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Medidas Cautelares en Proceso Civil

1. El documento trata sobre las medidas cautelares en el proceso civil. 2. Incluye una introducción, dedicatoria, agradecimientos, índice y varios capítulos sobre temas legales como la revocación de testamentos. 3. El primer capítulo explica las formas de revocar un testamento de manera expresa, tácita o presunta según la ley peruana.

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Medidas Cautelares en Proceso Civil

1. El documento trata sobre las medidas cautelares en el proceso civil. 2. Incluye una introducción, dedicatoria, agradecimientos, índice y varios capítulos sobre temas legales como la revocación de testamentos. 3. El primer capítulo explica las formas de revocar un testamento de manera expresa, tácita o presunta según la ley peruana.

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Facultad de Derecho y Ciencias Políticas

Trabajo Monográfico

LAS MEDIDAS CAUTELARES EN EL PROCESO CIVIL

Estudiantes:

 Julca Ramos Segundo Leopoldo


 Chujutalli Torres, Erlin
 Leon Cabudiva Martha Isabel
 Rosales Del Aguila Rafael Junior

Asignatura:

Derecho Civil IV (Sucesiones)

Ciclo:

VI

Docente:

DR. FERNANDEZ HERNANDE, NESTOR ARMANDO

Iquitos – Perú

2021

DEDICATORIA

A las familias, que son el origen de valores para nuestra vida.


AGRADECIMIENTO

A Dios:

Agradecer a Dios, por permitirnos un día más de vida, e iluminarnos en el sendero de


nuestro camino profesional y cotidiano, y sobre todo por alejarnos de todo mal.

A los padres:

A nuestros padres por ser nuestra principal razón de salir a delante cada día, e
inspirarnos a seguir estudiando, apoyándonos en todo lo que es posible.

Al docente:

Por dedicarnos su valioso tiempo y enseñanzas, que a diario nos va formando como
excelentes profesionales para bien.

EPIGRAFE

“Donde hay poca justicia es un peligro tener razón”

FRANCISCO DE QUEVEDO
INDICE GENERAL
I. CAPITULO : REVOCACIÓN DE LOS TESTAMENTOS.........................................5

BASE LEGAL............................................................................................................. 5

BASE LEGAL............................................................................................................. 6

BASE LEGAL............................................................................................................. 7

CONCLUSIONES.......................................................................................................... 9

BIBLIOGRAFIA.............................................................................................................. 9
INTRODUCIÓN

I. CAPITULO: REVOCACIÓN DE LOS TESTAMENTOS

1.1. BASE LEGAL

Revocación del testamento

Artículo 798. - El testador tiene el derecho de revocar, en cualquier tiempo, sus


disposiciones testamentarias. Toda declaración que haga en contrario carece
de valor.
Forma de revocar

Artículo 799. - La revocación expresa del testamento, total o parcial, o de


algunas de sus disposiciones, solo puede ser hecha por otro testamento,
cualquiera que sea su forma.

Reviviscencia de testamento anterior

Artículo 800. - Si el testamento que revoca uno anterior es revocado a su vez


por otro posterior, reviven las disposiciones del primero, a menos que el
testador exprese su voluntad contraria.

Revocación parcial de testamento

Artículo 801. -El testamento que no es revocado total y expresamente por otro
posterior, subsiste en las disposiciones compatibles con las de este último.

Revocación del testamento cerrado

Artículo 802. -El testamento cerrado queda revocado si el testador lo retira de


la custodia del notario.

Validez del testamento cerrado como ológrafo

Artículo 803. - Tanto en el caso previsto en el artículo 802 como en el de su


apertura por el testador, el testamento cerrado vale como ológrafo si se
conserva el pliego interior y este reúne las formalidades señaladas en la
primera parte del artículo 707.

Revocación de testamento ológrafo

Artículo 804. - El testamento ológrafo queda revocado si el testador lo rompe,


destruye o inutiliza de cualquier otra manera.

I.2. REVOCACIÓN DEL TESTAMENTO


La revocación de un testamento es la declaración de voluntad del testador (expresa o
tácita) por la que un testamento existente queda sin efectos en todo o en parte.

en nuestro derecho, el testamento es un acto esencialmente revocable, ya que recoge


la voluntad del testador en el momento de su muerte, y por ello puede cambiar hasta
ese mismo momento. Por esta razón, no tendrán efecto las cláusulas que expresen la
voluntad de no revocarlo en el futuro. la cual hace mención el artículo 798.- 
revocación del testamento el testador tiene el derecho de revocar, en cualquier tiempo,
sus disposiciones testamentarias. Toda declaración que haga en contrario carece de
valor1.

I.3. Efectos de la revocación


 
Su efecto fundamental es que la revocación deja sin efecto el testamento revocado,
total o parcialmente. Por ello, regirá la sucesión el nuevo testamento, si contiene
cláusulas testamentarias al respecto; el nuevo y el antiguo en lo que sean compatibles,
si la revocación es parcial; o se abrirá la sucesión intestada, en su caso, total o
parcialmente.

Ahora bien ¿recuperará sus efectos el testamento revocado si el que lo revoca queda
después sin efecto? Sólo en el caso en que así lo establezca el testador al otorgar un
nuevo testamento.

I.4. FORMAS DE HACER LA REVOCION

Artículo 799

• Total o parcialmente.
• De forma expresa, tácita o presunta.

Esto sólo puede ser hecho por otro testamento, cualquiera que sea su forma.

I.4.1. REVOCACION EXPRESA

La revocación expresa exige el otorgamiento de otro testamento, pero sin necesidad


de que el testamento de revocación tenga la misma naturaleza que el revocado. De

1
[Link]/la-herencia/revocación-del-testamento/Código civil peruano/Testamento-
peru/[Link]#revocac
esta manera un testamento cerrado puede llegar a ser revocado por uno abierto ya
que el testador hace un testamento posterior a otro ya existente, por el que se deroga
expresamente lo dicho en el primero. De este modo:
 
– La revocación puede alcanzar a todo el testamento anterior, o bien solo parte del
mismo, dejando subsistente el anterior en el resto.
 
