Blaise Pascal
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Blaise Pascal.
Blaise Pascal (Clermont-Ferrand, Auvernia, Francia, 19 de junio de 1623 - París, 19 de
agosto de 1662) fue un matemático, físico, filósofo y teólogo francés, considerado el
padre de las computadoras junto con Charles Babbage. Fue un niño prodigio, educado
por su padre, un juez local.
Sus primeros trabajos abarcan las ciencias naturales y aplicadas, donde realizó
importantes contribuciones para la invención y construcción de calculadoras mecánicas,
estudios de la teoría matemática de probabilidad, investigaciones sobre los fluidos y la
aclaración de conceptos tales como la presión y el vacío, generalizando la obra de
Evangelista Torricelli. También escribió en defensa del método científico.
Pascal fue un matemático de primer orden. Ayudó a crear dos grandes áreas de
investigación, escribió importantes tratados sobre geometría proyectiva a los dieciséis
años, y más tarde cruzó correspondencia con Pierre de Fermat sobre teoría de la
probabilidad, influenciando fuertemente el desarrollo de las modernas ciencias
económicas y sociales. Siguiendo con el trabajo de Galileo y de Torricelli, en 1646
refutó las teorías aristotélicas que insistían en que la naturaleza aborrece el vacío, y sus
resultados causaron grandes discusiones antes de ser generalmente aceptados.
En 1646 su familia se convirtió al jansenismo, y su padre murió en 1651. Sin embargo,
tras una profunda experiencia religiosa en el año 1654, Pascal sufrió una "segunda
conversión". Abandonó las matemáticas y la física para dedicarse a la filosofía y a la
teología, publicando en este periodo sus dos obras más conocidas: Las Lettres
provinciales (Cartas provinciales) y Pensées (Pensamientos). Ese año también escribió
un importante tratado sobre el triángulo aritmético. Entre 1658 y 1659 escribió sobre la
cicloide y su uso en el cálculo del volumen de los sólidos.
Pascal tuvo una salud muy endeble a lo largo de toda su vida, y su muerte acaeció dos
meses después de haber cumplido 39 años.[1]
Contenido
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• 1 Biografía
o 1.1 Primeros años
o 1.2 Contribución a las matemáticas
1.2.1 Filosofía de la matemática
o 1.3 Contribución a la física
• 2 Madurez, religión, filosofía y literatura
o 2.1 Conversión religiosa
o 2.2 Breve encuentro con la muerte
o 2.3 Lettres provinciales
o 2.4 Episodio milagroso
o 2.5 Pensées
o 2.6 Últimas obras y muerte
• 3 Legado
• 4 Pensamiento
• 5 Obras
• 6 Referencias
• 7 Bibliografía
• 8 Enlaces externos
[editar] Biografía
[editar] Primeros años
Blaise Pascal nació en Clermont-Ferrand, el 19 de junio de 1623, en la región francesa
de Auvernia. Perdió a su madre, Antoinette Begon, a la edad de tres años. Su padre,
Étienne Pascal (1588-1651), era juez local, presidente de la corte de impuestos de
Montferrand y miembro de la pequeña nobleza, que estaba también interesado en la
ciencia y en las matemáticas. Blaise Pascal tenía dos hermanas, la menor de los tres,
Jacqueline, y Gilberte, la mayor. Esta última, Gilberte Périer, escribió una biografía
sobre su hermano, de gran valor histórico a pesar de su carácter subjetivo.
En 1631, poco después de la muerte de su mujer, Étienne Pascal se trasladó a París
junto con sus tres hijos. Una vez ahí contrató como doncella a Louise Delfault, que
acabaría convirtiéndose en un importante miembro del núcleo familiar. Étienne, que no
volvería a casarse nunca, decidió educar por su cuenta a sus hijos, y los tres demuestran
pronto muy buenas aptitudes intelectuales, en especial su hijo Blaise.
El joven Pascal comenzó a mostrar una asombrosa aptitud para las matemáticas y la
ciencia: con tan sólo once años escribió un pequeño tratado sobre los sonidos de
cuerpos en vibración. Su padre respondió ante esto prohibiéndole continuar dedicándose
a las matemáticas hasta que cumpliese quince años, por miedo a que se perjudicaran sus
estudios de Latín y Griego. No obstante, a pesar de sus prohibiciones, un día lo encontró
escribiendo con un trozo de carbón en la pared una demostración independiente de que
los ángulos de un triángulo suman dos ángulos rectos. A partir de ahí al niño (ahora con
doce años) se le permitió estudiar a Euclides, y lo que es más importante, se le permitió
sentarse a escuchar las asambleas de algunos de los mejores matemáticos y científicos
de Europa, como Roberval, Desargues, Mydorge, Gassendi y Descartes en la celda
monástica del padre Marin Mersenne.
Atrajo especialmente el interés de Pascal el trabajo Desargues sobre secciones cónicas.
