1.
Capacho es un adjetivo conocido como ‘algo desinflado y arrugado’ (Bazán, 2008,
p.49), pero también, “En sentido figurado, ‘la piel flácida de las personas’” (Iberico,
citado por Ángeles 2003, p.509). Esta última acepción de algún modo concierta con el
caso de capacho como ‘los pechos sin leche de la mujer’ (Aliaga, 2010) que se quedan
fofos. Por todo lo anterior, se deduce que el calificativo aplica para cosas en su
significado primario o denotativo (‘desinflado, arrugado’) y para personas en su
significado derivado o connotativo (‘de piel flácida’). Quesada (1976) registra el
sentido secundario de capacho como ‘flaco’ (p.47), que no necesariamente comporta
ninguna de las dos nociones semánticas mencionadas anteriormente.
2. CAUSITO, ACACÁU O ACACAUSITO (del quechua akakaw, ‘qué pena’) Caucito viene a
ser un calificativo descendiente de la interjección quechua akakaw: ‘¡Qué lástima, qué
pena!’ (Quesada, 1976, p.24), que se utiliza para expresar un sentimiento de ‘lástima
por una persona o animal’ (Haro, 2000, p.218), aunque también se reconoce su uso
figurado refiriéndose a las cosas: “Acacao mi plata” (Iberico, 1979, p.5). Se trata, pues,
en general, de “un signo de conmiseración por alguna desgracia” (Izquierdo, 2014.
p.34). Siguiendo el compilatorio léxico Cajachismos de Bazán (2008), la secuencia
morfoevolutiva de causito comienza con acacáu. Luego vienen sus formas acortadas
acáu y cau, y finalmente, en su forma sufijada facultativa, causito: ‘diminutivo de cau’
(p.53). En el cuento “¡Acacaucito!... mi Marañón” de Izquierdo (2014b), encontramos
la forma acacaucito en la voz de Quintiliano quien expresa su compasión, acompañada
de desengaño, por el río Marañón al compararlo con el inmenso e interminable mar en
la playa de Pacasmayo: […] a lo único que atinó decirle Severiana a su Quintiliano, fue:
—¡Ahh burro aguada…! —frente a lo cual, Quintiliano al parecer más estupefacto
todavía que ella, le contestó anonadado hasta la médula—: —¡Acacaucito… mi
Marañón! (p.20)
3. DISCUSIÓN SOCIOLINGÜÍSTICA: CHOCHO (del quechua chuchu, ‘anciano, viejo’) El
vocablo quechua chuchu (además de ‘seno de la mujer’, como se verá más delante), en
la variedad quechua Cajamarca-Cañaris, también significa ‘Abuelo’ (Intor, 2010, p.160)
(pronunciado como [chocho]) en el sentido estricto de la palabra: ‘Padre o madre de
uno de los padres de una persona’(RAE, 2001, p.899), como podemos ver: “Mis cuatro
chochos ya son fallecidos” (Bazán, 2008, p.68); aunque también admite, al igual que la
palabra española abuelo, el sentido figurado de ‘anciano’ en general: “La chochita ya
está muy delicadita” (p.68). Tanto la acepción ‘abuelo’ como ‘anciano’ comportan la
característica inmanente de decadencia o decrepitud; por ello, el significado de chuchu
continúa proyectándose hasta significar “[…] persona, decrépita, acabada, desgastada”
(ASALE, 2010, p.713). Pero dícese de chocho también como la persona que abriga
chochera (‘Cariño. Mimo exagerado, engreimiento’ (Iberico, 1979, p.46).), es decir, que
es dada a chochear, y como esta suele ser una característica ingénita de las personas
mayores, también se encuentra que chocho es el ‘anciano cariñoso’ (Izquierdo, 2014,
p.52)
4. CHUNCHO (del quechua chunchu, ‘tímido, huraño’) Dos son las formas, desconectadas
solo en apariencia, en que podemos entender la palabra chuncho. En la primera, se
concibe a chuncho como ‘danzante, bailarín’ (Intor, 2010, p.160) o, simplemente,
‘hombre que baila’ (Coombs, et al., 2003, p.221). De la segunda forma, entendemos a
chuncho por ‘persona tímida’ (Parker & Chávez, 1976, p.56), ‘incivil, rústica, huraña’
(ASALE, 2010, p.379) e incluso ‘inculto, no civilizado, hombre salvaje’ (Lira (1945),
citado por Ángeles, 2003, p.100). Así tenemos, por un lado “Los chunchos bailaron en
la fiesta de Porcón” (Bazán, 2008, p.70), y por el otro “No seas chuncho, aviéntate a
esa costilla” (p.70). En esta segunda forma de entenderlo, chúcaro es un peruanismo
de origen quechua que le equivale semánticamente.
5. CHUNGO (del quechua chunku, ‘tacaño’) Tan conocida como ‘piedra ovoide’, es la
acepción de chungo como ‘Tacaño’ (Quesada, 1976, p.36); por eso, chungo, en tanto
adjetivo, también se entiende en Cajamarca por la ‘persona avara, cicatera, poco
dadivosa’ (Iberico, 1979, p.49); sin embargo, ambos sentidos no se encuentran
desvinculados ni por la forma ni por el sentido. Es muy frecuente escuchar expresiones
como “Si el Julio no te ha dado nada; el Jorge peor ya, ese cholo es más chungo toavía”
(Sántiago, 2015, p.59) o “Ese es un chungazo, por eso tiene plata” (Bazán, 2008, p.70).
6. CHUSHO (del quechua chushu, ‘menudo, pequeño’) Significados como ‘menudo’
(Quesada, 1976, p.37), ‘delgadito’ (Izquierdo, 2014a, p.54) y ‘pequeño’ (MEC, 2007,
p.63) son los más recurrentes en los diccionarios quechuas y libros cajamarquinistas
sobre el término quechua chushu. Asoman también en esta indagación otros
significados asociados al desarrollo físico defectuoso de una persona como ‘raquítico’
(Cerrón-Palomino, 1976, p.44); ‘mal crecido, atrofiado’ (Parker & Chávez, 1976, p.58).
Otros autores incluyen el adjetivo ‘arrugado’ al momento de definir chusho (Gallardo,
2006). Podemos encontrarlo en el libro Los apodos en Cajamarca de Silva (2010) así:
Los apodos más frecuentes son los que señalan a las personas por sus rasgos físicos y
su contextura: flaco, gordo, bajo, corpulento, etc. que a la manera cajamarquina se
convierte en “mono”, “coche”, “picho”, “chusho”, “chombo” respectivamente. (p.25)
Los siguientes son algunos casos de la presencia de la palabra en obras literarias de la
localidad: “Esa noche nació el Josefino, chushito, enclenque y flaco como carrizo de
hacer cometas, al que cantando decimos: Josefo Josefino, el trueno te hizo fino”
(Gallardo, 2006, p.104). Por otro lado, en el cuento “Cierta excursión a Sorochuco”,
Chávez (2004) hace mención de su tío Alfonso Rojas Chávez, conocido como “El
Chusho” (p.45), por as características físicas del personaje en alusión.
7. CURCUNCHO (del quechua kurku, ‘referido a persona, con hastío, disgusto’) Para
Hildebrandt (2013) “kurkuncho puede ser una forma híbrida: quechua kurku más el
sufijo castellano –ncho” (p.98). A pesar de que la misma autora entiende por
curcuncho a ‘jorobado, gibado, corcovado’, amparándose en un antiguo poema de
Caviedes, también registra que curcuncho tiene “el sentido figurado de ‘fastidiado,
molesto, harto’, vigente sobre todo en la expresión “tener curcuncho (a alguien)”
(p.98), que para Iberico (1979) significa ‘molestar, fastidiar, azorar, intranquilizar,
martirizar’ (p.35): “Mi jefe me tiene curcuncha con tanto trabajo” (Bazán, 2008, p.60).
8. El ASALE (2010), por su lado, reconoce también ambos significados para curcuncho: ‘1.
Referido a persona, que tiene joroba’ […] ‘3. Referido a persona, fastidiada, molesta’
(p.687). En los ejemplos utilizados por Puig-Tarrats (2007) sobre la palabra, podemos
apreciar los dos significados en mención: "... La anciana, abuela corcuncha,
caminaba...” […] “Me tienes corcuncho” (p.59). Si bien de estas dos maneras es como
entienden a curcuncho gran parte de peruanos (también chilenos), en Cajamarca,
sobre todo, prevalece el primer sentido: ‘Fastidiado sobremanera por otra persona o
por algo’ (Bazán, 2008, p.60); ‘Mortificado’ (Izquierdo, 2014a, p.80).
9. CUSHURO (del quechua kushuru, ‘alga de la lluvia; fig. // crespo’) Originalmente, el
kushuro es una “especie de alga que aparece después de fuertes lluvias en las partes
altas” (Parker & Chávez, 1976, p.86). “Como una especie de pequeñas uvas, que
oscilan entre el verde oliva y el marrón. Suelen crecer en colonias formando un racimo
adherido a las rocas” (Sántiago, 2015, p.33). Tienen una “textura membranosa,
coriácea […] y es muy apreciada en la cocina” (ASALE, 2010, p.747). La forma particular
de estas algas apiñadas, condujo la idea de cushuro hacia el “cabello crespo” (Salas,
2014, p.119), no solo de las personas (Parker & Chávez, 1976). Cushuro como ‘crespo’
es ampliamente reconocido en la bibliografía quechuista y cajamarquinista (Aliaga,
2010; Bazán, 2008; Iberico, 1979; e Izquierdo, 2014). Pero también 60 podemos
encontrar al lado de cushuro, aparte de ‘crespo’, otras calificaciones relativamente
afines como ‘Zambo’ (Puig-Tarrats, 2007, p.47), “de pelo ensortijado” (Haro, 2000,
p.219) o ‘persona muy morena’ (Gallardo, 2006, p.180). Respecto a esta última
acepción es consabido que una de los rasgos distintivos de las personas de raza negra
es el pelo muy rizo y oscuro. “De puro susto, al Cushuro se le fue toda la tranca, tanto
que le había costado borracharse. […] Otra vez, sus amigos de Wamanmarca han
venido para la fiesta de la Patrona y el Cushuro de rancho en rancho
emborrachándose” (Gallardo, 2006, p.48).