– Puede tratarse de un testamento que establezca nuevas normas sucesorias, o bien
de un testamento con un fin solo revocador del anterior.
 
– El testamento revocador no ha de adoptar la misma forma que el revocado; basta
con que sea un testamento de cualquier tipo de los admitidos por la ley.

I.4.1.1. Los efectos de la revocación expresa serán:


 
– Si se revoca totalmente el testamento anterior: se sustituye por el nuevo; y a falta de
disposiciones testamentarias, se abrirá la sucesión intestada.
 
 – Si se revoca al anterior sólo en parte: es eficaz en lo no revocado, abriéndose si es
necesario la sucesión intestada parcial, si no se establecen normas sucesorias al
respecto; si se establecen, se aplicarán las de ambos testamentos,
complementándose entre sí.

I.4.2. REVOCACIÓN TÁCITA


 
Este tipo de revocación opera cuando se otorga un testamento posterior, pero no se
deroga expresamente el anterior.
El testamento anterior queda revocado por el posterior perfecto (sin defectos), si el
testador no expresa en éste su voluntad de que aquél subsista en todo o en parte.
 
Sin embargo, el testamento anterior recobra su fuerza si el testador revoca después el
posterior, y declara expresamente ser su voluntad que valga el primero.
 
La revocación producirá su efecto aunque el segundo testamento caduque por
incapacidad del heredero o de los legatarios en él nombrados, o por renuncia de aquél
o de éstos.
 
Modernamente, muchos autores consideran que cabe una ejecución conjunta de los
dos testamentos sin que el segundo revoque al primero en los siguientes supuestos:
 
          – Cuando el testamento posterior sea simplemente aclaratorio o interpretativo o
se limita a hacer la partición.
          – Cuando carezca de contenido patrimonial.
          – Cuando del testamento posterior se pueda evidenciar la existencia de una
voluntad favorable para la subsistencia del anterior, sin que valga la simple presunción
en este sentido.

I.4.3. Revocación presunta


 

Este tipo de revocación del testamento anterior opera cuando sin otorgarse nuevo
testamento, se deduce de la conducta del testador su voluntad de que el testamento
otorgado quede sin efecto. De este modo, se presume revocado el testamento
cerrado que aparezca en el domicilio del testador con las cubiertas rotas o los sellos
quebrantados, o borradas, raspadas o enmendadas las firmas que lo autoricen. Este
testamento será, sin embargo, válido cuando se probare haber ocurrido el desperfecto
sin voluntad ni conocimiento del testador, o hallándose éste en estado de demencia;
pero si aparecieren rota la cubierta o quebrantados los sellos, será necesario probar
además la autenticidad del testamento para su validez. Si el testamento se encontrare
en poder de otra persona, se entenderá que el vicio procede de ella y no será aquél
válido como no se pruebe su autenticidad, si estuvieren rota la cubierta o
quebrantados los sellos; y si una y otros se hallaren íntegros, pero con las firmas
borradas, raspadas o enmendadas, será válido el testamento, como no se justifique
haber sido entregado el pliego de esta forma por el mismo testador. Se basa esta
forma revocatoria en la existencia de una situación de hecho de la que se deriva una
voluntad revocatoria.

Esta situación de hecho requiere los siguientes presupuestos:

    – Conciencia y voluntad de quebrantar el testamento por parte del testador.

  – Decisión exclusivamente imputable al testador, ya que en los casos de rotura del


testamento que esté en poder de una tercera persona se considerará que la rotura
procede de ella.
  – Capacidad para testar, ya que si el testador la ha perdido, no valdrá la
revocación, como se deduce del propio precepto, que aunque habla sólo de estado de
demencia, debe extenderse a otros supuestos de incapacidad para testar

  – Ámbito de aplicación. Lógicamente sólo es aplicable esta forma de revocación al


testamento cerrado, ya la destrucción de la copia de un testamento abierto no tiene
ningún valor revocatorio, pues el auténtico testamento se halla en la matriz incluida en
el protocolo Notarial.

I.5. Revocacion del testamento cerrado

El testamento cerrado queda revocado si el testador lo retira de la custodia del notario


art (802)

4. Validez del testamento cerrado como olografo

Tanto en el caso previsto en el artículo 802 como en el de su apertura por el testador,


el testamento cerrado vale como ológrafo si se conserva el pliego interior y este reúne
las formalidades señaladas en la primera parte del articulo 707

Testamento ológrafo. Formalidades

Son formalidades esenciales del testamento ológrafo, que sea totalmente escrito,
fechado y firmado por el propio testador.

Para que produzca efectos debe ser protocolizado, previa comprobación judicial,
dentro del plazo máximo de un año contado desde la muerte del testador.

I.6. REVOCACIÓN DE TESTAMENTO OLÓGRAFO

Articulo 804 El testamento ológrafo queda revocado si el testador lo rompe, destruye


o inutiliza de cualquier otra manera.

II. CAPITULO: CADUCIDAD DE TESTAMENTOS


2.1. BASE LEGAL

Caducidad de testamento

Artículo 805. - El testamento caduca, en cuanto a la institución de heredero:


1. - Si el testador deja herederos forzosos que no tenía cuando otorgó el
testamento y que vivan; o que estén concebidos al momento de su muerte, a
condición de que nazcan vivos.
2. - Si el heredero renuncia a la herencia o muere antes que el testador sin
dejar representación sucesoria, o cuando el heredero es el cónyuge y se
declara la separación judicial por culpa propia o el divorcio.
3. - Si el heredero pierde la herencia por declaración de indignidad o por
desheredación, sin dejar descendientes que puedan representarlo.

