Calle Comercio, La Paz. En: Le Capitali del Mondo: Bolivia-La Paz gloriosa Casa Eritrice Italiana Milano.
Fuente: Archivo Histórico Fotográfico de David Pérez Hidalgo.
Calle Mercado, La Paz. En: Le Capitali del Mondo: Bolivia-La Paz gloriosa Casa Eritrice Italiana Milano.
Fuente: Archivo Histórico Fotográfico de David Pérez Hidalgo.
Calle del centro. Las actividades comerciales e industriales de una extensa zona convergen haica esta ciudad, Oruro. En:
Bolivia en acción de Herbert Kirchhoff.
Fuente: Archivo Histórico Fotográfico de David Pérez Hidalgo.
capítulo octavo
Las finanzas públicas en la historia
de Bolivia
Carlos Schlink Ruiz
1. Introducción
Este capítulo tratará de realizar un análisis profundo del desempeño de las Finanzas Públi-
cas en la historia de Bolivia para el periodo 1900-2016, tomando en cuenta los Ingresos,
Egresos y resultados globales del gobierno en general, ya que no se cuentan con datos
consolidados de todo el Sector Público no Financiero. El análisis a realizar engloba 5
periodos de distintos gobiernos que se pudieron identificar, el Liberalismo (1900-1930),
el Nacionalismo (1930-1952), la Revolución Nacional (1952-1985), el Neoliberalismo
(1985-2005) y el Neo-estatismo (2005-2016).
Bolivia es considerada un país de crisis desde la Guerra de la Independencia que duró por
15 años y dejaron al país en una condición económica deplorable, a partir de ese momento
cada periodo tiene identificado serios conflictos sociales y que en la actualidad no terminan
de solucionarse. Con la crisis de la Guerra del Pacífico, la Gran Depresión del 29, la Guerra
del Chaco, la Revolución del 52, la Marcha por la Vida el 85 y la Guerra del Gas en 2003,
los ciclos económicos de la economía boliviana están marcados por la confrontación.
Desde sus inicios Bolivia fue cambiando de modelos económicos de acuerdo a las crisis
que se enfrentaron y las necesidades que se fueron presentando en el País. El liberalismo
fue practicado por Sucre y Bolívar, el estatismo y proteccionismo por Belzu, regresando
nuevamente el liberalismo de Pacheco, Arce, Siles y Saavedra. El nacionalismo estatista
impuesto por una revolución Nacional de Paz Estenssoro, el neoliberalismo de Sánchez
de Lozada, hasta llegar hasta nuestros días con un modelo de tipo Neo-estatista de Evo
Morales que se analizarán en los siguientes acápites.
2. Liberalismo: 1900-1930
Pasado el auge de la plata (1880-1899) que cubrió 20 años de la historia del país y cuyo
declive tuvo que ver con el cambio del patrón monetario y el auge de la industrialización
se puso en la mira al estaño, por el agotamiento de los yacimientos de estaño de Europa, la
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378 un siglo de economía en bolivia (1900-2015)
gran demanda de la industria norteamericana y europea entre los años 1900 y 1940. Este
crecimiento de la demanda por este mineral se debía a que era un elemento que podía ser
utilizado para aleaciones y usos de hojalata, papel metálico, conservas, etc. Después de la
plata y antes del gas natural, el estaño ha sido durante más de un siglo el mayor ingreso
que sustentó la vida de los bolivianos. La aparición del estaño fue vital para la economía
nacional, ya que al finalizar el siglo xix se desplomó el precio de la plata, al punto de dejar
de seguir explotando este mineral.
Con el estaño se inauguró la época del liberalismo económico, el crecimiento de la
producción de estaño como la industria central de Bolivia después de 1900 arrancaba de
las transformaciones de la época conservadora. La industria minera moderna de la plata
había logrado para Bolivia los últimos avances de la tecnología minera, por lo que el paso
de la plata al estaño fue relativamente fácil para la sociedad boliviana, y con el crecimiento
del sector exportador, de la expansión de la nueva elite blanca Bolivia seguía presentando
un aspecto tradicional en sus rasgos sociales.