10. CUTULO (del quechua kutu, ‘corto; mutilado’) “Dicen que los cuyes son descendencia
de las ratas, las ratas de los muerciélagos, y así por juntarlos con los conejos ahora
todo cuye es cuto. Después otras diferencias no hay” (Miranda, citado por
ASPADERUC, 1992b, p.26). A pesar de que para Izquierdo (2014) y el ASPADERUC
(1992b) cuto y cutulo vienen a ser equivalentes léxicos; en Cajamarca, parece haber
cierto distingo semántico. Cuto se aprovecha más en el sentido de ‘mutilado’: “Ese
perro está cuto de la cola” (Bazán, 2008, p.61); y cutulo se muestra más aplicable
cuando es referido a las prendas de vestir como se ve más detalladamente adelante:
“Míralo a ese profe con su saquito cutulo” (p.62). Sin embargo, la afinidad semántica
entre cuto y cutulo (pues en ambos casos se trata de una restricción de tamaño: tienen
un sema común) nos lleva a encontrar que los significados de ambas palabras se
cruzan cómodamente en ciertos contextos, aunque no en todos. Los diferentes
diccionarios quechuas del Perú arrojan sobre cuto los significados generales ‘cortado,
acortado, truncado’ (Parker & Chávez, 1976, p.86); ‘‘encogido, retraído, contraído,
disminuido […]’ (Academia Mayor de la Lengua Quechua, 2005, p.85). Quesada (1976)
se refiere a kutu como ‘al que le falta un miembro, un órgano’ (p.52) y fácilmente se
colige que atañe a personas tanto como a animales, del mismo modo en que lo hace el
ASALE (2010). En este sentido, la palabra cuto se relaciona frontalmente en significado
con el quechuismo mocho siguiendo a Cerrón-Palomino (1976). Del quechua moochu,
esta palabra significa, a la sazón, ‘Persona o animal que carece de algún miembro o
parte de él’ (ASALE, 2010, p.1604). Pero el revuelo del significado de cuto no queda
allí, parece adherirse a otros soportes también, como podemos ver en el uso: “Esa
mesa está cuta de la pata”; “Esos pantalones cutos ya no se usan” (Bazán, 2008, p.61).
11. GUALMISHCO (del quechua walmishku, ‘tacaño, afeminado’) Según el INEI (2001) en la
fiesta del landaruto (primer corte de pelo de un niño), “[…] el padrino,
correspondiendo al agasajo [hecho por los padres del niño], tiene la obligación de
obsequiar un novillo, un carnero y un asno. Solo cuando es un gualmishco no
corresponde nada o lo hace con un par de chiclayos” (p.85). En este contexto se infiere
con claridad el significado de gualmishco como ‘Miserable’ (Salas, 2014, p.120), y
semejaría en significado con otro cajamarquinismo: chungo (que significa ‘tacaño’ o
‘avaro’). Sin embargo, la persona gualmishca no solo es reacia a compartir o gastar,
sino que, más aun, es de la “gente que se fija en todo, hasta en lo que no tiene ningún
65 valor” (Izquierdo, 2014, p.61). En el castellano coloquial, podríamos hablar de un
equivalente de la palabra fijón, que es siempre un adjetivo “referido a persona, muy
dada a la crítica […] observadora, que repara en muchas cosas” (ASALE, 2010, p.1352)
Sin embargo, este no es el único sentido en que se ofrece el término. En el otro
costado del significado de la palabra hallamos que gualmishco (en el quechua
ancashino, warmishu), además, significa ‘afeminado’ (Parker & Chávez, 1976, p.190), o
también como el hombre que se entromete en los asuntos de mujeres” (Aliaga, 2010);
es decir, referido al individuo que anda fisgando en cosas femeniles como podemos
ver en el siguiente ejemplo: “En la cocina estaban las dos cocineras y ese gualmishco”
(Bazán, 2008, p.83)
12. GUAÑULINGO (del quechua wañulinku, ‘moribundo, desnutrido’) Por guañulingo se
entiende en Cajamarca a una persona de exiguo perfil físico y emocional. Se trata de
alguien “enclenque, apocado, débil […]” (Gallardo, 2006, p.170), de una “persona
desgarbada, flaca, enjuta y pequeña” (Iberico, 1979, p.60). Como podemos ver, la
suerte semántica de este adjetivo no es precisamente alentadora, y esto desciende del
hecho de que la raíz quechua wañu- significa ‘muerte’ (Tödter, et al., 2002, p.254), y
no en vano Quesada (1976) traduce a guañulingo como “Moribundo” (p.96) al
castellano. En este mismo sentido, se suma el hecho particular de que el verbo
quechua wañuy significa ‘morir’ (Toliver, 2005). Ahora se entiende por qué guañulingo
arrastra el significado de una persona con características mortecinas: moribunda,
apagada, desgarbada, apocada, débil, e incluso, ‘desnutrido’ (Intor, 2010, p.172).
Llevamos tareas para la casa, terminando los ejercicios con la luz del lamparín a
kerosene: soplando el humo que se mete por nuestras narices y nos enrojece los ojos.
-¿Y ahora pué qué guañulingos jugarán los partidos a la salida de la Escuela?-. Pircamos
nuestros cuadernos como arcos y el que mete gol gana, (Gallardo, 2006, p.135).
13. MAPIOSO (del quechua mapyusu, ‘sucio’) De la raíz quechua mapa- que significa
‘suciedad’ (Quesada, 1976, p. 183), más el sufijo español –oso, tenemos mapioso:
“Referido a persona, sucia, desaliñada” (ASALE, 2010, p.1759). Estamos hablando de
un préstamo lingüístico híbrido ya que la lengua prestataria está adoptando parte del
modelo de la lengua prestadora y reemplaza el resto por algo que existe en su propia
lengua. (López, 2004, p.221). En el siguiente ejemplo de Bazán (2008) “¿Qué se cree
esta mapiosa con esos aires?” (p.98) podemos percibir el tono desdeñoso que
comporta la palabra. En el siguiente extracto, podemos descubrir a mapioso aplicado a
otro soporte y contexto en el que sigue significando esencialmente lo mismo: Las
naranjas como una bendición de Dios abundaban en todas las huertas de las casas de
La Ochora y se divisaban doradas desde cualquier parte de la calle. Claro que según la
experiencia del primer nieto de doña Isolina Escalante, las más dulces no eran
precisamente las que lucían doradas, sino las que él solía denominar “peídas por el
sol”, o sea aquellas que escondían su madurez y su dulzura detrás de un aspecto
bastante mapioso. (Izquierdo, 2014b, p.17)
14. MOROCO (del quechua muruq’u, ‘bola’; ‘redondo como bola’) Moroco, en Cajamarca,
se entiende de manera similar aunque, de modo más general, como el soldado
(cualquiera) con el cabello muy corto, casi al ras, y, por extensión del significado, a
cualquier persona que lleve el mismo estilo de corte de pelo (Sáenz, 2017). Siguiendo a
Iberico (1979), posibles equivalente léxicos de moroco son otros cajamarquinismos
como motorocho, cocobolo o mocho y que se refieren a la “persona que tiene la
cabeza al rape o tuzada” (p. 96). Las definiciones de la palabra quechua muruq’u como
‘bola u objeto redondeado’, ‘esfera’, ‘[…] piedra redonda para moler’ o ‘redondo como
bola’ (CENAQ, 2005, p.132), nos 72 conducen a pensar en un adjetivo aplicado a las
personas basado en la similitud de una cabeza de corte militar con algo esférico o
redondo “como bola”. Aunque con minoritaria acogida, es preciso sacar de por debajo
de la teoría conocida, el significado de moroco como ‘chusco, ordinario, rústico’
(Bazán, 2008, p.102), que no coincide con ninguno de los datos obtenidos por parte de
los cajamarquinos.
15. ÑATO (del quechua ñatu, ‘de nariz achatada o aplastada’) Primitivamente, ñato
desciende del verbo quechua ñat’uy que es ‘aplastar’ (CENAQ, 2015, p.138) y de su
respectivo adjetivo ñast’u: ‘plastado’ (p.138). Al inicio, ñatu era un calificativo que se
anteponía a diferentes partes del cuerpo, por ejemplo, ñat’u qaqlla (cara aplastada);
ñat’u siki (trasero achatado) o ñat’u sinqa (nariz chata); sin embargo, el uso
predominante y sostenido referido solamente a la nariz a lo largo del tiempo ha
devenido en ñatu como ‘de nariz achatada’ (Quesada, 1976, p. 67). Para Hildebrandt
(2013) ñato es un peruanismo que “es también la nariz misma” (p.178), y además
sostiene que “En el Perú, la locución adjetiva y figurada muerto de risa se sustituye
SIGNIFICADO OBTENIDO NÚMERO DE ENTREVISTADOS PORCENTAJE De nariz aplanada
49 90.7% Narizón 3 5.6% Chico 2 3.7% 74 por ñato de risa, o simplemente ñato; estos
procesos explican el uso documentado de enñatarse por alegrarse” (p.179). En la
historia del agente municipal Francisco Saráchaga, del libro Tradiciones cajamarquinas
de Puga (1991) se le conoce a este conocido personaje como el “Ñato Pancho” “debido
al escaso material anatómico y poco arte uterino con que había sido modelado su
apéndice estornudador […]” (p. 19). “Miqueas tenía cara redonda, algo ñato, cuerpo
rechoncho y pies carnosos con los dedos ligeramente doblados” (p.33). Así describe
Chávez (2005) al conocido músico celendino Miqueas Sánchez, diestro acordeonero.