A partir de sus trabajos, un joven Blaise Pascal de tan sólo dieciséis años escribió su
primer trabajo serio sobre matemática, a modo de prueba, llamado Essai pour les
coniques ("Ensayo sobre cónicas") y se la hizo llegar al padre Mersenne en París. Esta
obra se perdió, pues no fue publicada, y sólo nos queda un fragmento de una copia
realizada por Leibniz (que había recibido el manuscrito completo a través del sobrino de
Pascal, Étienne Périer). En su trabajo, Pascal establece que si un hexágono se inscribe
en una sección cónica, entonces los tres puntos de intersección de los lados opuestos
forman una línea (llamada línea Pascal).
El trabajo de Pascal fue tan precoz que el propio Descartes, cuando le mostraron el
manuscrito, se negó a creer que no fuese obra de Étienne Pascal. Cuando Mersenne le
aseguró que se trataba de una obra escrita por el hijo, y no por el padre, Descartes
comentó: "No veo extraño que haya ofrecido demostraciones sobre cónicas más
apropiadas que las de los antiguos, pero se pueden proponer otros temas relacionados
con este asunto que raramente se le ocurrirían a un chico de dieciséis años."[2]
Por aquella época, los puestos oficiales en Francia podían ser objeto de compraventa.
Siguiendo esa práctica, en 1631 Étienne vendió su puesto de vicepresidente del Cour
des Aides por unas 65.665 libras.[3] Ese dinero fue invertido en bonos del tesoro, cuyas
rentas suponían para la familia Pascal unos ingresos suficientes como para mudarse a
vivir a París. Sin embargo, en 1638 Richelieu congeló los pagos de los bonos del tesoro
ante la complicada situación financiera del país, inmerso en la Guerra de los Treinta
Años. Eso supuso que la riqueza de la familia Pascal se desplomase de unas 66.000
libras a tan sólo 7.300.
Al igual que muchos otros ciudadanos, Étienne se vio obligado a huir de París por su
oposición a las políticas fiscales del Cardenal Richelieu, dejando a sus tres hijos al
cargo de su vecina, Madame Sainctot. El perdón para Étienne sólo llegó cuando su hija
Jacqueline actuó en una obra infantil a la que Richelieu asistió, cayéndole en gracia.
Pascalina diseñada por Blaise Pascal. Musée des Arts et Métiers, París.
Tras ese episodio, Étienne fue nombrado por Richelieu como encargado de cobro de
impuestos en Ruán, Normandía. Lo que, lejos de ser un premio, se convirtió en una
labor titánica, puesto que los archivos fiscales de la ciudad se habían vuelto un caos. En
1642, en un intento de ayudar a su padre en esta tarea, que implicaba continuos y
extenuantes cálculos de impuestos y deudas, Blaise (que todavía no había cumplido
diecinueve años) inventó y construyó la llamada Pascalina, la primera máquina
sumadora de la historia, precursora de las calculadoras de hoy. Era de funcionamiento
mecánico y basado en engranajes. Los historiadores de la computación reconocen su
gran contribución en este campo. La Pascalina era capaz de realizar operaciones como
la adición y la sustracción. Se pueden encontrar dos ejemplares de la Pascalina en el
museo de Zwinger, en Dresde, Alemania, y en el Musée des Arts et Métiers en París.
Sin embargo, y a pesar de la importancia de estas máquinas como precursoras de la
computación, el aparato no supuso ningún éxito comercial debido a su elevado coste.
Terminó convirtiéndose en un juguete y símbolo de estatus para las clases más ricas de
Francia y de Europa. En cualquier caso, Pascal continuó añadiendo mejoras al diseño y
construyó cincuenta máquinas a lo largo de la década siguiente.
[editar] Contribución a las matemáticas
Triángulo de Pascal. Cada número es la suma de los dos que están colocados encima de
él. El triángulo demuestra muchas propiedades matemáticas además de presentar los
coeficientes binomiales.
En 1653, Pascal publica el Tratado del triángulo aritmético (Traité du triangle
arithmétique) en el que describe las propiedades y aplicaciones del triángulo aritmético
o triángulo de Pascal, manera de presentar coeficientes binomiales (aunque los
matemáticos chinos conocían el triángulo desde siglos atrás).
En 1654, incitado por Antoine Gombaud, caballero de Méré, quien le plantea el
problema matemático de dividir una apuesta después de la interrupción anticipada de un
juego de azar ("problema de los puntos"), Blaise mantiene correspondencia con Pierre
de Fermat y envía una primera aproximación al cálculo de probabilidades. El problema
consistía en que dos jugadores quieren finalizar un juego anticipadamente y, dadas las
circunstancias en las que se encuentra el juego, pretenden dividir el premio para el
ganador de forma equitativa, teniendo en cuenta las probabilidades que tiene cada uno
de ganar el juego a partir de ese punto. A partir de esa discusión nace el concepto de
valor esperado o esperanza matemática. Años más tarde, Pascal formuló la hoy llamada
Apuesta de Pascal, una reflexión filosófica sobre la creencia en Dios, basada en
consideraciones probabilísticas.
