde el carisma
Scalabriniano inspirado por el significado de la palabra “extranjero” en Mt 25, 31-46, como
participación del plan de Salvación de Dios.

5
José Cervantes Gabarrón, ““Un inmigrante será entre vosotros como el nativo” (Lv 19,34). El inmigrante en
las tradiciones bíblicas”, 241-284.
6
Wénin, Israel, extranjero y emigrante. El tema de la inmigración en la Biblia, Selecciones de Teología 140,
1996.

4
Objetivos específicos

 Buscar y resaltar el significado de ser extranjero en la Sagrada Escritura, a partir de la


propia experiencia del pueblo Israel. Además, por medio de las leyes constitutivas en la
Sagrada Escritura, podremos encontrar una luz que nos ayudará a entender por qué los
israelitas tienen que tratar bien a los extranjeros y proteger sus derechos.
 Analizar algunos elementos del Evangelio de Mateo (Mt 25, 31-46) para iluminar la vida de
los inmigrantes, como parte de la revelación y manifestación de la salvación de Dios y su
presencia hoy.
 Finalmente, dar algunas propuestas apostólicas de acuerdo con el Evangelio de Mateo y la
realidad de los inmigrantes en la actualidad.

5. Método de la investigación

Se acudirá al método teológico latinoamericano con el fin de abrir la cuestión de la


migración hoy, a partir del relato de Mateo y de la tradición cristiana. El método de la
teología latinoamericana ayuda a ver la realidad de la migración desde su contexto. Esto
supone también apuntar hacia una transformación del ser humano y su contexto en un
mundo menos injusto y menos cruel con las víctimas, los exiliados y los pobres,
especialmente con los migrantes.

6. Técnicas de recolección de información (metodología)

La mayor parte de la información para este trabajo se recopilará a partir de las bases de
datos y también de los libros físicos de la biblioteca de la Universidad Javeriana. Se
tomarán también los libros de la casa teológica de la comunidad scalabriniana de Bogotá.
Además, algunas de las fuentes como los artículos, cuya información se ha tomado de
Internet lo que ha ayudado mucho para realizar esta investigación. Los datos se
sistematizarán para ser empleados en el desarrollo del trabajo

5
CAPITULO I
EL EXTRANJERO EN LA SAGRADA ESCRITURA

El fenómeno de la movilidad humana es un tema relevante que encontramos en nuestro


tiempo. En la actualidad, es muy fácil encontrar en algunas noticias de los periódicos,
programas televisivos e internet el tema sobre la migración. La movilidad humana no es un
fenómeno nuevo, pero en la actualidad se presenta con una situación muy compleja y
cambiante. Hoy, la migración o la movilidad humana se manifiesta con nuevas
modalidades, de tipo masivo, en algunos casos, y también hay muchas razones que empujan
la persona a moverse a buscar un lugar nuevo en el cual pueda sostener su vida, su sueño o
hasta su derecho como ser humano.

El fenómeno de la migración es una realidad tan antigua como vigente, vista desde la
antropología, el hombre por naturaleza ha estado en un constante peregrinar, siempre en
busca de algo nuevo que satisfaga sus necesidades como dice el obispo Scalabrini:

La emigración es ley natural.[…] Emigran las semillas sobre las alas de los vientos, emigran
las plantas de continente a continente, llevadas por la corriente de las aguas, emigran los
pájaros y los animales, y, más que todos, emigra el hombre, a veces en forma colectiva, a
veces en forma aislada, pero siempre instrumento de esa Providencia que preside a los
destinos humanos y los guía, aun a través de catástrofes, hacia la meta, que es el
perfeccionamiento del hombre sobre la tierra y la gloria de Dios en los cielos.7

Podemos decir que hay cosas comunes, comparando tiempos antiguos con la realidad de
hoy. Sin embargo, a lo largo de la historia, la migración ha tomado tonos diferentes, de ahí
que también es actual, y presenta desafíos para todos nosotros, quienes somos habitantes de
este mundo. Por otra parte, en la realidad migratoria hay una riqueza de valores que este
fenómeno nos ofrece, como la interculturalidad, las tradiciones que lleva en el corazón cada
extranjero. Pero también en un primer momento puede crear conflicto a las comunidades
receptoras o de tránsito, por verse invadidas y confrontadas por lo distinto, lo extraño, por
el extranjero, ya que el otro confronta nuestra identidad y puede ser visto como una
amenaza.

7
Grisaldi, Scalabrini, Una voz viva, 446.

6
Evidentemente el tema de la migración es muy amplio en la Biblia, no es suficiente para
desarrollarlo de forma detallada en un sólo capítulo de trabajo, por lo tanto, nos limitaremos
a mostrar y resaltar algunos acontecimientos sobre los extranjeros tanto en el Antiguo como
en el Nuevo Testamento.

En este capítulo nos moveremos en cuatro momentos. En primer lugar, analizaremos los
términos de la palabra extranjero y su valor semántico en el Antiguo y Nuevo Testamento
para tener en cuenta lo que se entiende en la Sagrada Escritura con esta categoría de
persona. En segundo lugar, analizaremos los códigos de la ley de Israel, como el Código de
la Alianza del libro del Éxodo (Ex 20,22-23,19), el Código Deuteronómico (Dt 12-26) y la
Ley de Santidad del Levítico (Lv 17-26) para ver cómo la ley de Israel está a favor de los
extranjeros de su tiempo. En tercer lugar, miraremos el significado del término extranjero
como sinónimo de “prójimo”, tal como lo presenta Jesús por medio de la parábola del buen
samaritano en el evangelio de Lucas. Por último, daremos nuestro punto de vista sobre la
importancia de vivir la hospitalidad, inspirándonos ligeramente en la tercera carta de San
Juan.

1.1. ¿Qué entiende la Sagrada Escritura por extranjero?

En las lenguas bíblicas encontramos diferentes términos que forman parte y dan sentido a la
palabra “extranjero”. Los que más se aproximan en los textos hebreos del Antiguo
Testamento son: nockrim, zar, ben nekar, nekar, ger, tosab.8 Extranjeros o gerim son los
que residen en la tierra israelita, pero sin formar parte de la institución sagrada de las tribus.
Que aún no se han integrado en la estructura económica y religiosa del pueblo. Tampoco
ellos son residentes en su significado original como zar o nockrim. Por el contrario, los
gerim o extranjeros en sentido estricto son aquellos que no tienen derechos, no han sido
asumidos en la alianza de las tribus, sino que peregrinan sin protección jurídico-social,
como hacían los patriarcas (Gn 12,10; 20,1) o como los israelitas en la tierra de Egipto (Gn
47,4; Ex 2,22).9

8
Ver, Gabarrón, “Un inmigrante será para vosotros como el nativo” (Lv. 19,34) El inmigrante en las
tradiciones bíblicas”, 244.
9
Ver, Pikaza, Diccionario de la Biblia Historia y Palabra, 378.

7
Desde el principio de la narración bíblica se ha hablado sobre el movimiento humano,
como mandato divino: sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla (Gn
1,28) y, verdaderamente, la migración ha llevado esta característica en su raza y su historia.
En el Génesis, la migración también proviene del juicio divino: las primeras personas son
expulsadas, fuera del jardín de Edén, por su rebelión (3,23-24); Caín es obligado a vagar en
la tierra por haber asesinado a su hermano Abel (4,12-16); y la humanidad se reúne en
rebelión contra Dios en Babel, pero luego se dispersa. Esta dispersión produce la
multiplicación de las naciones (11,8-9).10

La historia de Abraham expresa la vida de los pastores nómadas y sin tierra que juntamente
con sus familias luchaban para sobrevivir y para esto tenían que migrar, desplazarse
permanentemente de un lado para otro en busca de trabajo y comida. Como ejemplo de
extranjero, fue Abraham en la tierra de Canaán, nunca poseyó una propiedad, excepto lo
que compró en el campo de Efrón el hitita (Gn 49,29-32) para enterrar a su esposa Sarah.
La mayoría se olvidó que Abraham, el padre de la fe cristiana (Rm 4, Gal 3), nunca se
estableció en un lugar. Él era pastor y su caminar con Dios estaba siempre en movimiento
(Gn 23: 4, Dt 26: 5). Sus mayores pruebas surgieron de esa vida sin raíces entre otros.11

En los tiempos primitivos, el extranjero fundamentalmente se consideraba como un


enemigo, ya que era desconocido y, por consiguiente, molesto. Por ser raza extranjera, la
persona puede recibir también la hostilidad que viene desde el pueblo recibido que se
menciona en Deuteronomio: “Ni el amonita ni el moabita serán admitidos en la asamblea
de Yahvé; ni aun en la décima generación serán admitidos en la asamblea de Yahvé, nunca
jamás” (Dt 23,4). Por eso el comportamiento del extranjero y de su entorno se caracteriza
recíprocamente por una actitud de temor y de recelo. Como lo expresa Bietenhard:

El extranjero es a menudo un forajido y/o bien es exterminado o es mantenido a raya y


neutralizado con prácticas mágicas. Carece siempre de derechos. En un estadio de evolución
posterior se llega a establecer una relación con el extranjero, basada también originariamente
en el temor: el extranjero procede de los dioses, es su “enviado”. Por temor a los dioses, se

10
Ver, Carroll, “Biblical Perspectives on Migration and Mission: Contributions from the Old Testament”, 11.
11
Ibíd.,14.

8
recibe amigablemente al extranjero, se le da hospitalidad y, de este modo, el extranjero se
convierte en protegido de la religión y del derecho.12

Al mismo tiempo dice Homero, que el extranjero y el mendigo son enviados por Zeus y,
por consiguiente, hay que tratarlos menos respetuosamente. Atenas se ha mostrado abierta
al extranjero, pero los extranjeros también tienen unos ciertos límites que no pueden
participar en el culto. A partir del año 600 a.C., Esparta se declaró enemiga de los
extranjeros y supuso la expulsión de los extranjeros. De todos modos, el extranjero estaba
bajo la protección de Zeús y los dioses.13

El extranjero es quien ha abandonado su clan o su patria y pide asilo en otra comunidad


humana que vive en otra parte (Gn 23,4; Ex 2,22; 18,3). Su estatuto está ligado al hecho de
no poseer tierra en el lugar de residencia por la tradición de Israel, la tierra es una herencia
que se pasa de generación en generación. Por esto se pondrá al servicio del país que
dispone de la tierra, pero que el israelita no tiene derecho de tratarle como a un esclavo (Dt
24,14).14Sin embargo, el extranjero tenía muy poco derecho cuando vivía en el pueblo. La
perspectiva de tener que vivir como extranjero en otra nación siempre se consideraba como
una maldición para el israelita, un castigo por abandonar los mandamientos de Dios (Lv
26,33-46; Dt 28,63-68).

Las palabras griegas del Nuevo Testamento presentan los términos dentro del campo
semántico como xenos (ξένος) “forastero”, paroikos (πάροικος) “extranjero” y
parepidemos (παρεπιδήμους) “forastero”. Estos términos se refieren a personas o cosas que
vienen de otra parte y puede parecer estar fuera de lugar y no tener ningún estatus. La
palabra xenos (ξένος) aparece cinco veces en Mateo 25,31-46. Xenos y su raíz verbal xenizo
puede referirse a algo que es extraño y no es bienvenido (Hch 17,20, Hb 13,9). El término
inglés “xenophobia”, que significa miedo o aversión a alguien extranjero, proviene de esta
palabra griega Xenos, (ξένος) la cual aparece en paralelo con paroikos (πάροικος) en
Efesios 2,19 para referirse a la relación de pueblo con su Dios para quien ninguno es
extranjero, sino “conciudadanos de los santos y familiares de Dios”. El término

12
Coenen; Beyreuther y Hans, Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, 160.
13
Ibíd., 160.
14
Ver, Wénin, “Israel, extranjero y emigrante: El tema de la inmigración en la Biblia”, 247-256.

9
parepidemos (παρεπιδήμους) es presentado en Hebreos 11,13 para expresar cómo los
santos del Antiguo Testamento veían el mundo. Paroikos y parepidemos aparecen juntos en
la primera carta de Pedro 2,11.15

Recordamos que los cristianos procedentes de la gentilidad eran xenos y paroikos; pues,
como gentiles, no participaban de la vocación de Israel en cuanto pueblo de Dios y estaban
excluidos de las promesas.16 En el Nuevo Testamento, los cristianos son llamados
parepidemoi. El vocablo es juntamente paralelo a paroikoi, tal como lo presenta el texto de
Gn 23,4; Sal 39,13. Los cristianos en este mundo no tienen morada permanente (2Cor 5,1s).
Ellos son extranjeros en la tierra no solamente porque ellos son separados por elección de
Dios de todos los vínculos naturales, y viven en la tierra como parepidemoi, sino también
porque su verdadera patria está en los cielos (Flp 3,20), y ellos son conciudadanos de los
santos (Ef 2,19; Col 1,21).

De esta vocación y destino sale la exhortación a abstenerse de los deseos carnales (1 Pe


2,11), es decir, a vivir en conformidad con las reglas y leyes de su verdadera patria. En Heb
11,13 Abrahán y los patriarcas son presentados como modelos para los cristianos. Abrahán
esperó la ciudad futura (Heb 11, 10) y, por eso, él y los patriarcas vivieron en la tierra como
paroikoi y parepidemoi.17 De lo anterior dicho, abordaremos en la secuencia la
comprensión de extranjero en la historia de Israel.

1.2. El extranjero en Ex 20,22-23,19; Lv 19,33-34 y Dt 10,29

La identidad de pueblo de Dios como extranjero se puede encontrar desde su origen. La


historia del nacimiento de Israel es la historia de un pueblo que es elegido por Dios para ser
su propiedad, un pueblo extranjero. El pueblo de Israel nació con la promesa divina de Dios
a Abraham de tener la tierra prometida y una nación grande (Gn 12,1-2), que se prolongará
en la historia de Isaac (Gn 26,1-6) y de Jacob (Gn 46,1-4). La experiencia de migración de
los israelitas a Egipto que procedió en esclavitud y opresión por los egipcios (Ex 1,1-

15
Ver, Carroll, “Immigration and the Bible”, 4.
16
Ver, Coenen, Beyreuther, Bietenhard, “Diccionario Teológico del Nuevo Testamento”, 162.
17
Ibíd., 163.

10
15,21), y también la experiencia del exilio Asiria y a Babilonia (2 Re 15,29; 17,6; 18,9-13;
25,8-21) que son las experiencias dolorosas que no hay que volver a reeditar en otros
extranjeros.

La experiencia de Israel sobre un Dios que atiende con ternura a los que viven
desprotegidos y sin derechos en un territorio que no es el suyo, se refleja en el código de la
alianza: “No maltratarás al extranjero, ni lo oprimirás, pues forasteros fuisteis vosotros en
el país de Egipto” (Ex 22,20). “No oprimirás al extranjero; ya sabéis lo que es ser forastero,
porque forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto” (Ex 23,9). La conciencia de haber
vivido como extranjeros en los tiempos pasados constituye el fundamento ético y religioso
para que los israelitas pongan más atención al extranjero y lo traten dignamente.18

Entre las primeras leyes de protección a los más necesitados y débiles se encuentran, los
extranjeros, al lado del grupo de los huérfanos y las viudas (Ex 22,20-23). Las dos
primeras, junto a la prohibición de la explotación de los huérfanos y las viudas, se ocupan
de las personas indefensas del pueblo de Israel. Las viudas y los huérfanos tendrían
dificultades para sobrevivir en esas comunidades agrícolas, porque la familia habría perdido
la fuerza del hombre que es necesario para hacer el trabajo duro que necesita mucho la
fuerza física para cultivar la tierra. Los extranjeros no tenían los recursos necesarios para
proveer a sus familias y, al mismo tiempo, tenían otros obstáculos adicionales, de los cuales
hablamos anteriormente.19 “La indefensión de los extranjeros por no gozar de los derechos
de los israelitas, convierte a los inmigrantes en un sector de población muy vulnerable por
la opresión, explotación y vejación”.20 Esas leyes no solamente se establecen y se presentan
como normas absolutas, sino que llevan en sí el motivo histórico y la experiencia del
pueblo cuando era extranjero en la tierra de Egipto. La memoria del sufrimiento, en la
historia de Israel, se convierte en un espejo donde el pueblo puede mirarse y encontrar su

18
José Cervantes Gabarrón, “Un inmigrante será para vosotros como el nativo” (Lv. 19,34) El inmigrante en
las tradiciones bíblicas”, en Ciudadanía, multiculturalidad e inmigración, Foro “Ignacio Ellacuría”
Solidaridad y Cristianismo. Estella: Verbo Divino, 2003, 247-248.
19
Ver, Carroll, “Biblical Perspectives on Migration and Mission: Contributions From the Old Testament”, 20.
20
Gabarrón, “Un inmigrante será para vosotros como el nativo” (Lv. 19,34) El inmigrante en las tradiciones
bíblicas”, 250.

11
imagen en el rostro de los extranjeros y, de este modo, pueda tratarlos con la igualdad y la
dignidad que merecen.

El código no se limitaba sólo en “no maltratarás”, “no oprimirás” a los extranjeros, sino que
se va más allá; también incluía la defensa de los derechos de los extranjeros, los esclavos y
los animales, los cuales debían descansar en el año sabático y el sábado: “Durante seis días
harás tus faenas, pero el séptimo descansarás, para que reposen tu buey y tu asno, y tengan
un respiro el hijo de tu esclava y el extranjero” (Ex 23,12). Este versículo permite
interpretar la opresión o el maltrato a los extranjeros, la explotación y el abuso en los
trabajos diarios sin ningún respeto por el día de descanso para los jornaleros. Cabe notar,
que el verbo “oprimir” en Ex 23,9, puede ser entendido como maltrato, opresión o
persecución del extranjero desde la gestión y la administración de la justicia en los
tribunales.21

La condición de ser extranjero no les permite recibir el mismo derecho, del cual gozan los
ciudadanos, en las celebraciones, festividades o rituales religiosos que tienen en el pueblo
Israel: “Ésta es la ley de la Pascua: Ningún extranjero la comerá. […] El forastero y el
jornalero no la comerán. […] Si un emigrante que vive contigo desea celebrar la Pascua de
Yahvé, se circuncidará, y entonces podrá acercarse para celebrarla, pues será como los
nativos; pero ningún incircunciso podrá comerla” (Ex 12,43-49). A este propósito, Daniel
Caroll, describe que los extranjeros deben adaptarse a las culturas y las celebraciones del
pueblo Israel:

Por supuesto, habría habido expectativas de los residentes también para facilitar su
integración en la sociedad israelita. Seguramente habrían tenido que aprender el idioma para
poder trabajar y participar en su vida religiosa. Y la participación religiosa asume la creencia
en el Dios de Israel y algún nivel de adaptación cultural. Los residentes también debían asistir
a la lectura pública periódica de la Ley para aprender los caminos de Israel (Dt 31,8-13, Ne
8). El compromiso de los nativos y los forasteros era ser recíproco.22

21
Ibíd., 251.
22
They surely would have had to learn the language to be able to work and to take part in its religious life.
And, religious involvement assumes belief in the God of Israel and some level of cultural adaptation.
Sojourners were also to attend the periodic public reading of the Law in order to learn the ways of Israel
(Deut 31:8-13; cf. Neh 8). The engagement of the native-born and the outsider was to be reciprocal. Carroll,
“Biblical Perspectives on Migration and Mission: Contributions From the Old Testament”, 21.

12
Hay cosas diferentes en el código Deuteronómico y la Alianza. En el Deuteronomio la
dedicación de la ley está más en la vida social del pueblo (Dt 19-25), a un nivel más urbano
(Dt 14,21.29; 16,14; 24,14) y la formulación de leyes que son más relevantes en la defensa
de los pobres, entre los cuales los extranjeros ocupan el lugar principal con las viudas y los
huérfanos; estas leyes no solamente se crean para proteger a los extranjeros de la
explotación o abuso de los nativos, sino que están buscando la igualdad entre los
extranjeros y los nativos en los derechos sociales, legales y religiosos.23 La explotación a
los extranjeros viene descrita en la ley Deuteronómica lo mismo que en el ámbito laboral, el
derecho de recibir su salario justo y a tiempo para los jornaleros. Dios está al lado de los
pobres y los extranjeros, por eso cuando uno está en contra de los pobres, se pondrá en
contra a Dios mismo (Dt 24,14-18). Enrique Nardoni, en su artículo Justicia y Trabajo en la
Biblia, nos enseña que el Señor defiende los derechos de los desvalidos y Él siempre vela
por sus derechos:

El Deuteronomio muestra un gran sentido humanitario con respecto a los necesitados, entre
los cuales se cuentan el pobre, la viuda, el huérfano, el extranjero residente y el levita.
Establece normas, especiales sobre algunos rubros, como son los préstamos sin interés (Dt
23,19-20), la cancelación de deudas cada siete años (Dt 15,1-6), el diezmo nacional cada tres
años a beneficio de los necesitados (Dt 14,28-29; 26,12-15), el no ser minucioso en la
recolección de la cosecha para que quede algo para el pobre (Dt 14,19-21) y el compartir los
frutos de la tierra en cada cosecha del año (Dt 16,11-21). El Deuteronomio exige de los
jueces que juzguen al pueblo con justicia, y que no sean parciales ni acepten soborno (Dt
16,18-19).24

En el Antiguo Testamento, la fórmula díada “el huérfano y la viuda” aparece en textos


predeuteronómicos (Is 1,23; Sal 68,6) o está unida a los oprimidos (Is 1,17) o a los pobres y
necesitados (Is 10,2). Sin embargo, el Código Deuteronómico reemplaza estos elementos
(oprimidos, pobres y necesitados) con la fórmula de la tríada de la pobreza: “el extranjero,
el huérfano y la viuda”. Esta fórmula se deduce de la tríada de la pobreza, en comparación
con el uso de otras tríadas en otros libros bíblicos de igual modo que la formada por “el
grano, el vino y el aceite”, los cuales designan el conjunto de productos agrícolas como
símbolo de la abundancia (Dt 7,13; 14,23; Jl 1,10; 2,19; Ne 5,11). Así, el extranjero en la
tríada de la pobreza no se refiere tanto a un miembro específico de dicho grupo, tampoco a

23
Ver, Gabarrón, “Un inmigrante será para vosotros como el nativo” (Lv. 19,34) El inmigrante en las
tradiciones bíblicas, 252-253.
24
Nardoni, “Justicia y trabajo en la Biblia” en Comentario Bíblico Latinoamericano, 251.