16. ÑUTO (del quechua ñutu, ‘molido; hecho trizas o polvo’) En el español cajamarquino,
ñuto casi siempre se encuentra precedido por una forma pronominal no reflexiva del
verbo hacer, formando la conocida locución verbal híbrida hacerse ñuto como
equivalente de hacerse algo polvo, pedazos o trizas; así, tenemos realizaciones
pragmáticas como “Se accidentó y su hueso se hizo ñuto” (Bazán 2008, p.107). Puede
encontrarse precedido por una forma del verbo copulativo estar, como puede verse:
“[…] el trigo está muy ñuto” (Haro, 2000, p.223). Ñutu es un adjetivo localizable en la
gran mayoría de diccionarios quechuas de todo el Perú. Se traduce de diversas
maneras al español; todas las cuales comparten un rasgo de significado común. Los
diferentes autores dicen que ñutu equivale en español a ‘molido’ (CerrónPalomino,
1976, p.97); ‘[…] pulverizado; fino’ (Quesada, 1976, p.67); ‘polvo’ (Intor, 2010, p.157);
‘roto, triturado’ (Izquierdo, 2014, p.98); ‘menudo’ (Tödter et al., 2002, p.174);
‘desmenuzado’ (Beyersdorf & Blanco, 1984, p.34); ‘aplastado en pedazos pequeños’
(CENAQ, 2005, p.143); ‘[…] suave’ (MEC, 2009, p.107); ‘pequeño’ (Soto, 2012, p.112);
‘harina’ (Bertonio, 1956, p.237); ‘cosa chancada y molida’ (Haro, 2000, p.223); ‘muy
triturado’ (Iberico, 1979, p.100); ‘2.Añicos, trizas’ (del quechua ñut'u) (RAE, 2014,
recuperado de [Link]
17. PITE (del quechua piti, ‘pedazo, cosa pequeña’) La palabra prístina pite, en quechua,
significaba más bien “pedazo” (Tödter, et al., 2002, p.187) o “retazo pequeño”
(Izquierdo, 2014, p.107). Incluso este sentido se mantiene hasta hoy y son todavía
comunes expresiones tales como “A ver invítame un pitecito de tu torta, solo pa
probar” (Sántiago, 2015, p.89). Es evidente que el pedazo o retazo de algo o alguien
generalmente es pequeño en relación a la totalidad del ente. Por eso, el sentido
original de la palabra (como ‘pedazo’ o ‘retazo’) no ha tardado en aplicarse a las
personas en un sentido hiperbólico y desdeñoso: “¿Que pue te 79 dejas pegar de ese
pite [pedazo de hombre]?” (Bazán, 2008, p.116), en alusión evidente a la pequeñez del
hombre. Por ello, pite se encuentra en títulos más recientes como “persona, animal o
cosa pequeñas o de insignificante tamaño” (Sántiago, 2015, p.116).
18. POTOCHO (del quechua putuchu, ‘sordo’) Junto con sus sinónimos quechuas paqyo,
kuchirini, tijarinri; putucho se traduce como “Sordo” (Intor, 2010, p.168), “que no
escucha” (Gallardo, 2006, p.182) al castellano. Se trata de un cajamarquinismo
conocido que empata en significado con las acepciones 1 (“Que padece una pérdida
auditiva en mayor o menor grado”) y 5 (“Indócil a las persuasiones, consejos y avisos”)
de la palabra española sordo. Pues para el cajamarquino, potocha es la persona que se
está quedando sorda o ya lo está por cuestiones físicas o fisiológicas; pero también
puede referirse al que tiene ruidos o barreras mentales para escuchar, en otras
palabras, ‘dicho del que no quiere hacerlo’ o que se “hace el sordo” (en este sentido
valdría por ‘necio’, ‘porfiado’ e incluso ‘desobediente’ o ‘malcriado’): “Oe potocho, haz
caso pe, ya no te hagas” (Bazán, 2008, p.142) Hablando de los apodos familiares, Silva
(2010) apunta, entre los que más recuerda, a los “Cargaperros (Arroyo), Casapugos
(Pastor) […] Pishgos (Sattui) […]. Había también muchos apodos compartidos, tales
como: Potochos (Silva Santisteban, Bartra y Urrunaga) […]” (p.30).
19. SHAPINGO (del quechua shapinku, ‘diablo, demonio’) Supay y shapingo (o en su forma
acortada shapi) son dos palabras quechuas que se refieren a lo que nosotros
entendemos o imaginamos por ‘diablo’ o ‘demonio’. En el contexto cajamarquino, es
la segunda expresión (shapingo) la que hemos heredado de la genética quechua, y
tiene un comportamiento semántico muy parecido al de sus equivalentes en
castellano. 83 Shapingo es, por un lado, el ser ficticio que se contrapone a Dios o al
bien: ‘el príncipe de los ángeles rebelados contra Dios, que representa el espíritu del
mal’ (RAE, 2001, p.3989). En este caso, shapingo es equivalente léxico de otras
palabras alusivas a diablo como satanás, satán, lucifer, etc. Así, encontramos en la
literatura: —Pero tan escurridizo es el desalmao –intervino Doroteo- que nunca lo
atrapan, y por si fuera poco, dizque reciencito ha matao esque a un paisano […]. ¡El
shapingo seguro que lo protege! —Es lo más seguro –agregó Chávez- […] (León, 2002,
p.20). A partir de este significado primario (diablo, satanás, etc.) se dice de shapingo
también por ‘cualquier persona perversa o maligna’. Sin embargo, al igual que la
entrada diablo en el diccionario oficial de la lengua, shapingo no comporta un
significado estrictamente negativo, y podría definirse también (al igual que diablo en
su tercera acepción) como la persona que “es muy traviesa, temeraria y atrevida”
(RAE, 2001, p.738); en este caso, es equivalente léxico de adjetivos castellanos como
inquieto, incorregible, escurridizo, revejido, avispado, etc., que no son cualidades del
todo abominables (“Ese muchacho es un shapi” (Bazán, 2008, p.129).). Incluso, aparte
de ‘demonio’ o ‘diablo’, algunos diccionarios quechuas también incluyen el significado
inocuo de ‘bromista’ (Parker & Chávez, 1976, 159). En este sentido, Izquierdo (2014c)
nos cuenta a lo que se refiere “ser un shapingo” en el siguiente fragmento de su libro
Los caminitos de la Ochora: — Un muchacho, buen muchacho; dos muchachos juntos,
todavía soportables, pero… tres muchachos, el mismo shapingo en persona. No era
para menos, porque mi prima Ishuca era el mismo shapingo vestida de niña. (p.124)
20. SHULCA (del quechua sullk’a, ‘menor’) Para el fray Domingo de Santo Tomás, padre de
los estudios lexicográficos en el Perú, el vocablo quechua sullca vale en español por
‘postrero’ (De Santo Tomás, 1951, p.354), que a su vez significa ‘último de una serie o
sucesión’ (RAE, 2010, p.857); de allí que, por ejemplo, Sullk’a ruk’ana signifique ‘dedo
meñique’ (CENAQ, 2015, p.214) que a su ve significa (‘último dedo situado en el lado
exterior de la mano o del pie’). A raíz de este significado primario (‘último’ o
‘postrero’), se encuentra que shulka ha devenido en adquirir, entre otros, el sentido de
‘último hijo’ (Quesada, 1976, p.88) o, lo que es relativamente similar: “El menor de la
familia” (Ángeles, 2003, p.544); por ello, es común escuchar expresiones tales como
“Esta es mi hija, la shulquita” (Bazán, 2008, p.131). Además, se encuentra que el
término shullka, en algunas variedades quechuas (como la Áncash o la Pataz), significa
en general “[…] persona menor (relativa a otra)” (Parker & 86 Chávez, 1976, p.166).
Debido a esto, es común el hecho de que se le diga también shulca a alguien por ser
meramente el menor en edad de cualesquier grupo social.
21. TATACO (del quechua tataku, ‘hombre de baja estatura, animal pequeño’) Junto con
puluch’u, tataku es una palabra quechua que se entiende como ‘persona adulta
pequeña de talla’ (Intor, 2010, p.171). Sería arriesgado estimar un rango para la talla
promedio de un tataco, la relatividad del particular no lo permite, aunque para algunos
como Gallardo (2006) se trata de un “casi enano” (p.183). 88 Otros autores añaden a
tataco, aparte de pequeño(a), otros atributos no necesariamente inmanentes como
“regordete” (Izquierdo, 2014, p.126), y/o “de piernas arqueadas” (Iberico, 1979,
p.139). El enfoque centrado en los defectos físicos que comportan las definiciones del
término lo delatan como un adjetivo cáustico y provocativo; por ello, para Bazán
(2008), tataco es sinónimo absoluto de otro cajachismo ciertamente ofensivo:
soquete, que viene a significar ‘Persona pequeña de talla. Ahí llegan los más soquetes
de la escuela’ (p.132). Otros términos locales como pite, picho, cuto, cholasho, etc.
tendrían algún tipo de afinidad semántica con tataco (Iberico. 1979) en ciertos
contextos específicos.