El partido liberal decidió no intentar luchar para el control del Acre, sino por el
contrario decidió vender al Brasil en 1903 esta porción de territorio y utilizó los fondos
por la venta para construir el sistema del transporte de Bolivia, principalmente la red
ferrocarrilera. En 1904 fue elegido Ismael Montes quien tuvo que afrontar una de las
más grandes responsabilidades históricas, el tratado de 1904. El congreso debatió dura-
mente el tema y a pesar de una fuerte oposición, la mayoría liberal se impuso. Se acordó
la cesión a perpetuidad a Chile del Litoral a cambio del libre tránsito de mercaderías, la
construcción del ferrocarril Arica-La Paz y 300.000 libras esterlinas.
El dinero recibido de Brasil y Chile permitió al liberalismo un importante trabajo de
modernización de las principales ciudades, particularmente La Paz. Se comenzaron vías
férreas como La Paz-Beni, Viacha-Oruro, Oruro-Cochabamba, Oruro-Potosí y Potosí-
Tupiza, un proceso vital de vertebración del territorio occidental. El país se adecuó al
patrón oro y se crearon nuevos bancos. Comenzó una etapa de bonanza económica apo-
yada por el auge gomero y estañifero. En el ámbito de la educación se contrató la misión
belga presidida por Georges Rouma, que modernizó la educación nacional, instalando la
primera normal para la formación de maestros.
El descubrimiento de la veta de “La Salvadora de Patiño” en Uncía simbolizó el
cambio en esta época, ya que los grandes yacimientos se ubicaron en las mismas minas en
las que se había explotado plata, facilitando la explotación de este mineral. Además, que
los exportadores ya contaban con infraestructura ferrocarrilera y los del partido liberal
la fueron ampliando, permitiendo de esta manera que la salida de este mineral sea más
eficiente y se la realice por Antofagasta y Arica.
La economía boliviana dependía de tres grandes grupos productores de estaño, los
cuales eran conocidos como “Los Barones del Estaño”: Simón I. Patiño, paradigma del
capitalismo boliviano; Mauricio Hochschild aventurero que hizo fortuna con la minería y
Carlos Víctor Aramayo heredero de los Aramayo de Chichas. La influencia de estos tres
grupos sobre el partido liberal y republicano obligó a que los gobernantes dictaminen
políticas de gobierno en favor de los intereses de los mineros. Las diversas políticas de
desarrollo, financieras, fiscales y monetarias se orientaron con la finalidad de facilitar la
acumulación de riquezas al sector minero y cuando las políticas no actuaban directamente
para favorecer al sector, debían limitarse a funciones subalternas; transformando al Estado
las finanzas públicas en la historia de bolivia 379
en un instrumento del sector privado minero. La principal empresa productora de estaño
fue la Patiño Mines & Enterprises Consolidated, Inc, de Delaware emprendiendo sus
operaciones en la provincia Bustillos del departamento de Potosí; una región donde se
encuentran las serranías estañíferas de Uncía y Chayanta. Esta empresa llegaba a con-
trolar no sólo la producción de estaño en Bolivia, sino también la de Malasia, Birmania y
Tailandia, los cuatro principales productores de estaño en el mundo.
Durante el período de hegemonía del estaño, el año de mayor producción de estaño
fue el año 1929, donde la empresa Patiño Mines alcanzó a 58,8 por ciento de la pro-
ducción total, seguido de 10 por ciento del Grupo Hochschild y un 5,1 por ciento del
Grupo Aramayo, llegando a controlar más de dos tercios de la producción nacional de
estaño. La producción de concentrados de estaño pasó de 16 mil toneladas en 1900 a 48
mil toneladas en 1920. Además de estaño, el país producía en esos años plata, wólfram,
bismuto y cobre que completaban la cuota exportadora de minerales ampliamente domi-
nada por el estaño. En medio de ese auge, las tres grandes empresas no eran las únicas,
había un sector que puede denominarse de mineros medianos y miles de mineros chicos
que producían un pequeño segmento del total. Durante el periodo 1900-1930, llegando
hasta la crisis mundial, una de las características de las finanzas públicas de Bolivia es la
situación de déficit fiscal permanente durante 31 años.
En el cuadro Nº 1 se puede observar que en 28 ocasiones los gastos del gobierno en
general fueron superiores a los ingresos, solamente en 3 oportunidades se vivió una situación
de superávit fiscal en los años 1901, 1909 y 1912. La alternativa adoptada por el Gobierno
para cubrir este déficit fiscal fue la de recurrir a créditos internos, el aumento de deuda flo-
tante de corto plazo y la emisión de bonos, llamados “vales de aduana”, que comprometían
parte de los ingresos provenientes de los derechos de importación y exportación.