Preterición de heredero forzoso

Artículo 806. - La preterición de uno o más herederos forzosos, invalida la


institución de herederos en cuanto resulte afectada la legítima que corresponde
a los preteridos. Luego de haber sido pagada esta, la porción disponible
pertenece a quienes hubieren sido instituidos indebidamente herederos, cuya
condición legal es la de legatarios.

Reducción de disposiciones testamentarias

Artículo 807. - Las disposiciones testamentarias que menoscaban la legítima


de los herederos, se reducirán, a petición de éstos, en lo que fueren excesivas.

2.2. CONCEPTO DE CADUCIDAD

El vocablo caducidad tiene su origen etimológico en las locuciones latinas caducus y


cadere, cuyas acepciones son, entre otras, las de dejar de ser, desaparecer, acabar la
vida, la de terminar, extinguirse.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua le da, atendiendo a su origen


etimológico, el significado de perder su fuerza una ley, un testamento o un contrato, y
el de extinguirse un derecho, una facultad, una instancia o un recurso, entre otras. De
ahí, entonces, que llevado el vocablo a su significado jurídico sea el de un anuncio o
advertencia de una futura e inexorable extinción de los derechos por el transcurso del
tiempo.

El origen histórico de la caducidad es materia de divergencias. Para unos,


particularmente los romanistas, la remontan a la Lex Caducarías, que alentaban las
nupcias y la procreación de hijos legítimos e imponían a los casados y a los célibes la
privación de las liberalidades que les hubieran sido otorgadas por no haber procreado
o no haber celebrado nupcias. Para otros, no tiene un origen tan remoto, aunque sí le
reconocen antecedentes en el Derecho Romano, en el que se distinguía la actío
perpetuae, sometida a la prescripción extintiva, de la actio temporalis, que por
depender de un tiempo previamente determinado devenían en nulas ipso jure por el
simple transcurso del tiempo. (VIDAL RAMIREZ, 2002)

Para los legisladores, al regular la caducidad empleaban dos acepciones, una, la


autentica, basada en el transcurso del tiempo y es la llamada caducidad propia y la
otra que no la hace descansar para su funcionamiento en el factor tiempo, y a esta
última llamada caducidad impropia, como ocurre con la caducidad de la institución de
heredero y el legatario. La caducidad es una figura jurídica por el cual se extingue el
derecho.

En derecho sucesorio puede estar referida al testamento, en todo o en parte, o al


heredero instituido o al legatario, e implica la pérdida de la eficacia del testamento, o
de alguna o algunas clausulas del mismo, o de la designación de herederos o
legatarios.

Según el caso, ocurre por el transcurso del tiempo actuando como un plazo; o por una
causa que sobreviene al derecho, independientemente de cualquier plazo, operando
como condición resolutoria. No se produce por una manifestación de voluntad del
testador, sino por circunstancias a las cuales la ley otorga esa fuerza (AUGUSTO
FERRERO)

No es que el testamento adolezca de vicios o defectos constitutivos, sino que


determinados hechos posteriores a la elaboración del acto, lo hacen ineficaz. Aquellas
eventualidades pueden ser de orden legal, personal o natural. Según cabanellas, el
termino caducidad alude al lapso que produce la pérdida o extinción de una cosa o un
derecho , efecto que en el vigor de una norma legal o consuetudinaria, produce el
transcurso del tiempo sin aplicarlas; en cuanto a los testamentos se dice de la
ineficacia del testamento a causa de no tener cumplimiento dentro de determinados
plazos , por ejemplo el testamento ológrafo para que produzca efectos , debe
comprenderse y protocolizarse dentro del año de la muerte del testador , y si no se
hace m, entonces para todos los efectos , es como si no se hubiera otorgado
testamento Es otra de las formas como aparece la ineficacia del testamento. Sin
embargo a diferencia de la revocación, aquí no está presente la voluntad del testador.
2.3. CLASES DE CADUCIDAD.

La caducidad testamentaria comprende: 1) caducidad referida al testamento; y 2)


caducidad referida al heredero

Caducidad referida al testamento.:

Al testamento por escritura pública y al testamento consular, el código no le ha


señalado el plazo de caducidad. El testamento ológrafo deberá protocolizarse dentro
del término perentorio de un año contado desde la muerte del testador (art.707 del
c.c). El código de 1936 concedía un plazo de 2 años. Los testamentos militar y
marítimo caducan a los 3 meses desde que el testador dejo de estar en campaña y
regreso al territorio nacional, en el primero cuando el causante desembarco
definitivamente en territorio nacional y en el segundo según se desprende en los art.
715 y 720 del código civil. En el código de 1936 el plazo era de un mes

La caducidad testamentaria referida al legatario o herederos. El testamento referido a


los herederos o legatarios, caduca en el siguiente caso2:

a. POR OMISION. Cuando se ha preterido a un heredero forzoso, en todo o en parte.


La caducidad, en este caso, se produce solo en cuanto daña los derechos del
preterido ( art. 806 c.c).

b. POR HECHOS NUEVOS. Se produce en el caso del nacimiento de un nuevo


heredero forzoso después de otorgado el testamento (art. 805 inc.1 c.c).

C. POR ELIMINACION. El heredero instituido se elimina por renuncia de la herencia,


por muerte antes del testador y por separación o divorcio (art. 805 inc.2 c.c). d. POR
PERDIDA DE DERECHO. El heredero es excluido en caso de indignidad o
desheredación (art. 805 inc.3 c.c)

2.4. EXTENSION DE LA CADUCIDAD.

Por su extensión, en derecho sucesorio, la caducidad puede ser:

1) total; y
2) parcial.

