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Barreras para la Inclusión Educativa

Este documento describe tres dimensiones clave para promover la inclusión en las escuelas: culturas, políticas y prácticas. Define cada dimensión y explica cómo están interrelacionadas y se complementan mutuamente para crear un entorno escolar inclusivo. Las culturas inclusivas se refieren a las relaciones y valores compartidos en la comunidad escolar. Las políticas inclusivas implican un cambio de paradigma en el sistema educativo. Y las prácticas inclusivas significan desarrollar actividades que reflejen las culturas y políticas inclusivas.

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Barreras para la Inclusión Educativa

Este documento describe tres dimensiones clave para promover la inclusión en las escuelas: culturas, políticas y prácticas. Define cada dimensión y explica cómo están interrelacionadas y se complementan mutuamente para crear un entorno escolar inclusivo. Las culturas inclusivas se refieren a las relaciones y valores compartidos en la comunidad escolar. Las políticas inclusivas implican un cambio de paradigma en el sistema educativo. Y las prácticas inclusivas significan desarrollar actividades que reflejen las culturas y políticas inclusivas.

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C U L T U R A S P O L I T I C A S

ACTITUDINALES METODOLÓGICAS ORGANIZATIVAS


ÁULICO Sobreprotección Falta de implementación de
Poca disposición para llevar a actividades inclusivas.
cabo la educación inclusiva. Falta de diversificación de
Altas o bajas expectativas del estrategias.
alumno. Exigencias poco apropiadas a las
No motivar etapad de desarrollo del alumno.
Currículo rigido.
Poca relación de contenido nuevo
con aprendizajes previos.
Enseñanza homogénea.
No aplicar ajustes para quien lo
requiera
ESCOLAR Sobreprotección
Baja o nula aplicación de políticas
educativas inclusivas
Negar la inscripción
Falta de actividades recreativas,
culturales y sociales inclusivas.
Espacios no adaptados para
personas con discapacidad.
P La no aplicación de programas de R
Á cultura de la paz.
La falta de información para
C
T sensibilizar a la comunidad I C
educativa.
A SOCIOFAMILIAR Sobreprotección. S
Falta de apoyo para adquirir o
elaborar materiales que apoyen
las actividades diversificadas.
Falta de apoyo con las tareas
escolares.
Poca o nula comunicación con la
escuela.
Poca concientización en el
seguimiento de las necesidades
del menor (médico, estimulación,
etc.
Actitudinales: Aquellas relacionadas con la actitud de rechazo, la segregación, la exclusión o las actitudes sobreprotectoras de los
actores que interactúan con el alumno (maestros de educación regular o especial, compañeros de grupo, madres y padres de familia,
entre otros). Estas BAP comprenden acciones como la negación de inscripción o la falta de inclusión en las actividades debido a que
no se planean teniendo en cuenta las características y necesidades del alumnado. Asimismo, cuando las familias o los compañeros
asumen conductas de sobreprotección, agresión o rechazo, se limita la participación de los alumnos en el aula o en la escuela.

Metodológicas: Tienen en común que la concepción que tienen los educadores sobre sus acciones de enseñanza y prácticas de
aprendizaje no corresponden al ritmo ni al estilo de aprendizaje del alumnado.
Por ejemplo, cuando la enseñanza es homogénea o cuando el docente no ofrece los apoyos requeridos para los alumnos pensando
que, si lo hace, el resto del grupo se retrasará y no cubrirá el programa.
Un ejemplo, referente a los alumnos con discapacidad, es cuando el docente planea para ellos actividades de grados inferiores
argumentando que “no tienen la capacidad” o que las actividades son muy complicadas para el alumno. Cabe señalar que los
estudiantes con aptitudes sobresalientes, también pueden enfrentar BAP, cuando las actividades escolares no responden a su ritmo o
intereses.

De organización: Las barreras de este tipo hacen referencia al orden y estabilidad en las rutinas de trabajo, la aplicación de las
normas y la distribución del espacio y mobiliario. Por ejemplo, cambios en los salones, espacios o en actividades sin previa planeación;
cuando los materiales no son accesibles al alumnado; así como ambientes de desorden dentro del aula, son factores que afectan
negativamente el aprendizaje de cualquier alumno y, en el caso de los alumnos con discapacidad, se tornan más graves debido a que
muchos de ellos necesitan estructura, estabilidad y rutinas para alcanzar el aprendizaje.