13
una adición de elementos, sino que se trata de grupo de personas que vivían en la pobreza
extrema y en la miseria, en el siglo VII a. C..25 Para concluir esa ley, la motivación que
Yahvé da a su pueblo, que es recordar la memoria del pueblo con el tema de la esclavitud
en Egipto para fundamentar el cumplimiento de la ley, leamos lo que dice Dios a su pueblo:
“Te acordarás que fuiste esclavo en el país de Egipto. Por eso te mando hacer esto” (Dt
24,22).

Klostermann desglosó el conjunto de las leyes sacerdotales en 1887 y le dio el nombre de


“ley de Santidad” porque en ella se propone insistentemente la santidad de Dios como
razón de la santidad del templo, del culto, del sacerdocio y del pueblo: “Sed santos, porque
yo, Yahvé, vuestro Dios, soy santo” (Lv 19,2; 20,7.26; 21,[Link]).El Dios santo santifica
a Israel, lo ha apartado para que el pueblo le pertenezca, viviendo de acuerdo con la
santidad de Dios por el cumplimento de sus mandamientos. Los israelitas con sus pecados
profanan el santuario, las cosas santas, pero ante todo profanan el nombre del Señor. Los
pecados graves son aquellos contra el prójimo, sobre todo contra el más desamparado, el
extranjero y el siervo israelita. Cualquier persona tratada injusta o despiadadamente deberá
vérselas con Dios, quien es defensor de los débiles.26

En la Ley de Santidad, el sustantivo “forastero”, “extranjero” (ger) aparece dieciocho veces


que podemos dividir en dos grupos. El primer grupo habla sobre el derecho del extranjero
al trabajo agrícola (Lv 19,10; 23,22); sobre su derecho a no ser oprimido (Lv 19,33); sobre
su derecho de ser amado como a un nativo (Lv 19,34) y las leyes que establecen
comparaciones entre el pobre israelita y el extranjero (Lv 25,35.47). El segundo grupo
formaría, en relación con la santidad y la pureza de la comunidad israelita (Lv 17,8), la
igualdad en juzgar por el delito que cometió el extranjero y el nativo (Lv 24,22). En esos
dos grupos, hay que distinguir dos tipos de leyes: las que tienen como objetivo la
protección a los extranjeros y la solidaridad con ellos; y las otras tienen que ver con el
salvaguardar la santidad de la comunidad religiosa israelita.27 Desde el código de la

25
Ver, Gabarrón, “Un inmigrante será para vosotros como el nativo” (Lv. 19,34) El inmigrante en las
tradiciones bíblicas, 256.
26
Ver, Arana, “Levítico” en Comentario al Antiguo Testamento, 175-177.
27
Ver, Gabarrón, “Un inmigrante será para vosotros como el nativo” (Lv 19,34) El inmigrante en las
tradiciones bíblicas”, 259-260.

14
Santidad, podemos decir que este código está en favor de los extranjeros, que trata de
ayudarles para tener una igualdad de derechos con los nativos.

Las leyes sociales de pueblo de Israel que miran las condiciones de vida de los inmigrantes
lo consideran como sujeto de derechos y no tanto de deberes, visto que se trata de personas
pobres y desfavorecidas, y los hijos de Israel son invitados a protegerlos.28 En esta línea,
José Cervantes, dice:

La legislación sacerdotal introduce un motivo teológico esencial para fundamentar la


igualdad de derechos, pues no sólo alude al principio de reciprocidad derivado de la memoria
histórica de un pasado extranjero de Israel en Egipto, sino que apela a la presencia siempre
interpelante de Dios. […] Convertir la memoria del sufrimiento y la tradición de los
oprimidos en razón y argumento de las leyes que miran por el bien y la liberación de los
pobres y de los inmigrantes es encontrar la razón humana más profunda del derecho y de la
justicia.29

Todas las leyes en el Antiguo Testamento que tienen relación con los extranjeros, tratan de
velar por su protección, defendiendo sus derechos humanos y sociales. Estas leyes están
dirigidas a la comunidad de los Israelitas, que son los destinatarios únicos de estas leyes
para observarlas y practicarlas (Lv 19,2).30 A partir de la experiencia y la memoria histórica
del sufrimiento de ser extranjeros en la tierra de Egipto, el pueblo de Israel experimenta la
cercanía de Yahvé el cual, lo eligió por misericordia y no tanto por ser un pueblo numeroso,
sino más bien por ser el pueblo más pequeño de todos (Dt 7,7). Por eso, siendo
privilegiados por ser pueblo de Dios, los israelitas deben tratar a los pobres y necesitados
con misericordia, especialmente a los extranjeros, e imitar a su Dios, que es defensor de los
pequeños que siempre ha estado al lado del pueblo y lo ha defendido cuando estaba en
tierra extranjera. Al mismo tiempo, invita a tener un amor por el extranjero: “Al forastero
que reside entre vosotros, lo miraréis como a uno de vuestro pueblo y lo amarás como a ti
mismo, pues también vosotros fuisteis forasteros en la tierra de Egipto” (Lv 19,34).

El Deuteronomio está también influenciado por esta tradición profética que se atreve a
reivindicar por los profetas como el profeta Oseas describe el amor gratuito de Yahvé hacia
Israel (Os 11,1ss). Pero mientras encontramos en los libros de los profetas el amor de

28
Ibíd., 261-262.
29
Ibíd., 262-263.
30
Ibíd., 262.

15
Yahvé hacia su pueblo, Israel es el único e incomprensible motivo de su futura acción
salvadora en favor de su pueblo extraviado. En el Deuteronomio la alusión al amor de
predilección de Yahvé sirve de fundamento para amonestar a Israel, quien ahora, por su
parte, debe amar a Yahvé y seguir su instrucción (Dt 7,6-11). “Amaras al Señor, tu Dios,
con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas” (Dt 6,5). Este amor a Yahvé
se mostró en medio del cumplimiento de la alianza, en la observancia de los mandamientos
que Yahvé dejó a su pueblo (Ex 20,6, Dt 10,12ss), y en la manera de tratar al prójimo (Lv
19,18) y el extranjero: “Al forastero que reside entre vosotros, lo miraréis como a uno de
vuestro pueblo y lo amarás como a ti mismo” (Lv 19,34).31

Sintetizando la visión que tiene el Código Deuteronómico, podremos decir que el “no
israelita” viene identificado con los términos “inmigrante, forastero, extranjero” al cual
Yahvé invita a verlo y acogerlo como prójimo y amarlo como así mismo. El imperativo
“amarás”, por parte de Yahvé, significa que lo tratarás como un amigo trata a su amigo.

1.3. Significado de “prójimo” en la Escritura

Desde la reflexión bíblica, que veremos a continuación, podremos fundamentar el cuidado


que debemos tener por el extranjero. El Antiguo Testamento permite constatar que existen
leyes que dan un trato particular a los extranjeros, y no a los israelitas, tal como nos permite
ver Néstor Tomás Auza, al distinguir el trato que existe entre “prójimo” y “extranjero”:

… estos textos discriminatorios se pueden señalar los que autorizan tener extranjeros como
esclavos a perpetuidad (Lv 25,44-46), cobrarles intereses por los préstamos (Dt 23,21), darles
alimentos que por su impureza están prohibidos para los israelitas (Dt 14,21), etc. Otros
textos impiden que los extranjeros amonitas y moabitas no puedan ser admitidos en el pueblo
de Israel (Dt 23,4). Esta última prescripción fue aplicada rigurosamente al regreso de la
cautividad de Babilonia, cuando Esdras y Nehemías expulsaron del país a todos los
extranjeros, obligando a divorciarse a los israelitas que habían contraído matrimonio con
personas de otros pueblos (Esd 9-10; Neh 13,1-3, 21-31).32

Frente a este trato discriminatorio y marginal, Yahvé invita al pueblo de Israel a ver en el
extranjero al propio hermano con estas palabras: ama al extranjero de la misma manera que
amas a tu prójimo (Lv 19,18) o te amas a ti mismo (Lv 19, 34).
31
Ver, Coenen, Beyreuther, Bietenhard, “Diccionario Teológico del Nuevo Testamento”, 112.
32
Auza, El Éxodo de los pueblos. Manual de Teología y Pastoral de la Movilidad Humana, 91.

16
En el Antiguo Testamento, la palabra adelphós (ἀδελφός) originariamente tenía un sentido
puramente biológico por eso la palabra llevó el significado nacido de la misma madre (Gn
4,8). En un principio se utilizaba para decir hermano carnal. No obstante, el vocablo
designa asimismo cualquier parentesco próximo. Usado como adjetivo, significa
igualmente pariente, semejante. Pero después, el vocablo se emplea también entre aquellos
que pertenecen al pueblo de Israel. El hecho es que, la pertenencia al pueblo, al parentesco
con la tribu, sea valorada de la misma manera que el parentesco de sangre. Así, en Ex 2, 11
los miembros del pueblo son llamados hermanos (Gn 16, 12; Dt 2,4).33 De manera
espiritual, el judaísmo rabínico establece una distinción entre el hermano y el prójimo. La
comunidad del pueblo y la comunidad religiosa ya no coinciden, como ocurría en el
Antiguo Testamento, sino que considera hermano a aquel que profesa la religión judía, en
contraposición al extranjero, que habita la tierra de Israel, pero no pertenece al pueblo de
Dios. El prójimo es todo aquel que, sin ser israelita, vive en la tierra de Israel. 34 Los pasajes
en la Biblia, cuando se utiliza el término plésíon (πλησίον), prójimo, se remontan casi
todos, directa o indirectamente, al mandamiento del amor de Lv 19, 18. Ese mandamiento
del amor da un paso más adelante y se establece la posibilidad que el amor rebase el círculo
de los adelphoí, del parentesco carnal o espiritual. Y el término de plésíon nos abre un
campo aún más amplio35, el cual abarca las categorías de hermano de sangre, de fe, de tribu
y de extranjero.

1.4. Significado de prójimo en Lc 10,29-37

29
Ὁ δὲ θέλων δικαιῶσαι ἑαυτὸν εἶπεν πρὸς τὸν Ἰησοῦν· καὶ τίς ἐστίν μου πλησίον; 30

Ὑπολαβὼν ὁ Ἰησοῦς εἶπεν· ἄνθρωπός τις κατέβαινεν ἀπὸ Ἰερουσαλὴμ εἰς Ἰεριχὼ καὶ
λῃσταῖς περιέπεσεν, οἳ καὶ ἐκδύσαντες αὐτὸν καὶ πληγὰς ἐπιθέντες ἀπῆλθον ἀφέντες
ἡμιθανῆ. 31
κατὰ συγκυρίαν δὲ ἱερεύς τις κατέβαινεν ἐν τῇ ὁδῷ ἐκείνῃ καὶ ἰδὼν αὐτὸν
ἀντιπαρῆλθεν· 32
ὁμοίως δὲ καὶ Λευίτης [γενόμενος] κατὰ τὸν τόπον ἐλθὼν καὶ ἰδὼν
ἀντιπαρῆλθεν. 33 Σαμαρίτης δέ τις ὁδεύων ἦλθεν κατ᾽ αὐτὸν καὶ ἰδὼν ἐσπλαγχνίσθη, 34 καὶ
προσελθὼν κατέδησεν τὰ τραύματα αὐτοῦ ἐπιχέων ἔλαιον καὶ οἶνον, ἐπιβιβάσας δὲ αὐτὸν
33
Ver, Coenen, Beyreuther, Bietenhard, “Diccionario Teológico del Nuevo Testamento”, 271.
34
Ibíd., 271.
35
Ibíd., 273-274.

17
ἐπὶ τὸ ἴδιον κτῆνος ἤγαγεν αὐτὸν εἰς πανδοχεῖον καὶ ἐπεμελήθη αὐτοῦ. 35
καὶ ἐπὶ τὴν
αὔριον ἐκβαλὼν ἔδωκεν δύο δηνάρια τῷ πανδοχεῖ καὶ εἶπεν· ἐπιμελήθητι αὐτοῦ, καὶ ὅ τι ἂν
προσδαπανήσῃς ἐγὼ ἐν τῷ ἐπανέρχεσθαί με ἀποδώσω σοι. 36 τίς τούτων τῶν τριῶν πλησίον
δοκεῖ σοι γεγονέναι τοῦ ἐμπεσόντος εἰς τοὺς λῃστάς; 37 ὁ δὲ εἶπεν· ὁ ποιήσας τὸ ἔλεος μετ᾽
αὐτοῦ. εἶπεν δὲ αὐτῷ ὁ Ἰησοῦς· πορεύου καὶ σὺ ποίει ὁμοίως.

29
Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: “Y ¿quién es mi prójimo?” 30
Jesús
respondió: “Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de salteadores que,
31
después de despojarle y darle una paliza, se fueron, dejándole medio muerte.
32
Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual
33
modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que
34
iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión. Acercándose, vendó sus
heridas, echando en ellas aceite y vino; y le montó luego sobre su propia cabalgadura, le
35
llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al
posadero, diciendo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.” 36

¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?”
37
Él dijo: “El que practicó la misericordia con él.” Díjole Jesús: “Vete y haz tú lo mismo.”

En la parábola del buen samaritano (Lc 10,29-37), Jesús lleva a la discusión rabínica sobre
quién es el prójimo. Cuando el maestro de la Ley preguntó a Jesús ¿Y quién es mi prójimo?
Jesús no da una definición directamente de prójimo en su respuesta. Él no dice al maestro
de la Ley que eran “todas las personas”, sino que lo describe con una parábola. El viajero
que se encuentra en la parábola es un ser humano, sin más detalles. El texto no nos dice que
sea judío o que no lo sea. Es el “hombre” universal que se va a encontrar en una situación
en la que necesita ayuda.36

En la parábola, encontramos tres personajes que pasan por el camino donde está la víctima,
quien cayó en manos de unos bandidos que lo despojaron y le dieron una paliza, dejándolo
medio muerto (Lc 10,30). Un sacerdote y un levita pasan de largo sin compasión a la
víctima. No está claro que las dos figuras sean representantes del judaísmo o de la justicia
de carácter exclusivamente culto o ritual. El pretexto que ellos usan para disculpar su

36
Ver, García, Evangelio de Lucas. Comentarios a la Nueva Biblia de Jerusalén, 262.

18
actitud despiadada es que la víctima estaba muerta. La tercera persona que pasa junto a la
víctima es un samaritano. La intención de Jesús no es ponerlo por encima de los judíos,
sino para mostrar la manera en que debe proceder el amor desinteresado y generoso. El
samaritano encuentra el hombre medio muerto, el cual le es totalmente desconocido, es un
extraño para él, pero no se para a preguntar por su procedencia, sino que actúa con
misericordia (Lc 10,37).37 Es el formato literario que Lucas ha empleado antes en esa
perícopa con la “pregunta” del maestro de la Ley: “¿Y quién es mi prójimo?”. La
“respuesta” que Jesús da no es “¿quién te parece que es el prójimo?”, sino una respuesta
indirecta sin decir con claridad y sencillez “es el samaritano”. Es una respuesta hecha a una
persona instalada en sus prejuicios religiosos y sociales con la intención de invitarla a dar
su opinión después de escuchar la parábola: “¿quién de estos tres te parece que fue prójimo
del que cayó en manos de los bandidos?”. El escriba da también ahora su respuesta: “El que
practicó la misericordia con él”. La enseñanza de la parábola está clara: prójimo es todo el
que ama y atiende a quien esté necesitado.38 Un hombre que se encuentra en necesidad es
siempre nuestro prójimo. Como nos enseñó Josef Schmid que no debemos limitar el círculo
de ser prójimo uno con otro:

La respuesta de Jesús corrige en primer lugar la pregunta misma del doctor de la ley, al no
tomar como punto de partida la propia persona del obligado al amor al prójimo, sino la del
otro, el tú en lugar del yo. En la elección del samaritano como modelo de la persona que
cumple de manera perfecta el precepto del amor, corrige Jesús además también el concepto
judío de “prójimo”, que limita el círculo de aquellos a los que debe alcanzar el amor. 39

Además, Silvano Fausti insiste que no solamente amar al prójimo, sino que uno debe
acercarse a él, ser prójimo del otro:

Es fácil amar al vecino, porque “nadie aborreció jamás su propia carne” (Ef 5,29). Pero
también es fácil que uno lo deteste. Por eso hay que amar a los enemigos (Lc 6,27). Es más
fácil amar al lejano a quien no vemos que al “vecino” al que vemos, y que tal vez nos es tan
cercano que nos quita nuestro espacio. Por otra parte, amar a uno es acercarse a él, ser
prójimo. Porque el amor a distancia no existe. 40

En esta misma línea, Santiago García afirma:

37
Ver, Schmid, El Evangelio Según San Lucas, 276.
38
Ver, García, Evangelio de Lucas. Comentarios a la Nueva Biblia de Jerusalén, 262-263.
39
Schmid, El Evangelio Según San Lucas, 277.
40
Fausti, Una comunidad lee el Evangelio de Lucas, 385.

19
La parábola va más allá de la interpretación oficial de la sinagoga: El prójimo es el que ama y
hace el bien a quien lo necesita, con generosidad. Prójimo no es el necesitado, sino aquel a
quien se le conmueven las entrañas por los que sufren. Puede ser, incluso, nuestro enemigo,
nuestro diferente.41

La parábola del buen samaritano de Lc 10, 25-37 —se nombra por el marco y por el
carácter ejemplar del relato— muestra una unidad perfecta entre el amor a Dios y el amor al
prójimo (Lc 10,27.29). En la medida en que se responde al mandamiento amoroso de Dios
(v. 37; vv. 33-35), el amor a Dios y al prójimo siempre van juntos.42 Lucas sintetiza los dos
mandamientos, es decir, el del amor a Dios (Dt 6,5; 10,12) y el del amor al prójimo (Lv
19,18), en el doble mandamiento que se centra en la persona de Jesús (Lc 10,25-37): Cristo,
para terminar ese encuentro con el maestro de la Ley, hace una exhortación “haz tú lo
mismo” (Lc10, 37), exige un “hacer” que sea apropiado para despertar el amor en el
prójimo. Ese amor no solamente se muestra en la palabra, sino en el “hacer” hacia el
prójimo:

El amor al prójimo es la consumación y la plenitud de la ley (Mt 22,36ss). De ahí que no


sorprenda que en todos los escritos del Nuevo Testamento el hacer —u omitir, es decir, el no-
hacer— algo a favor del prójimo venga con frecuencia calificado y, en concreto, de maneras
diversas: o bien positivamente (Mt 5,9; 6, 2s; Lc 3,11; Hch 11,30; 1Cor 16,1; Gal 6,9) o bien
negativamente; en este último caso el “hacer” es algo prohibido y reprochable, porque
desconoce al amor (Mt 5,32; Lc 6,26; Sant 2,13). La significación central de las buenas
acciones para con el prójimo hace que Cristo y los apóstoles exhorten con frecuencia a
“hacer” (cumplir) la palabra (Mt 7,24ss; Jn 14,1: “hará obras como las mías y aún mayores”;
Flm 21: “harás aún más”).43

El amor al prójimo es una actitud existencial, como lo hace el samaritano, que está
dispuesto ayudar al otro poniendo todos los medios necesarios para ello: tiempo, esfuerzos
o la misma vida, lo cual está en contraposición con la actitud de aquellos que no se
conmueven ante el necesitado. La condición de ser prójimo no es simplemente una cualidad
o una virtud estática. El prójimo no es otra persona, sino que ha de manifestarse en actos,
por lo que uno haga, se transforma en prójimo de otro.44
El amor al prójimo reflejado en la persona de uno mismo, dado que no se puede quedar en
un simple acto hacia los demás, sino que se tiene que ir concretizando en algo específico
por ejemplo la hospitalidad, lo cual se desarrollará en el siguiente apartado.

41
García, Evangelio de Lucas. Comentarios a la Nueva Biblia de Jerusalén, 263.
42
Ver, Coenen, Beyreuther, Bietenhard, “Diccionario Teológico del Nuevo Testamento”, 32.
43
Ibíd., 195.
44
Ibíd., 104.