En efecto pueden darse estas 2 formas de caducidad, una que afecta la forma total al
testamento, como podría ser el caso del testamento ológrafo no protocolizado, cuyo
2
VIDAL RAMIREZ, Fernando. "El Testamento como Acto Jurídico" Pg. 354
efecto es la carencia de efectos del testamento, y la segunda que lo afecta
parcialmente, dejando subsistente las otras clausulas del testamento, como es el caso
de la caducidad de la institución de heredero o de legatario, o de aquellas
disposiciones que afectan la legítima del heredero.

2.4.1. Caducidad total.

Ocurre con el testamento ológrafo. El código actual ha modificado 2 aspectos en


cuanto a este plazo en relación al código derogado. En primer lugar, lo ha reducido de
2 a 1 año; pues, como lo hizo ver Lanatta, el plazo anterior era demasiado extenso,
permitiendo que se obtuviera la declaración de herederos y la toma de posesión de
estos de la herencia, la partición de esta e, incluso la disposición de la misma a
terceros. Pero en segundo lugar, se ha modificado el término de plazo, computándose,
en el código de 1936, desde el día de la muerte del causante hasta el día en que se
solicitaba la protocolización; y ahora en el código actual desde el día del fallecimiento
del testador hasta el día en que quede protocolizado el testamento. En este aspecto,
era más justa la norma derogada, porque no hacia depender de terceros el
cumplimiento del plazo como ahora. También caducan totalmente los testamentos
especiales. Así, el testamento militar caduca a los 3 meses desde que el testador deje
de estar en campaña y llegue a un lugar del territorio nacional donde sea posible
otorgar testamento en las formas ordinarias; y el testamento marítimo que caduca a
los 3 meses de haber desembarcado definitivamente el testador.

2.4.2. Caducidad parcial.

Esta referida a la preterición de los herederos forzosos. Viene a ser la omisión por
parte del testador a un heredero forzoso de modo intencional o por ignorancia;
configurándose de manera absoluta o relativa.

i. Preterición u omisión absoluta. El art. 806 prescribe que la preterición


de uno o más herederos forzosos, invalida la institución de
herederos, en cuanto resulte afectada la legítima que corresponde a
los preteridos. Luego de haber sido pagado esta, la porción
disponible, pertenece a quienes hubieran sido instituidos
indebidamente herederos, cuya condición legal es la de legatarios.
En este caso la acción judicial debe ser interpuesta por los herederos
forzosos, con vocación sucesoria.
ii. Preterición u omisión relativa. Referente a esta preterición, tenemos
el art. 807 del código civil, que establece que las disposiciones
testamentarias que menoscaban la legítima de los herederos, se
reducirán, a petición de estos, en lo que fueren excesivos.

2.5. CASOS EN QUE SE PRESENTA EN LEY

A) Bajo el común nomen iuris de "caducidad", los artículos 805, 806 Y


807 del Código se ocupan de tres situaciones jurídicas bastante
distintas entre sí:

a) Artículo 805, regula la extinción o decaimiento de la institución de heredero,


indebidamente calificada como caducidad. En este caso no hay, estrictamente
hablando, caducidad del testamento entero, como no sea que el mismo contenga sola
y exclusivamente una disposición de nombramiento hereditario. Es un caso de
testamento bien hecho en su momento, pero una de cuyas disposiciones debe decaer
por causa sobrevenida.

b) El artículo 806, regula la invalidez total o parcial de institución de un heredero


(Legitimario forzoso, o voluntario) por la llamada preterición de uno o más herederos
forzosos.

c) El artículo 807, regula la reducción de las disposiciones testamentarias que


menoscaben la legítima.

Es un caso triple:

a) El testamento fue mal hecho, pues sin desconocer el derecho de un forzoso, el


quantum que le tocaría no alcanza a cubrir la cuota legitimaria que debiera
corresponderle; o

b) el testamento fue bien hecho de acuerdo al estado patrimonial del testador en ese
momento, pero al haber variado la composición del patrimonio entre la fecha del
testamento (o la fecha de la donación) y la fecha de apertura de la sucesión, lo
asignado al legitimario llamado no es suficiente para alcanzar lo que le correspondería
por legítima;

c) hay una limitación cualitativa de la legítima (por ejemplo, se la ha sujetado a una


condición). Aunque las tres citadas situaciones han sido colocadas bajo la
denominación de "caducidad", tanto por lo que toca al momento en que la causal se
produce, como por el origen de la causa, como por los efectos y alcances que genera,
son más las diferencias que los puntos que tienen en común. Porque, en verdad, lo
único esencial que hay en común es la tutela a la legítima de los herederos llamados
forzosos, que por una u otra razón resulta afectada cualitativa o cuantitativamente.

Por otro lado, cabe precisar que en cuanto a la mal llamada "caducidad", no hay en
verdad "caducidad del testamento", sino extinción o ineficacia de disposiciones
testamentarias que perjudiquen los derechos de ciertos sucesores preferentes, o que
no puedan ser ejecutadas, o que el Derecho, sustituyéndose en la voluntad del
testador, considere que hay que suprimir en todo o en parte. Por ende, el testamento
como tal no caduca, a menos que contenga exclusiva y únicamente disposiciones de
tal suerte perjudicial o no querida. (LANATTA R. E)

A. Caducidad del heredero En tal sentido el ARTÍCULO 805 prescribe: El testamento


caduca, en cuanto a la institución de heredero:

1.- Si el testador deja herederos forzosos que no tenía cuando otorgó el testamento y
que vivan; o que estén concebidos al momento de su muerte, a condición de que
nazcan vivos. Este inciso se refiere a un típico caso de invalidez; el Derecho priva de
valor total o parcialmente a la institución del heredero nombrado, para que la ceda por
entero a otro con mayor derecho, o para que comparta su situación con otro que
también lo tiene.