22. ASHUTURARSE O SHUTURARSE (del quechua shuytukuy, ‘ponerse en cuclillas’) Del
verbo quechua shuytukuy (Quesada, 1976, p.88), la adaptación castellana shuturar(se)
constituye uno de los verbos más ampliamente consabidos en el distrito de Cajamarca,
tanto en la plática rural como en la del casco urbano, y libremente utilizado donde sea
necesario referirse al hecho de ‘estar o ponerse en cuclillas’. Ashuturar(se) es su forma
con prefijación neutra3 , la cual se granjea amplia popularidad en el uso, incluso mayor
a la de su forma prístina. En ambos casos, claro está, el significado versa de lo mismo.
Su conjugación verbal se adapta plenamente a la manera del verbo acuclillarse, que es
la forma pronominal española para referirnos a la misma operación: ‘doblar el cuerpo
de suerte que las nalgas se acerquen al suelo o descansen en los calcañares’ (RAE,
2001, p.109). “Ya no puedo ashuturarme [acuclillarme]”; “A ver ashutúrate
[acuclíllate]”. Si bien la palabra española acuclillarse se entiende y consuma con
naturalidad en el habla local, curiosamente, no supera la popularidad de aquel
representativo quechuismo en la práctica.
23. CASHCAR (del quechua kashkay, ‘roer, descarnar’) A pesar de que Bazán (2008) lo
acepta simplemente como ‘Masticar’ (p.51), es preciso enfatizar que el verbo cashcar
tiene un recorte semántico más preciso. Para la Academia Mayor de la Lengua
Quechua (2005), khaskay significa: ‘Roer. Desgastar. Cascar, descarnar con los dientes’
(p.77); por ello, en la expresión, “chay tulluta allinta khaskay: descarna bien ese hueso”
(p.77), se entiende que cashcar no solo es ‘triturar’, sino que significa hacerlo
pertinazmente, con el propósito de “sacar los últimos residuos de carne que queda en
el hueso que se come” (Haro. 2000, p.224).
24. CASHPAR (del quechua qashpay, ‘quemar, chamuscar’) En general, cashpar (en sus
formas quechuas dialectales kaspay, qashpay, kaspana, cazpani, etc.) se traduce al
castellano como ‘quemar algo superficialmente o por la parte exterior’. De allí que se
encuentre que en el quechua ancashino se entiende como ‘Quemar’ (Parker y Chávez,
1976, p.137); y en el quechua de San Martín y ultra norte se admite como ‘Chamuscar’
(Park, et al., 1976, p.50; MEC, 2009, p.78).
25. GUANAR (del quechua wanay, ‘escarmentar’) Todo se remite a la raíz quechua wana-,
que significa ‘escarmiento’ (Academia Mayor de la Lengua Quechua, 2005, p.227),
además de ‘Castigo, multa, pena […]’ (p.227). El verbo quechua que nace de este
lexema, entre otros (dependiendo de la variedad), es wanay, y ciertamente ha logrado
subsistir y adaptarse casi de manera cabal a la conjugación castellana; de allí que sean
comunes expresiones tales como “¿Otra vez te has casado? Tú no guanas” (Bazán,
2008, p.83); “Por más que lo castigan, ¿no guana ese cholo, di?” (Sántiago, 2015, p.49);
o “Si te sigues portando así, te voy a hacer guanar” (Iberico, 1979, p.59).
26. MARCAR (del quechua marq’ay, ‘llevar en brazos’) Siguiendo la definición de Porzig
(1964), citado por Castillo (2002) se trataría de un préstamo por adaptación que ha
devenido en el cambio semántico de una palabra existente en el español: marcar
(‘poner una señal o huella en alguien o algo para distinguirlos, o denotar pertenencia’),
por su similitud fónica (e incluso morfológica) con la palabra quechua marqay: ‘Llevar
en los brazos persona, animal, cosa’ (CENAQ, 2005, p.121)
27. PISPAR (del quechua pispay, ‘rajarse la piel’ y pashpay, ‘agrietarse’) En sus dos formas
equivalentes: pisparse (del quechua pispay, quechua norteño) y pasparse (del quechua
p'aspa, quechua sureño), estos difundidos verbos de naturaleza quechua son
consabidos en diversas partes del Perú y Sudamérica; aunque en Cajamarca es
ciertamente conocida y muy frecuentemente utilizada la primera. Del quechua pispay
o paspay, como se vio, el ahora afincado verbo pisparse se entiende pragmáticamente
en el mismo sentido en que significa para el quechua: “Rajarse la piel; resecarse por el
efecto del frío y la helada” (Quesada, 1976, p.73); “Resquebrajarse la piel por el viento
o la helada” (Izquierdo, 2014, p.106); o “Agrietarse la piel” (MEC, 2007, p.111);
aunque, la definición más completa, por la inclusión de los factores que ocasionan la
pispadura, la tiene Parker & Chávez (1976) quien habla de pashpay como un verbo
intransitivo que significa: ‘Ponerse áspero o rajarse (piel o labios) por el frío, el sol o la
sequedad. Cf. pispay’ (p.120). De Arona (1974) reconoce el uso del adjetivo paspa
como ‘cutis sucio y rajado por el frío’ (p.309) en Arequipa.
28. CASHUA (Del quechua qhachwa) En el tiempo de los incas, casi todas las actividades
humanas tenían su representación simbólica en la danza (Vergara, 2007, p.329). En
medio de las danzas prehispánicas más populares del incanato aparece la cashua: En
los documentos más antiguos se mencionan el uaricsa arahui (danza del inca), la
llamaya (danza de los pastores), el harahuayo (danza de los agricultores), la cashua
(danza del galanteo), la aranyani (danza de enmascarados), el haylli arahui (danza de la
victoria guerrera), y la puruc aya (procesión funeraria). (p.329)
29. ÑOCO O ÑOQUITO (del quechua ñoku, ‘huequito’) Para la Academia Mayor de la
Lengua Quechua (2005), ñoqo es ‘hoyo’ (p.118), y además ‘juego de niños que consiste
en hacer hoyos en el suelo de tierra a fin de hacer entrar en ellos bolitas o fichas que
se arrojan de una distancia convenida’ (p.118); para el ASALE (2010) lo mismo: en el
Perú ñoco es “Juego del hoyuelo” o el “Hoyo de este juego”. Sin embargo, para el
autor cajamarquinista Bazán (2008) hay una diferencia entre ñoco que es el ‘agujero
abierto en el suelo para jugar el juego de bolas’ (p.107) y ñocos que vendría a ser el
“juego de niños consistente en introducir bolas de vidrio (o choloques) en un pequeño
hueco hecho en el suelo” (p.107). Para Parker & Chávez (1976), el término quechua
ñoku es un “huequito en el suelo para jugar con bolitas” (p.113) que sintetiza lo
antedicho en el primer párrafo.
30. GUATO (del quechua watu, ‘cuerda’) Mientras que para la Real Academia Española
(2001), guato1 (del quechua watu, 'cuerda') significa en Bolivia ‘Cordón de los zapatos’
(RAE, 2001, p.1009); en el Perú y en Cajamarca, el término se concibe en un sentido
definitivamente más amplio. En el gran Diccionario de la Nación Quechua, se
encuentra watu como ‘cordón delgado’ (CENAQ, 2005, p.253), sin ninguna
especificación del material del que estuviera hecho (que pudiera ser lana u otra
materia filiforme), ni condición. Más importante que el material, en efecto, lo que
interesa al momento de hablar de cualquier guato es de su uso, su finalidad práctica,
que es “amarrar, ligar, fijar con cuerda alguna cosa” (Academia Mayor de la Lengua
Quechua, 2005, p.232).
31. GUARACA (Del quechua warak’a, ‘honda’) Originalmente, el significado común de
warak’a era ‘honda’ (CENAQ, 2005, p.251) en distintas partes de lo que abarcó el
imperio inca. Se trata básicamente de una ‘[…] banda de cuero, esparto u otro material
semejante, que se usaba para arrojar piedras’ (ASALE, 2010, p.1082). Entendida así, se
puede hablar de una guaraca en el sentido de ‘juguete’, puesto que los niños la utilizan
para efectos recreativos en juegos de puntería o en general para retozar entre amigos;
pero también, se puede hablar de una guaraca en la connotación de ‘arma’ (Parker &
Chávez, 1976, p.189), que, ancestralmente, e incluso hoy en día, se utilizaba como
instrumento de cacería y recolección, y que sirvió como una de las armas
rudimentarias más empleadas por el ejército inca (Espinoza 1997, citado por Vergara,
2007, p.267).
32. MITO (del quechua mitu, ‘arcilla’) Aunque para De Santo Tomás (1951) la voz quechua
mittu es ‘barro generalmente’ (p.321), en el quechua de Cajamarca y otras partes del
Perú se la precisa como ‘arcilla’ (Quesada, 1976, p.63); ‘barro fino […] para la
fabricación de ollas’ (Parker & Chávez, 1976, p.113); o como “greda […] barro especial
que se emplea en la construcción” (Cerrón-Palomino, 1976, p.91). Tiene la consistencia
plástica al contacto con el agua, es impermeable y bajo la acción del calor se
deshidrata endureciéndose mucho. Por ello, constituye uno de los materiales
indispensables para el arte de la cerámica junto con la greda (Silva, et al., citado por
ASPADERUC, 1994); también para la construcción (tejas, ladrillos, tubos, baldosas, etc.)
y para la confección de lozas, azulejos y gres, usos a los que se ha destinado desde los
comienzos de la humanidad.