20
1.5. La hospitalidad hacia los forasteros en la tercera carta de Juan

La tercera carta de Juan es uno de los escritos más cortos del Nuevo Testamento. La carta
solamente tiene quince versículos, pero nos da mucha información sobre la vida de las
primeras comunidades joánicas. La distribución del cuerpo de la carta se hace a partir de los
apóstrofes a Gayo, el destinatario “querido” (v. 5 y 11). No sabemos nada sobre Gayo y su
personaje, lo único que sabemos es que Gayo es la persona destinataria de esta carta.
Además, él es el objeto de la alabanza porque algunos de los cristianos han dado testimonio
de su buena obra hacia los hermanos extranjeros (v. 5). Siguiendo R. Brown45, “Gayo no
era probablemente miembro de la iglesia doméstica de Diótrefes, ni tampoco era
probablemente el dirigente de otra iglesia doméstica”. También la carta mencionó la actitud
de Diótrefes con su actitud orgullosa, sus malas palabras y su falta de hospitalidad (v. 9-
10). Por otra parte, Diótrefes no solamente no da la hospitalidad a los presbíteros (v. 9),
sino que tampoco recibió a los hermanos. Además, él prohibía y expulsaba de la comunidad
a los que deseaban hacerlo (v.10). 46

¿Por qué el tema de la hospitalidad hacia los extranjeros es tan importante en las primeras
comunidades joánicas? No es una novedad, el tema de la hospitalidad ha existido por
mucho tiempo en la comunidad de Israel. Según José Cervantes Gabarrón, nos enseñó:
En el Antiguo Testamento hay muchos pasajes que presentan la hospitalidad con el
extranjero como un deber natural del israelita. La Biblia describe, ya desde el tiempo de los
Patriarcas, los cuales se regían por un código, conocido como “código del desierto”, un
código no escrito que tenía como uno de sus pilares básicos la hospitalidad con el
extranjero. Como ejemplo de la hospitalidad, se puede mencionarla acogida ofrecida por
Abraham en Mambré, a tres individuos desconocidos, en quienes reconoce la presencia del
Señor (Gn 18,1-16). Esta hospitalidad será recompensada con la promesa que su esposa
Sara, en su vejez, concebirá un hijo. De la misma manera, la mujer sunita también recibe la
recompensa de un hijo por la hospitalidad hacia Eliseo (2 Re 4,8-11) y Job muestra su
buena conducta con la hospitalidad hacia el forastero (Job 31,31-32).47

El autor de la tercera carta manifiesta su alegría por el testimonio que daba Gayo (v. 3). Ese
versículo casi idéntico con 2 Jn 4: “Me alegré mucho al encontrar entre tus hijos a quienes
viven conforme a la verdad, al mandamiento que recibimos del Padre”. Vivir o caminar en

45
Ver, Brown, Introducción al Nuevo Testamento, 528.
46
Ver, Morgen, Las cartas de Juan, 65.
47
Gabarrón, “El inmigrante en la Biblia”, 227.

21
la verdad significa probablemente caminar según el mandamiento del Señor (2 Jn 4). El
mandamiento del Señor es el mandamiento nuevo, como vemos en el evangelio: “Os doy
un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros; que, como yo os he amado, así
os améis también entre vosotros” (Jn 13,34-35) y, de en forma similar lo encontramos en la
primera carta (2,7-11; 3,11-24).48 Como dice H.- H. Esser que el amor a Dios debe ser
mostrado también con el amor al prójimo:

La observancia fiel del mandamiento en las comunidades otorga a éstas la confianza de que
todas sus oraciones serán escuchadas por Dios (1Jn 3,22). 1Jn 4, 21 sintetiza en el
mandamiento de Jesús (de “él”) el amor a Dios y el amor al prójimo, y para ellos emplea una
fórmula más breve que la del doble mandamiento de la tradición sinóptico-judía (Mc 12,
28ss); 1Jn 4, 21subraya una vez más el mandamiento del amor al prójimo. Pero también es
posible poner el acento sobre el otro: el amor a Dios y el cumplimiento de sus mandamientos
hace patente nuestro amor a los hijos de Dios (1 Jn 5, 2).49

La acogida de Gayo con los hermanos, y especialmente con los peregrinos extranjeros es
una obra de amor, de la generosidad ante los que están en la necesidad. El autor de la carta
ruega a Gayo de una forma delicada que siga ayudando a los misioneros itinerantes (vv. 6-
7). La hospitalidad es “hacer el bien”, mostrando así amor a los hermanos cristianos como
un signo de pertenencia a Dios, por el hecho de proceder de Dios, de haberlo visto o
conocido a Dios (1Jn 3,6.10; 4,4.6).50 La expresión “de manera digna de Dios” es una
llamada y una invitación a continuar viviendo la generosidad en las comunidades. Por lo
demás, dando la hospitalidad a los misioneros del Señor se convertirán en “colaboradores
de la verdad”. La seriedad del testimonio que se le presta refleja la opinión del presbítero
que ha de concedérsele amplia hospitalidad, de modo que pueda proclamar el evangelio.

Al contrario, el autor critica a Diótrefes por ignorar la autoridad del presbítero. La


expresión “he escrito alguna cosa a la Iglesia” se refiere quizás a la segunda carta o a otro
escrito que desconocemos, pero Diótrefes no ha acogido este mensaje (vv.9-10). El autor
denuncia la actitud de Diótrefes por dos razones: en primer lugar, por “ambicionar el
primer puesto” entre los miembros de la comunidad; ejercer probablemente una función de
autoridad, pero con orgullo. Y sobre todo es la falta de la hospitalidad que “no quiere
recibir” ni “no acoger a los hermanos” y, además, que expulsa de la comunidad a los que

48
Ver, León, Cartas de Juan. Comentarios a la Nueva Biblia de Jerusalén, 228.
49
Coenen, Beyreuther, Bietenhard, “Diccionario Teológico del Nuevo Testamento”, 36.
50
Ver, Brown, Fitzmyer, Murphy (eds.) Nuevo comentario Bíblico San Jerónimo. Nuevo Testamento y
artículos temáticos, 603.

22
desean hacerlo. En segundo lugar, critica a los presbíteros con palabras llenas de malicias
(v.10).51 Por eso, el autor ruega a la comunidad que no “imites lo malo, sino lo bueno”
porque estas malas obras no son caminos de verdad que la comunidad debe seguir, sino ser
más generosos con los hermanos misioneros.

1.6. Conclusión

La Palabra de Dios nos recuerda que, en la historia del pueblo de Israel, Dios se ha hecho
presente y siempre acompaña el pueblo en todo momento de la historia. En fin, el contexto
del pueblo de Israel se desarrolla en un pueblo peregrino y de alguna manera nosotros
también somos de este pueblo, somos peregrinos en este mundo.

Los hombres, cosas y costumbres que no resultan familiares a quienes pertenecen a un


determinado grupo social son considerados como extraños. Ante lo extraño pueden existir
diversas reacciones, se puede adaptar, valorar, pero, al mismo tiempo, para otros, puede
convertirse en actitudes de aversión y rechazo. En el mundo actual se va perdiendo el
sentido de la hospitalidad, es decir, se vuelve normal que el extranjero pueda recibir una
mirada extraña o expresiones donde se le hace ver que no es bienvenido en el lugar de
destino o de tránsito; esto lo vemos especialmente, en los migrantes y refugiados actuales.
Esta problemática nos ha permitido, una vez más, echar un vistazo a la vieja cuestión de las
relaciones con el extranjero y el problema bíblico que los israelitas vivieron en su
momento.

La experiencia de Israel en la tierra de Egipto nos ayuda a afirmar esta reacción negativa.
El pueblo fue esclavo en tierra extranjera; fue oprimido por los egipcios. Por la ayuda de
Yahvé su Dios, el que siempre está al lado de los oprimidos, los israelitas fueron liberados
de la esclavitud. Esta experiencia dolorosa de Israel se transforma en ley que protege a los
pobres y oprimidos, ahí están incluidos los extranjeros. Además, la exigencia de ser pueblo
de Dios no solamente requiere que Israel proteja a los pobres, oprimidos y desamparados,
sino que los ame como así mismo.
51
Ver, Morgen, Las cartas de Juan, 66.

23
El corazón de la Ley en el Antiguo Testamento está en “amarás a Yahvé tu Dios con todo
tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Dt 6,5) y “amarás a tu prójimo como
a ti mismo” (Lv 19,18). Ante la pregunta del maestro de la Ley ¿Quién es mi prójimo?
Jesús dejó otra pregunta ¿Cuál de estos tres se hizo prójimo del que cayó en manos de los
bandidos? (Lc 10,36). Esta respuesta nos deja una observación en la cual Jesús no trata de
mostrar, de manera directa, quién es el prójimo, sino la acción y la misericordia hacia los
demás que nos transforma a ser prójimo de otros. El prójimo no es sólo aquel con el cual
nos reconocemos por medio de su apariencia o por la línea de sangre, como es el caso en la
vida de las tribus israelitas, sino aquel que actúa con misericordia hacia los necesitados,
aunque no hagan parte de círculo familiar, como es el caso de los extranjeros. Este amor al
prójimo no tiene límites, puede llegar incluso hasta el enemigo (Mt 5,43-44).

La exhortación, que nos hace la carta a los Hebreos: “no os olvidéis de la hospitalidad” (Hb
13,2), no es anticuada, pero sí necesita que se le dé un contenido nuevo, tal como lo resalta
Juan en su tercera carta, donde se enfatiza que la hospitalidad es la esencia de la vida
cristiana. Además, el tener un gesto de hospitalidad hacia el otro también significa que
estamos mostrando el amor a nuestros hermanos y a los demás, es el camino seguro hacia la
verdad y el mandato de Jesús. El amor al prójimo, reflejado en la persona de uno mismo, no
se puede quedar en un simple acto hacia los demás, sino que se tiene que ir concretizando
en algo específico, por ejemplo, la hospitalidad. Ellos son extranjeros y ahora nosotros
debemos ser su prójimo con el fin de contribuir en la construcción de un mundo nuevo
donde reine la fraternidad, la justicia y la igualdad. Tema que nos ocupará en el siguiente
capítulo en el cual analizaremos el significado escatológico del extranjero a partir el
evangelio de san Mateo.

24
CAPÍTULO II

LA ESCATOLOGÍA Y EL EXTRANJERO EN EL EVANGELIO DE MATEO

Habiendo abordado lo que comprendemos por el término extranjero desde la Sagrada


Escritura. También fue posible aclarar la compresión de prójimo en este contexto, bien
como nos muestra el evangelio de Lucas. De este modo, hemos visto la importancia de
acoger a forastero- extranjero.

En este segundo capítulo se hará un acercamiento al Evangelio de San Mateo,


especialmente en Mt 25, 31-46, en el cual se nos presenta a un Jesús que se encarna en la
misma experiencia de su pueblo. Jesús no sólo habla del extranjero, sino que él mismo se
identifica y se solidariza con uno de ellos. De ahí que, el mismo evangelio sea tajante, el
juicio final va en contra de aquellos que no acogieron al forastero-extranjero-migrante.
Además, en este pasaje, el evangelista nos presenta en Mt 25,40 el criterio para que cada
uno de nosotros se sienta llamado a mostrar el amor y la misericordia hacia los hombres en
general y especialmente a los más necesitados en esta perícopa. Por todo lo dicho,
necesitamos analizar algunos elementos del Evangelio de Mateo (Mt 25, 31-46) para
iluminar la vida de los migrantes, como parte de la revelación y manifestación de la
salvación de Dios y su presencia hoy.

2.1 El discurso escatológico en Mateo 24-25

La estructura del evangelio de Mateo se divide en seis partes, las cuales desarrollan el tema
fundamental del conjunto grande, tal como lo presenta Levoratti: en la primera parte,
encontramos el prólogo, netamente cristológico (1,1-4,16). La segunda parte es el comienzo
de la actividad pública de Jesús (4,17-11,30). La tercera parte nos presenta el tema
dominante: la separación progresiva entre los fariseos y los discípulos y algunos paganos
llenos de fe (12,1-16,12). La cuarta parte corresponde a la confesión de Pedro; Jesús
empieza hablar a sus discípulos de su futura pasión; la vida eclesial y comunitaria (16,13-
18,35). La quinta parte se centra en el camino de la cruz y de la glorificación de Jesús

25
(19,1-25,46) y en la sexta y última parte san Mateo narra la pasión, muerte y resurrección
de Jesús y la manifestación a sus discípulos en Galilea (26,1-28,20).52

Hay que tener cuenta también otro análisis de la estructura del evangelio de Mateo,
realizado por John L. McKenzie, el cual hace una división en siete partes:

1) Prólogo: genealogía y relatos de la infancia (1,1-2,23); 2) Libro primero: proclamación


del reino (3,1-7,29); 3) Libro segundo: ministerio en Galilea (8,1-11,1); 4) Libro tercero:
controversia y parábolas (11,2-13,52); 5) Libro cuarto: formación de los discípulos (13,53-
18,35); 6) Libro quinto: Judea y Jerusalén (19,1-25,46); 6) Relato de la pasión (26,1-27,66);
7) Relato de la resurrección (28,1-20).53 Odile Flichy no usó la palabra “libro” como John,
sino que los llamó “discurso”: sermón en la Montaña (Mt 5-7); discurso apostólico (Mt
10,5-11,1); discurso parabólico (Mt 13,3-53); discurso eclesiológico (Mt18,2-19,1);
discurso escatológico (Mt 24,4.26,1).54 Hay que tener en cuenta también la manera que
Josef Schmid dividió los discursos en el evangelio en seis grandes partes:

Este principio ordenador puede reconocerse sobre todo en las seis grandes composiciones
oratorias de su Evangelio, el sermón de la montaña (cap. 5-7), la instrucción a los discípulos
(9,35-11,1), el discurso de las parábolas (cap. 13), el discurso sobre el espíritu que debe
animar al discípulo (cap. 18), el discurso contra los escribas y los fariseos (cap. 23) y el gran
discurso escatológico (cap. 24-25).55

En resumen, hay muchas maneras de dividir la estructura del evangelio sin embargo
podemos ver que el texto que nos ocupa está en el gran discurso escatológico situado en los
capítulos 24-25 de Mateo.

Los dos capítulos (24-25) constituyen el quinto y último discurso del evangelio. Mateo ha
reelaborado el llamado “discurso escatológico” de Marcos (Mc 13) y lo ha ampliado con
una serie de tres parábolas y una descripción del juicio final con la intención de orientar a
los cristianos sobre cómo preparar la venida del Señor. Mateo ha cambiado el motivo
central del discurso. No se trata de los signos que precederán a la destrucción del templo,
sino de la venida del Hijo del hombre y las actitudes que los discípulos deben tener para

52
Ver, Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, 279-281.
53
Ver, Brown, Fitzmyer y Murphy, Comentario Biblico “San Jeronimo”, 172-173.
54
Ver, Flichy, La Ley en el evangelio de Mateo, 31.
55
Schmid, El Evangelio según san Mateo, 38.

26
preparar y prepararse para su venida.56 Además, en los discursos de Jesús, Mateo ha
resaltado mucho, por el tamaño del primer discurso, el Sermón de la Montaña (Mt 5,1-
7,27), y el último, el Discurso Escatológico (Mt 24,1-25,46). Existe una correspondencia
entre los dos discursos que, según Jorge Pixley, sirven de apertura y de cierre
respectivamente a la enseñanza de Jesús. El primer discurso plantea el camino del Reino de
los Cielos, la manera de vida que debe caracterizar a quienes pretendan seguir a Jesús, es
decir: sed perfectos como es perfecto vuestro Padre del cielo (Mt 5,48); la justicia de los
discípulos debe ser mayor que la justicia de los escribas y fariseos (Mt 5,20); las
bienaventuranzas son una lista de virtudes de la vida perfecta ante Dios (Mt 5,3-11). Y el
discurso escatológico trata de una manera explícita el fin del mundo, una modificación
significativa del “cumplimiento de todas esas cosas”. Mateo ya no trata de los signos que
precederán a la destrucción del templo como en Marcos 13, sino que el discurso es utilizado
para animar a los discípulos a ser fieles al camino propuesto por su maestro.57

Ulrich Luz dividió el discurso escatológico (presente en los capítulos 24-25 de Mateo) en
cuatro partes: la introducción del discurso con la pregunta de los discípulos (24,1-3), está
precedido en su primera parte (24,3-32) y en su tercera parte (25,31-46). Aquí encontramos
las declaraciones sobre el curso del tiempo. Se utiliza el adverbio τότε (tote) puede
significar que indica el tiempo, es decir, “entonces”, “en aquel tiempo”, “luego” o “en el
tiempo siguiente”, aparece seis veces en 25,31-46 y tres veces en 24,32-25 como una
explicación a sus discípulos sobre su pregunta πότε “cuándo”. Además, en la parte central
del discurso 24,32-25,30 está narrando mucho en tercera persona, exclusivamente en 24,37-
39. Estas observaciones formales se corresponden con una observación de contenido en
24,4-31 como una guía para la venida del Hijo del hombre desde el cielo. Esa venida, Jesús
la describió con un desconocimiento del día y la hora, ni el Hijo lo conoce, sólo el Padre
(24,36). La parte del juicio final (25,31-46) es una explicación y el fin de lo que ha iniciado
en 24,4-31. En cuanto que la parte central 24,32-25,30 es como una interrupción e
instrucción sobre el conocimiento recto y acompaña una reiterada instrucción sobre el
desconocimiento de la hora.58 En este gran discurso escatológico, el evangelista combina el

56
Ver, Oporto y otros, Comentario al Nuevo Testamento, 104.
57
Ver, Pixley, “Mateo 24-25: El fin del mundo”, en El Evangelio de Mateo, La Iglesia de Jesús, utopía de
una Iglesia nueva, 83-84.
58
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 520-521.

27
anuncio de la destrucción de Jerusalén con la llegada del fin del mundo (24,1-44). Y
después añade algunas parábolas para estimular a sus comunidades a esperar el fin del
mundo con una vigilancia activa (Mt 24,37-25,30), y a practicar el amor y la misericordia,
porque éste será el contenido del juicio cuando Jesús vuelva (Mt 25,31-26).59

Haciendo una observación de las formas literarias de los primeros versículos de capítulo 24,
vemos que tienen relación similar con los otros evangelios que nos transmiten una pregunta
hecha a Jesús por los personajes explícitamente, en este caso sus discípulos. Mateo
representa la pregunta a Jesús por medio del conjunto de los discípulos, en cambio en
Marcos (13,3) se pone la pregunta en labios de Pedro, Santiago, Juan y Andrés. Igualmente,
Lucas en su narración (21,7) no se interesa por la identidad de quienes preguntan.60 Desde
este punto, podemos ver que, cada evangelista indica que ellos han tenido en cuenta la
situación particular con respecto a la situación propia de sus respectivas comunidades y que
han actualizado el texto para responder a las necesidades de la comunidad en su propio
tiempo.61

El lenguaje del discurso escatológico se conoce con el nombre de apocalíptico, porque su


objetivo es manifestar una revelación escondida. Ese lenguaje apocalíptico se caracteriza
por el recurso de imágenes deslumbrantes, por su acentuado simbolismo y por la puesta en
escena de elementos catastróficos. En muchas ocasiones, la revelación está dirigida a
grupos y comunidades que viven una situación de persecución con la intención de
animarlos en su tiempo de dificultades y tribulaciones.62 Ante un pasaje como este discurso
escatológico se torna difícil. Precisamente porque se arriesga a que el lector confunda el
significado profundo del texto. Nos enseñó Levoratti que “la peor manera de abordarlo
sería no tomar en cuenta las características del género apocalíptico y ver en él la
descripción detallada o la crónica anticipada de lo que va a suceder en el futuro”. 63 Según
John L. McKenzie, debemos tener en cuenta que la mentalidad bíblica del Antiguo
Testamento y del Nuevo Testamento, historia y escatología se entremezclan en una forma

59
Ver, Nakanose, Enilda de Paula Pedro, ¡Él Está En Medio De Nosotros! El Sembrador Del Reino, El
Evangelio De Mateo, 131.
60
Ver, Bonnard, Evangelio Según San Mateo, 516.
61
Ver, Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, 379.
62
Ver, Oporto y otros, Comentario al Nuevo Testamento, 104.
63
Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, 379.

28
tal que resulta extraña al pensamiento moderno. Por eso, cuando se lee este discurso, vamos
tomando conciencia de que la catástrofe de Jerusalén ya había ocurrido y los relatos
describen un acontecimiento del que había memoria. Por lo tanto, el objeto del discurso es
la realidad del acontecimiento escatológico, no su fecha.64

En la primera parte (Mt 24,4-25), la destrucción del templo de Jerusalén era para los judíos
un signo del juicio de Dios. Pero la destrucción del templo que se anuncia en este pasaje ya
había tenido su lugar cuando Mateo escribe su evangelio. Para el evangelista, esta
destrucción era un signo del juicio de Dios sobre Israel.65 La segunda parte (Mt 24,26-51)
nos enseña que la venida del Hijo de hombre requiere de un discernimiento con todas las
señales que vienen presentadas en la parábola de la higuera para que no nos tome por
sorpresa. Lo mismo le sucederá a la comunidad cristiana si se descuida y deja de estar
vigilante ante la tardanza de la llegada de su Señor.66 Es muy importante que tengamos en
cuenta las referencias al desconocimiento sobre el día y la hora (24,36). Estas referencias
que Jesús da a sus discípulos como punto de partida son una exhortación a la vigilancia por
medio de las parábolas y los añadidos en el parte final del discurso. Una necesidad de estar
alerta (25,13), de hacer fructificar los talentos recibidos (25,14-30) y de ayudar a los
hermanos necesitados (25,31-46).67

2.2 La relación de las dos parábolas, de las diez vírgenes y los talentos con el Juicio
final en Mateo 25
2.2.1 Parábola de las diez vírgenes 25,1-13

1
Τότε ὁμοιωθήσεται ἡ βασιλεία τῶν οὐρανῶν δέκα παρθένοις, αἵτινες λαβοῦσαι τὰς
λαμπάδας ἑαυτῶν ἐξῆλθον εἰς ὑπάντησιν τοῦ νυμφίου. 2 πέντε δὲ ἐξ αὐτῶν ἦσαν μωραὶ καὶ
πέντε φρόνιμοι. 3
αἱ γὰρ μωραὶ λαβοῦσαι τὰς λαμπάδας αὐτῶν οὐκ ἔλαβον μεθ᾽ ἑαυτῶν
ἔλαιον. 4
αἱ δὲ φρόνιμοι ἔλαβον ἔλαιον ἐν τοῖς ἀγγείοις μετὰ τῶν λαμπάδων ἑαυτῶν. 5

χρονίζοντος δὲ τοῦ νυμφίου ἐνύσταξαν πᾶσαι καὶ ἐκάθευδον. 6


μέσης δὲ νυκτὸς κραυγὴ
γέγονεν· ἰδοὺ ὁ νυμφίος, ἐξέρχεσθε εἰς ἀπάντησιν [αὐτοῦ]. 7
τότε ἠγέρθησαν πᾶσαι αἱ
παρθένοι ἐκεῖναι καὶ ἐκόσμησαν τὰς λαμπάδας ἑαυτῶν. 8 αἱ δὲ μωραὶ ταῖς φρονίμοις εἶπαν·

64
Ver, Brown, Fitzmyer y Murphy, Comentario Biblico “San Jeronimo”, 268-269.
65
Ver, Oporto y otros, Comentario al Nuevo Testamento, 104.
66
Ibíd., 107.
67
Ver, Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, 379.