Es importante reflexionar sobre el fundamento del precepto. Lo que la norma ha


querido, no es imponer necesariamente al forzoso la calidad de heredero retirando
total o parcialmente la de otro, sino solamente impedir que al instituir a otro se lesione
la legítima del que la ley denomina forzoso. Manuel Miranda Canales – la institución de
herederos voluntarios solo es posible cuando el causante no tenga herederos
forzosos.

En este caso que sobrevenga uno, al otorgamiento del testamento en que designo
heredero voluntario, esta designación queda sin efecto, por caducidad. Puede
argumentarse, por cierto, que la hipótesis del inciso

2.- Si el heredero renuncia a la herencia o muere antes que el testador sin dejar
representación sucesoria, o cuando el heredero es el cónyuge y se declara la
separación judicial por culpa propia o el divorcio. Estos casos se producen cuando no
se da la representación sucesoria, porque de ser así, no habría caducidad. La
inutilidad de referirse a la renuncia es casi obvia. Efectivamente, si el llamado a la
herencia renuncia a ella sin dejar sucesores que pudieran representarlo, no se
produce delación en su persona ni en su rama.
En realidad, como la renuncia surte efectos retroactivos al momento de la apertura de
la sucesión, de nada sirve que la ley postule y ordene la caducidad de la institución de
heredero, por la sencilla razón de que el llamado no quiere serio. Si el ordenamiento
permite la renuncia y apareja a ella la consecuencia de que para el heredero
renunciante no hay mecanismo sucesorio, ¿para qué decir que caduca la disposición
que le instituyó como tal? Expresado con otras palabras: no caduca el derecho
derivado de la institución; antes bien, el derecho existe pero no se lo quiere y se
renuncia él, de modo que la institución no llega a ser efectiva. Es inútil establecer una
condena de caducidad de la institución de heredero dispuesta por el testador para un
supuesto en el cual, definitivamente, no podría cumplirse la voluntad contenida en la
disposición. Bien mirado, no estamos ante un genuino caso de invalidez, sino, como
dice Echecopar, de simple imposibilidad de ejecutar la voluntad del testador. O para
decirlo con nuestro vocabulario, es una clara hipótesis de ineficacia de la disposición
testamentaria. No es que la ley la considere indigna de valer; es que la voluntad no
puede ver cumplido su destino3. En el capítulo que el Código dedica a la
representación sucesoria ya está establecido que heredan al testador los
descendientes del premuerto. Por lo tanto, si no deja descendientes no hay sucesores
en esa línea.

Lo de la caducidad, pues, resulta por entero superfluo, ya que no se ve razón de crear


una figura que tiene por objeto suprimir del mundo jurídico una designación de
heredero que de todas maneras no tiene ni va a poder tener efecto alguno, se mire por
donde se mire.

El segundo supuesto del inciso 2) dispone la caducidad de la institución hereditaria


que hubiera recaído en la persona de quien el testador se hubiera divorciado o
separado judicialmente por culpa propia. El asunto carece de complejidad. Por lo
demás, ya está dicho en el artículo 353 del Código, según el cual los cónyuges
divorciados no tienen derecho a heredar entre sí. Lo que aparentemente quiso el
legislador reiterar en tema de caducidad es que aunque el testamento haya designado
heredero al cónyuge, dicha designación decae ipso jure desde que el divorcio es
declarado y con efectos retroactivos. La razón de estas normas parece atendible: se
supone que la institución hereditaria se hizo en consideración al estatus matrimonial y
al afecto consiguiente. Pero hay que tener cuidado. Tanto el divorcio como la
separación judicial a la que acto seguido me referiré, han de haber sido posteriores al
testamento. Y eso no es todo. También hay que tener tiento en cuestiones de

3
Manuel Miranda Canales – manual de derecho de sucesiones – editorial: ediciones jurídicassegunda
reimpresión - pág. 185. – lima – Perú
revocación e interpretación. Pongo un ejemplo: que el testador ya divorciado revoque
parcialmente el testamento otorgado antes del divorcio, sin incluir entre las
disposiciones que revoca aquella en la que instituía heredero a su ex cónyuge, salvo
que concurran otras circunstancias ilustrativas que demuestren voluntad contraria, me
inclinaría por preservar la disposición manteniendo firme la situación hereditaria,
porque todo conduciría a pensar que al momento de revocar el testador no quiso
retractarse del deseo de que lo heredara quien fue su cónyuge. Razones residuales
afectivas tendrá quien así actúa. En materia de separación la regla también es
coherente con otra: la contenida en el artículo 343 del Código. Pero en ésta, a
diferencia de lo dispuesto en el numeral 805, se dice con propiedad "culpa suya" y no
culpa propia. Y eso hay que aclararlo, porque una lectura ligera del inciso 2) que
comentamos podría dar a lugar a entender -absurdamente, desde luego- que se trata
de separación por culpa propia del testador, o por motivo imputable a él. De todas
maneras, hay que puntualizar, coincidiendo con Ferrero, que la extinción del derecho
hereditario opera respecto del cónyuge que hubiera sido causante de la separación.
Es decir, que no opera a la inversa, de suerte que el inocente sí hereda al culpable.

3.- Si el heredero pierde la herencia por declaración de indignidad o por


desheredación, sin dejar descendientes que puedan representarlo. • En este caso,
tratándose de la indignidad o la desheredación, no se da la caducidad, si el heredero
tiene descendientes, quienes puedan representarlo en la sucesión (Manuel Miranda
Canales).

En ambos casos hay inhabilidad sucesoria pasiva. En la desheredación por


declaración de voluntad del testador para privar de la legítima al "forzoso"; en la
indignidad por declaración de voluntad legal plasmada en una sentencia. Y mientras
que la primera ha de obedecer a causas anteriores a la facción testamentaria o
existente en ese momento, la indignidad puede tener origen por causas posteriores.