El trabajo realizado por Fermat y Pascal en el cálculo de probabilidades permitió crear
el marco de trabajo a partir del cual Leibniz desarrollaría el cálculo infinitesimal.[4]
Después de atravesar una experiencia religiosa profunda en 1654, Pascal prácticamente
abandonó sus trabajos en el campo de la matemática.
[editar] Filosofía de la matemática
La principal contribución de Pascal a la filosofía de la matemática tuvo lugar a través de
su obra De l'Esprit géométrique ("Sobre el Espíritu Geométrico"), escrita originalmente
como prefacio a un libro de texto de geometría para uno de los famosos Petites écoles
de Port-Royal. La obra no fue publicada hasta más de un siglo después de su muerte y
en ella Pascal trata el tema del descubrimiento de la verdad, argumentando que el ideal
para descubrir esos postulados es a través de un método mediante el cual todos esos
postulados se fundamenten en verdades ya establecidas. Al mismo tiempo, sin embargo,
señalaba que esto era imposible, puesto que dichas verdades requerían también para su
demostración la existencia de otras verdades sobre las que fundamentarse y que los
principios iniciales eran, por tanto, imposibles de alcanzar. Basado en esto, Pascal
argumentaba que el procedimiento utilizado en geometría era tan perfecto como era
posible, asumiendo ciertos principios a partir de los cuales se desarrollaban el resto de
postulados, si bien era imposible demostrar que esos principios iniciales fuesen ciertos.
Pascal también desarrolló en esa obra una teoría de la definición. Distinguió entre
definiciones que son etiquetas convencionales hechas por el escritor y definiciones que
se comprenden en el lenguaje, y que son admitidas y comprendidas de forma universal
porque designan de forma natural el objeto de la definición. El segundo tipo serían
características de la filosofía del esencialismo. Pascal defendía que sólo las definiciones
del primer tipo eran importantes para la ciencia y las matemáticas, argumentando que
esos campos debían adoptar la filosofía del formalismo formulada por Descartes.
En su obra titulada De l'Art de persuader ("Del Arte de la Persuasión"), Pascal
profundizó en el método axiomático, y en especial sobre la cuestión de cómo se puede
convencer a la gente de la aceptación de los axiomas sobre los que se basan las
conclusiones finales. Pascal coincidía con Montaigne en que era imposible conseguir la
certeza absoluta sobre esos axiomas y conclusiones mediante los métodos disponibles, y
que tan sólo se podía llegar a esos principios a través de la intuición, lo cual subrayaba
la necesidad de la sumisión a Dios para la búsqueda de la verdad.
[editar] Contribución a la física
Pascal trabajó en los campos de estudio de líquidos (hidrodinámica e hidrostática),
centrándose en los principios de fluidos hidráulicos. Entre sus invenciones se incluye la
prensa hidráulica (que usa la presión hidráulica para multiplicar la fuerza) y la
jeringuilla.
Dibujo esquemático de un barómetro.
En el año 1646, Pascal ya conocía los experimentos de Evangelista Torricelli con
barómetros. Tras replicar la creación de un barómetro de mercurio, para lo cual se
coloca un tubo de mercurio boca abajo en un recipiente lleno de ese metal, Pascal
comenzó a cuestionarse qué fuerza era la que hacía que parte del mercurio se quedase
dentro del tubo y qué era lo que llenaba el espacio por encima del mercurio hasta el
final del tubo. Por aquella época, la mayoría de los científicos consideraban que existía
algún tipo de materia invisible, en lugar de simplemente el vacío. Este pensamiento se
basaba en la noción aristotélica de que la creación es algo con sustancia, ya fuera visible
o invisible, y que la sustancia está siempre en movimiento. Es más, Aristóteles
declaraba que todo lo que está en movimiento debe estar a su vez siendo impulsado por
algo.[5] La noción del vacío como tal era una imposibilidad bajo las concepciones de la
época.
Sin embargo, y tras una serie de trabajos experimentales en esta línea, en 1647 Pascal
publicó Experiences nouvelles touchant le vide ("Nuevos Experimentos sobre el
Vacío"), en donde detallaba una serie de reglas básicas que describían hasta qué punto
varios líquidos podían estar soportados por la presión del aire. También ofrecía razones
por las que lo que había por encima de la columna de líquido era realmente un vacío.
El 19 de septiembre de 1648, tras muchos meses de preparación, Pascal realizó junto
con Florin Périer, el marido de la hermana mayor de Pascal, el experimento esencial
para la teoría de Pascal. El relato, escrito por Périer, dice así:
"El clima incierto el pasado sábado (...) [pero] alrededor de las cinco de la mañana (...)
se hizo visible el Puy-de-Dôme (...) por lo que decidí hacer un intento. Varias personas
importantes de la ciudad de Clermont me pidieron que les hiciera saber cuándo haría la
ascensión (...) estaba encantado de tenerles conmigo en este gran trabajo (...)"