29
δότε ἡμῖν ἐκ τοῦ ἐλαίου ὑμῶν, ὅτι αἱ λαμπάδες ἡμῶν σβέννυνται. 9
ἀπεκρίθησαν δὲ αἱ
φρόνιμοι λέγουσαι· μήποτε οὐ μὴ ἀρκέσῃ ἡμῖν καὶ ὑμῖν· πορεύεσθε μᾶλλον πρὸς τοὺς
πωλοῦντας καὶ ἀγοράσατε ἑαυταῖς. 10
ἀπερχομένων δὲ αὐτῶν ἀγοράσαι ἦλθεν ὁ νυμφίος,
καὶ αἱ ἕτοιμοι εἰσῆλθον μετ᾽ αὐτοῦ εἰς τοὺς γάμους καὶ ἐκλείσθη ἡ θύρα. 11
ὕστερον δὲ
ἔρχονται καὶ αἱ λοιπαὶ παρθένοι λέγουσαι· κύριε κύριε, ἄνοιξον ἡμῖν. 12
ὁ δὲ ἀποκριθεὶς
εἶπεν· ἀμὴν λέγω ὑμῖν, οὐκ οἶδα ὑμᾶς. 13
γρηγορεῖτε οὖν, ὅτι οὐκ οἴδατε τὴν ἡμέραν οὐδὲ
τὴν ὥραν.

1
Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la
2 3
mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes.
Las necias, en efecto, al tomar su lámpara, no se proveyeron de aceite; 4 las prudentes, en
cambio, junto con sus lámpara tomaron aceite en las alcuzas. 5 Como el novio tardara, se
adormilaron todas y se durmieron. 6 Mas a media noche se oyó un grito: ‘¡Ya está aquí el
novio! ¡Salid a su encuentro!’ 7
Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y
arreglaron sus lámparas. 8 Y las necias dijeron a las prudentes: ‘Dadnos de vuestro aceito,
que nuestras lámparas se apagan.’ 9
Pero las prudentes replicaron: ‘No, no sea que no
alcance para nosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.’ 10

Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al
11
banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo:
‘¡Señor, señor, ábrenos!’ 12
Pero él respondió: ‘En verdad os digo que no os conozco.’ 13

Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.

En el capítulo 25 hay un cambio en la introducción a las parábolas, desde este momento ya


no se referirá a la espera de la venida del Señor, sino a la llegada del Reino de los Cielos.68
En esta parábola, el Reino de los Cielos es comparado no con diez vírgenes, sino con una
boda.69 La imagen del banquete nupcial, una vez más, fue utilizada por Jesús para comparar
el reino de Dios. Como en 22,2-14, el banquete del reino de los cielos hace la invitación de
manera general, todos son llamados, pero no todos son escogidos (22,14).70

Salvador Carrillo Alday interpretó la parábola de las diez vírgenes con la comunidad
cristiana que está en expectación por la venida del Señor. Además, las vírgenes prudentes
68
Ver, Oporto y otros, Comentario al Nuevo Testamento, 108.
69
Ver, Schmid, El Evangelio según san Mateo, 494.
70
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 613.

30
representan a los discípulos fieles, los cuales se preparan con prudencia y buenas obras.71
Anselm Grün, en su interpretación, afirma que las vírgenes prudentes son las que se dejan
llevar por su discernimiento interior y tienen una saludable compresión del ser humano.72
Wolfgang Trilling interpretó las vírgenes prudentes con aquellos que oyen y ponen por obra
las palabras del Evangelio.73 En cambio, las vírgenes necias representan a aquellos
cristianos no preparados y no previsores por la venida del Señor o como dice Wolfgang son
los que oyen las palabras pero no proceden de acuerdo con ellas.74

El aceite es interpretado y comparado por muchos exégetas con las obras buenas. Wolfgang
dice que el aceite es el Evangelio realizado en la vida. El que no tiene aceite, no aporta
obras.75 En la misma línea, Anselm Grün nos enseñó que desde la antigüedad, los exégetas
han interpretado el aceite como las buenas obras que se derivan de la fe.76 Por eso la acción
de negar compartir el aceite de las prudentes con las necias no se interpreta como una
acción de egoísmo, falta de ayuda o caridad, sino que las obras buenas son personales e
intransferibles. La previsión y el estar preparados para la salvación es un asunto de
responsabilidad personal.77Así también nos enseñó Josef Schmid:

La negativa de las prudentes a ayudarlas con el suyo no puede ser interpretar como un rasgo
de egoísmo, y su consejo de que vayan a la tienda para comprarlo no hay que tomarlo a
ironía, ni lo toman así las necias. También estos dos detalles son necesarios para la narración,
ya que con ello se provoca que lleguen tarde las vírgenes necias. 78

La tradición cristiana identificó el novio con Jesús, pero no con el Jesús terreno, sino con el
ausente y aún por venir. La demora del novio hasta “más de medianoche” definió la
experiencia de que el retorno de Jesús tardaba más de lo esperado.79

Mateo describe la situación que viven sus comunidades en el tiempo que separa la
resurrección de Cristo y su venida final. La distinción entre la imagen de las vírgenes necias
y las prudentes muestra que el mensaje parabólico está centrado en la necesidad de estar

71
Ver, Alday, El evangelio según san Mateo, 302.
72
Ver, Grün, Jesús, maestro de salvación. El evangelio de Mateo, 105.
73
Ver, Trilling, El Evangelio Según San Mateo, 283.
74
Ibíd., 283.
75
Ibíd., 283.
76
Ver, Grün, Jesús, maestro de salvación. El evangelio de Mateo, 107.
77
Ver, Alday, El evangelio según san Mateo, 302.
78
Schmid, El Evangelio según san Mateo, 495.
79
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 609.

31
preparados para recibir al Esposo que retrasa su parusía.80 El punto importante de la
interpretación de la parábola no está en los detalles de la tardanza del novio, ni la causa del
sueño, ya que no sólo duermen las necias, sino también las prudentes. El punto que Mateo
quiere recodar a sus comunidades es la preparación. Porque la comunidad mateana por un
largo tiempo espera la segunda venida del Señor y está viviendo de una manera descuidada
su vigilancia. Por eso la parábola mateana se orienta hacer una exhortación a la comunidad,
especialmente aquellos que se han preparado justamente, pueden dormir tranquilos, porque
tienen aceite consigo y están siempre dispuestos.81 En esta línea lo explica Santiago
Guijarro Oporto:

[…] estar preparado significa escuchar y poner en práctica las palabras de Jesús, que pueden
resumirse en el mandamiento del amor. El mensaje de Mateo es, pues, este: el retraso de la
vuelta de Jesús no puede llevar al adormecimiento y al descuido, ni puede hacer que los
cristianos se desentiendan de sus compromisos. Al contrario, la certeza de su venida debe
impulsarlos a un compromiso activo, que consiste en poner en práctica las enseñanzas de
Jesús.82

La vida cristiana no solamente significa seguir cierto tipo de ideas, sino cumplir de modo
concreto las palabras de Jesús, o sea, ponerlo en práctica con obras de amor en la
cotidianidad. Para Mateo, la fe y las obras están íntimamente unidas. La fe necesita una
expresión mientras va fluyendo.83 Además, la hora de la llegada del Hijo del hombre es tan
desconocida como la de la llegada del novio. Por eso, estar preparado para la llegada
significa tener aceite consigo siempre, desde el principio hasta el momento presente, porque
el novio puede llegar en cualquier momento y cerrar la puerta.84

Antonio Rodríguez Carmona nos enseñó el significado de la vigilancia en esta parábola:


“vigilar es conservar y cooperar con el don recibido para poder acompañar al Señor cuando
venga a consumar sus bodas con la Iglesia en un momento que se ignora.” 85
En esta misma
dirección, añadió también Ulrich Luz que la importancia al final no es la llamada, sino la
respuesta; no es la lámpara, sino el aceite; no es la pertenencia a la comunidad, sino las
obras. Aunque nadie sabe el día ni la hora (24,36), el consejo que lleva en esta parábola no
aparece fundamentado en el tiempo desconocido. Mateo no se interesa tanto por el sentido
80
Ver, Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, 381.
81
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 609.
82
Oporto y otros, Comentario al Nuevo Testamento, 108.
83
Ver, Grün, Jesús, maestro de salvación. El evangelio de Mateo, 108.
84
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 614.
85
Carmona, Comentarios a la nueva Biblia de Jerusalén, Evangelio de Mateo, 213.

32
de la vigilancia estricta, sino en que uno viva de manera permanente en tensión para no
llegar tarde al momento exacto. Vigilancia significa, más bien, cumplir lo que Cristo nos
enseñó para que cuando llegue el momento de la parusía, no le quite a uno el sueño porque
está ya dispuesto en cualquier momento.86

2.2.2 Parábola de los talentos 25,14-30

14
Ὥσπερ γὰρ ἄνθρωπος ἀποδημῶν ἐκάλεσεν τοὺς ἰδίους δούλους καὶ παρέδωκεν αὐτοῖς τὰ
ὑπάρχοντα αὐτοῦ, 15
καὶ ᾧ μὲν ἔδωκεν πέντε τάλαντα, ᾧ δὲ δύο, ᾧ δὲ ἕν, ἑκάστῳ κατὰ τὴν
ἰδίαν δύναμιν, καὶ ἀπεδήμησεν. εὐθέως 16 πορευθεὶς ὁ τὰ πέντε τάλαντα λαβὼν ἠργάσατο ἐν
αὐτοῖς καὶ ἐκέρδησεν ἄλλα πέντε· 17
ὡσαύτως ὁ τὰ δύο ἐκέρδησεν ἄλλα δύο. 18
ὁ δὲ τὸ ἓν
λαβὼν ἀπελθὼν ὤρυξεν γῆν καὶ ἔκρυψεν τὸ ἀργύριον τοῦ κυρίου αὐτοῦ. 19
μετὰ δὲ πολὺν
χρόνον ἔρχεται ὁ κύριος τῶν δούλων ἐκείνων καὶ συναίρει λόγον μετ᾽ αὐτῶν. 20
καὶ
προσελθὼν ὁ τὰ πέντε τάλαντα λαβὼν προσήνεγκεν ἄλλα πέντε τάλαντα λέγων· κύριε,
πέντε τάλαντά μοι παρέδωκας· ἴδε ἄλλα πέντε τάλαντα ἐκέρδησα. 21
ἔφη αὐτῷ ὁ κύριος
αὐτοῦ· εὖ, δοῦλε ἀγαθὲ καὶ πιστέ, ἐπὶ ὀλίγα ἦς πιστός, ἐπὶ πολλῶν σε καταστήσω· εἴσελθε
εἰς τὴν χαρὰν τοῦ κυρίου σου. 22
προσελθὼν [δὲ] καὶ ὁ τὰ δύο τάλαντα εἶπεν· κύριε, δύο
τάλαντά μοι παρέδωκας· ἴδε ἄλλα δύο τάλαντα ἐκέρδησα. 23
ἔφη αὐτῷ ὁ κύριος αὐτοῦ· εὖ,
δοῦλε ἀγαθὲ καὶ πιστέ, ἐπὶ ὀλίγα ἦς πιστός, ἐπὶ πολλῶν σε καταστήσω· εἴσελθε εἰς τὴν
χαρὰν τοῦ κυρίου σου. 24
προσελθὼν δὲ καὶ ὁ τὸ ἓν τάλαντον εἰληφὼς εἶπεν· κύριε, ἔγνων
σε ὅτι σκληρὸς εἶ ἄνθρωπος, θερίζων ὅπου οὐκ ἔσπειρας καὶ συνάγων ὅθεν οὐ
διεσκόρπισας, 25 καὶ φοβηθεὶς ἀπελθὼν ἔκρυψα τὸ τάλαντόν σου ἐν τῇ γῇ· ἴδε ἔχεις τὸ σόν.
26
ἀποκριθεὶς δὲ ὁ κύριος αὐτοῦ εἶπεν αὐτῷ· πονηρὲ δοῦλε καὶ ὀκνηρέ, ᾔδεις ὅτι θερίζω
ὅπου οὐκ ἔσπειρα καὶ συνάγω ὅθεν οὐ διεσκόρπισα; 27
ἔδει σε οὖν βαλεῖν τὰ ἀργύριά μου
τοῖς τραπεζίταις, καὶ ἐλθὼν ἐγὼ ἐκομισάμην ἂν τὸ ἐμὸν σὺν τόκῳ. 28
ἄρατε οὖν ἀπ᾽ αὐτοῦ
τὸ τάλαντον καὶ δότε τῷ ἔχοντι τὰ δέκα τάλαντα· 29
τῷ γὰρ ἔχοντι παντὶ δοθήσεται καὶ
περισσευθήσεται, τοῦ δὲ μὴ ἔχοντος καὶ ὃ ἔχει ἀρθήσεται ἀπ᾽ αὐτοῦ. 30
καὶ τὸν ἀχρεῖον
δοῦλον ἐκβάλετε εἰς τὸ σκότος τὸ ἐξώτερον· ἐκεῖ ἔσται ὁ κλαυθμὸς καὶ ὁ βρυγμὸς τῶν
ὀδόντων.

14
Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su
hacienda: 15 a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad;
86
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 624.

33
y se ausentó. 16 Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos
17 18
y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otro dos. En cambio el
19
que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al
20
cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.
Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor,
cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.’ 21
Su señor le dijo:
‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra
en el gozo de tu señor.’ 22
Llegándose también el de los dos talentos dijo: ‘Señor, dos
talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado.’ 23
Su señor le dijo: ‘¡Bien,
siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el
gozo de tu señor.’ 24
Llegándose también el que había recibido un talento dijo: ‘Señor, sé
que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.
25
Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira aquí lo que es tuyo.’ 26

Mas su señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré
y recojo donde no esparcí; 27 debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así,
28
al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, el talento y
29
dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará;
30
pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y al siervo inútil, echadle a las
tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.’

Las palabras con las que inicia el relato de los talentos, “es también como un hombre…”,
nos enseñan que esta parábola es otro modo de interpretar el Reino de los Cielos. El
esquema de esta parábola es similar a las dos anteriores, la parábola del mayordomo 87 y las
diez vírgenes. “Se compara la actitud de los dos primeros criados con la del tercero. Los dos
primeros se parecen al criado fiel y sensato y a las muchachas previsoras, mientras que el
tercero encarnar una actitud similar a la del criado malo y las muchachas necias”.88 En
comparación con la parábola del mayordomo, Pierre Bonnard nos da unas observaciones
importantes sobre las dos parábolas:

Estas dos parábolas de la fidelidad desarrollan principalmente el caso de la infidelidad


(24,48-51; 25,24-30); esto hace pensar que todo el pasaje es polémico: el Cristo mateano
pone en guardia a sus “discípulos” contra una infidelidad cuya posibilidad no afrontan

87
Esta parábola se encuentra en Mt 24,45-51.
88
Oporto y otros, Comentario al Nuevo Testamento, 109.

34
seriamente. Esta idea volverá a aparecer con fuerza en la dramática evocación del juicio final
(vv. 31-46), en la que tantos fieles como infieles se extrañarán de haber descuidado o
cumplido los imperativos de la vigilancia evangélica. 89

En la parábola de los talentos, Mateo ha añadido algo nuevo a la del mayordomo. Aquí, los
siervos no sólo se deben llevar lo que su señor les encargó, sino que cada uno de ellos debe
trabajar con libertad y de acuerdo con el deseo de su señor. Los talentos que se entregan no
son repartidos para ser escondidos, o para preservarlos, sino con el fin de obtener una
ganancia para su dueño.90

La imagen de los dos primeros siervos fue contada en un modo corriente, en cambio, al
último siervo Mateo quiere llamar la atención sobre él y su acción ya que le dedica un buen
número de versículos (vv. 24-30) en este relato. La acción del tercer siervo es muy
diferente a la de los demás. Él considera que el talento es un depósito cerrado que debe
custodiar (25,18). Según la interpretación de Anselm Grün, hay tres razones para explicar
la acción o el modo de enterrar el talento por parte del tercero siervo, a saber: la primera
razón es el riesgo en el negocio. Él se siente con menos capacidad en comparación con los
demás siervos. La segunda razón es la imagen propia que él tiene de su señor: “sé que eres
un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste” (25,22),
un señor exigente que no tolera el mínimo error por eso siente miedo de su señor. Y la
tercera razón es el sentimiento de seguridad que no quiere cometer ningún error que le
haga perder lo que tiene. Además, el mismo autor nos enseña que en esa parábola Jesús no
trata el tema del rendimiento, sino el tema de la confianza y del miedo.91 En la misma
línea, Ulrich nos confirma esta hipótesis, al afirmar que: “el discurso del esclavo es
desconcertante, oscila entre la terquedad, la protesta y el miedo. No se sabe muy bien cómo
encasillarlo. El señor lo reprende por malo y 'miedoso', no por 'perezoso'. 'Por miedo a
fracasar, ni siquiera intentó triunfar'”.92

Aunque la imagen del señor fue captada como la de un hombre exigente y duro con sus
criados, la expresión “según su capacidad” nos presenta otra manera de interpretar el modo
de ser del señor. Es un hombre que tiene un conocimiento perfecto y toma en cuenta, con

89
Bonnard, Evangelio Según San Mateo, 540.
90
Ver, Trilling, El Evangelio Según San Mateo, 286.
91
Ver, Grün, Jesús, maestro de salvación. El evangelio de Mateo, 109-110.
92
Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 643.

35
respeto y atención, la eficacia personal de los suyos. Además, la expresión nos ayuda a
entender que el dueño no exige más de lo que ha confiado ni espera más de lo que pueden
dar, su gesto es un acto misericordioso que este señor ha hacho hacia sus siervos.93

La expresión de “al cabo mucho tiempo” (25,19) designa un largo período de ausencia del
señor. La enseñanza de Mateo sigue siendo la misma como en las dos parábolas anteriores:
es cierto que el Señor tarda en volver, pero su regreso es seguro e imprevisible, y cuando
vuelva juzgará a los hombres según el comportamiento que hayan tenido en su ausencia, en
esta parábola que es “ajustar cuentas” con sus siervos (25,19). El regreso del dueño
representa la parusía de Cristo; el ajuste de cuentas se interpreta como una imagen del
juicio final, como lo muestra el castigo del tercer siervo.94 A los dos primeros siervos,
quiénes son buenos y fieles, entran en el gozo de su señor (25,21.23). Los dos primeros han
sido fieles en lo poco, por eso el premio a la fidelidad consistirá en que recibirán
responsabilidades más serias: “voy a ponerte al frente de mucho”. La promesa es la misma
para ambos siervos, no depende de los talentos que han ganado.95

La parábola de los talentos ha sido colocada por Mateo en el ambiente escatológico de la


parusía y del fin del mundo. Por lo tanto, hay que ser sensibles a las posibles adaptaciones y
alegorizaciones que se rescatan desde la parábola. Al respecto, Wolfgang Trilling afirma:

Cuando Jesús habla del juicio, se yuxtaponen dos series de pensamientos. Una de ellas ve el
juicio por parte de la libertad ilimitada y de la misericordia de Dios, que sobrepasa toda
medida humana. […] Por otra parte, en san Mateo se insiste con el máximo vigor en cuánto
importa el propio obrar, sobre todo el amor. […] No solamente es preciso en general producir
frutos de justicia, hacer “buenas obras”, ejercitar el amor, sino que cada uno tiene que
esforzarse en obrar según las aptitudes que le han sido concedidas.96

También Ulrich Luz añade que: “el discurso del juicio futuro trata del presente. Un presente
que no es el tiempo de una “ausencia vacía del Señor”, sino una posibilidad de poner la luz
en el candelero e iluminar con las obras para alabanza del Padre (Mt 5,15s). Significa la
posibilidad de arriesgar, no sólo los propios bienes, sino incluso la propia vida.”97

93
Ver, Bonnard, Evangelio Según San Mateo, 541.
94
Ver, Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, 382.
95
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 650.
96
Trilling, El Evangelio Según San Mateo, 288-289.
97
Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 653.