Cuadro Nº 1
Ingresos y gastos del gobierno en general (1900-1930)
(Expresado en millones de bolivianos)
Año Ingresos Gastos Deficit (Superavit) Año Ingresos Gastos Deficit (Superavit)
1900 7,33 7,90 - 0,57 1915 12,82 14,79 - 1,96
1901 7,96 7,80 0,16 1916 14,57 22,57 - 8,00
1902 9,15 9,27 - 0,12 1917 17,10 26,21 - 9,11
1903 7,01 7,46 - 0,45 1918 32,59 36,15 - 3,56
1904 7,23 8,55 - 1,32 1919 31,33 38,47 - 7,14
1905 7,93 9,50 - 1,57 1920 49,47 53,63 - 4,16
1906 10,41 11,68 - 1,27 1921 31,82 46,88 - 15,06
1907 13,58 14,61 - 1,03 1922 23,85 40,07 - 16,22
1908 16,02 18,60 - 2,58 1923 25,06 37,56 - 12,50
1909 13,30 10,10 3,20 1924 38,80 44,87 - 6,07
1910 13,54 13,89 - 0,35 1925 41,95 43,34 - 1,39
1911 13,14 17,81 - 4,67 1926 44,80 48,40 - 3,60
1912 20,20 17,20 3,00 1927 49,13 50,31 - 1,18
1913 22,07 22,16 - 0,09 1928 44,89 54,47 - 9,58
1914 21,55 24,63 - 3,08 1929 48,34 54,08 - 5,74
– – – – 1930 34,66 43,47 - 8,81
Fuente: Naciones Unidas, Desarrollo Económico de Bolivia (1958).
380 un siglo de economía en bolivia (1900-2015)
Una vez que se agotaban los recursos internos, forzosamente se recurría a endeuda-
miento externo, aumentando los pasivos y obligaciones a largo plazo del país, además de
comprometer los ingresos fiscales futuros. El endeudamiento externo fueron la principal
fuente de financiamiento de las obras publicas de envergadura en el país, que se consolidan
a partir de 1908, en este año Bolivia aun no contaba con este tipo de endeudamiento con el
exterior. Por otro lado, esta deuda se contrajo en condiciones financieras desfavorables,
además de comprometer los recursos fiscales que servían para realizar los pagos del fun-
cionamiento del estado y el servicio de la deuda interna, que en muchas oportunidades
se tuvieron que retrasar para cumplir con las obligaciones del exterior que absorbían el
50 por ciento de los ingresos fiscales.
Al 30 de julio de 1931, la deuda publica ascendía a 214 millones de bolivianos, de los
cuales 173,7 millones correspondian a deuda externa, mientras que los ingresos fiscales
apenas recaudaban 35 millones, por tal motivo Bolivia es suspendida para poder acceder a
mayor cantidad de créditos externos. La política fiscal no fue un elemento suficiente para
aprovechar el auge económico que generó el sector minero y generar desarrollo en el País.
Por el contrario, el desorden de las finanzas públicas agravaba la situación presupuestaria de
cada año, ya que el aumento de la deuda y el exceso gasto publico empeoraron la situación
financiera del Gobierno en General, incumpliendo con la ejecución de obras, postergando
la inversión y generando desconfianza e incertidumbre en la economía boliviana.
En esos 20 años, el número de trabajadores relacionados con la minería se incre-
mentaron en un 70 por ciento, pasando de 13.000 a 22.000 mineros. En cuanto al precio
internacional, entre 1900-1920, las fluctuaciones del precio variaron entre las 120 y las
250 libras esterlinas por tonelada. En 1909 el gobierno de Villazón gozó de una economía
en bonanza y en crecimiento, tuvo sucesivos superávits en los presupuestos nacionales,
las exportaciones crecieron en más del 50 por ciento y se instalaron tranvías en La Paz
y Cochabamba. El gobierno contrató una misión alemana para modernizar el ejército,
en una línea permanente de renovación militar que sostuvieron los gobiernos liberales.
En cuanto a su participación en la economía boliviana, el estaño en los años 1904-1918
aportó entre el 50 por ciento y el 71 por ciento del total de las exportaciones bolivianas.
En 1913 llegó a alcanzar el 73 por ciento de las exportaciones totales, y a partir de ese
año la proporción cayó en alrededor del 40 por ciento y 50 por ciento durante dos años
de la Primera Guerra Mundial (1914-1915).