"(...) a las ocho llegamos a los jardines de la Orden de los Mínimos, que tiene la menor
elevación en la ciudad (...) Primero vertí dieceiséis libras de mercurio (...) en un
recipiente (...) luego tomé diversos tubos de cristal (...) cada uno de cuatro pies de largo
y herméticamente sellados en un extremo y abiertos en el otro (...) luego los coloqué en
el recipiente [de mercurio] (...) I observé que el mercurio ascendía hasta 26" y 3½ líneas
por encima del mercurio del recipiente (...) Repetí el experimento dos veces más
estando sobre el mismo lugar (...) con el mismo resultado en cada ocasión (...)"
"Adherí uno de los tubos al recipiente y marqué la altura del mercurio y (...) solicité al
Padre Chastin, de la Orden de los Mínimos (...) que vigilase si ocurría algún cambio a lo
largo del día (...) Tomando el otro tubo y una parte del mercurio (...) anduve hasta la
cima del Puy-de-Dôme, unas 500 brazas más alta que el monasterio, en dónde el
experimento (...) mostró que el mercurio alcanzaba una altura de sólo 23" y 2 líneas (...)
Repetí el experimento cinco veces con cuidado (...) cada uno en diferentes puntos de la
cima (...) y resultó la misma altura del mercurio (...) en cada caso (...)"
Florin Périer[6]
Pascal replicó el experimento en París, transportando el barómetro hasta lo alto del
campanario de la iglesia de Saint-Jacques-de-la-Boucherie, a una altura de unos
cincuenta metros. El mercurio cayó unas dos líneas. Estos y otros experimentos de
Pascal fueron aclamados por Europa por establecer el principio y el valor del barómetro.
Además, haciendo frente a las críticas que establecían que debe haber algún tipo de
materia invisible en el espacio vacío de Pascal, éste replicó a Estienne Noel a través de
una de las principales afirmaciones que se hicieron en el siglo XVII sobre el método
científico: "En orden a mostrar que una hipótesis es evidente, no es suficiente con
mostrar todos los fenómenos que surgen de ella; por el contrario, si lleva a algo
contrario a la hipótesis en un sólo caso, eso es suficiente para establecer su falsedad."
Su insistencia en la existencia del vacío también llevó a un conflicto con otros
científicos prominentes, incluyendo a Descartes entre ellos.
[editar] Madurez, religión, filosofía y literatura
[editar] Conversión religiosa
Pascal estudiando el cicloide, por Augustin Pajou, 1785, Museo del Louvre.
Biográficamente, en la vida de Pascal influyeron esencialmente dos cuestiones de cara a
su conversión religiosa: la enfermedad y el Jansenismo. Desde los 18 años, Pascal sufrió
una dolencia nerviosa que le hacía sufrir dolores casi todos los días de su vida. En 1647
sufrió un ataque de parálisis que le dejó impedido y le obligó a moverse con muletas. La
cabeza le dolía, le ardían las entrañas, y sus piernas y pies estaban siempre fríos,
necesitando complicados tratamientos para hacer circular la sangre, hasta el punto de
que llevaba calcetines remojados con brandy para mantener el calor. Su enfermedad fue
parte del motivo que le llevó a trasladarse a París con su hermana, para poder acceder a
mejores tratamientos médicos. Su salud mejoró, pero su sistema nervioso quedó dañado
de forma crónica. Eso hacía que sufriese también de hipocondría, lo que afectaba a su
carácter y a su filosofía. Se volvió irritable, sujeto a bruscos arranques de ira, y en muy
pocas ocasiones sonreía.[7]
Durante el invierno de 1646, el padre de Pascal sufrió un accidente a sus 58 años:
Deslizó en el hielo de una calle de Rouen y, al caer, se rompió la cadera. Dada su edad y
el estado de la medicina en el siglo XVII, ese tipo de rotura podría ser muy grave, y
puede que incluso fatal. Por entonces, en Rouen trabajaban dos de los mejores doctores
de Francia, el Doctor Deslandes y el Doctor de La Bouteillerie. Étienne Pascal no dejó
que nadie más que ellos le atendieran, lo que parece que fue una buena opción, puesto
que sobrevivió a la rotura e incluso pudo volver a caminar.[8] Sin embargo, la
rehabilitación y el tratamiento llevó tres meses, tiempo durante el cual los dos doctores
se convirtieron en huéspedes de la casa. Ambos eran seguidores jansentistas, es decir,
pertenecientes a un movimiento religioso denominado Jansenismo que surgió en la
iglesia europea de los siglos XVII y siguientes. Esta pequeña secta estaba progresando
rápidamente entre la comunidad católica francesa de la época y defendía el agustinismo
riguroso.