36
2.3 El juicio final 25,31-46

31
Ὅταν δὲ ἔλθῃ ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου ἐν τῇ δόξῃ αὐτοῦ καὶ πάντες οἱ ἄγγελοι μετ᾽ αὐτοῦ,
τότε καθίσει ἐπὶ θρόνου δόξης αὐτοῦ· 32
καὶ συναχθήσονται ἔμπροσθεν αὐτοῦ πάντα τὰ
ἔθνη, καὶ ἀφορίσει αὐτοὺς ἀπ᾽ ἀλλήλων, ὥσπερ ὁ ποιμὴν ἀφορίζει τὰ πρόβατα ἀπὸ τῶν
ἐρίφων, 33
καὶ στήσει τὰ μὲν πρόβατα ἐκ δεξιῶν αὐτοῦ, τὰ δὲ ἐρίφια ἐξ εὐωνύμων. 34 τότε
ἐρεῖ ὁ βασιλεὺς τοῖς ἐκ δεξιῶν αὐτοῦ· δεῦτε οἱ εὐλογημένοι τοῦ πατρός μου,
κληρονομήσατε τὴν ἡτοιμασμένην ὑμῖν βασιλείαν ἀπὸ καταβολῆς κόσμου. 35 ἐπείνασα γὰρ
καὶ ἐδώκατέ μοι φαγεῖν, ἐδίψησα καὶ ἐποτίσατέ με, ξένος ἤμην καὶ συνηγάγετέ με, 36

γυμνὸς καὶ περιεβάλετέ με, ἠσθένησα καὶ ἐπεσκέψασθέ με, ἐν φυλακῇ ἤμην καὶ ἤλθατε
πρός με. 37
Τότε ἀποκριθήσονται αὐτῷ οἱ δίκαιοι λέγοντες· κύριε, πότε σε εἴδομεν
πεινῶντα καὶ ἐθρέψαμεν, ἢ διψῶντα καὶ ἐποτίσαμεν; 38
πότε δέ σε εἴδομεν ξένον καὶ
συνηγάγομεν, ἢ γυμνὸν καὶ περιεβάλομεν; 39
πότε δέ σε εἴδομεν ἀσθενοῦντα ἢ ἐν φυλακῇ
καὶ ἤλθομεν πρός σε; 40
καὶ ἀποκριθεὶς ὁ βασιλεὺς ἐρεῖ αὐτοῖς· ἀμὴν λέγω ὑμῖν, ἐφ᾽ ὅσον
ἐποιήσατε ἑνὶ τούτων τῶν ἀδελφῶν μου τῶν ἐλαχίστων, ἐμοὶ ἐποιήσατε. 41
τότε ἐρεῖ καὶ
τοῖς ἐξ εὐωνύμων· πορεύεσθε ἀπ᾽ ἐμοῦ [οἱ] κατηραμένοι εἰς τὸ πῦρ τὸ αἰώνιον τὸ
ἡτοιμασμένον τῷ διαβόλῳ καὶ τοῖς ἀγγέλοις αὐτοῦ. 42
ἐπείνασα γὰρ καὶ οὐκ ἐδώκατέ μοι
φαγεῖν, ἐδίψησα καὶ οὐκ ἐποτίσατέ με, 43 ξένος ἤμην καὶ οὐ συνηγάγετέ με, γυμνὸς καὶ οὐ
περιεβάλετέ με, ἀσθενὴς καὶ ἐν φυλακῇ καὶ οὐκ ἐπεσκέψασθέ με. 44
τότε ἀποκριθήσονται
καὶ αὐτοὶ λέγοντες· κύριε, πότε σε εἴδομεν πεινῶντα ἢ διψῶντα ἢ ξένον ἢ γυμνὸν ἢ ἀσθενῆ
ἢ ἐν φυλακῇ καὶ οὐ διηκονήσαμέν σοι; 45
τότε ἀποκριθήσεται αὐτοῖς λέγων· ἀμὴν λέγω
ὑμῖν, ἐφ᾽ ὅσον οὐκ ἐποιήσατε ἑνὶ τούτων τῶν ἐλαχίστων, οὐδὲ ἐμοὶ ἐποιήσατε. 46
καὶ
ἀπελεύσονται οὗτοι εἰς κόλασιν αἰώνιον, οἱ δὲ δίκαιοι εἰς ζωὴν αἰώνιον.

31
Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se
sentará en su trono glorioso. 32 Entonces serán congregadas delante de él todas las naciones,
33
y él irá separando a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.
34
Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los
de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para
35
vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve
36
sed y me disteis de beber, era forastero y me acogisteis, estaba desnudo y me vestisteis,
enfermo y me visitasteis, en la cárcel y acudisteis a mí.’ 37
Entonces los justos le

37
responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te
38 39
dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te acogimos, o desnudo y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y acudimos a ti?’ 40
Y el Rey les dirá: ‘Os
aseguro que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo
hicisteis.’ 41
Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al
42
fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis
43
de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me acogisteis, anduve
desnudo y no me vestisteis, estuve enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis,’ 44
Entonces
dirán también éstos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo
o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’ 45
Y él entonces les responderá: ‘Os aseguro
que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de
hacerlo.’ 46 E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.

Esta narración del juicio final es presentada sólo en el Evangelio de san Mateo y no tiene
paralelos en la tradición bíblica sinóptica. Es el último texto antes de empezar el relato de la
pasión, y también es la última instrucción extensa de Jesús a los discípulos. Hay algunos
que ven en este texto una parábola del Juicio final; pero siguiendo la opinión de Ulrich Luz
nos damos cuenta de que esa no es una parábola en el sentido estricto de la palabra; sólo los
vv. 32b-33 son una breve parábola. Tampoco puede definirla como un apocalipsis, porque
en esta parábola no hay visión, ni una parénesis y no tiene interpelación directa a los
lectores.98 Pero no hay duda de que está cubierta con un lenguaje apocalíptico y que sea un
escena en forma diálogo y exhortación al compromiso, en donde se describe el juicio.

En las dos parábolas anteriores, la parábola del mayordomo (24,45-51) y de los talentos
(25,14-30), se nos enseña que el Hijo del hombre no sólo vino, sino que también pedirá
cuentas a los hombres de lo que les ha sido confiado. Por eso, según Massimo Grilli la
estructura de la parábola debería ser la siguiente: 1) Introducción (25,21-33); 2) El juicio de
los benditos (25,34-40) y de los malditos (25,41-45): la sentencia del Rey, argumenta en de
talles; 3) Una frase conclusiva, que cierra el relato del juicio final y el discurso escatológico
(25,46).99 En cambio, Ulrich Luz nos presenta otra manera de dividir la estructura de la
parábola: 1) Introducción v. 31-33: presenta el escenario del juicio. Una comparación entre
98
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 662.
99
Ver, Grilli, Langner, Comentario Al Evangelio De Mateo, 664-665.

38
el juez universal y el pastor en v. 32b-33; 2) Los dos diálogos entre los examinados y el
juez universal y ahora es calificado como Rey en v. 34-40 y 41-45. Los diálogos son muy
semejantes en su vocabulario. Los diálogos contienen la fundamentación del juicio y la
autodefensa de los implicados; 3) Conclusión v. 46: el destino de los justos es la vida eterna
y los injustos es el castigo eterno.100

Las obras de Dibelius y Bultmann citadas por Luz, colocan esta perícopa entre las palabras
proféticas y apocalípticas del Cristo mateano. La consideran como un texto de origen judío
ligeramente transformado por el cristianismo primitivo. En el texto llama la atención que la
figura de Dios se ha reemplazado por la del Hijo de hombre. Esta última tesis nos parece
dudosa debido a que la figura del Hijo de hombre estaba presente en el Antiguo
Testamento, concretamente en el libro del profeta Daniel (Dn 7,13ss.).101 Lo que es
novedoso en la tradición judía y cristiana es que el Hijo del hombre y Juez universal pasa a
ser Rey (v. 34). Es algo preparado por Mateo, ya que en el v. 31 lo había mencionado sobre
el “trono”.102

Es sorprendente la descripción que Mateo hace sobre el juicio, desde el inicio de la


parábola se indica que el juicio es para todas las naciones: “…serán congregadas delante de
él todas las naciones” (25,32), pero con la palabra ἀλλήλων (allélón) nos indica que no se
juzga a las naciones en conjunto, sino que los objetos del juicio se refieren a personas
individuales,103 como Mateo lo ha preferido en sus parábolas anteriores, esto muestra que la
responsabilidad y la acogida de Dios es un acto que corresponde a la libertad personal.

Las reflexiones sobre la historia de la tradición y el tema anexo de la autenticidad de la


parábola suscita dos preguntas relevantes: ¿Es unitario el fragmento de la tradición
adoptado por Mateo o hay dos fragmentos tradicionales diferentes en el origen? Y la
segunda pregunta es: ¿El texto original identifica a Dios o a Jesús con los “hermanos más
pequeños”? En la primera pregunta, los exégetas han sosteniendo que el símil del pastor (v.
32b) y el dialogo del juicio (v. 35-45), sin las introducciones narrativas, eran
independientes. Sin embargo, Ulrich Luz considera que Mateo adoptó ya los v. 32b-46

100
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 662.
101
Ver, Bonnard, Evangelio Según San Mateo, 545.
102
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 663.
103
Ibíd., 663.

39
como una unidad, porque no es posible el origen mateano del v. 34, que combina los dos
fragmentos, ni del v. 46 conclusivo. Porque la renuncia a las introducciones puede hacer los
diálogos incomprensibles, y no se sabría quiénes eran los locutores. La respuesta a la
segunda pregunta es que la comparación con el pastor cuadra bien a Dios en la tradición
bíblico-judía pero en la tradición cristiana pospascual aplica también la imagen del pastor a
Jesús.104 De la misma manera, Pierre Bonnard, en su interpretación sobre el “Hijo de
hombre”, afirma que se refiere al Juez escatológico, celeste y universal, de las parábolas de
Enoc y, con palabras veladas, a Jesucristo en su venida gloriosa.105 Para interpretar la
imagen de la venida del Hijo del hombre, Ulrich Luz considera que el texto ha exaltado
claramente la majestad de Jesús como lo mencionó en 13,39.41.49; 24,31 y también en la
tradición cristiana primitiva, llega acompañado por ángeles. No como en la tradición de
Daniel, el Hijo del hombre es mero secretario o testigo del juicio, aquí en el Nuevo
Testamento, Jesús es juez universal.106

La referencia a “todos los pueblos”, Josef Schmid explica que en primer lugar no pueden
quedar referidos sólo a los pueblos paganos en oposición a Israel, ya que el juicio sobre el
judaísmo descrito en 24,15-22 no es aún el juicio final. Tanto menos se trata de los no
cristianos porque el juicio se extenderá también a los discípulos, los cristianos, con quienes
han practicado el bien o han negado las enseñanzas de Jesús. Tampoco se puede decir que
sean actos diferentes por los elegidos porque ellos son los que están al lado derecho del
Juez. Los cristianos no pueden ser excluidos tampoco en el número de los participantes en
el juicio final. Es más bien que el acto del juicio no se limita a nadie, sino que es para todos
los hombres, tanto paganos como judíos y cristianos.107 Por eso, el juicio final tiene su
carácter inclusivo, es decir, es de carácter universal.

Después de que han sido congregados los que van a ser juzgados, el Hijo del hombre
empieza con una separación, dicha separación ya indica una acción judicial. El juez aparta a
los justos de los injustos. Los buenos pasan a ocupar el lado derecho, mientras los malos se
quedan al lado izquierdo. El Hijo del hombre no necesita hacer un interrogatorio como los
jueces profanos de la tierra para llegar a la verdad. Sólo con la acción de separar ya está
104
Ibíd., 639-641.
105
Ver, Bonnard, Evangelio Según San Mateo, 546.
106
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 678.
107
Ver, Schmid, El Evangelio según san Mateo, 506-507.

40
dando a entender que el juicio ya se ha realizado y que el juez ha mostrado su soberanía
como juez universal. Los diálogos con los dos grupos en v. 34-40 y v. 41-45 sólo servirán
para fundamentar la sentencia dictada ya por el juez.108

La imagen de separar las ovejas de las cabras, descrita en Mateo, representa el Hijo del
hombre como pastor. Sin embargo, hay otra forma de interpretar la imagen, según Anselm
Grün, la separación de las ovejas y los cabritos está vinculada al juicio, pero la
interpretación no es del todo correcta porque durante la noche, las cabras necesitan más
calor que las ovejas. Desde este sentido literal se deduce que el pastor separa los cabritos
que han de ser sacrificados, del resto del rebaño de ovejas y cabras. Los cabritos que han de
ser sacrificados son colocados a la izquierda, donde se considera el lado sentenciado y
desgraciado y el resto a la derecha, lado de suerte.109 El juicio que realiza el Hijo del
hombre no es un juicio de condenación, sino de salvación y todos tienen la posibilidad de
obtenerla bajo la práctica de la caridad.

Mateo presenta al Hijo del hombre con funciones de juez desde su potestad de Rey. Se da a
Jesús el título del rey que es un modo de amplificar el reino celestial que vino a instaurar.
Pero este reino no es el reino que proclamó Jesús, sino el reino escatológico que está
preparado desde “la creación del mundo” (25,34).110 El Rey se sienta en su trono y llama a
los de su derecha para que pasen a recibir la herencia del reino que ha preparado por ellos.
El Rey explica la razón por la cual ellos pueden recibir el reino: “Porque tuve hambre y me
disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber, era forastero y me acogisteis, estaba
desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y acudisteis a mí” (v. 35-36).

Las seis obras de caridad, mencionadas por Jesús, aparecen también indicadas en el
Antiguo Testamento, en el libro del profeta Isaías: “compartir tu pan con el hambriento,
acoger en tu hogar a los sin techo; vestir a los que veas desnudos y no abandonar a tus
semejantes” (Is 58,7). La teoría rabínica posterior reconoció estas obras buenas como
“obras de amor”. Las obras de amor fueron muy importantes para los judíos, después de la
destrucción del templo. El hacer u omitir obras de amor puede ser decisivo en el juicio.111

108
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 681.
109
Ver, Grün, Jesús, maestro de salvación. El evangelio de Mateo, 118.
110
Ver, Brown, Fitzmyer y Murphy, Comentario Biblico “San Jeronimo”, 276.
111
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 685.

41
Según Josef Schmid, en el judaísmo, estas obras de caridad se distinguen de la limosna
prescrita por la ley. Estas obras no están obligadas sólo a los ricos, sino también a los
pobres. Las obras de caridad son manifestaciones de una actitud de amor, no sólo es un
gesto de generosidad, sino que manifiesta la relación profunda que uno tiene con Dios.112
Con esto se amplía la dimensión de la acogida. Ella no solo es obligación de los gobiernos
o poderes, sino también, de todos sin importa la condición.

Los justos son los que viven el precepto del amor, y así cumplen la voluntad de Dios.
Desde los labios del juez, sabemos que el precepto del amor hace referencia al amor al
prójimo. Jesús se identifica con los marginados, los hermanos más pequeños y nos asegura
que cuanto hacemos a uno de sus hermanos más pequeños, lo hemos hecho a él mismo. El
servicio a las necesidades fundamentales del prójimo es la única norma de juicio que se
menciona aquí. El hombre es juzgado absolutamente según su conducta para con el
prójimo.113 “Jesús reconoce que, también fuera del círculo de los discípulos de la Iglesia, se
da “cristianismo” auténtico y que los que están fuera de la Iglesia, y no le conocen por
medio de su evangelio, no quedan por ello dispensados del cumplimiento del precepto del
amor, como si no hubieran tenido conocimiento del mismo”.114 Desde esa confirmación,
sabemos que la universalidad del juicio de Dios se basa en el verdadero amor que
realizamos por medio de las obras buenas hacia los demás, y todos están llamados a vivir el
precepto de amor.

La segunda parte del texto, el diálogo del juez con los de su izquierda, se dirige aquellos
que no hicieron la voluntad de Dios; en otras palabras, que no han vivido el precepto del
amor. Como observamos en el primer diálogo, el juez llama a los justos “benditos de mi
Padre”, aquí no se menciona el nombre del Padre y los llama a ellos los “malditos”. El
diálogo que utiliza aquí es el mismo que el de los justos. De la misma manera, los de la
izquierda preguntan al juez: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o
desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?” (v. 44). Y una vez más el Rey se
identifica con los marginados y les responde: “Os aseguro que cuanto dejasteis de hacer con
uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo” (v. 45).

112
Ver, Schmid, El Evangelio según san Mateo, 508-509.
113
Ver, Brown, Fitzmyer y Murphy, Comentario Biblico “San Jeronimo”, 276.
114
Schmid, El Evangelio según san Mateo, 511.

42
Las palabras “apartaos de mí”, es la sentencia para aquellos del lado izquierdo, es la
separación eterna de Cristo y consecuentemente de la vida. Aquí no se habla de una
predestinación a ser condenados, sino que corresponde a la opción de cada persona que ha
dejado de hacer las obras de amor hacia los más necesitados. El fuego del infierno estaba
destinado en principio, no a los hombres, sino sólo al diablo y sus ángeles.115 Todos están
predestinados a la salvación por Cristo, pero es responsabilidad de cada uno conservarla o
perderla. Y esto sólo podemos decidirlo con la práctica de la caridad, en modo especial con
los marginados y extranjeros en la comunidad.

La sentencia dictada y la conclusión del juicio es: “E irán éstos a un castigo eterno, los
justos a una vida eterna” (v. 46). El castigo eterno y vida eterna son una clara afirmación de
los posibles estados definitivos del hombre en la vida futura (Dn 12,2; Jn 5,29). En el
mismo sentido, como en la invitación al banquete celestial, Dios quiere que todos
participemos de la vida eterna. Sin embargo, no puede quedar indiferente ante la injusticia
humana. De tal modo, en esta parte, la condenación consiste en lo que cada uno realmente
ha dejado de hacer por el bien de los “más pequeños” y no por sus buenos pensamientos o
píos deseos. Se juzga desde su propuesta, que la ha desarrollado a lo largo de su vida.
Participar de la vida eterna o castigo eterno, se hace desde la libertad de uno mismo.
“Mateo quiere hacer ver que la comunidad cristiana no gozará de una posición especial en
el juicio, sino que su Señor, el Hijo del hombre, le interrogarás sobre sus obras de amor
exactamente como a las otras personas.”116 Dios a lo largo de la historia de salvación, se ha
mostrado a todos como un Dios que siempre camina con su pueblo, está con ellos y
defiende a los pobres, marginados y extranjeros. Es por eso que se identifica con los más
pequeños, para enseñarnos el verdadero amor. Porque amar al prójimo es ya amar a Dios, y
no siempre decir que amamos a Dios es igual que amar al prójimo.

2.4 El migrante o extranjero en Mt 25,31-46

Continuando con la parábola “del juicio final”, en donde encontramos la respuesta de Jesús
a los de su izquierda: “Os aseguro que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más
pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo” (v. 45). El juicio se centra en las obras de

115
Ibíd., 511-512.
116
Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 695.

43
amor y de misericordia con los marginados, los pobres y los que sufren en el mundo, con
los más pequeños entre los hermanos y hermanas de Jesús. Estos hermanos, siguiendo
Ulrich Luz, son todas las personas necesitadas de la tierra, tanto cristianos como no
cristianos.117 Por eso podemos encontrar también la imagen de los migrantes y extranjeros
en este texto del evangelio de Mateo. Tenemos que tener presente que, en nuestro contexto
social, donde tenemos un problema que nos presenta la vulnerabilidad del ser humano, la
migración sin duda alguna ha dejado al descubierto nuestros corazones y nuestras prácticas
de caridad. Dios se hace presente en los migrantes, ellos muchas veces están sedientos,
hambrientos, desnudos, en la cárcel y enfermos, y ¿cuántas veces hemos reconocido la
presencia de Dios en ellos? Sin duda alguna la pequeñez de Dios manifestada en el prójimo
deja al descubierto la falta de madurez de nuestra vida religiosa y humana. Incluso es triste
que quienes han vivido el drama de la migración en carne propia se olviden de tenderle la
mano al hermano que está viviendo la misma experiencia por la que ellos pasaron.

Jesús no nos pone muchos obstáculos, su mensaje es muy claro, no se necesita mucho
discernimiento para hacer la voluntad de Dios, sino que se necesita coraje para hacerla
realidad. Esto es porque implica salir de nosotros mismos, para solidarizarse, y de este
modo dejar nuestro egoísmo y nuestras seguridades. Somos como el joven rico (19, 16-22),
queremos ser perfectos, pero a nuestro modo, y la propuesta de Jesús siempre va a exigir
algo más, pero nada que no esté a nuestro alcance. Dios también conoce nuestras
limitaciones, pero aun desde ellas podemos hacer algo. Porque también las obras de caridad
son una exigencia para los pobres y migrantes, que desde su condición pueden hacer algo
por sus hermanos. Porque en el juicio a Jesús le importarán las obras de amor que uno
realice por su prójimo y no solamente la profesión de fe o los carismas. El criterio en el
juicio será el amor. Para Josef Schmid, es extraño que Jesús elija las obras de caridad como
las únicas bases para el juicio y la sentencia como juez universal. Sin despreciar nada de lo
que Jesús ha designado, en otras ocasiones, como condición indispensable para la
salvación. Por ejemplo: la conversión y la fe (Mt 3,2), la lealtad de cada uno con la persona
de Jesús (Mt 10,33), y el amor a Dios (Mt 22,34-40). Con todo, el hecho de que sean
precisamente las obras de caridad las que se mencionan en el texto, pone también de

117
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 667.