Atinente a la desheredación, la norma del inciso 3) que comentamos no solo es


superflua y absurda compañera del artificio que es la regulación de caducidad. Peor
aún, la referencia en este lugar a la desheredación es errada y desafortunada. Porque
la desheredación (privación de la legítima por causa que la ley estima justa) es
facultad privativa del testador y por lo tanto solamente él puede hacerla. Y cuando lo
hace, priva de legítima al legitimario, lo que sin embargo no significa privarle de todo
derecho hereditario, porque puede dejarle algo de la herencia excluyéndolo de la
legítima. Pero aunque lo prive de tal derecho, no puede caducar lo que nunca nació,
porque el tal supuesto heredero nunca fue instituido como tal, sino que precisamente
fue un no-instituido adrede.
El legislador, tal vez, haya estado pensando en los casos en los que el testador
demanda procesalmente para justificar su decisión (artículo 751), o cuando la
desheredación es contradicha (artículos 750 y 752). Sin embargo, poco que se mire
bien se verá que si las sentencias confirman la decisión de testador, se tiene ésta por
correcta y valedera, de lo que se sigue que esta desheredación estuvo bien hecha, no
hubo institución de heredero que pueda hacerse caducar. Y a la inversa, si la
sentencia es negativa y la decisión del testador no se justificaba, pues no hubo
desheredación válida, pero en el testamento tampoco ha habido institución de
heredero. Y entonces el afectado deberá reclamar su cuota de legítima por imperio de
la ley, mas no porque el testador lo hubiera instituido heres por su voluntad, que
precisamente fue declarada como intencional y deliberadamente contraria a la
institución. La declaración de indignidad es una declaración judicial. Pero a diferencia
de la que respecta a situaciones conyugales, de su esencia tiene efectos retroactivos.
Consentida o ejecutoriada la sentencia que pronuncie la indignidad, el afectado es
privado ab origine de lo que hubiera podido tocarle por llamamiento legal o
testamentario. (LOHMANN LUCA DE TENA)

B. Preterición del heredero forzoso ARTICULO 806

La preterición de uno o más herederos forzosos, in valida la institución de herederos


en cuanto resulte afectada la legítima que corresponde a los preteridos. Luego de
haber sido pagada ésta, la porción disponible pertenece a quienes hubieren sido
instituidos indebidamente herederos, cuya condición legal es la de legatarios. El
Código no define la preterición. Solamente anuncia su consecuencia: invalida la
institución de heredero "en cuanto" se afecte la legítima del preterido. A juicio de
Ferrero hay preterición cuando se infringe el artículo 737, que solamente permite
instituir herederos voluntarios cuando no hay forzosos En el artículo 737 contiene una
regla destinada a proteger la legítima y que por ende no es de preceptiva observancia
cuando la legítima ya ha sido pagada. Quiero decir, el testador puede instituir como
heredero a quien desee siempre que con ello no se lesione la legítima. Porque como el
carácter de heredero "forzoso" está anudado a la legítima, si ésta ya ha sido satisfecha
totalmente, o se satisface con legados, la institución de heredero puede recaer en un
no legitimario. No puede ser otra la explicación lógica y coherente, porque la
interpretación contrario sensu del numeral 806 que ahora se comenta obliga a concluir
que la invalidación del título de heredero solo ocurre si al hacerlo con ello se lesiona la
legítima. Hay preterición de heredero forzoso -dice el artículo 806- "en cuanto resulte
afectada la legítima que corresponde al preterido". De donde se deriva que no hay
preterición ni invalidez alguna si no resulta afectada la legítima. El problema, entonces,
gira alrededor de la legítima: la afectación de ella es la que determina la preterición. La
legítima es, según nuestra ley, la parte de la herencia de la que el testador no puede
disponer libremente cuando tiene herederos forzosos. Empero esta presentación
tomada del artículo 723 del Código es incompleta para el análisis que ahora nos
preocupa, porque solamente muestra el lado negativo: legítima es aquello de lo que no
se puede disponer.

¿Qué es, entonces, la legítima?, la legítima es una cierta porción del acervo
patrimonial (ideal o ficticio) del causante, resultante de determinar los activos, restar
los pasivos y agregar las donaciones. Una parte del valor de este acervo debe
pertenecer a los legitimarios y tienen derecho a recibirlo con motivo de la muerte de su
causante (aunque no necesariamente de él) si no lo recibieron en vida. Ahora bien,
sentado que la preterición supone que la legítima "resulte afectada", ¿qué es esto de
"afectar"? Evidentemente el legislador se ha expresado tibiamente, porque no se trata
de cualquier afectación o influencia. Se tiene varias hipótesis de afectación. La más
próxima en el artículo 807, que alude al menoscabo de la legítima; menoscabar algo
es afectarlo, desde luego. Hay otro caso legal de afectación y además perfectamente
válido y expresado con la misma palabra: el segundo párrafo del numeral 731 permite
afectar la cuota reservada (legítima) de los coherederos que concurran con el cónyuge
sobreviviente. La legítima también puede ser afectada por error, dolo u otro vicio de
voluntad; o por una dispensa de colación que a la postre resulte excesiva; o por una
donación exagerada (artículo 1629); o por establecer testamentariamente la indivisión
por plazo superior al legal.