Blaise habló con los doctores a menudo, y tras el exitoso tratamiento de Étienne les
tomó también prestadas algunas obras de autores jansenistas. Durante este periodo,
Pascal experimentó una forma de "primera conversión" y comenzó a escribir sobre
temas teológicos a lo largo del año siguiente.
Étienne Pascal murió en el año 1651, dejando su herencia a Pascal y a su hermana
Jacqueline, siendo Pascal el custodio de los bienes. Jacqueline anunció a Pascal su
decisión de unirse a un convento jansenista de Port Royal, lo que afectó profundamente
a su hermano, no sólo por su elección, sino también por su necesidad de cuidados por su
mala salud.
"De repente comenzó una guerra en el hogar Pascal. Blaise suplicó a Jacqueline que no
se marchase, pero ella permaneció inflexible. Le ordenó que se quedara, pero esto
tampoco funcionó. En el corazón de todo esto estaba (...) el terror de Blaise a ser
abandonado (...) si Jacqueline entraba en Port-Royal, tendría que dejar su herencia atrás
(...) [pero] nada haría cambiar su mente."[9]
A finales de octubre de 1651, se llegó a una tregua entre los hermanos. A cambio de una
pensión anual, Jacqueline aceptaría el traspaso de su parte de la herencia a su hermano.
Gilberte ya había recibido su parte de la herencia en la forma de una dote. En enero,
Jacqueline partió hacia Port-Royal y ese día, según lo que relató Gilberte sobre su
hermano, "se retiró muy triste a sus habitaciones sin ver a Jacqueline, que le esperaba en
la salita (...)".[10]
A mediados de junio de 1653, tras los que parece que pudo ser un continuo acoso por
parte de Jacqueline, Pascal firmó el traspaso formal de toda la herencia de su hermana a
Port-Royal, la que, para él, "había comenzado a oler como una secta."[11] Pascal, a sus
29 años y con sólo un tercio restante del total de la herencia de su padre, se encontraba
ahora en una situación económica bastante más delicada de la que había disfrutado hasta
el momento.
Durante un tiempo, Pascal mantuvo una vida de soltero. Mostró un fuerte interés por
una mujer mientras estuvo en Auvergne, refiriéndose a ella como la "Safo del
campo."[12] Durante esa época, Pascal escribió Discours sur les passions de l'amour
("Conversación sobre las Pasiones del Amor") y aparentemente se planteó el
matrimonio, institución que más tarde describiría como "la más baja de las condiciones
de vida permitidas a un Cristiano."[13]
Jacqueline le reprochó su frivolidad sin éxito. Durante sus visitas a su hermana en Port-
Royal en 1654, mostró un cierto desprecio por los asuntos mundanos, pero no se vio
atraído por la idea de Dios.[14]
[editar] Breve encuentro con la muerte
Se dice que en octubre del año 1654 Pascal estuvo involucrado en un accidente en el
puente de Neuilly. Al parecer, los caballos se encabritaron y se zambulleron al agua, y
el carruaje por poco les sigue detrás. Afortunadamente se rompieron las riendas, y el
coche quedó colgando a medio camino del precipicio. Pascal y sus compañeros salieron
ilesos del accidente, pero el filósofo, aterrado ante la cercanía de la muerte, sufrió un
desvanecimiento y quedó inconsciente durante un tiempo. El 23 de noviembre de 1654,
entre las 10:30 y las 12:30 de la noche, Pascal tuvo una visión de carácter religioso muy
intensa, lo que le hizo recordar inmediatamente esta experiencia en una nota que
escribió para sí mismo, y que comenzaba diciendo: "Fuego. Dios de Abraham, Dios de
Isaac, Dios de Jacob, no de los filósofos ni de los eruditos (...)" y concluía citando el
Salmo 119:16: "No olvidaré ninguna palabra. Amén." Parece que cosió este documento
a su abrigo, y que lo traspasaba cada vez que cambiaba de ropa. Un sirviente lo
descubrió por casualidad tras su muerte.[15] A este escrito se le conoce hoy en día como
Memorial. Por otro lado, la historia del accidente de carruaje como precursora de la
experiencia descrita en el Memorial es discutida por algunos autores.[16]
En cualquier caso, el hecho es que las creencias y la dedicación religiosa de Pascal se
fortalecieron por esta época. Pascal visitó el más antiguo de los dos conventos en Port-
Royal, permaneciendo en un retiro espiritual de dos semanas a comienzos de 1655.
Durante los años siguientes, viajó entre Port-Royal y Paris, y fue en esta época cuando
comenzó su principal obra literaria sobre religión, las Lettres provinciales.
Pascal abandonó las matemáticas y la física casi definitivamente para dedicarse a la
filosofía y a la teología.