44
manifiesto su relevancia única que es reconocida por Jesús como el precepto principal del
amor en concreto que es indispensable para recibir el reino.118

De acuerdo con la predicación de Jesús, se entiende que el amor es un mandamiento


supremo (5,21-48; 22,34-40; 23,23).119 La condición de ser hijo de Padre celestial es “amad
a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan” (Mt 5,44). Además, cuando los
fariseos les preguntan a Jesús ¿Cuál es el mandamiento mayor de la ley? Jesús nos enseñó
diciendo: “amarás al Señor, tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu
mente” (Mt 22,37) y el segundo, semejante del amar a Dios es: “amarás a tu prójimo como
a ti mismo” (Mt 22,39). Pero este amor tiene que transformarse en hechos concretos como
nos enseñó en el texto: da de comer a los que tienen hambres, da de beber a los que tienen
sed, acoge a los migrantes y extranjeros, viste al desnudo y visitar al enfermo o
encarcelado. Pero debemos hacer estas obras sin buscar que con ellas seremos dignos de
una recompensa. Porque cuando esta se convierte en un resorte de la acción, el obrar
humano ya no es moral ni responde al mandato de Jesús.120

En nuestra sociedad al igual que la de Jesús el dinero y el poderío, ocupaban un valor


predominante, que reducía a las personas a ser simples objetos de la estructura sociopolítica
y económica. Jesús rompe con estas estructuras y le da a la persona su lugar, haciendo valer
su dignidad por el sólo hecho de ser hijos de Dios, de ser persona. Jesús ama a los pobres, a
los migrantes y marginados, no por el hecho de serlo, sino porque reconoce en ellos la
humanidad de Dios. Por lo cual, el reino de Dios, que Jesús anuncia y va instaurando, es un
reino donde el dinero y el prestigio tienen un valor secundario, y donde el poder sólo cobra
valor desde la libertad y el servicio.

2.5 Conclusión

A manera de conclusión, en pocas palabras, podríamos decir que la doble realidad del
creyente (temporal y escatológica) debe ser vivida de una manera coherente, descubriendo
en el hermano el rostro misericordioso de Dios, para quien no hay división, espacio-
118
Ver, Schmid, El Evangelio según san Mateo, 509-510.
119
Ver, Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 18-25, 693.
120
Ibíd., 669.

45
temporal, sino una continuidad: lo que hicieron con uno de ellos a mí me hicieron (Mt
25,40). De ahí, los que han actuado en esta vida con un corazón generoso, es decir, los que
han puesto en práctica las obras de misericordia, son invitados a participar y gozar de la
herencia prometida en el reino de los cielos. Es este el mensaje, que en el fondo, las tres
parábolas del capítulo 25 de Mateo (las diez vírgenes, los talentos y el juicio final) nos
quieren transmitir.

Estas realidades escatológicas, comprendidas y acogidas por muchos santos y santas a lo


largo de la historia, fueron fuente de inspiración para muchos santos fundadores, que vieron
en las obras misericordias una anticipación del Reino de Dios en este tierra; como es el caso
de Beato Juan Bautista Scalabrini quién encarnó las palabras de Jesús maestro: “Yo era
extranjero y tú me acogiste” (Mt 25,35) y al mismo tiempo lo impulsó a fundar una
comunidad religiosa que se consagrara al servicio de los migrantes; de esto nos ocuparemos
en el siguiente capítulo.

46
CAPÍTULO III

EL CARISMA SCALABRINIANO: UN MODO DE APLICAR LAS


PRESCRICIONES EVANGELICAS SOBRE EL EXTRANJERO

Habiendo visto en el segundo capítulo, en la parábola el juicio final, la imagen de los


marginados. Estos a quienes Jesús les llama “mis hermanos más pequeños”, podemos
identificar también la imagen de los migrantes y sus necesidades actuales. Estas
necesidades son muy sencillas y prácticas, pues son las básicas de la vida cotidiana de todo
ser: la comida, la bebida, el sentido de ser recibidos y aceptados por los demás en la
sociedad. Ellos pueden ser considerados como parte de los más necesitados y débiles de
esta sociedad. Como se menciona en el Antiguo Testamento: las viudas, los huérfanos y los
extranjeros (Ex 22,21-23) Ellos son a los que debemos prestar más atención, la tarea que
recibimos en la parábola el juicio final. Desde este horizonte, se debe tener una actitud
vigilante y dar un servicio amoroso a estos hermanos más pequeños.

En este tercer capítulo, desde lo que hemos visto en el evangelio de Mateo, en las
enseñanzas de Jesús sobre el Reino de los cielos, abordaremos ¿cuáles son los
requerimientos de Jesús desde los migrantes? ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros
por ellos? Como discípula que sigue el camino de su maestro Jesucristo ¿qué hace la Iglesia
por la situación de los migrantes desde su historia hasta los tiempos de hoy?

Presentaremos una respuesta concreta de la Iglesia para los migrantes, por medio de la
Congregación de los Misioneros de San Carlos- Scalabrinianos que ha venido trabajando en
esta línea que incluye: migrantes, refugiados, desplazados y marineros, siguiendo el
carisma que dejó el fundador Beato Juan Bautista Scalabrini. Consideramos que la pastoral
de los migrantes, refugiados, desplazados y marineros forma parte de la pastoral global de
la Iglesia en que ella debe estar en la misma línea de evangelizar y anunciar del Reino de
Dios. Sin embargo, la situación de ellos demanda una atención partícular, ya que, su
procedencia, idioma, cultural y hasta su situación social es diversa. Por eso, la característica
de la pastoral de los migrantes es distinta y específica para cada uno. Para atender,
acompañar y asistir a estos hombres y mujeres, se hace necesario una especialización en
preparación adecuada e integral para así, acompañarlos en su vida. Desde la base e

47
iluminación del texto evangélico de Mateo 25, 31-46 que trata sobre el juicio final y
enfatizando la persona del extranjero, la propuesta de este capítulo es presentar el trabajo de
la Iglesia y de la Congregación de los Misioneros de San Carlos Borromeo-Scalabrinianos
con los extranjeros y sus posibles aportes e incidencias en la construcción de comunidades
cristianas que quieran vivir la solidaridad, comunión en diversidades y un diálogo mutuo
con los migrantes. Creando espacios donde ellos no sean recibidos como un grupo
amenazante para la cultura o el destino del país sino ellos son los que han contribuido con
sus vidas por otros para que la sociedad se enriquezca en la cultura y la gente tenga una
vida mejor.

3.1. Las exigencias de Jesús con los migrantes a partir de lo visto en Mateo
3.1.1. Una invitación al amor al prójimo

Casi todos los comentarios que encontramos en la investigación sobre esta parte de la
perícopa del Evangelio de Mateo, nos llevan a la conclusión que el mandamiento del amor
será un punto esencial en el juicio final. Santiago Guijarro Oporto nos dice que:

Mateo alude con frecuencia al juicio y a la recompensa final (Mt 6,4.6.18; 13,47-50; 25,31-
46; etc.) para reforzar su exhortación a poner en práctica las enseñanzas de Jesús. Para él lo
que será determinante en el momento del juicio no es la pertenencia a la Iglesia, ni siquiera
conocer a Jesús (Mt 7,21-23), sino la práctica del amor al prójimo (Mt 25,34-40). El
evangelista dirige esta exhortación a su iglesia, para que no descuide nunca las exigencias
éticas, pues ellas son su signo de autenticidad. 121

La enseñanza de Jesús sobre el amor a Dios en Mateo está íntimamente ligada con el amor
al prójimo. Como nos explica Josef Schmid que éste doble mandamiento del amor a Dios y
al prójimo (Mt 22,34-40) constituye el resumen de la ley, la esencia de la religión y la
moral y la norma para la puesta en práctica del amor al prójimo. El amor manifestado a
Dios necesariamente tiene que verse reflejado en el amor hacia el prójimo (1 Jn 4,20). De lo
contrario, este amor no corresponde al mandato de Jesús, el cual, es absolutamente libre de
egoísmo y de rencores.122

En el Antiguo Testamento, se amplió bastante el concepto de prójimo. Se trata de un amor


sincero de la inclinación que excede el derecho y desea hacer el bien a otra persona.
Aunque en el Antiguo Testamento nunca podemos leer de forma directa que se deba odiar

121
Oporto y otros, Comentario al Nuevo Testamento, 73.
122
Ver, Schmid, El Evangelio según san Mateo, 216.

48
al enemigo, sin embargo, la actitud de odiar al enemigo parece que fuera algo natural (Dt
23,4.7). Por eso no es difícil para completar el mandamiento de amar al prójimo con
“odiarás a tu enemigo”. Jesús no elimina el concepto de rechazar aquellos que no hacen
parte del clan o de la tribu o de la región, sino que, le da un nuevo sentido a la percepción
que se tiene del prójimo alargándolo también aquellos que están fuera de círculo familiar,
social, cultural o religioso.

Amar al prójimo significa buscar el bien del otro, en quien encontramos el rostro de Dios.
Este concepto lo expresa bien Warren Carter cuando afirma que “Jesús ya ha subrayado el
estrecho vínculo entre el comportamiento con el prójimo y la actitud hacia Dios, en donde
recibir a un discípulo es recibir a Jesús y a Dios (Mt 10,40).”123 El juicio final del evangelio
de Mateo también nos enseña que el amor debe ser mostrado en acciones prácticas de
establecimiento de la justicia divina, como dar comida y vestido al pobre, proporcionar un
techo al que carece de alojamiento, visitar a los enfermos y en cárcel, es una manifestación
de amor a Jesús y a Dios. Los gestos de misericordia de los discípulos reflejan su fidelidad
a Jesús y aceptación de la voluntad divina como resultado del encuentro con la justica
salvífica de Dios. El bien realizado a los demás son expresión del proyecto paterno de Dios
con la humanidad. Al respeto Warren Carter afirma lo siguiente:

Sobre dar de comer al que tiene hambre, véase 12,1-8; 14,13-21; 15,32-39, donde es una
acción tendente a contrarrestar el mal gobierno y la codicia de la elite. Dar de beber al que
tiene sed es una respuesta de acogida a los discípulos en el desempeño de su actividad
misionera (10,42). Acoger extranjeros es cumplir la recomendación de Jesús de amar
indiscriminadamente (5,43-48), en especial a los marginados ya sea expulsando demonios
(9,32-34), curando enfermos, aunque se trate de extranjeros (8,1-4.5-13; 15,21-28), o
comiendo con pecadores (9,9-13; 11,19). Vestir al desnudo expresa ese mismo amor
indiscriminado y traducido en hechos. Cuidar enfermos supone continuar la obra sanadora de
Jesús imitando su compasión (4,23-24; 8,14-17; 9,36; cf. 9,13; 12,7) y cumpliendo su
mandato (10,7-8). Visitar a quien está en prisión es proveer de comida, bebida y ropa. Véase
5,42; 6,1-4 para este tipo de acciones, las cuales son contrarias a las prácticas culturales
dominantes en cuanto que no buscan reciprocidad, sino atender a las necesidades del prójimo
sin pensar en el honor o crédito social que pueda derivar de ello. 124

Además, hacer la voluntad de Dios es también una exigencia fundamental del nuevo orden
social que nos propone Mateo en su lectura del acontecer salvífico manifestado en la
persona de Jesús y sus enseñanzas. De ahí, que en la nueva estructura comunitaria todos
somos hermanos, y ninguno es mayor que el otro, porque tenemos sólo un padre en el cielo

123
Carter, Mateo y los márgenes: una lectura sociopolítica y religiosa, 636.
124
Ibíd., 701.

49
y uno sólo es el Maestro (cf. Mt 23,8-9). Es una sociedad igualitaria, donde todos tenemos
los mismos deberes y derechos. En este nuevo orden, se resalta la actitud de
corresponsabilidad y de velar por los marginados, entre ellos los migrantes y extranjeros,
con los que Jesús se llegó a identificar.

3.1.2. La hospitalidad y solidaridad de Jesús a los extranjeros

Frente al aumento de los marginados en la actualidad a nivel mundial, la hospitalidad y la


solidaridad son dos factores importantes; entre este marginado, encontramos en modo
especial a los extranjeros y migrantes. La hospitalidad se pueda entender de muchas
maneras. Por eso, tomando la palabra de Adolfo Nicolás para explicar el significado de la
hospitalidad según él: “La hospitalidad es aquel valor profundamente humano y cristiano
que reconoce el clamor que alguien tiene, no porque sea miembro de mi familia o mi
comunidad o mi raza o mi fe, sino simplemente porque es un ser humano que merece ser
bienvenido y respetado.”125 La solidaridad en la palabra de Jon Sobrino y Juan Hernández
Pico es “como otro nombre para el tipo de amor que mueve pies, manos, corazones, bienes
materiales, asistencia y sacrificio hacia el dolor, el peligro, la desgracia, el desastre, la
represión, la muerte de otras personas o un pueblo entero para compartir con ellos y ayudar
a levantarse, liberarse, reclamar justicia, reconstruir”.126 Y así encontramos la imagen de
Jesús que presentó Mateo, él siempre está acompañando su pueblo con la hospitalidad y
solidaridad hacia los marginados.

La experiencia de los migrantes es una experiencia dolorosa que cada migrante ha


encontrado en el camino. Esta experiencia puede expresar con la misma experiencia del
pueblo de Israel cuando estaba en la tierra de Egipto. En efecto, es este recuerdo, esta
experiencia del sufrimiento pasado asociado a la migración lo que fundamenta el
comportamiento ético para los inmigrantes porque “ya sabéis lo que es ser forastero, porque
forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto” (Ex 23,9). Pero ¿cómo uno puede entender
el “corazón de los extranjeros y migrantes” si uno no nutre en su propio corazón el recuerdo

125
Hospitality is that deeply human and Christian value that recognises the claim that someone has, not
because he or she is a member of my family or my community or my race or my faith, but simply because he
or she is a human being who deserves welcome and respect. Ver, Nicolás, “Hospitality Fosters
Reconciliation”.
126
Sobrino and Pico, Theology of Christian Solidarity, vii.

50
de uno mismo como migrante?127 No olvidamos que en la genealogía de Jesús que presenta
Mateo hay cuatro mujeres que son extranjeras, ellas son: Tamar (v.3); Rajab y Rut (v. 5); y
la mujer de Urías que se llamaba Betsabé (cf. 2Sm. 11-12). “Tamar es considerada aramea,
Rut es moabita, Rajab es habitante de Jericó cananea. Nada sabemos sobre Betsabé, porque
el texto no la presenta por su nombre, sino como esposa de Urías, que era hitita”.128
También Mateo nos presenta a Jesús como un migrante, presente en los relatos de la huida
y retorno de Egipto, dándonos a entender cómo Jesús encarna la misma experiencia de su
pueblo. Jesús no sólo desciende de migrantes, es uno de ellos y se solidariza con ellos. Por
eso Jesús, en el juicio final, va contra aquellos que no acogieron al forastero, ya que, él
mismo se identifica con ellos.

Identificarse con los marginados, entre ellos los migrantes, refugiados y marineros, no es
simplemente un sentimentalismo, sino que es asumir su condición para comprender su
situación. Para que después de la comprensión de su situación se pueda emprender la
acción. Y para ello es necesario dejarse tocar, dejarse afectar tal como lo hizo Jesús. Es
percibir y comprender los signos de los tiempos, que se evidencian en la realidad objetiva e
histórica. Para ello, es necesario caminar con el pueblo que sufre y lucha, a ejemplo de
Jesús de Nazaret que “…recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas,
proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al
ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaba vejados y abatidos como
ovejas que no tienen pastor” (Mt 9,35-36). Sentir compasión para Jesús no es simplemente
un sentimiento, sino un sentimiento que es capaz de comprender y llevar al compromiso.

La hospitalidad de Jesús se muestra en la relación de él con los extranjeros. En el evangelio


de Mateo se vislumbra una relación de apertura como un signo del Reino de Dios el cual
llega a toda la humanidad. Esta relación va prefigurando lo que sus discípulos van
asumiendo después en la misión universal, hasta llegar a incluir a todos en sólo pueblo: “Id,
pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo” (Mt 28,19).

127
Ver, Phan, ““Always Remenber Where You Came From” An Ethics of Migrant Memory” en Living
with(out) Borders: Catholic Theological Ethics on the Migration of Peoples, 177.
128
Luz, El Evangelio Según San Mateo, Mt 1-7, 130.

51
Los milagros de Jesús realizados en el evangelio de Mateo no sólo están mostrando la
presencia del Reino de Dios, sino la anticipación de la plenitud de este (Mt 8,11-12). Esto
se manifiesta en la inclusión de los que están al margen de las estructuras de poder, como
son los leprosos, los paganos, las mujeres y pecadores. “Jesús hace objeto de sus acciones
la enfermedad física, para transformar sus dimensiones destructivas de carácter económico
(exclusión del trabajo), social (aislamiento), político (opresión) y religioso (rechazo o
maldición)”.129 Está sanación no es sólo en lo corporal, sino, sobre todo es la restitución de
su dignidad y de su condición humana de uno frente la estructura del poder social.

El encuentro de Jesús con el centurión en el evangelio de Mateo (Mt 8,5-13) es también un


ejemplo de la hospitalidad de Jesús hacia los extranjeros. El centurión es un servidor del
imperio, con una categoría de statu quo oficial, que trabaja por cuenta de Roma o de
Herodes Antipas. Él representa el poder imperial y así mantener el orden público y recaudar
los impuestos de las actividades según los intereses de Estado. El centurión busca a Jesús,
para implorar ayuda para su siervo, y con ello se inicia el encuentro, no sólo de dos
personas sino también de dos imperios (el romano y el de Dios), dos culturas (la gentil y la
judía) y dos hombres con diferentes papeles sociales (el centurión y Jesús) que, sin
embargo, por distintas causas (la condición de extranjero y profeta), coinciden en ocupar
los márgenes130, uno respecto del otro, no sólo por su cultura sino por sus roles.

Con el respecto mutual, Jesús respondió a la súplica del centurión: “Yo iré a curarle” (Mt
8,6). Después de escuchar lo que dice el centurión, Jesús quedó admirado de la fe de este y
de la poca fe de los hijos del Reino (Mt 8,12). Mateo nos deja claro que, para entrar en los
planes de Dios, es necesaria la fe y no la raza. Finalmente, el centurión encontró lo que
busca por medio de su fe, que no quedó defraudada. Jesús actuó, conforme a lo que Él es, el
Salvador, y no conforme a los prejuicios étnicos de su cultura y de su religión, ya que, para
el amor de Dios, no tiene límites, ni obstáculos. Esta barrera cultural y religiosa se puede
apreciar en nuestro siguiente texto, donde una vez más se resalta la misericordia de Dios y
la fe de los paganos, sólo que ahora es la fe de una mujer pagana.

129
Carter, Mateo y los márgenes: una lectura sociopolítica y religiosa, 304-305.
130
Ibíd., 308.

52
El encuentro de Jesús con la mujer cananea (Mt 15,21-28), Carter nos explicó sobre esa
mujer, como una cananea, es marginal con respecto a Israel desde el punto de vista
geográfico y, como gentil, en el aspecto cultural y religioso. Pertenece a un pueblo maldito,
destinado al yugo de la esclavitud (Gn 9,25), un pueblo desposeído tras la ocupación y
apropiación de sus tierras por Israel.131 La escena está en un contexto de límites étnicos,
culturales, económicos, políticos y religiosos. Sin embargo, ella se opone a esa barrera
excluyente, y por su fe, ella participa de las bendiciones de Dios.132 Es su fe, la que la lleva
a ser valer su dignidad e inclusión dentro de los planes de Dios. Por el último, la curación
de la hija, es el resultado de la fe de la mujer pagana. Desde aquí Mateo pone encontraste la
fe de los dirigentes religiosos que han rechazado a Jesús, y la poca fe de los discípulos (Cf.
6, 30; 8, 10.26; 14, 31; 16,8)133. Al igual que el centurión, Jesús admira la fe de la mujer
cananea. En ambos personajes, aunque extranjeros acogen a Jesús en su corazón, por esa
razón, se dirigen a Jesús como “Señor”, algo que Israel no hace. Estos una vez que acogen a
Jesús, ponen su confianza en Él, sabiendo que no pueden quedar defraudados, y no sólo
consiguen el milagro, sino que les ha dado algo más, la inclusión en los planes de Dios.
Jesús supera los prejuicios étnicos al igual que ellos, y ninguno se queda al margen de los
prejuicios sociales o religiosos.

Hay otro momento fundamental de la vida de Jesús y de la historia de la salvación en donde


Jesús no está solamente recibiendo o solidarizándose con los extranjeros-migrantes, sino él
mismo se identifica con el extranjero. Así nos estamos refiriendo a la muerte de Jesús en
doble sentido: 1- acoge todos los pecados de los hombres y 2- hace una donación total de su
vida, ya que, su muerte en la cruz se efectúa fuera de la ciudad. De alguna manera, esta
muerte nos presenta a Jesús como un extranjero en su propia tierra que fue rechazado y
humillado por su misma gente. Así también es la realidad y experiencia de muchos
migrantes y extranjeros que pasan en el camino de su vida.134

131
Ibíd., 470.
132
Ibíd., 470-471.
133
Ibíd., 475.
134
Ver, Rigoni y Campese, “Hacer teología desde el migrante: diario de un camino”, 191.