En esos años se produjo una reducción en los precios, como efecto de las pertur-
baciones que había sufrido la Bolsa de Valores de Londres. Cayó la oferta de equipos de
producción y en el transporte, hubo elevaciones en tarifas, fletes y seguros. Los precios
deprimidos se extendieron hasta el año 1922, después se registraron aumentos entre 1926
y 1927, lo que impulsó a tener una mayor producción. Los minerales del norte Potosí
eran vendidos a casas que se establecieron en Oruro; convirtiéndose ésta en una ciudad
próspera sede de importantes empresas mineras, punto de abastecimiento de los centros
mineros, sede de bancos y nudo ferroviario del país.
Bolivia se convirtió en el segundo productor mundial de Estaño después de Malasia,
puesto que ocupó hasta la década de los años setenta; sin embargo, frente a este comporta-
miento, el país se benefició a pequeña escala dado el mínimo impuesto que cobraba el gobierno
sobre las exportaciones, equivalente al 3 por ciento. Es decir, que cuando en 1916 Bolivia
exportó más de 100 millones de bolivianos, el erario recibió sólo 3 millones de bolivianos por
las finanzas públicas en la historia de bolivia 381
impuestos. La minería representaba sólo 17 por ciento de los ingresos del erario nacional,
manifestándose una desproporción de beneficios para el Estado y los Empresarios, uno de
los factores más cuestionados del sistema de libre empresa para países de escaso desarrollo.
Asimismo, es cierto que el desarrollo minero permitió la consolidación de otros
sectores económicos (servicios financieros y comercio de larga distancia) e impulsó la
modernización de las ciudades del occidente del país. Sin embargo, el desarrollo ferro-
viario generó también un incremento en la competitividad de determinados productos
de importación que desplazaron la producción doméstica. Ello se tradujo en una fuerte
crisis económica en determinadas regiones del país. El crecimiento de las exportaciones
no estuvo acompañado de un crecimiento de la industria nacional sino hasta mediados
de la década de 1920. Así, si bien este período se caracterizó por tasas de crecimiento
económico más elevadas que en el pasado y por el cese de la divergencia frente a otras
economías de la región, la vulnerabilidad frente a la economía mundial y los desequilibrios
internos alertaban sobre la sostenibilidad de este proceso de crecimiento. La oposición
política reapareció en 1914 con la formación del partido republicano que diferenció
muy poco del partido liberal en políticas económicas, monetarias y fiscales, tomando el
control del gobierno en 1920. A partir de 1927 se avizoraba un escenario negativo para la
economía boliviana, por el exceso de oferta mundial del estaño, la crisis mundial de 1929
la cual empeoró la salud económica del país por la caída de los precios internacionales y
la reducción de los volúmenes de exportaciones bolivianas.
3. Nacionalismo: 1930-1952
Luego de haber pasado por una inestabilidad política crónica desde 1839 hasta 1880
entre gobiernos precarios breves y largas dictaduras Bolivia llega a la guerra del Chaco
en 1932, con una economía abierta agotada y democracia restringida manteniendo un
sistema de discriminación y explotación sobre los aimaras y quechuas que eran más del
50 por ciento de la población.
La economía en ese entonces giraba en torno a la minería y en particular al estaño
que representaba más del 70 por ciento de las exportaciones. La Guerra del Chaco fue
el factor más grave que afrontó el país, por la consecuencia de ocasionar la mayor crisis
económica desde la Guerra del Pacífico; junto a esta las consecuencias de la gran depresión
mundial de 1929 y el desplome de la bolsa de New York afectaron no sólo a los precios,
sino también a la producción del estaño. Por los antecedentes antes mencionados se puede
evidenciar en el cuadro Nº 2 el crecimiento desmesurado del déficit fiscal desde la década
de los años 30, ya para el año 1936 se alcanzó los Bs. 44,4 millones, cifra nunca antes
alcanzada. A partir de 1937 fue mucho más difícil poder controlar las finanzas públicas y
consolidar las cuentas de la nación por el proceso inflacionario que se vivía en esa época.
Un aspecto que mostraba la grave debilidad de nuestra economía era que a pesar de
que dos tercios de la población se dedicaban a la agricultura, el país era un importador
neto de alimentos. Un sombrío panorama económico y financiero se presentaba en 1932,
donde además no existía la posibilidad de recurrir al crédito externo, demostrando que
el país no estaba preparado económicamente para enfrentar un conflicto armado. Sin
embargo, el presidente Daniel Salamanca se había aventurado a la guerra estando bien