33. PAYANCA (del quechua payanka, ‘cántaro grande’) El aguacero es un hombre de
regular tamaño, que anda siempre puesto su poncho blanco […] Anda por todo el
mundo, viviendo en tiempos de invierno, llevando en sus hombros payancas de agua.
Dios lo manda que traiga a la tierra para la supervivencia de los seres humanos, los
animales y las plantas. (ASPADERUC, 1990, p.80) El ascendiente directo de la payanca
es el aríbalo incaico, “la forma cerámica más conocida de la alfarería incaica […]”
(Vergara, 2007, p.327). El arybalo, llamado así por los españoles debido a su parecido a
las ánforas griegas, se describe tal y como se haría el retrato de una payanca:
34. QUIPE (del quechua q’ipi, ‘atado, paquete’) Para llevar la comida a la chacra, resulta
muy difícil hacerlo en ollas que no sean de tierra […] para esto hay que cargar en un
quipe tres ollas, y las ollas de tierra se acomodan muy bien en la espalda de la mujer, a
la vez que la comida llega calientita y la temperatura no afecta a la espalda de la
señora. (Mantilla, citado por ASPADERUC, 1994, p.17)
35. TOTO (del quechua tutu, ‘tubo, soplador’) Entre los múltiples usos que el hombre
andino desde tiempos ancestrales le ha dado al provechoso y versátil carrizo, cuenta el
conocido toto o totito como un ‘soplador (instrumento tubular para soplar el fogón)’
(Quesada, 1976, p.93): “La mamá María tenía su toto largazo en la cocina pa’ que sople
la candela y no se cashpe las cejas” (Sántiago, 2015, p.129). Para ser más exactos, se
trata de un ‘trozo de carrizo grueso y seco que sirve para avivar el fuego del fogón’
(Bazán, 2008, p.119), generalmente en la cocina según Aliaga (2010), aunque es
ciertamente útil en cualquier diligencia donde haga falta activar o reactivar las llamas.
Para ser más cabales aún, el toto es un ‘carrizo de más o menos una vara de largo en
uno de cuyos extremos se deja un orificio’ (Iberico, 1979, p.142). Este último orificio es
considerablemente menor al del otro extremo que es por donde se impulsa el aire con
la boca. “También del sauco se hace el toto y se pone una tusa al costado que queda
cerca de la candela, la tusa se agujerea y por el otro lado se sopla” (Huamán, citado
por ASPADERUC, 1993, p.95).
36. URPO (del quechua urpu, vasija grande de arcilla) Los útiles que se encuentran en la
cocina andina son las ollas de tierra, los mates, las cucharas, el urpo, los cuchillos, las
parrillas, las shingues, el lamparín o mechero, los cuyes, los potitos para tomar agua,
los cántaros, las payancas, las sacritas, la nanasta, la sal en grano, el eslabón, el tiesto,
la cacerola, ollitas para guardar la manteca y para guardar aderezo, el carbón y el
fogón. (Huamán, citado por ASPADERUC, 1993, p.82)
37. CANRA (del quechua ranra, ‘abertura, ranura’) El uso original de la palabra ranra5 tiene
que ver con la pachamama: ‘Aberturas naturales en la tierra; ranuras, cisuras’
(Quesada, 1976, p.80). Estas grietas en el relieve dañado, en forma 5 También
significaba ‘Tierra pedregosa’ (CENAQ, 2015, p.193) 136 de estrías, se deben a un
deterioro externo en el suelo producido por agentes endógenos y exógenos. No cabe
duda que este deterioro también se manifiesta en la piel.
38. CHUPO (del quechua chupu, ‘absceso, forúnculo’) Precisamente hablando, chupo, para
el médico puneño Lopera (2008) en su Manual de semiología quechua, se entiende
como ‘absceso’6 (p.46). Para Ángeles (2003), chupo es un quechuismo en el Perú que
significa ‘divieso’ (p.543) que a su vez significa ‘forúnculo’7 . Para De Santo Tomás
(1951), el vocablo quechua chopo significa ‘apostema’ (p.356), que no es otra cosa que
un ‘absceso supurante’. Chupu se reconoce también en algunas regiones como 6 “1.
Med. Acumulación de pus en los tejidos orgánicos” (RAE, 2001, p.14) 7 “1. Inflamación
purulenta producida por la infección bacteriana de un folículo piloso” (p.1080). 139
‘tumor’ (MEC, 2009, p.62; Park, et all., 1976, p.40) o ‘tumor infectado’ (Cerrón-
Palomino, 1976, p.43).
39. SHUCAQUE (del quechua shukaki, ‘malestar causado por vergüenza’) “Nues pa´menos,
Sarita, catay una coleraza miandao estos cholos tercos que casi mian matao como a
tordo rabioso, shucaque dijuro miandao, reviéntalo das...” (Alvítez, 2014, p.6). En este
pequeño pasaje literario de franco castellano rural podemos encontrar explicitada algo
de la causa, los efectos y la cura del temido e inoportuno shucaque, que “[…] entre los
ricos, se llama jaqueca” (Haro, 2000, p.226).
40. MOTE (del quechua mut’i, ‘maíz cocido’) El sentido de mote (del quechua muti’) como
‘Maíz desgranado y cocido, sea tierno o maduro, con cáscara o pelado, que se emplea
como alimento’ (ASALE, 2010, p.1471) es de completa aceptación en Cajamarca, en el
Perú y la gran parte de las regiones andinas del continente sudamericano.
41. PANCA (del quechua p’anqa, ‘forraje del maíz’) Las cuatro calles del pueblo estaban
siempre vacías. Solo transitaba el viento y la basura que nadie sabía de dónde llegaba
volando: papeles, pancas de choclo, bolsitas plásticas donde se vendían los chochos y
hojas secas de capulí. (Cabrera, 2011, p.26)
42. SANGO (del quechua sanku, ‘alimento espeso de harina’) En esencia y sin incluir
nociones específicas aún, el sango vendría a ser un ‘alimento viscoso, compuesto por
la mezcla de harinas (que pueden ser de diverso tipo) y sopas caldosas o líquidos’
(Sáenz, 2017, recuperado de [Link] noticias/393-
estampa-quechua-en-el-habla-de-los-cajamarquinos-22).
43. CHUCHO (del quechua chuchu, ‘seno’) ‘Tetas, pecho’ (Tödter, et al., 2002, p.103),
‘mamas’ (CENAQ, 2015, p.33), ‘pezones’ (Quesada, 1976, p.35), ‘seno’ (Cerrón-
Palomino, 1976, p.42), ‘ubre’ (MEC, 2009, p.60) e incluso ‘glándulas mamarias’
(Iberico, 1979, p.47) son los significados que asoman en los diccionarios quechua-
castellano de diversas regiones respecto al vocablo chuchu. En el ejemplo “Mamaka
chuchuchin wawanta (La madre da de mamar a su bebé)” (Park, M. et al., 1976, p.3);
“Chuchuchiy wawaykita (¡Da el pecho a tu hijo!)” (Tödter, 2002, p.103) podemos
encontrar que chucho tiene su forma verbal activa; por ello, chuchuchiy: ‘Hacer
mamar’; chuchuy: ‘Mamar (especialmente animales)’ según el CENAQ (2015).
44. MISHA (del quechua misha, ‘mancha’) No obstante que para Iberico (1979) se trata de
‘manchas rojizas en la cara’ (p.97), las mishas, en realidad, pueden manifestarse en
cualquier parte del cuerpo; por eso, para los cajamarquinos se trata en general y
simplemente de una ‘mancha grande de color moreno en la piel’ (Quesada, 1976, p.
63). No es una enfermedad la que produce esta imperfección en la pigmentación, la
misha es más bien una ‘mancha roja o verdusca de nacimiento […]’ (Izquierdo, 2014a,
p.92). Así lo confirma el ejemplo de Bazán (2008): “Este niño ha nacido con una misha
en su espalda” (p.101), y es, en efecto, asintomática. En algunos otros lugares de
influencia sustratística 155 quechua como Ecuador, se entiende a misha como ‘peca’
(MEC, 2009, p.100). El ASPADERUC (1992d) le reconoce el significado secundario de
‘lunar’ (p.164).
45. MUNYO (del quechua munchu, ‘ombligo’) Munyo (del quechua munchu) y pupo (del
quechua pupu) vienen a ser dos variantes léxicas quechuas de carácter dialectal para
referirse a la ‘cicatriz redonda que queda en medio del vientre, después de romperse y
secarse el cordón umbilical’ (RAE, 2001, p.1620). Ambos quechuismos equivalentes
son de holgado uso e inteligencia en la localidad cajamarquina. En la sección “Runapa
Kwirpun (El cuerpo humano)” del libro Aprendamos nuestro quechua de Intor (2010),
junto con Qasqu (Pecho); Pach’a (Barriga); Waqta (Espalda), etc., aparece Munchu
como ‘Ombligo’ (p.155). En sentido figurado, el término munyo, ha de 157 referirse a
la ‘parte de un ente localizada a media altura (como es el caso del ombligo en los
humanos): […] qué olor de esos bizcochos con queso; eran la muerte y si se le ocurría
hacerlos de vainilla con su parte relievante en amarillo, en forma de prendedor en el
bizcocho, que nosotros le decíamos munsho (se le dice al ombligo) era un rico manjar
[…] (Chávarri, 1994, p.45) A pesar de que hoy en día se trata de dos perfectos
equivalentes pragmáticos, pupo y munyo conservan sendas diferencias geosemánticas.
