EFECTOS EXTRAORALES DE LOS TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
Dermatoló gicamente han sido reportados alrededor de 40 signos comunes en pacientes con
trastornos alimenticios, los cuales pueden conducir a un diagnó stico oportuno. Estos signos
cutáneos son ocasionados generalmente por la inanició n, los vó mitos autoinducidos,
enfermedades psiquiá tricas concomitantes y en algunos casos, por el consumo de drogas.
Los signos frecuentes producto de la inanició n incluyen:
1. Xerosis
Trastorno cutá neo caracterizado por signos como piel á spera, descamativa y
frecuentemente pruriginosa, producto de una modificació n estructural del estrato có rneo,
su contenido en agua y un defecto en la diferenciació n queratinocítica.
Especialmente en pacientes con anorexia, la privació n total de calorías y la carencia de
oligoelementos y vitaminas cronoló gicamente ocasionan una reducció n en la secreció n
sebá cea de las glá ndulas salivales.
En las personas con trastornos alimenticios, la secreció n de sebo producto de la inanició n
ocurre generalmente durante la cuarta semana, sin embargo, en ocasiones puede aparecer
a partir de la primera y segunda semana.
2. Hipertricosis
Se entiende por hipertricosis al crecimiento excesivo del vello terminal en cualquier sitio
del tegumento, esto puede ocurrir tanto en el género masculino como en el femenino y
puede clasificarse en generalizada, difusa y localizada, y a su vez dividirse en congénita o
adquirida.
Existe un signo frecuente en individuos con anorexia conocido como vello corporal
lanugo, representado en vellos finos y pigmentados en la zona abdominal, espalda y
antebrazos, se dice que es frecuente en mujeres jó venes y se asocia con la disminució n de
la actividad de la enzima 5-α- reductasa, probablemente relacionada con el hipotiroidismo.
3. Alopecia difusa
Respuesta folicular que se muestra como cabello fino, frá gil, seco y opaco en pacientes con
desó rdenes alimenticios. Aunque la alopecia depende la susceptibilidad del individuo, y
está determinada por la proporció n de folículos afectados, su duració n, causas y severidad,
es comú n que se presente entre los primeros 4 y 12 meses de establecimiento de los
trastornos alimentarios.
En pacientes con TCA, existe un patró n difuso de alopecia con influencia importante en la
zona del hueso frontal y temporal. Existe un signo comú n en pacientes con anorexia
nerviosa conocido con el término “Pili torti”, el cual refiere aquella torsió n del tallo del
cabello en su propio eje
4. Uñas frágiles
En pacientes con anorexia nerviosa, la fragilidad en cabello y uñ as pueden ser un signo
particular, cuando es difícil reconocer las señ ales propias de la piel. Igualmente, la
fragilidad y distrofia en las uñ as puede ocasionar alteraciones en los dedos de las manos y
confundirse con infecciones como onicomicosis.
Existe un signo clínico conocido como coiloniquia, el cual se presenta en una curvatura de
la lá mina ungueal, confiriéndole un aspecto có ncavo o de “cuchara” a la misma, y está
asociado con la deficiencia de hierro y las alteraciones endocrinas. El lecho ungueal puede
presentar una coloració n amarillenta debido a carotenodermia. Estudios reportan que el
dedo principal con el que los pacientes con trastornos alimenticios, como en los casos de
bulimia, inducen el vó mito, puede presentar erosió n a nivel ungueal, la cual se denomina
“paroniquia” y es producida por la constante exposició n a los á cidos gá stricos.
5. Acrocianosis
Este signo se presenta como una coloració n eritrocianó tica persistente de patró n moteado
en la zona de las manos y los pies, se asocia con palidez en la cara y el tronco de los
individuos con TCA, y se acompañ a de disminució n en el pulso y altos niveles de glicemia
en plasma en ayuno (15). Esta alteració n es frecuente en pacientes en donde la
enfermedad ya ha avanzado y podría ser un signo cardinal en anorexia nerviosa, el cual
también puede ser potencialmente mortal.
6. Carotenodermia
La carotenodermia es un fenó meno caracterizado por una pigmentació n anaranjada en la
zona de la piel, producto de la deposició n de caroteno en el estrato có rneo.
Su etiología es multifactorial, asociada al alto consumo de β-caroteno bien sea en verduras,
frutas, huevos o en suplementos nutricionales.
No es un signo propio de los TCA, ya que existen alteraciones metabó licas como el
hipotiroidismo, la diabetes mellitus, estados como el embarazo que pueden predisponer a
este tipo de fenó menos.
Otro signo comú n de carotenodermia es su apariencia mejorada o má s pronunciada bajo la
luz artificial, ademá s de que a diferencia de lo que ocurre en la ictericia, la carotenemia no
afecta la escleró tica.
7. Queilitis angular
La deficiencia de nutrientes y vitaminas en pacientes con TCA ocasionan una alteració n
tanto en la conservació n como en el recambio epitelial, especialmente por la falta de
riboflavina. Este signo se representa como fisuras o grietas en la piel, irradiadas de los
extremos o á ngulos de la boca o labios, muchas veces se extienden hasta la membrana de
la mucosa. Las grietas tienen una apariencia de color rojo vivo, pero pueden cambiar a
color amarillo como resultado de una infecció n secundaria especialmente por cá ndida.
8. Signo de Russell
El signo de Russell es una de las manifestaciones má s comunes ocasionadas por vó mitos
autoinducidos, consiste en una formació n cá lcica a nivel del dorso de la mano y los dedos
de los individuos, también pueden presentarse como ulceraciones o callosidades
hiperpigmentadas con un tamañ o de aproximadamente 6x10 mm.