53
3.2. El carisma scalabriniano y sus trabajos con los migrantes
3.2.1 El carisma scalabriniano

La situación de Europa, especialmente con la unificación de Italia, el fenómeno migratorio


va tomando proporciones importantes. En los años 1869-1878 hubo un número de vente
mil emigrantes permanentes y ochenta mil temporales por año. Pero estos números no han
terminado así, sino en el año de 1879, el número fue doble y en 1881, la proporción
aumentó con el éxodo de 135.832 italianos fuera de su país para establecerse
definitivamente en las Américas.135 El nuevo Estado italiano, por la necesidad y por la
política demasiado liberalista y paternalista, no había favorecido a las clases humildes.
Además, por la calamidad ya existente, la baja de precios de productos agrícolas en el
mercado, la explotación del trabajo de mujeres y niños, muchos italianos, especialmente
campesinos, tenían el dilema de emigrar o de morirse de hambre.136

Scalabrini era obispo de Piacenza de los años 1876-1905. Después de ser testigo en la
estación de Milán, viendo mucha gente estaba esperando el tren para salir de Italia,
buscando una suerte menos adversa, y una tierra menos ingrata para sus trabajos en las
Américas. Scalabrini describió la situación de los emigrantes:

[…] se iban aquellos pobres, algunos llamados por familiares que los habían precedido en el
exilio voluntario, otros sin saber todavía donde establecerse, […]. Iban hacia América donde,
lo habían oído muchas veces, había trabajo bien remunerado para quien tuviese fuerza y
voluntad. […] No sin lágrimas habían dejado sus pueblitos llenos de recuerdos; pero se
disponían a abandonar a su patria, porque la conocían bajo dos aspectos odiosos: el servicio
militar y los impuestos; y porque para el pobre la patria es la tierra que le da el pan, y
esperaban encontrarlo allá lejos, el pan, menos escaso, aunque con más trabajo. […] Quién
sabe cuánto sufrimiento y cuántas privaciones les hacen posible un paso tan doloroso.
¡Cuántos desengaños, cuántos sufrimientos nuevos les depara el porvenir! […] Frente a una
realidad tan triste, muchas veces me pregunté: ¿qué hacer para remediar? 137

Además, recibió una carta de una familia de su diócesis escribiendo que “Diga a nuestro
Obispo que recordamos siempre sus consejos que rece por nosotros y nos mande un
sacerdote porque aquí se vive se muere como bestias.”138 Viendo la realidad que hubo en
su diócesis, les escribió una carta a todos los sacerdotes de su diócesis que “para prevenir

135
Ver, Caliaro y Francesconi, Mons. Juan Bautista Scalabrini Apostol De Los Emigrantes, 203.
136
Ibíd., 204.
137
Grisaldi, Scalabrini: Una voz viva, 430-431.
138
Caliaro y Francesconi, Mons. Juan Bautista Scalabrini Apostol De Los Emigrantes, 203.

54
los peligros a que estaban expuestos los emigrantes, no dejaba salir a ninguno de sus
feligreses sin darle una carta de recomendación para el clero de lugar donde llegaban”.139

Desde las perspectivas de Scalabrini, podemos ver como su visión sobre la migración es
muy profunda. Para Scalabrini, se considera que la migración no es un fenómeno temporal,
sino un fenómeno que tiene todas las características de un hecho permanente. Además, la
emigración es un hecho natural y una necesidad inevitable: “¿Quién podría retener un
pueblo que estalla bajo las convulsiones del estómago, pero que tuviese la esperanza de
encontrar en otras partes el pan cotidiano?”140 Al mismo tiempo, la emigración no es sólo
un hecho humano, sino se considera como un “sagrado derecho humano”, es una ley
natural:

La emigración, casi en la totalidad de los casos no es un placer, sino una necesidad


inevitable. Sin duda entre los emigrantes también hay malos sujetos, vagabundos y viciosos:
pero esos son minoría. La inmensa mayoría, para no decir la totalidad de aquellos que
expatrían, para irse a la lejana América, no son de este temple; no huyen de Italia por
aborrecer el trabajo, sino porque este les falta y no saben cómo vivir y mantener la propia
familia.141

La migración para Scalabrini es buena cuando es una migración espontánea. Esa migración
será una fuente de la riqueza que los migrantes van a ofrecerse no solamente el valor en la
parte de la economía del país, sino también en parte de espiritual (las diversidades de la
religión), culturales (costumbres).142 Pero la migración es también un mal cuando es
abandonada y descuidada por la ley; cuando no tiene ningún apoyo hacia los pobres
emigrantes sino que se va aprovechando de su situación y la explotación del país origen.143
Con respecto a las leyes para regular la emigración, Scalabrini está en contra de las
restricciones generalizadas que él considera inútiles, injustas y perjudiciales: inútiles
porque nunca serían capaces de eliminar la emigración; injusto porque impediría la libertad
ejercicio de un derecho humano y perjudicial porque la emigración tomaría otro camino
diferente al natural que son nuestros puestos, como ha sucedido todas las veces que el
gobierno por un mal entendido espíritu de patriotismo, puso trabas a la emigración.144 Al
lado de la buena de la migración espontánea, Scalabrini condena a los agentes que son “más
139
Ibíd., 201.
140
Grisaldi, Scalabrini: Una voz viva, 434.
141
Ibíd., 434.
142
Ibíd., 437-438.
143
Ibíd., 446.
144
Ibíd., 436.

55
deshonestos que el ladrón y más crueles que el homicida” pues estos se estaban
aprovechado la situación miserable de los pobres emigrantes y dando vanas esperanzas o
falsas promesas. Además, los emigrantes estaban exponiendo al riesgo en el camino, por su
salud, la mala condición del viaje y el desconocimiento de los países destinados.

Los peligros que lleva consigo semejante emigración son innumerables y también son
innumerables los males que la afligen. […] todo, todo, conspira contra él y sus males con
frecuencia comienzan antes del éxodo de la humilde casa, bajo la forma de un agente de
emigración que lo conmina a partir, haciéndole vislumbrar la fácil conquista de riquezas y lo
envía a dónde a él place y conviene, no dónde el interés del emigrante aconsejaría; y lo
siguen los males durante el viaje, con frecuencia desastroso, y lo acompañan a su llegada en
esos lugares infectados por terribles enfermedades, en los trabajos en los cuales se siente con
frecuencia incapaz, bajo patrones inhumanos o por la ambición insaciable del oro por la
costumbre de considerar al trabajador como un ser inferior; y esos males se agravan bajo los
mil acechos que la maldad les presenta en los países extranjeros, de los cuales ignora la
lengua y las costumbres, en un aislamiento que es con frecuencia la muerte para el cuerpo y
para el alma.145

Por eso, Scalabrini insiste que es necesario dar consejos y orientación a quienes están a
punto de tomar la decisión de emigrar, acompañarlos a los puertos de embarque, ayudarlos
durante el viaje y ayudarlos en el momento de la inserción en el nuevo ambiente. Su
intervención tiene dos elementos característicos: en primer lugar, el esfuerzo de crear
conciencia en la gente sobre el problema de la emigración y convocando al clero, a los
laicos y a todas las personas de buena voluntad para ayudar a los emigrantes. El segundo
elemento es la voluntad de tener en cuenta todos los aspectos del problema para tener la
respuesta en el trabajo pastoral y también para garantizar la vida y los bienes de los
ciudadanos.146

Scalabrini es un pastor que tiene mucha pasión por su rebaño. Es un pastor quien siempre
quiere ser fiel a la misión que se le ha confiado, él no puede quedarse con los brazos
cruzados frente la situación que su rebaño ha encontrado: ser abandonado de asistencia
religiosa. Una de las dificultades que encuentran los sacerdotes locales por la cual no
pueden prestar su asistencia de manera eficaz, es la dificultad del idioma y la dispersión de
los emigrantes.

Los pobres campesinos que emigran, cuando no mueren por el camino, o no sucumben por
las privaciones o por la mortal angustia de verse engañados, están, se puede decir,
abandonados allá sin sombra de asistencia religiosa. […] Los sacerdotes no abundan en

145
Ibíd., 438-439.
146
Ibíd., 434.

56
América, y los pocos que hay, casi desconocedores de nuestra lengua, no podrían tampoco
cumplir, como quisieran, sus deberes, por la razón muy simple que no serían comprendidos
por los emigrados. […] Por lo tanto, el italiano que vive en América, está casi obligado,
generalmente hablando, al llevar una vida peor que pagana, sin Misa, sin Sacramentos, sin
oraciones públicas, sin culto, sin Palabra de Dios.147

Por la urgencia de la necesidad en pastoral con los emigrantes, en el 28 de noviembre de


1887, la Congregación de los misioneros de San Carlos fue fundado por el Beato Juan
Bautista Scalabrini.

3.2.2 Los trabajos pastorales con los migrantes

Frente a la realidad de los migrantes, refugiados y marineros de hoy, está la necesidad de


brindarles una atención integral. Como nos enseñó Jesús en el pasaje del juicio final:
“cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt
25,40), la comunidad cristiana debe poner en practicar en la acogida, hospitalidad y
acompañamiento con los hermanos y hermanas marginados, especialmente a los migrantes,
refugiados y marineros. Ayudando a los migrantes significa que uno debe esforzarse para
dar un espacio en la comunidad local, para que los hermanos y hermanas quienes vienen
desde lejos puedan sentirse como un miembro de la comunidad. Al mismo tiempo, uno
debe actuar y reconocer los derechos de los migrantes que no son diferentes entre uno a
otro. Por otro parte, se debe respetar la cultura de los demás y elimina la discriminación
hacia otros. En este sentido, la Congregación de los misioneros de San Carlos ha buscado la
manera de trabajo con los migrantes, refugiados y marineros en la manera más efectiva por
ellos.

[Link] Las casas de Migrantes

La congregación Scalabriniana toma como referencia el versículo bíblico Mt 25,35: “Era


forastero y me acogiste” para su atención y hospitalidad al migrante. Los Misioneros de
San Carlos Scalabrinianos ha empezado en 1985 el ministerio de la acogida y de la
hospitalidad hacia todo tipo de migrante, deportado y refugiados abriendo la primera Casa
del Migrante en Tijuana, B.C. siguió Ciudad Juárez, Chihuahua, luego Tecún Umán en
Guatemala, Tapachula, Chiapas, y Ciudad de Guatemala, en Guatemala. Las casas
migrantes son un centro de acogida. En estas casas, recibimos los diferentes flujos

147
Ibíd., 444.

57
migratorios, es todo un reto que exige el constante mejoramiento y transformación de los
servicios que brindamos a los migrantes de forma gratuita. Tratando de atender lo mejor
posible cada una de las necesidades que cada grupo requiere (deportado, desplazado, en
tránsito o solicitante de asilo).

La misión de la casa es brindar una atención adecuada y oportuna a la población en


situación de vulnerabilidad social como lo es la población migrante, buscando con ello
mejorar sus condiciones de vida, ofreciéndoles servicios de primera necesidad como:
alojamiento temporal, alimentación, vestido y servicios de asistencia de salud, educación y
promoción de los derechos humanos. Comprometidos en fomentar sus derechos e incidir en
políticas para su atención dentro y fuera de la nación. Además, todos los servicios que
tenemos en las casas para ofrecerles a los migrantes son para que ellos puedan sentir un
poco de respaldo y estabilidad para concluir o continuar su plan migratorio. Al mismo
tiempo, las casas de migrantes también están ofreciendo a los migrantes la orientación
psicológica, legal, para encontrar un empleo, trabajo social, entre otros.148

En estas casas, nosotros no solamente ofrecemos el servicio social o damos las cosas
necesarias para los migrantes sino ofrecemos también el servicio espiritual. La guía
espiritual es también una parte esencial que se brinda en las casas del migrante. Como nos
compartió Patrick Murphy, el directo de la casa migrante en Tijuana:

La guía espiritual es de gran importancia, pues fortalecer su fe en Dios, es clave para todas
estas personas que ponen sus vidas en peligro o se encuentran en estados de desesperación o
miedo. Tratamos de aliviar sus incertidumbres y preocupaciones por el futuro depositando su
fe en Dios misericordioso. Como mencioné anteriormente, la mayoría de las personas que
recibimos son mexicanas, y como tal un gran porcentaje profesa la religión católica, por tanto
“volver a la práctica de la religión es volver a las raíces, es volver a casa”. Saber que no
están solos en su peregrinación, que sus familias están protegidas, una guía para saber qué
hacer y que el perdón existe, son de las necesidades espirituales más grandes. 149

Con la realidad de los migrantes deportados desde Estados Unidos a México ha aumentado
en 2017. Entre los meses de enero y septiembre, se han deportado de Estados Unidos 120
mil mexicanos.150 Las casas migrantes también tienen las oportunidades para mejorar los
servicios, implementar más programas de Reinserción Social para los Deportados y
continuar mejorando con la misión de guiar a los migrantes en la reconstrucción de sus
148
Ver, Neri, “La casa del migrante en Tijuana ofrece servicios humanitarios a los migrantes”.
149
Bosch, “Tijuana: Los migrantes no son una amenaza”.
150
Ver, Lakhani, “This is what the hours after being deported look like”.

58
vidas y afrontar su realidad de volver a México. Con esas experiencias se nos invita a
promover más dentro de la iglesia universal, especialmente a las diócesis que pueden
construir más casas para la acogida y el servicio a los migrantes en las fronteras.

[Link] Apostolado del Mar- Stella Maris

Hay muchos trabajos que uno encuentra y cree que no son importantes. Entre ellos están los
pescadores y marineros, ya que, ellos son quienes nos traen combustible, ropa, alimentos,
bienes accesorios, etc. de países de todo el mundo. Estos marinos y pescadores a menudo
están lejos de sus hogares y parroquias durante un largo período de tiempo y eso no es fácil
por uno. Además, ellos encuentran la vida en medio del mar con la soledad, las obras
difíciles, las largas horas de trabajo, la comida inadecuada e incluso las amenazas de la
piratería. Por eso el trabajo apostólico de la Iglesia Católica para cuidar de la gente de mar,
los pescadores y sus familias es también un trabajo importante.

La necesidad de acompañamiento, acogida en el nuevo lugar, las necesidades humanas,


sociales y espirituales de los marineros, el Apostolado del Mar- Stella Maris151 ofrece
atención pastoral para ellos. Los scalabrinianos tiene los centros de atención para los
marineros en ocho países: Taiwán, Filipinas, Emiratos Árabes Unidos, Sudáfrica, Italia,
Brasil, Argentina y Uruguay. Cada año, miles de marineros son recibidos en los puertos, en
los Centros Stella Maris, lugares distintivos donde la gente de mar es bien recibida, pueden
relajarse lejos del barco y contactar a los miembros de la familia utilizando diferentes
medios de comunicación puestos a su disposición. Crear un ambiente acogedor para que el
marinero se sienta en un ambiente familiar.

Los voluntarios visitan diariamente a la gente de mar a bordo de barcos, en hospitales y


aquellos que están abandonados en puertos extranjeros, asegurando una palabra de
consuelo, pero también apoyo concreto cuando sea necesario. Hay transporte gratis para
recoger los marineros en los puertos al Centro Stella Maris. Los capellanes están siempre
disponibles para ofrecer asistencia espiritual (celebración de la Eucaristía, oraciones
ecuménicas, etc.) a la gente de mar de todas las nacionalidades que lo necesitan,
especialmente en tiempos de dificultad y crisis.
151
Ver, [Link] (Fue consultado en
día 08/01/2018).

59
Finalmente, el Apostolado del Mar da voz a quienes a menudo no tienen voz, denunciando
abusos e injusticias, defendiendo los derechos de la gente del mar y pidiendo a la industria
marítima y a los gobiernos individuales que respeten las convenciones internacionales.

[Link] Scalabrini International Migration Network (SIMN)

Durante la década de 1960, la Congregación Scalabriniana extendió su misión a todos los


inmigrantes y expandió su alcance en todo el mundo. Como resultado, los programas y
servicios de la Congregación se han multiplicado, especialmente para los migrantes,
refugiados, desplazados internos y gente de mar más necesitados y vulnerables.

Con el fin de fortalecer la coordinación y la creación de redes de estos servicios y promover


la conciencia política y pública de las necesidades de los migrantes en todo el mundo,
SIMN se estableció en 2005. SIMN152 ha trabajado activamente para promover servicios,
defensa y programas de desarrollo para salvaguardar y proteger la dignidad y los derechos
de los migrantes y las personas que se desplazan por el mundo. La visión de SIMN es
fomentar una red mundial líder que atiende a migrantes, refugiados, desplazados internos,
gente de mar e itinerantes, y aboga por su dignidad y sus derechos en todo el mundo. SIMN
trabaja estrechamente en colaboración con otras entidades a nivel nacional e internacional,
promoviendo programas de servicios integrales y abogando por la dignidad y los derechos
de los migrantes y sus familias.

Los campos pastorales son las posiciones donde los misioneros scalabrinianos se ocupan
activamente de los migrantes, los refugiados, las personas desplazadas, la gente de mar y
otras personas afectadas por la movilidad humana. Son parroquias personales e interétnicas;
Misiones étnicas y capellanías; el Apostolado del Mar; liderazgo en organismos eclesiales;
Centros para migrantes, Casas del Migrante y otras obras apostólicas como orfanatos,
campamentos de refugiados, escuelas, guarderías, asilos de ancianos.

Los servicios pastorales (Centros de Estudio, SIMI, Mass Media y SIMN) están activos en
las siguientes formas de ministerio social, caritativo y de comunicación: investigación,
producción y difusión de información calificada; formación de gestión; sensibilización y

152
Ver, [Link] (Fue consultado en día 08/01/2018).

60
desarrollo humano y social; aportes políticos; representación y búsqueda de recursos
financieros.

Para mover el derecho y dignidad de los migrantes, SIMN ha establecido un diálogo


permanente y la colaboración con los responsables de la formulación de políticas y las
organizaciones de la sociedad civil a nivel internacional, regional y nacional, a través de
múltiples métodos. Estos incluyen: participación en procesos globales, regionales y
nacionales sobre gobernanza de la migración; organizando conferencias y seminarios sobre
migración y temas relacionados; apoyar la investigación científica sobre políticas
migratorias; colaborar con otras organizaciones de la sociedad civil para salvaguardar la
dignidad y los derechos de los migrantes; y ser anfitrión del Foro Internacional anual sobre
Migración y Paz. El Foro, realizado desde 2009, tiene como objetivo estimular un diálogo
de alto nivel y la definición de acciones concretas sobre los vínculos multifacéticos entre
los flujos migratorios y la coexistencia pacífica entre las comunidades de acogida y los
migrantes. Cada foro tiene un enfoque temático con la intención de estimular un proceso
continuo de diálogo y acción esencial.

3.3. La Iglesia con los migrantes

La Iglesia como discípula de Jesús y anunciadora del Reino de Dios, tiene que ser una
Iglesia que se mueve activamente en la historia y no se queda anclada, tiene la capacidad
para responder los acontecimientos actuales del mundo de hoy. Para hacer frente a la
situación de los migrantes, la Iglesia también los acompaña en todos los momentos. Por eso
es que presentamos brevemente un pequeño trayecto de este recorrido.

Ante la situación de los emigrantes, la Iglesia no ha quedado en silencio, sino asume una
actitud de compromiso. La Iglesia no se queda sólo en los discursos, sino que tiene que
hacerse visible con las acciones concretas. Como una respuesta concreta, el papa Pío XII
habló en la Constitución Apostólica: Exul familia nazarethana, que la familia de Nazaret es
modelo y consuelo de los refugiados, emigrantes, y peregrinos de todos los tiempos y
lugares. Por las necesidades personales, las persecuciones o por cualquiera de las
condiciones que se ven obligados abandonar su patria para dirigirse a tierras extrañas. Por

61
eso la Iglesia debe presentar este ejemplo y los remedios de la situación.153 En ella se
introducen y se precisan los principios básicos sobre la asistencia religiosa a los migrantes.
La Iglesia asume su compromiso en virtud del ministerio apostólico, y del gran amor que
como Madre tiene a sus hijos, que se encuentran en tribulaciones y calamidades en el
exilio. Esforzándose ante todo para dar consuelo espiritual, sin dejar de lado dentro de lo
posible el socorro material.154

El papa Juan Pablo II en la carta Laborem Exercens nos dice que todo hombre tiene
derecho a abandonar su país de origen por varios motivos —como también a volver a él—
y a buscar mejores condiciones de vida en otro país. Analizando el fenómeno migratorio
desde una óptica social, como un mal necesario. Ante el cual, se tiene que hacer lo posible
para que este mal sea menor, no sólo en sentido material sino también moral, y dentro de lo
posible debe traer un bien en la vida personal, familiar y social del emigrado, sea en el país
que lo acoge como en el de la patria que ha abandonado. En este sector mucho depende de
una recta legislación, sobre todo en materia de los derechos humanos del hombre y del
trabajo, y no por ser extranjero debe estar en desventaja frente a los derechos o frente a los
nacionales. El valor del trabajo debe medirse con el mismo metro y no en relación con las
diversas nacionalidades, religión o raza. Con mayor razón no puede ser explotada una
situación de coacción en la que se encuentra el emigrado.155

El papa León XIII nos recordó cuando escribió en la carta encíclica Rerum Novarum: “los
hombres sentirán fácilmente apego a la tierra en que han nacido y visto la primera luz, y no
cambiarán su patria por una tierra extraña si la patria les da la posibilidad de vivir
desahogadamente.”156 Por eso como un desafío para todos los responsables en el orden
nacional o internacional, para que los bienes busquen a los trabajadores y no al contrario.

Es necesario también que las autoridades se esfuercen por organizar sistemas económicos de
previsión para que al ciudadano, en el caso de sufrir una desgracia o sobrevenirle una carga
mayor en las obligaciones familiares contraídas, no le falte lo necesario para llevar un tenor
de vida digno. Y no menor empeño deberán poner las autoridades en procurar y en lograr que
a los obreros aptos para el trabajo se les dé la oportunidad de conseguir un empleo adecuado
a sus fuerzas; que se pague a cada uno el salario que corresponda según las leyes de la
justicia y de la equidad; que en las empresas puedan los trabajadores sentirse responsables de

153
Ver, Pío XII, Constitución Apostólica Exsul Familia Nazarethena, No. 1-2.
154
Ver,Pío XII, Constitución Apostólica Exsul Familia Nazarethena, No 78.
155
Ver, Juan Pablo II, Carta Encíclica Laborem Exercens, No. 23.
156
León XIII, Carta Encíclica Rerum Novarum, No. 33.