El primero, originalmente, se refería al cordón umbilical en sí, completo, y no solo a la
sutura que queda de él hacia afuera en el cuerpo (Tödter, et al., 2002).
46. PISHGO (del quechua pishqu, ‘pájaro //Fig. Pene’) […] Ña Gume reiteró su comentario
sobre el daño que causan los pishgos. Estos animalitos, en grupos numerosos, ya no
hacían caso a los espantapájaros […]” (Chávez, 2004, p.165). “No es lo mismo
indiopishgo que pishgo de indio” (Bazán, 2008, p.115). Es evidente de notar, en ambas
situaciones, que la palabra pishgo no significa lo mismo. Lo que sucede
semánticamente es que el término tiene dos significados, un primario y otro
secundario (el uno derivado del otro). El primitivo se refiere, como fácilmente se
puede inferir, a los ‘pájaros’; y el segundo, al ‘órgano sexual masculino’.
47. SHIMBA (del quechua simp’a, ‘trenza’) Prácticamente todos los autores consultados en
la mayoría de diccionarios quechuas dialectales traducen simp’a al español como
‘trenza’. Otros lo intentan como ‘cabello trenzado’ (Intor, 2010, p.161) o ‘crezneja’ (De
Arona, 1974, p.357), que vendría a ser funcionalmente lo mismo. Sin embargo,
Quesada (1976) admite, además, el significado de ‘hilos de varios colores que se
añaden a la trenza’ (p.86) Ya sea a ‘la trenza misma’ o a ‘las tiras (o hilos) que se usan
para armarla’, este quechuismo, en la localidad, se reconoce en ambas conductas
semánticas.
48. CURCUL (del quechua kulkul o kurukuru, ‘renacuajo’) Curcul (o culcul) es una palabra
que encuentra su étimo en el vocablo quechua kulkul, que significa ‘renacuajo’
(Quesada, 1976, p.50). Se trata de un cajamarquinismo plenamente reconocido por los
diccionarios de léxico local: “Culcul: Estadio de la metamorfosis de los sapos. El pozo
estaba lleno de culcules” (Bazán, 2008, p.59); “culcul. Renacuajo” (Iberico, 1979, p.35).
Algunos cajamarquinos hablan de curcul para referirse a las larvas de libélulas
(conocidas como brujos en Cajamarca) o a otras larvas depositadas por otros insectos
en el agua estancada. Pese a ello, es más propio en Cajamarca utilizar Curcules para
referirse a los ‘renacuajos’ (Salas, 2014, p.119).
49. CUSHPÍN (del quechua kushpin o qopish, ‘lombriz, tenia’) Quesada (1976) en su
Diccionario quechua Cajamarca-Cañaris traduce kushpin como ‘tenia’ (p.52) o ‘lombriz’
(p.152) al castellano, significados que se ajustan a la manera cajamarquina de
entender esta variante sustratística. Los ejemplos de Bazán (2008) ilustran con claridad
ambas formas de entender el quechuismo: “Desde que botó los coshpines empezó a
engordar […] Al arar la tierra encontró un montón de cushpines” (p.57). Quiere decir
que hay cushpines en la tierra y en los intestinos.
50. MISHO (Del quechua mishu, ‘gato’) La Real Academia Española registra la entrada
micho(a) y mizo(a) como el coloquial de gato. Sin embargo, ni la pronunciación ni la
escritura son coincidentes con la manera cajamarquina. Por ello, la palabra mishu
aparece en el libro Frases útiles. Quechua de Cajamarca del profesor Coombs (1993)
para aclarar que en misho el dígrafo sh suena como la [sh] de la palabra Áncash. Se
traduce generalmente como ‘gato’.
51. TUCO (del quechua tuku, ‘búho, lechuza’) Para la Real Academia Española, tuco (del
quechua tuku) es un peruanismo que significa ‘especie de búho’, “probablemente se
trate del búho americano: Búho virginianus” (Parker y Chávez, 1976, p.175). Pero lo
cierto es que existen más de cien especies conocidas de búhos, y, a decir verdad, sea
cual fuere la especie o especies que predominan en la región o en el Perú, tuco se
entiende en general como ‘cualquier búho’ (Quesada, 1976; Izquierdo, 2014), e incluso
‘Lechuza’ (CENAQ, 2005, p.227), aunque para esta última existe otra particular
denominación nativa en Cajamarca: “chusheq” (ASPADERUC, 1992d, p.159).
52. TOROCURO (del español toro y del quechua kuru, ‘coleóptero con cuernos’) Teniendo
en cuenta que el toro no es un animal nativo de Sudamérica, sino que tiene
procedencia norasiática y europea, al ser traído por los españoles, se quedó con el
nombre con que vino; por ello, se encuentra en quechua que la palabra toro
solamente se adaptó fonéticamente a turu (CENAQ, 2005; Quesada, 1976) a la lengua
de los azorados incas. Los vocablos kulu o kuru, por sí solos, se entienden en el
quechua como ‘gusano’ (Parker & Chávez, 1976, p.85; Park, M. et al, 1976, p.56;
Cerrón-Palomino 1976, p.71; De Santo Tomás, 1951, p.277). De allí que, papa kuru se
traduzca como ‘gusano de la papa’ y aycha kuru, como ‘gusano de la carne’. (Academia
Mayor de la Lengua Quechua, 2005).
53. PAMPA (del quechua pampa, ‘llanura’) Todo canta, tienen su música las plantas, las
piedras del río, las pampas y las quebradas; cantan los cerros, la noche y los pájaros;
canta toda la tierra, y el hombre con ella aprendió a cantar. (Mires & Vélez, citados por
PRATEC, 1993, p.65) En la pampa friolenta, bebí un trago a mi salú. (Florián, 1987,
p.59) Pampa se suele definir como una ‘[…] planicie sin vegetación arbórea’ (Los
Andes, 2014, 06 de mayo), o, lo que es lo mismo: ‘llanura extensa sin árboles’ (ASALE,
2010, p.1578). En esta línea de significado, se explica también pampa como ‘llanada de
pasto’ (GonzálezHolguín, 2007, p.187); y ‘manto vegetal despejado de relativa
extensión’ (Sántiago, 2015, p.58). Puede tratarse asimismo de un ‘lugar donde no hay
casas’ (De Santo Tomás, 1951, p.335), en el que, valga añadir, el pasto es hirsuto y
rucio en época de sequía, pero muy tupido y verde en época de lluvia.
54. PIRCA (del quechua pirqa, ‘muro, pared’) Para unos autores quechuistas, una pirca es
escueta y estrictamente una ‘pared’ (CerrónPalomino, 1976, p.102; Beyersdorf y
Blanco, 1984, p.35; Intor, 2010, p.127). Otros la alternan con ‘muro’ (MEC, 2007,
p.114), ‘muralla’ (Izquierdo, 2014, p.106), ‘tapia’ (De Arona, 1974, p.319) y ‘terraza’
(CENAQ, 2005, p.153). Su altura sería discutible aunque podría alcanzar el metro y
medio. En el Perú andino de hoy, la pirca sirve todavía como “muro de retención” (De
Arona, 1974, p.319), básicamente para evitar deslizamientos en las laderas. También
se aprovecha actualmente como muro limítrofe, es decir, “para proteger o dividir”
(Soto, 2012, p.123). Algunos investigadores como Quesada (1976) consideran que la
pirca está hecha de piedra; otros sostienen que se levanta con adobe o barro (Park, et
al., 1976; Bazán, 2008); sin embargo, para algunos otros, pueden ser los dos: piedra y
barro conjunto (De Arona, 1974; Los Andes, 2014; Izquierdo, 2014a).
55. PUQUIO (del quechua pukyu, ‘manantial’) “Era un hermoso puquio. El agua brotaba
desde el seno de la tierra. Beberla era una delicia y… tantos niños corrían hacia él. […]
al lugar le llamaban Calispuquio, hasta hoy se le conoce con ese nombre” (Torres,
2010, p.19). En efecto, aquello es un puquio: el lugar donde “el agua brota desde el
seno de la tierra”. Se encuentra definido mayormente como ‘manantial’ (Beyersdorf &
Blanco, 1984, p.36; Quesada, 1976, p.75; Soto, 2012, p.126); como ‘fuente [de agua]’
(Ángeles, 2003, p.544; Park, et al., 1976, p.81); también como ‘pozo’ (Cerrón-
Palomino, 1976, p.105; Parker y Chávez, 1976, p.127); ‘ojo de agua’ (Izquierdo, 2014,
p.109), ‘vertiente’ (MEC, 2007, p.115), ‘manadero’ (De Aquino, 1951, p.342), ‘naciente
de agua’ (ASPADERUC, 1992b, p.256), e 185 incluso figurativamente como ‘fuente de
información’ (CENAQ, 2005, p.156) en el gran Diccionario de la nación quechua.
56. DAS O DASDÁS (del quechua das o das-das, ‘rápido, con celeridad’) Con o sin
reduplicación (das o dasdás) o en su forma diminutiva (dasito), hablar de esta palabra
es hablar de un adverbio vivo y popular en el habla de los cajamarquinos (de la zona
urbana o rural), que significa ‘rápido, presto, con celeridad, sin demora, por corto
tiempo’; por ejemplo: “Préstame cien soles das te devuelvo”. (Iberico, 1979, p.51).