C. Menoscabo de la legitima ARTICULO 807

Las disposiciones testamentarias que menoscaban la legítima de los herederos, se


reducirán, a petición de éstos, en lo que fueren excesivas Al igual que la de
preterición, esta figura nada tiene que ver con la caducidad. Ni caducidad del
testamento, ni de disposiciones testamentarias, ni invalidez alguna; simple reducción
de las disposiciones que menoscaben la legítima y correlativo complemento de lo que
corresponda a ésta. Lo que nuestro Código Civil regula en el artículo 807 es una
pretensión bifocal. La actío ad supplendam legítímam es pretensión que persigue el
incremento de la cuota asignada hasta lo que por legítima corresponda y, por efecto
natural, la reducción de lo atribuido a otro u otros o que, sin estar atribuido a nadie en
especial, lesiona la legítima (por ejemplo, una condición). El menoscabo se diferencia
de la preterición en que ésta es cualitativa porque el legitimario es omitido de todo
nombramiento en su derecho, y en aquél la omisión es cuantitativa, porque habiendo
sido llamado a suceder, las instituciones o distribuciones hechas por el testador
impiden que el legitimario perciba el quantum a que tendría derecho. Y se diferencia
de los supuestos de caducidad mencionados en el artículo 805 en que no hay
circunstancias sobrevenidas que perjudiquen el derecho de uno y otorguen a otro el
derecho a heredar. Dicho esto, de la lectura de esta norma en contraste con la
precedente de preterición debe quedar claro que solo puede aludirse rectamente a
menoscabo cuando hay un derecho firme de sucesor y la legítima es lesionada. Si
bien el Código circunscribe la lesión (menoscabo) a disposiciones testamentarias,
ciertamente también cabe pretensión basada en iguales razones cuando la lesión
encuentra origen en actos extra testamentarios. Esto es, que solo puede acudirse a
este numeral 807 cuando se intenta completar los derechos del legitimario que, sin
haber sido preterido, por efecto del régimen sucesorio dispuesto por el causante no
puede recibir todo lo que la ley quiere que por legítima reciba.

Cabe precisar que la norma del artículo 807 se refiere a todas las disposiciones
testamentarias, mencionadas legalmente o no, cualquiera que fuera su naturaleza, y
sin otras excepciones que las categorizadas como de caducidad o de preterición.5 La
legítima no solo puede ser dañada en su quantum de valor material o en el derecho a
ella, sino también en los derechos que confiere ser su titular; por ejemplo si en la
disposición testamentaria en la que se nombre tutor se le otorguen al nombrado
atribuciones para la disposición de los bienes; o que se faculte al albacea para no
rendir cuentas; o que se establezca la obligatoria indivisión de la masa no empresarial,
o por plazo superior al legalmente permitido; entre otros casos en los que
posiblemente no se afecte el ejercicio pleno del derecho a ser legitimario y actuar
sobre la legítima, ni se afecte el derecho a tener la cuota ideal legitimaria, ni se afecte
el porcentaje que corresponda.

2.6. CADUCIDAD DEL LEGADO.

Benjamín Aguilar llanos – reparase en que no se trata de la extinción de un derecho


por el transcurso de un determinado periodo de tiempo, sino de otros supuestos
legales que tornan al legado en inoperante 6. El código en su art. 772 señala que el
derecho al legado se pierde si el legatario muere antes que el testador, si el legatario
se divorcia, o se separa judicialmente del testador por su culpa, si el testador enajena
el bien legado o este perece sin culpa del heredero; casos que han sido tratados en la
parte final del capítulo de los legados.

Si el legatario muere antes que el testador ; sobre el particular diremos que al


producirse la premoriencia del legatario, y al no haber representación sucesoria para
estos casos, el legado se vuelve ineficaz, retornando a la masa hereditaria para
beneficio de los sucesores, quienes ven acrecer sus cuotas, opera tanto en la
inhabilidad de un heredero sin representación, como en los casos en que el legado
caduca.  Si el legatario se divorcia o separa judicialmente por su culpa ; en este
supuesto, la norma opera como una suerte de sanción, ya prevista en el libro de
familia, como es de verse de los art. 343 que alude a la separación legal por culpa de
uno de los cónyuges, perdiendo este su derecho hereditario, y el art. 353 referido a
que no hay derecho hereditario entre los divorciados.

En el presente caso, la norma sancionadora se aplica en los casos de asignaciones


testamentarias dejadas por el causante a favor de su cónyuge, asignaciones en forma
de legado y que no pueden confundirse con los derechos hereditarios que la ley otorga
a los cónyuges , diferencia que hay qu7e tomar en cuenta , pues puede darse elo caso
de que el cónyuge pierda su derecho hereditario, pero no su legado como es el
supuesto de la desheredación, que como sabemos afecta la legítima, pero no se
extiende a las donaciones o legados otorgados por el causante; sin embargo, en el
caso bajo comentario, la causal es clara y si la separación se ha dado por culpa del
cónyuge, el legado habrá caducado. Obsérvese que la norma también alude al
divorcio, el cual si se produjo por culpa del conyugue igualmente habrá operado la
caducidad del legado.

Si el testador enajena el bien legado o este perece sin culpa del heredero ; en el
primer caso, ante la venta del bien, posibilidad real y legal entonces al abrirse la
sucesión del causante y no encontrarse dentro de su patrimonio el bien legado, ese
legado no podrá efectivizarse por su inexistencia, entonces se dice que el legado ha
caducado; en cuanto a que el bien perezca sin culpa del heredero debemos entender
que la norma se está refiriendo a los supuestos de caso fortuito o fuerza mayor , que
conducen a que el deudor no asuma responsabilidad alguna, y en tal merito el
heredero no tendrá que responder ante el legatario; sin embargo, si alguna culpa tuvo,
entendemos que el legado se convierte en legado de un indeterminado, y por lo tanto
el heredero deberá devolver un bien no inferior ni superior a la calidad media , en
consonancia con el art. 1143 del c.c.

2.7. EFECTOS
Mientras la prescripción extingue la acción pero no el derecho mismo, la caducidad
extingue ambos. Esto quiere decir que, producida la caducidad, no queda una
obligación natural subsistente. Uno de los factores metodológicos que se utiliza para
hacer tal distinción es el de si extinguida la acción, puede quedar vivo algún derecho y
como conclusión queda que en los casos que se califica como caducidad carece de
sentido considerar subsistente el derecho a la acción4.