62
la tarea realizada; que se puedan constituir fácilmente organismos intermedios que hagan más
fecunda y ágil la convivencia social; que, finalmente, todos, por los procedimientos y grados
oportunos, puedan participar en los bienes de la cultura. 157

La Iglesia no solamente mira a los migrantes y el fenómeno migratorio como un fenómeno


normal, sino está dentro de la historia de la salvación, como “signo de los tiempos” y de la
presencia de Dios en la historia y en la comunidad de los hombres. El papa Benedicto XVI
en su mensaje para la jornada mundial del emigrante y el refugiado nos dice que “los padres
conciliares se esforzaron por escrutar los signos de los tiempos, interpretándolos a la luz del
Evangelio, para brindar a las nuevas generaciones la posibilidad de responder
adecuadamente a los interrogantes perennes sobre el sentido de la vida presente y futura, y
sobre el planteamiento correcto de las relaciones sociales (Gaudium et spes, 4). Entre los
signos de los tiempos reconocibles hoy se pueden incluir ciertamente las migraciones.”158
La migración actual invita a todos los cristianos a tener unos nuevos compromisos de
evangelización y solidaridad en una nueva sociedad de multiculturales. Desde allí, se puede
descubrir la presencia de Dios en la historia y en la comunidad de los hombres. Además, es
una invitación continuamente para todos los cristianos a practicar el espíritu de tolerancia y
solidaridad, el respeto por la identidad del otro y la coparticipación con las personas de
origen y cultura diferentes.159

El papa Francisco en su discurso con los participantes en la plenaria del consejo pontificio
de los emigrantes e itinerantes, nos recordó que cada uno debe ser solidaridario con los
migrantes con la compasión cristiana por medio del compromiso de conocer y concienciar a
la realidad migratoria. Uno no puede ser indiferente frente la situación de los hermanos
migrantes. Por el contrario, se tiene que ser respetuoso a las tradiciones diferentes y tener
una armoniosa integración en la realidad eclesial para que las comunidades cristianas sean
verdaderamente lugares de acogida, escucha y comunión.160

La Iglesia debe ser ejemplo para todos los cristianos, ser una Iglesia sin frontera y madre de
todos. Como explicó papa Francisco que “la Iglesia sin fronteras, madre de todos, extiende
157
Juan XXIII, Carta Encíclica Pacem in Terris, No. 64.
158
Benedicto XVI, Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XCII Jornada Mundial del Emigrante y el
Refugiado: “Migraciones: signo de los tiempos”.
159
Ver, Pontificio consejo para la pastoral de los emigrantes e itinerantes, “Erga Migrantes Caristas Christi”
(La caridad de Cristo hacia los emigrantes), No. 9.
160
Ver, Francisco, Discurso del Santo Padre Francisco a los participantes en la plenaria del consejo pontificio
de los emigrantes e itinerantes.

63
por el mundo la cultura de la acogida y de la solidaridad, según la cual nadie puede ser
considerado inútil, fuera de lugar o descartable. Si vive realmente su maternidad, la
comunidad cristiana alimenta, orienta e indica el camino, acompaña con paciencia, se hace
cercana con la oración y con las obras de misericordia.”161 Además, el carácter
multicultural de las sociedades actuales requiere que la Iglesia profundizar y reforzar los
valores necesarios para la convivencia entre las personas y las culturas. Para ser solidaridad
con los migrantes, uno debe también está dispuesto a la lucha contra el tráfico y delictivo
de seres humanos, contra cualquier forma de violencia, vejación y esclavitud.

Muchos consideran a los migrantes como de segunda o tercera clase en la sociedad, pero el
papa nos dice que “tenemos que hacer que nuestros hermanos y hermanas inmigrantes
escuchen que son ciudadanos, que son como nosotros, hijos de Dios, que son inmigrantes
como nosotros, porque todos nosotros somos emigrantes hacia otra patria, y ojalá llegamos
todos.”162 Al mismo tiempo, el papa nos enseñó que debemos ver a los migrantes con una
mirada más digna y reconocer en ellos la dignidad de un ser humano: “es importante mirar
a los emigrantes no solamente en función de su condición de regularidad o de irregularidad,
sino sobre todo como personas que, tuteladas en su dignidad, pueden contribuir al bienestar
y al progreso de todos, de modo particular cuando asumen responsablemente los deberes en
relación con quien los acoge, respetando con reconocimiento el patrimonio material y
espiritual del país que los hospeda, obedeciendo sus leyes y contribuyendo a sus costes.”163

Para evitar la migración, la primera cosa necesaria viene desde el país origen. El papa invita
a las autoridades del país de origen que ayuden a las necesidades de su gente, para que ellos
no tengan que emigrar y así poder contribuir al desarrollo del país de origen. Él también
añadió que “en todo caso, es necesario evitar, posiblemente y en su origen, la huida de los
prófugos y los éxodos provocados por la pobreza, por la violencia y por la persecución.”164
La comunidad cristiana, “no tiene miedo de recibir a los migrantes en sus hogares y

161
Francisco, Mensaje del Santo Padre Francisco para la jornada mundial del emigrante y del refugiado 2015
“Una Iglesia sin frontera, madre de todos”.
162
Francisco, Encuentro con la población de Scampia y con varias categorías sociales.
163
Francisco, Mensaje para la jornada mundial del emigrante y del refugiado.
164
Francisco, Mensaje del Santo Padre Francisco para la jornada mundial del emigrante y del refugiado.

64
comunidades porque la hospitalidad es un profundo valor evangélico que alimenta el amor
y es nuestra mayor seguridad contra los viles actos de terrorismo.”165

3.4. Algunas propuestas en las acciones pastorales en la parroquia

La experiencia que tuve en Kansas City Missouri, Estados Unidos durante mi tiempo de
experiencia pastoral, me dejó una inquietud de proponer unas respuestas cómo podemos
construir una parroquia multiétnicas para responder a la necesidad en el trabajo con los
migrantes. Como hemos visto la migración nos presenta muchos desafíos. Desde la lucha
por la justicia, el respeto por los derechos humanos, la búsqueda de un sistema económico
justo y la solidaridad. Pero también la migración nos presenta el deseo de integración y
armonización de los diversos pueblos involucrados, independientemente, aunque son
extranjeros o nativos.

Por esta razón, debemos formar una parroquia intercultural. En primer paso, hay que
entender el sentido de la palabra interculturalidad. Dicho término se puede entender como
un proceso de comunicación e interacción entre personas y grupos con identidades
culturales diferentes, donde se reconoce que ninguna idea, acción o cultura de una persona
o grupo cultural está por encima o bajo del otro y con la finalidad de favorecer en todo
momento el diálogo, la integración y convivencia enriquecida entre culturas.166 En el
proceso de las relaciones interculturales, el respecto a la diversidad es fundamental porque
se dará un paso al enriquecimiento mutuo. Hay que recorda no todo lo distinto o lo diverso
amenaza nuestra ser, sino lo diverso nos complementa nuestra vida y nos da la riqueza en la
identidad personal. Los conflictos son parte de la integración que en muchos casos son
necesarios para conocer los límites de cada grupo cultural. Sin embargo, la resolución por
estos casos es el respeto, el diálogo, la escucha mutua, la concertación y la correlación.167

Como podemos ver la interculturalidad, es un proceso plenamente humano, en el que se da


el reconocimiento de las partes, y en el que incluso se reafirma la identidad cultural. A
demás, es un proceso dinámico en el que se pueden dar tenciones. Sin embargo, lo que se
busca es un fin mayor como la integración, la fraternidad y la solidaridad, todo ello desde la
165
Francisco, Ofrezcan al Señor “toda su libertad, su memoria, su inteligencia y su entera voluntad”. El Papa
a los Ex Alumnos de los Jesuitas.
166
Ver, Wikipedia, la enciclopedia libre, Interculturalidad.
167
Ibíd.

65
diversidad. Es importante que ayuden a los hermanos inmigrantes, aunque siendo distintos
culturalmente pero no se cierran, ni se avergüenzan de su cultura, sino que tiene las
capacidades de mostrar y ofrendar lo que ellos tienen y son. Porque su cultura los identifica
como distintos y como tal les da identidad.

Con el fin de lograr la interculturalidad hay que erradicar el egoísmo y el individualismo


que son promovidos por la globalización económica, que fragmentan la dimensión humana
y social y en cambio, promueve la integración en todo el sentido de la palabra. Raul Fornet-
Betancourt nos enseñó que la migración desde la interculturalidad es un lugar privilegiado
para la práctica y la vivencia del diálogo intercultural. Para vivir el diálogo intercultural,
tenemos que “oponer con firmeza la lógica amorosa de la convivencia a la lógica de la
exclusión de la globalización en curso que hace los inmigrantes un simple “factor”
económico o un problema de integración social, cuando no los desprecia como
indeseables.”168 De ahí podemos rescatar, aceptar y valorar la cultura por medio de
respetar, aceptar y valorar la condición humana del “Otro”, del distinto, del inmigrante. A
partir de la identidad desde donde las culturas dialogan y se relacionan, podemos reconocer
y aceptar la dignidad e identidad del “Otro”, sin importar de su país origen o de donde
viene.

Una de las propuestas, es crear un ambiente de acogida, comunicación en la parroquia en


donde cada miembro puede compartir su cultural de origen. La cultura se enriquece cuando
se comparte con alguien diferente. Uno de los modos de introducir la cultura del país de
origen, es organizar las fiestas patronales o la celebración significativa de su país de
acuerdo con la fecha de la celebración. Cada miembro de la parroquia tiene pleno derecho
de participar en las actividades y apoya al desarrollo de la parroquia; mantener la relación
fraterna con uno a otro. Porque en dichas celebraciones, aparte de que se muestra la cultura,
también se hace la integración con los demás y así se va aprendiendo la diversidad de
culturas.

Al lado de las actividades que tiene en la parroquia, debemos mantener el espíritu de ser
migrante, nunca olvidar su lugar original y su identidad. Peter C. Phan en su artículo
“Always remember where you came from” nos enseñó que los migrantes deben recordar,
168
Fornet-Betancourt, “La inmigración en contexto de globalización como diálogo intercultural”, 39.

66
por supuesto, su cultura y todas las cosas que se incluyen en este amplio término general. Si
es importante que los migrantes aprendan el idioma local y se familiaricen con la historia y
las tradiciones culturales de la sociedad de acogida para poder cumplir con los deberes de
ciudadanía de manera responsable, es también su derecho y su responsabilidad a preservar
y promover su propio idioma, tradiciones culturales y valores y transmitirlos a sus hijos.
Sin embargo, tristemente en realidad, muchos migrantes y especialmente sus hijos, se
avergüenzan por sus costumbres y prácticas culturales. Porque para ellos en el nuevo país,
estos pueden parecer pintorescos, pasados de moda e incluso supersticiosos o serán sujetos
a malentendidos y burlas por parte de sus vecinos. En cambio, de mover su idioma, cultura
y tradición, ellos mismos se olvidan de su origen étnico o se ven tentados a deshacerse de
su identidad y su rico patrimonio cultural. En vista de este peligro muy real de olvidar de
donde vienen, es aún más exigente que los migrantes encuentren formas de recordar y
celebrar sus tradiciones culturales en el nuevo país.169

3.5. Conclusión

Para terminar este capítulo, quiero resaltar que la exigencia de Jesús con los migrantes debe
ser manifestada con acciones prácticas y obras de justicia divina, como dar comida y
vestido al pobre, dar alojamiento al migrante, etc.; personas necesitadas, con las cuales él
mismo se identificó, asumiendo su condición y comprendiendo su situación. Esta exigencia
ha abierto los ojos al obispo de Piacenza, Mons. Juan Bautista Scalabrini, el cual presenció
el drama de muchos paisanos suyos que se veían obligados abandonar su patria y su familia
y hacer frente a un mundo desconocido. Situación que no lo dejó indiferente y lo llevó,
inspirado por las palabras y ejemplo de Jesús, a fundar una comunidad religiosa misionera
que pudiera dar respuesta a las necesidades religiosas y asistenciales a la realidad que viven
los migrantes.

En la actualidad, los Misioneros de San Carlos-Scalabrinianos, hemos querido dar


continuidad a esta inspiración divina, sirviendo en más de 30 países a los migrantes que
viven más agudamente el drama de migración; por medio de casa de acogida, asistencia a
los marineros, refugiados en los distintos campamientos, en algunas conferencias

169
Ver, Phan, ““Always Remember Where You Came From” An Ethics of Migrant Memory”, 178-179.

67
episcopales, en parroquias y en altos organismos como la ONU, con la finalidad de
sensibilizar las iglesias locales y la sociedad que acoge los migrantes.

68
CONCLUSIÓN

Como hemos podido ver el fenómeno de la movilidad humana es tan antiguo como actual,
y esto es porque es parte de la dimensión humana, ya que el ser humano por sus
necesidades, tiene que moverse para satisfacerlas. Sin embargo, los contextos y las
circunstancias son los que hacen que sea diversa y compleja, de modo que siempre habrá
algo nuevo en ella.

La migración viene a ser un signo de la injusticia humana, ante la cual, Dios no puede pasar
de largo. Israel experimento la presencia de Dios en la injusticia: “He visto la aflicción de
mi pueblo en Egipto, he escuchado el clamor ante sus opresores y conozco sus
sufrimientos” (Ex 3,7). De modo que la migración es un espacio en el que Dios se hace
presente, y como tal, es un lugar teológico, en el que Dios se sigue revelando. Ante lo cual,
la Iglesia no puede cerrar los ojos, sino tiene que acercarse y discernir lo que Dios nos
revela en esta realidad. Así los migrantes son la interpelación de Dios, que clama justicia y
solidaridad para con los marginados.

La Sagrada Escritura ha sido el fundamento para la reflexión teológica en torno a la


respuesta a la necesidad de los migrantes en la acogida, servicio y acompañamiento. La
tradición bíblica nos ha mostrado el actuar de Dios a favor del pueblo migrante a lo largo
de la historia, y como tal la Iglesia no puede prescindir de ella, antes bien se tiene que
recuperar esa historia de salvación, para iluminar nuestro presente. Israel es un pueblo que
tiene presente esa memoria histórica: “Mi padre era un arameo errante, y bajo a Egipto y
residió allí siendo unos pocos hombres” (Dt 26,5). Es un pueblo que conoce su origen y
condición itinerante. El evangelio de Mateo, especialmente en el pasaje de Mt 25,31-45,
nos ha permitido vislumbrar sobre la acogida a los pequeños, los marginados y los
extranjeros. Además, el mismo Jesús se identifica con ellos.

Al mismo tiempo, una pastoral de la movilidad humana debe superar todos prejuicios
impuestos por las culturas, abrirse y educar en el diálogo intercultural, practicar la acogida
para testimoniar la caridad, y abrir las mentes y los corazones hacia una visión más amplia
e incluyente donde las diferencias dejan de ser una frontera, para convertirse en un medio
para la convivencia fraterna. De este modo la migración no puede verse sólo como un mal,

69
sino también, como la oportunidad para una nueva sociedad, en la convergen un sinfín de
culturas capaces de convivir.

Así también la migración es un intercambio de saberes y culturas, que en la diversidad se


enriquecen. De modo que la dimensión humana de la migración es un valor que muchas
veces es desconocido, ignorado o rechazado por las comunidades receptoras. Muchas de las
veces reducimos el fenómeno de la migración a solo estadísticas, sobre todo a nivel
demográfico y económico, sin antes pensar que detrás de cada número o de cada dólar, hay
una persona, una historia y una forma de llevar la vida que se caracteriza por el esfuerzo y
el sacrificio de hombres y mujeres. Por eso, la necesidad de apoyo de las ciencias de la
investigación es necesaria y útil para comprender mejor las causas principales de la situación
de los migrantes, especialmente de los más vulnerables. En esta línea, el teólogo Gioacchino
Campese, misionero scalabriniano, expresa su opinión: “una teología de las migraciones que
quiere en verdad ‘hacerse cargo’ de la realidad migratoria debe estar permanentemente a la
escucha de las investigaciones de estas ciencias, que ayudan a comprender la complejidad de
la movilidad humana.”170

Sin embargo, desde la perspectiva de la Biblia, la migración fue considerada como el plan de
Dios o “signo de los tiempos”, así fue comprendido por la Iglesia. En el Antiguo Testamento,
nuestros antepasados en la fe, Abraham, Isaac, Jacob, José y Moisés, quienes fueron nómadas
y migrantes, dan testimonio de ello. De igual forma, el mismo pueblo de Israel conoció la dura
experiencia de la migración en Egipto y se formó en el camino hacia la tierra prometida y en el
sufrimiento del exilio. Además, uno de los textos que expresa clara y radicalmente el
compromiso hacia los migrantes es el Levítico: “cuando un forastero resida entre vosotros, en
vuestra tierra, no lo oprimáis. Al forastero que reside entre vosotros lo miraréis como a uno de
vuestro pueblo y lo amarás como a ti mismo; pues también forasteros fuisteis vosotros en la
tierra de Egipto. Yo, Yahveh, vuestro Dios” (Lv 19, 33–34). En el Nuevo Testamento, el
mismo Jesús, según las narrativas de su infancia en Mateo, recién nacido se tiene que refugiar
con su familia en Egipto para huir de la persecución de Herodes. Y su misión es un ministerio
itinerante entre los pueblos y ciudades de su tierra y, en su descripción del juicio final, Jesús se
identifica con el extranjero que pide acogida (Mt 25, 35).

170
Campese, Tesis: “Hacia una teología desde la realidad de las migraciones: método y desafíos”, 61.

70
El papa Francisco, en el mensaje para la cuaresma de 2015, enseñó que uno de los desafíos
más urgentes es el afrontar la "globalización de la indiferencia", como manifestación de una
actitud egoísta e indiferente ante el sufrimiento de los demás, la cual ha alcanzado una
dimensión mundial.

Cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre
no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que
padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a
gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado
hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la
indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.171

En este mismo contexto, el papa Francisco, en un discurso pronunciado en Lampedusa, Italia,


el 8 de julio de 2013, nos pregunta a cada uno de nosotros:

¿Dónde está la sangre de tu hermano cuyo grito llega hasta mí?”. Hoy nadie en el mundo se
siente responsable del otro; hemos perdido el sentido de la responsabilidad y la sensibilidad
fraterna; hemos caído en la actitud hipócrita del sacerdote y del servidor del altar, de los que
hablaba Jesús en la parábola del Buen Samaritano: vemos al hermano medio muerto al borde del
camino, quizás pensamos “pobrecito”, y seguimos nuestro camino, no nos compete; y con eso
nos quedamos tranquilos, nos sentimos en paz.172

En el transcurso de la historia de la Iglesia, podemos afirmar que los migrantes, como


miembros de la iglesia sin fronteras, son reconocidos como “sujeto” real y vivo. Como los
demás seres humanos, ellos tienen el deseo de vivir una vida mejor y al mismo tiempo quieren
dar testimonio para el Reino de Dios. Igualmente, ellos pertenecen al plan de Dios y como
miembros del mismo cuerpo, cuya cabeza es Jesucristo. Por lo tanto, la acción pastoral
concreta de la iglesia católica es invitada a empezar desde la realidad de los migrantes,
especialmente los que son más vulnerables. Al mismo tiempo, la acción pastoral tiene que
continuar subrayando la “compasión” con la necesidad de los demás a ejemplo del buen
samaritano.

Al mismo tiempo, se propone el desarrollo de una pastoral de acogida, fundamentada en el


dicho de Jesús en el evangelio de San Mateo: “Yo era forastero y me acogisteis” (Mt 25,35).
A los cristianos, especialmente nosotros como misioneros scalabrinianos que nos consagramos
al servicio de los migrantes, tenemos el gran desafío de aumentar nuestros esfuerzos y fuerzas

171
Francisco, Mensaje para la cuaresma 2015: Fortalezcan sus corazones (St 5,8).
172
Francisco, Discurso en Lampedusa.

71
para continuar realizando un trabajo de sensibilización, que lleve a desarrollar gestos de
solidaridad e impedir la xenofobia hacia los que llegan. Es recomendable, donde el flujo de
migrantes es grande, seguir creando, a parte de las que ya existen, oficinas de atención que
brinden orientación y apoyo, así como casas de migrante para que no tengan que quedarse en
las calles. Se debería crear en las parroquias un centro de información, sensibilización y
difusión de los programas y acciones socio-pastorales de la Iglesia en relación con los
migrantes. Y en lo que se refiere a las migraciones fronterizas hay que realizar una acción
compartida entre las diócesis de las fronteras y crear centros de atención y de acogida a los
migrantes, sobre todo a los que son víctimas de la deportación, como también oficinas de
protección legal y de documentación de los indocumentados. Este grito de los migrantes es
muy actual y aturdidor en nuestro contexto colombiano en la persona del hermano migrante
venezolano; grito al cual no podemos ser indiferentes.

Mi mayor deseo es que este trabajo de investigación sensibilice y saque del acomodamiento y
de esa “cultura de la indiferencia”, insolidaridad, individualismo, etc., que enfatiza nuestro
querido Papa Francisco. Y como bien lo expresaron los obispos de la conferencia en
Aparecida, donde hacen mención de la relación de trabajo con los organismos de la sociedad
civil para que se pueda lograr una solución más adecuada a la situación concreta de la
migración.

Entre las tareas de la Iglesia a favor de los migrantes está indudablemente la denuncia profética
de los atropellos que sufren frecuentemente, como también el esfuerzo por incidir, junto a los
organismos de la sociedad civil, en los gobiernos de los países, para lograr una política
migratoria que tenga en cuenta los derechos de las personas en movilidad. […] Asimismo,
deberá ahondar su esfuerzo pastoral y teológico para promover una ciudadanía universal en la
que no haya distinción de personas.173

173
CELAM, V Conferencia General Del Episcopado Latinoamericano y Del Caribe, Documento conclusivo,
No 414, 213.

72
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