[editar] Lettres provinciales
Artículo principal: Lettres provinciales
A comienzos de 1656, Pascal comenzó a publicar un memorable ataque contra la
casuística, un popular método ético utilizado por los pensadores de la Iglesia católica, y
en particular por los jesuitas, siendo Antonio Escobar y Mendoza su mayor exponente.
Pascal denunció que la casuística era la utilización de un razonamiento complejo como
mero instrumento de justificación de la laxitud moral y de todo tipo de pecados, lo que
en parte también constituía una apología a su amigo Antoine Arnauld. Su método de
presentar sus argumentos era muy ingenioso: las Lettres provinciales se presentaban
como un informe de un parisino a un amigo de las provincias sobre la moral y los temas
teológicos que en ese momento importaban en los círculos intelectuales y religiosos de
la capital. Pascal, combinando el fervor de un converso con la inteligencia y el estilo
más pulido de un hombre de mundo, alcanzó un nuevo estilo dentro de la prosa
francesa.
La serie de 18 cartas se publicó entre 1656 y 1657 bajo el seudónimo de Louis de
Montalte e indignaron al rey Luis XIV. En 1660, el rey ordenó la destrucción y quema
de la obra. En 1661, en mitad de la controversia teológica entre jansenistas y jesuitas, la
escuela jansenista de Port-Royal fue condenado y cerrado. Aquellos que estaban
involucrados con la escuela fueron obligados a firmar una bula papal de 1656 en la que
se condenaban sus enseñanzas como heréticas. La última carta de Pascal, del año 1657,
desafió al mismo Papa, y provocó que Alejandro VII condenase la obra. Sin embargo,
todas esas medidas no impidieron que todos los eruditos de Francia las leyeran, e
incluso el propio Papa, a la vez que se oponía públicamente a ellos, fue persuadido por
algunos argumentos de Pascal. Condenó la laxitud moral en la iglesia y ordenó la
revisión de los textos casuísticos unos años más tarde (1665-66).
Aparte de su influencia en el ámbito de la teología, esta obra está considerada como un
modelo de prosa francesa y de ironía. Las Lettres provinciales se hicieron muy
populares como obra literaria, y el uso del humor, la ironía y la sátira en sus argumentos
hicieron de las cartas un objeto de consumo público, influenciando la prosa de escritores
franceses posteriores como Voltaire o Jean-Jacques Rousseau.
La obra fue muy alabada por muchos autores. Voltaire dijo que las Lettres provinciales
eran "el libro mejor escrito que ha aparecido hasta la fecha en Francia."[17] Cuando
Bossuet fue preguntado sobre qué libro le habría gustado escribir que no hubiese escrito
él mismo contestó que las Lettres provinciales de Pascal.[18]
[editar] Episodio milagroso
Cuando Pascal retornó a París tras haber estado supervisando la publicación de la última
de las Cartas, su religiosidad se vio reforzada por su cercana relación con un episodio
aparentemente milagroso que tuvo lugar en la capilla del convento de Port-Royal. Su
sobrina Marguerite Périer, de 10 años, sufría una dolorosa fístula en el lagrimal que
exudaba pus a través de sus ojos y su nariz, aflicción que los doctores que la habían
tratado habían considerado incurable. El 24 de marzo de 1657, un creyente llegó a Port-
Royal trayendo lo que él y otros acompañantes aseguraban que se trataba de una espina
de la corona que había portado Cristo durante la crucifixión. Las monjas, en una
ceremonia solemne en la que entonaron cánticos de salmos, colocaron la espina en el
altar. Luego fueron pasando para besar la reliquia y una de ellas, viendo a Marguerite
entre los fieles, tomó la espina y tocó con ella el ojo enfermo de la niña. Esa misma
noche, al parecer, Marguerite mostró su sorpresa por no sentir ningún dolor en el ojo, y
su madre quedó asombrada al descubrir que no había signo alguno de la fístula.
Llamaron a un doctor, que informó de la desaparición de la úlcera. Asimismo, el propio
doctor extendió la noticia de la cura milagrosa, y otros siete doctores que habían tenido
noticias de la enfermedad de Marguerite la volvieron a examinar para llegar a la
conclusión, documentada por escrito, de que había tenido lugar un hecho milagroso. Los
oficiales diocesanos investigaron y llegaron a la misma conclusión, autorizando una
misa Te Deum en Port-Royal. Desde ese momento, hordas de creyentes comenzaron a
peregrinar para besar la espina, y toda la sociedad católica parisina aclamó el milagro.
Más adelante, tanto los pro-jansenistas como sus opositores utilizaron este episodio
milagroso tan bien documentado en su defensa. En 1728, el papa Benedicto XIII haría
referencia a este caso como prueba de que la edad de los milagros no había finalizado.
Pascal llegaría incluso a crear un escudo de armas con el símbolo de un ojo rodeado por
una corona de espinas, con la inscripción Scio cui credidi.[19] Con sus creencias
renovadas, comenzó a escribir su última e inconclusa obra, los Pensées
("Pensamientos").