Este tipo de traumatismo cutá neo es ocasionado por la repetitiva abrasió n de la piel contra
las superficies dentales, especialmente de los incisivos, durante el vó mito autoinducido en
pacientes con alteraciones de la conducta alimentaria y puede aparecer en cualquier parte
del dorso de la mano, aunque frecuentemente se observa en la zona de la articulació n
metacarpofalá ngica de los dedos. Pueden aparecer como lesiones superficiales y progresar
a callos hiperpigmentados con cicatrices, dependiendo de la frecuencia del há bito.
Aunque se considera un hallazgo clínico frecuente en pacientes con bulimia nerviosa,
estudios afirman que algunos pacientes tienen la capacidad de reconocer esta
manifestació n cutá nea, por lo que deciden recurrir a otro métodos para la inducció n del
vó mito, utilizando elementos como cepillos de dientes o cucharas e incluso algunos
aprenden a autoinducir la emesis espontá neamente mediante contracciones abdominales.
9. Hipertrofia parotídea
El aumento del volumen de las glá ndulas salivales es la manifestació n má s temprana en los
pacientes con bulimia nerviosa con una frecuencia del 10 al 50%. La glá ndula paró tida es
comú nmente la má s afectada y su agrandamiento se conoce con el término de hipertrofia
parotídea.
El aumento del volumen es directamente proporcional a la frecuencia de los vó mitos y
puede manifestarse después de los primeros 2 a 6 días a partir de un episodio de atracó n y
purgació n. Aunque su agrandamiento puede ser indoloro y percibirse blando a la
palpació n, sea uni o bilateral, también puede generar un efecto psicoló gico negativo sobre
los pacientes con TCA, ya que puede proporcionar al rostro un aspecto má s ancho y
cuadrado debajo de la mandíbula, por lo que las personas con TCA percibirá n una imagen
má s voluminosa de su cara.
CAMBIO DE ACTITUDES HACIA LA IMAGEN CORPORAL
La imagen corporal se ha conceptualizado como un constructo multidimensional que representa
có mo los individuos piensan, sienten y se comportan respecto a sus propios atributos físicos. Un
elemento central de la imagen corporal son las actitudes hacia el propio cuerpo, que son definidas
como las evaluaciones generales (positivas o negativas) que las personas realizan de su propio
cuerpo. El sentirse a disgusto con nuestra imagen constituye un factor de riesgo importante en los
TCA. De hecho, las actitudes hacia la imagen corporal afectan tanto a la conducta (p. ej.,
restricciones alimentarias, evitació n de determinadas situaciones sociales), como a los
pensamientos (p. ej., la creencia de que un cuerpo delgado es un cuerpo atractivo) y a las
emociones (p. ej., tristeza, culpa, ansiedad) relacionadas con la comida. Dada la importancia de las
actitudes hacia el propio cuerpo en los TCA, el cambio de las mismas constituye un aspecto muy
importante de la intervenció n psicoló gica en estos trastornos.
En lo que respecta a la teoría cognitivo-conductual, se sugiere que en la bulimia nerviosa las
personas suelen autoevaluarse con base en percepciones que tienen sobre su desempeñ o en
diversas esferas de la vida, tales como relaciones interpersonales, de trabajo e intereses
personales. Los individuos con TCA se perciben a sí mismos con base en la forma en la que se
alimentan, su peso e imagen corporal, así como su capacidad para controlarlo, por lo que tienen
una sobrevaloració n de la importancia del aspecto físico y del control sobre ello.
La característica fundamental para el mantenimiento del TCA es el nú cleo psicopatoló gico que se
compone por el perfeccionismo clínico, la baja autoestima nuclear, el humor intolerante y las
dificultades interpersonales.
[Cambios en el comportamiento del paciente]
ALTERACIONES SISTÉMICAS DE LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS
1. ALTERACIONES GASTROINTESTINALES
Las molestias gastrointestinales son muy frecuentes en estos trastornos. Algo
caracteristico en las alteraciones gastrointestinales, en donde los pacientes aciden por
dispepsia, definida como un trastorno digestivo que aparece después de ingerir
alimentos y se acompañ a de ná useas, dolor y ardor estomacal, pesadez y flatulencia.
Principalmente, es consecuencia de prá cticas de inanició n de vó mitos, episodios de
atracones y el uso cró nico de laxantes como método de purgació n, que se vuelven
graves con el tiempo afectando el sistema gastrointestinal.
2. ALTERACIONES ENDOCRINAS
Ademá s de las otras alteraciones, se debe destacar la amenorrea que es un trastorno
en la cual el ciclo menstrual se ve afectado por su ausencia y desaparece con la
recuperació n del peso. La amenorrea se puede clasificar en primaria y secundaria. La
primaria es cuando nunca se tuvo la menstruació n y la secundaria en el caso de las
mujeres pospuberales si se produce durante tres ciclos menstruales a partir de
los 16 añ os. En la adolescencia es un signo característico de para el diagnó stico
de la anorexia. Las edades má s comunes son entre los 11 y 18 añ os.
La amenorrea es causada por una disminució n de la pulsatilidad de la hormona
liberadora de gonadotropinas (GnRH), como consecuencia de la disminució n
en los niveles de leptina (Hormona producida por el adipocito).
3. ALTERACIONES CARDIOVASCULARES
Muchos de los pacientes pueden ser asintomá ticos incluso con una
inestabilidad considerable de los signos vitales. En los casos de los pacientes
con desó rdenes alimenticios restrictivos, suele presentarse una disminució n
significativa de masa ventricular izquierda, del gasto cardíaco disminuido y del
volumen sistó lico, lo que es consecuencia de la pérdida progresiva de peso .
[Otras alteraciones sistémicas]