CULTURAS
Esta dimensión se refiere a las relaciones, valores y creencias establecidas en la comunidad escolar.
• Las relaciones entre los participantes incluyen a todos los miembros de la comunidad escolar: alumnos, docentes, directivos, padres
y madres de familia y, por tanto, las relaciones entre estos; alumno-docente, docente-docente, docente-directivo, alumno-directivo,
docentes-padres de familia, entre otras.
• Los valores y creencias son entendidas como una de las pautas que regulan el actuar de cada individuo, es decir, son aquellas que
otorgan un sentido y un motivo para cada acción. De manera que los valores, creencias y acciones están interrelacionados. En este
sentido, crear culturas inclusivas “alude a la importancia de formar comunidades escolares seguras, acogedoras, colaboradoras y a la
creación de ambientes de aprendizaje en los que se acepte y valore a todos los miembros”. Los valores inclusivos de las comunidades
escolares son los que guiarán las decisiones que se establezcan en las políticas escolares y, por lo tanto, en el quehacer diario de las
prácticas educativas de cada centro. En las escuelas, la creación de culturas inclusivas significa vincular los valores a las diferentes
prácticas que se llevan a cabo en ellas, esto incluye el currículo, las formas de enseñar, las actividades de aprendizaje, las relaciones
entre todos los miembros de la comunidad educativa. Por lo tanto, los valores inclusivos deben desarrollarse, ser compartidos y
transmitirse a todos los miembros de la comunidad escolar: directivos, docentes, estudiantes y familias, así como a los nuevos
integrantes. Algunos de los valores que fomentan las culturas inclusivas son igualdad, reconocimiento de derechos, participación,
respeto a la diversidad, honestidad, confianza y sustentabilidad.
POLÍTICAS
Esta dimensión implica un cambio en el paradigma de asumir a los alumnos como el problema y a los maestros especializados como
los únicos capaces de atenderlos y, por el contrario, se trata de transformar el sistema educativo en su conjunto para fomentar la
participación de todo el equipo en la responsabilidad y atención de los alumnos sin importar su condición. Para favorecer una cultura
inclusiva en la escuela, es necesario desarrollar políticas cuyo eje sea la inclusión. Esta debe impregnar todos los ámbitos escolares,
desde la gestión hasta la planeación, permeando así todas las decisiones tanto en el ámbito pedagógico como en el de recursos, pues
es necesario organizar los apoyos pertinentes para atender la diversidad. Lo anterior con el fin de mejorar el aprendizaje y la
participación de todos los alumnos. Se trata de promover las condiciones necesarias para usar los recursos de manera flexible, de
manera que los docentes cuenten con los apoyos para centrarse en la creación de un entorno de aprendizaje óptimo. Desde esta
dimensión, se consideran “apoyo” todas las actividades que aumenten la capacidad de un centro educativo para atender con equidad
la diversidad del alumnado. Por lo tanto, para establecer políticas inclusivas es necesario que todas las modalidades de apoyo se
agrupen dentro de un mismo marco que busque eliminar las BAP de la comunidad educativa, además de que se conciban desde la
perspectiva del desarrollo de los alumnos y no desde la perspectiva de la escuela o de las estructuras administrativas.
PRÁCTICAS
Esta dimensión se refiere al desarrollo de actividades que reflejen culturas y políticas inclusivas. Para lograrlo, las actividades de
aprendizaje se deben planificar de forma tal que tengan en cuenta la diversidad de todo el alumnado. Esto implica poner énfasis en
qué se enseña, cómo se enseña y cómo se aprende en las aulas. Las prácticas deben reflejar qué tanto se están implementando las
culturas y políticas inclusivas en una escuela para que así puedan reconocer que en un grupo, ningún alumno lo sabe todo, que todos
saben y tienen capacidades para aprender y compartir con los demás. Estas prácticas deben asegurar que las actividades del aula y
extraescolares promuevan la participación de todo el alumnado y tengan en cuenta el conocimiento así como la experiencia adquirida
por todos los estudiantes fuera de la escuela. Fomentar esta dimensión, ayudará a que los docentes trabajen colaborativamente:
planeen y desarrollen clases y evaluaciones de los aprendizajes de todos los alumnos.

Las tres dimensiones tienen la misma importancia para el desarrollo de la inclusión en la escuela aunque en este documento se
presenten en un orden determinado. Dichas dimensiones están interrelacionadas, es decir, una complementa y hace posible las otras,
ya que al desarrollar culturas inclusivas se generan cambios tanto en las políticas como en las prácticas. Una vez que se han
generado estos cambios en la comunidad escolar, al incorporarse nuevos miembros podrán apropiarse de las tres dimensiones. Estas
dimensiones se pueden representar como los lados de un triángulo equilátero.

Bibliografía: SEP., Estrategia de equidad e inclusión.

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