[editar] Pensées
Wikisource
• Wikisource contiene la obra original Pensées.
La obra teolófica más influyente de Pascal, conocida póstumamente como los Pensées
("Pensamientos"), no fue completada antes de su muerte. Se trata de una apología del
cristianismo, que al parecer habría debido contener un examen coherente y una defensa
de la fe cristiana bajo el título original Apologie de la religión Chrétienne ("Apología de
la Religión Cristiana"), si bien de la obra sólo conservamos una serie de notas. Lo que
se encontró entre sus efectos personales tras su muerte fueron numerosos papeles con
ideas sueltas, agrupadas en una especie de orden provisional.
Una primera edición del libro, llamada de Port-Royal por la intervención de los amigos
jansenistas de Pascal, apareció impresa en 1670 bajo el título Pensées de M. Pascal sur
la religión, et sur quelques autres sujets ("Pensamientos del Sr. Pascal sobre la religión
y algunos otros temas"), ocho años después de su muerte, y pronto se convirtió en una
obra clásica de la literatura religiosa y filosófica. Una de sus principales estrategias era
utilizar las filosofías contradictorias del escepticismo y el estoicismo, personalizadas
por Michel de Montaigne, por un lado, y Epicteto por otro, con la finalidad de llevar al
no creyente a un punto de confusión y desesperanza tal que pudiese acoger a Dios.
Esta estrategia fue considerada bastante arriesgada por Pierre Nicole, Antoine Arnauld y
otros amigos y estudiosos de Port-Royal, que consideraron que estos "Pensamientos"
fragmentarios podían llevar más al lector hacia el escepticismo que hacia la fe. Por ese
motivo ocultaron las partes más escépticas, y realizaron algunas modificaciones sobre el
resto, también con la finalidad de evitar que la Iglesia se ofendiera ante la obra,[20]
puesto que por entonces la persecución sobre Port-Royal había cesado, y los editores no
estaban interesados en renovar las controversias teológicas.
La obra no se publicaría en su texto completo y original hasta el siglo XIX. Sería ya
durante los siglos XIX y XX cuando aparecerían publicaciones más próximas al texto
original. En cualquier caso, se considera una obra maestra, y un hito dentro de la prosa
francesa. Comentando una sección en particular (el pensamiento #72), Charles Augustin
Sainte-Beuve lo alabó como una de las mejores páginas escritas en francés.[21] Will
Durant, en su obra de 11 volúmenes sobre la Historia de la Civilización, considera la
obra como "el libro más elocuente en prosa francesa."[22]
En los Pensées, Pascal analiza varias paradojas filosóficas: el infinito y la nada, la fe y
la razón, el alma y la materia, la vida y la muerte, el significado y la superficialidad que
no lleva a conclusiones definitivas aparte de la humildad, la ignorancia y la gracia.
Juntando todos estos conceptos y paradojas, Blaise desarrolla también la apuesta de
Pascal.
[editar] Últimas obras y muerte
Epitafio de Pascal en Saint-Étienne-du-Mont, en donde fue enterrado.
T. S. Eliot le describió durante esta fase de su vida como "un hombre de mundo entre
ascetas, y un asceta entre hombre de mundo." El ascetismo de su modo de vida derivaba
de una creencia de que era natural y necesario en el hombre el sufrimiento. En 1659,
Pascal, cuya salud nunca había sido buena, cayó gravemente enfermo. Durante sus
últimos años intentó con frecuencia rechazar las indicaciones de sus doctores diciendo
que "la enfermedad es el estado natural del cristiano."[23]
Luis XIV suprimió el movimiento jansenista de Port-Royal en 1661. En respuesta,
Pascal escribió una de sus últimas obras, Écrit sur la signature du formulaire ("Escrito
sobre la firma del formulario"), exhortando a los jansenistas a no rendirse. Más tarde ese
mismo año murió su hermana Jacqueline, lo que hizo que Pascal cesase en sus
polémicas sobre el jansenismo.
En 1662, la enfermedad de Pascal se agravó. Siendo consciente de que su salud se
marchitaba rápidamente, solicitó ser trasladado al hospital para enfermedades
incurables, pero sus doctores declararon que estaba demasiado inestable como para ser
transportado hasta ahí. En París, el 18 de agosto de 1662 Pascal comenzó a sufrir
convulsiones, y recibió la extrema unción. Murió a la mañana siguiente, a la edad de 39
años, pronunciando como últimas palabras "Que Dios nunca me abandone". Pascal está
enterrado en el Cementerio de Sain-Étienne-du-Mont.[23]
Una autopsia realizada tras su muerte reveló graves problemas en su estómago y en
otros órganos de su abdomen, así como daños en el cerebro. A pesar de la autopsia,
nunca se llegó a determinar con exactitud cuál fue la causa de su continua mala salud, a
pesar de que las especulaciones se centran en la tuberculosis, el cáncer de estómago, o
en una combinación de ambas.[24] Las jaquecas que sufría se atribuyen generalmente a
su lesión cerebral.