Esto puede ocurrir por dos razones. La primera, porque el derecho de que se trata
supone que el juez determine o “liquide” el derecho. Es decir, el titular del derecho no
tiene un crédito individualizado, declarado o liquidado y la única manera de lograrlo, es
por medio de una resolución jurisdiccional. Al haberse extinguido la acción, se sigue
como consecuencia que tampoco subsiste su derecho. La segunda razón, consiste en
que muchas veces hay acción para pedir al juez que declare o establezca sobre una
situación o relación. Al no haber acción, tampoco podrá quedar establecida la situación
o relación y, por consiguiente, tampoco queda subsistente ningún derecho.

No obstante siempre que ni lo impidan normas expresas, las partes pueden negociar
un arreglo frente a aquellas circunstancias que hayan sido materia de caducidad. En
estos casos los que ocurrirá es que aparece una nueva relación o situación jurídica por
efecto de la libre voluntad de las partes.

3. CAPITULO: NULIDAD

BASE LEGAL

Artículo 808. - Nulidad y anulabilidad de testamento

Es nulo el testamento otorgado por menores de edad. Es anulable el de las


demás personas comprendidas en el artículo 687.

Anulabilidad de testamento por vicios de voluntad

Artículo 809. - Es anulable el testamento obtenido por la violencia, la


intimidación o el dolo. También son anulables las disposiciones testamentarias

4
Juan Guillermo Lohmann Luca de Tena . DERECHO DE SUCESIONES 2002 - Tomos III - El ABC delDerecho
de sucesiones – benjamín Aguilar llanos – pág. 456-
debidas a error esencial de hecho o de derecho del testador, cuando el error
aparece en el testamento y es el único motivo que ha determinado al testador a
disponer.

Nulidad por falsa muerte de heredero

Artículo 810. - Cuando un testamento ha sido otorgado expresando como


causa la muerte del heredero instituido en uno anterior, valdrá este y se tendrá
por no otorgado aquel, si resulta falsa la noticia de la muerte.
Nulidad por defectos de forma

Artículo 811. - El testamento es nulo de pleno derecho, por defectos de forma,


si es infractorio de lo dispuesto en el artículo 695 o, en su caso, de los artículos
696, 699 y 707, salvo lo previsto en el artículo 697.

Anulabilidad por defectos de forma

Artículo 812. - El testamento es anulable por defectos de forma cuando no han


sido cumplidas las demás formalidades señaladas para la clase de testamento
empleada por el testador. La acción no puede ser ejercida en este caso por
quienes ejecutaron voluntariamente el testamento, y caduca a los dos años
contados desde la fecha en que el heredero tuvo conocimiento del mismo.

Nulidad y anulabilidad de testamentos especiales

Artículo 813. - Los testamentos especiales son nulos de pleno derecho cuando
falta la forma escrita, la firma del testador o de la persona autorizada para
recibirlos. Son anulables en el caso del artículo 812.

Nulidad de testamento común

Artículo 814. - Es nulo el testamento otorgado en común por dos o más


personas.

CONCLUSIONES
El testamento es pues aquel documento que permite a una persona disponer de sus
bienes, es decir hacer que se cumpla su última voluntad antes de su muerte, siempre y
cuando cumpla con las formalidades exigidas por ley. Ahora bien así como toda
persona puede suceder a otra después de su muerte, es necesario tomar en cuenta la
capacidad de la persona, es decir la aptitud de la persona para ser sujeto de derechos
y obligaciones y para practicar actos con eficacia jurídica, y así dicha sucesión sea
válida El testamento cumple una función importante en el derecho de sucesiones, pero
para que este sea valido tiene que cumplir con los requisitos exigidos por ley, para lo
cual la revocación, caducidad y nulidad se van a encargar de dejar sin efecto dicho
testamento en caso padezca algún vicio o error. Un testamento no del todo puede
quedar anulado porque puede confirmarse y con eso pretender tener ese acto jurídico
como eficaz y valido.

BIBLIOGRAFIA

1.- AGUILAR LLANOS, BENJAMÍN - DERECHO DE SUCESIONES- 20101ª Edición.


Ediciones Legales. Perú, Lima 2010.

2.- NORVIL CIEZA MONTENEGRO, WILLY RAMIREZ CHAVARRY - DERECHO


ROMANO – Fondo Editorial Universidad Alas Peruanas – 2005 lima.

3.- FERRERO COSTA, AUGUSTO -TRATADO DE DERECHO DE SUCESIONES-


2002. 6ª edicióneditorial GRIJLEY. Perú 2002.

4.- DARIO HERRERA PAULSEN, JORGE GODENSI ALEGRE – DERECHO


ROMANO – Editora Grafica Horizonte – Lima 1999.

5.- MANUEL MIRANDA CANALES – Manual de derecho de sucesiones – editorial:


ediciones jurídicassegunda reimpresión

6.- JUAN OLAVARRÍA VIVIAN – COMENTARIOS AL DERECHO DE SUCESIONES –


editora escolari – primera edición marzo 2010 – lima, Perú.

7.- ZAVALETA CARRUITERO, WILVELDER - CÓDIGO CIVIL- DERECHO DE


SUCESIONES - 2006. Tomo II, 2°Edición, Editorial Rodhas, Perú. 2006.

8.- CODIGO CIVIL COMENTADO POR LOS 100 MEJORES JURISTAS TOMO IV –
DERECHO DE SUCESIONES – GACETA JURÍDICA - VIRTUAL .
9.- EL ABC DEL DERECHO CIVIL EXTRAPATRIMONIAL – EGACAL - PRIMERA
EDICION 2011 – PDF.

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