Para Carrasco (2008) “equivale al ya-ya que se emplea en el castellano coloquial para
azuzar en alguien la realización inmediata de una actividad” (p.79). Para el ASPADERUC
(1992) vale por ‘ahora mismo’ (p.122). Se trata de un préstamo quechua por adopción,
es decir, que “ha penetrado de una lengua a otra sin sufrir ningún tipo de adaptación
al sistema de la lengua receptora” (Porzig (1964) citado por Castillo, 2002, p.474). Es
muy frecuente encontrar al das (o dasdás o también dasito) en expresiones
imperativas que comportan algún grado de urgencia como “Hazlo dasito mi certificado
porque voy a viajar” 188 (Bazán, 2008, p.73) o de forma indicativa enfatizando en la
celeridad con que sucede o suceder o algo “Das vengo, no demoro”; “[…] cuando uno
pelea con el vecino es por linderos o por los hijos y dasito nos vamos a las manos o a
juicio, porque uno tiene que demostrar que es varón.” (Alcalde & Florián, 1994, p.27)
57. YANGA O YANCA (del quechua yanq’a, ‘de mentira, en vano’) Yanga (o yanca) se
encuentra casi siempre acompañando expresiones de incredulidad: “Yanca te harás el
enfermo” (Bazán, 2008, p.143); de broma (o, a veces, de timo): “Eso te dije de yanqa”
(Iberico, 1979, p.147); o expresando la particular inutilidad de hacer algo: “Yanqam
rimapayachkanki chay runataqa, payqa upam [...] Hablas en vano a ese hombre, él es
sordo” (Soto, 2012, p.214). Carrasco (2008) reconoce la forma reduplicada yanca-
yanca como uno de los celendinismos provenientes de lenguas nativas.
58. abanu / abano. 1. adj. “Variedad del color marrón”. China, téjeme mi poncho abano.
59. achacháw. 1. intej. “Qué calor”. Achacháw, hay demasiado sol.
60. akakáw. 1. interj. “Pobrecito”. Akakáw mi perrito está de hambre.
61. alaláw / alalay. 1. interj. “Qué frío”. Alalay, ha caído hielo.
62. amsa. 1. s. “Oscuridad”. 2. adv. “Al anochecer”. Mi padre llegó amsa amsita ya a la
choza.
63. anaku. 1. s. “Traje andino femenino, falda”. !Qué bonito tu anaku! 7. anuta. 1. adj.
“Húmedo”. La parva está anuta todavía.
64. añañáw. 1. intej. “Qué rico, qué sabroso”. Añañáw papas con wakatay.
65. apya-. 1. v. “Aplastar”. Las ocas linpu ya han apyaw. [Link]. 1. adj. “Verde”. Linpu ya
aqasya la papita.
66. Aqukuchu. 1. s. (topónimo) “Rincón de arena”. En Aqukuchu, hay bastante arena.
67. arapa-. 1. v. “Atacar, cubrir el cuerpo totalmente”. Las abejas ya lo araparon al
becerro.
68. arkacha. 1. s. “Sombrilla hecha de ramas de árboles, escondite”. Vamos a cocinar en la
arkacha.
69. armaku-. 1. v. “Sumergirse en agua o en lodo, bañarse”. Ya va a llover; las gallinas
están armakundo.
70. ashal. 1. s. “Deshierbo” de sembríos (papa, oca, maíz, etc.). Todos se fueron al ashal de
la papa.
71. ash'pina. 1. s. “Rascador”. Pedazo de cabaza o trapo usado que sirve para sacar del
tiesto los cereales o legumbres tostados. China, alcánzame la ash'pina; se quema la
cebada.
72. atatay. 1. intej. “Qué asco”. Atatay este mate está sucio.
73. ayayáw. 1. intej. “Qué dolor”. Ayayáw me duele la rodilla.
74. bajshiru. 1. s. “Ladrón”. Dicen que el bajshiru ya cayó.
75. ch’aqar. 1. v. “Servir (distribuir)” la comida en porciones. Pa' avanzar, yo ch'aqo el
arroz y vos cha’qas la papa.
76. ch’aqnar. 1. v. “Atar” el equipaje a la acémila. Por favor, ch’aqna ya el costal.
77. ch'amkas. 1. s. “Planta silvestre para el caldo verde”. Voy a recoger ch'amkas pa'l
caldo. 2. s. (topónimo). Mañana me voy a Ch'amkas a visitar a mi tío.
78. chamsu. 1. s. “Larva del escarabajo, gusano perjudicial que vive en la papa”. Hay
bastante chamsu en la papa.
79. ch'ani. 1. s. “Comida de fiesta que se guarda para la familia”. Ya seguro llega la mamá
trayéndonos ch’ani.
80. ch'apsichu. 1. adj. “Sacúdete”. ¡Anda cholo ch'apsichu!
81. ch'awa. 1. adj. “Crudo”. Sírvete alverjita ch’awa ch’awita.
82. chawcha. 1. s. “Variedad de papa nativa”. Tenemos que sembrar más chawcha el
próximo año.
83. Ch'awpimayu. 1. s. (topónimo). “Río central”. Mañana me voy a Ch'awpimayu.
84. chikliku. 1. s. “Axila”. Lava tus chiklikitos.
85. Chilinqaqa. 1. s. (topónimo). “Cerro poblado de anfibios”. Voy a sembrar en
Chilinqaqa.
86. chiqta-. 1. v. “Partir”. Chiqta la leña.
87. chirapa. 1. s. “Arcoíris”. ¡Miiira la chirapa! 2. s. “Granitos” que brotan en la piel a causa
de la exposición a la garúa con sol. Cuidado con la chirapa; ponte tu sombrero.
88. choclo. 1. s. “Mazorca verde de maíz”. ¡Qué rico choclo!
89. chukaru / chúcaro. 1. adj. “Bravo, arisco”. La próxima semana domaremos los potros
chúcaros.
90. chuncha. 1. adj. “Ausente”. Mi papá está chuncha no más.
91. chunchu. 1. s. “Danzante”. Pa' la fiesta habrá chunchos.
92. chunchul. 1. s. “Intestino”. Señorita, ay que me duele mi chunchulitu.
93. chunku. 1. s. “Piedra que sirve para moler granos y otros, mortero”. Trae el chunku pa'
moler la cebada.
94. }ch'uqa-. 1. v. “Ahogarse”. Cuidado ch’uqan con la harina.
95. churgapi. 1. s. “Grillo”. En verano, hay bastante churgapi.
96. chushiq. 1. s. “Lechuza”. Dicen que sushiq es mal agüero.
97. chushu. 1. adj. “Menudo”. ¡China, junta el trigo chushu pa’las gallinas!
98. chuya. 1. adj. “Limpio, diáfano, cristalino”. El agua del Qulish es chuyita. 2. adj. Sopa
pobre de sustancia. Este caldo está chuya.
99. das. 1. adv. “De inmediato, rapidito. ¡Hijo, ven das!
100. ichichín. 1. interj. “Qué miedo”. Yo no salgo de noche, ichichin.
101. kutipando la papa.
102. lantarutu / landarutu. 1. s. “Corte de pelo”, ceremonia de primer corte de pelo.
Los vecinos están celebrando el landarutu de su hijito.
[Link]. 1. s. “Pastor(a)”. Persona que cuida el ganado ovino, vacuno o caprino. Yo
era mitaya desde chiquita. [Link]. 1. adj. “Burlón, mofador”. ¡Anda cholo
mujishtu! [Link]-. 1. v. “Delirar”. ¿Por qué muspas cuando duermes? [Link] /
mote. 1. s. “Maíz cocido”. ¡Qué rico es el mote con chicharrón! [Link]. 1. s.
“Gusano de candela (fuego), luciérnaga (insecto que emite una luz fosforescente)”. El
ninakuru alumbra en la noche. 90.ñaña. 1. s. “Recién nacido, bebé”. Ya está llorando la
ñaña. 91.ñati / ñate. 1. s. “Hígado”. Vamos a preparar guiso de ñate de carnero.
[Link]'a. 1. s. “Abdomen, estómago”. Ay que me duele mi pach’ita; será del frío.
[Link]. 1. s. “Susto”. Este cholito esta con pachachari. [Link]- / pandache.
1. v. “Confundir, desorientar”. El ladrón me hizo pandache entre la gente. [Link]. 1.
s. “Envoltura de la mazorca de maíz”. Saca la panca pa' las humas. [Link]. 1. s.
“Llanura, valle”. Yo vivo en la panpa de Cajamarca. [Link]. 1. s. “Catre hecho de
varillas”. Vamos a dormir en la para. [Link]ña. 1. s. “Trampa” para atrapar perros o
zorros que hacen perjuicios en el maizal. La pataña ha cogido un zorro. [Link]. 1.
s. “Escoba”. Aquí está la pichana. 100. pilichu. 1. s. “Pollito”. Compraremos pilichitus
pa' criar. 101. pillpa-. 1. v. “Partir”. La papa se ha cocinaw pillpa pillpa. 102. pipo. 1.
adj. “Espeso”. El caldito está pipo. 103. pirka. 1. s. “Pared”. Ya está alto la pirka. 104.
pispa-. 1. v. “Partir”. Mis piecitos se han pispaw. 105. puchqu. 1. adj. “Agrio, ácido”. El
porporo está puchqu, todavía no madura. 106. puchu / pucho. 1. s. “sobrante”, rajado
de leña a medio quemar. Cuidado te quemes con el pucho. 107. pukyu / puquio. 1. s.
“Ojo de agua, manantial”. ¡Hemanos, tenemos que cuidar nuestros puquios! 108.
puma. 1. s. “León andino”. Cuidado el puma se lleve a las ovejas, aseguren la puerta
del corral.