[editar] Legado
Pintura anónima de Blaise Pascal. Siglo XVII.
En honor a sus contribuciones científicas se otorgó el nombre Pascal a la unidad de
medida de la presión, al Principio de Pascal, al triángulo de Pascal y a la apuesta de
Pascal. Más adelante, también se utilizó su nombre para denominar a un lenguaje de
programación.
El desarrollo que Blaise Pascal hizo en el campo de la teoría de la probabilidad fue su
contribución más influyente en el campo de las matemáticas. Originalmente se aplicó a
los juegos de azar, pero hoy es extremadamente importante en el campo de la economía,
y en especial en el de la ciencia actuarial. Sobre el particular, John Ross escribió: "La
teoría de la probabilidad y los descubrimientos que la siguieron cambiaron la forma de
ver la incertidumbre, el riesgo, la toma de decisiones, y la habilidad de la sociedad y de
los individuos de influenciar el curso de los eventos futuros."[25] Sin embargo, debe
tenerse en cuenta que Pascal y Fermat, a pesar de realizar importantes labores de inicio
de la teoría de la probabilidad, no desarrollaron mucho el campo. Sería Christiaan
Huygens, tras conocer el tema a través de la correspondencia entre Pascal y Fermat,
quien escribiría el primer libro sobre el particular. Otras figuras que continuaron el
desarrollo de ese campo matemático serían también Abraham de Moivre y Pierre-Simon
Laplace.
En el mundo literario, Pascal es reconocido como uno de los autores más importantes
del periodo clásico francés, y hoy en día se le considera uno de los más grandes
maestros de la prosa francesa. Su uso de la sátira y del ingenio influenció en autores
posteriores. El contenido de su obra literaria se caracteriza por su fuerte oposición al
racionalismo de René Descartes y su simultánea afirmación de que la filosofía opuesta,
el empirismo, es también insuficiente para alcanzar las verdades últimas.
[editar] Pensamiento
El pensamiento de Pascal puede ubicarse dentro de la concepción esencialista dualista,
dentro del racionalismo antropológico, porque considera, al igual que dicha teoría, que
el hombre se compone de cuerpo y alma. Señala, también, que el hombre conoce el
universo a través del pensamiento, al igual que lo hace con otras facultades (como el
"corazón").
Pascal afirma que el hombre es un ser de "contradicciones", que es un ser grandioso y
miserable a la vez. La grandeza del hombre proviene de conocer su miseria. La esencia
del hombre, para Pascal, es su pensamiento y es lo que lo hace grande y único. El
hombre es un ser mortal sometido a las enfermedades, al dolor, sin embargo, en tanto él
conoce su condición es grandioso, y esto es posible gracias al pensamiento.
El universo comprende al hombre a través del espacio, porque este último forma parte
del primero. A su vez, el hombre comprende al universo, porque el hombre sabe qué es
el universo y sabe que es parte de él, lo que representa un sentido teórico. No es la sola
posesión del pensamiento lo que hace grande al hombre, ya que el pensamiento puede
ser utilizado de diversas maneras y puede ser desaprovechado. Junto al pensamiento, se
requiere practicar la caridad.
Según Pascal el hombre evita pensar en sí mismo porque para el alma es una pena
insoportable pensar en el fin de la vida. De ahí el origen de la diversión y de los
pasatiempos (los juegos, la casa, la conversación en los salones, la guerra), que sirven a
pasar el tiempo sin sentirlo, sin sentirse uno mismo y evitar pensar.
El alma no ve nada en sí misma que la contente, no ve nada que no la aflija, lo que la
obliga a esparcirse en lo exterior, buscando perder el recuerdo de su estado verdadero.
Su gozo consiste en el olvido y basta para hacerle desdichada obligarle a estar a solas
consigo misma.
Pascal dice que el cuerpo y el alma son dos universos unidos y que uno es terrenal,
efímero y limitado, mientras que el otro es espiritual, por el cual nos acercamos más a la
eternidad de "Dios"; estando esperanzados en su Gracia. Señala que la verdadera
sabiduría del hombre es darse cuenta de que es un ser contradictorio, conocer su
grandeza y su miseria.
[editar] Obras
• Essai pour les coniques (Ensayo sobre las cónicas) (1639)
• Experiences nouvelles touchant le vide (1647)
• Traité du triangle arithmétique (1653)
• Lettres provinciales (1656–57)
• De l'Esprit géométrique (1657 or 1658)
• Écrit sur la signature du formulaire (1661)
• Pensées (Pensamientos) (obra póstuma e incompleta)
• Traité du Pneumátique (Tratados de Pneumática)
• Espirit de finesse