. puqas qiwa. 1. s. “Yerba para la garúa”. Planta medicinal que cura los granitos que
brotan en la piel a causa de la exposición a la garúa con sol. Akakaw el cholito; lávalo
con puqas qiwa. 110. purpuru / porporo. 1. s. Nombre de una fruta silvestre. En la
sierra produce bastante porporo. 111. qach'una. 1. s. “Quijada, mandíbula”. Le
rompieron la q'achuna. 112. qalmuchu. 1. adj. “Roto”. Plato, taza, olla, etc. rotos del
borde. Alcánzame ese mate qalmuchu. Lávalo tu diente qalmuchu. 113. qapya. 1. adj.
“Suave”. Sus chuchitos de la vaca están qapyitas. 114. Qarwallpa. 1. s. (topónimo).
“Tierra amarilla”. Ya está por Qarwallpa cuesta ya. 2. s. Terreno pobre para la
agricultura. Qarwallpa no es bueno para las siembras. 115. qash'a-. 1. v. “contagiar”.
Cuidaw te qash'a su pereza. 116. qawiña. 1. s. “Restos de una casa destruida”. Aquella
qawiña fue de mi abuelo. 117. qilla. 1. adj. “Haragán, ocioso”. Hijito, ayuda a tu papá;
no seas qilla. 118. qinti / quinde. 1. s. “Picaflor, colibrí”. En Cajamarca, el quinde se
encuentra en peligro de extinción. 119. qitimcha. 1. s. “Hollín”. Vamos a limpiar la
qitimcha del techo. 120. Quilish. 1. s. (topónimo) “Cernícalo”, es el nombre de uno de
los cerros más importantes de Cajamarca. El Quilish es el colchón acuífero de
Cajamarca. 121. ququchí. 1. s. “Codo”. Mi cholito se golpeó su ququch’itu. 122.
Qurisurquna. 1. s. (topónimo). “Lugar de donde se extrae oro”. Dicen que, en
Qurisurquna, antes sacaban oro. 123. rakwana. 1. s. Herramienta en forma de gancho
que sirve para escarbar la tierra y sacar los tubérculos. Coge la rakwana y caba las
ocas. 124. raqta. 1. adj. “Grueso”. Esta tapa es raqta; por eso, abriga bien. 125.
Rumichaka. 1. s. (topónimo). “Puente de piedra”. Vamos hasta Rumichaka. 126.
runku / rungo. 1. adj. “Redondo”. En el río, hay piedras runguitas. 127. rutuchu. 1. adj.
“Cabellera mal cortada”. Linpu te ha rutuchaw. 128. Samanacruz. 1. s. (topónimo).
“(Lugar de) descanso de la cruz”. En Samanacruz, descasaremos para tomar la chichita.
129. sanku / sango. 1. s. “Mezcla de caldo con harina”. Ingeniero, hagaste su sanguito.
130. sarayunpay. 1. s. “Todo (puro) maíz”. Chicha recién hervida. Invítame tu
sarayunpay. 131. shalaku. 1. adj. “Harapiento, andrajoso”. Pobre niño, shalakitu no
más se fue. 132. shalma. 1. s. “Harapo, andrajo”. Hijo, ponte tu shalmita pa’ cegar el
trigo. 133. shalminku. 1. adj. “Harapiento, andrajoso”. Aquel niño shalminkitu es
huérfano. 134. shalpa. 1. s. “Harapo, andrajo”. De mi cholito su pantalón shalpita ya
está. 135. shalpanku. 1. adj. “Harapiento, andrajoso”. Mi hijito está andando todo
shalpanku. 136. shapi. 1. s. “Demonio, duende, espíritu maligno”. Pórtate bien;
cuidado te lleve el shapi. 137. shillki-.1. v. “Rasgar”. Ya, pues, shillkilo la bayeta. 138.
shillpichu / shillpidu(a). 1. adj. “Deshilachada”. Hoy habrá cecina shillpida. 139. shillu.
1. s. “Uña”. Córtalo tu shillu. 140. shinka. 1. s. “Nido” artificial elaborado con madera y
paja que se cuelga en el alero de la casa. Ya pues, acomoda la shinka de las gallinas.
141. shinku / shingo. 1. s. “Gallinazo, zopilote”. En la costa, hay bastantes shingos. 142.
shinpa / shimba. 1. s. “Cabellera trenzada de las mujeres”. Qué bonito tu shinpa, china.
2. s. “Planta medicinal silvestre”. Mi mamita está mal; por si acaso lo dieron shinpa
ayer. 143. shukake / shucaque. 1. s. Dolor de cabeza o de estómago a consecuencia de
sentir vergüenza a la hora de comer. Ya pues, sácame el shucaque. 144. shulal. 1. s.
“Rocío”. Gotas de agua depositadas en las hojas de las plantas. No se puede caminar,
hay bastante shulal. 145. shullka. 1. s. “Hijo último”. Este es el shullka, ya pues. 146.
shunpul / shumbol. 1. adj. “Decaído”. Dicho de una persona o animal que se muestra
decaído. Akakáw; está shunpulyaw.
shupla-. 1. v. “Quemarse” con fuego o con agua caliente. Ya me shuplé. 148.
shuytuku-. 1. v. “Ponerse en cuclillas”. Ya no hay banco pata ti; shuytuku, ya pues. 149.
such'uchi. s. “Resbalado (trigo resbalado)”. Such'uchi haremos pa las minkas. 150.
tanpu / tambo. 1. s. “Tienda”, lugar donde se venden artículos de primera necesidad.
Voy al tambo a comprar aceite. 151. Tanta. 1. s. (antropónimo) “Pan”. El Teniente
Gobernador de mi caserío es el señor José Tanta. 152. tapa. 1. s. “Frazada”. ¿Quién,
pue, lo ha tejiw tus tapas? 153. tapya-. 1. s. “presagiar, vaticinar”. El zorro me ha
tapyaw, por eso ya no regreso. 154. tarpuchi. 1. v. “Hacer sembrar”. 2. s. “Sembrado”.
Voy ashalar mi tarpuchi. 155. tinpuchi. 1. v. “Hacer hervir”. 2. s. “Sopa”. Ch’aqa el
tinpuchitu. 156. tullpa. 1. s. “Fogón” de piedra. La tullpa está quemante. 157.
Tutushunku / totoshongo. 1. s. “Corazón ahuecado”. Es el nombre de un arbusto
leñoso. Las señoras están recogiendo tutushunku para la leña. 158. tutushunqu /
totoshonqo. 1. s. “Corazón hueco”. Planta silvestre que sirve como leña. En Chilinqaqa
hay bastante totoshonqo. 159. ullqushta. 1. adj. Mujer que no hace bien las cosas.
Hijita lava bien las ollas, no seas ullqushta. 160. umacha-. 1. v. “Poner el bulto en la
cabeza”. Cholo, umachaku la yerba. 161. umasapa. 1. s. “Cabeza grande”. 2. adj.
“Landoso, despeinado”. ¡Peinate umasapa! 162. unsha. 1. s. “Árbol adornado de frutas
y serpentinas”. Vamos a tumbar la unsha. 163. upukuy-. 1. v. “Sorber”. Das upuku tu
sopita. 164. urpu. 1. s. “Vasija de tierra que sirve para guardar chicha”. El urpu del
rincón guarda rica chicha. 165. ushqul. 1. s. “Sarna”. No te metas entre las pencas; te
va a dar sarna. 166. wakaqara. 1. s. “Cuero de vaca”. Siéntate en la wakaqara. 167.
wakatay. 1. s. “Planta silvestre que sirve para preparar ají verde”. Hoy comeremos
papas con wakatay. 74 168. walmishku. 1. adj. “Tacaño”. Ese fulano es un walmishku.
2. adj. Varón que se entremete en asuntos de mujeres. 169. wañurinku / huañulingo.
1. s. “Moribundo”. Ese pollo wañurinku ya va a morir. 170. waqaru. 1. adj. “Llorón”.
Aquel cholo es muy waqaru. 171. waqcha. 1. s. “Huérfano”. Aquella niña es waqchita.
172. waqtacha-. 1. v. “Llevar el bulto en la espalda”. Cholo, waqtachaku la alforja. 173.
warku. 1. s. “Colgador”. Soga o madera delgada que sirve para colgar la ropa. En el
warku está mi camisita; alcánzame, por favor. 174. waykiya-. 1. v. “Atizar”. China,
waykiya la candela.
175. wayku / huayco. 1. s. “Alud, derrumbe”. Cuando llueve demasiado, se producen
waykus.
176. waylla. 1. s. “Pasto, pastizal”. Cholo, lleva las vacas a la waylla.
177. waytachi. 1. s. “Decoración de la Cruz de Ramos con romero y claveles”. Este
sábado es el waytachi.
178. wayunka. 1. s. “Par de mazorcas anudadas”. Alza la wayunka en el cordel. 179.
wichupa-. 1. v. “Responsabilizar”. Yanka me wichupa. 180. wikapa-. 1. v. “Arrojar,
aventar”. Chin, wikapalo mi sobrero. 181. wisha. 1. s. “Oveja”. Anda amarra las wishas,
cholo haragán. 182. yanasa. 1. s. “Amigo”. Esta china es muy yanasera. 183. yanka. 1.
adv. “En vano”. Yanka me dirás. 184. yapa. 1. s. “Repetición”. Te estoy comprando
harto, tienes que darme la yapita. 185. yapacha-. 1. v. “Acompañar”. Ven yapáchame,
por favor.
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